{"id":41582,"date":"2016-10-07T23:37:59","date_gmt":"2016-10-08T04:37:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-5-17-30-la-obra-del-hijo-i\/"},"modified":"2016-10-07T23:37:59","modified_gmt":"2016-10-08T04:37:59","slug":"jn-5-17-30-la-obra-del-hijo-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-5-17-30-la-obra-del-hijo-i\/","title":{"rendered":"Jn 5, 17-30: La obra del Hijo (i)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">17<\/span> Jes\u00fas les dijo: \u00abMi Padre sigue actuando, y yo tambi\u00e9n act\u00fao\u00bb. <span class=\"versiculo\">18<\/span> Por eso los jud\u00edos ten\u00edan m\u00e1s ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el s\u00e1bado, sino tambi\u00e9n llamaba a Dios Padre suyo, haci\u00e9ndose igual a Dios. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Jes\u00fas tom\u00f3 la palabra y les dijo: \u00abEn verdad, en verdad os digo: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace tambi\u00e9n el Hijo, <span class=\"versiculo\">20<\/span> pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que \u00e9l hace, y le mostrar\u00e1 obras mayores que esta, para vuestro asombro. <span class=\"versiculo\">21<\/span> Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo da vida a los que quiere. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, <span class=\"versiculo\">23<\/span> para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envi\u00f3. <span class=\"versiculo\">24<\/span> En verdad, en verdad os digo: Quien escucha mi palabra y cree al que me envi\u00f3 posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida. <span class=\"versiculo\">25<\/span> En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya est\u00e1 aqu\u00ed, en que los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios, y los que hayan o\u00eddo vivir\u00e1n. <span class=\"versiculo\">26<\/span> Porque, igual que el Padre tiene vida en s\u00ed mismo, as\u00ed ha dado tambi\u00e9n al Hijo tener vida en s\u00ed mismo. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. <span class=\"versiculo\">28<\/span> No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que est\u00e1n en el sepulcro oir\u00e1n su voz: <span class=\"versiculo\">29<\/span> los que hayan hecho el bien saldr\u00e1n a una resurrecci\u00f3n de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrecci\u00f3n de juicio. <span class=\"versiculo\">30<\/span> Yo no puedo hacer nada por m\u00ed mismo; seg\u00fan le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envi\u00f3. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Pedro_Crisologo\"> Pedro Cris\u00f3logo<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=57\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Pedro Cris\u00f3logo\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_Resono_su_voz_en_las_entranas_de_la_muerte\"> Serm\u00f3n: Reson\u00f3 su voz en las entra\u00f1as de la muerte<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abLos que est\u00e1n en las tumbas oir\u00e1n su voz\u00bb ()<br \/>53: PL 52, 375, CCL 241, 498<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=1\">PL<\/a><\/span><\/p>\n<p>El Se\u00f1or hab\u00eda resucitado a la hija de Jairo, pero cuando el cad\u00e1ver estaba todav\u00eda caliente, cuando la muerte estaba s\u00f3lo a la mitad de su obra (Mt 9,18s)&#8230; Resucit\u00f3 tambi\u00e9n al hijo \u00fanico de una madre, reteniendo la camilla, tomando la delantera a la tumba, antes de que este muerto entrara completamente en la ley de la muerte (Lc 7,11s). Pero lo que pas\u00f3 a prop\u00f3sito de L\u00e1zaro es \u00fanico: L\u00e1zaro, en el que toda la fuerza de la muerte ha sido cumplida y en el que tambi\u00e9n resplandece la imagen completa de la resurrecci\u00f3n&#8230; En efecto Cristo resucit\u00f3 al tercer d\u00eda como Se\u00f1or; L\u00e1zaro, como servidor, ha sido devuelto a la vida el cuarto d\u00eda &#8230;<\/p>\n<p> El Se\u00f1or dec\u00eda y repet\u00eda a sus disc\u00edpulos: \u00abEstamos subiendo a Jerusal\u00e9n y el Hijo del hombre ser\u00e1 entregado a los jefes de los sacerdotes y a los escribas; lo condenar\u00e1n a muerte y lo entregar\u00e1n a los paganos para que sea objeto de burla, para que sea flagelado y crucificado\u00bb (Mt 20,18s). Y cuando dec\u00eda esto, los ve\u00eda volverse indecisos, tristes, sin consuelo. Sab\u00eda que hac\u00eda falta que fueran agobiados por el peso de la Pasi\u00f3n, hasta que no quedara nada en ellos de su vida, nada de su fe, nada de su propia luz, sino que al contrario su coraz\u00f3n fuera oscurecido por la noche casi total de su falta de fe.<\/p>\n<p> Por eso prolong\u00f3 hasta cuatro d\u00edas la muerte de L\u00e1zaro&#8230; De ah\u00ed, lo que les dice el Se\u00f1or a sus disc\u00edpulos: \u00abL\u00e1zaro est\u00e1 muerto, y me alegro de que por vosotros, no he estado all\u00ed\u00bb (v. 15) &#8211; \u00abPara que vosotros teng\u00e1is fe\u00bb. La muerte de L\u00e1zaro era necesaria, para que con L\u00e1zaro la fe de los disc\u00edpulos tambi\u00e9n saliera de la tumba.<\/p>\n<p> \u00abYa que no estaba all\u00ed. \u00ab\u00bfY hab\u00eda un lugar donde Cristo no estuviera?&#8230; Cristo &#8211; Dios estaba all\u00ed, hermanos m\u00edos, pero Cristo-hombre no estaba all\u00ed. Cristo &#8211; Dios estaba all\u00ed cuando L\u00e1zaro mor\u00eda, pero ahora Cristo iba a acercarse al muerto, ya que Cristo, el Se\u00f1or iba a entrar en la muerte: \u00bb en la muerte, en la tumba, en los infiernos, es all\u00ed donde hace falta que todo el poder de la muerte sea abatido, por m\u00ed y por mi muerte\u00bb.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan_Hay_una_muerte_que_debemos_temer\"> Sobre el Evangelio de san Juan: Hay una muerte que debemos temer<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abJes\u00fas grit\u00f3 con voz fuerte: \u00a1L\u00e1zaro, sal afuera!\u00bb (Jn 11,43)<br \/>49, 1-3: CCL 36, 419-421<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=8\">CCL<\/a><\/span><\/p>\n<p>Entre todos los milagros que hizo nuestro Se\u00f1or Jesucristo, se predica principalmente la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. Pero, si observamos qui\u00e9n lo realiz\u00f3, debemos deleitarnos m\u00e1s que asombrarnos. Resucit\u00f3 a un hombre el que hizo al hombre, pues ese mismo es el \u00danico del Padre, mediante el cual, como sab\u00e9is, se hizo todo (Cfr Jn 1,3). Si, pues, mediante \u00e9l se hizo todo, \u00bfqu\u00e9 tiene de particular si mediante \u00e9l ha resucitado uno solo, cuando tantos nacen mediante \u00e9l cotidianamente? (\u2026)<\/p>\n<p> Has o\u00eddo, en efecto, que el Se\u00f1or Jes\u00fas resucit\u00f3 a un muerto; te basta para saber que, si quisiera, resucitar\u00eda a todos los muertos, mas se reserv\u00f3 ciertamente esto para el final del mundo porque, como asevera ese mismo acerca del que hab\u00e9is o\u00eddo que con un gran milagro resucit\u00f3 del sepulcro al muerto cuatriduano, \u00abvendr\u00e1 una hora cuando todos los que est\u00e1n en los sepulcros oir\u00e1n su voz y saldr\u00e1n\u00bb. Resucit\u00f3 a un hediondo, pero en todo caso estaba a\u00fan en el cad\u00e1ver hediondo la forma de los miembros; aqu\u00e9l, a una \u00fanica voz, en el \u00faltimo d\u00eda va a restituir las cenizas a su primitivo estado de carne. Pero era preciso que de momento hiciera algunas cosas para que, dados cual indicios de su energ\u00eda, creamos en \u00e9l y nos preparemos a la resurrecci\u00f3n que acontecer\u00e1 para vida, no para castigo, puesto que asevera as\u00ed: \u00abVendr\u00e1 una hora cuando todos los que est\u00e1n en los sepulcros oir\u00e1n su voz y quienes obraron bien saldr\u00e1n para resurrecci\u00f3n de vida; quienes obraron mal, para resurrecci\u00f3n de juicio\u00bb. (\u2026)<\/p>\n<p> Si observamos obras de Cristo m\u00e1s asombrosas, resucita todo el que cree; si observamos todas las clases de muertes y entendemos las m\u00e1s detestables, muere todo el que peca. Pero todo hombre teme la muerte de la carne; la muerte del alma, pocos. \u00a1Oh, si pudi\u00e9ramos estimular a los hombres y con ellos estimularnos en id\u00e9ntico grado a ser tan amadores de la vida permanente, como los hombres son amadores de la vida huidiza!<\/p>\n<h3><span id=\"Interpretacion_Literal_del_Genesis_Si_Dios_deja_de_crear_perecemos\"> Interpretaci\u00f3n Literal del G\u00e9nesis: Si Dios deja de crear, perecemos<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abMi Padre, hasta ahora, sigue creando y yo tambi\u00e9n\u00bb (Jn 5,17)<br \/>4, 11-13 [21-24]<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Nos gustar\u00eda explicar c\u00f3mo son igualmente verdaderos estos textos: aquel del G\u00e9nesis donde est\u00e1 escrito que Dios descans\u00f3 el s\u00e9ptimo d\u00eda de todo lo que hab\u00eda creado y aquel texto del Evangelio donde el Se\u00f1or, por quien fueron hechas todas las cosas dijo: \u00abMi padre sigue creando hasta ahora, y yo tambi\u00e9n contin\u00fao creando\u00bb&#8230;El precepto del s\u00e1bado fue prescrito a los jud\u00edos para prefigurar el descanso espiritual que Dios prometi\u00f3 a los fieles que hicieran buenas obras. Descanso que el Se\u00f1or Jesucristo&#8230; confirm\u00f3 por el misterio de su sepultura. Porque es el s\u00e1bado el d\u00eda en que \u00c9l repos\u00f3 en la tumba&#8230; cuando ya hab\u00eda realizado todas sus obras&#8230;<\/p>\n<p> Uno puede pensar que Dios descans\u00f3 de crear varios tipos de criaturas, porque seguidamente no cre\u00f3 nuevas especies, pero&#8230; no, incluso en este s\u00e9ptimo d\u00eda, no ha dejado de gobernar el cielo, la tierra y todos los otros seres que hab\u00eda creado; sino, inmediatamente todo se hubiera hundido en la nada. Porque el poder del creador, la fuerza del Todopoderoso, es la causa por la que subsiste toda criatura&#8230; No es Dios como un arquitecto: se termina la casa, \u00e9ste se va&#8230; el trabajo permanece; por el contrario, el mundo no podr\u00eda subsistir, ni un simple abrir y cerrar de ojos, si Dios le retira su apoyo&#8230;<\/p>\n<p> Esto es lo que dice el ap\u00f3stol Pablo, cuando fue a anunciar el evangelio a los Atenienses : \u00ab En \u00c9l vivimos, nos movemos y existimos\u00bb \u00bb &#8230; En efecto no estamos en Dios como su propia sustancia, en el sentido que \u00c9l dijo que \u00abten\u00eda vida en s\u00ed mismo\u00bb; por lo tanto, puesto que somos otra cosa que \u00c9l, no podemos estar en \u00c9l :\u00bbSu Sabidur\u00eda se extiende con fuerza de uno al extremo del mundo y rige el universo\u00bb (Sb 8,1)&#8230;<\/p>\n<p> Las obras buenas que Dios ha hecho (Gn 1,31), nosotros las vemos; su descanso, lo veremos despu\u00e9s de haber hecho nuestras buenas obras. <\/p>\n<h3><span id=\"Sermon_Voz_que_rompe_las_cadenas\"> Serm\u00f3n: Voz que rompe las cadenas<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abLlega la hora en que todos los que est\u00e9n en los sepulcros oir\u00e1n su voz\u00bb (Jn 5,28)<br \/>98<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Despierta, t\u00fa que duermes; lev\u00e1ntate de entre los muertos, y Cristo ser\u00e1 tu luz!\u00bb (Ef 5,14). Comprende de qu\u00e9 muertos se trata cuando oyes decir: \u00ab\u00a1Lev\u00e1ntate de entre los muertos!\u00bb Incluso de muertos visibles se dice, a menudo, que duermen; y, verdaderamente, todos duermen por aqu\u00e9l que los puede despertar. Para ti, un muerto est\u00e1 bien muerto: por mucho que lo golpees, lo sacudas, no se despierta. Pero para Cristo s\u00f3lo estaba dormido aquel a quien orden\u00f3: \u00ab\u00a1Lev\u00e1ntate!\u00bb y, al instante, se levant\u00f3 (Lc 7,14). Es f\u00e1cil despertar a uno que duerme en su cama; pero con mayor facilidad aun, Cristo despierta a un muerto enterrado&#8230; <\/p>\n<p>  \u00abSe\u00f1or, ya huele mal porque lleva cuatro d\u00edas\u00bb (Jn 11,39). Pero llega el Se\u00f1or a quien todo le resulta f\u00e1cil. Frente a la voz del Salvador no hay ataduras que no cedan; los poderes infernales tiemblan y L\u00e1zaro sale vivo&#8230; Por la voluntad vivificante de Cristo, incluso los que ya hace tiempo que murieron, no est\u00e1n m\u00e1s que dormidos.<\/p>\n<p>  Pero L\u00e1zaro, una vez salido del sepulcro, era todav\u00eda incapaz de caminar. Por eso el Se\u00f1or orden\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00abDesatadle y dejadlo marchar\u00bb. Cristo lo hab\u00eda resucitado; ellos lo liberaron de sus ataduras. Fijaos en lo que hace el Se\u00f1or para que alguien vuelva a la vida: habiendo sido esclavo de la costumbre, escucha las exhortaciones de la Palabra divina&#8230; Los pecadores, vivamente amonestados, entran dentro de s\u00ed mismos, comienzan a repasar su vida y al sentir el peso de las cadenas de sus malas costumbres, deciden cambiar su forma de vida: \u00a1vedlos ya resucitados! Pero, aunque est\u00e1n ya vivos, todav\u00eda no pueden caminar; es preciso que se liberen de sus ataduras; este es el trabajo de los ap\u00f3stoles: \u00abLo que desat\u00e9is en la tierra quedar\u00e1 desatado en el cielo\u00bb (Mt 18,18).<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_Ha_entregado_el_juicio_al_Hijo\"> Audiencia General: Ha entregado el juicio al Hijo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abJuzgo seg\u00fan lo que oigo; y mi juicio es justo\u00bb (Jn 5,30)<br \/>nn. 2.4-8, 30 de septiembre de 1987<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>2. Jesucristo, que es Hijo del hombre, es al mismo tiempo\u00a0<em>verdadero Dios porque tiene el poder<\/em>\u00a0divino de juzgar las obras y las conciencias humanas, y este poder es definitivo y universal. \u00c9l mismo explica por qu\u00e9 precisamente tiene este poder diciendo: \u00abEl Padre no juzga a nadie, sino que ha entregado al Hijo todo su poder de juzgar. Para que todos honren al Hijo como honran al Padre\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 22-23).<\/p>\n<p> <em>Jes\u00fas vincula este poder a la facultad de dar la Vida.<\/em>\u00a0\u00abComo el Padre resucita a los muertos y les da vida, as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo a los que quiere les da la vida\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 21). \u00abAs\u00ed como el Padre tiene la vida en s\u00ed mismo, as\u00ed dio tambi\u00e9n al Hijo tener vida en s\u00ed mismo, y le dio poder de juzgar, por cuanto \u00c9l es el Hijo del hombre\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 26-27). Por tanto, seg\u00fan esta afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas,\u00a0<em>el poder divino de juzgar ha sido vinculado a la misi\u00f3n de Cristo como Salvador, como Redentor<\/em>\u00a0del mundo. Y el mismo juzgar pertenece a la obra de la salvaci\u00f3n, al orden de la salvaci\u00f3n: es un acto salv\u00edfico definitivo. En efecto, el fin del juicio es la participaci\u00f3n plena en la Vida divina como \u00faltimo don hecho al hombre:<em>\u00a0el cumplimiento definitivo de su vocaci\u00f3n eterna.<\/em>\u00a0Al mismo tiempo el poder de juzgar se vincula con la revelaci\u00f3n exterior de la gloria del Padre en su Hijo como Redentor del hombre. \u00abPorque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre&#8230;<em>\u00a0y entonces dar\u00e1 a cada uno seg\u00fan sus obras<\/em>\u00bb (<em>Mt\u00a0<\/em>16, 27). El orden de la justicia ha sido inscrito, desde el principio, en el orden de la gracia. El juicio final debe ser la confirmaci\u00f3n definitiva de esta vinculaci\u00f3n: Jes\u00fas dice claramente que \u00ablos justos brillar\u00e1n como el sol en el reino de su Padre\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a013, 43), pero anuncia tambi\u00e9n no menos claramente el rechazo de los que han obrado la iniquidad (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a07, 23).<\/p>\n<p> 4. As\u00ed, pues, del Evangelio aprendemos esta verdad \u2014que es una de las verdades fundamentales de fe\u2014, es decir, que Dios es juez de todos los hombres de modo definitivo y universal y que este poder<em>\u00a0lo ha entregado el Padre al Hijo<\/em>\u00a0(cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a05, 22) en estrecha relaci\u00f3n con su misi\u00f3n de salvaci\u00f3n. Lo atestiguan de modo muy elocuente las palabras que Jes\u00fas pronunci\u00f3 durante el coloquio nocturno con Nicodemo: \u00abDios no ha enviado a su Hijo al mundo para que juzgue al mundo, sino para que el mundo sea salvado por \u00c9l\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>3, 17).<\/p>\n<p> Si es verdad que Cristo, como nos resulta especialmente de los Sin\u00f3pticos, es juez en el sentido escatol\u00f3gico, es igualmente verdad que\u00a0<em>el poder divino de juzgar<\/em>\u00a0est\u00e1 conectado\u00a0<em>con la voluntad salv\u00edfica de Dios<\/em>\u00a0que se manifiesta en la entera misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Cristo, como lo subraya especialmente Juan: \u00abYo he venido al mundo para un juicio, para que los que no ven vean y los que ven se vuelvan ciegos\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a09, 39). \u00abSi alguno escucha mis palabras y no las guarda,<em>\u00a0yo no le juzgo<\/em>, porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a012, 47).<\/p>\n<p> 5. Sin duda Cristo es y se presenta sobre todo como<em>\u00a0Salvador<\/em>. No considera su misi\u00f3n\u00a0<em>juzgar a los hombres\u00a0<\/em>seg\u00fan principios solamente humanos (cf.<em>\u00a0Jn<\/em>\u00a08, 15). \u00c9l es, ante todo,\u00a0<em>el que ense\u00f1a el camino de la salvaci\u00f3n<\/em>\u00a0y no<em>\u00a0el acusador de los culpables<\/em>. \u00abNo pens\u00e9is que vaya yo a acusaros ante mi Padre; hay otro que os acusar\u00e1, Mois\u00e9s&#8230;, pues de m\u00ed escribi\u00f3 \u00e9l\u00bb (Jn 5, 45-46). \u00bfEn qu\u00e9 consiste, pues, el juicio? Jes\u00fas responde: \u00abEl juicio consiste en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron m\u00e1s las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a03, 19).<\/p>\n<p> 6. Por tanto, hay que decir que ante esta Luz que es Dios revelado en Cristo, ante tal Verdad, en cierto sentido, las mismas obras juzgan a cada uno.<em>\u00a0La voluntad de salvar<\/em>\u00a0al hombre por parte de Dios tiene su manifestaci\u00f3n definitiva en la palabra y en la obra de Cristo, en todo el Evangelio hasta el misterio pascual de la cruz y de la resurrecci\u00f3n. Se convierte, al mismo tiempo,\u00a0<em>en el fundamento m\u00e1s profundo<\/em>, por as\u00ed decir,\u00a0<em>en el criterio<\/em>\u00a0central\u00a0<em>del juicio<\/em>\u00a0sobre las obras y conciencias humanas. Sobre todo en este sentido \u00abel Padre&#8230; ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>5, 22), ofreciendo en \u00c9l a todo hombre la posibilidad de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p> 7. Por desgracia, en este mismo sentido el hombre ha sido ya\u00a0<em>condenado<\/em>, cuando rechaza la posibilidad que se le ofrece: \u00abel que cree en \u00c9l no es juzgado; el que no cree, ya est\u00e1 juzgado\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a03, 18). No creer quiere decir precisamente:\u00a0<em>rechazar la salvaci\u00f3n ofrecida al hombre en Cristo<\/em>\u00a0(\u00abno crey\u00f3 en el nombre del Unig\u00e9nito Hijo de Dios\u00bb:\u00a0<em>ib<\/em>.). Es la misma verdad a la que se alude en la profec\u00eda del anciano Sime\u00f3n, que aparece en el Evangelio de Lucas cuando anunciaba que Cristo \u00abest\u00e1 para\u00a0<em>ca\u00edda y levantamiento de muchos<\/em>\u00a0en Israel\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a02, 34). Lo mismo se puede decir de a alusi\u00f3n a la \u00abpiedra que reprobaron los edificadores\u00bb (cf.<em>\u00a0Lc\u00a0<\/em>20, 17-18).<\/p>\n<p> 8. Pero es verdad de fe que \u00abel Padre&#8230; ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 22). Ahora bien, si el poder divino de juzgar pertenece a Cristo, es signo de que \u00c9l\u00a0<em>\u2014el Hijo del hombre\u2014 es verdadero Dios<\/em>, porque s\u00f3lo a Dios pertenece el juicio y puesto que este poder de juicio est\u00e1 profundamente unido a la voluntad de salvaci\u00f3n, como nos resulta del Evangelio, este poder es una nueva revelaci\u00f3n del\u00a0<em>Dios<\/em>\u00a0de la Alianza,<em>\u00a0que viene<\/em>\u00a0a los hombres como Emmanuel,<em>\u00a0para librarlos de la esclavitud\u00a0<\/em>del mal. Es la revelaci\u00f3n cristiana del Dios que es Amor.<\/p>\n<p> Queda as\u00ed corregido ese modo demasiado humano de concebir el juicio de Dios, visto s\u00f3lo como fr\u00eda justicia, o incluso como venganza. En realidad, dicha expresi\u00f3n, que tiene una clara derivaci\u00f3n b\u00edblica, aparece como el \u00faltimo anillo del amor de Dios. Dios juzga porque ama y en vistas al amor. El juicio que el Padre conf\u00eda a Cristo es seg\u00fan la medida del amor del Padre y de nuestra libertad.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_23-10-1985_Llamaba_a_Dios_Padre_por_eso_querian_matarlo\"> Audiencia General (23-10-1985): Llamaba a Dios \u00abPadre\u00bb, por eso quer\u00edan matarlo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abMi Padre\u00bb (Jn 5,18)<br \/>nn. 1-43, 23 de octubre de 1985.<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Para Jes\u00fas Dios no es solamente \u00abel Padre de Israel, el Padre de los hombres\u00bb, sino \u00ab<em>mi Padre<\/em>\u00ab. \u00abM\u00edo\u00bb: precisamente por esto los jud\u00edos quer\u00edan matar a Jes\u00fas, porque \u00abllamaba a Dios su Padre\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 18). \u00abSuyo\u00bb en sentido totalmente literal: Aquel a quien s\u00f3lo el Hijo conoce como Padre, y por quien solamente y rec\u00edprocamente es conocido. Nos encontramos ya en el mismo terreno del que m\u00e1s tarde surgir\u00e1 el Pr\u00f3logo del Evangelio de Juan.<\/p>\n<p> 2. \u00abMi Padre\u00bb es el Padre de Jesucristo: Aquel que es el\u00a0<em>Origen de su ser, de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica, de su ense\u00f1anza<\/em>.<\/p>\n<p> El Evangelista Juan ha transmitido con abundancia la ense\u00f1anza mesi\u00e1nica que nos permite sondear en profundidad el misterio de Dios Padre y de Jesucristo, su Hijo unig\u00e9nito.<\/p>\n<p> Dice Jes\u00fas: \u00abEl que cree en m\u00ed, no cree en m\u00ed, sino en el que me ha enviado\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a012, 44). \u00abYo no he hablado de mi mismo; el\u00a0<em>Padre<\/em>\u00a0que me ha enviado es quien me mand\u00f3 lo que he de decir y hablar\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a012, 49). \u00abEn verdad, en verdad os digo que no puede el Hijo hacer nada por s\u00ed mismo, sino lo que ve hacer\u00a0<em>al Padre<\/em>; porque lo que \u00e9ste hace, lo hace igualmente el Hijo\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 19). \u00abPues as\u00ed como\u00a0<em>el Padre tiene vida en s\u00ed mismo<\/em>, as\u00ed dio al Hijo tener vida en s\u00ed mismo\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 26). Y finalmente: \u00ab&#8230;el Padre que tiene la vida, me ha enviado, y\u00a0<em>yo vivo por el Padre<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a06, 57).<\/p>\n<p> <em>El Hijo vive por el Padre<\/em>\u00a0ante todo porque ha sido\u00a0<em>engendrado<\/em>\u00a0por \u00c9l. Hay una correlaci\u00f3n estrech\u00edsima entre la paternidad y la filiaci\u00f3n precisamente en virtud de la generaci\u00f3n: \u00abT\u00fa eres mi Hijo: yo te he engendrado\u00bb (<em>Heb<\/em>\u00a01, 5).<\/p>\n<p> Cuando en las proximidades de Cesarea de Filipo Sim\u00f3n Pedro confiesa: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas,\u00a0<em>el Hijo de Dios vivo<\/em>\u00ab, Jes\u00fas le responde: \u00abBienaventurado t\u00fa&#8230; porque no es la carne ni la sangre quien esto te ha revelado, sino mi Padre&#8230;\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a016, 16-17), porque \u00abs\u00f3lo el Padre conoce al Hijo\u00bb, lo mismo que s\u00f3lo el \u00abHijo conoce al Padre\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a011, 27). S\u00f3lo el Hijo\u00a0<em>da a conocer al Padre<\/em>: el Hijo visible hace ver al Padre invisible. \u00abEl que me ha visto a m\u00ed, ha visto al Padre\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a014, 9).<\/p>\n<p> 3. De la lectura atenta de los Evangelios se saca que Jes\u00fas vive y act\u00faa\u00a0<em>con constante y fundamental referencia<\/em>\u00a0al Padre. A El se dirige frecuentemente con la palabra llena de amor filial: \u00abAbb\u00e1\u00bb; tambi\u00e9n durante la oraci\u00f3n en Getseman\u00ed le viene a los labios esta misma palabra (Cf.\u00a0<em>Mc<\/em>\u00a014, 36 y paralelos). Cuando los disc\u00edpulos le piden que les ense\u00f1e a orar, ense\u00f1a el \u00abPadre nuestro\u00bb (Cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a06, 9-13). Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, en el momento de dejar la tierra, parece que una vez m\u00e1s hace referencia a esta oraci\u00f3n, cuando dice: \u00abSubo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios\u00bb(<em>Jn<\/em>\u00a020, 17).<\/p>\n<p> As\u00ed, pues, por medio del Hijo (Cf. Heb 1, 2),\u00a0<em>Dios se ha revelado en la plenitud del misterio de su paternidad<\/em>. S\u00f3lo el Hijo pod\u00eda revelar esta plenitud del misterio, porque s\u00f3lo \u00abel Hijo conoce al Padre\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a011, 27). \u00abA Dios nadie le vio jam\u00e1s; Dios unig\u00e9nito, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9se le ha dado a conocer\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a01, 18).<\/p>\n<p> 4. \u00bf<em>Qui\u00e9n es el Padre<\/em>?. A la luz del testimonio definitivo que hemos recibido\u00a0<em>por medio del Hijo<\/em>, Jesucristo, tenemos la plena conciencia de la fe de que la paternidad de Dios pertenece ante todo al\u00a0<em>misterio fundamental de la vida \u00edntima<\/em>\u00a0<em>de Dios<\/em>, al misterio trinitario. El Padre es Aquel que\u00a0<em>eternamente engendra al Verbo<\/em>, al Hijo consustancial con \u00c9l. En uni\u00f3n con el Hijo, el Padre eternamente \u00abespira\u00bb al Esp\u00edritu Santo, que es el amor con el que el Padre y el Hijo rec\u00edprocamente\u00a0<em>permanecen unidos<\/em>\u00a0(Cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a014, 10).<\/p>\n<p> El Padre, pues, es en el misterio trinitario el \u00ab<em>Principio-sin principio<\/em>\u00ab.\u00bb El Padre no ha sido hecho por nadie, ni creado, ni engendrado\u00bb (<em>S\u00edmbolo \u00abQuicumque\u00bb<\/em>). Es por s\u00ed solo\u00a0<em>el Principio de la Vida<\/em>, que Dios tiene en S\u00ed mismo. Esta vida \u2014es decir,\u00a0<em>la misma divinidad<\/em>\u2014 la posee el Padre en la absoluta comuni\u00f3n con el Hijo y con el Esp\u00edritu Santo, que son consustanciales con \u00c9l.<\/p>\n<p> Pablo, ap\u00f3stol del misterio de Cristo, cae en adoraci\u00f3n y plegaria \u00abante el Padre, de quien toma su nombre toda familia en los cielos y en la tierra\u00bb (<em>Ef<\/em>\u00a03, 15), principio y modelo.<\/p>\n<p> Efectivamente hay \u00abun solo Dios y Padre de todos, que est\u00e1 sobre todos, por todos y en todos\u00bb (<em>Ef<\/em>\u00a04, 6). <\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_13-05-1987_Ser_hijo_le_costo_la_vida\"> Audiencia General (13-05-1987): Ser \u00abhijo\u00bb le cost\u00f3 la vida<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl Hijo hace lo que ve hacer al Padre\u00bb (Jn 5,19)<br \/>nn. 10-12, 13 de mayo de 1987<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>[Jes\u00fas confirm\u00f3 a los ap\u00f3stoles] la\u00a0<em>convicci\u00f3n<\/em>\u00a0de que \u00c9l era no s\u00f3lo el Mes\u00edas, sino tambi\u00e9n el verdadero \u00abHijo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p> [\u2026] Fueron precisamente algunas de las afirmaciones proferidas por Jes\u00fas las que suscitaron contra \u00c9l\u00a0<em>la acusaci\u00f3n de blasfemia<\/em>. De ellas brotaron momentos singularmente dram\u00e1ticos como atestigua el Evangelio de Juan, donde se lee que los jud\u00edos \u00abbuscaban&#8230; matarlo, pues no s\u00f3lo quebrantaba el s\u00e1bado, sino que dec\u00eda que Dios era su Padre, haci\u00e9ndose igual a Dios\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 18).<\/p>\n<p> [\u2026]\u00a010. En definitiva, podemos decir que Jes\u00fas muri\u00f3\u00a0<em>en la cruz a causa de la verdad de su Filiaci\u00f3n divina<\/em>. Aunque la inscripci\u00f3n colocada sobre la cruz con la declaraci\u00f3n oficial de la condena dec\u00eda: \u00abJes\u00fas de Nazaret, el Rey de los jud\u00edos\u00bb, sin embargo \u2014hace notar San Mateo\u2014, \u00ablos que pasaban lo injuriaban moviendo la cabeza y diciendo&#8230;\u00a0<em>si eres el Hijo de Dios<\/em>, baja de la cruz\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a027, 39-40). Y tambi\u00e9n: \u00abHa puesto su confianza en Dios, que \u00c9l le libre ahora, si es que lo quiere, puesto que ha dicho: Soy el Hijo de Dios\u00bb (<em>Mt\u00a0<\/em>27, 43). <\/p>\n<p> Esta verdad se encuentra en el centro del acontecimiento del G\u00f3lgota. En el pasado fue objeto de la convicci\u00f3n, de la proclamaci\u00f3n y del testimonio dado por los Ap\u00f3stoles, ahora se ha convertido en objeto de burla. Y sin embargo, tambi\u00e9n aqu\u00ed, el<em>\u00a0centuri\u00f3n romano<\/em>, que vigila a agon\u00eda de Jes\u00fas y escucha las palabras con las cuales \u00c9l se dirige al Padre, en el momento de la muerte, a pesar de ser pagano, da un \u00faltimo <em>\u00a0testimonio\u00a0<\/em>sorprendente en favor de la identidad divina de Cristo: \u00abVerdaderamente este hombre era hijo de Dios\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a015, 39).<\/p>\n<p> 11. Las palabras del centuri\u00f3n romano sobre la verdad fundamental del Evangelio y del\u00a0<em>Nuevo Testamento en su totalidad<\/em>\u00a0nos remiten a las que el \u00c1ngel dirigi\u00f3 a Mar\u00eda en el momento de la anunciaci\u00f3n: \u00abConcebir\u00e1s en tu seno y dar\u00e1s a luz un hijo, a quien pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. \u00c9l ser\u00e1 grande y llamado Hijo del Alt\u00edsimo&#8230;\u00bb (<em>Lc\u00a0<\/em>1, 31-32). Y cuando Mar\u00eda pregunta \u00ab\u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 ser esto?\u00bb, el mensajero le responde: \u00abEl Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti y la virtud del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra y, por esto, el hijo engendrado ser\u00e1 santo, ser\u00e1 llamado Hijo de Dios\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a01, 34-35).<\/p>\n<p> 12. En virtud de la conciencia que Jes\u00fas tuvo de ser\u00a0<em>Hijo de Dios en el sentido real<\/em>\u00a0natural de la palabra, \u00c9l \u00abllamaba a Dios su Padre&#8230;\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 18). Con la misma convicci\u00f3n no dud\u00f3 en decir a sus adversarios y acusadores: \u00abEn verdad en verdad os digo:\u00a0<em>antes que Abraham naciese, era yo<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a08, 58).<\/p>\n<p> En este \u00abera yo\u00bb est\u00e1 la verdad sobre la Filiaci\u00f3n divina, que precede no s\u00f3lo al tiempo de Abraham, sino a todo tiempo y a toda existencia creada.<\/p>\n<p> Dir\u00e1 San Juan al concluir su Evangelio: \u00abEstas (se\u00f1ales realizadas por Jes\u00fas) fueron escritas para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00edas,<em>\u00a0Hijo de Dios<\/em>, y para que, creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>20, 31).<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_15-07-1987_Que_significa_hacer_la_voluntad_del_Padre\"> Audiencia General (15-07-1987): \u00bfQu\u00e9 significa hacer la voluntad del Padre?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abBusco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado\u00bb (Jn 5,30)<br \/>nn. 4-6, 15 de julio de 1987<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>4.\u00a0<em>\u00abHacer la voluntad\u00bb<\/em>\u00a0del Padre, en las palabras y en las obras de Jes\u00fas, quiere decir:\u00a0<em>\u00abvivir totalmente para\u00bb el Padre<\/em>. \u00abAs\u00ed como me envi\u00f3 mi Padre que tiene la vida&#8230;, vivo yo para mi Padre\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a06, 57), dice Jes\u00fas en el contexto del anuncio de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Que cumplir la voluntad del Padre sea para Cristo su misma vida, lo manifiesta \u00c9l personalmente con las palabras dirigidas a los disc\u00edpulos despu\u00e9s del encuentro con la samaritana<em>: \u00abMi alimento es hacer la voluntad del que\u00a0<\/em>me envi\u00f3 y acabar su obra\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a04, 34). Jes\u00fas vive desde la voluntad del Padre. Este es su \u00abalimento\u00bb.<\/p>\n<p> 5. Y \u00c9l vive de este modo \u2014o sea, totalmente orientado hacia el Padre\u2014 porque ha \u00absalido\u00bb del Padre y \u00abva\u00bb al Padre, sabiendo que\u00a0<em>el Padre<\/em>\u00a0\u00abha puesto en su mano todas las cosas\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a03, 35). Dej\u00e1ndose guiar en todo por esa conciencia, Jes\u00fas proclama ante los hijos de Israel: \u00abPero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan (es decir, mayor que el que les ha dado Juan el Bautista): porque<em>\u00a0las obras que mi Padre me dio hacer,\u00a0<\/em>esas obras que yo hago, dan en favor m\u00edo testimonio de que el Padre me ha enviado\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 36). Y en el mismo contexto: \u00abEn verdad, en verdad os digo que no puede el Hijo hacer nada por S\u00ed mismo, sino lo que ve hacer al Padre: porque\u00a0<em>lo que \u00e9ste hace<\/em>,\u00a0<em>lo hace igualmente el Hijo<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 19). Y a\u00f1ade: \u00abComo el Padre resucita a los muertos y les da vida, as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo da la vida a los que quiere\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 21).<\/p>\n<p> 6. El pasaje del discurso eucar\u00edstico (de\u00a0<em>Jn\u00a0<\/em>6) que hemos citado hace poco: \u00abAs\u00ed como me envi\u00f3 el Padre que tiene la vida&#8230;\u00a0<em>yo vivo por el Padre<\/em>\u00bb, a veces se traduce de este otro modo:<em>\u00abYo vivo por medio del Padre\u00bb<\/em>\u00a0(<em>Jn<\/em>\u00a06, 57). Las palabras de\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a05 que acabamos de decir, se armonizan con esta segunda interpretaci\u00f3n. Jes\u00fas vive \u00abpor medio del Padre\u00bb, en el sentido de que todo lo que hace\u00a0<em>corresponde plenamente a la voluntad del Padre<\/em>: es lo que\u00a0<em>hace el mismo Padre<\/em>. Precisamente por eso, la vida humana del Hijo, su quehacer, su existencia terrena, est\u00e1 dirigida de forma tan completa hacia el Padre: porque en \u00c9l la fuente de todo es\u00a0<em>su eterna unidad con el Padre<\/em>: \u00abYo y el Padre somos una sola cosa\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a010, 30). Sus obras son la prueba de la estrecha comuni\u00f3n de las divinas Personas. En ellas<em>\u00a0la misma divinidad se manifiesta como unidad\u00a0<\/em>del Padre y del Hijo: la verdad que ha provocado tanta oposici\u00f3n entre los que le escuchan.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_22-04-1998_Un_juez_que_desea_dar_la_vida\"> Audiencia General (22-04-1998): Un juez que desea dar la vida<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo\u00bb (Jn 5.22)<br \/>nn. 1-4, 22 de abril de 1998<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>No debemos olvidar que el <em>sxaton<\/em>, es decir, el acontecimiento final, entendido cristianamente, no es s\u00f3lo una meta puesta en el futuro, sino tambi\u00e9n una realidad ya iniciada con la venida hist\u00f3rica de Cristo. Su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n constituyen el evento supremo de la historia de la humanidad, que ha entrado ya en su \u00faltima fase, dando, por decir as\u00ed, un salto de calidad. Se abre, para el tiempo, el horizonte de una nueva relaci\u00f3n con Dios, caracterizada por el gran ofrecimiento de la salvaci\u00f3n en Cristo.<\/p>\n<p> Por esto, Jes\u00fas puede decir: \u00abLlega la hora, y ya estamos en ella, en que los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivir\u00e1n\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 25). La resurrecci\u00f3n de los muertos, esperada para el final de los tiempos, recibe una primera y decisiva actuaci\u00f3n ya ahora, en la resurrecci\u00f3n espiritual, objetivo principal de la obra de salvaci\u00f3n. Consiste en la nueva vida comunicada por Cristo resucitado, como fruto de su obra redentora.<\/p>\n<p> Es un misterio de renacimiento en el agua y en el Esp\u00edritu (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a03, 5), que marca profundamente el presente y el futuro de toda la humanidad, aunque su eficacia se realiza ya desde ahora s\u00f3lo en los que aceptan plenamente el don de Dios y lo irradian en el mundo.<\/p>\n<p> 2. Cristo, en sus palabras, pone claramente de manifiesto esta doble dimensi\u00f3n, presente y a la vez futura, de su venida. En el discurso escatol\u00f3gico, que pronuncia poco antes del drama pascual, Jes\u00fas predice: \u00abVer\u00e1n al Hijo del hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria; entonces enviar\u00e1 a los \u00e1ngeles y reunir\u00e1 de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a013, 26-27).<\/p>\n<p> En el lenguaje apocal\u00edptico, las nubes son un signo\u00a0<em>teof\u00e1nico<\/em>: indican que la segunda venida del Hijo del hombre no se llevar\u00e1 a cabo en la debilidad de la carne, sino en el poder divino. Estas palabras del discurso hacen pensar en el futuro \u00faltimo, que concluir\u00e1 la historia. Con todo, Jes\u00fas, en la respuesta que da al sumo sacerdote durante el proceso, repite la profec\u00eda escatol\u00f3gica, enunci\u00e1ndola con palabras que aluden a un acontecimiento inminente: \u00abYo os declaro que\u00a0<em>a partir de ahora\u00a0<\/em>ver\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la diestra de Dios y venir sobre las nubes del cielo\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a026, 64).<\/p>\n<p> Confrontando estas palabras con las del discurso anterior, se aprecia el sentido din\u00e1mico de la escatolog\u00eda cristiana, como un proceso hist\u00f3rico ya iniciado y en camino hacia su plenitud.<\/p>\n<p> 3. Por otra parte, sabemos que las im\u00e1genes apocal\u00edpticas del discurso escatol\u00f3gico, a prop\u00f3sito del final de todas las cosas, se han de interpretar en su intensidad simb\u00f3lica. Expresan la precariedad del mundo y el poder soberano de Cristo, en cuyas manos est\u00e1 el destino de la humanidad. La historia camina hacia su meta, pero Cristo no se\u00f1al\u00f3 ninguna fecha concreta. Por tanto, son falsos y enga\u00f1osos los intentos de prever el final del mundo. Cristo nos asegur\u00f3 solamente que el final no vendr\u00e1 antes de que su obra de salvaci\u00f3n haya alcanzado una dimensi\u00f3n universal por el anuncio del Evangelio: \u00abSe proclamar\u00e1 esta buena nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendr\u00e1 el fin\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a024, 14).<\/p>\n<p> Jes\u00fas dice estas palabras a los disc\u00edpulos, interesados en conocer la fecha del fin del mundo. Tienen la tentaci\u00f3n de pensar en una fecha cercana. Y Jes\u00fas les da a entender que deben suceder primero muchos acontecimientos y cataclismos, y ser\u00e1n solamente \u00abel comienzo de los dolores\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a013, 8). Por consiguiente, como dice san Pablo, toda la creaci\u00f3n \u00abgime y sufre dolores de parto\u00bb esperando con ansiedad la revelaci\u00f3n de los hijos de Dios (cf.\u00a0<em>Rm<\/em>\u00a08, 19-22).<\/p>\n<p> 4. La obra evangelizadora del mundo conlleva la profunda transformaci\u00f3n de las personas humanas por influjo de la gracia de Cristo. San Pablo afirm\u00f3 que la finalidad de la historia es el plan del Padre de \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo, las del cielo y las de la tierra\u00bb (<em>Ef<\/em>\u00a01, 10). Cristo es el centro del universo, que atrae hacia s\u00ed a todos para comunicarles la abundancia de las gracias y la vida eterna.<\/p>\n<p> El Padre dio a Jes\u00fas \u00abel poder para juzgar, porque es Hijo del hombre\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 27). El juicio, aunque, como es obvio, incluye la posibilidad de condena, est\u00e1 encomendado al \u00abHijo del hombre\u00bb, es decir, a una persona llena de comprensi\u00f3n y solidaria con la condici\u00f3n humana. Cristo es un juez divino con un coraz\u00f3n humano, un juez que desea dar la vida. S\u00f3lo el empecinamiento impenitente en el mal puede impedirle hacer este don, por el cual \u00e9l no dud\u00f3 en afrontar la muerte. <\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_28-10-1998_Victoria_total_y_definitiva_sobre_la_muerte\"> Audiencia General (28-10-1998): Victoria total y definitiva sobre la muerte<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abTodos los que est\u00e9n en los sepulcros oir\u00e1n su voz\u00bb (Jn 5,28)<br \/>nn. 4-5, 28 de octubre de 1998<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Jes\u00fas vincula la fe en la resurrecci\u00f3n a su misma persona: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a011, 25), pues en \u00e9l, gracias al misterio de su muerte y resurrecci\u00f3n, se cumple la promesa divina del don de la\u00a0<em>vida eterna<\/em>, que implica una victoria total sobre la muerte: \u00abLlega la hora en que todos los que est\u00e9n en los sepulcros oir\u00e1n su voz [del Hijo] y saldr\u00e1n los que hayan hecho el bien para una resurrecci\u00f3n de vida&#8230;\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a05, 28-29). \u00abPorque \u00e9sta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en \u00e9l, tenga vida eterna y que yo le resucite el \u00faltimo d\u00eda\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a06, 40).<\/p>\n<p> 4. Esta promesa de Cristo se realizar\u00e1, por tanto, misteriosamente al final de los tiempos, cuando \u00e9l vuelva glorioso \u00aba juzgar a vivos y muertos\u00bb (<em>2 Tm<\/em>\u00a04, 1; cf.\u00a0<em>Hch<\/em>\u00a010, 42;\u00a0<em>1 P<\/em>\u00a04, 5). Entonces nuestros cuerpos mortales revivir\u00e1n por el poder del Esp\u00edritu, que nos ha sido dado como \u00abprenda de nuestra herencia, para redenci\u00f3n del pueblo\u00bb (<em>Ef<\/em>\u00a01, 14, cf.\u00a0<em>2 Co<\/em>\u00a01, 21-22).<\/p>\n<p> Con todo, no debemos pensar que la vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte comienza s\u00f3lo con la resurrecci\u00f3n final, pues \u00e9sta se halla precedida por la condici\u00f3n especial en que se encuentra, desde el momento de la muerte f\u00edsica, cada ser humano. Se trata de una fase intermedia, en la que a la descomposici\u00f3n del cuerpo corresponde \u00abla supervivencia y la subsistencia, despu\u00e9s de la muerte, de un elemento espiritual, que est\u00e1 dotado de conciencia y de voluntad, de manera que subsiste el mismo \u00abyo\u00bb humano, aunque mientras tanto le falte el complemento de su cuerpo\u00bb (Sagrada Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe,\u00a0<em>Carta sobre algunas cuestiones referentes a la escatolog\u00eda<\/em>, 17 de mayo de 1979:\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 22 de julio de 1979, p. 12).<\/p>\n<p> Los creyentes tienen, adem\u00e1s, la certeza de que su relaci\u00f3n vivificante con Cristo no puede ser destruida por la muerte, sino que se mantiene m\u00e1s all\u00e1. En efecto, Jes\u00fas declar\u00f3: \u00abEl que cree en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a011, 25). La Iglesia siempre ha profesado esta fe y la ha expresado sobre todo en la oraci\u00f3n de alabanza que dirige a Dios en comuni\u00f3n con todos los santos y en la invocaci\u00f3n en favor de los difuntos que a\u00fan no se han purificado plenamente. Por otra parte, la Iglesia inculca el respeto a los restos mortales de todo ser humano, tanto por la dignidad de la persona a la que pertenecieron, como por el honor que se debe al cuerpo de los que, con el bautismo, se convirtieron en templo del Esp\u00edritu Santo. Lo atestigua de forma espec\u00edfica la liturgia en el rito de las exequias y en la veneraci\u00f3n de las reliquias de los santos, que se desarroll\u00f3 desde los primeros siglos. A los huesos de estos \u00faltimos \u2014dice san Paulino de Nola\u2014 \u00abnunca les falta la presencia del Esp\u00edritu Santo, el cual concede una viva gracia a trav\u00e9s de los sagrados sepulcros\u00bb (<em>Carmen<\/em>\u00a0XXI, 632-633).<\/p>\n<p> 5. As\u00ed, el Esp\u00edritu Santo se nos presenta como Esp\u00edritu de la vida no s\u00f3lo en todas las fases de la existencia terrena, sino tambi\u00e9n en la etapa que, despu\u00e9s de la muerte, precede a la vida plena que el Se\u00f1or ha prometido asimismo para nuestros cuerpos mortales. Con mayor raz\u00f3n, gracias a \u00e9l realizaremos, en Cristo, nuestro\u00a0<em>paso<\/em>\u00a0final al Padre. San Basilio Magno advierte: \u00abY si se reflexiona con rigor, se podr\u00eda hallar que incluso con ocasi\u00f3n de la esperada aparici\u00f3n del Se\u00f1or desde el cielo, no ser\u00eda in\u00fatil el Esp\u00edritu Santo, como creen algunos, sino que estar\u00e1 presente con \u00e9l tambi\u00e9n el d\u00eda de su revelaci\u00f3n, cuando el \u00fanico y bienaventurado Soberano juzgue en justicia a todo el mundo\u00bb (<em>El Esp\u00edritu Santo<\/em>\u00a0XVI, 40).<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_16-12-1998_Punto_de_encuentro_de_la_humanidad_con_la_divinidad\"> Audiencia General (16-12-1998): Punto de encuentro de la humanidad con la divinidad<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado\u00bb (Jn 5,23)<br \/>nn. 2-3, Mi\u00e9rcoles 16 de diciembre de 1998<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>2. [&#8230;] El Padre es el centro de la vida de Jes\u00fas y, a su vez, Jes\u00fas es el \u00fanico camino para llegar al Padre. \u00abNadie va al Padre sino por m\u00ed\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a014, 6). Jes\u00fas es el punto de encuentro de los seres humanos con el Padre, que en \u00e9l se ha hecho visible: \u00abEl que me ha visto a m\u00ed, ha visto al Padre. \u00bfC\u00f3mo dices t\u00fa: \u00abMu\u00e9stranos al Padre\u00bb? \u00bfNo crees que yo estoy en el Padre y el Padre est\u00e1 en m\u00ed?\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a014, 9-10).<\/p>\n<p> La manifestaci\u00f3n m\u00e1s expresiva de esa relaci\u00f3n de Jes\u00fas con el Padre se da en su condici\u00f3n de resucitado, v\u00e9rtice de su misi\u00f3n y fundamento de vida nueva y eterna para cuantos creen en \u00e9l. Pero la uni\u00f3n entre el Hijo y el Padre, como la que existe entre el Hijo y los creyentes, pasa por el misterio de la \u00abelevaci\u00f3n\u00bb de Jes\u00fas, seg\u00fan una t\u00edpica expresi\u00f3n del evangelio de san Juan. Con el t\u00e9rmino \u00abelevaci\u00f3n\u00bb, el evangelista indica tanto la crucifixi\u00f3n como la glorificaci\u00f3n de Cristo. Ambas se reflejan en el creyente: \u00abEl Hijo del hombre tiene que ser elevado, para que todo el que crea tenga por \u00e9l vida eterna. Porque tanto am\u00f3 Dios al mundo que dio a su Hijo \u00fanico, para que todo el que crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga vida eterna\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a03, 14-16).<\/p>\n<p> Esta \u00abvida eterna\u00bb no es m\u00e1s que la participaci\u00f3n de los creyentes en la vida misma de Jes\u00fas resucitado y consiste en ser insertados en la circulaci\u00f3n de amor que une al Padre y al Hijo, que son uno (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a010, 30; 17, 21-22).<\/p>\n<p> 3. La comuni\u00f3n profunda en la que se encuentran el Padre, el Hijo y los creyentes incluye al Esp\u00edritu Santo. En efecto, el Esp\u00edritu es el v\u00ednculo eterno que une al Padre y al Hijo, e implica a los hombres en este inefable misterio de amor. Dado como \u00abConsolador\u00bb, el Esp\u00edritu \u00abhabita\u00bb en los disc\u00edpulos de Cristo (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a014, 16-17), haciendo presente a la Trinidad.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_20-09-2000_Es_posible_participar_de_la_vida_de_Dios\"> Audiencia General (20-09-2000): Es posible participar de la vida de Dios<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna\u00bb (Jn 5.24)<br \/>nn. 4-5<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>4.\u00a0Cristo nos da la vida misma de Dios, una vida que supera el tiempo y nos introduce en el misterio del Padre, en su alegr\u00eda y luz infinita. Lo testimonia el evangelista san Juan transmitiendo las sublimes palabras de Jes\u00fas:\u00a0 \u00abComo el Padre tiene vida en s\u00ed mismo, as\u00ed tambi\u00e9n le ha dado al Hijo tener vida en s\u00ed mismo\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>5, 26). \u00abEsta es la voluntad de mi Padre:\u00a0 que todo el que vea al Hijo y crea en \u00e9l, tenga vida eterna y que yo le resucite el \u00faltimo d\u00eda. (&#8230;) Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, tambi\u00e9n el que me coma vivir\u00e1 por m\u00ed\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>6, 40.\u00a057)<\/p>\n<p> Esta participaci\u00f3n en la vida de Cristo, que nos hace \u00abhijos en el Hijo\u00bb, es posible gracias al don del Esp\u00edritu. En efecto, el Ap\u00f3stol nos presenta el hecho de que somos hijos en \u00edntima relaci\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo:\u00a0 \u00abTodos los que son guiados por el Esp\u00edritu de Dios son hijos de Dios\u00bb (<em>Rm<\/em>\u00a08, 14).<\/p>\n<p> El Esp\u00edritu nos pone en relaci\u00f3n con Cristo y con el Padre. \u00abPor este Esp\u00edritu, que es el don eterno, Dios uno y trino se abre al hombre, al esp\u00edritu humano. El soplo oculto del Esp\u00edritu divino hace que el esp\u00edritu humano se abra, a su vez, a la acci\u00f3n de Dios salv\u00edfica y santificante. (&#8230;) En la comuni\u00f3n de gracia con la Trinidad se dilata el\u00a0<em>\u00e1rea vital<\/em>\u00a0del hombre, elevada a nivel sobrenatural por la vida divina. El hombre vive en Dios y de Dios:\u00a0 vive\u00a0<em>seg\u00fan el Esp\u00edritu<\/em>\u00a0y\u00a0<em>desea lo espiritual<\/em>\u00bb (<em>Dominum et vivificantem<\/em>, 58).<\/p>\n<p> 5.\u00a0Al\u00a0cristiano,\u00a0iluminado por la\u00a0gracia del Esp\u00edritu, Dios se le manifiesta verdaderamente con su rostro paterno. Puede dirigirse a\u00a0Dios con\u00a0la confianza\u00a0que santa Teresa de Lisieux muestra en este intenso pasaje autobiogr\u00e1fico. \u00abEl pajarito quisiera volar hacia el sol esplendoroso que encandila sus ojos. Quisiera imitar a las \u00e1guilas, sus hermanas, a las que ve elevarse a las alturas hasta el fuego divino de la Trinidad (&#8230;). Pero, tristemente, lo m\u00e1s que puede hacer es agitar sus alitas. Volar no entra a\u00fan en sus posibilidades (&#8230;). Entonces, con audaz abandono, se queda contemplando su sol divino. Nada podr\u00e1 infundirle miedo, ni el viento ni la lluvia\u00bb (<em>Manuscrits autobiographiques<\/em>, Par\u00eds, 1957, p. 231).<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-gkqshsluENY\/VroHlUMUYqI\/AAAAAAAAFlI\/s-AwwW1zn_o\/s800-Ic42\/right-arrow-cuaresma_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-04_tiempo-cuaresma_dia-04-miercoles\">Tiempo de Cuaresma: Mi\u00e9rcoles IV<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_in_Ioannem_hom_37-38\">San Juan Cris\u00f3stomo, in Ioannem hom. 37-38<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">17-18. <\/span>Y en verdad que Jesucristo, cuando conven\u00eda excusar a sus disc\u00edpulos, citaba como ejemplo a David, como compa\u00f1ero de ellos. Mas cuando se le acusaba a El, se refugiaba en el Padre. Debe observarse que no se excusa \u00fanicamente como hombre, ni s\u00f3lo como Dios, sino que en ciertas ocasiones lo hace de este modo y en otras de otro, porque quer\u00eda que se creyesen las dos cosas: la gracia de su venida y la grandeza de la divinidad. Por esto manifiesta su igualdad con el Padre y lo llama Padre, en singular. Porque dice: mi Padre, y cuando obra dice lo mismo respecto de El, porque dijo: &#8220;Y yo obro&#8221;. Por esto sigue: &#8220;Por cuya raz\u00f3n los jud\u00edos tanto m\u00e1s procuraban matarlo: porque no solamente quebrantaba el s\u00e1bado, sino porque tambi\u00e9n dec\u00eda que era Dios su Padre&#8221;.<\/p>\n<p>Pero si el Hijo no fuese engendrado, ni de la misma sustancia que el Padre, esta raz\u00f3n ser\u00eda m\u00e1s poderosa para acusarle. No podr\u00eda un hombre que quebrantase la Ley huir de la justicia, si cuando fuese acusado se excusase diciendo que el Rey no cumple con la Ley. Pero como es igual la dignidad del Padre y la del Hijo, es muy propia la raz\u00f3n que expone. Y as\u00ed como el Padre, trabajando en el s\u00e1bado no falta, tampoco el Hijo.<\/p>\n<p>Pero los que no quieren entender esto con buen esp\u00edritu, dicen que Jesucristo no se hac\u00eda igual a Dios, sino que los jud\u00edos lo cre\u00edan as\u00ed. Pero respecto de esto podemos decir lo que ya llevamos dicho: es bien sabido, pues, que en realidad los jud\u00edos persegu\u00edan a Jesucristo porque quebrantaba el s\u00e1bado y porque dec\u00eda que Dios era su Padre. De donde lo que consecuentemente se a\u00f1ade -&#8220;Haci\u00e9ndose igual a Dios&#8221;- est\u00e1 unido en la verdad a lo dicho anteriormente.<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s, que si El no hubiera querido demostrar esto mismo, sino que los jud\u00edos lo hubieran sospechado sin fundamento, Dios no los hubiese dejado en el error, sino que los hubiera corregido. Pues el Evangelista no hubiese callado esto, as\u00ed como antes no hab\u00eda callado respecto de lo que dijo el Salvador (Jn 2,19): &#8220;Destruid este templo&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">19-20. <\/span>Todo lo que dice de que: &#8220;El Hijo no puede hacer por s\u00ed cosa alguna&#8221;, debe entenderse que no puede hacer cosa alguna contraria al Padre, ni que pueda opon\u00e9rsele. Y por lo tanto no dice que haga alguna cosa contraria, sino que no puede hacerla, y con esto demuestra la conformidad y la certeza de igualdad. Y esto no demuestra debilidad en el Hijo, sino su gran poder. As\u00ed como cuando decimos que es imposible que Dios peque, no demostramos en ello que Dios sea d\u00e9bil, sino que con ello atestiguamos su poder inefable, as\u00ed tambi\u00e9n cuando dice el Hijo: &#8220;No puedo hacer cosa alguna por m\u00ed mismo&#8221;, dice esto porque es imposible que El pueda hacer algo contrario a su Padre.<\/p>\n<p>Y para demostrar que es verdad cuanto se ha dicho, dice a continuaci\u00f3n: &#8220;Porque todo lo que el Padre hiciere lo hace igualmente el Hijo&#8221;. Y si el Padre todo lo hace por s\u00ed mismo y el Hijo tambi\u00e9n lo hace por s\u00ed mismo, conste que esto lo dice igualmente respecto de los dos. Y v\u00e9ase c\u00f3mo su inteligencia es elevada, como lo son las palabras de su humildad. Mas no nos llame la atenci\u00f3n que pronuncie ciertas palabras de la mayor humildad, porque a los que le persegu\u00edan por o\u00edr de El cosas grandes, y crey\u00e9ndole contrario a Dios, los serenaba alg\u00fan tanto por medio de estas palabras.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">21-23. <\/span>Y as\u00ed como el Padre dio vida (esto es, engendr\u00f3 al que vive), as\u00ed le dio el poder de juzgar o, lo que es lo mismo, le engendr\u00f3 juez y le concedi\u00f3 que subsistiese, de tal modo, que no creamos que \u00e9ste era ing\u00e9nito, ni que ten\u00eda dos padres. Dice pues: &#8220;todo el juicio&#8221;, porque el Se\u00f1or es quien castiga y premia cuando quiere.<\/p>\n<p>Y para que cuando o\u00edmos que tiene al Padre por autor no creamos que hay diferencia de esencia ni disminuci\u00f3n de honor, encadena (o une) el honor del Hijo con el honor del Padre, dando a conocer que es uno mismo el del Padre y el del Hijo. \u00bfPero acaso le llamaremos Padre? De ninguna manera, porque el que le llama Padre no honra al Hijo como al Padre, sino que le confunde.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">24. <\/span>Y no dijo: el que oye mis palabras y cree en m\u00ed. Porque hubiesen cre\u00eddo que esto era soberbia y vanagloria de palabras. Mas como dijo: cree en Aqu\u00e9l que me envi\u00f3, hac\u00eda que sus palabras fueran aceptables. De dos modos consegu\u00eda que su predicaci\u00f3n fuese aceptable, porque as\u00ed cre\u00eda en el Padre todo el que le o\u00eda, y porque con ello adquir\u00edan muchos beneficios los que le escuchaban. Por esto sigue: &#8220;Y no viene a juicio&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">25-26. <\/span>Como dice: &#8220;Que viene la hora&#8221;, para que no se crea que pasar\u00e1 mucho tiempo, a\u00f1adi\u00f3: &#8220;Y ahora es&#8221;. Y as\u00ed como en la futura resurrecci\u00f3n resucitaremos en cuanto oigamos la voz del que lo manda, as\u00ed sucedi\u00f3 entonces.<\/p>\n<p>V\u00e9ase aqu\u00ed la semejanza, manifestando la diferencia en uno solo. Porque cuando existe \u00e9ste, existen el Padre y el Hijo.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">27-29. <\/span>\u00bfEn obsequio de qui\u00e9n se hace esto constantemente? Me refiero al juicio, a la resurrecci\u00f3n y a la vida, porque todo esto es lo que puede conducir a la fe al oyente m\u00e1s rebelde. Porque el que vive persuadido de que resucitar\u00e1 y dar\u00e1 al Hijo la satisfacci\u00f3n de aquellas faltas que cometi\u00f3, aunque no viere alguna otra se\u00f1al, andar\u00e1 mirando este signo, procurando hacerse bueno ante el juez.<\/p>\n<p>Prosigue: &#8220;Porque es Hijo del hombre. No os admir\u00e9is de esto&#8221;. Mas Pablo de Samosata lo dice de este modo: &#8220;Le dio potestad de hacer juicio, porque es hijo del hombre&#8221;. Pero en esto, dicho as\u00ed, no hay l\u00f3gica alguna, pues no recibi\u00f3 la facultad de juzgar por ser hombre. Porque entonces, \u00bfqui\u00e9n puede prohibir que todos los hombres sean jueces? Pero como el Hijo de Dios es inefable, por tanto es juez. Y as\u00ed, cuando se lee: &#8220;porque es Hijo del hombre, no os maravill\u00e9is de esto&#8221;. Adem\u00e1s, como parec\u00eda que para los que o\u00edan estas cosas serv\u00eda de dificultad lo que se les explicaba porque no cre\u00edan que Jesucristo fuese m\u00e1s que un puro hombre y las cosas que se les dec\u00eda eran superiores a lo que alcanza la esfera humana y aun a la de los \u00e1ngeles, pues eran propias de s\u00f3lo Dios, queriendo deshacer esta duda dijo: &#8220;No os maravill\u00e9is de esto&#8221; porque es Hijo del hombre. Y a\u00f1ade la causa por qu\u00e9 no debe llamar la atenci\u00f3n, diciendo: &#8220;Porque viene la hora cuando todos los que est\u00e1n en los sepulcros oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios&#8221;. Y \u00bfpor qu\u00e9 no dijo: &#8216;No os maravill\u00e9is, porque es Hijo del hombre; y en efecto, es el mismo Hijo de Dios?&#8217; Y as\u00ed habl\u00f3 de la resurrecci\u00f3n -como explicando la acci\u00f3n que es propia de Dios-, dando a los oyentes motivo para discutir que era Dios e Hijo de Dios. En efecto, quienes confunden los argumentos, cuando discutiendo las partes demostraren claramente lo que se busca, en muchas ocasiones no llevan a la conclusi\u00f3n. Pero obteniendo mejor victoria, abandonan a aquel que contradice, para que se decida la cuesti\u00f3n en favor de ellos. Por tanto no habl\u00f3 del juicio el que recordaba la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, porque L\u00e1zaro no resucit\u00f3 para el juicio. Por esto sigue: &#8220;Y los que hicieron bien, ir\u00e1n a la resurrecci\u00f3n de vida: mas los que hicieron mal a resurrecci\u00f3n de juicio&#8221;. Y como antes hab\u00eda dicho: &#8220;El que oye mi palabra y cree en Aqu\u00e9l que me envi\u00f3, no viene a juicio&#8221;, para que no crea alguno que es bastante para salvarse el tener fe, a\u00f1adi\u00f3 aqu\u00ed sobre la vida diciendo: &#8220;Y los que hicieron bien&#8230; y los que hicieron mal&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">30. <\/span>Esto es, ver\u00e9is que no sucede nada extra\u00f1o ni diferente de lo que el Padre quiere que yo haga. &#8220;Pero as\u00ed como oigo, juzgo&#8221;, en lo cual no manifiesta otra cosa, sino que es imposible que El quiera algo que el Padre no quiera. Esto es, juzgo as\u00ed, como si fuera el mismo Padre quien juzgara.<\/p>\n<p>Manifiesta, por lo tanto, que la voluntad de su Padre no se diferencia de la suya, sino que es una misma la de los dos. Si decimos esto de su humanidad no se admiren, puesto que los jud\u00edos hasta ese momento lo consideraban un simple hombre. Y, por lo tanto, dijo que su juicio era justo, para que no hubiese nadie que se excusara diciendo: el que quiere establecer sus cosas propias, se hace sospechoso de que corrompe la justicia. Pero el que no se apoya en su propio testimonio, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 tener ocasi\u00f3n de juzgar cosas injustas?<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin\">San Agust\u00edn<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Super_Genesim_4_12\">Super Genesim, 4, 12<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"comentario\">17. <\/span>El misterio de este descanso ya lo demostr\u00f3 el mismo Jes\u00fas con su sepultura. Descans\u00f3 precisamente en el mismo d\u00eda de s\u00e1bado en el sepulcro, despu\u00e9s de haber concluido todas sus obras en el d\u00eda sexto, cuando dijo (Jn 19,30): &#8220;Todo est\u00e1 concluido&#8221;. \u00bfPor qu\u00e9 llama la atenci\u00f3n, pues, que Dios, queriendo tambi\u00e9n anunciar de este modo el d\u00eda en que Jes\u00fas hab\u00eda de estar en el sepulcro, descans\u00f3 de sus obras en un solo d\u00eda? Tambi\u00e9n puede entenderse que el Se\u00f1or descans\u00f3 de hacer toda clase de criaturas, porque ya en adelante no cre\u00f3 ning\u00fan g\u00e9nero nuevo. Adem\u00e1s sucede que en adelante y hasta nuestros tiempos y hasta el fin, hace toda clase de criaturas, pero de aquellas mismas clases que entonces fueron hechas. Por tanto, no concluy\u00f3 en el d\u00eda s\u00e9ptimo su poder para gobernar el cielo y la tierra y todo lo que hab\u00eda creado. De ser as\u00ed, todo se hubiera derrumbado en seguida, mas el poder del Creador es la causa por la que subsisten todas las criaturas, porque si en alguna \u00e9poca cesare de gobernar lo que hab\u00eda creado, tambi\u00e9n concluir\u00edan las clases de \u00e9stas, y toda naturaleza. Y as\u00ed como sucede que cuando alguno construye una casa no la abandona en cuanto la concluye, porque si \u00e9l deja de cuidarla se destruye, de la misma manera el mundo apenas puede subsistir un momento si Dios deja de gobernarle. Por esta raz\u00f3n dice el Se\u00f1or: &#8220;Mi Padre obra hasta ahora&#8221;, manifestando cierta continuaci\u00f3n de su obra, con la que contiene y gobierna toda criatura. Porque de otro modo podr\u00eda entenderse si dijera: y ahora obra, en lo cual no ser\u00eda necesario entender que se refer\u00eda a la continuaci\u00f3n de lo que hab\u00eda creado; pero, por otra parte, nos obliga a comprender esto cuando dice: &#8220;Hasta ahora&#8221;; esto es, desde aquel tiempo en que trabaj\u00f3, cuando hizo todas las cosas.<\/p>\n<h3><span id=\"In_Ioannem_tract_17-23\">In Ioannem, tract. 17-23<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"comentario\">17-18. <\/span>Y dijo a los jud\u00edos: \u00bfpor qu\u00e9 cre\u00e9is que no debo trabajar en s\u00e1bado? El d\u00eda s\u00e1bado se os mand\u00f3 que lo santificarais, para que en \u00e9l me prefiguraseis. Fijaos en las obras de Dios, por m\u00ed han sido hechas todas las cosas. El Padre ha hecho la luz, pero habl\u00f3 para que fuese hecha; y cuando habl\u00f3, obr\u00f3 por medio de su palabra, y su palabra soy Yo. Y si mi Padre obr\u00f3 cuando hizo el mundo, tambi\u00e9n sigue obrando hasta ahora, puesto que gobierna el mundo. Luego cuando lo hizo, lo hizo por m\u00ed; y por m\u00ed lo gobierna, cuando lo gobierna.<\/p>\n<p>No de cualquier manera, sino \u00bfc\u00f3mo se hace igual a Dios? porque todos decimos a Dios: &#8220;Padre nuestro que est\u00e1s en los cielos&#8221; (Mt 6,9); y leemos que los jud\u00edos dec\u00edan: &#8220;Siendo t\u00fa nuestro Padre&#8221; (Is 63,16). Por lo tanto, no se incomodar\u00edan porque Jes\u00fas llamaba a Dios su Padre, sino porque lo llamaba de un modo muy diferente de como lo llaman los hombres.<\/p>\n<p>Ve aqu\u00ed c\u00f3mo entienden los jud\u00edos lo que no comprendieron los arrianos. Porque los arrianos dicen que el Hijo no es igual al Padre, y de aqu\u00ed la herej\u00eda que combate a la Iglesia.<\/p>\n<p>Pero los jud\u00edos no comprendieron que Jes\u00fas era Hijo de Dios, sino que entendieron por las palabras de Jesucristo, que se presentaba como Hijo de Dios, puesto que se hac\u00eda igual a Dios. Y, como no lo conoc\u00edan, entend\u00edan que El se anunciaba como tal y por lo tanto dice: &#8220;Haci\u00e9ndose igual a Dios&#8221;. Pero no era El quien se hac\u00eda igual, sino que el Padre le hab\u00eda engendrado igual.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">19-20. <\/span>Algunos que se quieren tener por cristianos (los herejes arrianos), cuando dicen que el mismo Hijo de Dios que tom\u00f3 carne es menor que el Padre, ponen como fundamento de su calumnia estas palabras, y nos responden: ya veis que al ver Jes\u00fas que los jud\u00edos se alborotaban porque se hace igual a Dios Padre, a\u00f1adi\u00f3 estas palabras y demostr\u00f3 que El no era igual. Dicen adem\u00e1s: porque el que no puede hacer por s\u00ed nada si no lo viere hacer al Padre, es menor, y no igual; pero si Dios era el Verbo, y hay Dios mayor y Dios menor, entonces tendremos dos dioses, y no un solo Dios.<\/p>\n<p>Como diciendo: \u00bfpor qu\u00e9 os escandaliz\u00e1is cuando llamo a Dios mi Padre y cuando me hago igual a Dios? Yo soy igual a El, tanto que El me ha engendrado. Y soy tan igual, que El no es por m\u00ed, sino que yo soy por El, y para el Hijo tanto es el existir como el poder. Y por cuanto la esencia del Hijo le viene del Padre, as\u00ed tambi\u00e9n viene del Padre el poder del Hijo. Y como el Hijo no es por s\u00ed, no puede obrar por s\u00ed. En este concepto &#8220;el Hijo no puede hacer por s\u00ed cosa alguna, sino lo que viere hacer al Padre&#8221;, porque el ver del Hijo, le viene de ser engendrado por el Padre. No ha recibido del Padre distinta manera de ver ni otra esencia: todo lo que es, lo es por el Padre.<\/p>\n<p>Aquel paseo de la naturaleza humana sobre el mar, lo hac\u00eda el Padre por medio del Hijo. Porque cuando la carne andaba y la divinidad del Hijo gobernaba, el Padre no estaba ausente. Por eso el Hijo dice: &#8220;Permaneciendo el Padre en m\u00ed, El es quien hace las cosas&#8221;. Y como hab\u00eda dicho antes, &#8220;no puede el Hijo hacer cosa alguna por s\u00ed mismo&#8221;, para que no se entendiese que esto lo dec\u00eda en sentido natural y para que no se creyese que obraba s\u00f3lo como hombre, como si fueran dos artistas, uno maestro y otro disc\u00edpulo, como cuando sucede que el maestro hace una arca, y el disc\u00edpulo otra, prosiguiendo dice: &#8220;Porque todo lo que el Padre hiciere, lo hace tambi\u00e9n igualmente el Hijo&#8221; (Jn 14,10). Y no dice, todo lo que hace el Padre, el Hijo lo hace igual, sino unas mismas cosas. El Padre ha hecho el mundo, el Hijo ha hecho el mundo y el Esp\u00edritu Santo ha hecho el mundo. Si un solo Dios, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, y un solo mundo ha sido hecho por el Padre, por medio del Hijo y en el Esp\u00edritu Santo, es porque los tres hacen una misma cosa. A\u00f1ade tambi\u00e9n igualmente, para que no naciese otro nuevo error. Parece que el cuerpo hace lo mismo que el alma, pero no de la misma manera, porque el alma manda al cuerpo. El cuerpo es visible, el alma no lo es. Como sucede cuando un siervo hace algo que su amo le manda, as\u00ed sucede cuando el cuerpo y el alma hacen lo mismo. \u00bfPero acaso lo hacen del mismo modo? No as\u00ed el Padre y el Hijo, que hacen las mismas cosas, y las hacen del mismo modo; para que comprendamos que el Hijo hace las mismas cosas que el Padre y con el mismo poder. Pues el Hijo es igual al Padre.<\/p>\n<p>Y habiendo dicho que El hace las mismas cosas y del mismo modo que las hace el Padre, a\u00f1ade: &#8220;Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que El hace&#8221;. Y respecto de lo que El hab\u00eda dicho antes, que no hac\u00eda m\u00e1s que lo que ve\u00eda hacer al Padre, parece que debe entenderse en el sentido de que le muestra todo lo que hace. Pero la imaginaci\u00f3n humana se perturba otra vez. Porque dir\u00e1 alguno: el Padre obra aparte, para que el Hijo pueda ver lo que el Padre hace, como sucede cuando el art\u00edfice ense\u00f1a su propio arte a un hijo suyo y le dice c\u00f3mo lo hace para que \u00e9l pueda hacer lo que ve que hace el padre. Por tanto, \u00bfcuando el Padre hace alguna cosa no la hace el Hijo, para que \u00e9ste pueda ver lo que hace el Padre?<\/p>\n<p>Mas si tenemos presente y fijo en nuestra imaginaci\u00f3n que el Padre todo lo hace por medio del Hijo, claro est\u00e1 que le da a conocer todas las cosas antes de hacerlas. <\/p>\n<p>\u00bfY en d\u00f3nde demuestra el Padre al Hijo lo que hace, sino por medio del mismo Hijo, por quien lo hace? Pero si el Padre da ejemplo y el Hijo est\u00e1 atento respecto de c\u00f3mo obra la mano del Padre, \u00bfen qu\u00e9 consiste entonces la inseparabilidad de la Trinidad? <\/p>\n<p>Es que el Padre no demuestra al Hijo haciendo, sino que demostrando hace por el Hijo. Mas el Hijo ve al Padre que le demuestra antes que haga cosa alguna; y por medio de la demostraci\u00f3n del Padre, y por la presencia del Hijo, sucede todo lo que hace el Padre por medio del Hijo. Pero se dir\u00e1: yo manifiesto a mi hijo lo que quiero hacer, y \u00e9l lo hace, pero yo lo hago por medio de \u00e9l. Pero a\u00fan incurres en gran desemejanza, porque antes que hagas alguna cosa, das a conocer a tu hijo lo que quieres hacer para que, d\u00e1ndoselo a conocer antes que lo haga, haga lo que le has demostrado, pero por tu mediaci\u00f3n. Pero las palabras que t\u00fa has de decir a tu hijo, no son lo mismo que t\u00fa, ni son lo mismo que \u00e9l. Y en este concepto \u00bfcreemos que Dios Padre habla a su Hijo por medio de palabra de otro? Y siendo el Hijo la palabra del Padre, \u00bfhab\u00eda de hablar con palabras a la Palabra? \u00bfAcaso porque el Hijo es la gran Palabra hab\u00edan de mediar palabras de menor importancia entre el Padre y el Hijo? \u00bfPor ventura podr\u00eda decirse que alg\u00fan otro sonido, como alguna otra criatura temporal, habr\u00eda de salir de la boca del Padre y habr\u00eda de herir el o\u00eddo del Hijo? Prescindamos de todo lo corporal y comprendamos que todo es simplicidad, si obras sin doblez. Y poco despu\u00e9s, si no puedes comprender lo que es Dios, comprende lo que no es Dios. Mucho aprovechar\u00e1s, si no juzgas respecto de Dios otra cosa distinta de lo que El es. Y adem\u00e1s considera en tu mente lo que yo quiero decir, respecto de lo que veo en ella: la memoria y el pensamiento. La memoria propone a tu pensamiento la ciudad de Cartago, y lo que estaba en la memoria antes que dirigieses tu mente a ella, se lo muestra a la atenci\u00f3n de tu pensamiento cuando se vuelve hacia ella. Entonces la memoria hace una demostraci\u00f3n y se produce una visi\u00f3n en el pensamiento, sin que medien palabras ni se reciba ninguna sensaci\u00f3n corporal. Y sin embargo, todo lo que tenemos en la memoria lo hemos recibido de fuera. El Padre no ha recibido de fuera lo que da a conocer al Hijo. Todo lo hace dentro de S\u00ed mismo, y no habr\u00eda ninguna de las criaturas fuera de El si el Padre no hubiese hecho esto por el Hijo. Mas el Padre hace todo esto dando a conocer que lo hace por medio del Hijo que lo ve. As\u00ed, pues, demostrando el Padre, engendra la visi\u00f3n del Hijo del mismo modo que el Padre engendra al Hijo. Pues la demostraci\u00f3n engendra la visi\u00f3n y la visi\u00f3n no engendra la demostraci\u00f3n. Si pudi\u00e9ramos conocer m\u00e1s perfectamente, acaso encontrar\u00edamos que no es diferente el Padre de su misma demostraci\u00f3n, ni otra cosa el Hijo que el acto de verle.<\/p>\n<p>Ver al Padre es para Aqu\u00e9l el ser Hijo. Por tanto, as\u00ed el Padre demuestra al Hijo todo lo que hace para que el Hijo vea todas las cosas, como procediendo del Padre. Pues viendo ha sido generado y por El es aquel ver del que es aquel ser, tanto el ser generado como el permanecer.<\/p>\n<p>Pero he aqu\u00ed que Aqu\u00e9l que hemos llamado coeterno con el Padre, que ve al Padre y que existe vi\u00e9ndole, vuelve a nombrarnos los tiempos. Porque sigue: &#8220;Y mayores obras que \u00e9stas le mostrar\u00e1&#8221;. Por tanto, si las mostrar\u00e1 -esto es, si se las ha de mostrar-, es que a\u00fan no se las ha mostrado, y se las mostrar\u00e1 al Hijo entonces, cuando las muestre a los dem\u00e1s. Sigue, pues: &#8220;De manera que os maravill\u00e9is vosotros&#8221;. Y es dif\u00edcil ver esto: de qu\u00e9 modo el Padre, siendo eterno, muestre al Hijo coeterno, en algunas ocasiones y de un modo temporal, para que conozca todas las cosas que hay en el Padre. Y que estas cosas sean de la mayor importancia, se comprende f\u00e1cilmente por lo que a\u00f1ade: &#8220;Porque as\u00ed como el Padre resucita a los muertos&#8221;, etc. Es de mayor importancia resucitar muertos que curar enfermos. Pero el que poco antes hablaba como Dios, empez\u00f3 a hablar como hombre. Porque demostr\u00f3 como cosa propia de un hombre que vive en el tiempo que hay obras de mayor importancia, como es la resurrecci\u00f3n de los cuerpos. Porque los cuerpos resucitar\u00e1n por gracia temporal de la humanidad del Hijo de Dios, pero las almas se levantar\u00e1n en virtud de la esencia eterna de Dios. El alma es hecha feliz por participaci\u00f3n de Dios. El alma enferma no es hecha feliz por participaci\u00f3n de un alma santa, y tampoco una alma santa por participaci\u00f3n de un \u00e1ngel. Porque del mismo modo que el alma -que es inferior a Dios- da vida a todo lo que a ella es inferior -esto es, el cuerpo-, as\u00ed no vivifica y hace feliz al alma sino aquello que es superior a ella misma -esto es, Dios-. Por esto se ha dicho antes que &#8220;el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que El hace&#8221;. En efecto, el Padre da a conocer al Hijo que las almas ser\u00e1n resucitadas, pues son resucitadas por el Padre y el Hijo, y no pueden vivir si Dios no es su vida. Y esto nos lo ha de demostrar el Padre y no el Hijo. Y por esto a\u00f1ade: &#8220;De manera que os maravill\u00e9is&#8221;. En lo que dio a conocer lo que quiso decir: &#8220;Y mayores obras que \u00e9stas le mostrar\u00e1&#8221;. \u00bfY por qu\u00e9 no dijo, os demostrar\u00e1, sino al Hijo? Porque nosotros somos miembros del Hijo, y El conoce en cierto sentido por medio de sus miembros, como tambi\u00e9n padece en nosotros. Y as\u00ed como dijo: &#8220;Que lo que disteis a uno de estos mis peque\u00f1uelos, lo disteis a m\u00ed&#8221; (Mt 25,40), as\u00ed, cuando fuese preguntado por nosotros: \u00bfCu\u00e1ndo ense\u00f1ar\u00e1s, puesto que t\u00fa ense\u00f1as todas las cosas? responder\u00e1: cuando aprende uno de estos mis peque\u00f1uelos, yo aprendo.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">21-23. <\/span>Como hab\u00eda dicho que el Padre dar\u00eda a conocer al Hijo acciones mayores que \u00e9stas, explica a continuaci\u00f3n cu\u00e1les son, y dijo: &#8220;Porque as\u00ed como el Padre resucita a los muertos&#8221;, etc. y en realidad que esto es mucho mayor, porque es mucho m\u00e1s dif\u00edcil que resucite un muerto, a que un enfermo sane. Y adem\u00e1s, no entendamos esto en el sentido de que creamos que unos han de ser resucitados por el Padre y otros por el Hijo, sino que debemos creer que los mismos que el Padre resucita y vivifica, son los que el Hijo vivifica y resucita. Y para que no haya quien diga que el Padre resucita a los muertos por medio del Hijo, Aqu\u00e9l como poderoso, y Este como utilizando el poder ajeno -como cuando un siervo hace algo-, dio a conocer el poder del Hijo diciendo: &#8220;As\u00ed el Hijo da vida a los que quiere&#8221;. Ved aqu\u00ed, no s\u00f3lo el poder del Hijo, sino tambi\u00e9n su propia voluntad. Es, pues, la misma la potestad y la voluntad del Padre y del Hijo. Porque el Padre no quiere otra cosa distinta de la que quiere el Hijo, y as\u00ed como los dos tienen una misma esencia, as\u00ed tienen una misma voluntad.<\/p>\n<p>\u00bfPero qui\u00e9nes son estos muertos a quienes el Padre y el Hijo vivifican? Quiere darnos a conocer la resurrecci\u00f3n de los muertos que todos esperamos y no aqu\u00e9lla que han tenido algunos para que creyesen los dem\u00e1s. Porque resucit\u00f3 L\u00e1zaro que hab\u00eda de morir otra vez. Nosotros resucitaremos y venceremos para siempre con Jesucristo. Y para que cuando dijo &#8220;como el Padre resucita a los muertos y les da vida&#8221;, no entendi\u00e9ramos que era aquella resurrecci\u00f3n de muertos que hizo por medio de un milagro, aunque no resucitaban para la vida eterna, dice a continuaci\u00f3n: &#8220;Y el Padre no juzga a ninguno&#8221;, etc., para dar a conocer que hablaba de aquella resurrecci\u00f3n de los muertos que habr\u00e1 de tener lugar en el d\u00eda del juicio. Se ha dicho respecto de la resurrecci\u00f3n de las almas: &#8220;Porque as\u00ed como el Padre resucita a los muertos&#8221;, etc. As\u00ed habla de la resurrecci\u00f3n de los cuerpos, como cuando dice: &#8220;Y el Padre no juzga a ninguno&#8221;, etc., porque la resurrecci\u00f3n de las almas se verifica por la esencia eterna del Padre y del Hijo. Y por lo tanto, esto lo hacen a la vez el Padre y el Hijo. Mas la resurrecci\u00f3n de los cuerpos se verifica por la gracia de la humanidad de Jesucristo, que no es coeterna con el Padre. Y v\u00e9ase como el Verbo de Cristo lleva a nuestra imaginaci\u00f3n aqu\u00ed y all\u00e1, y no la deja descansar en ninguna cosa material para que as\u00ed, agit\u00e1ndola, pueda ejercitarla, ejercit\u00e1ndola la limpie, y limpi\u00e1ndola la haga capaz y llene El a los que son capaces. Y poco antes, cuando dec\u00eda: &#8220;Que el Padre demuestra al Hijo todo lo que hace&#8221;, ve\u00eda yo al Padre c\u00f3mo obraba, y al Hijo c\u00f3mo esperaba. Pero ahora veo al hijo c\u00f3mo obra, y al Padre c\u00f3mo descansa (In Ioannem tract., 21).<\/p>\n<p>Y en verdad que antes el Hijo aparec\u00eda como un siervo y el Padre era honrado como Dios, pero despu\u00e9s aparecer\u00e1 el Hijo igual al Padre con el fin de que todos honren al Hijo como honran al Padre. \u00bfY qu\u00e9 dir\u00edamos si se encuentran algunos que honren al Padre y no al Hijo? Mas esto no puede suceder. Por esto sigue: &#8220;Quien no honra al Hijo, tampoco honra al Padre que le envi\u00f3&#8221;. Una cosa es cuando se nos presenta Dios porque es Dios y otra cuando se nos presenta Dios porque es Padre. Cuando se nos presenta porque es Dios, se nos presenta como Padre y se nos presenta como omnipotente, y entonces se nos presenta como un esp\u00edritu sumo, eterno, invisible e inmutable. Mas cuando se nos presenta porque es Padre no lo hace con otro fin que con el de presentarnos al Hijo, porque no puede llamarse padre el que no tiene hijo. Pero si alguna vez honramos al Padre como mayor y al Hijo como menor, entonces no se honra al Padre, porque se cree que el Hijo es menor. Y si alguno admite esto, tendr\u00eda que admitir que el Padre, o no quiso engendrar a un Hijo igual a S\u00ed mismo, o no pudo. Si no quiso, tuvo envidia; y si no pudo, le falt\u00f3 poder.<\/p>\n<p>Cuando dice: &#8220;Para que todos honren al Hijo, como honran al Padre&#8221;, se refiri\u00f3 a la resurrecci\u00f3n de las almas, que llevan a cabo tanto el Hijo como el Padre. Pero a\u00f1ade acerca de la resurrecci\u00f3n de los cuerpos: &#8220;El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envi\u00f3&#8221;. No dijo &#8220;del mismo modo&#8221;, pues es honrado Cristo hombre, pero no como Padre Dios.<\/p>\n<p>Mas dir\u00e1 alguno: fue enviado el Hijo, luego es mayor el Padre que le envi\u00f3. Prescindamos de la carne, oigamos que dice misi\u00f3n y no separaci\u00f3n. Las cosas humanas enga\u00f1an a los hombres, las divinas los purifican. Aun en las mismas cosas humanas sucede muchas veces que dan testimonio contra s\u00ed mismas. As\u00ed, cuando alguno quiere pedir una mujer y no puede hacerlo por s\u00ed, env\u00eda un amigo de mayor importancia que la pida. Y sin embargo, observa qu\u00e9 distinto es en otros asuntos humanos. \u00bfAcaso el hombre va con aqu\u00e9l a quien env\u00eda? Pero el Padre que envi\u00f3 al Hijo no se separ\u00f3 de El, porque dice: &#8220;No estoy solo, porque el Padre est\u00e1 conmigo&#8221; (Jn 16,32).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">24. <\/span>Alguna vez sucede que la vida eterna consiste en o\u00edr y creer, y mucho m\u00e1s en comprender. Pero la escalera de la santidad es la fe, y el fruto de la fe el entendimiento. Y no dijo: el que cree en m\u00ed, sino: el que cree en Aqu\u00e9l que me envi\u00f3. \u00bfPor qu\u00e9 escuchas tu palabra y le crees a otro? \u00bfQu\u00e9 quiso decir sino que su Palabra estaba en El? \u00bfY qu\u00e9 quiere decir: oye a mi palabra, sino que me oye a m\u00ed? \u00bfY qu\u00e9 quiere decir: y cree en Aqu\u00e9l que me envi\u00f3? Porque el que en El cree, cree en su palabra, mas cuando se cree en su palabra, se cree en El, porque el Hijo es la Palabra del Padre.<\/p>\n<p>\u00bfPero qui\u00e9n ser\u00eda \u00e9ste? Sin duda ser\u00eda alguno mejor que el ap\u00f3stol San Pablo, que dice (Rom 14; 2Cor 5,10): &#8220;Conviene que todos nosotros nos presentemos ante el tribunal de Jesucristo&#8221;. Alguna vez sucede que el juicio se llama sentencia, pero otras veces el juicio significa elecci\u00f3n. Por lo tanto, en el segundo sentido es como conviene que todos nosotros nos presentemos ante el tribunal de Jesucristo. Pero aqu\u00ed habla el Se\u00f1or del juicio de condenaci\u00f3n. Dice que no viene a juicio, esto es no viene a condenar. Prosigue: &#8220;Mas pas\u00f3 de muerte a vida&#8221;. No pasa ahora, sino que ya pas\u00f3 de la muerte de la infidelidad a la vida de la fe, y de la muerte de la iniquidad a la vida de justicia. O de otro modo, para que no creyeses que no habr\u00edas de morir seg\u00fan la carne, sino que sepas que habr\u00e1s de pagar con la muerte que debes, seg\u00fan el castigo impuesto a Ad\u00e1n. Refiri\u00e9ndose a \u00e9sta, en la que todos incurrimos, dijo (G\u00e9n 2,17): &#8220;Morir\u00e1s de muerte&#8221;, y no podr\u00e1s escapar de la divina sentencia. Pero debes comprender que, cuando hayas pagado el tributo a la muerte del hombre antiguo, entrar\u00e1s en la vida del hombre nuevo y as\u00ed pasar\u00e1s de la muerte a la vida. \u00bfA qu\u00e9 vida? A la vida eterna. Porque resucitar\u00e1n despu\u00e9s que haya concluido este mundo los que hubieren muerto, y pasar\u00e1n a la vida eterna. Y adem\u00e1s, esta vida ni aun debe llamarse vida, porque no es verdadera vida m\u00e1s que la vida eterna.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">25-26. <\/span>Podr\u00eda decir alguno: si el Padre da vida al que cree en El, \u00bfde qu\u00e9 sirves t\u00fa? \u00bfNo das vida? Pero s\u00e9pase que el Hijo da vida a los que quiere. Por esto dice: &#8220;En verdad, en verdad os digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios y los que la oyeren, vivir\u00e1n&#8221;.<\/p>\n<p>Y para que no se crea que al decir &#8220;pas\u00f3 de la muerte a la vida&#8221; entendamos esto respecto de la resurrecci\u00f3n final, y queriendo manifestar c\u00f3mo pasa el que cree, a\u00f1adi\u00f3: &#8220;En verdad, en verdad os digo: que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivir\u00e1n&#8221;. No dijo que viven y oyen, sino que resucitar\u00e1n cuando oigan. \u00bfY qu\u00e9 quiere decir que oir\u00e1n, sino que obedecer\u00e1n? Porque los que creen y obran seg\u00fan la verdadera fe viven y no est\u00e1n muertos, mas los que o no creen, o creen viviendo mal, no teniendo caridad, m\u00e1s bien deben considerarse como muertos. Y sin embargo, aun se trata ahora de esta \u00e9poca, que es la misma que habr\u00e1 de durar hasta el fin del mundo, como dice San Juan: &#8220;Esta es la hora nov\u00edsima&#8221; (Jn 1,2-18).<\/p>\n<p>Mas preguntar\u00e1 alguno: \u00bftiene el Hijo vida, de la que vivan los que creen? La tiene. Oye lo que dice El mismo: &#8220;Porque as\u00ed como el Padre tiene vida en s\u00ed mismo, as\u00ed tambi\u00e9n dio al Hijo tener vida en s\u00ed mismo&#8221;. Por lo que su vivir es suyo propio, no lo toma de otro. No es ajeno, no es prestado, como el que participa de la vida, que no es otra cosa m\u00e1s que El mismo; sino que tiene vida en s\u00ed, y El es esa misma vida. Mucho m\u00e1s adelante: \u00bfqu\u00e9 es tu alma, no la ten\u00edas muerta? Oye al Padre por medio del Hijo: lev\u00e1ntate para que recibas vida en El, la cual no tienes en ti. El Padre es por lo tanto quien te vivifica. El Hijo tambi\u00e9n te vivifica porque tiene vida en s\u00ed mismo, y \u00e9sta es la primera resurrecci\u00f3n. Y otra vez m\u00e1s adelante: &#8220;Mas esta vida que tienen el Padre y el Hijo, pertenece a tu alma; porque el cuerpo no conoce aquella vida de sabidur\u00eda, sino el alma racional&#8221;.<\/p>\n<p>Luego, cuando se dice: &#8220;Dio al Hijo&#8221;, es lo mismo que si se dijese engendr\u00f3 al Hijo, porque dio engendrando. Y as\u00ed como le concedi\u00f3 el que existiese, as\u00ed le concedi\u00f3 que fuese vida en s\u00ed mismo, para que no la necesitase de ninguna otra parte, sino que El mismo fuese la plenitud de la vida de donde pudiesen vivir los que creyesen mientras vivieren. \u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre Aqu\u00e9l que la dio y Aqu\u00e9l que la recibi\u00f3?<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">27-29. <\/span>Como el Verbo estaba en Dios desde el principio, recibi\u00f3 de Dios el tener vida en s\u00ed mismo, pero como el Verbo se hizo carne, tom\u00e1ndola de la Virgen Mar\u00eda, una vez hecho hombre era tambi\u00e9n Hijo del hombre. Y como era Hijo del hombre recibi\u00f3 poder de juzgar, lo cual se verificar\u00e1 al fin del mundo. Dios, por tanto, resucita las almas por medio de Jesucristo, Hijo de Dios, y resucita a los cuerpos por medio del mismo, en cuanto es Hijo del hombre. Por esto a\u00f1ade: &#8220;Porque es Hijo del hombre&#8221;, pues en cuanto Hijo de Dios, siempre la ha tenido.<\/p>\n<p>Y todos aqu\u00e9llos que fundaron alguna secta o religi\u00f3n falsa, no podr\u00e1n negar la resurrecci\u00f3n de las almas (en virtud de la que ser\u00e1n mejores, o de malas se convertir\u00e1n en buenas), aunque muchos hayan negado la resurrecci\u00f3n de la carne. Y si t\u00fa, Se\u00f1or Jes\u00fas, no nos lo hubieres ense\u00f1ado, \u00bfqu\u00e9 raz\u00f3n presentar\u00edamos a los que la impugnan? Para demostrarla a\u00f1adi\u00f3: &#8220;No os maravill\u00e9is de esto&#8221;. Esto es, de que haya dado potestad al Hijo del hombre para que juzgue: &#8220;Porque viene la hora&#8221;, etc.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s evidente? Los cuerpos est\u00e1n en los sepulcros, pero no las almas. Tambi\u00e9n antes cuando dijo: &#8220;Viene la hora&#8221;, y cuando a\u00f1ade &#8220;y ahora es&#8221;, dijo a continuaci\u00f3n: &#8220;Cuando los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios&#8221;. No dijo todos los muertos. Quiso referirse \u00fanicamente a los muertos malvados, porque no todos los inicuos obedecen al Evangelio. Mas al fin, todos los que est\u00e1n en los sepulcros oir\u00e1n su voz y saldr\u00e1n. No quiso decir: y vivir\u00e1n, como hab\u00eda dicho antes cuando quiso que se comprendiera la vida eterna y bienaventurada, la cual no podr\u00e1n alcanzar todos los que salen de los sepulcros. Has recibido, en verdad, el poder de juzgar porque eres Hijo del hombre. Resucitar\u00e1n los cuerpos; sobre el mismo juicio di algo y escucha esto: &#8220;Y los que hicieron bien, ir\u00e1n a la resurrecci\u00f3n de la vida&#8221;, esto es, a vivir con los \u00e1ngeles del Se\u00f1or, &#8220;mas los que hicieron mal, a resurrecci\u00f3n de juicio&#8221;. Aqu\u00ed se dice juicio en lugar de pena.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">30. <\/span>Deber\u00edamos decir a Jesucristo: t\u00fa juzgar\u00e1s, pero el Padre no, \u00bfpero juzgar\u00e1s seg\u00fan el Padre? Y a esto contesta: &#8220;No puedo yo de m\u00ed mismo hacer cosa alguna&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Y cuando se trataba de la resurrecci\u00f3n de las almas, no dec\u00eda: oigo, sino: veo. Y ahora dice: oigo, como la voz del Padre que manda. Por lo tanto, habla como hombre, en lo que el Padre es mayor.<\/p>\n<p>Yo no busco mi propia voluntad (esto es, la del Hijo del hombre) que se oponga a la voluntad de Dios. Porque los hombres hacen su propia voluntad y no la de Dios, cuando hacen lo que quieren y no lo que Dios manda. Mas cuando hacen lo que quieren con el fin de cumplir la voluntad de Dios, no hacen su voluntad propia. Por esto dice: &#8220;No busco mi voluntad&#8221;. Porque Jesucristo no es por s\u00ed mismo, sino por su Padre.<\/p>\n<p>El \u00fanico Hijo dice: &#8220;No busco mi voluntad&#8221;; pero los hombres hacen su propia voluntad. Hagamos, pues, la voluntad del Padre, de Cristo y del Esp\u00edritu Santo, porque la voluntad de \u00e9stos es una sola, como uno solo es el poder y una sola es la majestad.<\/p>\n<h3><span id=\"De_Trinitate\">De Trinitate<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"comentario\">19-20. <\/span>Por tanto, si acept\u00e1ramos lo que se ha dicho, en sentido de que el Hijo es menor en la forma tomada de la criatura, deber\u00edamos aceptar como consecuencia que el Padre primero hubiera andado sobre las aguas y que hubiera hecho todo lo dem\u00e1s que hizo el Hijo entre los hombres mientras que vivi\u00f3 en carne mortal, para que el Hijo pudiera hacerlo. Pero \u00bfqui\u00e9n en su sano juicio puede admitir este absurdo? (De Trin 2, 1).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">21-23. <\/span>Y no porque dice: &#8220;Mas todo el juicio ha dado al Hijo&#8221;, se ha de entender como se ha dicho en aquella frase: as\u00ed concedi\u00f3 al Hijo el que tuviese vida en s\u00ed mismo, para significar de este modo, que lo hab\u00eda engendrado. Y si as\u00ed se entendiese, no se dir\u00eda que el Padre no juzga a ninguno. Seg\u00fan esto, pues, porque el Padre ha engendrado al Hijo, juzga con El. Y en virtud de esto se ha dicho que en el d\u00eda del juicio no aparecer\u00e1 con la forma de Dios sino con la del Hijo del hombre, no porque no juzgar\u00e1 el que ha dado al Hijo el poder de juzgar, sino porque el Hijo dice respecto de El: &#8220;Hay quien examine y juzgue&#8221; (Jn 8,50). Y as\u00ed se ha dicho que el Padre no juzga a ninguno, como si se dijese que ninguno ver\u00e1 al Padre en el d\u00eda del juicio, pero todos ver\u00e1n al Hijo. Porque es Hijo del hombre para que pueda ser visto por los malvados, para que ellos comprendan entonces a qui\u00e9n ofendieron (Zac 21,10) (De Trin., 1, 13).<\/p>\n<p>No porque el Hijo ha nacido del Padre se dice que el Hijo ha sido enviado, sino porque apareci\u00f3 en el mundo, habi\u00e9ndose hecho carne el Verbo. Por esto dice: &#8220;Sal\u00ed del Padre, y vine a este mundo&#8221; (Jn 16,28). O tambi\u00e9n cuando la mente percibe en el tiempo su asistencia, como est\u00e1 escrito: &#8220;Env\u00edala del trono de tu grandeza, para que est\u00e9 conmigo y trabaje conmigo&#8221; (Sab 9,10) (De Trin., 4, 21).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">25-26. <\/span>Se entiende, pues, que el Padre dio la vida al Hijo cuando ya exist\u00eda, no sin vida. Porque como lo engendr\u00f3 en la eternidad, la vida que el Padre dio al Hijo engendr\u00e1ndole, es coeterna con la vida de Aqu\u00e9l que la dio (De Trin., 15, 27).<\/p>\n<h3><span id=\"De_verb_Dom_serm_64\">De verb. Dom. serm., 64<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"comentario\">24. <\/span>Vemos, pues, que los hombres amantes de la vida presente, temporal y pasajera, se afanan tanto por ella que cuando llegan a temer la proximidad de la muerte hacen todo lo que pueden, no para escapar de ella, sino para dilatarla en lo posible. Por lo tanto, si se procura con tanto empe\u00f1o, con tanto trabajo y con tanto esfuerzo el vivir aqu\u00ed un poco m\u00e1s, \u00bfcu\u00e1nto debe hacerse por vivir eternamente? Y si se llaman prudentes aqu\u00e9llos que hacen los mayores esfuerzos por dilatar la muerte y por vivir unos pocos d\u00edas m\u00e1s, \u00a1qu\u00e9 necios son aqu\u00e9llos que viven de tal modo que pierden el d\u00eda eterno!.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">25-26. <\/span>Cuando los muertos (esto es, los infieles) oigan la voz del Hijo de Dios (esto es, el Evangelio), los que la oigan (esto es, los que la obedecieron) vivir\u00e1n (esto es, se justificar\u00e1n y ya no ser\u00e1n infieles) (De verb. Dom. serm., 64).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">27-29. <\/span>Mas a juzgar vendr\u00e1 con forma humana, y juzgar\u00e1 aquella forma que fue juzgada. Se sentar\u00e1 como juez el que fue sometido a un juez. Condenar\u00e1 a los verdaderos reos el que falsamente fue considerado como reo, y ser\u00e1 muy justo para que los que han de ser juzgados conozcan la justicia, porque ser\u00e1n juzgados los buenos y los malos. Faltaba que en el juicio apareciese en la forma de siervo para los buenos y para los malos, y que la forma de Dios la guardase \u00fanicamente para los buenos. Por tanto, bienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios.<\/p>\n<h3><span id=\"Sermon_contra_Arian\">Serm\u00f3n contra Arian<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"comentario\">19-20. <\/span>Y esto no es propio del que es mudable, sino del que permanece en cuanto que ha nacido del Padre; y es tan conveniente que el Omnipotente no pueda cambiar, como lo es que el Omnipotente no pueda morir. El Hijo podr\u00eda hacer lo que no viese que el Padre hac\u00eda, si pudiese hacer lo que el Padre no hace por medio del Hijo, esto es, si pudiese pecar; pero ello no convendr\u00eda a aquella naturaleza invariablemente buena, que ha sido engendrada por el Padre. Mas esto de que no puede, no debe entenderse de que no pueda por defecto, sino por potencia (cap. 14).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">30. <\/span>Dice el Hijo, &#8220;como oigo, juzgo&#8221;, ya seg\u00fan la humana sumisi\u00f3n, porque es Hijo del hombre, y ya seg\u00fan aquella naturaleza simple e inmutable que existe de tal modo en el Hijo y que le viene del Padre, en cuya naturaleza el o\u00edr, el ver y el existir no es diferente de aquel de quien ha recibido la esencia. Y as\u00ed como oye juzga, porque as\u00ed como el Verbo fue engendrado para que el mismo Verbo sea la verdad, as\u00ed juzga seg\u00fan la verdad. &#8220;Y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad&#8221;, etc. Y diciendo esto, quiso llamar nuestra atenci\u00f3n sobre todo hombre que, buscando el cumplimiento de su voluntad (y no la de Aqu\u00e9l por quien ha sido hecho), no juzg\u00f3 rectamente de s\u00ed mismo, pero fue hecho juicio recto acerca de \u00e9l. Porque \u00e9ste, haciendo su voluntad (y no la de Dios), crey\u00f3 que no habr\u00eda de morir, pero este juicio suyo no fue justo. Finalmente, la hizo y muri\u00f3, porque el juicio de Dios es justo, juicio que realiza el Hijo de Dios, no buscando su propia voluntad, puesto que tambi\u00e9n es Hijo del hombre. No porque carezca de voluntad cuando juzga, sino porque su voluntad no es de tal manera propia, que sea ajena de la voluntad del Padre (cap. 13).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Hilario_De_Trin_1_7\">San Hilario De Trin 1, 7<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">17-18. <\/span>Esta exposici\u00f3n nos manifiesta la causa que tiene el Evangelista para demostrar por qu\u00e9 los jud\u00edos quer\u00edan matar al Se\u00f1or.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">19-20. <\/span>Respecto de la violaci\u00f3n del s\u00e1bado que se le imputaba, hab\u00eda dicho: &#8220;Mi Padre obra hasta ahora, y yo obro&#8221; (Jn 5,17). Y esto lo dijo con el fin de que se entendiese que lo hac\u00eda autorizado por su ejemplo, dando a entender que lo que El hac\u00eda deb\u00eda considerarse como obra de su Padre, porque lo que obraba el Padre lo obraba por su mediaci\u00f3n. Y adem\u00e1s, en contra de la envidia que podr\u00eda surgir, porque se hac\u00eda igual a Dios usurpando el nombre del Padre, respondi\u00f3 queriendo confirmar su nacimiento y el poder de su naturaleza. Por esto sigue: &#8220;Y as\u00ed Jes\u00fas les dijo: en verdad, en verdad os digo, que el Hijo no puede hacer por s\u00ed cosa alguna&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Y para que esta igualdad no le quitase lo que le correspond\u00eda por haber nacido, que es el nombre de Hijo, dice que el Hijo nada puede hacer por s\u00ed.<\/p>\n<p>Para que permaneciera intacto el sentido de nuestra confesi\u00f3n salvadora del Padre y del Hijo, muestra la naturaleza que le corresponde por el origen de su nacimiento, en virtud de la cual, no recibe el poder de obrar por el aumento de fuerzas que se le conceden para cada acto, sino que lo ha adquirido de antemano en virtud del conocimiento. Y no lo ha adquirido de ning\u00fan modelo de una obra material, como si el Padre hiciera algo previamente para que el Hijo lo pudiera hacer despu\u00e9s, sino que el Hijo ha nacido del Padre, consciente de que en s\u00ed mismo tiene la fuerza y naturaleza del Padre. El da testimonio de que el Hijo nada puede hacer por s\u00ed mismo, m\u00e1s que lo que ha visto hacer al Padre.<\/p>\n<p>Dijo todas las cosas y lo mismo, para manifestar el poder de su naturaleza. Hay, por tanto, igual naturaleza cuando de la misma naturaleza es el poder. Sin embargo, cuando se hacen las mismas cosas por medio del Hijo, la semejanza de las acciones no admite la identidad de quien las ejecuta. Ah\u00ed est\u00e1 la comprensi\u00f3n de la verdadera generaci\u00f3n y el misterio perfecto de nuestra fe, que confiesa en la unidad de la naturaleza divina la verdad de una sola e igual divinidad en el Padre y en el Hijo. Con este modo de hablar las cosas hechas de modo semejante dan testimonio de la generaci\u00f3n, y los mismos hechos, de la naturaleza.<\/p>\n<p>Por tanto, no debemos afirmar que el Unig\u00e9nito Dios necesita la doctrina de la demostraci\u00f3n, porque la demostraci\u00f3n de sus obras no nos proporciona otra cosa que la fe en su generaci\u00f3n, para que creamos al Hijo que subsiste por el Padre, que tambi\u00e9n subsiste.<\/p>\n<p>Y no dijo esto sin cuidado, no fuera que la representaci\u00f3n de una naturaleza diferente produjera alguna ambig\u00fcedad con motivo de lo que hab\u00eda dicho. Dice que las obras del Padre le han sido mostradas al Hijo, pero no que se le haya dado el poder de la naturaleza divina con el fin de que las pudiera hacer; as\u00ed se ense\u00f1a que la demostraci\u00f3n de las obras pertenece a la esencia misma del que es engendrado, pues a El es innato, por el amor del Padre, el conocimiento de las obras que Este quiere que se realicen por medio del Hijo.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">21-23. <\/span>El acto de querer pertenece a la libertad de la naturaleza, que permanece con la voluntad de su libre albedr\u00edo para -en libertad- obtener la felicidad de la perfecta virtud.<\/p>\n<p>Y hab\u00eda dicho: &#8220;Y el Hijo da vida a los que quiere&#8221;, no para que creyesen que no ten\u00eda esta potestad en s\u00ed, en virtud de la naturaleza en que hab\u00eda nacido, sino que la ten\u00eda en virtud del poder que no ten\u00eda principio, a\u00f1adi\u00f3 a continuaci\u00f3n: &#8220;Y el Padre no juzga&#8221;, etc. Y en el mismo hecho de que se le ha concedido todo el poder de juzgar, se da a conocer su naturaleza y su origen, porque el tener todas las cosas es propio \u00fanicamente de la naturaleza indivisa con el Padre. De origen no puede tener cosa alguna si no le ha sido dada.<\/p>\n<p>Se le ha concedido todo el juicio, porque da vida a los que quiere. Y no puede pensarse que el poder de juzgar se le haya quitado al Padre, porque El no es quien no juzga, aun cuando el juicio del Hijo proviene del juicio del Padre. Todo el poder de juzgar lo ha recibido del Padre, pero la causa de hab\u00e9rselo concedido no est\u00e1 oculta, porque sigue: &#8220;Para que todos honren al Hijo como honran al Padre&#8221;.<\/p>\n<p>Todo se ha cerrado contra el ingenio de la furiosa herej\u00eda. Es Hijo, porque nada hace por s\u00ed mismo. Y es Dios, porque todo lo que hace el Padre lo hace El. Son una sola cosa, porque est\u00e1n igualados en el honor. No es el Padre, porque fue enviado.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">25-26. <\/span>Encerrados los herejes en los testimonios de las Sagradas Escrituras, conceden tan s\u00f3lo que el Hijo sea igual al Padre \u00fanicamente en el poder, pero no en la naturaleza; no comprendiendo que la semejanza en el poder procede de la semejanza de la naturaleza. Y nunca sucede que la naturaleza inferior se una con otra naturaleza superior m\u00e1s poderosa que ella. Mas no puede negarse que el Hijo de Dios pueda hacer lo mismo que hace el Padre, porque El mismo ha dicho que lo mismo que hace el Padre esto hace el Hijo. Y a la igualdad del poder sucede la igualdad de la naturaleza, cuando dijo: &#8220;Porque as\u00ed como el Padre tiene vida en s\u00ed mismo, as\u00ed tambi\u00e9n dio al Hijo tener vida en s\u00ed mismo&#8221;. El significado de la naturaleza y la esencia est\u00e1 en la vida, que as\u00ed como se tiene, as\u00ed se ense\u00f1a que es dada para tenerla. Y que hay vida en uno y otro, lo demuestra la esencia de uno y de otro. Y la vida que se engendra como vida -esto es, la esencia que nace de la esencia-, mientras no nace de un modo diferente -esto es, cuando nace una vida de lo que es vida-, tiene en s\u00ed la naturaleza identidad de origen (De synodis defin. 6).<\/p>\n<p>Porque ha nacido del viviente como viviente es que se produce el efecto del nacimiento sin novedad en la naturaleza. Pues no es algo nuevo lo que se engendra del que vive como vivo, porque la vida no se suscita de la nada para que se d\u00e9 el nacimiento, y la vida que recibe de la vida su nacimiento ha de vivir necesariamente en el viviente y ha de tener en s\u00ed como vivo al viviente, a causa de la unidad de naturaleza y del misterio de su nacimiento inefable y perfecto. Y ciertamente la fragilidad de la naturaleza humana se forma con elementos distintos y se mantiene unida para vivir con elementos inanimados. Por otro lado, lo que en ella es concebido no vive inmediatamente, ni vive por entero siendo part\u00edcipe de la vida, pues hay muchas cosas que se separan por entero antes de haber crecido sin darse cuenta. Pero todo cuanto hay en Dios vive, pues Dios es la vida, y de la vida no puede salir nada m\u00e1s que lo vivo.<\/p>\n<p>Hay diferencia entre la persona que recibe y la que da, porque no puede entenderse que sea uno mismo el que diera y el que recibiera. Porque uno vive para s\u00ed y otro confiesa que vive por el que le ha dado vida (De synodis defin. 6).<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">25-26. <\/span>Mas dijo esto refiri\u00e9ndose a aqu\u00e9llos que hab\u00eda de resucitar de entre los muertos, esto es, la hija del jefe de la sinagoga, al hijo de la viuda, y a L\u00e1zaro.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">27-29. <\/span>No solamente concedi\u00f3 el Padre al Hijo el poder de dar vida, sino que tambi\u00e9n pueda juzgar. Por esto dice: &#8220;Y le dio poder de hacer juicio&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>17 Jes\u00fas les dijo: \u00abMi Padre sigue actuando, y yo tambi\u00e9n act\u00fao\u00bb. 18 Por eso los jud\u00edos ten\u00edan m\u00e1s ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el s\u00e1bado, sino tambi\u00e9n llamaba a Dios Padre suyo, haci\u00e9ndose igual a Dios. 19 Jes\u00fas tom\u00f3 la palabra y les dijo: \u00abEn verdad, en verdad os digo: El Hijo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-5-17-30-la-obra-del-hijo-i\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 5, 17-30: La obra del Hijo (i)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41582","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41582","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41582"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41582\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41582"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41582"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41582"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}