{"id":41517,"date":"2016-10-07T23:35:34","date_gmt":"2016-10-08T04:35:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-54-59-los-signos-de-los-tiempos\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:34","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:34","slug":"lc-12-54-59-los-signos-de-los-tiempos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-54-59-los-signos-de-los-tiempos\/","title":{"rendered":"Lc 12, 54-59 : Los signos de los tiempos"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">54<\/span> Dec\u00eda tambi\u00e9n a la gente: \u00abCuando veis subir una nube por el poniente, dec\u00eds enseguida: \u201cVa a caer un aguacero\u201d, y as\u00ed sucede. <span class=\"versiculo\">55<\/span> Cuando sopla el sur dec\u00eds: \u201cVa a hacer bochorno\u201d, y sucede. <span class=\"versiculo\">56<\/span> Hip\u00f3critas: sab\u00e9is interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues \u00bfc\u00f3mo no sab\u00e9is interpretar el tiempo presente? <span class=\"versiculo\">57<\/span> \u00bfC\u00f3mo no sab\u00e9is juzgar vosotros mismos lo que es justo? <span class=\"versiculo\">58<\/span> Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con \u00e9l, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la c\u00e1rcel. <span class=\"versiculo\">59<\/span> Te digo que no saldr\u00e1s de all\u00ed hasta que no pagues la \u00faltima monedilla\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">39-40. <\/span>Cuando hablaba de la predicaci\u00f3n y la llamaba espada, pod\u00edan turbarse los que lo o\u00edan, no comprendiendo lo que quer\u00eda decir. Por eso a\u00f1ade que, as\u00ed como se conoce por ciertas se\u00f1ales lo que suceder\u00e1 en la atm\u00f3sfera, as\u00ed tambi\u00e9n deb\u00edan conocer su venida. Por esto dice: &#8220;Cuando veis una nube de parte del Poniente, luego dec\u00eds: Tempestad viene: Y cuando sopla el austro dec\u00eds: Calor har\u00e1&#8221;, etc. Como si dijese: mis palabras y mis acciones dan a conocer que yo soy diferente de vosotros. Por tanto, pod\u00e9is conocer que no he venido a traer la paz, sino la lluvia y el hurac\u00e1n. Yo soy, pues, la nube y vengo del ocaso, esto es, de la naturaleza humana oscurecida desde muy antiguo por la niebla de los pecados. He venido tambi\u00e9n a prender fuego, o lo que es lo mismo, a provocar el ardor, porque Yo soy el viento sur, c\u00e1lido y opuesto a la frialdad del norte.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">58-59. <\/span>Despu\u00e9s de dar a conocer la discordia laudable, el Se\u00f1or habla a sus disc\u00edpulos de la paz laudable diciendo: &#8220;Cuando vas con tu contrario al magistrado, haz lo posible por librarte de \u00e9l en el camino&#8221;, etc. Como diciendo: Cuando tu enemigo te lleva a juicio, procura -esto es, por todos los medios que puedas- el ser absuelto por \u00e9l. O bien: procura, es decir, aunque no tengas nada, pide prestado para obtener su perd\u00f3n y que no te lleve delante del juez. Y contin\u00faa: &#8220;Porque no te lleve al juez y el juez te entregue al alguacil&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">54-57. <\/span>As\u00ed como los que quisieron pudieron conocer f\u00e1cilmente el estado de la atm\u00f3sfera por la variaci\u00f3n de los elementos, as\u00ed tambi\u00e9n pudieron, si hubiesen querido, conocer el tiempo de la venida del Se\u00f1or por lo que dijeron los profetas.<\/p>\n<p>Y por si hab\u00eda entre los que lo o\u00edan algunos que, ignorantes de la ense\u00f1anza prof\u00e9tica, supusieran que no pod\u00edan conocer el curso de los tiempos, muy oportunamente a\u00f1adi\u00f3: &#8220;\u00bfY por qu\u00e9 no juzg\u00e1is por vosotros mismos, lo que es justo?&#8221; Dando a entender que aun cuando ellos desconoc\u00edan la ciencia, pod\u00edan, sin embargo, comprender por la raz\u00f3n natural, que el que hac\u00eda cosas que ninguno otro hac\u00eda, estaba sobre el hombre y era Dios. Y por consiguiente que, despu\u00e9s de las injusticias de esta vida, habr\u00eda de venir el justo juicio del Creador.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">58-59. <\/span>Nuestro enemigo en el camino es la palabra de Dios contraria a nuestros deseos materiales en la presente vida, del que se libra el que se somete a sus preceptos. De otro modo ser\u00e1 entregado al juez, porque en virtud del menosprecio de la palabra de Dios el pecador ser\u00e1 tenido como reo en el examen del juez, quien lo entregar\u00e1 al ejecutor -es decir, al esp\u00edritu maligno- para la venganza. Y \u00e9ste lo arrojar\u00e1 en la c\u00e1rcel, esto es en el infierno, en donde siempre padecer\u00e1 el castigo sin que nunca pueda obtener el perd\u00f3n, por lo que jam\u00e1s saldr\u00e1 de all\u00ed, sino que sufrir\u00e1 las penas eternas con la terrible serpiente, el diablo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_in_Cat_graec_Patr\"> San Cirilo, <em>in Cat. graec. Patr<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">54-57. <\/span>Los profetas anunciaron por muchos or\u00e1culos el misterio de Cristo. Si hubiesen sido prudentes deb\u00edan, por lo tanto, fijar su atenci\u00f3n en lo futuro, para poder conocer los tiempos que vendr\u00e1n despu\u00e9s de la vida presente. Porque habr\u00e1 viento y lluvia, y suplicio futuro por el fuego. Esto es lo que da a entender cuando dice: &#8220;Tempestad viene&#8221;. Deb\u00edan tambi\u00e9n conocer el tiempo de la salud, esto es, la venida del Salvador, por quien entr\u00f3 en el mundo la perfecta piedad, seg\u00fan el sentido de las palabras: &#8220;Dec\u00eds que har\u00e1 calor&#8221;. Y reprendi\u00e9ndoles a\u00f1ade: &#8220;Hip\u00f3critas, sab\u00e9is distinguir los aspectos del cielo y de la tierra, \u00bfpues c\u00f3mo no sab\u00e9is distinguir este tiempo?<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_ante_medium_homil_6_in_Hexaemeron\">San Basilio, ante medium homil. 6, <em>in Hexaemeron<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">54-57. <\/span>Debe tenerse en cuenta que las conjeturas por los astros son necesarias para la vida humana, siempre y cuando no se pase de los l\u00edmites justos del pron\u00f3stico. Porque hay algunas se\u00f1ales -particulares, universales, violentas o suaves- para conocer cu\u00e1ndo llover\u00e1 y muchas para saber cu\u00e1ndo har\u00e1 calor y se agitar\u00e1n los vientos. \u00bfQui\u00e9n ignora las ventajas que trae a la vida la conjetura de estos sucesos? Porque interesa a los navegantes el poder pronosticar los peligros de las tempestades, al viajero los cambios del aire, al campesino la abundancia de los frutos.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_In_Lucam_hom_35_y_33\">Or\u00edgenes <em>In Lucam<\/em> hom. 35 y 33<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">54-57. <\/span>Si la naturaleza no hubiera puesto en nosotros el conocimiento de lo que es justo, el Salvador nunca hubiese dicho esto.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">58-59. <\/span>De otro modo: Pone aqu\u00ed cuatro personas, el adversario, el legislador, el ejecutor y el juez. San Mateo omite la persona del magistrado y en vez de ejecutor dice ministro. Se diferencian tambi\u00e9n en que aqu\u00e9l dijo dinero y \u00e9ste \u00f3bolo; pero uno y otro dijeron hasta el \u00faltimo. Sabemos que todos los hombres llevan consigo dos \u00e1ngeles: el malo, que nos invita a obrar mal, y el bueno, que nos exhorta a obrar bien. El primero, enemigo nuestro, siempre que pecamos triunfa, sabiendo que tiene el poder de triunfar y de gloriarse ante el pr\u00edncipe de este mundo que lo ha enviado. En el texto griego dice &#8220;el adversario&#8221;, con art\u00edculo, como para determinar a uno entre muchos, porque cada uno vive bajo el dominio de su pr\u00edncipe. Procura, por tanto, librarte de tu enemigo, o sea del pr\u00edncipe ante quien te lleve tu enemigo, teniendo sabidur\u00eda, justicia, fortaleza y templanza. Mas si lo procuras as\u00ed, sea en Aqu\u00e9l que dice: &#8220;Yo soy el camino&#8221; ( Jn 14,6). De otro modo tu enemigo te presentar\u00e1 al juez. Dice que te presentar\u00e1 para dar a conocer que los que se resisten, ser\u00e1n compelidos a sufrir la condenaci\u00f3n. En cuanto al juez que entrega al ejecutor yo no conozco otro que nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Cada uno de nosotros tiene sus propios ejecutores. Estos nos dominan cuando debemos algo. Pero si pagamos todo lo que debemos, podemos ir al ejecutor y con la frente levantada decirle: Nada te debemos. Si fu\u00e9semos deudores, en cambio, el ejecutor nos meter\u00eda en la c\u00e1rcel y no nos permitir\u00eda salir hasta que paguemos todo lo que debemos, puesto que no tiene poder para condonarme ni siquiera un \u00f3bolo. El Se\u00f1or es quien perdon\u00f3 a un deudor quinientos denarios, y a otro cincuenta ( Lc 7). Este, que es el ejecutor, no es el due\u00f1o, sino el encargado por \u00e9l de exigir las deudas. Dice el \u00faltimo \u00f3bolo, porque es lo menor y m\u00e1s peque\u00f1o. Ya que nuestros pecados son graves o leves. Bienaventurado, pues, el que no peca. Bienaventurado despu\u00e9s de \u00e9ste, el que peca levemente. Y aun entre los que as\u00ed pecan hay una gran diferencia, de otro modo no dir\u00eda &#8220;hasta que pague el \u00faltimo \u00f3bolo&#8221;. E incluso cuando deba poco no saldr\u00e1 de all\u00ed, hasta que pague el m\u00e1s peque\u00f1o dinero; pero a aqu\u00e9l que deba mucho, se le har\u00e1 pagar durante muchos siglos.<\/p>\n<h2><span id=\"Crisostomo_homil_16_in_Matth\">Cris\u00f3stomo, homil. 16,<em> in Matth<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">58-59. <\/span>Me parece que el Salvador habla aqu\u00ed de los jueces actuales y de la comparecencia en los juicios presentes y de la c\u00e1rcel de este mundo. Por todas estas cosas que aparecen y ocurren, se enmiendan ordinariamente los hombres culpables. El Se\u00f1or los amonesta as\u00ed con frecuencia, no s\u00f3lo por los bienes y los males de la otra vida, sino tambi\u00e9n por la presente a causa de la ignorancia de los que lo escuchaban.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">58-59. <\/span>Nuestro enemigo es el diablo, que nos tienta con la seducci\u00f3n del mal, para que sufran con \u00e9l los que lo acompa\u00f1aron en el error. Tambi\u00e9n es enemiga nuestra toda costumbre viciosa. Por \u00faltimo, es nuestra enemiga nuestra mala conciencia, que nos aflige aqu\u00ed y nos acusar\u00e1 y condenar\u00e1 en la otra vida. Procuremos, por tanto, mientras vivimos en este mundo, huir de todo acto culpable como de enemigo malo; no sea que yendo con \u00e9l al juez, nos condene en el camino por nuestro error. Pero \u00bfqui\u00e9n es el magistrado, sino aquel que tiene toda potestad? Este magistrado entrega al reo a aquel que tiene poder sobre los vivos y los muertos, esto es a Jesucristo, por quien se juzga lo oculto, e impone el castigo de las malas obras. Y \u00e9l entrega al alguacil y pone en la c\u00e1rcel, pues dice: &#8220;Tomadle y arrojadle a las tinieblas exteriores&#8221; ( Mt 22,13). Da a conocer tambi\u00e9n que sus ejecutores son los \u00e1ngeles, de quienes dice: &#8220;Saldr\u00e1n los \u00e1ngeles y separar\u00e1n los malos de los buenos y los arrojar\u00e1n al fuego&#8221; ( Mt 13,49). Pero aqu\u00ed a\u00f1ade: &#8220;Te digo, que no saldr\u00e1s de all\u00ed hasta que pagues el \u00faltimo dinero&#8221;. As\u00ed como los que pagan una cantidad no dejan de ser deudores hasta que han pagado, sea como fuere, todo lo que deben, as\u00ed se redime la pena del pecado por las obras de caridad y otras acciones.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Ahora_es_el_tiempo_de_la_fe\">Serm\u00f3n: Ahora es el tiempo de la fe.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 109 : PL 38, 636<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfC\u00f3mo no sab\u00e9is interpretar el tiempo presente?\u00bb (Lc 12,56).<\/p>\n<p>Acabamos de escuchar el evangelio en el que Jes\u00fas critica a aquellos que saben reconocer el aspecto del cielo, pero no han sido capaces de descubrir el tiempo en el que era urgente creer en el Reino de los cielos. Es a los jud\u00edos a quienes se dirige, pero esta palabra llega hasta nosotros. Ahora bien, el mismo Se\u00f1or Jesucristo comenz\u00f3 as\u00ed su predicaci\u00f3n: \u00abConvert\u00edos porque est\u00e1 cerca el Reino de los cielos\u00bb (Mt 4,17). Juan Bautista, su precursor, hab\u00eda comenzado de la misma manera: \u00abConvert\u00edos porque est\u00e1 cerca el Reino de los cielos\u00bb (Mt 3,2). Y ahora el Se\u00f1or los  censura porque no quieren convertirse siendo as\u00ed que el Reino de los cielos est\u00e1 cerca&#8230;<\/p>\n<p>Pertenece a Dios saber cuando vendr\u00e1 el fin del mundo: sea cuando sea, ahora es el tiempo de la fe&#8230; Para cada uno de nosotros el tiempo est\u00e1 cerca, porque somos mortales. Caminamos entre peligros. Si fu\u00e9ramos de cristal, temer\u00edamos menos. \u00bfHay algo m\u00e1s fr\u00e1gil que un recipiente de cristal? Sin embargo lo conservamos y dura siglos, tememos que caiga, pero no la vejez ni la fiebre. Somos, pues, m\u00e1s fr\u00e1giles y m\u00e1s d\u00e9biles, y esta fragilidad cada d\u00eda nos hace temer todo los accidentes que constantemente acechan la vida de los hombres. Y si no son accidentes, es la vida que hace su curso. El hombre evita los enfrentamientos; \u00bfpuede evitar la \u00faltima hora? Evita lo que viene del exterior; \u00bfpuede echar fuera de s\u00ed lo que nace dentro de \u00e9l? A veces cualquier enfermedad le coge de repente. En fin, el hombre habr\u00e1 podido ir salvando escollos toda su vida, cuando al fin le llegue la vejez, ya no hay pr\u00f3rroga.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Los_signos_de_los_tiempos\">Carta: Los signos de los tiempos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta Apost\u00f3lica \u00abNovo Millennio Ineunte\u00bb n. 33.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSaber juzgar lo que es justo\u00bb (cf. Lc 12,57).<\/p>\n<p>\u00bfNo es acaso un \u00absigno de los tiempos\u00bb el que hoy, a pesar de los vastos  procesos de secularizaci\u00f3n, se detecte una difusa exigencia de espiritualidad, que en gran parte se manifiesta precisamente en una renovada necesidad de orar?  Tambi\u00e9n las otras religiones, ya presentes extensamente en los territorios de  antigua cristianizaci\u00f3n, ofrecen sus propias respuestas a esta necesidad, y lo hacen  a veces de manera atractiva. Nosotros, que tenemos la gracia de creer en Cristo,  revelador del Padre y Salvador del mundo, debemos ense\u00f1ar a qu\u00e9 grado de  interiorizaci\u00f3n nos puede llevar la relaci\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>La gran tradici\u00f3n m\u00edstica de la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente,  puede ense\u00f1ar mucho a este respecto. Muestra c\u00f3mo la oraci\u00f3n puede avanzar,  como verdadero y propio di\u00e1logo de amor, hasta hacer que la persona humana sea  pose\u00edda totalmente por el divino Amado, sensible al impulso del Esp\u00edritu y  abandonada filialmente en el coraz\u00f3n del Padre. Entonces se realiza la experiencia  viva de la promesa de Cristo: \u00abEl que me ame, ser\u00e1 amado de mi Padre; y yo le  amar\u00e9 y me manifestar\u00e9 a \u00e9l\u00bb (Jn 14,21)&#8230;<\/p>\n<p>S\u00ed, queridos hermanos y hermanas, nuestras comunidades cristianas tienen  que llegar a ser aut\u00e9nticas \u00abescuelas de oraci\u00f3n\u00bb, donde el encuentro con Cristo no  se exprese solamente en petici\u00f3n de ayuda, sino tambi\u00e9n en acci\u00f3n de gracias,  alabanza, adoraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n, escucha y viveza de afecto hasta el  \u00abarrebato  del coraz\u00f3n\u00bb. Una oraci\u00f3n intensa, pues, que sin embargo no aparta del  compromiso en la historia: abriendo el coraz\u00f3n al amor de Dios, lo abre tambi\u00e9n al  amor de los hermanos, y nos hace capaces de construir la historia seg\u00fan el designio  de Dios.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>54 Dec\u00eda tambi\u00e9n a la gente: \u00abCuando veis subir una nube por el poniente, dec\u00eds enseguida: \u201cVa a caer un aguacero\u201d, y as\u00ed sucede. 55 Cuando sopla el sur dec\u00eds: \u201cVa a hacer bochorno\u201d, y sucede. 56 Hip\u00f3critas: sab\u00e9is interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues \u00bfc\u00f3mo no sab\u00e9is interpretar el tiempo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-12-54-59-los-signos-de-los-tiempos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 12, 54-59 : Los signos de los tiempos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41517","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41517","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41517"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41517\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41517"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41517"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}