{"id":41527,"date":"2016-10-07T23:35:54","date_gmt":"2016-10-08T04:35:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-14-15-24-los-invitados-que-se-excusan\/"},"modified":"2016-10-07T23:35:54","modified_gmt":"2016-10-08T04:35:54","slug":"lc-14-15-24-los-invitados-que-se-excusan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-14-15-24-los-invitados-que-se-excusan\/","title":{"rendered":"Lc 14, 15-24: Los invitados que se excusan"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">15<\/span> Uno de los comensales dijo a Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Bienaventurado el que coma en el reino de Dios!\u00bb. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abUn hombre daba un gran banquete y convid\u00f3 a mucha gente; <span class=\"versiculo\">17<\/span> a la hora del banquete mand\u00f3 a su criado a avisar a los convidados: \u201cVenid, que ya est\u00e1 preparado\u201d. <span class=\"versiculo\">18<\/span> Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: \u201cHe comprado un campo y necesito ir a verlo. Disp\u00e9nsame, por favor\u201d. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Otro dijo: \u201cHe comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Disp\u00e9nsame, por favor\u201d. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Otro dijo: \u201cMe acabo de casar y, por ello, no puedo ir\u201d. <span class=\"versiculo\">21<\/span> El criado volvi\u00f3 a cont\u00e1rselo a su se\u00f1or. Entonces el due\u00f1o de casa, indignado, dijo a su criado: \u201cSal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y tr\u00e1ete aqu\u00ed a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos\u201d. <span class=\"versiculo\">22<\/span> El criado dijo: \u201cSe\u00f1or, se ha hecho lo que mandaste, y todav\u00eda queda sitio\u201d. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Entonces el se\u00f1or dijo al criado: \u201cSal por los caminos y senderos, e ins\u00edsteles hasta que entren y se llene mi casa. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Y os digo que ninguno de aquellos convidados probar\u00e1 mi banquete\u201d\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_in_hom_36_in_Evang\">San Gregorio, <em>in hom. 36, in Evang<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">15-20. <\/span> Celebr\u00f3 una gran cena porque nos prepar\u00f3 la saciedad de su eterna dulzura; llam\u00f3 a muchos pero vienen pocos. Porque sucede con frecuencia que aun los mismos que le est\u00e1n sometidos por la fe contradicen con su vida el convite eterno. Hay una diferencia entre las complacencias del cuerpo y las del coraz\u00f3n y es que cuando no se disfrutan las del cuerpo se tiene un gran deseo de ellas; y cuando se obtienen, hast\u00edan por la saciedad al que las alcanza. Lo contrario sucede con las delicias espirituales. Cuando no se tienen parecen desagradables; y cuando se alcanzan, se desean m\u00e1s. La suprema piedad nos recuerda y ofrece a nuestros ojos las delicias desde\u00f1adas y nos excita a que rechacemos el disgusto que nos causan. Por esto sigue: <b><em>&#8220;Y envi\u00f3 a uno de sus siervos&#8221;<\/em><\/b>.<\/p>\n<p>Por este <b>siervo<\/b>, que fue enviado por el padre de familia para invitar, est\u00e1 representado el orden de predicadores. Muchas veces suele suceder que un poderoso tenga un criado despreciable y cuando el amo manda algo por medio de \u00e9l, no se menosprecia a la persona del criado que habla, porque se respeta a la del se\u00f1or que lo env\u00eda. Dios nos ofrece, pues, lo que deb\u00eda ser rogado, en vez de rogar. Quiere dar lo que casi no pod\u00eda esperarse y, sin embargo, todos se excusan a una. Sigue, pues: <b><em>&#8220;Y empezaron todos a una a excusarse&#8221;<\/em><\/b>. He aqu\u00ed que un hombre rico es quien convida y los pobres se apresuran en acudir: somos invitados al convite de Dios y nos excusamos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se representan los bienes de la tierra por <b>la granja<\/b>. Sale, pues, a verla el que s\u00f3lo fija su atenci\u00f3n en la sustancia de los bienes de la tierra.<\/p>\n<p>Y como los sentidos corporales no pueden comprender las cosas interiores y s\u00f3lo conocen las exteriores, puede muy bien entenderse por ellos la curiosidad, que examinando la vida ajena desconoce la suya \u00edntima y cuida de verlo todo por el exterior. Pero debe advertirse que el que por haber comprado una granja y el que por probar las yuntas de los bueyes se excusan de ir a la cena del que los convida, confunden las palabras de humildad. Porque cuando dicen ruego y menosprecian el ir, en la palabra aparece la humildad, pero en la acci\u00f3n la soberbia. Prosigue: <b><em>&#8220;Y otro dijo: He tomado mujer y por eso no puedo ir all\u00e1&#8221;<\/em><\/b>.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">20. <\/span> Aunque <b>el matrimonio<\/b> es bueno y ha sido establecido por la Divina Providencia para propagar la especie, muchos no buscan esta propagaci\u00f3n, sino la satisfacci\u00f3n de sus voluptuosos deseos; y por tanto, convierten una cosa justa en injusta.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">21-24. <\/span> Y como los soberbios no quieren venir, elige a los pobres. Se llaman d\u00e9biles y pobres los que seg\u00fan su propio juicio est\u00e1n enfermos, porque son como fuertes los pobres a quienes ensoberbece la pobreza. Son ciegos los que no tienen ninguna luz o talento; cojos los que no andan derechos en sus obras. Pero mientras los vicios de \u00e9stos se dan a conocer en la enfermedad de los miembros, como fueron pecadores los que no quisieron venir una vez llamados, as\u00ed lo son los que son instados y vienen. Pero los pecadores soberbios son rechazados y los humildes son elegidos. El Se\u00f1or elige a los que el mundo desprecia, porque muchas veces sucede que el desprecio hace al hombre fijarse en s\u00ed mismo y algunos oyen la voz del Se\u00f1or tanto m\u00e1s pronto cuanto menos complacencias les ofrece el mundo. Por tanto, cuando el Se\u00f1or llama a algunos de las calles y de las plazas para que vengan a su cena, se refiere a aquel pueblo que hab\u00eda conocido muy temprano la gran importancia de la ley, pero la multitud del pueblo de Israel que crey\u00f3, no llen\u00f3 todo el espacio preparado del celestial convite. Por esto prosigue: <b><em>&#8220;Y dijo el siervo: Se\u00f1or, hecho est\u00e1 como lo mandaste y aun hay lugar&#8230;&#8221;<\/em><\/b>. Hab\u00eda entrado ya gran n\u00famero de jud\u00edos, pero a\u00fan queda mucho lugar en el reino donde debe recibirse multitud de gentiles. Por esto sigue: <b><em>&#8220;Y dijo el se\u00f1or al siervo: Sal a los caminos y a los cercados y fu\u00e9rzalos a entrar&#8221;.<\/em><\/b> Cuando mand\u00f3 recoger a sus convidados de los cercados y de los caminos busc\u00f3 al pueblo b\u00e1rbaro, esto es, al pueblo gentil.<\/p>\n<p>Todos los que son obligados por las adversidades del mundo a volver al amor de Dios, son obligados a entrar. Pero es muy terrible la sentencia que sigue: <b><em>&#8220;Mas os digo, que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados gustar\u00e1 mi cena&#8221;<\/em><\/b>. Por tanto, que ninguno lo desprecie, no sea que si se excusa cuando se lo llame, no pueda entrar cuando \u00e9l quiera.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_in_Cat_graec_Patr\">San Cirilo, <em>in Cat. graec. Patr<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">15. <\/span> <b><em>&#8220;&#8230; uno de los comensales le dijo&#8230;&#8221;<\/em><\/b> Este hombre era todo carnal, no comprendiendo lo que Jes\u00fas hab\u00eda dicho y cre\u00eda que los premios de los santos eran materiales.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">16. <\/span> &#8230;<b><em>&#8220;Un hombre dio una gran cena&#8230;&#8221;<\/em><\/b> Este hombre es Dios Padre, conforme a la verdad figurada en estas im\u00e1genes.<\/p>\n<p>El Creador de todas las cosas, Padre de la gloria (el Se\u00f1or), prepar\u00f3 una gran cena ordenada en Cristo. Y en los tiempos modernos, casi al final de nuestro siglo, brill\u00f3 para nosotros el Hijo de Dios. Y sufriendo la muerte por nosotros nos dio a comer su propio cuerpo, por lo que el cordero fue inmolado por la tarde, seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s. Con raz\u00f3n, por tanto, se ha llamado cena al convite preparado en Jesucristo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">17. <\/span> Este <b>siervo<\/b> que envi\u00f3 fue el mismo <b>Jesucristo<\/b>, el cual, siendo por naturaleza Dios y verdadero Hijo de Dios, se humill\u00f3 a s\u00ed mismo tomando la forma de siervo. Fue enviado a la hora de la cena. El Verbo del Padre no tom\u00f3, pues, nuestra naturaleza en el principio, sino en los \u00faltimos tiempos. A\u00f1ade, pues:<b><em> &#8220;Porque todo estaba aparejado&#8221;<\/em><\/b>. El Padre hab\u00eda preparado en Jesucristo los bienes dados por El al mundo: el perd\u00f3n de los pecados, la participaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y el brillo de la adopci\u00f3n. A esto nos llam\u00f3 Jesucristo por las ense\u00f1anzas de su Evangelio.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">15-20. <\/span>As\u00ed, pues, se prescribe al var\u00f3n de la milicia santa que menosprecie los bienes de la tierra. Porque el que atendiendo a cosas de poco m\u00e9rito compra posesiones terrenas, no puede alcanzar el reino del cielo. Porque dice el Se\u00f1or ( Mt 19,21): <em>&#8220;Vende todo lo que tienes y s\u00edgueme&#8221;<\/em>. Prosigue: <b><em>&#8220;Y dijo otro: He comprado cinco yuntas de bueyes y quiero ir a probarlas&#8221;<\/em><\/b>.<\/p>\n<p>No es que se vitupere el matrimonio, pero la virginidad es mucho m\u00e1s honrosa. Porque la mujer virgen piensa en lo que es del Se\u00f1or, para santificar su cuerpo y su alma, mientras que la casada piensa en las cosas del mundo ( 1Cor 7,34) [ref]San Ambrosio sigue aqu\u00ed la ense\u00f1anza que ya encontramos en San Pablo, p.e.j: <em>&#8220;La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Se\u00f1or, de ser santa en el cuerpo y en el esp\u00edritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de c\u00f3mo agradar a su marido&#8221;<\/em> ( 1Cor 7,34). Al tema de la virginidad dedica San Ambrosio varias obras: <b><em>De virginibus; De virginitate; De institutione virginis.<\/em><\/b>[\/ref].<\/p>\n<p>&#8230;Consideremos que tres clases de personas son excluidas de esta cena: los gentiles, los jud\u00edos y los herejes. Los jud\u00edos se imponen el yugo de la ley en sentido material. Las cinco yuntas representan los diez mandamientos, acerca de los que se dice en el Deuteronomio ( Dt 4,13): <em>&#8220;El os revel\u00f3 su alianza, que os mand\u00f3 poner en pr\u00e1ctica, las diez Palabras que escribi\u00f3 en tablas de piedra&#8221;<\/em>, esto es, los mandamientos del dec\u00e1logo. O de otro modo: las cinco yuntas son los cinco libros de la antigua ley y la herej\u00eda que, a imitaci\u00f3n de Eva, tienta el afecto de la fe con femenil seducci\u00f3n. Y el Ap\u00f3stol ( Ef 5; Col 3; Heb 13; 2Tim 2) dice que debemos huir de la avaricia, no sea que, como sucede a los gentiles, nos incapacitemos de poder llegar al reino de Jesucristo. Por tanto, aqu\u00e9l que compr\u00f3 la granja no es apto para el reino de los cielos, ni el que prefiri\u00f3 el yugo de la ley al don de la gracia, ni el que se excusa por haber tomado mujer. Prosigue: <b><em>&#8220;Y volviendo el siervo dio cuenta a su se\u00f1or de todo esto&#8221;<\/em><\/b>.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">21-24. <\/span><b>Invita a los pobres, a los d\u00e9biles y a los ciegos,<\/b> para dar a conocer que la enfermedad del cuerpo no impide la entrada en el reino de los cielos, que rara vez falta aquel que no halla incentivo en el pecado, o que la enfermedad de los pecadores se perdona por la misericordia del Se\u00f1or. Por esto env\u00eda a las plazas para que vengan al camino estrecho, abandonando los caminos anchos.<\/p>\n<p>Mand\u00f3 a los <b>caminos<\/b> y a los <b>cercados<\/b>, porque son aptos para el reino de los cielos aquellos que no ocup\u00e1ndose de las delicias de esta vida, se apresuran a buscar las del cielo. Puestos en el camino de la buena voluntad -y as\u00ed como el cercado separa lo que est\u00e1 cultivado de lo que no lo est\u00e1, e impide la entrada de las bestias-, saben distinguir las cosas buenas de las malas y oponer la muralla de la fe contra las tentaciones de la disipaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes diremos que fueron los que no quisieron venir por las causas predichas, sino los pr\u00edncipes de los jud\u00edos, a quienes vemos reprendidos en todo este pasaje de la Sagrada Escritura?<\/p>\n<p>Habiendo renunciado a su vocaci\u00f3n los pr\u00edncipes de los jud\u00edos, seg\u00fan ellos dec\u00edan ( Jn 7,48): <em>&#8220;\u00bfacaso ha cre\u00eddo en El alguno de nuestros pr\u00edncipes?&#8221;<\/em>, se indign\u00f3 el padre de familia contra ellos, como acreedores a su indignaci\u00f3n y a su ira. Por esto sigue: <b><em>&#8220;Entonces airado el padre de familia&#8221;&#8230;<\/em><\/b><\/p>\n<p>As\u00ed, pues, se dice que <b>se indign\u00f3 el padre de familia<\/b> contra los pr\u00edncipes de los jud\u00edos y fueron llamados en lugar de ellos los que eran de entre los jud\u00edos m\u00e1s sencillos y de inteligencia m\u00e1s limitada. Habiendo hablado Pedro, primero creyeron tres mil ( Hch 2,41), despu\u00e9s cinco mil ( Hch 4,4) y despu\u00e9s gran parte del pueblo. Por esto a\u00f1ade: <b><em>&#8220;Dijo a su siervo: Sal luego a las plazas y a las calles de la ciudad y tr\u00e1eme ac\u00e1 cuantos pobres y lisiados y ciegos y cojos hallares&#8221;<\/em><\/b>.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_De_verb_Dom_serm_33\">San Agust\u00edn, <em>De verb. Dom. serm. 33<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">15. <\/span> Como \u00e9ste suspiraba por lo que estaba lejos, no ve\u00eda el pan que deseaba y ten\u00eda delante. \u00bfCu\u00e1l es el pan del reino de Dios, sino el que dice ( Jn 6,41): <em>&#8220;Yo soy el pan vivo que he bajado del cielo&#8221;?<\/em> No prepar\u00e9is la boca, sino el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">16. <\/span> Este hombre, mediador entre Dios y el hombre, es Jesucristo. Envi\u00f3 a que viniesen los invitados, esto es, los llam\u00f3 por los profetas enviados con este fin, los cuales en otro tiempo invitaban a la cena de Jesucristo. Fueron enviados en varias ocasiones al pueblo de Israel. Muchas veces los llamaron para que viniesen a la hora de la cena; aqu\u00e9llos recibieron a los que los invitaban, pero no aceptaron la cena. Leyeron a los profetas y mataron a Cristo. Y entonces prepararon, sin darse cuenta de ello, esa cena para nosotros. Una vez preparada la cena (esto es, una vez sacrificado Jesucristo), fueron enviados los ap\u00f3stoles a los mismos a quienes antes hab\u00edan sido enviados los profetas.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">18-20. <\/span> Tres fueron las excusas que se dieron, de las que se a\u00f1ade: <b><em>&#8220;El primero le dijo: He comprado una granja y necesito ir a verla&#8221;<\/em><\/b>, etc. En la granja comprada se da a conocer el dominio, luego el vicio de la soberbia es el primer castigado. El primer hombre que no quiso tener se\u00f1or, quiso serlo \u00e9l.<\/p>\n<p>Las <b>cinco yuntas de bueyes<\/b> son los cinco sentidos corporales. En los ojos est\u00e1 la vista, en las orejas el o\u00eddo, en las narices el olor, en las fauces el gusto y en todos los miembros el tacto. Pero a los que especialmente se apropian las yuntas es a los tres primeros sentidos: dos son los ojos, dos las orejas, dos las narices. He aqu\u00ed tres yuntas. Y en las fauces, esto es, en el sentido del gusto, se encuentra cierto doble sentido, porque no percibimos el sabor de una cosa si no juntamos la lengua al paladar. La voluptuosidad de la carne, que pertenece al tacto, oculta una doble sensaci\u00f3n, que es interior y exterior. Se llaman yuntas de bueyes porque por medio de estos sentidos carnales se buscan todas las cosas terrenas y los bueyes est\u00e1n inclinados hacia la tierra. Y los hombres que no tienen fe, consagrados a las cosas de la tierra, no quieren creer otra cosa m\u00e1s que aquellas que perciben por cualquiera de estos cinco sentidos corporales. No, dicen, nosotros no creemos m\u00e1s que lo que vemos. Cuando pensamos de tal modo, aquellas cinco yuntas de bueyes nos impiden ir a la cena. Para que conozc\u00e1is, sin embargo, que la complacencia de estos cinco sentidos no es la que m\u00e1s arrastra y deleita, sino cierta curiosidad, no dijo: he comprado cinco yuntas de bueyes y voy a darles de comer, sino, voy a probarlas.<\/p>\n<p>Esta es la <b>pasi\u00f3n carnal<\/b>(<\/p>\n<p><span class=\"cv\">v. 20<\/span>) que estorba a muchos. \u00a1Ojal\u00e1 que s\u00f3lo fuese exterior y no interior! El que dice: <b><em>&#8220;He tomado mujer&#8221;<\/em><\/b>, se goza en la voluptuosidad de la carne y se excusa de ir a la cena. Mire no sea que muera de hambre interior.<\/p>\n<p>Cuando dijo San Juan ( 1Jn 2,16): todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y ambici\u00f3n del siglo, empez\u00f3 por donde el Evangelio acaba. Concupiscencia de la carne, he tomado mujer. Concupiscencia de los ojos, he comprado cinco yuntas de bueyes. Ambici\u00f3n del siglo, he comprado una granja. Tomando la parte por el todo, los cinco sentidos se expresan en s\u00f3lo los ojos, que son el principal entre ellos. Por tanto, aunque la vista pertenezca propiamente a los ojos, solemos decir que el hombre ve por todos los cinco sentidos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">21-24. <\/span>El Se\u00f1or no necesita de sus <b>enviados<\/b> para conocer a las criaturas inferiores, como si hubiera de saber m\u00e1s por ellos, sino que conoce todas las cosas permanente e inimitablemente y tiene mensajeros por nosotros y por ellos mismos, porque de este modo, en el orden de su propia naturaleza, est\u00e1 bien que se presenten a Dios para consultarle sobre las criaturas inferiores y para ejecutar sus mandatos (<em>Super Gen. 5, 19<\/em>).<\/p>\n<p>Vinieron los gentiles de las plazas y de las calles y los herejes de los cercados. Porque los que hacen cercados, establecen divisiones, se separan de los cercados, se apartan de las espinas, pero no quieren ser obligados y dicen: entremos por nuestra propia voluntad. Y no es lo que mand\u00f3 el Se\u00f1or que dijo: obliga a entrar. La necesidad se encuentra afuera, de donde nace la voluntad.<\/p>\n<h2><span id=\"Eusebio_in_Cat_graec_Patr\">Eusebio, <em>in Cat. graec. Patr<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">15. <\/span> El Se\u00f1or hab\u00eda ense\u00f1ado antes a invitar a un convite a los que no pudieran darle, a fin de recibir la recompensa en la resurrecci\u00f3n de los justos; y por tanto, creyendo uno de los convidados que era lo mismo la resurrecci\u00f3n de los justos y el reino de Dios, recomienda la antedicha recompensa. Por tanto sigue: <b><em>&#8220;Cuando uno de los que com\u00edan en la mesa oy\u00f3 esto, le dijo: Bienaventurado el que comer\u00e1 pan en el reino de Dios&#8221;&#8230;<\/em><\/b><\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">16. <\/span> Como muchos perciben el olor, dig\u00e1moslo as\u00ed, de este pan por la fe y les hast\u00eda su dulzura gust\u00e1ndolo verdaderamente, declara el Se\u00f1or en la par\u00e1bola siguiente que esta indiferencia no es digna de los banquetes celestiales. Sigue, pues: <b><em>&#8220;Y El le dijo: Un hombre hizo una grande cena y convid\u00f3 a muchos&#8221;.<\/em><\/b><\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">16. <\/span>Siempre que el Se\u00f1or quiere dar a conocer su poder de castigar, se compara al oso, al leopardo, al le\u00f3n y a otros animales semejantes y cuando quiere expresar su misericordia, se compara al hombre.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_in_Cat_graec_Patr\">Or\u00edgenes, <em>in Cat. graec. Patr<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">18-20. <\/span>Estos que compraron la granja y reh\u00fasan o se excusan de ir a la cena, son aquellos que habiendo recibido otras ense\u00f1anzas de la Divinidad, no las practicaron y despreciaron el Verbo que pose\u00edan. Este que compr\u00f3 cinco yuntas de bueyes, es todo aquel que menosprecia su naturaleza espiritual y se fija en lo sensible, por lo que no puede conocer la naturaleza incorp\u00f3rea. El que tom\u00f3 mujer es el que est\u00e1 unido a la carne y prefiere sus pasiones al amor de Dios ( 1Tim 3,4).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio\">San Basilio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">20. <\/span>Dice tambi\u00e9n: <b><em>&#8220;No puedo venir&#8221;<\/em><\/b>, porque cuando el entendimiento humano se fija en las complacencias del mundo, se incapacita para las obras divinas (<em>in Cat. graec. Patr<\/em>).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">21. <\/span><b><em>&#8220;&#8230;el due\u00f1o de la casa, airado&#8230;&#8221;<\/em><\/b> No porque la Divinidad pueda tener la pasi\u00f3n de la ira, sino que lo que en nosotros se hace por la ira se llama ira o indignaci\u00f3n de Dios (<em>in Sal. 37 <\/em>).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo\">San Ambrosio, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentarios_El_Reino_no_se_cierra_a_nadie\">Comentarios: El Reino no se cierra a nadie<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al Evangelio de Lucas n. 7, 200-203 : SC 52 <\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEntonces el se\u00f1or dijo al criado: \u201cSal por los caminos y senderos, e ins\u00edsteles hasta que entren y se llene mi casa&#8221;\u00bb (Lc 14,23).<\/p>\n<p>Los invitados se excusan, siendo as\u00ed que el Reino no se cierra a nadie, a no ser que se excluya \u00e9l mismo por su palabra. En su clemencia, el Se\u00f1or invita a todo el mundo, pero es nuestra desidia o nuestra desviaci\u00f3n quien nos aleja de \u00e9l. Aquel que prefiere comprar un terreno es ajeno al Reino; en tiempo de No\u00e9, compradores y vendedores fueron tragados, por igual, por el diluvio (Lc 17,28)&#8230; Igualmente el que se excluye porque se ha casado, porque est\u00e1 escrito: \u201csi alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a s\u00ed mismo, no puede ser disc\u00edpulo m\u00edo\u201d (Lc 14,26)&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed que, despu\u00e9s del desprecio orgulloso de los ricos, Cristo se vuelve hacia los paganos; hace entrar a buenos y malos, para hacer crecer a los buenos y para mejorar las disposiciones de los malos&#8230; Invita a los pobres, a los enfermos, a los ciegos, lo cual os muestra que la enfermedad f\u00edsica no deja a nadie fuera del Reino, o bien que la enfermedad de los pecados, se cura por la misericordia del Se\u00f1or&#8230;<\/p>\n<p>Manda, pues, a las encrucijadas de los caminos a buscarlos, porque <em>\u201cla Sabidur\u00eda grita all\u00ed donde los caminos se entrecruzan\u201d<\/em> (Pr 1,20). Los env\u00eda a las plazas, porque ha dicho a los pecadores que abandonen los caminos anchos y encuentren el camino estrecho que conduce a la vida (Mt 7,13). Los env\u00eda a las carreteras y a lo largo de los setos, porque son capaces de alcanzar el Reino de los Cielos aquellos que, no estando retenidos por los bienes de este mundo, se afanan hacia los venideros, comprometidos en el camino de la buena voluntad&#8230;, oponiendo la muralla de la fe, a las tentaciones del pecado.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio-2\">San Basilio<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"La_Divina_Liturgia\">La Divina Liturgia<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Plegaria eucar\u00edstica, 1\u00aa parte.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSal por los caminos y senderos, e ins\u00edsteles hasta que entren y se llene la casa\u00bb (Lc 14,23).<\/p>\n<p>Santo, Santo, Santo eres verdaderamente t\u00fa, Se\u00f1or Dios nuestro, la grandeza de tu santidad no tiene l\u00edmites: todas las cosas las has dispuesto con rectitud y justicia. Has modelado al hombre con el barro de la tierra, les has honrado haci\u00e9ndole la imagen misma de Dios, lo has colocado en el Para\u00edso de delicias  prometi\u00e9ndole la inmortalidad y el goce de los bienes eternos, si observaba los mandatos. Pero transgredi\u00f3 tu mandato, Dios verdadero, y, seducido por la astucia de la serpiente, v\u00edctima de su propio pecado, \u00e9l mismo se someti\u00f3 a la muerte. Seg\u00fan tu justo juicio, fue echado del Para\u00edso a nuestro mundo, devuelto a la tierra de donde hab\u00eda sido sacado.<\/p>\n<p>Pero en tu Cristo, dispusiste para ellos la salvaci\u00f3n a trav\u00e9s del nuevo nacimiento, porque no has rechazado para siempre a la criatura que en tu bondad hab\u00edas creado; seg\u00fan la grandeza de tu misericordia has velado por ella de m\u00faltiples maneras. Enviaste a los profetas, hiciste milagros a trav\u00e9s de los santos que, en cada generaci\u00f3n, te fueron agradables; has dado la Ley para ayudarnos; has puesto \u00e1ngeles para que nos guarden.<\/p>\n<p>Y cuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos, nos has hablado en tu Hijo \u00fanico, por quien has creado todo el universo; \u00e9l es el resplandor de tu gloria e imagen de tu naturaleza; lo sostiene todo con su palabra todopoderosa; no guard\u00f3 celosamente su igualdad con Dios, sino que, siendo Dios desde toda la eternidad, apareci\u00f3 en la tierra, convivi\u00f3 con los hombres, tom\u00f3 carne de la Virgen Mar\u00eda, acept\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo, asumi\u00f3 nuestro cuerpo de miseria, para hacernos conformes a su cuerpo de gloria (Hb 1, 2-3; Flp 2, 6-7; 3, 21).<\/p>\n<p>Puesto que por el hombre el pecado entr\u00f3 en el mundo, y con el pecado, la muerte, plugo a tu Hijo \u00fanico, que estaba eternamente en tu seno, oh Padre, nacer de una mujer, condenar el pecado en su propia carne, para que los que murieron en Ad\u00e1n, tengan la vida en Cristo (Rm 5,12; 8,3). Habitando en este mundo, nos dio unos preceptos de salvaci\u00f3n, nos hizo dar la espalda al error de los \u00eddolos, nos llev\u00f3 a conocerte, a ti, Dios verdadero. A trav\u00e9s de todo ello nos ha conquistado para \u00e9l como un pueblo escogido, un sacerdocio real, una naci\u00f3n santa (1Pe 2,9).<\/p>\n<h2><span id=\"Baudoin_de_Ford_obispo\">Baudoin de Ford, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Nutrirse_de_Cristo\">Obras: Nutrirse de Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">El sacramento del altar, II, 3 ; PL 204, 691.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Bienaventurado el que coma en el reino de Dios!\u00bb (Lc 14,15).<\/p>\n<p> Dice el salmista: \u00abEl pan da fuerzas al coraz\u00f3n del hombre y el vino le alegra el coraz\u00f3n\u00bb (Sal 103, 15). Para los que creen en \u00e9l, Cristo es alimento y bebida, pan y vino. Es pan cuando nos da fuerza y firmeza, seg\u00fan lo que dice Pedro: \u00abTras un breve padecer, el mismo Dios de toda gracia que os ha llamado como cristianos a su eterna gloria os restablecer\u00e1, os afianzar\u00e1, os robustecer\u00e1\u00bb (1P 5,10). Es bebida y vino cuando alegra, seg\u00fan dice el salmista: \u00abAlegra el alma de tu siervo pues levanto mi alma hacia ti, Se\u00f1or\u00bb (Sal 85,4).<\/p>\n<p> Todo lo que en nosotros es s\u00f3lido, firme, alegre y gozoso para cumplir los mandamientos de Dios, soportar los males, actuar seg\u00fan la  obediencia, defender la justicia, todo esto es fuerza que nos da este pan o gozo que nos produce este vino. \u00a1Dichosos aquellos cuyo actuar es s\u00f3lido y gozoso! Y puesto que nadie lo puede por s\u00ed mismo, dichosos son los que desean \u00e1vidamente vivir seg\u00fan lo que es justo y honesto y ser en todas estas cosas fortificados y gozosos gracias a aquel que dice: \u00abDichosos los que tienen hambre y sed de justicia\u00bb (Mt 5,6). Si desde ahora Cristo es pan y bebida para la fuerza y gozo de los justos \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s lo ser\u00e1 en la vida futura cuando se dar\u00e1 sin medida a los justos?<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI\">Benedicto XVI<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_El_8220fracaso8221_de_Dios\">Homil\u00eda: El &#8220;fracaso&#8221; de Dios<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">En la Misa con los Obispos Suizos, 7 de noviembre 2006<\/p>\n<p>[En el mensaje del Evangelio vemos de nuevo el fracaso de Dios]. Los primeros en ser invitados se excusan y no van. La sala de Dios se queda vac\u00eda; el banquete parece haber sido preparado en vano. Es lo que Jes\u00fas experimenta en la fase final de su actividad: los grupos oficiales, autorizados, dicen &#8220;no&#8221; a la invitaci\u00f3n de Dios, que es \u00e9l mismo. No acuden. Su mensaje, su llamada, acaba en el &#8220;no&#8221; de los hombres.<\/p>\n<p>Sin embargo, tampoco aqu\u00ed fracasa Dios. La sala vac\u00eda se convierte en una oportunidad para llamar a un n\u00famero mayor de personas. El amor de Dios, la invitaci\u00f3n de Dios, se extiende. San Lucas nos narra esto en dos fases: primero, la invitaci\u00f3n se dirige a los pobres, a los abandonados, a los que nadie invita en esa misma ciudad. De ese modo, Dios hace lo que escuchamos en el evangelio de ayer. (El evangelio de hoy forma parte de un peque\u00f1o simposio en el marco de una cena en casa de un fariseo. Encontramos cuatro textos: primero, la curaci\u00f3n del hidr\u00f3pico; luego, las palabras sobre los \u00faltimos puestos; despu\u00e9s, la ense\u00f1anza de no invitar a los amigos, que se lo pagar\u00e1n invit\u00e1ndolo a su vez, sino a los que realmente tienen hambre, los cuales no podr\u00e1n pag\u00e1rselo con una invitaci\u00f3n; por \u00faltimo viene precisamente nuestro relato). Dios hace ahora lo que dijo Jes\u00fas al fariseo: invita a los que no poseen nada, a los que realmente tienen hambre, a los que no pueden invitarlo, a los que no pueden darle nada. Entonces viene la segunda fase: sale de la ciudad, a los caminos, e invita a los vagabundos.<\/p>\n<p>Podemos suponer que san Lucas con esas dos fases quiere dar a entender que los primeros en entrar a la sala son los pobres de Israel, y luego, dado que no son suficientes, pues la sala de Dios es m\u00e1s grande, la invitaci\u00f3n se extiende, fuera de la ciudad santa, hasta el mundo de los gentiles.<br \/>\nLos que no pertenecen a Dios, los que est\u00e1n fuera, son invitados para llenar la sala. Y seguramente san Lucas, que nos ha transmitido este evangelio, ha visto en ello la representaci\u00f3n anticipada \u2015mediante una imagen\u2015 de los acontecimientos que narra despu\u00e9s en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, donde sucede eso precisamente: san Pablo siempre comienza su misi\u00f3n en la sinagoga, dirigi\u00e9ndose a los que han sido invitados en primer lugar, y s\u00f3lo cuando las personas autorizadas rechazan la invitaci\u00f3n y queda solamente un peque\u00f1o grupo de pobres, sale y se dirige a los paganos.<\/p>\n<p>As\u00ed, el Evangelio, a trav\u00e9s de este itinerario constante de crucifixi\u00f3n, se hace universal, abraza a todos, llegando finalmente hasta Roma. En Roma san Pablo llama a los jefes de la sinagoga, les anuncia el misterio de Jesucristo, el reino de Dios en su persona. Pero las personas autorizadas rechazan la invitaci\u00f3n, y \u00e9l se despide de ellas con estas palabras: &#8220;Bien, dado que no escuch\u00e1is, este mensaje se anuncia a los paganos y ellos lo escuchar\u00e1n&#8221;.<\/p>\n<p>Con esa confianza se concluye el mensaje del fracaso: &#8220;ellos lo escuchar\u00e1n&#8221;. Se formar\u00e1 la Iglesia de los paganos. Y se form\u00f3, y sigue form\u00e1ndose. Durante las visitas\u00a0<i>ad limina<\/i>\u00a0los obispos me refieren muchas cosas graves y duras, pero siempre, precisamente los del tercer mundo, me dicen tambi\u00e9n que los hombres escuchan y vienen; que tambi\u00e9n hoy el mensaje llega por los caminos hasta los confines de la tierra, y los hombres acuden a la sala de Dios, a su banquete.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, debemos preguntarnos: \u00bfQu\u00e9 significa todo eso para nosotros? Ante todo tenemos una certeza:\u00a0Dios no fracasa. &#8220;Fracasa&#8221; continuamente, pero en realidad no fracasa, pues de ello saca nuevas oportunidades de misericordia mayor, y su creatividad es inagotable. No fracasa porque siempre encuentra modos nuevos de llegar a los hombres y abrir m\u00e1s su gran casa, a fin de que se llene del todo. No fracasa porque no renuncia a pedir a los hombres que vengan a sentarse a su mesa, a tomar el alimento de los pobres, en el que se ofrece el don precioso que es \u00e9l mismo. Dios tampoco fracasa hoy. Aunque muchas veces nos respondan &#8220;no&#8221;, podemos tener la seguridad de que Dios no fracasa. Toda esta historia, desde Ad\u00e1n, nos deja una lecci\u00f3n: Dios no fracasa. Tambi\u00e9n hoy encontrar\u00e1 nuevos caminos para llamar a los hombres y quiere contar con nosotros como sus mensajeros y sus servidores.<\/p>\n<p>Precisamente en nuestro tiempo constatamos c\u00f3mo los primeros invitados dicen &#8220;no&#8221;. En efecto, la cristiandad occidental, o sea, los nuevos &#8220;primeros invitados&#8221; en gran parte ahora se excusan, no tienen tiempo para ir al banquete del Se\u00f1or. Vemos c\u00f3mo las iglesias est\u00e1n cada vez m\u00e1s vac\u00edas; los seminarios siguen vaci\u00e1ndose, las casas religiosas est\u00e1n cada vez m\u00e1s vac\u00edas. Vemos las diversas formas como se presenta este &#8220;no, tengo cosas m\u00e1s importantes que hacer&#8221;. Y nos asusta y nos entristece constatar c\u00f3mo se excusan y no acuden los primeros invitados, que en realidad deber\u00edan conocer la grandeza de la invitaci\u00f3n y deber\u00edan sentirse impulsados a aceptarla. \u00bfQu\u00e9 debemos hacer?<\/p>\n<p>Ante todo debemos plantearnos la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 sucede precisamente eso? En su par\u00e1bola, el Se\u00f1or cita dos motivos: la posesi\u00f3n y las relaciones humanas, que absorben a las personas hasta el punto de que creen que no tienen necesidad de nada m\u00e1s para llenar totalmente su tiempo y, por consiguiente, su existencia interior.<\/p>\n<p>San Gregorio Magno, en su exposici\u00f3n de este texto, trat\u00f3 de ir m\u00e1s a fondo y se pregunt\u00f3: &#8220;\u00bfC\u00f3mo es posible que un hombre diga &#8220;no&#8221; a lo m\u00e1s grande que hay, que no tenga tiempo para lo m\u00e1s importante; que limite a s\u00ed mismo toda su existencia?&#8221;. Y responde:\u00a0en realidad, nunca han hecho la experiencia de Dios; nunca han llegado a &#8220;gustar&#8221; a Dios; nunca han experimentado cu\u00e1n delicioso es ser &#8220;tocados&#8221; por Dios. Les falta este &#8220;contacto&#8221; y, por tanto, el &#8220;gusto de Dios&#8221;. Y nosotros s\u00f3lo vamos al banquete si, por decirlo as\u00ed, lo gustamos. San Gregorio cita el salmo del que est\u00e1 tomada la ant\u00edfona de comuni\u00f3n de la liturgia de hoy: &#8220;Gustad y ved&#8221;; gustad y entonces ver\u00e9is y ser\u00e9is iluminados. Nuestra tarea consiste en ayudar a las personas a gustar, a sentir de nuevo el gusto de Dios.<\/p>\n<p>En otra homil\u00eda, san Gregorio Magno profundiz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la misma cuesti\u00f3n, y se pregunt\u00f3: &#8220;\u00bfC\u00f3mo es posible que el hombre no quiera ni tan s\u00f3lo &#8220;probar&#8221; el gusto de Dios?&#8221;. Y responde: cuando el hombre est\u00e1 completamente ocupado con su mundo, con las cosas materiales, con lo que puede hacer, con todo lo que es factible y le lleva al \u00e9xito, con todo lo que puede producir o comprender por s\u00ed mismo, entonces su capacidad de percibir a Dios se debilita, el \u00f3rgano para ver a Dios se atrofia, resulta incapaz de percibir y se vuelve insensible. Ya no percibe lo divino, porque el \u00f3rgano correspondiente se ha atrofiado en \u00e9l, no se ha desarrollado. Cuando utiliza demasiado todos los dem\u00e1s \u00f3rganos, los emp\u00edricos, entonces puede ocurrir que precisamente el sentido de Dios se debilite, que este \u00f3rgano muera, y que el hombre, como dice san Gregorio, no perciba ya la mirada de Dios, el ser mirado por \u00e9l, la realidad tan maravillosa que es el hecho de que su mirada se fije en m\u00ed.<\/p>\n<p>Creo que san Gregorio Magno describi\u00f3 exactamente la situaci\u00f3n de nuestro tiempo. En efecto, su \u00e9poca era muy semejante a la nuestra. Aqu\u00ed nos surge otra vez la pregunta: \u00bfqu\u00e9 debemos hacer? Lo primero que debemos hacer es lo que el Se\u00f1or nos dice hoy en la primera lectura y que san Pablo nos recomienda encarecidamente en nombre de Dios: &#8220;Tened los mismos sentimientos de Jesucristo&#8221; (<i>Touto phroneite en hymin ho kai en Christo Iesou<\/i>).<\/p>\n<p>Aprended a pensar como pensaba Cristo; aprended a pensar como \u00e9l. Este pensar no es s\u00f3lo una actividad del entendimiento, sino tambi\u00e9n del coraz\u00f3n. Aprendemos los sentimientos de Jesucristo cuando aprendemos a pensar como \u00e9l y, por tanto, cuando aprendemos a pensar tambi\u00e9n en su fracaso, en su experiencia de fracaso, y en el hecho de que increment\u00f3 su amor en el fracaso.<\/p>\n<p>Si tenemos sus mismos sentimientos, si comenzamos a ejercitarnos en pensar como \u00e9l y con \u00e9l, entonces se despierta en nosotros la alegr\u00eda con respecto a Dios, la convicci\u00f3n de que \u00e9l es siempre el m\u00e1s fuerte. S\u00ed, podemos decir que se despierta en nosotros el amor a \u00e9l. Experimentamos la alegr\u00eda de saber que existe y podemos conocerlo, que lo conocemos en el rostro de Jesucristo, el cual sufri\u00f3 por nosotros. Creo que lo primero es entrar nosotros mismos en contacto \u00edntimo con Dios, con el Se\u00f1or Jes\u00fas, el Dios vivo; que en nosotros se fortalezca el \u00f3rgano para percibir a Dios; que percibamos en nosotros mismos su &#8220;gusto exquisito&#8221;.<\/p>\n<p>Eso dar\u00e1 alma a nuestra actividad, pues tambi\u00e9n nosotros corremos el peligro de trabajar mucho, en el campo eclesi\u00e1stico, haci\u00e9ndolo todo por Dios, pero totalmente absorbidos por la actividad, sin encontrar a Dios. Los compromisos ocupan el lugar de la fe, pero est\u00e1n vac\u00edos en su interior.<\/p>\n<p>Por eso, creo que debemos esforzarnos sobre todo por escuchar al Se\u00f1or, en la oraci\u00f3n, con una participaci\u00f3n \u00edntima en los sacramentos, aprendiendo los sentimientos de Dios en el rostro y en los sufrimientos de los hombres, para que as\u00ed se nos contagie su alegr\u00eda, su celo, su amor, y para mirar al mundo como \u00e9l y desde \u00e9l. Si logramos hacer esto, entonces tambi\u00e9n en medio de tantos &#8220;no&#8221; encontraremos de nuevo a los hombres que lo esperan y que a menudo tal vez son caprichosos \u2015como dice claramente la par\u00e1bola\u2015, pero que desde luego est\u00e1n llamados a entrar en su sala.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, con otras palabras, se trata de la centralidad de Dios; y no precisamente de un Dios cualquiera, sino del Dios que tiene el rostro de Jesucristo. Esto es muy importante hoy. Se podr\u00edan enumerar muchos problemas que existen en la actualidad y que es preciso resolver, pero todos ellos s\u00f3lo se pueden resolver si se pone a Dios en el centro, si Dios resulta de nuevo visible en el mundo, si llega a ser decisivo en nuestra vida y si entra tambi\u00e9n en el mundo de un modo decisivo a trav\u00e9s de nosotros.<\/p>\n<p>A mi parecer, el destino del mundo en esta situaci\u00f3n dram\u00e1tica depende de esto: de si Dios, el Dios de Jesucristo, est\u00e1 presente y si es reconocido como tal, o si desaparece. Nosotros queremos que est\u00e9 presente. En definitiva, \u00bfqu\u00e9 debemos hacer para ello? Dirigirnos a \u00e9l. Celebrar la misa votiva del Esp\u00edritu Santo, invoc\u00e1ndolo: &#8220;<i>Lava quod est sordidum, riga quod est aridum, sana quod est saucium. Flecte quod est rigidum, fove quod est frigidum, rege quod est devium<\/i>&#8221; (Lava lo que est\u00e1 sucio, riega lo que est\u00e1 seco, sana lo que est\u00e1 herido. Dobla lo que est\u00e1 r\u00edgido, calienta lo que est\u00e1 fr\u00edo, endereza lo que est\u00e1 torcido).<\/p>\n<p>Invoqu\u00e9moslo para que riegue, caliente, enderece; para que nos infunda la fuerza de su fuego santo y renueve la faz de la tierra. Por eso le suplicamos de todo coraz\u00f3n en este momento, en estos d\u00edas.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230; no pudo hacerse ahora por falta de tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>15 Uno de los comensales dijo a Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Bienaventurado el que coma en el reino de Dios!\u00bb. 16 Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abUn hombre daba un gran banquete y convid\u00f3 a mucha gente; 17 a la hora del banquete mand\u00f3 a su criado a avisar a los convidados: \u201cVenid, que ya est\u00e1 preparado\u201d. 18 Pero todos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-14-15-24-los-invitados-que-se-excusan\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 14, 15-24: Los invitados que se excusan\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41527","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41527","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41527"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41527\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41527"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41527"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41527"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}