{"id":41515,"date":"2016-10-07T23:35:31","date_gmt":"2016-10-08T04:35:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-39-48-parabolas-de-la-vigilancia-ii-administrador-fiel\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:31","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:31","slug":"lc-12-39-48-parabolas-de-la-vigilancia-ii-administrador-fiel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-39-48-parabolas-de-la-vigilancia-ii-administrador-fiel\/","title":{"rendered":"Lc 12, 39-48: Par\u00e1bolas de la vigilancia (ii) &#8211; Administrador fiel"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">39<\/span> Comprended que si supiera el due\u00f1o de casa a qu\u00e9 hora viene el ladr\u00f3n, velar\u00eda y no le dejar\u00eda abrir un boquete en casa. <span class=\"versiculo\">40<\/span> Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos pens\u00e9is viene el Hijo del hombre\u00bb. <span class=\"versiculo\">41<\/span> Pedro le dijo: \u00abSe\u00f1or, \u00bfdices esta par\u00e1bola por nosotros o por todos?\u00bb. <span class=\"versiculo\">42<\/span> Y el Se\u00f1or dijo: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el administrador fiel y prudente a quien el se\u00f1or pondr\u00e1 al frente de su servidumbre para que reparta la raci\u00f3n de alimento a sus horas? <span class=\"versiculo\">43<\/span> Bienaventurado aquel criado a quien su se\u00f1or, al llegar, lo encuentre port\u00e1ndose as\u00ed. <span class=\"versiculo\">44<\/span> En verdad os digo que lo pondr\u00e1 al frente de todos sus bienes. <span class=\"versiculo\">45<\/span> Pero si aquel criado dijere para sus adentros: \u201cMi se\u00f1or tarda en llegar\u201d, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, <span class=\"versiculo\">46<\/span> vendr\u00e1 el se\u00f1or de ese criado el d\u00eda que no espera y a la hora que no sabe y lo castigar\u00e1 con rigor, y le har\u00e1 compartir la suerte de los que no son fieles. <span class=\"versiculo\">47<\/span> El criado que, conociendo la voluntad de su se\u00f1or, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibir\u00e1 muchos azotes; <span class=\"versiculo\">48<\/span> pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibir\u00e1 menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamar\u00e1; al que mucho se le confi\u00f3, m\u00e1s a\u00fan se le pedir\u00e1. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_in_Evang_hom_13\">San Gregorio, <em> in Evang hom. 13 <\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">39-40. <\/span>Para sacudir la pereza de nuestro esp\u00edritu, el Se\u00f1or tambi\u00e9n nos da a conocer los da\u00f1os exteriores con una comparaci\u00f3n. Por esto a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abEntendedlo bien: si el due\u00f1o de casa supiese a qu\u00e9 hora iba a venir el ladr\u00f3n, no dejar\u00eda que le horadasen su casa.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>No sabi\u00e9ndolo el padre de familia, el ladr\u00f3n entra en la casa. Porque mientras el esp\u00edritu duerme abandonando la custodia, llega la muerte de manera imprevista e irrumpe en nuestro interior. Resistir\u00eda al ladr\u00f3n si estuviese despierta. Porque precaviendo la venida del juez, que en secreto arrebata el alma, le saldr\u00eda al encuentro con el arrepentimiento para no sucumbir impenitente. Quiso el Se\u00f1or, por tanto, que nos fuese desconocida la \u00faltima hora, para que no pudiendo preverla, estemos siempre prepar\u00e1ndonos para ella.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilato\">Teofilato<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">39-40. <\/span>Algunos creen que este ladr\u00f3n es el diablo, la casa el alma y el padre de familia el hombre, pero esta opini\u00f3n no parece conforme con lo que sigue. La venida del Se\u00f1or se compara con este ladr\u00f3n porque viene cuando menos se espera, seg\u00fan lo que dice el Ap\u00f3stol (1Tes 5,2): &#8220;El d\u00eda del Se\u00f1or vendr\u00e1 como el ladr\u00f3n en la noche&#8221;. Por esto se a\u00f1ade aqu\u00ed: <span class=\"ct\">\u00abVosotros estad preparados, porque en el momento que no pens\u00e9is, vendr\u00e1 el Hijo del hombre.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">41. <\/span>San Pedro, a quien ya se hab\u00eda confiado la Iglesia, mostrando cuidar de todos pregunta al Se\u00f1or si esta par\u00e1bola se refer\u00eda a todo el mundo. Por esto sigue: <span class=\"ct\"> \u00abDijo Pedro: &#8220;Se\u00f1or, \u00bfdices esta par\u00e1bola para nosotros o para todos?&#8221;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">42-43. <\/span>La par\u00e1bola antedicha se refiere en general a todos los fieles; pero o\u00edd lo que os afecta a vosotros, ap\u00f3stoles y doctores. Os pregunto, pues, \u00bfqu\u00e9 administrador hay que tenga en s\u00ed fidelidad y prudencia? Porque as\u00ed como en la administraci\u00f3n de los bienes se pierden \u00e9stos si el administrador no es prudente aunque sea fiel, o no es fiel aunque sea prudente, as\u00ed tambi\u00e9n es necesario fidelidad y prudencia en las cosas divinas. He conocido a muchos que, adorando a Dios y siendo fieles, no pod\u00edan ocuparse con prudencia de asuntos religiosos y no solamente perd\u00edan los bienes, sino tambi\u00e9n las almas, tratando a los pecadores con un celo indiscreto, ya por preceptos inmoderados de penitencia, ya por una mansedumbre inoportuna.<\/p>\n<p>Cualquiera, pues, que se encuentre fiel y prudente, presida a la familia del Se\u00f1or para darle la medida de trigo en todo tiempo, ya sea por medio de la predicaci\u00f3n con que el alma se alimenta, ya por medio del buen ejemplo por el que la vida se endereza.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">44. <\/span><span class=\"ct\"> \u00ab\u00bfQui\u00e9n es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el se\u00f1or pondr\u00e1 al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su raci\u00f3n conveniente?\u00bb<\/span> O bien, los pondr\u00e1 sobre todos sus bienes, no s\u00f3lo sobre su familia, sino sobre todas las cosas del cielo y de la tierra que someter\u00e1 a su obediencia, como estuvieron Josu\u00e9 y El\u00edas mandando el primero al sol y el segundo a las nubes, y todos los santos, como amigos de Dios, usan de todo lo que le pertenece. Todo el que practica la virtud y dirige perfectamente a sus siervos -es decir la ira y la concupiscencia-, ofreci\u00e9ndoles la medida de trigo en todos los tiempos -esto es, de la ira, para que se indignen contra los que aborrecen al Se\u00f1or y de la concupiscencia, para que usando de la carne en debida forma, la encaminen a Dios- quedar\u00e1 constituido sobre todo lo que Dios tiene y ser\u00e1 digno de conocer con plena claridad todas las cosas.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">45-46. <\/span>Muchas veces por no pensar en nuestra \u00faltima hora cometemos muchos pecados, porque si pens\u00e1ramos que el Se\u00f1or ha de venir y que nuestra vida ha de concluir pronto, pecar\u00edamos menos. Por esto prosigue: <span class=\"ct\"> \u00abPero si aquel siervo se dice en su coraz\u00f3n: \u201cMi se\u00f1or tarda en venir\u201d, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p>El administrador infiel recibir\u00e1 muy justamente el castigo de los infieles, porque careci\u00f3 de verdadera fe.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">47-48. <\/span>Aqu\u00ed el Se\u00f1or nos da a conocer algo m\u00e1s grande y terrible, puesto que no s\u00f3lo el administrador infiel quedar\u00e1 privado de la gracia recibida para que nada pueda librarlo de los castigos, sino que m\u00e1s bien la mayor dignidad que alcanz\u00f3 le servir\u00e1 de condenaci\u00f3n. Por esto sigue: <span class=\"ct\"> \u00abAquel siervo que, conociendo la voluntad de su se\u00f1or, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibir\u00e1 muchos azotes.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Algunos objetan esto, diciendo: con raz\u00f3n es castigado todo aquel que conociendo la voluntad del Se\u00f1or, no la sigue. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 es castigado el que la desconoce? Porque habiendo podido conocerla no quiso, y por su pereza fue \u00e9l mismo la causa de su ignorancia.<\/p>\n<p>En seguida el Se\u00f1or da a conocer por qu\u00e9 la pena que se imponga a los doctores y a los sabios ser\u00e1 m\u00e1s intensa cuando dice: <span class=\"ct\"> \u00abA quien se le dio mucho, se le reclamar\u00e1 mucho; y a quien se confi\u00f3 mucho, se le pedir\u00e1 m\u00e1s.\u00bb<\/span> A los doctores se concede la gracia de hacer milagros, pero se les conf\u00eda la de la predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza. Y no dice que se le pida m\u00e1s en lo que se le ha dado, sino en lo que se le ha confiado o depositado en \u00e9l. Porque la gracia de la palabra necesita desarrollo y se pide al doctor m\u00e1s de lo que ha recibido. No debe, por tanto, estar ocioso, sino cultivar el talento de la palabra.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">39-41. <\/span>El Se\u00f1or advert\u00eda dos cosas en esta par\u00e1bola: primero, que El vendr\u00eda de pronto; y segundo, que se deb\u00eda estar preparado para recibirlo. Pero no se manifiesta claramente cu\u00e1l de estas dos cosas pregunt\u00f3 San Pedro o si pregunt\u00f3 las dos a la vez, ni a qui\u00e9nes se refer\u00eda al decir todos cuando pregunt\u00f3: <span class=\"ct\"> \u00abSe\u00f1or, \u00bfdices esta par\u00e1bola para nosotros o para todos?\u00bb<\/span> Y por tanto, cuando dice nosotros y todos, es de creer que habla de los ap\u00f3stoles y de los que se les asemejaban y de los dem\u00e1s fieles, o de los cristianos y los infieles, o de los que van muriendo uno a uno recibiendo de buen o mal grado la venida de su juez y los que, cuando llegue el juicio universal est\u00e9n a\u00fan vivos en la carne. Ser\u00eda extra\u00f1o que San Pedro dudase que deben vivir en la sobriedad, la piedad y la justicia los que aguardan la esperanza bienaventurada, o que hubiera de ser imprevisto el juicio de todos y el de cada uno. Por lo que s\u00f3lo falta decir que, conociendo bien ambas cosas, preguntaba lo que pod\u00eda ignorar, a saber: si la sublime ense\u00f1anza de la vida celestial, por la que hab\u00eda mandado vender los bienes, hacer bolsas que no envejeciesen, tener ce\u00f1idos los lomos y vigilar con las antorchas encendidas, se refer\u00eda a los ap\u00f3stoles y a sus semejantes, o a todos los que deben salvarse.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">42-44. <\/span>Tanta como sea la diferencia que hay entre los m\u00e9ritos de los que oyen bien y de los que ense\u00f1an bien, as\u00ed ser\u00e1 la diferencia de sus premios. Cuando el que ha de venir los encuentre vigilando, los har\u00e1 sentarse a su mesa. Mas a los que encuentre administrando fiel y prudentemente, los colocar\u00e1 sobre todo lo que posee, es decir sobre todas las alegr\u00edas del reino de los cielos. No har\u00e1 esto para que tengan solos el dominio de ellos, sino para que disfruten de su posesi\u00f3n eterna con mayor abundancia que los dem\u00e1s santos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">45-46. <\/span>Observa que entre los defectos del siervo malo cuenta el de que cree que su se\u00f1or tarda en volver; y entre las virtudes del bueno no cuenta que esper\u00f3 que viniese pronto, sino solamente que le sirvi\u00f3 con fidelidad. Nada hay mejor que soportar con paciencia la ignorancia de lo que no podemos saber y entre tanto trabajemos para que se nos encuentre id\u00f3neos.<\/p>\n<p>En este siervo se da a conocer la condenaci\u00f3n de todos los superiores malos, quienes, menospreciando el temor de Dios, no s\u00f3lo se entregan a la lujuria, sino que tambi\u00e9n llenan de injurias a los que tienen a sus \u00f3rdenes. Aqu\u00ed puede entenderse por maltratar a los siervos y criados el corromper los corazones de los d\u00e9biles con el mal ejemplo: comer, beber y embriagarse, u ocuparse en los delitos y placeres mundanos que enloquecen al hombre. Acerca de su castigo a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abVendr\u00e1 el se\u00f1or de aquel siervo el d\u00eda que no espera<\/span> (esto es, en la hora del juicio o de la muerte) <span class=\"ct\">y en el momento que no sabe, le separar\u00e1 y le se\u00f1alar\u00e1 su suerte entre los infieles.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede entenderse que lo dividir\u00e1 separ\u00e1ndolo de la comunidad de los fieles y asoci\u00e1ndolo a los que nunca pertenecieron a la fe. Por esto prosigue: &#8220;Y le dividir\u00e1 y pondr\u00e1 su parte con los desleales&#8221;, porque el que no se cuida de los suyos y de sus dom\u00e9sticos niega la fe y es peor que el infiel, como dice el Ap\u00f3stol (1Tim 5,8).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">47-48. <\/span>A veces se da mucho a algunas personas juntamente con el conocimiento de la voluntad de Dios y la facultad de cumplir lo que conocen, pero se encomienda mucho a aqu\u00e9l a quien se conf\u00eda con su propia salud el cuidado de apacentar al reba\u00f1o del Se\u00f1or. Por tanto, como son dotados de gracias m\u00e1s importantes, si faltan merecen mayor castigo. Y los que, fuera de la culpa original con la que vinieron al mundo, no cometan ning\u00fan pecado merecer\u00e1n la menor de las penas. En cuanto a los dem\u00e1s que cometieron recibir\u00e1n un castigo tanto m\u00e1s tolerable, cuanto menor fue aqu\u00ed su iniquidad.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_in_Cat_graec_Patr_y_in_Ioan_cap_10_libro_6\">San Cirilo, <em>in Cat. graec. Patr <\/em> y <em> in Ioan., cap. 10, libro 6 <\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">42-44. <\/span>A los que piensan de una manera recta, conviene lo arduo y sublime de los preceptos santos. A los que todav\u00eda no han llegado a este grado de perfecci\u00f3n, convienen aquellas cosas que no ofrecen ninguna dificultad, por lo que el Se\u00f1or usa de un ejemplo muy claro, manifestando que el precepto antes dicho se refiere a los que son admitidos en el rango de sus disc\u00edpulos (<em>in Cat. graec. Patr <\/em>). <\/p>\n<p><span class=\"ct\"> \u00ab\u00bfQui\u00e9n es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el se\u00f1or pondr\u00e1 al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su raci\u00f3n conveniente?\u00bb<\/span> Si el servidor fiel y prudente distribuye en tiempo oportuno el alimento a los criados -esto es, los manjares espirituales-, ser\u00e1 bienaventurado, como dice el Salvador, porque recibir\u00e1 los mayores bienes y merecer\u00e1 los premios debidos a los familiares. Por esto sigue: <span class=\"ct\"> \u00abLe pondr\u00e1 al frente de toda su hacienda.\u00bb<\/span> (<em> in Ioan., cap. 10, libro 6 <\/em>)<\/p>\n<p><span class=\"cv\">47-48. <\/span>Aquel hombre de talento que inclin\u00f3 su voluntad al pecado, en vano pedir\u00e1 misericordia, porque cometi\u00f3 el pecado sin excusa, separ\u00e1ndose de la voluntad divina por su malicia. Pero el hombre r\u00fastico e ignorante la implorar\u00e1 de su juez con m\u00e1s raz\u00f3n. Y contin\u00faa: <span class=\"ct\"> \u00abEl que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibir\u00e1 pocos&#8230;\u00bb<\/span> (<em> in Ioan., cap. 10, libro 6 <\/em>)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">42. <\/span>La forma del precepto anterior es general para todos. Pero el ejemplo que sigue parece que se dirige a los mayordomos -es decir a los sacerdotes-, por lo que contin\u00faa: <span class=\"ct\"> \u00abRespondi\u00f3 el Se\u00f1or: &#8220;\u00bfQui\u00e9n es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el se\u00f1or pondr\u00e1 al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su raci\u00f3n conveniente?\u00bb<\/span> <\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">42. <\/span>Aqu\u00ed pregunta el Se\u00f1or por <span class=\"ct\">el administrador fiel y prudente,<\/span> no ignorando qui\u00e9n es, sino queriendo manifestar lo extraordinario de la cosa y el mucho m\u00e9rito de tal administrador. (<em>homil. 78, in Matth<\/em>)<\/p>\n<p><span class=\"cv\">45-46. <\/span>El Se\u00f1or, pues, corrige al que oye, hablando no s\u00f3lo del premio reservado a los buenos, sino amenazando a los malos con la pena eterna. De aqu\u00ed prosigue: <span class=\"ct\"> \u00abPero si aquel siervo se dice en su coraz\u00f3n: \u201cMi se\u00f1or tarda en venir\u201d&#8230;\u00bb<\/span> (<em>in Cat. graec. Patr., ex homil. 78, in Matth<\/em>)<\/p>\n<p><span class=\"cv\">47-48. <\/span>Todas las cosas no se juzgan del mismo modo en todos, sino que a mayor conocimiento corresponde mayor castigo.(<em>in homil. 27, in Matth<\/em>)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio\">San Basilio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">43. <\/span>No dice obrando por casualidad, sino as\u00ed haciendo. Porque no s\u00f3lo conviene vencer, sino pelear convenientemente, lo que consiste en hacer cada cosa seg\u00fan se nos ha mandado. (<em>in Cat. graec. Patr. ex Asceticis<\/em>)<\/p>\n<p><span class=\"cv\">46. <\/span>El cuerpo no se divide de modo que una parte sea entregada a los tormentos y la otra perdonada, porque no es racional ni justo que, delinquiendo el todo, s\u00f3lo la mitad sufra la pena. Ni tampoco el alma puede dividirse, porque est\u00e1 unida totalmente a la conciencia culpable y ha cooperado con el cuerpo a obrar mal. Esta divisi\u00f3n del alma consiste en su perpetua separaci\u00f3n del Esp\u00edritu. Ahora, pues, aun cuando la gracia del Esp\u00edritu no est\u00e9 con los que no lo merecen, parece que en cierto modo los asiste esperando su conversi\u00f3n a la salud, hasta que se separare en absoluto del alma. El Esp\u00edritu Santo es, pues, tanto el premio de los justos como la primera condenaci\u00f3n de los pecadores porque los indignos lo pierden. (<em>in lib. de Spiritu Sancto, cap. 16<\/em>)<\/p>\n<p><span class=\"cv\">47-48. <\/span>Pero se dir\u00e1: Si \u00e9ste sufre muchos castigos y aqu\u00e9l pocos, \u00bfpor qu\u00e9 se dice que estos castigos no tendr\u00e1n fin? Mas t\u00e9ngase en cuenta que aqu\u00ed se habla, no de la medida de las penas o de su fin, sino de la diferencia entre ellas, porque alguno puede ser digno del fuego eterno m\u00e1s o menos intenso, y del gusano que ha de atormentar siempre con m\u00e1s o menos fuerza. (<em>in Regulis brevioribus, ad interrogat. 267<\/em>)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Isidoro_in_Cat_graec_Patr\">San Isidoro <em>in Cat. graec. Patr<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">42. <\/span>Se a\u00f1ade tambi\u00e9n <b><em>en el tiempo,<\/em><\/b> porque todo beneficio que no se dispensa en tiempo oportuno es infructuoso y no merece tal nombre. Por eso el pan es apetitoso para el hambriento y no lo es para el que est\u00e1 harto.<br \/>\nHablando del premio de este administrador, dice: <span class=\"ct\"> \u00abDichoso aquel siervo a quien su se\u00f1or, al llegar, encuentre haci\u00e9ndolo as\u00ed.\u00bb<\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Dos_cualidades_de_un_administrador\">Homil\u00eda: Dos cualidades de un administrador.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 77 sobre san Mateo.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEstad a punto\u00bb (cf. Lc 12,47).<\/p>\n<p>\u201cEs a la hora que menos pens\u00e1is que vendr\u00e1 el Hijo del hombre.\u201d Jes\u00fas dice esto a los disc\u00edpulos a fin de que no dejen de velar, que est\u00e9n siempre a punto. Si les dice que vendr\u00e1 cuando no lo esperar\u00e1n, es porque quiere inducirlos a practicar la virtud con celo y sin tregua. Es como si les dijera: \u201cSi la gente supiera cuando va a morir, estar\u00edan perfectamente preparados para este d\u00eda\u201d\u2026 Pero el momento del fin de nuestra vida es un secreto que escapa a cada hombre\u2026<\/p>\n<p>Por eso el Se\u00f1or exige a su servidor, dos cualidades: que sea fiel, a fin de que no se atribuya nada de lo que pertenece a su se\u00f1or, y que sea sensato, para administrar convenientemente todo lo que se le ha confiado. As\u00ed pues, nos son necesarias estas dos cualidades para estar a punto a la llegada del Se\u00f1or\u2026 Porque mirad lo que pasa por el hecho de no conocer el d\u00eda de nuestro encuentro con \u00e9l: uno se dice: \u201cMi amo tarda en llegar\u201d. El servidor fiel y sensato no piensa as\u00ed. Desdichado, bajo pretexto de que tu Amo tarda \u00bfpiensas que no va a venir ya? Su llegada es totalmente cierta. \u00bfPor qu\u00e9, pues, no permaneces en tu puesto? No, el Se\u00f1or no tarda en venir; su retraso no est\u00e1 m\u00e1s que en la imaginaci\u00f3n del mal servidor.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Fulgencio_de_Ruspe\">San Fulgencio de Ruspe<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Somos_propiedad_de_Cristo\">Serm\u00f3n: Somos propiedad de Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfQui\u00e9n es el administrador fiel y prudente\u00bb (Lc 12,42).<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 1: CCL 91A, 889.<\/p>\n<p>Para precisar el papel que deben desempe\u00f1ar los servidores que \u00e9l ha puesto a la cabeza de su pueblo, el Se\u00f1or dice esta frase que trae el Evangelio: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el administrador fiel y sol\u00edcito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la raci\u00f3n a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre port\u00e1ndose as\u00ed\u00bb. \u00bfQui\u00e9n es este amo, hermanos m\u00edos? Sin duda alguna es Cristo que dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abVosotros me llam\u00e1is Maestro y Se\u00f1or, y hac\u00e9is bien porque lo soy\u00bb (Jn 13,13).\u00a0\u00a0\u00bfY cu\u00e1l es la gente de la casa de este amo? Evidentemente que es la que el mismo Se\u00f1or ha rescatado de las manos del enemigo y que ha hecho de ella su propiedad. Esta gente de la casa es la Iglesia santa y universal que se extiende por el mundo con maravillosa fecundidad y se gloria de ser rescatada al precio de la sangre del Se\u00f1or&#8230;<\/p>\n<p>Si nos preguntamos por esta medida de trigo, san Pablo nos dice: \u00abEs la medida de la fe que Dios os ha otorgado\u00bb (Rm 12,3). Lo que Cristo llama medida de trigo, Pablo dice medida de la fe, para ense\u00f1arnos que no hay otro trigo espiritual que el venerable misterio de la fe cristiana. Esta medida de trigo os la damos en nombre del Se\u00f1or cada vez que, iluminados por el don espiritual de la gracia, os hablamos seg\u00fan la regla de la verdadera fe. Esta medida, la recib\u00eds por los administradores del Se\u00f1or cada d\u00eda que escuch\u00e1is de boca de sus servidores la palabra de verdad. Que sea nuestro alimento esta medida de trigo que Dios nos distribuye. Sea el alimento de nuestra buena conducta para llegar a la recompensa de la vida eterna. Creamos en el que se da a s\u00ed mismo como alimento a nosotros para que no desfallezcamos en el camino, y que se reserva como nuestra recompensa para que encontremos el gozo en la patria. Creamos y esperemos en \u00e9l; am\u00e9mosle sobre todo y en todo. Porque Cristo es nuestro alimento y ser\u00e1 nuestra recompensa. Cristo es el alimento y el consuelo de los viajeros en el camino; saciedad y exultaci\u00f3n de los bienaventurados en su descanso.<\/p>\n<p>M\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n es el administrador fiel y prudente? El ap\u00f3stol Pablo nos lo ense\u00f1a cuando, hablando de \u00e9l mismo y de sus compa\u00f1eros, dice: \u00abQue la gente s\u00f3lo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador lo que se busca es que sea fiel\u00bb (1Co 4,1-2). Y para que nadie de entre nosotros piense que s\u00f3lo los ap\u00f3stoles han llegado a ser administradores o para que un servidor perezoso e infiel no abandone el combate espiritual y se ponga a dormir, el santo ap\u00f3stol da a entender que tambi\u00e9n los obispos son administradores: \u00abPorque el obispo, siendo administrador de Dios, tiene que ser intachable\u00bb (Tt 1,7). Somos, pues, los servidores del Padre de familia, los administradores del Se\u00f1or, y hemos recibido la raci\u00f3n de trigo para distribuirla entre vosotros.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Guerrico_de_Igny\">Beato Guerrico de Igny<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Su_llegada_es_segura_el_momento_incierto\">Serm\u00f3n: Su llegada es segura, el momento, incierto.<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abPero si el criado dice &#8216;Mi se\u00f1or tarda en llegar&#8230;&#8217;\u00bb (Lc 12,45).<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 3\u00ba para Adviento, 1: SC 166.<\/p>\n<p><em>&#8220;Israel, prep\u00e1rate al encuentro del Se\u00f1or, que viene&#8221;<\/em>(cf Am 4,12). Y vosotros tambi\u00e9n, hermanos m\u00edos, &#8220;estad preparados, porque el Hijo del hombre vendr\u00e1 a la hora que menos pens\u00e9is&#8221;.Nada m\u00e1s seguro que su llegada, pero tambi\u00e9n nada m\u00e1s incierto que el momento de esta llegada. En efecto, nos incumbe tan poco conocer los tiempos o los momentos que el Padre, en su omnipotencia, ha fijado, que hasta los mismos \u00e1ngeles que lo rodean, desconocen el d\u00eda y la hora (Hch 1,7; Mt 24,36). Es cierto que nuestro \u00faltimo d\u00eda llegar\u00e1; pero cu\u00e1ndo, d\u00f3nde y c\u00f3mo, nos es muy incierto; solo sabemos lo que les dijo a nuestros antepasados, que <em>&#8220;ante los ancianos est\u00e1 en el umbral, mientras que ante los j\u00f3venes se mantiene al acecho&#8221;<\/em> (Bernardo)&#8230;<\/p>\n<p>No har\u00eda falta que este d\u00eda nos cogiera de improviso, sin preparar, como un ladr\u00f3n durante la noche&#8230; Que el temor, estando alerta, nos mantenga siempre preparados, hasta que la seguridad suceda al temor, y no el temor a la seguridad. <em>&#8220;Estar\u00e9 vigilante, dice el Sabio, con el fin de guardarme de toda culpa&#8221;<\/em>(Sal 17,24), no pudiendo evitar la muerte. Sabe, en efecto, que <em>&#8220;el justo, aunque muera prematuramente, encontrar\u00e1 el descanso&#8221;<\/em> (Sb 4,7); mucho m\u00e1s, triunfar\u00e1n de la muerte, aquellos que no fueron esclavos del pecado durante su vida. Qu\u00e9 bello es, hermanos m\u00edos, qu\u00e9 felicidad, no s\u00f3lo estar fuera de peligro ante la muerte, sino adem\u00e1s triunfar con gloria, fuerte testimonio de su conciencia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_17-11-1980_La_mision_del_pastor_es_defender_del_lobo\">Homil\u00eda (17-11-1980): La misi\u00f3n del pastor es defender del lobo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl criado que conociendo la voluntad de Dios no obra de acuerdo con ella\u00bb (cf. Lc 12,47).<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">Viaje Apost\u00f3lico a la Rep\u00fablica Federal de Alemania.<br \/>Misa para los sacerdotes, di\u00e1conos y seminaristas.<br \/>Catedral de Fulda (17-11-1980).<\/p>\n<p>El ministerio del Pastor atento y vigilante comporta tambi\u00e9n<i> abrir los ojos <\/i>a todo lo que es bueno y justo, a todo lo verdadero y lo hermoso, pero igualmente a todo lo que de dif\u00edcil y doloroso hay en la vida del hombre para estar cercano a \u00e9l y solidarizarse con \u00e9l, en total disponibilidad y amor hasta la entrega de la vida (cf. <i>Jn<\/i> 10, 11).<\/p>\n<p>El ministerio vigilante del Pastor comprende adem\u00e1s la disposici\u00f3n para<i> defender del lobo sanguinario<\/i> \u2014como en la par\u00e1bola del buen pastor\u2014 o del ladr\u00f3n para impedir que pueda saquear la casa (cf.<i> Lc<\/i> 12, 39). Con esto no quiero decir que el Pastor ha de contemplar a su reba\u00f1o con mirada de dureza inmisericorde y de total desconfianza, por el contrario, hablo del Pastor que quiere liberar del pecado y de la culpa por medio del ofrecimiento de la conciliaci\u00f3n, que ofrece a los hombres sobre todo el<i> sacramento de la reconciliaci\u00f3n,<\/i> el sacramento de la penitencia. &#8220;En nombre de Cristo&#8221; puede y debe el sacerdote gritar a un mundo que parece irreconciliado e irreconciliable;. &#8220;Reconciliaos con Dios&#8221;. (2<i> Cor <\/i>5, 20). As\u00ed mostramos a los hombres el coraz\u00f3n de Dios, del Padre, y somos im\u00e1genes de Cristo, \u00e9l Buen Pastor. Nuestra vida entera debe convertirse en signo e instrumento de la reconciliaci\u00f3n, en &#8220;sacramento&#8221; de la uni\u00f3n entre Dios y los hombres.<\/p>\n<p>Juntamente conmigo deber\u00e9is reconocer con dolorida preocupaci\u00f3n que la recepci\u00f3n personal del sacramento de la penitencia ha disminuido fuertemente en vuestras comunidades durante los \u00faltimos a\u00f1os. De coraz\u00f3n os ruego y os exhorto<b> <\/b>a hacer lo posible para que todos los bautizados vuelvan a la pr\u00e1ctica frecuente del sacramento de la penitencia<b> <\/b>a trav\u00e9s de la confesi\u00f3n personal. A esto han de llevar las celebraciones penitenciales, que tan importante papel asumen en la praxis penitencial de la Iglesia, pero que en circunstancias normales no pueden sustituir la recepci\u00f3n privada del sacramento de la penitencia. Procurad tambi\u00e9n vosotros recibir regularmente el sacramento de la penitencia.<\/p>\n<h3><span id=\"Don_y_Misterio_Que_significa_ser_sacerdote\">Don y Misterio: \u00bfQu\u00e9 significa ser sacerdote?<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00bfQui\u00e9n es el sacerdote? (cf. Lc 12,42).<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">\u00abDon y Misterio\u00bb (1996), cap\u00edtulo 8.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa ser sacerdote? Seg\u00fan San Pablo significa ante todo ser administrador de los misterios de Dios: &#8220;servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios&#8221;. Ahora bien, lo que en fin de cuentas se exige de los administradores es que sean fieles&#8221; (<em>1 Co<\/em> 4, 1-2). La palabra &#8220;administrador&#8221; no puede ser sustituida por ninguna otra. Est\u00e1 basada profundamente en el Evangelio: recu\u00e9rdese la par\u00e1bola del administrador fiel y del infiel (cf.<em>Lc<\/em> 12, 41-48). El administrador no es el propietario, sino aquel a quien el propietario conf\u00eda sus bienes para que los gestione con justicia y responsabilidad. Precisamente por eso el sacerdote recibe de Cristo los bienes de la salvaci\u00f3n para distribuirlos debidamente entre las personas a las cuales es enviado. Se trata de los bienes de la fe. El sacerdote, por tanto, es el hombre de la palabra de Dios, el hombre del sacramento, el hombre del &#8220;misterio de la fe&#8221;. Por medio de la fe accede a los bienes invisibles que constituyen la herencia de la Redenci\u00f3n del mundo llevada a cabo por el Hijo de Dios. Nadie puede considerarse &#8220;propietario&#8221; de estos bienes. Todos somos sus destinatarios. El sacerdote, sin embargo, tiene la tarea de administrarlos en virtud de lo que Cristo ha establecido.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Calcuta_fundadora_de_las_Hermanas_Misioneras_de_la_Caridad\">Santa Teresa de Calcuta, fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Algo_bello_para_Dios\">Obras: Algo bello para Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">\u201cAlgo bello para Dios\u201d, p. 73.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abBienaventurado aquel que cuando llegue su due\u00f1o, lo encuentre en su trabajo\u00bb (cf. Lc 12,43).<\/p>\n<p>Se\u00f1or muy amado, haz que pueda verte hoy y cada d\u00eda en la persona de tus enfermos y, cuid\u00e1ndolos, servirte. Si te escondes bajo la figura desagradable del col\u00e9rico, del descontento, del arrogante, haces que todav\u00eda pueda reconocerte y decir: &#8220;Jes\u00fas, t\u00fa mi paciente, qu\u00e9 dulce es servirte&#8221;.<\/p>\n<p>Se\u00f1or, dame esta fe que ve con claridad, y entonces mi tarea jam\u00e1s ser\u00e1 mon\u00f3tona, siempre me brotar\u00e1 la alegr\u00eda cuando me preste a los caprichos y responda a los deseos de todos los pobres que sufren\u2026<\/p>\n<p>Mi Dios, ya que eres mi Jes\u00fas paciente, d\u00edgnate ser tambi\u00e9n para m\u00ed un Jes\u00fas de paciencia, indulgente con mis faltas y que tiene en cuenta la intenci\u00f3n, porque es quererte y servirte, querer y servir a cada uno de tus enfermos. Se\u00f1or, aumenta mi fe (Lc 17,5), bendice mis esfuerzos y mi tarea, ahora y para siempre.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_John_Henry_Newman\">Beato John Henry Newman<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Amar_creer_pero_tambien_velar\">Escritos: Amar, creer, pero tambi\u00e9n velar.<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEstad preparados\u00bb (Lc 12,40).<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">PPS, t. 4, n. 22<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or nos ha hecho esta advertencia en el momento en que estaba a punto de dejar este mundo, por lo menos de dejarlo visiblemente. Preve\u00eda los cientos de a\u00f1os que pod\u00edan transcurrir antes de su retorno. El conoc\u00eda su propio destino, el del Padre; dejar gradualmente este mundo y su propio curso, retirando poco a poco las prendas de su presencia misericordiosa. Preve\u00eda el olvido en que caer\u00eda, incluso entre sus disc\u00edpulos&#8230;Preve\u00eda el estado del mundo y de la Iglesia tal como los vemos hoy, donde su ausencia prolongada ha hecho creer que ya no volver\u00eda nunca m\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p>Hoy, nos susurra al o\u00eddo con gran misericordia que no nos fiemos de aquello que vemos, que no participemos en la incredulidad general, que no nos dejemos arrastrar por el mundo, sino de \u00abvelar y orar en todo tiempo\u00bb (Lc 21,36) y de esperar su venida. Este aviso misericordioso tendr\u00eda que estar siempre en nuestro coraz\u00f3n por ser tan necesario, solemne y urgente.<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or hab\u00eda anunciado su primera venida; y sin embargo, fue una sorpresa cuando apareci\u00f3. Volver\u00e1 de modo m\u00e1s imprevisto aun en su segunda venida, sorprender\u00e1 a los hombres, pues no ha dicho nada sobre el espacio de tiempo que media antes de su vuelta y nos encomienda la vigilancia y la guarda de la fe y del amor. .. No debemos s\u00f3lo creer sino velar; no s\u00f3lo amar sino velar; no s\u00f3lo obedecer sino velar. Velar \u00bfpor qu\u00e9? Por el gran acontecimiento de la venida de Cristo. Nos parece un deber particular esta invitaci\u00f3n a velar, no s\u00f3lo creer, temer, amar y obedecer, sino tambi\u00e9n velar; velar por Cristo, velar con Cristo.<\/p>\n<h3><span id=\"Escritos_Cristo_esta_siempre_a_nuestro_alcance\">Escritos: Cristo est\u00e1 siempre a nuestro alcance<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abA la hora que menos pens\u00e9is vendr\u00e1 el Hijo del hombre\u00bb (Lc 12,40).<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">\u00abWaiting for Christ\u00bb: PPS, t. 6, n. 17<\/p>\n<p>\u00abMira que vengo como un ladr\u00f3n. Dichoso el que est\u00e9 en vela y conserve sus vestidos\u00bb dice el Se\u00f1or (Ap 16,15)&#8230; Cuando Cristo dice que su venida est\u00e1 pr\u00f3xima y sin embargo, vendr\u00e1 s\u00fabitamente, de manera inesperada, dice que para nosotros esta espera parecer\u00e1 larga&#8230; \u00bfC\u00f3mo es que el cristianismo falla continuamente, y sin embargo dura? Es un hecho que Dios lo sabe y lo quiere as\u00ed; no es una paradoja afirmar que el tiempo de la Iglesia ha durado cerca de dos mil a\u00f1os, que puede durar todav\u00eda mucho tiempo, y que, a pesar de todo, camina hacia su fin e incluso que puede acabar cualquier d\u00eda. Y el Se\u00f1or quiere que permanezcamos con todo nuestro ser con la mirada puesta en la inminencia de su retorno; se trata de vivir como si eso que puede llegar no sabemos cuando, debiera llegar en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Antes de la venida de Cristo, el tiempo se suced\u00eda de otra manera: el Salvador ten\u00eda que llegar y traernos el fin de \u00e9se; Cristo avanzaba hacia este fin. Se suced\u00edan las revelaciones&#8230;; el tiempo era medido seg\u00fan la palabra de los profetas que se suced\u00edan&#8230; El pueblo de la Alianza no deb\u00eda esperarlo inmediatamente, sino despu\u00e9s de su estancia en Cana\u00e1n y la cautividad de Egipto, despu\u00e9s del \u00e9xodo por el desierto, los jueces y los reyes, al final de los plazos fijados para introducirle en este mundo. Se reconoc\u00edan esos plazos fijados, y las revelaciones sucesivas llenaban ese tiempo de espera.<\/p>\n<p>Pero una vez hubo venido Cristo, como Hijo en su propia casa, con su Evangelio perfecto, ya nada queda para acabar si no es la reuni\u00f3n de sus Cristos. No se puede revelar ninguna doctrina m\u00e1s perfecta. Ha aparecido la luz y la vida de los hombres; Cristo ha muerto y resucitado. Ya no queda nada por hacer&#8230;; estamos, pues, al final de los tiempos. As\u00ed, aunque un cierto intervalo de tiempo debe haber entre la primera y la \u00faltima venida de Cristo, desde ese momento el tiempo ya no cuenta para nada&#8230; Ya no marcha hacia su fin, sino que m\u00e1s bien caminan juntos sin cesar, siempre tan cerca de ella como si \u00e9l tendiera hacia ella&#8230; Cristo, pues, est\u00e1 siempre a nuestro alcance, tan cerca de ella hoy como hace dieciocho siglos, y no m\u00e1s cerca que entonces, e incluso no m\u00e1s cerca que cuando \u00e9l vendr\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>39 Comprended que si supiera el due\u00f1o de casa a qu\u00e9 hora viene el ladr\u00f3n, velar\u00eda y no le dejar\u00eda abrir un boquete en casa. 40 Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos pens\u00e9is viene el Hijo del hombre\u00bb. 41 Pedro le dijo: \u00abSe\u00f1or, \u00bfdices esta par\u00e1bola por nosotros o por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-39-48-parabolas-de-la-vigilancia-ii-administrador-fiel\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 12, 39-48: Par\u00e1bolas de la vigilancia (ii) &#8211; Administrador fiel\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41515","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41515","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41515"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41515\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41515"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}