{"id":41510,"date":"2016-10-07T23:35:23","date_gmt":"2016-10-08T04:35:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-1-7-contra-la-hipocresia-y-el-temor\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:23","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:23","slug":"lc-12-1-7-contra-la-hipocresia-y-el-temor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-1-7-contra-la-hipocresia-y-el-temor\/","title":{"rendered":"Lc 12, 1-7: Contra la hipocres\u00eda y el temor"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Mientras tanto, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jes\u00fas empez\u00f3 a hablar, dirigi\u00e9ndose primero a sus disc\u00edpulos: \u00abCuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocres\u00eda, <span class=\"versiculo\">2<\/span> pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse. <span class=\"versiculo\">3<\/span> Por eso, lo que dig\u00e1is en la oscuridad ser\u00e1 o\u00eddo a plena luz, y lo que dig\u00e1is al o\u00eddo en las rec\u00e1maras se pregonar\u00e1 desde la azotea.<br \/> <span class=\"versiculo\">4<\/span> A vosotros os digo, amigos m\u00edos: No teng\u00e1is miedo a los que matan el cuerpo, y despu\u00e9s de esto no pueden hacer m\u00e1s. <span class=\"versiculo\">5<\/span> Os voy a ense\u00f1ar a qui\u00e9n ten\u00e9is que temer: temed al que, despu\u00e9s de la muerte, tiene poder para arrojar a la <i>gehenna<\/i>. A ese ten\u00e9is que temer, os lo digo yo. <span class=\"versiculo\">6<\/span> \u00bfNo se venden cinco p\u00e1jaros por dos c\u00e9ntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. <span class=\"versiculo\">7<\/span> M\u00e1s a\u00fan, hasta los cabellos de vuestra cabeza est\u00e1n contados. No teng\u00e1is miedo: val\u00e9is m\u00e1s que muchos p\u00e1jaros. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Eudes_presbitero\">San Juan Eudes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Apoyemonos_en_la_sola_misericordia_de_Dios\">Obras: Apoy\u00e9monos en la sola misericordia de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">El Reino de Jes\u00fas, II, 30.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHasta los cabellos de vuestra cabeza est\u00e1n todos contados. No tem\u00e1is\u00bb (Lc 12,7a).<\/p>\n<p>Nuestro amant\u00edsimo Salvador en diversos pasajes de las Sagradas Escrituras nos asegura que constantemente cuida de nosotros con desvelo; que nos lleva y llevar\u00e1 siempre en su regazo, sobre su coraz\u00f3n y en sus entra\u00f1as; y no se conforma con dec\u00edrnoslo una o dos veces, sino que lo afirma y repite hasta cinco veces en el mismo pasaje.<\/p>\n<p>Y en otro texto de Isa\u00edas nos asegura que si una madre llegara a olvidarse del hijo que un d\u00eda llev\u00f3 en su seno, El, sin embargo, jam\u00e1s nos olvidar\u00eda y que ha escrito nuestro nombre en sus manos para no olvidarnos nunca; que si alguno nos tocara, lo herir\u00eda a El en la ni\u00f1a de sus ojos; que no tenemos por qu\u00e9 preocuparnos de lo necesario para la vida y el vestido, pues El en persona lo hace por nosotros ya que de sobra conoce nuestras necesidades ; que ha contado todos los cabellos de nuestra cabeza y que ninguno de ellos caer\u00e1 sin su licencia; que su Padre nos ama igual que a El, y que su propio amor a nosotros es id\u00e9ntico al que profesa a su Padre; Que El desea estemos en donde El est\u00e9, es decir que anhela vernos reposar en el mismo regazo de su Padre; que quiere vernos sentados con El en el mismo trono; y que, en una palabra, no seamos con El sino una misma y sola persona unida a la del Padre.<\/p>\n<p>Tengamos cuidado de no apoyarnos nunca, ni en el poder o el favor de nuestros amigos, ni en nuestros bienes, ni en nuestro esp\u00edritu, ni en nuestro saber, ni en nuestras fuerzas, ni en nuestros buenos deseos y prop\u00f3sitos, ni en nuestra oraci\u00f3n, ni siquiera en la confianza que podemos tener en Dios, ni en los medios humanos, ni en cosa alguna creada, sino \u00fanicamente en la sola misericordia de Dios. No quiero decir que no hayamos de servirnos de todas estas cosas, y hacer de nuestra parte todo lo que est\u00e9 en nuestro poder para vencer los vicios, para ejercitarnos en la virtud y para llevar y cumplir las tareas que Dios nos ha confiado y cumplir con las obligaciones que derivan de nuestro estado. Pero debemos renunciar a todo apoyo y confianza que podamos tener en las cosas mencionadas, y fiarnos de la pura bondad de Nuestro Se\u00f1or. De manera que debemos esforzarnos tanto y trabajar seg\u00fan nuestras fuerzas, como si nada esper\u00e1ramos de Dios; y no obstante, no debemos apoyarnos en nuestro trabajo y cuidado, sino, como si no hici\u00e9ramos nada, esperar todo \u00fanicamente de la misericordia de Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Rafael_Arnaiz_Baron_monje_trapense_espanol\">San Rafael Arnaiz Bar\u00f3n, monje trapense espa\u00f1ol<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Todo_es_necesario_todo_esta_bien_hecho\">Escritos: Todo es necesario, todo est\u00e1 bien hecho.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Escritos del 11-08-1934 (Obras completas &#8211; Editorial Monte Carmelo, pp. 287.288.289, \u00a7 207.208).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTemed al que tiene poder de arrojar en la gehenna\u00bb (Lc 12,5).<\/p>\n<p>Dios me env\u00eda la cruz [\u2026], bendita sea, pues si, como dice Job \u00abrecibimos alegremente de la mano de Dios los bienes \u00bfpor qu\u00e9 no recibir los males?\u00bb (2,10). Todo nos viene de \u00c9l, salud y enfermedad, bienes temporales, desgracias y reveses en la vida\u2026, todo, absolutamente todo, lo tiene ordenado con perfecci\u00f3n, y si alguna vez la criatura se rebela contra lo que Dios le manda, comete un pecado, pues todo es necesario y todo est\u00e1 bien hecho; y son necesarias las risas y las l\u00e1grimas, y de todo podemos sacar provecho para nuestra perfecci\u00f3n, siempre que con esp\u00edritu de fe, veamos la obra de Dios en todo, y quedemos como ni\u00f1os en las manos del Padre, pues nosotros solos, \u00bfd\u00f3nde vamos a ir? [\u2026]<\/p>\n<p>Claro, que no trato de arrancarme esos sentimientos, solamente lo que Dios quiere de m\u00ed es perfeccionarlos, y para eso me lleva de aqu\u00ed a all\u00ed como un juguete y dejando pedazos de coraz\u00f3n en todas partes. \u00a1\u00a1Qu\u00e9 grande es Dios [\u2026], y que bien lo hace todo!! \u00a1Cu\u00e1nto me quiere y qu\u00e9 mal correspondo! Su providencia es infinita y a ella nos debemos entregar sin reservas\u2026<\/p>\n<h2><span id=\"San_Padre_Pio_de_Pietrelcina_capuchino\">San [Padre] P\u00edo de Pietrelcina, capuchino<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Hacer_el_vacio_de_si_mismo\">Carta: Hacer el vac\u00edo de s\u00ed mismo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Epistolario 979-980.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abNo tem\u00e1is\u00bb (Lc 12,7).<\/p>\n<p>La verdadera raz\u00f3n por la cual no llegas a poder meditar, es \u00e9sta \u2013 \u00a1y no me equivoco! \u2013 Comienzas la meditaci\u00f3n agitado y lleno de ansiedad.<\/p>\n<p>Esto es suficiente para que nunca alcances lo que buscas, porque tu esp\u00edritu no est\u00e1 concentrado sobre la verdad que meditas y no hay amor en tu coraz\u00f3n. Esta ansiedad es vana. No sacar\u00e1s de ella m\u00e1s que un gran cansancio espiritual y una cierta frialdad de alma, sobre todo a nivel afectivo. Contra ello no conozco otro remedio que este: salir de ese estado de ansiedad. Ello es, en efecto, uno de los mayores obst\u00e1culos para la pr\u00e1ctica religiosa y la vida de oraci\u00f3n. Nos pone en apuro para hacernos tropezar.<\/p>\n<p>De ninguna manera quiero dispensarte de la meditaci\u00f3n simplemente porque te parece que no sacas ning\u00fan provecho de ella. A medida que ir\u00e1s haciendo el vac\u00edo en ti mismo, ver\u00e1s como te iras desprendiendo de este apego a la humildad, y el Se\u00f1or te har\u00e1 el don de la oraci\u00f3n que tiene guardado en su mano derecha.<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Pedro_de_Caussade_jesuita\">Juan Pedro de Caussade, jesuita<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"El_abandono_a_la_Providencia_divina\">El abandono a la Providencia divina.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Falta referencia.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHasta los pelos de vuestra cabeza est\u00e1n contados. No teng\u00e1is miedo\u00bb (Lc 12,7).<\/p>\n<p>Cuando alguien es conducido por un gu\u00eda que le lleva a un pa\u00eds desconocido, de noche, a trav\u00e9s de los campos, sin camino trazado, seg\u00fan su intuici\u00f3n, sin consultar a otros y sin querer conocer su prop\u00f3sito, \u00bfpuede escoger otro partido que el del abandono? \u00bfDe qu\u00e9 sirve mirar d\u00f3nde est\u00e1, preguntar a los que pasan, consultar al mapa y a los viajeros? La intenci\u00f3n&#8230; de un gu\u00eda que quiere que se conf\u00ede en \u00e9l ser\u00e1 contraria a todo ello; se gozar\u00e1 confundiendo la inquietud y la desconfianza de un alma; quiere una entrega total a \u00e9l&#8230;<\/p>\n<p>La acci\u00f3n divina es esencialmente buena, no quiere, en absoluto, ser confirmada ni controlada; comienza desde la creaci\u00f3n del mundo y desde aquel instante, desarrolla nuevas pruebas; no limita, en absoluto, sus operaciones ni se agota su fecundidad; ayer hizo aquello, hoy hace esto; es la misma acci\u00f3n que aplica en cada momento y con efectos siempre nuevos, y as\u00ed se desplegar\u00e1 eternamente.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Catalina_de_Siena_doctora_de_la_Iglesia_co-patrona_de_Europa\">Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia, co-patrona de Europa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Dialogos_Bondad_infinita_de_Dios\">Di\u00e1logos: Bondad infinita de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Di\u00e1logo, 18.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHasta los pelos de vuestra cabeza est\u00e1n contados\u00bb (Lc 12,7).<\/p>\n<p>Dios me dijo: \u201cNadie se escapa de mi mano, porque yo soy el que soy. (Ex 3,14) y vosotros no sois por vosotros mismos. Exist\u00eds por m\u00ed. Soy el creador de todas las cosas que participan de mi ser y no del pecado que no es creaci\u00f3n m\u00eda. Por tanto el pecado no es digno de ser amado. La criatura me ofende porque ama lo que no tiene que amar, el pecado&#8230; Al hombre le es imposible de salir de mi ser. O bien, permanece en m\u00ed bajo el peso de la justicia que castiga sus faltas, o bien permanece en m\u00ed guardado por mi misericordia. Abre, pues, los ojos de tu inteligencia y mira mi mano: ver\u00e1s que digo la verdad.<\/p>\n<p>Entonces, al abrir los ojos del esp\u00edritu para obedecer al Padre que es tan grande, vi el universo entero enfermo metido en la mano del Padre. Y Dios me dijo: \u201cHija m\u00eda, mira ahora y s\u00e9 que nadie puede escapar de mi mano. Todos est\u00e1n cogidos por la justicia o por la misericordia, porque todos me pertenecen, son creados por m\u00ed, y los amo infinitamente. Sea la que fuera su malicia, les har\u00e9 misericordia a causa de mis siervos; escuchar\u00e9 la petici\u00f3n que me presentas con tanto amor y tanto dolor&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Entonces, mi alma, como embriagada y fuera de s\u00ed en un infinito ardor de amor, sinti\u00f3 a la vez felicidad y dolor. Feliz por la uni\u00f3n con Dios, gustando su gozo y su bondad sumergida en su misericordia y sufriendo por ver ofendida una tan gran bondad.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Enciclica_La_gran_esperanza_que_sostiene_toda_la_existencia\">Enc\u00edclica: La gran esperanza que sostiene toda la existencia.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Enc\u00edclica \u00abSpes salvi\u00bb, 27.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abA vosotros os digo, amigos m\u00edos: no teng\u00e1is miedo a los que matan el cuerpo\u00bb (Lc 12,4).<\/p>\n<p>El que no conoce a Dios, aunque tenga m\u00faltiples esperanzas, est\u00e1, en el fondo, sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda existencia (cfr Ef 2,12). La verdadera, la gran esperanza que se mantiene a pesar de todas las desilusiones, tan s\u00f3lo puede ser Dios \u2013el Dios que nos ha amado y nos ama siempre \u00abhasta el fin\u00bb, hasta el \u00abtodo se ha cumplido\u00bb (Jn 13,1; 19,30).<\/p>\n<p>El que ha sido tocado por el amor comienza a comprender lo que ser\u00eda precisamente \u00abla vida\u00bb. Comienza a comprender lo que quieren decir las palabras de esperanza en el rito del bautismo: \u00abDe la fe espero la vida eterna\u00bb, la vida verdadera, la que, totalmente y sin conminaciones, es simplemente la vida en toda su plenitud. Jes\u00fas, que ha dicho \u00abhe venido para que tengan vida y la tengan abundante\u00bb (Jn 10,10), nos ha explicado qu\u00e9 significa \u00abla vida\u00bb: \u00abLa vida eterna es que te conozcan a ti, \u00fanico Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo\u00bb (Jn 17,3). La vida en el sentido verdadero, no se tiene en s\u00ed misma, de s\u00ed misma, ni tan s\u00f3lo por s\u00ed misma: es una relaci\u00f3n. Y la vida en su totalidad es relaci\u00f3n con Aquel que es la fuente de la vida. Si estamos en relaci\u00f3n con aquel que no muere, que \u00e9l mismo es la Vida y el Amor, entonces estamos en la vida. Entonces vivimos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ignacio_de_Loyola_fundador_de_la_Compania_de_Jesus\">San Ignacio de Loyola, fundador de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Que_nuestra_flaqueza_se_apoye_en_su_omnipotencia\">Carta: Que nuestra flaqueza se apoye en su omnipotencia.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta del 17 de noviembre de 1555.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abNo tem\u00e1is\u00bb (Lc 12,7).<\/p>\n<p>Par\u00e9ceme deber\u00eda V. decidirse, haciendo lo que puede suavemente. Del resto no se tenga inquietud, dejando a la divina providencia aquello que la suya no puede disponer. Y si bien es a Dios grato nuestro esmero y moderada solicitud en proveer a las cosas que por cargo debemos atender, no le es grata la ansiedad y aflicci\u00f3n de \u00e1nimo, porque quiere que nuestra limitaci\u00f3n y flaqueza se apoyen en la fortaleza y omnipotencia suya, esperando en su bondad suplir\u00e1 donde nuestra imperfecci\u00f3n falta.<\/p>\n<p>A quien trata en muchos negocios, bien que con intenci\u00f3n santa y buena, le es necesario resolverse a hacer la parte que podr\u00e1, no afligi\u00e9ndose si no puede cumplirlos todos como desea, y haciendo, seg\u00fan el dictamen de la conciencia, aquello que el hombre puede y debe hacer. Si otras cosas se dejan, precisa haber paciencia y no pensar que pretende Dios Nuestro Se\u00f1or lo que no puede hacer el hombre, ni por ello quiere que se aflija; y satisfaciendo a Dios, que importa m\u00e1s que la satisfacci\u00f3n de los hombres, no es necesario mucho fatigarse; mas, haciendo competente esfuerzo para satisfacer, se deja el resto a quien puede toda cosa que quiere.<\/p>\n<p>Plega a su divina bondad siempre comunicar la luz de su sapiencia para siempre ver y cumplir su benepl\u00e1cito en nosotros y en los dem\u00e1s.<\/p>\n<h2><span id=\"Isaac_el_Sirio_monje\">Isaac el Sirio, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_Dios_no_nos_abandona_nunca\">Discurso: Dios no nos abandona nunca.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Discursos espirituales, 1\u00aa serie, n. 36.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abNo tem\u00e1is, val\u00e9is m\u00e1s que muchos p\u00e1jaros.\u00bb (Lc 12,7).<\/p>\n<p>No es necesario desear o buscar signos visibles, ya que el Se\u00f1or est\u00e1 siempre a punto para socorrer a sus santos. No manifiesta, sin necesidad, su poder en una obra o con un signo sensible, a fin de no debilitar la ayuda que de \u00e9l recibimos, y para no hacernos m\u00e1s d\u00e9biles. Es as\u00ed como atiende a sus santos. Les quiere demostrar que les mira secretamente, y no los deja ni un instante, pero tambi\u00e9n en todo momento les deja que luchen seg\u00fan la medida de sus fuerzas y de su oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, si cuando est\u00e1n enfermos o descorazonados una dificultad les derrota porque su naturaleza es d\u00e9bil, \u00e9l mismo hace, com es debido y como sabe, todo lo que est\u00e1 en su mano para ayudarlos. Tanto como puede les sostiene secretamente, a fin de que tengan la fuerza suficiente para soportar las dificultades que les llegan. Porque con la confianza que les da, desbarata su pena, y por la visi\u00f3n de la fe, les mueve a glorificarle&#8230; Sin embargo, cuando es necesario que su ayuda secreta sea conocida, lo hace, pero s\u00f3lo por necesidad. Son caminos de una gran sabidur\u00eda; se prodigan cuando conviene y hay necesidad, pero no de cualquier manera.<\/p>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Mientras tanto, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jes\u00fas empez\u00f3 a hablar, dirigi\u00e9ndose primero a sus disc\u00edpulos: \u00abCuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocres\u00eda, 2 pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse. 3 Por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-1-7-contra-la-hipocresia-y-el-temor\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 12, 1-7: Contra la hipocres\u00eda y el temor\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41510","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41510","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41510"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41510\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41510"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41510"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41510"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}