{"id":41590,"date":"2016-10-07T23:38:19","date_gmt":"2016-10-08T04:38:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-51-58-discurso-del-pan-de-vida-v-mi-carne-y-mi-sangre\/"},"modified":"2016-10-07T23:38:19","modified_gmt":"2016-10-08T04:38:19","slug":"jn-6-51-58-discurso-del-pan-de-vida-v-mi-carne-y-mi-sangre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-51-58-discurso-del-pan-de-vida-v-mi-carne-y-mi-sangre\/","title":{"rendered":"Jn 6, 51-58: Discurso del Pan de Vida (v) &#8211; Mi carne y mi Sangre"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">51<\/span> Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivir\u00e1 para siempre. Y el pan que yo dar\u00e9 es mi carne por la vida del mundo\u00bb. <span class=\"versiculo\">52<\/span> Disputaban los jud\u00edos entre s\u00ed: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede este darnos a comer su carne?\u00bb. <span class=\"versiculo\">53<\/span> Entonces Jes\u00fas les dijo: \u00abEn verdad, en verdad os digo: si no com\u00e9is la carne del Hijo del hombre y no beb\u00e9is su sangre, no ten\u00e9is vida en vosotros. <span class=\"versiculo\">54<\/span> El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda. <span class=\"versiculo\">55<\/span> Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. <span class=\"versiculo\">56<\/span> El que come mi carne y bebe mi sangre habita en m\u00ed y yo en \u00e9l. <span class=\"versiculo\">57<\/span> Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, as\u00ed, del mismo modo, el que me come vivir\u00e1 por m\u00ed. <span class=\"versiculo\">58<\/span> Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivir\u00e1 para siempre\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Catequesis_de_Jerusalen\">Catequesis de Jerusal\u00e9n<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Catequesis de la Iglesia de Jerusal\u00e9n a los nuevos bautizados (siglo IV) N\u00b0 4; SC 126<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida\u00bb (6,55)<\/p>\n<p>&#8220;Tomad, comed: esto es mi cuerpo&#8230; Tomad, bebed: esta es mi sangre&#8221; (Mt 26,26s). Cuando Cristo mismo declar\u00f3, respecto al pan: &#8220;esto es mi cuerpo&#8221;, \u00bfqui\u00e9n se atrever\u00e1 a vacilar? Y cuando \u00e9l mismo categ\u00f3ricamente afirma: &#8220;esta es mi sangre&#8221;, \u00bfqui\u00e9n dudar\u00e1 de esto?&#8230; Por tanto, participamos del cuerpo y la sangre de Cristo con una certeza plena. Porque, bajo el aspecto del pan, est\u00e1 el cuerpo que te es dado; bajo el aspecto del vino, est\u00e1 la sangre que te es dada, con el fin de que participando en el cuerpo y en la sangre de Cristo te hagas un solo cuerpo y una sola sangre con Cristo&#8230; De este modo, seg\u00fan san Pedro, nos hacemos &#8221; part\u00edcipes de la naturaleza divina &#8221; (2P 1,4).<\/p>\n<p>En otro momento Cristo, hablando con los jud\u00edos, dec\u00eda: &#8221; si no com\u00e9is mi carne, y no beb\u00e9is mi sangre, no tendr\u00e9is vida en vosotros&#8221;. Pero ellos, como no comprend\u00edan sus palabras espiritualmente, se marcharon escandalizados&#8230; Exist\u00edan tambi\u00e9n, en la antigua Alianza, los panes de la ofrenda; pero aqu\u00ed no hay raz\u00f3n para ofrecer estos panes de la antigua Alianza. En la Alianza nueva, hay un &#8220;pan venido del cielo&#8221; y una &#8220;copa de la salvaci\u00f3n&#8221; (Jn 6,41; Sal. 115,4). Porque, como el pan es bueno para el cuerpo, el Verbo concuerda bien con el alma.<\/p>\n<p>El santo David, tambi\u00e9n, te explica el poder de la eucarist\u00eda cuando dice: &#8220;Ante m\u00ed preparaste una mesa, enfrente de mis adversarios&#8221; (Sal. 22,5)&#8230; \u00bfDe qu\u00e9 quiere hablar si no de la mesa misteriosa y m\u00edstica que Dios nos prepar\u00f3 contra el enemigo, los demonios?&#8230; &#8220;Y tu copa me embriaga como la mejor&#8221; (v. 5 LXX). Aqu\u00ed habla de la copa que Jes\u00fas tom\u00f3 en sus manos cuando dio gracias y dijo: &#8220;esta es mi sangre, sangre entregada por una multitud en remisi\u00f3n de los pecados&#8221; (Mt 26,28)&#8230; David cantaba tambi\u00e9n con respecto a esto: &#8220;el pan fortifica el coraz\u00f3n del hombre, y el aceite da brillo a su rostro&#8221; (Sal. 103,15). Fortifica tu coraz\u00f3n tomando este pan como un alimento espiritual, y alegra el rostro de tu alma.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Calcuta\">Santa Teresa de Calcuta<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Jesus_la_palabra_hablada\">Jes\u00fas, la palabra hablada<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Cap\u00edtulo 6.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que come mi carne y bebe mi sangre, habita en m\u00ed y yo en \u00e9l\u00bb (Jn 6,56).<\/p>\n<p>Jes\u00fas nos habla con ternura cuando se ofrece a los suyos en la santa  comuni\u00f3n: &#8220;Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que  come mi carne y bebe mi sangre permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l&#8221;. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s podr\u00eda  darme, mi Jes\u00fas, adem\u00e1s que su carne en alimento? No, Dios no podr\u00eda hacer m\u00e1s,  ni mostrarme un amor m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>La santa comuni\u00f3n, como la palabra misma implica, es la uni\u00f3n \u00edntima de  Jes\u00fas con nuestra alma y nuestro cuerpo. Si queremos tener la vida y poseerla  abundantemente, debemos vivir de la carne de nuestro Se\u00f1or. Los santos lo  comprendieron tan bien, que pod\u00edan pasar horas prepar\u00e1ndose y m\u00e1s todav\u00eda en  acci\u00f3n de gracias. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda explicar esto? &#8220;\u00a1Qu\u00e9 abismo de riqueza, de  sabidur\u00eda y de conocimiento el de Dios! \u00a1Qu\u00e9 incomprensibles son sus juicios,  exclamaba Pablo, qu\u00e9 irrastreables sus caminos! \u00bfQui\u00e9n conoci\u00f3 la mente del  Se\u00f1or? &#8220;(Rm 11,33-34).          Cuando acog\u00e9is a Cristo en vuestro coraz\u00f3n despu\u00e9s de partir el Pan Vivo,  acordaos de lo que Nuestra Se\u00f1ora debi\u00f3 sentir mientras el Esp\u00edritu Santo la  envolv\u00eda con su sombra y Ella, que estaba llena de gracia, recibi\u00f3 el cuerpo de  Cristo (Lc 1, 26s). El Esp\u00edritu estaba tan fuerte en Ella que inmediatamente &#8220;se  levant\u00f3 de prisa&#8221; (v. 39) para ir y servir.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Padre_Pio_de_Pietrelcina\">San Padre P\u00edo de Pietrelcina<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Acerquemonos_a_la_mesa_con_amor_y_respeto\">Carta: Acerqu\u00e9monos a la mesa con amor y respeto.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta del Padre P\u00edo, Vicenza 1969, p. 55<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que come mi carne y bebe mi sangre, vivir\u00e1 para siempre\u00bb (Jn 6,55).<\/p>\n<p>-Padre \u00a1me siento tan indigno de comulgar!, Verdaderamente soy indigno de ello. <\/p>\n<p>Respuesta: -Es verdad, no somos dignos de un tal don; pero una cosa es participar indignamente de la comuni\u00f3n, en estado de falta grave, y otra cosa es no ser dignos de ello. Todos somos indignos de comulgar; pero es Jes\u00fas mismo quien nos invita, es \u00e9l quien lo desea. Seamos, pues, humildes, y recib\u00e1moslo con un coraz\u00f3n lleno de amor. <\/p>\n<p>-Padre \u00bfpor qu\u00e9 llora usted cuando comulga? <\/p>\n<p>Respuesta: &#8211; Si, hablando de la encarnaci\u00f3n del Verbo en el seno de la Inmaculada, la Iglesia ha exclamado \u00ab\u00c9l no despreci\u00f3, en absoluto, el seno de la Virgen\u00bb \u00bfqu\u00e9 podemos decir nosotros? Pero Cristo dijo: \u00abSi no com\u00e9is la carne del Hijo del Hombre y no beb\u00e9is su sangre, no ten\u00e9is vida en vosotros\u00bb. Consecuentemente, acerqu\u00e9monos a la mesa de comulgar con mucho amor y un gran respeto. Que todo el d\u00eda sirva, primero para prepararnos, y despu\u00e9s para dar gracias\u00bb. <\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Enciclica_Ecclesia_de_Eucharistia_Fuente_y_cumbre\">Carta Enc\u00edclica Ecclesia de Eucharistia: Fuente y cumbre<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 14.16.18.22<\/p>\n<p>14. La Pascua de Cristo incluye, con la pasi\u00f3n y muerte, tambi\u00e9n su resurrecci\u00f3n. Es lo que recuerda la aclamaci\u00f3n del pueblo despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n:<i> \u00ab Proclamamos tu resurrecci\u00f3n \u00bb<\/i>.   Efectivamente, el sacrificio eucar\u00edstico no s\u00f3lo hace presente el misterio de la pasi\u00f3n y muerte del Salvador, sino tambi\u00e9n el misterio de la resurrecci\u00f3n, que corona su sacrificio. En cuanto viviente y resucitado, Cristo se hace en la Eucarist\u00eda \u00ab pan de vida \u00bb (<i>Jn<\/i> 6, 35.48), \u00ab pan vivo \u00bb (<i>Jn <\/i>6, 51). San Ambrosio lo recordaba a los ne\u00f3fitos, como una aplicaci\u00f3n del acontecimiento de la resurrecci\u00f3n a su vida: \u00ab Si hoy Cristo est\u00e1 en ti, \u00c9l resucita para ti cada d\u00eda \u00bb. San Cirilo de Alejandr\u00eda, a su vez, subrayaba que la participaci\u00f3n en los santos Misterios \u00ab es una verdadera confesi\u00f3n y memoria de que el Se\u00f1or ha muerto y ha vuelto a la vida por nosotros y para beneficio nuestro \u00bb.<\/p>\n<p>16. La eficacia salv\u00edfica del sacrificio se realiza plenamente cuando se comulga recibiendo el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or. De por s\u00ed, el sacrificio eucar\u00edstico se orienta a la \u00edntima uni\u00f3n de nosotros, los fieles, con Cristo mediante la comuni\u00f3n: le recibimos a \u00c9l mismo, que se ha ofrecido por nosotros; su cuerpo, que \u00c9l ha entregado por nosotros en la Cruz; su sangre, \u00ab derramada por muchos para perd\u00f3n de los pecados \u00bb (<i>Mt<\/i> 26, 28). Recordemos sus palabras: \u00ab Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, tambi\u00e9n el que me coma vivir\u00e1 por m\u00ed \u00bb (<i>Jn<\/i> 6, 57). Jes\u00fas mismo nos asegura que esta uni\u00f3n, que \u00c9l pone en relaci\u00f3n con la vida trinitaria, se realiza efectivamente. <i>La Eucarist\u00eda es verdadero banquete<\/i>, en el cual Cristo se ofrece como alimento. Cuando Jes\u00fas anuncia por primera vez esta comida, los oyentes se quedan asombrados y confusos, obligando al Maestro a recalcar la verdad objetiva de sus palabras: \u00ab En verdad, en verdad os digo: si no com\u00e9is la carne del Hijo del hombre, y no beb\u00e9is su sangre, no tendr\u00e9is vida en vosotros \u00bb (<i>Jn <\/i>6, 53). No se trata de un alimento metaf\u00f3rico: \u00ab Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida \u00bb (<i>Jn<\/i> 6, 55).<\/p>\n<p>18. La aclamaci\u00f3n que el pueblo pronuncia despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n se concluye oportunamente manifestando la proyecci\u00f3n escatol\u00f3gica que distingue la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica (cf.<i> 1 Co<\/i> 11, 26):<i> \u00ab &#8230; hasta que vuelvas \u00bb<\/i>. La Eucarist\u00eda es tensi\u00f3n hacia la meta, pregustar el gozo pleno prometido por Cristo (cf.<i> Jn<\/i> 15, 11); es, en cierto sentido, anticipaci\u00f3n del Para\u00edso y \u00ab prenda de la gloria futura \u00bb. En la Eucarist\u00eda, todo expresa la confiada espera: \u00ab mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo  \u00bb. Quien se alimenta de Cristo en la Eucarist\u00eda no tiene que esperar el m\u00e1s all\u00e1 para recibir la vida eterna:<i> la posee ya en la tierra<\/i> como primicia de la plenitud futura, que abarcar\u00e1 al hombre en su totalidad. En efecto, en la Eucarist\u00eda recibimos tambi\u00e9n la garant\u00eda de la resurrecci\u00f3n corporal al final del mundo: \u00ab El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitar\u00e9 el \u00faltimo d\u00eda \u00bb (<i>Jn <\/i>6, 54). Esta garant\u00eda de la resurrecci\u00f3n futura proviene de que la carne del Hijo del hombre, entregada como comida, es su cuerpo en el estado glorioso del resucitado. Con la Eucarist\u00eda se asimila, por decirlo as\u00ed, el \u00ab secreto \u00bb de la resurrecci\u00f3n. Por eso san Ignacio de Antioqu\u00eda defin\u00eda con acierto el Pan eucar\u00edstico \u00ab f\u00e1rmaco de inmortalidad, ant\u00eddoto contra la muerte \u00bb.<\/p>\n<p>22. La incorporaci\u00f3n a Cristo, que tiene lugar por el Bautismo, se renueva y se consolida continuamente con la participaci\u00f3n en el Sacrificio eucar\u00edstico, sobre todo cuando \u00e9sta es plena mediante la comuni\u00f3n sacramental. Podemos decir que no solamente<i> cada uno de nosotros recibe a Cristo<\/i>, sino que tambi\u00e9n<i> Cristo nos recibe a cada uno de nosotros<\/i>. \u00c9l  estrecha su amistad con nosotros: \u00ab Vosotros  sois mis amigos \u00bb (<i>Jn<\/i>  15, 14). M\u00e1s a\u00fan, nosotros vivimos gracias a \u00c9l: \u00ab el que me coma vivir\u00e1 por m\u00ed \u00bb (<i>Jn <\/i>6, 57). En la comuni\u00f3n  eucar\u00edstica se realiza de manera sublime que Cristo y el disc\u00edpulo \u00ab est\u00e9n \u00bb el uno en el otro:  \u00ab Permaneced en m\u00ed, como yo en  vosotros \u00bb (<i>Jn<\/i>  15, 4).  <\/p>\n<p>Al unirse a Cristo,  en vez de encerrarse en s\u00ed mismo, el Pueblo de la nueva Alianza se convierte en  \u00ab sacramento \u00bb para la humanidad, signo e instrumento de la salvaci\u00f3n, en obra de Cristo, en luz del mundo y sal  de la tierra (cf.<i> Mt <\/i>5, 13-16), para la redenci\u00f3n de todos. La misi\u00f3n de  la Iglesia contin\u00faa la de Cristo: \u00ab Como  el Padre me envi\u00f3, tambi\u00e9n yo os env\u00edo \u00bb  (<i>Jn <\/i>20, 21). Por tanto, la Iglesia recibe la fuerza espiritual necesaria para cumplir su misi\u00f3n perpetuando en la Eucarist\u00eda el sacrificio de la Cruz y comulgando el cuerpo y la sangre de Cristo. As\u00ed, la Eucarist\u00eda es la <i>fuente<\/i> y, al mismo tiempo, la <i>cumbre<\/i> de toda la evangelizaci\u00f3n, puesto que su objetivo es la comuni\u00f3n de los hombres con Cristo y, en \u00c9l, con el Padre y con el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_14-12-2004_Sentido_y_valor_de_nuestra_vida_diaria\">Homil\u00eda (14-12-2004): Sentido y valor de nuestra vida diaria<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Durante la Misa para los Universitarios Romanos como preparaci\u00f3n para la Navidad <br \/>Martes 14 de diciembre de 2004<\/p>\n<p>[&#8230;] 2.\u00a0Ante el Misterio \u00a0eucar\u00edstico nos sentimos impulsados a verificar la verdad de nuestra <i>fe<\/i>, de nuestra <i>esperanza<\/i> y de nuestra <i>caridad<\/i>. <\/p>\n<p> No podemos permanecer indiferentes cuando Cristo dice:\u00a0 &#8220;<i>Yo soy <\/i>el pan vivo, bajado del cielo&#8221; (<i>Jn<\/i> 6, 51). En nuestra conciencia brota inmediatamente la pregunta que nos hace:\u00a0 &#8220;\u00bfCrees <i>que soy yo<\/i>? \u00bfLo crees de verdad?&#8221;. A la luz de sus palabras:\u00a0 &#8220;El que coma de este pan vivir\u00e1 <i>para siempre<\/i>&#8221; (<i>Jn <\/i>6, 51), no podemos por menos de interrogarnos sobre el sentido y el valor de nuestra vida diaria. <\/p>\n<p> Y \u00bfqu\u00e9 decir de la pregunta sobre <i>el amor verdadero<\/i>, cuando meditamos las palabras del Se\u00f1or:\u00a0 &#8220;El pan que yo dar\u00e9 es mi carne <i>para la vida del mundo<\/i>&#8220;? (<i>ib.<\/i>). S\u00ed. En <i>este pan<\/i>, el pan eucar\u00edstico, est\u00e1 encerrado el ofrecimiento salv\u00edfico de la vida, que Cristo inmol\u00f3 para la vida del mundo. \u00bfNo surge espont\u00e1nea la pregunta:\u00a0 &#8220;y <i>mi <\/i>&#8220;carne&#8221;, es decir, mi humanidad, mi existencia, <i>es para alguien<\/i>? \u00bfEst\u00e1 llena de amor a Dios y de caridad hacia el pr\u00f3jimo? O, por el contrario, \u00bfest\u00e1 aprisionada en el c\u00edrculo opresor del ego\u00edsmo? <\/p>\n<p> 3.\u00a0Vosotros, queridos universitarios, est\u00e1is en continua b\u00fasqueda de la verdad. Pero no se llega a la verdad sobre el hombre s\u00f3lo con los medios que ofrece la ciencia en sus diversas disciplinas.<br \/>Vosotros sab\u00e9is muy bien que s\u00f3lo se puede descubrir a fondo la verdad sobre el hombre, la verdad sobre nosotros mismos, gracias a la mirada llena de amor de Cristo. Y \u00e9l, el Se\u00f1or, sale a nuestro encuentro en el misterio de la Eucarist\u00eda. Por eso, nunca dej\u00e9is de buscarlo y descubrir\u00e9is en sus ojos un reflejo atrayente de la bondad y de la belleza que \u00e9l mismo ha derramado en vuestro coraz\u00f3n con el don de su Esp\u00edritu. Que este misterioso reflejo de su amor sea la luz que gu\u00ede siempre vuestro camino. <\/p>\n<p> Este es el deseo que formulo con afecto a cada uno de vosotros, amad\u00edsimos hermanos y hermanas, al aproximarse la santa Navidad:\u00a0 que el Hijo de Dios, que por nuestra salvaci\u00f3n se hizo hombre, os infunda la valent\u00eda de buscar la verdad sobre vosotros mismos a la luz de su amor infinito. Ya se acerca nuestro Redentor. Salid a su encuentro. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sacramentum_Caritatis_Culto_espiritual\">Sacramentum Caritatis: Culto espiritual<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Post-Sinodal sobre la Eucarist\u00eda, fuente y culmen de la vida y de la misi\u00f3n de la Iglesia, n. 70.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El culto espiritual \u2013 logik\u00e9 latre\u00eda (<i>Rm<\/i> 12,1)<\/p>\n<p>70. El Se\u00f1or Jes\u00fas, que por nosotros se ha hecho alimento de verdad y de amor, hablando del don de su vida nos asegura que \u00ab quien coma de este pan vivir\u00e1 para siempre \u00bb (<i>Jn <\/i>6,51). Pero esta \u00ab vida eterna \u00bb se inicia en nosotros ya en este tiempo por el cambio que el don eucar\u00edstico realiza en nosotros: \u00ab El que me come vivir\u00e1 por m\u00ed \u00bb (<i>Jn<\/i> 6,57). Estas palabras de Jes\u00fas nos permiten comprender c\u00f3mo el misterio \u00ab cre\u00eddo \u00bb y \u00ab celebrado \u00bb contiene en s\u00ed un dinamismo que lo convierte en principio de vida nueva en nosotros y forma de la existencia cristiana. En efecto, comulgando el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo se nos hace part\u00edcipes de la vida divina de un modo cada vez m\u00e1s adulto y consciente. An\u00e1logamente a lo que san Agust\u00edn dice en las <i>Confesiones <\/i> sobre el Logos eterno, alimento del alma, poniendo de relieve su car\u00e1cter parad\u00f3jico, el santo Doctor imagina que se le dice: \u00ab Soy el manjar de los grandes: crece, y me comer\u00e1s, sin que por eso me transforme en ti, como el alimento de tu carne; sino que t\u00fa te transformar\u00e1s en m\u00ed \u00bb. En efecto, no es el alimento eucar\u00edstico el que se transforma en nosotros, sino que somos nosotros los que gracias a \u00e9l acabamos por ser cambiados misteriosamente. Cristo nos alimenta uni\u00e9ndonos a \u00e9l; \u00ab nos atrae hacia s\u00ed \u00bb.<\/p>\n<p>La Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica aparece aqu\u00ed con toda su fuerza como fuente y culmen de la existencia eclesial, ya que expresa, al mismo tiempo, tanto el inicio como el cumplimiento del nuevo y definitivo culto, la <i>logik\u00e9 latre\u00eda<\/i>. A este respecto, las palabras de san Pablo a los Romanos son la formulaci\u00f3n m\u00e1s sint\u00e9tica de c\u00f3mo la Eucarist\u00eda transforma toda nuestra vida en culto espiritual agradable a Dios: \u00ab Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; \u00e9ste es vuestro culto razonable \u00bb (<i>Rm <\/i>12,1). En esta exhortaci\u00f3n se ve la imagen del nuevo culto como ofrenda total de la propia persona en comuni\u00f3n con toda la Iglesia. La insistencia del Ap\u00f3stol sobre la ofrenda de nuestros cuerpos subraya la concreci\u00f3n humana de un culto que no es para nada desencarnado. A este prop\u00f3sito, el santo de Hipona nos sigue recordando que \u00ab \u00e9ste es el sacrificio de los cristianos: es decir, el llegar a ser muchos en un solo cuerpo en Cristo. La Iglesia celebra este misterio con el sacramento del altar, que los fieles conocen bien, y en el que se les muestra claramente que en lo que se ofrece ella misma es ofrecida \u00bb. En efecto, la doctrina cat\u00f3lica afirma que la Eucarist\u00eda, como sacrificio de Cristo, es tambi\u00e9n sacrificio de la Iglesia, y por tanto de los fieles. La insistencia sobre el sacrificio \u2014\u00ab hacer sagrado \u00bb\u2014 expresa aqu\u00ed toda la densidad existencial que se encuentra implicada en la transformaci\u00f3n de nuestra realidad humana ganada por Cristo (cf.<i> Flp <\/i>3,12).<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_22-06-2014_Amor_sin_medida_y_don\">\u00c1ngelus (22-06-2014): Amor sin medida y don<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Plaza de San Pedro<br \/> Domingo 22 de junio de 2014<\/p>\n<p>[&#8230;] 2. El Evangelio de Juan presenta el discurso sobre el \u00abpan de vida\u00bb, pronunciado por Jes\u00fas en la sinagoga de Cafarna\u00fan, en el cual afirma: \u00abYo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivir\u00e1 para siempre. Y el pan que yo dar\u00e9 es mi carne por la vida del mundo\u00bb (<i>Jn<\/i> 6, 51). Jes\u00fas subraya que no vino a este mundo para dar algo, sino para darse a s\u00ed mismo, su vida, como alimento para quienes tienen fe en \u00c9l. Esta comuni\u00f3n nuestra con el Se\u00f1or nos compromete a nosotros, sus disc\u00edpulos, a imitarlo, haciendo de nuestra vida, con nuestras actitudes, un pan partido para los dem\u00e1s, como el Maestro parti\u00f3 el pan que es realmente su carne. Para nosotros, en cambio, son los comportamientos generosos hacia el pr\u00f3jimo los que demuestran la actitud de partir la vida para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>3. Cada vez que participamos en la santa misa y nos alimentamos del Cuerpo de Cristo, la presencia de Jes\u00fas y del Esp\u00edritu Santo obra en nosotros, plasma nuestro coraz\u00f3n, nos comunica actitudes interiores que se traducen en comportamientos seg\u00fan el Evangelio. Ante todo la docilidad a la Palabra de Dios, luego la fraternidad entre nosotros, el valor del testimonio cristiano, la fantas\u00eda de la caridad, la capacidad de dar esperanza a los desalentados y acoger a los excluidos. De este modo la Eucarist\u00eda hace madurar un estilo de vida cristiano. La caridad de Cristo, acogida con coraz\u00f3n abierto, nos cambia, nos transforma, nos hace capaces de amar no seg\u00fan la medida humana, siempre limitada, sino seg\u00fan la medida de Dios. \u00bfY cu\u00e1l es la medida de Dios? \u00a1Sin medida! La medida de Dios es sin medida. \u00a1Todo! \u00a1Todo! \u00a1Todo! No se puede medir el amor de Dios: \u00a1es sin medida! Y as\u00ed llegamos a ser capaces de amar tambi\u00e9n nosotros a quien no nos ama: y esto no es f\u00e1cil. Amar a quien no nos ama&#8230; \u00a1No es f\u00e1cil! Porque si nosotros sabemos que una persona no nos quiere, tambi\u00e9n nosotros nos inclinamos por no quererla. Y, en cambio, no. Debemos amar tambi\u00e9n a quien no nos ama. Oponernos al mal con el bien, perdonar, compartir, acoger. Gracias a Jes\u00fas y a su Esp\u00edritu, tambi\u00e9n nuestra vida llega a ser \u00abpan partido\u00bb para nuestros hermanos. Y viviendo as\u00ed descubrimos la verdadera alegr\u00eda. La alegr\u00eda de convertirnos en don, para corresponder al gran don que nosotros hemos recibido antes, sin m\u00e9rito de nuestra parte. Esto es hermoso: nuestra vida se hace don. Esto es imitar a Jes\u00fas. Quisiera recordar estas dos cosas. Primero: la medida del amor de Dios es amar sin medida. \u00bfEst\u00e1 claro esto? Y nuestra vida, con el amor de Jes\u00fas, al recibir la Eucarist\u00eda, se hace don. Como ha sido la vida de Jes\u00fas. No olvidar estas dos cosas: la medida del amor de Dios es amar sin medida; y siguiendo a Jes\u00fas, nosotros, con la Eucarist\u00eda, hacemos de nuestra vida un don. <\/p>\n<p>Jes\u00fas, Pan de vida eterna, baj\u00f3 del cielo y se hizo carne gracias a la fe de Mar\u00eda sant\u00edsima. Despu\u00e9s de llevarlo consigo con inefable amor, Ella lo sigui\u00f3 fielmente hasta la cruz y la resurrecci\u00f3n. Pidamos a la Virgen que nos ayude a redescubrir la belleza de la Eucarist\u00eda, y a hacer de ella el centro de nuestra vida, especialmente en la misa dominical y en la adoraci\u00f3n. <\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 1355.1384-1386.1391.<\/p>\n<p><P>1355 En la <i>comuni\u00f3n<\/i>, precedida por la oraci\u00f3n    del Se\u00f1or y de la fracci\u00f3n del pan, los fieles reciben &#8220;el pan del cielo&#8221; y    &#8220;el c\u00e1liz de la salvaci\u00f3n&#8221;, el Cuerpo y la Sangre de Cristo que se entreg\u00f3    &#8220;para la vida del mundo&#8221; (<i>Jn<\/i> 6,51):<\/P><\/p>\n<blockquote><p>     <P>Porque este pan y este vino han sido, seg\u00fan la expresi\u00f3n      antigua &#8220;eucaristizados&#8221; \/cf. San Justino, <i>Apologia<\/i>, 1, 65), &#8220;llamamos a este alimento Eucarist\u00eda     y nadie puede tomar parte en \u00e9l si no cree en la verdad de lo que se ense\u00f1a      entre nosotros, si no ha recibido el ba\u00f1o para el perd\u00f3n de los pecados y el      nuevo nacimiento, y si no vive seg\u00fan los preceptos de Cristo&#8221; (San Justino,     <i>Apologia<\/i>, 1, 66: CA 1, 180 [PG 6, 428]).<\/P>   <\/p>\n<\/blockquote>\n<p>        <P> \u201cTomad y comed todos de \u00e9l\u201d: la comuni\u00f3n<\/P>   <P> 1384 El Se\u00f1or nos dirige una invitaci\u00f3n urgente a recibirle en el  sacramento de la Eucarist\u00eda: &#8220;En verdad, en verdad os digo: si no com\u00e9is la carne  del Hijo del hombre, y no beb\u00e9is su sangre, no tendr\u00e9is vida en vosotros&#8221; (<i>Jn<\/i>  6,53).<\/P>   <P> 1385 Para responder a esta invitaci\u00f3n, debemos <i>prepararnos<\/i> para  este momento tan grande y santo. San Pablo exhorta a un examen de conciencia:  &#8220;Quien coma el pan o beba el c\u00e1liz del Se\u00f1or indignamente, ser\u00e1 reo del Cuerpo y  de la Sangre del Se\u00f1or. Exam\u00ednese, pues, cada cual, y coma entonces del pan y  beba del c\u00e1liz. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su  propio castigo&#8221; ( <i>1 Co<\/i> 11,27-29). Quien tiene conciencia de estar en pecado  grave debe recibir el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n antes de acercarse a  comulgar.<\/P>   <P> 1386 Ante la grandeza de este sacramento, el fiel s\u00f3lo puede repetir  humildemente y con fe ardiente las palabras del Centuri\u00f3n (cf <i>Mt<\/i> 8,8): <i> &#8220;Se\u00f1or, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastar\u00e1  para sanarme&#8221;<\/i>. En la Liturgia de san Juan Cris\u00f3stomo, los fieles oran con el  mismo esp\u00edritu:<\/P><\/p>\n<blockquote><p>   <P> \u00abA tomar parte en tu cena sacramental inv\u00edtame hoy, Hijo de Dios: no revelar\u00e9 a  tus enemigos el misterio, no te\u00a0 te dar\u00e9 el beso de Judas; antes como el   ladr\u00f3n te reconozco y te suplico: \u00a1Acu\u00e9rdate de m\u00ed, Se\u00f1or, en tu reino!\u00bb  (Liturgia Bizantina. <i>Anaphora Iohannis Chrysostomi<\/i>, Oraci\u00f3n antes de la  Comuni\u00f3n)\u00a0 <\/P>   <\/p>\n<\/blockquote>\n<p>       <P> 1391 <i>La comuni\u00f3n acrecienta nuestra uni\u00f3n con Cristo<\/i>. Recibir la  Eucarist\u00eda en la comuni\u00f3n da como fruto principal la uni\u00f3n \u00edntima con Cristo  Jes\u00fas. En efecto, el Se\u00f1or dice: &#8220;Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en  m\u00ed y yo en \u00e9l&#8221; (<i>Jn<\/i> 6,56). La vida en Cristo encuentra su fundamento en el  banquete eucar\u00edstico: &#8220;Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y yo vivo  por el Padre, tambi\u00e9n el que me coma vivir\u00e1 por m\u00ed&#8221; (<i>Jn<\/i> 6,57):<\/P><\/p>\n<blockquote><p>   <P> \u00abCuando en las fiestas [del Se\u00f1or] los fieles reciben el Cuerpo del Hijo, proclaman  unos a otros la Buena Nueva, se nos han dado las arras de la vida, como cuando el  \u00e1ngel dijo a Mar\u00eda [de Magdala]: &#8220;\u00a1Cristo ha resucitado!&#8221; He aqu\u00ed que ahora  tambi\u00e9n la vida y la resurrecci\u00f3n son comunicadas a quien recibe a Cristo\u00bb  (<i>Fanq\u00eeth, Breviarium iuxta ritum Ecclesiae Antiochenae Syrorum<\/i>,\u00a0 v.  1).<\/P>   <\/p>\n<\/blockquote>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_El_pan_eucaristico\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): El pan eucar\u00edstico<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1480-1482.<\/p>\n<p>Siempre se ha dicho que el cuarto evangelio no narra la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda. As\u00ed es, al menos en apariencia. Al describir la \u00faltima cena no se menciona la eucarist\u00eda para nada. Es un hecho verdaderamente sorprendente. Dar la soluci\u00f3n diciendo que Juan no la narra porque ya lo han hecho los Sin\u00f3pticos, no es convincente en absoluto. Esto mismo deber\u00eda haber ocurrido con otros relatos menos importantes y que son comunes a ambos, a los Sin\u00f3pticos y a Juan. Por otra parte, hoy nos inclinamos a ver en Juan una tradici\u00f3n evang\u00e9lica totalmente distinta de los Sin\u00f3pticos.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfLa explicaci\u00f3n? Creemos que la raz\u00f3n de esta ausencia est\u00e1 en que Juan &#8220;traspasa&#8221; la narraci\u00f3n de la \u00faltima cena, por lo que a la eucarist\u00eda se refiere, a este momento. Los w. 51-59 no fueron pronunciados en Cafarnaum sino en el Cen\u00e1culo. Y esto a pesar de que en el v. 59 se diga que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 todo aquello en la sinagoga de Cafarnaum. Probablemente esta conclusi\u00f3n no est\u00e1 en su sitio original; estar\u00eda en un lugar despu\u00e9s del v.50.\u00a0<\/p>\n<p>Las razones que nos mueven a pensar as\u00ed son: la ya apuntada de la ausencia de la narraci\u00f3n de la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda en el cap\u00edtulo 13; el parecido extraordinario del v.51 a una f\u00f3rmula &#8220;institucional&#8221;; las afirmaciones son estrictamente eucar\u00edsticas y se entienden perfectamente desde la \u00faltima cena, pero en modo alguno desde la sinagoga de Cafarnaum.\u00a0<\/p>\n<p>Lo que ocurri\u00f3 fue sencillamente que, por el parecido extraordinario con el discurso inmediatamente anterior sobre el pan de la vida, el evangelista traslad\u00f3 aqu\u00ed la narraci\u00f3n de lo ocurrido en la \u00faltima cena. Hoy tenemos la impresi\u00f3n, seg\u00fan nos es presentado el relato, de haber sido pronunciado todo \u00e9l en la sinagoga de Cafarnaum.\u00a0<\/p>\n<p>En esta peque\u00f1a secci\u00f3n el tema eucar\u00edstico acapara todo el inter\u00e9s del evangelista. Se nos dice que la vida eterna es el efecto no de &#8220;creer&#8221; en Jes\u00fas, sino de &#8220;comer&#8221; su carne. El protagonista no es el Padre, el que da el verdadero pan del cielo, sino Jes\u00fas, que da su carne y su sangre. El vocabulario es completamente distinto al que es utilizado en el discurso sobre el pan de la vida: &#8220;comida&#8221;, &#8220;alimento&#8221;, &#8220;bebida&#8221;, &#8220;carne&#8221;, &#8220;sangre&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n &#8220;comer la carne y beber la sangre&#8221; tienen siempre un sentido peyorativo de venganza. Si en nuestro texto tiene un sentido positivo, como ocurre en realidad, s\u00f3lo puede explicarse desde el contexto eucar\u00edstico.\u00a0<\/p>\n<p>Tal vez el argumento m\u00e1s importante lo tengamos en las palabras del v. 51: &#8220;el pan que yo dar\u00e9 es mi carne&#8230;&#8221; Probablemente hace referencia, siempre conservando el estilo propio y tan caracter\u00edstico del cuarto evangelio, a la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda. En lugar de &#8220;cuerpo&#8221;, la palabra &#8220;carne&#8221; nos acerca m\u00e1s a la realidad de las palabras utilizadas por Jes\u00fas en la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>Veamos los pensamientos dominantes. La persona de Jes\u00fas, recibida por la fe, es el medio por el cual es dada y sostenida la vida eterna. El pensamiento es propio del discurso sobre el pan de la vida (lo inmediatamente anterior). Ahora afirma Jes\u00fas que es su misma carne la que es el pan de vida. N\u00f3tese un doble cambio: En cuanto a la persona: ya no es el Padre, sino el &#8220;yo&#8221; de Jes\u00fas el protagonista. En cuanto al tiempo: en lugar del presente, tenemos el futuro. El v. 51 alude a la encarnaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n a la muerte, asociada siempre a la eucarist\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>Mi carne dada, entregada por la vida del mundo. El significado, no recogido en las traducciones, hay que verlo en relaci\u00f3n con 1 Cor 11, 24. Se hace referencia a la muerte de Jes\u00fas. Por tanto, el significado eucar\u00edstico es inseparable del &#8220;sacrificial&#8221;. Hay que valorar el texto en la l\u00ednea de 3, 15-16.\u00a0<\/p>\n<p>El crudo realismo de las expresiones \u2014comer la carne y beber la sangre\u2014 obedece a una doble intenci\u00f3n del evangelista. Una intenci\u00f3n anti-doceta: se afirma la plena y verdadera realidad de la humanidad de Cristo (este aspecto puede ampliarse leyendo la primera carta de Juan). Pero, adem\u00e1s de oponerse a la &#8220;espiritualizaci\u00f3n&#8221; de la humanidad de Cristo, aqu\u00ed tenemos una oposici\u00f3n, m\u00e1s radical si cabe, a la &#8220;espiritualizaci\u00f3n&#8221; de la realidad de la &#8220;carne y sangre eucar\u00edsticas&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>La eucarist\u00eda, significa, por otra parte, continuaci\u00f3n, a trav\u00e9s del tiempo, de la encarnaci\u00f3n. Es significativo que el evangelista haya reservado la palabra &#8220;carne&#8221; para describir la encarnaci\u00f3n y presentar la eucarist\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p>La insistencia en la realidad de la carne y de la sangre no pueden llegar hasta el extremo de atribuir a la eucarist\u00eda un poder m\u00e1gico. Estos versos dicen relaci\u00f3n a los anteriores, donde se pone de relieve la necesidad de la fe en Jes\u00fas. Y la yuxtaposici\u00f3n de los dos discursos ense\u00f1a que el don de la vida viene a trav\u00e9s de la recepci\u00f3n creyente del sacramento. La eucarist\u00eda no es nada sin la fe.\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debe notarse la presencia, v. 54, de las dos formas de escatolog\u00eda. La referencia a la escatolog\u00eda final, en oposici\u00f3n a la actual, se halla implicada en la misma menci\u00f3n del hijo del hombre, que es una figura escatol\u00f3gica, que aparecer\u00eda en el d\u00eda del juicio de Dios. Los autores del Nuevo Testamento asocian la eucarist\u00eda con la escatolog\u00eda final (1 Cor 11, 26; Me 14, 25; Le 22, 18).\u00a0<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n entre los vv. 54 y 56 demuestra que tener la vida eterna significa estar en uni\u00f3n con Jes\u00fas. Es preciso establecerla tambi\u00e9n con el v. 27. Y esta comuni\u00f3n es participaci\u00f3n de la que existe entre el Padre y el Hijo. Esta comuni\u00f3n o participaci\u00f3n puede ser una explicaci\u00f3n o interpretaci\u00f3n del aspecto de la alianza, que destacan los dem\u00e1s evangelistas al hablar de la eucarist\u00eda y que omite Juan.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Juan_Comer_la_carne_del_Hijo_del_hombre_y_decidirse_por_Jesus\">G. Zevini, Lectio Divina (Juan): Comer la carne del Hijo del hombre y decidirse por Jes\u00fas<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Lectio divina para la vida diaria. Verbo Divino, Navarra (2010), pp. 169-174.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra se ilumina<\/p>\n<p>Este fragmento, con el que concluye el discurso del pan, se vuelve ahora m\u00e1s sacrificial y eucar\u00edstico con respecto a la secci\u00f3n anterior, que tiene un acento m\u00e1s sapiencial. Se ahonda en el tema del pan de vida. No se trata s\u00f3lo de acoger la Palabra reveladora de Jes\u00fas, sino de hacer sitio al misterio de su persona, captada en su dimensi\u00f3n eucar\u00edstica. Jes\u00fas es pan de vida no s\u00f3lo en todo lo que hace, sino especialmente en el sacramento de la eucarist\u00eda, \u00e1mbito de unidad del creyente con Cristo.\u00a0<\/p>\n<p>Las palabras <i>\u00abel pan que yo dar\u00e9 es mi carne. Yo la doy para la vida del mundo\u00bb <\/i>(v. 51b) son la cima de la revelaci\u00f3n sobre Jes\u00fas-pan, e introducen una nueva idea: el\u00a0<\/p>\n<p>pan se identifica con la humanidad de Jes\u00fas, que se sacrificar\u00e1 por la salvaci\u00f3n de los hombres en la muerte de cruz (cf. 10,11.15; 15,13). El significado sacrificial del vers\u00edculo lo expresan tambi\u00e9n los t\u00e9rminos \u00abdar\u00bb, \u00abcarne\u00bb, \u00abpara la vida\u00bb, y el ambiente eucar\u00edstico desarrollado ya en tiempos de Juan (cf. Mc 14,22-25; Mt 26,26-39; Lc 22,14-20; 1 Cor 11,23-26). \u00c9sta fue la ense\u00f1anza profunda que Jes\u00fas imparti\u00f3 en la sinagoga de Cafarna\u00fan. Sus caracter\u00edsticas esenciales versan, m\u00e1s que sobre el sacramento en s\u00ed, sobre todo el misterio de la persona y la vida de Jes\u00fas, que se va revelando de una manera gradual. Ese misterio abarca la Palabra y el sacramento, de manera que forman una sola unidad.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra me ilumina<\/p>\n<p>El evangelista, una vez llegado al final del discurso sobre el pan de vida, tiende a resumir los resultados obtenidos por las palabras del Maestro en el coraz\u00f3n de sus oyentes. Mientras que los adversarios han realizado su elecci\u00f3n respecto a la revelaci\u00f3n del Profeta de Nazaret y, dada su decidida oposici\u00f3n y su incredulidad, se encuentran ahora fuera del campo, entre los disc\u00edpulos se manifiestan a\u00fan fuertes perplejidades y duras reacciones a las palabras de Jes\u00fas. Ahora son ellos los que deben elegir y pronunciarse a favor o en contra. Jes\u00fas da luz a los suyos para que puedan decidir.\u00a0<\/p>\n<p>La triste nota con la que se cierra Jn 6 pone al descubierto lo que preparaba Judas, <i>\u00abhijo de Sim\u00f3n Iscariote\u00bb <\/i>(v. 71; cf. 12,4; 13,2.26.29; 18,2-5), que estaba incubando la traici\u00f3n en su coraz\u00f3n. El evangelista, al presentar a Jes\u00fas prediciendo en cierto modo su propio futuro, reconoce de una manera indirecta en los Doce a la comunidad mesi\u00e1nica y se dirige a todas las comunidades de fe para que se guarden adecuadamente del peligro real de contar con alg\u00fan posible Judas entre los suyos.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas habl\u00f3 en el discurso sobre el pan de vida a una multitud reunida en asamblea en la sinagoga de Cafarna\u00fan (6,59). Cuando, al final, todos han abandonado al Profeta de Nazaret, s\u00f3lo queda la peque\u00f1a comunidad de los Doce, que ha profesado su fe a trav\u00e9s de Pedro con una decisi\u00f3n personal. Esta decisi\u00f3n es la que tom\u00f3 tambi\u00e9n la comunidad jo\u00e1nica, que crey\u00f3 que Jesus era el \u00ablugar donde los hombres pod\u00edan conocer el amor del Padre y encontrar la vida eterna, fuertemente anclada en la eucarist\u00eda. En efecto, la comunidad de Juan vio en la eucarist\u00eda el punto donde encontrar a Cristo, el Hijo de Dios, y decidirse a favor de su revelaci\u00f3n. Tambi\u00e9n nuestras comunidades cristianas, como los disc\u00edpulos de Jesus, est\u00e1n invitadas a dar su respuesta a la cuesti\u00f3n central de la ense\u00f1anza de Cristo, a reconocerle en la fe como Hijo de Dios, revelador del amor del Padre a todos los hombres y alimento partido en la mesa com\u00fan que sacia el hambre de los presentes.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres<\/p>\n<p>Te ruego, Se\u00f1or, por el mismo sacrosanto y vivificante misterio de tu cuerpo y de tu sangre, con el que cada d\u00eda la Iglesia sacia nuestra hambre y nuestra sed, nos lava y nos santifica, nos hace participes de la Unica y suma divinidad, que nos concedas tus virtudes santas.\u00a0<\/p>\n<p>Oh dulc\u00edsimo pan, devuelve la salud al gusto de mi coraz\u00f3n para que sienta la suavidad de tu amor. Devu\u00e9lvele la salud para que no sienta fuera de ti otra dulzura, para que no busque fuera de ti otro amor y no ame fuera de ti otra belleza, Se\u00f1or bell\u00edsimo.\u00a0<\/p>\n<p>Pan pur\u00edsimo que tiene en s\u00ed toda dulzura y todo sabor, que mi coraz\u00f3n se pueda alimentar de ti y que lo intimo de mi alma se colme de tu dulce sabor.\u00a0<\/p>\n<p>Pan santo, pan vivo, pan espl\u00e9ndido y puro que has bajado del cielo y das la vida al mundo, y en a ml coraz\u00f3n y purif\u00edcame de toda corrupci\u00f3n de la carne y del esp\u00edritu.\u00a0<\/p>\n<p>Entra en ml alma, s\u00e1name y santif\u00edcame. Se la defensa y la salvaci\u00f3n continua de ml cuerpo y de mi alma, expulsa de mi a los enemigos que me asedian. Que sean expulsados lejos por la fuerza de tu presencia y que yo, protegido por fuera y por dentro, pueda llegar con tu ayuda por el camino recto a tu Reino: all\u00ed ya no te veremos en el misterio, como en este tiempo, sino cam a cara. Entonces encontraran reposo los santos: y no ya en el sacramento, sino en el mismo cumplimiento de la salvaci\u00f3n eterna, cuando t\u00fa entregues el Reino a Dios Padre y nosotros contemplemos a plena luz tu verdad inmutable. Y ser\u00e1 una saciedad maravillosa, en la que ya no podr\u00e9 tener sed eternamente, oh Salvador del mundo\u00a0<\/p>\n<p>(Juan de Fecamp, <i>Oraci\u00f3n 29, para decir antes de la misa, <\/i>10s, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>El pan es lo que alimenta la vida de los hombres. Pues bien, dice Jesucristo, no ya el pan, sino yo mismo quiero ser el alimento de la vida de los hombres. Alimentarse de Jesucristo significa asociar nuestra propia vida a la suya, para que se vuelva una \u00fanica vida con la suya. En consecuencia, nuestra vida va en la direcci\u00f3n de la suya, va con ella. Dicho con otras palabras, el gesto de Jesucristo, que expropia el pan y sustituye al pan en la funci\u00f3n de alimentar la vida de los hombres, es en el fondo una oraci\u00f3n: una invocaci\u00f3n dirigida a todos los hombres para que vivan como \u00e9l, para que hagamos lo que hizo \u00e9l. El dio su carne, dio su persona, se dio a s\u00ed mismo por la vida del mundo: pues bien, Jesucristo quiere, ruega, que cada hombre haga lo mismo, es decir, que se d\u00e9 a s\u00ed mismo por la vida del mundo. El pan, el gesto de Jesucristo sobre el pan, es decir, la eucarist\u00eda, es la gran oraci\u00f3n de Jesucristo por todos los hombres y a todos los hombres para que hagan todos lo que \u00e9l hizo, de suerte que todos puedan tener lo que \u00e9l tuvo, que todos sean lo que \u00e9l fue.\u00a0<\/p>\n<p>Cuando profesamos que Jesucristo es el \u00fanico que puede salvar a los hombres, no estamos haciendo una afirmaci\u00f3n ret\u00f3rica, sino que hacemos una afirmaci\u00f3n l\u00facida y racional que verificamos, al menos por contraste, en sus efectos sobre la vida de cada d\u00eda; porque cada d\u00eda nos alejamos un poco de la indicaci\u00f3n que nos dio Jesucristo en la eucarist\u00eda y, por consiguiente, cada d\u00eda experimentamos que nos perdemos cada vez m\u00e1s, lo perdemos todo: nuestras cosas, nuestra vida, a nosotros mismos. Contra esta negra perspectiva carente de esperanza est\u00e1 la propuesta de Jesucristo, fijada de una vez para siempre y renovada cada d\u00eda en la eucarist\u00eda: una propuesta que, si la aceptamos, puede dar un vuelco a la situaci\u00f3n, abriendo la perspectiva m\u00e1s luminosa y m\u00e1s constructiva (P. Colombo, <i>Cristo nostra speranza, <\/i>Mil\u00e1n 1980, 44-46, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>51 Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivir\u00e1 para siempre. Y el pan que yo dar\u00e9 es mi carne por la vida del mundo\u00bb. 52 Disputaban los jud\u00edos entre s\u00ed: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede este darnos a comer su carne?\u00bb. 53 Entonces Jes\u00fas les dijo: \u00abEn verdad, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-6-51-58-discurso-del-pan-de-vida-v-mi-carne-y-mi-sangre\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 6, 51-58: Discurso del Pan de Vida (v) &#8211; Mi carne y mi Sangre\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41590","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41590"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41590\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}