{"id":41512,"date":"2016-10-07T23:35:26","date_gmt":"2016-10-08T04:35:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-13-21-no-acumular-riquezas\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:26","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:26","slug":"lc-12-13-21-no-acumular-riquezas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-13-21-no-acumular-riquezas\/","title":{"rendered":"Lc 12, 13-21: No acumular riquezas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">13<\/span> Entonces le dijo uno de la gente: \u00abMaestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia\u00bb. <span class=\"versiculo\">14<\/span> \u00c9l le dijo: \u00abHombre, \u00bfqui\u00e9n me ha constituido juez o \u00e1rbitro entre vosotros?\u00bb. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Y les dijo: \u00abMirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">16<\/span> Y les propuso una par\u00e1bola: \u00abLas tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Y empez\u00f3 a echar c\u00e1lculos, dici\u00e9ndose: \u201c\u00bfQu\u00e9 har\u00e9? No tengo donde almacenar la cosecha\u201d. <span class=\"versiculo\">18<\/span> Y se dijo: \u201cHar\u00e9 lo siguiente: derribar\u00e9 los graneros y construir\u00e9 otros m\u00e1s grandes, y almacenar\u00e9 all\u00ed todo el trigo y mis bienes. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Y entonces me dir\u00e9 a m\u00ed mismo: Alma m\u00eda, tienes bienes almacenados para muchos a\u00f1os; descansa, come, bebe, banquetea alegremente\u201d. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Pero Dios le dijo: \u201cNecio, esta noche te van a reclamar el alma, y \u00bfde qui\u00e9n ser\u00e1 lo que has preparado?\u201d. <span class=\"versiculo\">21<\/span> As\u00ed es el que atesora para s\u00ed y no es rico ante Dios\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">13-15<\/span>\u00a0Todo lo que precede nos ense\u00f1a a sufrir por confesar al Se\u00f1or, o por el menosprecio de la muerte, o por la esperanza del premio, o por la amenaza del castigo eterno, del que nunca se obtiene el perd\u00f3n. Y como la avaricia suele tentar con frecuencia la virtud, nos da un precepto y un ejemplo para combatir esta pasi\u00f3n; por eso cuando dice: &#8220;Entonces le dijo uno del pueblo: Maestro, di a mi hermano que me d\u00e9 la parte que me toca de la herencia&#8221;.<\/p>\n<p>Por esta causa prescinde de lo terreno Aquel que hab\u00eda descendido por las cosas divinas. No quiere ser juez de los pleitos, ni \u00e1rbitro de las facultades, siendo juez de los vivos y de los muertos y el \u00e1rbitro de los m\u00e9ritos. Por esto hay que considerar no lo que pides sino de qui\u00e9n lo pides; adem\u00e1s procura no llamar hacia cosas de menor importancia la atenci\u00f3n del que se ocupa de otras m\u00e1s interesantes [ref] &#8220;La petici\u00f3n cristiana est\u00e1 centrada en el deseo y en la b\u00fasqueda de Reino que viene, conforme a las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Hay una jerarqu\u00eda en las peticiones: primero el Reino, a continuaci\u00f3n lo que es necesario para acogerlo y para cooperar a su venida (&#8230;) Al orar, todo bautizado trabaja en la Venida del Reino. Cuando se participa as\u00ed en el amor salvador de Dios, se comprende que toda necesidad pueda convertirse en objeto de petici\u00f3n&#8221; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2632-2633.[\/ref].<\/p>\n<p>Por esta causa es rechazado con raz\u00f3n aquel hermano que procuraba ocupar al Dispensador de las gracias celestiales en las cosas corruptibles, cuando entre hermanos no debe ser el juez, sino el cari\u00f1o, el que medie en la partici\u00f3n del patrimonio. Y los hombres han de mirar m\u00e1s al patrimonio de la inmortalidad que al de las riquezas.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">16-21<\/span>\u00a0\u00a0En vano amontona riquezas el que no sabe si habr\u00e1 de usar de ellas; ni tampoco son nuestras aquellas cosas que no podemos llevar con nosotros. S\u00f3lo la virtud es la que acompa\u00f1a a los difuntos. Unicamente nos sigue la caridad, que obtiene la vida eterna a los que mueren.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_hom_de_divit_agri_fertilis\">San Basilio, hom. de divit. agri fertilis<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">16-21<\/span> Si este hombre no hizo buen uso de la abundancia de sus frutos -frutos en los que se patentiza la generosidad divina, que extiende su bondad hasta los malos, lloviendo lo mismo sobre los justos que sobre los injustos-, \u00bfde qu\u00e9 modo paga, pues, a su bienhechor? Este hombre olvida la condici\u00f3n de su naturaleza y no cree que debe darse lo que sobra a los pobres. Los graneros no pod\u00edan contener la abundancia de los frutos, pero el alma avara nunca se ve llena. Y no queriendo dar los frutos antiguos por la avaricia, ni pudiendo recoger los nuevos por su abundancia, sus consejos eran imperfectos y sus cuidados est\u00e9riles. Por lo cual sigue: &#8220;Y \u00e9l pensaba entre s\u00ed mismo&#8221;, etc. Se quejaba tambi\u00e9n como los pobres, pues el el oprimido por la miseria se pregunta, \u00bfqu\u00e9 har\u00e9?, \u00bfen d\u00f3nde comer\u00e9?, \u00bfd\u00f3nde me calzar\u00e9? Tambi\u00e9n este rico dice lo mismo, porque oprimen su alma las riquezas que proceden de sus rentas. Y no quiere desprenderse de ellas para que no aprovechen a los pobres, a semejanza de los glotones que prefieren morir de hartura a dar a los pobres lo que les sobra.<\/p>\n<p>Deb\u00eda haber dicho &#8220;abrir\u00e9 mis graneros y convocar\u00e9 a los pobres&#8221;. Pero piensa, no en repartir, sino en amontonar. Contin\u00faa, pues: &#8220;Y dijo, esto har\u00e9; derribar\u00e9 mis graneros&#8221;. Hace bien, porque son dignos de destrucci\u00f3n las adquisiciones de la maldad: destruye tu tambi\u00e9n tus graneros, porque de ellos nadie ha obtenido consuelo. A\u00f1ade: &#8220;Y los har\u00e9 mayores&#8221;. Y si tambi\u00e9n llenas \u00e9stos, \u00bfvolver\u00e1s acaso a destruirlos? \u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s necia que trabajar indefinidamente? Los graneros son para ti -si t\u00fa quieres- las casas de los pobres; pero dir\u00e1s: \u00bfa qui\u00e9n ofendo conservando lo que es m\u00edo? Y prosigue: &#8220;Y all\u00ed recoger\u00e9 todos mis frutos y mis bienes&#8221;. Dime, \u00bfqu\u00e9 bienes son los tuyos? \u00bfDe d\u00f3nde los has tomado para llevarlos en la vida? Como los que llegan temprano a un espect\u00e1culo, impiden que participen los que llegan despu\u00e9s, tomando para s\u00ed lo que est\u00e1 ordenado para el uso com\u00fan de todos, as\u00ed son los ricos, que apoder\u00e1ndose antes de lo que es com\u00fan, lo estiman como si fuese suyo. Porque si cualquiera que habiendo recibido lo necesario para satisfacer sus necesidades, dejase lo sobrante para los pobres, no habr\u00eda ni ricos ni pobres.<\/p>\n<p>Pero si confiesas que los frutos provienen del cielo, \u00bfser\u00e1 injusto Dios cuando nos distribuye sus dones de una manera desigual? \u00bfPor qu\u00e9 t\u00fa vives en la abundancia y el otro pide limosna, sino para que consiga el primero el m\u00e9rito de la caridad y el \u00faltimo el que se alcanza con la paciencia? \u00bfNo ser\u00e1s por ventura despojador, reputando tuyo lo que has recibido para distribuirlo? Es el pan del hambriento el que t\u00fa tienes, el vestido del desnudo el que conservas en tu guardarropa, es el calzado del descalzo el que amontonas y la plata del indigente la que escondes bajo la tierra. Cometes, pues, tantas injusticias cuantas son las cosas que puedes dar.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_hom_6_super_destruam_horrea_mea\">San Basilio, hom 6 super destruam horrea mea<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">16-21<\/span> Piensas tan poco en los bienes de tu alma, que ofreces a \u00e9sta los alimentos del cuerpo. Sin embargo si tiene virtud, si es fecunda en buenas obras, si se uni\u00f3 a Dios, posee muchos bienes y disfruta de grande alegr\u00eda. Pero como eres todo carnal y est\u00e1s sujeto a las pasiones, tu devoci\u00f3n depende del vientre y no del alma.<\/p>\n<p>Se le permite deliberar sobre todas las cosas y manifestar su prop\u00f3sito con el fin de que reciban sus pasiones el castigo que merecen. Pero mientras habla en secreto, sus palabras son examinadas en el cielo, de donde le viene la respuesta. Y contin\u00faa: &#8220;Mas Dios le dijo: necio, esta noche te vuelven a pedir el alma&#8221;, etc. Atiende al nombre de necio, que te corresponde, que no te ha impuesto ning\u00fan hombre, sino el mismo Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_in_Cat_graec_Patr\">San Cirilo, in Cat. graec. Patr<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">16-21<\/span> Es de notar lo inconsiderado de sus palabras cuando dice: &#8220;All\u00ed recoger\u00e9 todos mis frutos&#8221;, creyendo que sus riquezas no le vienen de Dios, sino que son el fruto de sus trabajos.<\/p>\n<p>El rico no prepara graneros permanentes, sino caducos y, lo que es m\u00e1s necio, se promete una larga vida. Sigue pues: &#8220;Y dir\u00e9 a mi alma: alma, muchos bienes tienes allegados para muchos a\u00f1os&#8221;. Pero, oh rico, tienes frutos en tu granero ciertamente, pero \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1s obtener muchos a\u00f1os de vida?<\/p>\n<h2><span id=\"Crisostomo_varios_escritos\">Cris\u00f3stomo, varios escritos<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">16-21<\/span> Tambi\u00e9n se equivoca el que toma como bienes lo que es indiferente; porque hay cosas que son buenas, otras malas y otras medianas. La castidad, la humildad y otras virtudes semejantes, son de las primeras; y cuando el hombre las elige, hace el bien. Las opuestas a \u00e9stas son las malas, y hace el mal el hombre que las acepta. Y, en fin, las medianas, como por ejemplo las riquezas, son las que se destinan al bien, como en la limosna, o al mal, como en la avaricia. Lo mismo sucede respecto de la pobreza, que lleva a la blasfemia o a la sabidur\u00eda, seg\u00fan los sentimientos de los que la padecen. (hom 8 in ep. 2 ad Tim)<\/p>\n<p>No conviene, pues, darse a las delicias de la vida, engordar el cuerpo y enflaquecer el alma, cargarla de peso, envolverla en tinieblas y en un espeso velo; porque en las delicias se avasalla el alma que debe ser la que domine, y domina el cuerpo que debe ser esclavo. El cuerpo no necesita de placeres sino de alimento, para que se aliente, y no se destruya y sucumba; y no solamente para el alma, sino que tambi\u00e9n para el cuerpo son nocivos los placeres, porque el que es fuerte se hace d\u00e9bil, el sano enfermo, el ligero pesado, el hermoso deforme y viejo el joven. (hom. 39, in 1 ad Cor)<\/p>\n<p>&#8220;Te pedir\u00e1n&#8221;. Ped\u00eda, pues, su alma sin duda alg\u00fan valioso poder enviado al efecto. Porque, si cuando pasamos de una ciudad a otra necesitamos quien nos gu\u00ede, con mucha mayor raz\u00f3n necesitar\u00e1 el alma separada del cuerpo ser guiada cuando pase a la vida futura. Por esto el alma resiste muchas veces y se abisma cuando debe salir del cuerpo; porque siempre nos asusta el conocimiento de nuestros pecados especialmente cuando debemos ser presentados ante el juicio terrible de Dios. Entonces se presenta a nuestra vista la serie de nuestros cr\u00edmenes, y teni\u00e9ndolos delante de nuestros ojos, nuestra imaginaci\u00f3n se estremece. Adem\u00e1s, como los encarcelados que siempre est\u00e1n afligidos, pero particularmente cuando deben presentarse al juez, as\u00ed el alma se atormenta y duele por sus pecados, sobre todo en este momento, y mucho m\u00e1s al salir del cuerpo. (in Matthaeum hom. 29)<\/p>\n<p>Aqu\u00ed lo dejar\u00e1s todo, no solamente no recibiendo ventaja ninguna, sino llevando sobre tus hombros la carga de tus pecados. Y todo lo que has amontonado, acaso vendr\u00e1 a parar a mano de tus enemigos, siendo t\u00fa, sin embargo, a quien se pedir\u00e1 cuenta de ello. Prosigue: &#8220;As\u00ed es el que atesora para s\u00ed y no es rico para Dios&#8221;. (in Cat. grac. Patr., ex hom. 23, in Gener)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Atanasio_contra_Antigonum_ex_eadem_Cat_graec\">San Atanasio, contra Antigonum ex eadem Cat. graec<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">16-21<\/span> Si alguno vive como si hubiese de morir todos los d\u00edas -porque es incierta nuestra vida por naturaleza-, no pecar\u00e1, puesto que el temor grande mata siempre la mayor parte de las voluptuosidades; y al contrario, el que se promete una vida larga, aspira a ellas. Prosigue, pues: &#8220;Descansa -esto es, del trabajo-, come, bebe y goza&#8221;; esto es, disfruta de gran aparato.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_moralium_22_12_super_Iob_3124_y_15_1_super_Iob_3419\">San Gregorio moralium 22, 12, super Iob 31,24 y 15, 1 super Iob 34,19<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">16-21<\/span> Desaparece aquella misma noche el que se promet\u00eda vivir mucho tiempo; de modo que el que hab\u00eda previsto una larga vida para \u00e9l, amontonando medios de subsistencia, no vio el d\u00eda siguiente de aquel en que viv\u00eda.<\/p>\n<p>Es arrebatada el alma por la noche, cuando se exhala en la oscuridad del coraz\u00f3n; es arrebatada por la noche cuando no quiso tener la luz de la inteligencia con que deb\u00eda prever lo que pod\u00eda padecer.<br \/>\nA\u00f1ade pues: &#8220;\u00bfLo que has allegado para qui\u00e9n ser\u00e1?&#8221;.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Basilio\">San Basilio<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Sus_graneros_estaban_llenos_pero_su_corazon_no_estaba_saciado\">Homil\u00eda: Sus graneros estaban llenos, pero su coraz\u00f3n no estaba saciado.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 6, sobre las riquezas : PG 31, 261 s.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 voy a hacer? \u00a1Construir\u00e9 graneros m\u00e1s grandes!\u00bb (Lc 12,17s).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 hab\u00edan producido tanto las tierras de este hombre que no iba a hacer m\u00e1s que un mal uso de sus riquezas? Para que se manifiesta con mayor esplendor la inmensa bondad de Dios que da su gracia a todos, \u00abporque hace caer la lluvia sobre justos e injustos, hace salir el sol tanto sobre los malvados como sobre los buenos\u00bb (Mt 5,45)&#8230; Los beneficios de Dios para este hombre rico eran: una tierra fecunda, un clima templado, abundantes semillas, bueyes para labrar, y todo lo que asegura la prosperidad. Y \u00e9l \u00bfqu\u00e9 le devolv\u00eda? Un mal humor, misantrop\u00eda y ego\u00edsmo. Es as\u00ed como agradec\u00eda a su bienhechor.<\/p>\n<p>Olvidaba que todos pertenecemos a la misma naturaleza humana; no pens\u00f3 que era necesario distribuir lo superfluo a los pobres; no tuvo en cuenta ninguno de los preceptos divinos: \u00abNo niegues un favor a quien es debido, si en tu mano est\u00e1 el hac\u00e9rselo\u00bb (Pr 3, 27), \u00abla piedad y la lealtad no te abandonen\u00bb (3,3), \u00abparte tu pan con el hambriento\u00bb (Is 58,7). Todos los profetas y los sabios le proclamaban estos preceptos, pero \u00e9l se hac\u00eda el sordo. Sus graneros estaban a punto de romperse por demasiado estrechos para el trigo que met\u00eda, pero su coraz\u00f3n no estaba saciado&#8230;<\/p>\n<p>No quer\u00eda despojarse de nada aunque no llegara a poder guardar todo lo que pose\u00eda. Este problema le angustiaba: \u00ab\u00bfQu\u00e9 har\u00e9?\u00bb se repet\u00eda. \u00bfQui\u00e9n no tendr\u00eda l\u00e1stima de un hombre tan obsesionado? La abundancia le hace desdichado&#8230; se lamenta igual como los indigentes: \u00ab\u00bfQu\u00e9 har\u00e9? \u00bfQu\u00e9 comer\u00e9? \u00bfCon qu\u00e9 me vestir\u00e9?\u00bb Eso es lo que dice este rico. Sufre su coraz\u00f3n, la inquietud le devora, porque lo que a los dem\u00e1s les alegra, al avaro lo hunde. Que todos sus graneros est\u00e9n llenos no le da la felicidad. Lo que atormenta a su alma es tener demasiadas riquezas al rebosar sus graneros&#8230;<\/p>\n<p>Considera bien, hombre, qui\u00e9n te ha llenado de sus dones. Reflexiona un poco sobre ti mismo: \u00bfQui\u00e9n eres? \u00bfQu\u00e9 es lo que se te ha confiado? \u00bfDe qui\u00e9n has recibido ese encargo? \u00bfPor qu\u00e9 te ha preferido a muchos otros? El Dios de toda bondad ha hecho de ti su intendente; te ha encargado preocuparte de tus compa\u00f1eros de servicio: \u00a1no vayas a creer que todo se ha preparado para tu est\u00f3mago solamente! Disp\u00f3n de los bienes que tienes en tus manos como si fueran de otros. El placer que te procuran dura muy poco, muy pronto van a escap\u00e1rsete y desaparecer, y sin embargo te pedir\u00e1n cuenta rigurosa de lo que has hecho con ellos. Luego lo guardas todo, puertas y cerraduras bien cerradas; pues aunque lo hayas cerrado todo, la ansiedad no te deja dormir&#8230;<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 har\u00e9?\u00bb Hab\u00eda una respuesta muy r\u00e1pida: \u00abSaciar\u00e9 las almas de los hambrientos; abrir\u00e9 mis graneros e invitar\u00e9 a todos los que est\u00e1n en necesidad&#8230; Har\u00e9 que escuchen una palabra generosa: Todos los que est\u00e1is faltos de pan, venid a m\u00ed; cada uno seg\u00fan su necesidad, tomad la parte de los dones que Dios nos ha concedido y que fluyen como de una fuente p\u00fablica\u00bb. \u00a1Pero t\u00fa, hombre rico insensato, est\u00e1s muy lejos de ello! \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n? Celoso de ver a los dem\u00e1s gozar de sus riquezas, te entregas a c\u00e1lculos miserables, te inquietas por saber no c\u00f3mo distribuir a cada uno lo indispensable, sino c\u00f3mo recoger todo el conjunto y as\u00ed privar a los dem\u00e1s de la ganancia que pod\u00edan sacar de ello&#8230;<\/p>\n<p>Y vosotros, hermanos m\u00edos, \u00a1poned atenci\u00f3n para no llegar a la misma suerte que este hombre! Si la Escritura nos ofrece este ejemplo es para que evitemos el comportarnos de modo semejante. Imita la tierra: como ella, da frutos y no te comportes de manera m\u00e1s mala que ella, la cual, sin embargo, est\u00e1 desprovista de alma. La tierra da su cosecha no para gozar de ella, sino para hacerte un servicio a ti. Por el contrario, todo el fruto de tu benevolencia, lo recoges para ti mismo, puesto que las gracias de las que nacen las obras buenas retornan a los dispensadores de las mismas. Has dado al que ten\u00eda hambre y eso que has dado sigue siendo tuyo e incluso te puede volver aumentado. As\u00ed como el grano de trigo que cae en tierra aprovecha a aquel que lo ha sembrado, el pan dado al que tiene hambre ser\u00e1 m\u00e1s tarde para ti un provecho mucho mayor. Que el fin de tus trabajos sea para ti el comienzo de la siembra en el cielo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Rechazando_darte_te_pierdes\">Serm\u00f3n: Rechazando darte, te pierdes.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 34, sobre el salmo 149.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSer rico seg\u00fan la mirada de Dios\u00bb (Lc 12,21).<\/p>\n<p>Hermanos, examinad con atenci\u00f3n vuestras moradas interiores, abrid los ojos y considerad cual es vuestro mayor amor, y despu\u00e9s aumentad la cantidad que habr\u00e9is descubierto en vosotros mismos. Poned atenci\u00f3n a este tesoro vuestro a fin de ser ricos interiormente. Decimos que son caros los bienes que tienen un gran precio y con raz\u00f3n\u2026 Pero \u00bfqu\u00e9 hay de m\u00e1s apreciado que el amor, hermanos m\u00edos? Seg\u00fan vuestro parecer \u00bfcu\u00e1l es su precio?  Y, \u00bfc\u00f3mo pagarlo? El precio de una tierra, el del trigo, es tu dinero; el precio de una perla, es tu oro; pero el precio de tu amor, eres t\u00fa mismo. Si quieres comprar un campo, una joya, un animal, buscas los fondos necesarios, miras alrededor tuyo. Pero si deseas poseer el amor, no busques m\u00e1s que a ti mismo, es preciso que te encuentres a ti mismo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que temes d\u00e1ndote? \u00bfPerderte? Al contrario, es rechazando darte que te pierdes. El mismo Amor se expresa por boca de la Sabidur\u00eda y con una palabra apacigua el desasosiego en la que te mete esta palabra: \u201c\u00a1Date a ti mismo!\u201d Si alguien quisiera venderte un terreno te dir\u00eda: \u201cDame tu dinero\u201d o para otra cosa: \u201cDame tu moneda\u201d. Escucha lo que te dice el Amor por boca de la Sabidur\u00eda: \u201cHijo, dame tu coraz\u00f3n\u201d (Pr 23,26). Tu coraz\u00f3n estaba mal cuando era tuyo; eras presa de tus futilezas, es decir, de las malas pasiones. \u00a1Qu\u00edtalas de ah\u00ed! \u00bfD\u00f3nde llevarlas? \u00a1A qui\u00e9n ofrec\u00e9rselas? \u201cHijo, \u00a1dame tu coraz\u00f3n!\u201d dice la Sabidur\u00eda. Que sea m\u00edo, y no lo perder\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>\u201cAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todo tu ser\u201d (Mt 22,37)\u2026 El que te cre\u00f3 te quiere todo entero.<\/p>\n<h2><span id=\"Isaac_el_Sirio_monje\">Isaac el Sirio, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_El_manuscrito_de_nuestra_vida\">Discurso: El manuscrito de nuestra vida.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Discursos asc\u00e9ticos, 1\u00aa serie, n\u00ba 38.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEsta misma noche te reclamar\u00e1n el alma\u00bb (Lc 12,20).<\/p>\n<p>Se\u00f1or, hazme digno de menospreciar mi vida para obtener la vida que est\u00e1 en ti. En este mundo, la vida se parece a los que se sirven de unas letras para escribir alguna carta. Cuando se quiere, se a\u00f1ade, se quita o se cambia de palabra. Pero la vida del mundo futuro se parece a lo que hay escrito en los libros sellados con el sello real sin la menor falta, donde nada hay que a\u00f1adir y donde nada falta. Mientras estamos en este mundo cambiante, estemos atentos a nosotros mismos. Mientras tengamos poder sobre el manuscrito de nuestra vida, sobre lo que hemos escrito con nuestras propias manos, esforc\u00e9monos para a\u00f1adir lo que hacemos bien y borremos los defectos de nuestra primitiva conducta. Mientras estamos en este mundo Dios no pone su sello ni sobre el bien ni sobre mal. No lo hace hasta el momento de nuestro \u00e9xodo, cuando se termina nuestra obra, en el momento de nuestra partida.<\/p>\n<p>Tal como lo ha dicho san Efr\u00e9n, es preciso considerar que nuestra alma se parece a una nave a punto de viajar, pero que no sabe cuando vendr\u00e1 el viento, y tambi\u00e9n se parece a un ej\u00e9rcito, que no sabe cuando va a sonar la trompeta que anuncia el combate. Si dice esto de una nave o de un ej\u00e9rcito que esperan un determinado momento que puede no llegar nunca, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s  conveniente es que nos preparemos para la llegada repentina de este d\u00eda, en que ser\u00e1 echado el puente y se abra la puerta del mundo nuevo? Que Cristo, mediador de nuestra vida, nos conceda estar a punto.<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_de_Villanueva\">Santo Tom\u00e1s de Villanueva<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Riquezas_de_la_Tierra\">Riquezas de la Tierra<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">Verbum Vitae, B.A.C., Madrid, 1955, p. 398-400<\/span> <\/p>\n<p>No os inquiet\u00e9is, dice el Se\u00f1or, pensando qu\u00e9 comer\u00e9is o qu\u00e9 beber\u00e9is. En realidad, las riquezas temporales no son verdaderas riquezas, no tienen m\u00e1s que un valor convencional, no son gloria que merezca ambicionarse, sino verg\u00fcenza e infamia. Cuando las gentes han dado en llamarlas convencionalmente riquezas, no ha sido sino err\u00f3neamente, y esto por tres razones, a saber, porque son viles, porque son exclusivamente externas y porque no duran m\u00e1s que un momento. <\/p>\n<p>a) Son viles <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el oro, pregunta San Bernardo, sino un poco de tierra roja o blanca? Por eso dice el profeta: Desgraciado el que amontona bienes que no son suyos. \u00bfHasta cu\u00e1ndo amasar\u00e1 contra s\u00ed mismo pellas de barro? (Hab. 2, 6: Vulgata). Barro espeso, he ah\u00ed el nombre que el profeta da a las riquezas de este siglo. <\/p>\n<p>Pena grima da a ver un alma, esp\u00edritu lleno de nobleza y dignidad, semejante a los \u00e1ngeles, imagen de Dios, a quien puede poseer; destinado a la Jerusal\u00e9n celestial, pena da verla aspirar ansiosa y ardientemente a esas riquezas miserables, buscar con tanto empe\u00f1o esos juguetes de ni\u00f1o y consumir en la b\u00fasqueda de vanidades una vida que debiera emplear en alabar a Dios y ganar el cielo. \u00a1Oh, qu\u00e9 desenga\u00f1o ser\u00e1 el suyo en la hora de la muerte! <\/p>\n<p>b) Son exclusivamente externas <\/p>\n<p>Y, por consiguiente, no merecen el nombre de verdaderas. Un hombre cualquiera, por imp\u00edo o necio que fuere, es capaz de poseerlas; pero suponed un hombre deforme, grosero, vicioso, brutal y abominable, poseedor, sin embargo, de mil cofres abarrotados de oro; decidme, \u00bfpodr\u00e1, acaso, toda esa riqueza hacerle mejor, m\u00e1s hermoso o sabio? Por eso dec\u00eda Salom\u00f3n: \u00bfDe qu\u00e9 le sirve al necio el precio con que comprar la sabidur\u00eda, si no tiene juicio? (Prov. 17, 16). Ser\u00eda justo estimar a las riquezas si con ellas pudiera comprarse la habilidad, el entendimiento, la prudencia, la fuerza, la magnanimidad, etc.; pero, de lo contrario, \u00bfpara qu\u00e9 sirven? <\/p>\n<p>Me dir\u00e9is que para abundar en comodidades temporales. Pero, si lo pens\u00e1is bien, os encontrar\u00e9is que, en vez de producir la abundancia, lo que producen es la indigencia. \u00bfPor qu\u00e9? Porque, cuando sois pobres, os content\u00e1is con poca cosa; pero, si crecieran vuestras riquezas, crecer\u00edan con ellas vuestras necesidades y preocupaciones. Entonces es cuando encontrar\u00edais que os faltaban mil cosas que estimar\u00edais necesarias para vuestra posici\u00f3n, para vuestros hijos, criados y porte exterior; entonces es cuando se verificar\u00eda la frase del Sabio: Con la mucha hacienda, muchos son los que comen, y \u00bfqu\u00e9 saca de ella el amor m\u00e1s que verla con sus ojos? (Eccl. 5, 10). Entonces es cuando se verificar\u00eda la frase de Boecio: \u201cEs verdad que no hay persona m\u00e1s necesitada que la que posee muchas riquezas\u201d. La experiencia nos lo demuestra; mirad los grandes de nuestro tiempo, y ver\u00e9is que viven abrumados por las deudas. Mejor es tener menos necesidades y poseer menos bienes. <\/p>\n<p>c) No son duraderas <\/p>\n<p>Y, por lo tanto, no son veraces. Lo que se pierde en un momento no tiene valor alguno, y por eso el Se\u00f1or nos recomendaba que no amas\u00e1ramos tesoros que el or\u00edn consume y los ladrones roban, sino otros permanentes en el cielo (Mt. 6, 19). Acordaos de aquel rico del Evangelio que, cuando quiso descansar en sus bienes, oy\u00f3 una voz que le dec\u00eda: Insensato, hoy mismo morir\u00e1s; \u00bfde qu\u00e9 servir\u00e1 todo lo que has guardado? As\u00ed ser\u00e1 el que atesora para s\u00ed y no es rico ante Dios (Lc. 12, 19). <\/p>\n<p>Imaginad a un hombre desterrado durante dos meses en un lugar apartado, de donde habr\u00e1 de salir inmediatamente, y que, sin embargo, construye en \u00e9l palacios lujosos y compra grandes propiedades, que habr\u00e1 de abandonar enseguida, \u00bfno os parece un loco? Pues escuchad lo que es el hombre que atesora en este mundo. No te impacientes si ves a uno enriquecerse, esto es, no tengas envidia. \u00bfPor qu\u00e9? Porque a su muerte nada se llevar\u00e1 consigo, ni le seguir\u00e1 su gloria. Tendr\u00e1 que irse a la morada de sus padres para no ver ya jam\u00e1s la luz (Ps. 48, 17-20). Pobreza m\u00e1xima la del rico que cay\u00f3 en un fuego donde no encontraba una sola gota con que refrescarse. Todo el que es sabio considere esto (Ps. 106, 43). <\/p>\n<p>No os preocup\u00e9is, pues, por ninguna de estas cosas, sino \u00fanicamente por el reino de Dios y su justicia. Ezequiel vio unas ruedas pose\u00eddas de esp\u00edritu de vida que caminaban (1, 20). As\u00ed debe ser el hombre interior. La rueda no toca la tierra sino en un s\u00f3lo punto y corre sin pararse; toca la tierra y se aleja de lo que ha tocado, da vueltas y se eleva sin cesar a regiones m\u00e1s altas. He ah\u00ed el modelo a que ha de ajustarse nuestra vida mortal.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio-2\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Dispensador_de_los_bienes_celestiales\">Tratado: Dispensador de los bienes celestiales<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">Sobre el Evangelio de San Lucas, Lib. VII,122<\/span> <\/p>\n<p><span class=\"st\">\u00abLo que has acumulado \u00bfde qui\u00e9n ser\u00e1?&#8230;\u00bb (Lc 12, 13-21)<\/span> <\/p>\n<p>El que hab\u00eda descendido para razones divinas, con toda justicia rechaza las terrenas, y no se digna hacerse juez de pleitos ni repartidos de herencias terrenas, puesto que \u00c9l ten\u00eda que juzgar y decidir sobre los m\u00e9ritos de los vivos y de los muertos.- <\/p>\n<p>Debes, pues, mirar no lo que pides, sino a quien se lo pides, y no creas que un esp\u00edritu dedicado a cosas mayores puede ser importunado por menudencias.- <\/p>\n<p>Por esto, no sin raz\u00f3n es rechazado este hermano que pretend\u00eda que el Dispensador de los bienes celestiales se ocupara en cosas materiales, cuando precisamente no debe ser un juez el mediador en el pleito de la repartici\u00f3n de un patrimonio, sino el amor fraterno. <\/p>\n<p>Aunque, en realidad, lo que debe buscar un hombre no es el patrimonio del dinero, sino el de la inmortalidad; pues vanamente re\u00fane riquezas el que no sabe si podr\u00e1 disfrutar de ellas, como aqu\u00e9l que, pensando derribar los graneros repletos para recoger las nuevas mieses, preparaba otros mayores para las abundantes cosechas, sin saber para quien las amontonaba (Sal 38,7).- <\/p>\n<p>Ya que todas las cosas de este mundo se quedan en \u00e9l y nos abandona todo aquello que acaparamos para nuestros herederos; y, en realidad, dejan de ser nuestras todas esas cosas que no podemos llevar con nosotros.- <\/p>\n<p>S\u00f3lo la virtud acompa\u00f1a a los difuntos, s\u00f3lo la misericordia nos sirve de compa\u00f1era, esa misericordia que act\u00faa en nuestra vida como norte y gu\u00eda hacia las mansiones celestiales, y logra conseguir para los difuntos, a cambio del despreciable dinero los eternos tabern\u00e1culos.- <\/p>\n<h2><span id=\"Juan_de_Maldonado_SI\">Juan de Maldonado, S.I.<\/span><\/h2>\n<p>Le dijo uno de entre la turba: \u201cMaestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia\u201d.- Dice San Lucas que dirigi\u00f3 a Cristo esta petici\u00f3n uno de aquella misma turba que lo rodeaba cuando habl\u00f3 de evitar la hipocres\u00eda farisaica (v. 1). Parece, pues, que sucedi\u00f3 en el mismo lugar y tiempo, aunque San Mateo lo refiera en otros adjuntos. No expresa el evangelista qu\u00e9 pudo inducir a este hombre a proponer a Cristo la repartici\u00f3n de la herencia; pero es veros\u00edmil que lo hiciera, por suponer que Cristo era un Mes\u00edas, seg\u00fan el error jud\u00edo, que como rey y juez temporal se ocupase de defender a los pobres y pupilos, como parec\u00eda haber anunciado David (Sal 71, 1- 2): Se\u00f1or, da tu juicio al Rey Mes\u00edas, y tu justicia al Hijo del Rey, para que juzgue a tu pueblo con rectitud y con equidad a los pobres. \u00a1Achaque frecuente \u00e9ste, pedir a los maestros del esp\u00edritu ventajas temporales y no cuidarse de recibir las espirituales! As\u00ed vemos que acuden muchos a los religiosos para arreglar en su provecho los testamentos, para lograr con su favor alg\u00fan provecho, para valerse de su influencia en asuntos de mera ambici\u00f3n, cosas del todo ajenas a su profesi\u00f3n como religiosos; y, en cambio, apenas acuden a tratar de su conciencia y hablar de asuntos espirituales, siendo as\u00ed que, seg\u00fan el Ap\u00f3stol (2 Tim. 2, 4), a ninguno que est\u00e9 inscrito en la milicia de Dios conviene cargarse con asuntos seculares. <\/p>\n<p>Es como si descuidaran lo mejor para andar tras lo que es peor. Que es lo que sobre este mismo lugar escribe San Agust\u00edn: \u201cPed\u00eda este hombre media herencia en la tierra, y el Se\u00f1or le ofrec\u00eda una herencia entera en el cielo\u201d. <\/p>\n<p>Observa muy bien al mismo prop\u00f3sito San Ambrosio: \u201cTen en cuenta no lo que has de pedir, sino a qui\u00e9n; ni te expongas a callar acerca de las cosas m\u00e1s importantes, preocupado por otras inferiores\u201d. <\/p>\n<p>Mas \u00e9l le respondi\u00f3: \u201c\u00a1Oh hombre!, \u00bfqui\u00e9n me ha nombrado juez entre vosotros o repartidor de haciendas?\u201d.- Tengo por manos probable a este respecto lo que escribe San Agust\u00edn, y en pos de \u00e9l San Beda, Estrab\u00f3n y Lirano, a saber: que lo llam\u00f3 Cristo hombre por haber pedido cosas humanas y terrenas. Tal vez lo llam\u00f3 as\u00ed, con este apelativo com\u00fan, por ser un desconocido, por la misma raz\u00f3n que hizo San Lucas designarlo con la frase uno de la turba. Con todo, la observaci\u00f3n de dichos autores es de provecho para las aplicaciones morales. Porque realmente son hombres, esto es, carnales y terrenos, los que s\u00f3lo piden a Cristo bienes materiales. <\/p>\n<p>\u201cOigamos al que juzga y ense\u00f1a (dice San Agust\u00edn). Hombre, le dice. Porque \u00bfqu\u00e9 otra cosa eres sino hombre, pues tienes en gran estima tales herencias? Quer\u00eda \u00e9l hacer que fuese algo m\u00e1s que hombre, apart\u00e1ndolo de la avaricia. \u00bfQu\u00e9 es lo que quer\u00eda hacer de \u00e9l? Os lo dir\u00e9: Yo dije que sois dioses e hijos del Alt\u00edsimo todos. Esto es lo que quer\u00eda hacer de \u00e9l: contarlo entre los dioses, los cuales no tienen avaricia\u201d. <\/p>\n<p>\u201cCon raz\u00f3n es rechazado aquel hermano (dice San Beda) que se atreve a proponer esta tarea de dividir bienes terrenos al que es Maestro de la suprema unidad y los gozos de la paz. Porque aunque tal repartici\u00f3n ten\u00eda relaci\u00f3n con la paz, m\u00e1s la raz\u00f3n de responder as\u00ed Cristo es para mostrar que ven\u00eda a tratar de negocios m\u00e1s importantes. Por esta misma raz\u00f3n quer\u00eda desviarlo de lo terreno y elevarlo a lo celestial. <\/p>\n<p>\u201cCon raz\u00f3n se desentiende de negocios terrenos (dice San Ambrosio) el que no hab\u00eda venido a ellos. Ni se digna ser juez de litigios, a pesar de tener facultad de decidir en asuntos de vivos, no menos que de juzgar a los muertos y determinar acerca de sus m\u00e9ritos\u201d. <\/p>\n<p>Y les dijo a ellos.- Tomando ocasi\u00f3n de la petici\u00f3n de aquel hombre, que descubr\u00eda cierta codicia, como notan San Beda y Eutimio. No desperdiciaba Cristo ninguna ocasi\u00f3n para desviar al hombre de los cuidados terrenos y orientarlo hacia lo celestial; y as\u00ed vemos que aprovech\u00f3 \u00e9sta para hablar contra la avaricia, que es el vicio que m\u00e1s rebaja los hombres a las cosas de la tierra. Y ense\u00f1a a huir de este vicio no s\u00f3lo con razones, sino tambi\u00e9n con el ejemplo de aquel hombre rico. \u201cYa que la avaricia (como dice San Ambrosio) suele de ordinario tentar la virtud, por eso se pone aqu\u00ed no s\u00f3lo el aviso de evitarla, sino tambi\u00e9n el ejemplo.\u201d <\/p>\n<p>Estad alertas y guardaos.- Cuidad de guardaros o tened cuidado de huir de toda avaricia. En el texto griego falta la palabra toda, y solo pone de la avaricia. Parece veros\u00edmil que nuestro traductor leyera as\u00ed, como lo traen San Agust\u00edn y San Beda, con lo que resulta la sentencia m\u00e1s completa y expresiva. Parece, en cambio, superfluo, como hacen algunos, inquirir porqu\u00e9 dijo de toda, como si hubiese muchas y varias clases de avaricia; pues aunque no hubiese sino una sola clase, muy bien pudo decir de toda avaricia, esto es, de la grande y de la peque\u00f1a, de la manifiesta y de la oculta. A\u00f1\u00e1dase que la palabra griega significa propiamente el \u201cansia de poseer m\u00e1s de lo conveniente\u201d, como traduce San Agust\u00edn; pero quiso Cristo avisarnos que huy\u00e9semos a\u00fan de la m\u00e1s peque\u00f1a codicia de poseer. <\/p>\n<p>Que no depende la vida de cada uno de los bienes que posee.- Significa claramente, como convienen todos los autores, que no consiste la vida del hombre en tener abundantes riquezas, ni se mide la duraci\u00f3n de la misma vida por la fortuna que se tenga, como prueba la siguiente par\u00e1bola. <\/p>\n<p>Algo semejante dice San Pablo a prop\u00f3sito de los manjares (1 Cor. 8, 8): No es la comida lo que nos hace recomendables ante el Se\u00f1or, pues no seremos m\u00e1s porque comamos, ni decaeremos si no comemos. Buena raz\u00f3n, por cierto, para persuadir a los avaros, deshacer la utilidad o eficacia de las riquezas, que es precisamente lo que nos mueve a buscarlas y amontonarlas mientras viven. <\/p>\n<p>Muestra Cristo lo vano e in\u00fatil que es tal empe\u00f1o, pues no se puede prolongar la vida con las riquezas. Con la misma raz\u00f3n que son empujados a la avaricia, son refutados aqu\u00ed por Cristo. <\/p>\n<p>Les propuso luego esta par\u00e1bola.- Se trata no de una historia, sino de una par\u00e1bola, inventada y propuesta por Cristo en confirmaci\u00f3n de lo que antes hab\u00eda dicho; pero es de tal \u00edndole, que parece tomada de lo que sucede de ordinario, o al menos conforme a lo que parece veros\u00edmil sucediera. <\/p>\n<p>El campo de cierto hombre rico dio una gran cosecha.- La palabra griega significa un gran terreno o latifundio. Propuso el Se\u00f1or esta par\u00e1bola no de un rico comerciante, sino de un propietario agr\u00edcola, due\u00f1o de grandes fincas, por ser \u00e9ste el g\u00e9nero de riqueza m\u00e1s seguro, muy a prop\u00f3sito para hacer ver que ni siquiera en \u00e9l hay algo estable. Pretend\u00eda probar, adem\u00e1s, que no se alarga la vida del rico con las riquezas; y as\u00ed propone la par\u00e1bola de un rico que ten\u00eda muchas fincas, de las que sacaba gran cantidad de trigo, con que principalmente se pod\u00eda conservar y prolongar la vida; y al ver que, a pesar de tanta abundancia de trigo, no pudo alargar su vida ni una noche siquiera, entendamos f\u00e1cilmente y saquemos en conclusi\u00f3n que no hay ninguna clase de riqueza capaz de alargar la vida. <\/p>\n<p>Se arguye t\u00e1citamente de lo m\u00e1s a lo menos, como si dijera: Si no tienen siquiera aquella eficacia que parecen tener, menos tendr\u00e1n lo que no parecen tener en s\u00ed. <\/p>\n<p>Trae la persona de un hombre rico, pero en nada piadoso, porque tales hombres imp\u00edos e injustos no suelen preocuparse de d\u00f3nde viene la ganancia, sino de que venga y se hagan m\u00e1s ricos. De \u00e9stos est\u00e1 escrito (Sal. 143, 13- 14): Llenos est\u00e1n sus graneros hasta rebosar; sus ovejas son fecundas en sus cr\u00edas, y gruesas sus vacas. No hay quiebra ni da\u00f1o alguno que traiga lamentos en sus dominios. <\/p>\n<p>Agr\u00e9gase tambi\u00e9n a su avaricia otra raz\u00f3n de enriquecerse, y es que Dios no los castiga (como hace con sus hijos) ni los corrige quit\u00e1ndoles los bienes; antes muchas veces se les multiplica a su gusto, de suerte que los mismos bienes que codician desordenadamente, los venga a acongojar con su abundancia. Porque no tienen las preocupaciones de tantos otros hombres (dice el Salmista), ni les alcanza el azote de la desgracia, como a otros (Sal. 72, 5). <\/p>\n<p>Y as\u00ed leemos en Job (11, 7- 9): \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n viven los imp\u00edos y son encumbrados y acrecentados en riquezas? Dura su descendencia en su casa y rod\u00e9alos multitud de nietos y allegados. Seguras y tranquilas est\u00e1n sus casas, sin que asome el azote divino sobre sus cabezas. Fecundas son sus vacas, sin abortos ni desgracias. Sus peque\u00f1os se aumentan como un reba\u00f1o, y sus peque\u00f1os saltan alegres en sus juegos. No sueltan el t\u00edmpano y la c\u00edtara, alegr\u00e1ndose al son de la m\u00fasica. Pasan sus d\u00edas entre bienes materiales. Mas en un momento descienden al profundo. <\/p>\n<p>Y del mismo modo Jerem\u00edas (12, 1- 2): \u00bfPor qu\u00e9 prospera el camino de los malvados y les va bien a todos los que obran mal e injustamente? Los plantaste y luego arraigaron; crecen y llegan a saz\u00f3n. Est\u00e1s cerca de sus labios, pero muy lejos de su interior. <\/p>\n<p>Mas dir\u00e1 alguno: \u00bfc\u00f3mo es que por medio de Isa\u00edas promete Dios a los buenos prosperidad en sus cosas, y al contrario a los malos? Si quisiereis o\u00edrme, gozar\u00e9is de los bienes de la tierra; mas de no querer, antes provocando mi indignaci\u00f3n, mi espada os devorar\u00e1 (Is. 2, 19- 20). Del mismo modo afirma Mois\u00e9s (Deut. 28) que, si observaren los jud\u00edos los preceptos del Se\u00f1or, todo les suceder\u00e1 bien y felizmente; y en caso contrario ser\u00e1n afligidos con peste, hambre, guerra, cautiverio y toda clase de calamidades. No es dif\u00edcil la respuesta, a saber: que semejantes cosas se dicen del pueblo e hijos de Dios, el cual, por lo mismo que los ama, los corrige con el castigo (cf. Hebr. 12, 6; Apoc. 3, 19). <\/p>\n<p>Seg\u00fan Anastasio, el hombre rico de la par\u00e1bola es Judas y cualquiera que \u00e9l sea un avaro. Pero, por lo mismo que es par\u00e1bola, no se pone ning\u00fan hombre determinado. <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 he de hacer, pues no tengo sitio bastante para encerrar mis granos?- No dudo que dice esto Cristo para ponderarnos lo extraordinario de aquellas riquezas, que vinieron a superar las esperanzas de su mismo due\u00f1o. Pero al mismo tiempo nos indica la gran preocupaci\u00f3n que suelen traer consigo las mismas riquezas, y as\u00ed nos pinta al rico revolviendo en su mente mil pensamientos acerca de ella. <\/p>\n<p>Del mismo modo leemos en Santiago (4, 13- 14): And\u00e1is diciendo: \u201cHoy o ma\u00f1ana tenemos que ir a tal ciudad y vamos a hacer all\u00ed buen negocio\u201d. Y no sab\u00e9is con certeza lo que ser\u00e1 de vosotros el d\u00eda de ma\u00f1ana. Porque \u00bfqu\u00e9 es vuestra vida? Como una pompa de aire, que se ve un momento y luego se deshace. <\/p>\n<p>Entonces aparece el rico m\u00e1s preocupado e inquieto cuando precisamente abunda m\u00e1s en bienes, como observan san Cris\u00f3stomo, San Basilio y San Gregorio. Por otra parte, en tan varias preocupaciones de aquel rico no se ve ning\u00fan recuerdo de Dios: dec\u00eda hablando consigo, no con Dios, ni siquiera con los hombres, por los cuales a veces habla el mismo Dios y manifiesta sus designios. No est\u00e1 Dios en su presencia (dice el salmo 9, 17); as\u00ed est\u00e1n siempre manchados sus caminos. Esto es tambi\u00e9n lo que pretend\u00eda Santiago de aquellos ricos a que alud\u00eda anteriormente: En vez de decir: \u201cSi place al Se\u00f1or o si vivimos, vamos a hacer esto o aquello\u201d (Sant. 4, 15). <\/p>\n<p>Y dijo: \u201cEsto es lo que voy a hacer: destruir\u00e9 mis graneros y construir\u00e9 otros mayores\u201d.- Vino al fin a tomar esta determinaci\u00f3n, sugerida no por la caridad, sino por la codicia. La caridad hubiera aconsejado que, pues ten\u00eda tanta cosecha que ni siquiera le cab\u00eda, quisiera dar al menos lo sobrante a los necesitados. \u201cGraneros bien capaces pod\u00edan ser (dice San Basilio) los pobres hambrientos\u201d La avaricia, en cambio, le persuadi\u00f3 que, aun a costa de grandes gastos, destruyera los antiguos graneros y levantara otros mayores en que encerrar su trigo hasta que lo vendiera a precio m\u00e1s elevado, en vez de darlo o venderlo al corriente. <\/p>\n<p>Vemos aqu\u00ed retratado al rico avariento, que anda sol\u00edcito no solo de allegar riquezas, sino de guardarlas y conservarlas, sin parar en dificultades para su intento. Que tambi\u00e9n es propio de la avaricia ser amplio en gastar dinero, por la esperanza de un mayor lucro. <\/p>\n<p>Y all\u00ed almacenar\u00e9 todos mis productos y mis bienes.- San Basilio, San Beda y Teofilacto (en sus comentarios respectivos a estas palabras) y San Cirilo (citado por Santo Tom\u00e1s) ponderan estas palabras: que me han sobrevenido, y los bienes m\u00edos, como si quisiera significar con esto aquel rico que se deb\u00eda a s\u00ed y no a Dios aquella cosecha extraordinaria de sus campos, y as\u00ed consideraba sus bienes como propios y no de los pobres, en atenci\u00f3n a los cuales se los conced\u00eda Dios como a distribuido y no como a due\u00f1o absoluto. As\u00ed lo advierte Eutimio. M\u00e1s a\u00fan, dice San Cris\u00f3stomo: Cometi\u00f3 el error de reputar como bienes verdaderos los que no lo eran. <\/p>\n<p>Y podr\u00e9 decir a mi alma.- A m\u00ed mismo o a mi vida, pues se trataba de prolongarla con las riquezas, seg\u00fan el argumento de la par\u00e1bola. Se ha de sobrentender que as\u00ed lo hizo. <\/p>\n<p>Ya tienes de repuestos muchos bienes para largos a\u00f1os.-Como si dijera: Puedes estar bien tranquila, pues tienes para mantenerte muchos a\u00f1os, sin que te pueda faltar nada. <\/p>\n<p>Por eso es llamado luego necio por Dios, por prometerse vanamente muchos a\u00f1os de vida. Lo mismo reprende Santiago en el lugar citado (4, 14): Pues ignor\u00e1is lo que suceder\u00e1 ma\u00f1ana. <\/p>\n<p>Una pintura semejante de otro rico necio y seguro leemos en el Eclesi\u00e1stico (11, 19- 20): Ya encontr\u00e9 reposo para mi alma. Comer\u00e9 ahora de mis bienes. Y no sabe el tal que el tiempo pasa y la muerte se acerca, y tendr\u00e1 que dejar todas las cosas en manos ajenas y morir. <\/p>\n<p>Pero Dios le dijo.- C\u00f3mo se lo dijo, es cosa incierta. Seg\u00fan algunos, s\u00f3lo por medio de la inspiraci\u00f3n interior (as\u00ed Eutimio y otros autores modernos). Seg\u00fan otros, ni siquiera de este modo, sino que lo dijo el mismo Dios, como hablando consigo, como si hablara con aquel rico, al ver su necia inseguridad: Insensato, esta misma noche te han de exigir el alma. M\u00e1s probable parece esta segunda opini\u00f3n. Pero, a mi entender, quiso Cristo indicar que se lo dijo el mismo Dios, bien por s\u00ed como parece suponer San Agust\u00edn; bien por un \u00e1ngel o por un profeta. De lo contrario se pierde toda la fuerza y dramatismo de las palabras y de la sentencia, que resalta sobre todo en que, crey\u00e9ndose seguro para muchos a\u00f1os, y diciendo a su alma: Descansa ya, come, y bebe alegremente, se le anuncia que ha de morir aquella misma noche, con lo cual se deshacen todas sus vanas esperanzas. Por esta raz\u00f3n no apruebo la opini\u00f3n de San Beda, que piensa que no se lo dijo sino con el mismo hecho, anunci\u00e1ndole la misma muerte, al venir, que era llegada su hora. <\/p>\n<p>Necio.- Con raz\u00f3n se llama as\u00ed al que, olvidado de Dios, se promet\u00eda una larga vida, llena de placeres. Necio o insipiente, seg\u00fan significa el griego, pues no supo proveer bien lo futuro. <\/p>\n<p>Esta misma noche.- Omito aqu\u00ed la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica de San Gregorio, San Beda y San Ambrosio, que entienden esta noche por las tinieblas del alma. \u00danicamente pregunto por qu\u00e9 dice esta noche, en vez de hoy, como solemos decir de ordinario. A lo que creo, para indicar mejor lo breve del tiempo; pues le es enviado un \u00e1ngel durante la noche para anunciarle en sue\u00f1os su muerte (como otras veces son enviados) e indicarle as\u00ed que ni siquiera hab\u00eda de ver la luz del d\u00eda siguiente. O quiz\u00e1s dijo esta noche porque aquel rico, como suele suceder, revolv\u00eda consigo entonces sus vanos pensamientos: destruir\u00e9 mis graneros, etc., y ocupado en ellos y como obsesionado, le sobrevino el anuncio de su muerte aquella misma noche. <\/p>\n<p>Te han de exigir tu alma.- El poner esta frase el evangelista como impersonal, en tercera persona, ha hecho dudar a algunos int\u00e9rpretes acerca de qui\u00e9nes hab\u00edan de reclamar al rico su alma. Seg\u00fan Teofilacto, los \u00e1ngeles. A mi juicio, no hay aqu\u00ed dificultad, seg\u00fan el modo de hablar de los hebreos, que usa en sentido de impersonal pasivo la tercera persona de plural, v. gr., piden por se pide, hacen por se hace, etc. <\/p>\n<p>Lo que ciertamente se expresa de este modo es que el alma le hab\u00eda sido dada por Dios, por el cual hab\u00eda de ser tomada, y no por sus padres, como el cuerpo; y adem\u00e1s, que \u00e9sta era inmortal, y por eso puede reclamarse, porque permanece. <\/p>\n<p>Trat\u00e1ndose de cosa a\u00fan futura, \u00bfpor qu\u00e9 se pone el verbo en presente, piden, y no en futuro, que parece m\u00e1s conveniente? A lo que pienso, para indicar, el que hablaba con aquel rico que estaba su muerte tan pr\u00f3xima, que se pod\u00eda decir ya presente. <\/p>\n<p>\u00bfDe qui\u00e9n ser\u00e1n todas las cosas que has almacenado?- Se podr\u00eda preguntar por qu\u00e9 no le dijo mas bien: \u201cSer\u00e1s condenado al fuego eterno\u201d, cosa mucho peor que perder los bienes que hab\u00eda allegado, y que merec\u00eda mejor tenerlo preocupado. As\u00ed habr\u00eda de ser si no fuera insensato. Por lo dem\u00e1s, habla aqu\u00ed conforme a la mentalidad y preocupaciones del mismo rico, el cual jam\u00e1s se hab\u00eda ocupado de su suerte despu\u00e9s de morir, sino s\u00f3lo de allegar riquezas con que gozar, y as\u00ed se dec\u00eda: Alma m\u00eda, tienes ya muchos bienes de repuesto, para muchos a\u00f1os. Ni siquiera muestra preocupaci\u00f3n por los herederos, que por lo visto no los ten\u00eda. Puesto que hab\u00eda reunido todos aquellos bienes preocupado s\u00f3lo de su vida o alma, la cual le hab\u00edan de pedir aquella noche, por eso se le dice: \u00bfDe qui\u00e9n ser\u00e1n todas las cosas que has reunido? No porque esto fuese en s\u00ed el peor mal, sino para refutar su vana opini\u00f3n y necia seguridad, y tambi\u00e9n porque, a su juicio, era \u00e9ste el mal mayor. Que ninguna otra cosa duele tanto al avaro como la p\u00e9rdida de su fortuna, en la que cifra todo su bien. <\/p>\n<p>As\u00ed acontece al que atesora para s\u00ed y no es rico a los ojos de Dios.- As\u00ed sucede a todos aquellos que se entregan a amontonar riquezas, que mueren cuando menos lo piensan y dejan para disfrute de otros lo que prepararon para s\u00ed. \u201cEs un necio (dice San Beda) y ser\u00e1 arrebatado en la noche\u201d <\/p>\n<p>La frase griega incompleta \u201cas\u00ed aquel que atesora para s\u00ed mismo\u201d, sobrentiende \u201cmorir\u00e1\u201d, cuando menos lo piensa. <\/p>\n<p>Atesorar para s\u00ed es reunir riquezas s\u00f3lo para s\u00ed, sin ning\u00fan respeto a Dios, como hac\u00eda el rico de esta par\u00e1bola, el cual pensaba haberse preparado bienes para vivir muchos a\u00f1os. Al contrario, es rico para con Dios, seg\u00fan muchos entienden, el que allega riquezas mirando a Dios, de modo que no los guarde para s\u00ed solo, sino para repartirlas tambi\u00e9n con los pobres, como explican San Ambrosio y San Beda. Seg\u00fan otros, rico para con Dios es aquel que de tal modo posee riquezas, que no pone en ellas su esperanza (como este rico), sino en s\u00f3lo Dios, seg\u00fan Teofilacto, entendiendo en un mismo sentido para Dios, en Dios o seg\u00fan Dios. Seg\u00fan Eutimio y otros el que es rico en virtudes. La segunda de estas interpretaciones me parece mejor, como m\u00e1s acomodada a la par\u00e1bola. Y en este sentido parece distinguir San Pablo entre ricos de este siglo y ricos de Dios: aqu\u00e9llos conf\u00edan en sus riquezas, y \u00e9stos en Dios Nuestro Se\u00f1or. Todas estas tres acepciones, parece que recogi\u00f3 en aquel p\u00e1rrafo de su Ep\u00edstola (1 Tim. 6, 17- 9): A los ricos de este siglo m\u00e1ndales que no sean altivos ni pongan su esperanza en las riquezas caducas, sino en Dios vivo (que nos provee de todo abundantemente para nuestro uso); que obren bien; que se enriquezcan de buenas obras; que repartan liberalmente y comuniquen sus bienes, atesorando un buen fondo para lo venidero, a fin de alcanzar la vida eterna. <\/p>\n<p>Esto mismo dice David (Sal. 61,11): Si abundan las riquezas, no pong\u00e1is el coraz\u00f3n, es decir, no confi\u00e9is en ellas. <\/p>\n<p>Lo que sigue, hasta el v. 32, queda ya explicado en San Mateo (6,19ss.).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 Entonces le dijo uno de la gente: \u00abMaestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia\u00bb. 14 \u00c9l le dijo: \u00abHombre, \u00bfqui\u00e9n me ha constituido juez o \u00e1rbitro entre vosotros?\u00bb. 15 Y les dijo: \u00abMirad: guardaos de toda clase de codicia. 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