{"id":41556,"date":"2016-10-07T23:37:04","date_gmt":"2016-10-08T04:37:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-21-29-33-parabola-de-la-higuera\/"},"modified":"2016-10-07T23:37:04","modified_gmt":"2016-10-08T04:37:04","slug":"lc-21-29-33-parabola-de-la-higuera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-21-29-33-parabola-de-la-higuera\/","title":{"rendered":"Lc 21, 29-33: Par\u00e1bola de la higuera"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">29<\/span> Y les dijo una par\u00e1bola: \u00abFijaos en la higuera y en todos los dem\u00e1s \u00e1rboles: <span class=\"versiculo\">30<\/span> cuando veis que ya echan brotes, conoc\u00e9is por vosotros mismos que ya est\u00e1 llegando el verano. <span class=\"versiculo\">31<\/span> Igualmente vosotros, cuando ve\u00e1is que suceden estas cosas, sabed que est\u00e1 cerca el reino de Dios. <span class=\"versiculo\">32<\/span> En verdad os digo que no pasar\u00e1 esta generaci\u00f3n sin que todo suceda. <span class=\"versiculo\">33<\/span> El cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_in_evang_hom_1\">San Gregorio, <i>in evang. hom. 1<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">29-31.<\/span> En cuanto a que el mundo deba ser destruido y despreciado, manifiesta su oportuna comparaci\u00f3n cuando dice: <span class=\"ct\">&#8220;Mirad la higuera y todos los \u00e1rboles: cuando ya producen de s\u00ed el fruto, entend\u00e9is que est\u00e1 cerca el est\u00edo&#8230;&#8221;<\/span> Como diciendo: As\u00ed como se conoce que est\u00e1 pr\u00f3ximo el verano por el fruto del \u00e1rbol, as\u00ed se conocer\u00e1 la proximidad del Reino de Dios por la destrucci\u00f3n del mundo. En esto se manifiesta que la ruina es el fruto del mundo. Para esto produce; porque as\u00ed como alimenta a todos con sus semillas, as\u00ed los consumir\u00e1 con sus mortandades. Se compara el Reino de Dios con el verano, porque entonces han pasado las nieblas de nuestras riquezas y empiezan a brillar con gran claridad los d\u00edas del sol eterno.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">32.<\/span> Todo lo predicho recibe el sello de la mayor certidumbre cuando a\u00f1ade: <span class=\"ct\">&#8220;En verdad os digo que&#8230;&#8221;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"cv\">33.<\/span><span class=\"ct\"> &#8220;El cielo y la tierra pasar\u00e1n&#8230;&#8221;<\/span> Como diciendo: Todo aquello que para nosotros es durable no lo es eternamente sin mudanza; y todo lo que parece pasar conmigo ser\u00e1 fijo y permanente; porque mi palabra que pasa expresa sentencias inmutables y permanentes.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">29-33.<\/span> San Mateo, pues, s\u00f3lo habl\u00f3 de la higuera, pero San Lucas habla de todos los \u00e1rboles. Mas <span class=\"citaB\">la higuera<\/span> tiene doble significaci\u00f3n: o cuando se enternecen las cosas duras, o cuando complacen los pecados. Y as\u00ed, cuando los frutos reverdecen en todos los \u00e1rboles y la higuera aparece fecunda, esto es, cuando toda lengua confiese al Se\u00f1or y le haya confesado el pueblo jud\u00edo, debemos esperar la venida del Se\u00f1or, porque entonces se coger\u00e1n los frutos de su resurrecci\u00f3n, como en tiempo de verano. O cuando el hombre pecador se vista del orgullo veleidoso y pasajero de la sinagoga, como los \u00e1rboles de sus hojas, debemos deducir que se aproxima el juicio. Porque Dios se apresura a premiar la fe y a concluir con el pecado.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_ad_Hesychium_epist_80\">San Agust\u00edn, <i>ad Hesychium epist 80<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31.<\/span> Y cuando dice: <span class=\"ct\">&#8220;Cuando ve\u00e1is que suceden estas cosas&#8221;,<\/span> \u00bfqu\u00e9 podremos entender sino aquellas de que ya hemos hecho menci\u00f3n? Entre ellas se encuentra lo siguiente: <span class=\"ct\">&#8220;Y entonces ver\u00e1n al Hijo del hombre que viene&#8221;<\/span> (Lc 24,33). Por tanto, cuando se vea esto no habr\u00e1 llegado ya el Reino de Dios, sino que estar\u00e1 cerca. \u00bfY acaso debe decirse que no todas las cosas ya mencionadas deben comprenderse en estas palabras: <span class=\"ct\">&#8220;Cuando ve\u00e1is que esto sucede&#8221;,<\/span> sino algunas de ellas, a excepci\u00f3n de lo que se ha dicho, <span class=\"ct\">&#8220;y entonces ver\u00e1n al Hijo del hombre&#8221;?<\/span> San Mateo ha declarado que no deb\u00eda exceptuarse nada, diciendo: <span class=\"citaI\">&#8220;As\u00ed, vosotros, tambi\u00e9n cuando viereis todas estas cosas&#8221;<\/span> entre las que se comprende la venida del Hijo de Dios, de modo que entendamos que ahora se verifica en sus miembros como en nubes, o en la Iglesia como en una grande nube.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Eusebio\">San Eusebio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">29-33.<\/span> As\u00ed como en esta vida el sol (cuando despu\u00e9s del invierno vuelve la primavera) fomenta y vivifica con el calor de sus rayos las semillas ocultas en la tierra, transform\u00e1ndolas en su primera forma, de modo que al brotar toman su antigua forma y producen infinitas plantas de variado color, as\u00ed la gloriosa venida del unig\u00e9nito de Dios, iluminando al nuevo siglo con sus rayos vivificadores, har\u00e1 nacer a la luz las semillas sepultadas largo tiempo en el mundo, esto es, las que dorm\u00edan bajo el polvo de la tierra, produciendo cuerpos mejores que antes; y vencida la muerte, reinar\u00e1 despu\u00e9s la vida del siglo nuevo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n llama as\u00ed a la generaci\u00f3n nueva de la Iglesia santa, manifestando que habr\u00e1 de durar el pueblo de los fieles hasta el tiempo en que habr\u00e1 de ver todas estas cosas y contemplar\u00e1 con sus propios ojos el cumplimiento de las palabras del Salvador.<\/p>\n<h2><span id=\"Tito\">Tito<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31.<\/span> <span class=\"citaB\"> Cerca est\u00e1 el Reino de Dios<\/span> porque cuando sucede esto todav\u00eda no ha llegado el \u00faltimo fin de las cosas; pero ya se prepara, porque la venida del Se\u00f1or eliminando todos los principados y potestades preparar\u00e1 el Reino de Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">32.<\/span> Recomienda mucho lo que anuncia de esta manera; y (si es permitido decirlo) estas palabras, <span class=\"ct\">&#8220;En verdad os digo&#8221;<\/span> son un juramento, porque <span class=\"ct\">&#8220;am\u00e9n&#8221;<\/span> quiere decir verdad. Por tanto es la Verdad quien dice: En verdad os digo; y aunque no se expresara as\u00ed, no puede mentir de ning\u00fan modo. Llama generaci\u00f3n a todo el g\u00e9nero humano, o en especial la raza de los jud\u00edos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">33.<\/span> <span class=\"citaB\">El cielo que pasar\u00e1<\/span> no es el et\u00e9reo de las estrellas, sino el aire del que toman el nombre las aves del cielo. Pero si la tierra ha de pasar, \u00bfc\u00f3mo dice el Eclesiast\u00e9s: <span class=\"citaI\">&#8220;Mi tierra subsiste eternamente?&#8221;<\/span> (Ecle 1,4). Pero por una clara raz\u00f3n, el cielo y la tierra pasar\u00e1n en cuanto a la forma que ahora tienen, pero en cuanto a la esencia subsistir\u00e1n siempre.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilactus\">Teofilactus<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">33.<\/span> Como les hab\u00eda predicho perturbaciones, guerras y trastornos, tanto de los elementos como de las dem\u00e1s cosas, para que no se sospechase que la misma cristiandad habr\u00eda de perecer a\u00f1ade: &#8220;El cielo y la tierra pasar\u00e1n; pero mis palabras no pasar\u00e1n&#8221;; como diciendo: y si se conmueven todas las cosas, mi fe no faltar\u00e1; en lo cual da a entender que la Iglesia ser\u00e1 preferida a toda criatura, porque la criatura sufrir\u00e1 alteraci\u00f3n y la Iglesia de los fieles y las predicaciones del Evangelio subsistir\u00e1n.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Clemente_de_Roma_papa\">San Clemente de Roma, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta\">Carta: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta a los Corintios, 19-23.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSabed que el reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Lc 21,31).<\/p>\n<p>Fijemos nuestra mirada sobre el Padre y Creador del mundo entero; acojamos sus dones de paz y sus beneficios, magn\u00edficos, incomparables. Contemplemos con el pensamiento y consideremos con los ojos del alma la gran paciencia con sus designios; reflexionemos c\u00f3mo act\u00faa pac\u00edficamente con su creaci\u00f3n&#8230; Porque derrama sus beneficios sobre toda la creaci\u00f3n, pero a nosotros nos los prodiga sobreabundantemente cuando recurrimos a su misericordia&#8230;<\/p>\n<p>Pero, amados m\u00edo, vigilad que sus numerosos beneficios no se transformen en condena para nosotros si no vivimos de manera digna de \u00e9l&#8230; Consideremos cu\u00e1n pr\u00f3ximo est\u00e1 de nosotros, y que no se le escapa ninguno de nuestros pensamientos ni de nuestras deliberaciones interiores. Es, pues, justo que no abandonemos nuestro puesto contra su voluntad&#8230; Que no se nos dirija a nosotros la palabra que dice: \u00abMalditos los que tienen el alma dividida, los que dudan en su coraz\u00f3n, los que dicen: \u2018Eso, ya lo escuch\u00e1bamos en tiempo de nuestros padres; y he aqu\u00ed que hemos envejecido y nada de esto nos ha ocurrido\u2019. \u00a1Oh insensatos! Comparaos a un \u00e1rbol, mirad la planta de una vid. Primero pierde sus hojas, despu\u00e9s nace una yema, despu\u00e9s una hoja, despu\u00e9s una flor, y despu\u00e9s de todo ello, el racimo verde, y despu\u00e9s llega el racimo maduro.\u00bb. Fijaos como en poco tiempo ha madurado el fruto del \u00e1rbol. En verdad \u00a1as\u00ed ser\u00e1 de r\u00e1pido y s\u00fabito el cumplimiento de su designio! La Escritura da testimonio de ello cuando dice:\u00abVendr\u00e1 r\u00e1pidamente; no tardar\u00e1\u00bb (Is 13,22) y :\u00abEl Se\u00f1or vendr\u00e1 a su Templo repentinamente, el Santo que esper\u00e1is\u00bb (Mal 3,1).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_abad\">San Bernardo, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n sobre el Cantar de los Cantares 74,6.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abCuando ve\u00e1is realizarse estas cosas, sabed que el reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Lc 21,31).<\/p>\n<p>\u201cEn \u00e9l vivimos, nos movemos y existimos\u201d (Hch 17,28). Dichoso aquel que vive para \u00e9l, que es movido por \u00e9l, que vive gracias a \u00e9l. Me preguntar\u00e9is, ya que las huellas de su venida no se pueden descubrir \u00bfc\u00f3mo s\u00e9 yo que est\u00e1 presente? Es porque \u00e9l es vivo y eficaz (Hb 4,12). A penas llega a mi alma, me despierta de mi sue\u00f1o. Ha vivificado, excitado y enternecido mi coraz\u00f3n que estaba amodorrado y duro como una piedra (Ez 36,26). Ha empezado a arrancar, a escarbar, a construir y a plantar, a regar mi sequedad, a esclarecer mis tinieblas, a abrir lo que estaba cerrado, a inflamar lo que estaba fr\u00edo y tambi\u00e9n a enderezar los caminos tortuosos y allanar lo escabroso de mi alma, (cf Is 40,4) de manera que pueda \u201cbendecir al Se\u00f1or y que todo lo que hay en m\u00ed bendiga su santo nombre\u201d (cf Sal 102,1).<\/p>\n<p>El Verbo-Esposo ha venido a m\u00ed m\u00e1s de una vez, sin dar se\u00f1ales de su irrupci\u00f3n&#8230; Gracias al movimiento de mi coraz\u00f3n me doy cuenta que est\u00e1 all\u00ed. He reconocido su fuerza y su poder porque mis vicios y mis pasiones se apaciguaron. La puesta en discusi\u00f3n o en cuesti\u00f3n de mis sentimientos oscuros me ha conducido a admirar la profundidad de su sabidur\u00eda. He experimentado su dulzura y su bondad en el ligero progreso de mi vida. Y viendo \u201crenov\u00e1ndose el hombre interior\u201d, (cf 2Cor 4,16) mi esp\u00edritu en lo m\u00e1s \u00edntimo de m\u00ed mismo, he descubierto algo de su belleza. Al contemplar todo esto en su conjunto, estremezco ante la inmensidad de su grandeza.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">1\u00aa homil\u00eda sobre el salmo 38.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEl verano est\u00e1 cerca\u00bb (Lc 21,30).<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, dame a conocer mi fin y cu\u00e1l es la medida de mis a\u00f1os, para que comprenda lo caduco que soy\u00bb (Sl 38,5). Si me hicieras conocer mi fin, dice el salmista, si me hicieras conocer cu\u00e1l es el n\u00famero de mis d\u00edas, por ah\u00ed mismo podr\u00e9 saber lo que me falta. Y es posible que a trav\u00e9s de estas palabras quiera tambi\u00e9n indicar eso: todo oficio tiene una finalidad. Por ejemplo, la finalidad de una empresa constructora es construir una casa; la finalidad de un astillero es construir un buque capaz de enfrentarse con las olas del mar y soportar los azotes de los vientos; y la finalidad de cada oficio es llegar a una cosa parecida a la que el mismo oficio parece inventado. Quiz\u00e1s es as\u00ed que nuestra vida y la del mundo entero tiene una cierta finalidad con la cual hacemos todo lo que se hace en nuestra vida, o por la cual el mismo mundo ha sido creado o subsiste. El ap\u00f3stol Pablo se acuerda de esta finalidad cuando dice: \u00abSeguidamente vendr\u00e1 el fin, cuando entregue el Reino a Dios Padre\u00bb (1Co 15,24). Ciertamente que hay que apresurarse hacia este fin puesto que es el precio mismo de la obra por la cual somos creados por Dios.<\/p>\n<p>De la misma manera que nuestro organismo corporal, peque\u00f1o y reducido al nacer, es, sin embargo estimulado y tiende al t\u00e9rmino de su grandeza creciendo en edad, y tambi\u00e9n as\u00ed como nuestra alma se expresa primero a trav\u00e9s de un lenguaje balbuciente y m\u00e1s claro despu\u00e9s para, en fin, llegar a una perfecta y correcta manera de expresi\u00f3n, tambi\u00e9n es cierto que toda nuestra vida comienza en el presente de esta manera: primero como balbuciente entre los hombres sobre la tierra, pero se acaba y llega a su cumbre en los cielos cerca de Dios.<\/p>\n<p>Por este motivo el profeta desea conocer la finalidad por la cual ha sido hecho para que, mirando el fin, examinando sus d\u00edas y considerando su  perfecci\u00f3n, ve todo lo que le falta en relaci\u00f3n con este fin hacia el cual tiende&#8230; Es como si los que salieron de Egipto hubieran dicho: \u00abHazme conocer, Se\u00f1or, mi fin\u00bb que es una tierra buena y una tierra santa, \u00aby el n\u00famero de mis d\u00edas\u00bb por los que ando \u00abpara que conozca lo caduco que soy\u00bb,y cu\u00e1nto me falta hasta llegar a la tierra santa que me tienes prometida.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia-2\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00edas sobre el G\u00e9nesis, n. 12,5.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEl cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n\u00bb (Lc 21,33).<\/p>\n<p>\u00abBebe el agua de tu cisterna, la que brota de tu pozo, que sean para ti solo\u00bb (Pr 5,15.17). T\u00fa que me escuchas, procura tener un pozo y una cisterna que sean tuyos; de manera que, cuando cojas el libro de las Escrituras, llegues a descubrir, tambi\u00e9n t\u00fa, de ti mismo, alguna interpretaci\u00f3n. S\u00ed, con lo que has aprendido en la Iglesia, procura beber, tambi\u00e9n t\u00fa, de la fuente que mana de tu esp\u00edritu. En el interior de ti mismo est\u00e1&#8230; \u00abel agua viva\u00bb (Jn 4,10); hay en ti los canales inagotables y les r\u00edos henchidos del sentido espiritual de la Escritura, con tal que no est\u00e9n obstruidos por la tierra y los escombros. En este caso, lo que hay que hacer, es cavar y limpiar, es decir, quitar la pereza del esp\u00edritu y sacudir el adormecimiento del coraz\u00f3n&#8230; <\/p>\n<p>Purifica, pues, tu esp\u00edritu para que un d\u00eda bebas de tus fuentes y saques el agua viva de tus pozos. Porque si has recibido en ti la palabra de Dios, si has recibido de Jes\u00fas el agua viva, y si la has recibido con fe, en ti llegar\u00e1 a ser \u00abun surtidor de agua que salta hasta la vida eterna\u00bb (Jn 4,14).<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Guerrico_de_Igny_abad_cisterciense\">Beato Guerrico de Igny, abad cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon-2\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">1er Serm\u00f3n para Adviento; PL 185,11: SC 166.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSabemos que el reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Lc 21,31).<\/p>\n<p>&#8220;Esperamos al Salvador&#8221; (Flp 3,20; liturgia latina). En realidad, es la gozosa esperanza de los justos, de aquellos que esperan \u00abvenida en gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo&#8221; (Tito 2:13). \u00ab\u00bfCu\u00e1l es mi esperanza, dijo el justo, no es el Se\u00f1or?\u00bb (Sal 38,8) Luego se vuelve hacia \u00e9l y exclama:&#8221; Lo s\u00e9: no defraudar\u00e1s mi esperanza\u00bb (Sal 118,116). De hecho, mi ser est\u00e1 ya a tu lado, ya que nuestra naturaleza, asumida por ti y dada a nosotros, ha sido glorificada en ti. Esto nos da la esperanza de que &#8220;toda carne vendr\u00e1 a ti&#8221; (Sal 64,3).<\/p>\n<p>Sin embargo, es con una gran confianza en la espera del Se\u00f1or, que podemos decir: &#8221; Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y los roban\u00bb (Mt 6,20). He depositado todos mis bienes a tus pies: lo s\u00e9&#8230; \u00abt\u00fa me los multiplicar\u00e1s por cien y adem\u00e1s me dar\u00e1s la vida eterna&#8221;(Marcos 10,30). Vosotros que sois pobres de esp\u00edritu, \u00a1sois herederos! (Mt 5,3). Porque el Se\u00f1or dijo: &#8220;Donde est\u00e1 tu tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tu coraz\u00f3n&#8221; (Mt 6,21). Que vuestros corazones le sigan, \u00a1que ellos sean vuestro tesoro! Poned vuestro pensamiento all\u00ed, y que vuestra atenci\u00f3n se fije en Dios, para poder decir con el ap\u00f3stol Pablo: &#8220;Nuestra vida est\u00e1 en el cielo; de donde esperamos al Salvador&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_John_Henry_Newman\">Beato John Henry Newman<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras\">Obras: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">El mundo invisible, PPS, t. 4, n. 13.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abMirad la higuera\u00bb (Lc 21,29).<\/p>\n<p>La tierra que contemplamos no nos satisface. No es m\u00e1s que un comienzo; no es m\u00e1s que una promesa del m\u00e1s all\u00e1; incluso en su mayor alegr\u00eda, cuando la tierra se abre a todas las flores y muestra todos sus tesoros escondidos de la forma m\u00e1s atractiva, incluso entonces, no nos es suficiente. Sabemos que la tierra encierra en si muchas mas cosas de las que podemos ver. Un mundo de santos y de \u00e1ngeles, un mundo glorioso, palacio para Dios, la monta\u00f1a del Se\u00f1or de los Ej\u00e9rcitos, la Jerusal\u00e9n celestial, el trono de Dios y de su Cristo, todas las maravillas eternas, preciosas, misteriosas e incomprensibles se esconden detr\u00e1s de lo que vemos nosotros. Lo que vemos no es m\u00e1s que la corteza de un reino eterno; y sobre ese reino fijamos la mirada de nuestra fe.<\/p>\n<p>Mu\u00e9strate, Se\u00f1or, como en el tiempo de Navidad, cuando te visitaron los pastores; que tu gloria se extienda como las flores y las ramas de los \u00e1rboles. Todo el esplendor del sol, todo el cielo, las nubes, todo el verdor de los campos, la dulzura del canto de los p\u00e1jaros no pueden contener el todo. No podremos nunca apropiarnos del todo. Todas estas cosas proceden de un centro de amor y de bondad que es Dios mismo; pero todas estas cosas no son su plenitud, hablan del cielo, pero no son el cielo; no son m\u00e1s que algunos rayos perdidos de su gloria, una d\u00e9bil r\u00e9plica de su imagen; no son m\u00e1s que las migajas que caen de la mesa.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ireneo_Tratado_contra_las_herejias_libro_4_cap_24_n_3\">San Ireneo, <i>Tratado contra las herej\u00edas,<\/i> libro 4, cap. 24, n. 3<\/span><\/h2>\n<p class=\"intro\">Ireneo refuta con textos de la Escritura a algunos herejes que, mal interpretando la Escritura afirmaban que Dios perecer\u00e1 junto con el cielo y la tierra (v. 33a)<\/p>\n<p><span class=\"st1\"> 1.1.4. Mala interpretaci\u00f3n de los sectarios <\/span><\/p>\n<p>3,1. Sin embargo, esos malvados dicen: &#8220;Si el cielo es el trono de Dios y la tierra su escabel, y si \u00e9l ha dicho que los cielos y la tierra pasar\u00e1n (Lc 21,33), entonces, cuando \u00e9stos perezcan, por fuerza perecer\u00e1 el Dios que sobre ellos se sienta. Por tanto no es el Dios sobre todas las cosas&#8221;.<\/p>\n<p>En primer lugar, no saben lo que trono y escabel significan; ni saben lo que Dios es, sino que lo imaginan como un hombre sentado y limitado por ellos, no como el que todo lo contiene. Tambi\u00e9n ignoran el significado de cielo y tierra. Pablo, en cambio, lo sab\u00eda: <span class=\"citaI\">&#8220;Pasa la apariencia de este mundo&#8221;<\/span> (1Co 7,31). David resuelve su problema: <span class=\"citaI\">&#8220;Al principio fundaste la tierra, Se\u00f1or. El cielo y la tierra son obra de tus manos. Ellos pasar\u00e1n, pero t\u00fa permaneces. Todos envejecen como su ropa, los cambiar\u00e1s como un vestido, porque cambiar\u00e1n. En cambio t\u00fa eres el mismo y tus a\u00f1os no transcurrir\u00e1n. Los hijos de tus siervos tendr\u00e1n donde habitar, y su linaje ser\u00e1 por siempre firme&#8221;<\/span> (Ps 102,26-29). De este modo mostr\u00f3 claramente qu\u00e9 es lo que perecer\u00e1 y qui\u00e9n dura para siempre: Dios con sus siervos. Lo mismo Isa\u00edas: <span class=\"citaI\">&#8220;Levantad los ojos al cielo y mirad abajo la tierra; porque el cielo se disipar\u00e1 como el humo y la tierra se usar\u00e1 como un vestido. Sus habitantes morir\u00e1n como ellos, pero mi salvaci\u00f3n durar\u00e1 eternamente y mi justicia no se extinguir\u00e1&#8221;<\/span> (Is 51,6).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"La_Higuera_arbol_biblico\">La Higuera, \u00e1rbol b\u00edblico<\/span><\/h1>\n<p>Ver la siguiente entrada: <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/la-higuera\/\" title=\"La Higuera\">\u00c1rboles b\u00edblicos: LA HIGUERA<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>29 Y les dijo una par\u00e1bola: \u00abFijaos en la higuera y en todos los dem\u00e1s \u00e1rboles: 30 cuando veis que ya echan brotes, conoc\u00e9is por vosotros mismos que ya est\u00e1 llegando el verano. 31 Igualmente vosotros, cuando ve\u00e1is que suceden estas cosas, sabed que est\u00e1 cerca el reino de Dios. 32 En verdad os digo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-21-29-33-parabola-de-la-higuera\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 21, 29-33: Par\u00e1bola de la higuera\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41556","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41556"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41556\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}