{"id":41519,"date":"2016-10-07T23:35:41","date_gmt":"2016-10-08T04:35:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1310-17-curacion-en-sabado-de-la-mujer-encorvada\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:41","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:41","slug":"lc-1310-17-curacion-en-sabado-de-la-mujer-encorvada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1310-17-curacion-en-sabado-de-la-mujer-encorvada\/","title":{"rendered":"Lc 13,10-17: Curaci\u00f3n en s\u00e1bado de la mujer encorvada"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">10<\/span> Un s\u00e1bado, ense\u00f1aba Jes\u00fas en una sinagoga. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Hab\u00eda una mujer que desde hac\u00eda dieciocho a\u00f1os estaba enferma por causa de un esp\u00edritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ning\u00fan modo. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Al verla, Jes\u00fas la llam\u00f3 y le dijo: \u00abMujer, quedas libre de tu enfermedad\u00bb. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jes\u00fas hab\u00eda curado en s\u00e1bado, se puso a decir a la gente: \u00abHay seis d\u00edas para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos d\u00edas y no en s\u00e1bado\u00bb. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Pero el Se\u00f1or le respondi\u00f3 y dijo: \u00abHip\u00f3critas: cualquiera de vosotros, \u00bfno desata en s\u00e1bado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar? <span class=\"versiculo\">16<\/span> Y a esta, que es hija de Abrah\u00e1n, y que Satan\u00e1s ha tenido atada dieciocho a\u00f1os, \u00bfno era necesario soltarla de tal ligadura en d\u00eda de s\u00e1bado?\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">17<\/span> Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hac\u00eda. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">10.<\/span> Indic\u00f3 en seguida lo que hab\u00eda dicho de la sinagoga y manifiesta que hab\u00eda venido a ella, puesto que predicaba en ella. Por esto dice: <span class=\"ct\">\u00abEstaba un s\u00e1bado ense\u00f1ando en una sinagoga&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">11.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abHab\u00eda una mujer a la que un esp\u00edritu ten\u00eda enferma hac\u00eda dieciocho a\u00f1os; estaba encorvada, y no pod\u00eda en modo alguno enderezarse.\u00bb<\/span> La higuera representa tambi\u00e9n a la sinagoga. Adem\u00e1s, en la mujer enferma se encuentra la figura de la Iglesia, que cumplido que sea el tiempo de la ley y de la resurrecci\u00f3n, se erguir\u00e1 sublime y brillante en una paz perpetua y no podr\u00e1 ya agobiarla la debilidad de nuestra enfermedad. Y esta mujer no hubiera podido curarse, si no hubiese cumplido con la ley y con la gracia. Porque la perfecci\u00f3n est\u00e1 en los diez preceptos de la ley y la plenitud de la resurrecci\u00f3n en el n\u00famero ocho.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15.<\/span> Finalmente, hasta Dios descans\u00f3 de las obras de la creaci\u00f3n, no de las obras santas, que hace siempre en abundancia, como dice el Hijo de Dios (Jn 5,17): &#8220;Mi padre trabaja hasta ahora y yo trabajo&#8221;, demostrando que, como Dios nos ense\u00f1a, deben cesar nuestros trabajos materiales, pero no los espirituales. Por esto el Se\u00f1or le respondi\u00f3 de este modo: <span class=\"ct\">\u00ab\u00a1Hip\u00f3critas! \u00bfNo desat\u00e1is del pesebre todos vosotros en s\u00e1bado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar?\u00bb<\/span><\/p>\n<p>El trabajo del s\u00e1bado significa lo que habr\u00e1 de suceder cuando cada uno, despu\u00e9s de haber cumplido con la ley y con la gracia, ser\u00e1 libertado por la misericordia de Dios de las molestias de la debilidad humana. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 no indic\u00f3 otro animal sino porque quiso dar a conocer que el pueblo jud\u00edo y el gentil ser\u00e1n un d\u00eda librados de la sed del cuerpo y de los ardores de este mundo por la abundancia de la fuente del Se\u00f1or? Y de este modo indic\u00f3 que la Iglesia ser\u00e1 salva por la vocaci\u00f3n de estos dos pueblos.<\/p>\n<h2><span id=\"Crisostomo_in_Cat_Graec\">Cris\u00f3stomo, in Cat. Graec<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">10.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEstaba un s\u00e1bado ense\u00f1ando en una sinagoga&#8230;\u00bb<\/span> Ense\u00f1a, pues, no en cualquier lado, sino en las sinagogas, con firmeza, sin manifestar duda en nada y sin contradecir la ley de Mois\u00e9s y en el s\u00e1bado porque los jud\u00edos descansaban en \u00e9l conforme a la ley.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abReplic\u00f3le el Se\u00f1or: &#8220;\u00a1Hip\u00f3critas! \u00bfNo desat\u00e1is del pesebre todos vosotros en s\u00e1bado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar?&#8221;\u00bb<\/span> Con mucha propiedad el Salvador llama hip\u00f3crita al pr\u00edncipe de la sinagoga, porque aparentaba obrar bajo el influjo de la ley, cuando interiormente estaba lleno de malicia y de envidia. No se disgusta porque se quebrante el s\u00e1bado, sino porque Jesucristo es alabado. Considera tambi\u00e9n que cuando orden\u00f3 alguna cosa, como cuando mand\u00f3 al paral\u00edtico tomar su camilla, hizo m\u00e1s solemne su palabra haciendo ver que esto lo hac\u00eda por la dignidad de su Padre, cuando dice (Jn 5,17): &#8220;Mi Padre obra hasta ahora y yo obro tambi\u00e9n&#8221;. Aqu\u00ed, donde todo lo hace por la palabra, no a\u00f1ade otra cosa para contestar a la calumnia que ellos mismos hac\u00edan.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_in_eadem_Cat_Graec\">San Cirilo, in eadem Cat. Graec<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">11.<\/span> Se verific\u00f3 la encarnaci\u00f3n del divino Verbo para contrarrestar la corrupci\u00f3n, la muerte y la envidia del diablo contra nosotros, lo que se deja conocer en los mismos sucesos. Sigue pues: <span class=\"ct\">\u00abY hab\u00eda una mujer a la que un esp\u00edritu ten\u00eda enferma hac\u00eda dieciocho a\u00f1os\u2026\u00bb<\/span> Dice esp\u00edritu de enfermedad, porque esta mujer sufr\u00eda por la malicia del diablo. Hab\u00eda sido abandonada de Dios por sus propias culpas, o por el pecado de Ad\u00e1n, en virtud del cual el cuerpo humano ha quedado sujeto a la enfermedad y a la muerte. Da, pues, el Se\u00f1or poder al demonio sobre el cuerpo, para que los hombres, oprimidos por el peso de la adversidad, aspiren a vivir mejor. Manifiesta la clase de enfermedad, cuando dice: &#8220;<span class=\"ct\">\u00abEstaba encorvada, y no pod\u00eda en modo alguno enderezarse.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">12-14.<\/span> Manifestando el Se\u00f1or que su venida al mundo destru\u00eda todas las pasiones de los hombres, cur\u00f3 a aquella mujer, por lo que sigue: <span class=\"ct\">\u00abAl verla Jes\u00fas, la llam\u00f3 y le dijo: &#8220;Mujer, quedas libre de tu enfermedad&#8221;.\u00bb<\/span> Expresi\u00f3n muy propia de Dios, llena de suprema majestad. Ahuyenta la enfermedad con su palabra soberana. Tambi\u00e9n le impuso las manos, como dice a continuaci\u00f3n: <span class=\"ct\">\u00abY le impuso las manos. Y al instante se enderez\u00f3, y glorificaba a Dios.\u00bb<\/span> En lo cual debemos conocer que la naturaleza humana de Jesucristo estaba revestida del poder divino. Era, pues, la carne del mismo Dios y no de ning\u00fan otro, como si el Hijo del hombre existiera separado del Hijo de Dios, seg\u00fan han cre\u00eddo algunos falsamente. Pero el jefe de la sinagoga ingrata, en cuanto vio que la mujer se enderez\u00f3 con s\u00f3lo el tacto del Salvador y que publicaba su magnificencia dando gloria a Dios, se llen\u00f3 de envidia y reprendi\u00f3 el milagro, con el pretexto de defender la observancia del s\u00e1bado. Por eso sigue: <span class=\"ct\">\u00abPero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jes\u00fas hubiese hecho una curaci\u00f3n en s\u00e1bado, dec\u00eda a la gente: &#8220;Hay seis d\u00edas en que se puede trabajar; venid, pues, esos d\u00edas a curaros, y no en d\u00eda de s\u00e1bado.&#8221;\u00bb<\/span> Exhorta a que en los dem\u00e1s d\u00edas vean y admiren los milagros del Se\u00f1or, cuando los hombres est\u00e9n repartidos y consagrados a sus propias ocupaciones y no en el s\u00e1bado, cuando descansan, para que no crean. Pero di, \u00bfha prohibido la ley abstenerse de obras manuales en d\u00eda de s\u00e1bado, incluso de las que se hacen con la palabra y la boca? Entonces, no comas, ni bebas, ni hables, ni salmodies en s\u00e1bado. Y si no lees la ley, \u00bfde qu\u00e9 te aprovecha el s\u00e1bado? Adem\u00e1s, si la ley ha prohibido las obras manuales, \u00bfes acaso obra de mano enderezar a una mujer por medio de la palabra?<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15-17.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abReplic\u00f3le el Se\u00f1or: &#8220;\u00a1Hip\u00f3critas! \u00bfNo desat\u00e1is del pesebre todos vosotros en s\u00e1bado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar?&#8221;\u00bb<\/span> El pr\u00edncipe de la sinagoga es reprendido como hip\u00f3crita, porque mientras lleva las bestias a beber agua en s\u00e1bado, no cree digna a una mujer -hija de Abraham por la fe m\u00e1s que por la especie- de ser libertada del lazo de la enfermedad. Por esto dice: <span class=\"ct\">\u00abY a \u00e9sta, que es hija de Abraham, a la que at\u00f3 Satan\u00e1s hace ya dieciocho a\u00f1os, \u00bfno estaba bien desatarla de esta ligadura en d\u00eda de s\u00e1bado?\u00bb<\/span> Quer\u00eda m\u00e1s bien que la mujer continuase mirando a la tierra, como los cuadr\u00fapedos, que el que recobrase la estatura humana, con tal que Jesucristo no fuese alabado. No les qued\u00f3, pues, qu\u00e9 responder y fueron, por tanto, irrebatible reprensi\u00f3n de s\u00ed mismos. Por lo cual sigue: <span class=\"ct\">\u00abY cuando dec\u00eda estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos.\u00bb<\/span> Mas se gozaba el pueblo, al cual favorec\u00edan estos milagros, por lo que sigue: <span class=\"ct\">\u00abMientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hac\u00eda.\u00bb<\/span> La evidencia de las obras del Se\u00f1or respond\u00eda a toda clase de dudas, respecto de los que no le segu\u00edan con mala intenci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio\">San Basilio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">11b.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEstaba encorvada, y no pod\u00eda en modo alguno enderezarse.\u00bb<\/span> La cabeza de los brutos, inclinada hacia el suelo, mira a la tierra, pero la cabeza del hombre est\u00e1 levantada hacia el cielo y sus ojos ven las cosas de arriba. Conviene, pues, buscar las cosas del cielo y no mirar las cosas de la tierra (homil. 9, in Hexameron).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abReplic\u00f3le el Se\u00f1or: &#8220;\u00a1Hip\u00f3critas! \u00bfNo desat\u00e1is del pesebre todos vosotros en s\u00e1bado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar?&#8221;\u00bb<\/span> Se llama hip\u00f3crita el que en un teatro representa la persona de otro. As\u00ed sucede en esta vida, que algunos llevan en su coraz\u00f3n lo contrario de lo que manifiestan exteriormente a los dem\u00e1s hombres (homil. 1. De jejunio).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_in_homil_31_in_Evang\">San Gregorio in homil. 31, in Evang<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">11.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abHab\u00eda una mujer a la que un esp\u00edritu ten\u00eda enferma hac\u00eda dieciocho a\u00f1os; estaba encorvada, y no pod\u00eda en modo alguno enderezarse.\u00bb<\/span> En sentido espiritual representa lo mismo la higuera infructuosa que la mujer encorvada. Porque la naturaleza humana, cayendo voluntariamente en pecado porque no quiso dar el fruto de obediencia, perdi\u00f3 el estado de rectitud y esto lo dan a conocer tanto la higuera est\u00e9ril cuanto la mujer enderezada.<\/p>\n<p>De otro modo: El hombre fue criado en el sexto d\u00eda y en aquel d\u00eda todas las obras del Se\u00f1or se completaron. El n\u00famero seis multiplicado por tres, que son los \u00e1ngulos del tri\u00e1ngulo, hace <b>dieciocho<\/b>. Y como el hombre -que fue hecho en el sexto d\u00eda, no quiso hacer obras perfectas y ha estado enfermo antes de la ley, bajo la ley y en el principio de la gracia- aquella mujer estuvo encorvada dieciocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>Todo pecador que piensa en las cosas de la tierra y no se ocupa de las del cielo, no puede mirar hacia arriba, porque mientras sigue sus bajos deseos vive encorvado de cuerpo y de alma y ve siempre aquello en que piensa sin cesar. El Se\u00f1or la llam\u00f3 y la enderez\u00f3 porque la ilumin\u00f3 y la ayud\u00f3. Algunas veces llama el Se\u00f1or, pero no endereza. De modo que iluminados con frecuencia por la gracia, conocemos lo que debemos hacer, pero por la culpa no obramos como debemos, acostumbrados al pecado. Este doblega nuestra alma y la incapacita de poder enderezarse ya. Se esfuerza y sucumbe, porque cae a pesar suyo all\u00ed en donde permaneci\u00f3 voluntariamente por tanto tiempo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin\">San Agust\u00edn<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">11.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abHab\u00eda una mujer a la que un esp\u00edritu ten\u00eda enferma hac\u00eda dieciocho a\u00f1os; estaba encorvada, y no pod\u00eda en modo alguno enderezarse.\u00bb<\/span> Lo mismo que representaban los tres a\u00f1os del \u00e1rbol, representan los dieciocho a\u00f1os de aquella mujer, porque tres multiplicado por seis, hacen dieciocho. Estaba encorvada y no pod\u00eda mirar hacia arriba, porque o\u00eda en vano las palabras <span class=\"citaI\">elevad a lo alto vuestros corazones<\/span> (De verb. Dom., serm. 31).<\/p>\n<p>El Se\u00f1or compara a esta mujer encorvada desde hac\u00eda dieciocho a\u00f1os al animal que es desatado para ser llevado a abrevar. La mujer, encorvada por la enfermedad, incapaz de enderezarse, es figura del alma debilitada por los deseos terrestres, la cual, como encorvada, ya no puede ocuparse de las cosas del cielo (qu. \u00c9vangiles 2029, trad. del franc\u00e9s).<\/p>\n<p>Vosotros lo sab\u00e9is, hermanos, Cristo ha resucitado, subi\u00f3 al cielo y vendr\u00e1 a juzgar a los vivos y a los muertos. Por lo tanto, que aquel que est\u00e9 encorvado, con su mirada fija en la tierra, aferrado a la felicidad terrestre y creyendo que no hay otra vida en la cual pueda ser dichoso, que se enderece, y si no puede enderezarse por s\u00ed mismo, que implore la ayuda divina. \u00bfAcaso esta mujer encorvada pudo enderezarse por sus propias fuerzas? No, ciertamente. En efecto, su desgracia habr\u00eda continuado si Dios no le hubiese tendido la mano (Serm. 110, trad. del franc\u00e9s).<\/p>\n<p>El n\u00famero seis representa en su triple divisi\u00f3n la cifra de los siglos pasados, porque contamos la era antes de la ley, la era de la ley y la era de la gracia. Es en \u00e9sta \u00faltima que el hombre ha recibido el sacramento de la reconciliaci\u00f3n, para que la resurrecci\u00f3n general, que coincide con el \u00faltimo d\u00eda del universo, el hombre sea completamente renovado en la belleza de su alma y en la enfermedad de su cuerpo. <\/p>\n<p>Podemos pues reconocer una figura de la Iglesia en esta mujer curada por Jesucristo de la enfermedad por medio de la cual Satan\u00e1s la ten\u00eda encorvada. Pues es de ese g\u00e9nero de enemigos escondidos y secretos que se queja el salmista cuando dice: &#8220;Han encorvado mi alma&#8221; (Sal 57,7). Esta mujer estaba enferma desde hac\u00eda 18 a\u00f1os, es decir, 3 veces 6 a\u00f1os. El total de meses que comprenden este per\u00edodo, forma un total de 216 y ese mismo total es el producto de 6 multiplicado por 36&#8230; (De Trinitate 407, trad. del franc\u00e9s)<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">15-16.<\/span> <span class=\"ct\">\u00ab\u00bfNo desat\u00e1is del pesebre todos vosotros en s\u00e1bado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar?. Y a \u00e9sta, que es hija de Abraham, a la que at\u00f3 Satan\u00e1s hace ya dieciocho a\u00f1os, \u00bfno estaba bien desatarla de esta ligadura en d\u00eda de s\u00e1bado?\u00bb<\/span> La hija de Abraham es toda alma fiel, o la Iglesia reunida de uno y otro pueblo por la fe. As\u00ed, en sentido espiritual, el buey o el asno soltados del pesebre para ser llevados al abrevadero, son lo que la hija de Abraham, libertada de los v\u00ednculos de nuestra inclinaci\u00f3n.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Era_incapaz_de_mirar_hacia_lo_alto\">Homil\u00eda: Era incapaz de mirar hacia lo alto.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre el evangelio n. 31.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMujer, quedas libre de tu imperfecci\u00f3n\u00bb (Lc 13,12).<\/p>\n<p>&#8220;Jes\u00fas ense\u00f1aba en la sinagoga un s\u00e1bado. Hab\u00eda all\u00ed, una mujer pose\u00edda, desde hac\u00eda dieciocho a\u00f1os, de un esp\u00edritu que la ten\u00eda invalida\u00bb&#8230; &#8220;estaba curvada, y no pod\u00eda mirar hacia arriba.\u00bb El pecador, preocupado por las cosas de la tierra y no buscando las del cielo, es incapaz de mirar hacia lo alto: como sigue deseos que le llevan hacia abajo, su alma, perdiendo su rectitud, se curva, y no ve m\u00e1s que lo que piensa sin cesar. <\/p>\n<p>Volveos hacia vuestros corazones, hermanos muy queridos, y examinad continuamente los pensamientos a los que no dej\u00e1is de dar vueltas en vuestro esp\u00edritu. Uno piensa en honores, otro en dinero, otro en aumentar sus propiedades. Todas estas cosas son bajas, y cuando el esp\u00edritu se invierte, se desv\u00eda, perdiendo su rectitud. Y porque no se levanta a desear los bienes de alto, es como esta mujer curvada, que sencillamente no puede mirar hacia lo alto&#8230;<\/p>\n<p>El salmista ha descrito muy bien nuestra curvatura cuando dijo de s\u00ed mismo, como s\u00edmbolo de todo el g\u00e9nero humano: \u00abEstoy encorvado y encogido hasta el extremo\u00bb (Sal. 37,7). Se consideraba que el hombre, aunque creado para contemplar la luz de lo alto, fue arrojado fuera del para\u00edso a causa de sus pecados, y que en consecuencia, las tinieblas que reinan en su alma, le hacen perder el apetito de cosas de lo alto y prestar toda su atenci\u00f3n a las de abajo&#8230; Si bien el hombre, perdiendo de vista las cosas del cielo, pensaba s\u00f3lo en las cosas de este mundo, ser\u00eda sin duda curvado y humillado, pero no \u00aben exceso\u00bb. Ahora bien, como no s\u00f3lo las cosas de este mundo hacen bajar sus pensamientos&#8230;, sino, el placer defendido que hunde, no est\u00e1 s\u00f3lo curvado, sino \u00abcurvado en exceso\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ireneo\">San Ireneo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Jesus_perfecciono_la_Ley\">Tratado: Jes\u00fas perfeccion\u00f3 la Ley<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratado contra las herej\u00edas, Libro 4, cap. 6<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfNo estaba bien desatarla de esta ligadura en d\u00eda de s\u00e1bado\u00bb (Lc 13,16).<\/p>\n<p>8,2. El Se\u00f1or actu\u00f3 en defensa de su descendencia, la liber\u00f3 del cautiverio y la llam\u00f3 a la salvaci\u00f3n, (994) como dej\u00f3 claro en la mujer curada (Lc 13,10-13), diciendo a quienes no ten\u00edan una fe semejante a la de Abraham: &#8220;\u00a1Hip\u00f3critas! \u00bfAcaso alguno de vosotros no desata su buey o su asno en d\u00eda de s\u00e1bado y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, a quien Satan\u00e1s tuvo atada durante 18 a\u00f1os, \u00bfno era conveniente librarla de sus ataduras en s\u00e1bado?&#8221; (Lc 13,15-16). Queda, pues, claro que \u00e9l libr\u00f3 y devolvi\u00f3 la vida a quienes cre\u00edan con una fe semejante a la de Abraham, y nada hizo contra la Ley al curarla en s\u00e1bado. La Ley, en efecto, no prohib\u00eda curar a los seres humanos, si incluso se les pod\u00eda circuncidar en ese d\u00eda (Jn 7,22-23); m\u00e1s a\u00fan, ordenaba a los sacerdotes realizar en ese d\u00eda su ministerio, y ni siquiera vetaba que se curara a los animales.<\/p>\n<p>La piscina de Silo\u00e9 con frecuencia cur\u00f3 en s\u00e1bado, y por eso muchos enfermos se sentaban en sus orillas. En cambio la ley sab\u00e1tica mandaba abstenerse de toda labor servil; es decir, de todo trabajo que se emprende por negocio y con deseo de lucro, o por otro fin terreno. En cambio exhortaba a llevar a cabo las obras del alma, que se realizan por el pensamiento o las buenas palabras para ayudar al pr\u00f3jimo. Por eso el Se\u00f1or reprendi\u00f3 a quienes injustamente lo acusaban de curar en s\u00e1bado. De este modo no romp\u00eda sino cumpl\u00eda la Ley, actuando como Sumo Sacerdote que en favor de los seres humanos vuelve propicio a Dios, limpiando a los leprosos, curando a los enfermos y dando su vida, a fin de que el hombre exiliado escape de la condena y sin temor regrese a su heredad.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_03-08-1988_Liberacion_del_pecado\">Catequesis, Audiencia general (03-08-1988): Liberaci\u00f3n del pecado<\/span><\/h3>\n<p>3. En los Hechos de los Ap\u00f3stoles leemos que Jes\u00fas &#8220;pas\u00f3 haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con \u00e9l&#8221; (<i>Act<\/i> 10, 38). En efecto, se ve por los Evangelios que Jes\u00fas sanaba a los enfermos de muchas enfermedades (como por ejemplo, la mujer encorvada, que &#8220;no pod\u00eda en modo alguno enderezarse&#8221; (cf. <i>Lc<\/i> 13, 10-16). Cuando se le presentaba la ocasi\u00f3n de &#8220;<i>expulsar a los esp\u00edritus malos&#8221;<\/i>, si le acusaban de hacer esto con la ayuda del mal, \u00c9l respond\u00eda demostrando lo absurdo de tal insinuaci\u00f3n y dec\u00eda: &#8220;Pero si por el Esp\u00edritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el reino de Dios&#8221; (<i>Mt<\/i> 12, 28; cf. <i>Lc<\/i> 11, 20). Al liberar a los hombres del mal del pecado, Jes\u00fas<i>desenmascara a aqu\u00e9l que es el &#8220;padre del pecado<\/i>&#8220;. Justamente en \u00e9l, en el esp\u00edritu maligno, comienza &#8220;la esclavitud del pecado&#8221; en la que se encuentran los hombres. &#8220;En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre; <i>si<\/i>, pues, <i>el Hijo os da la libertad, ser\u00e9is realmente libres<\/i>&#8221; (<i>Jn<\/i> 8, 34-36).<\/p>\n<p>7. [&#8230;] El pecado constituye una profunda alienaci\u00f3n, en cierto sentido &#8220;<i>hace que se sienta extra\u00f1o&#8221; el hombre en s\u00ed mismo<\/i>, en su \u00edntimo &#8220;yo&#8221;. La liberaci\u00f3n viene con la &#8220;gracia y la verdad&#8221; (cf. <i>Jn<\/i> 1, 17), tra\u00edda por Cristo.<\/p>\n<p>8. Se ve claro en qu\u00e9 consiste la liberaci\u00f3n realizada por Cristo: para qu\u00e9 libertad El nos ha liberado. La liberaci\u00f3n realizada por Cristo se distingue de la que esperaban sus coet\u00e1neos en Israel. Efectivamente, todav\u00eda antes de ir de forma definitiva al Padre, Cristo era interrogado por aquellos que eran sus m\u00e1s \u00edntimos: &#8220;Se\u00f1or, \u00bfes en este momento cuando vas a restablecer el reino de Israel?&#8221; (<i>Act<\/i> 1, 6). Y as\u00ed todav\u00eda entonces \u2015despu\u00e9s de la experiencia de los acontecimientos pascuales\u2015 ellos segu\u00edan pensando <i>en la liberaci\u00f3n en sentido pol\u00edtico<\/i>: bajo este aspecto se esperaba el mes\u00edas, descendiente de David.<\/p>\n<p>9. Pero la liberaci\u00f3n realizada por Cristo al precio de su pasi\u00f3n y muerte en la cruz, tiene un significado esencialmente diverso: <i>es<\/i> <i>la liberaci\u00f3n de lo que en lo m\u00e1s profundo del hombre obstaculiza su relaci\u00f3n con Dios<\/i>. A ese nivel, el pecado significa esclavitud; y Cristo ha vencido el pecado para injertar nuevamente en el hombre la gracia de la filiaci\u00f3n divina, la gracia liberadora. &#8220;Pues no recibisteis un esp\u00edritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un esp\u00edritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: \u00a1Abb\u00e1, Padre!&#8221; (<i>Rom\u00a0<\/i>8, 15).<\/p>\n<p>Esta <i>liberaci\u00f3n espiritual<\/i>, esto es, &#8220;la libertad en el Esp\u00edritu Santo&#8221;, es pues el fruto de la misi\u00f3n salv\u00edfica de Cristo: &#8220;Donde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, all\u00ed est\u00e1 la libertad&#8221; (<i>2<\/i> <i>Cor<\/i> 3, 17). En este sentido <i>hemos &#8220;sido llamados a la libertad<\/i>&#8221; (<i>G\u00e1l<\/i> 5, 13) en Cristo y por medio de Cristo. &#8220;La fe que act\u00faa por la caridad&#8221; (<i>Gal<\/i> 5, 6), es la expresi\u00f3n de esta libertad.<\/p>\n<p>10. Se trata <i>de la liberaci\u00f3n interior del hombre<\/i>, de la &#8220;libertad del coraz\u00f3n&#8221;. La liberaci\u00f3n en sentido social y pol\u00edtico no es la verdadera obra mesi\u00e1nica de Cristo. Por otra parte, es necesario constatar que sin la liberaci\u00f3n realizada por \u00c9l, <i>sin liberar al hombre del pecado<\/i>, y por tanto de toda especie de ego\u00edsmo, no puede haber <i>una liberaci\u00f3n real en sentido socio-pol\u00edtico<\/i>. Ning\u00fan cambio puramente exterior de las estructuras lleva a una verdadera liberaci\u00f3n de la sociedad, mientras el hombre est\u00e9 sometido al pecado y a la mentira, hasta que dominen las pasiones, y con ellas la explotaci\u00f3n y las varias formas de opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>11. Incluso la que se podr\u00eda llamar <i>liberaci\u00f3n en sentido psicol\u00f3gico<\/i>, no se puede realizar plenamente, si no con las fuerzas liberadoras que provienen de Cristo. Ello forma parte de su obra de redenci\u00f3n. Solamente Cristo es &#8220;nuestra paz&#8221; (<i>Ef<\/i> 2, 14). Su gracia y su amor liberan al hombre del miedo existencial ante la falta de sentido de la vida, y de ese tormento de la conciencia que es la herencia del hombre ca\u00eddo en la esclavitud del pecado.<\/p>\n<p>12. <i>La liberaci\u00f3n realizada por Cristo<\/i> con la verdad de su Evangelio, y definitivamente con el Evangelio de su cruz y resurrecci\u00f3n, conservando su car\u00e1cter sobre todo espiritual e &#8220;interior&#8221;, puede extenderse en<i> un radio de acci\u00f3n universal, y est\u00e1 destinada a todos los hombres<\/i>. Las palabras &#8220;por gracia hab\u00e9is sido salvados&#8221; (<i>Ef<\/i> 2, 5), conciernen a todos. Pero al mismo tiempo, esta liberaci\u00f3n, que es &#8220;<i>una gracia&#8221;, es decir, un don, no se puede realizar sin la participaci\u00f3n del hombre<\/i>. El hombre la debe acoger con fe, esperanza y caridad. Debe &#8220;esperar su salvaci\u00f3n con temor y temblor&#8221; (cf. <i>Flp<\/i> 2, 12). &#8220;Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece&#8221; (<i>Flp<\/i> 2, 13). Conscientes de este don sobrenatural, nosotros mismos debemos colaborar con la potencia liberadora de Dios, que con el sacrificio redentor de Cristo, ha encontrado en el mundo como fuente eterna de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"Eusebio_de_Alejandria\">Eusebio de Alejandr\u00eda<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_El_Sabado_llega_a_ser_el_primer_dia_de_la_nueva_creacion\">Homil\u00eda: El S\u00e1bado llega a ser el primer d\u00eda de la nueva creaci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm. atribuido (finales del siglo V) .<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEra s\u00e1bado\u00bb (cf. Lc 13,10).<\/p>\n<p>La semana se compone, evidentemente, de siete d\u00edas: de ellos Dios nos ha dado seis para trabajar, uno para orar, descansar y liberarnos de nuestros pecados. Si hemos cometido faltas durante los seis d\u00edas, podemos repararlas el domingo reconcili\u00e1ndonos con Dios.<\/p>\n<p>Voy a exponerte las razones por las cuales se nos ha transmitido la tradici\u00f3n de guardar el domingo y de abstenernos de trabajar ese d\u00eda. Cuando el Se\u00f1or confi\u00f3 el sacramento a los disc\u00edpulos, \u201cTom\u00f3 el pan, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n, lo rompi\u00f3 y lo dio a sus disc\u00edpulos, diciendo: \u2018Tomad, comed: esto es mi cuerpo roto por vosotros para remisi\u00f3n de los pecados\u2019. De la misma manera  les dio la copa diciendo: \u2018Bebed todos de \u00e9l: esto es mi sangre, la sangre de la Nueva Alianza, derramada por vosotros y por la multitud en remisi\u00f3n de los pecados. Haced esto en memoria m\u00eda`\u201d (Mt 26,26s; 1Co 11,24).<\/p>\n<p>El d\u00eda santo del domingo es, pues, aquel en el que se hace memoria del Se\u00f1or. Por eso se le llama \u201cel d\u00eda del Se\u00f1or\u201d. Y es como el se\u00f1or de los d\u00edas. En efecto, antes de la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or no se le llam\u00f3 \u201cd\u00eda del Se\u00f1or\u201d sino \u201cprimer d\u00eda\u201d. En este d\u00eda, el Se\u00f1or estableci\u00f3 el fundamento de la resurrecci\u00f3n, es decir, que inici\u00f3 la creaci\u00f3n; en este d\u00eda dio al mundo las primicias de la resurrecci\u00f3n; en este d\u00eda, como lo hemos dicho, orden\u00f3 celebrar los santos misterios. Este d\u00eda, pues, para nosotros ha sido el comienzo de toda gracia: comienzo de la creaci\u00f3n del mundo, comienzo de la resurrecci\u00f3n, comienzo de la semana. Este d\u00eda, que en s\u00ed encierra tres comienzos, prefigura la primac\u00eda de la santa Trinidad.<\/p>\n<p>Dir\u00edgete, pues, de buena ma\u00f1ana a la iglesia de Dios, ac\u00e9rcate al Se\u00f1or para confesarle tus pecados, ofr\u00e9cele tu oraci\u00f3n y el arrepentimiento de un coraz\u00f3n contrito. Estate atento durante la santa liturgia, acaba tu oraci\u00f3n y no salgas antes de la despedida de la asamblea. Contempla a tu Se\u00f1or mientras se parte el pan consagrado y se distribuye sin que se destruya. Y si tu conciencia es pura, ac\u00e9rcate y comulga del cuerpo y de la sangre del Se\u00f1or. Si, al contrario, la conciencia te acusa por tus malas acciones, no vayas hasta que no te purifiques de tus culpas por el arrepentimiento.<\/p>\n<p>Este d\u00eda, se nos ofrece como ocasi\u00f3n para la oraci\u00f3n y el descanso. \u201cEste es el d\u00eda que hizo el Se\u00f1or, hagamos fiesta y alegr\u00e9monos en \u00e9l.\u201d (Sal 117,24) Demos gloria a aquel que resucit\u00f3 en este d\u00eda, y al Padre en el Esp\u00edritu Santo, ahora y por los siglos de los siglos.<\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica <\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"La_libertad_del_hombre\">La libertad del hombre<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">1730 ;1739-1742.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEsta mujer, una hija de Abraham a la que Satan\u00e1s ten\u00eda aprisionada&#8230;el la ha desatado\u00bb (Lc 13,16).<\/p>\n<p>La libertad del hombre: Dios ha creado al hombre racional confiri\u00e9ndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos. &#8220;Quiso Dios dejar al hombre en manos de su propia decisi\u00f3n (Si 15,14), de modo que busque a su Creador sin coacciones y, adhiri\u00e9ndose a El,llegue libremente a la plena y feliz perfecci\u00f3n&#8221;; &#8220;El hombre es racional, y por ello semejante a Dios, fue creado libre y due\u00f1o de sus actos&#8221; (San Ireneo).<\/p>\n<p>La libertad del hombre es finita y falible. De hecho el hombre err\u00f3. Libremente pec\u00f3. Al rechazar el proyecto del amor de Dios, se enga\u00f1\u00f3 a s\u00ed mismo y se hizo esclavo del pecado. Esta primera alienaci\u00f3n engendr\u00f3 una multitud de alienaciones. La historia de la humanidad, desde sus or\u00edgenes, atestigua desgracias y opresiones nacidas del coraz\u00f3n del hombre a consecuencia de un mal uso de la libertad&#8230;Al apartarse de la ley moral, el hombre atenta contra su propia libertad, se encadena a s\u00ed mismo, rompe la fraternidad con sus semejantes y se rebela contra la verdad divina.<\/p>\n<p>Por su Cruz gloriosa, Cristo obtuvo la salvaci\u00f3n para todos los hombres. Los rescat\u00f3 del pecado que los ten\u00eda sometidos a esclavitud. &#8220;Para ser libres nos libert\u00f3 Cristo&#8221; (Ga 5,1). En El participamos de la &#8220;verdad que nos hace libres&#8221; (Jn 8,32). El Esp\u00edritu Santo nos ha sido dado, y, como ense\u00f1a el ap\u00f3stol, &#8220;donde est\u00e1 el Esp\u00edritu, all\u00ed es\u00b4t\u00e1 la libertad&#8221; (2Co 3,17). Ya desde ahora nos gloriamos de la &#8220;libertad de los hijos de Dios&#8221; (Rm 8,21).<\/p>\n<p>La gracia de Cristo no se opone de ninguna manera a nuestra libertad cuando \u00e9sta corresponde al sentido de la verdad y del bien que Dios ha puesto en el coraz\u00f3n del hombre. Al contrario, como lo atestigua la experiencia cristiana, especialmente en la oraci\u00f3n, a medida que somos m\u00e1s d\u00f3ciles a los impulsos de la gracia, se acrecientan nuestra \u00edntima verdad y nuestra seguridad en las pruebas, como tambi\u00e9n ante las presiones y coacciones del mundo exterior. Por el trabajo de la gracia, el Esp\u00edritu Santo nos educa en la libertad espiritual para hacer de nosotros colaboradores libres de su obra en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa-2\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Nueva_creacion\">Carta: Nueva creaci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta apost\u00f3lica \u201cDies Domini\u201d, 24-25.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCurado en s\u00e1bado, signo del d\u00eda de la nueva creaci\u00f3n\u00bb (cf. Lc 13,16).<\/p>\n<p>El d\u00eda de la nueva creaci\u00f3n: la comparaci\u00f3n del domingo cristiano con la concepci\u00f3n sab\u00e1tica, propia del Antiguo Testamento, suscit\u00f3 tambi\u00e9n investigaciones teol\u00f3gicas de gran inter\u00e9s. En particular, se puso de relieve la singular conexi\u00f3n entre la resurrecci\u00f3n y la creaci\u00f3n. En efecto, la reflexi\u00f3n cristiana relacion\u00f3 espont\u00e1neamente la resurrecci\u00f3n ocurrida \u00ab el primer d\u00eda de la semana \u00bb con el primer d\u00eda de aquella semana c\u00f3smica (cf. Gn 1,1-2,4), [\u2026]. Esta relaci\u00f3n invita a comprender la resurrecci\u00f3n como inicio de una nueva creaci\u00f3n, cuya primicia es Cristo glorioso, siendo \u00e9l, \u00abprimog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n\u00bb (Col 1,15), tambi\u00e9n el \u00ab primog\u00e9nito de entre los muertos \u00bb (Col 1,18).<\/p>\n<p>El domingo es pues el d\u00eda en el cual, m\u00e1s que en ning\u00fan otro, el cristiano est\u00e1 llamado a recordar la salvaci\u00f3n que, ofrecida en el bautismo, le hace hombre nuevo en Cristo. \u00ab Sepultados con \u00e9l en el bautismo, con \u00e9l tambi\u00e9n hab\u00e9is resucitado por la fe en la acci\u00f3n de Dios, que resucit\u00f3 de entre los muertos \u00bb (Col 2,12; cf. Rm 6,4-6). La liturgia se\u00f1ala esta dimensi\u00f3n bautismal del domingo, sea exhortando a celebrar los bautismos, adem\u00e1s de en la Vigilia pascual, tambi\u00e9n en este d\u00eda semanal \u00aben que la Iglesia conmemora la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb, sea sugiriendo, como oportuno rito penitencial al inicio de la Misa, la aspersi\u00f3n con el agua bendita, que recuerda el bautismo con el que nace toda existencia cristiana.<\/p>\n<h3><span id=\"Carta_15-08-1988_La_mujer_segun_Cristo\">Carta (15-08-1988): La mujer seg\u00fan Cristo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Mulieris dignitatem, sobre la dignidad y la vocaci\u00f3n de la mujer.<\/p>\n<p>13. Recorriendo las p\u00e1ginas del Evangelio pasan ante nuestros ojos un gran <i>n\u00famero de mujeres, de diversa edad y condici\u00f3n. <\/i>Nos encontramos con mujeres aquejadas de enfermedades o de sufrimientos f\u00edsicos, como aquella mujer pose\u00edda por \u00abun esp\u00edritu que la ten\u00eda enferma; estaba encorvada y no pod\u00eda en modo alguno enderezarse\u00bb (<i>Lc<\/i> 13, 11)&#8230;<\/p>\n<p>&#8230; En las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, as\u00ed como en su modo de comportarse, no se encuentra nada que refleje la habitual discriminaci\u00f3n de la mujer, propia del tiempo; por el contrario, <i>sus palabras y sus obras expresan siempre el respeto y el honor debido a la mujer. <\/i>La mujer encorvada es llamada \u00abhija de Abraham\u00bb (<i>Lc<\/i> 13<i>, <\/i>16), mientras en toda la Biblia el t\u00edtulo de \u00abhijo de Abraham\u00bb se refiere s\u00f3lo a los hombres. Recorriendo la v\u00eda dolorosa hacia el G\u00f3lgota, Jes\u00fas dir\u00e1 a las mujeres: \u00abHijas de Jerusal\u00e9n, no llor\u00e9is por m\u00ed\u00bb <i>Lc <\/i>23, 28). Este modo de hablar sobre las mujeres y a las mujeres, y el modo de tratarlas, constituye una clara \u00abnovedad\u00bb respecto a las costumbres dominantes entonces.<\/p>\n<p>&#8230; Estos episodios representan un cuadro de gran transparencia. Cristo es aquel que \u00absabe lo que hay en el hombre\u00bb (cf. <i>Jn <\/i>2, 25), en el hombre y en la mujer. Conoce <i>la dignidad del hombre,<\/i>el <i>valor que tiene a los ojos de Dios. <\/i>El mismo Cristo es la confirmaci\u00f3n definitiva de este valor. Todo lo que dice y hace tiene cumplimiento definitivo en el misterio pascual de la redenci\u00f3n. La actitud de Jes\u00fas en relaci\u00f3n con las mujeres que se encuentran con \u00e9l a lo largo del camino de su servicio mesi\u00e1nico, es el reflejo del designio eterno de Dios que, al crear a cada una de ellas, la elige y la ama en Cristo (cf. <i>Ef<\/i> 1, 1-5 ). Por esto, cada mujer es la \u00ab\u00fanica criatura en la tierra que Dios ha querido por s\u00ed misma\u00bb, <i>cada una hereda tambi\u00e9n desde el \u00abprincipio\u00bb la dignidad de persona precisamente como mujer. <\/i>Jes\u00fas de Nazaret confirma esta dignidad, la recuerda, la renueva y hace de ella un contenido del Evangelio y de la redenci\u00f3n, para lo cual fue enviado al mundo. Es necesario, por consiguiente, introducir en la dimensi\u00f3n del misterio pascual cada palabra y cada gesto de Cristo respecto a la mujer. De esta manera todo tiene su plena explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>25. [&#8230;]\u00a0Meditando todo lo que los Evangelios dicen sobre la actitud de Cristo hacia las mujeres, podemos concluir que <i>como hombre<\/i> \u2014hijo de Israel\u2014 <i>revel\u00f3 <\/i>la dignidad de las \u00abhijas de Abraham\u00bb (cf. <i>Lc <\/i>13, 16), <i>la dignidad que la mujer posee <\/i>desde el \u00abprincipio\u00bb igual que el hombre. Al mismo tiempo, Cristo puso de relieve toda la originalidad que distingue a la mujer del hombre, toda la riqueza que le fue otorgada a ella en el misterio de la creaci\u00f3n. En la actitud de Cristo hacia la mujer se encuentra realizado de modo ejemplar lo que el texto de la <i>Carta a los Efesios <\/i>expresa mediante el concepto de \u00abesposo\u00bb. Precisamente porque el amor divino de Cristo es amor de Esposo, este amor es paradigma y ejemplo para todo amor humano, en particular para el amor del var\u00f3n.<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_11-05-1990_La_enfermedadcomo_pilar_de_la_evangelizacion\">Discurso (11-05-1990): La enfermedad\u00a0como pilar de la evangelizaci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Viaje Apost\u00f3lico a M\u00e9xico y Cura\u00e7ao. <br \/>Ceremonia de Bendici\u00f3n de la Catedral de Villahermosa, Tabasco (M\u00e9xico)<\/p>\n<p>4. El Evangelio nos ha transmitido numerosos ejemplos del trato de Jes\u00fas con los enfermos: el ciego que ped\u00eda junto al camino (cf. <i>Mc<\/i> 10, 46 ss), la hemorroisa (cf. <i>Lc<\/i> 8, 40 ss), el hombre que ten\u00eda una mano paralizada (cf. <i>Mt<\/i> 12, 9 ss), la mujer encorvada (cf. <i>Lc<\/i> 13, 11 ss), los leprosos cf. <i>ib\u00edd<\/i>., 17, 12 ss). Son muchos los que se acercan a Cristo con motivo de su enfermedad: quiz\u00e1s no hubieran acudido a El si hubieran estado sanos.<\/p>\n<p>Hermanos y hermanas, queridos enfermos, vosotros lo sab\u00e9is, vosotros hab\u00e9is tenido esta experiencia: la enfermedad, cuando se acepta, nos acerca a Cristo.<\/p>\n<p>La enfermedad consigue a veces que el hombre caiga de su pedestal de arrogancia y se descubra tal y como es: pobre, desvalido, necesitado de la ayuda de Dios. La enfermedad conduce con frecuencia a cambios radicales en la vida de relaci\u00f3n con Dios de una persona: \u201c\u00a1Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados\u201d (<i>Mt<\/i> 9, 2) son las primeras palabras que escucha el paral\u00edtico de Cafarna\u00fan: \u201cMira, est\u00e1s curado; no peques m\u00e1s, para que no te suceda algo peor\u201d (<i>Jn<\/i> 5, 14), dir\u00e1 el Se\u00f1or al enfermo paral\u00edtico de la piscina Prob\u00e1tica. Son muchos los milagros que el Se\u00f1or realiza en los cuerpos de esos enfermos, pero son m\u00e1s y m\u00e1s importantes los que realiza en sus almas.<\/p>\n<p>5. Estas curaciones sirven a Cristo para se\u00f1alar la llegada del Reino: \u201cId y contad a Juan lo que o\u00eds y veis: Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva\u201d (<i>Mt<\/i> 11, 4-6). Los enfermos del Evangelio son signo del Reino cuando son curados: tambi\u00e9n vosotros sois signos del Reino y, a\u00fan en mayor medida, cuando, aceptando la voluntad del Dios, viv\u00eds con alegr\u00eda vuestra enfermedad.<\/p>\n<p>6. \u00bfComprend\u00e9is por qu\u00e9 la Iglesia os mira con predilecci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00bfComprend\u00e9is por qu\u00e9 la Iglesia se apoya especialmente en vosotros? \u00bfComprend\u00e9is por que el Papa os pide el tesoro de vuestro dolor para realizar la nueva evangelizaci\u00f3n&#8230;\u00a0del mundo entero? En vuestros cuerpos enfermos, en vuestro sufrimiento, en vuestra debilidad, y sobre todo en vuestra alegr\u00eda, all\u00e1 donde est\u00e9is, unidos a Cristo, la Iglesia encontrar\u00e1 la fuerza para extender la acci\u00f3n evangelizadora que El mismo le ha confiado.<\/p>\n<p>Antes de concluir deseo manifestar mi profundo aprecio a cuantos en los hospitales, sanatorios, centros de asistencia y en los hogares&#8230; dedican su capacidad profesional y sus desvelos a aliviar y curar a los hermanos que sufren.<\/p>\n<p>A vosotros, los enfermos aqu\u00ed presentes, y a cuantos siguen este encuentro a trav\u00e9s de la radio y la televisi\u00f3n os encomiendo al cuidado maternal de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, mientras os imparto con afecto una especial Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li>Lunes XXX del Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>10 Un s\u00e1bado, ense\u00f1aba Jes\u00fas en una sinagoga. 11 Hab\u00eda una mujer que desde hac\u00eda dieciocho a\u00f1os estaba enferma por causa de un esp\u00edritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ning\u00fan modo. 12 Al verla, Jes\u00fas la llam\u00f3 y le dijo: \u00abMujer, quedas libre de tu enfermedad\u00bb. 13 Le impuso las manos, y enseguida &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1310-17-curacion-en-sabado-de-la-mujer-encorvada\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 13,10-17: Curaci\u00f3n en s\u00e1bado de la mujer encorvada\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41519","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41519","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41519"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41519\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41519"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41519"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41519"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}