{"id":41500,"date":"2016-10-07T23:35:00","date_gmt":"2016-10-08T04:35:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-11-1-4-el-padrenuestro\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:00","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:00","slug":"lc-11-1-4-el-padrenuestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-11-1-4-el-padrenuestro\/","title":{"rendered":"Lc 11, 1-4: El Padrenuestro"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Una vez que estaba Jes\u00fas orando en cierto lugar, cuando termin\u00f3, uno de sus disc\u00edpulos le dijo: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos\u00bb. <span class=\"versiculo\">2<\/span> \u00c9l les dijo: \u00abCuando or\u00e9is, decid: \u201cPadre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, <span class=\"versiculo\">3<\/span> danos cada d\u00eda nuestro pan cotidiano, <span class=\"versiculo\">4<\/span> perd\u00f3nanos nuestros pecados, porque tambi\u00e9n nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentaci\u00f3n\u201d\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Avila_doctora_de_la_Iglesia\">Santa Teresa de \u00c1vila, doctora de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_La_oracion_nos_introduce_en_el_reino_de_Dios\">Obras: La oraci\u00f3n nos introduce en el reino de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Camino de perfecci\u00f3n, c. 30.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSantificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino\u00bb (Lc 11,2).<\/p>\n<p>\u00abSantificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino\u00bb. Ahora, mirad, hijas, qu\u00e9 sabidur\u00eda tan grande de nuestro Maestro. Considero yo aqu\u00ed, y es bien que entendamos qu\u00e9 pedimos en este reino. Mas vio Su Majestad que no pod\u00edamos santificar, ni alabar, ni engrandecer, ni glorificar este nombre santo del Padre Eterno conforme a lo poquito que podemos nosotros, de manera que se hiciese como es raz\u00f3n, si no nos prove\u00eda su Majestad con darnos ac\u00e1 su reino, y as\u00ed lo puso el buen Jes\u00fas lo uno cabe lo otro, porque entendamos, hijas, esto que pedimos\u2026<\/p>\n<p>Ahora, pues, el gran bien que me parece a m\u00ed  hay en el reino del cielo, con otros muchos,  es ya no tener en cuenta con cosa de la tierra, sino un sosiego y gloria en s\u00ed mismos, un alegrarse que se alegren todos, una paz perpetua, una satisfacci\u00f3n grande en s\u00ed mismos, que les viene de ver que todos santifican y alaban al Se\u00f1or y bendicen su nombre y no le ofende nadie. Todos le aman, y la misma alma no entiende en otra cosa sino en amarle, ni puede dejarle de amar, porque le conoce. Y as\u00ed le amar\u00edamos ac\u00e1 aunque no en esta perfecci\u00f3n, ni en un ser, mas muy de otra manera le amar\u00edamos de lo que le amamos, si le conoci\u00e9ramos.<\/p>\n<p>Posible ser\u00eda, con el favor de Dios, venir un alma puesta en este destierro, aunque no en la perfecci\u00f3n de las que est\u00e1n salidas de esta c\u00e1rcel porque andamos en mar y vamos este camino ; mas hay ratos que, de cansados de andar, los pone el Se\u00f1or en un sosiego de las potencias y quietud del alma, que como por se\u00f1as les da claro a entender a qu\u00e9 sabe lo que se da a los que el Se\u00f1or llama a su reino.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_entender_lo_que_pedimos\">Carta: entender lo que pedimos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta 130, a Proba sobre la oraci\u00f3n dominical 11-12 (Liturgia de las Horas, Martes XXIX).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEns\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Lc 11,1).<\/p>\n<p>A nosotros, cuando oramos, nos son necesarias las palabras: ellas nos amonestan y nos descubren lo que debemos pedir; pero lejos de nosotros el pensar que las palabras de nuestra oraci\u00f3n sirvan para mostrar a Dios lo que necesitamos o para forzarlo a conced\u00e9rnoslo. Por tanto, al decir: Santificado sea tu nombre, nos amonestamos a nosotros mismos para que deseemos que el nombre del Se\u00f1or, que siempre es santo en s\u00ed mismo, sea tambi\u00e9n tenido como santo por los hombres, es decir, que no sea nunca despreciado por ellos; lo cual, ciertamente, redunda en bien de los mismos hombres y no en bien de Dios. Y cuando a\u00f1adimos: Venga a nosotros tu reino, lo que pedimos es que crezca nuestro deseo de que este reino llegue a nosotros y de que nosotros podamos reinar en \u00e9l, pues el reino de Dios vendr\u00e1 ciertamente, lo queramos o no. Cuando decimos: H\u00e1gase tu voluntad as\u00ed en la tierra como en el cielo, pedimos que el Se\u00f1or nos otorgue la virtud de la obediencia, para que as\u00ed cumplamos su voluntad como la cumplen sus \u00e1ngeles en el cielo. [\u2026]<\/p>\n<p>Cuando decimos: Perd\u00f3nanos nuestras deudas, as\u00ed como nosotros perdonamos a nuestros deudores, nos obligamos a pensar tanto en lo que pedimos como en lo que debemos hacer, no sea que seamos indignos de alcanzar aquello por lo que oramos. [\u2026] Cuando decimos: L\u00edbranos del mal, recapacitamos que a\u00fan no estamos en aquel sumo bien en donde no ser\u00e1 posible que nos sobrevenga mal alguno. Y estas \u00faltimas palabras de la oraci\u00f3n dominical abarcan tanto, que el cristiano, sea cual fuere la tribulaci\u00f3n en que se encuentre, tiene en esta petici\u00f3n su modo de gemir, su manera de llorar, las palabras con que empezar su oraci\u00f3n, la reflexi\u00f3n en la cual meditar y las expresiones con que terminar dicha oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es, pues, muy conveniente valerse de estas palabras para grabar en nuestra memoria todas estas realidades. Porque todas las dem\u00e1s palabras que podamos decir [\u2026], no dicen otra cosa que lo que ya se contiene en la oraci\u00f3n dominical, si hacemos la oraci\u00f3n de modo conveniente.<\/p>\n<h3><span id=\"Sermon_Si_Dios_lo_sabe_todo_por_que_es_necesario_orar\">Serm\u00f3n: Si Dios lo sabe todo, \u00bfpor qu\u00e9 es necesario orar?.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 80.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEns\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Lc 11,1).<\/p>\n<p>\u00bfCre\u00e9is, hermanos, que Dios no sabe lo que os es necesario? El que conoce nuestro desamparo, conoce anticipadamente nuestros deseos. Por eso, cuando el Se\u00f1or ense\u00f1\u00f3 el Padrenuestro, recomend\u00f3 a sus disc\u00edpulos a ser sobrios en palabras: \u00abCuando rec\u00e9is, no us\u00e9is muchas palabras como los paganos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pid\u00e1is\u00bb (Mt 6,7-8). Si nuestro Padre sabe lo que nos hace falta \u00bfpor qu\u00e9 dec\u00edrselo, aunque sea en pocas palabras?&#8230; Se\u00f1or, si tu lo sabes, \u00bfes necesario orar?<\/p>\n<p>Ahora bien, el que aqu\u00ed nos dice: \u00abNo us\u00e9is muchas palabras en vuestras oraciones\u00bb nos dice en otra parte: \u00abPedid y recibir\u00e9is\u00bb, y para que nadie crea que lo dice como de paso, en otra parte a\u00f1ade: \u00abBuscad y hallar\u00e9is\u00bb, y para que nadie piense que es una simple manera de hablar, mirad c\u00f3mo termina: \u00abLlamad y se os abrir\u00e1\u00bb (Mt 7,7). Quiere, pues, el Se\u00f1or que, para recibir, primero pidas, que para hallar primero te pongas a buscar, y en fin, para entrar no dejes de llamar&#8230; \u00bfPara qu\u00e9 pedir? \u00bfPara qu\u00e9 buscar? \u00bfPara qu\u00e9 llamar? \u00bfPara qu\u00e9 cansarnos orando, buscando, llamando como para hacer saber al que ya lo sabe todo? E incluso leemos en otra parte: \u00abEs preciso orar sin parar, sin cansarse\u00bb (Lc 18,1)&#8230; Pues bien, para aclarar este misterio \u00a1pide, busca, llama! Si el Se\u00f1or cubre de velos este misterio, es que quiere que te ejercites en buscar y encontrar t\u00fa mismo la explicaci\u00f3n. Todos nosotros debemos alentarnos mutuamente a orar.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cipriano_obispo_y_martir\">San Cipriano, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Hijos_en_el_Hijo\">Tratado: Hijos en el Hijo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">De la oraci\u00f3n dominical, 8-9,11 : PL 4, 520-523.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abPadrenuestro\u00bb (Lc 11,1-4,).<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1n grandes y abundantes riquezas se encierran en la oraci\u00f3n del Se\u00f1or! Est\u00e1n recogidas en pocas palabras, pero tienen una densidad espiritual inmensa, hasta tal punto que no falta nada en este compendio de la doctrina celestial sobre la oraci\u00f3n. Nos dice: \u201cOrad as\u00ed: Padre Nuestro que est\u00e1s en el cielo!\u201d (Mt 6,9)<\/p>\n<p>El hombre nuevo, nacido de nuevo por la gracia y vuelto a su Dios, dice para comenzar: \u201cPadre\u201d, porque ha sido hecho hijo. \u201cVino a los suyos, pero los suyos no la recibieron: A cuantos la recibieron, a todos aquellos que creen en su nombre, les dio poder para ser hijos de Dios.\u201d (Jn 1,11-12) El que ha cre\u00eddo en su nombre y que ha llegado a ser hijo de Dios debe iniciar su oraci\u00f3n dando gracias y proclamando que es hijo de Dios&#8230; No basta, hermanos muy queridos, con tener conciencia que invocamos al Padre que est\u00e1 en el cielo. A\u00f1adimos: \u201cPadre Nuestro\u201d, es decir, Padre de aquellos que creen, de aquellos que han sido santificados por \u00e9l y han nacido de nuevo por la gracia: \u00e9stos han empezado a ser hijos de Dios&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1n grande es la misericordia del Se\u00f1or, cu\u00e1n grandes su favor y su bondad al ense\u00f1arnos orar as\u00ed en presencia de Dios y llamarlo Padre. Y como Cristo es Hijo de Dios, as\u00ed nosotros tambi\u00e9n somos llamados hijos. Nadie de entre nosotros se hubiera atrevido nunca a emplear esta palabra en la oraci\u00f3n. Era necesario que el Se\u00f1or nos animase a ello.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed que el Se\u00f1or nos dice como debemos de orar: &#8220;Padre nuestro que est\u00e1s en los cielos&#8221;. El hombre nuevo, nacido de nuevo y restituido a Dios por su gracia, dice en primer lugar: &#8220;Padre&#8221; porque ya ha empezado a ser hijo &#8220;El vino a su casa, dice el Evangelio, y los suyos no le recibieron, pero a cuantos le recibieron, les da poder para ser hijos de Dios: a aquellos que creen en su nombre&#8221; (Jn.1,11-12) Por esto el que ha cre\u00eddo en su nombre y ha llegado a ser hijo de Dios debe de comenzar a devolver su gracia proclam\u00e1ndose hijo de Dios y llamando a Dios Padre que est\u00e1s en los cielos&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Que grand\u00edsima indulgencia y que inmensa bondad del Se\u00f1or para con nosotros! El ha querido que ofreci\u00e9ramos nuestra plegaria a Dios llam\u00e1ndole Padre. Y lo mismo que Cristo es Hijo de Dios, ha querido que tambi\u00e9n nosotros llevemos el nombre de hijos de Dios. Este nombre, de entre nosotros, nadie hubiera osado ponerlo en la oraci\u00f3n si \u00c9l mismo no lo hubiera hecho.<\/p>\n<p>Nosotros debemos recordarnos mutuamente, hermanos amados, y debemos saber que los que llamamos a Dios Padre, nuestro comportamiento debe ser de hijos de Dios, porque El se complace en nosotros, como nosotros nos complacemos en El. Conduzc\u00e1monos como templos de Dios (1Co 3,16), y Dios permanecer\u00e1 en nosotros.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Damasceno_monje_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Juan Damasceno, monje y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Entrar_dentro_de_nosotros_mismos\">Homil\u00eda: Entrar dentro de nosotros mismos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda sobre la Transfiguraci\u00f3n, 10 : PG 96, 545.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abUn d\u00eda, en alguna parte, Jes\u00fas rezaba\u00bb (Lc 11,1).<\/p>\n<p>&#8220;Jes\u00fas rezaba aparte&#8221; (Lc 9,18). La oraci\u00f3n encuentra su fuente en el silencio y la paz interior; es ah\u00ed d\u00f3nde se manifiesta la gloria de Dios (cf Lc 9,29). Porque, cuando cerremos los ojos y los o\u00eddos, cuando nos encontremos dentro en presencia de Dios, cuando liberados de la agitaci\u00f3n del mundo exterior estemos dentro de nosotros mismos, entonces veremos claramente en nuestras almas el Reino de Dios. Porque el Reino de los cielos o, si se prefiere, el Reino de Dios, est\u00e1 en nosotros mismos: es Jes\u00fas nuestro Se\u00f1or quien nos lo dijo (Lc 17,21).<\/p>\n<p>Sin embargo, los creyentes y el Se\u00f1or rezan de modo diferente. Los servidores, en efecto, se acercan al Se\u00f1or en su oraci\u00f3n, con un temor mezclado de deseo, y la oraci\u00f3n se hace para ellos un viaje hacia Dios y hacia la uni\u00f3n con \u00c9l, que los alimenta de su propia sustancia y los fortalece. \u00bf Pero Cristo, cuya alma santa es el mismo Verbo de Dios, c\u00f3mo va a rezar? \u00bf C\u00f3mo el Maestro va a presentarse en una actitud de petici\u00f3n?  Si lo hace \u00bfno es que despu\u00e9s de haber revestido nuestra naturaleza, quiere instruirnos y mostrarnos el camino que, por la oraci\u00f3n, nos hace subir hacia Dios? \u00bf No quiere ense\u00f1arnos que la oraci\u00f3n contiene en su seno la gloria de Dios?<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Calcuta_religiosa\">Santa Teresa de Calcuta, religiosa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Humildad_y_oracion_para_ser_santos\">Escritos: Humildad y oraci\u00f3n para ser santos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Jes\u00fas, al que invocamos.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abUna vez que estaba Jes\u00fas orando en cierto lugar\u00bb (Lc 11,1).<\/p>\n<p>Para llegar a ser santos necesitamos humildad y oraci\u00f3n. Jes\u00fas nos ense\u00f1a a orar; e igualmente nos ense\u00f1a a ser mansos y humildes de coraz\u00f3n (Mt 11, 29). Nada de todo esto llegar\u00e1 a t\u00e9rmino si no sabemos qu\u00e9 es el silencio. La humildad y la oraci\u00f3n ser\u00e1n tanto m\u00e1s profundas en la medida en que el o\u00eddo, el esp\u00edritu y la lengua habr\u00e1n vivido en silencio con Dios, porque es en el silencio del coraz\u00f3n que Dios habla.<\/p>\n<h2><span id=\"Autor_anonimo_antiguo\">Autor an\u00f3nimo antiguo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_La_oracion_es_familiaridad_con_Dios\">Homil\u00eda: La oraci\u00f3n es familiaridad con Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda del siglo V sobre la oraci\u00f3n, atribuida err\u00f3neamente a san Juan Cris\u00f3stomo :PG 64, 461 (Liturgia de las Horas del viernes despu\u00e9s de Ceniza).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEns\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Lc 11,1).<\/p>\n<p>El bien supremo es la oraci\u00f3n, la conversaci\u00f3n familiar con Dios. \u00c9sta es la relaci\u00f3n que tenemos con Dios y la uni\u00f3n con \u00e9l. Igual que los ojos del cuerpo quedan iluminados al ver la luz, asimismo el alma que tiende hacia Dios queda iluminada por su inefable luz. La oraci\u00f3n no es efecto de una actitud exterior sino que viene del coraz\u00f3n. No queda reducida a unas horas o a momentos determinados sino que es una actividad continua, tanto de d\u00eda como de noche. No nos contentemos orientando nuestro pensamiento a Dios durante el tiempo dedicado exclusivamente a la oraci\u00f3n, sino que cuando otras ocupaciones nos absorben \u2013como son el cuidado de los pobres o cualquier otra ocupaci\u00f3n dirigida a una obra buena y \u00fatil- es importante mantener al mismo tiempo el deseo y el recuerdo de Dios, a fin de ofrecer al Se\u00f1or del universo un alimento muy suave, sazonado con la sal del amor de Dios. Podemos sacar de ah\u00ed una gran ventaja para toda la vida si consagramos a ella buena parte de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es la luz del alma, el verdadero conocimiento de Dios, la mediaci\u00f3n entre Dios y los hombres. A trav\u00e9s de ella el alma se eleva hacia el cielo y abraza al Se\u00f1or con un abrazo inexpresable. Como un ni\u00f1o de pecho hace con su madre, el alma llama a Dios llorando, hambrienta de la leche divina. Expresa sus deseos m\u00e1s profundos y recibe regalos que sobrepasan todo lo que se puede ver en la naturaleza. La oraci\u00f3n con la cual nos presentamos con respeto delante de Dios, es gozo para el coraz\u00f3n y descanso del alma.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Siluan_monje_ruso\">San Siluan, monje ruso<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_La_oracion_incesante_es_fruto_del_amor\">Escritos: La oraci\u00f3n incesante es fruto del amor.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Escritos.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCuando or\u00e9is\u00bb (Lc 11,2).<\/p>\n<p>Si quieres orar con el esp\u00edritu y coraz\u00f3n unidos y no lo alcanzas, di la plegaria con los labios y fija tu esp\u00edritu en las palabras de la plegaria, tal como est\u00e1 escrito en la Escalera Santa [de san Juan Cl\u00edmaco]. Con el tiempo el Se\u00f1or te dar\u00e1 la \u201coraci\u00f3n del coraz\u00f3n\u201d, sin distracci\u00f3n, y t\u00fa orar\u00e1s con facilidad. Algunos, en el esfuerzo de la oraci\u00f3n, habiendo forzado a la inteligencia a descender hasta su coraz\u00f3n, lo han estropeado hasta tal punto que han llegado a no poder ni tan s\u00f3lo pronunciar la plegaria con los labios. Pero t\u00fa, conoces la ley de la vida espiritual: los dones s\u00f3lo se conceden al alma simple, humilde y obediente. Al que es obediente y comedido en todo \u2013en comida, en palabras y en movimientos- el Se\u00f1or le dar\u00e1 la oraci\u00f3n, y se realizar\u00e1 con facilidad en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n incesante procede del amor, pero se pierde por los juicios, las vanas palabras y la intemperancia. El que ama a Dios puede pensar en \u00e9l d\u00eda y noche, porque ninguna ocupaci\u00f3n puede dificultarle el amar a Dios. Los ap\u00f3stoles amaban al Se\u00f1or sin que el mundo se lo impidiera y, sin embargo, se acordaban del mundo, oraban por \u00e9l y se dedicaban a la predicaci\u00f3n. Por el contrario, se dijo a san Arseno: \u201chuye de los hombres\u201d, pero el Esp\u00edritu divino nos ense\u00f1a, incluso en el desierto, a orar por los hombres y por el mundo entero.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Una vez que estaba Jes\u00fas orando en cierto lugar, cuando termin\u00f3, uno de sus disc\u00edpulos le dijo: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos\u00bb. 2 \u00c9l les dijo: \u00abCuando or\u00e9is, decid: \u201cPadre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, 3 danos cada d\u00eda nuestro pan cotidiano, 4 perd\u00f3nanos nuestros pecados, porque &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-11-1-4-el-padrenuestro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 11, 1-4: El Padrenuestro\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41500","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41500"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41500\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}