{"id":41588,"date":"2016-10-07T23:38:16","date_gmt":"2016-10-08T04:38:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-35-40-discurso-del-pan-de-vida-iii-la-voluntad-del-padre\/"},"modified":"2016-10-07T23:38:16","modified_gmt":"2016-10-08T04:38:16","slug":"jn-6-35-40-discurso-del-pan-de-vida-iii-la-voluntad-del-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-35-40-discurso-del-pan-de-vida-iii-la-voluntad-del-padre\/","title":{"rendered":"Jn 6, 35-40: Discurso del Pan de Vida (iii): La voluntad del Padre"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">35<\/span> Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00abYo soy el pan de vida. El que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s; <span class=\"versiculo\">36<\/span> pero, como os he dicho, me hab\u00e9is visto y no cre\u00e9is. <span class=\"versiculo\">37<\/span> Todo lo que me da el Padre vendr\u00e1 a m\u00ed, y al que venga a m\u00ed no lo echar\u00e9 afuera, <span class=\"versiculo\">38<\/span> porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. <span class=\"versiculo\">39<\/span> Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda. <span class=\"versiculo\">40<\/span> Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en \u00e9l tenga vida eterna, y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\"><a href=\"#top\">[Volver al \u00cdndice &#8682;]<\/a><\/div>\n<h2><span id=\"Agustin_Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan_25\">Agust\u00edn, <i>Sobre el Evangelio de san Juan<\/i> 25<\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>35. <\/span><span class=\"ct\">\u00abLes dijo Jes\u00fas: \u00abYo soy el pan de la vida. El que venga a m\u00ed, no tendr\u00e1 hambre, y el que crea en m\u00ed, no tendr\u00e1 nunca sed\u00bb.\u00bb<\/span> El que viene a m\u00ed, esto es, el que cree en m\u00ed. Y cuando dijo: no tendr\u00e1 hambre, debe entenderse esto mismo, y cuando dice que nunca tendr\u00e1 sed, con una y otra cosa significa aquella saciedad eterna en donde nunca hay hambre.<\/p>\n<p><span class='cv'>36. <\/span>Vosotros pues dese\u00e1is el pan del cielo, el mismo que ten\u00e9is a la vista, pero no lo com\u00e9is. Por esto sigue: <span class=\"ct\">\u00abPero ya os lo he dicho: Me hab\u00e9is visto y no cre\u00e9is.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class='cv'>37. <\/span>No soy yo quien ha perdido al pueblo de Dios, porque vosotros me hab\u00e9is visto y no me hab\u00e9is cre\u00eddo. <\/p>\n<p>Por esto sigue: <span class=\"ct\">\u00abTodo lo que me d\u00e9 el Padre vendr\u00e1 a m\u00ed, y al que venga a m\u00ed no lo echar\u00e9 fuera&#8230;\u00bb<\/span> Aquel interior de donde no se sale fuera es un gran santuario, un dulce apartamiento sin tedio, sin la amargura de los malos pensamientos y sin la interposici\u00f3n de las tentaciones y de los dolores. Del cual se dice: \u00abEntra en el goce de tu Se\u00f1or\u00bb (Mt 25,21).<\/p>\n<p><span class='cv'>38-39. <\/span>Y por qu\u00e9 no arrojar\u00e1 fuera, lo explica diciendo: <span class=\"ct\">\u00abporque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.\u00bb<\/span> El alma se separ\u00f3 de Dios porque era soberbia y as\u00ed por la soberbia fuimos arrojados. Pero volvemos por medio de la humildad, pues el m\u00e9dico, cuando estudia la enfermedad, si cura lo que ha sido producido por una causa y no extirpa la causa misma, manifestar\u00e1 que s\u00f3lo cura por un poco de tiempo, mas durar\u00e1 la enfermedad mientras no desaparezca la causa. Con el fin de curar las causas de todas las enfermedades (esto es, la soberbia), baj\u00f3 el Hijo de Dios y se hizo humilde. \u00bfPor qu\u00e9, pues, \u00a1oh hombre! te ensoberbeces? El Hijo de Dios se ha hecho humilde por ti. Pudieras avergonzarte quiz\u00e1 de imitar a un hombre humilde. Imita al menos a un Dios humilde y \u00e9sta es la recomendaci\u00f3n de la humildad: \u00abNo he venido a hacer mi voluntad, sino la voluntad de Aqu\u00e9l que me envi\u00f3\u00bb. Porque la soberbia hace su propia voluntad y la humildad hace la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Y por tanto, no arrojar\u00e9 fuera al que viene a m\u00ed porque no he venido a hacer mi voluntad. Siendo humilde he venido a ense\u00f1ar la humildad y el que viene a m\u00ed se incorpora conmigo y se hace humilde, porque no hace su voluntad, sino la de Dios; y no ser\u00e1 arrojado fuera. Si lo hab\u00eda sido antes, fue porque era soberbio, y a m\u00ed no puede venir el que no sea humilde. Lo que se arroja fuera es la soberbia; el que observa la humildad, no se separa de la verdad. Por lo tanto, no arrojar\u00e1 fuera al que viene a El, porque no viene a hacer su voluntad, como manifiesta cuando a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abY esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que \u00e9l me ha dado, sino que lo resucite el \u00faltimo d\u00eda.\u00bb<\/span> Le fue dado todo aqu\u00e9l que observa la humildad (Mt 18,14). No hay voluntad en el Padre de que perezca siquiera uno, aunque sea de los m\u00e1s peque\u00f1uelos. De los soberbios puede perecer alguno, pero de los peque\u00f1os ninguno perece. Porque si no os hac\u00e9is como este peque\u00f1uelo, no entrar\u00e9is en el reino de la gloria (Mt 18,3).<\/p>\n<p><span class='cv'>39-40. <\/span><span class=\"ct\">\u00abY esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que \u00e9l me ha dado, sino que lo resucite el \u00faltimo d\u00eda.\u00bb<\/span> Y ved c\u00f3mo habla aqu\u00ed de aquellas dos resurrecciones: el que viene a m\u00ed, resucita ahora, haci\u00e9ndose humilde en mis miembros; pero lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda. Y para probar lo que hab\u00eda dicho: \u00abque todo aquello que el Padre me dio\u00bb y respecto de lo que dijo despu\u00e9s: \u00abque nada se pierda\u00bb, a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00abPorque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en \u00e9l, tenga vida &#8230;\u00bb<\/span> Antes dijo tambi\u00e9n (Jn 5,24): \u00abEl que oye mi palabra y cree en Aqu\u00e9l que me envi\u00f3\u00bb, y ahora dice: <span class=\"ct\">\u00ab&#8230; el que vea al Hijo y crea en \u00e9l, tenga vida eterna&#8230;\u00bb<\/span>No dijo: y cree en el Padre, porque lo mismo es creer en el Hijo que creer en el Padre, puesto que as\u00ed como el Padre tiene vida en s\u00ed mismo, as\u00ed tambi\u00e9n concedi\u00f3 al Hijo que tuviera vida en s\u00ed mismo; (Jn 5,26) para que \u00e9ste concediera que todo aqu\u00e9l que vea al Hijo y crea en El tenga vida eterna, y creyendo y pasando la vida, pase como aquella primera resurrecci\u00f3n. Y como esta vida no es la \u00fanica, habla tambi\u00e9n de la segunda: <span class=\"ct\">\u00ab&#8230; y que yo le resucite el \u00faltimo d\u00eda.\u00bb<\/span><\/p>\n<div class=\"ir-arriba\"><a href=\"#top\">[Volver al \u00cdndice &#8682;]<\/a><\/div>\n<h2><span id=\"Juan_Crisostomo_Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan_44\">Juan Cris\u00f3stomo, <i>Sobre el Evangelio de san Juan<\/i> 44<\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>35. <\/span>En lo que sigue el Se\u00f1or los va a iniciar en el conocimiento de los misterios. En primer t\u00e9rmino, habla de su divinidad, por lo que les dice: <span class=\"ct\">\u00abLes dijo Jes\u00fas: \u00abYo soy el pan de la vida\u201d\u00bb<\/span> Y no dijo esto refiri\u00e9ndose a su cuerpo, porque de esto habl\u00f3 m\u00e1s adelante cuando dijo: \u00abel pan que os dar\u00e9, es mi propia carne\u00bb. Pero ahora habla de su divinidad, porque su carne es pan por la Palabra de Dios, que se convierte en pan celestial para todo aqu\u00e9l que recibe su mismo esp\u00edritu.<\/p>\n<p><span class='cv'>36. <\/span><span class=\"ct\">\u00abPero ya os lo he dicho: Me hab\u00e9is visto y no cre\u00e9is.\u00bb<\/span> O acaso en aquellas palabras \u00abos he dicho\u00bb, da a conocer el testimonio de las Escrituras, al cual se hab\u00eda referido antes, cuando dec\u00eda: \u00abEllas son las que dan testimonio de m\u00ed\u00bb (Jn 5,39). Y en otro lugar les hab\u00eda dicho: \u00abporque he venido en nombre de mi Padre, y no me hab\u00e9is recibido\u00bb (Jn 5,43). Y en cuanto a lo que les dijo: \u00abY que me hab\u00e9is visto\u00bb, etc., se refiere, aunque de una manera oculta, a los milagros.<\/p>\n<p><span class='cv'>37. <\/span>Cuando dice: <span class=\"ct\">\u00abTodo lo que me d\u00e9 el &#8230;\u00bb<\/span>, demuestra que no es una cosa contingente el creer en Jesucristo, ni se consigue por medio de la sola raz\u00f3n humana, sino que necesita de aquella revelaci\u00f3n que procede de lo alto, aun en el alma piadosa que recibe la revelaci\u00f3n. Por donde no est\u00e1n exentos de culpa aqu\u00e9llos a quienes el Padre no da, porque tambi\u00e9n necesitamos de la voluntad propia para creer. Por medio de esto refuta la incredulidad de aqu\u00e9llos, manifestando que el que no cree en El se opone a la voluntad del Padre. Mas San Pablo dice que el Hijo los traer\u00e1 al Padre (1Cor 15,24), esto es, cuando entregue el reino a Dios y al Padre. Y as\u00ed como el Padre cuando da no se priva de nada, as\u00ed tampoco el Hijo cuando entrega. Y se dice que el Hijo entrega, porque somos llevados al Padre por medio de El, y respecto del Padre se ha dicho: \u00abPor medio del que hab\u00e9is sido llamados a vivir en sociedad con su Hijo. Y as\u00ed, el que viene a m\u00ed se salvar\u00e1, porque he venido y he tomado carne en beneficio de \u00e9stos\u00bb (1Jn 2; 1Cor 1,9).<\/p>\n<p><span class='cv'>38. <\/span>Por esto sigue: <span class=\"ct\">\u00abporque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.\u00bb<\/span> Pero, \u00bfqu\u00e9 dices?, \u00bfunas cosas son tuyas y otras cosas son de El? Y para que nadie vaya a pensar cosa parecida, a\u00f1adi\u00f3: \u00abY \u00e9sta es la voluntad de aquel Padre que me envi\u00f3: que todo aqu\u00e9l que ve al Hijo, tenga vida eterna\u00bb. Y por esto quiere tambi\u00e9n el Hijo, porque Este da la vida a los que quiere. \u00bfQu\u00e9 es, pues, lo que dice? No he venido a hacer m\u00e1s que lo que el Padre quiere, como no teniendo separada mi voluntad de la del Padre; todas las cosas que son del Padre son m\u00edas. Pero no dijo esto, porque lo deja para el fin. Y entretanto oculta las cosas superiores.<\/p>\n<p><span class='cv'>39. <\/span><span class=\"ct\">\u00abY esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que \u00e9l me ha dado, sino que lo resucite el \u00faltimo d\u00eda.\u00bb<\/span> Respecto a lo que dijo \u00abque nada pierda de todo aquello\u00bb, no da a entender que necesite cuidar de ellos, sino que dice esto para que obtengan su salvaci\u00f3n. Y despu\u00e9s que hab\u00eda dicho: \u00abque nada pierda de aquello, y no lo echar\u00e9 fuera\u00bb, a\u00f1ade: \u00abSino que lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb. Porque en el d\u00eda de la resurrecci\u00f3n ser\u00e1n arrojados todos los malos, seg\u00fan dice por San Mateo (Mt 22,13): \u00abCogedlo, y arrojadlo a las tinieblas exteriores\u00bb. Porque ellos mismos ser\u00e1n los que se perder\u00e1n, como dice tambi\u00e9n por medio de San Mateo (Mt 10,28): \u00abQuien puede perder su cuerpo y su alma en el infierno\u00bb. Y por esto, muchas veces les habla de la resurrecci\u00f3n, para que no juzguen la providencia de Dios s\u00f3lo por las cosas presentes, sino tambi\u00e9n atendiendo a la otra vida.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\"><a href=\"#top\">[Volver al \u00cdndice &#8682;]<\/a><\/div>\n<h2><span id=\"Varios_Padres_Comentario\">Varios Padres, <i>Comentario<\/i> <\/span><\/h2>\n<p><span class='cv'>35. <\/span><span class=\"ct\">\u00abLes dijo Jes\u00fas: \u00abYo soy el pan de la vida&#8230;\u00bb<\/span> No dijo: yo soy el pan de alimento, sino de la vida. Y como todas las cosas estaban muertas, Jesucristo nos da vida por medio de s\u00ed mismo. Luego es un pan, no de la vida ordinaria, sino de aqu\u00e9lla que no concluye con la muerte. Por esto a\u00f1ade: <span class=\"ct\">\u00ab&#8230; El que venga a m\u00ed, no tendr\u00e1 hambre, y el que crea en m\u00ed, no tendr\u00e1 nunca sed\u00bb.\u00bb<\/span><br \/>No se tendr\u00e1 sed ni hambre, esto es, de o\u00edr la palabra de Dios, ni se cansar\u00e1, ni ser\u00e1 mortificado con sed intelectual, como suceder\u00eda cuando no tuviera el agua del bautismo y la santificaci\u00f3n por el Esp\u00edritu Santo (<strong>Teofilacto<\/strong>).<\/p>\n<p><span class='cv'>36. <\/span>\u00abPero ya os lo he dicho: Me hab\u00e9is visto y no cre\u00e9is.\u00bb<\/span> Como diciendo: no he dicho esto porque yo piense que ser\u00e9is saciados con este pan, sino m\u00e1s bien lo digo para que os avergonc\u00e9is de vuestra incredulidad, porque veis y no cre\u00e9is (<strong>Alcuino<\/strong>).<\/p>\n<p><span class='cv'>37. <\/span><span class=\"ct\">\u00abTodo lo que me d\u00e9 el Padre vendr\u00e1 a m\u00ed, y al que venga a m\u00ed no lo echar\u00e9 fuera;\u00bb<\/span> Todo aqu\u00e9l a quien el Padre traiga con el fin de que crea en m\u00ed, vendr\u00e1 a m\u00ed por medio de la fe, de tal modo, que a m\u00ed se una. Y a todo aqu\u00e9l que venga a m\u00ed por medio de la fe y de las buenas acciones, no lo echar\u00e9 fuera, esto es, habitar\u00e1 conmigo en el secreto de su conciencia limpia y al fin lo recibir\u00e9 en la eterna bienaventuranza (<strong>Alcuino<\/strong>).<\/p>\n<p><span class=\"ct\">\u00abTodo lo que me d\u00e9 el Padre vendr\u00e1 a m\u00ed, y al que venga a m\u00ed no lo echar\u00e9 fuera;\u00bb<\/span> Dice \u00abTodo\u00bb en absoluto para designar la plenitud de los fieles. Porque \u00e9stos son los que el Padre da al Hijo, cuando por medio de una inspiraci\u00f3n interior les hace creer en el Hijo (<strong>Beda<\/strong>)<\/p>\n<p><span class='cv'>38. <\/span><span class=\"comentario\">38. <\/span><span class=\"ct\">\u00ab&#8230; Porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.\u00bb<\/span> No dice esto porque hace lo que no quiere, puesto que da a conocer que su obediencia est\u00e1 subordinada a la voluntad del Padre, queriendo El cumplir la voluntad del Padre (<strong>San Hilario<\/strong>, <em>De Trin.<\/em>, 1, 3).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Ireneo_de_Lyon\"> Ireneo de Lyon<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=8\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Ireneo de Lyon\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Contra_las_herejias_La_eucaristia_arras_de_la_resurreccion\"> Contra las herej\u00edas: La eucarist\u00eda, arras de la resurrecci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abYo soy el pan de vida\u00bb (Jn 6,35)<br \/>Libro 5, 2, 2-3: SC 153, 30-38 (Liturgia de las Horas)<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Si la carne no se salva, entonces el Se\u00f1or no nos ha redimido con su sangre, ni el c\u00e1liz de la eucarist\u00eda es participaci\u00f3n de su sangre, ni el pan que partimos es participaci\u00f3n de su cuerpo. Porque la sangre procede de las venas y de la carne y de toda la substancia humana, de aquella substancia que asumi\u00f3 el Verbo de Dios en toda su realidad y por la que nos pudo redimir con su sangre, como dice el Ap\u00f3stol: Por su sangre hemos recibido la redenci\u00f3n, el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p> Y, porque somos sus miembros y quiere que la creaci\u00f3n nos alimente, nos brinda sus criaturas, haciendo salir el sol y d\u00e1ndonos la lluvia seg\u00fan le place; y tambi\u00e9n porque nos quiere miembros suyos, asegur\u00f3 el Se\u00f1or que el c\u00e1liz, que proviene de la creaci\u00f3n material, es su sangre derramada, con la que enriquece nuestra sangre, y que el pan, que tambi\u00e9n proviene de esta creaci\u00f3n, es su cuerpo, que enriquece nuestro cuerpo.<\/p>\n<p> Cuando la copa de vino mezclado con agua y el pan preparado por el hombre reciben la Palabra de Dios, se convierten en la eucarist\u00eda de la sangre y del cuerpo de Cristo y con ella se sostiene y se vigoriza la substancia de nuestra carne, \u00bfc\u00f3mo pueden, pues, pretender los herejes que la carne es incapaz de recibir el don de Dios, que consiste en la vida eterna, si esta carne se nutre con la sangre y el cuerpo del Se\u00f1or y llega a ser parte de este mismo cuerpo?<\/p>\n<p>Por ello bien dice el Ap\u00f3stol en su carta a los Efesios: Somos miembros de su cuerpo, hueso de sus huesos y carne de su carne. Y esto lo afirma no de un hombre invisible y mero esp\u00edritu \u2014pues un esp\u00edritu no tiene carne y huesos\u2014, sino de un organismo aut\u00e9nticamente humano, hecho de carne, nervios y huesos; pues es este organismo el que se nutre con la copa, que es la sangre de Cristo, y se fortalece con el pan, que es su cuerpo.<\/p>\n<p> Del mismo modo que el esqueje de la vid, depositado en tierra, fructifica a su tiempo, y el grano de trigo, que cae en tierra y muere, se multiplica pujante por la eficacia del Esp\u00edritu de Dios que sostiene todas las cosas, y as\u00ed estas criaturas trabajadas con destreza se ponen al servicio del hombre, y despu\u00e9s, cuando sobre ellas se pronuncia la Palabra de Dios, se convierten en la eucarist\u00eda, es decir, en el cuerpo y la sangre de Cristo; de la misma forma nuestros cuerpos, nutridos con esta eucarist\u00eda y depositados entierra, y desintegrados en ella, resucitar\u00e1n a su tiempo, cuando la Palabra de Dios les otorgue de nuevo la vida para la gloria de Dios Padre. El es, pues, quien envuelve a los mortales con su inmortalidad y otorga gratuitamente la incorrupci\u00f3n a lo corruptible, porque la fuerza de Dios se realiza en la debilidad.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Angelus_01-08-1982\"> \u00c1ngelus (01-08-1982)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">No s\u00f3lo de pan vive el hombre<\/p>\n<p>Entre las palabras de vida eterna, pronunciadas por el Hijo de Dios, tienen un significado particular las que se refieren al <em>Pan de Vida<\/em>.\u00a0Dice Cristo: \u00ab<em>Yo soy el pan de vida.\u00a0<\/em>El que viene a m\u00ed no pasar\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed no pasar\u00e1 nunca sed\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>6, 35). As\u00ed, pues, \u00abno s\u00f3lo de pan vive el hombre\u00bb: no s\u00f3lo de alimento material.<\/p>\n<p> En cambio, con la fuerza\u00a0<em>de la palabra\u00a0<\/em>la que sale de la boca de Dios\u00bb,\u00a0<em>se convierte en Pan<\/em> Cristo mismo: el Verbo Encarnado. Se hace Pan: manjar de las almas, alimento para la vida eterna.<\/p>\n<p> As\u00ed dice a sus oyentes: \u00abmi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a06, 33).<\/p>\n<p> Por lo tanto, no s\u00f3lo de pan material vive el hombre. Es indispensable la Palabra de Dios y el Pan, que con la fuerza de esta Palabra, se convierte en el Cuerpo de Cristo:\u00a0<em>alimento de vida eterna.<\/em><\/p>\n<p>En la liturgia eucar\u00edstica hay\u00a0<em>dos mesas\u00a0<\/em>preparadas para nosotros: la mesa de la Palabra de Dios y la mesa del Cuerpo y de la Sangre del Se\u00f1or. Oremos para que todos se acerquen dignamente a estas dos mesas, recibiendo el alimento de la Vida Eterna. Oremos para que\u00a0<em>la vida eucar\u00edstica\u00a0<\/em>crezca y se haga m\u00e1s profunda en nosotros y en toda la Iglesia.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_09-09-1987\"> Audiencia General (09-09-1987)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">S\u00f3lo se puede dar la vida si se ha recibido<\/p>\n<p>[&#8230;] Jes\u00fas dice:\u00a0\u00abYo soy&#8230; la vida\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a014, 6). <strong>El hombre, que es una criatura, puede \u00abtener vida\u00bb, la puede incluso \u00abdar\u00bb, de la misma manera que Cristo \u00abda\u00bb su vida para la salvaci\u00f3n del mundo<\/strong> (cf.\u00a0<em>Mc<\/em>\u00a010, 45 y paralelos). Cuando Jes\u00fas habla de este ?dar la vida? se expresa como verdadero hombre. Pero\u00a0<em>El \u00abes la vida\u00bb porque es verdadero Dios.<\/em>\u00a0Lo afirma \u00c9l mismo antes de resucitar a L\u00e1zaro, cuando dice a la hermana del difunto, Marta<em>: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb<\/em>\u00a0(<em>Jn\u00a0<\/em>11, 25). En la resurrecci\u00f3n confirmar\u00e1 definitivamente que la vida que El tiene como Hijo del hombre no est\u00e1 sometida a la muerte. Porque \u00c9l\u00a0<em>es<\/em>\u00a0la\u00a0<em>Vida<\/em>, y, por tanto, es Dios. Siendo la Vida, El puede hacer part\u00edcipes de \u00e9sta a los dem\u00e1s: \u00abEl que cree en m\u00ed, aunque muera vivir\u00e1\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a011, 25). Cristo puede convertirse tambi\u00e9n \u00aben la Eucarist\u00eda\u00bb en \u00abel pan de la vida\u00bb (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a06, 35-48), \u00abel pan vivo bajado del cielo\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a06, 51). Tambi\u00e9n en este sentido Cristo se compara con la vid la cual vivifica los sarmientos que permanecen injertados en \u00c9l (cf. Jn 15, 1), es decir, a todos los que forman parte de su Cuerpo m\u00edstico.<\/p>\n<p>[&#8230;]\u00a0Cristo: verdadero Dios y verdadero Hombre. ?YO SOY? como nombre de Dios indica la Esencia divina, cuyas propiedades o\u00a0<em>atributos\u00a0<\/em>son: la\u00a0<em>Verdad<\/em>, la\u00a0<em>Luz<\/em>, la\u00a0<em>Vida<\/em>, y lo que se expresa tambi\u00e9n mediante las im\u00e1genes del\u00a0<em>Buen Pastor<\/em>\u00a0o del\u00a0<em>Esposo.<\/em>\u00a0Aquel que dijo de S\u00ed mismo: ?Yo soy el que soy? (<em>Ex\u00a0<\/em>3, 14), se present\u00f3 tambi\u00e9n como el\u00a0<em>Dios de la Alianza<\/em>, como el Creador y, a la vez, el Redentor, como el Emmanuel:\u00a0<em>Dios que salva<\/em>. Todo esto se confirma y act\u00faa en la\u00a0<em>Encarnaci\u00f3n<\/em>\u00a0de Jesucristo.<\/p>\n<h3><span id=\"Mensaje_15-08-1992\"> Mensaje (15-08-1992)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"textoNota\">A los J\u00f3venes, con ocasi\u00f3n de la VIII Jornada Mundial de la Juventud<\/p>\n<p><span class=\"st1\">Cristo ha abolido la distancia entre el hombre y Dios<\/span><\/p>\n<p>[\u2026] La vida de cada uno de nosotros ha sido pensada antes de la creaci\u00f3n del mundo, y con raz\u00f3n podemos repetir con el salmista: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa me sondeas y me conoces&#8230; t\u00fa has creado mis entra\u00f1as, me has tejido en el seno materno\u00bb (<em>Sal\u00a0<\/em>139).<\/p>\n<p> Esta vida, que estaba en Dios desde el principio (cf.\u00a0<em>Jn\u00a0<\/em>1, 4), es <strong>vida que se dona,<\/strong> que nada retiene para s\u00ed y que, sin cansarse, libremente se comunica. <strong>Es luz,<\/strong> \u00abla luz verdadera que ilumina a todo hombre\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>1, 9). <strong>Es Dios,<\/strong> que vino a poner su tienda entre nosotros (cf.\u00a0<em>Jn\u00a0<\/em>1, 14) para indicarnos el camino de la inmortalidad propia de los hijos de Dios y para hacerlo accesible.<\/p>\n<p> En el misterio de su cruz y de su resurrecci\u00f3n, Cristo ha destruido la muerte y el pecado, <strong>ha abolido la distancia infinita que exist\u00eda entre cada hombre y la vida nueva en \u00e9l.<\/strong> \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida -proclama-; quien cree en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1; y todo el que vive y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 jam\u00e1s\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>11, 25).<\/p>\n<p> Cristo realiza todo esto donando su Esp\u00edritu, dador de vida,\u00a0<em>en los sacramentos;\u00a0<\/em>particularmente en el\u00a0<em>bautismo,\u00a0<\/em>sacramento que hace de la existencia recibida de los padres, fr\u00e1gil y destinada a la muerte, un camino hacia la eternidad; en el sacramento de la\u00a0<em>penitencia\u00a0<\/em>que renueva continuamente la vida divina gracias al perd\u00f3n de los pecados; en la\u00a0<em>Eucarist\u00eda\u00a0<\/em>\u00abpan de vida\u00bb (cf.\u00a0<em>Jn\u00a0<\/em>6, 35), que alimenta a los \u00abvivos\u00bb y hace firmes sus pasos en la peregrinaci\u00f3n terrena, hasta poder llegar a decir con el ap\u00f3stol san Pablo: \u00abYo vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed\u00bb (<em>Ga\u00a0<\/em>2, 20).<\/p>\n<h3><span id=\"A_las_Familias_02-02-1994\"> A las Familias (02-02-1994)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"textoNota\">A los J\u00f3venes, con ocasi\u00f3n de la VIII Jornada Mundial de la Juventud<\/span><span class=\"st1\">Cristo ha abolido la distancia entre el hombre y Dios<\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">Una pregunta clave para entender la existencia<\/p>\n<p> [&#8230;] Desde el momento de la concepci\u00f3n y, m\u00e1s tarde, del nacimiento, el nuevo ser est\u00e1 destinado a expresar plenamente su humanidad, a \u00abencontrarse plenamente\u00bb como persona (GS 24). Esto afecta absolutamente a todos, incluso a los enfermos cr\u00f3nicos y los minusv\u00e1lidos. \u00abSer hombre\u00bb es su vocaci\u00f3n fundamental; \u00abser hombre\u00bb seg\u00fan el don recibido; seg\u00fan el \u00abtalento\u00bb que es la propia humanidad y, despu\u00e9s, seg\u00fan los dem\u00e1s \u00abtalentos\u00bb. <strong>En este sentido Dios ama a cada hombre \u00abpor s\u00ed mismo\u00bb.<\/strong> Sin embargo, <strong>en el designio de Dios la vocaci\u00f3n de la persona humana va m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del tiempo. Es una respuesta a la voluntad del Padre, revelada en el Verbo encarnado: Dios quiere que el hombre participe de su misma vida divina.<\/strong> Por eso dice Cristo: \u00abYo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia\u00bb (Jn 10, 10).<\/p>\n<p> El destino \u00faltimo del hombre, \u00bfno est\u00e1 en contraste con la afirmaci\u00f3n de que Dios ama al hombre \u00abpor s\u00ed mismo\u00bb? Si es creado para la vida divina, <strong>\u00bfexiste verdaderamente el hombre \u00abpara s\u00ed mismo\u00bb<\/strong>? \u00c9sta es una pregunta clave, de gran inter\u00e9s, tanto para el inicio como para el final de la existencia terrena: es importante para todo el curso de la vida. Podr\u00eda parecer que, destinando al hombre a la vida divina, Dios lo apartara definitivamente de su existir \u00abpor s\u00ed mismo\u00bb (GS 24). <strong>\u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre la vida de la persona y su participaci\u00f3n en la vida trinitaria?<\/strong> Responde san Agust\u00edn: \u00abNuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta que descanse en ti\u00bb (Confesiones I,1: CCL 27,1). Este \u00abcoraz\u00f3n inquieto\u00bb indica que no hay contradicci\u00f3n entre una y otra finalidad, sino m\u00e1s bien una relaci\u00f3n, una coordinaci\u00f3n y unidad profunda. Por su misma genealog\u00eda, la persona, creada a imagen y semejanza de Dios,<em>\u00a0participando precisamente en su Vida, existe \u00abpor s\u00ed misma\u00bb\u00a0<\/em>y se realiza. El contenido de esta realizaci\u00f3n es la plenitud de vida en Dios, de la que habla Cristo (cf.<em>Jn\u00a0<\/em>6, 37-40), quien nos ha redimido previamente para introducirnos en ella (cf.\u00a0<em>Mc\u00a0<\/em>10, 45).<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_20-09-2000\"> Audiencia General (20-09-2000)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">El Esp\u00edritu nos pone en relaci\u00f3n con Cristo y con el Padre<\/p>\n<p>[\u2026] Cristo nos da la vida misma de Dios, una vida que supera el tiempo y nos introduce en el misterio del Padre, en su alegr\u00eda y luz infinita. Lo testimonia el evangelista san Juan transmitiendo las sublimes palabras de Jes\u00fas:\u00a0 \u00abComo el Padre tiene vida en s\u00ed mismo, as\u00ed tambi\u00e9n le ha dado al Hijo tener vida en s\u00ed mismo\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>5, 26). \u00abEsta es la voluntad de mi Padre:\u00a0 que todo el que vea al Hijo y crea en \u00e9l, tenga vida eterna y que yo le resucite el \u00faltimo d\u00eda. (&#8230;) Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, tambi\u00e9n el que me coma vivir\u00e1 por m\u00ed\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>6, 40.\u00a057).<\/p>\n<p> <strong>Esta participaci\u00f3n en la vida de Cristo, que nos hace \u00abhijos en el Hijo\u00bb, es posible gracias al don del Esp\u00edritu.<\/strong> En efecto, el Ap\u00f3stol nos presenta el hecho de que somos hijos en \u00edntima relaci\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo:\u00a0 \u00abTodos los que son guiados por el Esp\u00edritu de Dios son hijos de Dios\u00bb (<em>Rm<\/em>\u00a08, 14).<\/p>\n<p> El Esp\u00edritu nos pone en relaci\u00f3n con Cristo y con el Padre. \u00abPor este Esp\u00edritu, que es el don eterno, Dios uno y trino se abre al hombre, al esp\u00edritu humano. El soplo oculto del Esp\u00edritu divino hace que el esp\u00edritu humano se abra, a su vez, a la acci\u00f3n de Dios salv\u00edfica y santificante. (&#8230;) <strong>En la comuni\u00f3n de gracia con la Trinidad se dilata el\u00a0<em>\u00e1rea vital<\/em>\u00a0del hombre, elevada a nivel sobrenatural por la vida divina.<\/strong> El hombre vive en Dios y de Dios:\u00a0 vive\u00a0<em>seg\u00fan el Esp\u00edritu<\/em>\u00a0y\u00a0<em>desea lo espiritual<\/em>\u00bb (<em>Dominum et vivificantem<\/em>, 58).<\/p>\n<p>Al\u00a0cristiano,\u00a0iluminado por la\u00a0gracia del Esp\u00edritu, Dios se le manifiesta verdaderamente con su rostro paterno. Puede dirigirse a\u00a0Dios con\u00a0la confianza\u00a0que santa Teresa de Lisieux muestra en este intenso pasaje autobiogr\u00e1fico. \u00abEl pajarito quisiera volar hacia el sol esplendoroso que encandila sus ojos. Quisiera imitar a las \u00e1guilas, sus hermanas, a las que ve elevarse a las alturas hasta el fuego divino de la Trinidad (&#8230;). Pero, tristemente, lo m\u00e1s que puede hacer es agitar sus alitas. Volar no entra a\u00fan en sus posibilidades (&#8230;). Entonces, con audaz abandono, se queda contemplando su sol divino. Nada podr\u00e1 infundirle miedo, ni el viento ni la lluvia\u00bb (<em>Manuscrits autobiographiques<\/em>, Par\u00eds, 1957, p. 231).<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_25-10-2000\"> Audiencia General (25-10-2000)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">La Eucarist\u00eda: participar de la vida de Dios<\/p>\n<p>[\u2026]\u00a0El cuarto evangelista, san Juan, destaca esta orientaci\u00f3n de la Eucarist\u00eda hacia la plenitud del reino de Dios dentro del c\u00e9lebre discurso sobre el \u00abpan de vida\u00bb que Jes\u00fas pronuncia en la sinagoga de Cafarna\u00fam. El s\u00edmbolo que utiliza como punto de referencia b\u00edblico es, como ya hemos mencionado, el del man\u00e1 dado por Dios a Israel peregrino en el desierto. A prop\u00f3sito de la Eucarist\u00eda Jes\u00fas afirma solemnemente:\u00a0 \u00abSi uno come de este pan, vivir\u00e1 para siempre (&#8230;). El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitar\u00e9 el \u00faltimo d\u00eda (&#8230;).\u00a0Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres,\u00a0y\u00a0murieron;\u00a0el que\u00a0coma\u00a0este\u00a0pan vivir\u00e1 para\u00a0siempre\u00bb\u00a0(<em>Jn<\/em>\u00a06,\u00a051.\u00a054.\u00a058). La \u00abvida eterna\u00bb, en el lenguaje del cuarto evangelio, es la misma vida divina que rebasa las fronteras del tiempo. <strong>La Eucarist\u00eda, al ser comuni\u00f3n con Cristo, es tambi\u00e9n participaci\u00f3n en la vida de Dios, que es eterna y vence la muerte.<\/strong> Por eso Jes\u00fas declara:\u00a0 \u00abEsta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que \u00e9l me ha dado, sino que lo resucite el \u00faltimo d\u00eda. Porque esta es la voluntad de mi Padre:\u00a0 que todo el que vea al Hijo y crea en \u00e9l, tenga vida eterna y que yo lo resucite el \u00faltimo d\u00eda\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a06, 39-40).<\/p>\n<p>5.\u00a0Desde esta perspectiva, como dec\u00eda sugestivamente un te\u00f3logo ruso, Sergej Bulgakov, <strong>\u00abla liturgia es el cielo en la tierra\u00bb.<\/strong> Por eso, en la carta apost\u00f3lica\u00a0<em>Dies Domini<\/em>, recogiendo palabras de Pablo VI, exhort\u00e9 a los cristianos a no abandonar \u00abeste encuentro, este banquete que Cristo nos prepara con su amor. \u00a1Que la participaci\u00f3n sea muy digna y festiva a la vez! Cristo, crucificado y glorificado, viene en medio de sus disc\u00edpulos para conducirlos juntos a la renovaci\u00f3n de su resurrecci\u00f3n. Es la cumbre, aqu\u00ed abajo, de la alianza de amor entre Dios y su pueblo:\u00a0 signo y fuente de alegr\u00eda cristiana, preparaci\u00f3n para la fiesta eterna\u00bb (n. 58; cf.<em>Gaudete in Domino<\/em>, conclusi\u00f3n).<\/p>\n<h3><span id=\"Mensaje_22-02-2005\"> Mensaje (22-02-2005)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rh\">Jornada Mundial de las Misiones, 22-02-2005<span class=\"st1\">\u00abMisi\u00f3n: Pan partido para el mundo\u00bb<\/p>\n<p>[&#8230;] En nuestra \u00e9poca, la sociedad humana parece que est\u00e1 envuelta por espesas tinieblas, mientras es turbada por acontecimientos dram\u00e1ticos y trastornada por catastr\u00f3ficos desastres naturales. Pero, como durante \u00ab<em>la noche en que fue entregado<\/em>\u00bb (<em>1Cor<\/em>\u00a011, 23), <strong>tambi\u00e9n hoy Jes\u00fas \u00ab<em>parte el pan<\/em>\u00ab<\/strong> (<em>Mt<\/em>\u00a026, 26) <strong>para nosotros, y en las Celebraciones eucar\u00edsticas se ofrece a s\u00ed mismo bajo el signo sacramental de su amor por todos.<\/strong> Por esto he querido recordar que \u00abla Eucarist\u00eda no s\u00f3lo es expresi\u00f3n de comuni\u00f3n en la vida de la Iglesia; es tambi\u00e9n proyecto de solidaridad para toda la humanidad\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_20041008_mane-nobiscum-domine_sp.html\">Mane nobiscum Domine<\/a><\/em>, 27); es \u00abpan del cielo\u00bb que, dando la vida eterna (cfr.<em>Jn<\/em>\u00a06, 33), <strong>abre el coraz\u00f3n de los hombres a una gran esperanza.<\/strong><\/p>\n<p> El mismo Redentor, que a la vista de la muchedumbre necesitada sinti\u00f3 compasi\u00f3n \u00ab<em>porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor<\/em>\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a09, 36), presente en la Eucarist\u00eda, contin\u00faa a lo largo de los siglos manifestando compasi\u00f3n hacia la humanidad que se encuentra en la pobreza y en el sufrimiento&#8230;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hoy Cristo manda a sus disc\u00edpulos: \u00abdadles vosotros de comer\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a014, 16). En su nombre, los misioneros acuden a tantas partes del mundo para anunciar y ser testigos del Evangelio. Los misioneros hacen resonar, con su acci\u00f3n, las palabras del Redentor: \u00ab<em>Yo soy el pan de la vida. El que venga a m\u00ed, no tendr\u00e1 hambre, y el que crea en m\u00ed, no tendr\u00e1 nunca sed<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a06, 35); ellos mismo se hacen \u00ab<em>pan partido<\/em>\u00bb para los hermanos, llegando a veces hasta el sacrificio de la vida.<\/p>\n<p> \u00a1Cu\u00e1ntos misioneros m\u00e1rtires en este tiempo nuestro! \u00a1Que su ejemplo arrastre muchos j\u00f3venes en el camino de la heroica fidelidad a Cristo! La Iglesia tiene necesidad de hombres y de mujeres que est\u00e9n dispuestos a consagrarse totalmente a la gran causa del Evangelio.<\/p>\n<p> [\u2026]\u00a0Que la Virgen, Madre de Dios, nos ayude a revivir la experiencia del Cen\u00e1culo, para que nuestras comunidades eclesiales sean aut\u00e9nticamente \u00abcat\u00f3licas\u00bb; es decir, Comunidades donde la \u00abespiritualidad misionera\u00bb, que es \u00abcomuni\u00f3n \u00edntima con Cristo\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0040\/__PA.HTM\">Redemptoris Missio<\/a><\/em>, 88), se sit\u00faa en \u00edntima relaci\u00f3n con la \u00abespiritualidad eucar\u00edstica\u00bb, que tiene como modelo a Mar\u00eda, \u00abMujer eucar\u00edstica\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0327\/__P8.HTM\">Ecclesia de Eucharistia<\/a><\/em>, 53); Comunidades que permanecen abiertas a la voz del Esp\u00edritu y a las necesidades de la humanidad; <strong>Comunidades donde los creyentes, y especialmente los misioneros, no dudan en hacerse \u00ab<em>pan partido para la vida del mundo<\/em>\u00ab<\/strong>.<\/p>\n<p> \u00a1A todos mi Bendici\u00f3n!<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI\"> Benedicto XVI<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=6\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Benedicto XVI\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Homilia_21-08-2005\"> Homil\u00eda (21-08-2005)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rh\">Viaje apost\u00f3lico a Colonia con motivo de la XX Jornada Mundial de la Juventud.<br \/>Homil\u00eda en la Explanada de Marienfeld, Colonia (Alemania)<br \/>Domingo 21 de agosto de 2005<span class=\"st1\">El sentido profundo de la Eucarist\u00eda<\/p>\n<p>Queridos j\u00f3venes: Ante la sagrada Hostia, en la cual Jes\u00fas se ha hecho pan para nosotros, que interiormente sostiene y nutre nuestra vida (cf. <em>Jn<\/em> 6, 35), comenzamos ayer por la tarde el camino interior de la adoraci\u00f3n. <strong>En la Eucarist\u00eda la adoraci\u00f3n debe llegar a ser uni\u00f3n<\/strong>. Con la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica nos encontramos en aquella <strong>\u00abhora\u00bb de Jes\u00fas,<\/strong> de la cual habla el evangelio de san Juan. <strong>Mediante la Eucarist\u00eda, esta \u00abhora\u00bb suya se convierte en nuestra hora, su presencia en medio de nosotros.<\/strong> Junto con los disc\u00edpulos, \u00e9l celebr\u00f3 la cena pascual de Israel, el memorial de la acci\u00f3n liberadora de Dios que hab\u00eda guiado a Israel de la esclavitud a la libertad. Jes\u00fas sigue los ritos de Israel. Pronuncia sobre el pan la oraci\u00f3n de alabanza y bendici\u00f3n. Sin embargo, sucede algo nuevo. Da gracias a Dios non solamente por las grandes obras del pasado; le da gracias por la propia exaltaci\u00f3n que se realizar\u00e1 mediante la cruz y la Resurrecci\u00f3n, dirigi\u00e9ndose a los disc\u00edpulos tambi\u00e9n con palabras que contienen el compendio de la Ley y de los Profetas:\u00a0 \u00abEsto es mi Cuerpo entregado en sacrificio por vosotros. Este c\u00e1liz es la nueva alianza sellada con mi Sangre\u00bb. Y as\u00ed distribuye el pan y el c\u00e1liz, y, al mismo tiempo, les encarga la tarea de volver a decir y hacer siempre en su memoria aquello que estaba diciendo y haciendo en aquel momento.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 sucediendo? \u00bfC\u00f3mo Jes\u00fas puede repartir su Cuerpo y su Sangre? Haciendo del pan su Cuerpo y del vino su Sangre, anticipa su muerte, la acepta en lo m\u00e1s \u00edntimo y la transforma en una acci\u00f3n de amor. Lo que desde el exterior es violencia brutal?la crucifixi\u00f3n?, desde el interior se transforma en un acto de un amor que se entrega totalmente. Esta es la transformaci\u00f3n sustancial que se realiz\u00f3 en el Cen\u00e1culo y que estaba destinada a suscitar un proceso de transformaciones cuyo \u00faltimo fin \u00a0es \u00a0la \u00a0transformaci\u00f3n \u00a0del mundo hasta que Dios sea todo en todos (cf.<em>\u00a01\u00a0Co<\/em> 15, 28). <strong>Desde siempre todos los hombres esperan en su coraz\u00f3n, de alg\u00fan modo, un cambio, una transformaci\u00f3n del mundo.<\/strong> Este es, ahora, el acto central de transformaci\u00f3n capaz de renovar verdaderamente el mundo:\u00a0 la violencia se transforma en amor y, por tanto, la muerte en vida. Dado que este acto convierte la muerte en amor, la muerte como tal est\u00e1 ya, desde su interior, superada; en ella est\u00e1 ya presente la resurrecci\u00f3n. La muerte ha sido, por as\u00ed decir, profundamente herida, tanto que, de ahora en adelante, no puede ser la \u00faltima palabra.<\/p>\n<p>Esta es, por usar una imagen muy conocida para nosotros, la fisi\u00f3n nuclear llevada en lo m\u00e1s \u00edntimo del ser; la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. <strong>Solamente esta \u00edntima explosi\u00f3n del bien que vence al mal puede suscitar despu\u00e9s la cadena de transformaciones que poco a poco cambiar\u00e1n el mundo.<\/strong> Todos los dem\u00e1s cambios son superficiales y no salvan. Por esto hablamos de redenci\u00f3n:\u00a0 lo que desde lo m\u00e1s \u00edntimo era necesario ha sucedido, y nosotros podemos entrar en este dinamismo. Jes\u00fas puede distribuir su Cuerpo, porque se entrega realmente a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><strong>Esta primera transformaci\u00f3n fundamental de la violencia en amor, de la muerte en vida lleva consigo las dem\u00e1s transformaciones.<\/strong> <strong>Pan y vino<\/strong> se convierten en <strong>su Cuerpo y su Sangre<\/strong>. Llegados a este punto la transformaci\u00f3n no puede detenerse, antes bien, es aqu\u00ed donde debe comenzar plenamente. El Cuerpo y la Sangre de Cristo se nos dan para que tambi\u00e9n nosotros mismos seamos transformados. <strong>Nosotros mismos debemos llegar a ser Cuerpo de Cristo<\/strong>, sus consangu\u00edneos. Todos comemos el \u00fanico pan, y esto significa que entre nosotros llegamos a ser una sola cosa. La adoraci\u00f3n, como hemos dicho, llega a ser, de este modo, uni\u00f3n. <strong>Dios no solamente est\u00e1 frente a nosotros,<\/strong> como el totalmente Otro. <strong>Est\u00e1 dentro de nosotros, y nosotros estamos en \u00e9l.<\/strong> Su din\u00e1mica nos penetra y desde nosotros quiere propagarse a los dem\u00e1s y extenderse a todo el mundo, para que su amor sea realmente la medida dominante del mundo. Yo encuentro una alusi\u00f3n muy bella a este nuevo paso que la \u00faltima Cena nos indica con la diferente acepci\u00f3n de la palabra \u00abadoraci\u00f3n\u00bb en griego y en lat\u00edn. La palabra griega es <strong><em>proskynesis<\/em><\/strong>. <strong>Significa el gesto de sumisi\u00f3n, el reconocimiento de Dios como nuestra verdadera medida, cuya norma aceptamos seguir.<\/strong> Significa que la libertad no quiere decir gozar de la vida, considerarse absolutamente aut\u00f3nomo, sino orientarse seg\u00fan la medida de la verdad y del bien, para llegar a ser, de esta manera, nosotros mismos, verdaderos y buenos. Este gesto es necesario, aun cuando nuestra ansia de libertad se resiste, en un primer momento, a esta perspectiva. Hacerla completamente nuestra s\u00f3lo ser\u00e1 posible en el segundo paso que nos presenta la \u00faltima Cena. <strong>La palabra latina para adoraci\u00f3n es <em>ad-oratio<\/em>, contacto boca a boca, beso, abrazo y, por tanto, en resumen, amor.<\/strong> La sumisi\u00f3n se hace uni\u00f3n, porque aquel al cual nos sometemos es Amor. As\u00ed<strong> la sumisi\u00f3n adquiere sentido, porque no nos impone cosas extra\u00f1as, sino que nos libera desde lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestro ser.<\/strong><\/p>\n<p>Volvamos de nuevo a la \u00faltima Cena. La novedad que all\u00ed se verific\u00f3, estaba en la nueva profundidad de la antigua oraci\u00f3n de bendici\u00f3n de Israel, que ahora se hac\u00eda palabra de transformaci\u00f3n y nos conced\u00eda el poder participar en la \u00abhora\u00bb de Cristo. <strong>Jes\u00fas no nos ha encargado la tarea de repetir la Cena pascual que, por otra parte, en cuanto aniversario, no es repetible a voluntad. Nos ha dado la tarea de entrar en su \u00abhora\u00bb.<\/strong> Entramos en ella mediante la palabra del poder sagrado de la consagraci\u00f3n, una transformaci\u00f3n que se realiza mediante la oraci\u00f3n de alabanza, que nos sit\u00faa en continuidad con Israel y con toda la historia de la salvaci\u00f3n, y al mismo tiempo nos concede la novedad hacia la cual aquella oraci\u00f3n tend\u00eda por su \u00edntima naturaleza.<\/p>\n<p>Esta oraci\u00f3n, llamada por la Iglesia <strong>\u00abplegaria eucar\u00edstica\u00bb<\/strong>, hace presente la Eucarist\u00eda. Es palabra de poder, que transforma los dones de la tierra de modo totalmente nuevo en la donaci\u00f3n de Dios mismo y que nos compromete en este proceso de transformaci\u00f3n. Por eso llamamos a este acontecimiento Eucarist\u00eda, que es la traducci\u00f3n de la palabra hebrea <em><strong>beracha<\/strong>,\u00a0<\/em><strong>agradecimiento, alabanza, bendici\u00f3n, y asimismo transformaci\u00f3n a partir del Se\u00f1or<\/strong>:\u00a0 presencia de su \u00abhora\u00bb. <strong>La hora de Jes\u00fas es la hora en la cual vence el amor<\/strong>. En otras palabras:\u00a0 es Dios quien ha vencido, porque \u00e9l es Amor. La hora de Jes\u00fas quiere llegar a ser nuestra hora y lo ser\u00e1, si nosotros, mediante la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, nos dejamos arrastrar por aquel proceso de transformaciones que el Se\u00f1or pretende. La Eucarist\u00eda debe llegar a ser el centro de nuestra vida.<\/p>\n<p>No se trata de positivismo o ansia de poder, cuando la Iglesia nos dice que la Eucarist\u00eda es parte del domingo. En la ma\u00f1ana de Pascua, primero las mujeres y luego los disc\u00edpulos tuvieron la gracia de ver al Se\u00f1or. Desde entonces supieron que el primer d\u00eda de la semana, el domingo, ser\u00eda el d\u00eda de \u00e9l, de Cristo. El d\u00eda del inicio de la creaci\u00f3n ser\u00eda el d\u00eda de la renovaci\u00f3n de la creaci\u00f3n. <strong>Creaci\u00f3n y redenci\u00f3n caminan juntas. Por esto es tan importante el domingo.<\/strong> Est\u00e1 bien que hoy, en muchas culturas, el domingo sea un d\u00eda libre o, juntamente con el s\u00e1bado, constituya el denominado \u00abfin de semana\u00bb libre. Pero este tiempo libre permanece vac\u00edo si en \u00e9l no est\u00e1 Dios.<\/p>\n<p>Queridos amigos, a veces, en principio, puede resultar inc\u00f3modo tener que programar en el domingo tambi\u00e9n la misa. Pero si tom\u00e1is este compromiso, constatar\u00e9is m\u00e1s tarde que es exactamente esto lo que da sentido al tiempo libre. No os dej\u00e9is disuadir de participar en la Eucarist\u00eda dominical y ayudad tambi\u00e9n a los dem\u00e1s a descubrirla. Ciertamente, para que de esa emane la alegr\u00eda que necesitamos, debemos aprender a comprenderla cada vez m\u00e1s profundamente, debemos aprender a amarla. Compromet\u00e1monos a ello, \u00a1vale la pena!<br \/><strong>Descubramos la \u00edntima riqueza de la liturgia de la Iglesia<\/strong> y su verdadera grandeza:\u00a0 no somos nosotros los que hacemos fiesta para nosotros, sino que es, en cambio, <strong>el mismo Dios viviente el que prepara una fiesta para nosotros<\/strong>. Con el amor a la Eucarist\u00eda redescubrir\u00e9is tambi\u00e9n el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n, en el cual la bondad misericordiosa de Dios permite siempre iniciar de nuevo nuestra vida.<\/p>\n<p><strong>Quien ha descubierto a Cristo debe llevar a otros hacia \u00e9l. Una gran alegr\u00eda no se puede guardar para uno mismo.<\/strong> Es necesario transmitirla. En numerosas partes del mundo existe hoy un extra\u00f1o olvido de Dios. Parece que todo marche igualmente sin \u00e9l. Pero al mismo tiempo existe tambi\u00e9n un sentimiento de frustraci\u00f3n, de insatisfacci\u00f3n de todo y de todos. Dan ganas de exclamar:\u00a0 \u00a1No es posible que la vida sea as\u00ed! Verdaderamente no. Y de este modo, junto al olvido de Dios existe como un \u00abboom\u00bb de lo religioso. No quiero desacreditar todo lo que se sit\u00faa en este contexto. Puede darse tambi\u00e9n la alegr\u00eda sincera del descubrimiento. Pero, a menudo la religi\u00f3n se convierte casi en un producto de consumo. Se escoge aquello que agrada, y algunos saben tambi\u00e9n sacarle provecho. Pero la religi\u00f3n buscada a la \u00abmedida de cada uno\u00bb a la postre no nos ayuda. Es c\u00f3moda, pero en el momento de crisis nos abandona a nuestra suerte. Ayudad a los hombres a descubrir la verdadera estrella que nos indica el camino:\u00a0 Jesucristo.<\/p>\n<p>Tratemos nosotros mismos de conocerlo cada vez mejor para poder guiar tambi\u00e9n, de modo convincente, a los dem\u00e1s hacia \u00e9l. <strong>Por esto es tan importante el amor a la sagrada Escritura y, en consecuencia, conocer la fe de la Iglesia que nos muestra el sentido de la Escritura.<\/strong> Es el Esp\u00edritu Santo el que gu\u00eda a la Iglesia en su fe creciente y la ha hecho y hace penetrar cada vez m\u00e1s en las profundidades de la verdad (cf. <em>Jn<\/em> 16, 13). El Papa Juan Pablo II nos ha dejado una obra maravillosa, en la cual la fe secular se explica sint\u00e9ticamente:\u00a0 el <em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ESL0022\/_INDEX.HTM\">Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<\/a><\/em>. Yo mismo, recientemente, he presentado el <em>Compendio<\/em> de ese Catecismo, que ha sido elaborado a petici\u00f3n del difunto Papa. Son dos libros fundamentales que querr\u00eda recomendaros a todos vosotros.<\/p>\n<p>Obviamente, los libros por s\u00ed solos no bastan. <strong>Construid comunidades basadas en la fe<\/strong>. En los \u00faltimos decenios han nacido movimientos y comunidades en los cuales la fuerza del Evangelio se deja sentir con vivacidad. Buscad la comuni\u00f3n en la fe como compa\u00f1eros de camino que juntos contin\u00faan el itinerario de la gran peregrinaci\u00f3n que primero nos se\u00f1alaron los Magos de Oriente. La espontaneidad de las nuevas comunidades es importante, pero es asimismo importante conservar la comuni\u00f3n con el Papa y con los obispos. Son ellos los que garantizan que no se est\u00e1n buscando senderos particulares, sino que a su vez se est\u00e1 viviendo en aquella gran familia de Dios que el Se\u00f1or ha fundado con los doce Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, debo volver a la Eucarist\u00eda. \u00abPorque aun siendo muchos, somos un solo pan y un solo cuerpo, pues todos participamos de un solo pan\u00bb, dice san Pablo (<em>1 Co<\/em> 10, 17). Con esto quiere decir:\u00a0 puesto que recibimos al mismo Se\u00f1or y \u00e9l nos acoge y nos atrae hacia s\u00ed, <strong>seamos tambi\u00e9n una sola cosa entre nosotros.<\/strong> Esto debe manifestarse en la vida. Debe mostrarse en la <strong>capacidad de perd\u00f3n.<\/strong> Debe manifestarse en la <strong>sensibilidad hacia las necesidades de los dem\u00e1s.<\/strong> Debe manifestarse en la <strong>disponibilidad para compartir.<\/strong> Debe manifestarse en el compromiso con el pr\u00f3jimo, tanto con el cercano como con el externamente lejano, que, sin embargo, nos ata\u00f1e siempre de cerca.<\/p>\n<p>Existen hoy formas de voluntariado, modelos de servicio mutuo, de los cuales justamente nuestra sociedad tiene necesidad urgente. No debemos, por ejemplo, abandonar a los ancianos en su soledad, no debemos pasar de largo ante los que sufren. Si pensamos y vivimos en virtud de la comuni\u00f3n con Cristo, entonces se nos abren los ojos. Entonces no nos adaptaremos m\u00e1s a seguir viviendo preocupados solamente por nosotros mismos, sino que veremos d\u00f3nde y c\u00f3mo somos necesarios. Viviendo y actuando as\u00ed nos daremos cuenta bien pronto que es mucho m\u00e1s bello ser \u00fatiles y estar a disposici\u00f3n de los dem\u00e1s que preocuparse s\u00f3lo de las comodidades que se nos ofrecen. Yo s\u00e9 que vosotros como j\u00f3venes aspir\u00e1is a cosas grandes, que quer\u00e9is comprometeros por un mundo mejor. Demostr\u00e1dselo a los hombres, demostr\u00e1dselo al mundo, que espera exactamente este testimonio de los disc\u00edpulos de Jesucristo y que, sobre todo mediante vuestro amor, podr\u00e1 descubrir la estrella que como creyentes seguimos.<\/p>\n<p> \u00a1Caminemos con Cristo y vivamos nuestra vida como verdaderos adoradores de Dios! Am\u00e9n.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-03_tiempo-pascua_dia-04-miercoles\">Tiempo de Pascua: Mi\u00e9rcoles III <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>35 Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00abYo soy el pan de vida. El que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s; 36 pero, como os he dicho, me hab\u00e9is visto y no cre\u00e9is. 37 Todo lo que me da el Padre vendr\u00e1 a m\u00ed, y al que venga &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-35-40-discurso-del-pan-de-vida-iii-la-voluntad-del-padre\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 6, 35-40: Discurso del Pan de Vida (iii): La voluntad del Padre\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41588","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41588","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41588"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41588\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41588"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41588"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41588"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}