{"id":41532,"date":"2016-10-07T23:36:10","date_gmt":"2016-10-08T04:36:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-16-1-8-el-administrador-infiel\/"},"modified":"2016-10-07T23:36:10","modified_gmt":"2016-10-08T04:36:10","slug":"lc-16-1-8-el-administrador-infiel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-16-1-8-el-administrador-infiel\/","title":{"rendered":"Lc 16, 1-8: El administrador infiel"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Dec\u00eda tambi\u00e9n a sus disc\u00edpulos: \u00abUn hombre rico ten\u00eda un administrador, a quien acusaron ante \u00e9l de derrochar sus bienes. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Entonces lo llam\u00f3 y le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administraci\u00f3n, porque en adelante no podr\u00e1s seguir administrando\u201d. <span class=\"versiculo\">3<\/span> El administrador se puso a decir para s\u00ed: \u201c\u00bfQu\u00e9 voy a hacer, pues mi se\u00f1or me quita la administraci\u00f3n? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da verg\u00fcenza. <span class=\"versiculo\">4<\/span> Ya s\u00e9 lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administraci\u00f3n, encuentre quien me reciba en su casa\u201d. <span class=\"versiculo\">5<\/span> Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: <span class=\"versiculo\">6<\/span> \u201c\u00bfCu\u00e1nto debes a mi amo?\u201d. Este respondi\u00f3: \u201cCien barriles de aceite\u201d. \u00c9l le dijo: \u201cToma tu recibo; aprisa, si\u00e9ntate y escribe cincuenta\u201d. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Luego dijo a otro: \u201cY t\u00fa, \u00bfcu\u00e1nto debes?\u201d. \u00c9l dijo: \u201cCien fanegas de trigo\u201d. Le dice: \u201cToma tu recibo y escribe ochenta\u201d. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Y el amo alab\u00f3 al administrador injusto, porque hab\u00eda actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son m\u00e1s astutos con su propia gente que los hijos de la luz. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-2. <\/span>Una opini\u00f3n err\u00f3nea, agravada en los hombres, que aumenta sus pecados y disminuye sus buenas obras, consiste en creer que todo lo que tenemos para las atenciones de la vida debemos poseerlo como se\u00f1ores y, por consiguiente, nos lo procuramos como el bien principal. Pero es todo lo contrario, porque no hemos sido colocados en la vida presente como se\u00f1ores en su propia casa, sino que somos hu\u00e9spedes y forasteros llevados a donde no queremos ir y cuando no pensamos. El que ahora es rico, en breve ser\u00e1 mendigo. As\u00ed que, seas quien fueres, has de saber que eres s\u00f3lo dispensador de bienes ajenos y se te ha dado de ellos uso transitorio y derecho muy breve. Lejos, pues, de nosotros el orgullo de la dominaci\u00f3n y abracemos la humildad y la modestia del arrendatario o casero.<\/p>\n<p>Entonces se le quita la administraci\u00f3n, conforme a lo que sigue: <b><i>&#8220;Y le llam\u00f3 y le dijo: \u00bfQu\u00e9 es esto que oigo decir de ti? Da cuenta de tu administraci\u00f3n, porque ya no podr\u00e1s ser mi mayordomo&#8221;.<\/i><\/b> Todos los d\u00edas nos dice lo mismo el Se\u00f1or, poni\u00e9ndonos como ejemplo al que gozando de salud a mediod\u00eda muere antes de la noche y al que expira en un fest\u00edn. As\u00ed es como dejamos la administraci\u00f3n de varios modos. Pero el buen administrador, que tiene confianza debida a su administraci\u00f3n, desea ser separado de este mundo y estar con Cristo, como San Pablo (Flp 3,20), mientras que el que se fija en los bienes de la tierra, se encuentra lleno de angustia a la hora de su salida de este mundo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">3-4. <\/span> Por tanto, se dice de este mayordomo: <b><i>&#8220;Entonces el mayordomo dijo entre s\u00ed: \u00bfQu\u00e9 har\u00e9 yo, porque mi se\u00f1or me quita la administraci\u00f3n? Cavar no puedo, de mendigar tengo verg\u00fcenza&#8221;.<\/i><\/b> Cuando falta fuerza para trabajar es porque se lleva una vida perezosa. Nada hubiera temido en esta ocasi\u00f3n si se hubiese acostumbrado al trabajo. Si tomamos esta par\u00e1bola en sentido aleg\u00f3rico, comprendemos que despu\u00e9s que hayamos salido de esta vida, no ser\u00e1 ya tiempo de trabajar. La vida presente es para el cumplimiento de los mandamientos y la venidera para el consuelo. Si aqu\u00ed no hacemos nada, en vano esperamos merecer en la otra vida, porque ni el mendigar nos servir\u00e1. Prueba de esto son las v\u00edrgenes imprevisoras que en su necedad pidieron a las que eran prudentes, pero nada alcanzaron (Mt 25). Cada uno, pues, se reviste de sus obras como de una t\u00fanica y no puede quit\u00e1rsela, ni cambiarla por otra. Pero el mayordomo infiel perdona a los deudores, sus compa\u00f1eros, lo que deben, para tener en ellos el remedio de sus males.<\/p>\n<p>Sigue, pues: <b><i>&#8220;Yo s\u00e9 lo que he de hacer para que cuando fuere removido de la mayordom\u00eda me reciban en sus casas&#8221;;<\/i><\/b> porque todo el que, previendo su fin, alivia el peso de sus pecados con buenas obras (perdonando al que debe o dando a los pobres buenas limosnas) y da generosamente los bienes del se\u00f1or, se granjea muchos amigos, que habr\u00e1n de dar buen testimonio de \u00e9l delante de su juez, no con palabras sino manifestando sus buenas obras. Y habr\u00e1n de prepararle adem\u00e1s con su testimonio, la mansi\u00f3n del consuelo. Nada hay que sea nuestro, pues todo es del dominio de Dios. Prosigue: <b><i>&#8220;Llam\u00f3, pues, a cada uno de los deudores de su se\u00f1or y dijo al primero: \u00bfCu\u00e1nto debes a mi se\u00f1or? Y \u00e9l le respondi\u00f3: Cien barriles de aceite&#8221;.<\/i><\/b><\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-2. <\/span>Despu\u00e9s que el Salvador reprendi\u00f3 en tres par\u00e1bolas a los que murmuraban porque daba buena acogida a los penitentes, ahora a\u00f1ade la cuarta y despu\u00e9s la quinta para aconsejar la limosna y la moderaci\u00f3n en los gastos, porque la buena doctrina ense\u00f1a que la limosna debe de seguir a la penitencia. Por esto contin\u00faa: <b><i>&#8220;Dec\u00eda a sus disc\u00edpulos: Hab\u00eda un hombre rico&#8230;&#8221;<\/i><\/b><\/p>\n<p>El arrendatario es el que gobierna la granja o caser\u00edo, por lo que toma el nombre de ella. El ec\u00f3nomo es el administrador, tanto del dinero como de los frutos y de todo lo que tiene el Se\u00f1or.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">5-7. <\/span>Un barril es entre los griegos el \u00e1nfora que conten\u00eda dos c\u00e1ntaros [ref] Cada c\u00e1ntaro es equivalente aproximadamente a 13,13 litros.[\/ref]. Prosigue: Y le dijo: <b><i>&#8220;Toma tu escritura y si\u00e9ntate luego y escribe cincuenta&#8221;<\/i><\/b>, perdon\u00e1ndole as\u00ed la mitad. Prosigue: <b><i>&#8220;Despu\u00e9s dijo a otro: \u00bfY t\u00fa, cu\u00e1nto debes? Y \u00e9l respondi\u00f3: Cien coros de trigo&#8221;.<\/i><\/b> Un coro tiene treinta modios o celemines. <b><i>&#8220;El le dijo: Toma tu vale y escribe ochenta&#8221;<\/i><\/b>, perdon\u00e1ndole <b>la quinta parte.<\/b> Este pasaje da a entender que al que alivia la miseria del pobre en la mitad o en la quinta parte, se le recompensar\u00e1 por su misericordia.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8. <\/span>Se llaman hijos de la luz e hijos de este siglo, como hijos del reino e hijos de la perdici\u00f3n, porque cada uno se llama hijo de aqu\u00e9l cuyas obras hace.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_De_quaest_Evang_234\">San Agust\u00edn, <i>De quaest. Evang. 2,34<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">5-7. <\/span>Respecto a lo que dice que de <b>cien barriles<\/b> de aceite hizo que el deudor escribiese s\u00f3lo cincuenta y que al que deb\u00eda cien coros de trigo le hizo escribir s\u00f3lo ochenta, creo que debe entenderse en el sentido de que lo que cada jud\u00edo daba a los sacerdotes y a los levitas debe aumentarse en la Iglesia de Cristo. Es decir, que si aqu\u00e9llos daban la d\u00e9cima parte, \u00e9stos den la mitad, como hizo de sus bienes Zaqueo ( Lc 19), quien daba dos d\u00e9cimas partes (o una quinta) para superar a los jud\u00edos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">8. <\/span> El se\u00f1or alab\u00f3 al mayordomo a quien desped\u00eda de su administraci\u00f3n, porque <b>hab\u00eda mirado al porvenir.<\/b> Prosigue: <b><i>&#8220;Alab\u00f3 el se\u00f1or al mayordomo infiel, porque lo hizo prudentemente&#8221;.<\/i><\/b> No debemos, sin embargo, imitarlo en todo, porque no debemos defraudar a nuestro se\u00f1or para dar limosnas de lo que le quitemos.<\/p>\n<p>Estas par\u00e1bolas se llaman <b>contradictorias<\/b> para que comprendamos que si pudo ser alabado por su amo aqu\u00e9l que defraud\u00f3 sus bienes, deben agradar a Dios mucho m\u00e1s los que hacen aquellas obras seg\u00fan sus preceptos.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1. <\/span>Ahora bien, cuando en vez de administrar a satisfacci\u00f3n del Se\u00f1or los bienes que nos han sido confiados, abusamos de ellos para satisfacer nuestros gustos, nos convertimos en arrendatarios culpables. Y prosigue: <b><i>&#8220;Y \u00e9ste fue acusado delante de \u00e9l&#8230;&#8221;<\/i><\/b><\/p>\n<p><span class=\"cv\">8. <\/span>Llama hijos de este siglo a los que piensan en adquirir las comodidades de la tierra, e hijos de la luz a los que obran espiritualmente, mirando s\u00f3lo al amor divino. Sucede, pues, que en la administraci\u00f3n de las cosas humanas disponemos con prudencia de nuestros bienes y andamos sol\u00edcitos en alto grado para tener un refugio en nuestra vida si llega a faltarnos la administraci\u00f3n, pero cuando debemos tratar las cosas divinas, no meditamos lo que para la vida futura nos conviene.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes\">Or\u00edgenes<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">8. <\/span>Pero como los gentiles dicen que la prudencia es una virtud y la definen como <i>el conocimiento de lo bueno, de lo malo y de lo indiferente, o el conocimiento de lo que se debe hacer o dejar de hacer,<\/i> es preciso considerar si esta definici\u00f3n significa muchas cosas o una sola. Se dice, pues, que Dios dispuso los cielos con prudencia. Entonces es cierto que es buena la prudencia, porque con ella dispuso el Se\u00f1or los cielos. Se dice tambi\u00e9n en el libro del G\u00e9nesis (G\u00e9n 3,1) seg\u00fan los Setenta, que la serpiente era prudent\u00edsima, y no se llama virtud a esta prudencia, sino astucia que se inclina a obrar mal. En este sentido, pues, se dice que el amo alab\u00f3 al mayordomo porque obr\u00f3 con prudencia, esto es, con astucia y ligereza. Y acaso se us\u00f3 por error la palabra alab\u00f3 y no en su verdadera significaci\u00f3n; como cuando decimos que alguno se deja llevar por cosas mediocres e indiferentes y que deben admirarse las disputas y agudezas en que brilla el vigor del ingenio.<\/p>\n<p>Los hijos de este siglo se dice que no son m\u00e1s sabios, pero s\u00ed m\u00e1s prudentes que los hijos de la luz esto no en sentido absoluto ni sencillamente, sino en su generaci\u00f3n. Sigue pues: &#8220;Porque los hijos de este siglo son m\u00e1s prudentes en su generaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">2b. <\/span><b><i>&#8220;&#8230;Dame cuenta de tu administraci\u00f3n&#8230;&#8221;<\/i><\/b> En esto conocemos que no somos los due\u00f1os, sino m\u00e1s bien arrendatarios de bienes ajenos.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVIpapa\">Benedicto XVI,\u00a0papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_23-09-2007_Astucia_por_el_Reino\">Homil\u00eda (23-09-2007): Astucia por el Reino.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">En Velletri el 23 de septiembre 2007<\/p>\n<p>En los domingos pasados, san Lucas, el evangelista que m\u00e1s se preocupa de mostrar el amor que Jes\u00fas siente por los pobres, nos ha ofrecido varios puntos de reflexi\u00f3n sobre los peligros de un apego excesivo al dinero, a los bienes materiales y a todo lo que impide vivir en plenitud nuestra vocaci\u00f3n y amar a Dios y a los hermanos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hoy, con una par\u00e1bola que suscita en nosotros cierta sorpresa porque en ella se habla de un administrador injusto, al que se alaba (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a016, 1-13), analizando a fondo, el Se\u00f1or nos da una ense\u00f1anza seria y muy saludable. Como siempre, el Se\u00f1or toma como punto de partida sucesos de la cr\u00f3nica diaria:\u00a0 habla de un administrador que est\u00e1 a punto de ser despedido por gesti\u00f3n fraudulenta de los negocios de su amo y, para asegurarse su futuro, con astucia trata de negociar con los deudores. Ciertamente es injusto, pero astuto:\u00a0 el evangelio no nos lo presenta como modelo a seguir en su injusticia, sino como ejemplo a imitar por su astucia previsora. En efecto, la breve par\u00e1bola concluye con estas palabras:\u00a0 &#8220;El amo felicit\u00f3 al administrador injusto por la astucia con que hab\u00eda procedido&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a016, 8).<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 es lo que quiere decirnos Jes\u00fas con esta par\u00e1bola, con esta conclusi\u00f3n sorprendente? Inmediatamente despu\u00e9s de esta par\u00e1bola del administrador injusto el evangelista nos presenta una serie de dichos y advertencias sobre la relaci\u00f3n que debemos tener con el dinero y con los bienes de esta tierra. Son peque\u00f1as frases que invitan a una opci\u00f3n que supone una decisi\u00f3n radical, una tensi\u00f3n interior constante.<\/p>\n<p>En verdad, la vida es siempre una opci\u00f3n:\u00a0 entre honradez e injusticia, entre fidelidad e infidelidad, entre ego\u00edsmo y altruismo, entre bien y mal. Es incisiva y perentoria la conclusi\u00f3n del pasaje evang\u00e9lico:\u00a0 &#8220;Ning\u00fan siervo puede servir a dos amos:\u00a0 porque, o bien aborrecer\u00e1 a uno y amar\u00e1 al otro, o bien se dedicar\u00e1 al primero y no har\u00e1 caso del segundo&#8221;. En definitiva \u2014dice Jes\u00fas\u2014 hay que decidirse:\u00a0 &#8220;No pod\u00e9is servir a Dios y al dinero&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a016, 13). La palabra que usa para decir dinero \u2014&#8221;mammona&#8221;\u2014 es de origen fenicio y evoca seguridad econ\u00f3mica y \u00e9xito en los negocios. Podr\u00edamos decir que la riqueza se presenta como el \u00eddolo al que se sacrifica todo con tal de lograr el \u00e9xito material; as\u00ed, este \u00e9xito econ\u00f3mico se convierte en el verdadero dios de una persona.<\/p>\n<p>Por consiguiente, es necesaria una decisi\u00f3n fundamental para elegir entre Dios y &#8220;mammona&#8221;; es preciso elegir entre la l\u00f3gica del lucro como criterio \u00faltimo de nuestra actividad y la l\u00f3gica del compartir y de la solidaridad. Cuando prevalece la l\u00f3gica del lucro, aumenta la desproporci\u00f3n entre pobres y ricos, as\u00ed como una explotaci\u00f3n da\u00f1ina del planeta. Por el contrario, cuando prevalece la l\u00f3gica del compartir y de la solidaridad, se puede corregir la ruta y orientarla hacia un desarrollo equitativo, para el bien com\u00fan de todos.<\/p>\n<p>En el fondo, se trata de la decisi\u00f3n entre el ego\u00edsmo y el amor, entre la justicia y la injusticia; en definitiva, entre Dios y Satan\u00e1s. Si amar a Cristo y a los hermanos no se considera algo accesorio y superficial, sino m\u00e1s bien la finalidad verdadera y \u00faltima de toda nuestra vida, es necesario saber hacer opciones fundamentales, estar dispuestos a renuncias radicales, si es preciso hasta el martirio. Hoy, como ayer, la vida del cristiano exige valent\u00eda para ir contra corriente, para amar como Jes\u00fas, que lleg\u00f3 incluso al sacrificio de s\u00ed mismo en la cruz.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, parafraseando una reflexi\u00f3n de san Agust\u00edn, podr\u00edamos decir que por medio de las riquezas terrenas debemos conseguir las verdaderas y eternas. En efecto, si existen personas dispuestas a todo tipo de injusticias con tal de obtener un bienestar material siempre aleatorio, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s nosotros, los cristianos, deber\u00edamos preocuparnos de proveer a nuestra felicidad eterna con los bienes de esta tierra! (cf.\u00a0<i>Discursos<\/i>\u00a0359, 10).<\/p>\n<p>Ahora bien, la \u00fanica manera de hacer que fructifiquen para la eternidad nuestras cualidades y capacidades personales, as\u00ed como las riquezas que poseemos, es compartirlas con nuestros hermanos, siendo de este modo buenos administradores de lo que Dios nos encomienda. Dice Jes\u00fas:\u00a0 &#8220;El que es fiel en lo poco, lo es tambi\u00e9n en lo mucho; y el que es injusto en lo poco, tambi\u00e9n lo es en lo mucho&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a016, 10).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Basilio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Mostrarse_habil\">Homil\u00eda: Mostrarse h\u00e1bil.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 6, sobre la riqueza : PG 31,261ss.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 voy a hacer, pues mi se\u00f1or me quita la administraci\u00f3n? \u00bb (Lc 16,3).<\/p>\n<p>\u00a1Considera, oh hombre, a aquel que te ha colmado de bienes! \u00a1Recu\u00e9rdate de ti mismo! \u00a1Recuerda qui\u00e9n eres, qu\u00e9 asuntos llevas entre manos, qui\u00e9n te los ha confiado, por qu\u00e9 raz\u00f3n has sido preferido entre muchos! Eres servidor de Dios que es bueno. Tienes a tu cargo compa\u00f1eros de servicio. \u00a1No creas que todos estos bienes est\u00e1n destinados a tu disfrute! \u00a1Disp\u00f3n de los bienes que tienes como si pertenecieran a otro! Disfrutar\u00e1s de ellos durante un tiempo, luego se desvanecer\u00e1n y desaparecer\u00e1n. Pero tendr\u00e1s que dar cuenta por menudo de todos ellos.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 har\u00e1s? La respuesta es simple: Saciar\u00e9 a los hambrientos, abrir\u00e9 mis graneros e invitar\u00e9 a los pobres. \u00a1Vosotros todos, que est\u00e1is faltos de pan, venid a m\u00ed! Que cada uno tome una raci\u00f3n colmada de los dones que Dios me ha acordado. \u00a1Venid, aprovisionaros como de la fuente p\u00fablica.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_Javier_presbitero\">San Francisco Javier, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Vivir_como_buen_gerente_de_los_dones_de_Dios\">Carta: Vivir como buen gerente de los dones de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta del 15-01-1544.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abDame cuenta de tu administraci\u00f3n\u00bb (Lc 16,2).<\/p>\n<p>De estas regiones [India y Sri Lanka] no s\u00e9 escribiros nada m\u00e1s si no es esto: son tan grandes las consolaciones comunicadas por Dios nuestro Se\u00f1or a los que van por entre los paganos para convertirlos a la fe en Cristo, que si hay alg\u00fan gozo en esta vida, es este, ciertamente. A menudo me ocurre o\u00edr decir a alguno que est\u00e1 entre estos cristianos: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, no me des tantas consolaciones en esta vida! Pero, puesto que en vuestra bondad y misericordia infinitas me las dais, \u00a1llevadme a vuestra santa gloria!<\/p>\n<p>\u00a1Tanta es la pena que se tiene de vivir sin veros, una vez  que os hab\u00e9is manifestado as\u00ed a vuestra criatura!\u00bb \u00a1Oh, si los que buscan conocerlo a trav\u00e9s del saber en los estudios se esforzaran tanto para buscarlo en estas consolaciones del apostolado, no pasar\u00edan d\u00eda y noche buscando el saber! Si los gozos que busca un estudiante en lo que aprende, los buscara haciendo sentir a su pr\u00f3jimo lo que le es necesario para conocer a Dios, cuanto m\u00e1s consolado y mejor preparado se encontrar\u00eda par dar cuenta de s\u00ed mismo cuando Cristo volver\u00e1 y le pedir\u00e1; \u00abDame cuenta de tu gesti\u00f3n\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Acabo pidiendo a Dios nuestro Se\u00f1or&#8230; que nos re\u00fana en su santa gloria. Y para obtenernos este beneficio, tomemos por intercesoras y abogadas todas las almas santas de las regiones en que me encuentro&#8230; A todas estas santas almas, les pido que obtengan de Dios nuestro Se\u00f1or, todo el tiempo que nos queda de separaci\u00f3n, la gracia de sentir en lo \u00edntimo de nuestras almas su sant\u00edsima voluntad y cumplirla perfectamente.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_del_Nino_Jesus_doctora_de_la_Iglesia\">Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, doctora de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_La_banca_del_amor\">Carta: La banca del amor.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta 142.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab Ya s\u00e9 lo que voy a hacer&#8230;\u00bb (Lc 16,4).<\/p>\n<p>\u00abMis pensamientos no son los vuestros\u00bb, dice el Se\u00f1or (Is 55,8). El m\u00e9rito no consiste ni en hacer mucho ni en dar mucho, sino m\u00e1s bien en recibir, en amar mucho. Se dice que es mucho m\u00e1s agradable dar que recibir (Hch 20,35), y es verdad, pero entonces, cuando Jes\u00fas quiere ser \u00e9l quien tiene el placer de dar, no seria bueno rechazarlo. Dej\u00e9mosle tomar y dar todo lo que \u00e9l quiera; la perfecci\u00f3n consiste en hacer su voluntad, y el alma que se entrega enteramente a \u00e9l, Jes\u00fas mismo la llama \u00absu madre, su hermana\u00bb y toda su familia (Mt 12,50). Y en otra parte: \u00abEl que me ama guardar\u00e1 mi palabra, es decir, har\u00e1 mi voluntad y mi Padre le amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l y haremos morada en \u00e9l\u00bb (Jn 14,23). Oh, cu\u00e1n f\u00e1cil es complacer a Jes\u00fas, alegrar su coraz\u00f3n, no hay m\u00e1s que amarle sin mirarse a s\u00ed mismo, sin examinar demasiado sus defectos.<\/p>\n<p>Tu Teresa, en este momento, no se encuentra en las cumbres pero Jes\u00fas le ense\u00f1a a sacar provecho de todo, del bien y del mal que ella misma encuentra en s\u00ed misma. Le ense\u00f1a a jugar en la banca del amor, o mejor dicho, no, es \u00e9l quien juega por ella sin decirle como, sino que hace lo que quiere porque es asunto suyo y no de Teresa, lo que es asunto de ella es abandonarse, entregarse sin reservarse nada, ni tan s\u00f3lo el gozo de saber cuanto gana en la banca&#8230;<\/p>\n<p>En efecto, los directores hacen adelantar en la perfecci\u00f3n haciendo hacer gran cantidad de actos de virtud, y hacen bien, pero mi director, que es Jes\u00fas, no me ense\u00f1a a contar mis actos sino que me ense\u00f1a a hacerlo todo por amor, a no rechazar nada de lo que me da, a estar contenta cuando me da una ocasi\u00f3n de darle pruebas de que le amo, pero esto se hace en la paz, en el abandono, es Jes\u00fas quien lo hace todo y yo no hago nada.<\/p>\n<h3><span id=\"Manuscrito_El_buen_uso_de_las_riquezas\">Manuscrito: El buen uso de las riquezas<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Manuscrito autobiogr\u00e1fico B, 4r\u00ba<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab&#8230; los hijos de este mundo son m\u00e1s astutos con su propia gente que los hijos de la luz\u00bb (Lc 16,8).<\/p>\n<p>\u00a1Oh Jes\u00fas! S\u00e9 que el amor s\u00f3lo con amor se paga. Por eso, he buscado, he hallado el modo de desahogar mi coraz\u00f3n devolvi\u00e9ndote amor por amor. \u201cEmplead las riquezas que hacen al hombre injusto en granjearos amigos que os reciban en las moradas eternas.\u201d(Lc 16,9) Este es, Se\u00f1or, el consejo que das a tus disc\u00edpulos despu\u00e9s de haberles dicho que \u201clos hijos de las tinieblas son m\u00e1s sagaces en sus negocios que los hijos de la luz.\u201d Hija de la luz, comprend\u00ed que mis deseos de serlo todo, de abrazar todas las vocaciones, eran las riquezas que podr\u00edan hacerme injusta. Por eso las he empleado en granjearme amigos&#8230; Acord\u00e1ndome de la s\u00faplica de Eliseo a su Padre El\u00edas, cuando se atrevi\u00f3 a pedirle su \u201cdoble esp\u00edritu\u201d (2R 2,9), me present\u00e9 ante los \u00e1ngeles y los santos, y les dije: \u201cSoy la m\u00e1s peque\u00f1a de las criaturas. Conozco mi miseria y mi debilidad. Pero s\u00e9 tambi\u00e9n cu\u00e1nto gustan los corazones nobles y generosos de hacer el bien. Os suplico, pues, oh, bienaventurados moradores del cielo, os suplico que me adopt\u00e9is por hija. S\u00f3lo vuestra ser\u00e1 la gloria que me hag\u00e1is adquirir, pero dignaos escuchar mi s\u00faplica. Es temeraria, lo s\u00e9; sin embargo, me atrevo a pediros que me obteng\u00e1is: vuestro doble amor\u201d.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Josemaria_Escriva_de_Balaguer_1902-1975_presbitero\">San Josemar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer (1902-1975), presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Santificar_el_trabajo\">Obras: Santificar el trabajo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Es Cristo que pasa. Cap. 5.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTrabaja con tus manos para hacer el bien\u00bb (cf. Lc 16,8).<\/p>\n<p>Conviene no olvidar, por tanto, que esta dignidad del trabajo est\u00e1 fundada en el Amor. Por eso el hombre no debe limitarse a hacer cosas, a construir objetos. El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor. Reconocemos a Dios no s\u00f3lo en el espect\u00e1culo de la naturaleza, sino tambi\u00e9n en la experiencia de nuestra propia labor, de nuestro esfuerzo. El trabajo es as\u00ed oraci\u00f3n, acci\u00f3n de gracias, porque nos sabemos colocados por Dios en la tierra, amados por \u00c9l, herederos de sus promesas. Es justo que se nos diga: \u00abOra com\u00e1is, ora beb\u00e1is, o hag\u00e1is cualquier otra cosa, hacedlo todo a gloria de Dios\u00bb (1Co 10,31).<\/p>\n<p>El trabajo profesional es tambi\u00e9n apostolado, ocasi\u00f3n de entrega a los dem\u00e1s hombres, para revelarles a Cristo y llevarles hacia Dios Padre, consecuencia de la caridad que el Esp\u00edritu Santo derrama en las almas. Entre las indicaciones, que San Pablo hace a los de \u00c9feso, sobre c\u00f3mo debe manifestarse el cambio que ha supuesto en ellos su conversi\u00f3n&#8230; encontramos \u00e9sta: el que hurtaba, no hurte ya, antes bien trabaje, ocup\u00e1ndose con sus manos en alguna tarea honesta, para tener con qu\u00e9 ayudar a quien tiene necesidad. Los hombres tienen necesidad del pan de la tierra que sostenga sus vidas, y tambi\u00e9n del pan del cielo que ilumine y d\u00e9 calor a sus corazones. Con vuestro trabajo mismo, con las iniciativas que se promuevan a partir de esa tarea, en vuestras conversaciones, en vuestro trato, pod\u00e9is y deb\u00e9is concretar ese precepto apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Si trabajamos con este esp\u00edritu, nuestra vida, en medio de las limitaciones propias de la condici\u00f3n terrena, ser\u00e1 un anticipo de la gloria del cielo, de esa comunidad con Dios y con los santos, en la que s\u00f3lo reinar\u00e1 el amor, la entrega, la fidelidad, la amistad, la alegr\u00eda. En vuestra ocupaci\u00f3n profesional, ordinaria y corriente, encontrar\u00e9is la materia \u2014real, consistente, valiosa\u2014 para realizar toda la vida cristiana, para actualizar la gracia que nos viene de Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"Concilio_Vaticano_II\">Concilio Vaticano II<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Constitucion_GS\">Constituci\u00f3n (GS):.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Constituci\u00f3n sobre la Iglesia en el mundo actual \u00abGaudium et spes\u00bb, n. 34.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLlenad la tierra y sometedla\u00bb (Gn 1,28).<\/p>\n<p>Creado el hombre a imagen de Dios, recibi\u00f3 el mandato de gobernar el mundo en justicia y santidad, sometiendo a s\u00ed la tierra y cuanto en ella se contiene, y de orientar a Dios la propia persona y el universo entero, reconociendo a Dios como Creador de todo, de modo que con el sometimiento de todas las cosas al hombre sea admirable el nombre de Dios en el mundo.<\/p>\n<p>Esta ense\u00f1anza vale igualmente para los quehaceres m\u00e1s ordinarios. Porque los hombres y mujeres que, mientras procuran el sustento para s\u00ed y su familia, realizan su trabajo de forma que resulte provechoso y en servicio de la sociedad, con raz\u00f3n pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia.<\/p>\n<p>Los cristianos, lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se oponen al poder de Dios y que la criatura racional pretende rivalizar con el Creador, est\u00e1n, por el contrario, persuadidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio.<\/p>\n<h1><span id=\"Otros_escritos\">Otros escritos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_de_la_Cruz\">San Juan de la Cruz<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Subida_al_Monte_Carmelo\">Subida al Monte Carmelo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">3, 19<\/p>\n<p><b><i>De los da\u00f1os que se le pueden seguir al alma de poner el gozo en los bienes temporales.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>1.<\/b> Si los da\u00f1os que al alma cercan por poner el afecto de la voluntad en los bienes temporales hubi\u00e9semos de decir, ni tinta ni papel bastar\u00eda, y el tiempo seria corto. Porque desde muy poco puede llegar a grandes males y destruir grandes bienes: as\u00ed, como de una centella de fuego, si no se apaga, se pueden encender grandes fuegos que abrasen el mundo.<\/p>\n<p>Todos estos da\u00f1os tienen ra\u00edz y origen en un da\u00f1o privativo principal que hay en este gozo, que es apartarse de Dios; porque, as\u00ed como alleg\u00e1ndose a \u00e9l el alma por la afecci\u00f3n de la voluntad de ah\u00ed le nacen todos los bienes, as\u00ed apart\u00e1ndose de \u00e9l por esta afecci\u00f3n de criatura, dan en ella todos los da\u00f1os y males a la medida del gozo y afecci\u00f3n con que se junta con la criatura, porque eso es el apartarse de Dios. De donde, seg\u00fan el apartamiento que cada uno hiciere de Dios en m\u00e1s o en menos, podr\u00e1 entender ser sus da\u00f1os en m\u00e1s o en menos extensiva o intensivamente, y juntamente de ambas maneras, por la mayor parte.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> Este da\u00f1o privativo, de donde decimos que nacen los dem\u00e1s privativos y positivos, tiene cuatro grados, uno peor que otro. Y cuando el alma llegare al cuarto, habr\u00e1 llegado a todos los males y da\u00f1os que se pueden decir en este caso. Estos cuatro grados nota muy bien Mois\u00e9s en el Deuteronomio (Dt 32,15) por estas palabras, diciendo: Empach\u00f3se el amado y dio trancos hacia atr\u00e1s. Empach\u00f3se, engros\u00f3se y dilat\u00f3se. Dej\u00f3 a Dios su hacedor, y alej\u00f3se de Dios, su salud.<\/p>\n<p><b>3.<\/b> El empacharse el alma que era amada antes que se empachara, es engolfarse en este gozo de criaturas.<\/p>\n<p>Y de aqu\u00ed sale el primer grado de este da\u00f1o, que es volver atr\u00e1s; lo cual es un embotamiento de la mente acerca de Dios, que le oscurece los bienes de Dios, como la niebla oscurece al aire para que no sea bien ilustrado de la luz del sol. Porque, por el mismo caso que el espiritual pone su gozo en alguna cosa y da rienda al apetito para impertinencias, se entenebrece acerca de Dios y anubla la sencilla inteligencia del juicio, seg\u00fan lo ense\u00f1a el Esp\u00edritu Divino en el libro de la Sabidur\u00eda (Sg 4,12), diciendo: El uso y juntura de la vanidad y burla oscurece los bienes, y la instancia del apetito trastorna y pervierte el sentido y juicio sin malicia. Donde da a entender el Esp\u00edritu Santo que, aunque no haya malicia concebida en el entendimiento del alma, s\u00f3lo la concupiscencia y gozo de \u00e9stas basta para hacer en ella este primer grado de este da\u00f1o, que es el embotamiento de la mente y la oscuridad del juicio para entender la verdad y juzgar bien de cada cosa como es.<\/p>\n<p><b>4.<\/b> No basta santidad y buen juicio que tenga el hombre para que no deje de caer en este da\u00f1o, si da lugar a la concupiscencia o gozo de las cosas temporales; que por eso dijo Dios por Mois\u00e9s (Ex 23,8), avis\u00e1ndonos, estas palabras: No recibas dones, que hasta los prudentes ciegan. Y esto era hablando particularmente con los que hab\u00edan de ser jueces, porque han menester tener el juicio limpio y despierto, lo cual no tendr\u00edan con la codicia y gozo de las d\u00e1divas. Y tambi\u00e9n por eso mand\u00f3 Dios al mismo Mois\u00e9s (Ex 18,21-22) que pusiese por jueces a los que aborreciesen la avaricia, porque no se les embotase el juicio con el gusto de las pasiones. Y as\u00ed dice que no solamente no la quieran, sino que la aborrezcan. Porque, para defenderse uno perfectamente de la afecci\u00f3n de amor, hase de sustentar en aborrecimiento, defendi\u00e9ndose con el un contrario del otro. Y as\u00ed, la causa por que el profeta Samuel fue siempre tan recto e ilustrado juez es porque, como \u00e9l dijo en el libro de los Reyes (1S 12,3), nunca hab\u00eda recibido de alguno alguna d\u00e1diva.<\/p>\n<p><b>5.<\/b> El segundo grado de este da\u00f1o privativo sale de este primero; el cual se da a entender en aquello que se sigue de la autoridad alegada, es a saber: Empach\u00f3se, engros\u00f3se y dilat\u00f3se. Y as\u00ed, este segundo grado es dilataci\u00f3n de la voluntad ya con m\u00e1s libertad en las cosas temporales; la cual consiste en no se le dar ya tanto ni penarse, ni tener ya en tanto el gozarse y gustar de los bienes criados. Y esto le naci\u00f3 de haber primero dado rienda al gozo; porque, d\u00e1ndole lugar, se vino a engrosar el alma en \u00e9l, como dice all\u00ed, y aquella grosura de gozo y apetito le hizo dilatar y extender m\u00e1s la voluntad en las criaturas. Y esto trae consigo grandes da\u00f1os; porque este grado segundo le hace apartarse de las cosas de Dios y santos ejercicios y no gustar de ellos, porque gusta de otras cosas y va d\u00e1ndose a muchas imperfecciones e impertinencias y gozos y vanos gustos.<\/p>\n<p><b>6.<\/b> Y totalmente este segundo grado, cuando es consumado, quita al hombre los continuos ejercicios que ten\u00eda, y que toda su mente y codicia ande ya en lo secular. Y ya los que est\u00e1n en este segundo grado, no solamente tienen oscuro el juicio y entendimiento para conocer las verdades y la justicia como los que est\u00e1n en el primero; mas aun tienen ya mucha flojedad y tibieza y descuido en saberlo y obrarlo, seg\u00fan de ellos dice Isa\u00edas (Is 1,23) por estas palabras: Todos aman las d\u00e1divas y se dejan llevar de las retribuciones, y no juzgan al pupilo, y la causa de la viuda no llega a ellos para que de ella hagan caso. Lo cual no acaece en ellos sin culpa, mayormente cuando les incumbe de oficio; porque ya los de este grado no carecen de malicia como los del primero carecen. Y as\u00ed, se van m\u00e1s apartando de la justicia y virtudes, porque van m\u00e1s extendiendo la voluntad en la afecci\u00f3n de las criaturas. Por tanto, la propiedad de los de este grado segundo es gran tibieza en las cosas espirituales y cumplir muy mal con ellas, ejercit\u00e1ndolas m\u00e1s por cumplimiento o por fuerza, o por el uso que tienen en ellas, que por raz\u00f3n de amor.<\/p>\n<p><b>7.<\/b> El tercer grado de este da\u00f1o privativo es dejar a Dios del todo, no curando de cumplir su ley por no faltar a las cosas y bienes del mundo, dej\u00e1ndose caer en pecados mortales por la codicia. Y este tercer grado se nota en lo que se va siguiendo en la dicha autoridad, que dice: &#8220;Dej\u00f3 a Dios su hacedor&#8221; (Dt 32,15).<\/p>\n<p>En este grado se contienen todos aquellos que de tal manera tienen las potencias del alma engolfadas en las cosas del mundo y riquezas y tratos, que no se dan nada por cumplir con lo que les obliga la ley de Dios; y tienen grande olvido y torpeza acerca de lo que toca a su salvaci\u00f3n, y tanta m\u00e1s viveza y sutileza acerca de las cosas del mundo; tanto, que <b>los llama Cristo en el Evangelio (Lc 16,8) hijos de este siglo; y dice de ellos que son m\u00e1s prudentes en sus tratos y agudos que los hijos de la luz en los suyos.<\/b> Y as\u00ed en lo de Dios no son nada y en lo del mundo lo son todo. Y \u00e9stos propiamente son los avarientos, los cuales tienen ya (tan) extendido y derramado el apetito y gozo en las cosas criadas, y tan afectadamente, que no se pueden ver hartos, sino que antes su apetito crece tanto m\u00e1s y su sed cuanto ellos est\u00e1n m\u00e1s apartados de la fuente que solamente los pod\u00eda hartar, que es Dios; porque de \u00e9stos dice el mismo Dios por Jerem\u00edas (Jr 2,13), diciendo: Dej\u00e1ronme a m\u00ed, que soy fuente de agua viva, y cavaron para s\u00ed cisternas rotas, que no pueden tener aguas. Y esto es porque en las criaturas no halla el avaro con qu\u00e9 apagar su sed, sino con qu\u00e9 aumentarla. Estos son los que caen en mil maneras de pecados por amor de los bienes temporales, y son innumerables sus da\u00f1os. Y de \u00e9stos dice David (Ps 72,7): Transierunt in affectum cordis (Su gordura rebosa malicia, de artima\u00f1as desborda su coraz\u00f3n&#8221;).<\/p>\n<p><b>8.<\/b> El cuarto grado de este da\u00f1o privativo (se nota) en lo \u00faltimo de nuestra autoridad, que dice: Y alej\u00f3se de Dios, su salud. A lo cual vienen del tercer grado que acabamos de decir, porque, de no hacer caso de poner su coraz\u00f3n en la ley de Dios por causa de los bienes temporales, viene el alejarse mucho de Dios el alma del avaro, seg\u00fan la memoria, entendimiento y voluntad, olvid\u00e1ndose de \u00e9l como si no fuese su Dios; lo cual es porque ha hecho para s\u00ed dios del dinero y bienes temporales, como dice san Pablo (Col 3,5), diciendo que la avaricia es servidumbre de \u00eddolos. Porque este cuarto grado llega hasta olvidar a Dios y poner el coraz\u00f3n, que normalmente deb\u00eda poner en Dios, formalmente en el dinero, como si no tuviesen otro Dios.<\/p>\n<p><b>9.<\/b> De este cuarto grado son aquellos que no dudan de ordenar las cosas sobrenaturales a las temporales como a su dios, como lo deb\u00edan hacer al contrario, orden\u00e1ndolas a ellas a Dios, si le tuvieran por su Dios, como era raz\u00f3n. De \u00e9stos fue el inicuo Balam, que la gracia que Dios le hab\u00eda dado vend\u00eda (Nb 22,7); y tambi\u00e9n Sim\u00f3n Mago, que pensaba estimarse la gracia de Dios por el dinero (queri\u00e9ndola comprar (Ac 8,18-19). En lo cual estimaba en m\u00e1s el dinero, pues le parec\u00eda que hab\u00eda quien lo estimase en m\u00e1s d\u00e1ndole gracia por el dinero).<\/p>\n<p>Y de este cuarto grado en otras muchas maneras hay muchos al d\u00eda de hoy, que all\u00e1 con sus razones, oscurecidas con la codicia en las cosas espirituales, sirven al dinero y no a Dios, y se mueven por el dinero y no por Dios, poniendo delante el precio y no el divino valor y premio, haciendo de muchas maneras al dinero su principal dios y fin, anteponi\u00e9ndole al \u00faltimo fin, que es Dios.<\/p>\n<p><b>10.<\/b> De este \u00faltimo grado son tambi\u00e9n todos aquellos miserables que, estando tan enamorados de los bienes, los tienen tan por su dios, que no dudan de sacrificarles sus vidas cuando ven que este su dios recibe alguna mengua temporal, desesper\u00e1ndose y d\u00e1ndose ellos la muerte (por miserables fines), mostrando ellos mismos por sus manos el desdichado galard\u00f3n que de tal dios se consigue; que, como no hay que esperar de \u00e9l, da desesperaci\u00f3n (y muerte. Y a los que no persigue hasta este \u00faltimo da\u00f1o de muerte, los hace morir viviendo en penas de solicitud y otras muchas miserias, no dejando entrar alegr\u00eda en su coraz\u00f3n y que no les luzca bien ninguno en la tierra, pagando siempre el tributo de su coraz\u00f3n al dinero en tanto que penan por \u00e9l, alleg\u00e1ndolo a \u00e9l para la \u00faltima calamidad suya de justa perdici\u00f3n, como lo advierte el Sabio (Qo 5,12), diciendo que las riquezas est\u00e1n guardadas para el mal de su se\u00f1or.<\/p>\n<p><b>11.<\/b> Y de este cuarto grado son aquellos que dice san Pablo (Rm 1,28) que tradidit illos in reprobum sensum; porque hasta estos da\u00f1os trae al hombre el gozo cuando se pone en las posesiones \u00faltimamente. Mas a los que menos da\u00f1os hace es de tener harta l\u00e1stima, pues, como habemos dicho, hace volver al alma muy atr\u00e1s en la v\u00eda de Dios. Y por tanto, como dice David (Ps 48,17-18): No temas cuando se enriqueciere el hombre, esto es, no le hayas envidia, pensando que te lleva ventaja, porque, cuando acabare, no llevar\u00e1 nada, ni su gloria y gozo bajar\u00e1n con \u00e9l).<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_de_Aquino\">Santo Tom\u00e1s de Aquino<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Suma_Teologica\">Suma Teol\u00f3gica<\/span><\/h3>\n<h4><span id=\"Puede_darse_prudencia_en_los_pecadores_II-II_q_47_a_13\">\u00bfPuede darse prudencia en los pecadores? (II-II, <i>q. 47, a. 13<\/i>)<\/span><\/h4>\n<p>Objeciones por las que parece que puede darse prudencia en los pecadores:<\/p>\n<p><b><i>Objeciones:<\/i> 1.<\/b> El Se\u00f1or se expresa en la Escritura en estos t\u00e9rminos: <b>Los hijos de este mundo son m\u00e1s astutos para sus cosas que los hijos de la luz (Lc 16,8).<\/b> Ahora bien, los hijos de este mundo son los pecadores. Luego puede darse en ellos la prudencia.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> La fe es virtud m\u00e1s excelente que la prudencia. En los pecadores puede haber fe; luego tambi\u00e9n la prudencia.<\/p>\n<p><b>3.<\/b> Lo propio de la prudencia es aconsejar bien, como ense\u00f1a el Fil\u00f3sofo en VI Ethic. Pero hay muchos pecadores de buen consejo. Luego muchos pecadores tienen prudencia.<\/p>\n<p><b><i>Contra esto:<\/i><\/b> est\u00e1 el testimonio de lo que escribe el Fil\u00f3sofo en VI Ethic.: Es imposible ser prudente sin ser bueno. Ning\u00fan pecador es bueno. Luego ning\u00fan pecador es prudente.<\/p>\n<p><b><i>Respondo:<\/i>La prudencia puede tener tres sentidos.<\/b><br \/>\nHay, en efecto, una <b>prudencia falsa<\/b> por su semejanza con la verdadera. En efecto, ya que es prudente quien dispone lo que hay que hacer en orden a un fin, tiene prudencia falsa quien, por un fin malo, dispone cosas adecuadas a ese fin, pues lo que toma como fin no es realmente bueno, sino s\u00f3lo por semejanza con \u00e9l, como se habla, por ejemplo, de buen ladr\u00f3n. De este modo, por semejanza, se puede llamar buen ladr\u00f3n al que encuentra el camino adecuado para robar. Es la prudencia de que habla el Ap\u00f3stol cuando escribe: La prudencia de la carne es la muerte (Rm 8,6), porque pone su fin \u00faltimo en los placeres de la carne. <\/p>\n<p>Hay un <b>segundo tipo de prudencia, la verdadera,<\/b> porque encuentra el camino adecuado para conseguir el fin realmente bueno. Resulta, sin embargo, imperfecta por dos razones. La primera, porque el bien que toma como fin no es el fin com\u00fan de toda vida humana, sino solamente de un nivel especial de cosas. Por ejemplo, cuando uno encuentra el camino adecuado para negociar o para navegar, se dice de \u00e9l que es un negociante o un marinero prudente. La segunda, porque falla en el acto principal de la prudencia. Es, por ejemplo, el caso de quien posee consejo y juicio rectos en los negocios referentes a toda la vida, pero no impera con eficacia. <\/p>\n<p>Pero hay un <b>tercer tipo de prudencia que es verdadera y perfecta;<\/b> es la que aconseja, juzga e impera con rectitud en orden al fin bueno de toda la vida. <b>Es la \u00fanica prudencia propiamente tal; la prudencia que no puede darse en los pecadores.<\/b><\/p>\n<p>La primera, en realidad, la poseen solamente los pecadores; la segunda, la imperfecta, es com\u00fan a buenos y malos, sobre todo la prudencia imperfecta por alg\u00fan fin particular, porque la que lo es por defecto del acto principal es exclusiva de los pecadores.<\/p>\n<p><b>A las objeciones:<\/b><\/p>\n<p><b><i>Soluciones:<\/i> 1.<\/b> Las palabras citadas del Se\u00f1or se aplican solamente al primer tipo de prudencia. No se dice, pues, que sean sin m\u00e1s prudentes, sino en el trato con los suyos.<\/p>\n<p><b><i>2.<\/i><\/b> La fe no implica, en su esencia, conformidad de la voluntad con las buenas obras; lo espec\u00edfico de la fe est\u00e1 en el plano del conocimiento. La prudencia, en cambio, conlleva relaci\u00f3n con la voluntad recta por varias razones: o porque los principios de la prudencia son los fines virtuosos, cuya recta estimaci\u00f3n la tiene el hombre por los h\u00e1bitos de las virtudes morales que rectifican la voluntad, y por eso no puede darse la prudencia sin las virtudes morales, como hemos expuesto (I-II 58,5), o tambi\u00e9n porque la prudencia precept\u00faa las buenas obras, lo cual no puede darse sin una voluntad recta. Por eso, aunque la fe, por su objeto, sea m\u00e1s excelente que la prudencia, \u00e9sta, sin embargo, en s\u00ed misma es m\u00e1s opuesta al pecado, que tiene su origen en la perversi\u00f3n de la voluntad.<\/p>\n<p><b><i>3.<\/i><\/b> Los pecadores, en efecto, pueden tener capacidad de aconsejar bien respecto de alg\u00fan fin malo, o de alg\u00fan bien particular; pero no son buenos consejeros respecto al bien total de la vida, porque no lo llevan a efecto. De ah\u00ed que no se da en ellos la prudencia, que trata solamente del bien. En esas personas, como afirma el Fil\u00f3sofo en VI Ethic., se da una habilidad natural que puede emplearse en el bien y en el mal; o la astucia, que se emplea solamente en el mal, y a la que en otro lugar hemos llamado falsa prudencia o prudencia de la carne.<\/p>\n<h3><span id=\"Es_pecado_la_prudencia_de_la_carne_II-II_q_55_a_1\">\u00bfEs pecado la prudencia de la carne? (II-II, <i>q. 55, a. 1<\/i>)<\/span><\/h3>\n<p>Objeciones por las que parece que la prudencia de la carne no es pecado:<\/p>\n<p><b><i>Objeciones:<\/i> 1.<\/b> La prudencia es la m\u00e1s noble de las virtudes morales, porque las dirige a todas. Ahora bien, ninguna justicia ni templanza son pecado. Luego tampoco lo es la prudencia.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> Obrar con prudencia en orden a un fin l\u00edcitamente amado no es pecado. Pues bien, es l\u00edcito amar la carne, ya que nadie aborrece jam\u00e1s su propia carne (Ep 5,29). Luego la prudencia de la carne no es pecado.<br \/>\n3. Tanto como la carne tientan al hombre el mundo y el diablo. Pues bien, entre los pecados no figura el de la prudencia del mundo ni del diablo. En consecuencia, tampoco la prudencia de la carne debe figurar entre los pecados.<\/p>\n<p><b><i>Contra esto:<\/i><\/b> est\u00e1 el hecho de que nadie es enemigo de Dios sino por el pecado, seg\u00fan el testimonio que nos ofrece la Escritura: Igualmente son abominables a Dios el imp\u00edo y su impiedad (Ps 14,9), y en otro lugar: El apetito de la carne es enemistad con Dios (Rm 8,7). En consecuencia, la prudencia de la carne es pecado.<\/p>\n<p><b><i>Respondo:<\/i><\/b> La prudencia &#8211;seg\u00fan hemos expuesto (II-II 47,13) &#8211; se ocupa de los medios ordenados al fin de toda la vida. De ah\u00ed que por imprudencia de la carne se entiende el proponer los bienes carnales como el fin \u00faltimo de la vida. Esto, manifiestamente, es pecado, ya que introduce en el hombre el desorden respecto al fin \u00faltimo, que no consiste en los bienes del cuerpo, como ya hemos expuesto (I-II 2,5). <b>La prudencia, pues, de la carne es pecado.<\/b><\/p>\n<p><b>A las objeciones:<\/b><\/p>\n<p><b><i>Soluciones:<\/i> 1.<\/b> La justicia y la templanza implican en s\u00ed mismas el patrimonio de alabanza de la virtud, es decir, la igualdad y el freno de la concupiscencia; por eso nunca tienen un sentido malo. El sustantivo prudencia, en cambio, viene de la palabra providencia o previsi\u00f3n, como hemos dicho (II-II 49,6 ad 1), acci\u00f3n que puede referirse tambi\u00e9n al mal. De ah\u00ed que, aunque la prudencia propiamente tal haga referencia al bien, a\u00f1adi\u00e9ndole algo se la puede entender tambi\u00e9n con referencia al mal; en este segundo sentido se dice que la prudencia de la carne es pecado.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> La carne se ordena al alma como la materia a la forma y el instrumento al agente. Por eso, en tanto ser\u00e1 l\u00edcito el amor de la carne en cuanto vaya ordenado al bien del alma. Pero si se pone el \u00faltimo fin en el bien carnal mismo, tal amor ser\u00e1 desordenado e il\u00edcito. De este modo se ordena al amor de la carne la prudencia carnal.<\/p>\n<p><b>3.<\/b> El demonio nos tienta no como objeto apetecible, sino por sugesti\u00f3n. Por eso, dado que la prudencia implica relaci\u00f3n a un fin apetecible, no hay lugar para hablar de prudencia del diablo en el sentido de prudencia respecto de un fin malo, como nos tientan el mundo y la carne al proponernos como apetecibles los bienes de ambos. Por esa raz\u00f3n se habla de prudencia de la carne y tambi\u00e9n prudencia del mundo, seg\u00fan vemos en la Escritura: <b>Los hijos de este siglo son m\u00e1s prudentes en el trato con los suyos (Lc 16,8).<\/b> Pero el Ap\u00f3stol, en la expresi\u00f3n prudencia de la carne, incluye toda prudencia falsa, ya que aun las cosas exteriores del mundo son apetecidas por la carne.<br \/>\nPuede decirse, sin embargo, que, puesto que a la prudencia se le puede llamar en cierto modo sabidur\u00eda, cabe hablar tambi\u00e9n de una triple prudencia seg\u00fan los tres g\u00e9neros de tentaciones. Por esa raz\u00f3n habla el texto de la Escritura de que hay una sabidur\u00eda terrena, animal y diab\u00f3lica (Jc 3,15), como expusimos al tratar el tema de la sabidur\u00eda, (q. 45 a.1 ad 1).<\/p>\n<h4><span id=\"La_supersticion_es_un_vicio_contrario_a_la_religion\">\u00bfLa superstici\u00f3n es un vicio contrario a la religi\u00f3n?<\/span><\/h4>\n<p class=\"refHomilia\">II-II, <i>q. 92, a. 1<\/i><\/p>\n<p>Objeciones por las que parece que la superstici\u00f3n no es un vicio contrario a la religi\u00f3n.<\/p>\n<p><i><b>Objeciones: 1.<\/b><\/i> Un contrario no entra en la definici\u00f3n de otro contrario. Pero la religi\u00f3n entra en la definici\u00f3n de la superstici\u00f3n, pues se dice que la superstici\u00f3n es el exceso en la pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n, conforme a las palabras de la Glosa sobre aquel texto de Col 2,23): Son cosas que para la superstici\u00f3n implican cierta especie de sabidur\u00eda. Luego la superstici\u00f3n no es un vicio opuesto a la religi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> San Isidoro escribe en el libro de las Etimolog\u00edas: Se ha dado el nombre de supersticiosos, dice Cicer\u00f3n, a los que se pasaban los d\u00edas suplicando y ofreciendo sacrificios para que sus hijos les &#8220;sobreviviesen&#8221; = &#8220;superstites&#8221; fierent. Pero esto puede hacerse igualmente en el culto del Dios verdadero.<br \/>\nLuego la superstici\u00f3n no es un vicio opuesto a la religi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>3.<\/b> La superstici\u00f3n parece implicar alg\u00fan exceso. Pero en la religi\u00f3n no puede haber exceso, porque, como antes se dijo (q. 81 a.3 ad 3), no nos es posible, ateni\u00e9ndonos a las exigencias de la religi\u00f3n, pagar con igualdad a Dios todo lo que le debemos. Luego la superstici\u00f3n no es un vicio opuesto a la religi\u00f3n.<\/p>\n<p><b><i>Contra esto:<\/i><\/b> est\u00e1 lo que dice San Agust\u00edn en el libro De decem chordis: Tocas la primera cuerda, aquella con la que damos culto a Dios, y cae por tierra la bestia de la superstici\u00f3n. Pero el culto al \u00fanico Dios es algo propio de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego la superstici\u00f3n se opone a la religi\u00f3n.<\/p>\n<p><b><i>Respondo:<\/i><\/b> Que, como antes expusimos (q. 81 a.5 ad 3), la religi\u00f3n es una virtud moral. Y que toda virtud moral, conforme a lo dicho (I-II 64,1), consiste en el justo medio, por lo que a las virtudes morales se oponen dos clases de vicios: unos por exceso y otros por defecto. Ahora bien: el exceso con respecto al justo medio de las virtudes puede darse no tan s\u00f3lo en la circunstancia de cantidad, sino tambi\u00e9n en las otras. De ah\u00ed el que en algunas virtudes, por ejemplo, en la magnanimidad y en la magnificencia, el vicio excede el justo medio de la virtud, no por tender a un bien mayor que el que busca la virtud, pues m\u00e1s bien se orienta hacia un bien menor. Sobrepasa, sin embargo, el justo medio de la virtud, en cuanto que hace algo a favor de quien no debe o cuando no debe, o falta en alguna otra circunstancia en casos por el estilo, como consta por lo que dice el Fil\u00f3sofo en el IV Ethic.. As\u00ed, pues, <b>la superstici\u00f3n es un vicio opuesto a la religi\u00f3n por exceso, no porque ofrezca a Dios m\u00e1s, en lo que a culto divino se refiere, que lo que la verdadera religi\u00f3n le ofrece, sino por el hecho de rendir culto divino a quien no debe o del modo que no debe.<\/b><\/p>\n<p><b>A las objeciones:<\/b><\/p>\n<p><b><i>Soluciones:<\/i> 1.<\/b> Lo mismo que, metaf\u00f3ricamente hablando, llamamos bueno a lo malo, por ejemplo, cuando decimos buen ladr\u00f3n, de la misma manera aplicamos alguna vez los nombres de las virtudes en sentido traslaticio a h\u00e1bitos malos. Tal sucede cuando llamamos a veces prudencia a la astucia, como en aquel texto de <b>Lc 16,8: Los hijos de este siglo son m\u00e1s prudentes que los hijos de la luz.<\/b> Y as\u00ed es como a la superstici\u00f3n se la llama religi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> Una cosa es la etimolog\u00eda del nombre y otra su significado. La etimolog\u00eda estudia el origen del nombre impuesto para significar algo; la significaci\u00f3n, en cambio, se fija en lo que con el nombre se quiere decir. A veces estos aspectos difieren. As\u00ed, el nombre &#8220;lapis&#8221;, piedra, proviene de &#8220;laesio pedis&#8221;, lesi\u00f3n de pie, que, en realidad, no es lo que significa. De ser as\u00ed, llamar\u00edamos piedra a un hierro, porque tambi\u00e9n un hierro podr\u00eda lesionar el pie. Por igual raz\u00f3n, tampoco es necesario que la palabra superstici\u00f3n signifique aquello de donde procede.<\/p>\n<p><b>3.<\/b> En la religi\u00f3n no caben excesos de cantidad absoluta; pero s\u00ed de cantidad proporcional, es decir, en cuanto que en el culto se hace alguna cosa que no se debe hacer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Dec\u00eda tambi\u00e9n a sus disc\u00edpulos: \u00abUn hombre rico ten\u00eda un administrador, a quien acusaron ante \u00e9l de derrochar sus bienes. 2 Entonces lo llam\u00f3 y le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 es eso que estoy oyendo de ti? 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