{"id":41513,"date":"2016-10-07T23:35:28","date_gmt":"2016-10-08T04:35:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-32-48-lamparas-encendidas-vigilancia\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:28","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:28","slug":"lc-12-32-48-lamparas-encendidas-vigilancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-32-48-lamparas-encendidas-vigilancia\/","title":{"rendered":"Lc 12, 32-48 \u2013 L\u00e1mparas encendidas. Vigilancia."},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">32<\/span> No temas, peque\u00f1o reba\u00f1o, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. <span class=\"versiculo\">33<\/span> Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Porque donde est\u00e1 vuestro tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n vuestro coraz\u00f3n.<br \/> <span class=\"versiculo\">35<\/span> Tened ce\u00f1ida vuestra cintura y encendidas las l\u00e1mparas. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su se\u00f1or vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. <span class=\"versiculo\">37<\/span> Bienaventurados aquellos criados a quienes el se\u00f1or, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ce\u00f1ir\u00e1, los har\u00e1 sentar a la mesa y, acerc\u00e1ndose, les ir\u00e1 sirviendo. <span class=\"versiculo\">38<\/span> Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra as\u00ed, bienaventurados ellos. <span class=\"versiculo\">39<\/span> Comprended que si supiera el due\u00f1o de casa a qu\u00e9 hora viene el ladr\u00f3n, velar\u00eda y no le dejar\u00eda abrir un boquete en casa. <span class=\"versiculo\">40<\/span> Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos pens\u00e9is viene el Hijo del hombre\u00bb. <span class=\"versiculo\">41<\/span> Pedro le dijo: \u00abSe\u00f1or, \u00bfdices esta par\u00e1bola por nosotros o por todos?\u00bb. <span class=\"versiculo\">42<\/span> Y el Se\u00f1or dijo: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el administrador fiel y prudente a quien el se\u00f1or pondr\u00e1 al frente de su servidumbre para que reparta la raci\u00f3n de alimento a sus horas? <span class=\"versiculo\">43<\/span> Bienaventurado aquel criado a quien su se\u00f1or, al llegar, lo encuentre port\u00e1ndose as\u00ed. <span class=\"versiculo\">44<\/span> En verdad os digo que lo pondr\u00e1 al frente de todos sus bienes. <span class=\"versiculo\">45<\/span> Pero si aquel criado dijere para sus adentros: \u201cMi se\u00f1or tarda en llegar\u201d, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, <span class=\"versiculo\">46<\/span> vendr\u00e1 el se\u00f1or de ese criado el d\u00eda que no espera y a la hora que no sabe y lo castigar\u00e1 con rigor, y le har\u00e1 compartir la suerte de los que no son fieles. <span class=\"versiculo\">47<\/span> El criado que, conociendo la voluntad de su se\u00f1or, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibir\u00e1 muchos azotes; <span class=\"versiculo\">48<\/span> pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibir\u00e1 menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamar\u00e1; al que mucho se le confi\u00f3, m\u00e1s a\u00fan se le pedir\u00e1. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Ambrosio_de_Milan\"> Ambrosio de Mil\u00e1n<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=59\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Ambrosio de Mil\u00e1n\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Comentario_Sobre_los_Salmos_Que_la_Palabra_de_Dios_sea_lampara_para_mis_pasos\"> Comentario Sobre los Salmos: Que la Palabra de Dios sea l\u00e1mpara para mis pasos<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abTened ce\u00f1ida vuestra cintura y encendidas las l\u00e1mparas\u00bb (Lc 12,35)<br \/>Sobre el salmo 118, Serm\u00f3n 14, 11-13: PL 15, 1394-1395 (LH)<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=1\">PL<\/a><\/span><\/p>\n<p><p>Sea la fe precursora de tu camino, sea la Escritura divina tu camino. Bueno es el celestial gu\u00eda de la palabra. Enciende tu candil en esta l\u00e1mpara, para que luzca tu ojo interior, que es la l\u00e1mpara de tu cuerpo. Tienes multitud de l\u00e1mparas: enci\u00e9ndelas todas, porque se te ha dicho: <em>Tened ce\u00f1ida la cintura y encendidas las l\u00e1mparas.<\/em><\/p>\n<p>Donde la oscuridad es muy densa, se necesitan muchas l\u00e1mparas, para que en medio de tan profundas tinieblas brille la luz de nuestros m\u00e9ritos. Estas son las l\u00e1mparas que la ley dispuso que ardieran continuamente en la tienda del encuentro. En efecto, la tienda del encuentro es este nuestro cuerpo, en el cual vino Cristo <em>a trav\u00e9s de un templo m\u00e1s grande y m\u00e1s perfecto, <\/em>como est\u00e1 escrito, <em>para entrar en el santuario por su propia sangre<\/em> y purificar nuestra conciencia de la mancha y de las obras muertas; de este modo, en nuestros cuerpos, que mediante el testimonio y calidad de sus actos manifiestan lo oculto y escondido de nuestros pensamientos, brillar\u00e1, cual otras tantas l\u00e1mparas, la clara luz de nuestras virtudes. \u00c9stas son las l\u00e1mparas encendidas, que d\u00eda y noche lucen en el templo de Dios. Si conservas en tu cuerpo el templo de Dios, si tus miembros son miembros de Cristo, lucir\u00e1n tus virtudes, que nadie conseguir\u00e1 apagar, a menos que las apague tu propio pecado. Resplandezca la solemnidad de nuestras fiestas con esta luz de mente pura y afectos sinceros.<\/p>\n<p>Brille, pues, siempre tu l\u00e1mpara. Reprende Cristo incluso a los que, sirvi\u00e9ndose de la l\u00e1mpara, no siempre la utilizan, diciendo: <em>Tened ce\u00f1ida la cintura y encendidas las l\u00e1mparas. <\/em>No nos gocemos eventualmente de la luz. Se goza eventualmente el que en la Iglesia escuch\u00f3 la palabra y se alegra; pero en saliendo de ella se olvida de lo que oy\u00f3 y no se preocupa m\u00e1s. Este es el que deambula por su casa sin l\u00e1mpara; y, en consecuencia, camina en tinieblas, el que se ocupa de actividades propias de las tinieblas, vestido de las vestiduras del diablo y no de Cristo. Esto sucede cada vez que no luce la l\u00e1mpara de la palabra. Por tanto, no descuidemos jam\u00e1s la palabra de Dios, que es para nosotros origen de toda virtud y una cierta potenciaci\u00f3n de todas nuestras obras.<\/p>\n<p>Si los miembros de nuestro cuerpo no pueden actuar correctamente sin luz \u2014pues sin luz los pies vacilan y las manos yerran\u2014, \u00bfcon cu\u00e1nta mayor raz\u00f3n no habr\u00e1n de referirse a la luz de la palabra los pasos de nuestra alma y las operaciones de nuestra mente? Pues existen tambi\u00e9n unas manos del alma, que tocan acertadamente \u2014como toc\u00f3 Tom\u00e1s las se\u00f1ales de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or\u2014, si nos ilumina la luz de la palabra presente. Que esta l\u00e1mpara permanezca encendida en toda palabra y en toda obra. Que todos nuestros pasos, externos e internos, se muevan a la luz de esta l\u00e1mpara.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Isidro_Goma_y_Tomas\"> Isidro Gom\u00e1 y Tom\u00e1s<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"El_Evangelio_Explicado_Necesidad_de_la_vigilancia\"> El Evangelio Explicado: Necesidad de la vigilancia<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">, Vol. 1, Acervo, Barcelona, 1966<span class=\"rh\">\u00abTened ce\u00f1ida vuestra cintura y encendidas las l\u00e1mparas\u00bb (Lc 12,35)<br \/>pp. 189-194<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p><span class=\"st1\">Explicaci\u00f3n.<\/span> <\/p>\n<p>Ha dicho Jes\u00fas que sus disc\u00edpulos deben huir de toda avaricia, y no deben preocuparse con exceso de las cosas temporales; su fin es m\u00e1s alto, porque es el Reino de los cielos y no el de la tierra. Exhorta ahora a la suma vigilancia y atenci\u00f3n que debemos parar en conseguir este fin. La lecci\u00f3n consiste en una par\u00e1bola, la de los siervos que est\u00e1n alerta (35-40), y en la explicaci\u00f3n que del \u00e1mbito de la misma da el Se\u00f1or a una pregunta de Pedro (41-48). <\/p>\n<p>Par\u00e1bola de los siervos que est\u00e1n en alerta (35-40). Est\u00e1 tomada de una costumbre ciudadana de Oriente. El due\u00f1o de una casa ha salido para asistir a unas bodas; no regresar\u00e1 hasta muy entrada la noche; sus criados deben estar en vela para recibirle bien y a tiempo. Tened ce\u00f1idos vuestros lomos: los orientales, que usan trajes talares, levantan su parte inferior cuando deben trabajar o viajar: les ser\u00edan un estorbo; as\u00ed deben removerse todos los obst\u00e1culos de orden moral que nos impidan caminar expeditos por las sendas del bien, cohibir las pasiones, evitar los peligros, etc\u00e9tera, y trabajar con denuedo en el cumplimiento de nuestros deberes y en toda obra buena. Y antorchas encendidas en vuestras manos, porque es de noche cuando vendr\u00e1 el Se\u00f1or: es la recta intenci\u00f3n, el estado de gracia, las buenas obras. Y sed vosotros semejantes a los hombres que esperan a su se\u00f1or, cuando vuelva de las bodas, porque es incierto el tiempo de su regreso: para que cuando viniere y llamare a la puerta, luego le abran. Celebr\u00e1banse de noche las bodas entre los jud\u00edos, y se prolongaba el fest\u00edn; no se trata aqu\u00ed de las bodas del se\u00f1or: es un invitado. <\/p>\n<p>El se\u00f1or premiar\u00e1 espl\u00e9ndidamente la fidelidad y atenci\u00f3n de sus criados: Bienaventurados aquellos siervos a los que hallare velando el Se\u00f1or cuando viniere. En verdad os digo, que se ce\u00f1ir\u00e1, dispuesto a hacer con ellos los oficios de un siervo, y los har\u00e1 sentar a la mesa, como hijos suyos y miembros de su familia, y pasando los servir\u00e1. Es Jes\u00fas mismo el que aqu\u00ed se describe, hecho siervo por nosotros, que nos ha hecho un puesto en el banquete del Reino de los cielos, donde el mismo Dios se sirve a S\u00ed mismo en visi\u00f3n intuitiva para bienaventuranza eterna de quienes le han servido. Insiste Jes\u00fas en la incertidumbre de la hora y en la necesidad de velar: y si viniere en la segunda vela, de ocho a doce de la noche, y si viniere en la tercera vela, de doce a cuatro de la madrugada, y as\u00ed los hallare, bienaventurados son tales siervos, porque han sabido velar hasta muy tarde, siempre atentos. <\/p>\n<p>Concreta Jes\u00fas en otra peque\u00f1a par\u00e1bola la necesidad de la vigilancia continua. El jefe de la casa debe siempre estar prevenido contra un inopinado asalto de los ladrones: Mas esto sabed, palabra de atenci\u00f3n, que si el padre de familias supiese la hora en que vendr\u00e1 el ladr\u00f3n, velar\u00eda sin duda, y no dejar\u00eda minar su casa, que se supone construida de tierra o de ladrillos crudos, cosa frecuente en Palestina. El ladr\u00f3n es el Se\u00f1or, met\u00e1fora cl\u00e1sica en el Nuevo Testamento, para representar el fin de los tiempos (1 Tes 5, 2; 2 Pe 3, 10; Ap 3, 3; etc.); como ladr\u00f3n visita con la muerte a los suyos, inopinadamente; y como del ladr\u00f3n, pueden recibir da\u00f1o de su inopinada visita, si no est\u00e1n prevenidos. S\u00f3lo que el Se\u00f1or avisa con tiempo para que nos prevengamos: Vosotros, pues, estad apercibidos: porque a la hora que no pens\u00e9is vendr\u00e1 el Hijo del hombre (Ap 16, 15). <\/p>\n<p>Pregunta de Pedro. Par\u00e1bola del mayordomo fiel (41-48). Jes\u00fas hab\u00eda antes dicho algo para s\u00f3lo los disc\u00edpulos (v. 32); la misma par\u00e1bola de los siervos en vela pod\u00eda interpretarse exclusivamente de los ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos; por ellos es que Pedro trata de averiguar el alcance de la par\u00e1bola: y Pedro le dijo: Se\u00f1or, \u00bfdices esta par\u00e1bola a nosotros, o tambi\u00e9n a todos? Jes\u00fas no responde directamente, sino con otra par\u00e1bola, por la cual da a entender que si la responsabilidad de la vigencia apremia, antes que a todos, a los que tienen en el Reino de Dios una preeminencia, de autoridad, de acci\u00f3n o de doctrina, ata\u00f1e tambi\u00e9n a todos los dem\u00e1s cristianos, porque todos tienen deberes y atribuciones sobre que velar. Y dijo el Se\u00f1or: \u00bfQui\u00e9n crees que es el mayordomo fiel y prudente que puso el Se\u00f1or sobre su familia, para que les d\u00e9 la medida de trigo a tiempo? El mayordomo es el substituto del se\u00f1or en la administraci\u00f3n dom\u00e9stica: es fiel si no se aparta a un \u00e1pice de la voluntad del due\u00f1o; prudente, si tempera su gobierno seg\u00fan las exigencias del tiempo, lugar y personas; cuida del alimento de la dependencia, dando a cada cual a su tiempo lo que necesita para su sustento, significado aqu\u00ed por la medida de trigo. Si as\u00ed se porta, el se\u00f1or le dar\u00e1 un gran premio: Bienaventurado aquel siervo, el mayordomo, que sol\u00eda ser uno de los esclavos de confianza, al cual el se\u00f1or, cuando viniere, hallare obrando as\u00ed, con vigilancia, fidelidad y prudencia: Verdaderamente os digo que lo pondr\u00e1 sobre todo cuanto posee, haci\u00e9ndole su intendente general. <\/p>\n<p>Pero puede suceder lo contrario, que el mayordomo se porte mal: M\u00e1s si dijere el tal siervo en su coraz\u00f3n, dentro de s\u00ed, confiado en la tardanza del due\u00f1o: Tarda mi se\u00f1or en venir, y comenzar\u00e9 a maltratar a los siervos y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, faltas todas contra la fidelidad y prudencia, vendr\u00e1 el se\u00f1or de aquel siervo el d\u00eda que (\u00e9ste) menos lo espera, y a la hora que no sabe: lo azotar\u00e1 duramente, lo partir\u00e1, lo matar\u00e1, dice el griego, como lo hac\u00edan los d\u00e9spotas orientales con los esclavos sorprendidos en delito, y lo tratar\u00e1 como a los desleales, con lo que se indica a los representados por el mal siervo, es decir, tendr\u00e1 el mismo eterno destino que los que por su culpa permanecieron infieles, el fuego ardiente, que atormenta y no consume. <\/p>\n<p>Y generalizando Jes\u00fas, con lo que responde ya directamente a la pregunta de Pedro, indica la norma que seguir\u00e1 en el castigo: Porque aquel siervo que supo la voluntad de su se\u00f1or, y no puso en orden las cosas, ni obr\u00f3 conforme a su voluntad, recibir\u00e1 muchos azotes; a mayor conocimiento mayor castigo, porque el conocimiento debe ser la norma de la vida. M\u00e1s el que no la supo, no la discerni\u00f3 bien, e hizo cosas digna de castigo, pocos azotes recibir\u00e1. As\u00ed ser\u00e1n m\u00e1s castigados los que han recibido la luz cert\u00edsima de la revelaci\u00f3n, que los que han debido guiarse s\u00f3lo por la luz natural. Termina Jes\u00fas con una s\u00edntesis en que se contienen el principio moral de la acci\u00f3n, los deberes a cumplir, y la cuenta de responsabilidad que se exigir\u00e1 a cada uno: Porque a todo aquel a quien mucho fue dado, talento, gracia, dones de toda suerte, mucho le ser\u00e1 demandado; y al que mucho encomendaron, por la autoridad u oficio que se le confiri\u00f3, mucho le pedir\u00e1n: la responsabilidad es proporcional a la dignidad, a la autoridad, al poder, al talento de cada uno. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Lecciones morales.<\/span> <\/p>\n<p>A) v. 35: Tened ce\u00f1idos vuestros lomos, y antorchas encendidas en vuestras manos&#8230;Significa esto, dice Teofilacto, que debemos estar siempre dispuestos y f\u00e1ciles a ejecutar las obras de nuestro Se\u00f1or, y que no debemos llevar la vida en tinieblas, sino que nos debe guiar la luz de la raz\u00f3n en el obrar. Porque no s\u00f3lo debemos obrar el bien, sino que debemos tener discreci\u00f3n para obrarlo en la manera debida, y \u00e9sta es la antorcha que debemos llevar para que nos alumbre en la noche de la vida. Y notemos que primero nos manda ce\u00f1ir los lomos, y luego llevar en las manos las antorchas, porque primero es la operaci\u00f3n que la especulaci\u00f3n. <\/p>\n<p>B) v. 37: Se ce\u00f1ir\u00e1, y los har\u00e1 sentar a la mesa, y pasando los servir\u00e1.- \u00a1Oh dignaci\u00f3n de nuestro buen Dios! A los que hallare ce\u00f1idos, sirvi\u00e9ndole, \u00e9l corresponder\u00e1 en la misma forma: los har\u00e1 sentar a la mesa, para que descansen los que se fatigaron, y se refocilen, en el cuerpo y en el alma, los que por \u00e9l se mortificaron. Y les preparar\u00e1 el banquete de la gloria, distribuir\u00e1 a cada uno sus dones, la copiosa donaci\u00f3n de todo bien, como dice el Areopagita, a cada cual seg\u00fan sus merecimientos, a todos seg\u00fan la misma medida de su propia duraci\u00f3n, que es la eternidad. <\/p>\n<p>C) v. 40: A la hora que no pens\u00e1is, vendr\u00e1 el Hijo del hombre. Siempre es impensada la hora de la muerte. El instinto de la vida, junto con este sentido de inmortalidad que Dios ha puesto en el fondo de nuestra naturaleza, hacen que dif\u00edcilmente nos persuadamos que ha llegado nuestra hora, aunque la precedan todas las se\u00f1ales que en los dem\u00e1s juzgar\u00edamos fatales indicios de la proximidad de la muerte. Ello nos impone una vigilancia continua: vendr\u00e1 la muerte con lentitud o s\u00fabitamente, por paulatina consunci\u00f3n de vejez o en la plenitud de los a\u00f1os, llamando a la puerta, que es la enfermedad o meti\u00e9ndose de rond\u00f3n en nuestro organismo, por un accidente imprevisto, un ataque fulminante, etc\u00e9tera. Siempre ser\u00e1 el hijo del hombre, que tiene mil formas de llamar, porque tiene mil maneras de quitarnos una vida que es suya y que nos ha dado en administraci\u00f3n. Aguard\u00e9mosle con serenidad, preparados, en pie y trabajando en el bien. Y venga la muerte como quiera, con tal sea buena; despu\u00e9s de ella, el Hijo del hombre nos sentar\u00e1 en el banquete de su bienaventuranza. <\/p>\n<p>D) v. 45: Tarda mi se\u00f1or en venir&#8230;Porque no pensamos en la hora de nuestro fin, dice Teofilacto, cometemos muchos pecados. No digas nunca que tarda tu se\u00f1or en venir; porque no est\u00e1 lejos, aunque seas joven, aunque seas robusto; porque a j\u00f3venes y a robustos, se presenta inopinadamente el se\u00f1or de la vida para reclam\u00e1rsela, como suya que es. Y aunque tarde, no tarda; aunque se te alargue la vida hasta llegar a viejo, no conf\u00edes; porque pasa r\u00e1pidamente la sombra de este mundo. Porque la vida es un soplo; una niebla que se disipa; un h\u00e1bito que fenece; un meteoro que pasa fugaz. Nunca tarda, aunque llegue tarde, el Se\u00f1or en venir&#8230; <\/p>\n<p>E) v.46: Lo tratar\u00e1 como a los desleales. Desleal es el que no obedece a los dictados de su conciencia, que promulga en su interior la ley de la vida y no la sigue. Desleal es el que no sirve al se\u00f1or a quien jur\u00f3 seguir y servir. \u00bfCu\u00e1ntas veces hemos sido desleales con nuestra conciencia y con nuestro Dios y Se\u00f1or? Nuestra conciencia nos ilumina, nos arguye, nos increpa, nos ruega, nos amenaza; y a pesar de todo, ahogamos sus gritos en el fondo de nuestro pecho. Nuestro Dios nos recuerda los t\u00edtulos que tiene sobre nosotros, las promesas que le hicimos en el Bautismo; y cada vez que hemos llorado nuestros pecados y hacemos imp\u00e1vidos nuestro camino de infidelidad. Reconozcamos nuestra innumerables deslealtades, tal vez nuestra vida desleal; y temamos ser tratados como se trata a los desleales, siendo separados del Reino de Dios. <\/p>\n<p>F) v. 48 Al que mucho encomendaron, mucho le pedir\u00e1n. Como no hay igualdad de premios en la otra vida, as\u00ed tampoco la hay de castigos, dice San Basilio. Todos ser\u00e1n condenados a las llamas los que las hayan merecido, pero unos las sufrir\u00e1n m\u00e1s intensas que otros; todos ser\u00e1n ro\u00eddos por el gusano inextinguible; mas \u00e9ste ser\u00e1 m\u00e1s fuerte o m\u00e1s remiso. Por esto, dice Teofilacto, los sabios y los doctores, que debieron obrar seg\u00fan su doctrina, y sacar de ella incremento para los dem\u00e1s, ser\u00e1n con m\u00e1s rigor atormentados. Debiera este pensamiento hacernos temblar, si Dios nos ha favorecido con dones de privilegio en el conocimiento de su voluntad, o nos ha concedido gracias extraordinarias, o nos ha conferido poderes para hacer conocer a los dem\u00e1s su voluntad.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_de_Maldonado_SI\"> Juan de Maldonado, S.I.<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"A_San_Marcos_y_San_Lucas_Comentario_exegetico\"> A San Marcos y San Lucas: Comentario exeg\u00e9tico<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">BAC, Madrid, 1954<span class=\"rh\">\u00abVosotros estad como los hombres que aguardan a que su se\u00f1or vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame\u00bb (Lc 12,36)<br \/>pp. 596-606<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p>No teng\u00e1is temor, reba\u00f1o peque\u00f1o. Muy a tono con lo que precede a\u00f1ade Cristo estas palabras. Despu\u00e9s de reprender la exagerada preocupaci\u00f3n por lo terreno y ense\u00f1ar a poner toda nuestra atenci\u00f3n y confianza en Dios, que sustenta no s\u00f3lo a los hombres, sino a los mismos animales, agrega aqu\u00ed un argumento de lo mayor a lo menor, para mover a sus oyentes a desechar todo temor y ansiedad por estas cosas caducas. Si Dios tiene determinado daros su reino, que es lo que m\u00e1s se puede desear, \u00bfc\u00f3mo va a permitir que os falte nada de lo necesario para vivir, que es lo m\u00ednimo? <\/p>\n<p>Llama grey peque\u00f1a, o bien al grupo de los ap\u00f3stoles solamente, como entienden algunos; o tambi\u00e9n de los disc\u00edpulos, como cree Teofilacto; o de todos los escogidos, como dice San Beda; o seg\u00fan Eutimio, de todos los fieles en general, porque estas palabras parecen dichas a los mismos a quienes se dirigen las anteriores, los cuales eran todos los oyentes, y en persona de ellos, todos aquellos que cre\u00edan. <\/p>\n<p>No admito lo que dicen algunos que se muestra Cristo aqu\u00ed como pastor, pues llama reba\u00f1o a sus disc\u00edpulos; porque, aunque ciertamente \u00c9l fue el Buen Pastor, que dio su vida por sus ovejas (Jn. 10,14; 1 Jn. 3, 16), mas en este lugar parece llamarlos no reba\u00f1o suyo, sino de su Padre. Y la raz\u00f3n por la que dice que no han de temer, es porque tienen como buen amo y pastor al Padre celestial, quien no s\u00f3lo tiene voluntad de darles el necesario sustento, sino tambi\u00e9n el reino de los cielos. Ni s\u00f3lo tienen providencia del alimento y vestido de ellos, que son sus ovejas, sino de todos los dem\u00e1s animales y hasta los lirios de los campos. (vv. 24- 27). <\/p>\n<p>No encuentro ning\u00fan autor que trate de lo que es m\u00e1s particular de este pasaje, a saber: por qu\u00e9 llama Cristo aqu\u00ed reba\u00f1o a sus disc\u00edpulos, m\u00e1s a\u00fan, reba\u00f1o peque\u00f1o, m\u00e1xime juntando met\u00e1foras que no parecen coherentes. Porque \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n tiene el reba\u00f1o con el reino? A mi modo de ver, porque, habiendo usado el ejemplo de unos animales (v. 24), en cuya especie se pod\u00edan entender todos los dem\u00e1s vivientes, aplica esta imagen del reba\u00f1o a sus disc\u00edpulos, como si dijera: Manteniendo Dios tantos y tan grandes reba\u00f1os de todas clases, no tem\u00e1is vosotros, que sois un reba\u00f1o de hombres, hijos suyos, y reba\u00f1o bien peque\u00f1o. Que con mayor providencia cuidar\u00e1 Dios del reba\u00f1o de los hombres que son sus hijos, que no del de las bestias; y m\u00e1s f\u00e1cil es de suyo mantener un reba\u00f1o tan reducido que uno grande. <\/p>\n<p>No s\u00e9 si hace alusi\u00f3n al proceder de los pastores, los cuales, para engordar m\u00e1s algunos becerros, los apartan de los dem\u00e1s, formando un ganado peque\u00f1o, para pastar en sitios m\u00e1s f\u00e9rtiles y con mayor cuidado: Esto mismo se dice que har\u00e1 Dios con sus hijos (Sal. 22, 1): El Se\u00f1or me conduce (seg\u00fan el hebreo, \u00abme pastorea\u00bb), y nada me faltar\u00e1. Me ha puesto buenos pastos y me gu\u00eda junto al agua de abrevar Y en otro lugar (Sal. 79, 2):Mira, t\u00fa que riges a Israel (en hebreo, \u00abapacientas\u00bb), que conduces a Jos\u00e9 como una oveja. Y en otro Salmo tambi\u00e9n (77, 71): Lo tom\u00f3 de tras las ovejas para que apacentase a Israel, su siervo, y a Israel, que es su heredad. Finalmente, alimentando a todos los hombres y haciendo salir su sol Sobre buenos y malos, promete en particular a los que lo temen que no les faltar\u00e1 cosa alguna. <\/p>\n<p>Porque ha sido del agrado de vuestro Padre daros el reino.- Seg\u00fan el griego, \u00abfue del benepl\u00e1cito\u00bb, \u00abpareci\u00f3 bien a vuestro Padre\u00bb. Seg\u00fan esto, es verdad, como observan todos los comentaristas de este lugar, que el reino de los cielos nos est\u00e1 predestinado por la gracia y benignidad de Dios. Pero yerran aqu\u00ed los herejes, pensando que, pues sin m\u00e9ritos nuestros est\u00e1 predestinado, tambi\u00e9n se nos ha de dar sin m\u00e9ritos algunos de nuestra parte. A la verdad no se sigue lo uno de lo otro. Como si alguien que se da gratis el premio que se otorga a los corredores en el estadio porque no se propone por sus m\u00e9ritos sino por la generosidad del pr\u00edncipe. Pues aunque es cierto que se les propone cuando a\u00fan no lo merecen, no se otorga sino a los que de hecho lo merecen con su victoria. <\/p>\n<p>Cada palabra de \u00e9stas tiene especial sentido y dulzura. Dice agrad\u00f3, con lo cual se muestra la particular benevolencia y liberalidad de Dios para con ellos; dice a vuestro Padre, llamando a Dios padre de ellos,, que como tal no puede olvidarse de sus hijos (Is. 49, 15); a\u00f1ade daros a vosotros, como a hijos y herederos suyos; el reino, o sea el celestial y eterno, no el terrenal y temporal. <\/p>\n<p>Vended lo que pose\u00e9is y dad limosna.- Ense\u00f1a con estas palabras la manera de venir a este reino que el Padre quiere darles; a saber, no buscando riquezas con ansiedad y avaricia, antes m\u00e1s bien, dando de las que tengan a los pobres. Porque, aunque se propone gratuitamente el reino de los cielos, pero hay que comprarlo, si bien a tan bajo precio que puede decirse que se da gratis. \u00abC\u00f3mpranse con las cosas temporales las eternas (dice San Jer\u00f3nimo), las cuales, por su dignidad y valor, son respecto a aqu\u00e9llas como si se comprara un centenar con un n\u00famero peque\u00f1o\u00bb. Esto significa recibir el ciento por uno y recibir la vida eterna (Mt 19, 29). <\/p>\n<p>Mas \u00bfc\u00f3mo es que manda aqu\u00ed Cristo a todos en general vender cuanto tienen y darlo a los pobres, siendo as\u00ed que en otro lugar (Mt 19, 21) lo aconseja s\u00f3lo a los que quieran ser perfectos? No es dif\u00edcil la respuesta: o bien habla aqu\u00ed con solos los disc\u00edpulos, los cuales quer\u00edan ser perfectos, o si con todos los cristianos, se refiere a la disposici\u00f3n de \u00e1nimo, como dicen los te\u00f3logos. Porque, si bien no es necesario a todos vender cuanto tengan, s\u00ed lo es tener como cristianos tal disposici\u00f3n de \u00e1nimo que, si fuese menester, vendan todos sus bienes por no perder a Cristo. <\/p>\n<p>Haceos bolsillos.- Suelen los avaros, cuando disponen su tesoro, echar el dinero en bolsitas. As\u00ed dice Cristo aqu\u00ed bolsillos en vez de tesoro, como luego declara. Y porque, al romperse el bolsillo con el uso, se caen las monedas, a\u00f1ade: Haceos bolsillos que no se gasten, es decir, en los que no se pierda el dinero. Parece entender aqu\u00ed por tales bolsillos a los pobres de que hablaba, como explica San Beda; pues \u00e9stos son en realidad bolsillos que no se gastan con el tiempo, porque cuanto a ellos se da se pone a buen resguardo; m\u00e1s a\u00fan, se multiplica, como dice el mismo Dios (Prov. 19, 17): El que da limosna al pobre, da a r\u00e9dito al Se\u00f1or; y en el Evangelio (Mt 19, 29): Todo el que dejare su casa, o sus hermanos o hermanas, o su padre o su madre, o su esposa o hijos, o sus posesiones, por mi nombre, recibir\u00e1 el cien doblado. <\/p>\n<p>Estad ce\u00f1idos a la cintura.- Habiendo hecho menci\u00f3n del reino de los cielos y amonestado a sus disc\u00edpulos a esperarlo, les ense\u00f1a ahora c\u00f3mo y con qu\u00e9 diligencia y disposici\u00f3n lo hab\u00edan de aguardar. Declara esto con el ejemplo de los criados, que, mientras esperan de noche la vuelta del amo, conviene que est\u00e9n no s\u00f3lo despiertos, sino bien ce\u00f1idos, atentos y listos, y hasta con antorchas encendidas, para no entretenerse, cuando regrese su se\u00f1or, recogi\u00e9ndose la t\u00fanica o encendiendo las luces. Los orientales de aquel tiempo (y tambi\u00e9n ahora) llevaban largos vestidos, por lo cual se los hab\u00edan de recoger con un c\u00edngulo para que no les estorbasen mientras serv\u00edan. Ded\u00facese esto mismo del vers\u00edculo 37, cuando dice: En verdad os digo que se ce\u00f1ir\u00e1 el amo y, haciendo que se reclinen a la mesa, se pondr\u00e1 a servirlos. Y m\u00e1s adelante (c. 17, 8) C\u00ed\u00f1ete y ponte a servirme. <\/p>\n<p>Aquella otra explicaci\u00f3n de muchos antiguos, que entienden figurada en esta frase la virtud de la castidad, corresponde m\u00e1s a la aplicaci\u00f3n moral que al sentido literal del texto. Y a\u00fan como acomodaci\u00f3n no parece bastante completa, pues no nos encarga Cristo aqu\u00ed estar provistos s\u00f3lo de la castidad, sino de todas las dem\u00e1s virtudes. Con todo, semejante interpretaci\u00f3n puede ser \u00fatil para exhortaciones morales, como leemos en San Basilio, San Agust\u00edn, San Gregorio, San Beda y casi todos los dem\u00e1s autores. <\/p>\n<p>Y antorchas encendidas en vuestras manos.- Cuando viene el amo de noche, suelen los criados ir delante de \u00e9l con la antorcha encendida en la mano. Y as\u00ed quiere Cristo que hagamos tambi\u00e9n nosotros. Las antorchas encendidas no significan otra cosa sino que hemos de tener todas las cosas arregladas para recibir a Cristo cuando viniere al juicio, de modo que no nos quede nada por arreglar en aquella saz\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 puede parecer m\u00e1s sencillo que, mientras el amo llama a la puerta, encender la luz necesaria? Pues a\u00fan esto quiere el Se\u00f1or que est\u00e9 ya hecho antes de que venga. Pues, adem\u00e1s de que no esperar\u00eda mientras el otro enciende la antorcha, resultar\u00eda esta espera indecorosa e impropia de la dignidad del amo. <\/p>\n<p>Al mismo objetivo tiende aquella otra par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes, de las cuales cinco fueron excluidas del banquete de bodas por no haber sido previsoras en tener sus l\u00e1mparas encendidas. <\/p>\n<p>No creo haya otra raz\u00f3n de mandarnos Cristo tener en nuestra mano antorchas encendidas, sino que as\u00ed lo acostumbraban hacer los criados serviciales. San Agust\u00edn, San Gregorio, San Ambrosio y San Beda escriben que las antorchas significan el \u00abejemplo de las buenas obras\u00bb; y el mismo San Agust\u00edn en otro lugar dice que es \u00abla buena intenci\u00f3n\u00bb; y seg\u00fan Teofilacto y Eutimio, \u00ablas antorchas son dos, una interior, que es la mente, y otra externa, que es la lengua, seg\u00fan aquello que \u00abes menester creer en nuestro coraz\u00f3n, y con la boca se confiesa la fe para ser salvos\u00bb. <\/p>\n<p>Semejantes a los criados que est\u00e1n esperando a su amo, que vuelve de una boda.- Semejantes a aquellos criados que dice el vers\u00edculo anterior. <\/p>\n<p>Dice cuando venga de las bodas, porque sol\u00eda celebrarse \u00e9stas por la noche, como se ve en la par\u00e1bola de las v\u00edrgenes (Mt. 22, 1) y en las bodas del hijo del rey, cuando aquel que no llevaba traje nupcial fue lanzado a las tinieblas de fuera (Mt. 22, 13). Y lo mismo se ve en el Apocalipsis (19,7- 9), en que las bodas del Cordero se celebran de noche, pues son llamados los hombres a la cena. Casi la misma costumbre dura tambi\u00e9n en este tiempo en todas partes. <\/p>\n<p>Los que eran invitados a una cena de bodas sol\u00edan quedarse en el convite hasta muy avanzada la noche, y despu\u00e9s volv\u00edan cada cual a su casa. Eran, por tanto, por tanto, menester antorchas, y los respectivos criados hab\u00edan de quedar despiertos y preparados para recibir a su amo a cualquier hora que volviese durante la noche. Por esta raz\u00f3n precisamente dice el Se\u00f1or esperando a su amo que vuelva de las bodas, m\u00e1s bien que del foro, o del mercado, o del campo, o de otro sitio cualquiera; porque de unas bodas no se volv\u00eda sino de noche, despu\u00e9s de acompa\u00f1ar al esposo a casa de la esposa; con lo cual quiso notar un tiempo en que no suelen estar los hombres preparados. Semejante tiempo es la noche, cuando los hombres, bien porque no piensan que venga nadie a hora tan inoportuna, bien por estar cargados de sue\u00f1o, est\u00e1n menos atentos y preparados. Pues precisamente en el tiempo en que menos dispuestos est\u00e1n los hombres nos manda Cristo estar preparados como quien est\u00e1 con la ropa ce\u00f1ida y con antorcha encendida en la mano. No hay, pues, tiempo alguno, ni siquiera el nocturno (cuando parec\u00eda natural condescender algo con la necesidad del cuerpo), en que hayamos de estar despreocupados, pues puede venir de noche, como suele el ladr\u00f3n, y caer encima e los que estaban bien ajenos a su venida (cf. vv. 39- 40; 1 Tes. 5,2; 2 Pe. 3, 10; Apoc. 3, 3; 16, 15). <\/p>\n<p>Por otra parte, es indudable que, as\u00ed como quiere que nos parezcamos a aquellos criados que est\u00e1n esperando que vuelva su amo de la boda, as\u00ed tambi\u00e9n se compara \u00c9l mismo con este amo que ha de volver, y por eso nos manda que lo esperemos. Cuya venida es evidente para el juicio, como entienden todos los comentaristas. <\/p>\n<p>Lo que ciertamente quiso significar aqu\u00ed Cristo es que hab\u00eda de volver para el juicio, cuando menos pensasen los hombres; y dijo que vendr\u00eda como volviendo de bodas, porque los que vuelven de ellas suelen llegar al tiempo que menos se cre\u00eda. Mas porque leemos en el Apocalipsis (19, 7- 9) la celebraci\u00f3n de las bodas del Cordero en el cielo, muchos dijeron (con cierta raz\u00f3n) que Cristo fue a las bodas cuando subi\u00f3 a los cielos y volver\u00e1 de las mismas cuando venga a juzgar el mundo. As\u00ed San Gregorio, San Beda, Teofilacto, Eutimio y San Cirilo, citados por Santo Tom\u00e1s. Teofilacto, empero, interpreta tambi\u00e9n de otro modo estas bodas, como digo en la frase siguiente. <\/p>\n<p>A fin de abrirle luego, enseguida que vuelva y llame a la puerta.- Interpreta tambi\u00e9n Teofilacto esto de cuando viene Cristo a nuestra alma, pues est\u00e1 a la puerta y llama (Apoc. 3, 20), al cual debemos abrir con presteza. Pero aqu\u00ed no se trata de esta venida de Cristo a nosotros para hacernos buenos, sino de la otra, cuando ha de venir para ver qui\u00e9nes los son, para lo cual nos encarga estar dispuestos y provistos de buenas obras, supuesta previamente su otra venida a nuestras almas. <\/p>\n<p>Ni hay por qu\u00e9 analizar la par\u00e1bola con sutileza exagerada, como advierte Eutimio. Vendr\u00e1 y llamar\u00e1 a la puerta, cuando venga a llamar al juicio, por medio del arc\u00e1ngel, a son de trompeta. Le abriremos la puerta cuando, conscientes de nuestras obras, lo recibamos de buen grado (como explican San Gregorio y San Beda); pronto, esto es, sin desidia o pereza, teniendo a punto todas nuestra buenas obras, de suerte que no sea menester andar con disimulos o demoras, como diciendo a otros: Prestadnos de vuestro aceite, porque nuestras l\u00e1mparas se apagan (Mt. 25,8). <\/p>\n<p>Dichosos aquellos criados a los cuales encuentre su amo despiertos. <\/p>\n<p>Cuando vuelva su amo de estos criados, pues no habla directamente de s\u00ed, sino del que vuelve de las bodas; por eso no pongo se\u00f1or con may\u00fascula, si bien est\u00e1 significado por este amo. Expresa a continuaci\u00f3n la recompensa que tendr\u00e1n aquellos criados que encuentre el amo despiertos y preparados cuando vuelva. <\/p>\n<p>En verdad os digo que, recogi\u00e9ndose \u00e9l su vestido, los har\u00e1 ponerse a la mesa y les servir\u00e1. <\/p>\n<p>No suele suceder esto en realidad, como otros pormenores se\u00f1alados en la par\u00e1bola, v. gr., que vaya el amo de boda, que vuelva ya muy de noche, que llame a la puerta, que los criados est\u00e9n preparados para recibirlo; mas los pone Cristo por lo que sol\u00eda suceder, ya que la par\u00e1bola se debe tomar de las cosas acostumbradas; y si a\u00f1ade este rasgo que no suele suceder de ordinario; es precisamente para indicar cu\u00e1nto agrad\u00f3 a aquel amo la diligencia de sus criados, que lo hab\u00edan esperado despiertos, en tanto grado que lleg\u00f3 hasta serviles a la mesa, como ning\u00fan amo suele hacer con sus criados. <\/p>\n<p>Cosa tan inusitada no deja de tener su probable atractivo y decencia, como es que un amo que vuelve bien cenado de una boda y se encuentra a sus criados en vela y sin haber cenado a\u00fan, se preocupe de hacerles cenar, sirvi\u00e9ndoles \u00e9l mismo, para hacerles participar tambi\u00e9n de la alegr\u00eda de la boda. <\/p>\n<p>Lo que dice pasando, alude a la costumbre de los que serv\u00edan a la mesa, junto a cada comensal, para ver si le falta alguna cosa. <\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de este rasgo de Jesucristo no se ha de inquirir con excesiva sutileza; pues no significa otra cosa sino que comunicar\u00e1 con nosotros aquella gloria que El posee como propia, a la manera como dice que hizo \u00e9ste con sus criados al volver del convite, haci\u00e9ndolos part\u00edcipes de su honra, como si fueran ellos tambi\u00e9n en cierto modo se\u00f1ores. <\/p>\n<p>El significado verdadero completo es que, si nos encuentra Cristo, cuando venga, vigilantes y preparados con obras buenas, en el cielo nos har\u00e1 como se\u00f1ores, porque comeremos y beberemos como tales en la mesa de su reino (22,30). No quiero decir que El mismo haya de servirnos, pues no hemos de querer aplicar tambi\u00e9n este pormenor de la par\u00e1bola a la cosa en ella figurada. Pues, como hemos dicho, el que al volver de las bodas se pusiera este hombre a servir a sus criados, no significa sino que les dio una muestra de respeto no acostumbrada; y aplicado a Cristo, quiere decir que en el cielo nos ha de mostrar una honra y una gloria inusitadas e incre\u00edbles, igual\u00e1ndonos en cierto modo a El, pues nos har\u00e1 sentar a la mesa de su reino. No son, por tanto, literales las diversas interpretaciones que trae San Beda, aunque no del todo ajenas. Pondr\u00e9 aqu\u00ed sus mismas palabras, para utilidad del que guste de estas aplicaciones: \u00abSe ci\u00f1e, esto es, prepara la recompensa; hace que se pongan a la mesa, esto es, los conforta con el descanso eterno, ya que sentarnos en el reino ser\u00e1 descansar. Por eso dice el Se\u00f1or en otra ocasi\u00f3n: Vendr\u00e1n y se sentar\u00e1n a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob. Pasa el Se\u00f1or sirviendo, porque nos har\u00e1 gozar con la ilustraci\u00f3n de la luz. Dice que pasa, con relaci\u00f3n al juicio, en que volver\u00e1 a su reino, o tambi\u00e9n pasa el Se\u00f1or despu\u00e9s del juicio, respecto a nosotros, porque nos levantar\u00e1 de su humanidad visible a la contemplaci\u00f3n de su divinidad. Su pasar es llevarnos a la visi\u00f3n de su claridad, cuando el mismo que miramos en el juicio en cuanto hombre, lo vemos tambi\u00e9n en su divinidad despu\u00e9s del juicio\u00bb. <\/p>\n<p>Y si viene a la segunda vela o a la tercera y los encuentra as\u00ed dispuestos, dichosos son tales criados. <\/p>\n<p>M\u00e1s arriba explicamos ya lo que son estas vigilias (2,8; Mt. 14,25); y as\u00ed no hemos de observar aqu\u00ed sino que no se han de juntar las palabras de modo que signifiquen que ser\u00e1n dichosos si a cualquier vigilia de la noche que viniera los encontrase as\u00ed dispuestos, sino m\u00e1s bien que ser\u00e1n dichosos aquellos siervos a los que encuentre as\u00ed el Se\u00f1or, esto es, despiertos y preparados, aunque venga a cualquier hora de la noche. <\/p>\n<p>Es bien inepta la cuesti\u00f3n propuesta aqu\u00ed por Calvino, a saber: por qu\u00e9 se compara nuestras vidas a las velas nocturnas, siendo as\u00ed que la Escritura nos llama hijos de la luz (Ef. 5,8; I Tes. 5,5) y el mismo Cristo nos ilumina con su doctrina. Quien tal cosa pregunta, parece no entender que, si se compara nuestra vida con la noche, no es por raz\u00f3n de la oscuridad, sino por ser el tiempo m\u00e1s inc\u00f3modo y en que menos se espera. Se dice que vendr\u00e1 el Se\u00f1or a la segunda o a la tercera vigilia, porque vendr\u00e1 cuando m\u00e1s tranquilos y descuidados estemos, como solemos dormir a esas horas. Porque \u00bfqui\u00e9n pensar\u00eda que iba a venir a una hora tan molesta? Mas no quiere decir con esto que ha de venir precisamente a ese tiempo, pues sabiendo esto los hombres, velar\u00edan de noche y dormir\u00edan de d\u00eda. Sino m\u00e1s bien quiere que nos durmamos o descuidamos nunca, antes de d\u00eda y de noche estemos alerta y preparados, pues no sabemos el tiempo preciso, si de d\u00eda o de noche, o, si de noche, a qu\u00e9 hora ha de venir, si a la cuarta. Ded\u00facese este sentido de lo que viene a continuaci\u00f3n (sobre todo del vers\u00edculo 40). <\/p>\n<p>Mas aquel siervo que, conocida la voluntad de su amo, no se prepar\u00f3 ni se port\u00f3 como quer\u00eda su se\u00f1or, recibir\u00e1 muchos azotes. <\/p>\n<p>S\u00f3lo San Lucas trae estas palabras, que me parecen responder a las del v. 42. Hab\u00eda preguntado San Pedro a Jesucristo: Se\u00f1or, \u00bfdices esta par\u00e1bola para nosotros solos o para todos en general? Y Cristo respondi\u00f3: Para todos. Porque a todos los que encuentre el Se\u00f1or vigilantes los premiar\u00e1, y a los dormidos y descuidados, sean ap\u00f3stoles o no, los castigar\u00e1. Ahora, en cambio, trata de explicar la diferencia que habr\u00e1 entre unos y otros. En efecto: los ap\u00f3stoles y todos aquellos que conociendo la voluntad del Se\u00f1or no la quisieran cumplir, ser\u00e1n castigados m\u00e1s gravemente que los que pecan sin conocer as\u00ed la voluntad divina. <\/p>\n<p>Podr\u00eda a qu\u00e9 voluntad del Se\u00f1or se refieran estas palabras. Porque si hablan de la voluntad del amo, con que determin\u00f3 volver a aquella hora, \u00bfqui\u00e9n puede conocer el prop\u00f3sito del Se\u00f1or, o qui\u00e9n es como su consejero? (Rom. 11,34), y tambi\u00e9n acerca de aquel d\u00eda y momento, nadie tiene conocimiento cierto, ni los \u00e1ngeles ni el Hijo, sino s\u00f3lo el Padre (Mc. 13,32). Lo \u00fanico que pretend\u00eda aqu\u00ed Cristo era ense\u00f1arnos que ninguno pod\u00eda saber esta determinaci\u00f3n, y, por tanto, deb\u00edamos todos estar siempre y a cada hora preparados. Si se refiere a aquella voluntad que nos es manifestada por su ley, \u00bfen virtud de qu\u00e9 derecho ser\u00e1 castigado (aunque sea con pocos azotes) el que obr\u00f3 contra ella por ignorancia? Demasiado sutil me parece responder con alguno que no dice Cristo que haya de ser azotado el criado porque no cumpli\u00f3 la voluntad del amo a aquella misma determinaci\u00f3n de que hablaba de venir a juzgar, acerca de la cual tanto los ap\u00f3stoles como los dem\u00e1s a quienes advirti\u00f3 de su advenimiento ten\u00edan suficiente conocimiento, como tenemos todos los cristianos; otros, en cambio, la desconocen ahora, como los de entonces la desconoc\u00edan. Entre unos y otros existe esta diferencia: que los primeros, por lo mismo que saben que tiene determinado venir, conocen la voluntad de su se\u00f1or, y, con todo, no se disponen, sino que se entregan al sue\u00f1o; por lo cual ser\u00e1n castigados con muchos azotes, a saber, en pena de aquellos pecados por los que son hallados impedidos y como so\u00f1olientos; los otros, en cambio, ser\u00e1n castigados con menos azotes por los mismos pecados, pues as\u00ed lo hemos de entender para que sea verdadera la sentencia. Unos mismos pecados son en aqu\u00e9llos de m\u00e1s gravedad, por junt\u00e1rseles cierto menosprecio de su se\u00f1or, ya que, conociendo su voluntad y ley de su se\u00f1or, si hubieran sabido que Cristo hab\u00eda de venir a juzgarlos, o no hubieran cometido tales pecados o los hubieran borrado con adecuada penitencia. Este juzgo que es el sentido verdadero. <\/p>\n<p>Seg\u00fan esta explicaci\u00f3n, lo que dice: aquel criado que, conociendo la voluntad de su amo, no se dispuso no procedi\u00f3 conforme a esta voluntad de su amo, no se dispuso ni procedi\u00f3 conforme a esta voluntad, se ha de entender que, adem\u00e1s de contravenir la voluntad de su amo, manifestada por sus preceptos, en lo cual pec\u00f3, no procedi\u00f3 conforme a la voluntad de su mismo se\u00f1or, por la que sab\u00eda su determinaci\u00f3n de venir a juzgar. <\/p>\n<p>Lo que dice del otro, que no conoc\u00eda (la voluntad del amo) e hizo cosas merecedoras de azotes, no se ha de entender que fue obrando contra aquella misma voluntad de la que antes hab\u00eda dicho: y no hizo conforme a la voluntad del amo, sino contra aquella otra con que sab\u00eda haber prohibido los pecados. Por eso no dice aqu\u00ed: no hizo contra la voluntad del amo, como antes dec\u00eda, y no hizo seg\u00fan la voluntad del mismo, no fuera a parecer que hablaba de la misma; antes dice porque hizo cosas que merec\u00edan azotes, no pudiese alguno objetar diciendo: si, pues, no procedi\u00f3 contra la voluntad de su se\u00f1or, por ignorar que quer\u00eda venir, \u00bfpor qu\u00e9 es castigado? A esto se adelanta diciendo que por hacer en contra de otra voluntad del mismo se\u00f1or, al cometer acciones dignas de castigo. <\/p>\n<p>Se expresa el castigo que habr\u00e1 en la otra vida en el nombre de azotes, por tratarse en la par\u00e1bola de siervos o esclavos, cuyo castigo suele ser de azotes, m\u00e1s o menos, seg\u00fan la gravedad de la falta cometida. Por eso dice uno: <\/p>\n<p>Ser\u00e1 castigado con muchos azotes, y del otro con pocos.<\/p>\n<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-19_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\">Tiempo Ordinario: Domingo XIX (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>32 No temas, peque\u00f1o reba\u00f1o, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. 33 Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. 34 Porque donde est\u00e1 vuestro tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n vuestro &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-32-48-lamparas-encendidas-vigilancia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 12, 32-48 \u2013 L\u00e1mparas encendidas. 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