{"id":41538,"date":"2016-10-07T23:36:26","date_gmt":"2016-10-08T04:36:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-17-11-19-los-diez-leprosos\/"},"modified":"2016-10-07T23:36:26","modified_gmt":"2016-10-08T04:36:26","slug":"lc-17-11-19-los-diez-leprosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-17-11-19-los-diez-leprosos\/","title":{"rendered":"Lc 17, 11-19: Los diez leprosos"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">11<\/span> Una vez, yendo camino de Jerusal\u00e9n, pasaba entre Samar\u00eda y Galilea. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos <span class=\"versiculo\">13<\/span> y a gritos le dec\u00edan: \u00abJes\u00fas, maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros\u00bb. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Al verlos, les dijo: \u00abId a presentaros a los sacerdotes\u00bb. Y sucedi\u00f3 que, mientras iban de camino, quedaron limpios. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvi\u00f3 alabando a Dios a grandes gritos <span class=\"versiculo\">16<\/span> y se postr\u00f3 a los pies de Jes\u00fas, rostro en tierra, d\u00e1ndole gracias. Este era un samaritano. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Jes\u00fas, tom\u00f3 la palabra y dijo: \u00ab\u00bfNo han quedado limpios los diez?; los otros nueve, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? <span class=\"versiculo\">18<\/span> \u00bfNo ha habido quien volviera a dar gloria a Dios m\u00e1s que este extranjero?\u00bb. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Y le dijo: \u00abLev\u00e1ntate, vete; tu fe te ha salvado\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_De_quaest_Evang_240\">San Agust\u00edn, <em>De quaest Evang.<\/em> 2,40<\/span><\/h2>\n<p>En sentido espiritual puede creerse que son leprosos los que, no teniendo conocimiento de la verdadera fe, admiten las diferentes doctrinas del error, no ocultan su ignorancia, sino que aparentan tener un grande conocimiento y muestran un lenguaje jactancioso. <\/p>\n<p>La lepra es un mal de color. La mezcla desordenada de verdades y de errores en la discusi\u00f3n o discurso del hombre, semejante a los diferentes colores de un mismo cuerpo, significa la lepra que mancha y hace distintos a los cuerpos humanos, como con tintes de colores verdaderos y falsos. Estos no deben ser admitidos en la Iglesia, de modo que colocados a lo lejos, si es posible, rueguen a Cristo con grandes voces. <\/p>\n<p>Respecto a que le llamaron maestro, creo que dieron a entender en ello, que la lepra es una doctrina falsa que el buen maestro hace desaparecer. <\/p>\n<p>No se sabe que el Se\u00f1or mandase a los sacerdotes a otros, a quienes hab\u00eda concedido beneficios corporales, m\u00e1s que a los leprosos. Y es que el sacerdocio de los jud\u00edos figuraba el sacerdocio que est\u00e1 en la Iglesia. Los dem\u00e1s vicios los sana y corrige interiormente el Se\u00f1or mismo, en la conciencia; mientras que el poder de administrar los Sacramentos y el de la predicaci\u00f3n, ha sido concedido a la Iglesia. <\/p>\n<p>Cuando los leprosos iban, quedaron limpios, porque los gentiles, a quienes vino San Pedro, no habiendo recibido a\u00fan el sacramento del Bautismo, por el cual se viene espiritualmente a los sacerdotes, son declarados limpios por la infusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Por tanto, todo el que se asocia a la doctrina \u00edntegra y verdadera de la Iglesia, aunque se manifieste que no se ha manchado con el error -que es como la lepra-, ser\u00e1, sin embargo, ingrato con el Se\u00f1or, que lo cura, si no se postra para darle gracias con piadosa humildad, y se har\u00e1 semejante a aquellos de quienes dice el Ap\u00f3stol (Rom 1,21), que, habiendo conocido a Dios, no le confesaron como tal, ni le dieron gracias. Estos tales, pues, como imperfectos, ser\u00e1n del n\u00famero nueve, porque necesitan de uno m\u00e1s para formar cierta unidad y ser diez. <\/p>\n<p>Y aquel que dio gracias fue alabado porque representaba la unidad de la Iglesia. Y como aqu\u00e9llos eran jud\u00edos, se declar\u00f3 que hab\u00edan perdido por la soberbia el reino de los cielos, en donde la unidad se conserva principalmente. En cambio, \u00e9ste, que era samaritano, que quiere decir custodio, dando lo que hab\u00eda recibido a Aquel de quien lo recibi\u00f3, seg\u00fan las palabras del Salmo (Sal 58,10): <em>&#8220;Guardar\u00e9 mi fortaleza para ti&#8221;<\/em>, conserv\u00f3 la unidad del reino con su humilde reconocimiento.<\/p>\n<h2><span id=\"Tito_Bostrense_in_Cat_graec_Patr\">Tito Bostrense <em> in Cat. graec. Patr <\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">11. <\/span> Para dar a conocer que los samaritanos son ben\u00e9volos mientras los jud\u00edos son desagradecidos a los beneficios que se les hab\u00eda dispensado. Hab\u00eda enemistad entre los samaritanos y los jud\u00edos, la que el Se\u00f1or se propon\u00eda disipar, pasando entre ellos para unirlos en un hombre nuevo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">12. <\/span>Ellos hablaban entre s\u00ed, porque los un\u00eda la desgracia com\u00fan y se presentaron donde Jes\u00fas hab\u00eda de pasar, estando inquietos por verle venir. Y prosigue: <b><em>&#8220;Que se pararon de lejos&#8221;<\/em><\/b>, porque la ley de los jud\u00edos considera a la lepra como enfermedad inmunda. Pero la ley del Evangelio no considera como inmunda la lepra externa, sino la interna.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13. <\/span>Invocan el nombre de Jes\u00fas y obtienen lo que desean, porque Jes\u00fas quiere decir Salvador. Dicen: <b><em>&#8220;Api\u00e1date de nosotros&#8221;<\/em><\/b>, porque conocen la magnitud de su poder y no le piden oro ni plata, sino la salud y purificaci\u00f3n de su cuerpo.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15-16. <\/span><b><em>&#8220;Uno de ellos, vi\u00e9ndose curado, se volvi\u00f3 glorificando a Dios&#8230;&#8221;<\/em><\/b> Le dio confianza para aproximarse la curaci\u00f3n obtenida. Por esto sigue: <b><em>&#8220;Y se postr\u00f3 en tierra a los pies de Jes\u00fas, d\u00e1ndole gracias&#8221;,<\/em><\/b> manifestando as\u00ed con su postraci\u00f3n y sus ruegos su fe y su gratitud.<br \/>\nProsigue: <b><em>&#8220;Y \u00e9ste era samaritano&#8221;.<\/em><\/b><\/p>\n<p><span class=\"cv\">17-19. <\/span> En esto se da a conocer lo prontos que estaban a aceptar la fe los extra\u00f1os, mientras que Israel andaba en ello perezoso. Por esto sigue: <b><em>&#8220;Y le dijo: Lev\u00e1ntate; vete, que tu fe te ha hecho salvo&#8221;.<\/em><\/b><\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">12-14. <\/span>Esperan desde lejos como avergonzados por la impureza que ten\u00edan sobre s\u00ed. Cre\u00edan que Jesucristo los rechazar\u00eda tambi\u00e9n, como hac\u00edan los dem\u00e1s. Por esto se detuvieron a lo lejos, pero se acercaron por sus ruegos. El Se\u00f1or siempre est\u00e1 cerca de los que le invocan con verdad (Sal 145,18). Prosigue: <b><em>&#8220;Y alzaron la voz diciendo: Jes\u00fas, maestro, ten misericordia de nosotros&#8221;.<\/em><\/b><\/p>\n<p>Y no le piden sencillamente, ni le ruegan como mortal. Le llaman maestro, esto es, Se\u00f1or, con lo que casi dan a entender que lo consideran como Dios. Pero El les manda que se presenten a los sacerdotes, por lo que sigue: <b><em>&#8220;Cuando El los vio les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes&#8221;,<\/em><\/b> porque \u00e9stos ve\u00edan si hab\u00edan sido curados o no de la lepra.<\/p>\n<p>Al mandarles que fuesen a los sacerdotes ya les daba a conocer que deb\u00edan ser curados. Por esto sigue: <b><em>&#8220;Y aconteci\u00f3 que mientras iban quedaron limpios&#8221;.<\/em><\/b><\/p>\n<p><span class=\"cv\">15-18. <\/span>Siendo ellos diez, nueve que eran israelitas fueron desagradecidos y el forastero, que era samaritano, volvi\u00f3 expresando su gratitud. Por esto sigue: <b><em>&#8220;Y uno de ellos volvi\u00f3 glorificando a Dios a grandes voces&#8221;.<\/em><\/b><\/p>\n<p>De aqu\u00ed se puede deducir que nada impide el que cualquiera agrade a Dios, aun cuando proceda de raza profana, con tal que obre con buen prop\u00f3sito. Y ninguno de los que nacen de padres santos se ensoberbezca, porque los nueve que eran israelitas fueron precisamente los desagradecidos. Por esto sigue: <b><em>&#8220;Y respondi\u00f3 Jes\u00fas y dijo: \u00bfPor ventura no son diez?&#8230;&#8221;<\/em><\/b><\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_in_Cat_graec_Patr\">San Cirilo, <em> in Cat. graec. Patr <\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">12. <\/span>Despu\u00e9s de la par\u00e1bola manifiesta el Salvador su gloria para suscitar la fe de Israel. Prosigue: <b><em>&#8220;Y entrando en una aldea salieron a El diez hombres leprosos&#8221;,<\/em><\/b> expulsados de las ciudades y de las aldeas y considerados como inmundos por la ley de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">14a. <\/span>La ley tambi\u00e9n mandaba que los curados de la lepra ofreciesen un sacrificio en acci\u00f3n de gracias por la curaci\u00f3n.<br \/>\n<span class=\"cv\">14b. <\/span>Los pr\u00edncipes de los jud\u00edos, \u00e9mulos de la gloria de Jes\u00fas, pod\u00edan conocer que hab\u00edan sido curados de una manera inesperada y admirable, siendo Jesucristo quien les hab\u00eda concedido la salud.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">15-19. <\/span>Cay\u00f3 con la faz sobre la tierra porque se acord\u00f3 del mal que hab\u00eda hecho y se avergonz\u00f3. Y Jes\u00fas le mand\u00f3 que se levantase y se fuese, porque al que se prosterna conociendo humildemente su debilidad, merece que la palabra divina le consuele y le mande adelantar en el camino de obras m\u00e1s santas. Si la fe salv\u00f3 a aquel que se hab\u00eda postrado a dar gracias, la malicia perdi\u00f3 a los que no se cuidaron de dar gloria a Dios por los beneficios recibidos. Por estos hechos se da a conocer que debe aumentarse la fe por medio de la humildad, como se explica en la par\u00e1bola anterior.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_abad_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Muchos_oran_pero_no_sabe_dar_gracias\">Serm\u00f3n: Muchos oran pero no sabe dar gracias.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Sermones diversos, n\u00ba 27.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1No ha vuelto m\u00e1s que este extranjero!\u00bb (Lc 17,18).<\/p>\n<p>En nuestros d\u00edas se ve a mucha gente que ora, pero, desgraciadamente, no hay muchos que se den cuenta de lo que deben a Dios y le den gracias&#8230; \u00ab\u00bfNo han quedado limpios los diez?; los otros nueve \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n?\u00bb Creo que os acord\u00e1is que es con estas palabras que el Se\u00f1or se lamentaba de la ingratitud de los otros nueve leprosos. Leemos que bien sab\u00edan \u00aborar, suplicar, pedir\u00bb porque levantaron la voz para exclamar: \u00abJes\u00fas, hijo de David, ten compasi\u00f3n de nosotros\u00bb. Pero les falt\u00f3 una cuarta cosa que es la que reclama san Pablo: \u00abla acci\u00f3n de gracias\u00bb (1Tm 2, 1), porque no regresaron y no dieron gracias a Dios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n vemos en nuestros d\u00edas que hay un cierto n\u00famero de personas que piden a Dios con insistencia lo que les hace falta, pero tan s\u00f3lo un n\u00famero reducido de entre ellos parece reconocer los beneficios recibidos. No hay nada malo en pedir con insistencia, pero lo que hace que Dios no nos escuche es porque se da cuenta que nos falta agradecimiento. Al fin y al cabo es quiz\u00e1s un acto de su clemencia el no dar a los ingratos lo que piden, para que no sean juzgados con m\u00e1s rigor a causa de su ingratitud&#8230; Es pues a causa de su misericordia que Dios, a veces, retiene su misericordia&#8230;<\/p>\n<p>Pod\u00e9is bien ver c\u00f3mo todos los que son curados de la lepra del mundo, quiero decir de des\u00f3rdenes evidentes, no se aprovechan de su curaci\u00f3n. En efecto, muchos est\u00e1n secretamente afectados de una \u00falcera peor que la lepra, tanto m\u00e1s peligrosa porque es m\u00e1s interior. Es por esta raz\u00f3n que el Salvador del mundo pregunta donde est\u00e1n los otros nueve leprosos, porque los pecadores se alejan  de la salvaci\u00f3n. Por eso Dios pregunt\u00f3 al primer hombre despu\u00e9s de su pecado: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb (Gn 3,9).<\/p>\n<p>Dichoso este leproso samaritano  que reconoci\u00f3 que \u00abno ten\u00eda nada que no lo hubiera recibido\u00bb (1Co 4,7). \u00c9l \u00abguard\u00f3 hasta el \u00faltimo d\u00eda el encargo que se le hab\u00eda confiado\u00bb (2Tm 1,12) y regres\u00f3 donde estaba el Se\u00f1or para darle gracias. Dichoso aquel que, a cada don de la gracia, vuelve hacia aqu\u00e9l en quien se encuentra la plenitud de toda gracia, porque si somos agradecidos con \u00e9l por todo lo que hemos recibido, preparamos en nosotros mismos un lugar para la gracia&#8230; m\u00e1s abundantemente. En efecto, s\u00f3lo nuestro desagradecimiento puede parar nuestro progreso en el camino de nuestra conversi\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Dichoso, pues, el que se mira como un extranjero, y sabe dar abundantemente las gracias incluso por los m\u00e1s peque\u00f1os beneficios recibidos, teniendo en cuenta que todo lo que se da a un extranjero y a un desconocido es un don puramente gratuito. Por el contrario, que desdichados y miserables somos cuando, despu\u00e9s de habernos mostrado timoratos, humildes y devotos olvidamos seguidamente cu\u00e1n gratuito es lo que hemos recibido&#8230;<\/p>\n<p>Os ruego, pues, hermanos, manteng\u00e1monos cada vez m\u00e1s humildes bajo la poderosa mano de Dios (1P 5,6)&#8230; Manteng\u00e1monos con gran devoci\u00f3n en la acci\u00f3n de gracias y nos conceder\u00e1 la \u00fanica gracia que puede salvar nuestras almas. Seamos agradecidos, no s\u00f3lo de palabra o con la punta de los labios, sino por las obras y en verdad.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Bruno_de_Segni\">San Bruno de Segni<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentarios_Conversion_interior\">Comentarios: Conversi\u00f3n interior<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Sobre el evangelio de san Lucas n. 2, 40: PL 165, 426-428<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Grande es el poder de la fe<\/p>\n<p><b><em>Yendo Jes\u00fas camino de Jerusal\u00e9n, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos.<\/em><\/b><br \/>\n\u00bfQu\u00e9 otra cosa son esos diez leprosos sino la totalidad de los pecadores? Al venir Cristo, ps\u00edquicamente todos los hombres eran leprosos; corporalmente no todos lo eran. Es verdad que la lepra del alma es mucho peor que la del cuerpo. Pero veamos lo que sigue: <b><em>Se pararon a lo lejos y a gritos le dec\u00edan: Jes\u00fas, maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros.<\/em><\/b><\/p>\n<p>A lo lejos se pararon, porque en aquellas condiciones no osaban acercarse. Igual nos pasa a nosotros: nos mantenemos a distancia cuando nos obstinamos en el pecado. Para sanar, para ser curados de la lepra de nuestros pecados, gritemos a voz en cuello y digamos: <b><em>Jes\u00fas, maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros.<\/em><\/b> Pero gritemos no con la boca, sino con el coraz\u00f3n. El grito del coraz\u00f3n es m\u00e1s agudo. El clamor del coraz\u00f3n penetra los cielos y se eleva m\u00e1s sublime ante el trono de Dios. Al verlos, les dijo Jes\u00fas: <b><em>Id a presentaros a los sacerdotes.<\/em><\/b> En Dios, mirar es compadecerse. Los vio e inmediatamente se compadeci\u00f3 de ellos, y les mand\u00f3 presentarse a los sacerdotes, no para que los sacerdotes los limpiaran, sino para que los declararan limpios.<\/p>\n<p><b><em>Y mientras iban de camino, quedaron limpios.<\/em><\/b> Escuchen esto los pecadores y examinen con diligencia su significado. Al Se\u00f1or le es f\u00e1cil perdonar pecados. En efecto, muchas veces al pecador le son perdonadas las deudas, antes de presentarse al sacerdote. Arrepentimiento y perd\u00f3n coinciden en un mismo e id\u00e9ntico momento. En cualquier momento que el pecador se convirtiere, ciertamente vivir\u00e1 y no morir\u00e1. Pero considere bien c\u00f3mo ha de convertirse. Que escuche lo que dice el Se\u00f1or: <b><em>Convert\u00edos a m\u00ed de todo coraz\u00f3n con ayuno, con llanto, con luto.<\/em><\/b><br \/>\n<b><em>Rasgad los corazones y no las vestiduras.<\/em><\/b> Que quien se convierte, convi\u00e9rtase interiormente, de coraz\u00f3n, pues Dios no desprecia un coraz\u00f3n quebrantado y humillado.<\/p>\n<p><b><em>Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvi\u00f3 alabando a Dios a grandes gritos, y se ech\u00f3 por tierra a los pies de Jes\u00fas, d\u00e1ndole gracias. \u00c9ste era un samaritano.<\/em><\/b> En este uno est\u00e1n representados aquellos que, despu\u00e9s de haber sido purificados en las aguas bautismales o han sido curados a trav\u00e9s de la penitencia, no siguen ya al diablo, sino que imitan a Cristo, lo siguen, le alaban, lo adoran, le dan gracias y no se apartan de su servicio.<\/p>\n<p><b><em>Y Jes\u00fas le dijo: lev\u00e1ntate, vete: tu fe te ha salvado.<\/em><\/b> Grande es, en efecto, el poder de la fe, sin la cual \u2014como dice el Ap\u00f3stol\u2014 <em>es imposible agradar a Dios. Abrah\u00e1n crey\u00f3 a Dios, y eso le vali\u00f3 la justificaci\u00f3n.<\/em> Luego la fe es la que salva, la fe es la que justifica, la fe es la que sana al hombre interior y exteriormente.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_Magno\">San Basilio Magno<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Grandes_Reglas_monasticas_Sus_heridas_nos_curaron\">Grandes Reglas mon\u00e1sticas: Sus heridas nos curaron<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los otros nueve?\u00bb (Lc 17, 17)<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber ofendido a nuestro Bienhechor por nuestra indiferencia ante las muestras de su benevolencia, no hemos sido abandonados por la bondad del Se\u00f1or ni excluidos de su amor, antes bien, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo nos ha sacado de la muerte y restituido a la vida. La manera de haber sido salvados es digno de una admiraci\u00f3n mayor todav\u00eda. <em>&#8220;El cual, siendo de condici\u00f3n divina, no consider\u00f3 como presa codiciable es ser igual a Dios. Al contrario, se despoj\u00f3 de su grandeza, tom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo y se hizo semejante a los hombres.&#8221;<\/em> (Flp 2, 6-7)  <\/p>\n<p>El tom\u00f3 nuestra debilidad, carg\u00f3 con nuestros dolores, fue muerto por nosotros para salvarnos, sus heridos nos curaron. El nos ha rescatado de la maldici\u00f3n haci\u00e9ndose maldito por nosotros. Padeci\u00f3 la muerte m\u00e1s infame para conducirnos a la vida de la gloria. Y no s\u00f3lo restituy\u00f3 la vida a los que yac\u00edan en la muerte, sino que los revisti\u00f3 con la dignidad divina y les prepar\u00f3 en el descanso eterno una felicidad que sobrepasa  toda imaginaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo pagaremos, pues, al Se\u00f1or todo lo que nos ha hecho? Es tan bueno que no nos pide nada como recompensa de sus beneficios: se contenta con que le amemos.   <\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo\">San Francisco de Sales, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Piensa_lo_que_Dios_te_ha_dado\">Obras: Piensa lo que Dios te ha dado.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Introducci\u00f3n a la Vida Devota. 1a parte, C\u00e1p.. 9 y ss. III, 34.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEn el camino, los diez leprosos, quedaron limpios y s\u00f3lo uno de ellos, vi\u00e9ndose curado, volvi\u00f3 glorificando a Dios\u00bb (Lc 17, 14-15).<\/p>\n<p>Filotea, sea cual sea tu edad, no hace mucho que est\u00e1s en el mundo. Dios te ha sacado de la nada, te ha hecho nacer y eres lo que eres por pura bondad suya. Te ha hecho el ser m\u00e1s principal del mundo visible, llamado a compartir su eternidad y capaz de unirse a \u00c9l. <\/p>\n<p>No te ha tra\u00eddo al mundo porque tuviese necesidad de ti, sino \u00fanicamente para manifestar su bondad. Nos ha dado inteligencia para que podamos conocerle, memoria para que nos acordemos de \u00c9l, y voluntad para amarle. La imaginaci\u00f3n para que nos representemos sus beneficios, los ojos para admirar las maravillas de la creaci\u00f3n, la lengua para alabarle&#8230;Te ha hecho a imagen suya. <\/p>\n<p>\u00bfNo es una desgracia para el mundo el vivir en la ignorancia de todas esas bondades, pensando solamente en amontonar riquezas perecederas? <\/p>\n<p>Piensa en todo lo que Dios te ha dado en el \u00e1mbito del esp\u00edritu, del cuerpo, del alma: te ha dado la salud, el bienestar, los buenos amigos&#8230; Te alimenta con sus Sacramentos, te ilumina con sus luces, te ha perdonado tantas veces&#8230; <\/p>\n<p>Otros que quiz\u00e1 lo merecieran m\u00e1s, no han recibido todos esos dones. Y piensa lo mal que has respondido a esas bondades: tu ingratitud, las inspiraciones despreciadas, los sacramentos recibidos sin preparaci\u00f3n, sin fervor, sin fruto&#8230; <\/p>\n<p>Pide perd\u00f3n y, como el hijo pr\u00f3digo, \u00e9chate en brazos de Dios y toma la resoluci\u00f3n de arrancar completamente de tu coraz\u00f3n las plantas de los malos deseos, en especial los que m\u00e1s te perjudican. <\/p>\n<p>Hay que ser valerosa y paciente en esta empresa. \u00a1Ay! \u00a1qu\u00e9 pena da ver esas almas que tomaron el buen camino y se dejaron ir ante la persistencia de sus imperfecciones, cayendo en turbaci\u00f3n y des\u00e1nimo y llegando casi a sucumbir a la tentaci\u00f3n de abandonar todo y dar marcha atr\u00e1s! <\/p>\n<p>El trabajo de la purificaci\u00f3n de nuestra alma no puede concluir sino con vuestra vida.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_curacion_completa_y_radical\">\u00c1ngelus: curaci\u00f3n completa y radical<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Plaza de San Pedro, 14-10-2007<\/p>\n<p>El evangelio presenta a Jes\u00fas que cura a diez leprosos, de los cuales \u00a0s\u00f3lo \u00a0uno, samaritano y por tanto extranjero, vuelve a darle las gracias (cf. Lc \u00a017, \u00a011-19). \u00a0El Se\u00f1or le dice:\u00a0 <b><em>&#8220;Lev\u00e1ntate, vete:\u00a0 tu fe te ha salvado&#8221;<\/em><\/b> (Lc 17, 19). Esta p\u00e1gina evang\u00e9lica nos invita a una doble reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante todo, nos permite pensar en dos grados de curaci\u00f3n:\u00a0 uno, m\u00e1s superficial, concierne al cuerpo; el otro, m\u00e1s profundo, afecta a lo m\u00e1s \u00edntimo de la persona, a lo que la Biblia llama el &#8220;coraz\u00f3n&#8221;, y desde all\u00ed se irradia a toda la existencia. La curaci\u00f3n completa y radical es la &#8220;salvaci\u00f3n&#8221;. Incluso el lenguaje com\u00fan, distinguiendo entre &#8220;salud&#8221; y &#8220;salvaci\u00f3n&#8221;, nos ayuda a comprender que la salvaci\u00f3n es mucho m\u00e1s que la salud; en efecto, es una vida nueva, plena, definitiva.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, aqu\u00ed, como en otras circunstancias, Jes\u00fas pronuncia la expresi\u00f3n:\u00a0 <b><em>&#8220;Tu fe te ha salvado&#8221;.<\/em><\/b> Es la fe la que salva al hombre, restableciendo su relaci\u00f3n profunda con Dios, consigo mismo y con los dem\u00e1s; y la fe se manifiesta en el agradecimiento. Quien sabe agradecer, como el samaritano curado, demuestra que no considera todo como algo debido, sino como un don que, incluso cuando llega a trav\u00e9s de los hombres o de la naturaleza, proviene en definitiva de Dios. As\u00ed pues, la fe requiere que el hombre se abra a la gracia del Se\u00f1or; que reconozca que todo es don, todo es gracia. \u00a1Qu\u00e9 tesoro se esconde en una peque\u00f1a palabra:\u00a0 &#8220;gracias&#8221;!<\/p>\n<p>Jes\u00fas cura a los diez enfermos de lepra, enfermedad en aquel tiempo considerada una &#8220;impureza contagiosa&#8221; que exig\u00eda una purificaci\u00f3n ritual (cf. Lv 14, 1-37). En verdad, <b>la lepra que realmente desfigura al hombre y a la sociedad es el pecado; son el orgullo y el ego\u00edsmo los que engendran en el coraz\u00f3n humano indiferencia, odio y violencia.<\/b> Esta lepra del esp\u00edritu, que desfigura el rostro de la humanidad, nadie puede curarla sino Dios, que es Amor. Abriendo el coraz\u00f3n a Dios, la persona que se convierte es curada interiormente del mal.<\/p>\n<p><em>&#8220;Convert\u00edos y creed en el Evangelio&#8221;<\/em> (Mc 1, 15). Jes\u00fas inici\u00f3 su vida p\u00fablica con esta invitaci\u00f3n, que sigue resonando en la Iglesia, hasta el punto de que tambi\u00e9n la sant\u00edsima Virgen, especialmente en sus apariciones de los \u00faltimos tiempos, ha renovado siempre esta exhortaci\u00f3n. Hoy pensamos, de modo particular, en F\u00e1tima donde, exactamente hace 90 a\u00f1os, desde el 13 de mayo hasta el 13 de octubre de 1917, la Virgen se apareci\u00f3 a los tres pastorcillos:\u00a0 Luc\u00eda, Jacinta y Francisco&#8230;<\/p>\n<p>Pidamos a la Virgen para todos los cristianos el don de una verdadera conversi\u00f3n, a fin de que se anuncie y se testimonie con coherencia y fidelidad el perenne mensaje evang\u00e9lico, que indica a la humanidad el camino de la aut\u00e9ntica paz.<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_La_Fe_es_comunitaria\">Discurso: La Fe es comunitaria<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Encuentro con el clero de Roma por el inicio de la Cuaresma (23-02-2012)<\/p>\n<p>[&#8230;] Bautismo y fe son inseparables. El Bautismo es el sacramento de la fe y la fe tiene dos aspectos. Es un acto profundamente personal: yo conozco a Cristo, me encuentro con Cristo y pongo mi confianza en \u00e9l. Pensemos en la mujer que toca sus vestiduras con la esperanza de ser salvada (cf. Mt 9,20-21); conf\u00eda totalmente en \u00e9l y el Se\u00f1or dice: \u00abTu fe te ha salvado\u00bb (Mt 9,22). Tambi\u00e9n a los leprosos, al \u00fanico que vuelve, dice: <b><em>\u00abTu fe te ha salvado\u00bb<\/em><\/b> (Lc 17,19). As\u00ed pues, la fe inicialmente es sobre todo un encuentro personal, un tocar las vestiduras de Cristo, un ser tocado por Cristo, estar en contacto con Cristo, confiar en el Se\u00f1or, tener y encontrar el amor de Cristo y, en el amor de Cristo, tambi\u00e9n la llave de la verdad, de la universalidad. Pero precisamente por esto, porque es la clave de la universalidad del \u00fanico Se\u00f1or, esa fe no es s\u00f3lo un acto personal de confianza, sino tambi\u00e9n un acto que tiene un contenido. La <em>fides qua<\/em> exige la <em>fides quae,<\/em> el contenido de la fe, y el Bautismo expresa este contenido: la f\u00f3rmula trinitaria es el elemento sustancial del credo de los cristianos. De por s\u00ed, es un \u00abs\u00ed\u00bb a Cristo, y de este modo al Dios Trinitario, con esta realidad, con este contenido que me une a este Se\u00f1or, a este Dios, que tiene este Rostro: vive como Hijo del Padre en la unidad del Esp\u00edritu Santo y en la comuni\u00f3n del Cuerpo de Cristo. Por lo tanto, esto me parece muy importante: la fe tiene un contenido y no es suficiente, no es un elemento de unificaci\u00f3n si no hay y no se vive y confiesa este contenido de la \u00fanica fe.<\/p>\n<h1><span id=\"Magisterio\">Magisterio<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Denzinger_De_la_confesion\">Denzinger: De la confesi\u00f3n<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">c. 5, nn. 1679-1683)<\/p>\n<p><b>1679 Dz<\/b> <em>899.<\/em> De la instituci\u00f3n del sacramento de la penitencia ya explicada, entendi\u00f3 siempre la Iglesia universal que fue tambi\u00e9n <b>instituida por el Se\u00f1or la confesi\u00f3n \u00edntegra de los pecados <\/b>(Jc 5,16 1Jn 1,9 Lc 17,14), y que es <b>por derecho divino necesaria a todos los ca\u00eddos despu\u00e9s del bautismo <\/b>[Can. 7], porque nuestro Se\u00f1or Jesucristo, estando para subir de la tierra a los cielos, <b>dej\u00f3 por vicarios suyos (Mt 16,19 Mt 18,18 Jn 20,23) a los sacerdotes,<\/b> como presidentes y jueces, ante quienes se acusen todos los pecados mortales en que hubieren ca\u00eddo los fieles de Cristo, y <b>quienes por la potestad de las llaves, pronuncien la sentencia de remisi\u00f3n o retenci\u00f3n de los pecados.<\/b><\/p>\n<p>Consta, en efecto, que los sacerdotes no hubieran podido ejercer este juicio sin conocer la causa, ni guardar la equidad en la imposici\u00f3n de las penas, si los fieles declararan sus pecados s\u00f3lo en general y no en especie y uno por uno.<\/p>\n<p><b>1680.<\/b> De aqu\u00ed se colige que es necesario que los penitentes refieran en la confesi\u00f3n todos los pecados mortales de que tienen conciencia despu\u00e9s de diligente examen de s\u00ed mismos, aun cuando sean los m\u00e1s ocultos y cometidos solamente contra los dos \u00faltimos preceptos del dec\u00e1logo (Ex 29,17 Mt 5,28), los cuales a veces hieren m\u00e1s gravemente al alma Y son m\u00e1s peligrosos que los que se cometen abiertamente. Porque los veniales, por los que no somos excluidos de la gracia de Dios y en los que con m\u00e1s frecuencia nos deslizamos, aun cuando, recta y provechosamente y lejos de toda presunci\u00f3n, puedan decirse en la confesi\u00f3n [Can. 7], como lo demuestra la practica de los hombres piadosos; pueden, sin embargo, callarse sin culpa y ser por otros medios expiados. Mas, como todos los pecados mortales, aun los de pensamiento, hacen a los hombres hijos de ira (Ef 2,3) y enemigos de Dios, es indispensable pedir tambi\u00e9n de todos perd\u00f3n a Dios con clara y verecunda confesi\u00f3n. As\u00ed, pues, al esforzarse los fieles por confesar todos los pecados que les vienen a la memoria, sin duda alguna todos los exponen a la divina misericordia, para que les sean perdonados [Can. 7]. Mas los que de otro modo obran y se retienen a sabiendas algunos, nada ponen delante a la divina bondad para que les sea remitido por ministerio del sacerdote. <em>\u00abPorque si el enfermo se averg\u00fcenza de descubrir su llaga al m\u00e9dico, la medicina no cura lo que ignora\u00bb<\/em><a title=\"\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p><b>1681.<\/b> Col\u00edgese adem\u00e1s que deben tambi\u00e9n explicarse en la confesi\u00f3n aquellas circunstancias que mudan la especie del pecado [Can. 7], como quiera que sin ellas ni los penitentes expondr\u00edan \u00edntegramente sus pecados ni estar\u00edan \u00e9stos patentes a los jueces, y ser\u00eda imposible que pudieran juzgar rectamente de la gravedad de los cr\u00edmenes e imponer por ellos a los penitentes la pena que conviene. De ah\u00ed que es ajeno a la raz\u00f3n ense\u00f1ar que estas circunstancias fueron excogitadas por hombres ociosos, o que s\u00f3lo hay obligaci\u00f3n de confesar una circunstancia, a saber, la de haber pecado contra un hermano.<\/p>\n<p><b>1682 Dz<\/b> <em>900.<\/em> Mas tambi\u00e9n es imp\u00edo decir que es imposible la confesi\u00f3n que as\u00ed se manda hacer, o llamarla carnicer\u00eda de las conciencias; consta, en efecto, que ninguna otra cosa se exige de los penitentes en la Iglesia, sino que, despu\u00e9s que cada uno se hubiera diligentemente examinado y hubiere explorado todos los senos y escondrijos de su conciencia, confiese aquellos pecados con que se acuerde haber mortalmente ofendido a su Dios y Se\u00f1or; mas los restantes pecados, que, con diligente reflexi\u00f3n, no se le ocurren, se entiende que est\u00e1n incluidos de modo general en la misma confesi\u00f3n, y por ellos decimos fielmente con el Profeta: De mis pecados ocultos l\u00edmpiame, Se\u00f1or (Ps 18,13). Ahora bien, la dificultad misma de semejante confesi\u00f3n y la verg\u00fcenza de descubrir los pecados, pudiera ciertamente parecer grave, si no estuviera aliviada por tantas y tan grandes ventajas y consuelos que con toda certeza se confieren por la absoluci\u00f3n a todos los que dignamente se acercan a este sacramento.<\/p>\n<p><b>1683 Dz<\/b> <em>901.<\/em> Por lo dem\u00e1s, en cuanto al modo de confesarse secretamente con solo el sacerdote, si bien Cristo no ved\u00f3 que pueda alguno confesar p\u00fablicamente sus delitos en venganza de sus culpas y propia humillaci\u00f3n, ora para ejemplo de los dem\u00e1s, ora para edificaci\u00f3n de la Iglesia ofendida; sin embargo, no est\u00e1 eso mandado por precepto divino ni ser\u00eda bastante prudente que por ley humana alguna se mandara que los delitos, mayormente los secretos, hayan de ser por p\u00fablica confesi\u00f3n manifestados [Can. 6]. De aqu\u00ed que habiendo sido siempre recomendada por aquellos sant\u00edsimos y antiqu\u00edsimos Padres, con grande y un\u00e1nime sentir, la confesi\u00f3n secreta sacramental de que us\u00f3 desde el principio la santa Iglesia y ahora tambi\u00e9n usa, manifiestamente se rechaza la vana calumnia de aquellos que no tienen rubor de ense\u00f1ar sea ella ajena al mandamiento divino y un invento humano y que tuvo su principio en los Padres congregados en el Concilio de Letr\u00e1n [Can. 8]. Porque no estableci\u00f3 la Iglesia por el Concilio de Letr\u00e1n que los fieles se confesaran, cosa que entend\u00eda ser necesaria e instituida por derecho divino, sino que el precepto de la confesi\u00f3n hab\u00eda de cumplirse por todos y cada uno por lo menos una vez al a\u00f1o, al llegar a la edad de la discreci\u00f3n. De ah\u00ed que ya en toda la Iglesia, con grande fruto de las almas, se observa la saludable costumbre de confesarse en el sagrado y se\u00f1aladamente aceptable tiempo de cuaresma; costumbre que este santo Concilio particularmente aprueba y abraza como piadosa y que debe con raz\u00f3n ser mantenida [Can. 8; v. 437 s].<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p align=\"left\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<p style=\"font-size: small;\" align=\"left\"><a title=\"\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a>. S. HIERONYMUS, <em>In Eccl. comm.<\/em> 10, 11 [PL 23, 1096].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>11 Una vez, yendo camino de Jerusal\u00e9n, pasaba entre Samar\u00eda y Galilea. 12 Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos 13 y a gritos le dec\u00edan: \u00abJes\u00fas, maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros\u00bb. 14 Al verlos, les dijo: \u00abId a presentaros a los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-17-11-19-los-diez-leprosos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 17, 11-19: Los diez leprosos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41538","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41538","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41538"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41538\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41538"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41538"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41538"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}