{"id":41529,"date":"2016-10-07T23:36:05","date_gmt":"2016-10-08T04:36:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-15-1-10-parabolas-de-la-oveja-y-la-dracma-perdidas\/"},"modified":"2016-10-07T23:36:05","modified_gmt":"2016-10-08T04:36:05","slug":"lc-15-1-10-parabolas-de-la-oveja-y-la-dracma-perdidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-15-1-10-parabolas-de-la-oveja-y-la-dracma-perdidas\/","title":{"rendered":"Lc 15, 1-10 \u2013 Par\u00e1bolas de la oveja y la dracma perdidas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Sol\u00edan acercarse a Jes\u00fas todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: \u00abEse acoge a los pecadores y come con ellos\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">3<\/span> Jes\u00fas les dijo esta par\u00e1bola: <span class=\"versiculo\">4<\/span> \u00ab\u00bfQui\u00e9n de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? <span class=\"versiculo\">5<\/span> Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; <span class=\"versiculo\">6<\/span> y, al llegar a casa, re\u00fane a los amigos y a los vecinos, y les dice: \u201c\u00a1Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me hab\u00eda perdido\u201d. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Os digo que as\u00ed tambi\u00e9n habr\u00e1 m\u00e1s alegr\u00eda en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.<br \/> <span class=\"versiculo\">8<\/span> O \u00bfqu\u00e9 mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una l\u00e1mpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? <span class=\"versiculo\">9<\/span> Y, cuando la encuentra, re\u00fane a las amigas y a las vecinas y les dice: \u201c\u00a1Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me hab\u00eda perdido\u201d. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Os digo que la misma alegr\u00eda tendr\u00e1n los \u00e1ngeles de Dios por un solo pecador que se convierta\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_in_Evang_hom_34\">San Gregorio, <i>in Evang hom. 34<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-3. <\/span>Por esta raz\u00f3n se deduce que la verdadera justicia tiene compasi\u00f3n y la falsa justicia desd\u00e9n, aun cuando los justos suelen indignarse con raz\u00f3n por los pecadores. Pero una cosa es la que se hace con apariencia de soberbia y otra la que se hace por celo a la disciplina. Porque los justos, aunque exteriormente exageran sus reprensiones por la disciplina, sin embargo, interiormente conservan la dulzura de la caridad y, por lo general, prefieren en su \u00e1nimo a aquellos a quienes corrigen, que a s\u00ed mismos. Obrando as\u00ed mantienen a sus s\u00fabditos en la disciplina y a la vez se mantienen ellos en la humildad. Por el contrario, los que acostumbran a ensoberbecerse por la falsa justicia, desprecian a todos los dem\u00e1s, sin tener ninguna misericordia de los que est\u00e1n enfermos y, porque se creen sin pecado, vienen a ser m\u00e1s pecadores. De este n\u00famero eran los fariseos, quienes cuando censuraban al Se\u00f1or porque recib\u00eda a los pecadores, reprend\u00edan con un coraz\u00f3n seco al que es la fuente misma de la caridad. Pero como estaban enfermos o ignoraban que lo estaban, el m\u00e9dico celestial usa con ellos, hasta que conociesen su estado, de remedios suaves. Sigue, pues: <b><i>&#8220;Y les propuso esta par\u00e1bola: \u00bfQui\u00e9n de vosotros es el hombre que teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve y va a buscarla?&#8221;<\/i><\/b> Propuso esta semejanza que todo hombre puede comprender y, sin embargo, se refiere al Creador de los hombres. Porque ciento es un n\u00famero perfecto y El tuvo cien ovejas porque posey\u00f3 la naturaleza de los santos \u00e1ngeles y de los hombres. Por esto, sigue: <b><i>&#8220;Que tiene cien ovejas&#8221;<\/i><\/b>.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">4. <\/span>Se perdi\u00f3 una oveja cuando el hombre abandon\u00f3, por el pecado, los pastos de la vida. Se quedan las otras noventa y nueve en el desierto. Porque el n\u00famero de las criaturas racionales (esto es, de los \u00e1ngeles y de los hombres), que ha sido creado para ver a Dios, queda disminuido con la p\u00e9rdida del hombre. Por esto sigue: <b><i>&#8220;\u00bfNo deja las noventa y nueve en el desierto?&#8221;<\/i><\/b> Esto es, porque hab\u00eda dejado los coros de los \u00e1ngeles en el cielo. El hombre abandon\u00f3 el cielo cuando pec\u00f3. Y para que se completase el n\u00famero de las ovejas en el cielo, era buscado el hombre, perdido en la tierra. Por esto prosigue: <b><i>&#8220;Y va a buscar la que se hab\u00eda perdido&#8221;.<\/i><\/b><\/p>\n<p><span class=\"cv\">5-6. <\/span><b>Puso la oveja sobre sus hombros<\/b> porque, habiendo tomado la naturaleza humana, llev\u00f3 sobre s\u00ed todos nuestros pecados (Is 53). Habiendo encontrado la oveja, <b>vuelve a su casa<\/b>. Porque nuestro pastor, una vez redimida la humanidad, vuelve al reino de los cielos. Por esto sigue: <b><i>&#8220;Y viniendo a casa, llama a sus amigos y vecinos dici\u00e9ndoles: Dadme el parabi\u00e9n, porque he hallado mi oveja que se hab\u00eda perdido&#8221;.<\/i><\/b> Llama amigos y vecinos a los coros de los \u00e1ngeles. Estos son amigos suyos, porque constantemente cumplen su voluntad sin cesar. Tambi\u00e9n son vecinos suyos, porque gozan a su lado de la claridad de su presencia.<\/p>\n<p>Debe advertirse que no dice: Felicitaos por la oveja encontrada, sino: d\u00e1dmela a m\u00ed. Porque nuestra vida es su alegr\u00eda y cuando somos llevados al cielo hacemos el colmo de ella.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">7. <\/span>Declara el Se\u00f1or que <b>habr\u00e1 m\u00e1s alegr\u00eda en el cielo por la conversi\u00f3n de los pecadores que por la perseverancia de los justos.<\/b> Porque todos aquellos que no viven bajo el yugo del pecado, est\u00e1n siempre en el camino de la justicia, pero no anhelan con af\u00e1n la patria celestial. Y la mayor parte andan perezosos en las pr\u00e1cticas de las buenas obras, porque se creen seguros por no haber cometido las culpas m\u00e1s graves. Por el contrario, aquellos que recuerdan haber cometido faltas, afligidos por su dolor, se enardecen en el amor de Dios. Y como ven que han obrado mal respecto del Se\u00f1or, recompensan los males primeros con los m\u00e9ritos que les siguen. Por tanto, hay mayor alegr\u00eda en el cielo. Como sucede en las batallas que el capit\u00e1n ama m\u00e1s a aquel soldado que despu\u00e9s de haber huido vuelve y combate con m\u00e1s ardor al enemigo, que a aquel que nunca ha vuelto las espaldas, pero que nunca ha peleado con ardor. As\u00ed, el labrador estima m\u00e1s aquella tierra que despu\u00e9s de abrojos produce \u00f3ptimos frutos, que aquella que nunca produce ni espinas ni fruto abundante. Pero entre estas cosas debe tenerse en cuenta que hay muchos justos cuya vida causa tanta alegr\u00eda que no puede preferirse a ella ninguna penitencia. De aqu\u00ed debe deducirse que el Se\u00f1or goza mucho cuando el justo llora humildemente, puesto que le llena de alegr\u00eda que el pecador condene el mal que ha hecho por la penitencia.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8-9. <\/span>Lo mismo que se representa por el pastor, se representa por <b>la mujer,<\/b> porque aqu\u00e9l es el mismo Dios y \u00e9sta <b>la sabidur\u00eda de Dios.<\/b> El Se\u00f1or cre\u00f3 a imagen suya la naturaleza ang\u00e9lica y la naturaleza humana para que lo conociesen. Tuvo <b>diez dracmas<\/b>, porque nueve son los coros de los \u00e1ngeles y, para completar el n\u00famero de los elegidos, el hombre fue creado d\u00e9cimo.<\/p>\n<p>Y como la imagen le representa en la moneda, la mujer perdi\u00f3 <b>la dracma<\/b> cuando el hombre -que hab\u00eda sido creado a imagen de Dios- dej\u00f3 de parec\u00e9rsele cuando pec\u00f3. Y esto es lo que a\u00f1ade: <b><i>&#8220;\u00bfSi perdiere una dracma no enciende el candil?&#8221;.<\/i><\/b> La mujer enciende la antorcha porque la sabidur\u00eda de Dios apareci\u00f3 en la humanidad. La antorcha es una luz en un vaso de barro. La divinidad en la carne es como la luz en el vaso de barro. Una vez encendida la antorcha, prosigue: <b><i>&#8220;Y barre la casa&#8221;<\/i><\/b>, porque as\u00ed como su divinidad ha resplandecido en la humanidad, toda nuestra conciencia qued\u00f3 limpia. Esta palabra <b><i>barre<\/i><\/b> no se diferencia de <b><i>limpia<\/i><\/b>, que se lee en los dem\u00e1s c\u00f3dices. Porque el alma depravada, si no se limpia primero por el temor, no queda limpia de los defectos en que viv\u00eda. Una vez barrida la casa se encuentra la dracma. Por eso sigue: <b><i>&#8220;Y la busca con cuidado hasta hallarla&#8221;<\/i><\/b>. Cuando la conciencia humana es sacudida[ref]&#8221;Sacudida&#8221;, en el sentido de limpiar, sacudir el polvo, lo que hace referencia al acto de barrer de la mujer que busca la dracma.[\/ref], es reparada en el hombre la semejanza del Creador.<\/p>\n<p>Los esp\u00edritus celestiales se encuentran tanto m\u00e1s unidos con la divina sabidur\u00eda, cuanto m\u00e1s se aproximan por la gracia de su visi\u00f3n permanente.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">10. <\/span><b>Hacer penitencia<\/b> es llorar los pecados pasados y llorando, no volver a cometerlos. Porque el que llora unos pecados a la vez que vuelve a cometerlos, o ignora qu\u00e9 es hacer penitencia, o la hace fingidamente. Debe considerarse tambi\u00e9n que para satisfacer a su Creador, aquel hombre que hizo lo que est\u00e1 prohibido debe abstenerse a\u00fan de lo que est\u00e1 permitido y el que recuerde que falt\u00f3 en lo grave, debe censurarse por lo leve.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo\">San Cirilo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">4-7. <\/span>Observa aqu\u00ed la grandeza del reino de nuestro Salvador. Cuando dice <b>cien ovejas<\/b> se refiere a toda la multitud de las criaturas racionales que le est\u00e1n subordinadas; porque el n\u00famero cien, compuesto de diez d\u00e9cadas, es perfecto. Pero de \u00e9stas se ha perdido una que es el g\u00e9nero humano, que habita en la tierra.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es que abandona todas las dem\u00e1s y s\u00f3lo tiene caridad respecto de una sola? De ning\u00fan modo. Todas las dem\u00e1s se encuentran en su redil, defendidas por su diestra poderosa. Pero deb\u00eda compadecerse m\u00e1s de la perdida, para que no quedase incompleto el resto de sus criaturas. Una vez recogida \u00e9sta, el n\u00famero ciento recobra su perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8-9. <\/span>Por la par\u00e1bola que precede, en la que se dice que el g\u00e9nero humano era una oveja descarriada, se nos ense\u00f1a que somos creaturas de Dios omnipotente que nos ha hecho a nosotros, -y no nosotros a El- y que somos ovejas de sus pastos. Ahora a\u00f1ade la segunda par\u00e1bola, en que el g\u00e9nero humano es comparado a una dracma que se ha perdido. Por medio de \u00e9sta manifiesta que hemos sido creados a imagen y semejanza del Rey, esto es, del Dios excelso. Porque la dracma es una moneda que lleva impresa la imagen del rey. Por esto dice: <b><i>&#8220;\u00bfO qu\u00e9 mujer que tiene diez dracmas, si perdiese una dracma&#8230;&#8221;<\/i><\/b><\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-3. <\/span>Esto lo consent\u00eda, porque con este fin hab\u00eda tomado nuestra carne, acogiendo a los pecadores como el m\u00e9dico a los enfermos. Pero los fariseos verdaderamente criminales correspond\u00edan a esta bondad con murmuraciones. Por lo cual sigue: <b><i>&#8220;Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: Este recibe&#8230;&#8221;<\/i><\/b><\/p>\n<p><span class=\"cv\">4-7. <\/span>Se llaman, pues, <b>ovejas,<\/b> los esp\u00edritus celestiales, porque toda naturaleza creada es animal respecto de Dios. Pero son llamados amigos y vecinos por ser criaturas racionales.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8-9. <\/span>Son sus <b>amigas,<\/b> porque cumplen su voluntad; <b>vecinas<\/b> suyas, porque son incorp\u00f3reas. O bien: son amigos suyos todos los esp\u00edritus celestes, pero son sus vecinos los que est\u00e1n m\u00e1s cerca, como son los tronos, los querubines y los serafines.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-3. <\/span>Puede aprenderse en lo dicho hasta el momento que no debemos preocuparnos de las cosas de la tierra, ni preferir lo caduco a lo imperecedero. Pero como la fragilidad humana no puede tener un instante firme mientras viva en este mundo imp\u00fadico, este buen m\u00e9dico nos ha proporcionado remedios contra el error. Y como Juez misericordioso, no nos niega la esperanza del perd\u00f3n. Por esto sigue: <b><i>&#8220;Y se acercaban a El los publicanos&#8230;&#8221;<\/i><\/b><\/p>\n<p><span class=\"cv\">4-7. <\/span>Este pastor es tan rico, que todos nosotros s\u00f3lo formamos una cent\u00e9sima parte de su reba\u00f1o. Por eso sigue: <b><i>&#8220;Y si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve&#8230;&#8221;<\/i><\/b><\/p>\n<p><span class=\"cv\">10. <\/span>Los \u00e1ngeles, como racionales, se alegran tambi\u00e9n en la redenci\u00f3n inmerecida de los hombres. Por esto sigue: <b><i>&#8220;Os digo, que as\u00ed habr\u00e1 m\u00e1s gozo en el cielo sobre un pecador que hiciere penitencia, que sobre noventa y nueve justos que no han menester penitencia&#8221;.<\/i><\/b> Sirva esto de aliciente para obrar bien. Porque cada uno puede creer que su conversi\u00f3n ser\u00e1 agradable a los coros de los \u00e1ngeles, cuyo patrocinio se debe buscar, as\u00ed como se debe temer su ofensa.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_De_quaestEvang_2_32-33\">San Agust\u00edn <i>De quaest.Evang. 2, 32-33<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">4. <\/span>O bien: <b>aquellas noventa y nueve que dej\u00f3 en el desierto,<\/b> se refieren a los soberbios que, llevando la soledad -por decirlo as\u00ed- en el alma, quieren aparecer como que son solos. A estos les falta la unidad para la perfecci\u00f3n. As\u00ed, cuando alguno se separa de la verdadera unidad, se separa por soberbio. Deseando no depender m\u00e1s que de su propio poder, prescinde de la unidad, que est\u00e1 en Dios. Se aleja de todos los reconciliados por la penitencia, que se obtiene con la humildad.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8-9. <\/span>Tambi\u00e9n coloca entre las <b>nueve dracmas,<\/b> as\u00ed como entre las noventa y nueve ovejas, la representaci\u00f3n de aquellos que -presumiendo de s\u00ed- se prefieren a los pecadores que vuelven al camino de la salvaci\u00f3n. Uno falta a nueve para que sean diez. Y al noventa y nueve tambi\u00e9n le falta uno para ser ciento. Este uno designa a todos los reconciliados por la penitencia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Niceno\">San Gregorio Niceno<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">5. <\/span>Cuando el pastor encuentra la oveja, no la castiga ni la conduce al redil violentamente sino que, coloc\u00e1ndola sobre sus hombros y llev\u00e1ndola con clemencia, la re\u00fane con su reba\u00f1o. Por esto sigue: <b><i>&#8220;Y cuando la hallare, la pone sobre sus hombros gozoso&#8221;.<\/i><\/b><\/p>\n<p><span class=\"cv\">8-10. <\/span>De otro modo: creo que el Se\u00f1or nos da a conocer en <b>la b\u00fasqueda de la dracma perdida<\/b> que no nos viene utilidad alguna de la pr\u00e1ctica de las virtudes exteriores -a las que llama dracmas- aun cuando se posean todas, si queda el alma como viuda de aquella que le da el brillo de la semejanza de Dios. Por esto, primero manda encender la luz -esto es, la palabra divina que descubre las cosas ocultas-, o acaso la l\u00e1mpara de la penitencia. Pero en la casa propia -en s\u00ed mismo y en su conciencia- conviene buscar la dracma perdida. Es decir, la imagen del rey, que no se ha perdido del todo, sino que est\u00e1 cubierta debajo del abono, que significa la miseria humana. Una vez quitado \u00e9ste con esmero, es decir limpiado por el esfuerzo de la vida, resplandece lo que fue encontrado. Por esto conviene que aquella que la encuentra se alegre y que llame a participar de su alegr\u00eda a las vecinas, esto es, a las que est\u00e1n m\u00e1s pr\u00f3ximas, que son las virtudes; a saber: el entendimiento, la sensibilidad y todos los afectos que puedan considerarse como propios del alma, que deben alegrarse en el Se\u00f1or. Finalmente, para concluir la par\u00e1bola a\u00f1ade: <b><i>&#8220;As\u00ed os digo que habr\u00e1 gozo delante de los \u00e1ngeles de Dios por un pecador que hace penitencia&#8221;.<\/i><\/b><\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Nacianceno\">San Gregorio Nacianceno<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">9. <\/span>Una vez encontrada la dracma hace participante de su alegr\u00eda a los esp\u00edritus celestiales, a quienes hace dispensadores de sus beneficios. Y sigue: <b><i>&#8220;Y despu\u00e9s que la ha encontrado, junta a las amigas y vecinas&#8230;&#8221;<\/i><\/b><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo\">San Ambrosio, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratados_La_misericordia_de_la_cruz\">Tratados: La misericordia de la cruz<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratado sobre el evangelio de San Lucas 7, 207-209<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLas tres par\u00e1bolas de la misericordia\u00bb (cf. Lc 15).<\/p>\n<p>No carece de significado que Lucas nos haya presentado tres par\u00e1bolas seguidas: La oveja perdida se hab\u00eda descarriado y fue recobrada, la dracma perdida fue hallada; el hijo pr\u00f3digo que daban por muerto lo recobraron con vida, para que, solicitados por este triple remedio, nosotros cur\u00e1semos nuestras heridas. \u00bfQui\u00e9n es este padre, este pastor, esta mujer? \u00bfNo es Dios Padre, Cristo, la Iglesia? Cristo que ha cargado con tus pecados te lleva en su cuerpo; la Iglesia te busca; el Padre te acoge. Como un pastor, te conduce; como una madre, te busca; como un padre te viste de gala. Primero la misericordia, despu\u00e9s la solicitud, luego la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada detalle conviene a cada uno: el Redentor viene en ayuda, la Iglesia asiste, el Padre se reconcilia. La misericordia de la obra divina es la misma, pero la gracia var\u00eda seg\u00fan nuestros m\u00e9ritos. La oveja cansada es conducida por el pastor, la dracma perdida es hallada, el hijo vuelve donde su padre y vuelve plenamente arrepentido de su mala vida&#8230;<\/p>\n<p>Alegr\u00e9monos, pues, que esta oveja que hab\u00eda perecido en Ad\u00e1n sea recogida en Cristo. Los hombros de Cristo son los brazos de la cruz; aqu\u00ed he clavado mis pecados, aqu\u00ed, en el abrazo de este pat\u00edbulo he descansado.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Maria_Vianney_Cura_de_Ars_presbitero\">San Juan Mar\u00eda Vianney (Cura de Ars), presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermones_Misericordia_infinita_de_Dios\">Sermones: Misericordia infinita de Dios<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n para el III domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, 1\u00ba sobre la misericordia<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHay alegr\u00eda entre los \u00e1ngeles de Dios por un pecador que se arrepiente\u00bb (Lc 15,10).<\/p>\n<p>La conducta que Jesucristo tuvo durante su vida mortal, nos muestra la grandeza de su misericordia para con los pecadores. Vemos que todos ellos se acercan a hacerle compa\u00f1\u00eda, y \u00e9l, lejos de rechazarlos o por lo menos alejarse, al contrario, hizo todo lo posible para encontrarse entre ellos, con el fin de atraerlos hacia su Padre. Los va a buscar por los remordimientos de conciencia, los hace volver por su gracia y los gana con sus modales amorosos. Los trata con tanta amabilidad, que incluso los defiende ante los escribas y fariseos que quieren culparlos, y que parecen que no querer el sufrimiento de Jesucristo. <\/p>\n<p>Va incluso m\u00e1s all\u00e1: quiere justificar su conducta hacia ellos con una par\u00e1bola que retrata, de la mejor manera, la grandeza de su amor por los pecadores, dici\u00e9ndoles: <i>&#8220;Un pastor que ten\u00eda cien ovejas, habiendo perdido una, deja a todas las dem\u00e1s y va corriendo a buscar a la que se hab\u00eda perdido, y, habi\u00e9ndola encontrado, se la pone sobre sus hombros para ahorrarle las dificultades del camino. Entonces, despu\u00e9s de devolverla a su redil, invit\u00f3 a todos sus amigos para que se alegraran con \u00e9l, por haber encontrado la oveja que estaba perdida&#8221;.<\/i> Y a\u00f1adi\u00f3 tambi\u00e9n esta par\u00e1bola de una mujer que tiene diez monedas de plata y habiendo perdido una, enciende la l\u00e1mpara para buscar en cada rinc\u00f3n de su casa, y habi\u00e9ndola encontrado, invita a todos sus amigos para que se alegren con ella. <i>&#8220;Por ello, dijo, que el cielo entero, se alegra por el regreso de un pecador que se arrepiente y hace penitencia. Yo no he venido a salvar a los justos sino a los pecadores, los que est\u00e1n sanos no necesitan m\u00e9dico, sino los enfermos&#8221;<\/i>(Lc 5,31-32). <\/p>\n<p>Vemos que Jes\u00fas aplica a s\u00ed mismo la imagen viva de la grandeza de su misericordia hacia los pecadores. \u00a1Qu\u00e9 suerte para nosotros saber que la misericordia de Dios es infinita! \u00a1Qu\u00e9 intenso deseo debemos sentir nacer en nosotros, que nos llevar\u00e1 a arrodillarnos a los pies de un Dios que nos recibir\u00e1 con tanta alegr\u00eda!<\/p>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo_obispo\">San Pedro Cris\u00f3logo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermones_Busquemos_a_Cristo_llevemos_a_Cristo\">Sermones: \u00a1Busquemos a Cristo, llevemos a Cristo!<\/span><\/h3>\n<p class=\"refoHomilia\">Serm\u00f3n 168, 4-6; CCL 24B, 1032-1034<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Dios va en busca de una oveja para la salvaci\u00f3n de todas.<\/p>\n<p>El mero hecho de encontrar un objeto que hab\u00edamos perdido nos llena de un gozo renovado cada vez. Y este gozo es m\u00e1s grande que el que experimentamos, antes de perderlo, cuando este objeto estaba bien guardado. Pero la par\u00e1bola de la oveja perdida habla m\u00e1s de la ternura de Dios que de la manera como los hombres se comportan habitualmente. Y expresa una verdad profunda. Dejar lo que tiene importancia por amor a lo que hay de m\u00e1s humilde es propio del poder divino, no de la codicia humana. Porque Dios incluso hace existir lo que no existe; y va en busca de lo que est\u00e1 perdido a\u00fan cuidando lo que ha dejado en su lugar, y encuentra lo que se hab\u00eda perdido sin perder lo que tiene bajo su custodia.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed porque este pastor no es de la tierra sino del cielo. La par\u00e1bola no es, de ninguna manera, la representaci\u00f3n del obrar humano, sino que esconde misterios divinos, tal como lo demuestran los nombres que, de entrada, menciona: \u201cSi uno de entre vosotros, dice el Se\u00f1or, tiene cien ovejas y pierde una\u201d\u2026 Ved como la p\u00e9rdida de una sola oveja ha hecho sufrir, dolorosamente, al pastor, como si el reba\u00f1o entero, privado de su protecci\u00f3n hubiera tomado un mal camino. Por eso, dejando a las noventa y nueve restantes, va en busca de una sola, se ocupa de una sola, a fin de reencontrarlas y salvar a todas en ella.<\/p>\n<p>Este hombre que posee cien ovejas, Cristo, es el buen pastor, el pastor misericordioso que agrup\u00f3 a todo el g\u00e9nero humano en una sola oveja, es decir, en Ad\u00e1n. Hab\u00eda colocado a la oveja en un para\u00edso delicioso y en una regi\u00f3n de pastos abundantes. Pero ella, fi\u00e1ndose de los alaridos del lobo, olvid\u00f3 la voz del pastor, perdi\u00f3 el camino que conduce al redil de la salvaci\u00f3n y qued\u00f3 lastimada con heridas mortales. Cristo ha venido al mundo a buscar la oveja y la encontr\u00f3 en el seno de la Virgen. Ha venido, ha nacido en la carne, ha colocado la oveja en la cruz, y la ha tomado sobre sus hombros en la pasi\u00f3n. Luego, lleno del gozo de la resurrecci\u00f3n, la ha levantado, por su ascensi\u00f3n, hasta las moradas celestiales.<\/p>\n<p><i>&#8220;&#8230; Re\u00fane a sus amigas y vecinas&#8221;<\/i> (Lc 15,9) es decir, a los \u00e1ngeles y les dice: <i>&#8220;\u00a1Alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me hab\u00eda perdido!&#8221;<\/i> Los \u00e1ngeles cantan de j\u00fabilo y exultan con Cristo por el retorno de la oveja del Se\u00f1or. No se irritan al verla entronizada con majestad. Porque la envidia no existe en el cielo de donde ha sido arrojada junto con el diablo. Gracias al Cordero que quita el pecado del mundo, el pecado de la envidia ya no puede penetrar en los cielos.<\/p>\n<p>Hermanos, Cristo ha venido a buscarnos a la tierra. \u00a1Busqu\u00e9mosle nosotros en el cielo! Nos ha llevado a la gloria de su divinidad. Llev\u00e9mosle en nuestro cuerpo por la santidad de vida.<\/p>\n<h2><span id=\"Isaac_de_la_Stella_monje_cisterciense\">Isaac de la Stella, monje cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermones_El_tiempo_favorable\">Sermones:  El tiempo favorable<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 35,  2\u00ba domingo de Cuaresma<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me hab\u00eda perdido\u00bb (Lc 15,6).<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 el tiempo de la misericordia (Sal 101,14), el Buen Pastor descendi\u00f3 de junto al Padre&#8230;, tal como hab\u00eda prometido desde toda la eternidad. Vino a buscar a la \u00fanica oveja que se hab\u00eda perdido. Para ella fue prometido desde siempre; para ella fue enviado en el tiempo; para ella naci\u00f3 y se nos dio, predestinado eternamente para ella. Es \u00fanica, sacada tanto de los jud\u00edos como de las otras naciones&#8230;, presente en todos los pueblos&#8230;; es \u00fanica en su misterio, m\u00faltiple en las personas, m\u00faltiple por la carne seg\u00fan la naturaleza, \u00fanica por el Esp\u00edritu seg\u00fan la gracia \u2013es decir, una sola oveja y una innumerable multitud&#8230;<\/p>\n<p>Ahora bien, las que este pastor reconoce como suyas \u00abnadie puede arrancarlas de sus manos\u00bb (Jn 10,28). Porque nadie puede forzar al verdadero poder, enga\u00f1ar a la sabidur\u00eda, destruir la caridad. Por eso habla con toda seguridad diciendo&#8230;: \u00abPadre, de los que me has dado no se ha perdido ninguno\u00bb (Jn 18,9)&#8230;<\/p>\n<p>Fue enviado como verdad para los enga\u00f1ados, como camino para los extraviados, como vida para los que estaban muertos, como sabidur\u00eda para los insensatos, como remedio para los enfermos, como rescate para los cautivos, como alimento para los que mor\u00edan de hambre. Siendo para todos ellos, se puede decir que fue enviado <i>\u00aba las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb<\/i> (Mt 15,24) para que no se pierdan nunca jam\u00e1s. Fue enviado como un alma a un cuerpo inerte para que, a su llegada, los miembros se calentaran de nuevo y vivieran una vida nueva, sobrenatural y divina: es la primera resurrecci\u00f3n (Ap 20,5). Por eso \u00e9l mismo puede declarar: <i>\u00abOs aseguro que llega la hora, y ya est\u00e1 aqu\u00ed, en que los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios, y los que hayan o\u00eddo vivir\u00e1n\u00bb<\/i> (Jn 5,25). Y puede, pues, decir a sus ovejas: <i>\u00abEscuchar\u00e1n mi voz y me seguir\u00e1n\u00bb<\/i> (Jn 10, 4-5).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Cartas_enciclicas_la_misericordia_nos_hace_humanos\">Cartas enc\u00edclicas: la misericordia nos hace humanos<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Dives in misericordia, n. 14<\/p>\n<p><i>La misericordia <\/i>aut\u00e9nticamente cristiana es tambi\u00e9n, en cierto sentido, <i>la m\u00e1s perfecta encarnaci\u00f3n <\/i>de la \u00ab igualdad \u00bb entre los hombres y por consiguiente tambi\u00e9n la encarnaci\u00f3n m\u00e1s perfecta de la <i>justicia, <\/i>en cuanto tambi\u00e9n \u00e9sta, dentro de su \u00e1mbito, mira al mismo resultado. La igualdad introducida mediante la justicia se limita, sin embargo al \u00e1mbito de los bienes objetivos y extr\u00ednsecos, mientras el amor y la misericordia logran que los hombres se encuentren entre s\u00ed en ese valor que es el mismo hombre, con la dignidad que le es propia. Al mismo tiempo, la \u00ab igualdad \u00bb de los hombres mediante el amor \u00ab paciente y benigno \u00bb (Cfr. 1Cor 13, 4) no borra las diferencias: el que da se hace m\u00e1s generoso, cuando se siente contempor\u00e1neamente gratificado por el que recibe su don; viceversa, el que sabe recibir el don con la conciencia de que tambi\u00e9n \u00e9l, acogi\u00e9ndolo, hace el bien, sirve por su parte a la gran causa de la dignidad de la persona y esto contribuye a unir a los hombres entre si de manera m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la misericordia se hace elemento indispensable para <i>plasmar <\/i>las relaciones mutuas entre los hombres, en el esp\u00edritu del m\u00e1s profundo respeto de lo que es humano y de la rec\u00edproca fraternidad. Es imposible lograr establecer este v\u00ednculo entre los hombres si se quiere regular las mutuas relaciones \u00fanicamente con la medida de la justicia. Esta, en todas las esferas de las relaciones interhumanas, debe experimentar <i>por decirlo as\u00ed, una notable \u00ab correcci\u00f3n \u00bb <\/i>por parte del amor que\u2014como proclama san Pablo\u2014es \u00ab paciente \u00bb y \u00ab benigno \u00bb, o dicho en otras palabras lleva en s\u00ed los caracteres del amor <i>misericordioso <\/i>tan esenciales al evangelio y al cristianismo. Recordemos adem\u00e1s que el <i>amor misericordioso <\/i>indica tambi\u00e9n esa cordial <i>ternura y sensibilidad, <\/i>de que tan elocuentemente nos habla la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo (Cfr. Lc 15, 11-32) o la de la oveja extraviada o la de la dracma perdida (Cfr. Lc 15, 1-10). Por tanto, el amor misericordioso es sumamente indispensable entre aquellos que est\u00e1n m\u00e1s cercanos: entre los esposos, entre padres e hijos, entre amigos; es tambi\u00e9n indispensable en la educaci\u00f3n y en la pastoral.<\/p>\n<p>Su radio de acci\u00f3n, no obstante, no halla aqu\u00ed su t\u00e9rmino. Si Pablo VI indic\u00f3 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n la \u00ab civilizaci\u00f3n del amor \u00bb [ref]Pablo VI. Ense\u00f1anzas al Pueblo de Dios (1975), p. 482 (Clausura del A\u00f1o Santo, 25 diciembre 1975).[\/ref] como fin al que deben tender todos los esfuerzos en campo social y cultural, lo mismo que econ\u00f3mico y pol\u00edtico, hay que a\u00f1adir que este fin no se conseguir\u00e1 nunca, si en nuestras concepciones y actuaciones, relativas a las amplias y complejas esferas de la convivencia humana, nos detenemos en el criterio del \u00ab ojo por ojo, diente por diente \u00bb (Mt 5, 38) y no tendemos en cambio a transformarlo esencialmente, super\u00e1ndolo con otro esp\u00edritu. Ciertamente, en tal direcci\u00f3n nos conduce tambi\u00e9n el Concilio Vaticano II cuando hablando repetidas veces de la necesidad de <i>hacer el mundo m\u00e1s humano,<\/i><a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\"> [1]<\/a> individ\u00faa la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo precisamente en la realizaci\u00f3n de tal cometido. El mundo de los hombres puede hacerse cada vez m\u00e1s humano, \u00fanicamente si introducimos en el \u00e1mbito pluriforme de las relaciones humanas y sociales, junto con la justicia, el \u00ab amor misericordioso \u00bb que constituye el mensaje mesi\u00e1nico del evangelio.<\/p>\n<p>El mundo de los hombres puede hacerse \u00ab cada vez m\u00e1s humano \u00bb, solamente si en todas las relaciones rec\u00edprocas que plasman su rostro moral introducimos el momento del perd\u00f3n, tan esencial al evangelio. El perd\u00f3n atestigua que en el mundo est\u00e1 presente el <i>amor m\u00e1s fuerte que el pecado. <\/i>El perd\u00f3n es adem\u00e1s la condici\u00f3n fundamental de la reconciliaci\u00f3n, no s\u00f3lo en la relaci\u00f3n de Dios con el nombre, sino tambi\u00e9n en las rec\u00edprocas relaciones entre los hombres. Un mundo, del que se eliminase el perd\u00f3n, ser\u00eda solamente un mundo de justicia fr\u00eda e irrespetuosa, en nombre de la cual cada uno reivindicar\u00eda sus propios derechos respecto a los dem\u00e1s; as\u00ed los ego\u00edsmos de distintos g\u00e9neros, adormecidos en el hombre, podr\u00edan transformar la vida y la convivencia humana en un sistema de opresi\u00f3n de los m\u00e1s d\u00e9biles por parte de los m\u00e1s fuertes o en una arena de lucha permanente de los unos contra los otros.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p><span class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[1] <\/a>Cfr. Const. past. sobre la Iglesia en el mundo actual <i>Gaudium et Spes<\/i>, 40: A.A.S. 58 (1966), p. 1057 ss. Pablo VI, Exhort. Apost. <i>Paterna cum benevolentia<\/i>, esp. nn. 1 y 6: A.A.S. 67 (1975), p. 7-9; 17-23.<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"Ludolfo_de_Sajonia_dominico\">Ludolfo de Sajonia, dominico<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Oracion_Ven_a_buscar_la_oveja_perdida\">Oraci\u00f3n: Ven a buscar la oveja perdida.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Oraciones a Jesucristo, CLD.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abDeja a las noventa y nueve y va en busca de la oveja perdida\u00bb (Lc 15,4).<\/p>\n<p> Se\u00f1or Jesucristo, para ense\u00f1arnos lo m\u00e1s elevado de las virtudes has subido al monte con tus disc\u00edpulos, les has ense\u00f1ado las Bienaventuranzas y las virtudes sublimes, prometi\u00e9ndoles las recompensas propias a cada uno. Concede a mi fragilidad escuchar tu voz, aplicarme, por su pr\u00e1ctica, a adquirir el m\u00e9rito de las virtudes, a fin de que por tu gran misericordia obtenga la recompensa prometida. Haz que, considerando el salario, no rechace el esfuerzo del trabajo. Haz que la esperanza de la salvaci\u00f3n eterna me dulcifique la amargura del remedio inflamando mi alma con el esplendor de tu obra. Se\u00f1or, de miserable como soy haz de m\u00ed un bienaventurado; por tu gracia cond\u00faceme de la felicidad de aqu\u00ed abajo, a la felicidad de la patria.<\/p>\n<p>Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas, a buscar a tu servidor, a buscar a tu oveja errante y extenuada. Ven, Esposo de la Iglesia, a buscar la dracma perdida. Ven, Padre de misericordia, a recibir al hijo pr\u00f3digo que vuelve a ti. Ven pues, Se\u00f1or, porque s\u00f3lo t\u00fa puedes llamar de nuevo a la oveja que se extrav\u00eda, encontrar la dracma perdida, reconciliar al hijo fugitivo. \u00a1Ven, a fin de que haya salvaci\u00f3n en la tierra y gozo en el cielo! Convi\u00e9rteme a ti y dame poder llevar una verdadera penitencia para que yo sea ocasi\u00f3n de gozo para los \u00e1ngeles. \u00a1Dulc\u00edsimo Jes\u00fas, te lo ruego, por la inmensidad de tu amor hacia m\u00ed, pecador, que te ame s\u00f3lo a ti, por encima de todo, que s\u00f3lo sea consolado por ti, mi dulc\u00edsimo Dios!<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Charles_de_Foucauld_ermitano\">Beato Charles de Foucauld, ermita\u00f1o<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Retiro_En_busca_de_la_oveja_perdida\">Retiro: En busca de la oveja perdida.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Retiro en Nazaret, noviembre 1897.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCuando encuentra la oveja perdida se la carga sobre los hombros\u00bb (Lc 15,5).<\/p>\n<p>Me alejaba, me alejaba cada vez m\u00e1s, mi Se\u00f1or y mi vida, y mi vida comenzaba a ser una muerte, o mejor a\u00fan, era ya una muerte a vuestros ojos. Y todav\u00eda en este estado de muerte Vos me conservabais&#8230; Hab\u00eda desaparecido del todo la fe, pero el respeto y la estima permanec\u00edan intactos. Vos me hac\u00edais otras gracias, Dios m\u00edo, me conservabais el gusto por el estudio, las lecturas serias, las cosas bellas, el asco por el vicio y la abyecci\u00f3n. Yo hac\u00eda el mal, pero no lo aprobaba ni me gustaba&#8230; Vos me distes esta vaga inquietud de una conciencia que, a pesar de estar adormecida, no estaba del todo muerta.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s he sentido esta misma tristeza, este malestar, esta inquietud de entonces. Dios m\u00edo, era, sin duda, un don vuestro; \u00a1qu\u00e9 lejos estaba de sospecharlo! \u00a1Cu\u00e1n bueno sois! Y al mismo tiempo que, por una invitaci\u00f3n de vuestro amor, privabais a mi alma de ahogarse irremediablemente, guardabais mi cuerpo: porque si entonces hubiera muerto hubiera ido al infierno&#8230; \u00a1C\u00f3mo por milagro me hab\u00e9is hecho salir de estos peligros en viajes, tan grandes y m\u00faltiples! \u00a1Esta inalterable salud en los lugares m\u00e1s malsanos, a pesar de mis grandes fatigas! \u00a1Oh, Dios m\u00edo, c\u00f3mo ten\u00edais vuestra mano sobre m\u00ed, y qu\u00e9 poco la sent\u00eda yo! \u00a1C\u00f3mo me hab\u00e9is guardado! \u00a1C\u00f3mo me cobijabais bajo vuestras alas siendo as\u00ed que yo ni tan solo cre\u00eda en vuestra existencia! Y mientras as\u00ed me guardabais, pasaba el tiempo, y juzgasteis que se acercaba el momento oportuno de hacerme entrar en el redil.<\/p>\n<p>A pesar de todo, hab\u00e9is desatado todas mis malas ligaduras que me hubieran mantenido alejado de Vos; incluso hab\u00e9is desatado los lazos buenos que me hubieran privado de ser un d\u00eda vuestro del todo&#8230;Vuestra mano sola ha hecho esto al principio, en medio y al fin. \u00a1Cu\u00e1n bueno sois! Era necesario para preparar mi alma a la verdad; el demonio es demasiado due\u00f1o de un alma que no es casta para dejar entrar en ella la verdad; Vos no pod\u00edais entrar, Dios m\u00edo, en un alma en la que el demonio de las pasiones inmundas reinaba como se\u00f1or. Vos quer\u00edas entrar en la m\u00eda, o buen Pastor, y Vos mismo hab\u00e9is echado fuera a vuestro enemigo.<\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-3. <\/span><b><i>&#8220;&#8230; los fariseos y los escriban murmuraban&#8230;&#8221;<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>Jes\u00fas y la fe de Israel en el Dios \u00fanico y Salvador<\/b><\/p>\n<p><b>587<\/b>\u00a0Si la Ley y el Templo de Jerusal\u00e9n pudieron ser ocasi\u00f3n de &#8220;contradicci\u00f3n&#8221; (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a02, 34) entre Jes\u00fas y las autoridades religiosas de Israel, la raz\u00f3n est\u00e1 en que Jes\u00fas, para la redenci\u00f3n de los pecados \u2014obra divina por excelencia\u2014, acepta ser verdadera piedra de esc\u00e1ndalo para aquellas autoridades (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a020, 17-18;\u00a0<i>Sal<\/i>\u00a0118, 22).<\/p>\n<p><b>588<\/b>\u00a0Jes\u00fas escandaliz\u00f3 a los fariseos comiendo con los publicanos y los pecadores (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a05, 30) tan familiarmente como con ellos mismos (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a07, 36; 11, 37; 14, 1). Contra algunos de los &#8220;que se ten\u00edan por justos y despreciaban a los dem\u00e1s&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a018, 9; cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a07, 49; 9, 34), Jes\u00fas afirm\u00f3: &#8220;No he venido a llamar a conversi\u00f3n a justos, sino a pecadores&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a05, 32). Fue m\u00e1s lejos todav\u00eda al proclamar frente a los fariseos que, siendo el pecado una realidad universal (cf.<i>Jn<\/i>\u00a08, 33-36), los que pretenden no tener necesidad de salvaci\u00f3n se ciegan con respecto a s\u00ed mismos (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a09, 40-41).<\/p>\n<p><b>589<\/b>\u00a0Jes\u00fas escandaliz\u00f3 sobre todo porque identific\u00f3 su conducta misericordiosa hacia los pecadores con la actitud de Dios mismo con respecto a ellos (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a09, 13;\u00a0<i>Os<\/i>\u00a06, 6). Lleg\u00f3 incluso a dejar entender que compartiendo la mesa con los pecadores (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a015, 1-2), los admit\u00eda al banquete mesi\u00e1nico (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a015, 22-32). Pero es especialmente al perdonar los pecados, cuando Jes\u00fas puso a las autoridades de Israel ante un dilema. Porque como ellas dicen, justamente asombradas, &#8220;\u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados sino s\u00f3lo Dios?&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a02, 7). Al perdonar los pecados, o bien Jes\u00fas blasfema porque es un hombre que pretende hacerse igual a Dios (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a05, 18; 10, 33) o bien dice verdad y su persona hace presente y revela el Nombre de Dios (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a017, 6-26).<\/p>\n<p><b>590<\/b>\u00a0S\u00f3lo la identidad divina de la persona de Jes\u00fas puede justificar una exigencia tan absoluta como \u00e9sta: &#8220;El que no est\u00e1 conmigo est\u00e1 contra m\u00ed&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a012, 30); lo mismo cuando dice que \u00e9l es &#8220;m\u00e1s que Jon\u00e1s [&#8230;] m\u00e1s que Salom\u00f3n&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a012, 41-42), &#8220;m\u00e1s que el Templo&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a012, 6); cuando recuerda, refiri\u00e9ndose a que David llama al Mes\u00edas su Se\u00f1or (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a012, 36-37), cuando afirma: &#8220;Antes que naciese Abraham, Yo soy&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a08, 58); e incluso: &#8220;El Padre y yo somos una sola cosa&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a010, 30).<\/p>\n<p><b>591<\/b>\u00a0Jes\u00fas pidi\u00f3 a las autoridades religiosas de Jerusal\u00e9n que creyeran en \u00e9l en virtud de las obras de su Padre que \u00e9l realizaba (<i>Jn<\/i>\u00a010, 36-38). Pero tal acto de fe deb\u00eda pasar por una misteriosa muerte a s\u00ed mismo para un nuevo &#8220;nacimiento de lo alto&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a03, 7) atra\u00eddo por la gracia divina (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a06, 44). Tal exigencia de conversi\u00f3n frente a un cumplimiento tan sorprendente de las promesas (cf.\u00a0<i>Is<\/i>\u00a053, 1) permite comprender el tr\u00e1gico desprecio del Sanedr\u00edn al estimar que Jes\u00fas merec\u00eda la muerte como blasfemo (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a03, 6;\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a026, 64-66). Sus miembros obraban as\u00ed tanto por &#8220;ignorancia&#8221; (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a023, 34;<i>\u00a0Hch<\/i>\u00a03, 17-18) como por el &#8220;endurecimiento&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a03, 5;\u00a0<i>Rm<\/i>\u00a011, 25) de la &#8220;incredulidad&#8221; (<i>Rm<\/i>\u00a011, 20).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">7. <\/span><b><i>&#8220;&#8230; habr\u00e1 m\u00e1s alegr\u00eda en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversi\u00f3n.&#8221;<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>El anuncio del Reino de Dios<\/b><\/p>\n<p><b>543<\/b>\u00a0<i>Todos los hombres<\/i>\u00a0est\u00e1n llamados a entrar en el Reino. Anunciado en primer lugar a los hijos de Israel (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a010, 5-7), este reino mesi\u00e1nico est\u00e1 destinado a acoger a los hombres de todas las naciones (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a08, 11; 28, 19). Para entrar en \u00e9l, es necesario acoger la palabra de Jes\u00fas:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\n\u00abLa palabra de Dios se compara a una semilla sembrada en el campo: los que escuchan con fe y se unen al peque\u00f1o reba\u00f1o de Cristo han acogido el Reino; despu\u00e9s la semilla, por s\u00ed misma, germina y crece hasta el tiempo de la siega\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">LG<\/a>5).\n<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><b>544<\/b>\u00a0El Reino pertenece\u00a0<i>a los pobres y a los peque\u00f1os<\/i>, es decir, a los que lo acogen con un coraz\u00f3n humilde. Jes\u00fas fue enviado para &#8220;anunciar la Buena Nueva a los pobres&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a04, 18; cf.<i>Lc<\/i>\u00a07, 22). Los declara bienaventurados porque de &#8220;ellos es el Reino de los cielos&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a05, 3); a los &#8220;peque\u00f1os&#8221; es a quienes el Padre se ha dignado revelar las cosas que ha ocultado a los sabios y prudentes (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a011, 25). Jes\u00fas, desde el pesebre hasta la cruz comparte la vida de los pobres; conoce el hambre (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a02, 23-26;\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a021,18), la sed (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a04,6-7; 19,28) y la privaci\u00f3n (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a09, 58). A\u00fan m\u00e1s: se identifica con los pobres de todas clases y hace del amor activo hacia ellos la condici\u00f3n para entrar en su Reino (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a025, 31-46).<\/p>\n<p><b>545<\/b>\u00a0Jes\u00fas invita a los\u00a0<i>pecadores<\/i>\u00a0al banquete del Reino: &#8220;No he venido a llamar a justos sino a pecadores&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a02, 17; cf.\u00a0<i>1 Tim<\/i>\u00a01, 15). Les invita a la conversi\u00f3n, sin la cual no se puede entrar en el Reino, pero les muestra de palabra y con hechos la misericordia sin l\u00edmites de su Padre hacia ellos (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a015, 11-32) y la inmensa &#8220;alegr\u00eda en el cielo por un solo pecador que se convierta&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a015, 7). La prueba suprema de este amor ser\u00e1 el sacrificio de su propia vida &#8220;para remisi\u00f3n de los pecados&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a026, 28).<\/p>\n<p><b>546<\/b>\u00a0Jes\u00fas llama a entrar en el Reino a trav\u00e9s de las\u00a0<i>par\u00e1bolas<\/i>, rasgo t\u00edpico de su ense\u00f1anza (cf.<i>Mc<\/i>\u00a04, 33-34). Por medio de ellas invita al banquete del Reino (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a022, 1-14), pero exige tambi\u00e9n una elecci\u00f3n radical para alcanzar el Reino, es necesario darlo todo (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a013, 44-45); las palabras no bastan, hacen falta obras (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a021, 28-32). Las par\u00e1bolas son como un espejo para el hombre: \u00bfacoge la palabra como un suelo duro o como una buena tierra (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a013, 3-9)? \u00bfQu\u00e9 hace con los talentos recibidos (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a025, 14-30)? Jes\u00fas y la presencia del Reino en este mundo est\u00e1n secretamente en el coraz\u00f3n de las par\u00e1bolas. Es preciso entrar en el Reino, es decir, hacerse disc\u00edpulo de Cristo para &#8220;conocer los Misterios del Reino de los cielos&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a013, 11). Para los que est\u00e1n &#8220;fuera&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a04, 11), la ense\u00f1anza de las par\u00e1bolas es algo enigm\u00e1tico (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a013, 10-15).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Sol\u00edan acercarse a Jes\u00fas todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. 2 Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: \u00abEse acoge a los pecadores y come con ellos\u00bb. 3 Jes\u00fas les dijo esta par\u00e1bola: 4 \u00ab\u00bfQui\u00e9n de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-15-1-10-parabolas-de-la-oveja-y-la-dracma-perdidas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 15, 1-10 \u2013 Par\u00e1bolas de la oveja y la dracma perdidas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41529","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41529","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41529"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41529\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41529"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41529"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41529"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}