{"id":41569,"date":"2016-10-07T23:37:31","date_gmt":"2016-10-08T04:37:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-1-43-51-vocacion-de-los-primeros-discipulos-ii-felipe-y-natanael\/"},"modified":"2016-10-07T23:37:31","modified_gmt":"2016-10-08T04:37:31","slug":"jn-1-43-51-vocacion-de-los-primeros-discipulos-ii-felipe-y-natanael","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-1-43-51-vocacion-de-los-primeros-discipulos-ii-felipe-y-natanael\/","title":{"rendered":"Jn 1, 43-51: Vocaci\u00f3n de los primeros disc\u00edpulos (ii) &#8211; Felipe y Natanael"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">43<\/span> Al d\u00eda siguiente, determin\u00f3 Jes\u00fas salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: \u00abS\u00edgueme\u00bb. <span class=\"versiculo\">44<\/span> Felipe era de Betsaida, ciudad de Andr\u00e9s y de Pedro. <span class=\"versiculo\">45<\/span> Felipe encuentra a Natanael y le dice: \u00abAquel de quien escribieron Mois\u00e9s en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jes\u00fas, hijo de Jos\u00e9, de Nazaret\u00bb. <span class=\"versiculo\">46<\/span> Natanael le replic\u00f3: \u00ab\u00bfDe Nazaret puede salir algo bueno?\u00bb.<br \/>\nFelipe le contest\u00f3: \u00abVen y ver\u00e1s\u00bb. <span class=\"versiculo\">47<\/span> Vio Jes\u00fas que se acercaba Natanael y dijo de \u00e9l: \u00abAh\u00ed ten\u00e9is a un israelita de verdad, en quien no hay enga\u00f1o\u00bb. <span class=\"versiculo\">48<\/span> Natanael le contesta: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 me conoces?\u00bb. Jes\u00fas le responde: \u00abAntes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi\u00bb. <span class=\"versiculo\">49<\/span> Natanael respondi\u00f3: \u00abRab\u00ed, t\u00fa eres el Hijo de Dios, t\u00fa eres el Rey de Israel\u00bb. <span class=\"versiculo\">50<\/span> Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00ab\u00bfPor haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores\u00bb. <span class=\"versiculo\">51<\/span> Y le a\u00f1adi\u00f3: \u00abEn verdad, en verdad os digo: ver\u00e9is el cielo abierto y a los \u00e1ngeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Nerses_Snorhali_patriarca_armenio\">San Ners\u00e8s Snorhali, patriarca armenio<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Haz_subir_mi_alma_por_la_escalera_de_la_luz\">Escritos: Haz subir mi alma por la escalera de la luz.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Jes\u00fas, Hijo \u00fanico del Padre, 85-95.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abVer\u00e9is el cielo abierto y a los \u00e1ngeles de Dios subir y bajar\u00bb (Jn 1,51).<\/p>\n<p>Se\u00f1or, a Jacob, el hijo peque\u00f1o de Isaac y Rebeca, t\u00fa le has llamado tu amado; has cambiado su nombre por el de Israel (Gn 32,29). Le has revelado el futuro al mostrarle la escalera levantada desde la tierra hasta el cielo: en lo m\u00e1s alto de la misma estaba Dios, con la mirada fija sobre el mundo, y los \u00e1ngeles sub\u00edan y bajaban por la escalera&#8230; Era s\u00edmbolo del gran misterio como lo han dicho los hombres a los que el Esp\u00edritu ha iluminado&#8230; <\/p>\n<p>Y yo, para el bien, soy tambi\u00e9n el hijo peque\u00f1o. Para el mal, indudablemente soy un hombre maduro, como el primog\u00e9nito Esa\u00fa&#8230;: he vendido mi tesoro para satisfacer mis apetencias (Gn 25,33) y he borrado mi nombre del Libro de la Vida en el que, en el cielo, est\u00e1n inscritos los primeros de entre los benditos (Sal 68,29).<\/p>\n<p>Te lo suplico, oh Luz que vienes de lo alto, Pr\u00edncipe de los corazones de fuego. Que tambi\u00e9n para m\u00ed se abran las puertas del cielo, como antiguamente lo fueron para Israel. Por gracia, haz subir a mi alma ca\u00edda, por la escalera de luz, signo misterioso dado a los hombres de su retorno de la tierra al cielo. La astucia del Maligno me hizo perder la unci\u00f3n perfumada de tu Esp\u00edritu; con tu derecha protectora d\u00edgnate ungir de nuevo mi cabeza. No luchar\u00e9 contigo, oh poderoso, en un cuerpo a cuerpo como Jacob (Gn 32,25), porque no soy m\u00e1s que debilidad.<\/p>\n<h2><span id=\"Guillermo_de_San_Teodorico_monje\">Guillermo de San Teodorico, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Oracion_Vereis_los_cielos_abiertos\">Oraci\u00f3n: Ver\u00e9is los cielos abiertos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Oraciones meditadas, VI, 5-7: SC 324.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abVer\u00e9is el cielo abierto y a los \u00e1ngeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre\u00bb (Jn 1,51).<\/p>\n<p>Si basta con ver a dos o tres reunidos en tu nombre aqu\u00ed abajo para verte, a ti, en medio de ellos (Mt 18,20)&#8230;, \u00bfqu\u00e9 decir sobre el lugar donde has reunido a todos los santos que &#8221; sellaron tu Alianza con sus sacrificios &#8221; y que llegaron a ser &#8220;como el cielo que proclama tu justicia&#8221;? (Sal 49,5-6).<\/p>\n<p>Tu disc\u00edpulo amado no fue el \u00fanico en encontrar el camino que lleva a los cielos; no s\u00f3lo a \u00e9l se le mostr\u00f3 una puerta abierta en el cielo (Ap 4,1). En efecto, lo dijiste a todos con tu propia boca: &#8220;yo soy la puerta. Si alguien entra por m\u00ed, se salvar\u00e1&#8221; (Jn 10,9). T\u00fa eres pues la puerta, y, seg\u00fan lo que a\u00f1ades despu\u00e9s, abres a todos los que quieren entrar. \u00bfPero para qu\u00e9 nos sirve ver una puerta abierta en el cielo, nosotros que estamos sobre la tierra, si no tenemos el medio para subir all\u00e1? San Pablo nos da la respuesta: &#8220;el que subi\u00f3, es el mismo que baj\u00f3&#8221;(Ef 4,9). \u00bfQui\u00e9n es? El Amor.<\/p>\n<p>En efecto, Se\u00f1or, es el amor que, de nuestros corazones, sube hacia ti porque es el amor que, de ti, descendi\u00f3 hasta nosotros. Porque nos amaste, descendiste hacia nosotros; am\u00e1ndote, podremos subir hasta ti. T\u00fa que dijiste: &#8220;yo soy la puerta&#8221;, \u00a1en tu nombre, por favor, \u00e1brete delante de nosotros! Entonces veremos claramente de qu\u00e9 morada eres la puerta, y cuando y a quien abres.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Su_misericordia_te_vio_antes_que_tu_le_conocieses\">Serm\u00f3n: Su misericordia te vio antes que t\u00fa le conocieses<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n sobre el evangelio de Juan, 7.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abYo te vi, cuando estabas debajo de la higuera\u00bb (Jn 1,48).<\/p>\n<p>Natanael estaba bajo el \u00e1rbol del higo, como bajo sombra de muerte. Lo vio el Se\u00f1or, de quien est\u00e1 dicho: \u201cPara quienes se sentaban bajo sombra de muerte sali\u00f3 una luz.\u201d (Is 9,2) \u00bfQu\u00e9 se ha dicho, pues, a Natanael? \u201c\u00bfMe dices, oh Natanael, de qu\u00e9 me conoces? Ahora hablas conmigo, porque te llam\u00f3 Felipe\u201d. Quien mediante un ap\u00f3stol ha llamado, ha visto que pertenec\u00eda ya a su Iglesia. \u00a1Oh t\u00fa, Iglesia; oh t\u00fa, Israel, (\u2026), ya en este instante has conocido a Cristo mediante los ap\u00f3stoles, como Natanael conoci\u00f3 a Cristo mediante Felipe. Pero su misericordia te vio antes que t\u00fa le conocieses, cuando yac\u00edas bajo el pecado!<\/p>\n<p>En efecto, \u00bfacaso hemos buscado primero nosotros a Cristo, y no nos ha buscado \u00e9l antes? \u00bfAcaso nosotros hemos venido, enfermos, al M\u00e9dico, y no el M\u00e9dico a los enfermos? \u00bfNo hab\u00eda perecido aquella oveja y, dejadas las noventa y nueve, el pastor busc\u00f3 y hall\u00f3 a la que volvi\u00f3 a traer, alegre, en los hombros? (Lc 15,4) \u00bfNo hab\u00eda perecido aquella dracma y la mujer encendi\u00f3 una l\u00e1mpara y busc\u00f3 por toda su casa hasta hallarla? (Lc 15,8)&#8230; Nuestro pastor hall\u00f3 la oveja, pero busc\u00f3 a la oveja; la mujer hall\u00f3 la dracma, pero busc\u00f3 la dracma. \u2026 Hemos sido, pues, buscados para ser hallados; hallados hablamos. Porque antes de ser hallados hab\u00edamos perecido si no fu\u00e9semos buscados, no nos ensoberbezcamos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_de_Nisa\">San Gregorio de Nisa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_La_Palabra_ha_dado_testimonio_de_el\">Homil\u00eda: La Palabra ha dado testimonio de \u00e9l.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda 15 sobre el libro del Cantar de los cantares: PG 44, 1087-1090.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abJes\u00fas camino de Galilea encuentra a Felipe y le dice: &#8216;S\u00edgueme&#8217;\u00bb (Jn 1,43).<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Felipe era del mismo pueblo que Pedro y Andr\u00e9s. Me da la impresi\u00f3n de que es ya para Felipe un cierto encomio el hecho de presentarlo como coterr\u00e1neo de aquellos dos hermanos a los que el evangelio expresa su primera admiraci\u00f3n por lo que les sucedi\u00f3. As\u00ed, Andr\u00e9s, despu\u00e9s de que el Bautista le se\u00f1al\u00f3 qui\u00e9n era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, no se limita a reflexionar a solas sobre este misterio y, una vez averiguado d\u00f3nde viv\u00eda, va tras el que le hab\u00eda indicado, sino que lleva a su hermano la alegre noticia: aquel a quien hace tiempo vaticinaron los profetas ha llegado.<\/p>\n<p>Pedro, como si hubiera cre\u00eddo aun antes de escuchar la noticia, se une a aquel Cordero con toda su alma, y, juntamente con el nombre, es tambi\u00e9n \u00e9l transformado por el Se\u00f1or en una condici\u00f3n divina: en vez de Sim\u00f3n, se le llama y hace Pedro. Y el gran Pedro no lleg\u00f3 gradualmente a esta gracia, sino que, al instante, dio o\u00eddos a su hermano, crey\u00f3 en el Cordero y lleg\u00f3 a la perfecci\u00f3n de la fe, y, cimentado sobre la piedra, se convirti\u00f3 en Pedro.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Felipe \u2014digno de tales y tan grandes conciudadanos\u2014, despu\u00e9s de haber sido encontrado por el Se\u00f1or \u2014como se dice en el evangelio que <i>Jes\u00fas encontr\u00f3 a Felipe\u2014,<\/i> fue tambi\u00e9n seguidor del Verbo, que <i>le dijo: S\u00edgueme. Y <\/i>una vez conducido a la luz verdadera, retuvo, cual l\u00e1mpara, parte del esplendor, y envolvi\u00f3 en esta luz incluso a Natanael, como pas\u00e1ndole la antorcha del <i>misterio de la piedad. <\/i>Estas son sus propias palabras: <i> Aquel de quien escribieron Mois\u00e9s en la ley y los profetas lo hemos encontrado: A Jes\u00fas, hijo de Jos\u00e9, de Nazaret.<\/i><\/p>\n<p>Natanael, por su parte, acogi\u00f3 ponderadamente esta alegre noticia, pues era muy versado en el misterio del Se\u00f1or a trav\u00e9s de los libros de los profetas y sab\u00eda que la primera manifestaci\u00f3n corporal de Dios habr\u00eda de tener lugar en Bel\u00e9n y que, m\u00e1s tarde, por &#8216;haber vivido en Nazaret, ser\u00eda llamado Nazareno. Por eso, Natanael, considerando ambos aspectos y reflexionando c\u00f3mo el misterio deb\u00eda actuarse, por lo que se refiere al nacimiento corporal \u2014gruta, pa\u00f1ales, pesebre\u2014, en Bel\u00e9n, la ciudad de David, y, por otra parte, que a Galilea deb\u00eda corresponderle un d\u00eda darle su propio nombre, a causa de que el Verbo se habr\u00eda establecido voluntariamente en la Galilea de los gentiles, cotejando finalmente la aseveraci\u00f3n de quien le hab\u00eda mostrado el esplendor de tal conocimiento, se despach\u00f3 con aquellas palabras: <i> \u00bfDe Nazaret puede salir algo bueno?<\/i><\/p>\n<p>Entonces, Felipe se le ofrece resueltamente como gu\u00eda a esta gracia, dici\u00e9ndole: <i>Ven y ver\u00e1s.<\/i> A esta invitaci\u00f3n, Natanael, abandonando la higuera de la ley, cuya sombra le imped\u00eda recibir la luz, lleg\u00f3 a aquel que sec\u00f3 las hojas de la higuera, de la higuera est\u00e9ril, de la higuera que no daba fruto. Por este motivo, la Palabra dio testimonio de \u00e9l, diciendo que era un israelita de verdad, porque demostraba en s\u00ed mismo el car\u00e1cter del patriarca Israel, libre de toda intenci\u00f3n enga\u00f1osa. <i>Ah\u00ed ten\u00e9is<\/i> \u2014dijo\u2014 <i>a un israelita de verdad, en quien no hay enga\u00f1o<\/i>.<\/p>\n<h2><span id=\"Cardenal_Jose_Ratzinger_Benedicto_XVI\">Cardenal Jos\u00e9 Ratzinger (Benedicto XVI)<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_La_Familia_de_Nazaret_es_la_clave_para_la_Iglesia\">Obras: La Familia de Nazaret es la clave para la Iglesia.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">El Dios de Jesucristo.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfEs que de Nazaret puede salir algo bueno?\u00bb (Jn 1,46).<\/p>\n<p>Nazaret no ha interesado a los pintores&#8230; Ese nombre evoca  la manera demasiado sentimental con la cual se ha transformado la vida de Jes\u00fas transcurrida en una id\u00edlica peque\u00f1a burgues\u00eda, enga\u00f1osa porque aten\u00faa el misterio. Es preciso buscar en otra parte el origen de la veneraci\u00f3n hacia la Sagrada Familia. &#8230; Es a partir de Nazaret que se descubre que la casa y la familia son una iglesia y que se tiene en cuenta la responsabilidad sacerdotal del cabeza de familia. En la \u00abGalilea de los paganos\u00bb (Mt 4,15) Jes\u00fas recibe una educaci\u00f3n jud\u00eda; sin ir a la escuela, aprende en casa a conocer la Escritura&#8230; Las breves y escasas alusiones de Lucas son suficientes para darnos una idea del esp\u00edritu de responsabilidad y de apertura, de fervor y rectitud, que caracterizaba a esta comunidad y que hicieron de ella una realizaci\u00f3n  del verdadero Israel. Pero es, sobretodo, en el actuar de Jes\u00fas, que conoce las Escrituras y las tradiciones rab\u00ednicas con la misma seguridad que un maestro, donde reconocemos en que manera la vida com\u00fan que se llev\u00f3 en Nazaret ha sido fruct\u00edfera para aprender todo ello. Y todo esto \u00bfno nos concierne en absoluto, a nosotros que vivimos en una \u00e9poca en la que la mayor parte de cristianos se ven forzados a vivir en una \u00abGalilea de paganos\u00bb?<\/p>\n<p>La Grande Iglesia no puede ni crecer ni prosperar si se la deja ignorar que sus ra\u00edces est\u00e1n escondidas en la atm\u00f3sfera de Nazaret&#8230; Nazaret tiene un mensaje permanente para la Iglesia. La Nueva Alianza no tiene su comienzo en el Templo, ni sobre el Monte Santo sino en la peque\u00f1a habitaci\u00f3n de la Virgen, en la casa del trabajador, en uno de los lugares olvidados de la \u00abGalilea de los paganos\u00bb de la que nadie esperaba nada bueno.  No es sino a partir de ah\u00ed que la Iglesia podr\u00e1 comenzar de nuevo y sanar. Jam\u00e1s podr\u00e1 dar una respuesta satisfactoria a la revuelta de nuestro siglo contra el poder de la riqueza, si en su mismo seno Nazaret no es una realidad vivida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>43 Al d\u00eda siguiente, determin\u00f3 Jes\u00fas salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: \u00abS\u00edgueme\u00bb. 44 Felipe era de Betsaida, ciudad de Andr\u00e9s y de Pedro. 45 Felipe encuentra a Natanael y le dice: \u00abAquel de quien escribieron Mois\u00e9s en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jes\u00fas, hijo de Jos\u00e9, de Nazaret\u00bb. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-1-43-51-vocacion-de-los-primeros-discipulos-ii-felipe-y-natanael\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 1, 43-51: Vocaci\u00f3n de los primeros disc\u00edpulos (ii) &#8211; Felipe y Natanael\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41569","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41569","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41569"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41569\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41569"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41569"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41569"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}