{"id":41545,"date":"2016-10-07T23:36:38","date_gmt":"2016-10-08T04:36:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-19-11-28-parabola-de-las-minas\/"},"modified":"2016-10-07T23:36:38","modified_gmt":"2016-10-08T04:36:38","slug":"lc-19-11-28-parabola-de-las-minas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-19-11-28-parabola-de-las-minas\/","title":{"rendered":"Lc 19, 11-28: Par\u00e1bola de las minas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">11<\/span> Mientras ellos escuchaban todo esto, a\u00f1adi\u00f3 una par\u00e1bola, porque \u00e9l estaba cerca de Jerusal\u00e9n y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Dijo, pues: \u00abUn hombre noble se march\u00f3 a un pa\u00eds lejano para conseguirse el t\u00edtulo de rey, y volver despu\u00e9s. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Llam\u00f3 a diez siervos suyos y les reparti\u00f3 diez minas de oro, dici\u00e9ndoles: \u201cNegociad mientras vuelvo\u201d. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Pero sus conciudadanos lo aborrec\u00edan y enviaron tras de \u00e9l una embajada diciendo: \u201cNo queremos que este llegue a reinar sobre nosotros\u201d. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Cuando regres\u00f3 de conseguir el t\u00edtulo real, mand\u00f3 llamar a su presencia a los siervos a quienes hab\u00eda dado el dinero, para enterarse de lo que hab\u00eda ganado cada uno.<br \/> <span class=\"versiculo\">16<\/span> El primero se present\u00f3 y dijo: \u201cSe\u00f1or, tu mina ha producido diez\u201d. <span class=\"versiculo\">17<\/span> \u00c9l le dijo: \u201cMuy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo peque\u00f1o, recibe el gobierno de diez ciudades\u201d. <span class=\"versiculo\">18<\/span> El segundo lleg\u00f3 y dijo: \u201cTu mina, se\u00f1or, ha rendido cinco\u201d. <span class=\"versiculo\">19<\/span> A ese le dijo tambi\u00e9n: \u201cPues toma t\u00fa el mando de cinco ciudades\u201d. <span class=\"versiculo\">20<\/span> El otro lleg\u00f3 y dijo: \u201cSe\u00f1or, aqu\u00ed est\u00e1 tu mina; la he tenido guardada en un pa\u00f1uelo, <span class=\"versiculo\">21<\/span> porque ten\u00eda miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado\u201d. <span class=\"versiculo\">22<\/span> \u00c9l le dijo: \u201cPor tu boca te juzgo, siervo malo. \u00bfConque sab\u00edas que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado? <span class=\"versiculo\">23<\/span> Pues \u00bfpor qu\u00e9 no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habr\u00eda cobrado con los intereses\u201d. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Entonces dijo a los presentes: \u201cQuitadle a este la mina y d\u00e1dsela al que tiene diez minas\u201d. <span class=\"versiculo\">25<\/span> Le dijeron: \u201cSe\u00f1or, ya tiene diez minas\u201d. <span class=\"versiculo\">26<\/span> \u201cOs digo: al que tiene se le dar\u00e1, pero al que no tiene se le quitar\u00e1 hasta lo que tiene. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Y en cuanto a esos enemigos m\u00edos, que no quer\u00edan que llegase a reinar sobre ellos, traedlos ac\u00e1 y degolladlos en mi presencia\u201d\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">28<\/span> Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusal\u00e9n. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Eusebio\">San Eusebio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">11-12.<\/span> Cre\u00edan algunos que vendr\u00eda el reino del Salvador en su primera venida y cre\u00edan que esto se verificar\u00eda cuando subiese a Jerusal\u00e9n; tanto les hab\u00edan admirado los milagros divinos que hac\u00eda. Por esto les da a conocer que no se recibir\u00e1 el Reino dado por el Padre antes de ir al Padre por los hombres. Y as\u00ed dice: &#8220;Oyendo ellos esto, prosigui\u00f3 dici\u00e9ndoles una par\u00e1bola con ocasi\u00f3n de estar cerca de Jerusal\u00e9n&#8221;.<\/p>\n<p>Esta marcha a una regi\u00f3n distante significa su ascensi\u00f3n desde la tierra al cielo. Y cuando a\u00f1ade: &#8220;Para recibir un reino y volverse despu\u00e9s&#8221; da a conocer su segunda venida gloriosa y regia. Y as\u00ed en primer lugar se llama hombre por su nacimiento seg\u00fan la carne; despu\u00e9s se llama noble. Y no se llama todav\u00eda rey porque no ostentaba a\u00fan la majestad real en su primera venida. Por esto dice muy oportunamente: &#8220;a recibir un reino&#8221; porque d\u00e1ndoselo el Padre, lo obtuvo seg\u00fan las palabras de Daniel: &#8220;He aqu\u00ed que el Hijo del hombre ven\u00eda sobre las nubes, y se le dio un reino&#8221; (Dan 7,13).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span> Por medio de aquellos que reciben las minas significa a sus disc\u00edpulos, a los que dando minas les encarga que hagan igual dispensaci\u00f3n a todos, y les manda negociar. Sigue, pues: &#8220;Y les dijo: Negociad mientras vengo&#8221;. Este negocio no era otro que la doctrina del Reino de los Cielos que hab\u00edan de predicar sus disc\u00edpulos a los hombres. Una misma hab\u00eda de ser la doctrina para todos, una misma fe y un solo bautismo. Por esto se da una mina a cada uno.<\/p>\n<p>Cuando dice &#8220;sus ciudadanos&#8221;, se refiere a los jud\u00edos nacidos de la misma progenie seg\u00fan la carne, y tambi\u00e9n porque cumpl\u00eda como ellos con los preceptos de la ley.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15.<\/span> Despu\u00e9s que el Salvador dijo que esto se refer\u00eda a su primera venida, anuncia a continuaci\u00f3n su vuelta majestuosa y gloriosa diciendo: &#8220;Y cuando volvi\u00f3 despu\u00e9s de haber recibido el reino&#8221;, etc.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_De_quaest_evang_2\">San Agust\u00edn, <i>De quaest. evang.,<\/i> 2<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">12.<\/span> O bien la regi\u00f3n distante es la Iglesia de los gentiles, que llega hasta los confines de la tierra, porque se march\u00f3 para que pudiese entrar la plenitud de las naciones y volver\u00e1 para que pueda salvarse todo Israel (n. 46).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span> O bien por diez minas significa la ley a causa del Dec\u00e1logo, y los diez siervos son aquellos que estaban sometidos a la ley y a los que se anunci\u00f3 la gracia. As\u00ed debe entenderse que se les han concedido las diez minas para su uso, despu\u00e9s que han entendido que la ley representaba al Evangelio, aunque encubierta por un velo (n. 46).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">14.<\/span> Enviaron tambi\u00e9n legados despu\u00e9s de El, porque aun despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n persiguieron a los ap\u00f3stoles y despreciaron la predicaci\u00f3n del Evangelio (n. 61).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15.<\/span> Vuelve despu\u00e9s de recibido el reino, porque habr\u00e1 de venir con un brillo clar\u00edsimo quien antes apareci\u00f3 humilde entre los hombres cuando dijo, seg\u00fan San Juan: &#8220;Mi reino no es de este mundo&#8221; (Jn 18,36) (n. 41).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">16-19.<\/span> Cuando dice que uno de aquellos que agenciaron bien las minas adquiri\u00f3 diez y el otro cinco, da a conocer que \u00e9stos son los que entran en el reba\u00f1o del Se\u00f1or, porque ya conocen la ley en virtud de la gracia, por los diez mandamientos de la ley, o porque el que la dict\u00f3 escribi\u00f3 cinco libros. A esto se refieren tambi\u00e9n las diez y las cinco ciudades que pone bajo sus \u00f3rdenes, porque la variedad o diversidad de cada precepto o de cada libro multiplica su inteligencia, y reducida o convertida en un sentido, forman como una ciudad de los que viven de pensamientos eternos, porque una ciudad no es una reuni\u00f3n de animales cualesquiera, sino de racionales que viven unidos por una misma ley. Que los siervos que dan cuenta de lo que han recibido sean alabados por el fruto que han hecho, significa que dan buena cuenta los que emplean bien lo que han recibido para aumentar las riquezas del Se\u00f1or, por aquellos que creer\u00e1n en El; pero los que no quieren obrar as\u00ed, son retratados en aquel que guarda su mina en un lienzo (n. 46). <\/p>\n<p><span class=\"cv\">20-22.<\/span> Por esto dice: &#8220;Y vino el tercero diciendo: Se\u00f1or, he aqu\u00ed la mina que me entregaste, y que he guardado en un lienzo&#8221;. Hay algunos hombres que, haciendo alarde de su maldad, dicen: es suficiente que cada uno d\u00e9 cuenta de lo que ha recibido. \u00bfQu\u00e9 necesidad hay de predicar a otros y de ayudarles para tener que dar cuenta tambi\u00e9n de ellos? Pues no tendr\u00e1n excusa delante de Dios aquellos a quienes no se les halle anunciando la ley, ni tampoco aqu\u00e9llos que no hayan obedecido al Evangelio despu\u00e9s de haberle o\u00eddo, puesto que por la criatura pudieron conocer al Creador. Por esto sigue: &#8220;Porque tuve miedo de ti que eres hombre severo&#8221;, etc. Esto es tanto como segar donde no se ha sembrado; esto es considerar como reos de impiedad a aqu\u00e9llos por quienes no ha sido anunciada la ley ni el Evangelio. Por esto, queriendo evitar el peligro de la cuenta que habr\u00e1n de dar, se abstienen del trabajo de predicar la divina palabra, y esto equivale a esconder la mina en un lienzo (n. 46).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">23.<\/span> O bien, el banco en que debe colocarse el dinero es la profesi\u00f3n de la religi\u00f3n que p\u00fablicamente se propone como medio necesario a la salvaci\u00f3n ( n. 46).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">24.<\/span> &#8220;Quitadle la mina&#8230;&#8221; Por esto da a entender que este siervo pod\u00eda perder la gracia de Dios, porque teni\u00e9ndola obraba como si no la tuviese; esto es, que no la utilizaba, y por esto deb\u00eda aumentarse a aqu\u00e9l que teni\u00e9ndola, la tiene; esto es, usa bien de ella (n. 46).<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span> La mina, pues, que los griegos llaman <span class='citaI'>mna<\/span>, tiene cien dracmas y toda la Sagrada Escritura resplandece con el valor del n\u00famero ciento, porque figura la perfecci\u00f3n de la vida eterna.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">16-17.<\/span> El primer siervo es el orden de los doctores enviados al pueblo de la circuncisi\u00f3n, que recibi\u00f3 una mina para que fructificase, porque se le mand\u00f3 predicase una sola fe; pero esta mina produjo diez, porque su ense\u00f1anza asoci\u00f3 con ellos al pueblo que viv\u00eda bajo el yugo de la ley. Le dijo, pues: &#8220;Est\u00e1 bien, siervo bueno: pues que en lo poco has sido fiel&#8221;, etc. El siervo es fiel en lo poco, porque no adultera las palabras de Dios. Todos los dones que recibimos en la vida presente son pocos en comparaci\u00f3n con los de la otra vida.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">18-19.<\/span> &#8220;Vino el segundo y dijo&#8230;&#8221; Aquel siervo figura a los que han sido enviados a predicar a los gentiles, cuya mina (esto es, la fe evang\u00e9lica) hab\u00eda producido cinco minas; porque convirti\u00f3 a la gracia de la fe evang\u00e9lica a las naciones esclavas de los sentidos del cuerpo. Prosigue: &#8220;Y a \u00e9ste le dice: Y t\u00fa gobierna sobre cinco ciudades&#8221;. Esto es, brille tu justicia sobre las almas en que has imbuido la fe.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">20-23a.<\/span> El colocar la moneda en un sudario, es tanto como sepultar los dones recibidos bajo el ocio de una muelle pereza. Pero lo mismo que dijo para excusarse se convirti\u00f3 en su acusaci\u00f3n. Por esto sigue: &#8220;Entonces \u00e9l le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te condeno&#8221;. Es llamado mal siervo, porque fue perezoso en el cumplimiento de su deber, y soberbio en acusar el juicio del Se\u00f1or. &#8220;Sab\u00edas que yo era hombre severo, que llevo lo que no puse, y siego lo que no he sembrado, \u00bfpor qu\u00e9 no pusiste mi dinero en el banco?&#8221;. Como diciendo: Si sab\u00edas que yo era duro y que me gusta utilizar lo ajeno, \u00bfpor qu\u00e9 este pensamiento no te ha llenado de premura, previendo que yo hab\u00eda de buscar lo m\u00edo con mayor solicitud? El dinero o la plata es la predicaci\u00f3n del Evangelio y la palabra divina, porque la palabra de Dios es santa y pura como el oro probado por el fuego (Sal 11). Esta palabra del Se\u00f1or deb\u00eda ponerse en el banco, o lo que es lo mismo, inculcarla en los corazones que est\u00e1n dispuestos y preparados.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">23b.<\/span> El que recibe el dinero de la palabra creyendo en lo que se le ense\u00f1a, queda obligado a devolverlo con ganancias trabajando; o bien que, seg\u00fan lo que ha o\u00eddo, procure entender lo que a\u00fan no ha aprendido por boca de los predicadores.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">24-26.<\/span> En sentido espiritual esto quiere decir (seg\u00fan yo creo), que cuando entrase la plenitud de las gentes se salvar\u00eda todo Israel (Rom 11) y que entonces se conceder\u00eda la abundancia de la gracia espiritual a los doctores.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">13-14.<\/span> Las diez ciudades son las almas, a las que preside con derecho el que haya depositado en el coraz\u00f3n de los hombres el tesoro del Se\u00f1or y su santa palabra como plata acrisolada (Sal 11). Porque as\u00ed como se dice que Jerusal\u00e9n ha sido edificada como una ciudad (Sal 120), as\u00ed sucede con las almas pac\u00edficas; y del mismo modo que los \u00e1ngeles gobiernan, as\u00ed gobernar\u00e1n tambi\u00e9n los que merezcan la vida de los \u00e1ngeles.<br \/>\nProsigue: &#8220;Y vino otro, y dijo: Se\u00f1or, tu mina ha ganado cinco minas&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">18-19.<\/span> O bien, adquiri\u00f3 cinco minas el que ense\u00f1a la moral, porque son cinco los sentidos corporales; el que adquiri\u00f3 diez, el duplo, representa a aquellos que ense\u00f1an los preceptos m\u00edsticos de la ley y la santidad de la moral. Tambi\u00e9n podemos entender aqu\u00ed por diez minas las diez palabras (esto es, la doctrina de la ley), y las cinco minas son las ense\u00f1anzas de la doctrina, pero el legisperito debe ser perfecto en todas las cosas. Y con raz\u00f3n dice, hablando de los jud\u00edos, que s\u00f3lo dos hab\u00edan devuelto el dinero multiplicado, no ciertamente por el dinero, sino por su buena administraci\u00f3n. Porque una cosa es la usura del dinero, y otra la de la doctrina celestial.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">24-26.<\/span> Nada dice de los dem\u00e1s siervos, que pr\u00f3digos han perdido como deudores lo que hab\u00edan recibido. En los dos siervos que ganaron se designa a los pocos que son destinados dos veces al cultivo de la vi\u00f1a; en los dem\u00e1s a todos los jud\u00edos. Prosigue: &#8220;Y ellos le dijeron: Se\u00f1or, que tiene diez minas&#8221;; y para que no se crea que esto no es justo, a\u00f1ade: &#8220;Que a todo aqu\u00e9l que tuviere se le dar\u00e1&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">11.<\/span> Pero el Se\u00f1or les desvanece la ilusi\u00f3n de sus pensamientos; porque el reino de Dios no es sensible. Manifiesta tambi\u00e9n que, como Dios, conoce sus pensamientos, proponi\u00e9ndoles la siguiente par\u00e1bola. Prosigue: &#8220;Dijo, pues: Un hombre noble fue a una tierra distante a recibir all\u00ed un reino y despu\u00e9s volverse&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">20-21.<\/span> Con el lienzo o sudario se vela la cara de los muertos. Con raz\u00f3n, pues, se dice que este perezoso hab\u00eda envuelto la mina en un lienzo, porque ocult\u00e1ndola y no usando de ella, no mejor\u00f3 su condici\u00f3n ni aument\u00f3 su valor.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">24-27.<\/span> Porque como ha aumentado las diez, duplic\u00e1ndolas, es evidente que duplicando un n\u00famero mayor dar\u00e1 un beneficio m\u00e1s importante a su Se\u00f1or. Se le quitar\u00e1 aun lo que tiene al desidioso y ocioso que no se esfuerza en aumentar lo que tiene. Por esto sigue: &#8220;Mas al que no tiene se le quitar\u00e1 aun lo que tiene&#8221;, para que no sea infructuoso el dinero del Se\u00f1or, siendo as\u00ed que puede darle a otros que lo aumenten. Esto no se refiere s\u00f3lo a la predicaci\u00f3n y a la ense\u00f1anza, sino tambi\u00e9n a las virtudes morales; porque el Se\u00f1or nos da por ellas sus gracias, dotando a uno del ayuno, a otro de la oraci\u00f3n, a otro de la mansedumbre y de la humildad, cuyas virtudes multiplicaremos si vigilamos; pero si nos damos a la ociosidad, las perderemos. Despu\u00e9s a\u00f1ade hablando de los contrarios: &#8220;Y en cuanto a aquellos mis enemigos que no quisieron que yo reinase sobre ellos, matadlos&#8221;, etc.<\/p>\n<p>A quienes entregar\u00e1 a la muerte arroj\u00e1ndolos al fuego exterior, pero en este mundo fueron inmolados de una manera lamentable por el ej\u00e9rcito romano.<\/p>\n<h2><span id=\"Crisostomo\">Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span> Acostumbra la Sagrada Escritura a usar como se\u00f1al de perfecci\u00f3n el n\u00famero diez, para pasar del cual es preciso empezar otra vez por la unidad, como si la decena tuviese un t\u00e9rmino, y por eso se dice en la distribuci\u00f3n de los talentos que ha llegado hasta la perfecci\u00f3n del divino servicio el que ha recibido diez minas.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15.<\/span> La Sagrada Escritura hace menci\u00f3n de dos reinos de Dios: el uno de la creaci\u00f3n, en virtud del cual es considerado como el rey del Universo por derecho de la creaci\u00f3n, y el otro de la sumisi\u00f3n, seg\u00fan el cual domina sobre los justos sometidos a El voluntariamente, y \u00e9ste es el reino que se dice recibi\u00f3 (<i>hom. 39, in 1 ad Cor.<\/i>). <\/p>\n<p><span class=\"cv\">16-19.<\/span> En efecto; porque con los bienes de la tierra no se enriquece uno si no se empobrece otro; pero respecto de las cosas espirituales no puede enriquecerse uno sin enriquecer a los dem\u00e1s. En las cosas corporales, pues, disminuye esta participaci\u00f3n; en las espirituales aumenta.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">23b.<\/span> En las riquezas materiales, los que deben no est\u00e1n obligados m\u00e1s que a conservarlas, porque han de entregar tanto cuanto reciben, y nada m\u00e1s se les exige. Mas en las cosas divinas, no solamente tenemos obligaci\u00f3n de conservarlas, sino que se nos amonesta para que las aumentemos. Por esto sigue: &#8220;Para que cuando volviese lo tomara con las ganancias&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">24.<\/span> Por tanto, dice a los que estaban presentes: &#8220;quitadle la mina&#8221;, porque no es propio del prudente el castigar por s\u00ed mismo, sino que necesita de otro cualquiera (esto es, de un ministro), para que ejecute lo que el juez le ordene; porque no es Dios mismo quien aplica los castigos, sino que lo hace por medio de sus \u00e1ngeles (<i>Hom. 43 in Acta versus finem<\/i>).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">27.<\/span> Esto es contra los marcionitas <a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"> [1]<\/a>; porque Jesucristo dice: &#8220;Traed a mis enemigos y matadlos en mi presencia&#8221;; no obstante, \u00e9stos dicen que Jesucristo es bueno pero que es malo el Dios del Antiguo Testamento. Pero es evidente que el Padre y el Hijo hacen una misma cosa; porque el Padre env\u00eda un ej\u00e9rcito a su vi\u00f1a (Mt 21), y el Hijo hace matar en su presencia a los enemigos<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\"> [2]<\/a>.<\/p>\n<p>Esta par\u00e1bola de San Lucas se diferencia de la que refiere San Mateo hablando de los talentos. En la primera el mismo capital recibido da diferentes productos porque con una mina uno gan\u00f3 diez talentos y el otro gan\u00f3 cinco; y en la de San Mateo dice lo contrario, porque el que recibi\u00f3 dos gan\u00f3 otros dos, y el que recibi\u00f3 cinco gan\u00f3 otros cinco; por tanto los premios no son iguales (<i>Hom. 79 in Math.<\/i>). <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p align=\"left\"; class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\";><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1] <\/a> Originario de S\u00ednope, en el Ponto (en la actual Turqu\u00eda), Marci\u00f3n dio origen a la herej\u00eda que lleva su nombre (marcionismo). Naci\u00f3, seg\u00fan se cree, a principios del siglo II. Ense\u00f1aba que uno es el Dios del Antiguo Testamento, creador del mundo material, justiciero y malo, y otro distinto el Dios del Nuevo Testamento, Padre bondadoso y Redentor de misericordia. Consecuencia de esto es el rechazo del Antiguo Testamento y la aceptaci\u00f3n del Nuevo, depurado de toda doctrina que lo asemeje al juda\u00edsmo; de all\u00ed que s\u00f3lo aceptara diez libros del canon neotestamentario negando la inspiraci\u00f3n de Mateo, Marcos y Juan, las cartas pastorales y la carta a los Hebreos entre otros. Desde su rechazo a la materia, profesa una cristolog\u00eda docetista, negando la humanidad real del Se\u00f1or Jes\u00fas. Marci\u00f3n fund\u00f3 una Iglesia heterodoxa que alcanz\u00f3 cierta difusi\u00f3n, subsistiendo incluso hasta el inicio del Medioevo. Fue combatido por los grandes apologistas: San Ireneo, Or\u00edgenes, Tertuliano, Justino, etc.<\/p>\n<p class=\"textoNota\";><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2] <\/a> Indica la continuidad y unidad entre la concepci\u00f3n de Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento. La figura utilizada, propia del estilo oratorio, no debe llevarnos a creer que Jes\u00fas es cruel. Son figuras que indican que los pecadores sufren la consecuencia de sus propios pecados.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo\">San Cirilo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">11-12.<\/span> El esp\u00edritu de esta par\u00e1bola describe todos los misterios de Jesucristo desde el primero hasta el \u00faltimo, porque Dios se ha hecho hombre existiendo como Verbo, y aun cuando se ha convertido en siervo, es, sin embargo, noble, seg\u00fan su inefable nacimiento del Padre.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">13.<\/span> Subiendo, pues, a los cielos, est\u00e1 sentado a la diestra de la majestad en lo Alto (Heb 1); y antes de subir dispensa a los creyentes diferentes gracias divinas, as\u00ed como las facultades del amo pueden trasmitirse a los siervos para que las hagan fructificar, haci\u00e9ndolos dignos de recompensa. Prosigue: &#8220;Y habiendo llamado a diez de sus siervos, les dio diez minas&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">14.<\/span> Hay mucha diferencia, sin embargo, entre \u00e9stos y aquellos que han combatido el reino de Dios, de los cuales dice: &#8220;Mas los de su ciudad le aborrec\u00edan&#8221;, etc. Esto es lo que Jesucristo reproch\u00f3 a los jud\u00edos dici\u00e9ndoles: &#8220;Ahora me han visto, y me aborrecen a m\u00ed y a mi Padre&#8221; (Jn 15,24). Renunciaron a su reino, diciendo a Pilato: &#8220;No tenemos otro rey que el C\u00e9sar&#8221; (Jn 19,15).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">16.<\/span> Cuando vuelva Jesucristo despu\u00e9s de recibido su reino, merecer\u00e1n alabanzas los ministros de la palabra, y tendr\u00e1n suma complacencia en los honores celestiales, porque multiplicaron el talento habiendo adquirido otros muchos. Por esto a\u00f1ade: &#8220;Lleg\u00f3, pues, el primero y dijo: Se\u00f1or, tu mina ha ganado diez minas&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">20-24.<\/span> Es obligaci\u00f3n de los doctores inculcar en los oyentes la doctrina santa y provechosa; pero corresponde a la gracia divina el atraer obedientes a los que la oyen, haciendo fecundo su entendimiento. No merece, por tanto, alabanza este siervo ni se hizo acreedor a que se le honre, sino que m\u00e1s bien debe conden\u00e1rsele por perezoso. Por esto sigue: &#8220;Y dijo a los que estaban all\u00ed: quitadle la mina y d\u00e1dsela al que tiene diez&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_in_Isaiae_cap_13_visione_13\">San Basilio, <i>in Isaiae, cap. 13 visione 13<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">27.<\/span> El Se\u00f1or no s\u00f3lo es noble seg\u00fan la Divinidad sino tambi\u00e9n seg\u00fan su naturaleza humana, puesto que descend\u00eda de David seg\u00fan la carne. Se hab\u00eda marchado a una regi\u00f3n muy distante, no tanto por la distancia local como por sus condiciones naturales. Porque el mismo Dios est\u00e1 cerca de nosotros cuando nos aproximan a El nuestras buenas obras, y est\u00e1 distante siempre que, esforz\u00e1ndonos por perdernos, nos colocamos a distancia de El. Vino, por lo tanto, a esta regi\u00f3n terrena muy distante de Dios para recibir el reino de los gentiles, seg\u00fan las palabras del Salmo: &#8220;P\u00eddeme y te dar\u00e9 todas las gentes como heredad tuya&#8221; (Sal 2,8).<\/p>\n<h2><span id=\"Griego\">Griego<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">13-14.<\/span> Pero como recibi\u00f3 la gracia de los propios bienes se le dice que mande en diez ciudades. Acerca de estas promesas, juzgando algunos de una manera baja, creen que se habr\u00e1n de conceder dignidades y prefecturas en la Jerusal\u00e9n de la tierra reparada con piedras preciosas si cumplen bien con Jesucristo, dominada su alma por la ambici\u00f3n del poder y de las preferencias.<\/p>\n<h2><span id=\"Tito_Bostrense\">Tito Bostrense<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">28.<\/span> Como el Se\u00f1or hab\u00eda dicho: &#8220;El reino de Dios se acerca&#8221;, viendo que sub\u00eda a Jerusal\u00e9n, cre\u00edan que se encaminaba all\u00ed para empezar el reino de Dios. Una vez terminada la par\u00e1bola en la que enmend\u00f3 el error predicho, y habiendo manifestado que todav\u00eda no hab\u00eda vencido a la muerte que se le preparaba, se encamina hacia su pasi\u00f3n subiendo a Jerusal\u00e9n. Por esto dice: &#8220;Y dicho esto, iba delante subiendo a Jerusal\u00e9n&#8221;.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Calcuta\">Santa Teresa de Calcuta<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_El_trabajo_y_el_servicio\">Escritos: El trabajo y el servicio.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">El amor m\u00e1s grande, cap. 5<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abPuesto que has sido fiel en lo poco, recibe autoridad sobre diez ciudades\u00bb<\/p>\n<p>Hagamos lo que hagamos, aunque solo sea ayudar a alguien a atravesar la  calle, se lo estamos haciendo a Jes\u00fas. Incluso ofrecer a alguien un vaso de agua es  d\u00e1rselo a Jes\u00fas. Esta es una peque\u00f1\u00edsima ense\u00f1anza, pero cada vez m\u00e1s  importante. No hemos de tener miedo de proclamar el amor de Cristo ni de amar  como \u00c9l am\u00f3.          <\/p>\n<p>El trabajo que hagamos, por peque\u00f1o y humilde que sea, convirt\u00e1moslo en un  acto de amor a Cristo. Pero por hermoso que sea el trabajo, no nos apeguemos a  \u00e9l, debemos estar dispuestos a dejarlo. El trabajo no es nuestro. Los talentos que  Dios nos ha dado no son nuestros, nos han sido dados para que los usemos por la gloria de Dios. Seamos generosos y usemos todo lo que tenemos por el buen  maestro.           <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tenemos que aprender? A \u00abser mansos y humildes\u00bb(Mt 11,29): si somos  mansos y humildes aprenderemos a orar. Si aprendemos a orar perteneceremos a  Jes\u00fas. Si pertenecemos a Jes\u00fas aprenderemos a creer, y si creemos aprenderemos  a amar, y si amamos aprenderemos a servir.   <\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Los_dones_de_Dios_y_la_libertad_del_hombre\">Homil\u00eda: Los dones de Dios y la libertad del hombre<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre el Libro de los N\u00fameros, n. 12, 3.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab Llam\u00f3 a diez siervos suyos y les reparti\u00f3 diez minas de oro, dici\u00e9ndoles: \u201cNegociad mientras vuelvo\u201d\u00bb (Lc 19,13).<\/p>\n<p>\u00bfTiene el hombre algo que ofrecer a Dios? S\u00ed, su fe y su amor. Es esto lo que Dios pide al hombre tal como est\u00e1 escrito: \u00abAhora, Israel, \u00bfqu\u00e9 es lo que te exige el Se\u00f1or, tu Dios? Que temas al Se\u00f1or, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Se\u00f1or, tu Dios, con todo el coraz\u00f3n y con toda el alma, que guardes los preceptos del Se\u00f1or, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy\u00bb (Dt 10,12). Estas son las ofrendas, estos son los dones que debe presentar al Se\u00f1or. Y para ofrecerle estos dones con todo el coraz\u00f3n es preciso que antes le conozca; es preciso haber bebido antes del conocimiento de su bondad en las aguas profundas de su pozo&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Al escuchar estas palabras deben enrojecer los que niegan que la salvaci\u00f3n del hombre est\u00e1 en poder de su libertad! \u00bfAcaso Dios podr\u00eda pedir alguna cosa al hombre si \u00e9ste no fuera capaz de responder a la petici\u00f3n de Dios y poderle ofrecer lo que le debe? Porque el don de Dios existe, pero tambi\u00e9n debe existir la contribuci\u00f3n del hombre. Por ejemplo, estaba en poder del hombre que una moneda de oro produjera otras diez o que produjera otras cinco; pero pertenece a Dios el que el hombre posea esta moneda de oro con la cual ha podido ganar otras diez. Cuando el hombre ha presentado a Dios las otras diez monedas de oro ganadas por \u00e9l, \u00e9se ha recibido un nuevo don, esta vez no de plata, sino el poder y la realeza sobre diez ciudades.<\/p>\n<p>Igualmente, Dios pidi\u00f3 a Abrah\u00e1n que le ofreciera su hijo Isaac sobre la monta\u00f1a que \u00e9l le indicar\u00eda. Y Abrah\u00e1n, sin dudar, ofreci\u00f3 a su hijo \u00fanico: lo coloc\u00f3 sobre el altar y empu\u00f1o el cuchillo para degollarlo; pero inmediatamente una voz lo retuvo y se le dio un carnero para inmolarlo en lugar de su hijo (Gn 22). Ya lo ves: lo que ofrecemos a Dios queda para nosotros; pero se nos pide la ofrenda a fin de que, present\u00e1ndola, demos testimonio de nuestro amor a Dios y de nuestra fe en \u00e9l.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Serafin_de_Sarov_monje_ortodoxo_ruso\">San Seraf\u00edn de Sarov, monje ortodoxo ruso<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Dialogos_Para_que_vives\">Di\u00e1logos: \u00bfPara qu\u00e9 vives?<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Conversaci\u00f3n con Motovilov.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHaced que fructifiquen durante mi viaje\u00bb (Lc 19,13b).<\/p>\n<p>El verdadero fin de nuestra vida cristiana es la adquisici\u00f3n del Esp\u00edritu de Dios; la oraci\u00f3n, las vigilias, el ayuno, la limosna y los dem\u00e1s actos de virtud hechos en nombre de Cristo, no son otra cosa que medios para alcanzarla&#8230;\u00bfSab\u00e9is bien lo que supone adquirir plata? Pues adquirir el Esp\u00edritu Santo, es semejante.<\/p>\n<p>Para el com\u00fan de las gentes, la finalidad de la vida consiste en la adquisici\u00f3n de plata, en la ganancia. Los nobles, adem\u00e1s, desean obtener honores, se\u00f1ales de distinci\u00f3n y otras recompensas por los servicios que han prestado al Estado. La adquisici\u00f3n del Esp\u00edritu Santo es tambi\u00e9n un capital, pero un capital eterno, fuente de gracias, parecido a los capitales temporales que se obtienen por los mismos procedimientos. Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el hombre-Dios, compara nuestra vida  a un mercado y nuestra actividad en la tierra, a un comercio. A todos nos recomienda: \u00abHacedlos crecer hasta que yo vuelva\u00bb, y San Pablo escribe: \u00abSabed comprar la ocasi\u00f3n, porque vienen d\u00edas malos\u00bb (Ef 5,16). Dicho de otra manera: Espabilaos para obtener los bienes celestes negociando las mercanc\u00edas terrestres. Estas mercanc\u00edas terrestres no son otra cosa que los actos de virtud hechos en nombre de Cristo y que nos traen la gracia del Santo Esp\u00edritu.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo\">San Francisco de Sales, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Ambicion_espiritual\">Serm\u00f3n: Ambici\u00f3n espiritual.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n. X, 69.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abA todo el que tiene, se le dar\u00e1, y al que no tiene, a\u00fan lo que tiene le ser\u00e1 quitado\u00bb (Lc 19,26).<\/p>\n<p>Dios da su gracia a los justos con medida plena y colmada y que rebosa por todas partes, pues la gracia se da, de tal manera, en esta vida, que siempre puede tener aumento su comunicaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Por eso no se puede decir: Ya basta, ya tengo suficiente gracia, o suficientes virtudes; basta de mortificaci\u00f3n, ya la he ejercitado bastante. <\/p>\n<p>Cometer\u00eda gran error quien dijera semejantes palabras; mostrar\u00eda as\u00ed su indigencia y la desgracia que le aflige; pues a esa gente que estima tener ya suficiente, Dios le retirar\u00e1 lo que tiene. <\/p>\n<p>Se dar\u00e1 al que tiene, dice el Se\u00f1or, y al que no tiene se le quitar\u00e1. Esto hay que entenderlo as\u00ed: se dar\u00e1 a aquel que, habiendo recibido mucho y habiendo trabajado mucho, no descansa, sin embargo, pensando que ya no necesita nada m\u00e1s, sino que, con santa y verdadera humildad, reconoce su indigencia. Al que tiene mucho, se le dar\u00e1 m\u00e1s. Pero al que ha recibido alguna gracia y cree tener suficiente, se le quitar\u00e1 lo que tiene y no se le dar\u00e1 nada. <\/p>\n<p>El mundo tiene ambici\u00f3n de adquirir riquezas y honores y jam\u00e1s dice: ya es bastante. \u00a1Qu\u00e9 ceguera!, pues a poco que posea tiene bastante, ya que la gloria, los bienes y dignidades demasiados causan la muerte y la p\u00e9rdida de las almas. <\/p>\n<p>Claro que, en esas cosas, se puede decir: ya tengo suficiente, con esto me contento. Pero en los bienes espirituales, \u00a1oh! nunca pensemos mientras estamos en este exilio, que ya tenemos bastante, sino que hemos de disponernos continuamente a recibir un aumento de gracia.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Enciclica_Caritas_in_veritate_Ecologia_cristiana\">Enc\u00edclica \u201cCaritas in veritate\u201d: Ecolog\u00eda cristiana.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">\u00a7 48.50.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abH\u00e1ganlas producir\u00bb (cf. Lc 19,13).<\/p>\n<p>El ambiente natural es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. [\u2026] El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervenci\u00f3n creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus leg\u00edtimas necesidades \u2014materiales e inmateriales\u2014 respetando el equilibrio inherente a la creaci\u00f3n misma. Si se desvanece esta visi\u00f3n, se acaba por considerar la naturaleza como un tab\u00fa intocable o, al contrario, por abusar de ella. Ambas posturas no son conformes con la visi\u00f3n cristiana de la naturaleza, fruto de la creaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>La naturaleza es expresi\u00f3n de un proyecto de amor y de verdad. Ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como \u00e1mbito de vida. Nos habla del Creador (cf. Rm 1,20) y de su amor a la humanidad. Est\u00e1 destinada a encontrar la \u00abplenitud\u00bb en Cristo al final de los tiempos (cf. Ef 1,9-10;Col 1,19-20). Tambi\u00e9n ella, por tanto, es una \u00abvocaci\u00f3n\u00bb. La naturaleza est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n no como un \u00abmont\u00f3n de desechos esparcidos al azar\u00bb, sino como un don del Creador que ha dise\u00f1ado sus estructuras intr\u00ednsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para \u00abguardarla y cultivarla\u00bb (cf. Gn 2,15). [\u2026]<\/p>\n<p>Es l\u00edcito que el hombre gobierne responsablemente la naturaleza para custodiarla, hacerla productiva y cultivarla tambi\u00e9n con m\u00e9todos nuevos y tecnolog\u00edas avanzadas, de modo que pueda acoger y alimentar dignamente a la poblaci\u00f3n que la habita. En nuestra tierra hay lugar para todos: en ella toda la familia humana debe encontrar los recursos necesarios para vivir dignamente [\u2026]. Pero debemos considerar un deber muy grave el dejar la tierra a las nuevas generaciones en un estado en el que puedan habitarla dignamente y seguir cultiv\u00e1ndola.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Josemaria_Escriva_de_Balaguer_presbitero\">San Josemar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Matar_el_tiempo_que_pena\">Homil\u00eda: Matar el tiempo, \u00a1qu\u00e9 pena!<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda en Amigos de Dios.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHacedla fructificar\u00bb (Lc 19,13b).<\/p>\n<p>\u201cSe\u00f1or, aqu\u00ed tienes tu pieza de oro, la guard\u00e9 en un pedazo de tela\u201d. \u00bfDe qu\u00e9 se va a ocupar despu\u00e9s este hombre si ha abandonado su instrumento de trabajo? De manera irresponsable opt\u00f3 por la soluci\u00f3n m\u00e1s c\u00f3moda, la de devolver lo que hab\u00eda recibido. \u00a1Se dedicar\u00e1 a matar el tiempo: los minutos, las horas, los d\u00edas, los meses, los a\u00f1os, la vida!  Los otros se han esforzado mucho negociando, preocup\u00e1ndose noblemente por devolver a su amo m\u00e1s de lo que recibieron, el fruto leg\u00edtimo, porque la recomendaci\u00f3n fue muy concreta: \u201cHacedlo fructificar hasta que yo vuelva\u201d; encargaos de este trabajo para sacar provecho hasta que vuestro amo regrese. Pero \u00e9l, en revancha, no hace nada con la pieza; este hombre estropea su existencia.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima no vivir m\u00e1s que para matar su tiempo, ese tesoro de Dios! Nada puede excusar un comportamiento semejante. San Juan Cris\u00f3stomo escribe: \u201cQue nadie diga: no dispongo m\u00e1s que de un talento, no puedo hacer nada con \u00e9l. Con un solo talento puedes actuar de forma meritoria\u201d. Triste cosa es no sacar provecho, hacer rendir todas las capacidades, peque\u00f1as o grandes, que Dios concede al hombre para que se dedique a servir a las almas y a la sociedad! Cuando, por ego\u00edsmo, el cristiano se encoge, se esconde, se desinteresa, en una palabra, cuando mata su tiempo, se arriesga mucho a matar <\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Trabajo_humano_y_Reino_de_Dios\">Homil\u00eda: Trabajo humano y Reino de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Ante los trabajadores en Luxemburgo, mayo 1985.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHacedlos fructificar\u00bb (Lc 19,23).<\/p>\n<p>Cuando Dios cre\u00f3 la humanidad, el hombre y la mujer, dijo: \u201cSed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla\u201d (cf Gn 1,28). Este es, de alguna manera, el primer mandamiento de Dios, relacionado con el orden de la creaci\u00f3n. El trabajo humano corresponde a la voluntad de Dios. Cuando decimos: \u201cH\u00e1gase tu voluntad&#8230;\u201d nos referimos tambi\u00e9n al trabajo que llena todas las jornadas de nuestra vida. Nos damos cuenta que cumplimos esta voluntad del creador cuando nuestro trabajo y las relaciones humanas que genera est\u00e1n impregnados de los valores de la iniciativa, del coraje, de la confianza, de la solidaridad que son otros tanto reflejos de la imagen de Dios en nosotros&#8230;<\/p>\n<p>El creador ha dotado al hombre del poder de dominar la tierra. Le conf\u00eda el dominio de la naturaleza por el propio trabajo, por sus capacidades para llegar a un desarrollo feliz de su propia personalidad y de la comunidad entera. Por su trabajo, el hombre obedece a Dios y responde a su confianza. Esto no est\u00e1 ajeno a la petici\u00f3n del Padrenuestro: \u201cVenga a nosotros tu reino.\u201d El hombre act\u00faa para que el plan de Dios se realice, consciente de ser imagen y semejanza de Dios y de haber recibido de \u00e9l su fuerza, su inteligencia, sus aptitudes para realizar una comunidad de vida por el amor desinteresado hacia sus hermanos. Todo lo bueno y positivo en la vida del hombre se desarrolla y llega a su meta aut\u00e9ntica en el Reino de Dios. Hab\u00e9is escogido bien el lema: \u201cReino de Dios, vida del hombre,\u201d porque la causa de Dios y la causa del hombre est\u00e1n ligadas la una a la otra. El mundo progresa hacia el Reino de Dios gracias a los dones de Dios que permiten el dinamismo del hombre. Dicho de otro modo: orar para que venga el Reino de Dios significa orientar todo el ser hacia aquella realidad que es el fin \u00faltimo del trabajo del hombre.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_Trabajo_humano_y_Reino_de_Dios-2\">Homil\u00eda: Trabajo humano y Reino de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">En Tuxla Guti\u00e9rrez (M\u00e9xico), 11-05-1990.<\/p>\n<p>&#8230;4. \u201cLa Iglesia \u2014he escrito en la Enc\u00edclica \u201cSollicitudo Rei Socialis\u201d\u2014 sabe bien que ninguna realidad temporal se identifica con el Reino de Dios, pero que todas ellas no hacen m\u00e1s que reflejar y en cierto modo anticipar la gloria de ese Reino, que esperamos al final de la historia, cuando el Se\u00f1or vuelva. Pero la espera no podr\u00e1 ser nunca una excusa para desentenderse de los hombres en su situaci\u00f3n personal concreta y en su vida social, nacional e internacional, en la medida en que \u00e9sta \u2014sobre todo ahora\u2014 condiciona a aquella. Aunque imperfecto y provisional, nada de lo que se puede y debe realizar mediante el esfuerzo solidario de todos y la gracia divina en un momento dado de la historia, para hacer &#8221; m\u00e1s humana &#8221; la vida de los hombres, se habr\u00e1 perdido ni habr\u00e1 sido en vano\u201d (Sollicitudo Rei Socialis 48).<\/p>\n<p>6. Y, acompa\u00f1ando ese esfuerzo por vivir cristianamente, habr\u00e1 tambi\u00e9n un empe\u00f1o por mejorar vuestra situaci\u00f3n humana en sus m\u00e1s variados aspectos: cultural, econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico. La b\u00fasqueda del Reino de Dios incluye tambi\u00e9n esas nobles realidades humanas. Aquellas palabras del Se\u00f1or, que ordena a los siervos de la par\u00e1bola: \u201cNegociad los talentos hasta que vuelva\u201d (Lc 19,13), no pueden ser entendidas en un sentido meramente espiritualista, como si el hombre fuera s\u00f3lo alma.<\/p>\n<p>Cristo nos previene frente al peligro de trastocar el orden de valores y amar a las criaturas por encima del Creador: \u201cNo pod\u00e9is servir a Dios y al dinero\u201d (Mt 6,24); pero tambi\u00e9n nos advierte del peligro de la pereza y de la cobard\u00eda, del peligro de enterrar en tierra el talento otorgado por el Se\u00f1or (cf. Ib\u00edd. 25, 25). El desarrollo humano contribuye a la instauraci\u00f3n del Reino (Gaudium et spes). Y en ese desarrollo, cada uno debe ser protagonista (Populorum progressio, 55).<\/p>\n<p>Deben serlo en primer lugar, aquellos a quienes incumbe una mayor responsabilidad social o posibilidades econ\u00f3micas. Estos han de recordar que son s\u00f3lo administradores de esos bienes y que deber\u00e1n dar cuenta de su administraci\u00f3n (cf. Lc Lc 16,2).<\/p>\n<p>Han de ser igualmente protagonistas los menos favorecidos&#8230; Cada uno debe actuar de acuerdo con su propia responsabilidad, sin esperar todo de las estructuras sociales, asistenciales, o pol\u00edticas, o de la ayuda de otras personas con m\u00e1s posibilidades. \u201cCada uno debe descubrir y aprovechar lo mejor posible el espacio de su propia libertad. Cada uno deber\u00eda llegar a ser capaz de iniciativas que respondan a las propias exigencias de la sociedad\u201d (Ib\u00edd.).<\/p>\n<p>Por tanto, queridos hermanos y hermanas, hab\u00e9is de esforzaros en poner los medios que est\u00e9n a vuestro alcance sabiendo, por otra parte, que hemos puesto en Dios toda nuestra confianza: \u201c\u00bfQui\u00e9n de vosotros puede por m\u00e1s que se preocupe, a\u00f1adir una hora al tiempo de su vida?\u201d (Mt 6,27).<\/p>\n<h3><span id=\"Carta_enciclia_Evangelium_vitae\">Carta enc\u00edclia Evangelium vitae<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">n. 52<\/p>\n<p>&#8230;El hombre, imagen viva de Dios, es querido por su Creador como rey y se\u00f1or. \u00ab Dios cre\u00f3 al hombre \u2014escribe san Gregorio de Nisa\u2014 de modo tal que pudiera desempe\u00f1ar su funci\u00f3n de rey de la tierra&#8230; El hombre fue creado a imagen de Aqu\u00e9l que gobierna el universo. Todo demuestra que, desde el principio, su naturaleza est\u00e1 marcada por la realeza&#8230; Tambi\u00e9n el hombre es rey. Creado para dominar el mundo, recibi\u00f3 la semejanza con el rey universal, es la imagen viva que participa con su dignidad en la perfecci\u00f3n del modelo divino\u00bb.<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"> [1]<\/a> Llamado a ser fecundo y a multiplicarse, a someter la tierra y a dominar sobre todos los seres inferiores a \u00e9l (cf. Gn 1,28), el hombre es rey y se\u00f1or no s\u00f3lo de las cosas, sino tambi\u00e9n y sobre todo de s\u00ed mismo<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\"> [2]<\/a> y, en cierto sentido, de la vida que le ha sido dada y que puede transmitir por medio de la generaci\u00f3n, realizada en el amor y respeto del designio divino. Sin embargo, no se trata de un se\u00f1or\u00edo absoluto, sino ministerial, reflejo real del se\u00f1or\u00edo \u00fanico e infinito de Dios. Por eso, el hombre debe vivirlo con sabidur\u00eda y amor, participando de la sabidur\u00eda y del amor inconmensurables de Dios. Esto se lleva a cabo mediante la obediencia a su santa Ley: una obediencia libre y gozosa (cf. Ps 119), que nace y crece siendo conscientes de que los preceptos del Se\u00f1or son un don gratuito confiado al hombre siempre y s\u00f3lo para su bien, para la tutela de su dignidad personal y para la consecuci\u00f3n de su felicidad.<\/p>\n<p>Como sucede con las cosas, y m\u00e1s a\u00fan con la vida, el hombre no es due\u00f1o absoluto y \u00e1rbitro incensurable, sino \u2014y aqu\u00ed radica su grandeza sin par\u2014 que es \u00ab administrador del plan establecido por el Creador \u00bb. <a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\"> [3]<\/a><\/p>\n<p>La vida se conf\u00eda al hombre como un tesoro que no se debe malgastar, como un talento a negociar. El hombre debe rendir cuentas de ella a su Se\u00f1or (cf. Mt 25,14-30 Lc 19,12-27).<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p align=\"left\"; class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\";><a title=\"\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1] <\/a> La creaci\u00f3n del hombre, 4: PG 44, 136.<\/p>\n<p class=\"textoNota\";><a title=\"\" href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2] <\/a> Cf. S. Juan Damasceno, La fe recta, 2, 12: PG 94, 920.922, citado en S. Tom\u00e1s de Aquino, Summa Theologiae, I-II 1,1, Prol.<\/p>\n<p class=\"textoNota\";><a title=\"\" href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3] <\/a> Pablo VI, Carta enc. Humanae vitae (25 julio 1968), HV 13: AAS 60 ( 1968), 489.<\/p>\n<h3><span id=\"Enciclica_Laborem_exercens\">Enc\u00edclica Laborem exercens:<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">n. 27.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHacedlos fructificar\u00bb (Lc 19,13).<\/p>\n<p>El sudor y el esfuerzo que el trabajo necesariamente comportan en la actual condici\u00f3n de la humanidad, ofrecen al cristiano y a todo hombre, que es tambi\u00e9n llamado a seguir a Cristo, la posibilidad de participar en el amor y la obra que Cristo vino a llevar a cabo. Esta obra de salvaci\u00f3n se realizo a trav\u00e9s del sufrimiento y la muerte en cruz. Soportando el cansancio del trabajo en uni\u00f3n con Cristo crucificado por nosotros, el hombre, en alguna manera, colabora con el Hijo de Dios a la redenci\u00f3n de la humanidad. Se presenta como el verdadero disc\u00edpulo de Jes\u00fas llevando, a su vez, la cruz de cada d\u00eda en su actividad propia. <\/p>\n<p>Cristo, \u00abaceptando morir por todos nosotros, pecadores, nos ense\u00f1a con su ejemplo que tambi\u00e9n debemos cargar esta cruz que el mundo hace recaer sobre las espaldas de los que persiguen la justicia y la paz\u00bb. Sin embargo, al mismo tiempo \u00abconstituido Se\u00f1or por su resurrecci\u00f3n, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra, obra ya por la virtud de su Esp\u00edritu en el coraz\u00f3n del hombre, no s\u00f3lo despertando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robusteciendo tambi\u00e9n con ese deseo aquellos generosos prop\u00f3sitos con los que la familia humana intenta hacer m\u00e1s llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin\u00bb (Vaticano II, GS 38).<\/p>\n<p>En el trabajo humano, el cristiano encuentra una peque\u00f1a parte de la cruz de Cristo, y la acepta en esp\u00edritu de redenci\u00f3n tal como Cristo acept\u00f3 su cruz por nosotros. En el trabajo, gracias a la luz que nos penetra por la resurrecci\u00f3n de Cristo, encontramos siempre un resplandor de la vida nueva, del bien nuevo. Encontramos como un anuncio de \u00abun cielo nuevo y una tierra nueva\u00bb (Ap 21,1) a los que el hombre colabora precisamente con el esfuerzo del trabajo.<\/p>\n<h3><span id=\"Enciclica_Laborem_exercens-2\">Enc\u00edclica \u201cLaborem exercens\u201d<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">n. 26.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHacedlos fructificar\u00bb (Lc 19,13).<\/p>\n<p>En la vida de Cristo y en sus par\u00e1bolas se encuentra el evangelio sobre el trabajo. Es lo que Jes\u00fas hizo y ense\u00f1\u00f3. (cf Hch 1,1) A esta luz, la Iglesia ha proclamado siempre aquello que encontramos expresado de modo actual en las ense\u00f1anzas del Concilio Vaticano II: \u201cLa actividad humana, as\u00ed como procede del hombre, est\u00e1 tambi\u00e9n ordenada al hombre. Pues el hombre, cuando act\u00faa, no s\u00f3lo cambia las cosas y la sociedad, sino que tambi\u00e9n se perfecciona a s\u00ed mismo. Aprende mucho, cultiva sus facultades, sale de s\u00ed y se trasciende. Si este crecimiento es rectamente comprendido, vale m\u00e1s que las riquezas exteriores que puedan acumularse. El hombre vale m\u00e1s por lo que es que por lo que tiene&#8230;Por tanto \u00e9sta es la norma de la actividad humana: que, seg\u00fan el designio y la voluntad divina, concuerde con el bien genuino del g\u00e9nero humano y permita al hombre individual y socialmente cultivar y realizar plenamente su vocaci\u00f3n.\u201d (GS 35)<\/p>\n<p>En esta visi\u00f3n de los valores del trabajo humano, es decir, en esta espiritualidad del trabajo, se explica perfectamente lo que sigue en el mismo documento acerca de la recta significaci\u00f3n del progreso: \u201cTodo lo que los hombres hacen para conseguir una mayor justicia, una m\u00e1s amplia fraternidad y una ordenaci\u00f3n m\u00e1s humana en las relaciones sociales, vale m\u00e1s que los progresos t\u00e9cnicos. Pues estos progresos pueden ofrecer, como si dij\u00e9ramos, la materia para la promoci\u00f3n humana, pero por s\u00ed solos no pueden de ninguna manera llevarla a cabo.\u201d (id.)<\/p>\n<p>Esta doctrina sobre el problema del progreso y del desarrollo, -tema dominante en la mentalidad contempor\u00e1nea-, s\u00f3lo se comprende como fruto de una probada espiritualidad del trabajo y \u00fanicamente sobre la base de una tal espiritualidad se puede realizar y poner en pr\u00e1ctica esta doctrina. <\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica_nn_1934-1938\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, nn. 1934-1938 <\/span><\/h2>\n<p><span class=\"subTitulo\">Igualdad y diferencias entre los hombres<\/span><\/p>\n<p>1934 Creados a imagen del Dios \u00fanico y dotados de una misma alma racional, todos los hombres poseen una misma naturaleza y un mismo origen. Rescatados por el sacrificio de Cristo, todos son llamados a participar en la misma bienaventuranza divina: todos gozan por tanto de una misma dignidad.<\/p>\n<p>1935 La igualdad entre los hombres se deriva esencialmente de su dignidad personal y de los derechos que dimanan de ella:<\/p>\n<p>Hay que superar y eliminar, como contraria al plan de Dios, toda forma de discriminaci\u00f3n en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condici\u00f3n social, lengua o religi\u00f3n. (GS 29,2).<\/p>\n<p>1936 Al venir al mundo, el hombre no dispone de todo lo que es necesario para el desarrollo de su vida corporal y espiritual. Necesita de los dem\u00e1s. Ciertamente hay diferencias entre los hombres por lo que se refiere a la edad, a las capacidades f\u00edsicas, a las aptitudes intelectuales o morales, a las circunstancias de que cada uno se pudo beneficiar, a la distribuci\u00f3n de las riquezas (GS 29,2). Los \u2018talentos\u2019 no est\u00e1n distribuidos por igual (cf Mt 25, 14-30, Lc 19,11-27).<\/p>\n<p>1937 \u201cEstas diferencias pertenecen al plan de Dios, que quiere que cada uno reciba de otro aquello que necesita, y que quienes disponen de \u2018talentos\u2019 particulares comuniquen sus beneficios a los que los necesiten. Las diferencias alientan y con frecuencia obligan a las personas a la magnanimidad, a la benevolencia y a la comunicaci\u00f3n. Incitan a las culturas a enriquecerse unas a otras:<\/p>\n<p>Yo no doy todas las virtudes por igual a cada uno&#8230; hay muchos a los que distribuyo de tal manera, esto a uno, aquello a otro&#8230; A uno la caridad, a otro la justicia, a \u00e9ste la humildad, a aqu\u00e9l una fe viva&#8230; En cuanto a los bienes temporales las cosas necesarias para la vida humana las he distribuido con la mayor desigualdad, y no he querido que cada uno posea todo lo que le era necesario para que los hombres tengan as\u00ed ocasi\u00f3n, por necesidad, de practicar la caridad unos con otros&#8230; He querido que unos necesitasen de otros y que fuesen mis servidores para la distribuci\u00f3n de las gracias y de las liberalidades que han recibido de m\u00ed. (S. Catalina de Siena, dial. 1, 7).<\/p>\n<p>1938 Existen tambi\u00e9n desigualdades escandalosas que afectan a millones de hombres y mujeres. Est\u00e1n en abierta contradicci\u00f3n con el Evangelio:<\/p>\n<p>La igual dignidad de las personas exige que se llegue a una situaci\u00f3n de vida m\u00e1s humana y m\u00e1s justa. Pues las excesivas desigualdades econ\u00f3micas y sociales entre los miembros o los pueblos de una \u00fanica familia humana resultan escandalosas y se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y tambi\u00e9n a la paz social e internacional (GS 29,3).<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Jesus\">Santa Teresa de Jes\u00fas<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Negociar_con_las_virtudes\">Carta: Negociar con las virtudes.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Cartas, 1007, Aviso IX (Notas)<\/p>\n<p>Interesante discernimiento sobre las virtudes, con las que hay que &#8220;negociar&#8221; y no con las revelaciones. El tema me parece actual, pensando en tantas supuestas &#8220;revelaciones&#8221;.<\/p>\n<p>41. Y a\u00f1ade en el n\u00famero sexto, para que vean, que es mucho mejor camino el de las virtudes, que el de las revelaciones: Que el premio que gozaba en la otra vida, no era por las revelaciones, sino por virtudes.<\/p>\n<p>Como si les dijera: <span class=\"citaBiblia\">Hijas, preven\u00edos de la moneda con que se compra la gloria, para venir a la gloria; porque en la gloria no pasa la moneda de las revelaciones, sino de las virtudes. Dios, cuando dijo: Negotiamini dum venio (Lc 19,13): Negociad, tratad, y contratad, mientras que vengo a juzgaros, no quiso que el trato, y la granjer\u00eda fuese con revelaciones, sino con las virtudes; comprando estas con la mortificaci\u00f3n, con la observancia de los preceptos, con seguir los consejos, con la oraci\u00f3n, con la penitencia, y el sudor, el trabajo, la paciencia, y la cruz. El negociar con los talentos de la gracia, y de la naturaleza, no ha de ser empleando, ni cargando en revelaciones; porque es peligrosa mercadur\u00eda, y cargaz\u00f3n, sino con la imitaci\u00f3n de las virtudes del Se\u00f1or, y de la Virgen, y de los santos; y esta es la moneda, que pasa en la otra vida, y la que en esta granjearon los santos, que est\u00e1 en ella.<\/span><\/p>\n<p>42. Y dice discretamente, no que no tengan revelaciones, porque eso claro est\u00e1 (como hemos dicho) que no es en su mano, sino que no se aficionen a ellas, y que no hagan caso dellas; y que no se gobiernen por ellas, y que se nieguen a ellas. Porque las revelaciones han de mirarse como enfermedades, las cuales no se tienen, sino que se padecen.<\/p>\n<p>44. A\u00f1ade en el mismo n\u00famero, que aunque haya algunas revelaciones ciertas (que s\u00ed habr\u00e1) es mejor dejar las ciertas, por no incurrir en las inciertas, que no gobernarse por las ciertas, con riesgos de perderse por las inciertas.<\/p>\n<p>Es prudent\u00edsimo dictamen, y celestial, como bajado del cielo. Porque en lo que voy a ganar, y no a perder, eso he de hacer, y en lo que voy a perder, y no a ganar, eso tengo de rehusar.<\/p>\n<p>45. Si yo tengo en la Iglesia cuantas verdades he menester para salvarme ya reveladas, y ciertas, infalibles, y de fe, \u00bfqui\u00e9n me mete en embarcarme en un nav\u00edo de revelaciones dudosas, que cuando pienso que me lleva al puerto, den conmigo a pique en la tempestad, y me sepulten en el infierno?<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n deja lo cierto, por lo dudoso? \u00bfQui\u00e9n deja lo seguro por lo peligroso? \u00bfQui\u00e9n deja lo que es de Dios, por lo que es de mi propio juicio, sino quien no tiene rastro de juicio?<\/p>\n<p>46. Yo supongo que sean ciertas mis revelaciones, \u00bfqu\u00e9 me importa, si no me he de salvar por las revelaciones, sino por las virtudes? Pero si fuesen inciertas, y falsas, y me embarcase en ellas, \u00bfqu\u00e9 navegaci\u00f3n era la m\u00eda en la vida espiritual, toda de escollos, de Scilas, y Caribdes? Pues si yo puedo navegar en mar sereno, \u00bfno es locura navegar en el tormentoso?<\/p>\n<p>47. Dir\u00e1 alguno que esto leyere: Pues, se\u00f1or, \u00bfno quer\u00e9is que haya revelaciones en la Iglesia? \u00bfNo ha de haber en ella revelaciones, pues hay en ella almas, que a Dios tratan, y a quien Dios se manifiesta?<\/p>\n<p>No digo yo que no las haya, ni que no las ha de haber, sino que as\u00ed como hay, y ha de haber revelaciones, haya tambi\u00e9n temores, recelos, recatos, consejos, advertencias, y humildad en estas revelaciones; y que haya luz, y letras, y cuidado de no gobernarse por revelaciones, donde est\u00e1 la ley de Dios patente, clara, llana, santa, y descubierta, y de infalible verdad, sin sombras de falsedad.<\/p>\n<p>48. Y as\u00ed el alma, que padece este trabajo, pad\u00e9zcalo como peligro, y trabajo, y no como gozo, alegr\u00eda, y vanidad, y propia satisfacci\u00f3n. Ande en humildad, y consejo. No se tenga por mejor, sino hum\u00edllese, y tema, y tiemble, pensando que es la peor del mundo; y con eso esperando, y confiando en Dios, y obrando, y sirviendo, y obedeciendo a su santa ley, y a su confesor, y haciendo caso de las virtudes, y dejando a [330] Dios las revelaciones; viva, y obre, estimando m\u00e1s (como lo hac\u00edan los santos) la cruz sin revelaciones, que no las revelaciones sin cruz.<\/p>\n<p>49. Y los maestros espirituales no den motivo a las almas para que se aficionen a estas cosas inciertas, dudosas, y peligrosas; y que aunque no hay duda, que cuando Dios las env\u00eda, causan grandes utilidades en las almas, y en la Iglesia: pero no as\u00ed, cuando las almas las solicitan, y los confesores las aplauden, porque esto es sumamente peligroso.<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_de_Aquino\">Santo Tom\u00e1s de Aquino<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Suma_Teologica_La_pusilanimidad\">Suma Teol\u00f3gica: La pusilanimidad<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">II, q. 133, a. 1<\/p>\n<p>ART\u00edCULO 1 \u00bfLa pusilanimidad es pecado?<\/p>\n<p>Objeciones por las que parece que la pusilanimidad no es pecado.<\/p>\n<p>Objeciones: <\/p>\n<p>1. Todo pecado hace malo al hombre, como toda virtud lo hace bueno. Pero el pusil\u00e1nime no es malo, seg\u00fan dice el Fil\u00f3sofo en IV Ethic.. Por tanto, la pusilanimidad no es pecado.<\/p>\n<p>2. Dice tambi\u00e9n el Fil\u00f3sofo, en el mismo pasaje, que parece especialmente ser pusil\u00e1nime el que es digno de grandes bienes y, sin embargo, no se cree merecedor de ellos. Pero nadie es digno de grandes bienes sino el hombre virtuoso; porque como all\u00ed mismo dice el Fil\u00f3sofo, en realidad s\u00f3lo el bueno es digno de honra. Luego el pusil\u00e1nime es virtuoso y, por tanto, la pusilanimidad no es pecado.<\/p>\n<p>3. En Si 10,15 se nos dice que el principio de todo pecado es la soberbia. Pero la pusilanimidad no procede de la soberbia, porque el soberbio se exalta m\u00e1s de lo que es; el pusil\u00e1nime, en cambio, renuncia a lo que merece. Por tanto, la pusilanimidad no es pecado.<\/p>\n<p>4. Dice el Fil\u00f3sofo en IV Ethic. que llamamos pusil\u00e1nime al que se cree digno de cosas menores de las que merece. Pero esto, a veces, lo hicieron santos varones, como vemos en el caso de Mois\u00e9s y Jerem\u00edas, que eran dignos de la misi\u00f3n a la que Dios los llamaba y, sin embargo, ambos la rehusaban por humildad, seg\u00fan leemos en Ex 3,2 y Jr 1,6. Por tanto, la pusilanimidad no es pecado.<\/p>\n<p>Contra esto: est\u00e1 el que en la vida moral nada debemos evitar que no sea el pecado. Pero se debe evitar la pusilanimidad, pues se nos dice en Col 3,21: Padres, no provoqu\u00e9is a ira a vuestros hijos para que no se hagan pusil\u00e1nimes.<\/p>\n<p>Por tanto, la pusilanimidad es pecado.<\/p>\n<p>Respondo:<br \/>\nTodo aquello que va contra la inclinaci\u00f3n natural es pecado, porque es contrario a la ley natural. Pero en todo ser existe una inclinaci\u00f3n natural a realizar la acci\u00f3n proporcionada a su capacidad, como aparece en todos los seres, tanto animados como inanimados. Y as\u00ed como por la presunci\u00f3n uno sobrepasa la medida de su capacidad al pretender m\u00e1s de lo que puede, as\u00ed tambi\u00e9n el pusil\u00e1nime falla en esa medida de su capacidad al rehusar tender a lo que es proporcionado a sus posibilidades. <span class=\"citaB\">Por tanto, la pusilanimidad es pecado, lo mismo que la presunci\u00f3n. De ah\u00ed que el siervo que enterr\u00f3 el dinero de su se\u00f1or y no negoci\u00f3 con \u00e9l por temor, surgido de la pusilanimidad, es castigado por su se\u00f1or, como leemos en Mt 25,14ss y Lc 19,12ss.<\/span><\/p>\n<p>A las objeciones:<br \/>\nSoluciones:<br \/>\n1. El Fil\u00f3sofo llama malos a los que infligen un da\u00f1o al pr\u00f3jimo. Y en este sentido se dice que el pusil\u00e1nime no es malo porque no hace da\u00f1o a nadie, a no ser accidentalmente, a saber: al no realizar las obras con las que podr\u00eda ayudar a los dem\u00e1s. En efecto, dice San Gregorio, en Pastorali, que aquellos que reh\u00fayen el ser \u00fatiles al pr\u00f3jimo por medio de la predicaci\u00f3n, si se los juzga con rigor, son reos de tantos pecados cuantos son los actos con que pudieron contribuir con provecho al bien p\u00fablico.<\/p>\n<p>2. Nada impide que quien tiene un h\u00e1bito virtuoso pueda cometer pecado, ciertamente venial si permanece el mismo h\u00e1bito, pero mortal cuando se pierde el h\u00e1bito de una virtud infusa. Y, por tanto, puede suceder que uno, por la virtud que posee, sea capaz de hacer cosas grandes, dignas de gran honor, y, sin embargo, por no procurar hacer uso de su virtud, peca, unas veces venial, otras mortalmente.<br \/>\nO puede decirse que el pusil\u00e1nime es capaz de grandes cosas por la habilidad que tiene para la virtud, o por la buena disposici\u00f3n natural, o por la ciencia, o por la fortuna exterior; pero si rehusa servirse de ellas para la virtud, se convierte en pusil\u00e1nime.<\/p>\n<p>3. La pusilanimidad puede incluso provenir en alg\u00fan modo de la soberbia; por ejemplo, si el pusil\u00e1nime se aferra excesivamente a su parecer, y por eso cree que no puede hacer cosas de las que es capaz. De ah\u00ed que se diga en Pr 26,16: El perezoso se cree prudente m\u00e1s que siete que sepan responder. En efecto, nada impide que para unas cosas uno se sienta abatido y muy orgulloso respecto de otras. Por eso San Gregorio, en Pastorali, dice de Mois\u00e9s que tal vez hubiera sido soberbio si hubiera aceptado sin temor la direcci\u00f3n de su pueblo, y al mismo tiempo lo hubiera sido si hubiera rehusado obedecer al mandato del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>4. Mois\u00e9s y Jerem\u00edas eran dignos de la misi\u00f3n a la que Dios los destinaba por la gracia divina. Pero ellos, al considerar la insuficiencia de la propia debilidad, la rechazaban, aunque no de modo pertinaz, lo cual les hubiera hecho incurrir en soberbia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>11 Mientras ellos escuchaban todo esto, a\u00f1adi\u00f3 una par\u00e1bola, porque \u00e9l estaba cerca de Jerusal\u00e9n y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida. 12 Dijo, pues: \u00abUn hombre noble se march\u00f3 a un pa\u00eds lejano para conseguirse el t\u00edtulo de rey, y volver despu\u00e9s. 13 Llam\u00f3 a diez siervos suyos y les &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-19-11-28-parabola-de-las-minas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 19, 11-28: Par\u00e1bola de las minas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41545","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41545","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41545"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41545\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41545"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41545"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41545"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}