{"id":41589,"date":"2016-10-07T23:38:17","date_gmt":"2016-10-08T04:38:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-44-51-discurso-del-pan-de-vida-iv-quien-come-este-pan-no-muere\/"},"modified":"2016-10-07T23:38:17","modified_gmt":"2016-10-08T04:38:17","slug":"jn-6-44-51-discurso-del-pan-de-vida-iv-quien-come-este-pan-no-muere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-44-51-discurso-del-pan-de-vida-iv-quien-come-este-pan-no-muere\/","title":{"rendered":"Jn 6, 44-51: Discurso del Pan de Vida (iv) &#8211; Quien come este Pan no muere"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">44<\/span> Nadie puede venir a m\u00ed si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda. <span class=\"versiculo\">45<\/span> Est\u00e1 escrito en los profetas: \u201cSer\u00e1n todos disc\u00edpulos de Dios\u201d. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a m\u00ed. <span class=\"versiculo\">46<\/span> No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que est\u00e1 junto a Dios: ese ha visto al Padre. <span class=\"versiculo\">47<\/span> En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.<br \/> <span class=\"versiculo\">48<\/span> Yo soy el pan de la vida. <span class=\"versiculo\">49<\/span> Vuestros padres comieron en el desierto el man\u00e1 y murieron; <span class=\"versiculo\">50<\/span> este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de \u00e9l y no muera. <span class=\"versiculo\">51<\/span> Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivir\u00e1 para siempre. Y el pan que yo dar\u00e9 es mi carne por la vida del mundo\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Efren_de_Siria\"> Efr\u00e9n de Siria<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=81\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Efr\u00e9n de Siria\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_La_cruz_de_Cristo_salvacion_del_genero_humano\"> Serm\u00f3n: La cruz de Cristo, salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl pan que yo dar\u00e9 es mi carne por la vida del mundo\u00bb (Jn 6,51)<br \/>20, 3-4.9: Opera, ed. Lamy, 1, 152-158.166-168<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=11\">Opera ed. Lamy<\/a><\/span><\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or fue conculcado por la muerte, pero \u00e9l, a su vez, conculc\u00f3 la muerte, pasando por ella como si fuera un camino. Se someti\u00f3 a la muerte y la soport\u00f3 deliberadamente para acabar con la obstinada muerte. En efecto, nuestro Se\u00f1or sali\u00f3 cargado con su cruz, como deseaba la muerte; pero desde la cruz grit\u00f3, llamando a los muertos a la resurrecci\u00f3n, en contra de lo que la muerte deseaba.<\/p>\n<p> La muerte le mat\u00f3 gracias al cuerpo que ten\u00eda; pero \u00e9l, con las mismas armas, triunf\u00f3 sobre la muerte. La divinidad se ocult\u00f3 bajo los velos de la humanidad; s\u00f3lo as\u00ed pudo acercarse a la muerte, y la muerte le mat\u00f3, pero \u00e9l, a su vez, acab\u00f3 con la muerte. La muerte destruy\u00f3 la vida natural, pero luego fue destruida, a su vez, por la vida sobrenatural.<\/p>\n<p> La muerte, en efecto, no hubiera podido devorarle si \u00e9l no hubiera tenido un cuerpo, ni el abismo hubiera podido tragarle si \u00e9l no hubiera estado revestido de carne; por ello quiso el Se\u00f1or descender al seno de una virgen para poder ser arrebatado en su ser carnal hasta el reino de la muerte. As\u00ed, <strong>una vez que hubo asumido el cuerpo, penetr\u00f3 en el reino de la muerte, destruy\u00f3 sus riquezas y desbarat\u00f3 sus tesoros.<\/strong> Porque la muerte lleg\u00f3 hasta Eva, la madre de todos los vivientes. Eva era la vi\u00f1a, pero la muerte abri\u00f3 una brecha en su cerco, vali\u00e9ndose de las mismas manos de Eva; y Eva gust\u00f3 el fruto de la muerte, por lo cual la que era madre de todos los vivientes se convirti\u00f3 en fuente de muerte para todos ellos.<\/p>\n<p> Pero luego apareci\u00f3 Mar\u00eda, la nueva vid que reemplaza a la antigua; en ella habit\u00f3 Cristo, la nueva Vida. La muerte, seg\u00fan su costumbre, fue en busca de su alimento y no advirti\u00f3 que, en el fruto mortal, estaba escondida la Vida, destructora de la muerte; por ello mordi\u00f3 sin temor el fruto, pero entonces liber\u00f3 a la vida, y a muchos juntamente con ella.<\/p>\n<p> El admirable hijo del carpintero llev\u00f3 su cruz a las moradas de la muerte, que todo lo devoraban, y condujo as\u00ed a todo el g\u00e9nero humano a la mansi\u00f3n de la vida. Y la humanidad entera, que a causa de un \u00e1rbol hab\u00eda sido precipitada en el abismo inferior, por otro \u00e1rbol, el de la cruz, alcanz\u00f3 la mansi\u00f3n de la vida. En el \u00e1rbol, pues, en que hab\u00eda sido injertado un esqueje de muerte amarga, se injert\u00f3 luego otro de vida feliz, para que confesemos que Cristo es Se\u00f1or de toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p> <strong>\u00a1A ti la gloria, a ti que con tu cruz elevaste como un puente sobre la misma muerte, para que las almas pudieran pasar por \u00e9l desde la regi\u00f3n de la muerte a la regi\u00f3n de la vida!<\/strong><\/p>\n<p> \u00a1A ti la gloria, a ti que asumiste un cuerpo mortal e hiciste de \u00e9l fuente de vida para todos los mortales!<\/p>\n<p> T\u00fa vives para siempre; los que te dieron muerte se comportaron como los agricultores: enterraron la vida en el sepulcro, como el grano de trigo se entierra en el surco, para que luego brotara y resucitara llevando consigo a otros muchos.<\/p>\n<p> Venid, hagamos de nuestro amor una ofrenda grande y universal; elevemos c\u00e1nticos y oraciones en honor de aquel que, en la cruz, se ofreci\u00f3 a Dios como holocausto para enriquecernos a todos.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_I\"> Juan Pablo I<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=89\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo I\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_27-09-1978_La_virtud_teologal_de_la_caridad\"> Audiencia General (27-09-1978): La virtud teologal de la caridad<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abYo soy el pan de la vida\u00bb (Jn 6,48)<br \/><\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abDios m\u00edo, con todo el coraz\u00f3n y por encima de todo os amo a Vos, bien infinito y felicidad eterna nuestra; por amor vuestro amo al pr\u00f3jimo como a m\u00ed mismo y perdono las ofensas recibidas. Se\u00f1or, haced que os ame cada vez m\u00e1s\u00bb Es una oraci\u00f3n muy conocida entretejida con frases b\u00edblicas. Me la ense\u00f1\u00f3 mi madre. La rezo varias veces al d\u00eda tambi\u00e9n ahora; y tratar\u00e9 de explic\u00e1rosla palabra por palabra como lo har\u00eda un catequista de la parroquia.<\/p>\n<p>Estamos en la \u00abtercera l\u00e1mpara de la santificaci\u00f3n\u00bb de que hablaba el Papa Juan: la caridad.<\/p>\n<p> <em>Amo<\/em>. En clase de filosof\u00eda, el profesor me dec\u00eda: \u00bfConoces el campanario de San Marcos? \u00bfS\u00ed? Esto significa que \u00e9ste ha entrado de alguna manera en tu mente; f\u00edsicamente sigue estando donde estaba, pero ha impreso en tu interior una especie de retrato suyo intelectual. En cambio, \u00bfamas el campanario de San Marcos? Esto quiere decir que ese retrato te empuja desde dentro y te mueve, casi como que te lleva, te hace caminar con el alma hacia el campanario que est\u00e1 fuera. Resumiendo: amar significa viajar, correr con el coraz\u00f3n hacia el objeto amado. Dice la <em>Imitaci\u00f3n de Cristo<\/em>: el que ama <em>currit, volat, laetatur<\/em>, corre, vuela, disfruta ( I. III, cap. V, 4).<\/p>\n<p>Amar a Dios es, por tanto, viajar con el coraz\u00f3n hacia Dios. Un viaje precioso. De muchacho me entusiasmaban los viajes narrados por Julio Verne (\u00ab<em>Veinte mil leguas de viaje submarino<\/em>\u00bb, \u00ab<em>De la tierra a la luna<\/em>\u00bb, \u00ab<em>La vuelta al mundo en 80 d\u00edas<\/em>\u00bb, etc). Pero los viajes del amor a Dios son mucho m\u00e1s interesantes. Est\u00e1n contados en las vidas de los santos. Por ejemplo, San Vicente de Pa\u00fal, cuya fiesta celebramos hoy, es un gigante de la caridad: am\u00f3 a Dios como se ama a un padre y a una madre; \u00e9l mismo fue un padre para prisioneros, enfermos, hu\u00e9rfanos y pobres. San Pedro Claver, consagr\u00e1ndose enteramente a Dios, se firmaba \u00abPedro, esclavo de los negros para siempre\u00bb.<\/p>\n<p>El viaje comporta a veces sacrificios, pero \u00e9stos no nos deben detener. Jes\u00fas est\u00e1 en la cruz: \u00bflo quieres besar? No puedes por menos de inclinarte hacia la cruz y dejar que te puncen algunas espinas de la corona, que tiene la cabeza del Se\u00f1or (cf. Sales,\u00a0<em>Oeuvres<\/em>, Annecy, t. XXI, p\u00e1g. 153) No puedes hacer lo que el bueno de San Pedro que supo muy bien gritar \u00abViva Jes\u00fas\u00bb en el monte Tabor, donde hab\u00eda gozo, pero ni siquiera se dej\u00f3 ver junto a Jes\u00fas en el monte Calvario, donde hab\u00eda peligro y dolor (cf. Sales, <em>Oeuvres<\/em>, t. XV, p\u00e1g. 140)<\/p>\n<p><strong>El amor a Dios es tambi\u00e9n viaje misterioso: es decir, uno no lo emprende si Dios no toma la iniciativa primero.<\/strong> \u00abNadie \u2014ha dicho Jes\u00fas\u2014 puede venir a m\u00ed si el Padre no le atrae\u00bb (<em>Jn<\/em> 6, 44). Se preguntaba San Agust\u00edn: y entonces \u00bfd\u00f3nde queda la libertad humana? Pero Dios que ha querido y construido esta libertad, sabe c\u00f3mo respetarla aun llevando los corazones al punto que \u00c9l se propone: <em>parum est voluntate, etiam voluptate traheris<\/em>, Dios te atrae no s\u00f3lo de modo que t\u00fa mismo llegues a quererlo, sino hasta de manera que gustes de ser atra\u00eddo (San Agust\u00edn, <em>In Io. Evang. Tr.<\/em> 26, 4)<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Ecclesia_de_Eucharistia_Un_don_total\"> Ecclesia de Eucharistia: Un don total<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl pan que yo dar\u00e9 es mi carne por la vida del mundo\u00bb (Jn 6,51)<br \/>nn. 13-14<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Por su \u00edntima relaci\u00f3n con el sacrificio del G\u00f3lgota, la Eucarist\u00eda es<em> sacrificio en sentido propio<\/em> y no s\u00f3lo en sentido gen\u00e9rico, como si se tratara del mero ofrecimiento de Cristo a los fieles como alimento espiritual. En efecto, el don de su amor y de su obediencia hasta el extremo de dar la vida (cf. <em>Jn <\/em>10, 17-18), es en primer lugar un don a su Padre. Ciertamente es un don en favor nuestro, m\u00e1s a\u00fan, de toda la humanidad (cf.<em> Mt<\/em> 26, 28; <em>Mc<\/em> 14, 24;<em> Lc<\/em> 22, 20; <em>Jn <\/em>10, 15), pero<em> don ante todo al Padre<\/em>: \u00ab sacrificio que el Padre acept\u00f3, correspondiendo a esta donaci\u00f3n total de su Hijo que se hizo \u00abobediente hasta la muerte\u00bb (<em>Fl<\/em>2, 8) con su entrega paternal, es decir, con el don de la vida nueva e inmortal en la resurrecci\u00f3n \u00bb.<\/p>\n<p> Al entregar su sacrificio a la Iglesia, Cristo ha querido adem\u00e1s hacer suyo el sacrificio espiritual de la Iglesia, llamada a ofrecerse tambi\u00e9n a s\u00ed misma unida al sacrificio de Cristo. Por lo que concierne a todos los fieles, el Concilio Vaticano II ense\u00f1a que \u00ab al participar en el sacrificio eucar\u00edstico, fuente y cima de la vida cristiana, ofrecen a Dios la V\u00edctima divina y a s\u00ed mismos con ella \u00bb.<\/p>\n<p>La Pascua de Cristo incluye, con la pasi\u00f3n y muerte, tambi\u00e9n su resurrecci\u00f3n. Es lo que recuerda la aclamaci\u00f3n del pueblo despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n:<em> \u00ab Proclamamos tu resurrecci\u00f3n \u00bb<\/em>. Efectivamente, el sacrificio eucar\u00edstico no s\u00f3lo hace presente el misterio de la pasi\u00f3n y muerte del Salvador, sino tambi\u00e9n el misterio de la resurrecci\u00f3n, que corona su sacrificio. En cuanto viviente y resucitado, Cristo se hace en la Eucarist\u00eda \u00ab pan de vida \u00bb (<em>Jn<\/em>6, 35.48), \u00ab pan vivo \u00bb (<em>Jn <\/em>6, 51). San Ambrosio lo recordaba a los ne\u00f3fitos, como una aplicaci\u00f3n del acontecimiento de la resurrecci\u00f3n a su vida: \u00ab Si hoy Cristo est\u00e1 en ti, \u00c9l resucita para ti cada d\u00eda \u00bb. San Cirilo de Alejandr\u00eda, a su vez, subrayaba que la participaci\u00f3n en los santos Misterios \u00ab es una verdadera confesi\u00f3n y memoria de que el Se\u00f1or ha muerto y ha vuelto a la vida por nosotros y para beneficio nuestro \u00bb.<\/p>\n<h3><span id=\"Veritatis_Splendor_Ven_y_sigueme_Mt_19_21\"> Veritatis Splendor: \u00abVen, y s\u00edgueme\u00bb (Mt 19, 21)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abTodo el que escucha al Padre y aprende, viene a m\u00ed\u00bb (Jn 6,45b)<br \/>n. 19<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>19. El camino y, a la vez, el contenido de esta perfecci\u00f3n consiste en la <em>sequela Christi, <\/em>en el seguimiento de Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber renunciado a los propios bienes y a s\u00ed mismos. Precisamente \u00e9sta es la conclusi\u00f3n del coloquio de Jes\u00fas con el joven: \u00abluego ven, y s\u00edgueme\u00bb (<em>Mt <\/em>19, 21). Es una invitaci\u00f3n cuya profundidad maravillosa ser\u00e1 entendida plenamente por los disc\u00edpulos despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo, cuando el Esp\u00edritu Santo los guiar\u00e1 hasta la verdad completa (cf. <em>Jn <\/em>16, 13).<\/p>\n<p> Es Jes\u00fas mismo quien toma la iniciativa y llama a seguirle. La llamada est\u00e1 dirigida sobre todo a aquellos a quienes conf\u00eda una misi\u00f3n particular, empezando por los Doce; pero tambi\u00e9n es cierto que la condici\u00f3n de todo creyente es ser disc\u00edpulo de Cristo (cf.<em>Hch <\/em>6, 1). Por esto, <strong><em>seguir a Cristo es el fundamento esencial y original de la moral cristiana: <\/em><\/strong>como el pueblo de Israel segu\u00eda a Dios, que lo guiaba por el desierto hacia la tierra prometida (cf. <em>Ex<\/em>13, 21), as\u00ed el disc\u00edpulo debe seguir a Jes\u00fas, hacia el cual lo atrae el mismo Padre (cf. <em>Jn <\/em>6, 44).<\/p>\n<p> No se trata aqu\u00ed solamente de escuchar una ense\u00f1anza y de cumplir un mandamiento, sino de algo mucho m\u00e1s radical: <strong><em>adherirse a la persona misma de Jes\u00fas, <\/em>compartir su vida y su destino, participar de su obediencia libre y amorosa a la voluntad del Padre.<\/strong> El disc\u00edpulo de Jes\u00fas, siguiendo, mediante la adhesi\u00f3n por la fe, a aqu\u00e9l que es la Sabidur\u00eda encarnada, se hace verdaderamente <em>disc\u00edpulo de Dios <\/em>(cf. <em>Jn <\/em>6, 45). En efecto, Jes\u00fas es la luz del mundo, la luz de la vida (cf. <em>Jn <\/em>8, 12); es el pastor que gu\u00eda y alimenta a las ovejas (cf. <em>Jn <\/em>10, 11-16), es el camino, la verdad y la vida (cf. <em>Jn <\/em>14, 6), es aquel que lleva hacia el Padre, de tal manera que verle a \u00e9l, al Hijo, es ver al Padre (cf. <em>Jn <\/em>14, 6-10). Por eso, imitar al Hijo, \u00abimagen de Dios invisible\u00bb (<em>Col <\/em>1, 15), significa imitar al Padre.<\/p>\n<h3><span id=\"Redemptoris_Missio_Conversion_y_bautismo\"> Redemptoris Missio: Conversi\u00f3n y bautismo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00ab Nadie puede venir a m\u00ed si no lo atrae el Padre que me ha enviado\u00bb (Jn 6,44)<br \/>n. 46<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>El anuncio de la Palabra de Dios tiende a la <em>conversi\u00f3n cristiana, <\/em>es decir, a la adhesi\u00f3n plena y sincera a Cristo y a su Evangelio mediante la fe. La conversi\u00f3n es un don de Dios, obra de la Trinidad; es el Esp\u00edritu que abre las puertas de los corazones, a fin de que los hombres puedan creer en el Se\u00f1or y \u00ab confesarlo \u00bb (cf. <em>1 Cor <\/em>12, 3). De quien se acerca a \u00e9l por la fe, Jes\u00fas dice: \u00ab Nadie puede venir a m\u00ed, si el Padre que me ha enviado no lo atrae \u00bb (<em>Jn<\/em> 6, 44).<\/p>\n<p> La conversi\u00f3n se expresa desde el principio con una fe total y radical, que no pone l\u00edmites ni obst\u00e1culos al don de Dios. Al mismo tiempo, sin embargo, determina un proceso din\u00e1mico y permanente que dura toda la existencia, exigiendo un esfuerzo continuo por pasar de la vida \u00ab seg\u00fan la carne \u00bb a la \u00ab vida seg\u00fan el Esp\u00edritu (cf. <em>Rom <\/em>8, 3-13). La conversi\u00f3n significa aceptar, con decisi\u00f3n personal, la soberan\u00eda de Cristo y hacerse disc\u00edpulos suyos.<\/p>\n<p> La Iglesia llama a todos a esta conversi\u00f3n, siguiendo el ejemplo de Juan Bautista que preparaba los caminos hacia Cristo, \u00ab proclamando un bautismo de conversi\u00f3n para perd\u00f3n de los pecados \u00bb (<em>Mc <\/em>1, 4), y los caminos de Cristo mismo, el cual, \u00ab despu\u00e9s que Juan fue entregado, march\u00f3 &#8230; a Galilea y proclamaba la Buena Nueva de Dios: \u00abEl tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios est\u00e1 cerca; <em>convert\u00edos<\/em> y creed en la Buena Nueva\u00bb \u00bb (<em>Mc <\/em>1, 14-15).<\/p>\n<p> Hoy la llamada a la conversi\u00f3n, que los misioneros dirigen a los no cristianos, se pone en tela de juicio o pasa en silencio. Se ve en ella un acto de \u00ab proselitismo \u00bb; se dice que basta ayudar a los hombres a ser m\u00e1s hombres o m\u00e1s fieles a la propia religi\u00f3n; que basta formar comunidades capaces de trabajar por la justicia, la libertad, la paz, la solidaridad. Pero se olvida que toda persona tiene el derecho a escuchar la \u00ab Buena Nueva \u00bb de Dios que se revela y se da en Cristo, para realizar en plenitud la propia vocaci\u00f3n. La grandeza de este acontecimiento resuena en las palabras de Jes\u00fas a la Samaritana: \u00ab Si conocieras el don de Dios \u00bb y en el deseo inconsciente, pero ardiente de la mujer: \u00ab Se\u00f1or, dame de esa agua, para que no tenga m\u00e1s sed \u00bb (<em>Jn <\/em>4,10.15).<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_15-10-1979_Necesitamos_dialogar_con_Dios\"> Homil\u00eda (15-10-1979): Necesitamos dialogar con Dios<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEst\u00e1 escrito en los profetas: \u201cSer\u00e1n todos disc\u00edpulos de Dios\u201d\u00bb (Jn 6,45)<br \/>Misa de Inauguraci\u00f3n del Curso Acad\u00e9mico de las Universidades y Centros de Estudios Eclesi\u00e1sticos de Roma<br \/> Bas\u00edlica de San Pedro.<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><strong>La humildad es la contrase\u00f1a de todo cient\u00edfico que tiene una relaci\u00f3n honesta con la verdad cognoscitiva.<\/strong> Ella ante todo abrir\u00e1 el camino para que arraigue en su esp\u00edritu la disposici\u00f3n fundamental, necesaria para toda investigaci\u00f3n teol\u00f3gica merecedora de este nombre. Esta disposici\u00f3n fundamental es <em>la fe.<\/em><\/p>\n<p> Reflexionemos: la Revelaci\u00f3n consiste en la iniciativa de Dios, que ha salido personalmente al encuentro del hombre para entablar con \u00e9l un di\u00e1logo de salvaci\u00f3n. Es Dios quien comienza la conversaci\u00f3n y es Dios quien la prosigue. El hombre escucha y responde. Pero la respuesta que Dios espera del hombre no se reduce a una fr\u00eda valoraci\u00f3n intelectualista de un contenido abstracto de ideas. Dios se encuentra con el hombre y le habla porque lo ama y quiere salvarlo. Por esto, <strong>la respuesta del hombre debe ser ante todo aceptaci\u00f3n agradecida de la iniciativa divina y abandono confiado en la fuerza preveniente de su amor.<\/strong><\/p>\n<p> Entrar en di\u00e1logo con Dios significa dejarse encantar y conquistar por la figura luminosa (doxa) de Jes\u00fas revelador y por el amor (agape) del que lo ha enviado. Y en esto precisamente consiste la fe. Con ella el hombre, <strong>iluminado interiormente y atra\u00eddo por Dios, trasciende los l\u00edmites del conocimiento puramente natural y tiene una experiencia de El, que de otro modo le estar\u00eda vedada.<\/strong> Ha dicho Jes\u00fas: \u00abNadie puede venir a m\u00ed si el Padre, que me ha enviado, no le trae\u00bb (<em>Jn<\/em> 6, 44). \u00abNadie\u00bb, por esto, tampoco el te\u00f3logo.<\/p>\n<p> El hombre, observa Santo Tom\u00e1s, mientras est\u00e1 <em>in statu viae, <\/em>puede alcanzar alguna inteligencia de los misterios sobrenaturales, gracias al uso de su raz\u00f3n, pero s\u00f3lo en cuanto la raz\u00f3n se apoya sobre el fundamento firme de la fe, que es participaci\u00f3n del conocimiento mismo de Dios y de los bienaventurados comprensores: <em>\u00abFides est in nobis ut perveniamus ad intelligendum quae\u00a0 credimus\u00bb <\/em>(<em>In Boeth. de Trin. <\/em>q. <em>2. <\/em>a. 2, ad 7).<em> <\/em>Es el pensamiento de toda la tradici\u00f3n teol\u00f3gica, y en particular la actitud del gran Agust\u00edn: \u00abcreyendo llegas a ser capaz de entender; si no crees, nunca conseguir\u00e1s entender&#8230; Por lo tanto, que te purifique la fe, para que te sea concedido llegar al conocimiento pleno\u00bb <em>(Im lo. Evan. Tr. <\/em>36, n\u00fam. 7). En otro lugar observa a este prop\u00f3sito:<em>\u00abHabet namque fides oculos suos, quibus quodammodo videt verum esse quod nondum videt\u00bb <\/em>(<em>Ep. <\/em>120<em> ad Consentium, <\/em>n\u00fam. 2. 9), y por esto resulta que \u00ab<em>intelectui fides aditum aperit, infidelitas claudit\u00bb <\/em>(<em>Ep. <\/em>137<em> ad Volusianum, <\/em>n\u00fam. 4, 15).<\/p>\n<p> La conclusi\u00f3n a que llega el obispo de Hipona se convertir\u00e1 en cl\u00e1sica: \u00abLa inteligencia es el fruto de la fe. Por\u00a0 lo tanto no trates de entender para creer, sino cree para entender\u00bb (<em>In Io. Evan. Tr<\/em>. 29, n\u00fam. 6). Es una advertencia sobre la que debe reflexionar el que \u00abhace teolog\u00eda\u00bb: efectivamente, tambi\u00e9n hoy existe el peligro de pertenecer a la falange de los <em>garruli ratiocinatores <\/em>(<em>De Trin. <\/em>2, 4), a quienes Agust\u00edn invitaba <em>a cogitationes suas carnales non dogmatizare <\/em>(<em>Ep. <\/em>187 <em>ad Dardanum, <\/em>n\u00fam. 8; 29). S\u00f3lo la \u00abobediencia a la fe\u00bb (cf. <em>Rom <\/em>16, 26), con la que el hombre se abandona totalmente a Dios con plena libertad, puede hacer entrar en la comprensi\u00f3n profunda y sabrosa de las verdades divinas.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_10-04-1985_Atraidos_por_Dios_a_traves_de_la_fe\"> Audiencia General (10-04-1985): Atra\u00eddos por Dios a trav\u00e9s de la fe<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEn verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna\u00bb (Jn 6,47)<br \/>nn. 2. 4<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Si queremos profundizar, pues, en la comprensi\u00f3n de lo que es la fe, de lo que quiere decir \u00abcreer\u00bb, lo primero que se nos presenta es <em>la originalidad de la fe <\/em>en relaci\u00f3n con el conocimiento racional de Dios, partiendo \u00abde las cosas creadas\u00bb.<\/p>\n<p> La originalidad de la fe est\u00e1 ante todo <em>en su car\u00e1cter sobrenatural<\/em>. Si el hombre en la fe da la respuesta a la \u00abauto-revelaci\u00f3n de Dios\u00bb y acepta el plan divino de la salvaci\u00f3n, que consiste en la participaci\u00f3n en la naturaleza y en la vida \u00edntima de Dios mismo, esta respuesta debe llevar al hombre <em>por encima de todo lo que el ser humano mismo alcanza con las facultades y las fuerzas de la propia naturaleza<\/em>, tanto en cuanto a conocimiento como en cuanto a voluntad: efectivamente, se trata del conocimiento de una verdad infinita y del cumplimiento transcendente de las aspiraciones al bien y a la felicidad, que est\u00e1n enraizadas en la voluntad, en el coraz\u00f3n: se trata, precisamente, de \u00abvida eterna\u00bb.<\/p>\n<p> \u00abPor medio de la revelaci\u00f3n divina \u2014leemos en la Constituci\u00f3n <em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a><\/em>\u2014 Dios quiso manifestarse a S\u00ed mismo y sus planes de salvar al hombre, para que el hombre se haga part\u00edcipe <em>de los bienes divinos, que superan totalmente la inteligencia humana<\/em>\u00bb (n. 6). La Constituci\u00f3n cita aqu\u00ed las palabras del Concilio Vaticano I (Const. dogm <em>Dei Filius<\/em> , 12), que ponen de relieve el car\u00e1cter sobrenatural de la fe.<\/p>\n<p> As\u00ed, pues, la <em>respuesta<\/em> humana a la auto-revelaci\u00f3n de Dios, y en particular a su definitiva auto-revelaci\u00f3n en Jesucristo, se forma interiormente bajo la potencia luminosa <em>de Dios mismo <\/em>que act\u00faa en lo profundo de las facultades espirituales del hombre, y, de alg\u00fan modo, en todo el conjunto de sus energ\u00edas y disposiciones. Esa fuerza divina se llama gracia, en particular, <em>la gracia de la fe<\/em>.<\/p>\n<p> 3. Leemos tambi\u00e9n en la misma Constituci\u00f3n del Vaticano II: \u00abPara dar esta respuesta de la fe es necesaria <em>la gracia de Dios, que se adelanta y nos ayuda, junto con el auxilio interior del Esp\u00edritu Santo<\/em>, que mueve el coraz\u00f3n, lo dirige a Dios, abre los ojos del esp\u00edritu y concede &#8216;a todos gusto en aceptar y creer la verdad&#8217; (palabras del II Concilio Arausicano repetidas por el Vaticano I). Para que el hombre pueda comprender cada vez m\u00e1s profundamente la Revelaci\u00f3n, el Esp\u00edritu Santo perfecciona constantemente la fe con sus dones\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a><\/em> , 5).<\/p>\n<p> La Constituci\u00f3n <em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a><\/em> se pronuncia de modo sucinto sobre el tema de la gracia de la fe; sin embargo, esta formulaci\u00f3n sint\u00e9tica es completa y refleja la ense\u00f1anza de Jes\u00fas mismo, que ha dicho: \u00abNadie puede venir a m\u00ed si el Padre, que me ha enviado, no le atrae\u00bb (<em>Jn <\/em>6, 44). La <em>gracia de la fe <\/em>es precisamente esta \u00abatracci\u00f3n\u00bb por parte de Dios, ejercida en relaci\u00f3n con la <em>esencia interior del hombre<\/em>, e indirectamente de <em>toda la subjetividad humana<\/em>, para que el hombre responda plenamente a la \u00abauto-revelaci\u00f3n\u00bb de Dios en Jesucristo, abandon\u00e1ndose a \u00c9l. Esa gracia previene al acto de fe, lo suscita, sostiene y gu\u00eda: su fruto es que<em>el hombre<\/em> se hace <em>capaz <\/em>ante todo de \u00ab<em>creer a Dios<\/em>\u00bb y cree de hecho. De este modo, en virtud de la gracia preveniente y cooperante se instaura una \u00abcomuni\u00f3n\u00bb sobrenatural interpersonal que es la misma viva estructura que sostiene la fe, mediante la cual el hombre, que cree en Dios, participa de su \u00abvida eterna\u00bb: \u00abconoce al Padre y a su enviado Jesucristo\u00bb (cf. <em>Jn<\/em> 17, 3) y, por medio de la caridad entra en una relaci\u00f3n de amistad con ellos (cf. <em>Jn<\/em> 14, 23; 15, 15).<\/p>\n<p>Esta gracia es la fuente de la iluminaci\u00f3n sobrenatural que \u00ababre los ojos del esp\u00edritu\u00bb; y, por lo mismo, la gracia de la fe abarca particularmente la esfera cognoscitiva del hombre y se centra en ella. Logra de ella <em>la aceptaci\u00f3n de todos los contenidos de la Revelaci\u00f3n<\/em> en los cuales se desvelan los misterios de Dios y los elementos del plan salv\u00edfico respecto al hombre. Pero, al mismo tiempo, la facultad cognoscitiva del hombre bajo la acci\u00f3n de la gracia de la fe tiende a la <em>comprensi\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda<\/em> de los contenidos revelados, puesto que tiende hacia la verdad total prometida por Jes\u00fas (cf. <em>Jn<\/em> 16, 13), hacia la \u00abvida eterna\u00bb. Y en este esfuerzo de comprensi\u00f3n creciente encuentra apoyo en los dones del Esp\u00edritu Santo, especialmente en los que perfeccionan el conocimiento sobrenatural de la fe: ciencia, entendimiento, sabidur\u00eda&#8230;<\/p>\n<p> Seg\u00fan este breve bosquejo, la originalidad de la fe se presenta como una vida sobrenatural, mediante la cual la \u00abauto-revelaci\u00f3n\u00bb de Dios arraiga en el terreno de la inteligencia humana, convirti\u00e9ndose en <em>la fuente de la luz sobrenatural<\/em>, por la que el hombre participa, en medida humana, pero a un nivel de comuni\u00f3n divina, de ese conocimiento, con el que Dios se conoce eternamente a S\u00ed mismo y conoce toda otra realidad en S\u00ed mismo.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_28-08-1985_Dios_cercano_y_escondido\"> Audiencia General (28-08-1985): Dios cercano y escondido<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abYo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivir\u00e1 para siempre\u00bb (Jn 6,51)<br \/>n. 5<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Ese Dios, que al revelarse, habl\u00f3 por medio de los profetas y \u00faltimamente por medio del Hijo, sigue siendo un \u00ab<em>Dios escondido<\/em>\u00ab. Escribe el ap\u00f3stol Juan al comienzo de su Evangelio: \u00abA Dios nadie lo vio jam\u00e1s. Dios unig\u00e9nito, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9se le ha dado a conocer\u00bb (<em>Jn<\/em> 1, 18). Por medio del Hijo, el Dios de la revelaci\u00f3n se ha acercado de manera \u00fanica a la humanidad. El concepto de Dios que el hombre adquiere mediante la fe, alcanza su culmen en esta cercan\u00eda. Sin embargo, a\u00fan cuando Dios se ha hecho todav\u00eda m\u00e1s cercano al hombre con la encarnaci\u00f3n, contin\u00faa <em>siendo<\/em>, en su Esencia, el <em>Dios escondido<\/em>. \u00abNo que alguno \u2014leemos en el mismo Evangelio de Juan\u2014 haya visto al Padre, sino s\u00f3lo el que est\u00e1 en Dios \u00e9se ha visto al Padre\u00bb (<em>Jn<\/em> 6, 46).<\/p>\n<p> As\u00ed, pues, Dios, que se ha revelado a S\u00ed mismo al hombre, sigue siendo para \u00e9l en esta vida un <em>misterio inescrutable<\/em>. Este es el misterio de la fe. El primer art\u00edculo del s\u00edmbolo \u00abcreo en Dios\u00bb expresa la primera y fundamental verdad de la fe, que es al mismo tiempo, el primer y fundamental <em>misterio de la fe<\/em>. Dios, que se ha revelado a S\u00ed mismo al hombre, contin\u00faa siendo para el entendimiento humano Alguien que <em>simult\u00e1neamente es conocido e incomprensible<\/em>. El hombre durante su vida terrena entra en contacto con el Dios de la revelaci\u00f3n en la \u00aboscuridad de la fe\u00bb. Esto se explica en todo un fil\u00f3n cl\u00e1sico y moderno de la teolog\u00eda que insiste sobre la inefabilidad de Dios y encuentra una confirmaci\u00f3n particularmente profunda \u2014y a veces dolorosa\u2014 en la experiencia de los grandes m\u00edsticos. Pero precisamente <strong>esta \u00ab<em>oscuridad de la fe<\/em>\u00ab<\/strong> \u2014como afirma San Juan de la Cruz\u2014 <strong>es la luz que inefablemente conduce a Dios.<\/strong>(cf. <em>Subida al monte Carmelo<\/em> 2 S 9, 3)<\/p>\n<p> Este Dios es, seg\u00fan las palabras de San Pablo, \u00abel Rey de reyes y Se\u00f1or de se\u00f1ores, el \u00fanico inmortal, que habita en una luz inaccesible, a quien ning\u00fan hombre vio, ni podr\u00e1 ver\u00bb (<em>1 Tim<\/em> 6, 15-16).<\/p>\n<p> La oscuridad de la fe acompa\u00f1a indefectiblemente la peregrinaci\u00f3n terrena del esp\u00edritu humano hacia Dios, con la espera de abrirse a la luz de la gloria s\u00f3lo en la vida futura, en la eternidad. \u00abAhora vemos por un espejo y oscuramente, pero entonces veremos <em>cara a cara<\/em>\u00bb (<em>1<\/em> <em>Cor<\/em> 13, 12).<\/p>\n<p> \u00abIn lumine tuo videbimus lumen\u00bb. \u00abTu luz nos hace ver la luz\u00bb (<em>Sal<\/em> 35, 10).\u00bbTu luz nos hace ver la luz\u00bb(<em>Sal <\/em>35\/36, 10).<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_09-08-2000\"> Audiencia General (09-08-2000)<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Ahora Cristo sigue caminando a nuestro lado por los senderos de la historia, cumpliendo su promesa:\u00a0 \u00abHe aqu\u00ed que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a028, 20). Est\u00e1 presente a trav\u00e9s de su Palabra, \u00abPalabra que llama, que invita, que interpela personalmente, como sucedi\u00f3 en el caso de los Ap\u00f3stoles. Cuando la Palabra toca a una persona, nace la obediencia, es decir, la escucha que cambia la vida. Cada d\u00eda (el fiel) se alimenta del pan de la Palabra. Privado de \u00e9l, est\u00e1 como muerto, y ya no tiene nada que comunicar a sus hermanos, porque la Palabra es\u00a0Cristo\u00bb\u00a0(<em>Orientale lumen,<\/em>\u00a010).<\/p>\n<p> Cristo est\u00e1 presente, adem\u00e1s, en la Eucarist\u00eda, fuente de amor, de unidad y de salvaci\u00f3n. Resuenan constantemente en nuestras iglesias las palabras que \u00e9l pronunci\u00f3 un d\u00eda en la sinagoga de la localidad de Cafarna\u00fam, junto al lago de Tiber\u00edades. Son palabras de esperanza y de vida:\u00a0 \u00abEl que come mi carne y bebe mi \u00a0sangre, permanece \u00a0en m\u00ed, y yo en \u00e9l\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a06, 56). \u00abEl que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo \u00a0lo \u00a0resucitar\u00e9 \u00a0el \u00a0\u00faltimo d\u00eda\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a06, 54).<\/p>\n<p>La venida de Cristo a nosotros tiene como finalidad llevarnos al Padre. En efecto, \u00aba Dios nadie lo ha visto jam\u00e1s:\u00a0 el Hijo \u00fanico,\u00a0que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l lo ha dado a conocer\u00bb (<em>Jn <\/em>1, 18). Esta revelaci\u00f3n hist\u00f3rica, realizada por Jes\u00fas con gestos y palabras, nos toca profundamente a \u00a0trav\u00e9s \u00a0de la acci\u00f3n interior del Padre (cf. <em>Mt<\/em> 16, 17; <em>Jn<\/em> 6, 44-45) y la iluminaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (cf. <em>Jn<\/em> 14, 26; 16, 13). Por eso, Jes\u00fas resucitado lo\u00a0derrama como principio de perd\u00f3n de los pecados (cf. <em>Jn<\/em> 20, 22-23) y manantial del amor divino en nosotros (cf. <em>Rm<\/em> 5, 5). As\u00ed se realiza una comuni\u00f3n trinitaria que comienza ya durante la existencia terrena y tiene como meta la plenitud de la visi\u00f3n, cuando \u00abseremos semejantes a Dios, porque lo veremos tal cual es\u00bb (<em>1 Jn<\/em> 3, 2).<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI\"> Benedicto XVI<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=6\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Benedicto XVI\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sacramentum_Caritaris_Forma_eucaristica_de_la_vida_cristiana\"> Sacramentum Caritaris: Forma eucar\u00edstica de la vida cristiana<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl pan que yo dar\u00e9 es mi carne por la vida del mundo\u00bb (6,51)<br \/>n. 70<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><em>El culto espiritual \u2013 logik\u00e9 latre\u00eda <\/em>(Rm 12,1)<\/p>\n<p> El Se\u00f1or Jes\u00fas, que por nosotros se ha hecho alimento de verdad y de amor, hablando del don de su vida nos asegura que \u00ab quien coma de este pan vivir\u00e1 para siempre \u00bb (<em>Jn <\/em>6,51). Pero esta \u00ab vida eterna \u00bb se inicia en nosotros ya en este tiempo por el cambio que el don eucar\u00edstico realiza en nosotros: \u00ab El que me come vivir\u00e1 por m\u00ed \u00bb (<em>Jn<\/em> 6,57). Estas palabras de Jes\u00fas nos permiten comprender c\u00f3mo el misterio \u00ab cre\u00eddo \u00bb y \u00ab celebrado \u00bb contiene en s\u00ed un dinamismo que lo convierte en principio de vida nueva en nosotros y forma de la existencia cristiana. En efecto, comulgando el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo se nos hace part\u00edcipes de la vida divina de un modo cada vez m\u00e1s adulto y consciente. An\u00e1logamente a lo que san Agust\u00edn dice en las <em>Confesiones <\/em>sobre el Logos eterno, alimento del alma, poniendo de relieve su car\u00e1cter parad\u00f3jico, el santo Doctor imagina que se le dice: \u00ab Soy el manjar de los grandes: crece, y me comer\u00e1s, sin que por eso me transforme en ti, como el alimento de tu carne; sino que t\u00fa te transformar\u00e1s en m\u00ed \u00bb. En efecto, no es el alimento eucar\u00edstico el que se transforma en nosotros, sino que somos nosotros los que gracias a \u00e9l acabamos por ser cambiados misteriosamente. Cristo nos alimenta uni\u00e9ndonos a \u00e9l; \u00ab nos atrae hacia s\u00ed \u00bb.<\/p>\n<p> La Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica aparece aqu\u00ed con toda su fuerza como fuente y culmen de la existencia eclesial, ya que expresa, al mismo tiempo, tanto el inicio como el cumplimiento del nuevo y definitivo culto, la <em>logik\u00e9 latre\u00eda<\/em>. A este respecto, las palabras de san Pablo a los Romanos son la formulaci\u00f3n m\u00e1s sint\u00e9tica de c\u00f3mo la Eucarist\u00eda transforma toda nuestra vida en culto espiritual agradable a Dios: \u00ab Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; \u00e9ste es vuestro culto razonable \u00bb (<em>Rm <\/em>12,1). En esta exhortaci\u00f3n se ve la imagen del nuevo culto como ofrenda total de la propia persona en comuni\u00f3n con toda la Iglesia. La insistencia del Ap\u00f3stol sobre la ofrenda de nuestros cuerpos subraya la concreci\u00f3n humana de un culto que no es para nada desencarnado. A este prop\u00f3sito, el santo de Hipona nos sigue recordando que \u00ab \u00e9ste es el sacrificio de los cristianos: es decir, el llegar a ser muchos en un solo cuerpo en Cristo. La Iglesia celebra este misterio con el sacramento del altar, que los fieles conocen bien, y en el que se les muestra claramente que en lo que se ofrece ella misma es ofrecida \u00bb. En efecto, la doctrina cat\u00f3lica afirma que la Eucarist\u00eda, como sacrificio de Cristo, es tambi\u00e9n sacrificio de la Iglesia, y por tanto de los fieles. La insistencia sobre el sacrificio \u2014\u00ab hacer sagrado \u00bb\u2014 expresa aqu\u00ed toda la densidad existencial que se encuentra implicada en la transformaci\u00f3n de nuestra realidad humana ganada por Cristo (cf.<em> Flp <\/em>3,12).<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\"> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica_Creer_en_Jesucristo_el_Hijo_de_Dios\"> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: Creer en Jesucristo, el Hijo de Dios<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abYo he visto al Padre\u00bb (Jn 6,46)<br \/>nn. 151. 1427-1429 .2837<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Para el cristiano, creer en Dios es inseparablemente creer en Aquel que \u00e9l ha enviado, \u00absu Hijo amado\u00bb, en quien ha puesto toda su complacencia (<em>Mc<\/em> 1,11). Dios nos ha dicho que les escuchemos (cf. <em>Mc<\/em> 9,7). El Se\u00f1or mismo dice a sus disc\u00edpulos: \u00abCreed en Dios, creed tambi\u00e9n en m\u00ed\u00bb (<em>Jn<\/em> 14,1). Podemos creer en Jesucristo porque es Dios, el Verbo hecho carne: \u00abA Dios nadie le ha visto jam\u00e1s: el Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l lo ha contado\u00bb (<em>Jn<\/em> 1,18). Porque \u00abha visto al Padre\u00bb (<em>Jn<\/em> 6,46), \u00e9l es \u00fanico en conocerlo y en poderlo revelar (cf. <em>Mt<\/em> 11,27).<\/p>\n<p> <strong>591<\/strong> Jes\u00fas pidi\u00f3 a las autoridades religiosas de Jerusal\u00e9n que creyeran en \u00e9l en virtud de las obras de su Padre que \u00e9l realizaba (<em>Jn<\/em> 10, 36-38). Pero tal acto de fe deb\u00eda pasar por una misteriosa muerte a s\u00ed mismo para un nuevo \u00abnacimiento de lo alto\u00bb (<em>Jn<\/em> 3, 7) atra\u00eddo por la gracia divina (cf. <em>Jn<\/em> 6, 44). Tal exigencia de conversi\u00f3n frente a un cumplimiento tan sorprendente de las promesas (cf. <em>Is<\/em> 53, 1) permite comprender el tr\u00e1gico desprecio del Sanedr\u00edn al estimar que Jes\u00fas merec\u00eda la muerte como blasfemo (cf. <em>Mc<\/em> 3, 6; <em>Mt<\/em> 26, 64-66). Sus miembros obraban as\u00ed tanto por \u00abignorancia\u00bb (cf. <em>Lc<\/em> 23, 34;<em> Hch<\/em> 3, 17-18) como por el \u00abendurecimiento\u00bb (<em>Mc<\/em> 3, 5; <em>Rm<\/em> 11, 25) de la \u00abincredulidad\u00bb (<em>Rm<\/em> 11, 20).<\/p>\n<p>Jes\u00fas llama a la conversi\u00f3n. Esta llamada es una parte esencial del anuncio del Reino: \u00abEl tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios est\u00e1 cerca; convert\u00edos y creed en la Buena Nueva\u00bb (<em>Mc<\/em> 1,15). En la predicaci\u00f3n de la Iglesia, esta llamada se dirige primeramente a los que no conocen todav\u00eda a Cristo y su Evangelio. As\u00ed, el Bautismo es el lugar principal de la conversi\u00f3n primera y fundamental. Por la fe en la Buena Nueva y por el Bautismo (cf. <em>Hch<\/em>2,38) se renuncia al mal y se alcanza la salvaci\u00f3n, es decir, la remisi\u00f3n de todos los pecados y el don de la vida nueva.<\/p>\n<p>Ahora bien, la llamada de Cristo a la conversi\u00f3n sigue resonando en la vida de los cristianos. Esta <em>segunda conversi\u00f3n<\/em> es una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia que \u00abrecibe en su propio seno a los pecadores\u00bb y que siendo \u00absanta al mismo tiempo que necesitada de purificaci\u00f3n constante, busca sin cesar la penitencia y la renovaci\u00f3n\u00bb (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">LG<\/a> 8). Este esfuerzo de conversi\u00f3n no es s\u00f3lo una obra humana. Es el movimiento del \u00abcoraz\u00f3n contrito\u00bb (<em>Sal<\/em> 51,19), atra\u00eddo y movido por la gracia (cf <em>Jn<\/em> 6,44; 12,32) a responder al amor misericordioso de Dios que nos ha amado primero (cf <em>1 Jn<\/em> 4,10).<\/p>\n<p>De ello da testimonio la conversi\u00f3n de san Pedro tras la triple negaci\u00f3n de su Maestro. La mirada de infinita misericordia de Jes\u00fas provoca las l\u00e1grimas del arrepentimiento (<em>Lc<\/em>22,61) y, tras la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, la triple afirmaci\u00f3n de su amor hacia \u00e9l (cf <em>Jn<\/em> 21,15-17). La segunda conversi\u00f3n tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n <em>comunitaria<\/em>. Esto aparece en la llamada del Se\u00f1or a toda la Iglesia: \u00ab\u00a1Arrepi\u00e9ntete!\u00bb (<em>Ap<\/em> 2,5.16). <\/p>\n<blockquote><p> San Ambrosio dice acerca de las dos conversiones que, \u00aben la Iglesia, existen el agua y las l\u00e1grimas: el agua del Bautismo y las l\u00e1grimas de la Penitencia\u00bb (<em>Epistula extra collectionem<\/em> 1 [41], 12). <\/p><\/blockquote>\n<p><em>\u00abDe cada d\u00eda\u00bb<\/em>. La palabra griega, <em>epiousion<\/em>, no tiene otro sentido en el Nuevo Testamento. Tomada en un sentido temporal, es una repetici\u00f3n pedag\u00f3gica de \u00abhoy\u00bb (cf <em>Ex<\/em>16, 19-21) para confirmarnos en una confianza \u00absin reserva\u00bb. Tomada en un sentido cualitativo, significa lo necesario a la vida, y m\u00e1s ampliamente cualquier bien suficiente para la subsistencia (cf <em>1 Tm<\/em> 6, 8). Tomada al pie de la letra (<em>epiousion<\/em>: \u00ablo m\u00e1s esencial\u00bb), designa directamente el Pan de Vida, el Cuerpo de Cristo, \u00abremedio de inmortalidad\u00bb (San Ignacio de Antioqu\u00eda, <em>Epistula ad Ephesios,<\/em> 20, 2) sin el cual no tenemos la Vida en nosotros (cf <em>Jn<\/em> 6, 53-56) Finalmente, ligado a lo que precede, el sentido celestial es claro: este \u00abd\u00eda\u00bb es el del Se\u00f1or, el del Fest\u00edn del Reino, anticipado en la Eucarist\u00eda, en que pregustamos el Reino venidero. Por eso conviene que la liturgia eucar\u00edstica se celebre \u00abcada d\u00eda\u00bb. <\/p>\n<blockquote><p> \u00abLa Eucarist\u00eda es nuestro pan cotidiano [&#8230;] La virtud propia de este divino alimento es una fuerza de uni\u00f3n: nos une al Cuerpo del Salvador y hace de nosotros sus miembros para que vengamos a ser lo que recibimos [&#8230;] Este pan cotidiano se encuentra, adem\u00e1s, en las lecturas que o\u00eds cada d\u00eda en la Iglesia, en los himnos que se cantan y que vosotros cant\u00e1is. Todo eso es necesario en nuestra peregrinaci\u00f3n\u00bb (San Agust\u00edn, <em>Sermo<\/em> 57, 7, 7).<\/p>\n<p> El Padre del cielo nos exhorta a pedir como hijos del cielo el Pan del cielo (cf <em>Jn<\/em>6, 51). Cristo \u00abmismo es el pan que, sembrado en la Virgen, florecido en la Carne, amasado en la Pasi\u00f3n, cocido en el Horno del sepulcro, reservado en la iglesia, llevado a los altares, suministra cada d\u00eda a los fieles un alimento celestial\u00bb (San Pedro Cris\u00f3logo, <em>Sermo<\/em> 67, 7) <\/p><\/blockquote>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-03_tiempo-pascua_dia-05-jueves\">Tiempo de Pascua: Jueves III <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>44 Nadie puede venir a m\u00ed si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda. 45 Est\u00e1 escrito en los profetas: \u201cSer\u00e1n todos disc\u00edpulos de Dios\u201d. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a m\u00ed. 46 No es que alguien haya visto al Padre, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-44-51-discurso-del-pan-de-vida-iv-quien-come-este-pan-no-muere\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 6, 44-51: Discurso del Pan de Vida (iv) &#8211; Quien come este Pan no muere\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41589","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41589"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41589\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}