{"id":41561,"date":"2016-10-07T23:37:12","date_gmt":"2016-10-08T04:37:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-24-13-35-los-discipulos-de-emaus\/"},"modified":"2016-10-07T23:37:12","modified_gmt":"2016-10-08T04:37:12","slug":"lc-24-13-35-los-discipulos-de-emaus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-24-13-35-los-discipulos-de-emaus\/","title":{"rendered":"Lc 24, 13-35: Los disc\u00edpulos de Ema\u00fas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> El primer d\u00eda de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que hab\u00edan preparado. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Encontraron corrida la piedra del sepulcro. <span class=\"versiculo\">3<\/span> Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Se\u00f1or Jes\u00fas. <span class=\"versiculo\">4<\/span> Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. <span class=\"versiculo\">5<\/span> Ellas quedaron despavoridas y con las caras mirando al suelo y ellos les dijeron: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive? <span class=\"versiculo\">6<\/span> No est\u00e1 aqu\u00ed. Ha resucitado. Recordad c\u00f3mo os habl\u00f3 estando todav\u00eda en Galilea, <span class=\"versiculo\">7<\/span> cuando dijo que el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, ser crucificado y al tercer d\u00eda resucitar\u00bb. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Y recordaron sus palabras. <span class=\"versiculo\">9<\/span> Habiendo vuelto del sepulcro, anunciaron todo esto a los Once y a todos los dem\u00e1s.<br \/> <span class=\"versiculo\">10<\/span> Eran Mar\u00eda la Magdalena, Juana y Mar\u00eda, la de Santiago. Tambi\u00e9n las dem\u00e1s, que estaban con ellas, contaban esto mismo a los ap\u00f3stoles. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Pedro, sin embargo, se levant\u00f3 y fue corriendo al sepulcro. Asom\u00e1ndose, ve solo los lienzos. Y se volvi\u00f3 a su casa, admir\u00e1ndose de lo sucedido. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco\"> Francisco<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=76\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_23-04-2014_La_pregunta_es_para_nosotros\"> Audiencia General (23-04-2014): La pregunta es para nosotros<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb (Lc 24,5)<br \/>Plaza de San Pedro<br \/> Mi\u00e9rcoles 23 de abril de 2014<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p> Esta semana es la semana de la alegr\u00eda: celebramos la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Es una alegr\u00eda aut\u00e9ntica, profunda, basada en la certeza que Cristo resucitado ya no muere m\u00e1s, sino que est\u00e1 vivo y operante en la Iglesia y en el mundo. Tal certeza habita en el coraz\u00f3n de los creyentes desde esa ma\u00f1ana de Pascua, cuando las mujeres fueron al sepulcro de Jes\u00fas y los \u00e1ngeles les dijeron: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb (<em>Lc<\/em> 24, 5). \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb. Estas palabras son como una piedra miliar en la historia; pero tambi\u00e9n una \u00abpiedra de tropiezo\u00bb, si no nos abrimos a la Buena Noticia, si pensamos que da menos fastidio un Jes\u00fas muerto que un Jes\u00fas vivo. En cambio, cu\u00e1ntas veces, en nuestro camino cotidiano, necesitamos que nos digan: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb. Cu\u00e1ntas veces buscamos la vida entre las cosas muertas, entre las cosas que no pueden dar vida, entre las cosas que hoy est\u00e1n y ma\u00f1ana ya no estar\u00e1n, las cosas que pasan&#8230; \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb. <\/p>\n<p>Lo necesitamos cuando nos encerramos en cualquier forma de ego\u00edsmo o de auto-complacencia; cuando nos dejamos seducir por los poderes terrenos y por las cosas de este mundo, olvidando a Dios y al pr\u00f3jimo; cuando ponemos nuestras esperanzas en vanidades mundanas, en el dinero, en el \u00e9xito. Entonces la Palabra de Dios nos dice: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 lo est\u00e1s buscando all\u00ed? Eso no te puede dar vida. S\u00ed, tal vez te dar\u00e1 una alegr\u00eda de un minuto, de un d\u00eda, de una semana, de un mes&#8230; \u00bfy luego? \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb. Esta frase debe entrar en el coraz\u00f3n y debemos repetirla. \u00bfLa repetimos juntos tres veces? \u00bfHacemos el esfuerzo? Todos: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb [repite con los fieles]. Hoy, cuando volvamos a casa, dig\u00e1mosla desde el coraz\u00f3n, en silencio, y hag\u00e1monos esta pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 yo en la vida busco entre los muertos a aqu\u00e9l que vive? Nos har\u00e1 bien.<\/p>\n<p> No es f\u00e1cil estar abiertos a Jes\u00fas. No se da por descontado aceptar la vida del Resucitado y su presencia en medio de nosotros. El Evangelio nos hace ver diversas reacciones: la del ap\u00f3stol Tom\u00e1s, la de Mar\u00eda Magdalena y la de los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas: nos hace bien confrontarnos con ellos. Tom\u00e1s pone una condici\u00f3n a la fe, pide tocar la evidencia, las llagas; Mar\u00eda Magdalena llora, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jes\u00fas s\u00f3lo cuando \u00c9l la llama por su nombre; los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, deprimidos y con sentimientos de fracaso, llegan al encuentro con Jes\u00fas dej\u00e1ndose acompa\u00f1ar por ese misterioso caminante. Cada uno por caminos distintos. Buscaban entre los muertos al que vive y fue el Se\u00f1or mismo quien corrigi\u00f3 la ruta. Y yo, \u00bfqu\u00e9 hago? \u00bfQu\u00e9 ruta sigo para encontrar a Cristo vivo? \u00c8l estar\u00e1 siempre cerca de nosotros para corregir la ruta si nos equivocamos.<\/p>\n<p> \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb (<em>Lc<\/em> 24, 5). Esta pregunta nos hace superar la tentaci\u00f3n de mirar hacia atr\u00e1s, a lo que pas\u00f3 ayer, y nos impulsa hacia adelante, hacia el futuro. Jes\u00fas no est\u00e1 en el sepulcro, es el Resucitado. \u00c9l es el Viviente, Aquel que siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y le hace caminar atray\u00e9ndolo hacia \u00c9l. \u00abAyer\u00bb era la tumba de Jes\u00fas y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y de la justicia; \u00abhoy\u00bb es la resurrecci\u00f3n perenne hacia la que nos impulsa el Esp\u00edritu Santo, don\u00e1ndonos la plena libertad.<\/p>\n<p> Hoy se dirige tambi\u00e9n a nosotros este interrogativo. T\u00fa, \u00bfpor qu\u00e9 buscas entre los muertos al que vive, t\u00fa que te cierras en ti mismo despu\u00e9s de un fracaso y t\u00fa que no tienes ya la fuerza para rezar? \u00bfPor qu\u00e9 buscas entre los muertos al que est\u00e1 vivo, t\u00fa que te sientes solo, abandonado por los amigos o tal vez tambi\u00e9n por Dios? \u00bfPor qu\u00e9 buscas entre los muertos al que est\u00e1 vivo, t\u00fa que has perdido la esperanza y t\u00fa que te sientes encarcelado por tus pecados? \u00bfPor qu\u00e9 buscas entre los muertos al que est\u00e1 vivo, t\u00fa que aspiras a la belleza, a la perfecci\u00f3n espiritual, a la justicia, a la paz?<\/p>\n<p> Tenemos necesidad de escuchar y recordarnos rec\u00edprocamente la pregunta del \u00e1ngel. Esta pregunta, \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb, nos ayuda a salir de nuestros espacios de tristeza y nos abre a los horizontes de la alegr\u00eda y de la esperanza. Esa esperanza que mueve las piedras de los sepulcros y alienta a anunciar la Buena Noticia, capaz de generar vida nueva para los dem\u00e1s. Repitamos esta frase del \u00e1ngel para tenerla en el coraz\u00f3n y en la memoria y luego cada uno responda en silencio: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive?\u00bb. \u00a1Repit\u00e1mosla! [repite con la multitud]. Mirad hermanos y hermanas, \u00c9l est\u00e1 vivo, est\u00e1 con nosotros. No vayamos a los numerosos sepulcros que hoy te prometen algo, belleza, y luego no te dan nada. \u00a1\u00c9l est\u00e1 vivo! \u00a1No busquemos entre los muertos al que vive! Gracias.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\"> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica_Verdad_central_de_nuestra_fe\"> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: Verdad central de nuestra fe<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00ab\u00a1Ha resucitado!\u00bb (Lc 24,6)<br \/>nn. 638-644<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abOs anunciamos la Buena Nueva de que la Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en nosotros, los hijos, al resucitar a Jes\u00fas (<em>Hch<\/em> 13, 32-33). La Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo, cre\u00edda y vivida por la primera comunidad cristiana como verdad central, transmitida como fundamental por la Tradici\u00f3n, establecida en los documentos del Nuevo Testamento, predicada como parte esencial del Misterio Pascual al mismo tiempo que la Cruz: <\/p>\n<blockquote><p>  Cristo ha resucitado de los muertos,<BR>con su muerte ha vencido a la muerte.<BR> Y a los muertos ha dado la vida.<\/p>\n<p>  (Liturgia bizantina: <em>Tropario del d\u00eda de Pascua<\/em>) <\/p><\/blockquote>\n<p>El misterio de la resurrecci\u00f3n de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones hist\u00f3ricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el a\u00f1o 56, puede escribir a los Corintios: \u00abPorque os transmit\u00ed, en primer lugar, lo que a mi vez recib\u00ed: que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, seg\u00fan las Escrituras; que fue sepultado y que resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, seg\u00fan las Escrituras; que se apareci\u00f3 a Cefas y luego a los Doce: \u00ab(<em>1 Co<\/em> 15, 3-4). El ap\u00f3stol habla aqu\u00ed de <em> la tradici\u00f3n viva de la Resurrecci\u00f3n<\/em> que recibi\u00f3 despu\u00e9s de su conversi\u00f3n a las puertas de Damasco (cf. <em>Hch<\/em> 9, 3-18).<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 buscar entre los muertos al que vive? No est\u00e1 aqu\u00ed, ha resucitado\u00bb (<em>Lc<\/em> 24, 5-6). En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vac\u00edo. No es en s\u00ed una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podr\u00eda explicarse de otro modo (cf. <em>Jn<\/em> 20,13; <em>Mt<\/em> 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vac\u00edo ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los disc\u00edpulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrecci\u00f3n. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. <em>Lc<\/em> 24, 3. 22- 23), despu\u00e9s de Pedro (cf. <em>Lc<\/em> 24, 12). \u00abEl disc\u00edpulo que Jes\u00fas amaba\u00bb (<em>Jn<\/em> 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vac\u00edo y al descubrir \u00ablas vendas en el suelo\u00bb(<em>Jn<\/em> 20, 6) \u00abvio y crey\u00f3\u00bb (<em>Jn<\/em> 20, 8). Eso supone que constat\u00f3 en el estado del sepulcro vac\u00edo (cf.<em> Jn<\/em> 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jes\u00fas no hab\u00eda podido ser obra humana y que Jes\u00fas no hab\u00eda vuelto simplemente a una vida terrenal como hab\u00eda sido el caso de L\u00e1zaro (cf. <em>Jn<\/em> 11, 44).<\/p>\n<p>Mar\u00eda Magdalena y las santas mujeres, que iban a embalsamar el cuerpo de Jes\u00fas (cf. <em>Mc<\/em> 16,1; <em>Lc<\/em> 24, 1) enterrado a prisa en la tarde del Viernes Santo por la llegada del S\u00e1bado (cf. <em>Jn<\/em> 19, 31. 42) fueron las primeras en encontrar al Resucitado (cf. <em>Mt<\/em> 28, 9-10; <em>Jn<\/em> 20, 11-18). As\u00ed las mujeres fueron las primeras mensajeras de la Resurrecci\u00f3n de Cristo para los propios Ap\u00f3stoles (cf. <em>Lc<\/em> 24, 9-10). Jes\u00fas se apareci\u00f3 en seguida a ellos, primero a Pedro, despu\u00e9s a los Doce (cf. <em>1 Co<\/em> 15, 5). Pedro, llamado a confirmar en la fe a sus hermanos (cf. <em>Lc<\/em> 22, 31-32), ve por tanto al Resucitado antes que los dem\u00e1s y sobre su testimonio es sobre el que\u00a0la comunidad exclama: \u00ab\u00a1Es verdad! \u00a1El Se\u00f1or ha resucitado y se ha aparecido a Sim\u00f3n!\u00bb (<em>Lc<\/em> 24, 34).<\/p>\n<p>Todo lo que sucedi\u00f3 en estas jornadas pascuales compromete a cada uno de los Ap\u00f3stoles \u2014y a Pedro en particular\u2014 en la construcci\u00f3n de la era nueva que comenz\u00f3 en la ma\u00f1ana de Pascua. Como testigos del Resucitado, los Ap\u00f3stoles son las piedras de fundaci\u00f3n de su Iglesia. La fe de la primera comunidad de creyentes se funda en el testimonio de hombres concretos, conocidos de los cristianos y de los que la mayor parte a\u00fan viv\u00edan\u00a0 entre ellos. Estos \u00abtestigos de la Resurrecci\u00f3n de Cristo\u00bb (cf. <em>Hch<\/em> 1, 22) son ante todo Pedro y los Doce, pero no solamente ellos: Pablo habla claramente de m\u00e1s de quinientas personas a las que se apareci\u00f3 Jes\u00fas en una sola vez, adem\u00e1s de Santiago y de todos los Ap\u00f3stoles (cf. <em>1 Co<\/em> 15, 4-8).<\/p>\n<p>Ante estos testimonios es imposible interpretar la Resurrecci\u00f3n de Cristo fuera del orden f\u00edsico, y no reconocerlo como un hecho hist\u00f3rico. Sabemos por los hechos que la fe de los disc\u00edpulos fue sometida a la prueba radical de la pasi\u00f3n y de la muerte en cruz de su Maestro, anunciada por \u00c9l de antemano (cf. <em>Lc<\/em> 22, 31-32). La sacudida provocada por la pasi\u00f3n fue tan grande que los disc\u00edpulos (por lo menos, algunos de ellos) no creyeron tan pronto en la noticia de la resurrecci\u00f3n. Los evangelios, lejos de mostrarnos una comunidad arrobada por una exaltaci\u00f3n m\u00edstica, nos presentan a los disc\u00edpulos abatidos (\u00abla cara sombr\u00eda\u00bb: <em>Lc<\/em> 24, 17) y asustados (cf. <em>Jn<\/em> 20, 19). Por eso no creyeron a las santas mujeres que regresaban del sepulcro y \u00absus palabras les parec\u00edan como desatinos\u00bb (<em>Lc<\/em> 24, 11; cf. <em>Mc<\/em> 16, 11. 13). Cuando Jes\u00fas se manifiesta a los once en la tarde de Pascua \u00ables ech\u00f3 en cara su incredulidad y su dureza de cabeza por no haber cre\u00eddo a quienes le hab\u00edan visto resucitado\u00bb (<em>Mc<\/em> 16, 14).<\/p>\n<p>Tan imposible les parece la cosa que, incluso puestos ante la realidad de Jes\u00fas resucitado, los disc\u00edpulos dudan todav\u00eda (cf. <em>Lc<\/em> 24, 38): creen ver un esp\u00edritu (cf. <em>Lc<\/em> 24, 39). \u00abNo acaban de creerlo a causa de la alegr\u00eda y estaban asombrados\u00bb (<em>Lc<\/em> 24, 41). Tom\u00e1s conocer\u00e1 la misma prueba de la duda (cf. <em>Jn<\/em> 20, 24-27) y, en su \u00faltima aparici\u00f3n en Galilea referida por Mateo, \u00abalgunos sin embargo dudaron\u00bb (<em>Mt<\/em> 28, 17). Por esto la hip\u00f3tesis seg\u00fan la cual la resurrecci\u00f3n habr\u00eda sido un \u00abproducto\u00bb de la fe (o de la credulidad) de los ap\u00f3stoles no tiene consistencia. Muy al contrario, su fe en la Resurrecci\u00f3n naci\u00f3 \u2014bajo la acci\u00f3n de la gracia divina\u2014 de la experiencia directa de la realidad de Jes\u00fas resucitado.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"\">:  <br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 El primer d\u00eda de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que hab\u00edan preparado. 2 Encontraron corrida la piedra del sepulcro. 3 Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Se\u00f1or Jes\u00fas. 4 Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. 5 Ellas quedaron despavoridas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-24-13-35-los-discipulos-de-emaus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 24, 13-35: Los disc\u00edpulos de Ema\u00fas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41561","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41561"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41561\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}