{"id":41553,"date":"2016-10-07T23:36:55","date_gmt":"2016-10-08T04:36:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-21-12-19-discurso-sobre-la-ruina-de-jerusalen-senales-precursoras-ii\/"},"modified":"2016-10-07T23:36:55","modified_gmt":"2016-10-08T04:36:55","slug":"lc-21-12-19-discurso-sobre-la-ruina-de-jerusalen-senales-precursoras-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-21-12-19-discurso-sobre-la-ruina-de-jerusalen-senales-precursoras-ii\/","title":{"rendered":"Lc 21, 12-19: Discurso sobre la ruina de Jerusal\u00e9n &#8211; Se\u00f1ales precursoras (ii)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">12<\/span> Pero antes de todo eso os echar\u00e1n mano, os perseguir\u00e1n, entreg\u00e1ndoos a las sinagogas y a las c\u00e1rceles, y haci\u00e9ndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Esto os servir\u00e1 de ocasi\u00f3n para dar testimonio. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Por ello, meteos bien en la cabeza que no ten\u00e9is que preparar vuestra defensa, <span class=\"versiculo\">15<\/span> porque yo os dar\u00e9 palabras y sabidur\u00eda a las que no podr\u00e1 hacer frente ni contradecir ning\u00fan adversario vuestro. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregar\u00e1n, y matar\u00e1n a algunos de vosotros, <span class=\"versiculo\">17<\/span> y todos os odiar\u00e1n a causa de mi nombre. <span class=\"versiculo\">18<\/span> Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecer\u00e1; <span class=\"versiculo\">19<\/span> con vuestra perseverancia salvar\u00e9is vuestras almas. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_de_Nisa_obispo\">San Gregorio de Nisa, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Instruccion_Remedio_divino_a_todos_los_males\">Instrucci\u00f3n: Remedio divino a todos los males.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica, 29-30.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTodos os odiar\u00e1n a causa de mi nombre\u00bb (Lc 21,17).<\/p>\n<p>Si el don de Dios al mundo que es su Hijo enviado al mundo es tan excelente, fruto de la gran dignidad de Dios \u00bfpor qu\u00e9 tard\u00f3 tanto en conceder este beneficio? S\u00ed, porque cuando el mal en el mundo todav\u00eda estaba en sus principios \u00bfpor qu\u00e9 Dios no acab\u00f3 de ra\u00edz con su desarrollo ulterior? A esta objeci\u00f3n se puede responder en breve diciendo que es la sabidur\u00eda, la providencia de Dios, el bien por naturaleza que ha diferido este don. En efecto, as\u00ed como el m\u00e9dico espera que el mal que se est\u00e1 incubando en el cuerpo se manifieste al exterior para poder aplicar el remedio, as\u00ed, una vez que la enfermedad del pecado se hab\u00eda apoderado de la humanidad, el M\u00e9dico del universo esperaba que no quedara oculta o disimulada ninguna forma de perversidad.<\/p>\n<p>Esta es la raz\u00f3n por qu\u00e9 Dios no aplic\u00f3 en seguida despu\u00e9s de la envidia de Ca\u00edn y del asesinato de Abel, el remedio al mundo ca\u00eddo en pecado&#8230; Fue cuando el vicio lleg\u00f3 a su culminaci\u00f3n, cuando no qued\u00f3 ya ninguna perversidad humana por realizarse que Dios puso el remedio a la enfermedad que ya no estaba en sus principios sino que se hallaba en pleno desarrollo. As\u00ed el remedio divino lleg\u00f3 a todos los males de la humanidad enferma. (&#8230;)<\/p>\n<p>Entonces \u00bfpor qu\u00e9 la gracia del evangelio no se extendi\u00f3 enseguida sobre todos los hombres? Ciertamente, la llamada de Dios se dirige a todos por igual, sin distinci\u00f3n de condici\u00f3n, ni de edad ni de raza&#8230; Pero aquel que tiene en sus manos la libre disposici\u00f3n del universo ha llevado hasta el extremo el respeto por el hombre. Permite que cada uno de nosotros tengamos nuestro dominio propio, donde somos amos nosotros mismos: es la voluntad, la facultad que rechaza la esclavitud, que permanece libre, fundada sobre la autonom\u00eda de la raz\u00f3n. La fe est\u00e1 pues, a la libre disposici\u00f3n de los que reciben el anuncio del evangelio.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cipriano_obispo_y_martir\">San Cipriano, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Ninguno_puede_llegar_al_Reino_por_otro_camino\">Homil\u00eda: Ninguno puede llegar al Reino por otro camino.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta 6,1-2: CSEL 3, 480-482 (Liturgia de las Horas, Com\u00fan de varios m\u00e1rtires).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abNi siquiera un cabello se les caer\u00e1 de la cabeza\u00bb (Lc 21,18).<\/p>\n<p>[&#8230;] Os exhorto a que persever\u00e9is con constancia y fortaleza en la confesi\u00f3n de la gloria del cielo; y, ya que hab\u00e9is comenzado a recorrer el camino que recorri\u00f3 el Se\u00f1or, continuad por vuestra fortaleza espiritual hasta recibir la corona, teniendo como protector y gu\u00eda al mismo Se\u00f1or que dijo: <i>Sabed que ya estoy con vosotros todos los d\u00edas, hasta el fin del mundo<\/i>.<\/p>\n<p>\u00a1Feliz c\u00e1rcel, dignificada por vuestra presencia! \u00a1Feliz c\u00e1rcel, que traslada al cielo a los hombres de Dios! \u00a1Oh tinieblas m\u00e1s resplandecientes que el mismo sol y m\u00e1s; brillantes que la luz de este mundo, donde han sido edificados los templos de Dios y santificados vuestros miembros por la confesi\u00f3n del nombre del Se\u00f1or!<\/p>\n<p>Que ahora ninguna otra cosa ocupe vuestro coraz\u00f3n y vuestro esp\u00edritu sino los preceptos divinos y los mandamientos celestes, con los que el Esp\u00edritu Santo siempre os animaba a soportar los sufrimientos del martirio. Nadie se preocupe ahora de la muerte sino de la inmortalidad, ni del sufrimiento temporal sino de la gloria eterna, ya que est\u00e1 escrito: <i>Mucho le place al Se\u00f1or la muerte de sus fieles<\/i>. Y en otro lugar: <i>El sacrificio que agrada a Dios es un esp\u00edritu quebrantado; un coraz\u00f3n quebrantado y humillado, t\u00fa no lo desprecias<\/i>.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n, cuando la sagrada Escritura habla de los tormentos que consagran a los m\u00e1rtires de Dios y los santifican en la prueba, afirma: <i>La gente pensaba que cumpl\u00edan una pena, pero ellos esperaban de lleno la inmortalidad. Gobernar\u00e1n naciones, someter\u00e1n pueblos, y el Se\u00f1or reinar\u00e1 sobre ellos eternamente<\/i>.<\/p>\n<p>Por tanto, si pens\u00e1is que hab\u00e9is de juzgar y reinar con Cristo Jes\u00fas, necesariamente deb\u00e9is de regocijaros y superar las pruebas de la hora presente en vista del gozo de los bienes futuros. Pues, como sab\u00e9is, desde el comienzo del mundo las cosas han sido dispuestas de tal forma que la justicia sufre aqu\u00ed una lucha con el siglo. Ya desde el mismo comienzo, el justo Abel fue asesinado, y a partir de \u00e9l siguen el mismo camino los justos, los profetas y los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>El mismo Se\u00f1or ha sido en s\u00ed mismo el ejemplar para todos ellos, ense\u00f1ando que ninguno puede llegar a su reino sino aquellos que sigan su mismo camino: <i>El que se ama a si mismo se pierde, y el que se aborrece a s\u00ed mismo en este mundo se guardar\u00e1 para la vida eterna<\/i>. Y en otro lugar: <i>No teng\u00e1is miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo<\/i>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el ap\u00f3stol Pablo nos dice que todos los que deseamos alcanzar las promesas del Se\u00f1or debemos imitarle en todo: <i>Somos hijos de Dios -dice- y, si somos hijos, tambi\u00e9n herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con \u00e9l para ser tambi\u00e9n con \u00e9l glorificados<\/i>.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Avila_carmelita_descalza_y_doctora_de_la_Iglesia\">Santa Teresa de \u00c1vila, carmelita descalza y doctora de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Meditacion_Dios_no_abandona_a_sus_amadores\">Meditaci\u00f3n: Dios no abandona a sus amadores.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Meditaciones sobre los Cantares, 3,4-6 LN\/C.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHaceos el prop\u00f3sito de no preocuparos por vuestra defensa\u00bb (Lc 21,14).<\/p>\n<p>\u00a1Oh amor fuerte de Dios, y c\u00f3mo no le parece que ha de haber cosa imposible a quien ama!\u00a1Oh, dichosa alma que ha llegado a alcanzar esta paz de su Dios, que est\u00e9 se\u00f1oreada sobre todos los trabajos y peligros del mundo, que ninguno teme a cuento de servir a tan buen Esposo y Se\u00f1or,&#8230; Mirad una cosa que se me ofrece ahora y viene a prop\u00f3sito para los que de su natural son pusil\u00e1nimes y de \u00e1nimo flaco, que por la mayor parte ser\u00e1n mujeres, y aunque en hecho de verdad su alma haya llegado a este estado, su flaco natural teme. Es menester tener aviso, porque esta flaqueza natural nos har\u00e1 perder una gran corona. Cuando os hallareis con esta pusilanimidad, acudid a la fe y humildad y no dej\u00e9is de acometer con fe, que Dios lo puede todo, y as\u00ed pudo dar fortaleza a muchas ni\u00f1as santas, y se la dio para pasar tantos tormentos, como se determinaron a pasar por El.<\/p>\n<p>De esta determinaci\u00f3n quiere hacerle se\u00f1or de este libre albedr\u00edo, que no ha menester El nuestro esfuerzo de nada, antes gusta Su Majestad de querer que resplandezcan sus obras en gente flaca, porque hay m\u00e1s lugar de obrar su poder y de cumplir el deseo que tiene de hacernos mercedes&#8230;<\/p>\n<p>Para esto os han de aprovechar las virtudes que Dios os ha dado, para hacer con determinaci\u00f3n y dar de mano a las razones del entendimiento y a vuestra flaqueza, y para no dar lugar a que crezca con pensar: \u201csi ser\u00e1\u201d, \u201csi no ser\u00e1\u201d, \u201cquiz\u00e1 por mis pecados no merecer\u00e9 yo que me d\u00e9 fortaleza como a otros ha dado\u201d. No es ahora tiempo de pensar vuestros pecados. Dejadlos aparte, que no es con saz\u00f3n esa humildad. Es mala coyuntura&#8230;Tened por cierto que nunca dejar\u00e1 el Se\u00f1or a sus amadores cuando por s\u00f3lo El se aventuran.\u201d<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_de_Milan_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio de Mil\u00e1n, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Hemos_de_ser_probados\">Serm\u00f3n: Hemos de ser probados.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 10 sobre el salmo 118.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abOs echar\u00e1n mano, os perseguir\u00e1n&#8230; por causa de mi nombre\u00bb (Lc 21,12).<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 son justos los juicios de Dios? En el sentido de que es por el esfuerzo y las pruebas como se alcanza la recompensa del cielo. De la misma manera que por el juicio de los hombres la corona de un precio se atribuye a los atletas que combaten, lo mismo la palma de la victoria es concedida por el juicio de Dios a los cristianos que luchan (cf 1Co 9,25). &#8220;Al vencedor le conceder\u00e9 sentarse conmigo en mi trono&#8221;, dice el Se\u00f1or (Ap 3,21).<\/p>\n<p>As\u00ed como el metal es refinado por el fuego, nuestra vida es probada por el fuego, con el fin de que la fuerza de nuestra virtud se manifieste en los combates&#8230; En efecto, \u00bfqu\u00e9 hacemos de grande si mostramos satisfacci\u00f3n a Dios en el bienestar, cuando nada desagradable nos enturbia? Lo que es admirable, es mostrarse satisfecho ante la voluntad de Dios en medio de las dificultades y las vejaciones, si no te rebelas en la privaci\u00f3n, si no te impide alabar su justicia. Cuanto m\u00e1s grandes son las pruebas, mayor ser\u00e1 el consuelo que te est\u00e1 reservado. Sin embargo, para no caer, cuanto m\u00e1s te veas cercado por duras pruebas, m\u00e1s le debes rogar al Verbo de Dios que te de corage.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_vida_la_verdad_como_llegar_a_ellas\">Serm\u00f3n: La vida, la verdad \u00bfc\u00f3mo llegar a ellas?<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 306.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCon vuestra perseverancia salvar\u00e9is vuestras almas\u00bb (Lc 21,19).<\/p>\n<p>\u00bfQuieres llegar a la vida en la que quedar\u00e1s para siempre a salvo del error? \u00bfQui\u00e9n no lo querr\u00eda?&#8230; Todos queremos la vida y la verdad. Pero \u00bfc\u00f3mo llegar a ellas? \u00bfCu\u00e1l es el camino a seguir? Ciertamente no hemos llegado todav\u00eda al t\u00e9rmino del viaje pero le vemos ya&#8230;, aspiramos a la vida y a la verdad. Cristo es la una y la otra. \u00bfPor d\u00f3nde llegar a ellas? \u00abYo soy el camino\u00bb dice. \u00bfD\u00f3nde llegar? \u00abYo soy la verdad y la vida\u00bb (Jn 14,6).<\/p>\n<p>Esto es lo que los m\u00e1rtires han amado; he aqu\u00ed el motivo por el cual han dejado atr\u00e1s el amor a los bienes presentes y ef\u00edmeros. No os sorprend\u00e1is por su valent\u00eda; en ellos es el amor el que ha vencido a los sufrimientos&#8230; sigamos sus huellas, con los ojos fijos en aquel que es su Jefe y nuestro Jefe; si deseamos llegar a una felicidad como la suya, no temamos pasar por caminos dif\u00edciles. El que nos ha prometido la dicha es veraz, es fiel, no podr\u00eda enga\u00f1arnos&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 temer los caminos duros del sufrimiento y la tribulaci\u00f3n? El Salvador en persona ha pasado por ellos.<\/p>\n<p>Respondes: \u00ab\u00a1Es que \u00e9l era el Salvador!\u00bb Debes saber que los ap\u00f3stoles han pasado tambi\u00e9n por ellos. Y dir\u00e1s: \u00ab\u00a1Eran los ap\u00f3stoles!\u00bb. Lo s\u00e9. No olvides que una gran cantidad de hombres como t\u00fa han pasado por ellos al seguirles&#8230;; tambi\u00e9n las mujeres han pasado por ellos&#8230;; ni\u00f1os e incluso muchachas han pasado tambi\u00e9n. \u00bfEs posible que todav\u00eda sea duro este camino que tantos transe\u00fantes han allanado? <\/p>\n<h3><span id=\"Sermon_Dios_acoge_la_oracion_del_oprimido\">Serm\u00f3n: Dios acoge la oraci\u00f3n del oprimido.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">2\u00ba serm\u00f3n sobre el salmo 26.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abNo caer\u00e1 ni uno s\u00f3lo de vuestros cabellos. Con vuestra perseverancia obtendr\u00e9is la vida\u00bb (Lc 21,18-19).<\/p>\n<p>\u00abSe levantan contra m\u00ed testigos falsos que respiran violencia\u00bb (Sl 26,12)&#8230; El salmista lucha contra los que le persiguen y atormentan; pierde el aliento, sufre, pero se mantiene firme; est\u00e1 seguro porque Dios le sostiene, Dios le ayuda, Dios le conduce, Dios le gu\u00eda. A la vez que transportado de gozo por lo que ha podido admirar y cantar, y agotado por los gemidos a causa de lo que ha tenido que sufrir, al fin respira y grita: \u00abEspero gozar de la dicha del Se\u00f1or en el pa\u00eds de la vida\u00bb (v.13). \u00a1Oh cuan dulce es la bondad del Se\u00f1or, inmortal, incomparable, eterna, inmutable! Y \u00bfcu\u00e1ndo te ver\u00e9, oh bondad del Se\u00f1or? \u00abLo creo, te ver\u00e9\u00bb pero no en la tierra de los mortales, sino \u00aben el pa\u00eds de la vida\u00bb. El Se\u00f1or me har\u00e1 salir de la tierra de los mortales, \u00e9l, que por mi se ha dignado aceptar esta tierra de los mortales y morir entre las manos de mortales&#8230;<\/p>\n<p>Escuchemos tambi\u00e9n nosotros, la voz del Se\u00f1or que desde lo alto nos exhorta, nos consuela; escuchemos la voz de aquel que tenemos por padre y por madre (cf v.10). Porque \u00e9l ha o\u00eddo nuestros gemidos, ha visto nuestros suspiros, ha sondeado los deseos de nuestro coraz\u00f3n, \u00abla sola cosa que pedimos\u00bb (v.4). Gracias a la intercesi\u00f3n de Cristo, acoge favorablemente nuestra \u00fanica oraci\u00f3n, nuestra \u00fanica petici\u00f3n. Y mientras acabamos nuestro peregrinaje en este mundo, aunque la ruta sea larga, no dejar\u00e1 de darnos lo que nos ha prometido. Nos dice: \u00abEspera en el Se\u00f1or\u00bb. El que nos lo ha prometido es todopoderoso, es ver\u00eddico, es fiel. \u00abEspera en el Se\u00f1or, s\u00e9 valiente, ten \u00e1nimo, espera en el Se\u00f1or\u00bb (v.14). No te dejes, pues, turbar.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Al_no_encontrar_descanso_fuera_se_apoya_en_Dios\">Homil\u00eda: Al no encontrar descanso fuera, se apoya en Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratados morales sobre el libro de Job, 10, 47-48: PL 75, 946.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCon vuestra perseverancia salvar\u00e9is vuestras almas\u00bb (Lc 21,19).<\/p>\n<p>\u00abEl que es el hazmerre\u00edr de su vecino, como lo soy yo, llamar\u00e1 a Dios, y \u00e9ste lo escuchar\u00e1\u00bb (Jb 12,4 Vulg.)&#8230; Ocurre a veces que la voluntad se mantiene en el bien obrar, y, sin embargo, sufre el ataque de las burlas de los hombres; hace cosas admirables, y recibe, a cambio, desprecios; de este modo, pudiendo salir fuera de s\u00ed misma por las alabanzas, al ser rechazada por la afrenta, vuelve a su interior, y all\u00ed se afinca m\u00e1s s\u00f3lidamente en Dios, al no encontrar descanso fuera. Entonces pone toda su esperanza en el Creador y, frente al ataque de las burlas, implora solamente la ayuda del testigo interior; as\u00ed, el ama afligida, rechazada por el favor de los hombres, se acerca m\u00e1s a Dios; se refugia totalmente en la oraci\u00f3n, y las dificultades que halla en lo exterior hacen que se dedique con m\u00e1s pureza a penetrar las cosas del esp\u00edritu. Con raz\u00f3n, pues, se afirma aqu\u00ed: \u00abEl que es el hazmerre\u00edr de su vecino, como lo soy yo, llamar\u00e1 a Dios, y \u00e9ste lo escuchar\u00e1\u00bb porque los malvados, al reprobar a los buenos, demuestran con ello cu\u00e1l es el testigo que buscan de sus actos. En cambio, el alma del hombre recto, al buscar en la oraci\u00f3n el remedio a sus heridas, se hace tanto m\u00e1s acreedora a ser escuchada por Dios cuanto m\u00e1s rechazada se ve de la aprobaci\u00f3n de los hombres&#8230;<\/p>\n<p>\u00abEl hombre honrado y cabal es el hazmerre\u00edr\u00bb (Jb 12,4). Lo propio de la sabidur\u00eda de este mundo es ocultar con artificios lo que siente el coraz\u00f3n, velar con las palabras lo que uno piensa, presentar lo falso como verdadero, y lo verdadero como falso. Por el contrario, la sabidur\u00eda de los hombres honrados consiste en evitar la ostentaci\u00f3n y el fingimiento, en manifestar con las palabras su interior, en amar lo verdadero tal cual es, en evitar lo falso, en hacer el bien gratuitamente, en tolerar el mal de buena gana, antes que hacerlo; en no quererse vengar de las injurias, en tener como ganancia los ultrajes sufridos por causa de la justicia. Pero esta honradez es el hazmerre\u00edr, porque los sabios de este mundo consideran una tonter\u00eda la virtud de la integridad. Ellos tienen por una necedad el obrar con rectitud, y la sabidur\u00eda seg\u00fan la carne juzga una insensatez toda obra conforme a la verdad.<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Taulero_dominico_en_Estrasburgo\">Juan Taulero, dominico en Estrasburgo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Verdaderos_testigos_de_Cristo\">Serm\u00f3n: Verdaderos testigos de Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 21, para la Ascensi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTodos os odiar\u00e1n por causa de mi nombre, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecer\u00e1\u00bb (Lc 21,18).<\/p>\n<p>Jes\u00fas prometi\u00f3 siempre la paz a sus disc\u00edpulos, tanto antes de su muerte como despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, siempre la paz (Jn 14,27; Lc 24,36). Los disc\u00edpulos jam\u00e1s alcanzaron la paz exterior, pero vivieron la paz en la lucha y el amor en el sufrimiento; y en la muerte encontraron la vida. Encontraron tambi\u00e9n un gozoso triunfo cuando, antes de la muerte, se les interrogaba, juzgaba y condenaba. Fueron verdaderos testimonios.<\/p>\n<p>S\u00ed, hay muchos hombres que viven llenos de dulzura en su cuerpo y en su alma hasta el punto de estar penetrados de ella hasta el meollo y hasta las venas, pero cuando seguidamente viene el sufrimiento, las tinieblas, el abandono interior y exterior, no saben qu\u00e9 hacer. Se paran, simplemente, y de ah\u00ed nada sacan. Cuando llegan los terribles huracanes, el abandono interior, la tentaci\u00f3n exterior del mundo, de la carne y del Enemigo, el que sabr\u00e1 pasar a trav\u00e9s de todo ello encontrar\u00e1 la paz profunda que nadie le podr\u00e1 quitar. Pero el que no coge este camino se queda atr\u00e1s y jam\u00e1s saborear\u00e1 la paz verdadera. As\u00ed se ve cuales son los verdaderos testigos de Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"Didascalia_de_los_apostoles\">Didascal\u00eda de los ap\u00f3stoles<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Las Constituciones apost\u00f3licas.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTodos os odiar\u00e1n a causa de mi nombre\u00bb (Lc 21,17).<\/p>\n<p>Si somos llamados al martirio, hemos de confesar con constancia el Nombre precioso, y si somos castigados por ello, alegr\u00e9monos porque corremos hacia la inmortalidad. Si somos perseguidos, no nos entristezcamos, \u201cno nos enamoremos del mundo presente\u201d, ni de \u201clas alabanzas de los hombres\u201d (2Tm 4,10; Rm 2,29), ni de la gloria y el honor de los pr\u00edncipes, como lo hacen algunos. Estos admiran las acciones del Se\u00f1or, pero no creen en \u00e9l por temor a los grandes sacerdotes y a otros dirigentes, porque antes \u201cprefieren la gloria de los hombres que la de Dios\u201d (Jn 12,42). \u201cCombatiendo el buen combate de la fe\u201d (1Tm 6,12), no tan s\u00f3lo aseguramos nuestra salvaci\u00f3n, sino que damos firmeza a los nuevos bautizados y consolidamos la fe de los catec\u00famenos\u2026<\/p>\n<p>El que sea juzgado digno del martirio que se goce en imitar a su maestro, puesto que est\u00e1 prescrito: \u201cUn disc\u00edpulo no es m\u00e1s que su maestro\u201d (Lc 6,40). Ahora bien, nuestro maestro, Jes\u00fas, el Se\u00f1or, fue maltratado por causa nuestra, soport\u00f3 pacientemente calumnias y ultrajes, lo cubrieron de salivazos, lo abofetearon, lo molieron a golpes; despu\u00e9s de haber sido flagelado, fue clavado en la cruz, le dieron a beber vinagre y hiel, y despu\u00e9s de haberse cumplido las Escrituras, dijo a Dios Padre: \u201cEn tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u201d (Lc 23,46). As\u00ed pues, el que pide ser disc\u00edpulo suyo, que se prepare a luchar como \u00e9l, que imite su paciencia, sabiendo que\u2026, sea lo que fuere lo que tenga que soportar, ser\u00e1 recompensado por Dios si cree en el \u00fanico y solo verdadero Dios\u2026<\/p>\n<p>Porque el Dios todopoderoso nos resucitar\u00e1 por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, seg\u00fan su infalible promesa, juntamente con todos los que han muerto desde el principio\u2026 Aunque muramos en el mar, aunque seamos dispersados por tierra, aunque seamos destrozados por las bestias feroces o rapaces, con su poder \u00e9l nos resucitar\u00e1, porque todo el universo es sostenido por la mano de Dios: \u201cNi un solo cabello de vuestra cabeza, dice, se perder\u00e1.\u201d Por eso no exhorta con estas palabras: \u201cCon vuestra perseverancia alcanzar\u00e9is la vida\u201d.<\/p>\n<h2><span id=\"Concilio_Vaticano_II\">Concilio Vaticano II<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Constitucion_El_martirio_testimonio_supremo_de_amor\">Constituci\u00f3n: El martirio, testimonio supremo de amor.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia \u00abLumen gentium\u00bb nn. 41-42.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEsta ser\u00e1 para vosotros la ocasi\u00f3n de dar testimonio\u00bb (Lc 21,13).<\/p>\n<p>Sepan tambi\u00e9n que est\u00e1n especialmente unidos a Cristo, paciente por la salvaci\u00f3n del mundo, aquellos que se encuentran oprimidos por la pobreza, la enfermedad, los achaques y otros muchos sufrimientos, o los que padecen persecuci\u00f3n por la justicia. A ellos el Se\u00f1or, en el Evangelio, les proclam\u00f3 bienaventurados, y \u00abel Dios de toda gracia, que nos llam\u00f3 a su eterna gloria en Cristo Jes\u00fas, despu\u00e9s de un breve padecer, los perfeccionar\u00e1 y afirmar\u00e1, los fortalecer\u00e1 y consolidar\u00e1\u00bb (1 Pe 5, 10).<\/p>\n<p>Dado que Jes\u00fas, el Hijo de Dios, manifest\u00f3 su amor entregando su vida por nosotros, nadie tiene mayor amor que el que entrega su vida por El y por sus hermanos (cf. 1 Jn 3,16; Jn 15,13). Pues bien: algunos cristianos, ya desde los primeros tiempos, fueron llamados, y seguir\u00e1n si\u00e9ndolo siempre, a dar este supremo testimonio de amor ante todos, especialmente ante los perseguidores. Por tanto, el martirio, en el que el disc\u00edpulo se asemeja al Maestro, que acept\u00f3 libremente la muerte por la salvaci\u00f3n del mundo, y se conforma a El en la efusi\u00f3n de su sangre, es estimado por la Iglesia como un don eximio y la suprema prueba de amor, Y, si es don concedido a pocos, sin embargo, todos deben estar prestos a confesar a Cristo delante de los hombres y a seguirle, por el camino de la cruz, en medio de las persecuciones que nunca faltan a la Iglesia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>12 Pero antes de todo eso os echar\u00e1n mano, os perseguir\u00e1n, entreg\u00e1ndoos a las sinagogas y a las c\u00e1rceles, y haci\u00e9ndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. 13 Esto os servir\u00e1 de ocasi\u00f3n para dar testimonio. 14 Por ello, meteos bien en la cabeza que no ten\u00e9is que preparar vuestra defensa, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-21-12-19-discurso-sobre-la-ruina-de-jerusalen-senales-precursoras-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 21, 12-19: Discurso sobre la ruina de Jerusal\u00e9n &#8211; Se\u00f1ales precursoras (ii)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41553","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41553","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41553"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41553\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41553"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41553"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41553"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}