{"id":41524,"date":"2016-10-07T23:35:49","date_gmt":"2016-10-08T04:35:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-14-1-7-11-el-que-se-humilla-sera-enaltecido\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:49","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:49","slug":"lc-14-1-7-11-el-que-se-humilla-sera-enaltecido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-14-1-7-11-el-que-se-humilla-sera-enaltecido\/","title":{"rendered":"Lc 14, 1.7-11: El que se humilla ser\u00e1 enaltecido"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">7<\/span> Notando que los convidados escog\u00edan los primeros puestos, les dec\u00eda una par\u00e1bola: <span class=\"versiculo\">8<\/span> \u00abCuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de m\u00e1s categor\u00eda que t\u00fa; <span class=\"versiculo\">9<\/span> y venga el que os convid\u00f3 a ti y al otro, y te diga: \u201cC\u00e9dele el puesto a este\u201d. Entonces, avergonzado, ir\u00e1s a ocupar el \u00faltimo puesto. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Al rev\u00e9s, cuando te conviden, vete a sentarte en el \u00faltimo puesto, para que, cuando venga el que te convid\u00f3, te diga: \u201cAmigo, sube m\u00e1s arriba\u201d. Entonces quedar\u00e1s muy bien ante todos los comensales. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Porque todo el que se enaltece ser\u00e1 humillado; y el que se humilla ser\u00e1 enaltecido\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<p class=\"small\">Falta salto vers\u00edculos<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beato_Guerrico_de_Igny_abad_cisterciense\">Beato Guerrico de Igny, abad cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Jesus_sentado_la_mesa_con_los_fariseos\">Homil\u00eda: Jes\u00fas sentado la mesa con los fariseos<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">=Falta referencia.=<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bb (Lc 14,).<\/p>\n<p>El Creador del mundo, eterno e invisible, dispuesto a salvar a todo el g\u00e9nero humano que, desde el inicio de los tiempos, se arrastraba y estaba sometido a las duras leyes de la muerte, \u00aben estos tiempos que son los \u00faltimos\u00bb (Heb 1,2) se ha dignado hacerse hombre&#8230;, y, en su clemencia, rescatar a aquellos que su misma justicia hab\u00eda condenado. Para demostrar cual es la profundidad de su amor hacia nosotros, no s\u00f3lo se hizo hombre, sino hombre pobre y humilde, y \u00absiendo rico, por vosotros se hizo pobre, para que vosotros, con su pobreza, os hag\u00e1is ricos\u00bb (2Co 8,9). De tal manera se hizo pobre por nosotros que ni tan s\u00f3lo tuvo d\u00f3nde reclinar su cabeza: \u00abLas zorras tienen madrigueras y los p\u00e1jaros nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene d\u00f3nde reclinar la cabeza\u00bb (Mt 8,20).<\/p>\n<p>Es por eso que \u00e9l aceptaba ir a las comidas a las que se le invitaba, no por el gusto inmoderado de las comidas, sino para mostrar que hab\u00eda llegado la salvaci\u00f3n y suscitar en ellos la fe. En ellas y a trav\u00e9s de sus milagros, llenaba de luz a los invitados. En ellas, incluso los sirvientes que, ocupados, estaban en el interior, escuchaban su palabra de salvaci\u00f3n. En efecto, nunca menospreci\u00f3 a nadie, nadie era indigno de su amor  puesto que \u00abte compadeces de todos, Se\u00f1or, y no odias nada de lo que has hecho\u00bb (Sb 11,24).<\/p>\n<p>Para llevar a cabo su obra de salvaci\u00f3n, el Se\u00f1or entr\u00f3, pues, un s\u00e1bado en casa de un fariseo notable. Los escribas y fariseos le observaban para poderle recriminar pues si curaba a un hidr\u00f3pico, le pod\u00edan acusar de violar la Ley y, si no le curaba, pod\u00edan acusarle de falta de compasi\u00f3n y de debilidad&#8230;  A trav\u00e9s de la luz de su pur\u00edsima palabra de verdad, vieron pronto desvanecerse todas las tinieblas de su mentira.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_monje_cisterciense_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Bernardo, monje cisterciense y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_El_secreto_del_ultimo_lugar\">Serm\u00f3n: El secreto del \u00faltimo lugar.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 37 sobre el C\u00e1ntico de los C\u00e1nticos.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bb (Lc 14,).<\/p>\n<p>Si supi\u00e9ramos con claridad cual es el lugar que Dios tiene para cada uno, deber\u00edamos asentir a esa verdad, sin colocarnos nunca jam\u00e1s ni por encima ni por debajo de este lugar. Pero en el estado en que nos encontramos, los decretos de Dios se nos presentan envueltos en tinieblas, y su voluntad permanece oculta. Es pues, seg\u00fan el consejo del que es la misma Verdad, mucho m\u00e1s seguro escoger el \u00faltimo lugar de donde se nos sacar\u00e1, acto seguido, honr\u00e1ndonos con otro mejor. Si pretendes pasar por una puerta, cuyo dintel es excesivamente bajo, en nada te perjudicar\u00e1 por m\u00e1s que te inclines; te perjudicar\u00e1, en cambio, si te yergues aun cuando no sea m\u00e1s que un dedo sobre la altura de la puerta, de suerte que te arrear\u00e1s un coscorr\u00f3n y te romper\u00e1s la cabeza. Por ello, no hay que temer en absoluto una humillaci\u00f3n por grande que sea, pero hemos de tener gran horror y temor al m\u00e1s m\u00ednimo movimiento de temeraria presunci\u00f3n.<\/p>\n<p>No te atrevas a compararte con los que son superiores o inferiores a ti, no te compares con algunos ni siquiera con uno solo. Porque \u00bfqu\u00e9 sabes t\u00fa, oh hombre, si aquel uno, a quien consideras como el m\u00e1s vil y miserable de todos, qu\u00e9 sabes, insisto, si, merced a un cambio operado por la diestra del Alt\u00edsimo, no llegar\u00e1 a ser mejor que t\u00fa y que otros en s\u00ed, o si lo es ya a la mirada de Dios? Por eso el Se\u00f1or quiso que  eligi\u00e9ramos no un puesto mediano, ni el pen\u00faltimo ni siquiera uno de los \u00faltimos, sino que dijo: \u00abVete a sentarte en el \u00faltimo puesto\u00bb de modo que s\u00f3lo t\u00fa seas el \u00faltimo de los comensales, y no te prefieras, ni aun oses compararte, a ninguno.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Padre_Pio_de_Pietrelcina_capuchino\">San Padre P\u00edo de Pietrelcina, capuchino<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras\">Obras: <\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Buona giornata 8\/8.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que se ensalza ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado.\u00bb (Lc 14,).<\/p>\n<p>La humildad es la verdad, y la verdad es que yo no soy nada. Por consiguiente, todo lo bueno que tengo viene de Dios. Pero a veces malgastamos lo que Dios ha puesto de bueno en nosotros. Cuando veo la gente que me pide algo, a veces ni pienso en lo que podr\u00eda darles, sino en lo que no soy capaz de dar y por tanto, muchas almas quedan sedientas porque yo no he sabido transmitirles lo que Dios les quer\u00eda dar.<\/p>\n<p>La idea que el Se\u00f1or viene cada d\u00eda a nosotros y nos da todo, nos tendr\u00eda que llevar a la humildad. Sin embargo, pasa lo contrario porque el demonio despierta en nosotros sentimientos de orgullo. Esto no nos honra. Hay, pues, que luchar contra nuestro orgullo. Cuando nos parece que nos puede, paremos un instante, hagamos un acto de humildad. Entonces, Dios que ama los corazones humillados vendr\u00e1 en nuestra ayuda.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Asis_fundador_de_los_Hermanos_menores\">San Francisco de As\u00eds, fundador de los Hermanos menores<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Regla_Ve_y_sientate_en_el_ultimo_lugar\">Regla: Ve y si\u00e9ntate en el \u00faltimo lugar.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Regla Primera, no bulada (1221) \u00a7 17.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bb (Lc 14,).<\/p>\n<p>Guard\u00e9monos, pues, todos los hermanos de toda soberbia y vanagloria; y defend\u00e1monos de la sabidur\u00eda de este mundo y de la prudencia de la carne (Rom 8,6), ya que el esp\u00edritu de la carne quiere y se esfuerza mucho por tener palabras, pero poco por tener obras, y busca no la religi\u00f3n y santidad en el esp\u00edritu interior, sino que quiere y desea tener una religi\u00f3n y santidad que aparezca exteriormente a los hombres. Y \u00e9stos son aquellos de quienes dice el Se\u00f1or: En verdad os digo, recibieron su recompensa (Mt 6,2). El esp\u00edritu del Se\u00f1or, en cambio, quiere que la carne sea mortificada y despreciada, tenida por vil y abyecta. Y se afana por la humildad y la paciencia, y la pura, y simple, y verdadera paz del esp\u00edritu. Y siempre desea, m\u00e1s que nada, el temor divino y la divina sabidur\u00eda, y el divino amor del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Y restituyamos todos los bienes al Se\u00f1or Dios alt\u00edsimo y sumo, y reconozcamos que todos son suyos, y d\u00e9mosle gracias por todos ellos, ya que todo bien de \u00c9l procede. Y el mismo alt\u00edsimo y sumo, solo Dios verdadero, a \u00c9l se le tributen y El reciba todos los honores y reverencias, todas las alabanzas y bendiciones, todas las acciones de gracias y la gloria, suyo es todo bien; s\u00f3lo El es bueno (cf. Lc 8,19).<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Faustina_Kowalska_religiosa\">Santa Faustina Kowalska, religiosa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Diario\">Diario: <\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Diario n. 1306.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAmigo, sube m\u00e1s arriba\u00bb (Lc 14,).<\/p>\n<p>Oh humildad, flor de gran belleza, veo cuan pocas almas te poseen \u2013 \u00bfes porque eres tan bella y al mismo tiempo tan dif\u00edcil de alcanzar? Oh s\u00ed, lo uno y lo otro. El mismo Dios tiene predilecci\u00f3n por ella. Sobre el alma llena de humildad se entreabren las esclusas del cielo y sobre ella se derrama un oc\u00e9ano de gracias. Oh, qu\u00e9 bella es el alma humilde; de su coraz\u00f3n, como si fuera un incensario, sube un perfume extremadamente agradable y, a trav\u00e9s de las nubes, llega hasta el mismo Dios y llena de gozo su sant\u00edsimo coraz\u00f3n. Dios no niega nada a esta alma; una alma as\u00ed es todopoderosa, influye en el porvenir del mundo entero. Dios, a una tal alma, la levanta hasta su trono. Cuanto m\u00e1s se humilla, m\u00e1s Dios se inclina hacia ella, la sigue con sus gracias y con su poder la acompa\u00f1a en todo momento. Esta alma est\u00e1 profundamente unida a Dios.<\/p>\n<p>Oh humildad, impl\u00e1ntate profundamente en todo mi ser. Oh Virgen pur\u00edsima y tambi\u00e9n la m\u00e1s humilde, ay\u00fadame a obtener una profunda humildad. Ahora comprendo porque hay tan pocos santos, es porque hay pocas almas profunda y verdaderamente humildes.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo_de_Ginebra_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Francisco de Sales, obispo de Ginebra y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Conversacion_El_que_se_humilla_sera_enaltecido\">Conversaci\u00f3n: El que se humilla ser\u00e1 enaltecido.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Conversaci\u00f3n 5.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bb (Lc 14,).<\/p>\n<p>La humildad no consiste s\u00f3lo en desconfiar de nosotros mismos, sino tambi\u00e9n en confiar en Dios; la desconfianza en nosotros y en nuestras propias fuerzas produce la confianza en Dios, y de esta confianza nace la generosidad de esp\u00edritu. La sant\u00edsima Virgen, nuestra Se\u00f1ora, nos ha dado un ejemplo muy remarcable a este respecto cuando pronuncia estas palabras: \u00abAqu\u00ed est\u00e1 la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb (Lc 1,38). Al decir que es la esclava del Se\u00f1or hace el acto de humildad m\u00e1s grande que jam\u00e1s se pueda hacer, de tal manera que opone a las alabanzas que le dice el \u00e1ngel\u2013que ser\u00e1 madre de Dios, que el ni\u00f1o que saldr\u00e1 de su seno ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo, la dignidad m\u00e1xima que jam\u00e1s se haya podido imaginar- digo, que opone a todas estas alabanzas y grandezas su bajeza e indignidad diciendo que es la esclava del Se\u00f1or. Pero notad bien que despu\u00e9s de haber hecho este deber de humildad, seguidamente hace un acto de generosidad muy grande, diciendo: \u00abH\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb.<\/p>\n<p>Es verdad, quer\u00eda decir, que no soy, de ninguna manera, capaz de esta gracia teniendo en cuenta lo que soy por m\u00ed misma, pero en tanto que lo que en m\u00ed hay de bueno es de Dios y lo que t\u00fa me dices es su sant\u00edsima voluntad, creo que esto se puede hacer y se har\u00e1; y sin dudar en absoluto, dice: \u00abH\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230; no pudo hacerse ahora por falta de tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>7 Notando que los convidados escog\u00edan los primeros puestos, les dec\u00eda una par\u00e1bola: 8 \u00abCuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de m\u00e1s categor\u00eda que t\u00fa; 9 y venga el que os convid\u00f3 a ti y al otro, y te diga: \u201cC\u00e9dele &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-14-1-7-11-el-que-se-humilla-sera-enaltecido\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 14, 1.7-11: El que se humilla ser\u00e1 enaltecido\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41524","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41524","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41524"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41524\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41524"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41524"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41524"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}