{"id":41578,"date":"2016-10-07T23:37:52","date_gmt":"2016-10-08T04:37:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-3-31-36-ultimo-testimonio-del-bautista-ii\/"},"modified":"2016-10-07T23:37:52","modified_gmt":"2016-10-08T04:37:52","slug":"jn-3-31-36-ultimo-testimonio-del-bautista-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-3-31-36-ultimo-testimonio-del-bautista-ii\/","title":{"rendered":"Jn 3, 31-36: \u00daltimo testimonio del Bautista (ii)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">31<\/span> El que viene de lo alto est\u00e1 por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo est\u00e1 por encima de todos. <span class=\"versiculo\">32<\/span> De lo que ha visto y ha o\u00eddo da testimonio, y nadie acepta su testimonio. <span class=\"versiculo\">33<\/span> El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. <span class=\"versiculo\">34<\/span> El que Dios envi\u00f3 habla las palabras de Dios, porque no da el Esp\u00edritu con medida. <span class=\"versiculo\">35<\/span> El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. <span class=\"versiculo\">36<\/span> El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no ver\u00e1 la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre \u00e9l\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\"><a href=\"#top\">[Volver al \u00cdndice &#8682;]<\/a><\/div>\n<h2><span id=\"Agustin_Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan_14\">Agust\u00edn, <i>Sobre el Evangelio de san Juan<\/i> 14<\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>31a. <\/span>As\u00ed como el gusano roe los troncos y el \u00f3xido destruye el hierro, as\u00ed la vanagloria, foment\u00e1ndose a s\u00ed misma, pierde al alma. Por lo tanto se necesita mucho cuidado para que destruyamos esta pasi\u00f3n, por lo que San Juan, respondiendo a los disc\u00edpulos que ten\u00edan esta pasi\u00f3n, apenas con muchas razones los aplaca. Y despu\u00e9s de lo que les hab\u00eda dicho antes los prepara con otras palabras diciendo: <span class='ct'>\u00abEl que viene de lo alto est\u00e1 por encima de todos&#8230;\u00bb<\/span>; como diciendo: porque vosotros exager\u00e1is mi testimonio, y por \u00e9l me consider\u00e1is como m\u00e1s digno de fe, es preciso que sep\u00e1is que el que viene del cielo es digno de m\u00e1s cr\u00e9dito que el que habita en la tierra. Y esto es lo que significa: \u00abSobre todos es\u00bb, porque El se basta a s\u00ed mismo. Es incomparablemente mayor que los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><span class='cv'>31b. <\/span><span class='ct'>\u00abEl que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra&#8230;\u00bb<\/span> Y en verdad que no todas las cosas que ten\u00eda eran terrenas; porque ten\u00eda un alma, y participaba del esp\u00edritu y no de la tierra. \u00bfPor qu\u00e9 dijo que era de la tierra? No quiso manifestar otra cosa, aunque en sentido misterioso, por medio de estas palabras, sino que es peque\u00f1o, como procedente de la tierra y nacido en la tierra, y de ning\u00fan modo puede compararse con Jesucristo, que ha venido de lo alto a nosotros. Y no dice: habla de la tierra, porque hablaba seg\u00fan su propia inteligencia, sino que dice que habla de la tierra en comparaci\u00f3n de la doctrina de Cristo. Como diciendo: mis cosas son peque\u00f1as y humildes comparadas con las de Jesucristo, como es conveniente tomar toda la naturaleza terrestre en comparaci\u00f3n de Aqu\u00e9l en quien est\u00e1n escondidos todos los tesoros de la sabidur\u00eda y de la ciencia de Dios (Col 2,3).<\/p>\n<p><span class='cv'>31c. <\/span>Una vez destruida la envidia de los disc\u00edpulos, habla de Jesucristo con m\u00e1s amplitud, puesto que antes de ahora hubiera sido vano ocuparse de esto, porque las inteligencias de sus oyentes no le hubieran podido comprender. Por esto sigue: <span class='ct'>\u00abEl que viene del cielo est\u00e1 por encima de todos.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class='cv'>32. <\/span>Despu\u00e9s que dijo grandes alabanzas y cosas muy sublimes de Jesucristo, volvi\u00f3 a hablar de cosas humildes, diciendo: <span class='ct'>\u00abDe lo que ha visto y ha o\u00eddo da testimonio, y nadie acepta su testimonio.\u00bb<\/span>. Porque hemos sabido todo esto por medio de nuestros sentidos y estimamos como dignos de fe a los que son maestros respecto de las cosas que hemos recibido por la vista y aprendido por el o\u00eddo. Queriendo San Juan demostrar esto mismo de Jesucristo, dice: \u00abY lo que vio y oy\u00f3, eso testifica\u00bb, manifestando que nada de lo que se dec\u00eda de El era falso, sino todo verdadero. Como diciendo: yo necesito o\u00edr lo que El dice, porque ha venido de lo alto, anunciando las cosas que hab\u00eda visto y o\u00eddo, esto es, lo que \u00fanicamente El conoce de una manera terminante.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir que hay cierto pueblo preparado para sufrir el castigo de Dios y que ha de ser condenado con el diablo; de \u00e9stos ninguno recibe el testimonio de Dios. Fijaos en la separaci\u00f3n que hay en el esp\u00edritu dentro del conjunto del g\u00e9nero humano; pues lo que aun no est\u00e1 separado en cuanto al lugar, lo ha distinguido con la separaci\u00f3n mental, y ha visto a dos pueblos: el de los fieles y el de los infieles. Se refiere al de los infieles y dice: <span class='ct'>\u00abY nadie acepta su testimonio.\u00bb<\/span>.<\/p>\n<p><span class='cv'>33. <\/span>Pero se separa de la izquierda, mira a la derecha, y dice a continuaci\u00f3n: <span class='ct'>\u00abEl que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.\u00bb<\/span>.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se dice que Dios es veraz sino porque el hombre es mentiroso y Dios es veraz? Porque ninguno de los hombres puede decir qu\u00e9 es la verdad si no es iluminado por Aqu\u00e9l que no puede mentir. Luego, si Dios es veraz, Jesucristo es Dios. \u00bfQuieres probarlo? Examina el testimonio que de El se da, y lo encontrar\u00e1s. Pero si aun no conoces a Dios, no has recibido todav\u00eda su testimonio. Entonces el mismo Jesucristo es Dios, es veraz, lo envi\u00f3 Dios. Dios envi\u00f3 a Dios: \u00fanelos a ambos y tendr\u00e1s a un solo Dios. Esto que San Juan dec\u00eda de Cristo, que Dios le hab\u00eda enviado, lo dec\u00eda para distinguirlo de s\u00ed mismo. \u00bfC\u00f3mo pues, acaso no envi\u00f3 Dios al mismo Juan? Pero observa lo que dice a continuaci\u00f3n: <span class='ct'>\u00abEl que Dios envi\u00f3 habla las palabras de Dios, porque no da el Esp\u00edritu con medida.\u00bb<\/span> A los hombres s\u00ed se lo da con limitaci\u00f3n, pero no a su \u00fanico Hijo. A unos se les concede por medio del Esp\u00edritu la palabra de la sabidur\u00eda, a otros la de la ciencia; unos poseen un don, otros poseen otro distinto ( 1Cor 12). Esta medida es cierta distribuci\u00f3n de los dones, pero los que da Jesucristo no los ha recibido por medida.<\/p>\n<p><span class='cv'>35. <\/span>Y como hab\u00eda hablado del Hijo, y hab\u00eda dicho que Dios le hab\u00eda dado el Esp\u00edritu sin medida, a\u00f1ade: <span class='ct'>\u00abEl Padre ama al Hijo\u00bb<\/span>, y a continuaci\u00f3n: <span class='ct'>\u00aby todo lo ha puesto en su mano.\u00bb<\/span>. Para que se conociese que dijo aqu\u00ed de distinto modo: \u00abEl Padre ama al Hijo\u00bb. Porque si el Padre ama a Juan o a Pablo, y sin embargo no lo ha entregado todo a su dominio. El Padre ama a Hijo, pero como un padre ama a su hijo, y de ninguna manera como un due\u00f1o a su criado; como a su Unig\u00e9nito, y no como a un hijo adoptado. Y as\u00ed todo lo ha entregado en sus manos, para que sea tan grande el Hijo como grande es el Padre. Luego, cuando se ha dignado enviarnos a su Hijo, no creamos que Este, al ser enviado, es menos de lo que es el Padre.<\/p>\n<p><span class='cv'>36. <\/span><span class='ct'>\u00abEl que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no ver\u00e1 la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre \u00e9l.\u00bb<\/span> Tampoco dijo: \u00abla ira de Dios viene a \u00e9l\u00bb, sino: \u00abpermanece sobre \u00e9l\u00bb, porque todos los mortales que nacen traen consigo la ira de Dios, la que recibi\u00f3 el primer Ad\u00e1n. Vino el Hijo de Dios sin tener pecado alguno, y se visti\u00f3 de nuestra mortalidad. Muri\u00f3 para que t\u00fa vivas. Por lo tanto, el que no quiere creer en el Hijo, tiene sobre s\u00ed la ira de Dios, de la que dice el Ap\u00f3stol \u00abque \u00e9ramos hijos de ira por naturaleza\u00bb (Ef 2,3).<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\"><a href=\"#top\">[Volver al \u00cdndice &#8682;]<\/a><\/div>\n<h2><span id=\"Alcuino_Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan\">Alcuino, <i>Sobre el Evangelio de san Juan<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>31a-b. <\/span><span class='ct'>\u00abEl que viene de lo alto est\u00e1 por encima de todos&#8230;\u00bb<\/span> Vino de lo alto, esto es, de la altura de la naturaleza humana que tuvo antes del pecado del primer hombre, porque el Verbo de Dios tom\u00f3 su carne humana de aquella elevaci\u00f3n. No tom\u00f3 la culpa aunque tom\u00f3 la pena a ella correspondiente.<\/p>\n<p><span class='cv'>33. <\/span><span class='ct'>\u00abEl que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.\u00bb<\/span> De otra manera: lo ha sellado, esto es, puso una se\u00f1al en su coraz\u00f3n, como un signo singular y especial de que era verdadero Dios el que padeci\u00f3 por la salvaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p><span class='cv'>35-36. <\/span><span class='ct'>\u00abEl Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano.\u00bb<\/span> Y como todo est\u00e1 en su mano, tambi\u00e9n est\u00e1 la vida eterna. Por esto a\u00f1ade: <span class='ct'>\u00abEl que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no ver\u00e1 la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre \u00e9l.\u00bb<\/span><\/p>\n<div class=\"ir-arriba\"><a href=\"#top\">[Volver al \u00cdndice &#8682;]<\/a><\/div>\n<h2><span id=\"Juan_Crisostomo_Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan_29\">Juan Cris\u00f3stomo, <i>Sobre el Evangelio de san Juan<\/i> 29<\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>31b. <\/span><span class='ct'>\u00abEl que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra&#8230;\u00bb<\/span> Respecto de lo que dice que habla de la tierra, se refer\u00eda al hombre y a cuanto pertenec\u00eda a \u00e9l. Y si habla algunas cosas divinas es porque est\u00e1 iluminado por Dios, como dice el Ap\u00f3stol: \u00abNo soy yo, sino la gracia de Dios que est\u00e1 conmigo\u00bb ( 1Cor 15,10). Luego San Juan, en cuanto a \u00e9l se refiere, es de tierra y habla de la misma. Y si algo divino hab\u00e9is o\u00eddo de Juan, es porque ha sido inspirado y no porque lo ha recibido.<\/p>\n<p><span class='cv'>31c. <\/span><span class='ct'>\u00abEl que viene del cielo est\u00e1 por encima de todos.\u00bb<\/span> Esto es: Viene del Padre. De dos maneras \u00abest\u00e1 sobre todos\u00bb: primeramente sobre toda la humanidad, de la que procede antes de que ella pecase; y en segundo lugar seg\u00fan la altura del Padre, la cual comparte.<\/p>\n<p><span class='cv'>32. <\/span><span class='ct'>\u00abDe lo que ha visto y ha o\u00eddo da testimonio, y nadie acepta su testimonio.\u00bb<\/span> Cuando concibes la palabra que vas a pronunciar, quieres decir la cosa y la misma concepci\u00f3n de la cosa que constituye ya el verbo en tu mente. As\u00ed como tienes t\u00fa en tu mente la palabra que hablas, y ella est\u00e1 en ti, as\u00ed Dios concibi\u00f3 su palabra o, lo que es lo mismo, engendr\u00f3 al Hijo. Por lo tanto, siendo la palabra el Hijo de Dios, el Hijo nos ha hablado, no su palabra, sino la del Padre; quiso hablarnos lo que el Verbo del Padre hablaba. San Juan explic\u00f3 c\u00f3mo ocurri\u00f3 esto y c\u00f3mo debi\u00f3 suceder.<\/p>\n<p>Hab\u00eda dicho San Juan: \u00abY lo que vio y oy\u00f3, testifica\u00bb, como explicando para que no fueran consideradas falsas las cosas que Jesucristo dijese, porque hab\u00edan de ser pocos los que creer\u00edan. Por esto a\u00f1ade: <span class='ct'>\u00abY nadie acepta su testimonio.\u00bb<\/span>, esto es, pocos; pues ten\u00eda disc\u00edpulos que recib\u00edan su testimonio respecto de lo que les dec\u00eda. Mas en esto se refer\u00eda a los disc\u00edpulos, que a\u00fan no cre\u00edan en El. Y asimismo manifiesta la insensibilidad de los jud\u00edos, como se hab\u00eda dicho en el principio del Evangelio: \u00abVino a los suyos, y los suyos no le recibieron\u00bb, porque especialmente los jud\u00edos eran los que le pertenec\u00edan.<\/p>\n<p><span class='cv'>33-34. <\/span><span class='ct'>\u00abEl que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.\u00bb<\/span> Esto es, lo demostr\u00f3. Y a fin de aumentar el temor, a\u00f1ade: \u00abPorque Dios es verdadero\u00bb; manifestando que no de otra manera puede alguno dejar de creer en El, sino llamando mentiroso a Dios que le envi\u00f3, porque no habla cosa alguna que no corresponda al Padre. Y esto es lo que a\u00f1ade: <span class='ct'>\u00abEl que Dios envi\u00f3 habla las palabras de Dios, porque no da el Esp\u00edritu con medida.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class='ct'>\u00abEl que Dios envi\u00f3 habla las palabras de Dios, porque no da el Esp\u00edritu con medida.\u00bb<\/span> Esp\u00edritu quiere decir aqu\u00ed la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, y quiere significar que todos nosotros recibimos las acciones del Esp\u00edritu Santo con su medida. Mas Jesucristo recibi\u00f3 la gracia del Esp\u00edritu Santo; \u00bfc\u00f3mo, pues, podr\u00e1 nadie creerle digno de sospecha? Nada dice que no sea de Dios, ni del Esp\u00edritu. Y al paso que nada dice del Dios Verbo, fundamenta y confirma su doctrina en el Padre y en el Esp\u00edritu. Pues sab\u00edan que Dios existe y conoc\u00edan asimismo la existencia del Esp\u00edritu, aunque no ten\u00edan formado de \u00e9l un concepto conveniente, e ignoraban que existiera el Hijo.<\/p>\n<p><span class='cv'>36. <\/span><span class='ct'>\u00abEl que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no ver\u00e1 la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre \u00e9l.\u00bb<\/span> No dice aqu\u00ed que es bastante creer en el Hijo para obtener la vida eterna, puesto que El dice en otro lugar: \u00abNo todo el que me dice Se\u00f1or, Se\u00f1or, entrar\u00e1 en el reino de los cielos\u00bb ( Mt7,21). Y adem\u00e1s, refiri\u00e9ndose a la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo, la juzga suficiente por s\u00ed sola para llevar al infierno. Y si alguno cree en el Padre, en el Hijo y en el Esp\u00edritu Santo, no pensemos que esto es bastante para alcanzar la salvaci\u00f3n. Necesitamos tambi\u00e9n de una vida buena y de costumbres rectas. Adem\u00e1s, conociendo que muchos no se dejan llevar tanto por la promesa de los beneficios como por el riesgo de sufrimientos terribles, concluye su discurso diciendo: \u00abMas el que no da cr\u00e9dito al Hijo, la ira de Dios estar\u00e1 sobre \u00e9l\u00bb. V\u00e9ase c\u00f3mo refiere al Padre lo que dice respecto del castigo, porque no dijo que la ira del Hijo de Dios (aun cuando \u00e9ste sea juez), sino que cit\u00f3 al Padre como juez, queriendo aterrarlos m\u00e1s. Y no dijo \u00abestar\u00e1 con \u00e9l\u00bb, sino \u00absobre \u00e9l\u00bb, dando a conocer que nunca se separar\u00e1 de \u00e9l. Y para que no se crea que habla de la muerte temporal, dijo: \u00abNo ver\u00e1 la vida\u00bb.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\"><a href=\"#top\">[Volver al \u00cdndice &#8682;]<\/a><\/div>\n<h2><span id=\"Teofilacto_Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan\">Teofilacto, <i>Sobre el Evangelio de san Juan<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>31a. <\/span><span class='ct'>\u00abEl que viene de lo alto est\u00e1 por encima de todos&#8230;\u00bb<\/span> Este es Jesucristo, que baj\u00f3 del Padre y est\u00e1 sobre todos, diferenci\u00e1ndose de todos.<\/p>\n<p><span class='cv'>32. <\/span><span class='ct'>\u00abDe lo que ha visto y ha o\u00eddo da testimonio, y nadie acepta su testimonio.\u00bb<\/span> Cuando oigas que Jesucristo dice lo que ha o\u00eddo y visto respecto del Padre, no creas que necesite saberlo por el Padre, sino que todas las cosas que conoce por naturaleza propia las tiene por el Padre, y por esto se dice que sabe en virtud del Padre todo lo que sabe. \u00bfPero qu\u00e9 quiere decir que el Hijo ha o\u00eddo del Padre? \u00bfAcaso ha o\u00eddo el Hijo la palabra del Padre? Antes bien el Hijo es el Verbo del Padre.<\/p>\n<p><span class='cv'>35. <\/span><span class='ct'>\u00abEl Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano.\u00bb<\/span> En este concepto, el Padre lo entreg\u00f3 todo al Hijo en cuanto a la divinidad, por naturaleza y no por gracia; y todo lo entreg\u00f3 a su dominio, en cuanto a la humanidad. Domina, pues, sobre todo aquello que existe en el cielo y en la tierra.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Vicente_de_Paul\"> Vicente de Paul<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=7\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Vicente de Paul\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Espiritual\"> Espiritual<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Dios nos da sus gracias seg\u00fan las necesidades que tenemos. Dios es una  fuente de la cual cada uno saca agua seg\u00fan las necesidades que tiene. As\u00ed la  persona que necesita seis cubos de agua, saca seis; el que tres, tres; un p\u00e1jaro que necesita s\u00f3lo un picoteado s\u00f3lo picotea; un peregrino, con el hueco de su mano  puede saciar su sed: lo mismo nos ocurre a nosotros con respecto a Dios.<\/p>\n<p>Con gran fervor, debemos permanecer fieles a la lectura de un cap\u00edtulo del  Nuevo Testamento y a hacer, desde el principio, los actos: de adoraci\u00f3n, adorando  la palabra de Dios y su verdad; entrar en los sentimientos con los cuales nuestro  Se\u00f1or los pronunci\u00f3, y consentir en estas verdades; adherirse a la pr\u00e1ctica de estas  mismas verdades&#8230; Sobre todo hay que estar en guardia de leer s\u00f3lo por estudio,  diciendo: \u00abEste pasaje me servir\u00e1 para tal predicaci\u00f3n\u00bb, y leer exclusivamente para  nuestro ascenso.<\/p>\n<p>No hay que desanimarse, si, habi\u00e9ndolo le\u00eddo muchas veces, un mes, dos  meses, seis meses, no se es tocado. Pasar\u00e1 que una vez tendremos una peque\u00f1a  luz, otro d\u00eda una mayor, y todav\u00eda m\u00e1s grande cuando lo necesitemos. Una sola  palabra es capaz de convertirnos; s\u00f3lo hace falta una.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Ireneo_de_Lyon\"> Ireneo de Lyon<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=8\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Ireneo de Lyon\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Contra_las_herejias\"> Contra las herej\u00edas<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Dios hizo libre al hombre&#8230; a fin de que libremente pudiese acoger la Palabra de Dios, sin que \u00e9ste lo forzase. Dios, en efecto, jam\u00e1s se impone a la fuerza, pues en \u00e9l siempre est\u00e1 presente el buen consejo. Por eso concede el buen consejo a todos. Tanto a los seres humanos como a los \u00e1ngeles&#8230; Y esto ni siquiera en el campo de su actividad, sino tambi\u00e9n en el dominio de la fe el Se\u00f1or salvaguard\u00f3 la libertad&#8230; del hombre. En efecto dijo: \u00abQue se haga conforme a tu fe\u00bb (Mt 9,29). Esto muestra que el ser humano tiene su propia fe, porque tambi\u00e9n tiene su libre arbitrio. Y tambi\u00e9n: \u00abTodo es posible al que cree\u00bb (Mc 9,23). Y: \u00abVete, que te suceda seg\u00fan tu fe\u00bb (Mt 8,13). Todos los textos semejantes prueban que el ser humano tiene libertad para creer. Por eso \u00abel que cree tiene la vida eterna, mas el que no cree en el Hijo no tiene la vida eterna&#8230;\u201d<\/p>\n<p> Pero, dicen, hubiera sido necesario que no hiciese libres ni siquiera a los \u00e1ngeles, para que no pudieran desobedecer; ni a los seres humanos que al momento fueron ingratos contra El, por el mismo hecho de haber sido dotados de raz\u00f3n, capaces de examinar y juzgar; y no son como los animales irracionales, que nada pueden hacer por propia voluntad&#8230; Mas si as\u00ed fuera, (los seres humanos) ni se gozar\u00edan con el bien, ni valorar\u00edan su comuni\u00f3n con Dios, ni desear\u00edan hacer el bien con todas sus fuerzas, pues todo les suceder\u00eda sin su impulso, empe\u00f1o y deseo propios, sino por puro mecanismo impuesto desde afuera. De este modo el bien no tendr\u00eda ninguna importancia, pues todo se har\u00eda por naturaleza m\u00e1s que por voluntad, de modo que har\u00edan el bien de modo autom\u00e1tico, no por propia decisi\u00f3n; y por la misma raz\u00f3n, ni podr\u00edan entender cu\u00e1n hermoso es el bien, ni podr\u00edan gozarlo. Porque, en efecto, \u00bfc\u00f3mo se puede gozar de un bien que no se conoce? \u00bfY qu\u00e9 gloria se seguir\u00eda de algo que no se ha buscado? \u00bfQu\u00e9 corona se les dar\u00eda a quienes no la hubieran conseguido, como quienes la conquistan luchando?&#8230; Cuanto m\u00e1s luchamos por algo, nos parece tanto m\u00e1s valioso; y cuanto m\u00e1s valioso, m\u00e1s lo amamos.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Fiedes_et_Ratio\"> Fiedes et Ratio<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n de Dios se inserta, pues, en el tiempo y la historia, m\u00e1s a\u00fan, la encarnaci\u00f3n de Jesucristo, tiene lugar en la \u00ab plenitud de los tiempos \u00bb (Ga 4, 4). A dos mil a\u00f1os de distancia de aquel acontecimiento, siento el deber de reafirmar con fuerza que \u00ab en el cristianismo el tiempo tiene una importancia fundamental \u00bb. En \u00e9l tiene lugar toda la obra de la creaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n y, sobre todo destaca el hecho de que con la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios vivimos y anticipamos ya desde ahora lo que ser\u00e1 la plenitud del tiempo (cf. Hb 1, 2).<\/p>\n<p> La verdad que Dios ha comunicado al hombre sobre s\u00ed mismo y sobre su vida se inserta, pues, en el tiempo y en la historia. Es verdad que ha sido pronunciada de una vez para siempre en el misterio de Jes\u00fas de Nazaret. Lo dice con palabras elocuentes la Constituci\u00f3n <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a>: \u00ab Dios habl\u00f3 a nuestros padres en distintas ocasiones y de muchas maneras por los profetas. \u00ab Ahora en esta etapa final nos ha hablado por el Hijo \u00bb (Hb 1, 1-2). Pues envi\u00f3 a su Hijo, la Palabra eterna, que alumbra a todo hombre, para que habitara entre los hombres y les contara la intimidad de Dios (cf. Jn 1, 1-18). Jesucristo, Palabra hecha carne, \u00ab hombre enviado a los hombres \u00bb, habla las palabras de Dios (Jn 3, 34) y realiza la obra de la salvaci\u00f3n que el Padre le encarg\u00f3 (cf. Jn 5, 36; 17, 4). Por eso, quien ve a Jesucristo, ve al Padre (cf. Jn 14, 9); \u00e9l, con su presencia y manifestaci\u00f3n, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su muerte y gloriosa resurrecci\u00f3n, con el env\u00edo del Esp\u00edritu de la verdad, lleva a plenitud toda la revelaci\u00f3n \u00bb.<\/p>\n<p> La historia, pues, es para el Pueblo de Dios un camino que hay que recorrer por entero, de forma que la verdad revelada exprese en plenitud sus contenidos gracias a la acci\u00f3n incesante del Esp\u00edritu Santo (cf. Jn 16, 13). Lo ense\u00f1a asimismo la Constituci\u00f3n <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a> cuando afirma que \u00ab la Iglesia camina a trav\u00e9s de los siglos hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumplan en ella plenamente las palabras de Dios \u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la historia es el lugar donde podemos constatar la acci\u00f3n de Dios en favor de la humanidad. \u00c9l se nos manifiesta en lo que para nosotros es m\u00e1s familiar y f\u00e1cil de verificar, porque pertenece a nuestro contexto cotidiano, sin el cual no llegar\u00edamos a comprendernos.<\/p>\n<p> La encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios permite ver realizada la s\u00edntesis definitiva que la mente humana, partiendo de s\u00ed misma, ni tan siquiera hubiera podido imaginar: el Eterno entra en el tiempo, el Todo se esconde en la parte y Dios asume el rostro del hombre. La verdad expresada en la revelaci\u00f3n de Cristo no puede encerrarse en un restringido \u00e1mbito territorial y cultural, sino que se abre a todo hombre y mujer que quiera acogerla como palabra definitivamente v\u00e1lida para dar sentido a la existencia. Ahora todos tienen en Cristo acceso al Padre; en efecto, con su muerte y resurrecci\u00f3n, \u00c9l ha dado la vida divina que el primer Ad\u00e1n hab\u00eda rechazado (cf. Rm 5, 12-15). Con esta Revelaci\u00f3n se ofrece al hombre la verdad \u00faltima sobre su propia vida y sobre el destino de la historia: \u00ab Realmente, el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado \u00bb, afirma la Constituci\u00f3n <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a>. Fuera de esta perspectiva, el misterio de la existencia personal resulta un enigma insoluble. \u00bfD\u00f3nde podr\u00eda el hombre buscar la respuesta a las cuestiones dram\u00e1ticas como el dolor, el sufrimiento de los inocentes y la muerte, sino no en la luz que brota del misterio de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo?<\/p>\n<h3><span id=\"Dominum_et_Vivificantem\"> Dominum et Vivificantem<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio del principio, que encontramos en la Escritura y en la Tradici\u00f3n, despu\u00e9s de la primera (y a la vez m\u00e1s completa) descripci\u00f3n <i>del G\u00e9nesis, <\/i>el pecado en su forma originaria es entendido como \u00ab desobediencia \u00bb, lo que significa simple y directamente <i>trasgresi\u00f3n de una prohibici\u00f3n puesta por Dios<\/i> (G\u00e9n 2, 16 s). Pero a la vista de todo el contexto es tambi\u00e9n evidente que las ra\u00edces de esta desobediencia deben buscarse profundamente en toda la situaci\u00f3n real del hombre. Llamado a la existencia, el ser humano \u2014hombre o mujer\u2014 es una criatura. La \u00ab imagen de Dios \u00bb, que consiste en la racionalidad y en la libertad, demuestra la grandeza y la dignidad del sujeto humano, que es persona. Pero este <i>sujeto personal <\/i>es tambi\u00e9n <i>una criatura<\/i>: en su existencia y esencia depende del Creador. Seg\u00fan el <i>G\u00e9nesis, <\/i>\u00ab el \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal \u00bb deb\u00eda expresar y constantemente recordar al hombre el \u00ab l\u00edmite \u00bb insuperable para un ser creado. En este sentido debe entenderse la prohibici\u00f3n de Dios: el Creador proh\u00edbe al hombre y a la mujer que coman los frutos del \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal. Las palabras de la instigaci\u00f3n, es decir de la tentaci\u00f3n, como est\u00e1 formulada en el texto sagrado, inducen a transgredir esta prohibici\u00f3n, o sea <i>a superar <\/i>aquel \u00ab l\u00edmite \u00bb: \u00ab el d\u00eda en que comiereis de \u00e9l se os abrir\u00e1n los ojos y ser\u00e9is como dioses, conocedores del bien y del mal \u00bb (G\u00e9n 3, 5).<br \/>\nLa \u00ab desobediencia \u00bb significa precisamente pasar aquel l\u00edmite que permanece insuperable a la voluntad y a la libertad del hombre como ser creado. Dios creador es, en efecto, la fuente \u00fanica y definitiva del orden moral en el mundo creado por \u00e9l. El hombre no puede decidir por s\u00ed mismo lo que es bueno y malo, no puede \u00ab conocer el bien y el mal como dioses \u00bb. S\u00ed, en el mundo creado <i>Dios <\/i>es la fuente primera y suprema <i>para decidir sobre el bien y el mal, <\/i>mediante la \u00edntima verdad del ser, que es reflejo <i>del Verbo, <\/i>el eterno Hijo, consubstancial al Padre. Al hombre, creado a imagen de Dios, el Esp\u00edritu Santo da como don la <i>conciencia, <\/i>para que la imagen pueda reflejar fielmente en ella su modelo, que es sabidur\u00eda y ley eterna, fuente del orden moral en el hombre y en el mundo. La \u00ab desobediencia \u00bb, como dimensi\u00f3n originaria del pecado, significa <i>rechazo de esta fuente <\/i>por la pretensi\u00f3n del hombre de llegar a ser fuente aut\u00f3noma y exclusiva en decidir sobre el bien y el mal. El Esp\u00edritu que \u00ab sondea las profundidades de Dios \u00bb y que, a la vez, es para el hombre la luz de la conciencia y la fuente del orden moral, conoce en toda su plenitud esta dimensi\u00f3n del pecado, que se inserta en el misterio del principio humano. Y no cesa de \u00ab <i>convencer de ello al mundo <\/i>\u00bb en relaci\u00f3n con la cruz de Cristo en el G\u00f3lgota.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio del principio, Dios en la creaci\u00f3n se ha revelado a s\u00ed mismo como omnipotencia que es amor. Al mismo tiempo ha revelado al hombre que, como \u00ab imagen y semejanza \u00bb de su creador, es <i>llamado a participar de la verdad y del amor. <\/i>Esta participaci\u00f3n significa una vida en uni\u00f3n con Dios, que es la \u00ab vida eterna \u00bb(Cf. G\u00e9n 3, 22 sobre el \u00ab \u00e1rbol de la vida \u00bb; cf. tambi\u00e9n Jn 3, 36; 4, 14; 5, 24; 6, 40. 47; 10, 28; 12, 50; 14, 6; Act 13, 48; Rm 6, 23; G\u00e1l 6, 8; 1 Tim 1, 16; Tit 1, 2; 3, 7; 1 Pe 3, 22; 1 Jn 1, 2; 2, 25; 5, 11. 13; Ap 2, 7). Pero el hombre, bajo la influencia del \u00ab padre de la mentira \u00bb, se ha separado de esta participaci\u00f3n. \u00bfEn qu\u00e9 medida? Ciertamente no en la medida del pecado de un esp\u00edritu puro, en la medida del pecado de Satan\u00e1s. El esp\u00edritu humano es incapaz de alcanzar tal medida (Cf. S. Tom\u00e1s de Aquino, Summa Theol., Ia-IIa, q. 80, a. 4 ad 3). En la misma descripci\u00f3n del <i>G\u00e9nesis es f\u00e1cil se\u00f1alar la diferencia de grado existente <\/i>entre \u00ab el soplo del mal \u00bb del que es pecador (o sea permanece en el pecado) desde el principio (1 Jn 3, 8) y que ya \u00ab est\u00e1 juzgado \u00bb (Jn 16, 11) y el mal de la desobediencia del hombre. Esta desobediencia, sin embargo, significa tambi\u00e9n <i>dar la espalda a Dios y, <\/i>en cierto modo, <i>el cerrarse <\/i>de la libertad humana ante \u00e9l. Significa tambi\u00e9n una determinada apertura de esta libertad \u2014del conocimiento y de la voluntad humana\u2014 hacia el que es el \u00ab padre de la mentira \u00bb. Este acto de elecci\u00f3n responsable no es s\u00f3lo una \u00ab desobediencia \u00bb, sino que lleva consigo tambi\u00e9n una <i>cierta adhesi\u00f3n al motivo <\/i>contenido en la primera instigaci\u00f3n al pecado y renovada constantemente a lo largo de la historia del hombre en la tierra: \u00ab es que Dios sabe muy bien que el d\u00eda en que comiereis de \u00e9l, se os abrir\u00e1n los ojos y ser\u00e9is como dioses, conocedores del bien y del mal \u00bb. Aqu\u00ed nos encontramos en el centro mismo de lo que se podr\u00eda llamar el \u00ab anti-Verbo \u00bb, es decir la \u00ab anti-verdad \u00bb. En efecto, <i>es falseada la verdad del hombre: qui\u00e9n es el hombre <\/i>y cu\u00e1les son los <i>l\u00edmites insuperables <\/i>de su ser y de su libertad. Esta \u00ab anti-verdad \u00bb es posible, porque al mismo tiempo <i>es falseada <\/i>completamente <i>la verdad sobre quien es Dios. <\/i>Dios Creador es puesto en estado de sospecha, m\u00e1s a\u00fan incluso en estado de acusaci\u00f3n ante la conciencia de la criatura. Por vez primera en la historia del hombre aparece el perverso \u00ab genio de la sospecha \u00bb. Este trata de \u00ab <i>falsear <\/i>\u00bb<i> el Bien mismo, el Bien absoluto, <\/i>que en la obra de la creaci\u00f3n se ha manifestado precisamente como el bien que da de modo inefable: como <i>bonum diffusivum sui, <\/i>como <i>amor creador. <\/i>\u00bfQui\u00e9n puede plenamente \u00ab <i>convencer <\/i>en lo referente al pecado \u00bb, es decir de esta motivaci\u00f3n de la desobediencia originaria del hombre sino aqu\u00e9l que s\u00f3lo \u00e9l es el don y la fuente de toda d\u00e1diva, sino el Esp\u00edritu que, \u00ab sondea las profundidades de Dios \u00bb y es amor del Padre y del Hijo?<\/p>\n<p>Pues, a pesar de todo el testimonio de la creaci\u00f3n y de la econom\u00eda salv\u00edfica inherente a ella, el esp\u00edritu de las tinieblas (Cf. Ef 6, 12; Lc 22, 53) es capaz de mostrar a <i>Dios como enemigo <\/i>de la propia criatura y, ante todo, como enemigo del hombre, como <i>fuente de peligro y de amenaza para el hombre. <\/i>De esta manera <i>Satan\u00e1s <\/i>injerta en el \u00e1nimo del hombre el germen de la oposici\u00f3n a aqu\u00e9l que \u00ab desde el principio \u00bb debe ser considerado como enemigo del hombre y no como Padre. El hombre es retado a convertirse en el adversario de Dios.<\/p>\n<p> El an\u00e1lisis del pecado en su dimensi\u00f3n originaria indica que, por parte del \u00ab padre de la mentira \u00bb, <i>se dar\u00e1 a lo largo de la historia de la humanidad una constante presi\u00f3n al rechazo de Dios por parte del hombre, <\/i>hasta llegar al odio: \u00ab<i> Amor de s\u00ed mismo hasta el desprecio de Dios <\/i>\u00bb, como se expresa San Agust\u00edn (Cf. De Civitate Dei XIV, 28: CCL 48, p. 451).  El hombre ser\u00e1 propenso a ver en Dios ante todo una propia limitaci\u00f3n y no la fuente de su liberaci\u00f3n y la plenitud del bien. Esto lo vemos confirmado en nuestros d\u00edas, en los que las ideolog\u00edas ateas intentan <i>desarraigar la religi\u00f3n <\/i>en base al presupuesto de que determina la radical \u00ab <i>alienaci\u00f3n <\/i>\u00bb<i> del hombre, <\/i>como si el hombre fuera expropiado de su humanidad cuando, al aceptar la idea de Dios, le atribuye lo que pertenece al hombre y exclusivamente al hombre. Surge de aqu\u00ed una forma de pensamiento y de praxis hist\u00f3rico-sociol\u00f3gica donde el rechazo de Dios ha llegado hasta la declaraci\u00f3n de su \u00ab muerte \u00bb. Esto es un absurdo conceptual y verbal. Pero la ideolog\u00eda de la \u00ab muerte de Dios \u00bb amenaza m\u00e1s bien <i>al hombre, <\/i>como indica el Vaticano II, cuando, sometiendo a an\u00e1lisis la cuesti\u00f3n de la \u00ab autonom\u00eda de la realidad terrena \u00bb, afirma: \u00ab La criatura sin el Creador se esfuma &#8230; M\u00e1s a\u00fan, por el olvido de Dios la propia criatura queda oscurecida \u00bb (GS 36). La ideolog\u00eda de la \u00ab muerte de Dios \u00bb en sus efectos demuestra f\u00e1cilmente que es, a nivel te\u00f3rico y pr\u00e1ctico, la ideolog\u00eda de la \u00ab muerte del hombre \u00bb. <\/p>\n<p><span class=\"st1\"><i> El Esp\u00edritu que transforma el sufrimiento en amor salv\u00edfico<\/i><\/span><\/p>\n<p>El Esp\u00edritu, que sondea las profundidades de Dios, ha sido llamado por Jes\u00fas en el discurso del Cen\u00e1culo<i> el Par\u00e1clito. <\/i>En efecto, <i>desde el comienzo <\/i>\u00ab<i> es invocado <\/i>\u00bb(En griego el verbo es <i>parakalein<\/i> = invocar, llamar hacia s\u00ed) para \u00ab convencer al mundo en lo referente al pecado \u00bb. Es invocado de modo definitivo a trav\u00e9s de la Cruz de Cristo. Convencer en lo referente al pecado quiere decir demostrar el mal contenido en \u00e9l. Lo que equivale a revelar el <i>misterio de la impiedad. <\/i>No es posible comprender el mal del pecado en toda su realidad dolorosa sin sondear las profundidades de Dios. Desde el principio el misterio oscuro del pecado se ha manifestado en el mundo con una clara referencia al Creador de la libertad humana. Ha aparecido como un acto voluntario de la criatura-hombre contrario a la voluntad de Dios: <i>la voluntad salv\u00edfica de Dios; <\/i>es m\u00e1s, ha aparecido como oposici\u00f3n a la verdad, sobre la base de la mentira ya definitivamente \u00ab juzgada \u00bb: mentira que ha puesto en estado de acusaci\u00f3n, en estado de sospecha permanente, al mismo amor creador y salv\u00edfico. El hombre ha seguido al \u00ab padre de la mentira \u00bb, poni\u00e9ndose contra el Padre de la vida y el Esp\u00edritu de la verdad.<\/p>\n<p> El \u00ab convencer en lo referente al pecado \u00bb \u00bfno deber\u00e1, por tanto, significar tambi\u00e9n el <i>revelar el sufrimiento<\/i>? \u00bfNo deber\u00e1 <i>revelar el dolor, <\/i>inconcebible e indecible, que, como consecuencia del pecado, el <i>Libro Sagrado <\/i>parece entrever en su visi\u00f3n antropom\u00f3rfica en las profundidades de Dios y, en cierto modo, en el coraz\u00f3n mismo de la inefable Trinidad? La Iglesia, inspir\u00e1ndose en la revelaci\u00f3n, cree y profesa que <i>el pecado es una ofensa a Dios. <\/i>\u00bfQu\u00e9 corresponde a esta \u00ab ofensa \u00bb, a este rechazo del Esp\u00edritu que es amor y don en la intimidad inexcrutable del Padre, del Verbo y del Esp\u00edritu Santo? La concepci\u00f3n de Dios, como ser necesariamente perfect\u00edsimo, excluye ciertamente de Dios todo dolor derivado de limitaciones o heridas; pero, en las profundidades de Dios, se da un amor de Padre que, ante el pecado del hombre, seg\u00fan el lenguaje b\u00edblico, reacciona hasta el punto de exclamar: \u00ab Estoy arrepentido de haber hecho al hombre \u00bb(Cf. G\u00e9n 6, 7). \u00ab Viendo el Se\u00f1or que la maldad del hombre cund\u00eda en la tierra &#8230; le pes\u00f3 de haber hecho al hombre en la tierra &#8230; y dijo el Se\u00f1or: \u00ab me pesa de haberlos hecho \u00bb(G\u00e9n 6, 5-7). Pero a menudo el Libro Sagrado nos habla de un Padre, que siente compasi\u00f3n por el hombre, como compartiendo su dolor. En definitiva, este inescrutable e indecible \u00ab <i>dolor <\/i>\u00bb<i> de padre engendrar\u00e1 <\/i>sobre todo la admirable <i>econom\u00eda del amor redentor <\/i>en Jesucristo, para que, por medio del <i>misterio de la piedad, <\/i>en la historia del hombre el amor pueda revelarse m\u00e1s fuerte que el pecado Para que prevalezca el \u00ab don \u00bb.<\/p>\n<p> El Esp\u00edritu Santo, que seg\u00fan las palabras de Jes\u00fas \u00ab convence en lo referente al pecado \u00bb, es el amor del Padre y del Hijo y, como tal, es el don trinitario y, a la vez, la fuente eterna de toda d\u00e1diva divina a lo creado. Precisamente en \u00e9l podemos concebir como personificada y realizada de modo trascendente la misericordia, que la tradici\u00f3n patr\u00edstica y teol\u00f3gica, de acuerdo con el Antiguo y el Nuevo Testamento, atribuye a Dios. En el hombre la misericordia implica dolor y compasi\u00f3n por las miserias del pr\u00f3jimo. En Dios, el Esp\u00edritu-amor cambia la dimensi\u00f3n del pecado humano en una nueva d\u00e1diva de amor salv\u00edfico. De \u00e9l, en unidad con el Padre y el Hijo, nace la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, que llena la historia del hombre con los dones de la Redenci\u00f3n. Si el pecado, al rechazar el amor, ha engendrado el \u00ab sufrimiento \u00bb del hombre que en cierta manera se ha volcado sobre toda la creaci\u00f3n, (Cf. Rm 8, 20-22) <i>el Esp\u00edritu Santo <\/i>entrar\u00e1 en el sufrimiento humano y c\u00f3smico con una nueva d\u00e1diva de amor, que redimir\u00e1 al mundo. En boca de Jes\u00fas Redentor, en cuya humanidad se verifica el \u00ab sufrimiento \u00bb de Dios, resonar\u00e1 una palabra en la que se manifiesta el amor eterno, lleno de misericordia: \u00ab Siento compasi\u00f3n \u00bb (Cf. Mt 15, 32; Mc 8, 2). As\u00ed pues, por parte del Esp\u00edritu Santo, el \u00ab convencer en lo referente al pecado \u00bb se convierte en una manifestaci\u00f3n ante la creaci\u00f3n \u00ab sometida a la vanidad \u00bb y, sobre todo, en lo \u00edntimo de las conciencias humanas, como <i>el pecado es vencido por el sacrificio del Cordero de Dios <\/i>que se ha hecho hasta la muerte \u00ab <i>el siervo obediente <\/i>\u00bb que, reparando la desobediencia del hombre, realiza la redenci\u00f3n del mundo. De esta manera, el Esp\u00edritu de la verdad, el Par\u00e1clito, \u00ab convence en lo referente al pecado \u00bb.<\/p>\n<h3><span id=\"De_la_Iglesia_Catolica\"> De la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">La necesidad de la fe<\/span>Creer en Cristo Jes\u00fas y en Aquel que lo envi\u00f3 para salvarnos es necesario para obtener esa salvaci\u00f3n (cf. <i>Mc<\/i> 16,16; <i>Jn<\/i> 3,36; 6,40 e.a.). \u00abPuesto que \u00absin la fe&#8230; es imposible agradar a Dios\u00bb (<i>Hb<\/i> 11,6) y llegar a participar en la condici\u00f3n de sus hijos, nadie es justificado sin ella, y nadie, a no ser que \u00abhaya perseverado en ella hasta el fin\u00bb (<i>Mt<\/i> 10,22; 24,13), obtendr\u00e1 la vida eterna\u00bb (Concilio Vaticano I: DS 3012; cf. Concilio de Trento: DS 1532).<\/p>\n<p><span class=\"st1\">La perseverancia de la fe<\/span><\/p>\n<p>La fe es un don gratuito que Dios hace al hombre. Este don inestimable podemos perderlo; san Pablo advierte de ello a Timoteo: \u00abCombate el buen combate, conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe\u00bb (<i>1 Tm<\/i> 1,18-19). Para vivir, crecer y perseverar hasta el fin en la fe debemos alimentarla con la Palabra de Dios; debemos pedir al Se\u00f1or que nos la aumente (cf. <i>Mc<\/i> 9,24; <i>Lc<\/i> 17,5; 22,32); debe \u00abactuar por la caridad\u00bb (<i>Ga<\/i> 5,6; cf. <i>St<\/i> 2,14-26), ser sostenida por la esperanza (cf. <i>Rm<\/i> 15,13) y estar enraizada en la fe de la Iglesia.<\/p>\n<p><span class=\"st1\">La fe, comienzo de la vida eterna<\/span><\/p>\n<p>La fe nos hace gustar de antemano el gozo y la luz de la visi\u00f3n beat\u00edfica, fin de nuestro caminar aqu\u00ed abajo. Entonces veremos a Dios \u00abcara a cara\u00bb (<i>1 Co<\/i> 13,12), \u00abtal cual es\u00bb (<i>1 Jn<\/i> 3,2). La fe es, pues, ya el comienzo de la vida eterna: <\/p>\n<blockquote><p>\u00abMientras que ahora contemplamos las bendiciones de la fe como reflejadas en un espejo, es como si posey\u00e9semos ya las cosas maravillosas de   que nuestra fe nos asegura que gozaremos un d\u00eda\u00bb ( San Basilio Magno, <i>Liber de Spiritu Sancto<\/i> 15,36: PG 32, 132; cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <i>S.Th.<\/i>,   2-2, q.4, a.1, c).<\/p><\/blockquote>\n<p><span class=\"st1\">I. La Confirmaci\u00f3n en la Econom\u00eda de la salvaci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento, los profetas anunciaron que el Esp\u00edritu del Se\u00f1or reposar\u00eda sobre el Mes\u00edas esperado (cf. <i>Is<\/i> 11,2) para realizar su misi\u00f3n salv\u00edfica (cf <i>Lc<\/i> 4,16-22; <i>Is<\/i> 61,1). El descenso del Esp\u00edritu Santo sobre Jes\u00fas en su Bautismo por Juan fue el signo de que \u00c9l era el que deb\u00eda venir, el Mes\u00edas, el Hijo de Dios (<i>Mt<\/i> 3,13-17; <i>Jn<\/i> 1,33- 34). Habiendo sido concedido por obra del Esp\u00edritu Santo, toda su vida y toda su misi\u00f3n se realizan en una comuni\u00f3n total con el Esp\u00edritu Santo que el Padre le da \u00absin medida\u00bb (<i>Jn<\/i> 3,34).<\/p>\n<p>Ahora bien, esta plenitud del Esp\u00edritu no deb\u00eda permanecer \u00fanicamente en el Mes\u00edas, sino que deb\u00eda ser comunicada a <i>todo el pueblo mesi\u00e1nico<\/i> (cf <i>Ez<\/i> 36,25-27; <i>Jl<\/i> 3,1-2). En repetidas ocasiones Cristo prometi\u00f3 esta efusi\u00f3n del Esp\u00edritu (cf <i>Lc<\/i> 12,12; <i>Jn<\/i> 3,5-8; 7,37-39; 16,7-15; <i>Hch<\/i> 1,8), promesa que realiz\u00f3 primero el d\u00eda de Pascua (<i>Jn<\/i> 20,22) y luego, de manera m\u00e1s manifiesta el d\u00eda de Pentecost\u00e9s (cf <i>Hch<\/i> 2,1-4). Llenos del Esp\u00edritu Santo, los Ap\u00f3stoles comienzan a proclamar \u00ablas maravillas de Dios\u00bb (<i>Hch<\/i> 2,11) y Pedro declara que esta efusi\u00f3n del Esp\u00edritu es el signo de los tiempos mesi\u00e1nicos (cf <i>Hch<\/i> 2, 17-18). Los que creyeron en la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y se hicieron bautizar, recibieron a su vez el don del Esp\u00edritu Santo (cf <i>Hch<\/i> 2,38).<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_30-09-1979\"> Discurso (30-09-1979)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>El fundamento de nuestra identidad personal, de nuestro v\u00ednculo com\u00fan y de nuestro ministerio se encuentra en Jesucristo, Hijo de Dios y Sumo Sacerdote del Nuevo Testamento. Por esta raz\u00f3n, hermanos, mi primera exhortaci\u00f3n al presentarme hoy entre vosotros es \u00e9sta: \u00abMantengamos nuestros ojos puestos en el autor y consumidor de la fe, Jes\u00fas\u00bb (<i>Heb <\/i>12, 2). Como somos Pastores de este reba\u00f1o, debemos tener fija nuestra mirada en Aquel que es el Pastor principal <i>\u2014Princeps Pastorum <\/i>(<i>1 Pe <\/i>5, 4)\u2014, para que nos ilumine, nos sostenga y nos colme de alegr\u00eda en nuestro servicio al reba\u00f1o, conduci\u00e9ndolo \u00abpor rectas sendas por amor de su nombre\u00bb <i>(Sal <\/i>23, 3).<\/p>\n<p> Pero la eficacia de nuestro servicio a Irlanda y a toda la Iglesia est\u00e1 vinculada a <i>nuestra relaci\u00f3n personal con Aquel a <\/i>quien San Pedro llam\u00f3 tambi\u00e9n \u00abPastor y guardi\u00e1n de vuestras almas\u00bb (<i>1 Pe <\/i>2, 25). El seguro fundamento de nuestra gu\u00eda pastoral lo constituye, pues, una relaci\u00f3n profunda y personal de fe y amor con Jesucristo nuestro Se\u00f1or. Al igual que los Doce, tambi\u00e9n nosotros hemos sido designados para estar con El, para ser sus compa\u00f1eros (cf. <i>Mc<\/i> 3,14). Podemos presentarnos como l\u00edderes religiosos de nuestro pueblo, en las situaciones que afectan profundamente a sus vidas diarias, s\u00f3lo despu\u00e9s de haber estado en piadosa comuni\u00f3n con el Maestro, s\u00f3lo despu\u00e9s de haber descubierto en la fe que Dios ha constituido a Cristo como \u00abnuestra sabidur\u00eda, justicia, santificaci\u00f3n y redenci\u00f3n\u00bb (<i>1 Cor <\/i>1, 30). Somos llamados, en nuestras propias vidas, <i>a escuchar, conservar y realizar <\/i>la Palabra de Dios. En las Sagradas Escrituras, y especialmente en los Evangelios, encontramos constantemente a Cristo; y, mediante el poder del Esp\u00edritu Santo, sus palabras se hacen luz y fuerza para nosotros y para nuestro pueblo. Sus mismas palabras contienen un poder de conversi\u00f3n, y aprendemos mediante su ejemplo.<\/p>\n<p> A trav\u00e9s de un piadoso contacto con el Jes\u00fas de los Evangelios, nosotros, sus siervos y ap\u00f3stoles, absorbemos en modo creciente su serenidad y asumimos sus actitudes. Sobre todo adoptamos aquella fundamental actitud de amor hacia su Padre, tanto ir\u00e1s cuanto que cada uno de nosotros experimentamos un gozo profundo y pleno en la verdad de nuestra relaci\u00f3n filial: <i>Diligo Patrem <\/i>(<i>Jn <\/i>14, 31) &#8211; <i>Pater diligit Filium <\/i>(<i>Jn <\/i>3,35). Nuestra relaci\u00f3n con Cristo y en Cristo halla su suprema y \u00fanica expresi\u00f3n en el Sacrificio eucar\u00edstico, en el que actuamos por completo: <i>in persona Christi.<\/i><\/p>\n<p> La relaci\u00f3n personal con Jes\u00fas constituye, pues, una garant\u00eda de confianza para nosotros y nuestro ministerio. En nuestra fe encontramos la victoria que vence al mundo. Por el hecho de estar unidos con Jes\u00fas y mantenidos por El, no hay reto con el que no nos podamos enfrentar, dificultad que no podamos mantener, obst\u00e1culo que no podamos vencer por el Evangelio. En realidad Cristo mismo garantiza que \u00abel que cree en m\u00ed, \u00e9se har\u00e1 tambi\u00e9n las obras que yo hago, y las har\u00e1 mayores que \u00e9stas&#8230;\u00bb (<i>Jn <\/i>14, 12). S\u00ed, hermanos, la respuesta a tantos problemas se halla s\u00f3lo en la fe, una fe manifestada y sostenida en la oraci\u00f3n.<\/p<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_12-08-1987\"> Audiencia General (12-08-1987)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>En s\u00edntesis, podemos decir que Jesucristo es aquel que proviene del Padre como eterno Hijo, es aquel que<i> \u201cha salido\u201d <\/i>del Padre haci\u00e9ndose hombre por obra del Esp\u00edritu Santo. Y despu\u00e9s de haber cumplido su misi\u00f3n mesi\u00e1nica como Hijo del hombre, en la fuerza del Esp\u00edritu Santo \u201cva al Padre\u201d (cf. <i>Jn<\/i> 14, 21). March\u00e1ndose all\u00ed como Redentor del mundo, \u201cda\u201d a sus disc\u00edpulos y manda sobre la Iglesia para siempre, el mismo Esp\u00edritu, en cuya potencia el actuaba como hombre. De este modo Jesucristo, como aquel que \u201cva al Padre\u201d, <i>por medio del Esp\u00edritu Santo conduce \u201cal Padre\u201d\u201d a todos<\/i> aquellos que lo seguir\u00e1n en el transcurso de los siglos.<\/p>\n<p>\u201cExaltado a la diestra de Dios y recibida del Padre la promesa del Esp\u00edritu Santo, (Jesucristo) <i>le derram\u00f3<\/i>\u201d (<i>Act <\/i>2, 33), dir\u00e1 el Ap\u00f3stol Pedro el d\u00eda de Pentecost\u00e9s. \u201cY, puesto que sois hijos,<i> envi\u00f3 Dios a vuestros corazones el Esp\u00edritu de su Hijo<\/i>, que grita: \u00a1Abb\u00e1!, \u00a1Padre!\u201d (<i>G\u00e1l<\/i> 4, 6), escrib\u00eda el Ap\u00f3stol Pablo. El Esp\u00edritu Santo, que \u201cprocede del Padre\u201d (cf. <i>Jn <\/i>15, 26), es, al mismo tiempo, el Esp\u00edritu de Jesucristo: el Esp\u00edritu del Hijo.<\/p>\n<p>Dios ha dado \u201csin medida\u201d a Cristo el Esp\u00edritu Santo, proclama Juan Bautista, seg\u00fan el IV Evangelio. Y Santo Tom\u00e1s de Aquino explica en su claro comentario que los profetas recibieron el Esp\u00edritu \u201ccon medida\u201d, y por ello, profetizaban \u201cparcialmente\u201d. <i>Cristo, por el contrario, tiene el Esp\u00edritu Santo \u201csin medida\u201d:<\/i> ya como Dios, en cuanto que el Padre mediante la generaci\u00f3n eterna le da el soplar el Esp\u00edritu sin medida; ya como hombre, en cuanto que, mediante la plenitud de la gracia, Dios lo ha colmado de Esp\u00edritu Santo, para que lo efunda en todo creyente (cf.<i> Super Evang S. Ioannis Lectura<\/i>, c. III, 1. 6, nn. 541-544). El Doctor Ang\u00e9lico se refiere al texto de Juan (<i>Jn <\/i>3, 34): \u201cPorque aqu\u00e9l a quien Dios ha enviado habla palabras de Dios, pues Dios<i> no le dio el esp\u00edritu con medida<\/i>\u201d (seg\u00fan la traducci\u00f3n propuesta por ilustres biblistas).<\/p>\n<p> Verdaderamente podemos exclamar con \u00edntima emoci\u00f3n, uni\u00e9ndolos al Evangelista Juan: \u201cDe su plenitud todos hemos recibido\u201d (<i>Jn<\/i> 1, 16); verdaderamente hemos sido hechos part\u00edcipes de la vida de Dios en el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p> Y en este mundo de hijos del primer Ad\u00e1n, destinados a la muerte, vemos erguirse potente a Cristo, el \u201c\u00faltimo Ad\u00e1n\u201d, convertido en \u201cEsp\u00edritu vivificante\u201d (<i>1 Cor<\/i> 15, 45).<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_11-11-1998\"> Discurso (11-11-1998)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Recuperando cuanto ha sido patrimonio del pensamiento cristiano, escrib\u00ed que la relaci\u00f3n entre la teolog\u00eda y la filosof\u00eda deber\u00eda estar marcada por \u00abla circularidad \u00bb (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0036\/__PE.HTM\"><i>Fides et ratio<\/i><\/a>, 73), como acaba de recordar tambi\u00e9n el cardenal Ratzinger. De este modo, tanto la teolog\u00eda como la filosof\u00eda se ayudar\u00e1n rec\u00edprocamente para no caer en la tentaci\u00f3n de encerrar en los l\u00edmites de un sistema la novedad perenne que contiene el misterio de la revelaci\u00f3n tra\u00edda por Jesucristo. \u00c9sta seguir\u00e1 implicando siempre una novedad radical, que ning\u00fan pensamiento podr\u00e1 jam\u00e1s explicar plenamente ni agotar.<\/p>\n<p> La verdad puede acogerse siempre y s\u00f3lo como un don totalmente gratuito, que es ofrecido por Dios y debe ser recibido en la libertad. La riqueza de esta verdad se inserta en el entramado humano y necesita expresarse en la multiplicidad de formas que constituyen el lenguaje de la humanidad. Los fragmentos de verdad que cada uno lleva consigo deben tender a reunirse con la verdad \u00fanica y definitiva que encuentra su forma perfecta en Cristo. En \u00e9l, la verdad sobre el hombre se nos dona sin medida en el Esp\u00edritu Santo (cf. <i>Jn <\/i>3, 34), y suscita un pensamiento que no s\u00f3lo es deudor de la raz\u00f3n, sino tambi\u00e9n del coraz\u00f3n. De este pensamiento profundo y fecundo da testimonio la \u00abciencia de los santos\u00bb, que hace un a\u00f1o me impuls\u00f3 a proclamar <i>doctora de la Iglesia <\/i>a santa Teresa de Lisieux, siguiendo las huellas de numerosos santos, hombres y mujeres, que han marcado de manera significativa la historia del pensamiento cristiano, tanto teol\u00f3gico como filos\u00f3fico. Es hora de que la experiencia y el pensamiento de los santos se valoren de manera m\u00e1s atenta y sistem\u00e1tica, para profundizar las verdades cristianas.<\/p>\n<p>Los te\u00f3logos y los fil\u00f3sofos, seg\u00fan las exigencias de sus respectivas disciplinas, est\u00e1n llamados a considerar al \u00fanico Dios que se revela en la creaci\u00f3n y en la historia de la salvaci\u00f3n como la fuente perenne de su trabajo. La verdad que viene \u00abde lo alto\u00bb, como muestra la historia, no va contra la autonom\u00eda del conocimiento racional, sino que lo impulsa hacia nuevos descubrimientos que originan un aut\u00e9ntico progreso para la humanidad, al favorecer la elaboraci\u00f3n de un pensamiento capaz de llegar a lo \u00edntimo del hombre, haciendo madurar en \u00e9l frutos de vida.<\/p>\n<p> Quiero encomendar estas perspectivas y estos deseos a la intercesi\u00f3n de la Virgen, invocada como \u00abSede de la sabidur\u00eda\u00bb, y, a la vez que invoco su constante protecci\u00f3n sobre vosotros y sobre el \u00abcrisol del pensamiento\u00bb que est\u00e1 llamada a ser vuestra universidad, os imparto a todos mi afectuosa bendici\u00f3n apost\u00f3lica. \u00a1Gracias!<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_06-10-1999_El_amor_transforma_e_ilumina\"> Audiencia General (06-10-1999): El amor transforma e ilumina<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPermaneced en mi amor\u00bb (Jn 15,9-10)<br \/>nn. 3-4<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>El Nuevo Testamento nos presenta esta din\u00e1mica del amor centrada en Jes\u00fas, Hijo amado por el Padre (cf. <i>Jn<\/i> 3, 35; 5, 20; 10, 17), el cual se manifiesta mediante \u00e9l. Los hombres participan en este amor conociendo al Hijo, o sea, acogiendo su doctrina y su obra redentora.<\/p>\n<p> S\u00f3lo es posible acceder al amor del Padre imitando al Hijo en el cumplimiento de los mandamientos del Padre: \u00abComo el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guard\u00e1is mis mandamientos, permanecer\u00e9is en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor\u00bb (<i>Jn<\/i> 15, 9-10). As\u00ed se llega a participar tambi\u00e9n del conocimiento que el Hijo tiene del Padre. \u00abNo os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su se\u00f1or; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he o\u00eddo a mi Padre os lo he dado a conocer\u00bb (<i>Jn<\/i> 15, 15). <\/p>\n<p>El amor nos hace entrar plenamente en la vida filial de Jes\u00fas, convirti\u00e9ndonos en hijos en el Hijo: \u00abMirad qu\u00e9 amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos. El mundo no nos conoce porque no le conoci\u00f3 a \u00e9l\u00bb (<em>1 Jn<\/em> 3, 1). <strong>El amor transforma la vida e ilumina tambi\u00e9n nuestro conocimiento de Dios,<\/strong> hasta alcanzar el conocimiento perfecto del que habla san Pablo: \u00abAhora conozco de un modo parcial, pero entonces conocer\u00e9 como soy conocido\u00bb (<em>1 Co<\/em> 13, 12).<\/p>\n<p> Es preciso subrayar la <strong>relaci\u00f3n que existe entre conocimiento y amor.<\/strong> La conversi\u00f3n \u00edntima que el cristianismo propone es una aut\u00e9ntica experiencia de Dios, en el sentido indicado por Jes\u00fas, durante la \u00faltima cena, en la oraci\u00f3n sacerdotal: \u00abEsta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el \u00fanico Dios verdadero, y al que t\u00fa has enviado, Jesucristo\u00bb (<em>Jn<\/em> 17, 3). Ciertamente, el conocimiento de Dios tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n de orden intelectual (cf. <em>Rm<\/em> 1, 19-20). Pero la experiencia viva del Padre y del Hijo se realiza en el amor, es decir, en \u00faltimo t\u00e9rmino, en el <strong>Esp\u00edritu Santo,<\/strong> puesto que \u00abel amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado\u00bb (<em>Rm<\/em> 5, 5).<\/p>\n<p> Gracias al Par\u00e1clito hacemos la experiencia del amor paterno de Dios. Y el efecto m\u00e1s consolador de su presencia en nosotros es precisamente la certeza de que este amor perenne e ilimitado, con el que Dios nos ha amado primero, no nos abandonar\u00e1 nunca: \u00ab\u00bfQui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Cristo? (&#8230;) Estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los \u00e1ngeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podr\u00e1 separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas Se\u00f1or nuestro\u00bb (<em>Rm<\/em> 8, 35. 38-39). El coraz\u00f3n nuevo, que ama y conoce, late en sinton\u00eda con Dios, que ama con un amor perenne.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI\"> Benedicto XVI<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=6\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Benedicto XVI\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Homilia_23-04-2009\"> Homil\u00eda (23-04-2009)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Hace poco, hemos dicho en el Salmo responsorial: \u00abBendigo al Se\u00f1or en todo momento; su alabanza est\u00e1 siempre en mi boca\u00bb <i>(Salmo 33). <\/i>Lo alabamos hoy&#8230;<\/p>\n<p>  En la lectura de los <strong>Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/strong> hemos escuchado de labios de san Pedro: \u00abHay que obedecer a Dios antes que a los hombres\u00bb <i>(Hch <\/i> 5,29). Esto concuerda plenamente con lo que nos dice el <strong>Evangelio de Juan<\/strong>: \u00abEl que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo, no ver\u00e1 la vida\u00bb <i>(Jn <\/i>3,36). As\u00ed, pues, la Palabra de Dios nos habla de <strong>una obediencia que no es simple sujeci\u00f3n, ni un simple cumplimiento de mandatos, sino que nace de una \u00edntima comuni\u00f3n con Dios y consiste en una mirada interior que sabe discernir aquello que \u00abviene de lo alto\u00bb y \u00abest\u00e1 por encima de todo\u00bb. Es fruto del Esp\u00edritu Santo que Dios concede \u00absin medida\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>  Queridos amigos, <strong>nuestros contempor\u00e1neos necesitan descubrir esta obediencia, que no es te\u00f3rica sino vital; que es un optar por unas conductas concretas, basadas en la obediencia al querer de Dios, que nos hacen ser plenamente libres.<\/strong> Las familias cristianas con su vida dom\u00e9stica, sencilla y alegre, compartiendo d\u00eda a d\u00eda las alegr\u00edas, esperanzas y preocupaciones, vividas a la luz de la fe, son escuelas de obediencia y \u00e1mbito de verdadera libertad. Lo saben bien los que han vivido su matrimonio seg\u00fan los planes de Dios durante largos a\u00f1os, como alguno de los presentes, comprobando la bondad del Se\u00f1or que nos ayuda y alienta.<\/p>\n<p>  En la Eucarist\u00eda Cristo est\u00e1 realmente presente; es el pan que baja de lo alto para reparar nuestras fuerzas y afrontar el esfuerzo y la fatiga del camino. \u00c9l est\u00e1 a nuestro lado. Que \u00c9l sea el mejor amigo tambi\u00e9n de quien hoy recibe la primera comuni\u00f3n, trasformando su interior para que sea testigo entusiasta de \u00c9l ante los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>  Prosigamos ahora nuestra celebraci\u00f3n eucar\u00edstica invocando la amorosa intercesi\u00f3n de nuestra Madre del cielo, Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, para que recibamos a Jes\u00fas y tengamos vida y, fortalecidos con el pan Eucar\u00edstico, seamos servidores de la verdadera alegr\u00eda para el mundo. Am\u00e9n.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_15-04-2010\"> Homil\u00eda (15-04-2010)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>[&#8230;] No he tenido tiempo de preparar una verdadera homil\u00eda. Quiero s\u00f3lo invitaros a cada uno a la meditaci\u00f3n personal, proponiendo y subrayando algunas frases de la liturgia de hoy, que se prestan al di\u00e1logo orante entre nosotros y la Palabra de Dios. La palabra, la frase que quiero proponer a la meditaci\u00f3n com\u00fan es esta gran afirmaci\u00f3n de san Pedro: <strong>\u00abHay que obedecer a Dios antes que a los hombres\u00bb<\/strong> (<i>Hch<\/i> 5, 29). San Pedro est\u00e1 ante la suprema instituci\u00f3n religiosa, a la que generalmente se deber\u00eda obedecer, pero Dios est\u00e1 por encima de esta instituci\u00f3n y Dios le ha dado otro \u00abordenamiento\u00bb: debe obedecer a Dios. La obediencia a Dios es la libertad, la obediencia a Dios le da la libertad de oponerse a la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p> Y aqu\u00ed los exegetas llaman nuestra atenci\u00f3n sobre el hecho de que la respuesta de san Pedro al Sanedr\u00edn es casi hasta <i>ad verbum<\/i> id\u00e9ntica a la respuesta de S\u00f3crates en el juicio del tribunal de Atenas. El tribunal le ofrece la libertad, la liberaci\u00f3n, pero a condici\u00f3n de que no siga buscando a Dios. Pero buscar a Dios, la b\u00fasqueda de Dios es para \u00e9l un mandato superior, viene de Dios mismo. Y una libertad comprada con la renuncia al camino hacia Dios dejar\u00eda de ser libertad. Por tanto, no debe obedecer a esos jueces \u2014no debe comprar su vida perdi\u00e9ndose a s\u00ed mismo\u2014 sino que debe obedecer a Dios. La obediencia a Dios tiene la primac\u00eda.<\/p>\n<p> Aqu\u00ed es importante subrayar que <strong>se trata de obediencia y que es precisamente la obediencia la que da libertad.<\/strong> El tiempo moderno ha hablado de la <strong>liberaci\u00f3n del hombre,<\/strong> de su plena autonom\u00eda; por tanto, tambi\u00e9n de la liberaci\u00f3n de la obediencia a Dios. La obediencia deber\u00eda dejar de existir, el hombre es libre, es aut\u00f3nomo: nada m\u00e1s. Pero esta autonom\u00eda es una mentira: es una <strong>mentira ontol\u00f3gica,<\/strong> porque el hombre no existe por s\u00ed mismo y para s\u00ed mismo, y tambi\u00e9n es una mentira pol\u00edtica y pr\u00e1ctica, porque es necesaria la colaboraci\u00f3n, compartir la libertad. Y, si Dios no existe, si Dios no es una instancia accesible al hombre, s\u00f3lo queda como instancia suprema el consenso de la mayor\u00eda. Por consiguiente, el consenso de la mayor\u00eda se convierte en la \u00faltima palabra a la que debemos obedecer. Y este consenso \u2014lo sabemos por la historia del siglo pasado\u2014 puede ser tambi\u00e9n un \u00abconsenso en el mal\u00bb.<\/p>\n<p> As\u00ed, vemos que la llamada autonom\u00eda no libera verdaderamente al hombre. <strong>La obediencia a Dios es la libertad, porque es la verdad, es la instancia que se sit\u00faa frente a todas las instancias humanas.<\/strong> En la historia de la humanidad estas palabras de Pedro y de S\u00f3crates son el <strong>verdadero faro de la liberaci\u00f3n del hombre, que sabe ver a Dios y, en nombre de Dios, puede y debe obedecer no tanto a los hombres, sino a Dios y as\u00ed liberarse del positivismo de la obediencia humana.<\/strong> Las dictaduras siempre han estado en contra de esta obediencia a Dios. La dictadura nazi, al igual que la marxista, no pueden aceptar a un Dios que est\u00e9 por encima del poder ideol\u00f3gico; y la libertad de los m\u00e1rtires, que reconocen a Dios, precisamente en la obediencia al poder divino, es siempre el acto de liberaci\u00f3n con el cual nos llega la libertad de Cristo.<\/p>\n<p> Hoy, gracias a Dios, no vivimos bajo dictaduras, pero <strong>existen formas sutiles de dictadura: un conformismo que se convierte en obligatorio,<\/strong> pensar como piensan todos, actuar como act\u00faan todos, y las sutiles agresiones contra la Iglesia, o incluso otras menos sutiles, demuestran que este conformismo puede ser realmente una verdadera dictadura. Para nosotros vale esto: <strong>se debe obedecer a Dios antes que a los hombres. Pero esto supone que conozcamos realmente a Dios y que queramos obedecerle de verdad.<\/strong> Dios no es un pretexto para la propia voluntad, sino que realmente \u00e9l es quien nos llama y nos invita, si fuera necesario, incluso al martirio. Por eso, ante esta palabra que inicia una nueva historia de libertad en el mundo, pidamos sobre todo conocer a Dios, conocer humilde y verdaderamente a Dios y, conociendo a Dios, aprender la verdadera obediencia que es el fundamento de la libertad humana.<\/p>\n<p> Escojamos <strong>una segunda frase de la primera lectura: san Pedro dice que Dios ha exaltado a Cristo a su derecha como jefe y Salvador<\/strong> (cf. <i>Hch<\/i> 5, 31). <strong>Jefe es la traducci\u00f3n del t\u00e9rmino griego <i>archegos<\/i>, que implica una visi\u00f3n mucho m\u00e1s din\u00e1mica: <i>archegos<\/i> es aquel que muestra el camino, que precede; es un movimiento, un movimiento hacia lo alto. Dios lo ha exaltado a su derecha; por tanto, hablar de Cristo como <i>archegos<\/i> significa que Cristo camina delante de nosotros, nos precede, nos muestra el camino. Y estar en comuni\u00f3n con Cristo es estar en un camino, subir con Cristo, es seguir a Cristo, es esta subida hacia lo alto, es seguir al <i>archegos<\/i>, a aquel que ya ha pasado, que nos precede y nos muestra el camino.<\/strong><\/p>\n<p> Aqu\u00ed, evidentemente, es importante que se nos diga a d\u00f3nde llega Cristo y a d\u00f3nde tenemos que llegar tambi\u00e9n nosotros: <i>hypsosen<\/i> \u2014las alturas\u2014 subir a la derecha del Padre. <strong>Seguir a Cristo no es s\u00f3lo imitar sus virtudes, no es s\u00f3lo vivir en este mundo de modo semejante a Cristo, en la medida de lo posible, seg\u00fan su palabra, sino que es un camino que tiene una meta. Y la meta es la derecha del Padre. Este camino de Jes\u00fas, este seguimiento de Jes\u00fas acaba a la derecha del Padre. En el horizonte de este seguimiento est\u00e1 todo el camino de Jes\u00fas, tambi\u00e9n llegar a la derecha del Padre.<\/strong><\/p>\n<p> En este sentido, <strong>la meta de este camino es la vida eterna a la derecha del Padre en comuni\u00f3n con Cristo.<\/strong> Nosotros hoy con frecuencia tenemos un poco de miedo a hablar de la vida eterna. Hablamos de las cosas que son \u00fatiles para el mundo, mostramos que el cristianismo ayuda tambi\u00e9n a mejorar el mundo, pero no nos atrevemos a decir que su meta es la vida eterna y que de esa meta vienen luego los criterios de la vida. Debemos entender de nuevo que el cristianismo ser\u00eda un \u00abfragmento\u00bb si no pensamos en esta meta, que queremos seguir al <i>archegos<\/i> a la altura de Dios, a la gloria del Hijo que nos hace hijos en el Hijo y debemos reconocer de nuevo que s\u00f3lo en la gran perspectiva de la vida eterna el cristianismo revela todo su sentido. Debemos tener la valent\u00eda, la alegr\u00eda, la gran esperanza de que la vida eterna existe, es la verdadera vida, y de esta verdadera vida viene la luz que ilumina tambi\u00e9n a este mundo.<\/p>\n<p> <strong>Si bien se puede decir que, aun prescindiendo de la vida eterna, del cielo prometido, es mejor vivir seg\u00fan los criterios cristianos, porque vivir seg\u00fan la verdad y el amor, aun sufriendo muchas persecuciones, en s\u00ed mismo es bien y es mejor que todo lo dem\u00e1s, precisamente esta voluntad de vivir seg\u00fan la verdad y seg\u00fan el amor tambi\u00e9n debe abrir a toda la amplitud del proyecto de Dios para nosotros, a la valent\u00eda de tener ya la alegr\u00eda en la espera de la vida eterna, de la subida siguiendo a nuestro <i>archegos<\/i>. <i>Soter<\/i> es el Salvador, que nos salva de la ignorancia, busca las cosas \u00faltimas. El Salvador nos salva de la soledad, nos salva de un vac\u00edo que permanece en la vida sin la eternidad, nos salva d\u00e1ndonos el amor en su plenitud. \u00c9l es el gu\u00eda, Cristo, el <i>archegos<\/i>, nos salva d\u00e1ndonos la luz, d\u00e1ndonos la verdad, d\u00e1ndonos el amor de Dios.<\/strong><\/p>\n<p> Reflexionemos tambi\u00e9n sobre otro vers\u00edculo: Cristo, el Salvador, concedi\u00f3 a Israel <strong>la conversi\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados<\/strong> (<i>ib<\/i>., v. 31) \u2014en el texto griego el t\u00e9rmino es <i>metanoia<\/i>\u2014, concedi\u00f3 la penitencia y el perd\u00f3n de los pecados. Para m\u00ed, se trata de una observaci\u00f3n muy importante: <strong>la penitencia es una gracia.<\/strong> Existe una tendencia en ex\u00e9gesis que dice: Jes\u00fas en Galilea anunci\u00f3 una gracia sin condici\u00f3n, totalmente incondicional; por tanto, tambi\u00e9n sin penitencia, gracia como tal, sin condiciones humanas previas. Pero esta es una falsa interpretaci\u00f3n de la gracia. La penitencia es gracia; es una gracia que reconozcamos nuestro pecado, es una gracia que reconozcamos que tenemos necesidad de renovaci\u00f3n, de cambio, de una trasformaci\u00f3n de nuestro ser. Penitencia, poder hacer penitencia, es el don de la gracia. Y debo decir que nosotros, los cristianos, tambi\u00e9n en los \u00faltimos tiempos, con frecuencia hemos evitado la palabra penitencia, nos parec\u00eda demasiado dura. Ahora, bajo los ataques del mundo que nos hablan de nuestros pecados, vemos que poder hacer penitencia es gracia. Y vemos que <strong>es necesario hacer penitencia, es decir, reconocer lo que en nuestra vida hay de equivocado, abrirse al perd\u00f3n, prepararse al perd\u00f3n, dejarse transformar.<\/strong> El dolor de la penitencia, es decir, de la purificaci\u00f3n, de la transformaci\u00f3n, este dolor es gracia, porque es renovaci\u00f3n, es obra de la misericordia divina. Estas dos cosas que dice san Pedro \u2014penitencia y perd\u00f3n\u2014 corresponden al inicio de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas: <i>metanoeite<\/i>, es decir, convert\u00edos (cf. <i>Mc<\/i> 1, 15). Por lo tanto, este es el punto fundamental: la <i>metanoia<\/i> no es algo privado, que parecer\u00eda sustituido por la gracia, sino que la <i>metanoia<\/i> es la llegada de la gracia que nos trasforma.<\/p>\n<p> Por \u00faltimo, unas palabras del Evangelio, donde se nos dice que <strong>quien cree tiene la vida eterna<\/strong> (cf. <i>Jn<\/i> 3, 36). En la fe, en este \u00abtransformarse\u00bb que la penitencia concede, en esta conversi\u00f3n, en este nuevo camino del vivir, llegamos a la vida, a la verdadera vida. Y aqu\u00ed me vienen a la mente otros dos textos. En la \u00abOraci\u00f3n sacerdotal\u00bb el Se\u00f1or dice: esta es la vida, que te conozcan a ti y a tu consagrado (cf. <i>Jn<\/i> 17, 3). Conocer lo esencial, conocer a la Persona decisiva, conocer a Dios y a su enviado es vida, vida y conocimiento, conocimiento de realidades que son la vida. Y el otro texto es la respuesta del Se\u00f1or a los saduceos sobre la resurrecci\u00f3n, donde, a partir de los libros de Mois\u00e9s, el Se\u00f1or prueba el hecho de la resurrecci\u00f3n diciendo: Dios es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (cf. <i>Mt<\/i> 22, 31-32; <i>Mc<\/i> 12, 26-27; <i>Lc<\/i> 20, 37-38). Dios no es un Dios de muertos. Si Dios es Dios de estos, est\u00e1n vivos. Quien est\u00e1 inscrito en el nombre de Dios participa de la vida de Dios, vive. <strong>Creer es estar inscritos en el nombre de Dios<\/strong>. Y as\u00ed estamos vivos. <strong>Quien pertenece al nombre de Dios no es un muerto, pertenece al Dios vivo<\/strong>. En este sentido deber\u00edamos entender el dinamismo de la fe, que es inscribir nuestro nombre en el nombre de Dios y as\u00ed entrar en la vida.<\/p>\n<p> Pidamos al Se\u00f1or que esto suceda y realmente conozcamos a Dios en nuestra vida, para que nuestro nombre entre en el nombre de Dios y nuestra existencia se convierta en verdadera vida: vida eterna, amor y verdad.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-02_tiempo-pascua_dia-05-jueves\">Tiempo de Pascua: Jueves II <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>31 El que viene de lo alto est\u00e1 por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo est\u00e1 por encima de todos. 32 De lo que ha visto y ha o\u00eddo da testimonio, y nadie acepta su testimonio. 33 El &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-3-31-36-ultimo-testimonio-del-bautista-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 3, 31-36: \u00daltimo testimonio del Bautista (ii)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41578","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41578"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41578\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}