{"id":41575,"date":"2016-10-07T23:37:42","date_gmt":"2016-10-08T04:37:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-3-7b-15-entrevista-con-nicodemo-ii\/"},"modified":"2016-10-07T23:37:42","modified_gmt":"2016-10-08T04:37:42","slug":"jn-3-7b-15-entrevista-con-nicodemo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-3-7b-15-entrevista-con-nicodemo-ii\/","title":{"rendered":"Jn 3, 7b-15: Entrevista con Nicodemo (ii)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">7<\/span> No te extra\u00f1es de que te haya dicho: \u201cTen\u00e9is que nacer de nuevo\u201d; <span class=\"versiculo\">8<\/span> el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de d\u00f3nde viene ni ad\u00f3nde va. As\u00ed es todo el que ha nacido del Esp\u00edritu\u00bb. <span class=\"versiculo\">9<\/span> Nicodemo le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede suceder eso?\u00bb. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Le contest\u00f3 Jes\u00fas: \u00ab\u00bfT\u00fa eres maestro en Israel, y no lo entiendes? <span class=\"versiculo\">11<\/span> En verdad, en verdad te digo: Hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recib\u00eds nuestro testimonio. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Si os hablo de las cosas terrenas y no me cre\u00e9is, \u00bfc\u00f3mo creer\u00e9is si os hablo de las cosas celestiales?<br \/> <span class=\"versiculo\">13<\/span> Nadie ha subido al cielo sino el que baj\u00f3 del cielo, el Hijo del hombre. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Lo mismo que Mois\u00e9s elev\u00f3 la serpiente en el desierto, as\u00ed tiene que ser elevado el Hijo del hombre, <span class=\"versiculo\">15<\/span> para que todo el que cree en \u00e9l tenga vida eterna. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_In_Ioannem_hom_23-26\">San Juan Cris\u00f3stomo, In Ioannem hom, 23-26<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">7-8. <\/span> Viniendo Nicodemo a buscar a Jes\u00fas como si fuese s\u00f3lo hombre, oyendo de sus labios palabras m\u00e1s importantes que las que pueden salir de un mero hombre, se levanta a la altura de cuanto se dice; se ofusca y no sabe sostenerse, sino que las tinieblas le rodean por todas partes, y vacila, separ\u00e1ndose de la fe. Por esto habla de cierta imposibilidad, para mover al Salvador a que explique m\u00e1s su doctrina. De dos cosas se admiraba, a saber: de aquella especie de nacimiento y del reino, porque esto no se hab\u00eda o\u00eddo entre los jud\u00edos. Mas entre tanto pregunta acerca de lo que antes se hab\u00eda dicho y sobre lo que problematizaba m\u00e1s su inteligencia. Por esto dice: &#8220;Nicodemo le dijo: \u00bfc\u00f3mo puede un hombre nacer, siendo viejo? \u00bfPor ventura puede volver al vientre de su madre, y nacer otra vez?&#8221;.<\/p>\n<p>Le llamas Maestro, reconoces que viene de Dios, pero no aceptas lo que dice. Y hablas al Maestro de forma que puedan brotar muchas dudas. Esto -el saber preguntar de cierto modo- es propio de aquellos que no creen firmemente y muchos que as\u00ed preguntan se han separado de la fe. Porque \u00e9stos preguntan: \u00bfc\u00f3mo se ha encarnado Dios?; y otros: \u00bfc\u00f3mo es impasible? Por lo tanto tambi\u00e9n \u00e9ste pregunta llevado por la ansiedad, pero debe tenerse en cuenta que el que mezcla cosas espirituales con sus propios pensamientos habla cosas dignas de risa.<\/p>\n<p>Nicodemo estaba pensando en un nacimiento carnal, seg\u00fan se acostumbra en la vida material, por lo que Jesucristo le revela m\u00e1s claramente que se refiere a un nacimiento espiritual. &#8220;Jes\u00fas respondi\u00f3: En verdad, en verdad te digo, que no puede entrar en el reino de Dios sino aquel que fuere renacido de agua y de Esp\u00edritu Santo&#8221;.<\/p>\n<p>Mas si alguno pregunta: \u00bfc\u00f3mo nace el hombre del agua?, yo le preguntar\u00e9: \u00bfy c\u00f3mo naci\u00f3 Ad\u00e1n de la tierra? As\u00ed como en un principio todo era tierra y todo el m\u00e9rito de la obra pertenec\u00eda al Creador, as\u00ed ahora, sirvi\u00e9ndose del elemento del agua, la obra es del Esp\u00edritu de gracia. Entonces le dio el Para\u00edso para que viviese en \u00e9l, mas ahora nos abre las puertas del cielo. \u00bfPero qu\u00e9 necesidad de agua tienen aquellos que reciben el Esp\u00edritu Santo? Os explicar\u00e9 este misterio, pues sagradas figuras se realizan por medio del agua: la sepultura y la muerte, la resurrecci\u00f3n y la vida. Porque mientras sumergimos la cabeza en el agua, como en una especie de sepulcro, el hombre viejo es sepultado y, sumergido abajo, es ocultado; luego, desde all\u00ed abajo, asciende el hombre nuevo. Sirva esto para que aprendamos que la virtud del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo lo llena todo, y que Jesucristo esper\u00f3 tres d\u00edas para resucitar.<\/p>\n<p>Lo que es el \u00fatero para el feto, es el agua para el fiel, porque en el agua se forma y se figura. Mas lo que en el \u00fatero se forma, necesita de tiempo, mientras que en el agua no sucede as\u00ed, sino que todo sucede en un momento. Tal es la naturaleza de los cuerpos que necesitan tiempo para llegar a su perfecci\u00f3n. Mas en las cosas espirituales no acontece lo mismo, sino que lo que se hace ya se hace con perfecci\u00f3n desde el principio. Desde que el Se\u00f1or subi\u00f3 del Jord\u00e1n, el agua ya no produce reptiles de almas vivientes<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"> [1]<\/a> sino almas espirituales y racionales.<\/p>\n<p>No esperes ver aqu\u00ed nada material, ni creas que el Esp\u00edritu engendra carne. La carne del Se\u00f1or fue engendrada en verdad no s\u00f3lo por el Esp\u00edritu, sino tambi\u00e9n por la carne. Mas lo que nace del Esp\u00edritu es espiritual y aqu\u00ed no se refiere a aquel nacimiento que se realiza seg\u00fan la sustancia, sino a aqu\u00e9l que se realiza seg\u00fan el honor y la gracia. Y si el Hijo de Dios ha nacido de este modo, \u00bfqu\u00e9 tendr\u00e1 m\u00e1s que todos los dem\u00e1s que han nacido as\u00ed? Se encontrar\u00e1 quiz\u00e1 inferior al Esp\u00edritu Santo, porque este nacimiento se verifica por la gracia del Esp\u00edritu Santo<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\"> [2]<\/a>. \u00bfY en qu\u00e9 se diferencian estas cosas de las doctrinas de los jud\u00edos? V\u00e9ase aqu\u00ed la dignidad del Esp\u00edritu Santo. Parece que realiza la obra de Dios pues m\u00e1s arriba dijo que hab\u00edan nacido de Dios (Jn 1,13), y aqu\u00ed dice que el Esp\u00edritu Santo los engendra. Y diciendo Jesucristo que el que nace del esp\u00edritu es esp\u00edritu, como vio a Nicodemo otra vez turbado le expuso otro ejemplo sensible dici\u00e9ndole: &#8220;No te maravilles porque te dije: os es necesario nacer otra vez&#8221;. Cuando dice: &#8220;No te maravilles&#8221;, da a conocer la turbaci\u00f3n de su alma. Y pone un ejemplo que no participa ni de la grosera materialidad de los cuerpos, y que tampoco raya en lo inmaterial de las cosas incorp\u00f3reas como sucede con el soplo del viento, diciendo: &#8220;El esp\u00edritu, donde quiere sopla: y oyes su voz, mas no sabes de d\u00f3nde viene ni a d\u00f3nde va; as\u00ed es todo aqu\u00e9l que es nacido de esp\u00edritu&#8221;. Lo que dice significa: si no hay quien detenga al viento, sino que va adonde quiere, mucho m\u00e1s es el Esp\u00edritu, cuya acci\u00f3n no podr\u00e1n detener las leyes de la naturaleza, ni los t\u00e9rminos, ni los l\u00edmites del nacimiento corporal, ni ninguna otra cosa parecida. Lo que dice aqu\u00ed respecto del viento lo manifiesta cuando dice: &#8220;oyes su voz&#8221;, esto es, el rumor. Pues no dir\u00eda esto, si fuera que hablaba con un infiel que desconoc\u00eda la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Dice tambi\u00e9n, &#8220;Donde quiere sopla&#8221;, no porque el viento pueda elegir, sino porque obedece a aquel movimiento que tiene por naturaleza, que no puede detenerse y que se ejecuta con poder. &#8220;Y no sabes de d\u00f3nde viene, ni a d\u00f3nde va&#8221;, esto es, si no sabes explicar la vida de este elemento que percibes por el sentido del o\u00eddo y del tacto, \u00bfc\u00f3mo querr\u00e1s escudri\u00f1ar la operaci\u00f3n del divino Esp\u00edritu? Por esto a\u00f1ade: &#8220;As\u00ed todo el que es nacido de esp\u00edritu&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">9-12. <\/span>Y como a\u00fan permanec\u00eda en la vileza jud\u00eda, a pesar del ejemplo ya dicho, le pregunta otra vez, por lo que el Se\u00f1or le contesta con aspereza. Por esto sigue: &#8220;Respondi\u00f3 Jes\u00fas y le dijo: \u00bfT\u00fa eres maestro en Israel y esto ignoras?&#8221;<\/p>\n<p>No reprende la necedad de aquel hombre, sino su insensatez y su ignorancia. Pero dir\u00e1 alguno: \u00bfqu\u00e9 tiene que ver este nacimiento de que habla Jesucristo con las doctrinas de los jud\u00edos? Ciertamente el hecho de que el primer hombre fuera creado y que la mujer fuera hecha de una costilla suya y que engendrasen las que hab\u00edan sido est\u00e9riles y que se realizasen milagros por medio del agua, tiene que ver algo. Y respecto a que Eliseo sacase hierro del agua, que los jud\u00edos pasasen el Mar Rojo, y que el sirio Naaman fuese purificado en el Jord\u00e1n, digo que todo esto prefiguraba el nacimiento espiritual y la purificaci\u00f3n que habr\u00eda de realizarse. Y todo lo que se hab\u00eda dicho por los profetas prefiguraba de modo oculto este modo de nacer, como se dice en el salmo: &#8220;Tu juventud se renovar\u00e1 como la del \u00e1guila&#8221; (Sal 102,5); y en otro salmo: &#8220;Bienaventurados aquellos cuyas culpas sean perdonadas&#8221; (Sal 31,1). Mas Isaac tambi\u00e9n es figura de este nacimiento. Recordando esto el Salvador dijo a Nicodemo: &#8220;\u00bfT\u00fa eres maestro en Israel e ignoras esto?&#8221;. Adem\u00e1s le hace cre\u00edble todo cuanto le ha dicho, condescendiendo con su torpeza, cuando a\u00f1ade: &#8220;En verdad, en verdad te digo: que lo que sabemos, eso hablamos, y lo que hemos visto atestiguamos, y no recib\u00eds nuestro testimonio&#8221;. Entre nosotros, la vista es la que nos cerciora mejor que los dem\u00e1s sentidos. Y si queremos hacer creer a alguno, le decimos que lo hemos visto con nuestros propios ojos; por lo tanto, Jesucristo, hablando a Nicodemo de un modo sensible, consigue que le d\u00e9 fe; mas no le cita ning\u00fan objeto sensible, sino que le habla de un conocimiento cert\u00edsimo, y no por otra cosa le habla; por lo tanto, dice esto (esto es, lo que sabemos), o de El solo, o de El y del Padre.<\/p>\n<p>Sus palabras no son propias de quien est\u00e1 turbado, sino de quien manifiesta su mansedumbre. Y en esto nos da a entender que cuando hablemos con otros y no logremos convencerlos, no nos entristezcamos ni nos incomodemos, sino que procuremos hacer cre\u00edbles nuestras palabras, no s\u00f3lo no incomod\u00e1ndonos, sino tambi\u00e9n bajando la voz. Se grita cuando hay motivo de ira; mas Jes\u00fas, aunque deb\u00eda explicar los misterios m\u00e1s elevados, se detiene muchas veces, por no ser adecuada a ellos la debilidad de los que oyen. Y lejos de adoptar aquel tono y profundidad que corresponden a tan elevados misterios, prefiere la sencillez de la condescendencia. Por esto a\u00f1ade: &#8220;Si os he dicho cosas terrenas y no las cre\u00e9is, \u00bfc\u00f3mo creer\u00e9is si os dijere las celestiales?&#8221;.<\/p>\n<p>No te admires de que llame terrenal al bautismo, porque se confiere en la tierra y porque en comparaci\u00f3n de su nacimiento extraordinario, que procede de la esencia del Padre, es terreno el nacimiento en su gracia. Y muy oportunamente no dijo no entend\u00e9is, sino no cre\u00e9is. Porque al que no alcanza a conocer alguna cosa por su propio entendimiento, se le considera como un loco o como un ignorante; mas cuando alguno no acepta lo que \u00fanicamente debe conocer por medio de la fe, no debe acus\u00e1rsele de loco, sino de infiel. Se dec\u00edan estas cosas aun cuando no eran cre\u00eddas, porque las creer\u00edan los que vinieran despu\u00e9s.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">13. <\/span>Como hab\u00eda dicho Nicodemo: &#8220;Sabemos que eres Maestro venido de Dios&#8221;. Para que no se crea que este Maestro es como muchos de los profetas que existieron en el mundo, a\u00f1adi\u00f3: &#8220;Y ninguno subi\u00f3 al cielo sino el que descendi\u00f3 del cielo; el Hijo del hombre, que est\u00e1 en el cielo&#8221;.<\/p>\n<p>No llam\u00f3 carne en este lugar al Hijo del hombre, sino que dio al todo el nombre de la naturaleza menos importante. En efecto, a veces acostumbra dar el nombre del de la naturaleza divina al todo, a veces del de la humana.<\/p>\n<p>V\u00e9ase tambi\u00e9n que lo que parece tan alto es indigno de su grandeza, porque no s\u00f3lo est\u00e1 en el cielo, sino que se encuentra en todas partes. Y aun habla, a pesar de la ignorancia del que le oye, queriendo atraerle poco a poco.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">14. <\/span>Como hab\u00eda explicado el beneficio del bautismo, ahora aduce su causa, esto es, su cruz, diciendo: &#8220;Y como Mois\u00e9s levant\u00f3 la serpiente&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Y no dijo: conviene que el Hijo del hombre no est\u00e9 colgado, sino: que sea levantado, porque esto parec\u00eda lo m\u00e1s prudente. Y as\u00ed dijo esto por el que le o\u00eda y por lo que la cosa representaba, con el fin de que veamos la relaci\u00f3n que las antiguas cosas ten\u00edan con las nuevas. Y aprendamos que no se entreg\u00f3 a la muerte contra su voluntad y que de aqu\u00ed brot\u00f3 la salud para muchos.<\/p>\n<p>V\u00e9ase tambi\u00e9n que quiso ocultar su pasi\u00f3n, a fin de que no entristecieran sus palabras a aqu\u00e9l que le o\u00eda. Pero puso de manifiesto el fruto de su pasi\u00f3n. Y si los que creen en el crucificado no perecen, mucho menos perecer\u00e1 el que est\u00e1 crucificado con Jesucristo.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">15. <\/span>Como hab\u00eda dicho: &#8220;Conviene que sea levantado el Hijo del hombre&#8221;, en lo que daba a conocer ocultamente su muerte. Y para que el que o\u00eda no se entristeciese por estas palabras, creyendo que era humano cuanto a El se refer\u00eda, y para que no creyese que su muerte no ser\u00eda saludable, dijo, como para rectificar, cuando hab\u00eda insinuado que el Hijo de Dios ser\u00eda entregado a la muerte, que su muerte ser\u00eda la que alcanzar\u00eda la vida eterna. Por esto dice: &#8220;Porque de tal modo am\u00f3 Dios al mundo, que dio a su Hijo Unig\u00e9nito&#8221;. No os admir\u00e9is de que yo deba ser levantado para que vosotros os salv\u00e9is, porque as\u00ed agrad\u00f3 esto al Padre que tanto os am\u00f3, y que por estos siervos ingratos e indiferentes dio a su mismo Hijo. Y al decir: &#8220;De tal manera am\u00f3 Dios al mundo&#8221;, indic\u00f3 la inmensidad de su amor, habiendo necesidad de reconocer aqu\u00ed una distancia infinita. El que es inmortal, El que no tiene principio, El que es la grandeza infinita, am\u00f3 a los que est\u00e1n en el mundo, que son de tierra y ceniza, y est\u00e1n llenos de infinitos pecados. Lo que pone a continuaci\u00f3n demuestra la cualidad de su amor; porque no dio un siervo, ni un \u00e1ngel, ni un arc\u00e1ngel, sino su propio Hijo. Por esto a\u00f1ade: &#8220;Unig\u00e9nito&#8221;.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1] <\/a>En alusi\u00f3n al mandato del Se\u00f1or en la Creaci\u00f3n: &#8220;Produzcan las aguas reptiles de almas vivientes&#8230;&#8221; (G\u00e9n 1,20 Vulg.)<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2] <\/a>El Se\u00f1or Jes\u00fas es plenamente Dios y plenamente hombre, en la persona divina del Hijo. En la Trinidad cada una de las personas posee la esencia divina, que es num\u00e9ricamente la misma, una.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin\">San Agust\u00edn<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">7-8. <\/span>Pues el Esp\u00edritu habla, pero Nicodemo entiende en sentido carnal. No hab\u00eda conocido \u00e9ste m\u00e1s que un solo nacimiento (el que proviene de Ad\u00e1n y Eva) y no conoc\u00eda el que proviene de Dios y de la Iglesia. Y as\u00ed debes comprender el nacimiento del Esp\u00edritu como Nicodemo conoci\u00f3 el nacimiento de la carne. Como no puede volverse otra vez al seno de la madre, tampoco puede reiterarse el bautismo. (&#8221;In Ioannem, tract. 11&#8221;)<\/p>\n<p>Como si dijere: t\u00fa crees que me refiero a la generaci\u00f3n carnal, pero me refiero al nacimiento que tiene lugar por medio del agua y del Esp\u00edritu, por medio del cual nace el hombre para el reino de Dios. Si uno nace ya de las entra\u00f1as de su madre carnal, de un modo temporal, para obtener la heredad del padre, nace de las entra\u00f1as de la Iglesia para la eterna heredad de Dios Padre. Como el hombre consta de dos sustancias, a saber: de cuerpo y de alma, debe tener dos clases de generaci\u00f3n: la del agua, que es visible, se aplica para la limpieza del cuerpo y la del Esp\u00edritu, que es invisible, para la purificaci\u00f3n del alma, que es invisible. (&#8221;In Ioannem, tract. 11&#8221;)<\/p>\n<p>\u00bfY qui\u00e9n de nosotros no ver\u00e1 (por ejemplo), el Austro yendo desde el Mediod\u00eda al Aquil\u00f3n<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1a\" name=\"_ednref1a\"> [1]<\/a>, u otro viento que del Oriente se encamina al Occidente? \u00bfY c\u00f3mo desconocemos de d\u00f3nde viene y a d\u00f3nde va? (&#8221;In Ioannem, tract. 12&#8221;)<\/p>\n<p>Suena el salmo, suena el Evangelio, suena la Palabra divina, y todo ello es voz del Esp\u00edritu. Y dice esto porque el Esp\u00edritu est\u00e1 presente, aunque de una manera invisible, en la palabra y en el sacramento, para que nazcamos. (&#8221;In Ioannem, tract. 12&#8221;)<\/p>\n<p>Y aun cuando t\u00fa nacieres del Esp\u00edritu, ser\u00e1s de tal modo que aqu\u00e9l que no ha nacido aun del Esp\u00edritu, no sabr\u00e1 de d\u00f3nde vienes ni a d\u00f3nde vas. Dice esto a continuaci\u00f3n: &#8220;As\u00ed es todo aqu\u00e9l que es nacido del Esp\u00edritu&#8221;. (&#8221;In Ioannem, tract. 12&#8221;)<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">9-12. <\/span>\u00bfY qu\u00e9 creemos? \u00bfque el Se\u00f1or quiso insultar a ese maestro de Israel? Quer\u00eda en realidad que naciese del Esp\u00edritu, porque ninguno nace del Esp\u00edritu si no es humilde, en atenci\u00f3n a que la humildad es la que nos hace nacer del Esp\u00edritu. Mas Nicodemo, enorgullecido con su magisterio, se cre\u00eda a s\u00ed mismo persona de importancia porque era doctor de los jud\u00edos. Mas el Se\u00f1or le hace bajar de su soberbia para que pueda nacer del Esp\u00edritu. (&#8221;In Ioannem, tract. 12&#8221;)<\/p>\n<p>Esto es: si no cre\u00e9is que puedo levantar el templo derribado por vosotros, \u00bfc\u00f3mo creer\u00e9is que puedo regenerar a los hombres por medio del Esp\u00edritu Santo? (&#8221;In Ioannem, tract. 12&#8221;)<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">13. <\/span>Conocida la torpeza de Nicodemo, que antes se levantaba sobre los dem\u00e1s por su magisterio, y reprendida as\u00ed la incredulidad de todos sus semejantes, respondi\u00f3 a lo que se le hab\u00eda preguntado para que otros crean si ellos no creen: &#8220;\u00bfC\u00f3mo puede hacerse esto?&#8221; Dijo: &#8220;Y ninguno subi\u00f3 al cielo sino el que descendi\u00f3 del cielo; el Hijo del hombre, que est\u00e1 en el cielo&#8221;. Como diciendo: as\u00ed se formar\u00e1 la generaci\u00f3n espiritual, convirti\u00e9ndose en celestiales los hombres, cuando antes eran terrenos, lo que no podr\u00e1n conseguir si no se hacen miembros m\u00edos, para que entonces suba el mismo que baj\u00f3, no considerando a su Cuerpo (esto es, a su Iglesia) como otra cosa que su misma persona. (&#8221;De peccat. mer. et remiss. cap. 32&#8221;)<\/p>\n<p>Aun cuando el Hijo del hombre ha sido engendrado en la tierra, sin embargo no consider\u00f3 a su divinidad, que vive en el cielo y baj\u00f3 a la tierra, como indigna del nombre de Hijo del hombre. Porque por la unidad de la persona, que por una y otra sustancia es Cristo y el Hijo de Dios, anda en la tierra, siendo el mismo Hijo del hombre el que estaba en el cielo. Por lo tanto la fe de las cosas cre\u00edbles la obten\u00e9is cuando cre\u00e9is en las cosas incre\u00edbles. Pero si la divina esencia, que es muy superior, pudo, sin embargo, tomar esta esencia humana por nosotros, para poder hacerse una sola persona, \u00bfno ha de ser tambi\u00e9n cre\u00edble que los dem\u00e1s santos se hacen con el Hombre Cristo un solo Cristo? Y si todos suben por medio de su gracia, \u00bfno es uno mismo el que sube al cielo y el que baj\u00f3 del cielo? (&#8221;De peccat. mer. et remiss. cap. 32&#8221;)<\/p>\n<p>\u00bfTe admiras de que estaba en el cielo al mismo tiempo? Pues el mismo don concedi\u00f3 a sus disc\u00edpulos. Oigase a San Pablo que dice: &#8220;Nuestra morada est\u00e1 en los cielos&#8221; (Flp 3,20). Y si San Pablo, siendo hombre y estando en la tierra, moraba en los cielos, \u00bfel Dios del cielo y la tierra no pod\u00eda estar a la vez en el cielo y en la tierra? (&#8221;De peccat. mer. et remiss. cap. 32&#8221;)<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">14. <\/span>Muchos mor\u00edan en el desierto por las mordeduras de las serpientes. Y por ello Mois\u00e9s, por orden de Dios, levant\u00f3 en alto una serpiente de bronce en el desierto; cuantos miraban a \u00e9sta, quedaban curados en el acto. La serpiente levantada representa la muerte de Cristo, de la misma manera que el efecto se significa por la causa eficiente. La muerte hab\u00eda venido por medio de la serpiente, la que indujo al hombre al pecado por el cual hab\u00eda de morir; mas el Se\u00f1or, aun cuando en su carne no hab\u00eda recibido el pecado, que era como el veneno de la serpiente, hab\u00eda recibido la muerte, para que hubiese pena sin culpa en la semejanza de la carne del pecado, por lo cual en esta misma carne se paga la pena y la culpa. (&#8221;De peccat. mer. et remiss. cap. 32&#8221;)<\/p>\n<p>As\u00ed como en otro tiempo quedaban curados del veneno y de la muerte todos los que ve\u00edan la serpiente levantada en el desierto, as\u00ed ahora el que se conforma con el modelo de la muerte de Jesucristo por medio de la fe y del bautismo, se libra tambi\u00e9n del pecado por la justificaci\u00f3n, y de la muerte por la resurrecci\u00f3n. Y esto es lo que dice: &#8220;Para que todo aqu\u00e9l que cree en El no perezca, sino que tenga vida eterna&#8221;. \u00bfY para qu\u00e9 se necesita que la muerte de Jesucristo se compare con el bautismo del ni\u00f1o, si no ha sido envenenado \u00e9ste a\u00fan por la mordedura de la serpiente? (&#8221;De peccat. mer. et remiss. cap. 32&#8221;)<\/p>\n<p>Hay una diferencia entre la figura y la realidad, y es que aquellos eran curados s\u00f3lo de la muerte temporal volviendo a una vida material, mas \u00e9stos obtienen la vida eterna. (&#8221;In Ioannem tract., 12&#8221;)<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">15. <\/span>Debe observarse que explica lo mismo respecto del Hijo de Dios que lo anunciado respecto del Hijo del hombre exaltado en la cruz, diciendo: &#8220;Para que todo aqu\u00e9l que crea en El&#8221;. Porque el mismo Redentor y Creador nuestro, el Hijo de Dios existente antes de todos los siglos, ha sido hecho Hijo del hombre por los siglos de los siglos, a fin de que quien por el poder de su divinidad nos hab\u00eda creado para gozar de la felicidad de la vida eterna, El mismo nos redimiese por medio de la fragilidad humana para que alcanz\u00e1ramos la vida que hab\u00edamos perdido.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1a\" name=\"_edn1a\">[1] <\/a>El Austro es un viento que sopla desde el sur (Mediod\u00eda) hacia el norte (Aquil\u00f3n).<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"2\" width=\"100%\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_03-06-2006\"><i>Homil\u00eda, <\/i> 03-06-2006<\/span><\/h3>\n<p>A Nicodemo que, buscando la verdad, va de noche con sus preguntas, Jes\u00fas le dice: &#8220;El Esp\u00edritu sopla donde quiere&#8221; (Jn 3, 8). Pero <b>la voluntad del Esp\u00edritu no es arbitraria. Es la voluntad de la verdad y del bien.<\/b> Por eso no sopla por cualquier parte, girando una vez por ac\u00e1 y otra vez por all\u00e1; <b>su soplo no nos dispersa, sino que nos re\u00fane, porque la verdad une y el amor une.<\/b><\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo es el Esp\u00edritu de Jesucristo, el Esp\u00edritu que une al Padre y al Hijo en el Amor que en el \u00fanico Dios da y acoge. \u00c9l nos une de tal manera, que san Pablo pudo decir en cierta ocasi\u00f3n: &#8220;Todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas&#8221; (Ga 3, 28). El Esp\u00edritu Santo, con su soplo, <b>nos impulsa hacia Cristo.<\/b> El Esp\u00edritu Santo <b>act\u00faa corporalmente, no s\u00f3lo obra subjetivamente, &#8220;espiritualmente&#8221;.<\/b> A los disc\u00edpulos que lo consideraban s\u00f3lo un &#8220;esp\u00edritu&#8221;, Cristo resucitado les dijo: &#8220;Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un esp\u00edritu \u2014un fantasma\u2014 no tiene carne y huesos como veis que yo tengo&#8221; (Lc 24, 39). Esto vale para Cristo resucitado en cualquier \u00e9poca de la historia.<\/p>\n<p><b>Cristo resucitado no es un fantasma<\/b>; no es s\u00f3lo un esp\u00edritu, <b>no es s\u00f3lo un pensamiento, no es s\u00f3lo una idea. Sigue siendo el Encarnado.<\/b> Resucit\u00f3 el que asumi\u00f3 nuestra carne, y sigue siempre edificando su Cuerpo, haciendo de nosotros su Cuerpo. El Esp\u00edritu sopla donde quiere, y su voluntad es la unidad hecha cuerpo, la unidad que encuentra el mundo y lo transforma.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_16-04-2012_en_su_85_aniversario\"><i>Homil\u00eda, <\/i> 16-04-2012, en su 85\u00b0 aniversario<\/span><\/h3>\n<p>La vida biol\u00f3gica de por s\u00ed es un don, pero est\u00e1 rodeada de una gran pregunta. S\u00f3lo se transforma en un verdadero don si, junto con ella, se puede dar una <b>promesa<\/b> que es m\u00e1s fuerte que cualquier desventura que nos pueda amenazar, si se la sumerge en una fuerza que garantiza que ser hombre es un bien, que para esta persona es un bien cualquier cosa que pueda traer el futuro. As\u00ed, <b>al nacimiento se une el renacimiento, la certeza de que, en verdad, es un bien existir, porque la promesa es m\u00e1s fuerte que las amenazas.<\/b> Este es el sentido del renacimiento por el agua y por el Esp\u00edritu: ser inmersos en la promesa que s\u00f3lo Dios puede hacer: es un bien que t\u00fa existas, y puedes estar seguro de ello, suceda lo que suceda. Por esta certeza he podido vivir, renacido por el agua y por el Esp\u00edritu. Nicodemo pregunta al Se\u00f1or: \u00ab\u00bfAcaso un viejo puede renacer?\u00bb. Ahora bien, <b>el renacimiento se nos da en el Bautismo, pero nosotros debemos crecer continuamente en \u00e9l, debemos dejarnos sumergir siempre de nuevo en su promesa, para renacer verdaderamente en la grande y nueva familia de Dios, que es m\u00e1s fuerte que todas las debilidades y que todas las potencias negativas que nos amenazan.<\/b> Por eso, este es un d\u00eda de gran acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II_papa\">Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Mensaje30-11-1997\"><em>Mensaje,\u00a0<\/em>30-11-1997<\/span><\/h3>\n<p class=\"textoNota\">PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD DE 1998<\/p>\n<p>[Queremos] que el Esp\u00edritu de Dios nos lo ense\u00f1e todo, poni\u00e9ndonos en una actitud de docilidad y humildad a su escucha, a fin de aprender la \u00absabidur\u00eda del coraz\u00f3n\u00bb (<i>Sal<\/i>\u00a090, 12) que sostiene y alimenta nuestra vida.<\/p>\n<p>Creer es ver las cosas como las ve Dios, participar de la visi\u00f3n que Dios tiene del mundo y del hombre, de acuerdo con las palabras del Salmo: \u00abTu luz nos hace ver la luz\u00bb (<i>Sal<\/i>\u00a036, 10). Esta \u00abluz de la fe\u00bb en nosotros es un rayo de la luz del Esp\u00edritu Santo. En la secuencia de Pentecost\u00e9s, oramos as\u00ed: \u00abOh luz dichos\u00edsima, penetra hasta el fondo en el coraz\u00f3n de tus fieles\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas quiso subrayar fuertemente el car\u00e1cter misterioso del Esp\u00edritu Santo: \u00abEl viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de d\u00f3nde viene ni a d\u00f3nde va. As\u00ed es todo el que nace del Esp\u00edritu\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a03, 8). Entonces, \u00bfes necesario renunciar a entender? Jes\u00fas pensaba exactamente lo contrario, pues asegura que el Esp\u00edritu Santo mismo es capaz de guiarnos \u00abhasta la verdad completa\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a016, 13).<\/p>\n<p>4. [\u2026] Cuando Cristo resucitado se hace presente en la vida de las personas y les da su Esp\u00edritu (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a020, 22), cambian completamente, aun permaneciendo, m\u00e1s a\u00fan, llegando a ser plenamente ellas mismas. El ejemplo de san Pablo es particularmente significativo: la luz que lo deslumbr\u00f3 en el camino de Damasco hizo de \u00e9l un hombre m\u00e1s libre de lo que hab\u00eda sido; libre con la libertad verdadera, la del Resucitado ante el que hab\u00eda ca\u00eddo por tierra (cf.\u00a0<i>Hch\u00a0<\/i>9, 1-30). La experiencia que vivi\u00f3 le permiti\u00f3 escribir a los cristianos de Roma: \u00abLibres del pecado y esclavos de Dios, fructific\u00e1is para la santidad; y el fin, la vida eterna\u00bb (<i>Rm<\/i>\u00a06, 22).<\/p>\n<p>Lo que Jes\u00fas comenz\u00f3 a hacer con los suyos en tres a\u00f1os de vida com\u00fan, es llevado a plenitud por el don del Esp\u00edritu Santo. Antes la fe de los Ap\u00f3stoles era imperfecta y titubeante, pero despu\u00e9s es firme y fecunda: hace caminar a los paral\u00edticos (cf.\u00a0<i>Hch<\/i>\u00a03, 1-10), ahuyenta a los esp\u00edritu inmundos (cf.\u00a0<i>Hch<\/i>\u00a05, 16). Los que, en otro tiempo, temblaban a causa del miedo al pueblo y a las autoridades, afrontan a la muchedumbre reunida en el templo y desaf\u00edan al Sanedr\u00edn (cf.\u00a0<i>Hch<\/i>\u00a04, 1-14). Pedro, a quien el miedo a las acusaciones de una mujer hab\u00eda llevado a la triple negaci\u00f3n (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a014, 66-72), ahora se comporta como la \u00abroca\u00bb que Jes\u00fas quer\u00eda (cf.<i>Mt<\/i>\u00a016, 18). Y tambi\u00e9n los dem\u00e1s, que hasta ese momento se dedicaban a discusiones motivadas por la ambici\u00f3n (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a09, 33), ahora son capaces de ser \u00abun solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb y de ponerlo todo en com\u00fan (cf.\u00a0<i>Hch<\/i>\u00a04, 32). Los mismos que, tan imperfectamente y con tanta dificultad, hab\u00edan aprendido de Jes\u00fas a orar, a amar y a ir a la misi\u00f3n, ahora oran de verdad, aman de verdad y son verdaderos misioneros, verdaderos ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Esa es la obra realizada por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas en sus Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>5. Lo que sucedi\u00f3 entonces sigue aconteciendo en la comunidad cristiana de hoy. Gracias a la acci\u00f3n de Aquel que es, en el coraz\u00f3n de la Iglesia, la \u00abmemoria viva\u00bb de Cristo (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a014, 26), el misterio pascual de Jes\u00fas nos llega y nos transforma. El Esp\u00edritu Santo es quien, a trav\u00e9s de los signos visibles, audibles y tangibles de los sacramentos, nos permite ver, escuchar y tocar la humanidad glorificada del Resucitado.<\/p>\n<p>[&#8230;] El Esp\u00edritu Santo da al cristiano -cuya vida, de otro modo, correr\u00eda el riesgo de quedar sujeta \u00fanicamente al esfuerzo, a la regla e incluso al conformismo exterior- la docilidad, la libertad y la fidelidad. En efecto, \u00e9l es \u00abEsp\u00edritu de sabidur\u00eda e inteligencia, Esp\u00edritu de consejo y fortaleza, Esp\u00edritu de ciencia y temor del Se\u00f1or\u00bb (<i>Is<\/i>\u00a011, 2). Sin \u00e9l, \u00bfc\u00f3mo se podr\u00eda comprender que el yugo de Cristo es suave y su carga ligera? (cf.\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>11, 30).<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo infunde audacia; impulsa a contemplar la gloria de Dios en la existencia y en el trabajo de cada d\u00eda. Estimula a hacer la experiencia del misterio de Cristo en la liturgia, a hacer que la Palabra resuene en toda la vida, con la seguridad de que siempre tendr\u00e1 algo nuevo que decir; ayuda a comprometerse de por vida, a pesar del miedo al fracaso, a afrontar los peligros y superar las barreras que separan las culturas para anunciar el Evangelio, a trabajar incansablemente por la continua renovaci\u00f3n de la Iglesia, sin constituirse en jueces de los hermanos.<\/p>\n<p>[&#8230;] El don del Esp\u00edritu est\u00e1 en la base de la vocaci\u00f3n de cada uno. Est\u00e1 en la ra\u00edz de los ministerios consagrados del obispo, del presb\u00edtero y del di\u00e1cono, que est\u00e1n al servicio de la vida eclesial. Tambi\u00e9n \u00e9l es quien forma y modela el alma de los llamados a una vida de especial consagraci\u00f3n, configur\u00e1ndolos a Cristo casto, pobre y obediente. El mismo Esp\u00edritu, que por el sacramento del matrimonio envuelve y consagra la uni\u00f3n de los esposos, infunde fuerza y sostiene la misi\u00f3n de los padres, llamados a hacer de la familia la primera y fundamental realizaci\u00f3n de la Iglesia. Por \u00faltimo, con el don del Esp\u00edritu se alimentan todos los dem\u00e1s servicios -la educaci\u00f3n cristiana y la catequesis, la asistencia a los enfermos y a los pobres, la promoci\u00f3n humana y el ejercicio de la caridad- orientados a la edificaci\u00f3n y animaci\u00f3n de la comunidad. En efecto, \u00aba cada cual se le otorga la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu para provecho com\u00fan\u00bb (<i>1 Co<\/i>\u00a012, 7).<\/p>\n<p>8. As\u00ed pues, es deber irrenunciable de cada uno buscar y reconocer, d\u00eda tras d\u00eda, el camino por el que el Se\u00f1or le sale personalmente al encuentro. Queridos amigos, planteaos seriamente la pregunta sobre vuestra vocaci\u00f3n, y estad dispuestos a responder al Se\u00f1or que os llama a ocupar el lugar que tiene preparado para vosotros desde siempre.<\/p>\n<p>[&#8230;] Una \u00abvida espiritual\u00bb, que pone en contacto con el amor de Dios y reproduce en el cristiano la imagen de Jes\u00fas, puede curar una enfermedad de nuestro siglo, superdesarrollado en la racionalidad t\u00e9cnica y subdesarrollado en la atenci\u00f3n al hombre, a sus expectativas y a su misterio. Urge reconstituir un universo interior, inspirado y sostenido por el Esp\u00edritu, alimentado de oraci\u00f3n y orientado a la acci\u00f3n, de manera que sea bastante fuerte como para resistir a las m\u00faltiples situaciones en las que conviene conservar la fidelidad a un proyecto, en vez de seguir o acomodarse a la mentalidad corriente.<\/p>\n<p>9. Mar\u00eda, a diferencia de los disc\u00edpulos, no esper\u00f3 la Resurrecci\u00f3n para vivir, orar y actuar en la plenitud del Esp\u00edritu. El\u00a0<i>Magn\u00edficat<\/i>\u00a0expresa toda la oraci\u00f3n, todo el celo misionero, toda la alegr\u00eda de la Iglesia de Pascua y de Pentecost\u00e9s (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a01, 46-55).<\/p>\n<p>Cuando, llevando hasta el extremo la l\u00f3gica de su amor, Dios elev\u00f3 a la gloria del cielo a Mar\u00eda en cuerpo y alma, se realiz\u00f3 el \u00faltimo misterio: ella, que Jes\u00fas crucificado hab\u00eda dado como madre al disc\u00edpulo a quien amaba (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a019, 26-27), vive ya su presencia materna en el coraz\u00f3n de la Iglesia, al lado de cada uno de los disc\u00edpulos de su Hijo, y participa de una manera \u00fanica en la eterna intercesi\u00f3n de Cristo para la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<h3><span id=\"CatequesisAudiencia_general_03-01-1990\"><em>Catequesis,\u00a0<\/em>Audiencia general, 03-01-1990<\/span><\/h3>\n<p>3. En la Biblia, el t\u00e9rmino hebreo que designa al Esp\u00edritu Santo es\u00a0<i>ruah<\/i>. El primer sentido de este t\u00e9rmino, as\u00ed como de su traducci\u00f3n latina \u201cspiritus\u201d, es \u201csoplo\u201d, aliento, respiraci\u00f3n. En espa\u00f1ol se puede a\u00fan observar el parentesco entre\u00a0<i>\u201cesp\u00edritu\u201d<\/i>\u00a0y\u00a0<i>\u201crespiraci\u00f3n\u201d<\/i>. El aliento es la realidad m\u00e1s inmaterial que percibimos; no se ve, es sutil\u00edsimo; no es posible aferrarlo con las manos; parece que no es nada, pero tiene una importancia vital: quien no respira no puede vivir. Entre un hombre vivo y un hombre muerto s\u00f3lo existe esta diferencia: que<i>\u00a0el primero respira y el otro ya no<\/i>. La vida viene de Dios: el aliento, por tanto, viene de Dios, que lo puede tambi\u00e9n retirar (cf.\u00a0<i>Sal<\/i>\u00a0103\/104, 29-30). De estas observaciones sobre el aliento se lleg\u00f3 a comprender que la vida, depende de un principio espiritual, que fue llamado con la misma palabra hebrea\u00a0<i>ruah<\/i>.<\/p>\n<p>El aliento del hombre est\u00e1 en relaci\u00f3n con\u00a0<i>un soplo externo mucho m\u00e1s potente, el soplo del viento<\/i>.<\/p>\n<p>El hebreo\u00a0<i>ruah<\/i>, como el latino \u201cspiritus\u201d, designa tambi\u00e9n el soplo del viento. Nadie ve el viento, pero sus efectos son impresionantes. El viento empuja las nubes, agita los \u00e1rboles. Cuando es violento, entumece las olas y puede echar a pique las naves (<i>Sal<\/i>\u00a0107\/106, 25-27). A los antiguos el viento les parec\u00eda un poder misterioso que Dios ten\u00eda a su disposici\u00f3n (<i>Sal<\/i>104\/103, 3-4).\u00a0<i>Se le pod\u00eda llamar el \u201csoplo de Dios\u201d<\/i>.<\/p>\n<p>En el libro del \u00c9xodo, una narraci\u00f3n en prosa dice: \u201cEl Se\u00f1or hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este, que sec\u00f3 el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto&#8230;\u201d (<i>Ex<\/i>\u00a014, 21-22). En el cap\u00edtulo siguiente, los mismos acontecimientos son descritos en forma po\u00e9tica y entonces el soplo del viento del Este es llamado \u201cel soplo de la ira de Dios\u201d. Dirigi\u00e9ndose a Dios, el poeta dice: \u201cAl<i>\u00a0soplo de tu ira<\/i>\u00a0se api\u00f1aron las aguas&#8230; Mandaste\u00a0<i>tu soplo<\/i>, cubriolos el mar\u201d (<i>Ex\u00a0<\/i>15, 8. 10). As\u00ed se expresa de modo muy sugestivo la convicci\u00f3n de que\u00a0<i>el viento<\/i>\u00a0fue, en estas circunstancias,\u00a0<i>el instrumento de Dios<\/i>.<\/p>\n<p>De las observaciones que acabamos de hacer sobre el viento invisible y potente, se lleg\u00f3 a concebir\u00a0<i>la existencia del \u201cesp\u00edritu de Dios\u201d<\/i>. En los textos del Antiguo Testamento, se pasa f\u00e1cilmente de un significado al otro, e incluso en el Nuevo Testamento vemos que los dos significados se hallan presentes. Para hacer que Nicodemo entendiera el modo de actuar del Esp\u00edritu Santo, Jes\u00fas hace uso de la comparaci\u00f3n del viento y se sirve del mismo t\u00e9rmino para designar tanto el uno como el otro: \u201cEl\u00a0<i>viento<\/i>\u00a0sopla donde quiere&#8230;, as\u00ed es todo el que nace del<i>Esp\u00edritu<\/i>\u201d, es decir del Esp\u00edritu Santo (<i>Jn<\/i>\u00a03, 8).<\/p>\n<p>4. La idea fundamental que expresa el nombre b\u00edblico del Esp\u00edritu no es, por tanto, la de un poder intelectual, sino la de un\u00a0<i>impulso din\u00e1mico, comparable al impulso del viento<\/i>. En la Biblia, la primera funci\u00f3n del Esp\u00edritu no es la de hacer entender, sino la de poner en movimiento; no la de iluminar, sino la de comunicar un dinamismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, este aspecto no es exclusivo. Tambi\u00e9n se expresan otros aspectos que preparan la revelaci\u00f3n sucesiva. Ante todo,\u00a0<i>el aspecto de interioridad<\/i>. El\u00a0<i>aliento<\/i>, en efecto, entra\u00a0<i>al interior<\/i>\u00a0del hombre. En lenguaje b\u00edblico, esta constataci\u00f3n se puede expresar diciendo que Dios infunde el\u00a0<i>esp\u00edritu<\/i>\u00a0en los\u00a0<i>corazones<\/i>\u00a0(cf.\u00a0<i>Ez\u00a0<\/i>36, 26;\u00a0<i>Rm<\/i>\u00a05, 5). Al ser tan sutil, el aire penetra no s\u00f3lo en nuestro organismo, sino tambi\u00e9n en todos los espacios e intersticios; esto ayuda a entender que \u201cel Esp\u00edritu del Se\u00f1or llena la tierra\u201d (<i>Sb\u00a0<\/i>1, 7) y que \u201cpenetra\u201d, en especial, \u201ctodos los esp\u00edritus\u201d (7, 23), como dice el\u00a0<i>libro de la Sabidur\u00eda<\/i>.<\/p>\n<p>Con el aspecto de la interioridad est\u00e1 ligado\u00a0<i>el aspecto del conocimiento<\/i>. \u201c\u00bfQu\u00e9 hombre conoce lo \u00edntimo del hombre, sino el esp\u00edritu del hombre que est\u00e1 en \u00e9l?\u201d (<i>1 Co<\/i>\u00a02, 11). S\u00f3lo nuestro esp\u00edritu conoce nuestras reacciones \u00edntimas, nuestros pensamientos a\u00fan no comunicados a los dem\u00e1s. De modo an\u00e1logo, y con mayor raz\u00f3n,\u00a0<i>el Esp\u00edritu del Se\u00f1or<\/i>, que est\u00e1 presente en el interior de todos los seres del universo,\u00a0<i>conoce todo desde dentro<\/i>\u00a0(cf.\u00a0<i>Sb\u00a0<\/i>1, 7). M\u00e1s a\u00fan, \u201cel Esp\u00edritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios&#8230; Nadie conoce lo \u00edntimo de Dios, sino el Esp\u00edritu de Dios\u201d (<i>1 Co<\/i>\u00a02, 10-11).<\/p>\n<p>5. Cuando se trata de conocimiento y de comunicaci\u00f3n entre las personas, el\u00a0<i>soplo<\/i>\u00a0tiene una conexi\u00f3n natural con la\u00a0<i>palabra<\/i>. En efecto, para hablar hacemos uso de nuestro soplo. Las cuerdas vocales hacen vibrar nuestro soplo, el cual transmite as\u00ed los sonidos de las palabras. Inspir\u00e1ndose en este hecho, la Biblia establec\u00eda un paralelismo entre la palabra y el soplo (cf.\u00a0<i>Is<\/i>11, 4), o entre la palabra y el esp\u00edritu. Gracias al soplo, la palabra se propaga; del soplo la palabra toma fuerza y dinamismo. El\u00a0<i>Salmo 32\/33\u00a0<\/i>aplica este paralelismo al acontecimiento primordial de la Creaci\u00f3n y dice: \u201cPor la palabra de Yahveh fueron hechos los cielos, por el soplo de su boca toda su mesnada&#8230;\u201d (v. 6).<\/p>\n<p>En textos semejantes, podemos vislumbrar una lejana preparaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n cristiana del misterio de la Sant\u00edsima Trinidad: Dios Padre es principio de la Creaci\u00f3n; \u00c9l la ha realizado mediante su Palabra, es decir, mediante su Verbo e Hijo, y mediante su Soplo, el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>6. La multiplicidad de los significados del t\u00e9rmino hebreo\u00a0<i>ruah<\/i>, usado en la Biblia para designar al Esp\u00edritu, parece engendrar una cierta confusi\u00f3n: efectivamente, en un determinado texto, con frecuencia no es posible definir el sentido preciso de la palabra: se puede dudar entre viento y respiraci\u00f3n, entre aliento y esp\u00edritu, entre esp\u00edritu creado y Esp\u00edritu divino.<\/p>\n<p>Esta multiplicidad, sin embargo,\u00a0<i>es ante todo una riqueza<\/i>, porque pone muchas realidades en comunicaci\u00f3n fecunda. Aqu\u00ed conviene renunciar, en parte, a las pretensiones de una racionalidad preocupada por la precisi\u00f3n, para abrirse a perspectivas m\u00e1s anchas. Nos ha de resultar \u00fatil, cuando pensamos en el Esp\u00edritu Santo, tener presente que su nombre b\u00edblico significa \u201csoplo\u201d y tiene relaci\u00f3n con el soplo potente del viento y con el soplo \u00edntimo de nuestra respiraci\u00f3n. En vez de atenernos a un concepto demasiado intelectual y \u00e1rido, encontraremos provecho al acoger esta riqueza de im\u00e1genes y de hechos. Las traducciones, por desgracia, no pueden transmit\u00edrnosla en su totalidad, porque se encuentran con frecuencia forzadas a elegir otros t\u00e9rminos. Para traducir la palabra hebrea\u00a0<i>ruah<\/i>, la versi\u00f3n griega de los Setenta usa 24 t\u00e9rminos diversos y por consiguiente no permite captar todas las conexiones que se hallan entre los textos de la Biblia hebrea.<\/p>\n<p>7. Como conclusi\u00f3n de este an\u00e1lisis terminol\u00f3gico de los textos del Antiguo Testamento sobre el\u00a0<i>ruah<\/i>, podemos decir que de ellos el soplo de Dios aparece como\u00a0<i>la fuerza que hace vivir a las creaturas<\/i>. Aparece como\u00a0<i>una realidad \u00edntima a Dios, que obra en la intimidad del hombre<\/i>. Aparece como\u00a0<i>una manifestaci\u00f3n del dinamismo de Dios\u00a0<\/i>que se comunica a las creaturas.<\/p>\n<p>A\u00fan sin ser a\u00fan concebido como Persona\u00a0<i>distinta<\/i>, en el \u00e1mbito del ser divino, el \u201csoplo\u201d o \u201cEsp\u00edritu\u201d, de Dios se distingue en cierto modo de Dios que lo manda para obrar en las creaturas. As\u00ed, incluso bajo el aspecto literario, la mente humana queda preparada para recibir la revelaci\u00f3n de la Persona del Esp\u00edritu Santo, que aparecer\u00e1 como expresi\u00f3n de la vida \u00edntima de Dios y de su omnipotencia.<\/p>\n<h3><span id=\"CatequesisAudiencia_general_17-10-1990\"><em>Catequesis,\u00a0<\/em>Audiencia general, 17-10-1990<\/span><\/h3>\n<p>En los textos b\u00edblicos, y en otros, se suele presentar el viento como una persona que va y viene. As\u00ed lo hace Jes\u00fas en la conversaci\u00f3n con Nicodemo, cuando usa la imagen del Esp\u00edritu Santo: \u201cEl viento sopla\u00a0<i>donde quiere<\/i>, y oyes su voz, pero no sabes\u00a0<i>de d\u00f3nde viene ni a d\u00f3nde va<\/i>. As\u00ed es todo el que nace del Esp\u00edritu\u201d (<i>Jn<\/i>\u00a03, 8). La acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, por la que se nace del Esp\u00edritu (como sucede en la filiaci\u00f3n adoptiva obrada por la gracia divina) es comparada con el viento. Esta analog\u00eda empleada por Jes\u00fas pone de relieve la total espontaneidad y gratuidad de esta acci\u00f3n, por medio de la cual los hombres se hacen part\u00edcipes de la vida de Dios.\u00a0<i>El s\u00edmbolo del viento parece expresar de un modo particular aquel dinamismo sobrenatural\u00a0<\/i>por medio del cual Dios mismo se acerca a los hombres para transformarlos interiormente, para santificarlos y, en cierto sentido, seg\u00fan el lenguaje de los Padres, para divinizarlos.<\/p>\n<p>4. Es preciso a\u00f1adir que, desde el punto de vista etimol\u00f3gico y ling\u00fc\u00edstico, el s\u00edmbolo del viento es el que m\u00e1s estrecha conexi\u00f3n guarda con el Esp\u00edritu. Ya hemos hablado de \u00e9l en catequesis anteriores. Baste, aqu\u00ed, recordar s\u00f3lo el sentido de la palabra \u201cruah\u201d (que aparece ya en\u00a0<i>Gn<\/i>\u00a01, 2), es decir, \u201cel soplo\u201d. Sabemos que, cuando Jes\u00fas, tras la resurrecci\u00f3n, se apareci\u00f3 a los Ap\u00f3stoles,\u00a0<i>\u201csopl\u00f3\u201d\u00a0<\/i>sobre ellos y les dijo:\u00a0<i>\u201cRecibid el Esp\u00edritu Santo\u201d\u00a0<\/i>(<i>Jn<\/i>\u00a020, 22-23).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es necesario notar que el s\u00edmbolo del viento, en referencia expl\u00edcita al Esp\u00edritu Santo y a su acci\u00f3n, pertenece al lenguaje y a la doctrina del Nuevo Testamento.<i>\u00a0En el Antiguo Testamento\u00a0<\/i>el viento, como \u201churac\u00e1n\u201d, propiamente\u00a0<i>es la expresi\u00f3n de la ira de Dios\u00a0<\/i>(cf.\u00a0<i>Ez<\/i>13; 13), mientras que \u201cel susurro de una brisa suave\u201d habla de la intimidad de su\u00a0<i>conversaci\u00f3n con los profetas\u00a0<\/i>(cf.<i>\u00a01 R\u00a0<\/i>19, 12). El mismo t\u00e9rmino se usa para indicar el aliento vital. que expresa el poder de Dios, y que devuelve la vida a los esqueletos humanos en la profec\u00eda de Ezequiel:\u00a0<i>\u201cVen, esp\u00edritu, de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que vivan\u201d<\/i>(<i>Ez\u00a0<\/i>37, 9).\u00a0<i>Con el Nuevo Testamento<\/i>, el viento se convierte claramente en\u00a0<i>s\u00edmbolo de la acci\u00f3n y de la presencia del Esp\u00edritu Santo<\/i>.<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_a_los_Jovenes_27-09-1997\"><em>Discurso<\/em> a los J\u00f3venes, 27-09-1997<\/span><\/h3>\n<p class=\"textoNota\">Visita Pastoral a Bolonia<\/p>\n<p>[\u2026] 2.\u00a0Amad\u00edsimos j\u00f3venes, os doy las gracias por esta fiesta, que hab\u00e9is querido organizar como<i>una especie de di\u00e1logo a varias voces<\/i>, donde la m\u00fasica y la coreograf\u00eda nos ayudan a reflexionar y a orar. Hace poco, uno de vuestros representantes ha dicho, en nombre vuestro, que la respuesta a los interrogantes de vuestra vida \u00abest\u00e1 silbando en el viento\u00bb. Es verdad. Pero no en el viento que todo lo dispersa en los torbellinos de la nada, sino en el viento que es soplo y voz del Esp\u00edritu, voz que llama y dice: \u00abVen\u00bb (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a03, 8;\u00a0<i>Ap<\/i>\u00a022, 17).<\/p>\n<p>Me hab\u00e9is preguntado: <strong>\u00bf<i>Cu\u00e1ntos caminos\u00a0<\/i>debe recorrer un hombre para poder reconocerse hombre?<\/strong> Os respondo:\u00a0<i>Uno.\u00a0<\/i>Uno solo es el camino del hombre; es Cristo, que dijo: \u00abYo soy el camino\u00bb (<i>Jn\u00a0<\/i>14, 6). \u00c9l es el camino de la verdad, el camino de la vida.<\/p>\n<p>Por eso, os digo: en las encrucijadas donde convergen los muchos senderos de vuestras jornadas, interrogaos sobre el valor de verdad de todas vuestras opciones. Puede suceder, a veces, que la decisi\u00f3n sea dif\u00edcil y dura, y que la tentaci\u00f3n del desaliento resulte insistente. Eso les pas\u00f3 a los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, porque el mundo est\u00e1 lleno de caminos c\u00f3modos y atractivos, sendas de bajada que se sumergen en la sombra del valle, donde el horizonte se hace cada vez m\u00e1s estrecho y sofocante. Jes\u00fas os propone un camino de subida, dif\u00edcil de recorrer, pero que permite al ojo del coraz\u00f3n dilatarse en horizontes cada vez m\u00e1s amplios. A vosotros os toca elegir: o ir desliz\u00e1ndoos hacia abajo, hacia los valles de un conformismo romo, o afrontar el esfuerzo de la subida hacia las cimas donde se respira el aire puro de la verdad, la bondad y el amor.<\/p>\n<h3><span id=\"CatequesisAudiencia_general_05-04-1989\"><em>Catequesis,\u00a0<\/em>Audiencia general, 05-04-1989<\/span><\/h3>\n<p>3. [\u2026]\u00a0<i>La ascensi\u00f3n al cielo constituye la etapa final de la peregrinaci\u00f3n terrena de Cristo<\/i>, Hijo de Dios, consustancial al Padre, que se hizo hombre por nuestra salvaci\u00f3n. Pero esta \u00faltima etapa permanece\u00a0<i>estrechamente conectada con la primera<\/i>, es decir, con su \u201cdescenso del cielo\u201d, ocurrido en la\u00a0<i>encarnaci\u00f3n<\/i>. Cristo \u00absalido del Padre\u201d (<i>Jn<\/i>\u00a016, 28) y venido al mundo mediante la encarnaci\u00f3n, ahora, tras la conclusi\u00f3n de su misi\u00f3n, \u00abdeja el mundo y va al Padre\u201d (cf.\u00a0<i>Jn\u00a0<\/i>16, 28). Es un modo \u00fanico de \u00absubida\u201d, como lo fue el del \u201cdescenso\u201d.\u00a0<i>Solamente el que sali\u00f3 del Padre como Cristo lo hizo puede retornar al Padre en el modo de Cristo<\/i>. Lo pone en evidencia Jes\u00fas mismo en el coloquio con Nicodemo: \u201cNadie ha subido al cielo, sino el que baj\u00f3 del cielo\u201d (<i>Jn<\/i>\u00a03, 13).\u00a0<i>S\u00f3lo \u00c9l<\/i>\u00a0posee la energ\u00eda divina y el derecho de \u201csubir al cielo\u201d, nadie m\u00e1s. La humanidad abandonada a s\u00ed misma, a sus fuerzas naturales, no tiene acceso a esa \u201ccasa del Padre\u201d (<i>Jn\u00a0<\/i>14, 2), a la participaci\u00f3n en la vida y en la felicidad de Dios. S\u00f3lo Cristo puede\u00a0<i>abrir al hombre este acceso<\/i>: \u00c9l, el Hijo que \u201cbaj\u00f3 del cielo\u201d, que \u201csali\u00f3 del Padre\u201d precisamente para esto.<\/p>\n<p>Tenemos aqu\u00ed un primer resultado de nuestro an\u00e1lisis: la ascensi\u00f3n se integra en el misterio de la Encarnaci\u00f3n, que es su momento conclusivo.<\/p>\n<p>4. La ascensi\u00f3n al cielo est\u00e1, por tanto, estrechamente unida a la \u201ceconom\u00eda de la salvaci\u00f3n\u201d, que se expresa en el misterio de la encarnaci\u00f3n, y sobre todo,\u00a0<i>en la muerte redentora de Cristo en la cruz<\/i>. Precisamente en el coloquio ya citado con Nicodemo, Jes\u00fas mismo, refiri\u00e9ndose a un hecho simb\u00f3lico y figurativo narrado por el\u00a0<i>Libro de los N\u00fameros\u00a0<\/i>(21, 4-9), afirma: \u201cComo Mois\u00e9s levant\u00f3 la serpiente en el desierto as\u00ed tiene que ser levantado (es decir crucificado), el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por \u00e9l vida eterna\u201d (<i>Jn\u00a0<\/i>3, 14-15).<\/p>\n<p>Y hacia el final de su ministerio, cerca ya la Pascua, Jes\u00fas repiti\u00f3 claramente que era \u00c9l el que abrir\u00eda a la humanidad el acceso a la \u201ccasa del Padre\u201d por medio de su cruz: \u201c<i>cuando sea levantado en la tierra, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed<\/i>\u201d (<i>Jn<\/i>\u00a012, 32). La \u201celevaci\u00f3n\u201d en la cruz es el signo particular y el anuncio definitivo de otra \u201celevaci\u00f3n\u201d, que tendr\u00e1 lugar a trav\u00e9s de la ascensi\u00f3n al cielo. El Evangelio de Juan vio esta \u201cexaltaci\u00f3n\u201d del Redentor ya en el G\u00f3lgota. La cruz es el inicio de la ascensi\u00f3n al cielo.<\/p>\n<p>5. Encontramos la misma verdad en la\u00a0<i>Carta a los Hebreos<\/i>, donde se lee que Jesucristo, el \u00fanico Sacerdote de la Nueva y Eterna Alianza, \u201cno penetr\u00f3 en un santuario hecho por mano de hombre,\u00a0<i>sino en el mismo cielo<\/i>, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro\u201d (<i>Hb<\/i>\u00a09, 24). Y entr\u00f3\u00a0<i>\u201ccon su propia sangre, consiguiendo una redenci\u00f3n eterna\u201d<\/i>: \u201cpenetr\u00f3 en el santuario una vez para siempre\u201d (<i>Hb<\/i>\u00a09, 12). Entr\u00f3 como Hijo \u201cel cual, siendo resplandor de su gloria (del Padre) e impronta de su substancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, despu\u00e9s de llevar a cabo la purificaci\u00f3n de los pecados, se sent\u00f3 a la diestra de la Majestad en las alturas\u201d (<i>Hb<\/i>\u00a01, 3).<\/p>\n<p>Este texto de la\u00a0<i>Carta a los Hebreos\u00a0<\/i>y el del coloquio con Nicodemo (<i>Jn<\/i>\u00a03, 13), coinciden en el contenido sustancial, o sea en la afirmaci\u00f3n del valor redentor de la ascensi\u00f3n al cielo en el culmen de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, en conexi\u00f3n con el principio fundamental ya puesto por Jes\u00fas:\u00a0<i>\u201cNadie ha subido al cielo sino el que baj\u00f3 del cielo, el Hijo del hombre\u201d<\/i>\u00a0(<i>Jn\u00a0<\/i>3, 13)<\/p>\n<p>6. Otras palabras de Jes\u00fas, pronunciadas en el Cen\u00e1culo, se refieren a su muerte, pero en perspectiva de la ascensi\u00f3n: \u201cHijos m\u00edos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscar\u00e9is, y&#8230; adonde yo voy (ahora) vosotros no pod\u00e9is venir\u201d (<em>Jn<\/em>\u00a013, 33). Sin embargo dice enseguida: \u201c<em>En la casa de mi Padre hay muchas mansiones<\/em>; si no, os lo habr\u00eda dicho, porque\u00a0<em>voy a prepararos un lugar<\/em>\u201d (<em>Jn\u00a0<\/em>14, 2).<\/p>\n<p>Es un discurso dirigido a los Ap\u00f3stoles, pero que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de su grupo. Jesucristo va al Padre \u2015a la casa del Padre\u2015 para \u201cintroducir\u201d a los hombres que sin El no podr\u00edan \u201centrar\u201d. S\u00f3lo \u00c9l puede abrir su acceso a todos: \u00c9l que \u201cbaj\u00f3 del cielo\u201d (<em>Jn\u00a0<\/em>3, 13), que \u201csali\u00f3 del Padre\u201d (<em>Jn\u00a0<\/em>16, 28) y ahora vuelve al Padre \u201ccon su propia sangre, consiguiendo una redenci\u00f3n eterna\u201d (<em>Hb\u00a0<\/em>9, 12). \u00c9l mismo afirma: \u201cYo soy el Camino&#8230; nadie ve al Padre sino por m\u00ed\u201d (<em>Jn<\/em>\u00a014, 6).<\/p>\n<p>7. Por esta raz\u00f3n Jes\u00fas tambi\u00e9n a\u00f1ade, la misma tarde de la vigilia de la pasi\u00f3n:\u00a0<em>\u201cOs conviene que yo me vaya\u201d.\u00a0<\/em>S\u00ed, es conveniente, es necesario, es indispensable desde el punto de vista de la eterna econom\u00eda salv\u00edfica. Jes\u00fas lo explica hasta el final a los Ap\u00f3stoles: \u201cOs conviene que yo me vaya, porque\u00a0<em>si no me voy, no vendr\u00e1 a vosotros el Par\u00e1clito; pero si me voy, os lo enviar\u00e9<\/em>\u201d (<em>Jn<\/em>\u00a016, 7). Si. Cristo debe poner t\u00e9rmino a su presencia terrena, a la presencia visible del Hijo de Dios hecho hombre, para que pueda permanecer de modo invisible, en virtud del Esp\u00edritu de la verdad, del Consolador-Par\u00e1clito. Y por ello prometi\u00f3 repetidamente: \u201cMe voy y volver\u00e9 a vosotros\u201d (<em>Jn<\/em>\u00a014, 3. 28).<\/p>\n<p>Nos encontramos aqu\u00ed ante un doble misterio:\u00a0<em>El de la disposici\u00f3n eterna o predestinaci\u00f3n divina<\/em>, que fija los modos, los tiempos, los ritmos de la historia de la salvaci\u00f3n con un designio admirable, pero para nosotros insondable;\u00a0<em>y el de la presencia de Cristo en el mundo humano<\/em>mediante el Esp\u00edritu Santo, santificador y vivificador: el modo c\u00f3mo la humanidad del Hijo obra mediante el Esp\u00edritu Santo en las almas y en la Iglesia\u00a0\u2015verdad claramente ense\u00f1ada por Jes\u00fas\u2015, permanece envuelto en la niebla luminosa del misterio trinitario y cristol\u00f3gico, y requiere nuestro acto de fe humilde y sabio.<\/p>\n<p>8. La presencia invisible de Cristo se act\u00faa en la Iglesia tambi\u00e9n de modo sacramental. En el centro de la Iglesia se encuentra\u00a0<em>la Eucarist\u00eda<\/em>. Cuando Jes\u00fas anunci\u00f3 su instituci\u00f3n por vez primera, muchos \u201cse escandalizaron\u201d (cf.\u00a0<em>Jn\u00a0<\/em>6, 61), ya que hablaba de Comer su Cuerpo y beber su Sangre\u201d. Pero fue entonces cuando Jes\u00fas reafirm\u00f3: \u201c\u00bfEsto os escandaliza? \u00bfY cuando ve\u00e1is al Hijo del hombre subir a donde estaba antes?&#8230; El Esp\u00edritu es el que da la vida, la carne no sirve para nada\u201d (<em>Jn<\/em>\u00a06, 61-63).<\/p>\n<p>Jes\u00fas habla aqu\u00ed\u00a0<em>de su ascensi\u00f3n al cielo: cuando su Cuerpo terreno se entregue a la muerte en la cruz,\u00a0<\/em>se manifestar\u00e1\u00a0<em>el Esp\u00edritu \u201cque da la vida\u201d.<\/em>\u00a0Cristo subir\u00e1 al Padre, para que venga el Esp\u00edritu. Y, el d\u00eda de Pascua, el Esp\u00edritu glorificar\u00e1 el Cuerpo de Cristo en la resurrecci\u00f3n. El d\u00eda de Pentecost\u00e9s el Esp\u00edritu sobre la Iglesia para que, renovando sobre la Iglesia para que, renovado en la Eucarist\u00eda el memorial de la muerte de Cristo, podamos participar en la nueva vida de su Cuerpo glorificado por el Esp\u00edritu y de este modo prepararnos para entrar en las \u201cmoradas eternas\u201d, donde nuestro Redentor nos ha precedido para prepararnos un lugar en la \u201ccasa del Padre\u201d (<em>Jn\u00a0<\/em>14, 2).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_21-10-87\"><i>Catequesis, <\/i> Audiencia general, 21-10-87<\/span><\/h3>\n<p>[&#8230;] Al hablar con Nicodemo, Jes\u00fas indica en el\u00a0<i>misterio pascual<\/i>el punto central de la fe que salva: \u201cEs preciso que sea levantado el Hijo del hombre, para que todo el que creyere en \u00e9l tenga vida eterna\u201d (<i>Jn<\/i> 3, 14-15). Podemos decir tambi\u00e9n que \u00e9ste es el \u201cpunto cr\u00edtico\u201d de la fe en Cristo. La cruz ha sido la\u00a0<i>prueba definitiva de la fe<\/i>\u00a0para los Ap\u00f3stoles y los disc\u00edpulos de Cristo. Ante esa \u201celevaci\u00f3n\u201d hab\u00eda que quedar conmovidos, como en parte sucedi\u00f3. Pero el hecho de que \u00c9l \u201cresucit\u00f3 al tercer d\u00eda\u201d les permiti\u00f3 salir victoriosos de la prueba final. Incluso Tom\u00e1s, que fue el \u00faltimo en superar la prueba pascual de la fe, durante su encuentro con el Resucitado, prorrumpi\u00f3 en esa maravillosa profesi\u00f3n de fe: \u201c\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u201d (<i>Jn<\/i>\u00a020, 28). Como ya en ese otro tiempo Pedro en Cesarea de Filipo (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a016, 16), as\u00ed tambi\u00e9n Tom\u00e1s en este encuentro pascual deja explotar el grito de la fe que viene del Padre: Jes\u00fas crucificado y resucitado es \u201cSe\u00f1or y Dios\u201d.<\/p>\n<p>[\u2026]\u00a0As\u00ed pues,\u00a0<i>todo lo que Jes\u00fas hac\u00eda y ense\u00f1aba<\/i>, todo lo que los Ap\u00f3stoles predicaron y testificaron, y los Evangelistas escribieron, todo lo que la Iglesia conserva y repite de su ense\u00f1anza,\u00a0<i>debe servir a la fe<\/i>, para que, creyendo, se alcance la salvaci\u00f3n. La salvaci\u00f3n -y por lo tanto la vida eterna- est\u00e1 ligada a la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jesucristo, de la cual deriva toda la \u201cl\u00f3gica\u201d y la\u00a0<i>\u201ceconom\u00eda\u201d de la fe<\/i>\u00a0cristiana. Lo proclama el mismo Juan desde el pr\u00f3logo de su Evangelio: \u201cA cuantos lo recibieron (al Verbo)\u00a0<i>di\u00f3les poder de venir a ser hijos de Dios:<\/i>\u00a0\u201cA aquellos que creen en su nombre\u201d (<i>Jn<\/i>\u00a01, 12).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\"><b>www.deiverbum.org<\/b><\/a><span style=\"font-size: 20px;\"> [<\/span><span style=\"color: #ff6600; font-size: 20px;\">*<\/span><span style=\"font-size: 20px;\">]<\/span><br \/>\nPuede compartir otros comentarios de \u00e9ste pasaje b\u00edblico por <a href=\"mailto:a.cedano@deiverbum.org\">E-Mail<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>7 No te extra\u00f1es de que te haya dicho: \u201cTen\u00e9is que nacer de nuevo\u201d; 8 el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de d\u00f3nde viene ni ad\u00f3nde va. As\u00ed es todo el que ha nacido del Esp\u00edritu\u00bb. 9 Nicodemo le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede suceder eso?\u00bb. 10 Le contest\u00f3 Jes\u00fas: \u00ab\u00bfT\u00fa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-3-7b-15-entrevista-con-nicodemo-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 3, 7b-15: Entrevista con Nicodemo (ii)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41575","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41575","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41575"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41575\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41575"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41575"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41575"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}