{"id":41526,"date":"2016-10-07T23:35:53","date_gmt":"2016-10-08T04:35:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-14-12-14-eleccion-de-invitados\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:53","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:53","slug":"lc-14-12-14-eleccion-de-invitados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-14-12-14-eleccion-de-invitados\/","title":{"rendered":"Lc 14, 12-14: Elecci\u00f3n de invitados"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Un s\u00e1bado, entr\u00f3 \u00e9l en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Notando que los convidados escog\u00edan los primeros puestos, les dec\u00eda una par\u00e1bola: <span class=\"versiculo\">8<\/span> \u00abCuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de m\u00e1s categor\u00eda que t\u00fa; <span class=\"versiculo\">9<\/span> y venga el que os convid\u00f3 a ti y al otro, y te diga: \u201cC\u00e9dele el puesto a este\u201d. Entonces, avergonzado, ir\u00e1s a ocupar el \u00faltimo puesto. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Al rev\u00e9s, cuando te conviden, vete a sentarte en el \u00faltimo puesto, para que, cuando venga el que te convid\u00f3, te diga: \u201cAmigo, sube m\u00e1s arriba\u201d. Entonces quedar\u00e1s muy bien ante todos los comensales. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Porque todo el que se enaltece ser\u00e1 humillado; y el que se humilla ser\u00e1 enaltecido\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">12<\/span> Y dijo al que lo hab\u00eda invitado: \u00abCuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponder\u00e1n invit\u00e1ndote, y quedar\u00e1s pagado. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; <span class=\"versiculo\">14<\/span> y ser\u00e1s bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagar\u00e1n en la resurrecci\u00f3n de los justos\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Bernardo\"> Bernardo<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=36\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Bernardo\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Cantar_de_los_Cantares_Primicia_de_la_sabiduria_es_el_temor_del_Senor\"> Sobre el Cantar de los Cantares: Primicia de la sabidur\u00eda es el temor del Se\u00f1or<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abVete a sentarte en el \u00faltimo puesto\u00bb (Lc 14,10)<br \/>Serm\u00f3n 37, 5-7: Opera omnia, Edit. Cister. t. 2, 1958, 12-14<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=12\">Opera omnia, Edit Ci<\/a><\/span><\/p>\n<p><p>Si estamos bajo el dominio de la ignorancia de Dios, \u00bfc\u00f3mo vamos a esperar en aquel a quien ignoramos? Y si no nos conocemos a nosotros mismos, \u00bfc\u00f3mo podremos ser humildes, pensando ser algo, cuando en realidad no somos nada? Y sabemos que ni los soberbios ni los desesperanzados tendr\u00e1n parte o comuni\u00f3n en la herencia de los santos.<\/p>\n<p>Considera, pues, ahora conmigo con cu\u00e1nto cuidado y solicitud debemos desterrar de nosotros estos dos tipos de ignorancia, el primero de los cuales es el origen de todo pecado, y el segundo, de su consumaci\u00f3n; c\u00f3mo, por el contrario, los dos conocimientos opuestos \u2014de Dios y de nosotros mismos\u2014 son respectivamente el principio y la perfecci\u00f3n de la sabidur\u00eda; uno el temor del Se\u00f1or y el otro la caridad.<\/p>\n<p>Porque, as\u00ed como <em>el principio de la sabidur\u00eda es temer al Se\u00f1or, <\/em>as\u00ed <em>el principio de todo pecado es la soberbia<\/em>; y como el amor de Dios se atribuye a s\u00ed mismo la perfecci\u00f3n de la sabidur\u00eda, as\u00ed la desesperaci\u00f3n reclama para s\u00ed la consumaci\u00f3n de toda malicia. Y as\u00ed como de tu propio conocimiento nace en ti el temor de Dios, y del conocimiento de Dios se origina el amor al mismo, as\u00ed, contrariamente, de tu personal desconocimiento surge la soberbia, y de la ignorancia de Dios procede la desesperaci\u00f3n. As\u00ed, pues, la ignorancia de ti mismo te acarrea la soberbia, pues enga\u00f1ado por una mentalidad ciega y falaz, te crees mejor de lo que en realidad eres. Precisamente en esto consiste la soberbia, aqu\u00ed est\u00e1 la ra\u00edz de todo pecado: en considerarte a tus ojos mejor de lo que eres ante Dios, mejor de lo que eres en realidad.<\/p>\n<p>No existe, pues, peligro alguno, por m\u00e1s que te humilles, por m\u00e1s que te consideres menos de lo que eres, es decir, menos de lo que la Verdad te valora. Es, en cambio, un gran mal y un peligro horrendo si te crees superior, por poco que sea, a lo que en realidad eres, o si en tu apreciaci\u00f3n te prefieres aunque s\u00f3lo sea a uno de los que tal vez la Verdad juzga igual o superior a ti. Un ejemplo aclarar\u00e1 la idea: si pretendes pasar por una puerta cuyo dintel es excesivamente bajo, en nada te perjudicar\u00e1 por m\u00e1s que te inclines; te perjudicar\u00e1, en cambio, si te yergues aun cuando no sea m\u00e1s que un dedo sobre la altura de la puerta, de suerte que te arrear\u00e1s un coscorr\u00f3n y te romper\u00e1s la cabeza. As\u00ed ocurre a nivel espiritual: no hay que temer en absoluto una humillaci\u00f3n por grande que sea, pero hemos de tener un gran horror y temor al m\u00e1s m\u00ednimo movimiento de temeraria presunci\u00f3n. Por lo tanto, oh hombre, no te atrevas a compararte con los que son superiores o inferiores a ti, no te compares con algunos ni siquiera con uno solo. Porque \u00bfqu\u00e9 sabes t\u00fa, oh hombre, si aquel uno, a quien consideras como el m\u00e1s vil y miserable de todos, qu\u00e9 sabes \u2014insisto\u2014 si, merced a un cambio operado por la diestra del Alt\u00edsimo, no llegar\u00e1 a ser mejor que t\u00fa y que otros en s\u00ed, o si lo es ya en Dios?<\/p>\n<p>Por eso el Se\u00f1or quiso que eligi\u00e9ramos no un puesto mediano ni el pen\u00faltimo, ni siquiera uno de los \u00faltimos, sino que dijo. <em>Vete a sentarte en el \u00faltimo puesto, <\/em>de modo que s\u00f3lo t\u00fa seas el \u00faltimo de todos los comensales, y no te prefieras, ni aun oses compararte, a ninguno.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Elredo_de_Rievaulx\"> Elredo de Rievaulx<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_Sobre_la_verdadera_humildad\"> Serm\u00f3n: Sobre la verdadera humildad<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl que se enaltece ser\u00e1 humillado; y el que se humilla ser\u00e1 enaltecido\u00bb (Lc 14,11)<br \/>Edit C.H. Talbot, SSOC vol 1, 78-80<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=14\">Edit C.H. Talbot, SSOC<\/a><\/span><\/p>\n<p><p>Realmente, hermanos, no puede subsistir en nosotros la humildad si no se nutre de un saludable temor, ni la obediencia si no la hace amable el esp\u00edritu de piedad, ni la justicia si no est\u00e1 imbuida de la ciencia espiritual, ni la paciencia si no es sostenida por el esp\u00edritu de fortaleza, ni la misericordia si no va alimentada por el don de consejo, ni la pureza de coraz\u00f3n si no es conservada por la inteligencia de las realidades celestes, ni la caridad si no es vivificada por la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Todas estas virtudes se encuentran, y plenamente, en Cristo, en el que el bien no se halla parcialmente, sino en toda su plenitud. En su nacimiento resplandece la humildad, al <em>despojarse de su rango y tomar la condici\u00f3n de esclavo, pasando por uno de tantos; <\/em>en la sumisi\u00f3n a sus padres, la obediencia, cuando, dando de mano a sus intereses, <em>baj\u00f3 con ellos a Nazaret y sigui\u00f3 bajo su autoridad. <\/em>Y en su doctrina fue respetuoso de la justicia, diciendo: <em>Pues pagadle al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios.<\/em><\/p>\n<p>En la pasi\u00f3n dio pruebas de paciencia, pues ofreci\u00f3 su espalda a los que lo flagelaban, las mejillas a los salivazos, la cabeza a las espinas, la mano a la ca\u00f1a. Y, sin embargo, en todas estas situaciones \u2014como dice el profeta\u2014 <em>no gritar\u00e1, no clamar\u00e1, no vocear\u00e1 por las calles, <\/em>pues <em>como un cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudec\u00eda y no abr\u00eda la boca. <\/em>Experimentaron ciertamente su misericordia los ciegos a quienes devolvi\u00f3 la vista, los leprosos que quedaron limpios, los muertos a quienes resucit\u00f3 y, sobre todo, la ad\u00faltera a quien absolvi\u00f3, la mujer pecadora a la que acogi\u00f3, el paral\u00edtico cuyos pecados perdon\u00f3.<\/p>\n<p>Y como no hay mayor prueba de caridad que amar a los enemigos, hacer el bien a los que nos odian e interceder por los que nos calumnian, podemos sopesar el amor de Cristo por aquellas palabras con que, a punto ya de morir, or\u00f3 por sus verdugos, diciendo: <em>Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen.<\/em><\/p>\n<p>Por tanto, hermanos, habiendo el Esp\u00edritu Santo infundido su temor en nuestros corazones, para que mediante su asidua meditaci\u00f3n \u2014como una rumia del alimento de salvaci\u00f3n\u2014 se vigorice interiormente nuestra humildad, procuremos revestirlo exteriormente con una conducta honesta, tratando de quedar bien no s\u00f3lo ante los hombres.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI\"> Benedicto XVI<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=6\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Benedicto XVI\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Angelus_29-08-2010_La_humildad_es_decisiva\"> \u00c1ngelus (29-08-2010): La humildad es decisiva<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00ab\u00abEl que se ensalza ser\u00e1 humillado y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado\u00bb (Lc 14,11)<br \/>Palacio Apost\u00f3lico de Castelgandolfo<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n<p>En el Evangelio de este domingo (<em>Lc<\/em> 14, 1.7-14), encontramos a Jes\u00fas como comensal en la casa de un jefe de los fariseos. D\u00e1ndose cuenta de que los invitados eleg\u00edan los primeros puestos en la mesa, cont\u00f3 una par\u00e1bola, ambientada en un banquete nupcial. \u00abCuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por \u00e9l otro m\u00e1s distinguido que t\u00fa, y viniendo el que os convid\u00f3 a ti y a \u00e9l, te diga: \u00abDeja el sitio a este\u00bb&#8230; Al contrario, cuando seas convidado, ve a sentarte en el \u00faltimo puesto\u00bb (<em>Lc<\/em> 14, 8-10). El Se\u00f1or no pretende dar una lecci\u00f3n de buenos modales, ni sobre la jerarqu\u00eda entre las distintas autoridades. Insiste, m\u00e1s bien, en un punto decisivo, que es el de la humildad: \u00abEl que se ensalza ser\u00e1 humillado y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado\u00bb (<em>Lc<\/em> 14, 11). Esta par\u00e1bola, en un significado m\u00e1s profundo, hace pensar tambi\u00e9n en la postura del hombre en relaci\u00f3n con Dios. De hecho, el \u00ab\u00faltimo lugar\u00bb puede representar la condici\u00f3n de la humanidad degradada por el pecado, condici\u00f3n de la que s\u00f3lo la encarnaci\u00f3n del Hijo unig\u00e9nito puede elevarla. Por eso Cristo mismo \u00abtom\u00f3 el \u00faltimo puesto en el mundo \u2014la cruz\u2014 y precisamente con esta humildad radical nos redimi\u00f3 y nos ayuda constantemente\u00bb (<em><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Deus caritas est<\/a><\/em>, 35).<\/p>\n<p>Al final de la par\u00e1bola, Jes\u00fas sugiere al jefe de los fariseos que no invite a su mesa a sus amigos, parientes o vecinos ricos, sino a las personas m\u00e1s pobres y marginadas, que no tienen modo de devolverle el favor (cf. <em>Lc<\/em> 14, 13-14), para que el don sea gratuito. De hecho, la verdadera recompensa la dar\u00e1 al final Dios, \u00abquien gobierna el mundo&#8230; Nosotros le ofrecemos nuestro servicio s\u00f3lo en lo que podamos y mientras \u00e9l nos d\u00e9 fuerzas\u00bb (<em><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Deus caritas est<\/a><\/em>, 35). Por tanto, una vez m\u00e1s vemos a Cristo como modelo de humildad y de gratuidad: de \u00e9l aprendemos la paciencia en las tentaciones, la mansedumbre en las ofensas, la obediencia a Dios en el dolor, a la espera de que Aquel que nos ha invitado nos diga: \u00abAmigo, sube m\u00e1s arriba\u00bb (cf. <em>Lc <\/em>14, 10); en efecto, el verdadero bien es estar cerca de \u00e9l. San Luis IX, rey de Francia \u2014cuya memoria se celebr\u00f3 el pasado mi\u00e9rcoles\u2014 puso en pr\u00e1ctica lo que est\u00e1 escrito en el<em> Libro del Sir\u00e1cida<\/em>: \u00abCuanto m\u00e1s grande seas, tanto m\u00e1s humilde debes ser, y as\u00ed obtendr\u00e1s el favor del Se\u00f1or\u00bb (3, 18). As\u00ed escribi\u00f3 en el \u00abTestamento espiritual a su hijo\u00bb: \u00abSi el Se\u00f1or te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas\u00bb (<em>Acta Sanctorum Augusti<\/em> 5 [1868] 546).<\/p>\n<p>Queridos amigos, [&#8230;] pid\u00e1mosle a la Virgen Mar\u00eda que nos gu\u00eden por el camino de la humildad, para llegar a ser dignos de la recompensa divina.<\/p>\n<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-22_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\">Tiempo Ordinario: Domingo XXII (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Un s\u00e1bado, entr\u00f3 \u00e9l en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. 7 Notando que los convidados escog\u00edan los primeros puestos, les dec\u00eda una par\u00e1bola: 8 \u00abCuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-14-12-14-eleccion-de-invitados\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 14, 12-14: Elecci\u00f3n de invitados\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41526","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41526","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41526"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41526\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41526"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41526"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41526"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}