{"id":41518,"date":"2016-10-07T23:35:40","date_gmt":"2016-10-08T04:35:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-13-1-9-necesidad-de-la-conversion-parabola-de-la-higuera\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:40","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:40","slug":"lc-13-1-9-necesidad-de-la-conversion-parabola-de-la-higuera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-13-1-9-necesidad-de-la-conversion-parabola-de-la-higuera\/","title":{"rendered":"Lc 13, 1-9: Necesidad de la conversi\u00f3n &#8211; Par\u00e1bola de la higuera"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jes\u00fas lo de los galileos, cuya sangre hab\u00eda mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrec\u00edan. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que esos galileos eran m\u00e1s pecadores que los dem\u00e1s galileos porque han padecido todo esto? <span class=\"versiculo\">3<\/span> Os digo que no; y, si no os convert\u00eds, todos perecer\u00e9is lo mismo. <span class=\"versiculo\">4<\/span> O aquellos dieciocho sobre los que cay\u00f3 la torre en Silo\u00e9 y los mat\u00f3, \u00bfpens\u00e1is que eran m\u00e1s culpables que los dem\u00e1s habitantes de Jerusal\u00e9n? <span class=\"versiculo\">5<\/span> Os digo que no; y, si no os convert\u00eds, todos perecer\u00e9is de la misma manera\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">6<\/span> Y les dijo esta par\u00e1bola: \u00abUno ten\u00eda una higuera plantada en su vi\u00f1a, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontr\u00f3. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Dijo entonces al vi\u00f1ador: \u201cYa ves, tres a\u00f1os llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. C\u00f3rtala. \u00bfPara qu\u00e9 va a perjudicar el terreno?\u201d. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Pero el vi\u00f1ador respondi\u00f3: \u201cSe\u00f1or, d\u00e9jala todav\u00eda este a\u00f1o y mientras tanto yo cavar\u00e9 alrededor y le echar\u00e9 esti\u00e9rcol, <span class=\"versiculo\">9<\/span> a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar\u201d\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_in_Cat_graec_Patr\">San Cirilo, <em>in Cat. graec. Patr<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-5. <\/span>Eran los sectarios de Judas de Galilea, de los que hace menci\u00f3n San Lucas en los Hechos de los ap\u00f3stoles (Hch 5,36) diciendo que no se deb\u00eda llamar se\u00f1or a nadie. Por lo que muchos de ellos, que no reconoc\u00edan al C\u00e9sar como a se\u00f1or, fueron castigados por Pilato. Dec\u00edan tambi\u00e9n que no conven\u00eda ofrecer a Dios otras v\u00edctimas que las designadas en la ley de Mois\u00e9s, por lo que prohib\u00edan ofrecer las v\u00edctimas establecidas por el pueblo por la salud del emperador y del pueblo romano. Indignado Pilato por esto contra ellos, mand\u00f3 sacrificarlos entre las mismas v\u00edctimas que se ofrec\u00edan seg\u00fan la ley, de modo que la sangre de los que ofrec\u00edan se mezcl\u00f3 con la de las v\u00edctimas ofrecidas. Y creyendo el vulgo que estos galileos hab\u00edan padecido con justicia este castigo porque hab\u00edan escandalizado al pueblo y excitado el odio de los s\u00fabditos contra los magistrados, contaron esto al Salvador deseando conocer lo que opinaba sobre ello. Y el Se\u00f1or dijo que obraban mal. Sin embargo, no dijo que los que padec\u00edan estas penas fueran peores que los que no las padec\u00edan. Por lo cual prosigue: <span class=\"ct\">\u00abLes respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que esos galileos eran m\u00e1s pecadores que todos los dem\u00e1s galileos, porque han padecido estas cosas?\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Queriendo el Se\u00f1or separar a los pueblos de las insurrecciones internas concitadas con pretexto de la religi\u00f3n, a\u00f1ade: &#8220;Mas si no hiciereis penitencia, todos perecer\u00e9is de la misma manera&#8221; (y si no ces\u00e1is de conspirar contra los pr\u00edncipes, no obrar\u00e9is conforme con la voluntad divina) y vuestra sangre se mezclar\u00e1 con la de vuestras v\u00edctimas.<\/p>\n<h2><span id=\"Crisostomo_hom_5_De_Lazaro\">Cris\u00f3stomo, <em>hom. 5 De L\u00e1zaro<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-5. <\/span>Dios castiga a ciertos pecadores, destruyendo su malicia y decretando pena m\u00e1s leve para ellos, los separa de los otros y corrige a los que viven en el mal con la condenaci\u00f3n de algunos. Adem\u00e1s, aqu\u00ed no castiga a otros, con el fin de que, si hicieren penitencia, evitasen los castigos presentes y la pena eterna, pero si perseveraren en su malicia, habr\u00e1n de sufrir mayor tormento.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or da a conocer con esto que permiti\u00f3 que fuesen castigados algunos para que aterrados por los peligros ajenos, los que \u00e9sto mirasen se hiciesen herederos del reino de los cielos. \u00bfC\u00f3mo, pues? dir\u00e1s, \u00bfacaso otro hombre es castigado para que yo mejore mi conducta? No, por cierto, es castigado por sus propias culpas, pero su castigo es un motivo de salvaci\u00f3n para los que lo ven.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, otros dieciocho hab\u00edan sido aplastados por una torre acerca de los que continu\u00f3 de la misma manera, diciendo: <span class=\"ct\">\u00abO aquellos dieciocho sobre los que se desplom\u00f3 la torre de Silo\u00e9 mat\u00e1ndolos, \u00bfpens\u00e1is que eran m\u00e1s culpables que los dem\u00e1s hombres que habitaban en Jerusal\u00e9n? No, os lo aseguro&#8230;\u00bb<\/span> As\u00ed, no castiga a todos en este mundo, sino que da tiempo para hacer penitencia, y no reserva a todos al castigo de la otra vida, con el fin de que muchos no renieguen de su providencia.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-5. <\/span>Pero como no hicieron penitencia, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or, viniendo los romanos (a quienes Pilato representaba como de su misma naci\u00f3n) y empezando por la Galilea (en donde hab\u00eda empezado la predicaci\u00f3n del Se\u00f1or) destruyeron de ra\u00edz aquella naci\u00f3n imp\u00eda y no solamente mancharon con la sangre humana los atrios del templo donde acostumbraban a ofrecer los sacrificios, sino tambi\u00e9n el interior.<\/p>\n<p>Pilato (que quiere decir boca de herrero) significa al diablo, que siempre est\u00e1 preparado para herir; la sangre representa al pecado y los sacrificios expresan las buenas acciones. Por tanto, Pilato mezcla la sangre de los galileos con la de sus sacrificios, cuando el diablo mancha la limosna y las dem\u00e1s buenas acciones de los fieles con la delectaci\u00f3n de la carne, con la ambici\u00f3n de la humana alabanza o con cualquier otra iniquidad. Aquellos jerosolimitanos que fueron aplastados por la torre, representan a los jud\u00edos que no quisieron hacer penitencia y que hab\u00edan de perecer dentro de sus mismas murallas. No carece de misterio el n\u00famero dieciocho (el cual entre los griegos se escribe con I y H, que son las mismas letras con que empieza el nombre de Jes\u00fas). Esto quiere decir que los jud\u00edos habr\u00edan de perecer principalmente porque no quisieron reconocer el nombre del Salvador. Esa torre representa al que es la torre de la fortaleza, la cual estaba en Silo\u00e9, que quiere decir enviado. Representa, pues, al que vino al mundo enviado por el Padre y que aplastar\u00eda a todos aqu\u00e9llos sobre quienes cayese.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">6-9. <\/span>El mismo Se\u00f1or que estableci\u00f3 la sinagoga por medio de Mois\u00e9s, habiendo nacido en carne mortal y ense\u00f1ado en la sinagoga, busc\u00f3 con frecuencia fruto de fe, pero no lo encontr\u00f3 en la mente de los fariseos. Por esto sigue: <span class=\"ct\">\u00abUn hombre ten\u00eda plantada una higuera en su vi\u00f1a, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontr\u00f3.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Lo cual se verific\u00f3 en verdad por los romanos, por quienes los jud\u00edos fueron destruidos y expulsados de la tierra de promisi\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"Tito_Bostrense\">Tito Bostrense<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-5. <\/span>Aqu\u00ed da a conocer que lo que salga de los juicios para castigo de los reos, no es s\u00f3lo por el poder de los que juzgan, sino tambi\u00e9n de la voluntad de Dios. Por tanto ya castigue el juez con rectitud o ya condene teniendo en cuenta alguna otra mira, debe creerse que ha sido dispuesto por el juicio de Dios.<\/p>\n<p>Compara esta torre a toda la ciudad para que la parte aterre al todo. As\u00ed es que dice: <span class=\"ct\">\u00abY si no os convert\u00eds, todos perecer\u00e9is del mismo modo.\u00bb<\/span> Como diciendo, toda la ciudad ser\u00e1 ocupada poco despu\u00e9s, si perseveran en la infidelidad.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">6-9. <\/span>Se alegraban los jud\u00edos porque hab\u00edan muerto dieciocho y ellos permanecieron todos ilesos. Por eso el Se\u00f1or les propuso la par\u00e1bola de la higuera, de este modo: <span class=\"ct\">\u00abLes dijo esta par\u00e1bola: \u00abUn hombre ten\u00eda plantada una higuera en su vi\u00f1a, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontr\u00f3.\u00bb<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-5. <\/span>En sentido m\u00edstico, aquellos cuya sangre mezcl\u00f3 Pilato con sus sacrificios, son en cierto modo figura de los que por sugesti\u00f3n diab\u00f3lica no ofrecen el santo sacrificio con pureza y cuya oraci\u00f3n est\u00e1 en el pecado, as\u00ed como est\u00e1 escrito de Judas, que meditaba su traici\u00f3n en medio del sacrificio de la Sangre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">6. <\/span>Era la vi\u00f1a del Se\u00f1or Sabbaoth, la cual entreg\u00f3 al pillaje de los gentiles. Es muy propia la comparaci\u00f3n de la sinagoga con este \u00e1rbol, porque as\u00ed como este \u00e1rbol abunda en hojas hermosas y enga\u00f1a la esperanza de su due\u00f1o que espera sus frutos, as\u00ed tambi\u00e9n en la sinagoga, mientras sus doctores, infecundos por sus obras se gloriaban con sus palabras redundantes como las hojas, la sombra vana de la ley se hac\u00eda m\u00e1s oscura. Tambi\u00e9n este \u00e1rbol es el \u00fanico que produce los frutos desde luego en vez de flores y los frutos primeros caen para dar lugar a los segundos, aunque quedan algunos, muy raros, de los primeros, que no caen. El primer pueblo de la sinagoga cay\u00f3 como fruto in\u00fatil para que saliera el nuevo pueblo de la Iglesia, como de la savia de la antigua religi\u00f3n. Los primeros tallos que brotaron de Israel, como naturaleza vigorosa, bajo la sombra de la ley y de la cruz, en el seno de una y otra, tomando vida de su savia vivificadora (como los higos que maduran primero), aventajaron a todos los dem\u00e1s por la gracia de sus bellos frutos, de los que se dice (Mt 19,28): &#8220;Os sentar\u00e9is sobre doce tronos&#8221;. Algunos, sin embargo, creen que esta higuera no es figura de la sinagoga, sino de la malicia y la iniquidad, pero su interpretaci\u00f3n se diferencia de la anterior \u00fanicamente en que se toma el g\u00e9nero por la especie.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">7-9. <\/span>Buscaba el Se\u00f1or, no porque ignorase que la higuera carec\u00eda de fruto, sino para dar a conocer en esa figura que la sinagoga ya deb\u00eda tener fruto. Y por lo que sigue da a entender que no hab\u00eda venido antes de tiempo, porque estaba ya tres a\u00f1os predicando. Por esto contin\u00faa: <span class=\"ct\">\u00abDijo entonces al vi\u00f1ador: \u201cYa hace tres a\u00f1os que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro&#8221;&#8230;\u00bb<\/span> Vino a Abraham, vino a Mois\u00e9s, vino a Mar\u00eda; esto es, vino en figura, vino en la ley y vino corporalmente. Hemos conocido su venida en sus beneficios, primero en la purificaci\u00f3n, despu\u00e9s en la santificaci\u00f3n y, por \u00faltimo, en la justificaci\u00f3n. La circuncisi\u00f3n purific\u00f3, la ley santific\u00f3 y la gracia justific\u00f3. Pero el pueblo jud\u00edo ni pudo purificarse, porque aun cuando tuvo la circuncisi\u00f3n del cuerpo, no tuvo la del alma. Ni pudo santificarse, porque ignorando la virtud de la ley, se dejaba llevar m\u00e1s bien de las cosas carnales que de las espirituales. Ni pod\u00eda justificarse, porque no haciendo penitencia por sus pecados, desconoc\u00eda la gracia. Por tanto, con raz\u00f3n puede decirse que no se encontr\u00f3 fruto ninguno en la sinagoga y por esto se mand\u00f3 cortarla.<\/p>\n<p>Sigue: <span class=\"ct\">\u00ab&#8230;&#8221;C\u00f3rtala; \u00bfpara qu\u00e9 va a cansar la tierra?\u201d\u00bb<\/span> El buen colono (acaso aqu\u00e9l en quien se funda la Iglesia), presagiando que habr\u00eda de enviarse otro a los gentiles y a \u00e9l a los circuncidados, intervino para suplicar que no fuera cortada, comprendiendo, confiado en su vocaci\u00f3n, que el pueblo jud\u00edo podr\u00eda salvarse tambi\u00e9n por la Iglesia. Por esto sigue: <span class=\"ct\">\u00abPero \u00e9l le respondi\u00f3: \u201cSe\u00f1or, d\u00e9jala por este a\u00f1o todav\u00eda&#8230;\u00bb<\/span> Conoci\u00f3 en seguida que la dureza y la soberbia de los jud\u00edos eran las causas de su esterilidad. De este modo el que supo reprender sus vicios conoci\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda de labrar. Por lo cual a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abY mientras tanto cavar\u00e9 a su alrededor\u00bb<\/span> Ofrece cavar la dureza de sus corazones con los azadones apost\u00f3licos, para evitar que se hunda y esconda en la tierra la ra\u00edz de la sabidur\u00eda. Dice pues, <span class=\"ct\">\u00abY le echar\u00e9 esti\u00e9rcol (abono)&#8230;\u00bb<\/span> Esto es, el afecto de la humildad, por el cual cree que a\u00fan el jud\u00edo puede fructificar en el Evangelio de Cristo. Por lo cual a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abPor si da fruto en adelante\u00bb<\/span> es decir, ser\u00e1 bueno. <span class=\"ct\">\u00abSi no da, la cortas.\u00bb<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">6-9. <\/span>De modo que cada uno de nosotros es como una higuera plantada en la vi\u00f1a de Dios; es decir, en la Iglesia o en este mundo.<\/p>\n<p>Por tres veces nuestra naturaleza no dio el fruto esperado. La primera, cuando en el para\u00edso quebrantamos el precepto divino; la segunda, cuando en tiempo de la ley se forj\u00f3 el becerro; la tercera, cuando rechazaron al Salvador. Pero estos tres a\u00f1os deben entenderse por las tres edades: la pueril, la viril y la ancianidad.<\/p>\n<p>Dios Padre es el padre de familia. El cultivador es Jesucristo, que no permite cortar la higuera est\u00e9ril, como diciendo al Padre: Aun cuando no han dado fruto de penitencia por la ley y los profetas yo los regar\u00e9 con mis tormentos y mis ense\u00f1anzas y acaso dar\u00e1n fruto de obediencia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorioin_Evang_hom_31\">San Gregorio,<em>in Evang hom. 31<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">6-9. <\/span>Vino el Se\u00f1or a la higuera por tercera vez, porque busc\u00f3 la naturaleza humana ante la ley, bajo la ley y bajo la gracia (esperando, amonestando y visitando). Sin embargo, se queja de que en estos tres a\u00f1os no encuentra fruto. Porque ni la ley natural e inspirada corrige las almas de algunos depravados, ni sus preceptos les ense\u00f1an, ni los convierten los milagros de su encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero debe o\u00edrse con gran temor lo que dice: <span class=\"ct\">\u00abC\u00f3rtala; \u00bfpara qu\u00e9 va a cansar la tierra?\u201d\u00bb<\/span> En efecto, teniendo cada uno a su modo un lugar en la vida presente, si no da frutos de buenas obras, ocupa la tierra como \u00e1rbol infructuoso. Porque en el sitio en que \u00e9l se encuentra impide que trabajen otros.<\/p>\n<p>El orden de los pont\u00edfices se expresa por el cultivador de la vi\u00f1a, porque al gobernar la Iglesia cuidan de la vi\u00f1a del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>O bien se llaman esti\u00e9rcol los pecados de la carne, porque por el esti\u00e9rcol se vivifica el \u00e1rbol y el hombre resucita a las buenas obras por la consideraci\u00f3n del pecado. Pero hay muchos que oyen las reprensiones y, sin embargo, descuidan el hacer penitencia, por cuya raz\u00f3n a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abPor si da fruto en adelante&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p>El que no quiere hacerse fecundo por esta amonestaci\u00f3n, cae en lugar de donde ya no puede levantarse por la penitencia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_De_verb_Dom_serm_31\">San Agust\u00edn, <em>De verb. Dom., serm. 31<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">6-9. <\/span>El \u00e1rbol de la higuera representa al g\u00e9nero humano, porque cuando pec\u00f3 el primer hombre cubri\u00f3 su desnudez con hojas de higuera, esto es, los miembros de que nacemos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el colono que intercede representa a todo santo que dentro de la Iglesia ruega por el que est\u00e1 fuera de ella, diciendo: &#8220;Se\u00f1or, perd\u00f3nala por este a\u00f1o (esto es, en este tiempo con vuestra gracia), hasta que yo cave alrededor de ella&#8221;. Cavar alrededor es ense\u00f1ar la humildad y la paciencia. Porque la fosa es la tierra humilde y el esti\u00e9rcol (tomado en buen sentido) es las inmundicias, pero da fruto. La inmundicia del cultivador es el dolor del que peca. Los que hacen penitencia la hacen sobre sus inmundicias, pero obran con verdad.<\/p>\n<p><span class=\"ct\">\u00abY si no da frutos, la cortas\u00bb<\/span>, esto es, cuando vengas en el d\u00eda del juicio a juzgar a los vivos y a los muertos. Hasta entonces, por ahora perdona.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_conc_8_quae_de_Penitentia_inscribitur\">San Basilio, <em>conc. 8, quae de Penitentia inscribitur<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">6-9. <\/span>Es propio de la divina misericordia no imponer castigos en silencio, sino publicar primero sus amenazas excitando a penitencia, as\u00ed como hizo con los ninivitas y ahora con el labrador, diciendo &#8220;C\u00f3rtala&#8221;, estimul\u00e1ndolo a que la cuide y excitando al alma est\u00e9ril a que produzca los debidos frutos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Nacianceno_orat_in_sanct_lavacr_26\">San Gregorio Nacianceno, <em>orat. in sanct lavacr. <\/em>26<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">6-9. <\/span>Por tanto, no nos apresuremos a herir, sino dejemos crecer por misericordia; no sea que cortemos la higuera que a\u00fan puede dar fruto y que a\u00fan puede curar el celo de su inteligente cultivador. Por esto a\u00f1ade aqu\u00ed: <span class=\"ct\">\u00abPero \u00e9l le respondi\u00f3: \u201cSe\u00f1or, d\u00e9jala por este a\u00f1o todav\u00eda y mientras tanto cavar\u00e9 a su alrededor y echar\u00e9 abono&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Hacer_penitencia\">Serm\u00f3n: Hacer penitencia<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abUn hombre ten\u00eda una higuera plantada&#8230;\u00bb (Lc 13,6-9).<\/p>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 110, 1 (Traducido de un antiguo documento en franc\u00e9s)<\/p>\n<p>AN\u00c1LISIS: <i>Amenazando con cortar la higuera est\u00e9ril el Salvador nos invita a dar frutos dignos de penitencia a fin de prepararnos para la vida eterna. Porque \u00c9l vendr\u00e1 ciertamente\u00a0 a juzgar a los hombres: todas las profec\u00edas que se han cumplido en Cristo no nos permiten dudar de que se cumplir\u00e1 tambi\u00e9n lo que \u00c9l ha predicho sobre el juicio final.<\/i><\/p>\n<p>La higuera se refiere a la raza humana, y los tres a\u00f1os a las tres eras de la humanidad: antes de la ley, bajo la ley y bajo la gracia. No es extra\u00f1o ver a la raza humana en la higuera. El primer hombre despu\u00e9s de su pecado, \u00bfno cubri\u00f3 su miembros con hojas de higuera? (Gen 3,7) Esos miembros honorables antes del pecado, se convirtieron para \u00e9l en miembros vergonzosos. Antes del pecado nuestros primeros padres estaban desnudos y no se sonrojaban por ello. \u00bfC\u00f3mo iban a sonrojarse, si estaban sin pecado? \u00bfAcaso pod\u00edan ellos tener verg\u00fcenza de las obras de su Creador? Ciertamente no, porque a\u00fan no hab\u00edan corrompido la pureza con sus malas acciones, no hab\u00edan todav\u00eda tocado el \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal, que Dios les hab\u00eda prohibido tocar. Fue s\u00f3lo despu\u00e9s de haber pecado, comiendo de aquel \u201cfruto\u201d, que el hombre experiment\u00f3 la esterilidad&#8230;<\/p>\n<p>De este modo, la higuera est\u00e9ril designa perfectamente a todos los hombres que rechazan constantemente dar frutos y por este motivo son amenazados, poniendo el hacha en las ra\u00edces de este \u00e1rbol ingrato. Pero el jardinero intercede, posponiendo la ejecuci\u00f3n del hacha y tratando de aplicar un remedio eficaz al \u00e1rbol enfermo. Este jardinero nos recuerda a todos los santos que oran en la Iglesia por todos aquellos que est\u00e1n fuera de la Iglesia. Y, \u00bfqu\u00e9 piden ellos? <b>\u00abSe\u00f1or, d\u00e9jala por este a\u00f1o todav\u00eda\u00bb,<\/b> es decir, concede un tiempo de gracia, salva a los pecadores, salva a los incr\u00e9dulos, salva a las almas est\u00e9riles, salva a los corazones que no producen fruto&#8230; <b>\u00abCavar\u00e9 a su alrededor y echar\u00e9 abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.\u00bb<\/b><\/p>\n<p>El Se\u00f1or volver\u00e1 a recoger frutos. \u00bfCu\u00e1ndo? En el momento del Juicio, cuando vendr\u00e1 a juzgar a los vivos y a los muertos. La higuera es salvada, como un tiempo de gracia, para que de fruto. \u00bfQu\u00e9 hemos de hacer mientras el Se\u00f1or vuelve? La respuesta la podemos encontrar en la fosa cavada alrededor del \u00e1rbol, que significa una exhortaci\u00f3n a la humildad y a la penitencia. La fosa en efecto es cavada <i>bajo<\/i> tierra y all\u00ed se debe echar una buena parte de esti\u00e9rcol. El esti\u00e9rcol es sucio, pero hace fructificar. El esti\u00e9rcol hace referencia al dolor por nuestros pecados. Si somos llamados a hacer penitencia, hag\u00e1moslo con inteligencia y sinceridad, teniendo presente nuestra ignominia. A este \u00e1rbol misterioso le es dicho: \u00abConvi\u00e9rtete, porque el Reino de los Cielos ha llegado\u00bb (Mt 3,2).<\/p>\n<h3><span id=\"Confesiones_Responder_al_fin_a_la_llamada_de_Dios_a_convertirse\">Confesiones: Responder, al fin, a la llamada de Dios a convertirse.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Las Confesiones, libro 8.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bb (Lc 13,).<\/p>\n<p>Me reten\u00edan mis viejas ideas amigas, \u00a1esas bagatelas de bagatelas, esas vanidades de vanidades! Con suaves golpes me tiraban de mi ropa de carne y me murmuraban en voz suave: \u201c\u00bfNos dejas? \u00a1Acabas para siempre! A partir de este momento ya cercano, ya no estaremos m\u00e1s contigo, no te ser\u00e1 permitido hacer esto, hacer lo otro\u201d Oh, Dios m\u00edo, qu\u00e9 de cosas me suger\u00edan!&#8230; Dudaba yo de deshacerme de ellas, de saltar hacia donde me sent\u00eda llamado; la costumbre, de manera tir\u00e1nica, me dec\u00eda: \u201c\u00bfCrees que podr\u00e1s vivir sin ellas?\u201d Pero ya su voz era m\u00e1s dulce, porque del lado hacia donde giraba mi rostro y donde me daba miedo pasar, la casta dignidad de la continencia me invitaba noble y graciosamente a venir sin dudar, ense\u00f1\u00e1ndome un multitud de buenos ejemplos:\u2026 \u201cEs el Se\u00f1or, su Dios, quien te los ha dado. \u00bfPor qu\u00e9 te apoyas sobre ti mismo siendo as\u00ed que t\u00fa mismo no te mantienes en pie? L\u00e1nzate a \u00e9l, no tengas miedo. \u00c9l no va a ocultarse para que caigas. \u00c9chate sin temor; \u00e9l te recibir\u00e1 y te curar\u00e1\u201d\u2026<\/p>\n<p>Esta lucha en mi coraz\u00f3n no era m\u00e1s que una lucha de yo mismo contra yo mismo\u2026 Cuando mi mirada hab\u00eda, por fin, sacado del fondo de mi coraz\u00f3n todas mis miserias, me sobrevino una gran tempestad de l\u00e1grimas. Para dejar que la tempestad rompiera, me levant\u00e9 y sal\u00ed\u2026 Sin saber demasiado c\u00f3mo, me ech\u00e9 bajo una higuera, dej\u00e9 que mis l\u00e1grimas corrieran completamente, brotaron a oleadas, sacrificio digno de ti, Dios m\u00edo. Y te dije sin mesurar: \u201cY t\u00fa, Se\u00f1or, \u00bfhasta cuando? \u00bfHasta cuando estar\u00e1s enojado? No te acuerdes m\u00e1s de nuestras viejas iniquidades\u201d (Sl 6,4; 78,5)\u2026 Yo lanzaba gritos lastimeros: \u201c\u00bfPara cu\u00e1nto tiempo? \u00bfHasta cu\u00e1ndo? Ma\u00f1ana, siempre ma\u00f1ana. \u00bfPor qu\u00e9 no ahora mismo?\u201d\u2026<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed que sent\u00ed una voz que ven\u00eda de una casa vecina, una voz de ni\u00f1o o ni\u00f1a, que cantaba y repet\u00eda: \u201c\u00a1Toma y lee! \u00a1Toma y lee!\u201d. Al momento me rehice y quer\u00eda recordar si era el estribillo habitual de un juego infantil; ninguno me ven\u00eda a la memoria. Reprimiendo mis l\u00e1grimas, me levant\u00e9 con la certeza de que el cielo me ordenaba abrir el libro del ap\u00f3stol Pablo y leer el primer pasaje que me saliera\u2026 Volv\u00ed a casa apresuradamente y cog\u00ed el libro y le\u00ed lo primero que me sali\u00f3: \u201cNada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de ri\u00f1as ni pendencias. Vest\u00edos del Se\u00f1or Jesucristo, y que el cuidado de vuestro cuerpo no fomente los malos deseos\u201d (Rm 13,13s). No hac\u00eda falta seguir leyendo, no ten\u00eda necesidad de m\u00e1s. Justo al acabar estas l\u00edneas, una luz de seguridad se derram\u00f3 en mi coraz\u00f3n y todas las tinieblas de mi incertidumbre se disiparon.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Leon_Magno_papa_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Le\u00f3n Magno, papa y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_conversion_es_el_fin_de_algo\">Serm\u00f3n: La conversi\u00f3n es el fin de algo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 20, sobre la Pasi\u00f3n : SC 74 bis (trad. SC p. 245 rev.).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSi no os convert\u00eds perecer\u00e9is\u00bb (Lc 13,).<\/p>\n<p>Esforc\u00e9monos en estar asociados a la resurrecci\u00f3n de Cristo y pasar de la muerte a la vida mientras todav\u00eda estamos en este cuerpo. Porque, para todo hombre, pasar por una conversi\u00f3n, de cualquiera naturaleza que sea, pasar de un estado a otro, significa el fin de algo \u2013 no ser m\u00e1s lo que era &#8211; y el comienzo de otro &#8211; ser lo que no era. Pero es importante saber por qu\u00e9 se muere y para qui\u00e9n vive, porque hay una muerte que hace vivir y una vida que mata.<\/p>\n<p>Y es justamente en este mundo ef\u00edmero, donde hay que buscar lo uno y lo otro; de la calidad de nuestras acciones terrenas, depender\u00e1 la diferencia de las retribuciones eternas. Muramos pues al diablo y vivamos para Dios; muramos al pecado para resucitar a la justicia; qu\u00e9 desaparezca el hombre viejo para que nazca el ser nuevo.<\/p>\n<p>Ya que, seg\u00fan la palabra de la Verdad, &#8220;Nadie puede servir a dos se\u00f1ores&#8221; (Mt 6,24), tomemos como ejemplo no al que hace tropezar a los que est\u00e1n de pie para llevarles a la ruina, sino al que ayuda a levantar a los que caen, para conducirles a la gloria.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cesareo_de_Arles_obispo\">San Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Conversion_del_corazon\">Serm\u00f3n: Conversi\u00f3n del coraz\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 37, 1; SC 243.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abPecadores, reflexionad, volved a vuestro coraz\u00f3n\u00bb (Is 46,8).<\/p>\n<p>Hay muchas cosas que a causa de la debilidad humana no logramos cumplir f\u00edsicamente; pero, si verdaderamente lo queremos, con la inspiraci\u00f3n de Dios, podemos encontrar el amor en nuestro coraz\u00f3n. Existen a veces muchas cosas que no logramos sacar de nuestro granero, de nuestra cueva o de nuestra bodega, pero no tenemos excusa cuando se trata de nuestro coraz\u00f3n&#8230; No nos dicen: &#8221; Id hasta Oriente, y buscad el amor; navegad hacia Occidente y encontrareis el amor&#8221;. No, nos ordenan regresar al interior de nuestro coraz\u00f3n, de donde la c\u00f3lera nos hace salir a menudo. As\u00ed como lo dice el profeta: &#8220;Pecadores, reflexionad, regresad a vuestro coraz\u00f3n&#8221; (Is 46,8).<\/p>\n<p>No es en pa\u00edses lejanos donde se encuentra lo que el Se\u00f1or nos pide; nos env\u00eda al interior de nosotros mismos, a nuestro coraz\u00f3n, porque ha colocado en nosotros lo que nos pide. La caridad perfecta no es otra que la buena voluntad del alma; a prop\u00f3sito de esta, los \u00e1ngeles proclamaron a los pastores: &#8220;Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad&#8221; (Lc 2,14 tipos de Vulg)&#8230; Trabajemos pues con todas nuestras fuerzas, con la ayuda de Dios, para concederle el primer puesto, en nuestra alma, a la bondad m\u00e1s que a la maldad, a la paciencia m\u00e1s que a la c\u00f3lera, a la benevolencia m\u00e1s que a la envidia, a la humildad m\u00e1s que al orgullo. En fin, que la dulzura de la caridad tome de tal manera posesi\u00f3n de nuestro coraz\u00f3n, que ya no quede sitio en \u00e9l para la amargura del odio.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cipriano_obispo_y_martir\">San Cipriano, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Imitar_la_paciencia_de_Dios\">Obras: Imitar la paciencia de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Los beneficios de la paciencia, 7.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abA ver si dar\u00e1 fruto\u00bb (cf. Lc 13,7-9).<\/p>\n<p>Queridos hermanos, Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, no se content\u00f3 con ense\u00f1ar la paciencia de palabra, sino que la ense\u00f1o sobre todo en sus actos&#8230; En la hora de la Pasi\u00f3n y de la cruz \u00a1cu\u00e1ntos sarcasmos ofensivos escuchados pacientemente, cu\u00e1ntas burlas injuriosas no soport\u00f3 hasta el punto de recibir salivazos, \u00e9l, que con su propia saliva hab\u00eda abierto los ojos a un ciego (Jn 9,6)&#8230;; coronado de espinas, \u00e9l, que corona a los m\u00e1rtires con flores eternas; golpeado su rostro con la palma de las manos, \u00e9l, que otorga las verdaderas palmas a los vencedores; despojado de sus vestiduras, \u00e9l, que reviste a los otros de inmortalidad; alimentado con hiel, \u00e9l, que da una alimento celestial; d\u00e1ndole a beber vinagre, \u00e9l, que hace participar de la copa de la salvaci\u00f3n. \u00c9l, el inocente, el justo, o mejor dicho, la misma inocencia y la misma justicia, puesto en la hilera de los criminales; falsos testimonios aplastan a la Verdad; se juzga al que ha de juzgar; la Palabra de Dios, callada, es conducida al sacrificio. Despu\u00e9s, cuando se eclipsan los astros, cuando los elementos se perturban, cuando tiembla la tierra&#8230; \u00e9l no habla, no se mueve, no revela su majestad. Hasta el final lo soporta todo con una constancia inagotable para que la paciencia plena y perfecta encuentre su t\u00e9rmino en Cristo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo eso, todav\u00eda acoge a los homicidas, si se convierten y vuelven a \u00e9l; gracias a su paciencia&#8230;, a nadie cierra su Iglesia. Sus adversarios, los blasfemos, los eternos enemigos de su nombre, no s\u00f3lo los admite a su perd\u00f3n si se arrepienten de su falta, sino que incluso les concede la recompensa del Reino de los cielos. \u00bfPodr\u00eda alguien citar a alguno m\u00e1s paciente, m\u00e1s ben\u00e9volo? El mismo que derram\u00f3 la sangre de Cristo es vivificado por la sangre de Cristo. As\u00ed es la paciencia de Cristo, y si no fuera tan grande, la Iglesia no poseer\u00eda al ap\u00f3stol Pablo.<\/p>\n<h2><span id=\"Guillermo_de_San_Teodorico_monje\">Guillermo de San Teodorico, monje.<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Oracion_Me_arrepiento_de_mis_pecados_no_de_mi_amor_por_ti\">Oraci\u00f3n: Me arrepiento de mis pecados, no de mi amor por ti.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Oraciones meditativas, n\u00ba 5.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSi no os convert\u00eds, todos perecer\u00e9is\u00bb (Lc 13,).<\/p>\n<p>Pobre de m\u00ed, mi conciencia me acusa sin cesar y la verdad no me puede excusar diciendo: no sab\u00eda lo que se hac\u00eda. Perdona, pues, Se\u00f1or, al precio de tu preciosa sangre, todos los pecados en los que he ca\u00eddo, conscientemente o inconscientemente&#8230; S\u00ed, Se\u00f1or, verdaderamente he pecado, y voluntariamente, y mucho. Despu\u00e9s de haber recibido el conocimiento de tu verdad, he ofendido al Esp\u00edritu de gracia; y sin embargo, cuando recib\u00ed el bautismo, me concedi\u00f3 gratuitamente la remisi\u00f3n de los pecados. Pero yo, despu\u00e9s de haber recibido el conocimiento de tu verdad, he vuelto a caer en ellos \u00abcomo el perro vuelve a su v\u00f3mito\u00bb (2P 2, 22; Pr 26,11).<\/p>\n<p>Oh Hijo de Dios, \u00bfte he pisoteado renegando de ti? Sin embargo no puedo decir que Pedro cuando te neg\u00f3, te pisoteara, \u00e9l que te amaba tan ardorosamente, incluso si te neg\u00f3 una primera, una segunda y una tercera vez&#8230; Tambi\u00e9n a m\u00ed, Sat\u00e1n ha reclamado a veces mi fe para cribarla como el trigo; pero tu oraci\u00f3n baj\u00f3 hasta m\u00ed de manera que mi fe jam\u00e1s ha deca\u00eddo (Lc 22,31-32), no te ha abandonado&#8230; T\u00fa sabes bien c\u00f3mo he querido siempre adherirme a ti; as\u00ed pues, t\u00fa, gu\u00e1rdame en esta voluntad hasta el final.<\/p>\n<p>Siempre he cre\u00eddo en ti&#8230; siempre te he amado, incluso cuando he pecado contra ti. Me arrepiento de mis pecados hasta morir. Pero no me arrepiento de ninguna manera de mi amor, sino de no haberte amado tanto como deb\u00eda.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_de_Milan_obispo\">San Ambrosio de Mil\u00e1n, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_La_higuera\">Tratado: La higuera<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Sobre el Evangelio de San Lucas I, 7, 167-171<\/p>\n<p>160. Un hombre ten\u00eda plantada en su vi\u00f1a una higuera. \u00bfQu\u00e9 querr\u00e1 significar el Se\u00f1or al usar con tanta frecuencia en su Evangelio la par\u00e1bola de la higuera? En otro lugar ya has visto c\u00f3mo al mandato del Se\u00f1or se sec\u00f3 todo el verdor de este \u00e1rbol (Mt 21,19). De aqu\u00ed has de concluir que el Creador de todas las cosas puede mandar que las distintas especies de \u00e1rboles se sequen o tomen verdor en un instante.<\/p>\n<p>En otro pasaje, \u00c9l recuerda que la llegada del est\u00edo suele conocerse porque surgen en el \u00e1rbol reto\u00f1os nuevos y brotan las hojas (Mt 24,32). En estos dos textos se halla figurada la vanagloria que persegu\u00eda el pueblo jud\u00edo y que desapareci\u00f3, como una flor, cuando vino el Se\u00f1or, porque permanec\u00eda infructuosa en obras, y lo mismo que, con la venida del est\u00edo, se recolectan los frutos maduros de la tierra toda, as\u00ed tambi\u00e9n, en el d\u00eda del juicio, se podr\u00e1 contemplar la plenitud de la Iglesia, en la que creer\u00e1n aun los mismos jud\u00edos.<\/p>\n<p>161. Tratemos de encontrar tambi\u00e9n aqu\u00ed el misterio de un sentido m\u00e1s profundo. La higuera est\u00e1 en la vi\u00f1a; y esta vi\u00f1a era del Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos, a la que entreg\u00f3 despu\u00e9s a las naciones como un bot\u00edn (Is 5,7). Y as\u00ed, el que hizo devastar la vi\u00f1a fue el mismo tambi\u00e9n que mand\u00f3 que la higuera se secara. La comparaci\u00f3n de este \u00e1rbol es muy aplicable a la Sinagoga, porque igual que este \u00e1rbol, con la exuberancia de abundantes hojas, hizo perder toda esperanza a ese su due\u00f1o, que aguardaba, en vano, la cosecha ansiada, as\u00ed tambi\u00e9n en la Sinagoga, mientras los doctores, infecundos en obras, se enorgullec\u00edan por sus palabras, semejando una floraci\u00f3n exuberante, se extendi\u00f3 la sombra de una ley vana, con lo cual, la esperanza y la expectaci\u00f3n de una recolecci\u00f3n quim\u00e9rica destruy\u00f3 los anhelos del pueblo creyente.<\/p>\n<p>162. Pero, en la naturaleza de este \u00e1rbol, existen m\u00e1s detalles por los que puedes comprender, con m\u00e1s exactitud, que esta comparaci\u00f3n es un retrato fiel de la Sinagoga. Porque, si miras con atenci\u00f3n, encontrar\u00e1s que las leyes de este \u00e1rbol difieren de las de los otros. En verdad, los otros \u00e1rboles dan flores antes que frutos, y esta floraci\u00f3n nos sirve de anuncio de los frutos futuros; s\u00f3lo la higuera produce frutos desde el principio en lugar de flores. En los otros, los frutos nacen cuando desaparece la flor; en la higuera, unos frutos suceden a otros.<\/p>\n<p> Por eso los primeros frutos parecen hacer el oficio de flores; y, por tener un nacimiento precoz, desconocen el modo de actuar de la naturaleza y, por tanto, se hallan incapacitados de observar esa organizaci\u00f3n perfecta. Y porque se acostumbr\u00f3 a sacar de entre su corteza los brotes, al ser los frutos de este \u00e1rbol muy peque\u00f1os, vienen como a pudrirse. De estos frutos leemos lo siguiente en el Cantar de los Cantares: La higuera ha echado sus brotes (2,13). As\u00ed, mientras los dem\u00e1s \u00e1rboles se ponen blancos al llegar la primavera, s\u00f3lo la higuera no conoce esa blancura de flores, quiz\u00e1s porque no se espera que maduren sus frutos. En efecto, cuando los otros vienen, \u00e9stos son expulsados como algo degenerado, y, dada la debilidad de su tallo, son arrojados fuera, dejando su lugar a otros, para quienes ser\u00e1 m\u00e1s \u00fatil la savia. <\/p>\n<p>Sin embargo, quedan algunos, muy raros, que no caen, los cuales tuvieron un brote tan afortunado que crecieron con un tallo muy corto en medio de dos ramas, por lo cual, debido a esa guarda y protecci\u00f3n doble, como si la madre naturaleza les guardara en su seno, se nutren del alimento de una savia m\u00e1s abundante. Estos, mimados por el ambiente y la caridad del aire y habiendo tenido m\u00e1s tiempo de perfeccionamiento, una vez despojada su constituci\u00f3n salvaje del jugo vital primitivo, logran un desarrollo mucho m\u00e1s perfecto que los otros, debido a su belleza y a su madurez.<\/p>\n<p>163. Examina ahora las costumbres y disposiciones de los jud\u00edos, los cuales son como los primeros frutos de la mala fertilidad de la Sinagoga, que cayeron, como cayeron en esta figura los brotes de la higuera, para dar lugar a los frutos de nuestra raza que permanecer\u00e1n para siempre. Porque el primer pueblo de la Sinagoga, como radicalmente enfermo en su actuar malvado, no ha podido absorber la savia de la sabidur\u00eda natural, y por ello cay\u00f3 como un fruto in\u00fatil, con objeto de que de las mismas ramas del \u00e1rbol, fecundado por la savia de la religi\u00f3n, naciese el nuevo pueblo de la Iglesia.<\/p>\n<p> Por tanto, aquel que era, ha dejado de ser, para que el que no era, comenzase a ser. Y por eso, las personas mejores de Israel, a los que se hab\u00eda dado surgir de un ramo m\u00e1s vigoroso, bajo la sombra de la Ley de la cruz y en su seno, se han alimentado de una doble savia, y, del mismo modo que maduraron los primeros frutos, ellos llevar\u00e1n en s\u00ed mismos esos magn\u00edficos frutos a todos; a ellos es a quienes va dirigida esta expresi\u00f3n : Os sentar\u00e9is sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mt 19,28).<\/p>\n<p>164. Y esto no es algo distinto de lo que aconteci\u00f3 a Ad\u00e1n y a Eva, primeros padres nuestros tanto en cuanto a la raza como en lo referente a la ca\u00edda, los cuales se vistieron con las hojas de este \u00e1rbol y merecieron ser arrojados del para\u00edso cuando, d\u00e1ndose cuenta de su transgresi\u00f3n, huyeron de la presencia del Se\u00f1or, que paseaba con ellos, queri\u00e9ndonos indicar con eso que, al fin del mundo, cuando llegue el Se\u00f1or de la salvaci\u00f3n, que tambi\u00e9n a ellos vino a llamar, los jud\u00edos se dar\u00e1n cuenta que las tentaciones del demonio fueron quienes les despojaron de las virtudes y, arrepentidos de la desnudez vergonzosa de su conciencia y vi\u00e9ndose apartados de la religi\u00f3n, sentir\u00e1n una profunda verg\u00fcenza de su prevaricaci\u00f3n y se apartar\u00e1n del Se\u00f1or, tratando de cubrir la ignominia de su conducta con una abundancia de palabras, que semejar\u00e1n un velo tejido con hojas.<\/p>\n<p>165. Por eso, todos aquellos que recogieron de la higuera hojas y no frutos, ser\u00e1n excluidos del reino de Dios; pues ten\u00edan un alma viviente. Y, por el contrario, vino el segundo Ad\u00e1n, que buscaba, no las hojas, sino los frutos, porque ten\u00eda un esp\u00edritu vivificante (1 Cor 15,45). A la verdad, el fruto de la virtud se obtiene mediante el esp\u00edritu, as\u00ed como, por medio de \u00e9l, es como dignamente es adorado el Se\u00f1or. En realidad, el Se\u00f1or buscaba, no porque no supiera que la higuera no ten\u00eda fruto, sino para ense\u00f1arnos, con este ejemplo, que la Sinagoga, ya a esta altura, deb\u00eda tener fruto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n con lo siguiente nos quiere ense\u00f1ar que \u00c9l, que estuvo entre ellos durante tres a\u00f1os, no hab\u00eda venido antes del tiempo se\u00f1alado; y si no, lee lo que sigue: Hace ya tres a\u00f1os que vengo en busca del fruto de esta higuera y no lo hallo; c\u00f3rtala, pues \u00bfpara qu\u00e9 va a ocupar la tierra en balde?<\/p>\n<p>166.El vino a Abrah\u00e1n, a Mois\u00e9s, vino a Mar\u00eda, es decir, apareci\u00f3 como una se\u00f1al (cf. Rom 4,11), apareci\u00f3 en la Ley y apareci\u00f3 con su cuerpo. Su venida la reconocemos por sus beneficios: unas veces nos purifica, otras satisface por nosotros y otras, finalmente, nos santifica y nos justifica. La circuncisi\u00f3n ha purificado, la Ley ha santificado, la gracia ha justificado. \u00c9l es todo en todos y hace una unidad de la multiplicidad.<\/p>\n<p> En verdad, nadie sin el temor de Dios se ha podido justificar. Y na-die merece la Ley si no est\u00e1 purificado de sus culpas, como nadie que desconozca la Ley poseer\u00e1 la gracia. Y por esa raz\u00f3n el pueblo jud\u00edo no pudo purificarse, puesto que su circuncisi\u00f3n no hab\u00eda sido espiritual, sino algo exclusivamente corporal, ni pudo santificarse porque ignor\u00f3 la virtud de la Ley, ya que segu\u00eda los deseos carnales m\u00e1s que los espirituales \u2014y, sin embargo, la Ley es espiritual (Rom 7,14) \u2014, ni pudo justificarse, porque no hac\u00eda penitencia de sus pecados y, por consiguiente, no conoc\u00eda la gracia.<\/p>\n<p>Por no haberse encontrado ning\u00fan fruto en la Sinagoga, se llev\u00f3 a cabo la orden de que pereciera. Pero el buen jardinero, Aquel, sin duda, en el que descansa la Iglesia, presagiando que hab\u00eda sido enviado otro a los gentiles, ya que \u00c9l lo hab\u00eda sido a los circuncisos, intervino con afecto para que ese pueblo jud\u00edo no fuera proscrito, con el fin de que tambi\u00e9n \u00e9l, por medio de la llamada, pudiese ser salvado por la Iglesia, y por eso dijo: D\u00e9jala a\u00fan por este a\u00f1o que la cabe y la abone.<\/p>\n<p>168. \u00a1Qu\u00e9 pronto conoci\u00f3 que la causa de la esterilidad de los jud\u00edos era su dureza de coraz\u00f3n y su soberbia! En verdad, \u00c9l sabe tratar los vicios tan bien como descubrirlos. El promete trabajar para ablandar la dureza del coraz\u00f3n con una lluvia incesante de ap\u00f3stoles, para que &#8220;la palabra de dos filos&#8221; (Hebr 4, 12) devuelva la vida al alma durante tanto tiempo abandonada y, ablandado su coraz\u00f3n, reanime su sentido haci\u00e9ndolo atento al soplo del Esp\u00edritu, con el fin de que una abundancia excesiva no se convierta en un obst\u00e1culo ni esconda la ra\u00edz de la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, dice que le va a echar una carga de abono. Es cierto que la fuerza del abono es grande, y lo es hasta tal punto, que gracias a \u00e9l la misma infecundidad se vuelve fecunda, la aridez reverdece y la esterilidad fructifica. Sobre \u00e9l se sent\u00f3 Job cuando estaba tentado, y no pudo ser vencido; y Pablo considera que todo es esti\u00e9rcol en comparaci\u00f3n con ganar a Cristo (cf. Phil 3,8). Y cuando Job comenz\u00f3 a perderlo todo y se hubo sentado sobre el esti\u00e9rcol, ya nada tuvo el diablo que poder quitarle. No hay duda de que la tierra que se cava resulta fecunda, y el esti\u00e9rcol que se entierra contribuye a la fecundidad. Como es cierto tambi\u00e9n que el Se\u00f1or levanta del polvo al pobre y alza del esti\u00e9rcol al desvalido (Ps 112,7).<\/p>\n<p>169. Y as\u00ed, por medio de una conducta propia de una inteligencia espiritual, y mientras dominan en nosotros sentimientos de humildad, el buen jardinero piensa que los mismos jud\u00edos podr\u00e1n dar frutos si entran dentro del Evangelio de Cristo. \u00c9l se acordaba que el Se\u00f1or hab\u00eda dicho por medio del profeta Ageo que el veinticuatro del noveno mes, a partir desde el d\u00eda en que fue cimentado el templo del Se\u00f1or omnipotente, ni la vid, ni la granada ni el olivo han florecido a\u00fan, pero a partir de este d\u00eda yo los bendecir\u00e9 (Ag 2, 19ss).<\/p>\n<p>Con lo cual se nos quiere ense\u00f1ar que, al llegar el fin del a\u00f1o que transcurre, es decir, en el ocaso de este mundo, ya envejecido, ser\u00e1 fundado el templo de Dios, que es la Iglesia, gracias a la cual y por medio de la santificaci\u00f3n del bautismo, tanto el pueblo jud\u00edo como el de los gentiles podr\u00e1n producir el fruto de sus m\u00e9ritos.<\/p>\n<p>170. Por lo cual, a trav\u00e9s de la naturaleza de este \u00e1rbol, se nos representa el car\u00e1cter de la Sinagoga, fructuosa gracias a un segundo impulso \u2014ya que nosotros somos de la raza de los patriarcas\u2014, y, efectivamente, con toda raz\u00f3n, son comparados los jud\u00edos a los frutos caducos, puesto que, al tener un coraz\u00f3n necio y una cabeza dura, no pueden llegar a un estado duradero. Los que mueran y, por as\u00ed decir, se oculten a este mundo, con el fin de que renazca en ellos el hombre interior por medio del agua del bautismo, \u00e9stos s\u00ed dar\u00e1n fruto. Pero la perfidia de los hombres de dura cerviz ha convertido a la Sinagoga en algo in\u00fatil, y por eso, al ser est\u00e9ril, se da la orden de que se la corte.<\/p>\n<p>171. Lo que se ha dicho de los jud\u00edos es algo que, creo, debemos tener todos nosotros muy presente, no sea que ocupemos un lugar fecundo de la Iglesia desprovistos de m\u00e9ritos, precisamente nosotros que, por estar benditos, como la granada (Ag 2,12ss), debemos dar frutos internos, frutos de pudor, de uni\u00f3n, de mutua caridad y de amor, encerrados en el \u00fanico seno de la Iglesia, nuestra madre, para que no nos da\u00f1e el viento, no nos abata el granizo, ni nos agoste el ardor de la avaricia, ni seamos atacados por la humedad y la lluvia.<\/p>\n<p>172. Algunos, sin embargo, creen que el ejemplo de la higuera no es una figura de la Sinagoga, sino de la maldad y perversidad. Con todo, \u00e9stos piensan as\u00ed porque confunden el g\u00e9nero con la especie, y se dicen que hay que temer lo que el Se\u00f1or dijo a la higuera: \u00a1Que nunca jam\u00e1s nazca de ti fruto!; a pesar de todo, sabemos que muchos jud\u00edos creyeron, como tambi\u00e9n muchos otros lo van a hacer. Pero todo aquel que crea ya no ser\u00e1 un fruto de la Sinagoga, sino de la Iglesia, pues el que renace de la Iglesia ya no nace de la Sinagoga.<\/p>\n<p> Y del mismo modo que han salido de nosotros, pero que no eran de los nuestros, pues, si fueran de los nuestros, hubieran permanecido con nosotros (1 Jn 2,19), as\u00ed tambi\u00e9n nosotros sostenemos que algunos jud\u00edos no hay duda que creen, puesto que, si fueran de la Sinagoga, se hubieran quedado en ella; pero si han salido de la Sinagoga, justo es creer que no eran de ella. Adem\u00e1s, haciendo otra interpretaci\u00f3n, la malicia es el obst\u00e1culo que interviene, tratando de impedir que se produzca fruto alguno, y por eso, cuando venga el Se\u00f1or, destruir\u00e1 todo germen de maldad.<\/p>\n<h2><span id=\"Pablo_VI_papa\">Pablo VI, papa.<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Constitucion_La_conversion_compendio_de_la_vida_cristiana\">Constituci\u00f3n: La conversi\u00f3n, compendio de la vida cristiana.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Constituci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abPaenitemini\u00bb, AAS t. 58, 1966,  pp. 179-180.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abConvert\u00edos y creed  en la Buena Noticia\u00bb (cf. Lc 13,3).<\/p>\n<p>Cristo, que en su vida siempre hizo lo que ense\u00f1\u00f3, antes  de iniciar su ministerio, pas\u00f3 cuarenta d\u00edas y cuarenta noches en la oraci\u00f3n y  el ayuno, e inaugur\u00f3 su misi\u00f3n p\u00fablica con este mensaje gozoso:  <i>Convert\u00edos y creed en la Buena  Noticia. <\/i>Estas  palabras constituyen, en cierto modo, el compendio de toda vida cristiana.<\/p>\n<p> Al reino anunciado por Cristo se puede llegar solamente  por la \u00abmet\u00e1noia\u00bb, es decir, por esa \u00edntima y total transformaci\u00f3n y renovaci\u00f3n  de todo el hombre \u2014de todo su sentir, juzgar y disponer\u2014 que se lleva a cabo en  \u00e9l a la luz de la santidad y caridad de Dios, santidad y caridad que, en el  Hijo, se nos ha manifestado y comunicado con plenitud.<\/p>\n<p> La invitaci\u00f3n del Hijo de Dios a la \u00abmet\u00e1noia\u00bb resulta  mucho m\u00e1s indeclinable en cuanto que \u00e9l no s\u00f3lo la predica, sino que \u00e9l mismo  se ofrece como ejemplo. Pues Cristo es el modelo supremo de penitentes; quiso  padecer la pena por los pecados que no eran suyos, sino de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p> Con Cristo, el hombre queda iluminado con una luz nueva, y  consiguientemente reconoce la santidad de Dios y la gravedad del pecado; por  medio de la palabra de Cristo se le transmite el mensaje que invita a la  conversi\u00f3n y concede el perd\u00f3n de los pecados, dones que consigue plenamente en  el bautismo. Pues este sacramento lo configura de acuerdo con la pasi\u00f3n, muerte  y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, y bajo el sello de este misterio plantea toda la vida  futura del bautizado.<\/p>\n<p>Por ello, siguiendo al Maestro, cada cristiano tiene que  renunciar a s\u00ed mismo, tomar su cruz, participar en los sufrimientos de Cristo;  transformado de esta forma en una imagen de su muerte, se hace capaz de meditar  la gloria de la resurrecci\u00f3n. Tambi\u00e9n siguiendo al Maestro, ya no podr\u00e1 vivir  para s\u00ed mismo, sino para aquel que lo am\u00f3 y se entreg\u00f3 por \u00e9l y tendr\u00e1 tambi\u00e9n  que vivir para los hermanos, <i> completando en su carne los dolores de  Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia.<\/i><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, estando la  Iglesia \u00edntimamente unida a Cristo, la penitencia de cada cristiano tiene  tambi\u00e9n una propia e \u00edntima relaci\u00f3n con toda la comunidad eclesial, pues no  s\u00f3lo en el seno de la Iglesia, en el bautismo, recibe el don de la \u00abmet\u00e1noia\u00bb,  sino que este don se restaura y adquiere nuevo vigor por medio del sacramento de  la penitencia, en aquellos miembros del Cuerpo m\u00edstico que han ca\u00eddo en el  pecado. \u00abPorque quienes se acercan al sacramento de la penitencia reciben por  misericordia de Dios el perd\u00f3n de las ofensas que a \u00e9l se le han infligido, y al  mismo tiempo se reconcilian con la Iglesia, a la que han producido una herida  con el pecado y la cual coopera a su conversi\u00f3n con la caridad, con el ejemplo y  con la oraci\u00f3n\u00bb (LG 11). Finalmente, tambi\u00e9n en la Iglesia el peque\u00f1o acto penitencial impuesto a cada uno en el  sacramento, se hace part\u00edcipe de forma especial de la infinita expiaci\u00f3n de  Cristo, al paso que, por una disposici\u00f3n general de la Iglesia, el penitente  puede \u00edntimamente unir a la satisfacci\u00f3n sacramental todas sus dem\u00e1s acciones,  padecimientos y sufrimientos.<\/p>\n<p> De esta forma la misi\u00f3n de llevar en el  cuerpo y en el alma la muerte del Se\u00f1or, afecta a toda la vida del bautizado, en  todos sus momentos y expresiones.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_Cristo_no_nos_hace_esteriles\">Discurso: Cristo no nos hace est\u00e9riles<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Visita Pastoral a Tur\u00edn. Encuentro con la Juventud. <br \/>Plaza de Mar\u00eda Auxiliadora. Domingo 13 de abril de 1980<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abD\u00e9jala todav\u00eda este a\u00f1o a ver si da fruto en adelante\u00bb (cf. Lc 13,8-9).<\/p>\n<p>[&#8230;] 3. He hablado de fructificaci\u00f3n y me ayuda tambi\u00e9n en esto el Evangelio, cuando propone \u2014es una lectura que hemos encontrado recientemente en la sagrada liturgia\u2014 la comparaci\u00f3n de la higuera est\u00e9ril, que est\u00e1 en peligro de ser arrancada (cf. <i>Lc<\/i> 13, 6-9). El hombre debe fructificar <i>en el tiempo<\/i>, es decir, durante la vida terrena, y no solamente para s\u00ed, sino tambi\u00e9n para los dem\u00e1s, para la sociedad de la que forma parte integrante. Sin embargo, esta su actuaci\u00f3n en el tiempo, precisamente porque \u00e9l est\u00e1 &#8220;contenido&#8221; en el tiempo, no debe hacerle olvidar, ni pasar por alto, la otra dimensi\u00f3n esencial suya, la de un ser que est\u00e1 orientado hacia la eternidad; el hombre, por tanto debe fructificar simult\u00e1neamente tambi\u00e9n<i>para la eternidad<\/i>.<\/p>\n<p>Y si quitamos al hombre esta perspectiva, quedar\u00e1 una higuera est\u00e9ril.<\/p>\n<p>Por una parte, debe &#8220;llenar de s\u00ed mismo&#8221; el tiempo de manera creativa, porque la dimensi\u00f3n ultraterrena no le dispensa ciertamente del deber de obrar con responsabilidad y originalmente, participando con eficacia y en colaboraci\u00f3n con todos los dem\u00e1s hombres, a la edificaci\u00f3n de la sociedad, seg\u00fan las concretas exigencias del momento hist\u00f3rico en que le toca vivir. Es \u00e9ste el sentido cristiano de la &#8220;historicidad&#8221; del hombre. Por otra parte, este compromiso de fe sumerge al joven en una contemporaneidad que lleva en s\u00ed misma, en cierto sentido, una visi\u00f3n contraria al cristianismo. Esta anti-visi\u00f3n presenta estas caracter\u00edsticas que recuerdo aunque sea sumariamente. Al hombre de hoy le falta frecuentemente el sentido de lo trascendente, de las realidades sobrenaturales, de algo que lo supera. El hombre no puede vivir sin algo que vaya m\u00e1s all\u00e1, que lo supere. El hombre se realiza si es consciente de esto, si se supera siempre a s\u00ed mismo, si se trasciende a s\u00ed mismo. Esta transcendencia est\u00e1 inscrita profundamente en la constituci\u00f3n humana de la persona. He aqu\u00ed que, en la anti-visi\u00f3n, como he dicho, contempor\u00e1nea, el significado de la existencia del hombre queda as\u00ed &#8220;determinado&#8221; en el \u00e1mbito de una concepci\u00f3n materialista sobre los diversos problemas, como por ejemplo los de la justicia, del trabajo, etc. De ah\u00ed surgen esos contrastes multiformes entre las categor\u00edas sociales y entre las entidades nacionales, donde se manifiestan los diversos ego\u00edsmos colectivos. Es necesario, sin embargo, superar tal concepci\u00f3n cerrada y, en el fondo, alienante, contraponiendo a ella <i>ese horizonte m\u00e1s amplio<\/i>, que ya la recta raz\u00f3n y, m\u00e1s todav\u00eda, la fe cristiana, nos hacen entrever. As\u00ed, en efecto, los problemas encuentran una soluci\u00f3n m\u00e1s completa; as\u00ed, la justicia asume su plenitud y se realiza en todos sus aspectos; as\u00ed las relaciones humanas, excluida toda forma de ego\u00edsmo, llegan a corresponder a la dignidad del hombre, como persona sobre la cual resplandece el rostro de Dios.<\/p>\n<p>4. De todo ello se deduce la importancia de esa decisi\u00f3n, que vosotros, j\u00f3venes, deb\u00e9is tomar. Tomadla con Cristo, sigui\u00e9ndole generosamente y aceptando sus ense\u00f1anzas, conscientes del eterno amor que en \u00e9l ha encontrado su expresi\u00f3n suprema y su definitivo testimonio. Al deciros esto, no puedo ciertamente ignorar los obst\u00e1culos y peligros, por desgracia no peque\u00f1os ni infrecuentes, que se os presentan en los diversos ambientes del actual contexto social. Pero no deb\u00e9is dejaros desviar; no deb\u00e9is jam\u00e1s ceder a la tentaci\u00f3n, sutil y por lo mismo m\u00e1s insidiosa, de pensar que una decisi\u00f3n as\u00ed pueda perjudicar a la formaci\u00f3n de vuestra personalidad. No dudo en afirmar que tal opini\u00f3n es totalmente falsa; creer que la vida humana, en el proceso de su crecimiento y de su maduraci\u00f3n, pueda ser &#8220;disminuida&#8221; por el influjo de la fe en Cristo, es una idea que debe rechazarse. Es cierto exactamente lo contrario: as\u00ed como la civilizaci\u00f3n resultar\u00eda empobrecida e incompleta sin la presencia del factor religioso, del factor cristiano, de igual modo la vida de cada hombre, y especialmente del joven, quedar\u00eda incompleta y vac\u00eda sin una fuerte experiencia de fe, alcanzada por un contacto directo con Cristo crucificado y resucitado. <i>El cristianismo, la fe, creedme, j\u00f3venes, confiere plenitud y culminaci\u00f3n a vuestra personalidad<\/i>; centrado como est\u00e1 en la figura de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre y, como tal, redentor del hombre, os lleva a la consideraci\u00f3n, a la comprensi\u00f3n, al gusto de todo cuanto hay de grande, de hermoso y de noble en el mundo y en el hombre. La adhesi\u00f3n a Cristo no obstaculiza, sino que dilata y exalta los &#8220;impulsos&#8221; que la sabidur\u00eda de Dios Creador ha puesto en vuestras almas. <i>La adhesi\u00f3n a Cristo no debilita, sino que refuerza el sentido del deber moral, proporcion\u00e1ndoos el deseo y la satisfacci\u00f3n de comprometeros en &#8220;algo que realmente merece la pena&#8221;<\/i>, d\u00e1ndoos, repito, el deseo y la satisfacci\u00f3n de comprometeros as\u00ed, y previniendo el esp\u00edritu contra las tendencias, que hoy surgen con cierta frecuencia en el \u00e1nimo juvenil, a &#8220;dejarse llevar&#8221; o en direcci\u00f3n de una irresponsable o indolente abdicaci\u00f3n, o por el camino de la violencia ciega y homicida. Sobre todo \u2014recordadlo siempre\u2014, la adhesi\u00f3n a Cristo ser\u00e1 fuente de una alegr\u00eda aut\u00e9ntica, de una alegr\u00eda \u00edntima. Os repito, la adhesi\u00f3n a Cristo es fuente de una alegr\u00eda que el mundo no puede dar y que \u2014como El mismo anunci\u00f3 a sus disc\u00edpulos\u2014 ninguno podr\u00e1 jam\u00e1s quitaros (cf. <i>Jn<\/i> 16; 22), incluso estando en el mundo.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_06-03-1983_La_conversion_camino_hacia_la_paz\">Homil\u00eda (06-03-1983): La conversi\u00f3n, camino hacia la paz<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Viaje Apost\u00f3lico a Am\u00e9rica Central. Santa Misa en el Metro Centro de El Salvador.<\/p>\n<p>[&#8230;] 5. La cadena terrible de reacciones, propia de la dial\u00e9ctica amigo-enemigo, se ilumina con la Palabra de Dios que exige amar incluso a los enemigos y perdonarlos. Urge pasar de la desconfianza y agresividad, al respeto, la concordia, en un clima que permita la ponderaci\u00f3n leal y objetiva de las situaciones y la b\u00fasqueda prudente de los remedios. El remedio es la reconciliaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>El amor de Dios nunca desahucia mientras se peregrina en la historia. S\u00f3lo la dureza del hombre acosado por la lucha sin cuartel se reviste de determinismo y fatalismo: se cree entonces err\u00f3neamente que <i>nadie puede cambiar<\/i>, convertirse y que las situaciones deber\u00edan m\u00e1s bien conducirse program\u00e1ticamente hacia un irremediable deterioro.<\/p>\n<p>Es entonces el momento de escuchar la invitaci\u00f3n del Evangelio de este domingo: \u201cSi no os convert\u00eds, todos perecer\u00e9is del mismo modo\u201d (<i>Lc 13,3; Lc 13,5<\/i>). S\u00ed, convertirse y cambiar de conducta, porque como hemos escuchado en el Salmo responsorial Yahv\u00e9 \u201chace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos\u201d (<i>Sal 103,6<\/i>). Por eso el cristiano sabe que todos los pecadores pueden ser rescatados; que el rico despreocupado, injusto, complacido en la ego\u00edsta posesi\u00f3n de sus bienes <i>puede y debe cambiar de actitud<\/i>; que quien acude al terrorismo, <i>puede y debe cambiar<\/i>; que quien rumia rencores y odios, <i>puede y debe librarse de esta esclavitud<\/i>; que los conflictos <i>tienen modos de superaci\u00f3n<\/i>; que donde impera el lenguaje de las armas en pugna, <i>puede y debe reinar el amor<\/i>, factor irreemplazable de paz.<\/p>\n<p>6. Al hablar de conversi\u00f3n como camino hacia la paz, no abogo por una paz artificiosa que oculta los problemas e ignora los mecanismos desgastados que es preciso componer. Se trata de una paz en la verdad, en la justicia, en el reconocimiento integral de los derechos de la persona humana. <i>Es una paz para todos<\/i>, de todas las edades, condiciones, grupos, procedencias, opciones pol\u00edticas. <i>Nadie debe ser excluido del esfuerzo por la paz<\/i>&#8230;<\/p>\n<p>7. Es urgente sepultar la violencia que tantas v\u00edctimas ha cobrado en \u00e9sta y en otras naciones. \u00bfC\u00f3mo? Con una verdadera conversi\u00f3n a Jesucristo. Con una reconciliaci\u00f3n capaz de hermanar a cuantos hoy est\u00e1n separados por muros pol\u00edticos, sociales, econ\u00f3micos e ideol\u00f3gicos. Con mecanismos e instrumentos de <i>aut\u00e9ntica participaci\u00f3n en lo econ\u00f3mico y social<\/i>, con <i>el acceso a los bienes de la tierra para todos<\/i>, con la posibilidad de la <i>realizaci\u00f3n por el trabajo<\/i>; en una palabra, con la <i>aplicaci\u00f3n de la doctrina social de la Iglesia. En este conjunto se inserta un valiente y generoso esfuerzo en favor de la justicia de la que jam\u00e1s se puede prescindir.<\/i><\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_08-06-1988_Dulzura_y_exigencia\">Catequesis (08-06-1988): Dulzura y exigencia<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia general, 8 de junio de 1988, cf. nn. 5-8.<\/p>\n<p>La mansedumbre y humildad de Jes\u00fas llegan a ser atractivas para quien es llamado a acceder a su escuela: &#8220;Aprended de m\u00ed&#8221;. Jes\u00fas es &#8220;<i>el testigo fiel<\/i>&#8221; <i>del amor que Dios nutre para con el hombre<\/i>&#8230;<\/p>\n<p>Pero esta &#8220;mansedumbre y humildad de coraz\u00f3n&#8221; en modo alguno significa debilidad. Al contrario, <i>Jes\u00fas es exigente<\/i>. Su Evangelio es exigente. Jes\u00fas es exigente. No duro o inexorablemente severo: pero fuerte y sin equ\u00edvocos cuando llama a alguien a vivir en la verdad. \u00c9l amonesta a todos y cada uno: <i>&#8220;&#8230;si no os convert\u00eds, todos perecer\u00e9is&#8221;<\/i> (<i>Lc<\/i> 13, 3).<\/p>\n<p>As\u00ed, el Evangelio de la mansedumbre y de la humildad va al mismo paso que el Evangelio de las exigencias morales y hasta de las severas amenazas a quienes no quieren convertirse.\u00a0<i>No hay contradicci\u00f3n<\/i> entre el uno y el otro. Jes\u00fas vive de la verdad que anuncia y del amor que revela y es \u00e9ste un amor exigente como la verdad de la que deriva. Por lo dem\u00e1s, el amor ha planteado <i>las mayores exigencias a Jes\u00fas mismo<\/i> en la hora de Getseman\u00ed, en la hora del Calvario, en la hora de la cruz. Jes\u00fas ha aceptado y secundado estas exigencias hasta el fondo, porque, como nos advierte el Evangelista, \u00c9l &#8220;am\u00f3 hasta el extremo&#8221; (<i>Jn<\/i> 13, 1). Se trata de un amor fiel, por lo cual, el d\u00eda antes de su muerte, pod\u00eda decir al Padre: &#8220;Las palabras que t\u00fa me diste se las he dado a ellos&#8221; (<i>Jn<\/i> 17, 8).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_09-11-1988_El_pecado_es_el_verdadero_mal\">Catequesis (09-11-1988): El pecado es el verdadero mal.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia general, 9 de noviembre de 1988.<\/p>\n<p>El<i> Cristo que sufre<\/i> es, como ha cantado un poeta moderno, &#8220;el Santo que sufre&#8221;, el Inocente que sufre, y, precisamente por ello, su sufrimiento tiene una profundidad mucho mayor en relaci\u00f3n con la de todos los otros hombres, incluso de todos los Job, es decir de todos los que sufren en el mundo sin culpa propia. Ya que Cristo es el \u00fanico que verdaderamente no tiene pecado, y que, m\u00e1s a\u00fan, ni siquiera puede pecar. Es, por tanto, Aqu\u00e9l \u2015el \u00fanico\u2015 que<i> no merece<\/i> absolutamente<i> el sufrimiento<\/i>. Y sin embargo es tambi\u00e9n el que <i>lo ha aceptado<\/i> en la forma m\u00e1s plena y decidida,<i> <\/i>lo ha aceptado<i> voluntariamente y con amor<\/i>. Esto significa ese deseo suyo, esa especie de tensi\u00f3n interior de beber totalmente el c\u00e1liz del dolor (cf. <i>Jn <\/i>18, 11), y esto &#8220;por nuestros pecados, no s\u00f3lo por los nuestros sino tambi\u00e9n por los de todo el mundo&#8221;, como explica el Ap\u00f3stol San Juan (<i>1 Jn<\/i> 2, 2). En tal deseo, que se comunica tambi\u00e9n a un alma sin culpa, se encuentra la ra\u00edz de la redenci\u00f3n del mundo mediante la cruz.<i>La potencia redentora del sufrimiento est\u00e1 en el amor.<\/i><\/p>\n<p>3. Y as\u00ed, por obra de Cristo,<i> cambia radicalmente el sentido del sufrimiento.<\/i> Ya no basta ver en \u00e9l un castigo por los pecados. Es necesario descubrir en \u00e9l la potencia redentora, salv\u00edfica del amor. <i>El mal del sufrimiento<\/i>, en el misterio de la redenci\u00f3n de Cristo, queda superado y de todos modos transformado: <i>se convierte en la fuerza para la liberaci\u00f3n del mal<\/i>, para la victoria del bien. Todo sufrimiento humano, unido al de Cristo, completa &#8220;lo que falta a las tribulaciones de Cristo en la persona que sufre, en favor de su Cuerpo&#8221; (cf. <i>Col<\/i> 1, 24): el Cuerpo es la Iglesia como comunidad salv\u00edfica universal.<\/p>\n<p>4. En su ense\u00f1anza, llamada normalmente prepascual, Jes\u00fas dio a conocer m\u00e1s de una vez que <i>el concepto de sufrimiento, entendido exclusivamente como pena por el pecado, es insuficiente y hasta impropio.<\/i> As\u00ed, cuando le hablaron de algunos galileos &#8220;cuya sangre Pilato hab\u00eda mezclado con la de sus sacrificios&#8221;, Jes\u00fas pregunt\u00f3: &#8220;\u00bfPens\u00e1is que esos galileos eran m\u00e1s pecadores que todos los dem\u00e1s galileos, porque han padecido estas cosas&#8230;? aquellos dieciocho sobre los que se desplom\u00f3 la torre de Silo\u00e9 mat\u00e1ndolos \u00bfpens\u00e1is que eran m\u00e1s culpables que los dem\u00e1s hombres que habitaban en Jerusal\u00e9n?&#8221; (<i>Lc <\/i>13, 1 &#8211; 2.4). <i>Jes\u00fas cuestiona claramente tal modo de pensar, difundido y aceptado com\u00fanmente en aquel tiempo<\/i>, y hace comprender que la &#8220;desgracia&#8221; que comporta sufrimiento no se puede entender exclusivamente como un castigo por los pecados personales. &#8220;No, os lo aseguro&#8221; \u2015declara Jes\u00fas\u2015, y a\u00f1ade: &#8220;Si no os convert\u00eds, todos perecer\u00e9is del mismo modo&#8221; (<i>Lc <\/i>13, 3-4). En el contexto, confrontando estas palabras con las precedentes, es f\u00e1cil descubrir que Jes\u00fas trata de subrayar <i>la necesidad de evitar el pecado, porque este es el verdadero mal, el mal en s\u00ed mismo <\/i>y permaneciendo la solidaridad que une entre s\u00ed a los seres humanos, la ra\u00edz \u00faltima de todo sufrimiento. No basta evitar el pecado s\u00f3lo por miedo al castigo que se puede derivar de \u00e9l para el que lo comete. Es menester &#8220;convertirse&#8221; verdaderamente al bien, de forma que la ley de la solidaridad pueda invertir su eficacia y desarrollar, gracias a la comuni\u00f3n con los sufrimientos de Cristo, un influjo positivo sobre los dem\u00e1s miembros de la familia humana.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentario_sinoptico_y_paralelos\">Comentario sin\u00f3ptico y paralelos<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"cv\">1.<\/span> <strong>\u00abLos galileos cuya sangre hab\u00eda mezclado Pilato con la de sus sacrificios&#8230;\u00bb<\/strong><br \/>\nEpisodio desconocido fuera de este texto, como ocurre tambi\u00e9n con el incidente mencionado en el v. 4. El historiador Flavio Josefo informa de varias intervenciones sangrientas de Pilato en Jerusal\u00e9n, para apagar toda tentativa de revuelta. <\/p>\n<p><span class=\"cv\">2.4<\/span> (|| Jb 6,2)<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s pecadores:<\/strong><em><\/em>  (literalmente &#8220;m\u00e1s deudores&#8221;) refiri\u00e9ndose a la deuda que no podemos pagar (cf. Mt 18,24-25).<br \/>\nPero el m\u00e1s o el menos no es aqu\u00ed la cuesti\u00f3n, sino la relaci\u00f3n interna entre la maldad y la desgracia, como en el caso ejemplar de Job. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed el Evangelio niega la individualizaci\u00f3n de esta relaci\u00f3n misteriosa: es imposible establecer una relaci\u00f3n directa e unilateral de causa-efecto entre lo que hemos de sufrir y nuestros propios actos (o los actos de nuestros padres, en el caso del Ciego de nacimiento). Ciertamente que influyen, pero en un conjunto indisociable donde cada uno causa y sufre a la vez los efectos producidos por todos, y por toda la sociedad de la que somos miembros. Aunque tambi\u00e9n es cierto que algunos deben pagar m\u00e1s o menos, con respecto a sus propias faltas, y llevar sobre s\u00ed las consecuencias de las carencias de sus semejantes \u2013tal como nos beneficiamos tambi\u00e9n m\u00e1s o menos de lo que otros han aportado al mejoramiento de la sociedad\u2013. Esto s\u00f3lo es injusto si lo vemos desde una \u00f3ptica individualista y abstracta; pero visto en su conjunto, es la confirmaci\u00f3n de que &#8220;nadie es una isla&#8221;, pues <strong>todo destino es al mismo tiempo personal y solidario del destino de los otros. <\/strong><\/p>\n<p>Esta solidaridad natural o social se redobla en el orden sobrenatural del Reino, donde &#8220;somos miembros unos de otros&#8221; (Rm 12,4-5; 1Co 12,12-27). Es el misterio de la &#8220;comuni\u00f3n de los santos&#8221; y de la llamada &#8220;reversibilidad de los m\u00e9ritos&#8221;, por la cual se realiza nuestra Redenci\u00f3n por un Otro. Como dijo Elisabeth Leseur:  <em>&#8220;Un alma que se eleva, eleva al mundo entero&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>El libro de Job en su conjunto enfoca sobre todo una espiritualidad de confianza, que se remite a la Sabidur\u00eda providencial de Dios para &#8220;justificar&#8221; (hacer justo) esas disparidades de suerte en las que Job es particularmente afligido. De ello se concluir\u00e1, como en el caso del Ciego de nacimiento de Jn 9, el bien que hace la manifestaci\u00f3n de la Gloria de Dios y de la fidelidad de Job, que repara y sobrepasa todas esas injusticias temporales. <\/p>\n<p>Pero esto no es motivo para ser indiferente y negar que es evidente la desproporci\u00f3n entre los sufrimientos de Job y su conducta anterior. Por esto, brotan las rectificaciones indignadas de Job al simplismo de sus tres amigos, especialmente en los cap\u00edtulos 6-7 y 9-10, cuyo contenido esencial es retomado por la Iglesia en su Oficio de difuntos, como para reconocer aqu\u00ed uno de los testimonios m\u00e1s conmovedores de la condici\u00f3n humana, invitando a todos los que se hallen en esta situaci\u00f3n a refugiarse en Dios que hace justicia. En definitiva, \u00e9sta es la lecci\u00f3n religiosa del libro de Job: el hombre debe persistir en la fe incluso cuando su esp\u00edritu no encuentra sosiego. Para esclarecer el misterio del sufrimiento de los inocentes, era necesario que Cristo resucitara y se conociese el valor del sufrimiento de los hombres unido al sufrimiento del Crucificado. Dos textos de San Pablo responder\u00e1n al angustioso problema de Job: &#8220;<em>Los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros&#8221; <\/em>(Rom 8,18) y <em>&#8220;completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia&#8221; <\/em>(Col 1,24).<\/p>\n<p>Partiendo de ah\u00ed, el Evangelio no ense\u00f1a que si las desgracias sufridas no provienen exclusivamente de quienes las sufren, sino de todos, entonces cada uno est\u00e1 llamado a hacer penitencia, para evitar que todos finalmente perezcan del mismo modo \u2013como lo hemos visto en las cat\u00e1strofes que marcaron el fin de los Reinos de Israel y de Jud\u00e1 (2Re 17,7.23; cf. 24,20); y como lo vimos en el a\u00f1o 70\u2013. \u00bfC\u00f3mo esta misma advertencia no ser\u00e1 v\u00e1lida, y con mayor raz\u00f3n, para los cristianos, miembros del Reino de la comuni\u00f3n de los santos? Es pues necesario que cada cristiano haga penitencia por solidaridad con todo el g\u00e9nero humano. Esta llamada se repite por ejemplo en las apariciones de Lourdes, de F\u00e1tima o de La Salette. <\/p>\n<p><span class=\"cv\">3.5 <\/span> <strong>Si no os convert\u00eds <\/strong><em><\/em><br \/>\nEl verbo original es <em>metanoein<\/em>, que significa conversi\u00f3n o, lo que es lo mismo, retorno a Dios (Mt 3,2). Aqu\u00ed, como en la predicaci\u00f3n de Juan Bautista, la invitaci\u00f3n es sobre todo a la urgencia de producir &#8220;un fruto digno de penitencia&#8221; (Mt 3,8). El aspecto de &#8220;retorno&#8221; o cambio de direcci\u00f3n ser\u00e1 puesto en relieve por el Hijo Pr\u00f3digo (Lc 15,17-20). <\/p>\n<p><strong>|| Jer 4,1-4; 14,7-9<\/strong><\/p>\n<p>La llamada a la penitencia o a la conversi\u00f3n es la funci\u00f3n esencial de todos los profetas: basta recordar a Jon\u00e1s, o el resumen general de la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica que nos hace Jerem\u00edas (Jer 23,1-13), invitaci\u00f3n urgente como \u00fanico medio para prevenir la cat\u00e1strofe que de otro modo, ser\u00eda inevitable. Esta llamada se encuentra tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n mismo del Evangelio, pues es el segundo art\u00edculo del anuncio del Kerygma. <\/p>\n<p><strong>LA PAR\u00c1BOLA DE LA HIGUERA EST\u00c9RIL (Lc 13,6-9)<\/strong><\/p>\n<p>Puesta inmediatamente a continuaci\u00f3n de la llamada a la conversi\u00f3n, quiere hacernos comprender que si bien nos queda todav\u00eda el tiempo presente para convertirnos, el mismo es limitado. <\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, entre los Ramos y la Pasi\u00f3n, Mt y Mc hablar\u00e1n de una higuera maldita y que se seca de un d\u00eda para otro, porque &#8220;el tiempo de la visita&#8221; en el que a\u00fan era posible reconocer a Cristo y volverse a Dios por la fe en su Enviado, habr\u00e1 pasado.<br \/>\nAs\u00ed como &#8220;permanecer bajo su vi\u00f1a y su higuera&#8221;, a ejemplo de Natanael antes de su vocaci\u00f3n, era signo de paz y de bienestar, no solamente f\u00edsico o social, sino tambi\u00e9n espiritual gracias a la meditaci\u00f3n provechosa de la Escritura (Jn 1,48); tambi\u00e9n la figura de este \u00e1rbol seco era el terrible s\u00edmbolo de las desgracias de Israel anunciadas por los profetas (|| Os 9,10-16; Ha 3,17; Is 34,4; Jr 5,17; 8,13, Os 2,14; Jl 1,7.12; Am 4,9).<\/p>\n<p><strong>La Higuera como figura de Israel y de todos los creyentes, y por tanto de nosotros que somos hoy el &#8220;Israel de Dios&#8221;<\/strong><\/p>\n<p>La Higuera no es un \u00e1rbol cualquiera, posee caracter\u00edsticas que otros \u00e1rboles no poseen. San Ambrosio nos ofrece algunos detalles interesantes:<\/p>\n<p><span class=\"citaI\">Era la vi\u00f1a del Se\u00f1or Sabbaoth, la cual entreg\u00f3 al pillaje de los gentiles. Es muy propia la comparaci\u00f3n de la sinagoga con este \u00e1rbol, porque as\u00ed como este \u00e1rbol abunda en hojas hermosas y enga\u00f1a la esperanza de su due\u00f1o que espera sus frutos, as\u00ed tambi\u00e9n en la sinagoga, mientras sus doctores, infecundos por sus obras se gloriaban con sus palabras redundantes como las hojas, la sombra vana de la ley se hac\u00eda m\u00e1s oscura. Tambi\u00e9n este \u00e1rbol es el \u00fanico que produce los frutos desde luego en vez de flores y los frutos primeros caen para dar lugar a los segundos, aunque quedan algunos, muy raros, de los primeros, que no caen. El primer pueblo de la sinagoga cay\u00f3 como fruto in\u00fatil para que saliera el nuevo pueblo de la Iglesia, como de la savia de la antigua religi\u00f3n. Los primeros tallos que brotaron de Israel, como naturaleza vigorosa, bajo la sombra de la ley y de la cruz, en el seno de una y otra, tomando vida de su savia vivificadora (como los higos que maduran primero), aventajaron a todos los dem\u00e1s por la gracia de sus bellos frutos, de los que se dice (Mt 19,28): &#8220;Os sentar\u00e9is sobre doce tronos&#8221;. Algunos, sin embargo, creen que esta higuera no es figura de la sinagoga, sino de la malicia y la iniquidad, pero su interpretaci\u00f3n se diferencia de la anterior \u00fanicamente en que se toma el g\u00e9nero por la especie.<\/span> (San Ambrosio)<\/p>\n<p><strong>&#8230; Buscaba fruto<\/strong><\/p>\n<p><span class=\"citaI\">El mismo Se\u00f1or que estableci\u00f3 la sinagoga por medio de Mois\u00e9s, habiendo nacido en carne mortal y ense\u00f1ado en la sinagoga, busc\u00f3 con frecuencia fruto de fe, pero no lo encontr\u00f3 en la mente de los fariseos. Por esto sigue: &#8220;Y fue a buscar el fruto en ella y no lo encontr\u00f3&#8221;.<\/span>  (Beda)<\/p>\n<p><span class=\"citaI\">Buscaba el Se\u00f1or, no porque ignorase que la higuera carec\u00eda de fruto, sino para dar a conocer en esa figura que la sinagoga ya deb\u00eda tener fruto. Y por lo que sigue da a entender que no hab\u00eda venido antes de tiempo, porque estaba ya tres a\u00f1os predicando. Por esto contin\u00faa: &#8220;Y dijo al que labraba la vi\u00f1a: Mira, tres a\u00f1os ha que vengo a buscar fruto en esta higuera y no le hallo&#8221;. Vino a Abraham, vino a Mois\u00e9s, vino a Mar\u00eda; esto es, vino en figura, vino en la ley y vino corporalmente. Hemos conocido su venida en sus beneficios, primero en la purificaci\u00f3n, despu\u00e9s en la santificaci\u00f3n y, por \u00faltimo, en la justificaci\u00f3n. La circuncisi\u00f3n purific\u00f3, la ley santific\u00f3 y la gracia justific\u00f3. Pero el pueblo jud\u00edo ni pudo purificarse, porque aun cuando tuvo la circuncisi\u00f3n del cuerpo, no tuvo la del alma. Ni pudo santificarse, porque ignorando la virtud de la ley, se dejaba llevar m\u00e1s bien de las cosas carnales que de las espirituales. Ni pod\u00eda justificarse, porque no haciendo penitencia por sus pecados, desconoc\u00eda la gracia. Por tanto, con raz\u00f3n puede decirse que no se encontr\u00f3 fruto ninguno en la sinagoga y por esto se mand\u00f3 cortarla. Sigue: &#8220;C\u00f3rtala, pues, \u00bfpara qu\u00e9 ha de ocupar la tierra?&#8221;. El buen colono (acaso aqu\u00e9l en quien se funda la Iglesia), presagiando que habr\u00eda de enviarse otro a los gentiles y a \u00e9l a los circuncidados, intervino para suplicar que no fuera cortada, comprendiendo, confiado en su vocaci\u00f3n, que el pueblo jud\u00edo podr\u00eda salvarse tambi\u00e9n por la Iglesia. Por esto sigue: &#8220;Mas \u00e9l respondi\u00f3 y le dijo: Se\u00f1or, d\u00e9jala a\u00fan este a\u00f1o&#8221;. Conoci\u00f3 en seguida que la dureza y la soberbia de los jud\u00edos eran las causas de su esterilidad. De este modo el que supo reprender sus vicios conoci\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda de labrar. Por lo cual a\u00f1ade: &#8220;Y la cavar\u00e9 alrededor&#8221;. Ofrece cavar la dureza de sus corazones con los azadones apost\u00f3licos, para evitar que se hunda y esconda en la tierra la ra\u00edz de la sabidur\u00eda. Dice pues, &#8220;Y le echar\u00e9 esti\u00e9rcol&#8221;. Esto es, el afecto de la humildad, por el cual cree que a\u00fan el jud\u00edo puede fructificar en el Evangelio de Cristo. Por lo cual a\u00f1ade: &#8220;Y si con esto diere fruto&#8221;; es decir, ser\u00e1 bueno. &#8220;Si no, la cortar\u00e1s despu\u00e9s&#8221;.<\/span> (San Ambrosio)<\/p>\n<p>Pero la advertencia est\u00e1 dirigida a todas las generaciones, y por tanto a nosotros hoy: seamos diligentes en reconocer a Cristo, convertirnos a \u00c9l, antes que llegue el Fin. <span class=\"citaI\">&#8220;&#8230;cada uno de nosotros es como una higuera plantada en la vi\u00f1a de Dios; es decir, en la Iglesia o en este mundo.&#8221;<\/span> (Teofilacto)<\/p>\n<p><span class=\"citaI\">Pero debe o\u00edrse con gran temor lo que dice: &#8220;C\u00f3rtala, pues, \u00bfpara qu\u00e9 ha de ocupar a\u00fan la tierra?&#8221; En efecto, teniendo cada uno a su modo un lugar en la vida presente, si no da frutos de buenas obras, ocupa la tierra como \u00e1rbol infructuoso. Porque en el sitio en que \u00e9l se encuentra impide que trabajen otros.<\/span> (San Gregorio, ut sup)<\/p>\n<p><span class=\"cv\">Lc 13,8-9a<\/span><\/p>\n<p><strong>Misericordia e intercesi\u00f3n: <em>Se\u00f1or, d\u00e9jala por este a\u00f1o todav\u00eda<\/em><\/strong><br \/>\nHemos de ver tambi\u00e9n en las palabras del vi\u00f1ador una llamada a practicar la misericordia, a interceder por todos los hombres y especialmente de aquellos que nos son queridos y que parecen vivir de espaldas a Dios.<\/p>\n<p><span class=\"citaI\">Es propio de la divina misericordia no imponer castigos en silencio, sino publicar primero sus amenazas excitando a penitencia, as\u00ed como hizo con los ninivitas y ahora con el labrador, diciendo &#8220;C\u00f3rtala&#8221;, estimul\u00e1ndolo a que la cuide y excitando al alma est\u00e9ril a que produzca los debidos frutos.<\/span> (San Basilio, conc. 8, quae de Penitentia inscribitur)<\/p>\n<p><span class=\"citaI\">Por tanto, no nos apresuremos a herir, sino dejemos crecer por misericordia; no sea que cortemos la higuera que a\u00fan puede dar fruto y que a\u00fan puede curar el celo de su inteligente cultivador. Por esto a\u00f1ade aqu\u00ed: &#8220;Mas \u00e9l respondi\u00f3 y le dijo: Se\u00f1or, d\u00e9jala&#8230;&#8221;<\/span> (San Gregorio Nacianceno, orat. in sanct lavacr. 26)<\/p>\n<p><span class=\"citaI\">Tambi\u00e9n el colono que intercede representa a todo santo que dentro de la Iglesia ruega por el que est\u00e1 fuera de ella, diciendo: &#8220;Se\u00f1or, perd\u00f3nala por este a\u00f1o (esto es, en este tiempo con vuestra gracia), hasta que yo cave alrededor de ella&#8221;. Cavar alrededor es ense\u00f1ar la humildad y la paciencia. Porque la fosa es la tierra humilde y el esti\u00e9rcol (tomado en buen sentido) es las inmundicias, pero da fruto. La inmundicia del cultivador es el dolor del que peca. Los que hacen penitencia la hacen sobre sus inmundicias, pero obran con verdad.<\/span> (San Agust\u00edn, De verb. Dom., serm. 31)<\/p>\n<p><span class=\"cv\">Lc 13,9b<\/span><\/p>\n<p><strong>Juicio<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>&#8230; si no da [fruto] la cortar\u00e1s despu\u00e9s <\/em><\/strong><\/p>\n<p><span class=\"citaI\">&#8220;Y si no, la cortar\u00e1s despu\u00e9s&#8221;, esto es, cuando vengas en el d\u00eda del juicio a juzgar a los vivos y a los muertos. Hasta entonces, por ahora perdona.<\/span> (San Agust\u00edn)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jes\u00fas lo de los galileos, cuya sangre hab\u00eda mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrec\u00edan. 2 Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que esos galileos eran m\u00e1s pecadores que los dem\u00e1s galileos porque han padecido todo esto? 3 Os digo que no; y, si no os &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-13-1-9-necesidad-de-la-conversion-parabola-de-la-higuera\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 13, 1-9: Necesidad de la conversi\u00f3n &#8211; Par\u00e1bola de la higuera\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41518","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41518","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41518"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41518\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41518"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41518"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41518"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}