{"id":41501,"date":"2016-10-07T23:35:02","date_gmt":"2016-10-08T04:35:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-11-1-13-pedid-y-recibireis\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:02","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:02","slug":"lc-11-1-13-pedid-y-recibireis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-11-1-13-pedid-y-recibireis\/","title":{"rendered":"Lc 11, 1-13 \u2013 Pedid y recibir\u00e9is"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Una vez que estaba Jes\u00fas orando en cierto lugar, cuando termin\u00f3, uno de sus disc\u00edpulos le dijo: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos\u00bb. <span class=\"versiculo\">2<\/span> \u00c9l les dijo: \u00abCuando or\u00e9is, decid: \u201cPadre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, <span class=\"versiculo\">3<\/span> danos cada d\u00eda nuestro pan cotidiano, <span class=\"versiculo\">4<\/span> perd\u00f3nanos nuestros pecados, porque tambi\u00e9n nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentaci\u00f3n\u201d\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">5<\/span> Y les dijo: \u00abSuponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice: \u201cAmigo, pr\u00e9stame tres panes, <span class=\"versiculo\">6<\/span> pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle\u201d; <span class=\"versiculo\">7<\/span> y, desde dentro, aquel le responde: \u201cNo me molestes; la puerta ya est\u00e1 cerrada; mis ni\u00f1os y yo estamos acostados; no puedo levantarme para d\u00e1rtelos\u201d; <span class=\"versiculo\">8<\/span> os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantar\u00e1 y le dar\u00e1 cuanto necesite. <span class=\"versiculo\">9<\/span> Pues yo os digo a vosotros: Pedid y se os dar\u00e1, buscad y hallar\u00e9is, llamad y se os abrir\u00e1; <span class=\"versiculo\">10<\/span> porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. <span class=\"versiculo\">11<\/span> \u00bfQu\u00e9 padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dar\u00e1 una serpiente en lugar del pez? <span class=\"versiculo\">12<\/span> \u00bfO si le pide un huevo, le dar\u00e1 un escorpi\u00f3n? <span class=\"versiculo\">13<\/span> Si vosotros, pues, que sois malos, sab\u00e9is dar cosas buenas a vuestros hijos, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s el Padre del cielo dar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo a los que se lo piden?\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Catalina_de_Siena\"> Catalina de Siena<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=53\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Catalina de Siena\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Dialogos_Padre_de_Misericordia\"> Di\u00e1logos: Padre de Misericordia<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPedid y recibir\u00e9is\u00bb (cf. Lc 11,9)<br \/>Cap\u00edtulo 134<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p>Tu verdad ha dicho que si llamamos nos responder\u00e1n, que si golpeamos, nos abrir\u00e1n, que si pedimos, recibiremos: oh Padre eterno, tus servidores est\u00e1n clamando tu misericordia. Resp\u00f3ndeles, pues. Porque s\u00e9 que la misericordia es propiedad tuya y por eso no puedes rechazar a quien te la pide. Est\u00e1n golpeando la puerta de tu verdad, puesto que es en tu verdad, tu Hijo (Jn 14,6) que conocen el amor inefable que t\u00fa tienes al hombre. Por eso golpean tu puerta. Y es porque el fuego de la caridad no podr\u00e1, no puede no abrir a los que llaman con perseverancia. <\/p>\n<p>Abre, pues, dilata, rompe los corazones endurecidos de aquellos que t\u00fa mismo has creado \u2013si no es por los que no llaman, al menos por tu infinita bondad y por el amor de tus servidores que llaman a ti por los dem\u00e1s. Esc\u00fachales, Padre eterno&#8230; Abre la puerta de tu caridad ilimitada, que nos ha llegado por la puerta del Verbo. S\u00ed, yo s\u00e9 que t\u00fa abres antes que llamemos porque es con la voluntad y el amor que t\u00fa les has dado que tus siervos golpean y te llaman, por tu honor y por la salvaci\u00f3n de sus almas. Dales, pues, el pan de vida, es decir, el fruto de la sangre de tu Hijo \u00fanico.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Manuel_de_Tuya\"> Manuel de Tuya<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Biblia_Comentada_Padre_Nuestro_y_Amigo_Inoportuno\"> Biblia Comentada: Padre Nuestro y Amigo Inoportuno<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">BAC, Madrid, 1964<span class=\"rh\">\u00abTodo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre\u00bb (Lc 11,10)<br \/>pp. 840-842<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p><span class=\"st1\">El Padrenuestro<\/span> <\/p>\n<p>Mientras Mt incrusta el Padrenuestro en un contexto literario que no es el suyo, y adelanta cronol\u00f3gicamente la situaci\u00f3n del mismo, Lc, sin precisar la topograf\u00eda, da la raz\u00f3n de por qu\u00e9 Cristo les ense\u00f1a esta oraci\u00f3n. Al terminar un d\u00eda su oraci\u00f3n, uno de sus disc\u00edpulos le pidi\u00f3 que les ense\u00f1ase a orar, como el Bautista hac\u00eda con sus disc\u00edpulos. <\/p>\n<p>La recensi\u00f3n de esta oraci\u00f3n en Lc es mucho m\u00e1s breve que en Mt. Diversos problemas planteados a prop\u00f3sito de esta diferencia de recensiones se expresan en el comentario correspondiente a Mt. <\/p>\n<p>Lc omite, despu\u00e9s de Padre, \u00abnuestro\u00bb, posiblemente para evitar en sus lectores de la gentilidad la impresi\u00f3n de una oraci\u00f3n estrechada a un c\u00edrculo jud\u00edo, lo mismo que \u00abest\u00e1s en los cielos\u00bb, de formulaci\u00f3n jud\u00edo-rab\u00ednica. <\/p>\n<p>La primera y segunda petici\u00f3n \u2014\u00absantificado sea tu nombre\u00bb y el \u00abvenga tu reino\u00bb\u2014conceptualmente vienen a ser la misma. El pensamiento de ambas, conforme a las ideas del Antiguo Testamento (Ez 36,20 ss), es la gran renovaci\u00f3n del pueblo y el establecimiento de \u00absu reinado\u00bb. Los jud\u00edos postex\u00edlicos, viendo que las profec\u00edas alusivas a estos dos temas no iban a tener realizaci\u00f3n inmediata, ven que su cumplimiento afecta a los d\u00edas mesi\u00e1nicos, y precisamente por obra del Mes\u00edas. Es lo que se suele pedir en muchas de las f\u00f3rmulas de la piedad jud\u00eda rab\u00ednica. <\/p>\n<p>La tercera petici\u00f3n pide la concesi\u00f3n del \u00abpan\u00bb, pero pone una palabra (epio\u00fasios) para cuyo sentido se dan tres etimolog\u00edas, El sentido aceptable es o el \u00abpan\u00bb material de \u00abcada d\u00eda\u00bb o el pan para nuestra \u00absubsistencia\u00bb. <\/p>\n<p>En la petici\u00f3n del perd\u00f3n, Lc pone que se perdonen \u00abnuestros pecados\u00bb (hamart\u00edas), mientras que Mt y Lc en la segunda vez ponen \u00abdeudor\u00bb (opheil\u00f3nti). Se pens\u00f3 si Lc utilizar\u00eda este t\u00e9rmino para evitar a sus lectores un sentido de deuda pecuniaria. Sin embargo, son sin\u00f3nimos, pues Lc s\u00f3lo la modifica la primera vez, seguramente por variaci\u00f3n literaria, y destaca que debemos perdonar a \u00abtodo\u00bb deudor. <\/p>\n<p>La \u00faltima petici\u00f3n, por su construcci\u00f3n aramaica, desorienta en la lectura. Literalmente ser\u00eda: \u00abY no nos introduzcas (eisen\u00e9gkes) en tentaci\u00f3n\u00bb. No es m\u00e1s que un semitismo que no distingue causa o permisi\u00f3n, como se ve en tantos pasajes de la Escritura. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Par\u00e1bola del amigo importuno<\/span> <\/p>\n<p>Evocada por la oraci\u00f3n del Padrenuestro, Lc es el \u00fanico que narra una par\u00e1bola con un gran colorido oriental, para ense\u00f1ar la perseverancia en la oraci\u00f3n. Inesperadamente llega uno de viaje en la noche. No hay nada preparado (rasgo alg\u00fan tanto irreal), por lo que va a casa de un amigo a pedir \u00abtres panes\u00bb (otro rasgo chocante). Las casas pobres de Palestina s\u00f3lo ten\u00edan una estancia donde, a la noche, echadas unas esteras, todos dorm\u00edan. Este llamar e insistir no le trae m\u00e1s que complicaciones; los ni\u00f1os se van a despertar sobresaltados y luego no podr\u00e1n dormir. Como puede, abre la puerta para resolver aquella situaci\u00f3n enojosa. Y Cristo a\u00f1ade que, si no le da lo que pide por ser amigo, al menos se lo dar\u00e1 por importuno. <\/p>\n<p>La finalidad de esta par\u00e1bola, como se ve por la insistencia en llamar, es la perseverancia en la oraci\u00f3n. Sin embargo, Lc pone a continuaci\u00f3n, como una conclusi\u00f3n enf\u00e1tica, el \u00abpedid y se os dar\u00e1&#8230;\u00bb. Y luego se describe la seguridad de la concesi\u00f3n por Dios de los bienes pedidos. Mt, en cambio, trae todas estas adiciones a la par\u00e1bola en otro contexto, como pieza aislada (Mt 7,7-II). \u00bfEs que Lc, con esta inserci\u00f3n, pretende precisar el sentido de la par\u00e1bola? No es \u00e9ste el sentido de este pasaje. La par\u00e1bola tiene una estructura y finalidad bien definidas. Si Lc le yuxtapone este otro pasaje, con valoraci\u00f3n independiente, lo une, sin duda, por raz\u00f3n de una afinidad l\u00f3gica, por tratarse de temas de oraci\u00f3n: primero pone la oraci\u00f3n, luego la perseverancia para obtener sus fines, y, por \u00faltimo, la seguridad de la bondad de Dios en la concesi\u00f3n de los bienes pedidos. <\/p>\n<p>En Mt, Dios dar\u00e1 \u00abcosas buenas a quien se las pide\u00bb; Lc lo formula de otra manera: \u00abdar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo a quienes se lo piden\u00bb. La redacci\u00f3n de Lc explicita el sentido primitivo de Mt. Como las \u00abcosas buenas\u00bb, en esta perspectiva religiosa, son los bienes espirituales mesi\u00e1nicos, Lc las ha sintetizado en lo que es el gran don mesi\u00e1nico: la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, dispensador de todo bien.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Origenes\"> Or\u00edgenes<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=67\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Or\u00edgenes\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_la_Oracion_Dios_lo_sabe_todo_antes_de_que_suceda\"> Sobre la Oraci\u00f3n: Dios lo sabe todo antes de que suceda<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEns\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Lc 11,1)<br \/>2.5: PG 11, 422-423. 430-434<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=2\">PG<\/a><\/span><\/p>\n<p><p>Seg\u00fan creo, fue uno de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas quien, consciente de cu\u00e1n lejos est\u00e1 la debilidad humana del recto modo de orar, opini\u00f3n que vio enormemente reforzada al escuchar las doctas y sublimes palabras pronunciadas por el Salvador en su oraci\u00f3n al Padre, dijo, una vez que el Se\u00f1or hubo terminado su oraci\u00f3n: <em>Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos.<\/em><\/p>\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo es posible que un hombre educado en la disciplina de la ley, oyente consagrado del mensaje de los profetas, cliente asiduo de las sinagogas no supiera orar de alguna manera hasta que vio rezar al Se\u00f1or en cierto lugar? Y \u00bfqu\u00e9 es lo que el mismo Juan ense\u00f1aba sobre la oraci\u00f3n a sus disc\u00edpulos cuando, procedentes de Jerusal\u00e9n, de Judea y del valle del Jord\u00e1n, acud\u00edan a \u00e9l a que los bautizara? A no ser que pensemos que al ser \u00e9l m\u00e1s que profeta, hab\u00eda tenido ciertas intuiciones acerca de la oraci\u00f3n, que \u00e9l probablemente transmit\u00eda en secreto a los que se le presentaban antes del bautismo para ser instruidos y no a todos los que acud\u00edan a ser bautizados.<\/p>\n<p>Algunas de estas oraciones, realmente espirituales por rezarlas el Esp\u00edritu en el coraz\u00f3n de los santos, est\u00e1n redactadas con una densa, rec\u00f3ndita y admirable doctrina.<\/p>\n<p>Tenemos, por una parte, la oraci\u00f3n de Ana en el primer libro de Samuel: \u00e9sta, mientras rezaba y rezaba hablando para s\u00ed, no necesitaba de texto escrito. En cambio, en el libro de los Salmos, el salmo ochenta y nueve es la <em>oraci\u00f3n de Mois\u00e9s, el hombre de Dios, <\/em>y el ciento uno, la <em>oraci\u00f3n del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante el Se\u00f1or. <\/em>Estas oraciones, al ser realmente compuestas y formuladas por el Esp\u00edritu, est\u00e1n tambi\u00e9n llenas de preceptos de la divina Sabidur\u00eda, de suerte que de las promesas que en ellas se hacen, puede decirse: <em>\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 el sabio que comprenda, el prudente que lo entienda?<\/em><\/p>\n<p>Siendo, pues, tan dif\u00edcil disertar sobre la oraci\u00f3n, tanto que necesitamos que el Padre nos ilumine, que el Verbo primog\u00e9nito nos adoctrine y que el Esp\u00edritu coopere con nosotros, para poder entender y decir algo digno de tan sublime argumento, yo ruego como hombre, repito, ruego que se me conceda su ub\u00e9rrimo y espiritual conocimiento y me abra la explicaci\u00f3n de las oraciones recogidas en los evangelios.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 necesidad hay de elevar oraciones a aquel que antes de que recemos conoce ya lo que necesitamos? <em>Vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que se lo pid\u00e1is. <\/em>En efecto, es justo que quien es Padre y Creador del universo, que <em>ama a todos los seres y no odia nada de lo que ha hecho, <\/em>proporcione saludablemente a cada cual lo que le conviene, aunque no se lo pidan, comport\u00e1ndose como un padre que, al educar a sus ni\u00f1os, no espera a que se lo pidan, pues o bien son absolutamente incapaces de hacerlo, o debido a su inexperiencia muchas veces desean tener cosas contrarias a su propia utilidad o inoportunas. Y nosotros los hombres distamos m\u00e1s del modo de pensar de Dios que cualquier ni\u00f1o del pensamiento de sus padres. Y es de creer que Dios no se limita a prever las cosas futuras, sino tambi\u00e9n a predeterminarlas, y nada puede acaecer al margen de lo previamente ordenado por \u00e9l.<\/p>\n<p>Voy a transcribir aqu\u00ed las mismas palabras que escribiste en la carta que me enviaste: \u00abSi Dios conoce de antemano el futuro y \u00e9ste no puede no llegar a existir, la oraci\u00f3n es in\u00fatil. Si todo sucede seg\u00fan la voluntad de Dios y sus determinaciones son irrevocables, ni puede cambiarse nada de lo que \u00e9l quiere, la oraci\u00f3n es vana\u00bb.<\/p>\n<p>Pienso que es \u00fatil plantear de entrada estas dificultades, que nos ayudar\u00e1n<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Isidro_Goma_y_Tomas\"> Isidro Gom\u00e1 y Tom\u00e1s<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"El_Evangelio_Explicado_La_ciencia_de_la_Oracion\"> El Evangelio Explicado: La ciencia de la Oraci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">, Vol. 2, Acervo, Barcelona, 1967<span class=\"rh\">\u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Lc 11,1)<br \/>p. 171-174<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p><span class=\"st1\">Explicaci\u00f3n.<\/span> \u2013 Despu\u00e9s que en el cap\u00edtulo anterior ha dado Jes\u00fas, seg\u00fan San Lucas, a sus disc\u00edpulos las normas para ense\u00f1ar (10, 1-24) y para vivir (10, 25-42), les ense\u00f1a ahora a bien orar. Doctrina y vida ajustada se logran por la oraci\u00f3n. El fragmento se divide en tres episodios: la oraci\u00f3n de Jes\u00fas (1-4), la par\u00e1bola del amigo importuno (5-8) y la aplicaci\u00f3n de la misma (9-13); de estos tres, s\u00f3lo el segundo es nuevo: la oraci\u00f3n del Padre Nuestro es en Lc. una abreviaci\u00f3n de la de Mt.; y la aplicaci\u00f3n de la par\u00e1bola es una repetici\u00f3n, casi a la letra, de Mt. (7, 7-11). No es improbable, ni de extra\u00f1ar, que Jes\u00fas las repitiera en distintas ocasiones. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Circunstancias:<\/span> <\/p>\n<p><span class=\"st1\">LA ORACI\u00d3N DE JES\u00daS (1-4).-<\/span> <\/p>\n<p>Y aconteci\u00f3 que estando orando en cierto lugar&#8230; Parece ser que tuvo lugar este episodio sobre el tiempo en que ocurrieron hechos anteriormente narrados; int\u00e9rpretes de gran nota lo colocan inmediatamente despu\u00e9s de la par\u00e1bola del buen pastor. Cuanto al lugar, la tradici\u00f3n no lo ha conservado; creen algunos que ocurri\u00f3 el hecho en el monte de los Olivos, donde sol\u00eda Jes\u00fas retirarse a orar. En ocasi\u00f3n en que lo hab\u00eda hecho, cuando acab\u00f3, movido sin duda por su ejemplo, le dijo uno de sus disc\u00edpulos, quiz\u00e1s uno recientemente elegido, pues no conoce la oraci\u00f3n dominical: Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como tambi\u00e9n Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos; por el testimonio que el Precursor hab\u00eda dado de Jes\u00fas, era de suponer que \u00e9ste ense\u00f1ar\u00eda una oraci\u00f3n perfect\u00edsima. <\/p>\n<p>Y les dijo: Cuando or\u00e9is, decid: Padre&#8230; La f\u00f3rmula de Lc. es una abreviaci\u00f3n de la an\u00e1loga de Mt.; de las siete peticiones de \u00e9sta, s\u00f3lo tiene cuatro la de este fragmento. (\u2026) La causa de la diferencia entre ambas f\u00f3rmulas de la oraci\u00f3n dominical se explica de dos maneras: o bien fue el mismo Jes\u00fas quien dio las dos f\u00f3rmulas en distintas ocasiones, ense\u00f1ando a orar a distintas clases de oyentes, o una misma f\u00f3rmula hubiese sido abreviada por la tradici\u00f3n oral de los primeros disc\u00edpulos, recogi\u00e9ndola as\u00ed el tercer Evangelista. Ambas opiniones son probables, tanto m\u00e1s cuanto que las peticiones que en esta f\u00f3rmula faltan pueden comprenderse en las que se consignan. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">PAR\u00c1BOLA DEL AMIGO IMPORTUNO (5-8).-<\/span> <\/p>\n<p>A la f\u00f3rmula de la plegaria a\u00f1ade Jes\u00fas una par\u00e1bola para demostrar la eficacia de la oraci\u00f3n y la necesidad de perseverar en ella: Les dijo tambi\u00e9n, sobre el mismo asunto, \u00bfQui\u00e9n de vosotros tendr\u00e1 un amigo, e ir\u00e1 a \u00e9l a media noche, cuando el sue\u00f1o es m\u00e1s profundo, y le dir\u00e1: Amigo, pr\u00e9stame tres panes, porque acaba de llegar de viaje un amigo m\u00edo, y no tengo qu\u00e9 ponerle adelante&#8230;? Las condiciones de la petici\u00f3n son para mover a un amigo: el viandante ha llegado a altas horas de la noche, porque el calor del d\u00eda no le ha consentido viajar; su fatiga es grande y debe recobrar sus fuerzas: el due\u00f1o de la casa no tiene qu\u00e9 darle de comer, porque en el oriente se acostumbra cocer pan s\u00f3lo para el d\u00eda; el otro amigo, de familia m\u00e1s numerosa, tiene, quiz\u00e1s, algunos panes sobrantes que son peque\u00f1os. Pero en la hip\u00f3tesis de la par\u00e1bola, el amigo solicitado pone reparos: Y el otro respondiese de dentro, diciendo: No me seas molesto, f\u00f3rmula expresiva de mal humor, ya est\u00e1 cerrada la puerta, s\u00f3lidamente, y no puede abrirse sin trabajo y sin ruido, y mis hijos (pueri, mejor que criados, como vierte San Agust\u00edn) est\u00e1n conmigo en la cama: est\u00e1n durmiendo en mi misma habitaci\u00f3n y no conviene despertarlos: no me puedo levantar a d\u00e1rtelos; es decir, no quiero, para evitar tantas molestias. <\/p>\n<p>Pero en la tenacidad, la insistencia, la despreocupaci\u00f3n en los ruegos son capaces de lograr lo que la afecci\u00f3n no pudo: Y si el otro perseverare llamando a la puerta, hasta faltando a toda conciencia, os digo, que no se levantase a d\u00e1rselos por ser su amigo, cierto por su importunidad, casi por su imprudencia, se levantar\u00eda, y le dar\u00eda cuantos panes hubiese menester, con tal dejara de importunarle. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">APLICACI\u00d3N DE LA PAR\u00c1BOLA (9-13).-<\/span> <\/p>\n<p>Estos vers\u00edculos (\u2026) son representaci\u00f3n casi literal de los de Mt. 7, 7-11. S\u00f3lo ofrece el texto de Lc. dos modificaciones con respecto al de Mt. A los dos ejemplos del pan y del pez, a\u00f1ade Lc. un tercero (v. 12): O si le pidiere un huevo, \u00bfpor ventura le alargar\u00e1 un escorpi\u00f3n? Como ciertas piedras se parecen al pan, y ciertos peces afectan la forma de serpiente, as\u00ed el escorpi\u00f3n de la Palestina, cuando se arrolla sobre s\u00ed mismo, puede asemejarse a un huevo, por su color y tama\u00f1o. Adem\u00e1s, la expresi\u00f3n general de Mt.: \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s vuestro Padre dar\u00e1 bienes\u2026?, es substituida en Lc. (v. 13) por la frase m\u00e1s concreta: \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s vuestro Padre celestial dar\u00e1 Esp\u00edritu Santo a quienes se lo pidieren? El esp\u00edritu bueno de la Vulgata es aqu\u00ed el Esp\u00edritu Santo, el m\u00e1ximo de los bienes que recibe el hombre, porque \u00e9l es quien habita en nosotros con la gracia santificante y nos ayuda poderosamente a toda obra buena: sus dones y sus frutos son espl\u00e9ndida manifestaci\u00f3n de la vida divina en nosotros. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Lecciones morales.-<\/span> <\/p>\n<p>A) v. 1.- Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar&#8230;- Jes\u00fas ora, y ense\u00f1a el arte de orar. Ora con gran humildad y largo tiempo, con suma reverencia, como lo demuestra el que el disc\u00edpulo no se atreva a interrumpirle. Ora, porque aunque como Dios goza de la plenitud de toda posesi\u00f3n, y nada le falta, como hombre quiso someterse a la ley de la plegaria, rogando por todos, por todo y para todos. Su oraci\u00f3n ha sido la m\u00e1s agradable a Dios y la m\u00e1s eficaz para nosotros. Y ense\u00f1a a orar, porque una nueva religi\u00f3n y una nueva vida espiritual importan una nueva plegaria, ya que esta es el acto m\u00e1s universal de la religi\u00f3n, y como la s\u00edntesis de la vida del alma. Jes\u00fas, fundador de la religi\u00f3n cristiana, es el autor de la religi\u00f3n cristiana. <\/p>\n<p>B) v. 2- Cuando orareis, decid: Padre&#8230;- Hay dos modos de oraci\u00f3n, dice San Basilio: uno de alabanza y de humildad, y otro, m\u00e1s inferior, de petici\u00f3n. Siempre que orares, no empieces por pedir sino por alabar: Padre; olvida un momento a toda criatura visible e invisible, para alabar ante todo al Creador de todas las cosas. <\/p>\n<p>C) v. 5.- Les dijo tambi\u00e9n&#8230;- Porque hubiese podido suceder, dice San Cirilo, que los disc\u00edpulos hubiesen utilizado en la oraci\u00f3n la misma f\u00f3rmula que les ense\u00f1\u00f3 Jes\u00fas, pero con negligencia y debilidad; y que despu\u00e9s de haberla proferido una o dos veces, viendo que no alcanzaban lo que quer\u00edan, hubiesen desistido de la plegaria: lo que hubiese sido su ruina. Por ello propuso la par\u00e1bola del amigo importuno, para que aprendi\u00e9ramos que la pusilanimidad en la oraci\u00f3n es nociva, y que es util\u00edsimo tener en ella constancia y energ\u00eda. <\/p>\n<p>D) v. 5.- Y le dir\u00e1: Amigo&#8230;- Este amigo es Dios, dice Teofilacto, que a todos ama, y que quiere que todos sean salvos. Y \u00bfqui\u00e9n m\u00e1s amigo que el que nos dio su propio cuerpo?, dice San Ambrosio. Amigo inmensamente rico, que puede colmar todo vac\u00edo de nuestra vida; verdadero amigo, que acaba siempre por darnos lo que leg\u00edtimamente le pedimos; amigo atent\u00edsimo, dispuesto a o\u00edrnos d\u00eda y noche, que no se enoja de que le pidamos, como el de la par\u00e1bola, sino que nos solicita a que tratemos con \u00e9l de nuestras miserias. No temamos ser importunos a Aquel para quien siempre la buena oraci\u00f3n es esperada y oportuna. <\/p>\n<p>E) v. 12.- O si le pidiere un huevo&#8230;- Dios, dice Or\u00edgenes, no da cosas nocivas en vez de las \u00fatiles y nutritivas, lo que viene representado por el huevo y el escorpi\u00f3n. Siempre mejora Dios nuestra oraci\u00f3n en cuanto si le pedimos cosas inconvenientes o nocivas nos las niega, como un buen padre niega al hijo lo que puede da\u00f1arle: y en cuanto nos da m\u00e1s y mejor de lo que pedimos si nuestra oraci\u00f3n tiene las debidas condiciones. Que el gran Padre de familias tiene siempre insospechados tesoros y abismos insondables de bondad con que regala y hasta sorprende a sus hijos.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Pedro_Julian_Eymard\"> Pedro Juli\u00e1n Eymard<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Obras_Eucaristicas_El_espiritu_de_oracion\"> Obras Eucar\u00edsticas: El esp\u00edritu de oraci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">Eucarist\u00eda, Madrid, 1963<span class=\"rh\">\u00abUno de sus disc\u00edpulos le dijo: Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Lc 11,1)<br \/>pp. 374-377<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p>Dios, al prometer el mes\u00edas al pueblo jud\u00edo, caracteriza su misi\u00f3n con estas palabras: \u00abDerramar\u00e9 sobre la casa de David y sobre todos los moradores de Jerusal\u00e9n el esp\u00edritu de gracia y de oraci\u00f3n.\u00bb Aunque antes de la venida de Jesucristo se oraba y Dios daba la gracia, sin la cual nunca hubiesen podido santificarse los justos; pero esta gracia de oraci\u00f3n no era buscada con ardor, ni debidamente estimada. Jesucristo vino como roc\u00edo de gracia que cubre toda la tierra, y derram\u00f3 por doquier el esp\u00edritu de oraci\u00f3n. <\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es la caracter\u00edstica de la religi\u00f3n cat\u00f3lica y la se\u00f1al de la santidad de un alma y aun la santidad misma; ella hace los santos y es la primera se\u00f1al de su santidad. Cuando ve\u00e1is que alguno vive de oraci\u00f3n, decid: veo un santo. <\/p>\n<p>Siente san Pablo el llamamiento de Dios, y al punto se pone en oraci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 hace en Damasco durante tres d\u00edas? Ora. Es enviado Anan\u00edas por el Se\u00f1or para bautizarle. Iba a resistir un instante a la orden de Dios, temiendo al perseguidor de los cristianos, cuando \u00abvete, le dice el Se\u00f1or, pues le encontrar\u00e1s en oraci\u00f3n: Ecce enim orat\u00bb. Ya es un santo, puesto que ora. No dice el Se\u00f1or: Se mortifica o ayuna, sino ora. Quienquiera ore, llegar\u00e1 a hacerse santo. <\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es luz y poder; es la acci\u00f3n misma de Dios, de cuyo poder dispone el que ora. <\/p>\n<p>Nunca ver\u00e9is que se hace Santo uno que no ora. No os dej\u00e9is enga\u00f1ar por hermosas palabras o por apariencias que tambi\u00e9n el demonio puede mucho y es muy sabio: a lo mejor se cambia en \u00e1ngel de luz. No os fi\u00e9is de la ciencia, que no es ella la que hace santo. El conocimiento s\u00f3lo de la verdad es ineficaz para santificar; es menester que se le junte el amor. Pero \u00a1qu\u00e9 digo! \u00a1Si entre ver la verdad y la santidad media un abismo! \u00a1Cu\u00e1ntos genios se han Condenado! <\/p>\n<p>Voy a\u00fan m\u00e1s lejos, y digo que las buenas obras de celo no santifican tampoco por s\u00ed solas No es \u00e9ste el car\u00e1cter que Dios ha dado a la santidad. Aunque los fariseos observaban la ley, hac\u00edan limosna y consagraban los diezmos al Se\u00f1or, el Salvador los llama \u00absepulcros blanqueados\u00bb. El evangelio nos muestra que la prudencia, la templanza y la abnegaci\u00f3n pueden juntarse con una conciencia viciosa; as\u00ed lo atestiguan los fariseos, cuyas obras no oraban nunca, por m\u00e1s que trabajaran mucho. <\/p>\n<p>Las buenas obras exteriores no constituyen, por consiguiente, la santidad de un alma, as\u00ed como tampoco la penitencia y la mortificaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 hipocres\u00eda y orgullo no encubren a veces un h\u00e1bito pobre y una cara extenuada por las privaciones! <\/p>\n<p>Si, al contrario, un alma ora, posee un car\u00e1cter que nunca enga\u00f1a. Cuando se ora se tienen todas las dem\u00e1s virtudes y se es santo. \u00bfQu\u00e9 otra cosa es la oraci\u00f3n sino la santidad practicada? En ella encuentran ejercicio todas las dem\u00e1s virtudes, como la humildad, que hace que confes\u00e9is ante Dios que os falta todo, que nada pose\u00e9is; que os hace confesar vuestros pecados; levantar los ojos a Dios y proclamar que s\u00f3lo El es santo y bueno. <\/p>\n<p>En la oraci\u00f3n se ejercitan tambi\u00e9n la fe, la esperanza y la caridad. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s? Orando ejercitamos todas las virtudes morales y evang\u00e9licas. <\/p>\n<p>Cuando oramos hacemos penitencia, nos mortificamos; la imaginaci\u00f3n queda sojuzgada, se clava la voluntad, encad\u00e9nase el coraz\u00f3n, se practica la humildad. La oraci\u00f3n es la mism\u00edsima santidad, pues que encierra el ejercicio de todas las dem\u00e1s virtudes. <\/p>\n<p>Hay quienes dicen: \u00a1Si la oraci\u00f3n no es m\u00e1s que pereza! \u00bfS\u00ed? Vengan los mayores trabajadores, los que se dan febrilmente a las obras, que pronto sentir\u00e1n harto mayor dificultad en orar que en entregarse a sacrificarse por cualesquiera obras de celo. \u00a1Ah! \u00a1Es m\u00e1s dulce, m\u00e1s consolador para la naturaleza y m\u00e1s f\u00e1cil el dar que el pedir a Dios! <\/p>\n<p>S\u00ed; la oraci\u00f3n por s\u00ed sola vale por todas las virtudes, y sin ella nada hay que valga ni dure. La misma caridad se seca como planta sin ra\u00edz cuando falta la oraci\u00f3n que la fecunde y la refresque. <\/p>\n<p>Porque en el plan divino la oraci\u00f3n no es otra cosa que la misma gracia. \u00bfNo hab\u00e9is parado mientes en que las tentaciones m\u00e1s violentas son las que se desencadenan contra la oraci\u00f3n? Tanto teme el demonio o la oraci\u00f3n que nos dejar\u00eda hacer todas las buenas obras posibles limitando su actividad a impedir que oremos o a viciar nuestra oraci\u00f3n. Por lo que debemos estar de continuo sobre aviso, alimentar incesantemente de oraci\u00f3n nuestro esp\u00edritu, hacer de la oraci\u00f3n el primero de nuestros deberes. No se dice en el evangelio que haya de preferirse la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo a la propia, sino todo lo contrario: \u00ab\u00bfQu\u00e9 servir\u00e1 al hombre convertir al universo mundo, si perdiera su alma?\u00bb La primera ley es salvarse a si mismo y no se salva sino orando. Es esta, \u00a1ay!, una ley que se viola todos los d\u00edas. F\u00e1cilmente se descuida uno por, favorecer a los otros y se entrega a las obras de caridad. Claro, la caridad es f\u00e1cil y consoladora, nos eleva y honra, en tanto que la oraci\u00f3n&#8230; hu\u00edmos de ella por ser perezosos. No nos atrevemos a entregarnos a esta pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n, porque es cosa que no mete ruido y resulta humillante para la naturaleza. <\/p>\n<p>Si para vivir naturalmente hace falta alimentarse, la condici\u00f3n ineludible para vivir sobrenaturalmente es orar. Nunca abandon\u00e9is la oraci\u00f3n, aun cuando fuera preciso abandonar para ello la penitencia, las obras de celo y hasta la misma Comuni\u00f3n. La oraci\u00f3n es propia de todos los estados y todos los santifica. \u2014 \u00a1C\u00f3mo! \u00bfDejar la Comuni\u00f3n, que nos da a Jes\u00fas, antes que la oraci\u00f3n?\u2014S\u00ed; porque sin la oraci\u00f3n ese Jes\u00fas que recib\u00eds es como un remedio cuya envoltura os impide recibir sus saludables efectos. Nada grande se hace por Jesucristo sin la oraci\u00f3n; la oraci\u00f3n os reviste de sus virtudes, y si no or\u00e1is, ni los santos ni el mism\u00edsimo Dios os har\u00e1n adelantar un paso en el camino de la perfecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Hasta tal punto es la oraci\u00f3n ley de la santidad, que cuando Dios quiere elevar a un alma no aumenta sus virtudes, sino su esp\u00edritu de oraci\u00f3n, o sea su potencialidad. La aproxima m\u00e1s a s\u00ed mismo, y en eso est\u00e1 todo el secreto de la santidad. Consultad vuestra propia experiencia. Cuantas veces os hab\u00e9is sentido inclinados hacia Dios, otras tantas hab\u00e9is recurrido a la oraci\u00f3n y al retiro. Y los santos, que sab\u00edan la importancia de la oraci\u00f3n, la estimaban m\u00e1s que todo lo dem\u00e1s; suspiraban de continuo por el momento en que quedasen libres para darse a la oraci\u00f3n, la cual les atra\u00eda como el im\u00e1n al hierro. Por eso su recompensa ha sido la oraci\u00f3n y en el cielo est\u00e1n orando continuamente. <\/p>\n<p>\u00a1Ah, s\u00ed, los santos oraban siempre y dondequiera! Esta era la gracia de su santidad, y es tambi\u00e9n la de cuantos quieren santificarse. Y, lo que vale m\u00e1s, sab\u00edan hacer orar a cuanto les rodeaba. Escuchad a David: Benedicite, omnia opera Domini, Domino, Omnia, todas las cosas. David presta a todos los seres, aun inanimados, un canto de amor a Dios. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto? \u00a1Ah, que las criaturas alaban a Dios si nosotros sabemos ser su voz; nosotros debemos alabar por ellas! Podemos animar toda la naturaleza con este divino soplo de la oraci\u00f3n y formar con todos los seres creados un magn\u00edfico concierto de oraciones a Dios. <\/p>\n<p>Oremos, por tanto, gustemos de orar, aumentemos de d\u00eda en d\u00eda nuestro esp\u00edritu de oraci\u00f3n. Si no or\u00e1is, os perder\u00e9is; y si Dios os abandona, tened entendido que es porque no or\u00e1is. Os parec\u00e9is al desdichado que con estar ahog\u00e1ndose rehusa la cuerda que se le tiende para arrancarle a la muerte. \u00bfQu\u00e9 hacer en este caso? \u00a1Est\u00e1 irremediablemente perdido! <\/p>\n<p>\u00a1Oh, os lo vuelvo a repetir, dejadlo todo, pero nunca la oraci\u00f3n; ella os volver\u00e1 al buen camino, por lejos que est\u00e9is de Dios, pero s\u00f3lo ella! <\/p>\n<p>Si os aficion\u00e1is a ella en la vida cristiana, os conducir\u00e1 a la santidad y a la felicidad en este mundo y en el otro.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Ambrosio_de_Milan\"> Ambrosio de Mil\u00e1n<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=59\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Ambrosio de Mil\u00e1n\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_evangelio_de_Lucas_El_amigo_importuno\"> Sobre el evangelio de Lucas: El amigo importuno<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAl menos por su importunidad se levantar\u00e1 y le dar\u00e1 cuanto necesite\u00bb (Lc 11,8)<br \/>Obras de San Ambrosio, t. I, BAC, 1966, p. 386-388<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p>Si alguno de vosotros tiene un amigo y viniere a \u00e9l media noche y le dijere: Amigo, pr\u00e9stame tres panes\u2026 Este es un Pasaje del que se desprende el precepto de que hemos de orar en cada momento no s\u00f3lo de d\u00eda, sino tambi\u00e9n de noche; en efecto, ves que este que a media noche va a pedir tres panes a su amigo y persevera en esa demanda instantemente, no es defraudado en lo que pide. Pero \u00bfqu\u00e9 significan estos tres panes? \u00bfAcaso no son una figura del alimento celestial?; y es que, si amas al Se\u00f1or tu Dios, conseguir\u00e1s sin duda, lo que pides no s\u00f3lo en provecho tuyo, sino tambi\u00e9n en favor de los otros. Pues \u00bfqui\u00e9n puede ser m\u00e1s amigo nuestro que Aquel que entreg\u00f3 su cuerpo por nosotros? David le pidi\u00f3 a media noche panes y los consigui\u00f3; porque en verdad lo pidi\u00f3 cuando dec\u00eda: Me levantaba a media noche para alabarte (Sal 118,62); por eso mereci\u00f3 esos panes que despu\u00e9s nos prepar\u00f3 a nosotros para que los comi\u00e9ramos. Tambi\u00e9n los pidi\u00f3 cuando dijo: Lavar\u00e9 mi lecho cada noche (Sal 6,7); y no temi\u00f3 despertar de su sue\u00f1o a quien sabe que siempre vive vigilando. <\/p>\n<p>Haciendo caso, pues, a las Escrituras, pidamos el perd\u00f3n de nuestros pecados con instantes oraciones, d\u00eda y noche; pues si hombre tan santo y que estaba tan ocupado en el gobierno del reino alababa al Se\u00f1or siete veces al d\u00eda (Sal 118,164), pronto siempre a ofrecer sacrificios matutinos y vespertinos, \u00bfqu\u00e9 hemos de hacer nosotros, que debemos rezar m\u00e1s que \u00e9l, puesto que, por la fragilidad de nuestra carne y esp\u00edritu, pecamos con m\u00e1s frecuencia, para que no falte a nuestro ser, para su alimento, el pan que robustece el coraz\u00f3n del hombre (Sal 103,1), a nosotros que estamos ya cansados del camino, muy fatigados del transcurrir de este mundo y hastiados de las cosas de esta vida? <\/p>\n<p>No quiere decir el Se\u00f1or que haya que vigilar solamente a media noche, sino en todos los momentos; pues El puede llamar por la tarde, o a la segunda o tercera vigilia. Bienaventurados, pues, aquellos siervos a los que encuentre el Se\u00f1or vigilantes cuando venga. Por tanto, si t\u00fa quieres que el poder de Dios te defienda y te guarde (Lc 12,37), debes estar siempre vigilando; pues nos cercan muchas insidias, y el sue\u00f1o del cuerpo frecuentemente resulta peligroso para aquel que, durmi\u00e9ndose, perder\u00e1 de seguro el vigor de su virtud. Sacude, pues, tu sue\u00f1o, para que puedas llamara la puerta de Cristo, esa puerta que pide tambi\u00e9n Pablo se le abra para \u00e9l, pidiendo para tal fin las plegarias del pueblo, no confi\u00e1ndose s\u00f3lo en las suyas; y as\u00ed pueda tener la puerta abierta y pueda hablar del misterio de Cristo (Col 4,3). <\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea \u00e9sta la puerta que vio abierta Juan; pues, al verla dijo: Despu\u00e9s de estas cosas tuve una visi\u00f3n y vi una puerta abierta en el cielo, y la voz aquella primera que hab\u00eda o\u00eddo como de trompeta me hablaba y dec\u00eda: Sube ac\u00e1 y te mostrar\u00e9 las cosas que han de acaecer (Ap 4,1). En verdad, la puerta ha estado abierta para Juan, y abierta tambi\u00e9n para Pablo, con el fin de que recibiesen los panes que nosotros comeremos. Y, en efecto, este ha perseverado llamando a la puerta oportuna e importunamente (2 Tim 4,2) para dar nueva vida, por medio de la abundancia del alimento espiritual, a los gentiles que estaban cansados del camino de este mundo. <\/p>\n<p>Este pasaje, primero por medio de un mandato, y despu\u00e9s a trav\u00e9s del ejemplo, nos prescribe la oraci\u00f3n frecuente, la esperanza de conseguir lo pedido y una especie de arte para persuadir a Dios. En verdad, cuando se promete una cosa se debe tener esperanza en lo prometido, de suerte que se preste obediencia a los avisos y fe a las promesas, esa fe, que mediante la consideraci\u00f3n de la piedad humana, logra enraizar en si misma una esperanza mayor en la bondad eterna, aunque todo con tal que se pidan cosas justas y la oraci\u00f3n no se convierta en pecado (Sal 108,7). Tampoco Pablo tuvo verg\u00fcenza en pedir el mismo favor repetidas veces, y eso con objeto de que no pareciera que desconfiaba de la misericordia del Se\u00f1or, o que se quejaba con arrogancia de que no hab\u00eda obtenido lo que ped\u00eda con su primera oraci\u00f3n; por lo cual \u2014dijo\u2014 he rogado tres veces al Se\u00f1or (2 Cor 12,8); con eso nos ense\u00f1\u00f3 que, con frecuencia, Dios no concede lo que se le pide por la raz\u00f3n de que sabe que, lo que creemos que nos va a ser bueno, nos va a resultar perjudicial.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Fray_Justo_Perez_de_Urbel\"> Fray Justo Perez de Urbel<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Vida_de_Cristo_Orar_se_aprende\"> Vida de Cristo: Orar se aprende<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">Rialp, Madrid, 1987<span class=\"rh\">\u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Lc 11,1)<br \/>pp. 428-431<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p><span class=\"st1\">La oraci\u00f3n perfecta<\/span> <\/p>\n<p>Jes\u00fas no les declar\u00f3 lo que El dec\u00eda a su Padre, pero les revel\u00f3 una f\u00f3rmula maravillosa en que estaba condensado todo lo que El acababa de decir. \u00abCuando quer\u00e1is orar, decid: Padrenuestro, que est\u00e1s en los cielos&#8230;\u00bb Son s\u00f3lo unas l\u00edneas. Todos los esp\u00edritus pueden comprenderlas, todas las memorias retenerlas con facilidad; pero es dif\u00edcil encontrar palabras que, en medio de tanta sencillez, encierren tanta grandeza y fecundidad. Tres cl\u00e1usulas, que tienen por objeto la gloria de Dios; otras tres encaminadas a procurar el bienestar del hombre. No falta nada ni sobra nada; no hay una palabra de m\u00e1s; es la plegaria perfecta; es, adem\u00e1s, la plegaria amada y familiar de Dios, la que repite sus palabras, la que hace subir a sus o\u00eddos la s\u00faplica de Cristo. Todo es nuevo en ella desde la primera palabra. El rey de los gentiles, el Zeus de los rayos, el Adonai terrible, cuyo nombre no era l\u00edcito pronunciar, el autor y dominador de nuestra vida, se convierte en el Padre, ante el cual podemos derramar con filial confianza nuestros deseos y exponer nuestras necesidades. Es nuestro Padre; no podemos presentarnos ante El en el aislamiento de nuestro ego\u00edsmo, sino animados por la idea de que ese Padre tiene otros muchos hijos, que son nuestros hermanos, y cuyo bienestar no puede ser una cosa indiferente para nosotros. El Doctor de la paz, el Maestro de la unidad no quiere que nuestra oraci\u00f3n sea solitaria. Pedimos nuestro pan, nuestro perd\u00f3n, nuestra victoria y nuestra liberaci\u00f3n del mal. Es una oraci\u00f3n p\u00fablica y com\u00fan, la oraci\u00f3n de todo el pueblo cristiano, integrado por todos los disc\u00edpulos de Jes\u00fas. \u00a1Qu\u00e9 lejos est\u00e1n ya aquellas peticiones fr\u00edas, protocolarias, ego\u00edstas e interesadas, que arrojaban los paganos ante las estatuas de sus dioses! \u00abDemanda de Stotoetis, hijo de Apinguis, hijo de Tesenuphis: Espero quedar libre de mi enfermedad. Conc\u00e9demelo.\u00bb Ahora no; cuando decimos la oraci\u00f3n dominical, con nosotros ruegan todos nuestros hermanos, todos los que han repetido esas mismas palabras desde los albores de la Iglesia, los miles y miles de santos que han santificado la tierra, y el mismo Cristo, que, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Clemente de Alejandr\u00eda, dirige este coro de la oraci\u00f3n. <\/p>\n<p>El Padrenuestro debi\u00f3 parecer demasiado breve a los disc\u00edpulos de Jes\u00fas cuando le oyeron por primera vez. Al ver El sus miradas llenas de asombro y de interrogaci\u00f3n, siente la necesidad de tranquilizarlos, y les dice: \u00abCuando or\u00e9is, no habl\u00e9is mucho, como los gentiles y todos los que creen que no van a ser o\u00eddos, si no emplean muchas palabras.\u00bb No menos extra\u00f1a era aquella libertad con que uno pod\u00eda presentarse delante de la majestad divina. Jes\u00fas \u00absabe lo que hay en el interior del hombre\u00bb; conoce sus recelos m\u00e1s \u00edntimos, su incurable desconfianza, su tendencia a considerar a Dios como un enemigo de quien hay que defenderse con un arte especial, a quien hay que desarmar con f\u00f3rmulas m\u00e1gicas, con cultos sangrientos, con ritos fr\u00edos y matem\u00e1ticos. Por eso, con la f\u00f3rmula nueva quiere inculcar una actitud nueva del esp\u00edritu. Si llamamos a Dios nuestro Padre, podemos acudir a El con la confianza de hijos, y hasta con la importunidad que tiene un ni\u00f1o peque\u00f1o con su padre, cuando le pide, tal vez, algo que es un puro capricho. Se acabaron los tiempos de la ignorancia y del terror, y han llegado los del amor y la gracia; y el amor y la gracia dan derecho a pedir con confianza y hasta con obstinaci\u00f3n. Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 esta doctrina con varios ejemplos de un tono jovial y lleno de buen humor, que debi\u00f3 plegar sus labios en una sonrisa bondadosa. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">C\u00f3mo se ha de orar<\/span> <\/p>\n<p>Un ejemplo es el del hombre despertado a medianoche. \u00abAmigo\u2014le gritan desde la puerta\u2014, pr\u00e9stame tres panes. Acaba de llegar a mi casa un conocido, y no tengo nada que ofrecerle.\u00bb Es la voz de un vecino, pero ya pudiera haber venido en hora m\u00e1s oportuna. Le ha cortado el primer sue\u00f1o, y al d\u00eda siguiente tiene que levantarse temprano. \u00abD\u00e9jame en paz!\u00bb, contesta de mal humor, da dos razones que parecen de peso: la puerta est\u00e1 cerrada y los ni\u00f1os est\u00e1n con \u00e9l en la cama. El de afuera insiste y sigue golpeando a la puerta, y el amo de la casa no tiene m\u00e1s remedio que levantarse, si no por amor al vecino, por lo menos para reanudar cuanto antes el sue\u00f1o. \u00abYo os digo\u2014a\u00f1ade Jes\u00fas\u2014: pedid y recibir\u00e9is; buscad y hallar\u00e9is; llamad y os abrir\u00e1n. Porque todo el que pide, alcanza; el que busca, encuentra, y al que llama, se le abrir\u00e1.\u00bb Los hombres son avaros y perversos, y, sin embargo, no hay un padre que se burle de su hijo d\u00e1ndole un objeto in\u00fatil o perjudicial en lugar del que pide. \u00bf\u00abQui\u00e9n de entre vosotros, si su hijo le pide pan, le dar\u00e1 una piedra; si le pide un pez, le dar\u00e1 en su lugar una serpiente? Y si le pide un huevo, \u00bfser\u00eda capaz de ofrecerle un escorpi\u00f3n? Pues si vosotros, siendo malos, sab\u00e9is dar cosas buenas a vuestros hijos, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s vuestro Padre celestial dar\u00e1 esp\u00edritu bueno a los que se lo pidan?\u00bb La tenacidad estaba bien justificada. Su fundamento es la bondad de padre que tiene Dios con sus criaturas. Ning\u00fan padre ser\u00eda capaz de dar a su hijo un escorpi\u00f3n, uno de aquellos gruesos escorpiones de Palestina de vientre abultado y blancuzco, que, encogidos, se parecen tanto a un huevo, en lugar de un huevo aut\u00e9ntico. <\/p>\n<p>Y lo que sucede a los que piden el pan de cada d\u00eda les suceder\u00e1 tambi\u00e9n a los que piden justicia contra la violencia y la agresi\u00f3n. \u00abHab\u00eda un juez lleno de vicios, que no tem\u00eda a Dios ni a los hombres. Y hab\u00eda tambi\u00e9n una viuda, que se acerc\u00f3 a \u00e9l, dici\u00e9ndole: <\/p>\n<p>\u00abDefi\u00e9ndeme de mi adversario.\u00bb Pero como no ten\u00eda dinero ni valedores, s\u00f3lo recib\u00eda desprecios. Y ven\u00eda todos los d\u00edas, llorando, gritando, braceando; unas veces, humilde; otras, arrogante y amenazadora. Hasta que el terrible baj\u00e1 no tuvo m\u00e1s remedio que decirse: \u00abSi no arreglo las cosas de esta mujer, acabar\u00e1 por sacarme los ojos.\u00bb La conclusi\u00f3n es bien clara: si una s\u00faplica perseverante llega a triunfar de la iniquidad de un juez perverso, \u00bfqu\u00e9 poder no tendr\u00e1 sobre el coraz\u00f3n del m\u00e1s amante de los padres? \u00bf\u00abNo har\u00e1 Dios justicia a sus escogidos, que claman a El d\u00eda y noche? \u00bfNo se compadecer\u00e1 de ellos? Yo os digo que les har\u00e1 justicia muy pronto.\u00bb Y a\u00f1adi\u00f3 esta frase que parece hacer alusi\u00f3n a la justicia del \u00faltimo d\u00eda: \u00bf\u00abCre\u00e9is que el Hijo del hombre, cuando venga, ha de encontrar fe sobre la tierra?\u00bb<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Isidro_Goma_y_Tomas-2\"> Isidro Gom\u00e1 y Tom\u00e1s<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"El_Evangelio_Explicado_El_Padre_Nuestro\"> El Evangelio Explicado: El Padre Nuestro<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">, Vol. 1, Acervo, Barcelona, 1966<span class=\"rh\">\u00abCuando or\u00e9is, decid: \u201cPadre\u201d&#8230;\u00bb (Lc 11,2)<br \/>pp. 526-529 <\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p>En contraposici\u00f3n a la g\u00e1rrula palabrer\u00eda de los gentiles, da Jes\u00fas una f\u00f3rmula brev\u00edsima de oraci\u00f3n, que Tertuliano ha llamado \u00abel breviario de todo el Evangelio\u00bb, y cuya riqueza, seg\u00fan testimonio de un ex\u00e9geta racionalista, ha demostrado la experiencia de todos los siglos: es el \u00abPadrenuestro\u00bb, con el que no se reprueban las dem\u00e1s f\u00f3rmulas leg\u00edtimas de plegaria, y que indica lo que hemos de pedir y el afecto con que debemos hacerlo. Consta de una breve invocaci\u00f3n y de siete peticiones, las tres primeras relativas a Dios, y las cuatro \u00faltimas a nosotros mismos: Vosotros, pues, as\u00ed hab\u00e9is de orar, no con la garruler\u00eda de los gentiles, sino pidiendo cosas justas y que ata\u00f1en a la gloria de Dios y a nuestro bien. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Padrenuestro, que est\u00e1s en los cielos.<\/span> Es un exordio lleno de suavidad. La paternidad de Dios era conocida en el Antiguo Testamento (Deut. 32,6; Eccli. 23,1; Is. 63,16, etc.); pero no se le invoca a Dios como Padre. En el Nuevo Testamento se ha revelado de una manera especial la paternidad de Dios para con el hombre en los misterios de la Encarnaci\u00f3n, Pasi\u00f3n y Muerte de Jes\u00fas. Es Padre \u00abnuestro\u00bb, para significar la universalidad de este t\u00edtulo de Dios y de la hermandad de los hombres. \u00abEn los cielos\u00bb mora este \u00f3ptimo Padre, porque los cielos son especialmente su trono (Ioh. 22,12; Ps. 2,4; Is.66, 1). Con esta invocaci\u00f3n reconocemos la benignidad, el poder y la majestad de Dios, y con ello nos conciliamos su benevolencia ya al principio de la plegaria. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Santificado sea el tu nombre.<\/span> El nombre de Dios es representativo de su mismo ser, y el ser de Dios es santidad esencial. Con esta petici\u00f3n queremos significar que es nuestro anhelo sea Dios conocido, amado y glorificado por toda criatura. Santificar equivale aqu\u00ed a venerar y glorificar. Hacemos con ello cuanto est\u00e1 en nosotros para asemejarnos a los \u00e1ngeles, que en el cielo cantan el \u00abSanto, Santo, Santo&#8230;\u00bb (Is. 6, 3). Y entramos en la misma intenci\u00f3n de Dios, que ha creado todas las cosas para su propia gloria. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Venga a nos el tu reino.<\/span> El Reino de Dios es el reino sobrenatural de la gracia y de la gloria, a que Dios plugo llamar al hombre, ya en su creaci\u00f3n; del cual cay\u00f3 Ad\u00e1n y al que fuimos reintegrados por Cristo. Pedimos, pues, aqu\u00ed, la extensi\u00f3n e intensificaci\u00f3n de la doctrina y de la santidad de Cristo en el mundo y el logro de la bienaventuranza del cielo. En ello se comprende la remoci\u00f3n de obst\u00e1culos, la derrota de los enemigos, el triunfo y dilataci\u00f3n de la Iglesia, etc. La intensificaci\u00f3n y dilataci\u00f3n del reino de Dios es la mejor manera de glorificar su nombre. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">H\u00e1gase tu voluntad, como en el cielo, as\u00ed tambi\u00e9n en la tierra.<\/span> C\u00famplase absolutamente la voluntad de Dios en los cielos (Ps. 102, 21; Hebr. 1, 14).- Expresamos aqu\u00ed nuestro deseo de que la obediencia de los hombres a los mandatos de Dios sea perfecta, ideal, como la de los \u00e1ngeles en el cielo. No s\u00f3lo la voluntad de benepl\u00e1cito, con la que quiere Dios lo que absolutamente quiere que sea y que nadie puede impedir; sino la voluntad, de signo u optativa, significada en los preceptos de orden moral que nos impone y a la que puede resistir la voluntad del hombre. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Danos hoy nuestro pan sobresubstancial.<\/span> Nos ha ense\u00f1ado a pedir lo que es de Dios; ahora baja a socorrer nuestras necesidades. El pan es alimento complejo, representativo de toda suerte de alimentos. \u00abSobresubstancial\u00bb, equivale, en el sentir de la mayor parte de los ex\u00e9getas, a \u00abnecesario para nuestra subsistencia\u00bb. En el pasaje paralelo de Lc. (11,3), la misma palabra griega se traduce por \u00abcotidiano\u00bb, como ten\u00eda tambi\u00e9n la antigua Itala en este lugar de Mt. San Jer\u00f3nimo conserv\u00f3 el \u00abcotidiano\u00bb en el tercer Evangelio y le substituy\u00f3 por \u00absobresubstancial\u00bb en el primero: prueba de que en ambos se trata del pan material. Le pedimos para hoy, para significar nuestra perpetua dependencia del Padre. As\u00ed, en esta cuarta petici\u00f3n, despu\u00e9s de haber pedido para la gloria de Dios, imploramos de su providencia el diario sustento de nuestra vida. Y nada m\u00e1s que el ordinario sustento, con lo que Jes\u00fas no quiere que pidamos cosas superfluas de lujo y comodidades. Por una apt\u00edsima acomodaci\u00f3n, que autoriza el mismo Jes\u00fas al llamarse as\u00ed mismo \u00abpan vivo\u00bb (Ioh. 6, 35), entienden muchos int\u00e9rpretes esta petici\u00f3n de la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Y perd\u00f3nanos nuestras deudas, as\u00ed como nosotros perdonamos a nuestros deudores.<\/span> Despu\u00e9s de haber pedido para la vida del cuerpo, lo hacemos para la del alma. El esp\u00edritu vive por la justificaci\u00f3n, y \u00e9sta supone la remisi\u00f3n de los pecados, verdaderas deudas que tenemos contra\u00eddas ante Dios y que no podemos apagar si \u00e9l no nos las condona. Alegamos como causa motiva de nuestro perd\u00f3n el que nosotros condonamos a nuestros pr\u00f3jimos las faltas que contra nosotros hayan cometido. Si no se las perdonamos, restamos raz\u00f3n y eficacia a nuestro ruego. Con lo que significamos que nos llegamos a Dios en la oraci\u00f3n sin odios, ni rencores, ni esp\u00edritu de venganza contra el pr\u00f3jimo, sino con esp\u00edritu de fraternidad, que no en vano se lo pedimos al \u00abPadrenuestro\u00bb. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Y no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n.<\/span> Pedido perd\u00f3n de los pecados pasados, rogamos a Dios nos libre de los futuros. Tentaci\u00f3n es todo aquello que nos pone en peligro de pecar o es incentivo del pecado. No pedimos a Dios que no seamos tentados, siendo la tentaci\u00f3n una condici\u00f3n necesaria de la vida cristiana; sino que no consienta nos veamos expuestos a tales condiciones y circunstancias de vida, ocasiones, cargos, etc., que importen a nuestra debilidad la segura derrota, con lo que reconocemos la providencia paternal de Dios sobre nosotros y su poder en socorrernos con su gracia. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Mas l\u00edbranos del mal.<\/span> En esta \u00faltima petici\u00f3n se concretan todas las anteriores. En ella pedimos a Dios nos libre de todo mal, f\u00edsico y moral, pret\u00e9rito, presente y futuro. Algunos santos Padres, traduciendo el \u00abmal\u00bb en sustantivo, traducen: \u00abmas l\u00edbranos de lo malo, o demonio\u00bb, haciendo de esta petici\u00f3n una continuaci\u00f3n de la anterior. Es m\u00e1s propia la primera interpretaci\u00f3n. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Am\u00e9n.<\/span> Es el resumen de toda oraci\u00f3n, f\u00f3rmula optativa con que pedimos a Dios nos conceda todo lo que le hemos pedido, y que no debe confundirse con los frecuentes \u00abam\u00e9n\u00bb, \u00abam\u00e9n\u00bb, con que Jes\u00fas a\u00f1ad\u00eda fuerza a sus afirmaciones. <\/p>\n<p>Explica luego Jes\u00fas la petici\u00f3n quinta, relativa al perd\u00f3n de nuestros pr\u00f3jimos, para demostrar que cuantos m\u00e1s f\u00e1ciles seamos en perdonar los pecados de los dem\u00e1s, m\u00e1s seguro tendremos el perd\u00f3n de nuestros pecados por parte de Dios: Porque si perdonareis a los hombres sus pecados, os perdonar\u00e1 tambi\u00e9n vuestro Padre celestial vuestros pecados. Condici\u00f3n que repite, para darle m\u00e1s fuerza, en su forma negativa: Mas si no perdonareis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonar\u00e1 vuestros pecados. Una venerable tradici\u00f3n dice que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 por segunda vez la oraci\u00f3n del \u00abPadrenuestro\u00bb en la ladera occidental del monte Olivete, sobre el Huerto de Getseman\u00ed. Lev\u00e1ntase all\u00ed, edificada sobre las ruinas de una iglesia que se remontaba m\u00e1s all\u00e1 del siglo VII, un bello templo llamado del Paternoster, en cuyos claustros se halla reproducida la oraci\u00f3n dominical, en cuadros sim\u00e9tricos de ladrillo barnizado, en gran n\u00famero de lenguas de todas las partes del mundo. Es un hermoso homenaje a la sublime plegaria y al Hombre-Dios que nos la ense\u00f1\u00f3. Los \u00faltimos terremotos, a\u00f1o 1927, dejaron la iglesia en estado ruinoso.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Cartas_Sobre_la_oracion_dominical\"> Cartas: Sobre la oraci\u00f3n dominical<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abCuando or\u00e9is decid: Padre nuestro&#8230;\u00bb (Lc 11,2)<br \/>Carta 130, 11, 21\u201412, 22 a Proba: CSEL 44, 63-64<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=4\">CSEL<\/a><\/span><\/p>\n<p><p>A nosotros, cuando oramos, nos son necesarias las palabras: ellas nos amonestan y nos descubren lo que debemos pedir; pero lejos de nosotros el pensar que las palabras de nuestra oraci\u00f3n sirvan para mostrar a Dios lo que necesitamos o para forzarlo a conced\u00e9rnoslo.<\/p>\n<p>Por tanto, al decir: <em>Santificado sea tu nombre, <\/em>nos amonestamos a nosotros mismos para que deseemos que el nombre del Se\u00f1or, que siempre es santo en s\u00ed mismo, sea tambi\u00e9n tenido como santo por los hombres, es decir, que no sea nunca despreciado por ellos; lo cual, ciertamente, redunda en bien de los mismos hombres y no en bien de Dios.<\/p>\n<p>Y cuando a\u00f1adimos: <em>Venga a nosotros tu reino,<\/em> lo que pedimos es que crezca nuestro deseo de que este reino llegue a nosotros y de que nosotros podamos reinar en \u00e9l, pues el reino de Dios vendr\u00e1 ciertamente, lo queramos o no.<\/p>\n<p>Cuando decimos: <em>H\u00e1gase tu voluntad as\u00ed en la tierra como en el cielo, <\/em>pedimos que el Se\u00f1or nos otorgue la virtud de la obediencia, para que as\u00ed cumplamos su voluntad como la cumplen sus \u00e1ngeles en el cielo.<\/p>\n<p>Cuando decimos: <em>El pan nuestro de cada d\u00eda d\u00e1nosle hoy, <\/em>con el <em>hoy <\/em>queremos significar el tiempo presente, para el cual, al pedir el alimento principal, pedimos ya lo suficiente, pues con la palabra <em>pan <\/em>significamos todo cuanto necesitamos, incluso el sacramento de los fieles, el cual nos es necesario en esta vida temporal, aunque no sea para alimentarla, sino para conseguir la vida eterna.<\/p>\n<p>Cuando decimos: <em>Perd\u00f3nanos nuestras deudas, as\u00ed como nosotros perdonamos a nuestros deudores, <\/em>nos obligamos a pensar tanto en lo que pedimos como en lo que debemos hacer, no sea que seamos indignos de alcanzar aquello por lo que oramos.<\/p>\n<p>Cuando decimos: <em>No nos dejes caer en la tentaci\u00f3n, <\/em>nos exhortamos a pedir la ayuda de Dios, no sea que, privados de ella, nos sobrevenga la tentaci\u00f3n y consintamos ante la seducci\u00f3n o cedamos ante la aflicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando decimos: <em>L\u00edbranos del mal, <\/em>recapacitamos que a\u00fan no estamos en aquel sumo bien en donde no ser\u00e1 posible que nos sobrevenga mal alguno. Y estas \u00faltimas palabras de la oraci\u00f3n dominical abarcan tanto, que el cristiano, sea cual fuere la tribulaci\u00f3n en que se encuentre, tiene en esta petici\u00f3n su modo de gemir, su manera de llorar, las palabras con que empezar su oraci\u00f3n, la reflexi\u00f3n en la cual meditar y las expresiones con que terminar dicha oraci\u00f3n. Es, pues, muy conveniente valerse de estas palabras para grabar en nuestra memoria todas estas realidades.<\/p>\n<p>Porque todas las dem\u00e1s palabras que podamos decir, bien sea antes de la oraci\u00f3n, para excitar nuestro amor y para adquirir conciencia clara de lo que vamos a pedir, bien sea en la misma oraci\u00f3n, para acrecentar su intensidad, no dicen otra cosa que lo que ya se contiene en la oraci\u00f3n dominical, si hacemos la oraci\u00f3n de modo conveniente. Y quien en la oraci\u00f3n dice algo que no puede referirse a esta oraci\u00f3n evang\u00e9lica, si no ora il\u00edcitamente, por lo menos hay que decir que ora de una manera carnal. Aunque no s\u00e9 hasta qu\u00e9 punto puede llamarse l\u00edcita una tal oraci\u00f3n, pues a los renacidos en el Esp\u00edritu solamente les conviene orar con una oraci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Tomas_de_Aquino\"> Tom\u00e1s de Aquino<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=100\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Tom\u00e1s de Aquino\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"El_Padre_Nuestro_Comentado_Exposicion_del_Padre_Nuestro\"> El Padre Nuestro Comentado: Exposici\u00f3n del Padre Nuestro<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">Athanasius-Scholastica, Buenos Aires, 1991<span class=\"rh\">\u00abPadre\u00bb (Lc 11,2)<br \/>pp. 23-33<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p><span class=\"st1\">I.<\/span> <\/p>\n<p>1. La oraci\u00f3n dominical es la principal entre todas las oraciones. <\/p>\n<p>A) Re\u00fane en efecto las cinco cualidades que en la oraci\u00f3n se requieren. Porque la oraci\u00f3n debe ser confiada, recta, ordenada, devota y humilde. <\/p>\n<p>2. a) La oraci\u00f3n debe ser ante todo confiada, de modo que nos acerquemos con confianza al trono de la gracia, como se dice en la ep\u00edstola a los Hebreos (4, 16). Debe proceder tambi\u00e9n de una fe sin defecto, como se recomienda en la carta del ap\u00f3stol Santiago: Si alguno de vosotros carece de sabidur\u00eda, p\u00eddala a Dios&#8230;, pero p\u00eddala con fe, sin sombra de duda (1, 6). <\/p>\n<p>Ahora bien, el Padrenuestro es la oraci\u00f3n que ofrece el fundamento m\u00e1s seguro a la confianza, porque fue compuesta por Cristo, nuestro abogado, que es el m\u00e1s sabio de los orantes, en quien se encuentran todos los tesoros de la sabidur\u00eda (cf. Col. 2, 3), de quien S. Juan ha dicho: Tenemos junto al Padre un abogado, Jesucristo, el justo (1 Jo. 2, 1). Por eso S. Cipriano escribe en su libro \u00abSobre la oraci\u00f3n dominical\u00bb: \u00abTeniendo a Cristo como abogado junto al Padre por nuestros pecados, al pedir perd\u00f3n por nuestros delitos usemos las palabras de nuestro abogado\u00bb <\/p>\n<p>El Padrenuestro cimenta tambi\u00e9n firmemente la confianza de que seremos escuchados por el hecho de que el mismo Cristo, que nos ense\u00f1\u00f3 esta oraci\u00f3n, la escucha juntamente con el Padre, seg\u00fan aquello que dice el Se\u00f1or en la Escritura: Clamar\u00e1 a m\u00ed y yo lo escuchar\u00e9 (Ps. 90, 15). Por lo que escribe S. Cipriano: \u00abRogar a Dios utilizando sus mismas palabras es oraci\u00f3n amistosa, familiar y devota\u00bb. Nadie dice jam\u00e1s esta oraci\u00f3n sin alg\u00fan fruto, pues por la misma se perdonan los pecados veniales, seg\u00fan ense\u00f1a S. Agust\u00edn. <\/p>\n<p>3. b) Nuestra oraci\u00f3n debe, en segundo lugar, ser recta, de modo que el que ore pida a Dios aquellas cosas que verdaderamente le convienen. \u00abLa oraci\u00f3n\u00bb- dice S. Juan Damasceno- \u00abes la petici\u00f3n a Dios de las cosas que conviene pedir\u00bb. Muchas veces la oraci\u00f3n no es escuchada porque en ella se piden cosas inconvenientes. Ped\u00eds y no recib\u00eds, porque ped\u00eds mal, escribe Santiago (4, 3). Es muy dif\u00edcil saber lo que se ha de pedir, por ser muy dif\u00edcil saber lo que se debe desear. No se puede pedir l\u00edcitamente en la oraci\u00f3n sino aquello que l\u00edcitamente se puede desear. Por eso dice el Ap\u00f3stol que no sabemos pedir como conviene (Rom 8, 26). <\/p>\n<p>Sin embargo, tenemos un maestro que es el mismo Cristo. \u00c9l nos ense\u00f1ar\u00e1 lo que nos conviene pedir. Los Disc\u00edpulos le dijeron: Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar (Lc. 11, 1). Por tanto, los bienes que \u00c9l nos ense\u00f1\u00f3 a pedir en la oraci\u00f3n, se piden con toda rectitud. \u00abSi recta y convenientemente oramos\u00bb- comenta S. Agust\u00edn- \u00abcualesquiera sean las palabras que utilicemos, no haremos sino repetir lo que ya se encuentra en esta oraci\u00f3n dominical\u00bb. <\/p>\n<p>4. c) Tambi\u00e9n la oraci\u00f3n debe ser ordenada como el deseo, ya que ella es int\u00e9rprete del deseo. <\/p>\n<p>El orden conveniente consiste en que prefiramos en nuestros deseos y oraciones, los bienes espirituales a los carnales y los celestiales a los terrenos, conforme a la recomendaci\u00f3n del Se\u00f1or: Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura (Mt. 6, 33). Es lo que el Se\u00f1or nos ense\u00f1\u00f3 a guardar en esta oraci\u00f3n: en ella se piden primero las cosas celestiales s\u00f3lo despu\u00e9s las terrenas. <\/p>\n<p>5. d) Adem\u00e1s la oraci\u00f3n debe ser devota, porque la unci\u00f3n de la devoci\u00f3n hace que el sacrificio de la oraci\u00f3n sea aceptable a Dios, seg\u00fan aquello del salmo: En tu nombre, Se\u00f1or, alzar\u00e9 mis manos, y mi alma se empapar\u00e1 como de untura y de gracia (Ps. 62, 5-6). La devoci\u00f3n se debilita muchas veces por la extensi\u00f3n de la oraci\u00f3n. Por ello el Se\u00f1or nos ense\u00f1\u00f3 a evitar la extensi\u00f3n excesiva en la oraci\u00f3n: No habl\u00e9is mucho al orar, nos recomienda el Evangelio (Mt. 6,7). Y S. Agust\u00edn, escribiendo a Proba, le dice tambi\u00e9n: \u00abCuida que en tu oraci\u00f3n no haya abundancia de palabras; sin embargo, si tu voluntad persevera fervientemente, no dejes de suplicar con intensidad\u00bb. Esta es la raz\u00f3n por la que el Se\u00f1or quiso que el Padrenuestro fuera una oraci\u00f3n breve. <\/p>\n<p>6. La devoci\u00f3n nace de la caridad, que es amor a Dios y al pr\u00f3jimo. En la oraci\u00f3n dominical se ponen de manifiesto ambos amores. En efecto, para mostrar nuestro amor a Dios, lo llamamos \u00abPadre\u00bb, y para significar nuestro amor al pr\u00f3jimo, rezamos por todos en general diciendo: \u00abPadre nuestro&#8230;perd\u00f3nanos nuestras deudas\u00bb, porque es el amor al pr\u00f3jimo el que nos incita a expresarnos as\u00ed. <\/p>\n<p>7. e) Finalmente la oraci\u00f3n debe ser humilde. Dios mir\u00f3 la oraci\u00f3n de los humildes, leemos en el salterio (Ps. 101, 18); cosa que el Se\u00f1or confirm\u00f3 en la par\u00e1bola del fariseo y el publicano (Cf. Lc. 18, 9-15). Por eso Judit, orando al Se\u00f1or le dec\u00eda: Siempre te agrad\u00f3 la s\u00faplica de los humildes y de los mansos (Jud 9, 16). <\/p>\n<p>Humildad que se observa por cierto en el Padrenuestro, pues hay humildad verdadera cuando uno nada espera en sus propias fuerzas, sino que espera alcanzarlo todo del poder divino. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">II. <\/span> <\/p>\n<p>8. B) Tres son los beneficios que produce la oraci\u00f3n. <\/p>\n<p>a) En primer lugar es un remedio \u00fatil y eficaz contra los males. <\/p>\n<p>En efecto, libra ante todo de los pecados cometidos. T\u00fa perdonaste, dice el Salmista, la impiedad de mi pecado; por ello todos los hombres santos elevar\u00e1n hacia Ti su oraci\u00f3n (Ps. 31, 5-6). As\u00ed or\u00f3 el ladr\u00f3n en la cruz, y obtuvo perd\u00f3n, como se ve por la respuesta de Cristo: Hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso (Lc. 23, 43). <\/p>\n<p>La oraci\u00f3n libra tambi\u00e9n del temor de los pecados futuros, de las tribulaciones y tristezas. \u00bfEst\u00e1 triste alguno entre vosotros? , escribe Santiago. Que ore (5, 13) con \u00e1nimo sereno. <\/p>\n<p>Asimismo la oraci\u00f3n libra de las persecuciones y de los enemigos. Leemos, en efecto, en el salterio: en vez de amarme, me acusaban, pero yo hac\u00eda oraci\u00f3n (Ps 108, 4). <\/p>\n<p>9. b) En segundo lugar, la oraci\u00f3n es un medio \u00fatil y eficaz para obtener todo lo que se desee. Todo cuanto pid\u00e1is en la oraci\u00f3n, dice Jes\u00fas, creed que lo recibir\u00e9is (Lc. 11, 24). Si no somos escuchados, es que no pedimos con insistencia: Hay que orar siempre, y no desfallecer, dice Jes\u00fas (Lc. 18, 1); o porque no pedimos lo que m\u00e1s conviene a nuestra salvaci\u00f3n, ya que, como ense\u00f1a S. Agust\u00edn: \u00abBueno es el Se\u00f1or, que con frecuencia no nos da lo que pedimos, para darnos los bienes que preferir\u00edamos\u00bb (si nuestra voluntad estuviese m\u00e1s conforme con la suya). S. Pablo es un ejemplo de ello ya que habiendo pedido tres veces verse librado de un punzante dolor en su cuerpo, no fue escuchado (Cf. 2 Cor 12, 8). <\/p>\n<p>10. c) En tercer lugar, la oraci\u00f3n es \u00fatil porque nos familiariza con Dios. Asciende mi oraci\u00f3n como incienso en tu presencia, oraba el Salmista (Ps. 140, 2). <\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Mensaje_22-04-1999_Meditacion_sobre_el_Padre_Nuestro\"> Mensaje (22-04-1999): Meditaci\u00f3n sobre el Padre Nuestro<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPadre Nuestro&#8230;\u00bb (cf. Lc 11,2)<br \/>XXXVI Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por las Vocaciones<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p>[&#8230;] En este 1999 dedicado al Padre celestial, quisiera invitar a todos los fieles a reflexionar sobre las vocaciones al ministerio ordenado y a la vida consagrada, siguiendo los pasos de la oraci\u00f3n que Jes\u00fas mismo nos ense\u00f1\u00f3, el \u00abPadre nuestro\u00bb.<\/p>\n<p>1. \u00ab<em>Padre nuestro, que est\u00e1s en el cielo<\/em>\u00ab<\/p>\n<p>Invocar a Dios como Padre significa reconocer que su amor es el manantial de la vida. En el Padre celestial el hombre, llamado a ser su hijo descubre \u00ab<em>haber sido elegido antes de la constituci\u00f3n del mundo, para ser santo e irreprensible en su presencia por la caridad<\/em>\u00bb (<em>Ef<\/em>,1,4). El Concilio Vaticano II recuerda que \u00ab<em>Cristo&#8230; en la misma revelaci\u00f3n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci\u00f3n<\/em>\u00bb (<em>Gaudium et spes<\/em>, 22). Para la persona humana la fidelidad a Dios es garant\u00eda de fidelidad a s\u00ed mismo y, de esta manera, de plena realizaci\u00f3n del propio proyecto de vida.<\/p>\n<p>Toda vocaci\u00f3n tiene su ra\u00edz en el Bautismo, cuando el cristiano, \u00ab<em>renacido por el agua y por el Esp\u00edritu<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em> 3,5) participa del acontecimiento de gracia que a las orillas del r\u00edo Jord\u00e1n manifest\u00f3 a Jes\u00fas como \u00ab<em>hijo predilecto<\/em>\u00bb en el que el Padre se hab\u00eda complacido (<em>Lc<\/em> 3,22). En el Bautismo radica, para toda vocaci\u00f3n, el manantial de la verdadera fecundidad. Es necesario, por tanto, que se preste especial atenci\u00f3n para iniciar a los catec\u00famenos y a los peque\u00f1os en el redescubrimiento del Bautismo, y conseguir establecer una aut\u00e9ntica relaci\u00f3n filial con Dios. <\/p>\n<p>2. \u00ab<em>Santificado sea tu nombre<\/em>\u00ab<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n a ser \u00ab<em>santos, porque \u00e9l es santo<\/em>\u00bb (<em>Lv<\/em> 11,44) se lleva a cabo cuando se reconoce a Dios el puesto que le corresponde. En nuestro tiempo, secularizado y tambi\u00e9n fascinado por la b\u00fasqueda de lo sagrado, hay especial necesidad de santos que, viviendo intensamente el primado de Dios en su vida, hagan perceptible su presencia amorosa y providente.<\/p>\n<p>La santidad, don que se debe pedir continuamente, constituye la respuesta m\u00e1s preciosa y eficaz al hambre de esperanza y de vida del mundo contempor\u00e1neo. La humanidad necesita presb\u00edteros santos y almas consagradas que vivan diariamente la entrega total de s\u00ed a Dios y al pr\u00f3jimo; padres y madres capaces de testimoniar dentro de los muros dom\u00e9sticos la gracia del sacramento del matrimonio, despertando en cuantos se les aproximan el deseo de realizar el proyecto del Creador sobre la familia; j\u00f3venes que hayan descubierto personalmente a Cristo y quedado tan fascinados por \u00e9l como para apasionar a sus coet\u00e1neos por la causa del Evangelio.<\/p>\n<p>3. \u00ab<em>Venga a nosotros tu Reino<\/em>\u00ab<\/p>\n<p>La santidad remite al \u00ab<em>Reino de Dios<\/em>\u00ab, que Jes\u00fas represent\u00f3 simb\u00f3licamente en el grande y gozoso banquete propuesto a todos, pero destinado s\u00f3lo a quien acepta llevar la \u00ab<em>vestidura nupcial<\/em>\u00bb de la gracia.<\/p>\n<p>La invocaci\u00f3n \u00ab<em>venga tu Reino<\/em>\u00bb llama a la conversi\u00f3n y recuerda que la jornada terrena del hombre debe estar marcada por la diuturna b\u00fasqueda del reino de Dios antes y por encima de cualquier otra cosa. Es una invocaci\u00f3n que invita a dejar el mundo de las palabras que se esfuman para asumir generosamente, a pesar de cualquier dificultad y oposici\u00f3n, los compromisos a los que el Se\u00f1or llama.<\/p>\n<p>Pedir al Se\u00f1or \u00ab<em>venga tu Reino<\/em>\u00bb conlleva, adem\u00e1s, considerar la casa del Padre como propia morada, viviendo y actuando seg\u00fan el estilo del Evangelio y amando en el Esp\u00edritu de Jes\u00fas; significa, al mismo tiempo, descubrir que el Reino es una \u00ab<em>semilla peque\u00f1a<\/em>\u00bb dotada de una insospechable plenitud de vida, pero expuesta continuamente al riesgo de ser rechazada y pisoteada.<\/p>\n<p>Que cuantos son llamados al sacerdocio o a la vida consagrada acojan con generosa disponibilidad la semilla de la vocaci\u00f3n que Dios ha depositado en su coraz\u00f3n. Atray\u00e9ndoles a seguir a Cristo con coraz\u00f3n indiviso, el Padre les invita a ser ap\u00f3stoles alegres y libres del Reino. En la respuesta generosa a la invitaci\u00f3n, ellos encontrar\u00e1n aquella felicidad verdadera a la que aspira su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>4. \u00ab<em>H\u00e1gase tu voluntad<\/em>\u00ab<\/p>\n<p>Jes\u00fas dijo<em>: \u00abMi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y acabar su obra<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em>, 4,34). Con estas palabras, \u00e9l revela que el proyecto personal de la vida est\u00e1 escrito por un ben\u00e9volo designio del Padre. Para descubrirlo es necesario renunciar a una interpretaci\u00f3n demasiado terrena de la vida, y poner en Dios el fundamento y el sentido de la propia existencia. La vocaci\u00f3n es ante todo don de Dios: no es escoger, sino ser escogido; es respuesta a un amor que precede y acompa\u00f1a. Para quien se hace d\u00f3cil a la voluntad del Se\u00f1or la vida llega a ser un bien recibido, que tiende por su naturaleza a transformarse en ofrenda y don.<\/p>\n<p>5. \u00ab<em>Danos hoy nuestro pan de cada d\u00eda<\/em>\u00ab<\/p>\n<p>Jes\u00fas hizo de la voluntad del Padre su alimento diario (cfr <em>Jn<\/em>, 4,34), e invit\u00f3 a los suyos a gustar aquel pan que sacia el hambre del esp\u00edritu: el pan de la Palabra y de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>A ejemplo de Mar\u00eda, es preciso aprender a educar el coraz\u00f3n a la esperanza, abri\u00e9ndolo a aquel \u00abimposible\u00bb de Dios, que hace exultar de gozo y de agradecimiento. Para aquellos que responden generosamente a la invitaci\u00f3n del Se\u00f1or, los acontecimientos agradables y dolorosos de la vida llegan a ser, de esta manera, motivo de coloquio confiado con el Padre, y ocasi\u00f3n de continuo descubrimiento de la propia identidad de hijos predilectos llamados a participar con un papel propio y espec\u00edfico en la gran obra de salvaci\u00f3n del mundo, comenzada por Cristo y confiada ahora a su Iglesia.<\/p>\n<p>6. \u00ab<em>Perdona nuestras ofensas como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden<\/em>\u00bb <\/p>\n<p>El perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n son el gran don que ha hecho irrupci\u00f3n en el mundo desde el momento en que Jes\u00fas, enviado por el Padre, declar\u00f3 abierto \u00ab<em>el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or<\/em>\u00bb (<em>Lc<\/em> 4,19). El se hizo \u00ab<em>amigo de los pecadores<\/em>\u00bb (<em>Mt<\/em> 11,19), dio su vida \u00ab<em>para la remisi\u00f3n de los pecados<\/em>\u00bb (<em>Mt<\/em> 26,28) y, por fin, envi\u00f3 a sus disc\u00edpulos al \u00faltimo conf\u00edn de la tierra para anunciar la penitencia y el perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Conociendo la fragilidad humana, Dios prepar\u00f3 para el hombre el camino de la misericordia y del perd\u00f3n como experiencia que compartir -se es perdonado si se perdona- para que aparezcan en la vida renovada por la gracia los rasgos aut\u00e9nticos de los verdaderos hijos del \u00fanico Padre celestial.<\/p>\n<p>7. \u00ab<em>No nos dejes en la tentaci\u00f3n, y l\u00edbranos del mal<\/em>\u00ab<\/p>\n<p>La vida cristiana es un proceso constante de liberaci\u00f3n del mal y del pecado. Por el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n el poder de Dios y su santidad se comunican como fuerza nueva que conduce a la libertad de amar, haciendo triunfar el bien.<\/p>\n<p>La lucha contra el mal, que Cristo libr\u00f3 decididamente, est\u00e1 hoy confiada a la Iglesia y a cada cristiano, seg\u00fan la vocaci\u00f3n, el carisma y el ministerio de cada uno. Un rol fundamental est\u00e1 reservado a cuantos han sido elegidos al ministerio ordenado: obispos, presb\u00edteros y di\u00e1conos. Pero un insustituible y espec\u00edfico aporte es ofrecido tambi\u00e9n por los Institutos de vida consagrada, cuyos miembros \u00ab<em>hacen visible, en su consagraci\u00f3n y total entrega, la presencia amorosa y salvadora de Cristo, el consagrado del Padre, enviado en misi\u00f3n<\/em>\u00bb (<em>Vita consecrata<\/em>, 76).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo no subrayar que la promoci\u00f3n de las vocaciones al ministerio ordenado y a la vida consagrada debe llegar a ser compromiso arm\u00f3nico de toda la Iglesia y de cada uno de los creyentes? A \u00e9stos manda el Se\u00f1or: \u00ab<em>Rogad al Due\u00f1o de la mies para que env\u00ede obreros a su mies<\/em>\u00bb (<em>Lc<\/em> 10,2).<\/p>\n<p>Conscientes de esto, nos dirigimos unidos en la oraci\u00f3n al Padre celestial, dador de todo bien:<\/p>\n<p>8. <em>Padre bueno<\/a>, <br \/>en Cristo tu Hijo <br \/> nos revelas tu amor, <br \/>nos abrazas como a tus hijos <br \/>y nos ofreces la posibilidad de descubrir <br \/>en tu voluntad los rasgos <br \/>de nuestro verdadero rostro<\/em>.<\/p>\n<p><em>Padre santo, <br \/>T\u00fa nos llamas a ser santos <br \/>como t\u00fa eres santo. <br \/> Te pedimos que nunca falten <br \/>a tu Iglesia ministros y ap\u00f3stoles santos <br \/> que, con la palabra y los sacramentos, <br \/>preparen el camino para el encuentro contigo<\/em>.<\/p>\n<p><em>Padre misericordioso <br \/>da a la humanidad descarriada <br \/>hombres y mujeres que, <br \/>con el testimonio de una vida transfigurada <br \/>a imagen de tu Hijo, <br \/>caminen alegremente <br \/>con todos los dem\u00e1s hermanos y hermanas <br \/> hacia la patria celestial<\/em>.<\/p>\n<p><em>Padre nuestro, <br \/>con la voz de tu Esp\u00edritu Santo, <br \/>y confiando en la materna intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, <br \/>te pedimos ardientemente: <br \/>manda a tu Iglesia sacerdotes, <br \/>que sean valientes testimonios <br \/>de tu infinita bondad.<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Am\u00e9n!<\/p>\n<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-17_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\">Tiempo Ordinario: Domingo XVII (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Una vez que estaba Jes\u00fas orando en cierto lugar, cuando termin\u00f3, uno de sus disc\u00edpulos le dijo: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos\u00bb. 2 \u00c9l les dijo: \u00abCuando or\u00e9is, decid: \u201cPadre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, 3 danos cada d\u00eda nuestro pan cotidiano, 4 perd\u00f3nanos nuestros pecados, porque &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-11-1-13-pedid-y-recibireis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 11, 1-13 \u2013 Pedid y recibir\u00e9is\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41501","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41501"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41501\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}