{"id":41522,"date":"2016-10-07T23:35:46","date_gmt":"2016-10-08T04:35:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-13-31-35-herodes-el-astuto-y-apostrofe-a-jerusalen\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:46","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:46","slug":"lc-13-31-35-herodes-el-astuto-y-apostrofe-a-jerusalen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-13-31-35-herodes-el-astuto-y-apostrofe-a-jerusalen\/","title":{"rendered":"Lc 13, 31-35: Herodes el astuto y ap\u00f3strofe a Jerusal\u00e9n"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">31<\/span> En aquella misma ocasi\u00f3n, se acercaron unos fariseos a decirle: \u00abSal y marcha de aqu\u00ed, porque Herodes quiere matarte\u00bb. <span class=\"versiculo\">32<\/span> Y les dijo: \u00abId y decid a ese zorro: \u201cMira, yo arrojo demonios y realizo curaciones hoy y ma\u00f1ana, y al tercer d\u00eda mi obra quedar\u00e1 consumada. <span class=\"versiculo\">33<\/span> Pero es necesario que camine hoy y ma\u00f1ana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusal\u00e9n\u201d.<br \/> <span class=\"versiculo\">34<\/span> \u00a1Jerusal\u00e9n, Jerusal\u00e9n, que matas a los profetas y apedreas a los que se te env\u00edan! Cu\u00e1ntas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina re\u00fane a sus polluelos bajo las alas, y no hab\u00e9is querido. Mirad, vuestra casa va a ser abandonada. <span class=\"versiculo\">35<\/span> Os digo que no me ver\u00e9is hasta el d\u00eda en que dig\u00e1is: \u00a1Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or!\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_in_Cat_graec_Patr\">San Cirilo, <em>in Cat. graec. Patr<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31-33. <\/span> Las palabras del Se\u00f1or ya dichas excitaron la ira en el \u00e1nimo de los fariseos, porque ve\u00edan que los pueblos ya arrepentidos abrazaban la fe de Jesucristo. Por eso, como perd\u00edan la autoridad que ten\u00edan sobre los pueblos y disminu\u00eda su lucro, aparentando que amaban al Salvador, le aconsejan que se marche de all\u00ed. Por esto dice: <span class=\"ct\">\u00abEn aquel mismo momento se acercaron algunos fariseos, y le dijeron: &#8220;Sal y vete de aqu\u00ed, porque Herodes quiere matarte&#8221;.\u00bb<\/span> Pero como Jes\u00fas conoce sus corazones y fines, les responde con mansedumbre y por medio de figuras. Por ello sigue: <span class=\"ct\">\u00abId a decir a ese zorro&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Pero parece que estas palabras se han cambiado y que no se refieren a la persona de Herodes (como algunos han cre\u00eddo), sino m\u00e1s bien a las falsedades de los fariseos. Porque manifiesta que el fariseo queda cerca cuando dice: &#8220;Id y decid a esta raposa&#8221;, como dice el texto griego. Luego mand\u00f3 que se dijese lo que pod\u00eda excitar a la turba de los fariseos: <span class=\"ct\">\u00abYo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y ma\u00f1ana, y al tercer d\u00eda soy consumado.\u00bb<\/span> Ofreci\u00f3 hacer lo que desagradaba a los jud\u00edos, esto es, que mandar\u00eda a los esp\u00edritus inmundos y librar\u00eda a los enfermos de sus enfermedades, hasta que sufriese el tormento de la cruz por su propia voluntad. Y como los fariseos cre\u00edan que temer\u00eda la mano de Herodes, El -que era Se\u00f1or de todos los poderes- rechaz\u00f3 este pensamiento diciendo: <span class=\"ct\">\u00abPero conviene que hoy y ma\u00f1ana y pasado siga adelante&#8230;\u00bb<\/span> Cuando dice &#8220;conviene&#8221;, no da a entender que hay una necesidad imperiosa, sino que m\u00e1s bien andaba por su propia voluntad por donde quer\u00eda, hasta que sufriese la muerte en la venerada cruz; cuyo momento manifiesta diciendo: &#8220;Hoy y ma\u00f1ana&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">34-35. <\/span> El Se\u00f1or se hab\u00eda separado de Jerusal\u00e9n, como abandonando a los que no eran dignos de su presencia. Pero despu\u00e9s de haber realizado muchos milagros volvi\u00f3 a Jerusal\u00e9n, cuando le sali\u00f3 al encuentro la muchedumbre diciendo (Mt 21,9): \u00a1Hosanna al hijo de David! <span class=\"ct\"><em>\u00a1Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or!<\/em><\/span><\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31-34. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abId a decir a ese zorro.\u00bb<\/span> Por los enga\u00f1os y por las acechanzas llama a Herodes zorra, la cual es un animal astuto que se esconde en las cuevas para acechar, que exhala un olor f\u00e9tido y que nunca sigue los caminos rectos. Todo lo cual conviene a los herejes, cuyo tipo es Herodes, quienes se esfuerzan en extinguir en los fieles la humildad de la fe cristiana, es decir, a Cristo.<\/p>\n<p><span class=\"ct\">\u00ab\u00a1Jerusal\u00e9n, Jerusal\u00e9n!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. \u00a1Cu\u00e1ntas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no hab\u00e9is querido!\u00bb<\/span> Llama Jerusal\u00e9n, no a las piedras ni a los edificios, sino a los habitantes, a quien llora con afecto de padre.<\/p>\n<p>Con mucha propiedad llama zorra a Herodes, que fraguaba su muerte. Y se compara a s\u00ed mismo con un ave, porque las zorras acechan siempre con enga\u00f1o a las aves.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">35. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abPues bien, se os va a dejar vuestra casa&#8230;\u00bb<\/span> Esto significa que a la misma ciudad a que hab\u00eda llamado nido, ahora la llama casa de los jud\u00edos. Porque habiendo sido crucificado el Se\u00f1or, vinieron los romanos, rompieron aquel nido vac\u00edo y se apoderaron de la ciudad que ocupaban, de su gente y de su reino.<\/p>\n<p><span class=\"ct\">\u00abOs digo que no me volver\u00e9is&#8230;\u00bb<\/span>, es decir: no ver\u00e9is mi rostro cuando venga por segunda vez si no hac\u00e9is penitencia y confes\u00e1is que yo soy el Hijo del Padre Omnipotente.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31-33. <\/span><span class=\"ct\">\u00abYo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y ma\u00f1ana, y al tercer d\u00eda soy consumado&#8221;.\u00bb<\/span>Como si dijera. \u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is de mi muerte? He aqu\u00ed que se consumar\u00e1 pronto. Hoy y ma\u00f1ana significa muchos d\u00edas, como entre nosotros suele decirse hoy y ma\u00f1ana se har\u00e1 esto, lo cual no quiere decir que se haga en este espacio de tiempo. Y para que expongamos con m\u00e1s claridad este pasaje del Evangelio, no hemos de entender &#8220;Es necesario que yo ande hoy y ma\u00f1ana&#8221;, sino que &#8220;me detenga en el d\u00eda de hoy y el de ma\u00f1ana&#8221; y a\u00f1adir despu\u00e9s &#8220;marchar\u00e9 al d\u00eda siguiente&#8221;, como muchas veces acostumbramos decir cuando contamos: domingo, lunes, martes yo saldr\u00e9, como hablando de dos d\u00edas para se\u00f1alar el tercero. As\u00ed, el Se\u00f1or como contando, dice: &#8220;Pero es necesario que yo ande hoy y ma\u00f1ana y despu\u00e9s en el tercero entre en Jerusal\u00e9n&#8221;.<\/p>\n<p>Pero como ellos dec\u00edan <span class=\"ct\">\u00abSal y vete de aqu\u00ed, porque Herodes quiere matarte\u00bb<\/span> y como hablaban en Galilea, donde reinaba Herodes, manifiesta que no estaba ordenado que padeciese en Galilea, sino en Jerusal\u00e9n. Por esto sigue: <span class=\"ct\">\u00abPorque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusal\u00e9n.\u00bb<\/span> Cuando dice no cabe (esto es, no conviene) que un profeta sea muerto fuera de Jerusal\u00e9n, no creas que obliga a los jud\u00edos con una fuerza coactiva, sino que les dice esto, refiri\u00e9ndose a la avidez que ten\u00edan de su sangre. Como si alguno viendo a un cruel asesino dijese: este camino en el que acecha el asesino, debe estar regado con la sangre de los pasajeros. As\u00ed, no conven\u00eda que el Dios de los profetas muriese en otro lugar que en donde habitan ladrones, porque acostumbrados a derramar la sangre de los profetas, matar\u00edan tambi\u00e9n al Se\u00f1or. Por esto contin\u00faa: <span class=\"ct\">\u00ab\u00a1Jerusal\u00e9n, Jerusal\u00e9n!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">35. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abse os va a dejar vuestra casa\u00bb<\/span>, esto es vuestro templo, como si dijese: Mientras erais virtuosos, el templo era m\u00edo, pero desde que lo hicisteis cueva de ladrones, no es ya mi casa sino vuestra. O, llama casa a toda la naci\u00f3n jud\u00eda, seg\u00fan el salmo (Sal 134,19): &#8220;Casa de Jacob, bendecid al Se\u00f1or&#8221;, con lo que manifiesta que era El mismo quien los gobernaba y los libraba de las manos de sus enemigos.<\/p>\n<p>Prosigue: <span class=\"ct\">\u00abOs digo que no me volver\u00e9is a ver hasta que llegue el d\u00eda en que dig\u00e1is: <em>\u00a1Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or!<\/em>\u00bb<\/span> Y entonces, aunque contra su voluntad, lo confesar\u00e1n como Salvador y Se\u00f1or, cuando ning\u00fan provecho les resultar\u00e1 de ello. Diciendo pues, &#8220;No me ver\u00e9is hasta que venga&#8221;, etc., no indica aquella hora, sino el tiempo de su crucifixi\u00f3n, como diciendo: Despu\u00e9s que me crucifiqu\u00e9is no me ver\u00e9is ya hasta que vuelva a venir.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_De_cons_Evang_lib_2_cap_75\">San Agust\u00edn, <em>De cons. Evang.<\/em> lib. 2, cap. 75<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">32. <\/span> <span class=\"ct\">\u00abPero conviene que hoy y ma\u00f1ana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusal\u00e9n.\u00bb<\/span> En sentido m\u00edstico se comprende que estas palabras las dijo refiri\u00e9ndose a su cuerpo, que es la Iglesia. Porque son <b>expulsados los demonios<\/b> cuando, abandonadas las supersticiones, los gentiles creen en El. Y se verifican las curaciones cuando seg\u00fan sus mandatos se renuncie al diablo y a las vanidades del mundo y llegue la Iglesia al fin de la resurrecci\u00f3n (que se verificar\u00e1 como en el tercer d\u00eda) a la perfecci\u00f3n ang\u00e9lica por la inmortalidad del cuerpo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">34-35. <\/span>[Dice pues: <span class=\"ct\">Yo quise y t\u00fa no has querido,<\/span> como diciendo, cuando he reunido a tantos por mi voluntad siempre eficaz, lo he hecho contra la tuya, porque siempre has sido ingrata] (<em> in Enchirid<\/em>)<\/p>\n<p>No parece que contradice a esta narraci\u00f3n de San Lucas lo que dijo la muchedumbre al llegar el Se\u00f1or a Jerusal\u00e9n (Mt 21): &#8220;Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or&#8221;, porque todav\u00eda no hab\u00eda ido all\u00ed y no se hab\u00eda dicho esto.<\/p>\n<p>Pero como San Lucas -para no venir hasta el tiempo en que se dir\u00edan estas palabras- no dice a d\u00f3nde fue el Se\u00f1or cuando se separ\u00f3 de all\u00ed, porque contin\u00faa su camino hasta que llega a Jerusal\u00e9n, alude con esto a su gloriosa venida.<\/p>\n<p>Debe entenderse que San Lucas quiso ocuparse de esto antes de llevar a Jes\u00fas en su narraci\u00f3n hasta Jerusal\u00e9n, o que, estando ya cerca de esta ciudad, respondi\u00f3 a los que le aconsejaban que se preservase de Herodes, lo que San Mateo dice que habl\u00f3 cuando ya hab\u00eda llegado a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">34a. <\/span><span class=\"ct\">&#8220;Jerusal\u00e9n, Jerusal\u00e9n&#8230;!&#8221;<\/span> La repetici\u00f3n de la palabra Jerusal\u00e9n demuestra compasi\u00f3n o demasiado amor, porque le habla como a una amiga que desprecia a su amante y que por ello habr\u00e1 de ser castigada.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">34b. <\/span> Manifiesta cu\u00e1nto se hab\u00edan olvidado de las divinas bondades a\u00f1adiendo: <span class=\"ct\">\u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no hab\u00e9is querido!\u00bb<\/span> Los llev\u00f3 como de la mano por el sapient\u00edsimo Mois\u00e9s, los advirti\u00f3 por medio de sus profetas, quiso tenerlos bajo sus alas (esto es, al amparo de su poder), pero ellos se privaron de beneficios tan grandes mostr\u00e1ndose desagradecidos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_in_Esaiam_cap_16\">San Basilio, <em>in Esaiam,<\/em> cap. 16<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">34-35. <\/span> Tambi\u00e9n compara a los hijos de Jerusal\u00e9n con los pollos que est\u00e1n en el nido, como diciendo: Las aves que pueden volar a lo alto, est\u00e1n libres de las asechanzas de sus perseguidores, pero t\u00fa ser\u00e1s como el pollo, que necesita de la protecci\u00f3n y de la defensa ajena. Y cuando la madre vuele, ser\u00e1s arrancada del nido, impotente para defenderte y d\u00e9bil para huir. Por ello sigue: <span class=\"ct\">\u00abHe aqu\u00ed que os ser\u00e1 dejada desierta vuestra casa&#8221;.<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"Grec_vel_Severus_in_Cat_graec\">Grec. vel Severus <em>in Cat. graec-<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">34a. <\/span><span class=\"ct\">\u00abJerusal\u00e9n, Jerusal\u00e9n&#8230;!\u00bb<\/span> La repetici\u00f3n de la palabra es tambi\u00e9n una vehemente reprensi\u00f3n, porque aquella que conoce a Dios, \u00bfc\u00f3mo persigue a sus ministros?<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo_presbitero_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Jer\u00f3nimo, presb\u00edtero y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Los_santos_lugares_son_utiles_a_los_que_llevan_su_cruz\">Obras: Los santos lugares son \u00fatiles a los que llevan su cruz.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratado sobre el salmo 95; CCL 78, p. 154-155; Cartas 58,2-4; PL 22, 580.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abJerusal\u00e9n, Jerusal\u00e9n, cu\u00e1ntas veces he querido reunir a tus hijos\u00bb (Lc 13,).<\/p>\n<p>La cruz de Cristo es la salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano; sobre esta columna se construye su casa. Cuando hablo de la cruz, no me refiero al madero sino a la pasi\u00f3n. Esta cruz se encuentra tanto en Breta\u00f1a como en India y en el universo entero&#8230;. Feliz aquel que lleva en su coraz\u00f3n la cruz y la resurrecci\u00f3n, al igual que el lugar de su nacimiento y el lugar de la ascensi\u00f3n de Cristo al cielo. Feliz aquel que tiene Bel\u00e9n en su coraz\u00f3n y en el que Cristo puede nacer cada d\u00eda&#8230; Feliz aquel en cuyo coraz\u00f3n Cristo resucita cada d\u00eda porque cada d\u00eda se arrepiente de sus pecados m\u00e1s leves. Feliz aquel que cada d\u00eda sube del monte de los olivos al Reino de los cielos, donde las aceitunas son sabrosas y donde nace la luz de Cristo&#8230;<\/p>\n<p>No nos debemos felicitar por haber estado en Jerusal\u00e9n, sino por haber vivido santamente en ella. La ciudad que debemos buscar no es la que mat\u00f3 a los profetas y derramado la sangre de Cristo, sino aquella que se alegra por los canales de un r\u00edo que viene de Dios (cf Sal 46,5), la que, construida sobre un monte, no puede quedar escondida, aquella que el ap\u00f3stol Pablo proclama la madre de los santos y en la que \u00e9l mismo se alegra de residir juntamente con los justos (Sal 45,5; Mt 5,14; Ga 4,26)&#8230; No me atrever\u00eda a limitar el poder ilimitado de Dios, a quien el mismo cielo no puede contener, a un lugar determinado o a confinarlo a un peque\u00f1o rinc\u00f3n de la tierra. Cada creyente es apreciado seg\u00fan el m\u00e9rito de su fe y no por el lugar en que habita; y los verdaderos adoradores no tienen necesidad ni de Jerusal\u00e9n ni de Garizim para adorar al Padre, porque \u00abDios es esp\u00edritu\u00bb y sus adoradores deben \u00abadorarlo en esp\u00edritu y en verdad\u00bb (Jn 4,21-23). Y tambi\u00e9n, \u00abel Esp\u00edritu sopla donde quiere\u00bb (Jn 3,8) y \u00abdel Se\u00f1or es la tierra y cuanto la llena\u00bb (Sal 23,1)&#8230;<\/p>\n<p>Los santos lugares de la cruz y la resurrecci\u00f3n s\u00f3lo son \u00fatiles a los que llevan su cruz, resucitan con Cristo cada d\u00eda y dan muestras de ser dignos de habitar en tales sitios. En cuanto a los que dicen \u00abEl Templo del Se\u00f1or, el Templo del Se\u00f1or, el Templo del Se\u00f1or\u00bb (Jr 7,4), que escuchen esta palabra del ap\u00f3stol: \u00abVosotros sois el templo de Dios si el Esp\u00edritu de Dios habita en vosotros\u00bb (1Co 3,16)&#8230; No creas, pues, que le falta algo a tu fe si no has visto Jerusal\u00e9n y no creas que yo soy mejor por el hecho de vivir en este lugar. Sino que aqu\u00ed o donde sea recibir\u00e1s la recompensa seg\u00fan sean tus obras delante de Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta\">Carta: <\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta apost\u00f3lica \u201cRedemptoris Anno\u201d, 20-04-1984.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Jerusal\u00e9n [\u2026]! \u00a1Cu\u00e1ntas veces quise reunir a tus hijos\u00bb (Lc 13,).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estos eximios y eminentes testimonios, Jerusal\u00e9n acoge comunidades vivas de creyentes, cuya presencia es prenda y fuente de esperanza para las personas que desde todas las partes del mundo miran a la Ciudad Santa como a un patrimonio espiritual propio y un signo de paz y de armon\u00eda. As\u00ed es, porque en su calidad de patria del coraz\u00f3n de todos los descendientes espirituales de Abraham, para quienes resulta inmensamente entra\u00f1able, y en su calidad de punto de confluencia, Jerusal\u00e9n se levanta, a los ojos de la fe, entre la trascendencia infinita de Dios y la realidad del ser creado, como s\u00edmbolo de encuentro, de uni\u00f3n y de paz para toda la familia humana. La Ciudad Santa encierra, pues, una profunda invitaci\u00f3n a la paz, dirigida a toda la humanidad, y en particular a los adoradores del Dios \u00fanico y grande, Padre misericordioso de los pueblos. Pero, por desgracia, hay que reconocer que Jerusal\u00e9n est\u00e1 siendo motivo de persistente rivalidad, de violencia y de reivindicaciones exclusivistas.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n y estas consideraciones traen espont\u00e1neamente a los labios las palabras del Profeta: &#8220;Por amor de Si\u00f3n yo no me callar\u00e9, y por Jerusal\u00e9n no parar\u00e9 hasta que resplandezca su justicia como luz esplendente, y su salvaci\u00f3n como antorcha encendida&#8221; (Is 62, 1). Pienso y suspiro por el d\u00eda en que todos seamos realmente tan &#8220;ense\u00f1ados por Dios&#8221; (Jn 6, 45), que escuchemos su mensaje de reconciliaci\u00f3n y de paz. Pienso en el d\u00eda en que jud\u00edos, cristianos y musulmanes puedan intercambiarse en Jerusal\u00e9n el saludo de paz que Jes\u00fas dirigi\u00f3 a los disc\u00edpulos, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n: &#8220;La paz sea con vosotros&#8221; (Jn 20, 19).<\/p>\n<h2><span id=\"Juliana_de_Norwich_reclusa_inglesa\">Juliana de Norwich, reclusa inglesa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras\">Obras: <\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Revelaciones del amor divino, cap. 31.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCu\u00e1ntas veces quise reunir a tus hijos\u00bb (Lc 9,).<\/p>\n<p>La sed espiritual de Cristo tendr\u00e1 final. He aqu\u00ed su sed: su deseo intenso de amor hacia nosotros, que durar\u00e1 hasta el juicio final. Ya que los elegidos, que ser\u00e1n la alegr\u00eda y la felicidad de Jes\u00fas durante toda la Eternidad, est\u00e1n a\u00fan en parte aqu\u00ed abajo, y, despu\u00e9s de nosotros, habr\u00e1 otros hasta el \u00faltimo d\u00eda. Su sed ardiente es poseernos a todos en \u00c9l, para su gran felicidad &#8211; por lo menos, esto es lo que me parece a m\u00ed&#8230;<\/p>\n<p>En tanto que Dios, es la felicidad perfecta, bienaventuranza infinita que no puede ser aumentada ni disminuida&#8230; Pero la fe nos ense\u00f1a que, por su humanidad, quiso sufrir la Pasi\u00f3n, sufrir todo tipo de dolores y morir por amor a nosotros y para nuestra felicidad eterna&#8230; En tanto que es nuestra Cabeza, Cristo est\u00e1 consagrado y no puede seguir sufriendo; pero, puesto que es tambi\u00e9n el cuerpo que une a todos sus miembros (Ef. 1,23), no est\u00e1 todav\u00eda completamente glorioso e impasible. Por eso, siente siempre este deseo y  esta sed que sent\u00eda de Cruz (Jn 19,28) y que me parece, estaban en \u00e9l desde toda la Eternidad. Y as\u00ed se puede decir ahora y se dir\u00e1, hasta que la \u00faltima alma salvada, haya entrado en esta Bienaventuranza.<\/p>\n<p>S\u00ed, tan cierto es que hay en Dios misericordia y piedad, como que hay en \u00c9l esa sed y ese deseo. En virtud de este deseo, que est\u00e1 en Cristo, nosotros tambi\u00e9n lo deseamos: sin esto ninguna alma llega al cielo. Este deseo y sed proceden, me parece, de la infinita bondad de Dios, y su misericordia&#8230;; y esta sed persistir\u00e1 en \u00e9l, mientras estemos en la indigencia, atray\u00e9ndonos a su Bienaventuranza.<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Taulero_dominico_en_Estrasburgo\">Juan Taulero, dominico en Estrasburgo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 21, 4\u00ba para la Ascensi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina re\u00fane a sus pollitos bajo las alas, pero no hab\u00e9is querido!\u00bb (Lc 9,).<\/p>\n<p>Jerusal\u00e9n era una ciudad de paz, y fue tambi\u00e9n una ciudad de tormento, porque en ella Jes\u00fas sufri\u00f3 inmensamente y en ella muri\u00f3 dolorosamente. Es en esta ciudad que hemos de ser sus testigos, y no con palabras sino en verdad, con nuestra vida, imit\u00e1ndolo tanto como podamos. Muchos hombres habr\u00eda que, gustosamente, ser\u00edan testigos de Dios en la paz con tal que todo les fuera seg\u00fan su criterio. Gustosamente ser\u00edan santos, con la condici\u00f3n de no encontrar nada amargo en los ejercicios y trabajos para llegara a serlo. Querr\u00edan gustar, desear y conocer las dulzuras divinas sin tener que pasar por ninguna clase de amargura, pena o desolaci\u00f3n. En cuanto les sobrevienen fuertes tentaciones y tinieblas, en cuanto les deja el sentimiento y la conciencia de estar en Dios, en cuanto se sienten abandonados interior y exteriormente, entonces todo lo abandonan y as\u00ed dejan de ser verdaderos testigos.<\/p>\n<p>Todos los hombres buscan la paz. Por todas partes, en sus obras y de todas maneras buscan la paz. \u00a1Ah! que podamos nosotros liberarnos de esta b\u00fasqueda y podamos buscar la paz en el tormento. Es tan s\u00f3lo ah\u00ed que nace la verdadera paz, la que permanece, la que perdura&#8230;Busquemos la paz en el dolor, el gozo en la tristeza, la simplicidad en la multiplicidad, la consolaci\u00f3n en la amargura; es as\u00ed que llegaremos a ser en verdad los testigos de Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_de_Aquino\">Santo Tom\u00e1s de Aquino<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Suma_Teologica_Padecio_Cristo_en_el_lugar_apropiado\">Suma Teol\u00f3gica: \u00bfPadeci\u00f3 Cristo en el lugar apropiado?<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">q. 46, art.  10: Santo Tom\u00e1s da interesantes detalles sobre la muerte de Cristo en Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p><b>Objeciones<\/b> por las que parece que Cristo no padeci\u00f3 en el lugar apropiado.<br \/>\n1. Cristo padeci\u00f3 en su naturaleza humana, que fue concebida por la Virgen en Nazaret, y que naci\u00f3 en Bel\u00e9n. Luego parece que no debi\u00f3 padecer en Jerusal\u00e9n, sino en Nazaret o en Bel\u00e9n.<br \/>\n2. La verdad debe corresponder a la figura. Pero la pasi\u00f3n de Cristo estaba figurada por los sacrificios de la ley antigua. Y tales sacrificios se ofrec\u00edan en el templo. Luego tambi\u00e9n Cristo debi\u00f3 padecer en el templo, y no fuera de las puertas de la ciudad.<br \/>\n3. La medicina debe responder a la enfermedad. Ahora bien, la pasi\u00f3n de Cristo fue medicina contra el pecado de Ad\u00e1n. Pero \u00e9ste no fue sepultado en Jerusal\u00e9n, sino en Hebr\u00f3n, pues en Jos 14,15 se dice: El nombre primitivo de Hebr\u00f3n fue Quiryat-Arb\u00e9; Ad\u00e1n, el mayor de todos, fue enterrado all\u00ed, en tierra de los Anaquitas. Luego parece que Cristo debi\u00f3 padecer en Hebr\u00f3n y no en Jerusal\u00e9n.<br \/>\nContra esto: est\u00e1 lo que se lee en Lc 13,33: No es posible que un profeta perezca fuera de Jerusal\u00e9n. Por consiguiente, padeci\u00f3 oportunamente en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p><b>Respondo:<\/b> Como se escribe en el libro Octoginta trium quaest., <b>el Salvador lo realiz\u00f3 todo en los lugares y en los tiempos apropiados,<\/b> porque, as\u00ed como todas las cosas est\u00e1n en sus manos, as\u00ed tambi\u00e9n lo est\u00e1n todos los lugares. Y, por consiguiente, lo mismo que Cristo padeci\u00f3 en el tiempo debido, igualmente padeci\u00f3 en el lugar oportuno.<\/p>\n<p><b>Soluciones a las objeciones:<\/b><br \/>\n1. Cristo padeci\u00f3 convenient\u00edsimamente en Jerusal\u00e9n.<br \/>\nPrimero, porque <b>Jerusal\u00e9n era el lugar elegido por Dios para que all\u00ed le fueran ofrecidos los sacrificios.<\/b> Tales sacrificios figuraban la pasi\u00f3n de Cristo, que es el verdadero sacrificio, seg\u00fan aquellas palabras de Ep 5,2: Se entreg\u00f3 a si mismo como hostia y oblaci\u00f3n de suave olor. Por lo cual dice Beda, en una Homil\u00eda, que acerc\u00e1ndose la hora de la pasi\u00f3n, quiso el Se\u00f1or acercarse al lugar de la pasi\u00f3n, es decir, a Jerusal\u00e9n, adonde lleg\u00f3 cinco d\u00edas antes de la Pascua; como el cordero pascual, cinco d\u00edas antes de la Pascua, esto es, en la d\u00e9cima luna, era llevado al lugar de la inmolaci\u00f3n, conforme al precepto de la ley (cf. Ex 12).<br \/>\nSegundo, porque <b>la eficacia de su pasi\u00f3n deb\u00eda extenderse por todo el mundo,<\/b> quiso padecer en medio de la tierra habitable, es decir, en Jerusal\u00e9n. Por esto se dice en Sal 73,12: Dios, nuestro Rey antes de los siglos, \u00c9l realiz\u00f3 la salvaci\u00f3n en medio de la tierra, es decir, en Jerusal\u00e9n, de la que se asegura ser el ombligo de la tierra.<br \/>\nTercero, porque <b>esto conven\u00eda en grado sumo a su humildad,<\/b> es a saber: para que, como eligi\u00f3 el m\u00e1s infame g\u00e9nero de muerte, as\u00ed tambi\u00e9n correspondi\u00f3 a su humildad el no rehuir padecer la ignominia en un lugar tan c\u00e9lebre. Por lo que el papa Le\u00f3n, en un Serm\u00f3n de Epifan\u00eda, dice: El que hab\u00eda tomado la forma de siervo, prefiri\u00f3 Bel\u00e9n para su nacimiento, Jerusal\u00e9n para su pasi\u00f3n.<br \/>\nCuarto, para hacer ver que la iniquidad de los que le mataron tuvo su origen en los pr\u00edncipes del pueblo. Y por eso quiso padecer en Jerusal\u00e9n, donde ellos viv\u00edan. De donde, en Ac 4,27, se dice: Junt\u00e1ronse en esta dudad contra tu santo siervo Jes\u00fas, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel.<\/p>\n<p>2. <b>Cristo no padeci\u00f3 en el templo o en la ciudad, sino fuera de sus puertas,<\/b> por tres motivos.<br \/>\nPrimero, <b>para que la verdad correspondiese a la figura.<\/b> Pues el novillo y el macho cabr\u00edo, que se ofrec\u00edan en sacrificio solemn\u00edsimo para expiaci\u00f3n de todo el pueblo, eran quemados fuera del campamento, como est\u00e1 mandado en Lv 16,27. Por lo cual se dice en He 13,11-12: Los cuerpos de aquellos animales cuya sangre, ofrecida por los pecados, es introducida en el santuario por el pont\u00edfice, son quemados fuera del campamento. Por lo cual tambi\u00e9n Jes\u00fas, af\u00edn de santificar a su pueblo, padeci\u00f3 fuera de las puertas.<br \/>\nSegundo, para darnos as\u00ed ejemplo sobre <b>el modo de salir de la vida mundana.<\/b><br \/>\nPor eso, en el mismo pasaje se a\u00f1ade: Salgamos, pues, a El fuera del campamento, cargando con su oprobio (v. 13).<br \/>\nTercero, porque, como dice Cris\u00f3stomo en un Serm\u00f3n de Pasi\u00f3n, el Se\u00f1or no quiso padecer bajo techado, ni en el Templo judaico, para que los jud\u00edos no sustrajesen furtivamente el sacrificio de la salvaci\u00f3n, y para que no pensasen que s\u00f3lo se hab\u00eda ofrecido por aquel pueblo. Y por eso padeci\u00f3 fuera de la ciudad, fuera de las murallas, para que comprendas que el sacrificio es com\u00fan, que <b>es la oblaci\u00f3n de la tierra entera,<\/b> que la purificaci\u00f3n es com\u00fan.<\/p>\n<p>3. Como escribe Jer\u00f3nimo In Matth., alguno explic\u00f3 el &#8220;lugar del calvario&#8221; porque all\u00ed fue sepultado. Ad\u00e1n, y, en consecuencia, que fue llamado as\u00ed porque all\u00ed fue enterrada la cabeza del primer hombre. Esta interpretaci\u00f3n es bien acogida y halaga los o\u00eddos del pueblo, pero no es cierta. Fuera de la ciudad, y fuera de las puertas, hay lugares en que son decapitados los condenados, y por eso se han llamado &#8220;calvarios&#8221;, esto es, &#8220;lugar de los decapitados&#8221;. Por eso fue crucificado all\u00ed Jes\u00fas, a fin de que los estandartes del martirio fuesen erigidos all\u00ed donde antes estaba el lugar de los condenados. En el libro de Josu\u00e9, hijo de Nun, se lee que Ad\u00e1n fue sepultado junto a Hebr\u00f3n.<br \/>\nY Jes\u00fas deb\u00eda ser crucificado en el lugar com\u00fan de los condenados, m\u00e1s bien que junto al sepulcro de Ad\u00e1n, <b>con el fin de hacer ver que la cruz de Cristo era el remedio no s\u00f3lo contra el pecado personal de Ad\u00e1n, sino contra los pecados del mundo entero.<\/b><\/p>\n<h2><span id=\"San_Ireneo\">San Ireneo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_contra_las_herejias_41_Los_hijos_del_maligno\">Tratado contra las herej\u00edas, 41: Los hijos del maligno<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"numRef\">41,1.<\/span> El [Jesucristo] afirm\u00f3 que algunos de los \u00e1ngeles pertenecen al diablo, y para ellos se prepar\u00f3 el fuego eterno (Mt 25,41). Tambi\u00e9n dice en la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a: &#8220;La ciza\u00f1a son los hijos del maligno&#8221; (Mt 13,38). Por eso debemos decir que adscribi\u00f3 a todos los ap\u00f3statas a aquel que es el iniciador de la transgresi\u00f3n. No es que (el demonio) haya creado en cuanto a su naturaleza a los \u00e1ngeles y a los seres humanos. En efecto, nada se halla (en la Escritura) que el diablo haya hecho, pues \u00e9l mismo es una creatura de Dios, como lo son los dem\u00e1s \u00e1ngeles. Dios fue quien hizo todas las cosas, como dice David: &#8220;Dijo, y todas las cosas fueron hechas; lo mand\u00f3, y fueron creadas&#8221; (Sal 33,9).<\/p>\n<p><span class=\"numRef\">41,2.<\/span> Y como Dios cre\u00f3 todas las cosas, pero el diablo se convirti\u00f3 en causa de la apostas\u00eda propia y de los otros, con justicia la Escritura a quienes perseveran en la apostas\u00eda siempre los llama hijos del diablo y \u00e1ngeles del maligno. Seg\u00fan hemos explicado anteriormente, de dos maneras se puede llamar hijo a una persona: o por naturaleza, en cuanto que es hijo de nacimiento; o porque se hace hijo y se le tiene por tal. Y hay diferencia entre nacer y hacerse: porque el primero nace de otro; en cambio el segundo es hecho por otro, es decir, o en cuanto a su ser o en cuanto a la ense\u00f1anza doctrinal<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\"> [1]<\/a>; pues suele llamarse hijo de un maestro tambi\u00e9n a quien \u00e9ste educa con su palabra, y al maestro se le llama padre. En cambio, por naturaleza todos somos hijos de Dios por la creaci\u00f3n, pues \u00e9l nos ha hecho. Mas en cuanto a la obediencia y la doctrina, no todos son hijos de Dios, sino los que creen en \u00e9l (Jn 1,12) y hacen su voluntad (Mt 12,50). Quienes no creen ni hacen su voluntad son hijos y \u00e1ngeles del diablo, porque hacen la voluntad del diablo (Jn 8,41). Por eso dice Isa\u00edas: &#8220;Hijos cri\u00e9 y elev\u00e9, pero ellos me despreciaron&#8221; (Is 1,2). Y tambi\u00e9n los llama hijos de extra\u00f1os: &#8220;Esos hijos extranjeros me enga\u00f1aron&#8221; (Sal 18,46). Por naturaleza son sus hijos, porque \u00e9l los hizo; pero por sus obras no son sus hijos.<\/p>\n<p><span class=\"numRef\">41,3.<\/span> Entre los seres humanos, los hijos rebeldes a sus padres que reniegan de ellos, son hijos por naturaleza; pero por ley se pueden enajenar, pues sus padres naturales los desheredan. De modo semejante quienes no obedecen a Dios y reniegan de \u00e9l, dejan de ser sus hijos. Por eso no pueden recibir su herencia, como dice David: &#8220;Desde antes de nacer se corrompen los malvados, su veneno es semejante al de la v\u00edbora&#8221; (Sal 58,4-5). Por eso el Se\u00f1or, sabiendo que eran hijos de seres humanos, sin embargo les llam\u00f3 &#8220;raza de v\u00edboras&#8221; (Mt 23,33), pues se parecen a esos animales por su modo tortuoso de moverse para da\u00f1ar a los dem\u00e1s: &#8220;Cuidaos, dijo, de la levadura de los fariseos y saduceos&#8221; (Mt 16,6). Y afirm\u00f3 de Herodes: &#8220;Id y decid a esa zorra&#8221; (Lc 13,32), para dar a entender su dolo y su astucia llena de malicia. Por eso el profeta Jerem\u00edas dijo: &#8220;El hombre a quien se eleva a los honores se convierte en bestia&#8221; (Sal 49,21)<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn2\" id=\"_ednref2\"> [2]<\/a>. Y tambi\u00e9n: &#8220;Se hicieron como caballos en celo ante la hembra, cada uno de ellos relincha por la mujer del pr\u00f3jimo&#8221; (Jr 5,8).<\/p>\n<p>Isa\u00edas, predicando en Judea en disputa con Israel los llamaba &#8220;pr\u00edncipes de Sodoma y pueblo de Gomorra&#8221; (Is 1,10). As\u00ed daba a entender que ellos se hab\u00edan hecho semejantes a los sodomitas, por la transgresi\u00f3n y por cometer los mismos pecados: por la semejanza de sus actos los llam\u00f3 con la misma palabra. No es que Dios los hubiera hecho as\u00ed por naturaleza, ya que ellos pod\u00edan obrar justamente, pues les dijo d\u00e1ndoles un buen consejo: &#8220;Lavaos, purificaos, arrojad de vuestros corazones la maldad ante mis ojos, apartaos de vuestras iniquidades&#8221; (Is 1,16); porque ellos comet\u00edan pecado como los sodomitas, tambi\u00e9n como ellos recibir\u00edan el castigo; mas si se convert\u00edan, hac\u00edan penitencia y se apartaban de sus maldades, pod\u00edan volver a ser hijos de Dios y alcanzar la herencia de la incorrupci\u00f3n que \u00e9l otorga. En este sentido llam\u00f3 a quienes creen en el diablo y act\u00faan seg\u00fan sus obras, \u00e1ngeles del diablo e hijos del maligno. Uno y el mismo Dios los cre\u00f3 a todos en un principio; cuando creen en Dios, lo obedecen, perseveran en guardar su doctrina, son hijos de Dios; mas cuando se apartan de \u00e9l y pecan, se les adscribe al diablo, el cual desde el principio se convirti\u00f3 en causa de la apostas\u00eda, propia y de los otros.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p><span class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[1] <\/a>En la antig\u00fcedad era com\u00fan llamar &#8220;padres&#8221; a los maestros.<\/span><br \/>\n<span class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref2\" id=\"_edn2\">[2] <\/a>N\u00f3tese que atribuye a Jerem\u00edas la cita de un Salmo.<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"Concilio_Vaticano_II\">Concilio Vaticano II<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Declaracion_Nostra_Aetate_muerte_voluntaria_de_Cristo\">Declaraci\u00f3n Nostra Aetate: muerte voluntaria de Cristo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">n. 4.<\/p>\n<p>Como afirma la Sagrada Escritura, Jerusal\u00e9n no conoci\u00f3 el tiempo de su visita, gran parte de los jud\u00edos no aceptaron el Evangelio e incluso no pocos se opusieron a su difusi\u00f3n. No obstante, seg\u00fan el Ap\u00f3stol, los jud\u00edos son todav\u00eda muy amados de Dios a causa de sus padres, porque Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia, juntamente con los Profetas y el mismo Ap\u00f3stol espera el d\u00eda, que s\u00f3lo Dios conoce, en que todos los pueblos invocar\u00e1n al Se\u00f1or con una sola voz y &#8220;le servir\u00e1n como un solo hombre&#8221; (Soph 3,9).<\/p>\n<p>Como es, por consiguiente, tan grande el patrimonio espiritual com\u00fan a cristianos y jud\u00edos, este Sagrado Concilio quiere fomentar y recomendar el mutuo conocimiento y aprecio entre ellos, que se consigue sobre todo por medio de los estudios b\u00edblicos y teol\u00f3gicos y con el di\u00e1logo fraterno.<\/p>\n<p>Aunque las autoridades de los jud\u00edos con sus seguidores reclamaron la muerte de Cristo, sin embargo, lo que en su Pasi\u00f3n se hizo, no puede ser imputado ni indistintamente a todos los jud\u00edos que entonces viv\u00edan, ni a los jud\u00edos de hoy. Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de se\u00f1alar a los jud\u00edos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras. Por consiguiente, procuren todos no ense\u00f1ar nada que no est\u00e9 conforme con la verdad evang\u00e9lica y con el esp\u00edritu de Cristo, ni en la catequesis ni en la predicaci\u00f3n de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la Iglesia, que reprueba cualquier persecuci\u00f3n contra los hombres, consciente del patrimonio com\u00fan con los jud\u00edos, e impulsada no por razones pol\u00edticas, sino por la religiosa caridad evang\u00e9lica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los jud\u00edos.<\/p>\n<p>Por los dem\u00e1s, Cristo, como siempre lo ha profesado y profesa la Iglesia, abraz\u00f3 voluntariamente y movido por inmensa caridad, su pasi\u00f3n y muerte, por los pecados de todos los hombres, para que todos consigan la salvaci\u00f3n. Es, pues, deber de la Iglesia en su predicaci\u00f3n el anunciar la cruz de Cristo como signo del amor universal de Dios y como fuente de toda gracia.<\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Jesus_y_el_Templo\">Jes\u00fas y el Templo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 583-586<\/p>\n<p><span class=\"numRef\">583. <\/span>Como los profetas anteriores a \u00c9l, Jes\u00fas profes\u00f3 el m\u00e1s profundo respeto al Templo de Jerusal\u00e9n. Fue presentado en \u00e9l por Jos\u00e9 y Mar\u00eda cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de su nacimiento (Lc. 2, 22-39). A la edad de doce a\u00f1os, decidi\u00f3 quedarse en el Templo para recordar a sus padres que se deb\u00eda a los asuntos de su Padre (cf. Lc 2, 46-49). Durante su vida oculta, subi\u00f3 all\u00ed todos los a\u00f1os al menos con ocasi\u00f3n de la Pascua (cf. Lc 2, 41); su ministerio p\u00fablico estuvo jalonado por sus peregrinaciones a Jerusal\u00e9n con motivo de las grandes fiestas jud\u00edas (cf. Jn 2, 13-14; 5, 1. 14; 7, 1. 10. 14; 8, 2; 10, 22-23).<\/p>\n<p><span class=\"numRef\">584. <\/span>Jes\u00fas subi\u00f3 al Templo como al lugar privilegiado para el encuentro con Dios. El Templo era para \u00c9l la casa de su Padre, una casa de oraci\u00f3n, y se indigna porque el atrio exterior se haya convertido en un mercado (Mt 21, 13). Si expulsa a los mercaderes del Templo es por celo hacia las cosas de su Padre: &#8220;No hag\u00e1is de la Casa de mi Padre una casa de mercado. Sus disc\u00edpulos se acordaron de que estaba escrito: &#8216;El celo por tu Casa me devorar\u00e1&#8217; (Sal 69, 10)&#8221; (Jn 2, 16-17). Despu\u00e9s de su Resurrecci\u00f3n, los Ap\u00f3stoles mantuvieron un respeto religioso hacia el Templo (cf. Hch 2, 46; 3, 1; 5, 20. 21).<\/p>\n<p><span class=\"numRef\">585. <\/span>Jes\u00fas anunci\u00f3, no obstante, en el umbral de su Pasi\u00f3n, la ruina de ese espl\u00e9ndido edificio del cual no quedar\u00e1 piedra sobre piedra (cf. Mt 24, 1-2). Hay aqu\u00ed un anuncio de una se\u00f1al de los \u00faltimos tiempos que se van a abrir con su propia Pascua (cf. Mt 24, 3; Lc 13, 35). Pero esta profec\u00eda pudo ser deformada por falsos testigos en su interrogatorio en casa del sumo sacerdote (cf. Mc 14, 57-58) y serle reprochada como injuriosa cuando estaba clavado en la cruz (cf. Mt 27, 39-40).<\/p>\n<p><span class=\"numRef\">586. <\/span>Lejos de haber sido hostil al Templo (cf. Mt 8, 4; 23, 21; Lc 17, 14; Jn 4, 22) donde expuso lo esencial de su ense\u00f1anza (cf. Jn 18, 20), Jes\u00fas quiso pagar el impuesto del Templo asoci\u00e1ndose con Pedro (cf. Mt 17, 24-27), a quien acababa de poner como fundamento de su futura Iglesia (cf. Mt 16, 18). A\u00fan m\u00e1s, se identific\u00f3 con el Templo present\u00e1ndose como la morada definitiva de Dios entre los hombres (cf. Jn 2, 21; Mt 12, 6). Por eso su muerte corporal (cf. Jn 2, 18-22) anuncia la destrucci\u00f3n del Templo que se\u00f1alar\u00e1 la entrada en una nueva edad de la historia de la salvaci\u00f3n: &#8220;Llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusal\u00e9n adorar\u00e9is al Padre&#8221;(Jn 4, 21; cf. Jn 4, 23-24; Mt 27, 51; Hb 9, 11; Ap 21, 22).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>31 En aquella misma ocasi\u00f3n, se acercaron unos fariseos a decirle: \u00abSal y marcha de aqu\u00ed, porque Herodes quiere matarte\u00bb. 32 Y les dijo: \u00abId y decid a ese zorro: \u201cMira, yo arrojo demonios y realizo curaciones hoy y ma\u00f1ana, y al tercer d\u00eda mi obra quedar\u00e1 consumada. 33 Pero es necesario que camine hoy &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-13-31-35-herodes-el-astuto-y-apostrofe-a-jerusalen\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 13, 31-35: Herodes el astuto y ap\u00f3strofe a Jerusal\u00e9n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41522","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41522"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41522\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}