{"id":41514,"date":"2016-10-07T23:35:29","date_gmt":"2016-10-08T04:35:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-35-38-parabolas-de-la-vigilancia-i-lamparas-encendidas\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:29","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:29","slug":"lc-12-35-38-parabolas-de-la-vigilancia-i-lamparas-encendidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-35-38-parabolas-de-la-vigilancia-i-lamparas-encendidas\/","title":{"rendered":"Lc 12, 35-38: Par\u00e1bolas de la vigilancia (i) &#8211; L\u00e1mparas encendidas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">35<\/span> Tened ce\u00f1ida vuestra cintura y encendidas las l\u00e1mparas. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su se\u00f1or vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. <span class=\"versiculo\">37<\/span> Bienaventurados aquellos criados a quienes el se\u00f1or, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ce\u00f1ir\u00e1, los har\u00e1 sentar a la mesa y, acerc\u00e1ndose, les ir\u00e1 sirviendo. <span class=\"versiculo\">38<\/span> Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra as\u00ed, bienaventurados ellos. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Teofilato\">Teofilato<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">35-36<\/span> Despu\u00e9s que el Se\u00f1or estableci\u00f3 a su disc\u00edpulo en la moderaci\u00f3n despoj\u00e1ndolo de todo cuidado de la vida y del orgullo, lo induce ahora a servir diciendo: &#8220;Tened ce\u00f1idos vuestros lomos&#8221; -es decir estad siempre dispuestos a imitar a vuestro Dios-. &#8220;Y antorchas encendidas&#8221;, esto es, no viv\u00e1is entre tinieblas, sino que la luz de la raz\u00f3n os alumbre siempre d\u00e1ndoos a conocer lo que hab\u00e9is de evitar. Este mundo es una noche, pero tienen ce\u00f1idos sus lomos los que llevan una vida pr\u00e1ctica o activa. Porque tal es costumbre de los que trabajan, a quienes convienen antorchas ardientes, esto es el don de la discreci\u00f3n, para que puedan conocer en la pr\u00e1ctica, no s\u00f3lo lo que conviene hacer, sino c\u00f3mo debe hacerse. De otra manera, los hombres caen en el precipicio de la soberbia. Y debe observarse que primero manda ce\u00f1ir los lomos y despu\u00e9s encender las antorchas, porque primero es la acci\u00f3n y despu\u00e9s la reflexi\u00f3n, que es la luz del esp\u00edritu. Por tanto, estudiemos el modo de ejercer nuestras facultades y entonces tendremos dos antorchas ardientes, a saber: la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00edritu -que nos ilumina brillando en nuestra mente- y la doctrina con la que ilustramos a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">37<\/span> Se ce\u00f1ir\u00e1 en el sentido de que no dispensar\u00e1 toda la abundancia de sus bienes, sino que la retendr\u00e1 en una cierta medida. Porque, \u00bfqui\u00e9n puede recibir a Dios en toda su grandeza? Por esto se dice que los mismos serafines velan sus rostros a causa de la excelencia del resplandor divino ( Is 6). Prosigue: &#8220;Y los har\u00e1 sentar a la mesa&#8221;, etc. As\u00ed como el que se sienta hace descansar todo su cuerpo, as\u00ed a su futura venida los santos descansar\u00e1n totalmente. Aqu\u00ed no tuvieron descanso corporal, pero all\u00ed, hechos sus cuerpos espirituales e incorruptibles, gozar\u00e1n con sus almas de eterno descanso.<\/p>\n<p>Lo mismo har\u00e1 cuando vuelva; porque as\u00ed como ellos lo sirvieron, El los servir\u00e1.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">38<\/span> Puesto que las vigilias son las horas de la noche que provocan el sue\u00f1o, hemos de entender tambi\u00e9n que en nuestras vidas hay algunas horas que nos hacen bienaventurados si se nos halla vigilantes. \u00bfTe ha quitado alguno lo que es tuyo? \u00bfSe te han muerto tus hijos? \u00bfHas sido acusado? Pues si en todas estas ocasiones no haces nada en contra de lo que Dios tiene mandado, te encontrar\u00e1 despierto en la segunda y en la tercera vigilia, es decir en el tiempo de la desgracia que sume a las almas d\u00e9biles en un sue\u00f1o pernicioso.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_in_homil_13_in_Evang\">San Gregorio, <em> in homil. 13, in Evang <\/em> <\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">35-36<\/span> Ce\u00f1imos nuestros lomos cuando reprimimos la lujuria de la carne por la continencia. Porque la lujuria del hombre se encuentra en sus ri\u00f1ones y la de la mujer en el ombligo, aunque se designa por los ri\u00f1ones a la lujuria, por ser el sexo masculino el principal. Pero como no basta no obrar mal, sino que cada cual debe esforzarse por practicar buenas obras, a\u00f1ade: &#8220;Y antorchas encendidas en vuestras manos&#8221;. Nosotros tenemos las antorchas encendidas en nuestras manos cuando con las buenas obras damos a nuestros pr\u00f3jimos ejemplos brillantes.<\/p>\n<p>Pero aun cuando todo lo hagamos as\u00ed, falta todav\u00eda que pongamos toda nuestra esperanza en la venida de nuestro Redentor. Por esto a\u00f1ade: &#8220;Y sed vosotros semejantes a los hombres que esperan a su Se\u00f1or cuando vuelva de las bodas&#8221;, etc. El Se\u00f1or march\u00f3 a las bodas, porque cuando subi\u00f3 al cielo, se incorpor\u00f3 el hombre nuevo a la multitud de los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>Viene cuando nos llama a juicio, pero llama cuando da a conocer por la fuerza de la enfermedad que la muerte est\u00e1 pr\u00f3xima. Y le abrimos inmediatamente si lo recibimos con amor. No quiere abrir al juez que llama el que teme la muerte del cuerpo y se horroriza de ver a aquel juez a quien se acuerda que despreci\u00f3. Pero aquel que est\u00e1 seguro por su esperanza y buenas obras, abre inmediatamente al que llama porque cuando conoce que se aproxima el tiempo de la muerte, se alegra por la gloria del premio. Por esto a\u00f1ade: &#8220;Bienaventurados aquellos siervos, que hallare velando el Se\u00f1or, cuando viniere&#8221;. Vigila aquel que tiene los ojos de su inteligencia abiertos al aspecto de la luz verdadera, el que obra conforme a lo que cree y el que rechaza de s\u00ed las tinieblas de la pereza y de la negligencia.<\/p>\n<p>Se ci\u00f1e por la justicia, es decir, se prepara para la retribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se dice que pasando cuando vuelva del juicio a su reino. O bien, el Se\u00f1or pasa a nosotros despu\u00e9s del juicio porque nos eleva de la forma de la humanidad a la contemplaci\u00f3n de su divinidad.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">38<\/span> La primera vela es el primer tiempo de nuestra vida, esto es, la infancia. La segunda, la adolescencia o la juventud. La tercera, la ancianidad. Por tanto, el que no quiso vigilar en la primera vela, vigile en la segunda y el que no quiso vigilar en la segunda, no pierda el remedio de la tercera, para que aquellos que no se hayan convertido en la infancia se conviertan al menos en la juventud o en la ancianidad.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_in_Cat_graec_Patr\">San Cirilo, <em> in Cat. graec. Patr <\/em> <\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">35-36<\/span> El ce\u00f1irse los lomos significa la agilidad y prontitud con que debemos sufrir todos los males por el amor de Dios, y la antorcha encendida significa que no debemos permitir el que algunos vivan en las tinieblas de la ignorancia.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, cuando venga el Se\u00f1or y encuentre a los suyos despiertos y ce\u00f1idos, teniendo la luz en su coraz\u00f3n, entonces los llamar\u00e1 bienaventurados. Prosigue pues: &#8220;En verdad os digo que se ce\u00f1ir\u00e1&#8221;. En lo que comprendemos que nos retribuir\u00e1 con lo mismo, porque se ce\u00f1ir\u00e1 El mismo con los que est\u00e1n ce\u00f1idos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">37<\/span> Har\u00e1 que se sienten como queriendo desahogarlos del cansancio, ofreci\u00e9ndoles satisfacciones espirituales y poni\u00e9ndoles delante la mesa espl\u00e9ndida (u op\u00edpara) de sus dones.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">38<\/span> El Se\u00f1or conoce, pues, la fragilidad humana para caer en el pecado. Pero como es bueno, no nos deja desesperar, sino que m\u00e1s bien se compadece y nos da la penitencia como remedio saludable. Por tanto a\u00f1ade: &#8220;Y si viniese en la segunda vela&#8221;, etc. Los que velan en las murallas de las ciudades dividen, pues, en tres o cuatro vigilias la noche para que observen las acometidas de los enemigos.<\/p>\n<p>No hace menci\u00f3n de la primera vigilia porque la ni\u00f1ez no es castigada por Dios, sino que merece perd\u00f3n. Pero la segunda y la tercera edad deben obedecer a Dios y llevar una vida honesta para complacerlo.<\/p>\n<h2><span id=\"Otros_padres\">Otros padres<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">35<\/span> O tambi\u00e9n, nos ense\u00f1a a tener ce\u00f1idos los lomos por la continencia del amor de las cosas terrenas y a tener encendidas las antorchas. Esto es, para que todo ello lo hagamos con buen fin y recta intenci\u00f3n (San Agust\u00edn, De quaest. Evang., lib. 2, cap. 25).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">37<\/span> Por el acto de sentarse creen algunos que debe entenderse el descanso de muchos trabajos, la vida sin molestias y el trato con Dios en la claridad y en la regi\u00f3n de los vivos, cumplido con todo santo afecto y abundante donaci\u00f3n de todas sus gracias, lo cual ser\u00e1 el complemento de la alegr\u00eda. Esto es lo que Jes\u00fas har\u00e1 con los que haga sentarse, d\u00e1ndoles el descanso eterno y distribuy\u00e9ndoles multitud de beneficios.<\/p>\n<p>Por esto sigue: &#8220;Y pasando los servir\u00e1&#8221; (San Dionisio, in epist. 9 ad Titum).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Joseph_Ratzinger_Benedicto_XVI\">Joseph Ratzinger (Benedicto XVI)<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Jesus_de_Nazaret_Un_alma_dormida_da_poder_al_maligno\">Jes\u00fas de Nazaret: Un alma dormida da poder al maligno.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">2\u00aa parte<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEstad como  quienes aguardan a que su se\u00f1or vuelva\u00bb (Lc 12,36).<\/p>\n<p>Hoy, el llamamiento a la vigilancia aparece con una urgencia muy inmediata. Hab\u00eda sido ya un tema central en el anuncio en Jerusal\u00e9n, pero apunta anticipadamente a la historia futura del cristianismo. La somnolencia de los disc\u00edpulos sigue siendo a lo largo de los siglos una ocasi\u00f3n favorable para el poder del mal.<\/p>\n<p>Esta somnolencia es un embotamiento del alma, que no se deja inquietar por toda la injusticia y el sufrimiento que devastan la tierra. Es una insensibilidad que prefiere ignorar todo eso; se tranquiliza pensando que, en el fondo, no es tan grave, y as\u00ed puede permanecer en la autocomplacencia de la propia existencia satisfecha. Pero esta falta de sensibilidad de las almas, tanto por lo que se refiere a la cercan\u00eda de Dios como al poder amenazador del mal, otorga un poder en el mundo al maligno. <\/p>\n<p>Ante nuestros esp\u00edritus adormecidos, T\u00fa, Se\u00f1or dices de Ti mismo: &#8220;Me muero de tristeza&#8221;. Yo te respondo: \u00a1Quiero velar contigo! <\/p>\n<h2><span id=\"San_Cipriano\">San Cipriano<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Sacudamos_el_sueno_de_nuestra_inercia\">Obras: Sacudamos el sue\u00f1o de nuestra inercia.<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCe\u00f1ida la cintura\u00bb (Lc 12,35).<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">De la unidad, 26-27<\/p>\n<p>El Se\u00f1or pensaba en este nuestro tiempo cuando dijo: \u201cCuando vendr\u00e1 el Hijo del hombre \u00bfencontrar\u00e1 fe en la tierra?\u201d (Lc 18,8). Vemos como se realiza esta profec\u00eda. El temor de Dios, la ley de la justicia, la caridad, las buenas obras, ya nadie cree en ellas\u2026 todo lo que temer\u00eda nuestra conciencia, si creyera; no lo teme porque no cree. Porque si creyera, vivir\u00eda vigilante; y si vigilara, se salvar\u00eda.<\/p>\n<p>Despert\u00e9monos, pues, hermanos muy amados, tanto como seamos capaces. Sacudamos el sue\u00f1o de nuestra inercia. Estemos atentos a observar y practicar los preceptos del Se\u00f1or. Seamos tal como \u00e9l nos ha prescrito ser cuando ha dicho: <em> \u201cPermaneced en actitud de servicio y conservad encendidas vuestras l\u00e1mparas. Sed como los que esperan la llegada de su amo a su regreso de bodas para abrirle la puerta en cuanto llegue y llame a la puerta. Dichosos los siervos que a su llegada, el amo los encontrar\u00e1 en vela\u201d. <\/em><\/p>\n<p>S\u00ed, permanezcamos en actitud de servicio, por miedo a que cuando venga el d\u00eda de salida, no nos encuentre preocupados y enredados. Que nuestra luz brille y resplandezca en buenas obras, que nos conduzca de la noche del mundo a la luz de la caridad eterna. Esperemos con solicitud y prudencia la llegada repentina del Se\u00f1or a fin de que, cuando llame a la puerta, nuestra fe est\u00e9 despierta para recibir del Se\u00f1or la recompensa de su vigilancia. Si observamos estos mandatos, si conservamos estas advertencias y estos preceptos, las astucias enga\u00f1osas del Acusador no nos abatir\u00e1n durante nuestro sue\u00f1o. Sino que, reconocidos como siervos vigilantes, reinaremos con Cristo triunfante.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Cristo_permanece_fuera_si_cierras_la_puertas_del_alma\">Serm\u00f3n: Cristo permanece fuera si cierras la puertas del alma.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 12 sobre el salmo 118; CSEL 62, 258.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abPara abrirle, apenas venga y llame\u00bb (Lc 12,36b).<\/p>\n<p>El Dios Verbo sacude al perezoso y despierta al dormil\u00f3n. En efecto, el que viene a llamar a la puerta viene siempre para entrar. Pero depende de nosotros si no siempre entra y si no siempre se queda con nosotros. Que tu puerta est\u00e9 siempre abierta al que viene; abre tu alma, ensancha la capacidad de tu esp\u00edritu, y as\u00ed descubrir\u00e1s las riquezas de la simplicidad, los tesoros de la paz, la suavidad de la gracia. Dilata tu coraz\u00f3n; corre al encuentro del sol de la luz eterna que \u00abilumina a todo hombre\u00bb (Jn 1,9). Es cierto que esta luz verdadera luce para todos; pero si alguno cierra sus ventanas, \u00e9l mismo se privar\u00e1 de la luz eterna.<\/p>\n<p>As\u00ed, tambi\u00e9n Cristo permanece fuera si t\u00fa cierras la puerta de tu alma. Ciertamente que \u00e9l podr\u00eda entrar, pero no quiere introducirse a la fuerza, no quiere forzar a los que lo rechazan. Nacido de la Virgen, salido de su seno, irradia todo el universo para resplandecer para todos. Los que desean recibir la luz que brilla con esplendor perpetuo, le abren; ninguna noche vendr\u00e1 a apagar la luz. En efecto, el sol que vemos todos los d\u00edas cede el lugar a las tinieblas de la noche; pero el Sol de justicia (Ml 3,20) no conoce el ocaso, porque la Sabidur\u00eda no es vencida por el mal.<\/p>\n<h2><span id=\"Isaac_el_Sirio_monje\">Isaac el Sirio, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_oracion_nocturna_tiene_un_gran_poder\">Serm\u00f3n: La oraci\u00f3n nocturna tiene un gran poder.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Sermones asc\u00e9ticos.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTened encendidas las l\u00e1mparas\u00bb (Lc 12,35).<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n hecha durante la noche tiene un gran poder, mayor que la que se hace durante el d\u00eda. Es por eso que todos los santos han tenido la costumbre de orar de noche, combatiendo el amodorramiento del cuerpo y la dulzura del sue\u00f1o, sobreponi\u00e9ndose a su naturaleza corporal. El mismo profeta dec\u00eda: \u00abEstoy agotado de gemir: de noche lloro sobre el lecho, riego mi cama con l\u00e1grimas\u00bb (Sal 6,7) mientras suspiraba desde lo hondo de su coraz\u00f3n con una plegaria apasionada. Y en otra parte dice: \u00abMe levanto a medianoche a darte gracias por tus justos juicios.\u00bb (Sal 118, 62). Por cada una de las peticiones que los santos quer\u00edan dirigir a Dios con fuerza, se armaban con la oraci\u00f3n durante la noche y as\u00ed recib\u00edan lo que ped\u00edan.<\/p>\n<p>El mismo Satan\u00e1s nada teme tanto como la oraci\u00f3n que se hace durante las vigilias. Aunque est\u00e9n acompa\u00f1adas de distracciones, no dejan de dar fruto, a no ser que se pida lo que no es conveniente. Por eso entabla severos combates contra los que velan para hacerles desdecir, tanto como sea posible, de esta pr\u00e1ctica, sobre todo si se mantienen perseverantes. Pero los que se ven fortificados contra estas astucias perniciosas y han saboreado los dones de Dios concedidos durante las vigilias, y han experimentado personalmente la grandeza de la ayuda que Dios les concede, le desprecian enteramente a \u00e9l y a todas sus estratagemas.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_de_Nisa_obispo\">San Gregorio de Nisa, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Liberarnos_del_sopor_y_el_espejismo\">Homil\u00eda: Liberarnos del sopor y el espejismo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda sobre el Cantar de los Cantares, n\u00b011, 1 : PG 44, 996.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTened ce\u00f1ida la cintura y encendidas las l\u00e1mparas\u00bb (Lc 12,35).<\/p>\n<p>El Verbo nos invita a sacudir de los ojos de nuestra alma el pesado sopor y a liberar nuestro esp\u00edritu de todo espejismo, para no apartarnos de las realidades verdaderas que nos atan a lo que no tiene consistencia. Por esto, el Se\u00f1or nos sugiere el pensamiento de la vigilancia, diciendo: \u201cTened ce\u00f1ida la cintura y encendidas las l\u00e1mparas.\u201d&#8230;El sentido de esos s\u00edmbolos est\u00e1 bien claro. Aquel que se ci\u00f1e con la moderaci\u00f3n, vive en la luz de una conciencia pura, porque la confianza filial ilumina su vida como una l\u00e1mpara. Iluminada por la verdad, su alma queda libre del sue\u00f1o de las ilusiones, porque ninguna fantas\u00eda vana lo enga\u00f1a. Si guardamos esto, seg\u00fan las indicaciones del Verbo, entramos en una vida similar a la de los \u00e1ngeles&#8230; Ellos, en efecto, esperan al Se\u00f1or cuando vuelva de la boda y est\u00e1n sentados en la puerta del cielo con los ojos vigilantes, para que el Rey de la gloria (Sal. 23,7) pueda pasar de nuevo cuando vuelva de la boda y entre en la bienaventuranza que est\u00e1 por encima de todos los cielos de donde \u201csale como el esposo de su alcoba\u201d (Sal. 19,6).<\/p>\n<p>\u00c9l, por el ba\u00f1o sacramental de la regeneraci\u00f3n, se ha unido a nuestra naturaleza humana que se hab\u00eda prostituido con los \u00eddolos y la ha restituido a su incorruptibilidad virginal. Se han consumado las bodas ya que la Iglesia ha sido esposada por el Verbo&#8230; e introducida en la alcoba nupcial de los misterios. Los \u00e1ngeles esperan la vuelta del Rey de la gloria en la bienaventuranza que le es connatural.<\/p>\n<p>Por esto dice el texto que nuestra vida tiene que ser semejante a la de los \u00e1ngeles, para que, como ellos, nosotros vivamos alejados del vicio y de la ilusi\u00f3n, para estar prontos en acoger la llegada del Se\u00f1or, y que, vigilando en la puerta de nuestra morada, aguardemos su venida para abrir as\u00ed que llame.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_monje_cisterciense_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Bernardo, monje cisterciense y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_En_que_disposicion_quiere_encontrarnos_Dios\">Serm\u00f3n: \u00bfEn qu\u00e9 disposici\u00f3n quiere encontrarnos Dios?<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n sobre el c\u00e1ntico n\u00ba 17, 2.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abVelar en el Esp\u00edritu Santo\u00bb (cf. Lc 12,37s).<\/p>\n<p>En otro tiempo, cuando el profeta Eliseo supo que su maestro El\u00edas iba a morir, le pidi\u00f3 la gracia de obtener dos partes de su esp\u00edritu; pero esto solo era posible si alcanzaba a ver el momento en que El\u00edas era arrebatado (2R 2,9-10)&#8230; Esta historia ha sido escrita tambi\u00e9n para nosotros. Debemos estar vigilantes y atentos a la obra de la salvaci\u00f3n que se cumple en nosotros, porque el Esp\u00edritu Santo realiza continuamente su obra en lo m\u00e1s hondo de nosotros, con una sutileza admirable y sublime delicadeza. Si no queremos perder esta doble parte de esp\u00edritu que solicitaba Eliseo, que esta unci\u00f3n, que nos lo ense\u00f1a todo, jam\u00e1s nos sea quitada sin que seamos conscientes de ello, y que jam\u00e1s su llegada nos coja de improviso. Se trata tener la mirada siempre al acecho y un gran coraz\u00f3n abierto para recibir esta generosa bendici\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 disposici\u00f3n nos quiere encontrar el Esp\u00edritu? &#8220;Seamos semejantes a aquellos empleados que esperaban a su se\u00f1or al regreso de las bodas&#8221;. Jam\u00e1s quedan las manos vac\u00edas de la mesa del cielo y de todas las alegr\u00edas que prodiga. Debemos pues velar, y velar a todas horas, porque nunca sabemos a qu\u00e9 hora el Esp\u00edritu va a venir, ni a qu\u00e9 hora se ir\u00e1 de nuevo. El Esp\u00edritu va y viene(Jn 3,8); si gracias a \u00e9l permanecemos en pie, cuando se retira, inevitablemente caemos, pero sin estrellarnos, porque el Se\u00f1or nos sostiene de la mano. Y el Esp\u00edritu no deja de hacer vivir esta alternancia de presencia y de ausencia a los que son espirituales, o m\u00e1s bien a aquellos a los que tiene la intenci\u00f3n de hacer espirituales. Por eso que los visita al amanecer y despu\u00e9s de repente los pone a prueba.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Maximiliano_Maria_Kolbe_franciscano_martir\">San Maximiliano Mar\u00eda Kolbe, franciscano, m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Conferencia_Como_vencer_la_debilidad_del_alma\">Conferencia: \u00bfC\u00f3mo vencer la debilidad del alma?<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Conferencia del 13-12-1941.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMantened encendidas vuestras l\u00e1mparas\u00bb (Lc 12,35).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay que hacer para vencer la debilidad del alma? Hay dos medios para conseguirlo: La oraci\u00f3n y el menosprecio de s\u00ed mismo. El Se\u00f1or Jes\u00fas nos recomienda estar en vela. Es necesario vigilar si queremos mantener puro nuestro coraz\u00f3n, pero es necesario mantener la paz a fin de que nuestro coraz\u00f3n quede afectado. Porque puede estar afectado por cosas buenas o por cosas malas, ya sea desde el interior o desde el exterior. Es necesario, pues, estar alerta.<\/p>\n<p>Ordinariamente la inspiraci\u00f3n de Dios es una gracia discreta: no hay que rechazarla&#8230;; si nuestro coraz\u00f3n no est\u00e1 atento, la gracia se retira. La inspiraci\u00f3n divina es muy precisa; de la misma manera que el escritor dirige su pluma, as\u00ed la gracia de Dios dirige al alma. Procuremos pues, llegar a un mayor recogimiento interior.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or quiere que tengamos el deseo de amarle. El alma que permanece vigilante se da cuenta cuando cae y que, por ella misma, no puede llegar a vencerse; por eso siente necesidad de la oraci\u00f3n. La s\u00faplica est\u00e1 fundada en que, por nosotros mismos, no podemos nada, pero  Dios lo puede todo. La oraci\u00f3n es necesaria para obtener la luz y la fuerza.<\/p>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>35 Tened ce\u00f1ida vuestra cintura y encendidas las l\u00e1mparas. 36 Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su se\u00f1or vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. 37 Bienaventurados aquellos criados a quienes el se\u00f1or, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ce\u00f1ir\u00e1, los har\u00e1 sentar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-35-38-parabolas-de-la-vigilancia-i-lamparas-encendidas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 12, 35-38: Par\u00e1bolas de la vigilancia (i) &#8211; L\u00e1mparas encendidas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41514","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41514","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41514"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41514\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}