{"id":41587,"date":"2016-10-07T23:38:14","date_gmt":"2016-10-08T04:38:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-30-35-discurso-del-pan-de-vida-ii-yo-soy-el-verdadero-pan-del-cielo\/"},"modified":"2016-10-07T23:38:14","modified_gmt":"2016-10-08T04:38:14","slug":"jn-6-30-35-discurso-del-pan-de-vida-ii-yo-soy-el-verdadero-pan-del-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-30-35-discurso-del-pan-de-vida-ii-yo-soy-el-verdadero-pan-del-cielo\/","title":{"rendered":"Jn 6, 30-35 Discurso del Pan de Vida (ii): Yo soy el verdadero Pan del cielo"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">30<\/span> Le replicaron: \u00ab\u00bfY qu\u00e9 signo haces t\u00fa, para que veamos y creamos en ti? \u00bfCu\u00e1l es tu obra? <span class=\"versiculo\">31<\/span> Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, como est\u00e1 escrito: \u201cPan del cielo les dio a comer\u201d\u00bb. <span class=\"versiculo\">32<\/span> Jes\u00fas les replic\u00f3: \u00abEn verdad, en verdad os digo: no fue Mois\u00e9s quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. <span class=\"versiculo\">33<\/span> Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo\u00bb. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Entonces le dijeron: \u00abSe\u00f1or, danos siempre de este pan\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">35<\/span> Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00abYo soy el pan de vida. El que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s; <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Crisostomo\"> Juan Cris\u00f3stomo<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=1\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Cris\u00f3stomo\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan\"> Sobre el Evangelio de san Juan<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>NADA HAY peor que la gula, nada m\u00e1s vergonzoso. Esta es la que cierra el entendimiento y lo hace rudo y vuelve carnal al alma. Esta ciega y no deja ver. Observa c\u00f3mo fue eso lo que obr\u00f3 en los jud\u00edos. Porque ansiando ellos los placeres del vientre y no pensando en nada espiritual, sino \u00fanicamente lo de este siglo. Cristo los excit\u00f3 con abundantes discursos, llenos unas veces de acritud, otras de suavidad y perd\u00f3n. Pero ni a\u00fan as\u00ed se levantaron a lo alto, sino que permanecieron por tierra.<\/p>\n<p>Atiende, te ruego. Les hab\u00eda dicho: Me busc\u00e1is no porque hay\u00e1is comprendido las se\u00f1ales, sino porque comisteis de los panes y os hab\u00e9is saturado. Los punz\u00f3 arguy\u00e9ndoles; les mostr\u00f3 cu\u00e1l es el pan que se ha de buscar al decirles: Haceos no del alimento que perece; y aun les a\u00f1adi\u00f3 el premio diciendo: sino el pan para la vida eterna. Y enseguida sale al encuentro de la objeci\u00f3n de ellos con decirles que ha sido enviado por el Padre. \u00bfQu\u00e9 hacen ellos? Como si nada hubieran o\u00eddo, le dicen: \u00bfQu\u00e9 debemos hacer para lograr la merced de Dios? No lo preguntaban para aprender y ponerlo por obra, como se ve por lo que sigue, sino queriendo inducirlo a que de nuevo les suministre pan para volver a saturarse. \u00bfQu\u00e9 les responde Cristo?: Esta es la obra que quiere Dios: que cre\u00e1is en el que El envi\u00f3. Instan ellos: \u00bfQu\u00e9 se\u00f1al nos das para que la veamos y creamos en ti? Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto.<\/p>\n<p>\u00a1No hay cosa m\u00e1s necia y m\u00e1s estulta que eso! Cuando el milagro estaba a\u00fan delante de sus ojos, como si nada se hubiera realizado le dec\u00edan: \u00bfQu\u00e9 se\u00f1al nos das? Y ni siquiera le dan opci\u00f3n a escoger, sino que piensan que acabar\u00e1n por obligarlo a hacer otro milagro como el que se verific\u00f3 en tiempo de sus ancestros. Por eso le dicen: Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto. Cre\u00edan que por este camino lo excitar\u00edan a realizar ese mismo milagro que los alimentar\u00eda corporalmente. Porque \u00bfpor cu\u00e1l otro motivo no citan sino \u00e9se, de entre los muchos verificados antiguamente; puesto que muchos tuvieron lugar en Egipto, en el mar, en el desierto? Pero s\u00f3lo le proponen el del man\u00e1. \u00bfNo es acaso esto porque a\u00fan estaban reciamente bajo la tiran\u00eda del vientre? Pero, oh jud\u00edos: \u00bfc\u00f3mo es esto que aquel a quien vosotros llamasteis profeta y lo quisisteis hacer rey por el milagro que visteis, ahora, como si nada se hubiera realizado, os le mostr\u00e1is tan ingratos y p\u00e9rfidos, que a\u00fan le ped\u00eds una se\u00f1al, lanzando voces dignas de par\u00e1sitos y de canes fam\u00e9licos? \u00bfDe modo que ahora, cuando vuestra alma est\u00e1 hambreada, ven\u00eds a recordar el man\u00e1?<\/p>\n<p>Y advierte bien la iron\u00eda. No le dijeron: Mois\u00e9s hizo este milagro; y t\u00fa \u00bfcu\u00e1l haces? porque no quer\u00edan volv\u00e9rselo contrario. Sino que emplean una forma sumamente honor\u00edfica en espera del alimento. No le dijeron: Dios hizo aquel prodigio; y t\u00fa \u00bfcu\u00e1l haces? porque no quer\u00edan parecer como si lo igualaran a Dios. Tampoco nombran a Mois\u00e9s, para no parecer que lo hacen inferior a Cristo. Sino que invocaron el hecho simple y dijeron: Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto. Pod\u00eda Cristo haberles respondido: Mayor milagro he hecho yo que no Mois\u00e9s. Yo no necesito de vara ni de s\u00faplicas, sino que todo lo he hecho por mi propio poder. Si tra\u00e9is al medio el man\u00e1, yo os di pan. Pero no era entonces ocasi\u00f3n propicia para hablarles as\u00ed, pues el \u00fanico anhelo de Cristo era llevarlos al alimento espiritual.<\/p>\n<p>Observa con cu\u00e1n eximia prudencia les responde: No fue Mois\u00e9s quien os dio pan bajado del cielo, sino que es mi Padre quien os da el verdadero pan que viene del cielo. \u00bfPor qu\u00e9 no dijo: No fue Mois\u00e9s, sino soy yo, sino que sustituy\u00f3 a Mois\u00e9s con Dios y al man\u00e1 consigo mismo? Fue porque a\u00fan era grande la rudeza de los oyentes, como se ve por lo que sigue. Puesto que con tales palabras no los cohibi\u00f3. Y eso que al principio ya les hab\u00eda dicho: Me busc\u00e1is no porque hay\u00e1is comprendido las se\u00f1ales, sino porque comisteis de los panes y os hab\u00e9is saturado. Y como esto era lo que buscaban, en lo que sigue tambi\u00e9n los corrige. Pero ellos no desistieron.<\/p>\n<p>Cuando prometi\u00f3 a la mujer samaritana que le dar\u00eda aquella agua, no hizo menci\u00f3n del Padre, sino que dijo: Si supieras qui\u00e9n es el que te dice: Dame de beber, quiz\u00e1 t\u00fa le pedir\u00edas, y te dar\u00eda agua viva. Y en seguida: El agua que yo dar\u00e9; y tampoco hace referencia al Padre. Aqu\u00ed, en cambio, s\u00ed la hace. Pues bien, fue para que entiendas cu\u00e1n grande era la fe de la samaritana y cu\u00e1n grande la rudeza de los jud\u00edos. En cuanto al man\u00e1, en realidad no ven\u00eda del Cielo. Entonces \u00bfc\u00f3mo se dice ser del cielo? Pues es al modo como las Escrituras hablan de: Las aves del cielo;1 y tambi\u00e9n: Tron\u00f3 desde el cielo Dios?<\/p>\n<p>Y dice del pan verdadero, no porque el milagro del man\u00e1 fuera falso, sino porque era s\u00f3lo figura y no la realidad. Y al recordar a Mois\u00e9s se antepuso a \u00e9ste, ya que ellos no lo antepon\u00edan; m\u00e1s a\u00fan, ten\u00edan por m\u00e1s grande a Mois\u00e9s. Por lo cual, habiendo dicho: No fue Mois\u00e9s quien os dio, no a\u00f1adi\u00f3: Yo soy el que os doy, sino dijo que el Padre lo daba. Ellos le respondieron: Danos de ese pan para comer, pues a\u00fan pensaban que ser\u00eda una cosa sensible y material y esperaban llenar sus vientres. Y tal era el motivo de que tan pronto acudieran a \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 dice Cristo? Poco a poco los va levantando a lo alto; y as\u00ed les dice: El pan de Dios es el que desciende del cielo y da la vida al mundo. No a solos los jud\u00edos sino a todo el mundo.<\/p>\n<p>Y no habla simplemente de alimento, sino de otra vida diversa. Y dice vida porque todos ellos estaban muertos. Pero ellos siguen apegados a lo terreno y le dicen: Danos ese pan. Los reprochaba de una mesa sensible; pero en cuanto supieron que se trataba de una mesa espiritual, ya no se le acercan. Les dice: Yo soy el pan de vida. El que a m\u00ed viene jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre y el que cree en m\u00ed jam\u00e1s padecer\u00e1 sed. Pero yo os tengo dicho que aunque hab\u00e9is visto mis se\u00f1ales, no cre\u00e9is.<\/p>\n<p>Ya el evangelista se hab\u00eda adelantado a decir: Habla de lo que sabe y da testimonio de lo que vio y nadie acepta su testimonio. Y Cristo a su vez: Hablamos lo que sabemos y testificamos lo que hemos visto, pero no acept\u00e1is nuestro testimonio. Va procurando amonestarlos de antemano y manifestarles que nada de eso lo conturba, ni busca la gloria humana, ni ignora lo secreto de los pensamientos de ellos, as\u00ed presentes como futuros. Yo soy el pan de vida. Ya se acerca el tiempo de confiar los misterios. Mas primeramente habla de su divinidad y dice: Yo soy el pan de vida. Porque esto no lo dijo acerca de su cuerpo, ya que de \u00e9ste habla al fin, cuando declara: El pan que yo dar\u00e9 es mi carne. Habla pues todav\u00eda de su divinidad. Su carne, por estar unida a Dios Verbo, es pan; as\u00ed como este pan, por el Esp\u00edritu Santo que desciende, es pan del cielo.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed no usa ya de testigos, como en el discurso anterior, pues all\u00e1 ten\u00eda como testigos los panes del milagro y los oyentes a\u00fan simulaban creerle. Ac\u00e1 en cambio a\u00fan lo contradec\u00edan y le argumentaban. Por lo cual finalmente ahora expone plenamente su sentencia. Ellos siguen esperando el alimento corporal y no se perturban hasta el momento en que pierden la esperanza de obtenerlo. Mas ni aun as\u00ed call\u00f3 Cristo, sino que los increpa con vehemencia. Los que all\u00e1 mientras com\u00edan lo llamaron profeta, ahora se escandalizan y lo llaman hijo de artesano. No lo trataban as\u00ed cuando estaban comiendo, sino que dec\u00edan: Este es el Profeta. Y aun lo quer\u00edan hacer rey. Ahora hasta se indignan al o\u00edrlo decir que ha venido del Cielo. Mas no era \u00e9se el motivo verdadero de su indignaci\u00f3n, sino el haber perdido la esperanza de volver a disfrutar de la mesa corporal. Si su indignaci\u00f3n fuera verdadera, deb\u00edan investigar c\u00f3mo era pan de vida, c\u00f3mo hab\u00eda bajado del Cielo. Pero no lo hacen, sino que solamente murmuran.<\/p>\n<p>Y que no sea aqu\u00e9lla la causa verdadera de su indignaci\u00f3n se ve porque cuando Jes\u00fas les dijo: Mi Padre os da el pan, no le dijeron: P\u00eddele que nos d\u00e9, sino \u00bfqu\u00e9?: Danos ese pan. Jes\u00fas no les hab\u00eda dicho: Yo os dar\u00e9, sino: Mi Padre os da. Pero ellos, por la gula, pensaban que \u00e9l pod\u00eda d\u00e1rselo. Pues bien, quienes esto cre\u00edan \u00bfen qu\u00e9 forma debieron escandalizarse cuando lo oyeron decir que era el Padre quien se lo dar\u00eda?<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es pues el motivo verdadero? Que en cuanto oyeron que ya no comer\u00edan, ya no creyeron; y ponen como motivo el que Jes\u00fas les hable de cosas elevadas. Por eso les dice: Me hab\u00e9is visto y no cre\u00e9is, d\u00e1ndoles a entender as\u00ed los milagros como el testimonio de las Escrituras. Pues dice: Ellas dan testimonio de M\u00ed; y tambi\u00e9n: \u00bfC\u00f3mo pod\u00e9is creer vosotros que capt\u00e1is la gloria unos de otros?<\/p>\n<p>Todos los que me da el Padre vienen a m\u00ed; y a cuantos vengan a m\u00ed Yo no los desechar\u00e9. \u00bfObservas c\u00f3mo pone todos los medios para salvar a los hombres? A\u00f1adi\u00f3 esto para que no pareciera que hablaba de ligero y que proced\u00eda en vano. Y \u00bfqu\u00e9 es lo que dice?: Todos los que me da el Padre vienen a m\u00ed y yo los resucitar\u00e9 al final de los tiempos. \u00bfPor qu\u00e9 trae al medio la resurrecci\u00f3n, como don concedido a los que creen, puesto que tambi\u00e9n los imp\u00edos la participar\u00e1n? Porque habla no de la resurrecci\u00f3n com\u00fan, sino de una peculiar resurrecci\u00f3n. Pues como al principio dijera: No los echar\u00e9 fuera y no dejar\u00e9 perecer a ninguno, luego a\u00f1adi\u00f3 lo de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la resurrecci\u00f3n los hay que son echados fuera, puesto que dice: Tomadlo y arrojadlo a las tinieblas exteriores. Y los hay que perecen, como se deja entender con decir: Temed m\u00e1s bien al que puede arrojar el alma y el cuerpo a la gehenna. En consecuencia, lo que dice: Doy la vida eterna, quiere decir: Y saldr\u00e1n resucitados para condenaci\u00f3n los que obraron perversamente; y los que obraron bien, para vida. En conclusi\u00f3n, que aqu\u00ed habla de la resurrecci\u00f3n de los buenos.<\/p>\n<p>Mas \u00bfqu\u00e9 significa cuando dice: Todos los que me da el Padre vienen a M\u00ed? P\u00fanzalos por su incredulidad y declara que quienes no creen en El traspasan la voluntad del Padre. No lo dice abiertamente, pero s\u00ed lo da a entender. Y vemos que continuamente procede as\u00ed para declarar que los que no creen en El no lo ofenden a El solo sino adem\u00e1s al Padre. Puesto que si tal es su voluntad y para eso vino al mundo, para salvar al mundo, traspasan su voluntad. Como si dijera: Cuando el Padre me env\u00eda alguno, nada le impide que se me acerque. Luego contin\u00faa: Nadie puede venir a M\u00ed si mi Padre no lo atrae. Y Pablo dijo: Jes\u00fas los entrega al Padre: Cuando haya entregado el reino a Dios Padre. As\u00ed como el Padre cuando da no por eso se priva de lo que da, as\u00ed el Hijo cuando entreg\u00f3 todo, no se defraud\u00f3 a S\u00ed mismo. Se dice que entrega porque por El tenemos acceso al Padre.<\/p>\n<p>Ese por el cual se dice tambi\u00e9n del Padre, como en Pablo: Por el cual hab\u00e9is sido llamados a la comuni\u00f3n de su Hijo; o sea por voluntad del Padre. Y Jes\u00fas dijo: Bienaventurado eres, Sim\u00f3n hijo de Juan, porque no te lo revelaron la carne y la sangre? De modo que en este pasaje viene a decir poco m\u00e1s o menos: La fe en M\u00ed no es cosa peque\u00f1a, sino que necesita la gracia de arriba. Y en todas partes establece lo mismo: que el alma generosa, atra\u00edda por Dios, necesita de la fe. Quiz\u00e1 diga alguno: Si todos los que te da el Padre vienen a Ti; y aquellos a quienes El atrae; y si nadie puede venir a Ti si no se le concede el don de all\u00e1 arriba, aquellos a quienes no hace semejante don el Padre se encuentran libres de toda culpa. Todo eso es palabrer\u00eda y vanas excusas. Porque tambi\u00e9n se necesita nuestra voluntad, ya que a ella le toca el ser ense\u00f1ada y creer.<\/p>\n<p>Por lo mismo, con las palabras: Todos los que me da el Padre, no quiere decir sino que: no es cosa de poco precio creer en M\u00ed, ni depende eso de humano raciocinio, sino que se necesita una revelaci\u00f3n de lo alto y un alma piadosa que acepte semejante revelaci\u00f3n. Y aquello otro: El que viene a M\u00ed ser\u00e1 salvo, significa que gozar\u00e1 de especial y grande providencia. Pues por esto vino Cristo y tom\u00f3 carne y forma de siervo.<\/p>\n<p>Luego continu\u00f3: Porque he descendido del Cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquel que me envi\u00f3. \u00bfQu\u00e9 dices, Se\u00f1or? \u00bfDe modo que una es tu voluntad y otra la de tu Padre? Pues para que nadie opine semejante cosa, quita la sospecha a\u00f1adiendo: Y \u00e9sta es la voluntad de aquel que me envi\u00f3: que todo el que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna. Pero \u00bfacaso no es \u00e9sta tu misma voluntad, Se\u00f1or? \u00bfPor qu\u00e9 entonces en otra parte dices: Fuego vine a traer a la tierra \u00bfy qu\u00e9 otra cosa anhelo sino que se encienda? Si pues esto es lo que quieres, manifiestamente es una misma voluntad, ya que en otra parte aseguras: As\u00ed como el Padre resucita a los muertos y los hace revivir, as\u00ed el Hijo da vida a quienes le place.<\/p>\n<p>Y \u00bfcu\u00e1l es la voluntad del Padre? \u00bfAcaso no es que de \u00e9sos no perezca ninguno? Esto mismo anhelas t\u00fa tambi\u00e9n. De modo que no es \u00e9sta una voluntad y otra aqu\u00e9lla. Del mismo modo en otro lugar establece la igualdad con el Padre m\u00e1s determinadamente cuando dice: Yo y mi Padre vendremos y haremos en \u00e9l morada. ll En una palabra, como si dijera: No he venido a hacer otra cosa, sino lo que el Padre quiere; y no tengo otra voluntad sino la de mi Padre. Porque todo lo de mi Padre es m\u00edo, y todo lo m\u00edo es de El. Si pues las cosas todas del Padre y del Hijo son comunes, l\u00f3gicamente dice Cristo: No he venido para hacer mi voluntad. Sin embargo, esto no lo declara aqu\u00ed sino que lo deja para el fin; pues, como ya dije, oculta a\u00fan lo m\u00e1s sublime y lo encubre como con una sombra, para declarar con esto que, si les hubiera dicho \u00e9sta es mi voluntad, lo habr\u00edan despreciado.<\/p>\n<p>Les dice que El coopera con la voluntad de su Padre con el objeto de infundirles m\u00e1s temor. Como si les dijera: \u00bfQu\u00e9 es lo que pens\u00e1is? \u00bfque con no creer en M\u00ed me irrit\u00e1is? \u00a1Es a mi Padre a quien mov\u00e9is a ira! Porque esta es la voluntad del que me envi\u00f3, que de todos los que me dio Yo a ninguno deje perecer. Les demuestra de este modo que El no necesita del culto de ellos, y que no ha venido en busca de utilidad propia y propios honores, sino para la salvaci\u00f3n de ellos. Es lo mismo que dijo en el discurso anterior: Yo no necesito que otro hombre d\u00e9 testimonio de M\u00ed. Y adem\u00e1s: Os digo esto para que os salv\u00e9is. Porque continuamente se empe\u00f1a en declarar que ha venido para la salvaci\u00f3n de ellos.<\/p>\n<p>Y dice que El prepara la gloria del Padre, para que no recaiga sobre El sospecha alguna. Y que por tal motivo lo haga, lo manifiesta en lo que sigue m\u00e1s adelante: El que busca su voluntad, busca su propia gloria. Mas el que busca la gloria de aquel que lo envi\u00f3, \u00e9ste es sincero y no hay en \u00e9l deslealtad. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en El tenga vida eterna, y Yo lo resucitar\u00e9 al final de los tiempos. \u00bfPor qu\u00e9 menciona la resurrecci\u00f3n con tanta frecuencia? Para que no circunscriban la providencia de Dios a s\u00f3lo las cosas presentes; de manera que si ac\u00e1 no disfrutan de bienes, no por eso se tornen m\u00e1s desidiosos, sino que esperen los bienes futuros; y que si al presente no son castigados, no lo desprecien, sino que aguarden la otra vida.<\/p>\n<p>Ahora bien, si ellos en nada aprovecharon, empe\u00f1\u00e9monos nosotros en aprovechar, tratando con frecuencia de la resurrecci\u00f3n. Si nos acomete el deseo de enriquecernos, de robar, de hacer algo perverso, pensemos al punto en aquel \u00faltimo d\u00eda e imaginemos aquel tribunal: este pensamiento reprimir\u00e1 la pasi\u00f3n del \u00e1nimo mucho mejor que cualquier freno. Digamos a otros y a nosotros mismos continuamente: Resurrecci\u00f3n hay y un tribunal temible nos espera. Si vemos a alguno que anda hinchado y alegre por los bienes presentes, dig\u00e1mosle y hag\u00e1mosle ver que todo eso ac\u00e1 se quedar\u00e1. Si a otro lo encontramos adolorido y oprimido por las fatigas, represent\u00e9mosle eso mismo, o sea, que las cosas tristes todas tienen ac\u00e1 su t\u00e9rmino. Si lo hallamos perezoso y disipado, repit\u00e1mosle lo mismo, o sea, que de su desidia sufrir\u00e1 el castigo.<\/p>\n<p>Semejante sentencia curar\u00e1 nuestras almas mejor que cualquiera medicina. Porque s\u00ed hay resurrecci\u00f3n; y a las puertas est\u00e1 y no muy lejana la resurrecci\u00f3n. Pues dice Pablo: Todav\u00eda un poco y el que ha de venir vendr\u00e1 y no tardar\u00e1. Y tambi\u00e9n: Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo; es decir, buenos y malos. Estos para que delante de todos queden avergonzados; aqu\u00e9llos para que delante de todos aparezcan m\u00e1s brillantes. As\u00ed como ac\u00e1 los jueces p\u00fablicamente castigan a los perversos y honran a los buenos, as\u00ed suceder\u00e1 all\u00e1; de manera que para unos la verg\u00fcenza sea mayor, y para otros la gloria sea m\u00e1s espl\u00e9ndida.<\/p>\n<p>Pues bien, imaginemos esto d\u00eda por d\u00eda. Si continuamente lo meditamos, ninguna cosa presente y pasajera nos impedir\u00e1. Lo que se ve es pasajero; lo que no se ve es eterno. Mutuamente repit\u00e1monos unos a otros esto mismo y dig\u00e1monos: \u00a1Hay resurrecci\u00f3n! \u00a1hay juicio! \u00a1hemos de dar cuenta de nuestras obras! Repitan esto los que andan pensando que existe el hado y quedar\u00e1n libres de semejante enfermedad muy pronto. Porque si hay resurrecci\u00f3n, habr\u00e1 juicio y no existe el hado, por m\u00e1s que en afirmarlo se esfuercen.<\/p>\n<p>Pero? ya me est\u00e1 dando verg\u00fcenza el ense\u00f1ar esto a cristianos y decirles que existe la resurrecci\u00f3n; y sin embargo no se han persuadido de que no existe la necesidad fatal del hado, ni suceden las cosas al acaso: semejante hombre en realidad no es cristiano. Por tal motivo os ruego, os suplico que nos purifiquemos de todo pecado y pongamos todos los medios para obtener indulgencia y perd\u00f3n para aquel d\u00eda. Quiz\u00e1 pregunte alguno: \u00bfcu\u00e1ndo ser\u00e1 la consumaci\u00f3n, cu\u00e1ndo la resurrecci\u00f3n? Mucho tiempo ha pasado ya y nada de eso ha acontecido. Y sin embargo, creedme: \u00a1acontecer\u00e1! Tambi\u00e9n antes del diluvio dec\u00edan lo mismo los hombres y se burlaban de No\u00e9. Pero lleg\u00f3 el diluvio y ahog\u00f3 a todos los que no cre\u00edan en \u00e9l, y solamente se salv\u00f3 el que crey\u00f3 y sali\u00f3 libre. Tampoco los contempor\u00e1neos de Lot esperaban el castigo divino, hasta que lleg\u00f3 el momento en que el fuego y los rayos acabaron con todos. Y ni entonces ni cuando No\u00e9 hubo se\u00f1ales previas de lo que iba a suceder; sino que cuando todos estaban entregados a los banquetes y a la embriaguez, descarg\u00f3 sobre ellos aquel da\u00f1o inevitable. Por lo cual dice Pablo: Cuando digan \u00a1paz y seguridad! entonces de improviso los asaltar\u00e1 el exterminio, como los dolores de parto a una mujer encinta, y no escapar\u00e1n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que t\u00fa dices? \u00bfNo esperas la resurrecci\u00f3n? \u00bfno el juicio? Los demonios confiesan estas verdades \u00bfy t\u00fa no las confiesas? Porque ellos dicen: \u00bfVienes ya antes de ahora para atormentarnos? 16 Sin duda quienes hablan de tormentos futuros, saben bien que hay juicio y rendici\u00f3n de cuentas y suplicios. No provoquemos a Dios atrevi\u00e9ndonos a cosas necias y no dando fe a la resurrecci\u00f3n. As\u00ed como en las dem\u00e1s cosas Cristo fue nuestro principio, lo mismo ser\u00e1 en \u00e9sta. Por tal motivo se le llama: Primog\u00e9nito de entre los muertos. Pero si no habr\u00e1 resurrecci\u00f3n \u00bfc\u00f3mo ser\u00e1 primog\u00e9nito, puesto que ninguno de los muertos ir\u00eda despu\u00e9s de El? Si no hay resurrecci\u00f3n \u00bfc\u00f3mo existir\u00e1 la justicia divina, pues tantos malvados viven pr\u00f3speramente y tantos buenos pasan su vida en estrecheces? \u00bfCu\u00e1ndo recibir\u00e1 cada cual conforme a sus merecimientos si no hay resurrecci\u00f3n? Nadie de los que viven correctamente niega la resurrecci\u00f3n: los buenos cada d\u00eda la anhelan y lanzan aquella voz santa: \u00a1Venga tu reino! \u00bfQui\u00e9nes son los que no creen en ella? Los que van por los caminos de la iniquidad y llevan una vida perversa, como lo asegura el profeta: En todo tiempo sus caminos est\u00e1n manchados; muy lejos est\u00e1n de \u00e9l tus juicios. \u00a1No, no hay hombre que viva virtuosamente y no crea en la resurrecci\u00f3n! Los que no tienen conciencia de pecado, dicen, afirman, esperan, creen que resucitar\u00e1n. No irritemos a Dios. Oig\u00e1moslo que dice: Temed al que es poderoso para echar el alma y el cuerpo en la gehenna, y torn\u00e9monos mejores con el santo temor; y libres de semejante ruina, hag\u00e1monos dignos del Reino de los Cielos. Ojal\u00e1 todos lo alcancemos, por gracia y benignidad de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, por el cual y con el cual sea la gloria al Padre, juntamente con su adorable, sant\u00edsimo y vivificador Esp\u00edritu, ahora y siempre y por infinitos siglos de siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Justino\"> Justino<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=22\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Justino\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Apologia_No_es_un_alimento_comun\"> Apolog\u00eda: No es un alimento com\u00fan<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl verdadero pan del cielo\u00bb (Jn 6,32)<br \/>nn. 66-67<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p>A nadie es l\u00edcito participar de la Eucarist\u00eda si no cree que son verdad las cosas que ense\u00f1amos, y no se ha purificado en aquel ba\u00f1o que da la remisi\u00f3n de los pecados y la regeneraci\u00f3n, y no vive como Cristo nos ense\u00f1\u00f3. <\/p>\n<p>Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan com\u00fan o una bebida ordinaria sino que, as\u00ed como Cristo, nuestro salvador, se hizo carne por la Palabra de Dios y tuvo carne y sangre a causa de nuestra salvaci\u00f3n, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acci\u00f3n de gracias que contiene las palabras de Jes\u00fas, y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jes\u00fas que se encarno. <\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles, en efecto, en sus tratados, llamados Evangelios, nos cuentan que as\u00ed les fue mandado, cuando Jes\u00fas, tomando pan y dando gracias, dijo: <em>Haced esto en conmemoraci\u00f3n m\u00eda. Esto es mi cuerpo<\/em>; y luego, tomando del mismo modo en sus manos el c\u00e1liz, dio gracias, y dijo: <em>Esta es mi sangre<\/em>, d\u00e1ndoselo a ellos solos. Desde entonces seguimos record\u00e1ndonos siempre unos a otros estas cosas; y los que tenemos bienes acudimos en ayuda de los que no los tienen, y permanecemos unidos. Y siempre que presentamos nuestras ofrendas alabamos al Creador de todo por medio de su Hijo Jesucristo y del Esp\u00edritu Santo. <\/p>\n<p>El d\u00eda llamado del sol se re\u00fanen todos en un lugar, lo mismo los que habitan en la ciudad que los que viven en el campo, y, seg\u00fan conviene, se leen los tratados de los ap\u00f3stoles y los escritos de los profetas, seg\u00fan el tiempo lo permita. <\/p>\n<p>Luego, cuando el lector termina, el que preside se encarga de amonestar, con palabras de exhortaci\u00f3n, a la imitaci\u00f3n de cosas tan admirables. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s nos levantamos todos a la vez y recitamos preces; y a continuaci\u00f3n, como ya dijimos, una vez que concluyen las plegarias, se trae pan, vino y agua: y el que preside pronuncia con todas sus fuerzas preces y acciones de gracias, y el pueblo responde \u00abAm\u00e9n\u00bb; tras de lo cual se distribuyen los dones sobre los que se ha pronunciado la acci\u00f3n de gracias, comulgan todos, y los di\u00e1conos se encargan de llev\u00e1rselo a los ausentes. <\/p>\n<p>Los que poseen bienes de fortuna y quieren, cada uno da, a su arbitrio, lo que bien le parece, y lo que se recoge se deposita ante el que preside, que es quien se ocupa de repartirlo entre los hu\u00e9rfanos y las viudas, los que por enfermedad u otra causa cualquiera pasan necesidad, as\u00ed como a los presos y a los que se hallan de paso como hu\u00e9spedes; en una palabra, \u00e9l es quien se encarga de todos los necesitados. <\/p>\n<p>Y nos reunimos todos el d\u00eda del sol, primero porque en este d\u00eda, que es el primero de la creaci\u00f3n, cuando Dios empez\u00f3 a obrar sobre las tinieblas y la materia; y tambi\u00e9n porque es el d\u00eda en que Jesucristo, nuestro Salvador, resucit\u00f3 de entre los muertos. Le crucificaron, en efecto, la v\u00edspera del d\u00eda de Saturno, y al d\u00eda siguiente del de Saturno, o sea el d\u00eda del sol, se dej\u00f3 ver de sus ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos y les ense\u00f1\u00f3 todo lo que hemos expuesto a vuestra consideraci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan-2\"> Sobre el Evangelio de san Juan<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">La promesa de Jes\u00fas, superior al man\u00e1 de Mois\u00e9s<\/span><\/p>\n<p> Pues les hab\u00eda dicho: \u00ab<em>Trabajad no por <\/em>la comida <em>que perece, sino por <\/em>la que <em>permanece para vida eterna\u00bb, le dijeron, pues: \u00bfQu\u00e9 haremos para realizar las obras de Dios? \u00bfQu\u00e9 haremos?<\/em> preguntan. Podremos cumplir este precepto, observando \u00bfqu\u00e9? <em>Respondi\u00f3 Jes\u00fas y les dijo: \u00c9sta es la obra de Dios: que cre\u00e1is en quien \u00e9l envi\u00f3\u00a0<\/em>(Jn 6,28). Eso es, pues, comer <em>el alimento que no perece, sino que permanece para vida eterna<\/em>. \u00bfPara qu\u00e9 preparas dientes y vientre? Cree y has comido. Por cierto, la fe se distingue de las obras, como dice el Ap\u00f3stol \u00ab<em>que el hombre es justificado sin obras mediante fe<\/em>\u00bb\u00a0(Rm 3,28), y hay obras que, sin la fe de Cristo, parecen buenas y no son buenas porque no se refieren al fin en virtud del cual son buenas: <em>Pues fin de la Ley es Cristo para justicia a favor de todo el que cree\u00a0<\/em>(Rm 10,4). Por eso no quiso distinguir de la obra la fe, sino que dijo que la fe misma es obra, pues esa misma <em>fe <\/em>es <em>la que obra mediante el amor\u00a0<\/em>(Cf Ga 5,6). No dijo \u00ab\u00c9sta es vuestra obra\u00bb, sino: <em>\u00c9sta es la obra de Dios: que cre\u00e1is en quien \u00e9l envi\u00f3<\/em>, para que <em>quien se glor\u00eda, glor\u00edese en el Se\u00f1or\u00a0<\/em>(1Co 1,31).<\/p>\n<p> Porque, pues, los invitaba a la fe, ellos todav\u00eda ped\u00edan signos para creer. Mira los jud\u00edos, no piden signos. <em>Le dijeron, pues: \u00bfQu\u00e9 signo, pues, haces t\u00fa, para que lo veamos y te creamos? \u00bfQu\u00e9 realizas? <\/em>(Jn 6,30).\u00a0\u00bfAcaso era poco haber sido saciados con cinco panes? De hecho, sab\u00edan esto, prefer\u00edan a este alimento el man\u00e1 del cielo. En cambio, el Se\u00f1or Jes\u00fas dec\u00eda ser de tal clase que se antepon\u00eda a Mois\u00e9s, pues Mois\u00e9s no os\u00f3 decir de s\u00ed que dar\u00eda <em>el alimento que no perece, sino que permanece para vida eterna<\/em>. \u00c9se promet\u00eda algo m\u00e1s que Mois\u00e9s, pues mediante Mois\u00e9s se promet\u00eda un reino, tierra que manaba leche y miel, paz temporal, abundancia de hijos, salud corporal y todo lo dem\u00e1s, temporal, s\u00ed, pero espiritual en figura porque en el Viejo Testamento se promet\u00eda al hombre viejo. Observaban, pues, lo prometido mediante Mois\u00e9s y observaban lo prometido mediante Cristo. Aqu\u00e9l promet\u00eda en la tierra un vientre lleno, pero de alimento que perece; \u00e9ste promet\u00eda <em>el alimento que no perece, sino que permanece para vida eterna<\/em>. Observaban que \u00e9l promet\u00eda m\u00e1s, y como que a\u00fan no ve\u00edan que hac\u00eda cosas mayores. As\u00ed pues, observaban la calidad de las que hab\u00eda hecho Mois\u00e9s, y a\u00fan quer\u00edan que hiciese algunas mayores quien las promet\u00eda tan grandes. \u00ab\u00bfQu\u00e9 haces, preguntan, para que te creamos?\u00bb. Y, para que sepas que equiparaban a este milagro los milagros aquellos y que, por eso, juzgaban menores esos que hac\u00eda Jes\u00fas, afirman: <em>Nuestros padres comieron en el desierto el man\u00e1<\/em>\u00a0(Sal 77,24; Jn 6,31). Pero \u00bfqu\u00e9 es el man\u00e1? Quiz\u00e1 lo despreci\u00e1is. <em>Como est\u00e1 escrito: Les dio a comer man\u00e1. <\/em>Mediante Mois\u00e9s, nuestros padres recibieron del cielo pan, mas Mois\u00e9s no les dijo: <em>Trabajad por el alimento que no perece. <\/em>T\u00fa prometes <em>el alimento que no perece, sino que permanece para vida eterna<\/em>, mas no haces obras tales cuales hizo Mois\u00e9s. \u00c9l no dio panes de cebada, sino que dio man\u00e1 venido del cielo.<\/p>\n<p><span class=\"st1\">El verdadero pan es Jes\u00fas<\/span><\/p>\n<p> <em>Les dijo, pues, Jes\u00fas: En verdad, en verdad os digo: No os ha dado Mois\u00e9s el pan venido del cielo, sino mi Padre os dio desde el cielo el pan, pues el pan verdadero es el que desciende del cielo y da vida al mundo<\/em>(Jn 6,32-33). Verdadero pan, pues, es el que da vida al mundo y \u00e9se mismo es el alimento del que poco antes he dicho: <em>Trabajad no por el alimento que perece, sino por el que permanece para vida eterna<\/em>. El man\u00e1, pues, significaba esto y todo aquello eran signos m\u00edos. Hab\u00e9is amado mis signos; \u00bfdespreci\u00e1is al que significaban? Mois\u00e9s, pues, no ha dado el pan venido del cielo; Dios da pan. Pero \u00bfqu\u00e9 pan? \u00bfQuiz\u00e1 man\u00e1? No, sino el pan que el man\u00e1 signific\u00f3, a saber, al Se\u00f1or Jes\u00fas en persona. <em>Mi Padre os da el verdadero pan, pues el pan de Dios es el que desciende del cielo y da vida al mundo. Le dijeron, pues: Se\u00f1or, danos siempre este pan <\/em>(Jn 6,32-34). Como aquella mujer samaritana a quien est\u00e1 dicho: \u00ab<em>Quien bebiere de esta agua no tendr\u00e1 sed <\/em>nunca\u00bb, al entender ella esto seg\u00fan el cuerpo, pero en todo caso, porque quer\u00eda carecer de necesidad, dice a continuaci\u00f3n: <em>\u00abSe\u00f1or, dame de esta agua\u00bb<\/em> (Jn 4,13.15), as\u00ed tambi\u00e9n \u00e9sos: <em>Se\u00f1or, danos este pan <\/em>que nos restaure y no falte.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Teresa_de_Calcuta\"> Teresa de Calcuta<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=20\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Teresa de Calcuta\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"La_Palabra_para_ser_hablada\"> La Palabra para ser hablada<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">\u00abYo soy el pan de vida. El que venga a m\u00ed, nunca m\u00e1s tendr\u00e1 hambre\u00bb (Jn 6,34)<\/span> <\/p>\n<p> En las Escrituras, se cuestiona la ternura de Dios por el mundo, y leemos que  \u00abDios am\u00f3 tanto al mundo, que le entreg\u00f3 a su Hijo\u00bb Jes\u00fas (Jn 3,16) para que sea  como nosotros, y nos anuncie la buena noticia de que Dios es amor, que Dios os  ama y me ama. Dios quiere que nos amemos unos otros, como \u00e9l nos ha amado (cf.  Jn 13,34).<\/p>\n<p> Todos nosotros sabemos, mirando la <strong>cruz<\/strong>, hasta qu\u00e9 punto Jes\u00fas nos ha  amado. Cuando miramos la <strong>Eucarist\u00eda,<\/strong> sabemos cu\u00e1nto nos ama ahora. Por eso, \u00e9l  mismo se hizo \u00abpan de vida\u00bb con el fin de satisfacer nuestra hambre con su amor, y  luego, como si esto no fuera suficiente para \u00e9l, <strong>se convirti\u00f3 \u00e9l mismo en  hambriento,<\/strong> en indigente, en desalojado, con el fin de que vosotros y yo,  pudi\u00e9ramos satisfacer su hambre con nuestro amor humano. Porque para esto  hemos sido creados, para amar y ser amados.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Balduino_de_Ford\"> Balduino de Ford<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=21\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Balduino de Ford\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"El_Sacramento_del_Altar\"> El Sacramento del Altar<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">\u00abMi Padre os da el verdadero pan bajado del cielo\u00bb (Jn 6,32) <\/span><\/p>\n<p> Dios, cuya naturaleza es bondad, cuya sustancia es amor, cuya vida es benevolencia, queriendo mostrarnos la dulzura de su naturaleza y la ternura que siente hacia sus hijos, envi\u00f3 a su Hijo a este mundo, el pan de los \u00e1ngeles (Sal 77,25) \u201cpor el amor extremo con que nos am\u00f3\u201d (Ef 2,4) \u201cPorque Dios am\u00f3 tanto al mundo que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico\u201d (Jn 3,16).<\/p>\n<p> <strong>Este es el verdadero man\u00e1<\/strong> que el Se\u00f1or hizo llover del cielo como alimento de los hombres&#8230;\u00e9ste el que Dios en su bondad ha preparado para sus pobres (Sal 67,9ss). Porque Cristo, que descendi\u00f3 por todos los hombres y hasta el lugar concreto de cada hombre, atrae a todos hacia si por su bondad inefable. No rechaza a nadie y admite a todos los hombres a la conversi\u00f3n. Para todos los que le reciben es dulzura deliciosa. <strong>\u00danicamente \u00e9l puede colmar todos los anhelos del hombre<\/strong>&#8230; y se adapta de manera diferente a unos y a otros, seg\u00fan sus tendencias, sus deseos y apetitos&#8230;<\/p>\n<p> Cada uno encuentra en \u00e9l un sabor distinto&#8230;Porque no tiene el mismo sabor para el que se convierte y comienza el camino como para el que avanza en \u00e9l o est\u00e1 ya llegando a la meta. No tiene el mismo sabor en la vida activa que en la vida contemplativa, ni para el que usa de este mundo como el que vive apartado de \u00e9l, para el c\u00e9libe y el hombre casado, para el que ayuna y distingue los d\u00edas como para el que considera todos iguales. (cf Rm 14,5)&#8230;<\/p>\n<p> Este man\u00e1 cura las enfermedades, alivia los dolores, anima en los esfuerzos y fortalece la esperanza&#8230; Aquellos que lo han saboreado \u201csiempre tendr\u00e1n hambre\u201d (Ecl 24,29). Los que tienen hambre ser\u00e1n saciados.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_van_Ruysbroeck\"> Juan van Ruysbroeck<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Comentario\"> Comentario<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">\u00abDanos siempre  de este pan.\u00bb (Jn 6,34)<\/span> <\/p>\n<p> Como primer signo de amor, Jes\u00fas nos ha dado su carne como comida, su  sangre como bebida. Es una cosa inaudita que exige de nosotros admiraci\u00f3n y  estupor. <strong>Lo propio del amor es dar siempre y recibir siempre. Ahora bien, el amor  de Jes\u00fas es a la vez pr\u00f3digo y \u00e1vido.<\/strong> Todo lo que tiene, todo lo que es, lo da. Todo  lo que tenemos, todo lo que somos, \u00e9l lo asume.<\/p>\n<p> Tiene un hambre infinita&#8230; Cuanto m\u00e1s nuestro amor le deja actuar, m\u00e1s  ampliamente gustaremos de \u00e9l. Tiene un hambre inmensa, insaciable. Sabe bien  que somos pobres, pero no lo tiene en cuenta. Se hace pan \u00e9l mismo dentro de  nosotros, haciendo desaparecer primero, por su amor, vicios, faltas y pecados.  Luego, cuando nos ve purificados, llega, \u00e1vido, para asumir nuestra vida y  cambiarla en la suya, la nuestra llena de pecados, la suya llena de gracia y de  gloria, preparada para nosotros, con tal de que renunciemos&#8230;Todos los que aman,  me comprender\u00e1n. Nos da a experimentar un hambre y una sed eternas.<\/p>\n<p> A esta hambre, a esta sed nos da en alimento su cuerpo y su sangre. Cuando los  recibimos con devoci\u00f3n interior, su sangre llena de calor y de gloria corre desde  Dios hasta nuestras venas. El fuego prende en el fondo de nosotros y el gusto  espiritual nos penetra el alma y el cuerpo, el gusto y el deseo. Nos hace semejantes  a sus virtudes: <strong>\u00e9l vive en nosotros y nosotros en \u00e9l.<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-03_tiempo-pascua_dia-03-martes\">Tiempo de Pascua: Martes III <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>30 Le replicaron: \u00ab\u00bfY qu\u00e9 signo haces t\u00fa, para que veamos y creamos en ti? \u00bfCu\u00e1l es tu obra? 31 Nuestros padres comieron el man\u00e1 en el desierto, como est\u00e1 escrito: \u201cPan del cielo les dio a comer\u201d\u00bb. 32 Jes\u00fas les replic\u00f3: \u00abEn verdad, en verdad os digo: no fue Mois\u00e9s quien os dio pan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-30-35-discurso-del-pan-de-vida-ii-yo-soy-el-verdadero-pan-del-cielo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 6, 30-35 Discurso del Pan de Vida (ii): Yo soy el verdadero Pan del cielo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41587","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41587","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41587"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41587\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41587"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41587"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41587"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}