{"id":41550,"date":"2016-10-07T23:36:50","date_gmt":"2016-10-08T04:36:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-21-1-4-el-obolo-de-la-viuda\/"},"modified":"2016-10-07T23:36:50","modified_gmt":"2016-10-08T04:36:50","slug":"lc-21-1-4-el-obolo-de-la-viuda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-21-1-4-el-obolo-de-la-viuda\/","title":{"rendered":"Lc 21, 1-4 : El \u00f3bolo de la viuda"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; <span class=\"versiculo\">2<\/span> vio tambi\u00e9n una viuda pobre que echaba dos monedillas, <span class=\"versiculo\">3<\/span> y dijo: \u00abEn verdad os digo que esa pobre viuda ha echado m\u00e1s que todos, <span class=\"versiculo\">4<\/span> porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que ten\u00eda para vivir\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-2.<\/span> En griego <i>julaxai<\/i> quiere decir conservar, y <i>gaza<\/i>, que procede del idioma persa, significa riquezas. De aqu\u00ed que se llame <i>gazofilacio<\/i> aquel sitio en que se guarda el dinero. Era \u00e9ste un arca que ten\u00eda encima un agujero, colocada junto al altar, a la derecha de los que entraban en la casa del Se\u00f1or, en la que pon\u00edan los sacerdotes que guardaban las ofrendas todo el dinero que se daba para el templo del Se\u00f1or. As\u00ed como el Se\u00f1or arroj\u00f3 a los que traficaban en su casa, as\u00ed ahora se fija en los que ofrecen sus dones: al que ve digno lo alaba y al culpable lo condena. Por esto sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y vio tambi\u00e9n una viuda pobre que echaba dos peque\u00f1as monedas&#8221;. <\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">3-4.<\/span> Es aceptable en la presencia del Se\u00f1or todo lo que se ofrece con buen fin; porque El acepta el coraz\u00f3n m\u00e1s que la ofrenda, se fija en el valor del sacrificio y no en el valor de lo que se le ofrece. Por esto sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Porque todos \u00e9stos han echado para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas \u00e9sta ha echado todo su sustento&#8221;. <\/span><\/p>\n<p>En sentido espiritual, los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio representaban a los jud\u00edos enorgullecidos de la justicia de la ley, y la viuda pobre representaba la sencillez de la Iglesia, que suele llamarse pobrecita porque rechaz\u00f3 al esp\u00edritu de soberbia y el pecado, como las riquezas del mundo. Y es viuda porque su esposo ha dado la vida por ella, y \u00e9sta ha echado en el gazofilacio dos monedas peque\u00f1as, porque ofrece sus oblaciones delante de Dios -que conserva las ofrendas de nuestras obras-, o porque son prenda del amor de Dios y del pr\u00f3jimo, o de fe y de oraci\u00f3n; todo lo cual aventaja a todas las obras de los soberbios jud\u00edos. Los jud\u00edos ofrecen las limosnas de Dios cuando les sobra porque presumen de su justicia; pero la Iglesia ofrece a Dios toda su subsistencia porque comprende que su vida entera es un don de Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo\">San Cirilo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">3-4.<\/span> Ofrec\u00eda dos \u00f3bolos, que hab\u00eda adquirido con su trabajo para proporcionarse el alimento necesario. O de otro modo, da a Dios la que todos los d\u00edas pide limosna, ofreci\u00e9ndole los frutos de su pobreza; as\u00ed venci\u00f3 a los dem\u00e1s, y por esto fue coronada por el Se\u00f1or. Por esto sigue: <span class=\"ct\">&#8220;Y les dice: En verdad os digo que esta pobre viuda ha echado m\u00e1s&#8230;&#8221;<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"Crisostomo_hom_1_in_epist_ad_Heb\">Cris\u00f3stomo, <i>hom. 1 in epist. ad Heb<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">3-4.<\/span> El Se\u00f1or no mira la cantidad que se le ofrece, sino el afecto con que se le ofrece. No est\u00e1 la limosna en dar poco de lo mucho que se tiene, sino en hacer lo que aquella viuda, que dio todo lo que ten\u00eda; pero, si t\u00fa no puedes ofrecer lo que la viuda, por lo menos da lo que te sobre.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilactus\">Teofilactus<\/span><\/h2>\n<p>Tambi\u00e9n puede llamarse viuda toda alma, que privada de la primitiva ley (como de su primitivo marido) no se cree digna de estar unida con Dios; la cual ofrece al Se\u00f1or en lugar de arras su fe y su buena conciencia, y por lo tanto parece que ofrece m\u00e1s que los ricos en palabras y m\u00e1s que los que abundan en las virtudes morales de los gentiles.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Exhortacion_Unio_la_fe_a_la_misericordia\">Exhortaci\u00f3n: Uni\u00f3 la fe a la misericordia.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Exhortaci\u00f3n a las viudas, n. 27s.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEsa pobre viuda ha echado m\u00e1s que nadie\u00bb (Lc 21,3).<\/p>\n<p>En el evangelio de Lucas, el Se\u00f1or ense\u00f1a que hay que ser misericordioso y generoso para con los pobres, sin pararse a pensar en la propia pobreza; porque la generosidad no se calcula seg\u00fan la abundancia del patrimonio sino seg\u00fan la disposici\u00f3n a dar. Por eso la palabra del Se\u00f1or provoca que todos prefieran a esa viuda de la cual se ha dicho: \u00abEsa pobre viuda ha echado m\u00e1s que nadie\u00bb. En el sentido moral el Se\u00f1or ense\u00f1a a todo el mundo que es preciso no dejar de hacer el bien pensando en la verg\u00fcenza de la pobreza, y que los ricos no deben gloriarse cuando parece que dan m\u00e1s que los pobres. Una peque\u00f1a moneda cogida de unos pocos bienes es m\u00e1s valiosa que la que se saca de la abundancia; no se calcula lo que se da sino lo que queda. Nadie ha dado m\u00e1s que la que no ha guardado nada para s\u00ed\u2026<\/p>\n<p>Ahora bien, en el sentido m\u00edstico es necesario no olvidar a esta mujer que ha tirado dos monedas en el cepillo. Ciertamente, \u00a1grande es esta mujer que, por el juicio de Dios, mereci\u00f3 ser preferida a todos! \u00bfNo ser\u00e1 que ella ha sacado su fe de los dos Testamentos que son en beneficio de los hombres? Nadie hizo m\u00e1s, ni ning\u00fan hombre ha podido igualar la grandeza de su don, puesto que ella uni\u00f3 la fe a la misericordia. Tambi\u00e9n t\u00fa, quienquiera que seas&#8230;, no dudes de llevar al cepillo dos monedas llenas de fe y de gracia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_pobreza_no_es_un_pretexto_para_rehusar_la_conversion\">Serm\u00f3n: La pobreza no es un pretexto para rehusar la conversi\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n sobre el diablo tentador.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLo ha sacado de su indigencia\u00bb (Lc 21,4).<\/p>\n<p>He aqu\u00ed los cinco caminos de conversi\u00f3n: primero la reprobaci\u00f3n de nuestros pecados, despu\u00e9s el perd\u00f3n concedido a las ofensas del pr\u00f3jimo; el tercero consiste en la oraci\u00f3n; el cuarto en la limosna; el quinto en la humildad. No te quedes, pues, inactivo, sino que sigue cada d\u00eda todos estos caminos; son caminos f\u00e1ciles y no puedes poner como pretexto tu miseria.<\/p>\n<p>Porque, aunque t\u00fa vivas en la mayor pobreza, puedes abandonar tu c\u00f3lera, practicar la humildad, orar asiduamente y reprobar tus pecados; tu pobreza no es obst\u00e1culo para nada de ello. Si es verdad que en este camino de conversi\u00f3n se trata de dar sus riquezas, la misma la pobreza no nos impide de cumplir el mandamiento. Lo vemos claramente en la viuda que daba sus dos peque\u00f1as monedas.<\/p>\n<p>Ah\u00ed tenemos c\u00f3mo curar nuestras heridas; apliquemos el remedio. Retornados a la verdadera salud, acerqu\u00e9monos apresuradamente a la mesa santa y con gran gloria vayamos al encuentro del rey de la gloria, Cristo. Obtengamos los bienes eternos por la gracia, la misericordia y la bondad de Jesucristo nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo\">San Francisco de Sales, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Moneda_a_moneda_aumenta_el_tesoro\">Tratado: Moneda a moneda aumenta el tesoro.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratado del Amor de Dios VII, 13. Tomo IV, 171.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abVio tambi\u00e9n una viuda, pobre, que echaba dos reales&#8230;.\u00bb (Lc 21,1-4).<\/p>\n<p>As\u00ed como en el tesoro del Templo apreciaron las dos monedas de la pobre viuda y, en efecto, moneda a moneda es como van aumentando los tesoros y aumentando su valor, as\u00ed las menores obras buenas, incluso hechas con desgana y no seg\u00fan toda la fuerza que da la caridad de cada uno, tampoco dejan de ser agradables a Dios y de tener su valor ante \u00c9l. <\/p>\n<p>Pues si bien de por s\u00ed mismas no pueden hacer aumentar el amor precedente, pues tienen menos vigor que \u00e9l, la Providencia divina, por su bondad, tiene en cuenta y valora todo, y las recompensa enseguida por un crecimiento de la caridad, ya en el presente, y por un aumento de gloria en el cielo para el futuro. <\/p>\n<p>Te\u00f3timo, las abejas hacen la deliciosa miel, que es obra de gran precio, pero tambi\u00e9n hacen la cera y tambi\u00e9n \u00e9sta tiene su valor y es un buen trabajo. <\/p>\n<p>El coraz\u00f3n enamorado ha de tratar de hacer sus obras con todo fervor y mucho inter\u00e9s, a fin de aumentar as\u00ed su caridad, pero si sus obras son peque\u00f1as tampoco perder\u00e1 la recompensa, pues tambi\u00e9n le agradan a Dios y por ellas tambi\u00e9n Dios le amar\u00e1 cada vez un poco m\u00e1s, el que las hace. <\/p>\n<p>As\u00ed es el amor que Dios tiene a nuestras almas y el deseo que tiene de que crezcamos en el amor que nosotros le debemos; su divina suavidad nos convierte todo en bien, todo lo transforma en ventaja para nosotros; dispone que todas nuestras tareas sean en provecho nuestro, por peque\u00f1as y humildes que sean.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Paulino_de_Nola_obispo\">San Paulino de Nola, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Pensaba_en_la_vida_futura\">Carta: Pensaba en la vida futura.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta 34, 2-4; PL 61, 345-346.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abElla dio todo lo que ten\u00eda para vivir\u00bb (Lc 21,4).<\/p>\n<p>Acord\u00e9monos de esta viuda que se olvidaba de s\u00ed misma para socorrer a los pobres, hasta dar todo lo que le quedaba para vivir, pensando s\u00f3lo en la vida futura, como lo dice el mismo Se\u00f1or. Los otros hab\u00edan dado de lo que les sobraba, pero ella, m\u00e1s pobre quiz\u00e1 que muchos pobres, ya que su fortuna se reduc\u00eda dos piezas de moneda, en su coraz\u00f3n era m\u00e1s rica que todos los ricos.<\/p>\n<p>Ella s\u00f3lo miraba las riqueza perdurables. Deseosa de los tesoros celestiales, renunciaba a todo lo que ella pose\u00eda como bienes que vienen de la tierra y a ella vuelven. (Gn 3,19) Daba lo que ten\u00eda para poseer lo que no ten\u00eda. Daba de los bienes perecederos para adquirir bienes inmortales. Esta pobre mujercilla no hab\u00eda olvidado los medios previstos y dispuestos por Nuestro Se\u00f1or para obtener la recompensa futura. Por esto, el Se\u00f1or tampoco la olvida, y como juez del mundo ha pronunciado por adelantado la sentencia: hace el elogio de aquella que ser\u00e1 coronada en el d\u00eda del juicio.<\/p>\n<h2><span id=\"Youssef_Bousnaya_monje_sirio\">Youssef Bousnaya, monje sirio<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Intencion_recta\">Escritos: Intenci\u00f3n recta.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Vida y doctrina de Rabban Youssef Bousnaya por Jean Bar Kaldoum.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abVio tambi\u00e9n a una viuda indigente\u00bb (Lc 21,2).<\/p>\n<p>La misericordia no merece tan s\u00f3lo ser alabada por la abundancia de favores, sino cuando procede de un pensar recto y misericordioso. Hay personas que dan y distribuyen mucho pero que no son consideras misericordiosas delante de Dios, y hay personas que no tienen nada, que no poseen nada, pero en su coraz\u00f3n se apiadan de todos. Estos, delante de Dios son considerados como perfectos misericordiosos y, en efecto, lo son. No digas, pues: \u201cNo tengo nada que dar a los pobres\u201d; no te aflijas pensando que a causa de ello no puedes ser misericordioso. Si tienes algo, da eso que tienes; si no tienes nada, da, aunque s\u00f3lo sea un pedazo de pan seco, con una intenci\u00f3n verdaderamente misericordiosa y esto, delante de Dios, ser\u00e1 considerado como misericordia perfecta.<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or, no ha loado a los que tiraban mucho en el cepillo; ha alabado a la viuda por haber echado dos peque\u00f1as piezas que, con recta intenci\u00f3n, hab\u00eda sacado de su indigencia para echarlas en el tesoro de Dios. Es reputado misericordioso delante de Dios el hombre que tiene piedad de sus semejantes; una intenci\u00f3n recta sin efectos visibles es mejor que muchas obras notorias sin recta intenci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Charles_de_Foucauld_ermitano\">Beato Charles de Foucauld, ermita\u00f1o<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Meditacion_Me_abandono_a_ti\">Meditaci\u00f3n: Me abandono a ti.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Meditaciones sobre los evangelios respecto a las principales virtudes (1896).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLo dio todo\u00bb (Lc 21,4).<\/p>\n<p>\u201cPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu.\u201d (Lc 23,46) Esta es la \u00faltima oraci\u00f3n de nuestro Maestro, nuestro Amado. \u00a1Ojala sea tambi\u00e9n la nuestra! No s\u00f3lo la oraci\u00f3n de nuestro \u00faltimo instante sino la de todos los instantes.<\/p>\n<p>\u201cPadre m\u00edo, a tus manos me encomiendo, Padre m\u00edo, me conf\u00edo a ti, Padre m\u00edo, me abandono a ti. Padre m\u00edo, haz de m\u00ed lo que quieras. Sea lo que sea, te doy gracias, te doy gracias por todo.<\/p>\n<p>Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, te doy gracias por todo, con tal que se haga en m\u00ed tu voluntad, oh Dios, con tal que se haga tu voluntad en todas tus criaturas, en todos tus hijos, en todo lo que t\u00fa amas.<\/p>\n<p>No anhelo nada m\u00e1s, Dios m\u00edo. Entrego mi esp\u00edritu a tus manos, te lo doy, Dios m\u00edo, con todo el amor de mi coraz\u00f3n, porque te quiero y me lo exige el amor que te tengo: abandonar todo, sin medida, entre tus manos. Me conf\u00edo a ti, con inmensa confianza porque t\u00fa eres mi Padre\u201d.<\/p>\n<h3><span id=\"Meditacion_No_despreciemos_a_los_pobres\">Meditaci\u00f3n: No despreciemos a los pobres.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Meditaciones sobre los santos evangelios, Nazaret 1897-98, n. 263.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTodos los dem\u00e1s han echado de lo que les sobra, pero ella&#8230; ha echado todo lo que ten\u00eda para vivir\u00bb (Lc 21,4).<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 bueno eres, Dios m\u00edo! Si hubieras llamado primero a los ricos, los pobres no se habr\u00edan atrevido a acerc\u00e1rsete; se habr\u00edan considerado obligados a quedarse aparte a causa de su pobreza; te habr\u00edan mirado de lejos, dejando que te rodearan los ricos. Pero T\u00fa llamaste a todo el mundo, a todo el mundo: a los pobres, les has mostrado hasta el fin de los siglos, que son los primeros escogidos, los favoritos, los privilegiados; los ricos, por una parte, no son t\u00edmidos, por otra depende de ellos llegar a ser pobres como los pastores. En un minuto, si quieren, si tienen el deseo de ser semejantes a T\u00ed, si temen que sus riquezas los aparten de T\u00ed, pueden llegar a ser perfectamente pobres.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 bueno eres! \u00a1Has escogido el mejor medio para atraer a todos tus hijos, sin excepci\u00f3n alguna! Y qu\u00e9 b\u00e1lsamo pusiste hasta el final de los siglos en el coraz\u00f3n de los pobres, peque\u00f1os, despreciados del mundo, mostr\u00e1ndoles desde tu nacimiento que son tus privilegiados, tus favoritos, los primeros escogidos, siempre llamados a estar a tu alrededor, t\u00fa que quisiste ser uno de los suyos y estar desde tu cuna y toda tu vida rodeado de ellos.<\/p>\n<p>No despreciemos a los pobres, los peque\u00f1os&#8230;; no son tan s\u00f3lo nuestros hermanos en Dios, sino que son los que m\u00e1s perfectamente imitan a Jes\u00fas en su vida exterior. Nos representan perfectamente a Jes\u00fas, el Obrero de Nazaret. Son los primeros entre los elegidos, los primeros que fueron llamados a acudir a la cuna de Jes\u00fas. Fueron la compa\u00f1\u00eda habitual de Jes\u00fas desde su nacimiento hasta su muerte; pertenec\u00edan a esta clase Mar\u00eda y Jos\u00e9 y los ap\u00f3stoles&#8230; Lejos de menospreciarlos, honr\u00e9mosles, honremos en ellos las im\u00e1genes de Jes\u00fas y de sus padres santos; en lugar de desde\u00f1arlos, admir\u00e9moslos&#8230; Imit\u00e9moslos y, puesto que vemos que su condici\u00f3n es la mejor, es la que ha escogido Jes\u00fas para s\u00ed mismo, para los suyos, la que ha sido llamada la primera a ir a su cuna, la que mostr\u00f3 en actos y palabras&#8230;, abrac\u00e9mosla&#8230;<\/p>\n<p>Seamos obreros pobres como \u00e9l, como Mar\u00eda, Jos\u00e9, los ap\u00f3stoles, los pastores, y si alg\u00fan d\u00eda nos llama al apostolado, permanezcamos en esta condici\u00f3n de vida, tan pobres como \u00e9l mismo quiso serlo, tan pobres como lo fue siempre san Pablo, \u00absu fiel imitador\u00bb (cf 1Co 11,1).<br \/>\n No dejemos jam\u00e1s de ser pobres en todo, hermanos de los pobres, compa\u00f1eros de los pobres, seamos, como Jes\u00fas, los m\u00e1s pobres de entre los pobres, y como \u00e9l, amemos a los pobres y vivamos rodeados de ellos.<\/p>\n<h3><span id=\"Escritos_Darse_todo_porque_Cristo_se_ha_dado_todo\">Escritos: Darse todo, porque Cristo se ha dado todo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Retiro de Nazaret, 11 noviembre 1897.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHa echado m\u00e1s que todos\u00bb (Lc 21,3).<\/p>\n<p>Mi Se\u00f1or Jes\u00fas, qu\u00e9 pronto se har\u00e1 pobre qui\u00e9n am\u00e1ndoos de todo coraz\u00f3n, no pueda soportar ser m\u00e1s rico que su Bienamado&#8230; Mi Se\u00f1or Jes\u00fas, qu\u00e9 pronto se har\u00e1 pobre, quien pensando que todo lo que se hace a uno de estos peque\u00f1os, es a Vos a quien se hace (Mt 25,40.45), que todo lo que no se les hace, es a Vos a quien no se hace, aliviar\u00e1 todas las miserias a su alcance&#8230; Qu\u00e9 deprisa se har\u00e1 pobre, quien reciba con fe vuestras palabras: \u00abSi quer\u00e9is ser perfectos, vended lo que ten\u00e9is, y d\u00e1dselo a los pobres&#8230; Bienaventurados los pobres&#8230; Todo aquel que deje sus bienes por mi, recibir\u00e1 aqu\u00ed abajo, cien veces m\u00e1s y en el cielo la vida eterna&#8230;\u00bb (Mt 19,21.29; 5,3). Y tantas otras.<\/p>\n<p>\u00a1Dios m\u00edo, no s\u00e9 si es posible a algunas almas veros pobres y seguir a gusto siendo ricas, verse mayores que su Maestro, que su Bienamado, no quererse parecer a Vos en todo lo que de ellas depende y sobre todo en vuestras humillaciones; yo creo que ellas os aman, Dios m\u00edo, y sin embargo creo que falta algo a su amor, y en todo caso yo no puedo concebir el amor sin una necesidad, una imperiosa necesidad de conformaci\u00f3n, de semejanza, y sobre todo de compartir todas las penas, todas las dificultades, todas las durezas de la vida&#8230; Ser rico, a mi gusto, vivir tranquilamente de mis bienes, cuando Vos hab\u00e9is sido pobre, machacado, viviendo penosamente de un trabajo rudo! Yo no puedo, Dios m\u00edo&#8230; Yo no puedo amar as\u00ed.<\/p>\n<p>\u00abNo conviene que el criado sea mayor que el Amo\u00bb (Jn 13,16), ni que la esposa sea rica, cuando el Esposo es pobre&#8230; a m\u00ed me resulta imposible entender el amor, sin la b\u00fasqueda de la semejanza&#8230; sin la necesidad de compartir todas las cruces&#8230;<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_28-03-1979_Valor_interior_del_don\">Catequesis (28-03-1979): Valor interior del don.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia general, 28-03-1979, n. 3.<\/p>\n<p>3. Ciertamente Cristo no quita la limosna de nuestro campo visual. Piensa tambi\u00e9n en la limosna pecuniaria, material, pero a su modo. A este prop\u00f3sito, es m\u00e1s elocuente que cualquier otro,\u00a0<i>el ejemplo de la viuda pobre<\/i>, que depositaba en el tesoro del templo algunas peque\u00f1as monedas: desde el punto de vista material, una oferta dif\u00edcilmente comparable con las que daban otros. Sin embargo, Cristo dijo: \u201cEsta viuda&#8230; ech\u00f3 todo lo que ten\u00eda para el sustento\u201d (<i>Lc\u00a0<\/i>21, 3-4). Por lo tanto, cuenta sobre todo\u00a0<i>el valor interior del don<\/i>: la disponibilidad a compartir todo, la prontitud a darse a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Recordemos aqu\u00ed a San Pablo: \u201cSi repartiere toda mi hacienda&#8230; no teniendo caridad, nada me aprovecha\u201d (<i>1 Cor\u00a0<\/i>13, 3). Tambi\u00e9n San Agust\u00edn escribe muy bien a este prop\u00f3sito: \u201cSi extiendes la mano para dar, pero no tienes misericordia en el coraz\u00f3n, no has hecho nada, en cambio, si tienes misericordia en el coraz\u00f3n, a\u00fan cuando no tuvieses nada que dar con tu mano, Dios acepta tu limosna\u201d (<i>Enarrat. in Ps<\/i>. CXXV, 5).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tocamos el n\u00facleo central del problema. En la Sagrada Escritura y seg\u00fan las categor\u00edas evang\u00e9licas, \u201climosna\u201d significa, ante todo, don interior. Significa\u00a0<i>la actitud de apertura \u201chacia el otro\u201d.\u00a0<\/i>Precisamente\u00a0<i>tal actitud es un factor indispensable de la \u201cmet\u00e1noia\u201d, esto es, de la conversi\u00f3n<\/i>, as\u00ed como son tambi\u00e9n indispensables la oraci\u00f3n y el ayuno. En efecto, se expresa bien San Agust\u00edn: \u201c\u00a1Cu\u00e1n prontamente son acogidas las oraciones de quien obra el bien!, y \u00e9sta es la justicia del hombre en la vida presente: el ayuno, la limosna, la oraci\u00f3n\u201d (<i>Enarrat. in Ps.<\/i>\u00a0XLII, 8): la oraci\u00f3n, como apertura a Dios; el ayuno, como expresi\u00f3n del dominio de s\u00ed, incluso en el privarse de algo, en el decir \u201cno\u201d a s\u00ed mismos; y, finalmente, la limosna, como apertura \u201ca los otros\u201d. El Evangelio traza claramente este cuadro cuando nos habla de la penitencia, de la\u00a0<i>met\u00e1noia.<\/i>\u00a0S\u00f3lo con una actitud total \u2014en relaci\u00f3n con Dios, consigo mismo y con el pr\u00f3jimo\u2014 el hombre\u00a0<i>alcanza la conversi\u00f3n y permanece en estado de conversi\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p>La \u201climosna\u201d as\u00ed entendida tiene un significado, en cierto sentido, decisivo para tal conversi\u00f3n. Para convencerse de ello, basta recordar la imagen del juicio final que Cristo nos ha dado:<\/p>\n<p>\u201cPorque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; peregrin\u00e9, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; preso, y vinisteis a verme. Y le responder\u00e1n los justos: Se\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ndo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber? \u00bfCu\u00e1ndo te vimos peregrino y te acogimos, desnudo y te vestimos? \u00bfCu\u00e1ndo te vimos enfermo o en la c\u00e1rcel y fuimos a verte? Y el Rey les dir\u00e1: En verdad os digo que cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a m\u00ed me lo hicisteis\u201d (<i>Mt\u00a0<\/i>25, 35-40).<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_28-03-1979_Que_significa_la_limosna\">Discurso (28-03-1979): \u00bfQu\u00e9 significa la limosna?<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Discurso a los j\u00f3venes, 28-03-1979.<\/p>\n<p>&#8230;La pr\u00e1ctica de la limosna est\u00e1 recomendada en todo el texto sagrado, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento; desde el Pentateuco a los Libros Sapienciales, desde el Libro de los Hechos a las Cartas Apost\u00f3licas. Pues bien, a trav\u00e9s de un estudio de la evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica de la palabra, sobra la que se han formado incrustaciones menos genuinas, debemos volver a encontrar el significado verdadero de la limosna, y sobre todo la voluntad y la alegr\u00eda de dar limosna.<\/p>\n<p>Limosna, palabra griega, significa etimol\u00f3gicamente compasi\u00f3n y misericordia. Circunstancias diversas e influjos de una mentalidad restrictiva han alterado y profanado en cierto modo su primigenio significado, reduci\u00e9ndolo tal vez a un acto sin esp\u00edritu y sin amor.<\/p>\n<p>Pero la limosna, en s\u00ed misma, se entiende esencialmente como actitud del hombre que advierte la necesidad de los otros, que quiere hacer part\u00edcipes a los otros del propio bien. \u00bfQui\u00e9n dir\u00eda que no habr\u00e1 siempre otro que tenga necesidad de ayuda, ante todo espiritual, de apoyo, de consuelo, de fraternidad, de amor? El mundo est\u00e1 siempre muy pobre de amor.<\/p>\n<p>Definida as\u00ed, la limosna es acto de alt\u00edsimo valor positivo, de cuya bondad no est\u00e1 permitido dudar, y que debe encontrar en nosotros una disponibilidad fundamental de coraz\u00f3n y de esp\u00edritu, sin la cual no existe verdadera conversi\u00f3n a Dios.<\/p>\n<p>Aun cuando no dispongamos de riquezas y de capacidades concretas para subvenir a las necesidades del pr\u00f3jimo, no podemos sentirnos dispensados de abrir nuestro esp\u00edritu a sus necesidades y de aliviarlas en la medida de lo posible. Acordaos del \u00f3bolo de la viuda, que ech\u00f3 en el tesoro del templo s\u00f3lo dos peque\u00f1as monedas, pero juntamente todo su gran amor: \u00abEsta ech\u00f3 de su indigencia todo lo que ten\u00eda para el sustento\u00bb (Lc 21,4).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ireneo_obispo\">San Ireneo, obispo.<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Libre_ofrenda_hecha_a_Dios\">Tratado: Libre ofrenda hecha a Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratado contra las herej\u00edas, Libro 4, cap. 18, nn. 1-2.<\/p>\n<p>1. Por consiguiente, la oblaci\u00f3n de la Iglesia que dice el Se\u00f1or se le ofrece por todo el mundo, es un sacrificio puro y acepto a Dios; no porque El tenga necesidad de nuestro sacrificio, sino porque quien lo ofrece recibe gloria al momento mismo de ofrecerlo, si su oblaci\u00f3n es aceptada. Al ofrecer al Rey nuestra oblaci\u00f3n le rendimos honor y le mostramos afecto. Esto es lo que el Se\u00f1or, queriendo que lo hici\u00e9semos con toda simplicidad e inocencia, ense\u00f1\u00f3 a ofrecer diciendo: &#8220;Si al presentar tu oblaci\u00f3n ante el altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu oblaci\u00f3n ante el altar, primero ve a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda&#8221; (Mt 5,23-24). Lo propio es, pues, ofrecer a Dios las primicias de su creatura, como dice Mois\u00e9s: &#8220;No te presentar\u00e1s con las manos vac\u00edas en la presencia del Se\u00f1or tu Dios&#8221; (Dt 16,16). De este modo, en las mismas cosas en las cuales el ser humano muestra su gratitud, (1025) Dios reconoce su agradecimiento y recibe el honor divino.<\/p>\n<p>2. No se condena, pues, el sacrificio en s\u00ed mismo: antes hubo oblaci\u00f3n, y ahora la hay; el pueblo ofrec\u00eda sacrificios y la Iglesia los ofrece; pero ha cambiado la especie, porque ya no los ofrecen siervos, sino libres. En efecto, el Se\u00f1or es uno y el mismo, pero es diverso el car\u00e1cter de la ofrenda: primero servil, ahora libre; de modo que en las mismas ofrendas reluce el signo de la libertad; pues ante \u00e9l nada sucede sin sentido, sin signo o sin motivo. Por esta raz\u00f3n ellos consagraban el diezmo de sus bienes. En cambio quienes han recibido la libertad, han consagrado todo lo que tienen al servicio del Se\u00f1or. Le entregan con gozo y libremente lo que es menos, a cambio de la esperanza de lo que es m\u00e1s, como aquella viuda pobre que ech\u00f3 en el tesoro de Dios todo lo que ten\u00eda para vivir (Lc 21,4).<\/p>\n<h1><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h1>\n<p class=\"subTitulo\">La pobreza de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><b>2544<\/b>\u00a0Jes\u00fas exhorta a sus disc\u00edpulos a preferirle a \u00c9l respecto a todo y a todos y les propone \u201crenunciar a todos sus bienes\u201d (<i>Lc<\/i>\u00a014, 33) por \u00c9l y por el Evangelio (cf\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a08, 35). Poco antes de su pasi\u00f3n les mostr\u00f3 como ejemplo la pobre viuda de Jerusal\u00e9n que, de su indigencia, dio todo lo que ten\u00eda para vivir (cf\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a021, 4). El precepto del desprendimiento de las riquezas es obligatorio para entrar en el Reino de los cielos.<\/p>\n<p><b>2545<\/b>\u00a0\u201cTodos los cristianos han de intentar orientar rectamente sus deseos para que el uso de las cosas de este mundo y el apego a las riquezas no les impidan, en contra del esp\u00edritu de pobreza evang\u00e9lica, buscar el amor perfecto\u201d (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">LG<\/a>\u00a042).<\/p>\n<p><b>2546<\/b>\u00a0\u201cBienaventurados los pobres en el esp\u00edritu\u201d (<i>Mt<\/i>\u00a05, 3). Las bienaventuranzas revelan un orden de felicidad y de gracia, de belleza y de paz. Jes\u00fas celebra la alegr\u00eda de los pobres, a quienes pertenece ya el Reino (<i>Lc<\/i>\u00a06, 20)<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00abEl Verbo llama \u201cpobreza en el Esp\u00edritu\u201d a la humildad voluntaria de un esp\u00edritu humano y su renuncia; el ap\u00f3stol nos da como ejemplo la pobreza de Dios cuando dice: \u201cSe hizo pobre por nosotros\u201d (<i>2 Co<\/i>\u00a08, 9)\u00bb (San Gregorio de Nisa,\u00a0<i>De beatitudinibus<\/i>, oratio 1).<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; 2 vio tambi\u00e9n una viuda pobre que echaba dos monedillas, 3 y dijo: \u00abEn verdad os digo que esa pobre viuda ha echado m\u00e1s que todos, 4 porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-21-1-4-el-obolo-de-la-viuda\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 21, 1-4 : El \u00f3bolo de la viuda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41550","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41550","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41550"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41550\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41550"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41550"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41550"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}