{"id":41543,"date":"2016-10-07T23:36:35","date_gmt":"2016-10-08T04:36:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-18-35-43-el-ciego-de-jerico\/"},"modified":"2016-10-07T23:36:35","modified_gmt":"2016-10-08T04:36:35","slug":"lc-18-35-43-el-ciego-de-jerico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-18-35-43-el-ciego-de-jerico\/","title":{"rendered":"Lc 18, 35-43: El ciego de Jeric\u00f3"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">35<\/span> Cuando se acercaba a Jeric\u00f3, hab\u00eda un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Al o\u00edr que pasaba gente, preguntaba qu\u00e9 era aquello; <span class=\"versiculo\">37<\/span> y le informaron: \u00abPasa Jes\u00fas el Nazareno\u00bb. <span class=\"versiculo\">38<\/span> Entonces empez\u00f3 a gritar: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb. <span class=\"versiculo\">39<\/span> Los que iban delante lo rega\u00f1aban para que se callara, pero \u00e9l gritaba m\u00e1s fuerte: \u00ab\u00a1Hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb. <span class=\"versiculo\">40<\/span> Jes\u00fas se par\u00f3 y mand\u00f3 que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le pregunt\u00f3: <span class=\"versiculo\">41<\/span> \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres que haga por ti?\u00bb. \u00c9l dijo: \u00abSe\u00f1or, que recobre la vista\u00bb. <span class=\"versiculo\">42<\/span> Jes\u00fas le dijo: \u00abRecobra la vista, tu fe te ha salvado\u00bb. <span class=\"versiculo\">43<\/span> Y enseguida recobr\u00f3 la vista y lo segu\u00eda, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alab\u00f3 a Dios. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_in_Evang_hom_21\">San Gregorio, <i>in Evang hom. 21<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">35-41a.<\/span> Como los disc\u00edpulos todav\u00eda eran carnales, no pod\u00edan comprender las palabras misteriosas. Por esto se realiza un milagro. Un ciego recibe la vista en presencia de ellos, para que este divino prodigio los confirme en la fe. Por esto sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y aconteci\u00f3 que acerc\u00e1ndose a Jeric\u00f3 estaba un ciego sentado pidiendo limosna&#8230;&#8221;<\/span><\/p>\n<p>Representa este ciego a todo el g\u00e9nero humano, que desconociendo la claridad de la verdadera luz desde su primer padre, sufre las tinieblas de su condenaci\u00f3n. <span class=\"citaI\">Jeric\u00f3 quiere decir luna,<\/span> que cuando mengua en cada mes representa el defecto de nuestra mortalidad (<i>hom. 2<\/i>). <\/p>\n<p>Por tanto, mientras el Creador se acerca a Jeric\u00f3, el ciego recobra la vista; porque cuando la divinidad asumi\u00f3 la debilidad de nuestra carne, el g\u00e9nero humano recibi\u00f3 la luz que hab\u00eda perdido. <\/p>\n<p>As\u00ed, pues, el que desconoce la claridad de la luz eterna, est\u00e1 ciego, pero si cree en su Redentor, que dijo (Jn 14,6): <span class='citaI'>&#8220;Yo soy la vida&#8221;,<\/span> est\u00e1 sentado junto al camino. Y si cree en El y le ruega para que pueda ver la luz eterna, entonces est\u00e1 sentado y mendiga junto al camino. <\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los que preceden a Jes\u00fas cuando viene, representan <span class=\"citaB\">la muchedumbre de los deseos carnales y los tumultos de los vicios,<\/span> que disipan todo nuestro pensamiento antes que Jes\u00fas venga a nuestro coraz\u00f3n y nos turban en nuestra oraci\u00f3n. <span class=\"ct\">&#8220;Pero \u00e9l clamaba mucho m\u00e1s&#8221;;<\/span> porque cuanto m\u00e1s grave es el tumulto de nuestros pensamientos, tanto m\u00e1s debemos insistir en la oraci\u00f3n. As\u00ed, cuando padecemos en la oraci\u00f3n el acoso de muchas malas im\u00e1genes, conocemos que Jes\u00fas pasa cerca de nosotros. Cuando insistimos en la oraci\u00f3n con toda vehemencia, Dios se detiene en nuestro coraz\u00f3n y recobramos la vista perdida. <\/p>\n<p>Pasar es propio de la humanidad y estar es propio de la divinidad. <span class=\"citaB\">El Se\u00f1or, al pasar, oy\u00f3 al ciego que clamaba y al detenerse lo ilumin\u00f3, porque por su humanidad se ha compadecido de las voces de nuestra ceguera.<\/span> Pero nos ha infundido la luz de su gracia por el poder de su divinidad. Para esto <span class=\"ct\">nos pregunta qu\u00e9 queremos, a fin de animarnos a orar.<\/span> Quiere, pues, que pidamos lo que El prev\u00e9 que le pediremos y que nos conceder\u00e1.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">41b-43.<\/span> El ciego no pide al Se\u00f1or oro sino la vista, para que busquemos nosotros no las falsas riquezas, sino la luz que podemos ver solo nosotros y los \u00e1ngeles, a cuya luz nos conduce la fe. Por esto dice muy oportunamente al ciego: <span class=\"ct\">&#8220;Ve, tu fe te ha salvado&#8221;.<\/span> El lo ve y lo sigue, porque practica el bien que conoce.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_De_quaest_Evang_248\">San Agust\u00edn, <i>De quaest. Evang. 2,48<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">35.<\/span> Podr\u00edamos entender acerca de la proximidad de Jeric\u00f3, que habiendo salido ya de esta ciudad, -seg\u00fan manera de hablar menos usada-, se encontraban todav\u00eda cerca de ella. Pero puede creerse que se dijo esto as\u00ed, porque San Mateo dice que saliendo ellos de Jeric\u00f3, dio vista a dos ciegos que estaban sentados junto al camino. No habr\u00eda ninguna cuesti\u00f3n respecto del n\u00famero, si uno de los evangelistas hubiese hecho omisi\u00f3n de uno de los ciegos, haciendo menci\u00f3n \u00fanicamente del otro. Porque San Marcos s\u00f3lo habla de uno, que recibi\u00f3 la vista cuando ellos sal\u00edan de Jeric\u00f3. Como expresa su nombre y el de su padre, para que comprendamos que era muy conocido, mientras el otro era desconocido, parece que no quiso hablar sino del que era conocido. Pero como lo que sigue del Evangelio de San Lucas da a conocer claramente que sucedi\u00f3 esto cuando ven\u00edan a Jeric\u00f3, debemos entender que este milagro se repiti\u00f3 por dos veces: una en un ciego, cuando ven\u00edan hacia la ciudad y otra en dos, cuando sal\u00edan de ella: San Lucas hace menci\u00f3n de uno de estos milagros y San Mateo del otro.<\/p>\n<p>Si Jeric\u00f3 quiere decir luna, y por ende mortalidad, el Se\u00f1or, aproxim\u00e1ndose a la muerte, manda predicar la luz del Evangelio \u00fanicamente a los jud\u00edos, a quienes represent\u00f3 el ciego que menciona San Lucas. Pero resucitando de la muerte y abandonando Jeric\u00f3, manda predicar a los jud\u00edos y a los gentiles, cuyos pueblos parece que son representados por los dos ciegos de quienes hace menci\u00f3n San Mateo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo\">San Cirilo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">35-38a.<\/span> El pueblo que rodeaba al Salvador era numeroso y el ciego en realidad no lo conoc\u00eda. Sin embargo, sent\u00eda afecto hacia El y con este afecto supl\u00eda lo que le faltaba de vista. Por esto sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y cuando oy\u00f3 el tropel de la gente que pasaba, pregunt\u00f3 qu\u00e9 era aquello&#8221;.<\/span> Y los que ten\u00edan vista le contestaban conforme a la opini\u00f3n (com\u00fan) <a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a>. Sigue pues: <span class=\"ct\">&#8220;Le dijeron que pasaba Jes\u00fas Nazareno&#8221;.<\/span> Pero el ciego proclamaba la verdad. Se le ense\u00f1a una cosa y predica otra; porque sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y dijo a voces: Jes\u00fas, hijo de David, ten misericordia de m\u00ed&#8221;.<\/span> \u00bfPero qui\u00e9n te ha ense\u00f1ado esto? \u00bfAcaso has podido leer los libros sagrados careciendo de vista? \u00bfC\u00f3mo has conocido la luz del mundo? En verdad Dios ilumina a los ciegos (Sal 145).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">38b-41.<\/span> Educado en el juda\u00edsmo, no desconoc\u00eda que Dios hab\u00eda de nacer, seg\u00fan la carne, de la estirpe de David. Por eso le habla como a Dios dici\u00e9ndole: <span class=\"ct\">&#8220;Compad\u00e9cete de m\u00ed&#8221;.<\/span> Imiten a \u00e9ste los que ven en Jesucristo dos personas <a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a>, porque habla a Cristo como a Dios y lo llama hijo de David. Adm\u00edrense de la fidelidad de su confesi\u00f3n, porque algunos quer\u00edan impedirle que confesase su fe. Prosigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y los que iban delante le re\u00f1\u00edan para que callase&#8221;.<\/span> Pero no se acobardaba su audacia por esto, porque sab\u00eda que la fe lucha y triunfa de todos los obst\u00e1culos. Es muy conveniente, por lo tanto, dejar todo miramiento por servir a Dios. Porque si hay algunos que por causa del dinero no tienen verg\u00fcenza, \u00bfno estar\u00eda bien tener tambi\u00e9n una sana desverg\u00fcenza cuando se trata de la salvaci\u00f3n del alma? Por esto sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Pero \u00e9l gritaba mucho m\u00e1s: Hijo de David, ten misericordia de m\u00ed&#8221;.<\/span> Cristo se detiene a la voz del que lo llama con fe y echa una mirada sobre los que lo invocan. As\u00ed, llama al ciego y le manda que se aproxime. Por esto sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y Jes\u00fas, par\u00e1ndose, mand\u00f3 que le trajesen&#8221;,<\/span> con el fin de que quien primero le hab\u00eda tocado por la fe se acercase con el cuerpo. El Se\u00f1or pregunta al ciego cuando se hubo aproximado; prosigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y cuando estuvo cerca le pregunt\u00f3: \u00bfQu\u00e9 quieres que te haga?&#8221;<\/span> Le pregunta como misericordioso y no como ignorante para que conociesen todos los que estaban presentes que el ciego no ped\u00eda dinero, sino la gracia divina como a Dios; y prosigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y \u00e9l le respondi\u00f3: Se\u00f1or, que vea&#8221;.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">42-43.<\/span> Aqu\u00ed se demuestra que el ciego hab\u00eda sido liberado de una doble ceguera: la corporal y la intelectual. No lo hubiese alabado como a Dios, si no hubiera visto claramente, dando as\u00ed ocasi\u00f3n a que otros lo glorificasen. Prosigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y cuando vio esto todo el pueblo dio gloria a Dios&#8221;.<\/span><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a>Hace referencia al contraste entre lo que la gente ve al mirar a Jes\u00fas: el &#8220;habitante de Nazaret&#8221;, y lo que el ciego proclama: &#8220;Hijo de David&#8221;. Para el com\u00fan del pueblo, Jes\u00fas era el Nazareno, o en el mejor de los casos, el profeta de Nazaret (ver Mt 21,11; Jn 1,45). En cambio, el ciego lo est\u00e1 proclamando como Mes\u00edas. <\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a> Alusi\u00f3n al nestorianismo radical, que a partir de una mala comprensi\u00f3n de la uni\u00f3n del Verbo con la naturaleza humana, ense\u00f1aba que deb\u00eda distinguirse entre el Verbo (que es Dios) y el hombre Jes\u00fas en el cual el Verbo habita, al modo como un hombre habita en una casa. De esto se sigue que el Verbo &#8220;est\u00e1 en el hombre&#8221;, pero que el Verbo no es el hombre; por ello, todas las acciones divinas (creaci\u00f3n, milagros, etc.) deb\u00edan ser dichas s\u00f3lo del Verbo, mientras que las acciones humanas (nacer, sufrir, llorar, morir) s\u00f3lo deb\u00edan ser atribuidas al hombre. El Concilio de Efeso (431) conden\u00f3 la herej\u00eda nestoriana, pues rompe la unidad de persona en Jesucristo. Ver Dz 111a; Dz 116. <\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">41-43.<\/span> Como los jud\u00edos, calumniadores de la verdad, pod\u00edan decir lo que hab\u00edan dicho del ciego de nacimiento (Jn 9): <span class='citaI'>&#8220;No es \u00e9ste sino uno semejante a \u00e9l&#8221;<\/span>, quiso que el ciego mostrase antes su ceguera, para que se conociese as\u00ed la majestad de su gracia. As\u00ed, pues, en cuanto expuso el ciego su petici\u00f3n, le mand\u00f3 el Salvador, lleno de majestad, que viese. Por esto sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y Jes\u00fas le dijo: Ve&#8221;.<\/span> Lo cual redundaba en contra de la traici\u00f3n de los jud\u00edos, porque \u00bfqu\u00e9 profeta ha hablado alguna vez as\u00ed? <\/p>\n<p>Considera qu\u00e9 es lo que exige el m\u00e9dico de aqu\u00e9l a quien ha curado, puesto que sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Tu fe te ha salvado&#8221;.<\/span> Los beneficios se obtienen por la fe y se difunde la gracia que la fe recibe. Y as\u00ed como sacan poca agua de una fuente los que van all\u00ed con vasos peque\u00f1os y sacan mucha los que los llevan mayores, -no distinguiendo la fuente las medidas- y como sucede tambi\u00e9n a la luz, que extiende m\u00e1s o menos su claridad seg\u00fan las ventanas que se abren, as\u00ed se recibe la gracia, seg\u00fan la medida de la intenci\u00f3n. La voz del Salvador se convierte en luz del ciego; porque era el verbo de la verdadera luz. Por esto sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y luego vio&#8221;.<\/span> <\/p>\n<p>Pero el ciego que hab\u00eda demostrado su fe ardiente, quiso mostrar despu\u00e9s su gratitud ante el beneficio recibido.<br \/>\nContin\u00faa pues: <span class=\"ct\">&#8220;Y le segu\u00eda, glorificando a Dios&#8221;.<\/span><\/p>\n<p>Aqu\u00ed debe examinarse por qu\u00e9 Jesucristo prohibi\u00f3 que lo siguiese el endemoniado que quer\u00eda seguirlo y no se lo prohibi\u00f3 al ciego que hab\u00eda recobrado la vista. Pero, bien mirado, no hay nada de irracional en este modo de obrar. Mand\u00f3 a aqu\u00e9l como pregonero con el fin de que proclamase a su bienhechor por su estado, porque era un gran milagro el ver a un loco furioso recobrar el juicio. Y permite que lo siga el ciego cuando se encaminaba hacia Jerusal\u00e9n, porque hab\u00eda de consumar el gran misterio de su cruz; para que teniendo noticias de este reciente milagro, no pensasen que padecer\u00eda (Jes\u00fas) por debilidad, sino por caridad.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">35.<\/span> En el ciego tenemos un tipo del pueblo gentil que recibi\u00f3 la claridad de la luz perdida por el sacramento del Se\u00f1or. No importa que sea curado un ciego o que lo sean dos, pues como descend\u00edan de Cam y Jafet, hijos de No\u00e9, se puede representar a los dos autores de su raza en estos dos ciegos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">41.<\/span> Pregunt\u00f3 tambi\u00e9n al ciego, para que comprendi\u00e9semos que \u00fanicamente podr\u00e1 salvarse el que le confiese.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa\">San Gregorio Magno, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Que_pides_al_Senor\">Homil\u00eda: \u00bfQu\u00e9 pides al Se\u00f1or?<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre el evangelio, n\u00b0 2: PL 76, 1081.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Veo!&#8230; Tu fe te ha salvado\u00bb (Lc 18,42).<\/p>\n<p>Fij\u00e9monos en que el ciego recobra la vista cuando Jes\u00fas est\u00e1 ya pr\u00f3ximo a Jeric\u00f3. Jeric\u00f3 significa \u00abluna\u00bb, y en la Santa Escritura, la luna es el s\u00edmbolo de la carne destinada a desaparecer; en este momento del mes, la luna decrece, simbolizando con ello el declive de nuestra condici\u00f3n humana condenada a la muerte. Es, pues, al acercarse a Jeric\u00f3 que nuestro Creador devuelve la vista al ciego. Es al hacerse nuestro pr\u00f3jimo a trav\u00e9s de la carne que asume y de la que se reviste con su mortalidad, que devuelve al g\u00e9nero humano la luz que hab\u00edamos perdido. Es precisamente porque Dios asume nuestra naturaleza que el hombre accede a la condici\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Observemos lo que el Se\u00f1or dijo al ciego que se le acerc\u00f3: \u00ab\u00bfqu\u00e9 quieres que haga por ti?\u00bb El que tiene el poder de devolver la vista, \u00bfignoraba lo que quer\u00eda el ciego? Evidentemente, no. Pero \u00c9l desea que le pidamos las cosas, aunque \u00c9l lo sepa de antemano y nos lo vaya a conceder. Nos exhorta a pedir, incluso hasta ser molestos, el que afirma: &#8220;vuestro Padre celestial sabe lo que os hace falta, antes de que lo pid\u00e1is\u00bb (Mt 6,8). Si pregunta, es para que se le pida; si pregunta, es para impulsar nuestro coraz\u00f3n a la oraci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Y es precisamente la humanidad la que queda representada por este ciego sentado al borde del camino y mendigando, porque la Verdad dice de ella misma: \u00abYo soy el camino\u00bb (Jn 14,6). El que no conoce el resplandor de la luz eterna, ciertamente es ciego, pero si comienza a creer en el Redentor, entonces \u00abest\u00e1 sentado al borde del camino\u00bb. Si creyendo en \u00e9l, descuida de pedir el don de la luz eterna, si rechaza ped\u00edrselo, permanece al borde del camino; y no se cree necesitado de pedir&#8230; Que todo el que reconoce que las tinieblas hacen de \u00e9l un ciego, que todo el que comprende que le falta la luz eterna, clame del fondo de su coraz\u00f3n, con todo su esp\u00edritu: \u00abJes\u00fas, hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que pide el ciego al Se\u00f1or, no es oro, sino luz. No le preocupa solicitar otra cosa m\u00e1s que luz&#8230; Imitemos a este hombre, hermanos muy queridos. No pidamos al Se\u00f1or ni riquezas enga\u00f1osas, ni obsequios de la tierra, ni honores pasajeros, sino luz: No la luz circunscrita por el espacio, limitada por el tiempo, interrumpida por la noche, con la que compartimos la vista con los animales, pidamos esta luz que s\u00f3lo los \u00e1ngeles ven como nosotros,que no tiene principio y ni fin. Sin embargo, el camino para llegar a esta luz, es la fe. Por tanto, con raz\u00f3n el Se\u00f1or responde inmediatamente al ciego que va a recobrar la luz: \u00ab\u00a1Lev\u00e1ntate! Tu fe te ha salvado\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Oracion_perseverante\">Homil\u00eda: Oraci\u00f3n perseverante.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda sobre el Evangelio de San Mateo 66,1.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Jes\u00fas, Hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb (Lc 18,38).<\/p>\n<p>Escuchemos a estos ciegos, mucho mejores que muchos de los que ven. Pues sin tener gu\u00eda, sin ver a Jes\u00fas que se acercaba, procuraban empe\u00f1osamente acerc\u00e1rsele. Y comenzaron a clamar con grandes voces; y como se les ordenara callar, m\u00e1s a\u00fan clamaban. As\u00ed es un alma perseverante: se aprovecha por medio de los mismos que procuran impedirla.<\/p>\n<p>Cristo permite que se les ordene callar para que resalte el fervor de ellos y conozcas que en realidad eran dignos de recibir la salud. Por lo mismo ni siquiera les pregunta si creen, como sol\u00eda hacerlo, pues sus clamores y el anhelo de acerc\u00e1rsele suficientemente manifestaban su fe. Por aqu\u00ed conoces, car\u00edsimo, que a\u00fan cuando seamos viles y bajos en exceso, si nos acercamos anhelosos a Dios, podremos alcanzar por nosotros mismos lo que pedimos. Observa c\u00f3mo estos ciegos, sin tener el patrocinio de ninguno de los ap\u00f3stoles y por el contrario habiendo muchos que los deten\u00edan, pudieron pasar por sobre todos los obst\u00e1culos y acercarse a Jes\u00fas. Y aunque los evangelistas no testifiquen haber tenido ellos alguna confianza por su g\u00e9nero de vida, pero el fervor les vali\u00f3 para todo.<\/p>\n<p>Imit\u00e9moslos. Aunque el Se\u00f1or dilate su don, aunque muchos se nos interpongan, no cesemos de pedir. As\u00ed nos conciliaremos especialmente a Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo\">San Francisco de Sales, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Nada_puede_disminuir_su_confianza\">Serm\u00f3n: Nada puede disminuir su confianza.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n. X, 227.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abJes\u00fas, Hijo de David, ten piedad de m\u00ed. Los que iban en cabeza le reprend\u00edan, para que callase, pero \u00e9l gritaba m\u00e1s fuerte\u00bb (Lc 18, 38-39)<\/p>\n<p>Una de las mayores faltas que tenemos en nuestras oraciones y en todo lo que nos sucede, sobre todo si son tribulaciones, es nuestra poca confianza. La confianza es una de las principales condiciones que hacen grata nuestra oraci\u00f3n ante Dios. \u201cJes\u00fas, Hijo de David, ten piedad de mi.\u201d El buen ciego cree que si el Se\u00f1or se apiada de \u00e9l, ser\u00e1 curado. No duda ni de su poder ni de su querer; y se dir\u00eda: yo s\u00e9 que eres dulce y benigno para todos y no tengo la menor duda de que si te ruego que te apiades de m\u00ed, me escuchar\u00e1s. <\/p>\n<p>Y nada puede hacer disminuir esta confianza: \u201cten piedad de m\u00ed.\u201d No tiene otras palabras en su boca y las repite una y otra vez, yendo detr\u00e1s del Se\u00f1or. <\/p>\n<p>Gran virtud esta de la perseverancia en la oraci\u00f3n. Y gritaba de tal modo que los que iban con Jes\u00fas le instaban a que callase, pero \u00e9l gritaba a\u00fan m\u00e1s fuerte: \u201cten piedad de m\u00ed.\u201d As\u00ed mostraba su perseverancia y no es peque\u00f1a virtud la de perseverar en hacer siempre la misma oraci\u00f3n y los mismos ejercicios. <\/p>\n<p>El ser humano es tan extra\u00f1o, tan inconstante, que no tiene perseverancia en lo que emprende, por eso el hacer siempre lo mismo en la Religi\u00f3n es un martirio, si bien se considera. <\/p>\n<p>Es cierto que quienes la han comprendido bien, dicen de ella que es un para\u00edso; pero tambi\u00e9n se la puede llamar un martirio, pues se martiriza continuamente la fantas\u00eda del alma y todas nuestras propias voluntades. <\/p>\n<p>\u00bfNo es un martirio ir siempre con el mismo h\u00e1bito, sin estrenar nunca un vestido nuevo, con hechura nueva, como hacen en el mundo? \u00bfNo es un martirio comer siempre a la misma hora y casi siempre los mismos platos? Y no se puede decir como en el mundo: qu\u00edtame esto que no est\u00e1 bueno, o que me va a hacer da\u00f1o. <\/p>\n<p>En Religi\u00f3n no se puede hacer eso, hay que comer lo que nos ponen. Y eso es un martirio, como lo es el hacer siempre las misma cosas y los mismos ejercicios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Rafael_Arnaiz_Baron_monje_trapense_espanol\">San Rafael Arn\u00e1iz Bar\u00f3n, monje trapense espa\u00f1ol<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Vamos_nosotros_a_seguirle\">Carta: Vamos nosotros a seguirle.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta a su t\u00eda, 16-11-1935<br \/>(Obras completas &#8211; Editorial Monte Carmelo, p. 423-424, 426 &#8211; \u00a7355 y 358).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl ciego recuper\u00f3 la vista y sigui\u00f3 a Jes\u00fas, glorificando a Dios\u00bb (Lc 18,43).<\/p>\n<p>Tengo un tesoro tan grande, querida hermana. Quisiera dar gritos de alegr\u00eda y decirle a toda la creaci\u00f3n&#8230; alabad al Se\u00f1or, amad al Se\u00f1or, es tan bueno, es tan grande, es Dios. [\u2026] El mundo no ve; es ciego y Dios necesita amor, mucho amor. Yo no puedo darle todo, soy peque\u00f1o, me vuelvo loco. Quisiera que el mundo le amase, pero el mundo es su enemigo.<\/p>\n<p>Se\u00f1or, qu\u00e9 suplicio tan grande; yo lo veo y no lo puedo remediar\u2026 Yo soy muy peque\u00f1o, insignificante, el amor que te tengo me abruma. Quisiera que mis hermanos, mis amigos, todos, te amasen mucho [\u2026].<\/p>\n<p>Qu\u00e9 pena da el ver a los hombres que, al ver pasar a la comitiva de Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos, permanecen insensibles\u2026 Qu\u00e9 alegr\u00eda tendr\u00edan los ap\u00f3stoles y los amigos de Jes\u00fas, cada vez que un alma ve\u00eda claramente, se desprend\u00eda de todo y se un\u00eda a ellos y segu\u00eda al Nazareno, que lo \u00fanico que ped\u00eda era un poco de amor.<\/p>\n<p>\u00bfVamos nosotros a seguirle, querida hermana?&#8230; \u00c9l ve nuestra intenci\u00f3n y nos mira, se sonr\u00ede y nos ayuda\u2026 Nada hay que temer. Iremos para ser los \u00faltimos de la comitiva que pasa por tierras de Judea, calladitos, pero alimentados con un amor enorme, inmenso a Jes\u00fas\u2026 \u00c9l no necesita ni palabras, ni ponernos a su alcance para que nos vea, ni grandes obras ni nada que llame la atenci\u00f3n\u2026 Ser los \u00faltimos amigos de Jes\u00fas, pero los que m\u00e1s le quieren.<\/p>\n<h2><span id=\"Simeon_el_Nuevo_Teologo\">Sime\u00f3n el Nuevo Te\u00f3logo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Abre_mis_ojos_para_que_vea\">Obras: Abre mis ojos para que vea.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Etica 5.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1Hijo de David, ten piedad de m\u00ed!\u00bb (Lc 18,38).<\/p>\n<p>Has o\u00eddo, amigo m\u00edo, que el reino de Dios est\u00e1 dentro de ti, (Lc 16,21) as\u00ed como todos los bienes eternos est\u00e1n en tu mano si quieres. Apres\u00farate, pues, a ver, a tomar y a recibir en ti los bienes que te est\u00e1n reservados&#8230; Gime, p\u00f3strate. <\/p>\n<p>Como en otro tiempo el ciego, di t\u00fa tambi\u00e9n hoy: \u201c\u00a1Ten piedad de m\u00ed, Hijo de David, y abre los ojos de mi alma para que vea la luz del mundo que eres t\u00fa, oh Dios m\u00edo!\u201d (cf Jn 8,12) As\u00ed ser\u00e9 yo tambi\u00e9n hijo de esta luz divina. (Jn 12,36) \u00a1Oh clemente, env\u00eda el consolador sobre m\u00ed para que me ense\u00f1e (Jn 14,26) quien eres y lo que te pertenece, oh Dios del universo! Pon tu morada en m\u00ed, como lo has dicho, para que me haga digna de morar en ti. (Jn 15,4) Dame el saber entrar en ti y poseerte en m\u00ed. Oh invisible, d\u00edgnate tomar forma en m\u00ed para que, viendo tu belleza inasequible, lleve tu imagen en m\u00ed, oh celestial, y as\u00ed olvide todas las cosas visibles. Dame la gloria que el Padre te dio (Jn 17,22), oh misericordioso, para que, semejante a ti como todos tus siervos, participe de tu vida divina seg\u00fan la gracia y que permanezca unido a ti, ahora y por los siglos sin fin.<\/p>\n<h3><span id=\"Himno_La_luz_que_me_conduce_de_la_mano\">Himno: La luz que me conduce de la mano.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Himno 18.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSe\u00f1or, que recobre la vista\u00bb (Lc 18,41).<\/p>\n<p>Conocemos el amor que t\u00fa nos has dado, sin l\u00edmites, indecible, que nada ni nadie puede contener; es luz inaccesible, luz que act\u00faa en todo&#8230; En efecto \u00bfqu\u00e9 hay que no haga esta luz, y qu\u00e9 no es ella? Ella es encanto y gozo, dulzura y paz, misericordia sin fin, abismo de compasi\u00f3n. Cuando la poseo, no me doy cuenta; tan solo la veo cuando se va; me afano para captarla, y se esfuma plenamente. No s\u00e9 qu\u00e9 hacer, y me consumo. Con l\u00e1grimas y gran humildad aprendo a pedir y a buscar y a no considerar como una cosa posible lo que est\u00e1 por encima de la naturaleza, ni como efecto de mi poder o del esfuerzo humano, lo que viene de la compasi\u00f3n de Dios y de su infinita misericordia&#8230; <\/p>\n<p>Esta luz nos conduce de la mano, nos fortifica, nos ense\u00f1a, mostr\u00e1ndose y desapareci\u00e9ndose cuando tenemos necesidad de ella. No est\u00e1 cuando queremos \u2013eso es s\u00f3lo para los perfectos- sino que viene en nuestra ayuda, cuando estamos perturbados y completamente agotados. Aparece y la veo desde lejos y me concede sentirla en mi coraz\u00f3n. Grito hasta ahogarme, de tanto que la quiero retener, pero todo es noche, y est\u00e1n vac\u00edas mis pobres manos. Lo olvido todo, me siento y lloro, desesperado por verla otra vez. Cuando he llorado mucho y consigo parar, entonces, viene misteriosamente, me coge la cabeza, y me deshago llorando sin saber que est\u00e1 all\u00ed iluminando mi esp\u00edritu con una dulc\u00edsima luz.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jose_Maria_Escriva_de_Balaguer_presbitero\">San Jos\u00e9 Mar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_no_sientes_en_tu_corazon_una_necesidad_irresistible_de_gritar\">Homil\u00eda: \u00bfno sientes en tu coraz\u00f3n una necesidad irresistible de gritar?.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda en \u00abAmigos de Dios\u00bb<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLos que iban delante le rega\u00f1aban para que se callara, pero \u00e9l gritaba m\u00e1s fuerte\u00bb (Lc 18,39).<\/p>\n<p>Al o\u00edr el gran ruido de la gente, el ciego pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que pasa?\u00bb Le contestaron: \u00abEs que pasa Jes\u00fas de Nazaret\u00bb. Inmediatamente su alma se llen\u00f3 de una fe tan viva en Cristo que su puso a gritar: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb. \u00bfT\u00fa, que est\u00e1s sentado al borde del camino de la vida, tan corta como es, no deseas tambi\u00e9n t\u00fa gritar? A ti que te falta luz, que tienes necesidad de nuevas gracias para decidirte ir en busca de la santidad, \u00bfno sientes en tu coraz\u00f3n una necesidad irresistible de gritar: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb? \u00a1Una bella, corta y fervorosa oraci\u00f3n para repetir a menudo!<\/p>\n<p>Os aconsejo meditar lentamente los instantes que preceden a este milagro a fin de gravar en vuestro esp\u00edritu esta idea tan clara: \u00a1qu\u00e9 diferencia entre el Coraz\u00f3n misericordioso de Jes\u00fas y nuestros pobres corazones! Este pensamiento os ayudar\u00e1 siempre, y m\u00e1s particularmente en la hora de la prueba, de la tentaci\u00f3n, en la hora en que es preciso responder generosamente a las humildes exigencias de la vida cotidiana, en la hora del hero\u00edsmo. Porque \u00ablos que iban delante rega\u00f1aban a este ciego para que se callara\u00bb. Tambi\u00e9n t\u00fa, cuando has sentido que Jes\u00fas pasaba cerca de ti, tu coraz\u00f3n ha latido m\u00e1s fuerte y te has puesto a gritar, preso de una agitaci\u00f3n profunda. Pero entonces, tus amigos, tus costumbres, tu confort, tu ambiente te han aconsejado que te callaras, que no gritaras, dici\u00e9ndote: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 llamas a Jes\u00fas? \u00a1No le molestes!\u00bb<\/p>\n<p>Pero este desdichado ciego no les escucha. Grita todav\u00eda con m\u00e1s fuerza: \u00ab\u00a1Hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb. El Se\u00f1or, que lo hab\u00eda escuchado desde el comienzo, le deja que persevere en su oraci\u00f3n. Eso sirve igualmente para ti. Jes\u00fas percibe instant\u00e1neamente la llamada de nuestra alma, pero espera. Quiere que estemos del todo convencidos de la absoluta necesidad que tenemos de \u00e9l. Quiere que le supliquemos, obstinadamente, como este ciego del borde del camino. Como dice san Juan Cris\u00f3stomo: \u00abImit\u00e9mosle. Incluso si Dios no nos concede al instante lo que le pedimos, incluso aunque la multitud intente alejarnos de nuestra oraci\u00f3n, no dejemos de implorarle\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"M_Garrido_Bonano_Ano_Liturgico_Patristico\">M. Garrido Bona\u00f1o, <i>A\u00f1o Lit\u00fargico Patristico<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class='subTitulo'>A\u00f1os impares<\/span><\/p>\n<p>\u20131 Macabeos 1,11-16.43-45.57-60: Apostas\u00eda en Israel y reacci\u00f3n en un grupo de fieles. A lo largo de la antigua historia de la salvaci\u00f3n, la fidelidad divina se revela inmutable, y contrasta con la constante infidelidad del hombre. En la plenitud de los tiempos, Cristo, el testigo fiel de la verdad, comunica a los hombres la gracia de que est\u00e1 lleno, haci\u00e9ndolos capaces de merecer la corona de vida, y de imitar su fidelidad hasta la muerte. Pero, tambi\u00e9n antes de Cristo se encontraron en Israel grupos elegidos de almas fieles, que prefirieron morir antes que quebrantar la ley, como se recuerda en esta lectura de hoy.<\/p>\n<p>\u2013Con algunos versos del Salmo 118 reafirmamos nuestra fidelidad a los mandamientos de Dios, y pedimos la liberaci\u00f3n de los malvados: \u00abDame vida, Se\u00f1or, y guardar\u00e9 tus decretos. Sent\u00ed indignaci\u00f3n ante los malvados, que abandonan tu voluntad. Los lazos de los malvados me envuelven, pero no olvido tu voluntad. L\u00edbrame de la opresi\u00f3n de los hombres y guardar\u00e9 tus decretos. Ya se acercan mis inicuos perseguidores, est\u00e1n lejos de tu voluntad. La justicia est\u00e1 lejos de los malvados, que no buscan tus leyes. Viendo a los renegados sent\u00eda asco, porque no guardan tus mandatos\u00bb.<\/p>\n<p><span class='subTitulo'>A\u00f1os pares<\/span><\/p>\n<p>\u2013Apocalipsis 1,1-4; 2,1-5: No nos enfriemos en el amor. Cristo, autor de la Nueva Alianza, es el Primog\u00e9nito de toda criatura, en cuanto que est\u00e1 por encima de todo otro poder celeste o terrestre. San Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s escribe:<\/p>\n<p>\u00abEn realidad todo lo que parece decir [el Se\u00f1or] a las siete Iglesias se aplica a la \u00fanica Iglesia extendida por toda la tierra, porque en el n\u00famero siete se hace referencia a toda la plenitud. As\u00ed, pues, mediante los \u00e1ngeles designa a la Iglesia; y en los \u00e1ngeles muestra las dos partes, es decir, a los buenos y a los malos. Por ello no solo alaba, sino que tambi\u00e9n increpa, de modo que la alabanza se dirige a los buenos y la increpaci\u00f3n a los malos. As\u00ed el Se\u00f1or en el Evangelio ha designado a todo un cuerpo de prop\u00f3sitos como un solo siervo bienaventurado y malvado, que cuando venga ser\u00e1 dividido por el mismo Se\u00f1or (Mt 24,51; Lc 12,46).<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfY c\u00f3mo puede ser que un solo siervo sea dividido si, dividido, no puede vivir? Es que el \u00fanico siervo significa todo el pueblo cristiano. Porque si el pueblo fuese enteramente bueno no ser\u00eda dividido, pero como no solo contiene  a los buenos sino tambi\u00e9n a los malos, por eso ha de ser dividido. Y los buenos oir\u00e1n: \u201cvenid, benditos de mi Padre\u201d&#8230;; pero los ladrones y los ad\u00falteros, los que no han hecho misericordia, oir\u00e1n: \u201capart\u00e1os de m\u00ed, malditos\u201d&#8230; (Mt. 25, 34 y 41). Todo lo que en el Apocalipsis se dice a cada una de las iglesias, hermanos muy queridos, conviene a cada uno de los hombres que forman parte de la Iglesia \u00fanica\u00bb (Comentario al Apocalipsis 2,5).<\/p>\n<p>\u2013Con el Salmo 1 decimos: \u00abDichoso el hombre que no sigue el consejo de los imp\u00edos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reuni\u00f3n de los c\u00ednicos, sino que su gozo es la ley del Se\u00f1or y medita su ley d\u00eda y noche. Ser\u00e1 como un \u00e1rbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su saz\u00f3n y no se marchitan sus hojas, y cuanto emprende tiene buen fin. No as\u00ed los imp\u00edos, no as\u00ed; ser\u00e1n paja que arrebata el viento; porque el Se\u00f1or protege el camino de los justos, pero el camino de los imp\u00edos  acaba mal\u00bb.<\/p>\n<p>\u2013Lucas 18,35-43: Se\u00f1or, que veamos. La obediencia amorosa de Cristo hasta entregar su vida inaugura en \u00c9l un Reino, que no es de este mundo. En toda su vida terrestre fue peregrino de la Jerusal\u00e9n celestial. As\u00ed es tambi\u00e9n la Iglesia, Cuerpo de Cristo. Ella peregrina en esta tierra continuamente en su af\u00e1n cotidiano hasta la realizaci\u00f3n perfecta, m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. La Iglesia convoca a todo miembro suyo a ser un peregrino del Reino. Este peregrinar le lleva a dar su vida entera por la construcci\u00f3n del Reino. Ser peregrino del Reino es, en definitiva, seguir a Jes\u00fas, caminando iluminado por la luz de la fe. San Agust\u00edn se fija m\u00e1s en la curaci\u00f3n del ciego:<br \/>\n\u00abGritaba el ciego cuando pasaba Jes\u00fas. Tem\u00eda que pasara y no le curara. \u00bfC\u00f3mo gritaba? Hasta el punto de no callar, aunque la muchedumbre se lo ordenaba. Venci\u00f3 oponi\u00e9ndose a ella, y voceando consigui\u00f3 al Salvador. Al vocear la muchedumbre y prohibirle gritar, se par\u00f3 Jes\u00fas, lo llam\u00f3 y le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 quieres que haga?\u201d Y \u00e9l contest\u00f3: \u201cSe\u00f1or, que vea\u201d.  \u201cMira, tu fe te ha salvado\u201d. Amad a Cristo. Desead la luz de Cristo. Si aquel ciego desea la luz corporal, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s deb\u00e9is desear vosotros la del coraz\u00f3n! Gritemos ante \u00c9l no con la voz, sino con las costumbres. Vivamos santamente, despreciemos el mundo, consideremos como nulo todo lo que pasa\u00bb (Serm\u00f3n 349,5).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>35 Cuando se acercaba a Jeric\u00f3, hab\u00eda un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. 36 Al o\u00edr que pasaba gente, preguntaba qu\u00e9 era aquello; 37 y le informaron: \u00abPasa Jes\u00fas el Nazareno\u00bb. 38 Entonces empez\u00f3 a gritar: \u00ab\u00a1Jes\u00fas, hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb. 39 Los que iban delante lo rega\u00f1aban para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-18-35-43-el-ciego-de-jerico\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 18, 35-43: El ciego de Jeric\u00f3\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41543","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41543","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41543"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41543\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41543"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41543"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41543"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}