{"id":41534,"date":"2016-10-07T23:36:13","date_gmt":"2016-10-08T04:36:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-16-9-15-buen-uso-de-las-riquezas-contra-los-fariseos\/"},"modified":"2016-10-07T23:36:13","modified_gmt":"2016-10-08T04:36:13","slug":"lc-16-9-15-buen-uso-de-las-riquezas-contra-los-fariseos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-16-9-15-buen-uso-de-las-riquezas-contra-los-fariseos\/","title":{"rendered":"Lc 16, 9-15: Buen uso de las riquezas &#8211; Contra los fariseos"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">9<\/span> Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. <span class=\"versiculo\">10<\/span> El que es fiel en lo poco, tambi\u00e9n en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, tambi\u00e9n en lo mucho es injusto. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, \u00bfqui\u00e9n os confiar\u00e1 la verdadera? <span class=\"versiculo\">12<\/span> Si no fuisteis fieles en lo ajeno, \u00bflo vuestro, qui\u00e9n os lo dar\u00e1? <span class=\"versiculo\">13<\/span> Ning\u00fan siervo puede servir a dos se\u00f1ores, porque, o bien aborrecer\u00e1 a uno y amar\u00e1 al otro, o bien se dedicar\u00e1 al primero y no har\u00e1 caso del segundo. No pod\u00e9is servir a Dios y al dinero\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">14<\/span> Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de \u00e9l. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Y les dijo: \u00abVosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio\">San Gregorio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span> Para que los hombres encuentren algo en su mano despu\u00e9s de la muerte, deben poner antes de ella sus riquezas en manos de los pobres. Prosigue: <span class=\"ct\">\u00abY yo os digo que os gan\u00e9is amigos de la <span class=\"citaI\">mammona<\/span> de la iniquidad\u2026\u00bb<\/span> (Moralium 18,11 super Iob 27,19).<\/p>\n<p><span class=\"ct\">\u00ab\u2026 Para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> Si adquirimos las eternas moradas por nuestra amistad con los pobres, debemos pensar, cuando les damos nuestras limosnas, que m\u00e1s bien las ponemos en manos de nuestros defensores que en las de los necesitados (Moralium 21,24).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin\">San Agust\u00edn<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abYo os digo: &#8220;Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> Llaman <span class=\"citaI\">mammona<\/span> los hebreos, a lo que los latinos llaman riquezas. Como si dijese: &#8220;Haceos amigos de las riquezas de la iniquidad&#8221;. Interpretando mal estas palabras, algunos roban lo ajeno y de ello dan algo a los pobres y creen que con esto obran seg\u00fan est\u00e1 mandado. Esta interpretaci\u00f3n debe corregirse. Dad limosna de lo que gan\u00e1is con vuestro propio trabajo. No podr\u00e9is enga\u00f1ar al juez, que es Jesucristo. Si de lo que has robado al indigente das algo al juez para que sentencie a tu favor, es tanta la fuerza de la justicia, que, si lo hace as\u00ed el juez, te desagradar\u00e1 a ti mismo. No quieras figurarte a Dios as\u00ed, porque es fuente de justicia. Por tanto, no des limosna del logro y de la usura. Me dirijo a los fieles, a quienes distribuimos el cuerpo de Jesucristo. Pero si tales riquezas ten\u00e9is, lo que ten\u00e9is es malo. No quer\u00e1is obrar m\u00e1s de este modo. Zaqueo dijo (Lc 19,8): &#8220;Yo doy la mitad de mis bienes a los pobres&#8221;. He aqu\u00ed c\u00f3mo obra el que se propone hacerse amigos con la riqueza de la iniquidad y para no ser considerado como reo, dice: &#8220;Si he quitado algo a otro, le dar\u00e9 el cu\u00e1druple&#8221;. Tambi\u00e9n puede entenderse as\u00ed: Riquezas de la iniquidad son todas las de este mundo, procedan de donde quiera. Por esto, si quieres la verdadera riqueza, busca aquella en que Job abundaba cuando, a la vez que estaba desnudo, ten\u00eda su coraz\u00f3n lleno de Dios. Se llaman riquezas de iniquidad las de este mundo porque no son verdaderas, estando llenas de pobreza y siempre expuestas a perderse, pues si fuesen verdaderas te ofrecer\u00edan seguridad (De verb. Dom. serm. 35).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abYo os digo: &#8220;Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> Se llaman riquezas de iniquidad, porque no son m\u00e1s que de los inicuos y de los que ponen en ellas la esperanza y toda su felicidad. Mas cuando son pose\u00eddas por los justos, son ciertamente las mismas, pero para ellos no son riquezas m\u00e1s que las celestiales y espirituales (De quaest. Evang. 2,34).<\/p>\n<p><span class=\"ct\">\u00ab\u2026 Para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> \u00bfY qui\u00e9nes son los que ser\u00e1n recibidos por ellos en las mansiones eternas, sino aquellos que los socorren en su necesidad y les suministran con alegr\u00eda lo que les es necesario? Estos son los menores de Cristo, que todo lo han dejado por seguirlo y todo lo que han tenido lo han distribuido entre los pobres, para poder servir a Dios desembarazados de los cuidados de la tierra y, libres del peso de los negocios mundanos, levantarse como en alas hacia el cielo (De verb. Dom. serm. 35).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abYo os digo: &#8220;Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> No debemos entender que aquellos por quienes queremos ser recibidos en los eternos tabern\u00e1culos, son deudores de Dios, puesto que son los santos y los justos a quienes se alude en este lugar y que ser\u00e1n los que introduzcan a aquellos de quienes recibieron en la tierra remedio para sus necesidades (De quaest. Evang. 2,34).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abNing\u00fan criado puede servir a dos se\u00f1ores, porque aborrecer\u00e1 a uno y amar\u00e1 al otro; o bien se entregar\u00e1 a uno y despreciar\u00e1 al otro. No pod\u00e9is servir a Dios y al Dinero.\u00bb<\/span> No habla as\u00ed casualmente o sin reflexi\u00f3n, porque a nadie a quien se le pregunte si ama al demonio contestar\u00e1 que lo ama, sino m\u00e1s bien que le aborrece, mientras que casi todos dicen que aman a Dios. As\u00ed, pues, o aborrecer\u00e1 al uno (esto es, al diablo) y amar\u00e1 al otro (esto es, a Dios), o se unir\u00e1 con uno (esto es, con el diablo, buscando sus recompensas temporales) y despreciar\u00e1 al otro, esto es, a Dios, como acostumbran a hacerlo aquellos que, lisonje\u00e1ndose con que su bondad los deje impunes, no hacen consideraci\u00f3n de sus amenazas por satisfacer sus pasiones (De quaest. Evang. 2,36).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abYo os digo: &#8220;Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> Llama inicuas las riquezas, porque sus atractivos tientan nuestros afectos por la avaricia, para que nos hagamos esclavos suyos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abYo os digo: &#8220;Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> Haceos amigos de la riqueza de la iniquidad, con el fin de que, dando a los pobres, podamos conseguir la gracia de los \u00e1ngeles y de los dem\u00e1s santos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">12.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abY si no fuisteis fieles con lo ajeno, \u00bfqui\u00e9n os dar\u00e1 lo vuestro?\u00bb<\/span> Son para nosotros ajenas las riquezas, porque est\u00e1n fuera de nuestra naturaleza y no nacen y mueren con nosotros. Jesucristo es nuestro porque es la vida de los hombres y vino a lo que es suyo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abNing\u00fan criado puede servir a dos se\u00f1ores\u2026\u00bb<\/span> No porque haya dos se\u00f1ores, siendo uno el Se\u00f1or, pues aun cuando hay quien se esclaviza por las riquezas, sin embargo no da a \u00e9stas derecho ninguno de dominio, siendo \u00e9l mismo el que se impone el yugo de la esclavitud. El Se\u00f1or es uno s\u00f3lo, porque s\u00f3lo hay un Dios en lo que se manifiesta que el Padre y el Hijo tienen el mismo poder. Y explica la raz\u00f3n de ello cuando a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abPorque aborrecer\u00e1 a uno y amar\u00e1 al otro; o bien se entregar\u00e1 a uno y despreciar\u00e1 al otro\u2026\u00bb<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abYo os digo: &#8220;Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> Se llaman riquezas de la iniquidad, todas las que el Se\u00f1or nos ha concedido para satisfacer las necesidades de nuestros hermanos y semejantes pero que reservamos para nosotros. Deb\u00edamos, por tanto, entregarlas a los pobres desde el principio. Pero, como en verdad fuimos administradores de iniquidad, reteniendo inicuamente todo aquello que se nos ha concedido para la necesidad de los dem\u00e1s, no debemos continuar de ning\u00fan modo en esta crueldad, sino dar a los pobres para que seamos recibidos de ellos en los tabern\u00e1culos celestiales. Prosigue, pues: &#8220;Para que cuando falleciereis os reciban en las eternas moradas&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span> As\u00ed, pues, nos ense\u00f1\u00f3 hasta aqu\u00ed con cu\u00e1nta caridad debemos distribuir las riquezas. Pero como la distribuci\u00f3n de ellas no puede verificarse, seg\u00fan Dios, m\u00e1s que por la impasibilidad del alma, desprendida de ellas, a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abNing\u00fan criado puede servir a dos se\u00f1ores\u2026\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">14-15a.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abEstaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de \u00e9l.\u00bb<\/span> Pero el Se\u00f1or, descubriendo la malicia oculta que hab\u00eda en ellos, les manifiesta que su justicia es fingida. Por esto a\u00f1ade (1Cor 4,5): <span class=\"ct\">\u00abY les dijo: &#8220;Vosotros sois los que os la dais de justos delante de los hombres\u2026\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">15b.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abPero Dios conoce vuestros corazones&#8230;\u00bb<\/span> Y por tanto sois abominables en su presencia por vuestra arrogancia y por vuestra ambici\u00f3n de favor humano. As\u00ed es que a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abPorque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios.\u00bb<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"Crisostomo_hom_33_ad_pop_Antioch\">Cris\u00f3stomo, hom. 33 ad pop. Antioch<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abYo os digo: &#8220;Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> Obs\u00e9rvese que no dijo: para que os reciban en sus mansiones, porque no son ellos mismos los que admiten. Por esto cuando dice: &#8220;haceos amigos&#8221;, a\u00f1ade &#8220;con las riquezas de la iniquidad&#8221;, para manifestar que no nos bastar\u00e1 su amistad si las buenas obras no nos acompa\u00f1an y si no damos en justicia salida a las riquezas amontonadas injustamente. El arte de las artes es, pues, la limosna bien ejercida. No fabrica para nosotros casas de tierra, sino que nos procura una vida eterna. Todas las artes necesitan unas de otras, pero cuando conviene hacer obras de misericordia, no es necesario otro auxilio que la sola obra de la voluntad.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo\">San Cirilo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">9-12.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abYo os digo: &#8220;Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> As\u00ed, ense\u00f1aba Jesucristo a los ricos que estimasen sobre todo la amistad de los pobres, y que atesorasen en el cielo. Conoc\u00eda tambi\u00e9n la pereza de la humanidad, que es causa de que los que ambicionan riquezas no hagan ninguna obra de caridad con los pobres. Manifiesta, por tanto, con ejemplos claros, que \u00e9stos no obtendr\u00e1n ning\u00fan fruto de los dones espirituales, a\u00f1adiendo: <span class=\"ct\">\u00abEl que es fiel en lo m\u00ednimo, lo es tambi\u00e9n en lo mucho; y el que es injusto en lo m\u00ednimo, tambi\u00e9n lo es en lo mucho.\u00bb<\/span> En seguida nos abre el Se\u00f1or los ojos del coraz\u00f3n aclarando lo que hab\u00eda dicho antes, diciendo: <span class=\"ct\">\u00abSi, pues, no fuisteis fieles en el Dinero injusto, \u00bfqui\u00e9n os confiar\u00e1 lo verdadero?\u00bb<\/span> Lo menor son, pues, las riquezas de iniquidad, esto es, las riquezas de la tierra, que nada son para los que se fijan en las del cielo. Creo, por tanto, que es fiel alguno en lo poco cuando hace part\u00edcipes de su riqueza a los oprimidos por la miseria. Adem\u00e1s, si en lo peque\u00f1o no somos fieles, \u00bfpor qu\u00e9 medio alcanzaremos lo verdadero, esto es, la abundancia de las mercedes divinas, que imprime en el alma humana una semejanza con la divinidad? Que sea \u00e9ste el sentido de las palabras del Se\u00f1or, se conoce claramente por lo que sigue: <span class=\"ct\">\u00abY si no fuisteis fieles con lo ajeno, \u00bfqui\u00e9n os dar\u00e1 lo vuestro?\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">13b.<\/span> Da fin a este discurso con lo que sigue: <span class=\"ct\">\u00abNo pod\u00e9is servir a Dios y al Dinero.\u00bb<\/span> Renunciemos, pues, a las riquezas y consagr\u00e9monos a Dios con todo celo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio\">San Basilio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">9.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abYo os digo: &#8220;Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas&#8221;.\u00bb<\/span> Si heredases un patrimonio, recibir\u00e1s lo acumulado por los injustos, porque entre tus antepasados necesariamente debe encontrarse alguno que las haya adquirido por usurpaci\u00f3n. Supongamos que ni aun vuestro padre lo haya robado, \u00bfde d\u00f3nde tienes el dinero? Si dices <span class=\"citaI\">de m\u00ed,<\/span> desconoces a Dios no teniendo noticia del Creador. Si dices que <span class=\"citaI\">de Dios,<\/span> dinos la raz\u00f3n por qu\u00e9 las has recibido. Por ventura \u00bfno es de Dios la tierra y cuanto en ella se contiene? (Sal 23,1). Luego si lo que nosotros tenemos pertenece al Se\u00f1or de todos, todo ello pertenecer\u00e1 tambi\u00e9n a nuestros pr\u00f3jimos.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abNing\u00fan criado puede servir a dos se\u00f1ores, porque aborrecer\u00e1 a uno y amar\u00e1 al otro; o bien se entregar\u00e1 a uno y despreciar\u00e1 al otro. No pod\u00e9is servir a Dios y al Dinero.\u00bb<\/span> Oiga esto el avaro y vea que no puede servir a la vez a Jesucristo y a las riquezas. Sin embargo, no dijo: quien tiene riquezas, sino el que sirve a las riquezas, porque el que est\u00e1 esclavizado por ellas las guarda como su siervo, y el que sacude el yugo de esta esclavitud, las distribuye como se\u00f1or. Pero el que sirve a las riquezas sirve tambi\u00e9n a aquel que por su perversidad es llamado con raz\u00f3n due\u00f1o de las cosas terrenas y el pr\u00edncipe de este siglo (Jn 12; 2Cor 4).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">14.<\/span> Jesucristo hab\u00eda aconsejado a los escribas y a los fariseos que no presumieran de su justicia, sino que recibieran a los pecadores penitentes y redimiesen sus pecados por medio de limosnas. Pero ellos se burlaban del maestro de la misericordia, de la humildad y del buen uso de las riquezas, por lo cual dice: <span class=\"ct\">\u00abEstaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de \u00e9l.\u00bb<\/span> Se burlaban por dos razones: o porque mandaba cosas de poca utilidad, o porque cre\u00edan que ellos ya lo hac\u00edan as\u00ed.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abY les dijo: &#8220;Vosotros sois los que os la dais de justos delante de los hombres&#8230;\u00bb<\/span> Se justifican delante de los hombres todos aquellos que desprecian a los pecadores como d\u00e9biles y como desesperados y que, consider\u00e1ndose perfectos, creen que no necesitan del remedio de la limosna. Sin embargo, el que iluminar\u00e1 las tinieblas m\u00e1s profundas ver\u00e1 cu\u00e1n digna de condenaci\u00f3n es la hinchaz\u00f3n de este orgullo culpable. Y prosigue: <span class=\"ct\">\u00abPero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios.\u00bb<\/span> <\/p>\n<p>Los fariseos se burlaban del Salvador, porque predicaba contra la avaricia, como si mandase algo en contra de lo que prescrib\u00edan la ley y los profetas, en donde se lee que muchos y muy ricos agradaron al Se\u00f1or y que aun el mismo Mois\u00e9s hab\u00eda predicho al pueblo que gobernaba, que si cumpl\u00eda con exactitud la ley abundar\u00eda en toda clase de bienes terrenos (Dt 28). Queriendo el Se\u00f1or probar esto mismo, manifiesta que entre la ley y el Evangelio hay no peque\u00f1a diferencia en cuanto a las promesas y a los preceptos. Por esto a\u00f1ade: &#8220;La ley y los profetas hasta Juan&#8221; (Lc 16, 16).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Autor_anomimo\">Autor an\u00f3mimo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Probarse_a_si_mismo\">Homil\u00eda: Probarse a s\u00ed mismo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Autor del siglo IV: Hom. 48,1-6: PG 34, 807-811<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Sobre la perfecta fe en Dios<\/p>\n<p>Queriendo el Se\u00f1or conducir a sus disc\u00edpulos a la fe perfecta, dijo en el evangelio: El que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado; el que es de fiar en lo menudo, tambi\u00e9n en lo importante es de fiar. \u00bfQu\u00e9 es lo menudo?, \u00bfqu\u00e9 es lo importante?<\/p>\n<p>Lo menudo son los bienes de esta vida, que \u00e9l prometi\u00f3 dar a los que creen en \u00e9l, tales como el sustento, el vestido y otros subsidios corporales, como la salud y cosas por el estilo, orden\u00e1ndonos taxativamente que no andemos agobiados por estas cosas, sino que esperemos confiadamente en \u00e9l, pues Dios es la providencia de quienes a \u00e9l se acogen, providencia segura y total.<\/p>\n<p>Lo importante son los dones de la vida eterna e incorruptible, que \u00e9l prometi\u00f3 conceder a cuantos crean en \u00e9l y a los que continuamente est\u00e1n pendientes de estas cosas y a \u00e9l acuden en su demanda, porque as\u00ed est\u00e1 ordenado: Vosotros, en cambio, <i>buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura. <\/i>En estas cosas menudas y temporales se demostrar\u00e1 si uno cree en Dios, que prometi\u00f3 conced\u00e9rnoslas, a condici\u00f3n sin embargo de que no andemos agobiados por tales cosas, sino que \u00fanicamente nos preocupemos de las realidades futuras y eternas.<\/p>\n<p>Y quedar\u00e1 perfectamente asentado que uno cree en los bienes incorruptibles y busca de verdad los bienes eternos si conserva una fe sana en dichos bienes. En efecto, cada uno de los que aceptaron la palabra de verdad debe probarse a s\u00ed mismo y examinarse, o ser examinado y probado por maestros del esp\u00edritu, cu\u00e1les son las razones de su fe y cu\u00e1les las motivaciones de su entrega a Dios: debe sopesar si cree realmente y de verdad apoyado en la palabra de Dios, o si cree m\u00e1s bien inducido por la opini\u00f3n que \u00e9l se ha formado sobre la justificaci\u00f3n y la fe.<\/p>\n<p>Toda persona tiene a su alcance la posibilidad de comprobar y demostrarse a s\u00ed mismo si es fiel en lo menudo \u2014 me refiero a los bienes temporales. \u00bfDe qu\u00e9 forma? Escucha: \u00bfTe crees digno del reino de los cielos?, \u00bfte confiesas hijo de Dios nacido de arriba?, \u00bfte consideras coheredero de Cristo, destinado a reinar eternamente con \u00e9l y a gozar de las delicias en la arcana luz por siglos incontables e infinitos, exactamente como Dios? Me contestar\u00e1s sin duda: Ciertamente: \u00e9sa es precisamente la raz\u00f3n por la que he dejado el mundo y me he entregado en cuerpo y alma al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Exam\u00ednate, pues, y mira si no te retienen todav\u00eda las preocupaciones terrenas, o el desmedido af\u00e1n del sustento y del vestido corporal, o bien otros intereses y el confort, como si t\u00fa fueras capaz de proveerte por ti mismo de lo que se te ha ordenado no preocuparte en absoluto, es decir, de tu vida. Pues si est\u00e1s convencido de poder conseguir los bienes inmortales, eternos, permanentes y carentes de envidia, mucho m\u00e1s convencido has de estar de que el Se\u00f1or te otorgar\u00e1 estos bienes caducos y terrenos, que \u00e9l concede incluso a los hombres imp\u00edos y hasta a los mismos p\u00e1jaros, habi\u00e9ndote \u00e9l mismo ense\u00f1ado a no preocuparte lo m\u00e1s m\u00ednimo de estas cosas.<\/p>\n<p>T\u00fa, pues, que te has hecho peregrino de este mundo, debes obtener una nueva y peregrina fe, un modo de pensar y de vivir superior al de todos los hombres de este mundo. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp\u00edritu Santo por los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gaudencio_de_Brescia_obispo\">San Gaudencio de Brescia, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermones_Nada_nos_pertenece\">Sermones: Nada nos pertenece<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 18: PL 20, 973-975<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abGanaos amigos con el dinero injusto\u00bb<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or Jesucristo es el Maestro verdadero que ense\u00f1a a sus disc\u00edpulos los preceptos necesarios para la salvaci\u00f3n. \u00c9l narra a sus ap\u00f3stoles de entonces la par\u00e1bola del administrador infiel para exhortarlos, pero no s\u00f3lo a ellos, sino tambi\u00e9n a todos los creyentes de hoy, a ser fieles haciendo limosna. Haciendo referencia a ese administrador, nuestro Se\u00f1or ha querido ense\u00f1arnos que nada nos pertenece en esta tierra, sino que \u00c9l nos ha confiado la administraci\u00f3n de sus riquezas para que hagamos buen uso de ellas, sea teniendo siempre un coraz\u00f3n agradecido, o bien distribuy\u00e9ndolas a nuestros compa\u00f1eros de servicio, seg\u00fan las necesidades de cada uno. No nos est\u00e1 permitido derrochar las riquezas que nos han sido confiadas, ni usarlas en cosas superfluas, porque debremos dar cuentas de su uso al Se\u00f1or, en su \u00faltima venida.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or [dice en la par\u00e1bola]: \u00abYo os digo: Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas.\u00bb (Lc 16,9). <\/p>\n<p>Esos amigos que nos alcanzar\u00e1n la salvaci\u00f3n son, evidentemente, los pobres, porque, seg\u00fan nos dice Cristo, es \u00e9l mismo, el autor de la recompensa eterna, quien, en ellos, recoger\u00e1 los servicios que nuestra caridad les habr\u00e1 procurado. Es por este hecho que seremos bien acogidos por los pobres, pero no en su propio nombre sino en el nombre de aqu\u00e9l que, en ellos, gusta del fruto refrescante de nuestra obediencia y de nuestra fe. Los que llevan a cabo este servicio de amor ser\u00e1n recibidos en las estancias eternas del Reino de los cielos, puesto que el mismo Cristo dir\u00e1: \u00abVenid, benditos de mi Padre, recibid en herencia el reino preparado para vosotros desde la creaci\u00f3n del mundo. Porque tuve hambre y me dist\u00e9is de comer; tuve sed y me dist\u00e9is de beber\u00bb (Mt 25, 34)&#8230;<br \/>\n\u00a0<br \/>\nFinalmente, el Se\u00f1or a\u00f1ade: \u00abY si no hab\u00e9is sido dignos de que se os confiaran los bienes de otros, los vuestros \u00bfqui\u00e9n os los dar\u00e1?\u00bb. Pues en efecto, nada de lo que es de este mundo nos pertenece verdaderamente. Porque a nosotros, que esperamos la recompensa futura, se nos invita a comportarnos aqu\u00ed abajo como hu\u00e9spedes y peregrinos, de manera que todos podamos, con toda seguridad, decir al Se\u00f1or: \u00abSoy un extra\u00f1o, un forastero como todos mis padres\u00bb (Sal 38,13).<br \/>\n\u00a0<br \/>\nPero, los bienes eternos pertenecen, propiamente, a los creyentes. Sabemos que est\u00e1n en el cielo, all\u00ed donde \u00abest\u00e1 nuestro coraz\u00f3n y nuestro tesoro\u00bb (Mt 6,21), y donde \u2013esta es nuestra \u00edntima convicci\u00f3n- vivimos ya desde ahora por la fe. Porque, seg\u00fan lo ense\u00f1a san Pablo: \u00abSomos ciudadanos del cielo\u00bb (Flp 3,20).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_Ser_fieles\">Discurso: Ser fieles<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Discurso a la Guardia Suiza Pontificia (07-05-1979)<\/p>\n<p>[&#8230;] Cristo nos ense\u00f1a, como yo brevemente he se\u00f1alado en mi Enc\u00edclica <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/__PM.HTM\">Redemptor hominis<\/a><\/i>, que el mejor uso de nuestra libertad es el amor. que se realiza en la entrega y en el servicio (cf. n\u00fam. 21). El amor y la entrega deben tambi\u00e9n definir vuestro  servicio&#8230; La fidelidad, a la que hoy os hab\u00e9is comprometido por juramento, se realiza en el desarrollo pleno y consciente de los quehaceres y obligaciones que vosotros hab\u00e9is aceptado cordialmente, y da valor a vuestro compromiso de fidelidad el mismo Cristo, que nos exige perseverancia al pedirnos que hagamos exactamente aquello que corresponde a nuestra actual vocaci\u00f3n. Que vuestro amor a Cristo y a la Iglesia pueda desarrollarse plenamente y cada d\u00eda m\u00e1s profundamente en vuestro servicio en la Guardia Suiza. La fidelidad en las muchas y peque\u00f1as obligaciones de cada d\u00eda os har\u00e1 capaces de realizar plenamente vuestra gran misi\u00f3n personal en la vida, como cristianos conscientes de su responsabilidad y fuertes en su fe, con entrega y lealtad seg\u00fan la voluntad de Dios. As\u00ed nos lo asegura Cristo, cuando dice: <b>&#8220;El que es fiel en lo poco, tambi\u00e9n es fiel en lo mucho&#8221;<\/b> (<i>Lc<\/i> 16, 10). Os ayude Dios con su gracia iluminadora y fortificante y tambi\u00e9n mi bendici\u00f3n apost\u00f3lica, que yo os imparto de coraz\u00f3n&#8230; a vosotros, a vuestros queridos familiares y a todos los presentes.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_La_idolatria_es_incompatible_con_el_servicio_de_Dios\">Catequesis: La idolatr\u00eda es incompatible con el servicio de Dios<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia general 30-11-1994<\/p>\n<p>5. [&#8230;] Jes\u00fas afirma que <i>todos necesitan<\/i> hacer una opci\u00f3n fundamental acerca de los bienes de la tierra: liberarse de su tiran\u00eda. Nadie -dice- puede servir a dos se\u00f1ores. O se sirve a Dios o se sirve al dinero (cf. <i>Lc<\/i> 16, 13; <i>Mt<\/i> 6, 24). La idolatr\u00eda de <i>mammona<\/i>, o sea del dinero, es incompatible con el servicio a Dios. Jes\u00fas nos hace notar que los ricos se apegan m\u00e1s f\u00e1cilmente al dinero (llamado con el t\u00e9rmino arameo <i>mammona<\/i>, que significa <i>tesoro<\/i>), y les resulta dif\u00edcil dirigirse a Dios: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es que los que tienen riquezas entren en el reino de Dios! Es m\u00e1s f\u00e1cil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios\u00bb (<i>Lc<\/i> 18, 24-25; cf. par.).<\/p>\n<p>Jes\u00fas advierte acerca del doble peligro de los bienes de la tierra, a saber, que con la riqueza el coraz\u00f3n se cierre a Dios, y se cierre tambi\u00e9n al pr\u00f3jimo, como se ve en la par\u00e1bola del rico Epul\u00f3n y del pobre L\u00e1zaro (cf. <i>Lc<\/i> 16, 19-31). Sin embargo, Jes\u00fas no condena de modo absoluto la posesi\u00f3n de los bienes terrenos: le apremia m\u00e1s bien recordar a quienes los poseen el doble mandamiento del amor a Dios y del amor al pr\u00f3jimo. Pero, a quien puede y quiere comprenderlo, pide mucho m\u00e1s.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_decision_entre_el_egoismo_y_el_amor\">Homil\u00eda: decisi\u00f3n entre el ego\u00edsmo y el amor<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Visita Pastoral a la Di\u00f3cesis Sub-Urbicaria de Velletri-Segni<br \/>Celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la Plaza de la Catedral de Velletri. 23 de Septiembre de 2007.<\/p>\n<p>[&#8230;] Inmediatamente despu\u00e9s de esta par\u00e1bola del administrador injusto el evangelista nos presenta una serie de dichos y advertencias sobre la relaci\u00f3n que debemos tener con el dinero y con los bienes de esta tierra. Son peque\u00f1as frases que invitan a una opci\u00f3n que supone una decisi\u00f3n radical, una tensi\u00f3n interior constante.<\/p>\n<p>En verdad, la vida es siempre una opci\u00f3n:\u00a0 entre honradez e injusticia, entre fidelidad e infidelidad, entre ego\u00edsmo y altruismo, entre bien y mal. Es incisiva y perentoria la conclusi\u00f3n del pasaje evang\u00e9lico:\u00a0 &#8220;Ning\u00fan siervo puede servir a dos amos:\u00a0 porque, o bien aborrecer\u00e1 a uno y amar\u00e1 al otro, o bien se dedicar\u00e1 al primero y no har\u00e1 caso del segundo&#8221;. En definitiva \u2014dice Jes\u00fas\u2014 hay que decidirse:\u00a0 &#8220;No pod\u00e9is servir a Dios y al dinero&#8221; (<i>Lc<\/i> 16, 13). La palabra que usa para decir dinero \u2014&#8221;mammona&#8221;\u2014 es de origen fenicio y evoca seguridad econ\u00f3mica y \u00e9xito en los negocios. Podr\u00edamos decir que la riqueza se presenta como el \u00eddolo al que se sacrifica todo con tal de lograr el \u00e9xito material; as\u00ed, este \u00e9xito econ\u00f3mico se convierte en el verdadero dios de una persona.<\/p>\n<p>Por consiguiente, es necesaria una decisi\u00f3n fundamental para elegir entre Dios y &#8220;mammona&#8221;; es preciso elegir entre la l\u00f3gica del lucro como criterio \u00faltimo de nuestra actividad y la l\u00f3gica del compartir y de la solidaridad. Cuando prevalece la l\u00f3gica del lucro, aumenta la desproporci\u00f3n entre pobres y ricos, as\u00ed como una explotaci\u00f3n da\u00f1ina del planeta. Por el contrario, cuando prevalece la l\u00f3gica del compartir y de la solidaridad, se puede corregir la ruta y orientarla hacia un desarrollo equitativo, para el bien com\u00fan de todos.<\/p>\n<p>En el fondo, se trata de la decisi\u00f3n entre el ego\u00edsmo y el amor, entre la justicia y la injusticia; en definitiva, entre Dios y Satan\u00e1s. Si amar a Cristo y a los hermanos no se considera algo accesorio y superficial, sino m\u00e1s bien la finalidad verdadera y \u00faltima de toda nuestra vida, es necesario saber hacer opciones fundamentales, estar dispuestos a renuncias radicales, si es preciso hasta el martirio. Hoy, como ayer, la vida del cristiano exige valent\u00eda para ir contra corriente, para amar como Jes\u00fas, que lleg\u00f3 incluso al sacrificio de s\u00ed mismo en la cruz.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, parafraseando una reflexi\u00f3n de san Agust\u00edn, podr\u00edamos decir que por medio de las riquezas terrenas debemos conseguir las verdaderas y eternas. En efecto, si existen personas dispuestas a todo tipo de injusticias con tal de obtener un bienestar material siempre aleatorio, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s nosotros, los cristianos, deber\u00edamos preocuparnos de proveer a nuestra felicidad eterna con los bienes de esta tierra! (cf. <i>Discursos<\/i> 359, 10).<\/p>\n<p>Ahora bien, la \u00fanica manera de hacer que fructifiquen para la eternidad nuestras cualidades y capacidades personales, as\u00ed como las riquezas que poseemos, es compartirlas con nuestros hermanos, siendo de este modo buenos administradores de lo que Dios nos encomienda. Dice Jes\u00fas:\u00a0 &#8220;El que es fiel en lo poco, lo es tambi\u00e9n en lo mucho; y el que es injusto en lo poco, tambi\u00e9n lo es en lo mucho&#8221; (<i>Lc<\/i> 16, 10).<\/p>\n<p>De esa opci\u00f3n fundamental, que es preciso realizar cada d\u00eda, tambi\u00e9n habla hoy el profeta Am\u00f3s en la primera lectura. Con palabras fuertes critica un estilo de vida t\u00edpico de quienes se dejan absorber por una b\u00fasqueda ego\u00edsta del lucro de todas las maneras posibles y que se traduce en af\u00e1n de ganancias, en desprecio a los pobres y en explotaci\u00f3n de su situaci\u00f3n en beneficio propio (cf. <i>Am<\/i> 4, 5).<\/p>\n<p>El cristiano debe rechazar con energ\u00eda todo esto, abriendo el coraz\u00f3n, por el contrario, a sentimientos de aut\u00e9ntica generosidad. Una generosidad que, como exhorta el ap\u00f3stol san Pablo en la segunda lectura, se manifiesta\u00a0en\u00a0un amor sincero a todos y en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<h3><span id=\"Angelus_peligro_del_dinero\">\u00c1ngelus: peligro del dinero<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Plaza de San Pedro: 23-09-2007<\/p>\n<p>[&#8230;] Narrando la par\u00e1bola de un administrador injusto, pero muy astuto, Cristo ense\u00f1a a sus disc\u00edpulos cu\u00e1l es el mejor modo de utilizar el dinero y las riquezas materiales, es decir, compartirlos con los pobres, granje\u00e1ndose as\u00ed su amistad con vistas al reino de los cielos. &#8220;Haceos amigos con el dinero injusto \u2014dice Jes\u00fas\u2014, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas&#8221; (<i>Lc<\/i> 16, 9). El dinero no es &#8220;injusto&#8221; en s\u00ed mismo, pero m\u00e1s que cualquier otra cosa puede encerrar al hombre en un ego\u00edsmo ciego. Se trata, pues, de realizar una especie de &#8220;conversi\u00f3n&#8221; de los bienes econ\u00f3micos en vez de usarlos s\u00f3lo para el propio inter\u00e9s, es preciso pensar tambi\u00e9n en las necesidades de los pobres, imitando\u00a0a Cristo mismo, el cual, como \u00a0escribe \u00a0san \u00a0Pablo, &#8220;siendo rico, por \u00a0vosotros \u00a0se hizo pobre, a fin de que \u00a0os enriquecierais con su pobreza&#8221; (<i>2 Co<\/i> 8, 9). Parece una paradoja Cristo no nos ha enriquecido con su riqueza, sino con su pobreza, es decir, con su amor, que lo impuls\u00f3 a entregarse totalmente a nosotros.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podr\u00eda abrirse un vasto y complejo campo de reflexi\u00f3n sobre el tema de la riqueza y de la pobreza, incluso a escala mundial, en el que se confrontan dos l\u00f3gicas econ\u00f3micas la l\u00f3gica del lucro y la l\u00f3gica de la distribuci\u00f3n equitativa de los bienes, que no est\u00e1n en contradicci\u00f3n entre s\u00ed, con tal de que su relaci\u00f3n est\u00e9 bien ordenada. La doctrina social cat\u00f3lica ha sostenido siempre que la distribuci\u00f3n equitativa de los bienes es prioritaria. El lucro es naturalmente leg\u00edtimo y, en una medida justa, necesario para el desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>En la enc\u00edclica <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0081\/__P6.HTM\">Centesimus annus<\/a> <\/i>escribi\u00f3 Juan Pablo II &#8220;La moderna <i>econom\u00eda de empresa\u00a0<\/i>comporta aspectos positivos, cuya ra\u00edz es la libertad de la persona, que se expresa en el campo econ\u00f3mico y en otros campos&#8221; (n. 32). Sin embargo \u2014a\u00f1adi\u00f3\u2014, no se ha de considerar el capitalismo como el \u00fanico modelo v\u00e1lido de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica (cf. <i>ib.<\/i>, 35). La emergencia del hambre y la emergencia ecol\u00f3gica muestran cada vez con m\u00e1s evidencia que cuando predomina la l\u00f3gica del lucro aumenta la desproporci\u00f3n entre ricos y pobres y una da\u00f1osa explotaci\u00f3n del planeta. En cambio, cuando predomina la l\u00f3gica del compartir y de la solidaridad, es posible corregir la ruta y orientarla hacia un desarrollo equitativo y sostenible.<\/p>\n<p>Mar\u00eda sant\u00edsima, que en el <i>Magn\u00edficat<\/i> proclama el Se\u00f1or &#8220;a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vac\u00edos&#8221; (<i>Lc<\/i> 1, 53), ayude a los cristianos a usar con sabidur\u00eda evang\u00e9lica, es decir, con generosa solidaridad, los bienes terrenos, e inspire a los gobernantes y a los economistas estrategias clarividentes que favorezcan el aut\u00e9ntico progreso de todos los pueblos.<\/p>\n<h3><span id=\"Mensaje_para_la_Cuaresma_2008_La_limosna_no_es_filantropia\">Mensaje para la Cuaresma 2008: La limosna no es filantrop\u00eda<\/span><\/h3>\n<p>1. [&#8230;] Deseo detenerme a reflexionar sobre la pr\u00e1ctica de la limosna, que representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio asc\u00e9tico para liberarse del apego a los bienes terrenales.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1n fuerte es la seducci\u00f3n de las riquezas materiales y cu\u00e1n tajante tiene que ser nuestra decisi\u00f3n de no idolatrarlas! lo afirma Jes\u00fas de manera perentoria: <strong>\u201cNo pod\u00e9is servir a Dios y al dinero\u201d<\/strong> (<i>Lc <\/i>16,13). La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentaci\u00f3n, educ\u00e1ndonos a socorrer al pr\u00f3jimo en sus necesidades y a compartir con los dem\u00e1s lo que poseemos por bondad divina. Las colectas especiales en favor de los pobres, que en Cuaresma se realizan en muchas partes del mundo, tienen esta finalidad. De este modo, a la purificaci\u00f3n interior se a\u00f1ade un gesto de comuni\u00f3n eclesial, al igual que suced\u00eda en la Iglesia primitiva. San Pablo habla de ello en sus cartas acerca de la colecta en favor de la comunidad de Jerusal\u00e9n (cf.<i>2Cor<\/i> 8,9; <i>Rm<\/i> 15,25-27 ).<\/p>\n<p>2. Seg\u00fan las ense\u00f1anzas evang\u00e9licas, no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a trav\u00e9s de los cuales el Se\u00f1or nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un instrumento de su providencia hacia el pr\u00f3jimo. Como recuerda el <i>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/i>, los bienes materiales tienen un valor social, seg\u00fan el principio de su destino universal (cf. n\u00ba 2404).<\/p>\n<p>En el Evangelio es clara la amonestaci\u00f3n de Jes\u00fas hacia los que poseen las riquezas terrenas y las utilizan solo para s\u00ed mismos. Frente a la muchedumbre que, carente de todo, sufre el hambre, adquieren el tono de un fuerte reproche las palabras de San Juan: \u201cSi alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que est\u00e1 necesitado y le cierra sus entra\u00f1as, \u00bfc\u00f3mo puede permanecer en \u00e9l el amor de Dios?\u201d (<i>1Jn <\/i>3,17). La llamada a compartir los bienes resuena con mayor elocuencia en los pa\u00edses en los que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n es cristiana, puesto que su responsabilidad frente a la multitud que sufre en la indigencia y en el abandono es a\u00fan m\u00e1s grave. Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad.<\/p>\n<p>3. El Evangelio indica una caracter\u00edstica t\u00edpica de la limosna cristiana: tiene que hacerse <strong>en secreto.<\/strong> \u201cQue no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha\u201d, dice Jes\u00fas, \u201cas\u00ed tu limosna quedar\u00e1 en secreto\u201d (<i>Mt<\/i> 6,3-4). Y poco antes hab\u00eda afirmado que no hay que alardear de las propias buenas acciones, para no correr el riesgo de quedarse sin la recompensa en los cielos (cf. <i>Mt<\/i> 6,1-2). La preocupaci\u00f3n del disc\u00edpulo es que todo sea para mayor gloria de Dios. Jes\u00fas nos ense\u00f1a: \u201cBrille as\u00ed vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos\u201d (<i>Mt<\/i> 5,16). Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, que esta conciencia acompa\u00f1e cada gesto de ayuda al pr\u00f3jimo, <strong>evitando que se transforme en una manera de llamar la atenci\u00f3n.<\/strong> Si al cumplir una buena acci\u00f3n no tenemos como finalidad la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que m\u00e1s bien aspiramos a satisfacer un inter\u00e9s personal o simplemente a obtener la aprobaci\u00f3n de los dem\u00e1s, nos situamos fuera de la perspectiva evang\u00e9lica. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentaci\u00f3n se plantea continuamente. <strong>La limosna evang\u00e9lica no es simple filantrop\u00eda:<\/strong> es m\u00e1s bien una expresi\u00f3n concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversi\u00f3n interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitaci\u00f3n de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por nosotros.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo no dar gracias a Dios por tantas personas que en el silencio, lejos de los reflectores de la sociedad medi\u00e1tica, llevan a cabo con este esp\u00edritu acciones generosas de ayuda al pr\u00f3jimo necesitado? <strong>Sirve de bien poco dar los propios bienes a los dem\u00e1s si el coraz\u00f3n se hincha de vanagloria por ello.<\/strong> Por este motivo, quien sabe que \u201cDios ve en lo secreto\u201d y en lo secreto recompensar\u00e1, no busca un reconocimiento humano por las obras de misericordia que realiza.<\/p>\n<p>4.\u00a0 La Escritura, al invitarnos a considerar la limosna con una mirada m\u00e1s profunda, que trascienda la dimensi\u00f3n puramente material, nos ense\u00f1a que hay mayor felicidad en dar que en recibir (<i>Hch<\/i> 20,35). Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf.<i>2Cor<\/i> 5,15). Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el pr\u00f3jimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendici\u00f3n en forma de paz, de satisfacci\u00f3n interior y de alegr\u00eda. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegr\u00eda.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan: san Pedro cita <strong>entre los frutos espirituales de la limosna el perd\u00f3n de los pecados.<\/strong> \u201cLa caridad \u2013escribe\u2013 cubre multitud de pecados\u201d (<i>1P <\/i>4,8). Como repite a menudo la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece a los pecadores la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir ese don. En este momento pienso en los que sienten el peso del mal que han hecho y, precisamente por eso, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a \u00e9l. La limosna, acerc\u00e1ndonos a los dem\u00e1s, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de aut\u00e9ntica conversi\u00f3n y reconciliaci\u00f3n con \u00e9l y con los hermanos.<\/p>\n<p>5. <strong>La limosna educa a la generosidad del amor.<\/strong> San Jos\u00e9 Benito Cottolengo sol\u00eda recomendar: \u201cNunca cont\u00e9is las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo\u201d (<i>Detti e pensieri<\/i>, Edilibri, n. 201). Al respecto es significativo el episodio evang\u00e9lico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo \u201ctodo lo que ten\u00eda para vivir\u201d (<i>Mc<\/i> 12,44). Su peque\u00f1a e insignificante moneda se convierte en un s\u00edmbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona.<\/p>\n<p>Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripci\u00f3n de los d\u00edas que precedente inmediatamente a la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas, el cual, como se\u00f1ala San Pablo, se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. <i>2Cor<\/i> 8,9); se ha entregado a s\u00ed mismo por nosotros. La Cuaresma nos impulsa a seguir su ejemplo, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de la limosna. Siguiendo sus ense\u00f1anzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imit\u00e1ndolo <strong>estaremos dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfAcaso no se resume todo el Evangelio en el \u00fanico mandamiento de la caridad? Por tanto, la pr\u00e1ctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocaci\u00f3n cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a s\u00ed mismo, da testimonio de que <strong>no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia,<\/strong> sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, seg\u00fan las posibilidades y las condiciones de cada uno.<\/p>\n<p>6. Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma nos invita a \u201centrenarnos\u201d espiritualmente, tambi\u00e9n mediante la pr\u00e1ctica de la limosna, para crecer en la caridad y <strong>reconocer en los pobres a Cristo mismo.<\/strong> Los <i>Hechos de los Ap\u00f3stoles <\/i>cuentan que el ap\u00f3stol san Pedro dijo al tullido que le pidi\u00f3 una limosna en la entrada del templo: \u201cNo tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar\u201d (<i>Hch<\/i> 3,6).<\/p>\n<p>Con la limosna regalamos algo material, signo del don m\u00e1s grande que podemos ofrecer a los dem\u00e1s con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre est\u00e1 la vida verdadera&#8230;<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_Un_idolo_que_sofoca_a_la_persona\">Discurso: Un \u00eddolo que sofoca a la persona<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Encuentro con los J\u00f3venes durante el Viaje Apost\u00f3lico a L\u00edbano (14-16 de Septiembre de 2012)<br \/>15 de Septiembre de 2012.<\/p>\n<p>[&#8230;] La juventud es el momento en el que se aspira a grandes ideales, y el periodo en que se estudia para prepararse a una profesi\u00f3n y a un porvenir. Esto es importante y exige su tiempo. Buscad lo que es hermoso y gozad en hacer el bien. Dad testimonio de la grandeza y la dignidad de vuestro cuerpo, que es \u00abpara el Se\u00f1or\u00bb (<em>1 Co<\/em> 6,13b). Tened la delicadeza y la rectitud de los corazones puros. Como el beato Juan Pablo II, yo tambi\u00e9n os repito: \u00abNo teng\u00e1is miedo. Abrid las puertas de vuestro esp\u00edritu y vuestro coraz\u00f3n a Cristo\u00bb. El encuentro con \u00e9l \u00abda un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est_sp.html\">Deus caritas est<\/a><\/em>, 1). En \u00e9l encontrar\u00e9is la fuerza y el valor para avanzar en el camino de vuestra vida, superando as\u00ed las dificultades y aflicciones. En \u00e9l encontrar\u00e9is la fuente de la alegr\u00eda. Cristo os dice: \u0633\u064e\u0644\u0627\u0645\u064a \u0623\u064f\u0639\u0637\u064a\u0643\u064f\u0645 (<em>Mi paz os doy<\/em>). Aqu\u00ed est\u00e1 la revoluci\u00f3n que Cristo ha tra\u00eddo, la revoluci\u00f3n del amor.<\/p>\n<p>Las frustraciones que se presentan no os deben conducir a refugiaros en mundos paralelos como, entre otros, el de las drogas de cualquier tipo, o el de la tristeza de la pornograf\u00eda. En cuanto a las redes sociales, son interesantes, pero pueden llevar f\u00e1cilmente a una dependencia y a la confusi\u00f3n entre lo real y lo virtual. Buscad y vivid relaciones ricas de amistad verdadera y noble. Adoptad iniciativas que den sentido y ra\u00edces a vuestra existencia, luchando contra la superficialidad y el consumo f\u00e1cil. Tambi\u00e9n os acecha otra tentaci\u00f3n, la del dinero, ese \u00eddolo tirano que ciega hasta el punto de sofocar a la persona y su coraz\u00f3n. Los ejemplos que os rodean no siempre son los mejores. Muchos olvidan la afirmaci\u00f3n de Cristo, cuando dice que no se puede servir a Dios y al dinero (cf. <em>Lc<\/em> 16,13). Buscad buenos maestros, maestros espirituales, que sepan indicaros la senda de la madurez, dejando lo ilusorio, lo llamativo y la mentira.<\/p>\n<p>Sed portadores del amor de Cristo. \u00bfC\u00f3mo? Volviendo sin reservas a Dios, su Padre, que es la medida de lo justo, lo verdadero y lo bueno. Meditad la Palabra de Dios. Descubrid el inter\u00e9s y la actualidad del Evangelio. Orad. La oraci\u00f3n, los sacramentos, son los medios seguros y eficaces para ser cristianos y vivir \u00abarraigados y edificados en Cristo, afianzados en la fe\u00bb (<em>Col<\/em> 2,7).<\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica_dignidad_de_la_persona\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: dignidad de la persona<\/span><\/h2>\n<p><b>2422<\/b> La ense\u00f1anza social de la Iglesia contiene un cuerpo de doctrina que se articula a medida que la Iglesia interpreta los acontecimientos a lo largo de la historia, a la luz del conjunto de la palabra revelada por Cristo Jes\u00fas y con la asistencia del Esp\u00edritu Santo (cf<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0042\/__P2.HTM\">SRS 1<\/a>; <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0042\/__P7.HTM\">41<\/a>). Esta ense\u00f1anza resultar\u00e1 tanto m\u00e1s aceptable para los hombres de buena voluntad cuanto m\u00e1s inspire la conducta de los fieles.<\/p>\n<p><b>2423<\/b> La doctrina social de la Iglesia propone principios de reflexi\u00f3n, extrae criterios de juicio, da orientaciones para la acci\u00f3n:<\/p>\n<p>Todo sistema seg\u00fan el cual las relaciones sociales deben estar determinadas enteramente por los factores econ\u00f3micos, resulta contrario a la naturaleza de la persona humana y de sus actos (cf CA <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0081\/__P5.HTM\">24<\/a>).<\/p>\n<p><b>2424<\/b> Una teor\u00eda que hace del lucro la norma exclusiva y el fin \u00faltimo de la actividad econ\u00f3mica es moralmente inaceptable. El apetito desordenado de dinero no deja de producir efectos perniciosos. Es una de las causas de los numerosos conflictos que perturban el orden social (cf <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">GS<\/a> 63, 3; LE <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0037\/__P9.HTM\">7<\/a>; CA <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0081\/__P6.HTM\">35<\/a>).<\/p>\n<p>Un sistema que \u201csacrifica los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organizaci\u00f3n colectiva de la producci\u00f3n\u201d es contrario a la dignidad del hombre (cf <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">GS<\/a>65). Toda pr\u00e1ctica que reduce a las personas a no ser m\u00e1s que medios con vistas al lucro esclaviza al hombre, conduce a la idolatr\u00eda del dinero y contribuye a difundir el ate\u00edsmo. <strong>\u201cNo pod\u00e9is servir a Dios y al dinero\u201d<\/strong> (<i>Mt<\/i> 6, 24; <i>Lc<\/i> 16, 13).<\/p>\n<p><b>2425<\/b> La Iglesia ha rechazado las ideolog\u00edas totalitarias y ateas asociadas en los tiempos modernos al \u201ccomunismo\u201d o \u201csocialismo\u201d. Por otra parte, ha rechazado en la pr\u00e1ctica del \u201ccapitalismo\u201d el individualismo y la primac\u00eda absoluta de la ley de mercado sobre el trabajo humano (cf CA <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0081\/__P3.HTM\">10<\/a>. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0081\/__P4.HTM\">13<\/a>. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0081\/__P7.HTM\">44<\/a>). La regulaci\u00f3n de la econom\u00eda por la sola planificaci\u00f3n centralizada pervierte en su base los v\u00ednculos sociales; su regulaci\u00f3n \u00fanicamente por la ley de mercado quebranta la justicia social, porque \u201cexisten numerosas necesidades humanas que no pueden ser satisfechas por el mercado\u201d (CA <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0081\/__P6.HTM\">34<\/a>). Es preciso promover una regulaci\u00f3n razonable del mercado y de las iniciativas econ\u00f3micas, seg\u00fan una justa jerarqu\u00eda de valores y con vistas al bien com\u00fan.<\/p>\n<\/p>\n<h2><span id=\"Compendio_de_Doctrina_Social_de_la_Iglesia_Poseer_con_equilibrio\">Compendio de Doctrina Social de la Iglesia : Poseer con equilibrio<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Publicado el 29-06-2004 por el Pontificio Consejo &#8220;Justicia y Paz&#8221;<\/p>\n<p><b>181 <\/b><i>De la propiedad deriva para el sujeto poseedor, sea \u00e9ste un individuo o una comunidad, una serie de ventajas objetivas<\/i>: mejores condiciones de vida, seguridad para el futuro, mayores oportunidades de elecci\u00f3n. <i>De la propiedad, por otro lado, puede proceder tambi\u00e9n una serie de promesas ilusorias y tentadoras. <\/i>El hombre o la sociedad que llegan al punto de absolutizar el derecho de propiedad, terminan por experimentar la esclavitud m\u00e1s radical. Ninguna posesi\u00f3n, en efecto, puede ser considerada indiferente por el influjo que ejerce, tanto sobre los individuos, como sobre las instituciones; el poseedor que incautamente idolatra sus bienes (cf. <i>Mt <\/i>6,24; 19,21-26;<i> Lc<\/i> 16,13) resulta, m\u00e1s que nunca, pose\u00eddo y subyugado por ellos.<sup>383<\/sup> S\u00f3lo reconoci\u00e9ndoles la dependencia de Dios creador y, consecuentemente, orient\u00e1ndolos al bien com\u00fan, es posible conferir a los bienes materiales la funci\u00f3n de instrumentos \u00fatiles para el crecimiento de los hombres y de los pueblos.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><b>Domingo XXV Tiempo Ordinario-Ciclo C (Lc 16, 1-13)<\/b><\/li>\n<li><b>S\u00e1bado XXXI Tiempo Ordinario (Lc 16, 9-15)<\/b><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>9 Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. 10 El que es fiel en lo poco, tambi\u00e9n en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, tambi\u00e9n en lo mucho es injusto. 11 Pues, si no fuisteis &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-16-9-15-buen-uso-de-las-riquezas-contra-los-fariseos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 16, 9-15: Buen uso de las riquezas &#8211; Contra los fariseos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41534","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41534","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41534"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41534\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41534"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41534"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41534"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}