{"id":41598,"date":"2016-10-07T23:38:39","date_gmt":"2016-10-08T04:38:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-8-31-42-jesus-y-abrahan-i\/"},"modified":"2016-10-07T23:38:39","modified_gmt":"2016-10-08T04:38:39","slug":"jn-8-31-42-jesus-y-abrahan-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-8-31-42-jesus-y-abrahan-i\/","title":{"rendered":"Jn 8, 31-42: Jes\u00fas y Abrah\u00e1n (i)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">31<\/span> Dijo Jes\u00fas a los jud\u00edos que hab\u00edan cre\u00eddo en \u00e9l: \u00abSi permanec\u00e9is en mi palabra, ser\u00e9is de verdad disc\u00edpulos m\u00edos; <span class=\"versiculo\">32<\/span> conocer\u00e9is la verdad, y la verdad os har\u00e1 libres\u00bb. <span class=\"versiculo\">33<\/span> Le replicaron: \u00abSomos linaje de Abrah\u00e1n y nunca hemos sido esclavos de nadie. \u00bfC\u00f3mo dices t\u00fa: \u201cSer\u00e9is libres\u201d?\u00bb. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00abEn verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. <span class=\"versiculo\">35<\/span> El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Y si el Hijo os hace libres, ser\u00e9is realmente libres. <span class=\"versiculo\">37<\/span> Ya s\u00e9 que sois linaje de Abrah\u00e1n; sin embargo, trat\u00e1is de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. <span class=\"versiculo\">38<\/span> Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hac\u00e9is lo que le hab\u00e9is o\u00eddo a vuestro padre\u00bb. <span class=\"versiculo\">39<\/span> Ellos replicaron: \u00abNuestro padre es Abrah\u00e1n\u00bb. Jes\u00fas les dijo: \u00abSi fuerais hijos de Abrah\u00e1n, har\u00edais lo que hizo Abrah\u00e1n. <span class=\"versiculo\">40<\/span> Sin embargo, trat\u00e1is de matarme a m\u00ed, que os he hablado de la verdad que le escuch\u00e9 a Dios; y eso no lo hizo Abrah\u00e1n. <span class=\"versiculo\">41<\/span> Vosotros hac\u00e9is lo que hace vuestro padre\u00bb. Le replicaron: \u00abNosotros no somos hijos de prostituci\u00f3n; tenemos un solo padre: Dios\u00bb. <span class=\"versiculo\">42<\/span> Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00abSi Dios fuera vuestro padre, me amar\u00edais, porque yo sal\u00ed de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que \u00e9l me envi\u00f3. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Congregacion_para_la_Doctrina_de_la_Fe\"> Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Libertatis_conscientia_22-03-1986_De_que_nos_libera_Cristo\"> Libertatis conscientia (22-03-1986): \u00bfDe qu\u00e9 nos libera Cristo?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abLa verdad os har\u00e1 libres\u00bb (Jn 8,32)<br \/>nn. 3-4<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>3.\u00a0<strong><em>La verdad que nos libera<\/em><\/strong><\/p>\n<p> Las palabras de Jes\u00fas: \u00abLa verdad os har\u00e1 libres\u00bb (Jn 8, 32) deben iluminar y guiar en este aspecto toda reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y toda decisi\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p> Esta verdad que viene de Dios tiene su centro en Jesucristo, Salvador del mundo<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_19860322_freedom-liberation_sp.html#_edn4\" name=\"_ednref4\">[4]<\/a>. De \u00c9l, que es \u00abel camino, la verdad y la vida\u00bb (Jn 14, 6), la Iglesia recibe lo que ella ofrece a los hombres. Del misterio del Verbo encarnado y redentor del mundo, ella saca la verdad sobre el Padre y su amor por nosotros, as\u00ed como la verdad sobre el hombre y su libertad.<\/p>\n<p> Cristo, por medio de su cruz y resurrecci\u00f3n, a realizado nuestra redenci\u00f3n que es la liberaci\u00f3n en su sentido m\u00e1s profundo, ya que \u00e9sta nos ha liberado del mal m\u00e1s radical, es decir, del pecado y del poder de la muerte. Cuando la Iglesia, instruida por el Se\u00f1or, dirige su oraci\u00f3n al Padre: \u00abl\u00edbranos del mal\u00bb, pide que el misterio de salvaci\u00f3n act\u00fae con fuerza en nuestra existencia de cada d\u00eda. Ella sabe que la cruz redentora es en verdad el origen de la luz y de la vida, y el centro de la historia. La caridad que arde en ella la impulsa a proclamar la Buena Nueva y a distribuir mediante los sacramentos sus frutos vivificadores. De Cristo redentor arrancan su pensamiento y su acci\u00f3n cuando, ante los dramas que desgarran al mundo, la Iglesia reflexiona sobre el significado y los caminos de la liberaci\u00f3n y de la verdadera libertad.<\/p>\n<p> La verdad, empezando por la verdad sobre la redenci\u00f3n, que es el centro del misterio de la fe, constituye as\u00ed la ra\u00edz y la norma de la libertad, el fundamento y la medida de toda acci\u00f3n liberadora.<\/p>\n<p>4.<strong><em>\u00a0La verdad, condici\u00f3n de libertad<\/em><\/strong><\/p>\n<p> La apertura a la plenitud de la verdad se impone a la conciencia moral del hombre, el cual debe buscarla y estar dispuesto a acogerla cuando se le presenta.<\/p>\n<p> Seg\u00fan el mandato de Cristo Se\u00f1or<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_19860322_freedom-liberation_sp.html#_edn5\" name=\"_ednref5\">[5]<\/a>, la verdad evang\u00e9lica debe ser presentada a todos los hombres, los cuales tienen derecho a que \u00e9sta les sea proclamada. Su anuncio, por la fuerza del Esp\u00edritu, comporta el pleno respeto de la libertad de cada uno y la exclusi\u00f3n de toda forma de violencia y de presi\u00f3n\u00a0<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_19860322_freedom-liberation_sp.html#_edn6\" name=\"_ednref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p> El Esp\u00edritu Santo introduce a la Iglesia y a los disc\u00edpulos de Jesucristo \u00abhacia la verdad completa\u00bb (Jn 16, 13). Dirige el transcurso de los tiempos y \u00abrenueva la faz de la tierra\u00bb (Sal 104, 30). El Esp\u00edritu est\u00e1 presente en la maduraci\u00f3n de una conciencia m\u00e1s respetuosa de la dignidad de la persona humana<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_19860322_freedom-liberation_sp.html#_edn7\" name=\"_ednref7\">[7]<\/a>. \u00c9l es la fuente del valor, de la audacia y del hero\u00edsmo: \u00abDonde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 la libertad\u00bb (2 Cor 3, 17).<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Mensaje_15-08-1990_La_libertad_es_un_don_inmenso_sepamos_usarlo\"> Mensaje (15-08-1990): La libertad es un don inmenso, \u00a1sepamos usarlo!<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPara ser libres nos libert\u00f3 Cristo\u00bb (Ga 5,1)<br \/>A los J\u00f3venes, con ocasi\u00f3n de la VI Jornada Mundial de la Juventud, 15-08-1990, n. 5<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Prerrogativa de los hijos de Dios es, luego, la libertad: tambi\u00e9n esta es parte de su\u00a0<em>herencia.<\/em>Aqu\u00ed se toca un tema al cual vosotros, j\u00f3venes, sois particularmente sensibles, ya que se trata de un don inmenso que el Creador ha puesto en nuestras manos. Pero es un don que se debe usar bien. \u00a1Cu\u00e1ntas\u00a0<em>formas falsas de libertad\u00a0<\/em>conducen a la esclavitud!<\/p>\n<p> En la enc\u00edclica\u00a0<em>Redemptor hominis\u00a0<\/em>he escrito a este prop\u00f3sito: \u00abJesucristo sale al encuentro del hombre de toda \u00e9poca, tambi\u00e9n de nuestra \u00e9poca, con las mismas palabras: &#8216;Conocer\u00e9is la verdad, y la verdad os har\u00e1 libres&#8217; (<em>Jn\u00a0<\/em>8, 32). Estas palabras encierran una exigencia fundamental y al mismo tiempo una advertencia: la exigencia de una relaci\u00f3n honesta con respecto a la verdad, como condici\u00f3n de una aut\u00e9ntica libertad; y la advertencia, adem\u00e1s, de que se evite cualquier libertad aparente, cualquier libertad superficial y unilateral, cualquier libertad que no profundiza en toda la verdad sobre el hombre y sobre el mundo. Tambi\u00e9n hoy, despu\u00e9s de dos mil a\u00f1os, Cristo aparece a nosotros como Aquel que trae al hombre la libertad basada sobre la verdad&#8230;\u00bb (n. 12).<\/p>\n<p> \u00abPara ser libres nos libert\u00f3 Cristo\u00bb (<em>Ga\u00a0<\/em>5, 1). La liberaci\u00f3n tra\u00edda por Cristo es una liberaci\u00f3n del pecado, ra\u00edz de todas las esclavitudes humanas. Dice san Pablo: \u00abVosotros, que erais esclavos del pecado, hab\u00e9is obedecido de coraz\u00f3n a aquel modelo de doctrina al que fuisteis entregados, y liberados del pecado, os hab\u00e9is hecho esclavos de la justicia\u00bb (<em>Rm\u00a0<\/em>6, 17). La libertad es, pues, un don y, al mismo tiempo, un deber fundamental de todo cristiano: \u00abPues vosotros no hab\u00e9is recibido un esp\u00edritu de esclavos&#8230;\u00bb (<em>Rm<\/em><em><\/em>8, 15), exhorta el Ap\u00f3stol.<\/p>\n<p> Es importante y necesaria\u00a0<em>la libertad exterior<\/em>, garantizada por leyes civiles justas, y por esto con raz\u00f3n nos alegramos de que hoy aumente el n\u00famero de los pa\u00edses donde se respetan los derechos fundamentales de la persona humana, aunque a veces el precio de esta libertad haya sido muy alto, a costa de grandes sacrificios e incluso de sangre. Pero la libertad exterior -aun siendo tan preciosa- por s\u00ed sola no basta. En sus ra\u00edces debe estar siempre la libertad interior, propia de los hijos de Dios que viven seg\u00fan el Esp\u00edritu (cf.\u00a0<em>Ga<\/em>\u00a05, 16), guiados por una recta conciencia moral, capaces de escoger el bien verdadero. \u00abDonde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, all\u00ed est\u00e1 la libertad\u00bb (<em>2 Co\u00a0<\/em>3, 17). Es este, queridos j\u00f3venes, el \u00fanico camino para construir una humanidad madura y digna de este nombre.<\/p>\n<p> Ved, pues, cu\u00e1n grande y comprometedora es\u00a0<em>la herencia de los hijos de Dios,\u00a0<\/em>a la cual sois llamados. Acogedla con gratitud y responsabilidad. \u00a1No la malgast\u00e9is! Tened el coraje de vivirla cada d\u00eda de modo coherente y anunciadla a los dem\u00e1s. As\u00ed el mundo llegar\u00e1 a ser, cada vez m\u00e1s,<em>la gran familia de los hijos de Dios.<\/em><\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_14-08-1993_Por_que_hay_tantas_conciencias_adormecidas\"> Discurso (14-08-1993): \u00bfPor qu\u00e9 hay tantas conciencias adormecidas?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abS\u00f3lo\u00a0la verdad os har\u00e1 libres\u00bb (Jn 8,32)<br \/>A los J\u00f3venes en Denver con ocasi\u00f3n de la VIII Jornada Mundial de la Juventud, 14-08-1993, nn. 4-5<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la conciencia de los j\u00f3venes no se rebela contra esta situaci\u00f3n, sobre todo contra el mal moral, que brota de opciones personales? \u00bfPor qu\u00e9 tantos se acomodan en actitudes y comportamientos que ofenden la dignidad humana y desfiguran la imagen de Dios en nosotros? Lo normal ser\u00eda que la conciencia se\u00f1alara el peligro mortal que encierra para el individuo y para la humanidad el hecho de aceptar tan f\u00e1cilmente el mal y el pecado. Y, en cambio, no siempre sucede as\u00ed. \u00bfSer\u00e1\u00a0<em>porque la misma conciencia est\u00e1 perdiendo la capacidad de distinguir el bien del mal?<\/em><\/p>\n<p> En una cultura tecnol\u00f3gica, en que estamos acostumbrados a dominar la materia, descubriendo sus leyes y sus mecanismos, para transformarla seg\u00fan nuestra voluntad, surge el peligro de querer manipular tambi\u00e9n la conciencia y sus exigencias. En una cultura que sostiene que no puede existir ninguna verdad universalmente v\u00e1lida, nada es absoluto. As\u00ed pues, al fin y al cabo \u2014dicen- la bondad objetiva y el mal ya no importan. El bien se convierte en lo que agrada o es \u00fatil en un momento particular, y el mal es lo que contradice nuestros deseos subjetivos. Cada persona puede construir un sistema privado de valores.<\/p>\n<p>J\u00f3venes, no ced\u00e1is a esa falsa moralidad tan difundida. No asfixi\u00e9is vuestra conciencia. La conciencia es el n\u00facleo m\u00e1s secreto y el sagrario del hombre, en el que \u00e9ste se siente a solas con Dios (cf.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/em>, 16). \u00abEn lo m\u00e1s profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que \u00e9l no se dicta a s\u00ed mismo, pero a la cual debe obedecer\u00bb (<em>ib<\/em>.). Esa ley no es una ley humana externa, sino la voz de Dios, que nos llama a liberarnos de la cadena de los malos deseos y del pecado, y nos impulsa a buscar el bien y la verdad. S\u00f3lo escuchando la voz de Dios en vuestro interior y actuando de acuerdo con sus directrices, alcanzar\u00e9is la libertad que anhel\u00e1is. Como dijo Jes\u00fas, s\u00f3lo\u00a0<em>la verdad os har\u00e1 libres<\/em>\u00a0(cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a08, 32). Y la verdad no es el fruto de la imaginaci\u00f3n de cada uno. Dios os ha dado la inteligencia para conocer la verdad, y la voluntad para realizar el bien moral. Os ha dado la luz de la conciencia para guiar vuestras decisiones morales, para amar el bien y evitar el mal. La verdad moral es objetiva, y una conciencia bien formada puede percibirla.<\/p>\n<p> <em>Pero si la misma conciencia se ha deformado, \u00bfc\u00f3mo puede reformarse?<\/em>\u00a0Si la conciencia, que es luz, ya no alumbra, \u00bfc\u00f3mo podemos superar la oscuridad moral? Jes\u00fas dice: \u00abLa l\u00e1mpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo est\u00e1 sano, todo tu cuerpo estar\u00e1 luminoso; pero si tu ojo est\u00e1 malo, todo tu cuerpo estar\u00e1 a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, \u00a1qu\u00e9 oscuridad habr\u00e1!\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a06, 22-23).<\/p>\n<p> Pero Jes\u00fas dice tambi\u00e9n: \u00ab<em>Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminar\u00e1 en la oscuridad, sino que tendr\u00e1 la luz de la vida<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a08, 12). Si segu\u00eds a Cristo, devolver\u00e9is a la conciencia su puesto correcto y su papel adecuado, y ser\u00e9is la luz del mundo y la sal de la tierra (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a05, 13).<\/p>\n<p> Un renacimiento de la conciencia debe brotar de dos fuentes: en primer lugar,\u00a0<em>el esfuerzo por conocer con certeza la verdad objetiva<\/em>, incluida la verdad sobre Dios; y, en segundo lugar,\u00a0<em>la luz de la fe en Jesucristo<\/em>, el \u00fanico que tiene palabras de vida.<\/p>\n<h3><span id=\"Angelus_17-10-1993_Pero_que_es_la_libertad\"> \u00c1ngelus (17-10-1993): Pero&#8230; \u00bfqu\u00e9 es la libertad?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abLa verdad os har\u00e1 libres\u00bb (Jn 8,32)<br \/><\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><em>\u00abLa verdad os har\u00e1 libres\u00bb<\/em>\u00a0(<em>Jn<\/em>\u00a08, 32).<\/p>\n<p> Estas palabras de Jes\u00fas constituyen el hilo conductor de la reciente enc\u00edclica\u00a0<em>Veritatis splendor<\/em>, que ha querido ser un anuncio de verdad y un himno a la libertad: valor tan sentido por el hombre de nuestro tiempo y profundamente apreciado por la Iglesia.<\/p>\n<p> Pero,\u00a0<em>\u00bfqu\u00e9 es la libertad?<\/em><\/p>\n<p> La cultura contempor\u00e1nea vive de modo dram\u00e1tico esa pregunta. En efecto, se halla muy difundida la tendencia a considerar la libertad\u00a0<em>algo absoluto, desligado de todo l\u00edmite<\/em>\u00a0y sentido de responsabilidad. Ahora bien, una libertad as\u00ed entendida seria evidentemente inaut\u00e9ntica y peligrosa. Por consiguiente, no es casualidad el hecho de que todas las sociedades sientan la necesidad de regular de alguna manera su ejercicio.<\/p>\n<p> \u00bfD\u00f3nde encuentra su legitimidad esa regulaci\u00f3n? Si se tratara de una intervenci\u00f3n puramente pragm\u00e1tica y convencional, sin un arraigo profundo, las sociedades quedar\u00edan radicalmente expuestas al triunfo del arbitrio, amenazadas siempre por el atropello y el dominio del m\u00e1s fuerte. La verdadera garant\u00eda de una libertad ordenada est\u00e1 en su\u00a0<em>fundamento moral<\/em>, reconocido por los individuos y las comunidades en su conjunto.<\/p>\n<p><em>\u00abLa verdad os har\u00e1 libres\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p> Seg\u00fan el Evangelio, la libertad debe apoyarse\u00a0<em>sobre el cimiento gran\u00edtico de la verdad<\/em>. No todo lo que es posible materialmente resulta tambi\u00e9n l\u00edcito moralmente. La libertad moral no es la facultad de hacer lo que se quiera, sino la capacidad que tiene el ser humano de realizar, sin constricciones,\u00a0<em>lo que corresponde a su vocaci\u00f3n de hijo de Dios,\u00a0<\/em>hecho a imagen de su Creador.<\/p>\n<p> El hombre, por consiguiente, no es verdaderamente libre cuando se aparta de las exigencias profundas e inmutables de su naturaleza. Fuera de esta verdad, acabar\u00eda por ser prisionero de sus peores instintos,\u00a0<em>esclavo del pecado<\/em>\u00a0(cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a08, 34), y sus \u00e9xitos, tanto personales como sociales, no ser\u00edan m\u00e1s que desastres, como por desgracia la experiencia demuestra ampliamente.<\/p>\n<p> Pero \u00bfpuede la persona conocer con certeza esa verdad suya? \u00c9sta es, tal vez, la\u00a0<em>pregunta crucial<\/em>\u00a0de nuestro tiempo, tan imbuido de relativismo y escepticismo.<\/p>\n<p> La Iglesia cree en la fuerza de la raz\u00f3n que, \u00abaunque a consecuencia del pecado est\u00e9 parcialmente oscurecida y debilitada\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/em>, 15), nos hace de alguna manera, \u00abpart\u00edcipes de la luz de la inteligencia divina\u00bb (<em>ib<\/em>.) y, mediante la conciencia, nos orienta sin cesar a la verdad moral. As\u00ed pues, lejos de oponerse a la fe, la raz\u00f3n encuentra precisamente en ella un apoyo, una confirmaci\u00f3n y una profundizaci\u00f3n, pues Jes\u00fas, el Verbo encarnado, no s\u00f3lo revela Dios al hombre, sino que tambi\u00e9n manifiesta plenamente el hombre al propio hombre (cf.\u00a0<em>ib<\/em>., 22). Cristo es el Redentor del hombre, el\u00a0<em>\u00ablibertador\u00bb de su libertad<\/em>\u00a0(<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0044\/__PU.HTM\">Veritatis splendor<\/a><\/em>, 86).<\/p>\n<p>Amad\u00edsimos hermanos y hermanas, encomendemos a la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda Madre de la Sabidur\u00eda, este testimonio que la Iglesia debe dar al hombre contempor\u00e1neo. La Virgen sant\u00edsima nos obtenga la gracia de dar, con humildad y fortaleza, ese testimonio exigente y, por ello, expuesto a dolorosas incomprensiones. Y, sobre todo, nos conceda el valor de proponerla, m\u00e1s que con palabras, mediante la coherencia de una existencia gozosamente vivida seg\u00fan el Evangelio.<\/p>\n<h3><span id=\"Carta_08-09-1997_No_te_resignes_a_la_mentira\"> Carta (08-09-1997): No te resignes a la mentira<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abSi os manten\u00e9is en mi Palabra, ser\u00e9is verdaderamente mis disc\u00edpulos\u00bb (Jn 8,32a)<br \/>A la juventud de Roma, Con ocasi\u00f3n del Jubileo de los J\u00f3venes del a\u00f1o 2000, n. 4<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>El Esp\u00edritu suscita en el coraz\u00f3n de todo hombre el deseo de la verdad. La verdad que nos hace libres es Cristo, el \u00fanico que puede decir: \u00abYo soy la verdad\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>14, 6) y a\u00f1adir: \u00abSi os manten\u00e9is en mi palabra, ser\u00e9is verdaderamente mis disc\u00edpulos, y conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>8, 31-32).<\/p>\n<p> Muchos de vosotros estudian; otros ya trabajan o est\u00e1n a la espera de un empleo. Es importante que todos llegu\u00e9is a ser buscadores apasionados de la verdad y sus testigos intr\u00e9pidos. Nunca deb\u00e9is resignaros a la mentira, a la falsedad y a las componendas. Reaccionad con energ\u00eda ante quien intente apoderarse de vuestra inteligencia y enredar vuestro coraz\u00f3n con mensajes y propuestas que hacen esclavos del consumismo, del sexo desordenado, de la violencia, hasta llevar al vac\u00edo de la soledad y a las sendas sinuosas de la cultura de la muerte. Desligada de la verdad, toda libertad se convierte en una nueva esclavitud, mucho m\u00e1s pesada.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_18-02-1998_Cristo_nos_ofrece_una_libertad_total\"> Audiencia General (18-02-1998): Cristo nos ofrece una libertad total<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abTodo el que comete pecado es un esclavo\u00bb (Jn 8,34)<br \/><\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>1. En el discurso program\u00e1tico que Jes\u00fas pronunci\u00f3 en la sinagoga de Nazaret al inicio de su ministerio, se aplic\u00f3 a s\u00ed mismo la profec\u00eda de Isa\u00edas en la que el Mes\u00edas aparece como el que proclama \u00aba los cautivos la liberaci\u00f3n\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a04, 18; cf.\u00a0<em>Is<\/em>\u00a061, 1-2).<\/p>\n<p> Jes\u00fas viene a ofrecernos una salvaci\u00f3n que, a pesar de ser ante todo liberaci\u00f3n del pecado, abarca tambi\u00e9n la totalidad de nuestro ser, en sus exigencias y aspiraciones m\u00e1s profundas. Cristo nos libera de este peso y de esta amenaza, y nos abre el camino al cumplimiento pleno de nuestro destino.<\/p>\n<p>2. El pecado \u2014nos recuerda Jes\u00fas en el Evangelio\u2014 pone al hombre en una situaci\u00f3n de esclavitud: \u00abEn verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a08, 34).<\/p>\n<p> Los interlocutores de Jes\u00fas piensan principalmente en el aspecto exterior de la libertad, bas\u00e1ndose con orgullo en el privilegio que ten\u00edan de ser el pueblo de la Alianza: \u00abNosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>8, 33). Jes\u00fas, en cambio, quiere atraer su atenci\u00f3n hacia otro tipo de libertad, m\u00e1s fundamental, amenazada no tanto desde fuera, cuanto m\u00e1s bien por insidias presentes en el coraz\u00f3n mismo del hombre. Los que se hallan oprimidos por el poder dominador y nocivo del pecado no pueden acoger el mensaje de Jes\u00fas, m\u00e1s a\u00fan, su persona, \u00fanica fuente de verdadera libertad: \u00abSi el Hijo os da la libertad, ser\u00e9is realmente libres\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a08, 36). En efecto, s\u00f3lo el Hijo de Dios, comunicando su vida divina, puede hacer part\u00edcipes a los hombres de su libertad filial.<\/p>\n<p>3. La libertad que da Cristo quita, adem\u00e1s del pecado, el obst\u00e1culo que impide las relaciones de amistad y alianza con Dios. Desde este punto de vista, es\u00a0<em>una reconciliaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p> A los cristianos de Corinto escribe san Pablo: \u00abDios nos reconcili\u00f3 consigo por Cristo\u00bb (<em>2 Co<\/em>\u00a05, 18). Es la reconciliaci\u00f3n obtenida con el sacrificio de la cruz. De ella brota la paz que consiste en el acuerdo fundamental de la voluntad humana con la voluntad divina.<\/p>\n<p> Esta paz no afecta s\u00f3lo a las relaciones con Dios, sino tambi\u00e9n a las relaciones entre los hombres. Cristo \u00abes nuestra paz\u00bb, porque unifica a los que creen en \u00e9l, reconcili\u00e1ndolos \u00abcon Dios en un solo cuerpo\u00bb (cf.\u00a0<em>Ef<\/em>\u00a02, 14-16).<\/p>\n<p>4. Es consolador pensar que Jes\u00fas no se limita a liberar el coraz\u00f3n de la prisi\u00f3n del ego\u00edsmo, sino que tambi\u00e9n comunica a cada uno el amor divino. En la \u00faltima cena formula el mandamiento nuevo, por el que se deber\u00e1 distinguir la comunidad fundada por \u00e9l: \u00abAmaos unos a otros como yo os he amado\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a013, 34; 15, 12). La novedad de este precepto de amor consiste en las palabras: \u00abcomo yo os he amado\u00bb. El \u00abcomo\u00bb indica que el Maestro es el modelo que los disc\u00edpulos deben imitar, pero a la vez lo se\u00f1ala como el principio o la fuente del amor mutuo. Cristo comunica a sus disc\u00edpulos la fuerza para amar como \u00e9l ha amado, eleva su amor al nivel superior de su amor y los impulsa a derribar las barreras que separan a los hombres.<\/p>\n<p> En el evangelio se manifiesta claramente su voluntad de acabar con cualquier tipo de discriminaci\u00f3n y exclusi\u00f3n. Supera los obst\u00e1culos que impiden su contacto con los leprosos, sometidos a una dolorosa segregaci\u00f3n. Rompe con las costumbres y las reglas que tienden a aislar a los que son tenidos por \u00abpecadores\u00bb. No acepta los prejuicios que colocan a la mujer en una situaci\u00f3n de inferioridad y acepta mujeres en su s\u00e9quito, poni\u00e9ndolas al servicio de su Reino.<\/p>\n<p> Los disc\u00edpulos deber\u00e1n imitar su ejemplo. La presencia del amor de Dios en los corazones humanos se manifiesta de modo especial en el deber de amar a los enemigos: \u00abYo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que se\u00e1is hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos\u00bb (<em>Mt<\/em>5, 44-45).<\/p>\n<p>5. Partiendo del coraz\u00f3n, la salvaci\u00f3n que trae Jes\u00fas se extiende a los diversos \u00e1mbitos de la vida humana: espirituales y corporales, personales y sociales. Al vencer con su cruz al pecado, Cristo inaugura un movimiento de liberaci\u00f3n integral. \u00c9l mismo, en su vida p\u00fablica, cura a los enfermos, libra de los demonios, alivia todo tipo de sufrimiento, mostrando as\u00ed un signo del reino de Dios. A los disc\u00edpulos les dice que hagan lo mismo cuando anuncien el Evangelio (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a010, 8;\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a09, 2; 10, 9).<\/p>\n<p> As\u00ed pues, aunque no sea mediante los milagros, que dependen del benepl\u00e1cito divino, ciertamente mediante las obras de caridad fraterna y el compromiso en favor de la promoci\u00f3n de la justicia, los disc\u00edpulos de Cristo est\u00e1n llamados a contribuir de forma eficaz a la eliminaci\u00f3n de los motivos de sufrimiento que humillan y entristecen al hombre.<\/p>\n<p> Desde luego, es imposible que el dolor sea totalmente vencido en este mundo. En el camino de cada ser humano persiste la pesadilla de la muerte. Pero todo recibe nueva luz del misterio pascual. El sufrimiento vivido con amor y unido al de Cristo trae frutos de salvaci\u00f3n: se convierte en \u00abdolor salv\u00edfico\u00bb. Incluso la muerte, si se afronta con fe, adquiere el aspecto tranquilizador de un paso a la vida eterna, en espera de la resurrecci\u00f3n de la carne. De ah\u00ed se puede deducir cu\u00e1n rica y profunda es la salvaci\u00f3n que Cristo ha tra\u00eddo. No s\u00f3lo vino a salvar a<em>todos<\/em>\u00a0los hombres, sino tambi\u00e9n a\u00a0<em>todo<\/em>\u00a0el hombre.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_03-08-1998_Liberados_del_mal_para_practicar_el_bien\"> Audiencia General (03-08-1998): Liberados del mal para practicar el bien<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abSi, pues, el Hijo os da la libertad, ser\u00e9is realmente libres\u00bb (Jn 8.36)<br \/>nn. 1-5.8-12<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>1. Cristo es el Salvador, en efecto ha venido al mundo para liberar, por el precio de su sacrificio pascual, al hombre de la esclavitud del pecado. Lo hemos visto en la catequesis precedente. Si\u00a0<em>el concepto de \u00abliberaci\u00f3n\u00bb se refiere, por un lado, al mal,<\/em>\u00a0y liberados de \u00e9l encontramos \u00abla salvaci\u00f3n\u00bb;\u00a0<em>por el otro<\/em>, se refiere\u00a0<em>al bien<\/em>, y\u00a0<em>para conseguir dicho bien<\/em>\u00a0hemos sido liberados por Cristo, Redentor del hombre, y del mundo con el hombre y en el hombre. \u00abConocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a08, 32). Estas palabras de Jes\u00fas precisan de manera muy concisa\u00a0<em>el bien<\/em>, para el que el hombre ha sido liberado por obra del Evangelio en el \u00e1mbito de la redenci\u00f3n de Cristo. Es\u00a0<em>la libertad en la verdad<\/em>. Ella constituye el bien esencial de la salvaci\u00f3n, realizada por Cristo. A trav\u00e9s de este bien el reino de Dios realmente \u00abest\u00e1 cerca\u00bb del hombre y de su historia terrena.<\/p>\n<p>2. La liberaci\u00f3n salv\u00edfica que Cristo realiza respecto al hombre contiene en s\u00ed misma, de cierta manera, las dos dimensiones:\u00a0<em>liberaci\u00f3n \u00abdel\u00bb<\/em>\u00a0(mal) y\u00a0<em>liberaci\u00f3n \u00abpara el\u00bb<\/em>\u00a0(bien), que est\u00e1n \u00edntimamente unidas, se condicionan y se integran rec\u00edprocamente.<\/p>\n<p> Volviendo de nuevo al mal del que Cristo libera al hombre\u00a0?es decir, al mal del pecado?, es necesario a\u00f1adir que, mediante los \u00ab<em>signos<\/em>\u00bb extraordinarios de su potencia salv\u00edfica (esto es: los milagros), realizados por \u00c9l curando a los enfermos de diversas dolencias, \u00c9l\u00a0<em>indicaba<\/em>\u00a0siempre, al menos indirectamente,\u00a0<em>esta<\/em>\u00a0esencial liberaci\u00f3n, que es\u00a0<em>la liberaci\u00f3n del pecado<\/em>, su remisi\u00f3n. Esto se ve claramente en la curaci\u00f3n del paral\u00edtico, al que Jes\u00fas primero dice: \u00abTus pecados te son perdonados\u00bb, y s\u00f3lo despu\u00e9s: \u00abLev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a02, 5. 11). Realizando este milagro, Jes\u00fas se dirige a los que le rodeaban (especialmente a los que le acusaban de blasfemia, puesto que solamente Dios puede perdonar los pecados): \u00abPara que sep\u00e1is que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a02, 10).<\/p>\n<p>3. En los Hechos de los Ap\u00f3stoles leemos que Jes\u00fas \u00abpas\u00f3 haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con \u00e9l\u00bb (<em>Act<\/em>\u00a010, 38). En efecto, se ve por los Evangelios que Jes\u00fas sanaba a los enfermos de muchas enfermedades (como por ejemplo, la mujer encorvada, que \u00abno pod\u00eda en modo alguno enderezarse\u00bb (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a013, 10-16). Cuando se le presentaba la ocasi\u00f3n de \u00ab<em>expulsar a los esp\u00edritus malos\u00bb<\/em>, si le acusaban de hacer esto con la ayuda del mal, \u00c9l respond\u00eda demostrando lo absurdo de tal insinuaci\u00f3n y dec\u00eda: \u00abPero si por el Esp\u00edritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el reino de Dios\u00bb (<em>Mt<\/em>12, 28; cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a011, 20). Al liberar a los hombres del mal del pecado, Jes\u00fas\u00a0<em>desenmascara a aqu\u00e9l que es el \u00abpadre del pecado<\/em>\u00ab. Justamente en \u00e9l, en el esp\u00edritu maligno, comienza \u00abla esclavitud del pecado\u00bb en la que se encuentran los hombres. \u00abEn verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre;\u00a0<em>si<\/em>, pues,\u00a0<em>el Hijo os da la libertad, ser\u00e9is realmente libres<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a08, 34-36).<\/p>\n<p>4. Frente a la oposici\u00f3n de sus oyentes, Jes\u00fas a\u00f1ad\u00eda: \u00ab&#8230;he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que \u00e9l me ha enviado. \u00bfPor qu\u00e9 no reconoc\u00e9is mi lenguaje? Porque no pod\u00e9is escuchar mi Palabra. Vosotros\u00a0<em>sois de vuestro padre el diablo<\/em>\u00a0y quer\u00e9is cumplir los deseos de vuestro padre. Este era\u00a0<em>homicida<\/em>\u00a0desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en \u00e9l;\u00a0<em>cuando dice la mentira<\/em>, dice lo que le sale de dentro, porque\u00a0<em>es mentiroso y padre de la mentira<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a08, 42-44). Es dif\u00edcil encontrar otro texto en el que el mal del pecado se presente de manera tan fuerte en su ra\u00edz de falsedad diab\u00f3lica.<\/p>\n<p>5. Escuchamos una vez m\u00e1s la Palabra de Jes\u00fas: \u00abSi, pues, el Hijo os da la libertad, ser\u00e9is realmente libres\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a08, 36).\u00a0<em>Si os manten\u00e9is en mi Palabra<\/em>, ser\u00e9is verdaderamente mis disc\u00edpulos, y\u00a0<em>conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a08, 31-32). Jesucristo vino para liberar al hombre del mal del pecado. Este mal fundamental tiene su comienzo en el \u00abpadre de la mentira\u00bb (como ya se ve en el libro del G\u00e9nesis, cf.\u00a0<em>G\u00e9n<\/em>\u00a03, 4). Por esto la liberaci\u00f3n del mal del pecado, llevada hasta sus \u00faltimas ra\u00edces, debe ser\u00a0<em>la liberaci\u00f3n para la verdad, y por medio de la verdad<\/em>. Jesucristo revela esta verdad. \u00c9l mismo es \u00abla Verdad\u00bb (<em>Jn<\/em>14, 6). Esta\u00a0<em>Verdad lleva consigo la verdadera libertad<\/em>. Es la libertad del pecado y de la mentira. Los que eran \u00abesclavos del pecado\u00bb, porque se encontraban bajo el influjo del \u00abpadre de la mentira\u00bb, son\u00a0<em>liberados mediante la participaci\u00f3n en la Verdad, que es Cristo<\/em>, y en la libertad del Hijo de Dios ellos mismos alcanzan \u00abla libertad de los hijos de Dios\u00bb (cf.\u00a0<em>Rom<\/em>\u00a08, 21). San Pablo puede asegurar: \u00abLa ley del esp\u00edritu que da la vida en Cristo Jes\u00fas te liber\u00f3 de la ley del pecado y de la muerte\u00bb (<em>Rom<\/em>\u00a08, 2).<\/p>\n<p>[\u2026] 8. Se ve claro en qu\u00e9 consiste la liberaci\u00f3n realizada por Cristo: para qu\u00e9 libertad El nos ha liberado. La liberaci\u00f3n realizada por Cristo se distingue de la que esperaban sus coet\u00e1neos en Israel. Efectivamente, todav\u00eda antes de ir de forma definitiva al Padre, Cristo era interrogado por aquellos que eran sus m\u00e1s \u00edntimos: \u00abSe\u00f1or, \u00bfes en este momento cuando vas a restablecer el reino de Israel?\u00bb (<em>Act<\/em>\u00a01, 6). Y as\u00ed todav\u00eda entonces ?despu\u00e9s de la experiencia de los acontecimientos pascuales? ellos segu\u00edan pensando\u00a0<em>en la liberaci\u00f3n en sentido pol\u00edtico<\/em>: bajo este aspecto se esperaba el mes\u00edas, descendiente de David.<\/p>\n<p>9. Pero la liberaci\u00f3n realizada por Cristo al precio de su pasi\u00f3n y muerte en la cruz, tiene un significado esencialmente diverso:\u00a0<em>es<\/em>\u00a0<em>la liberaci\u00f3n de lo que en lo m\u00e1s profundo del hombre obstaculiza su relaci\u00f3n con Dios<\/em>. A ese nivel, el pecado significa esclavitud; y Cristo ha vencido el pecado para injertar nuevamente en el hombre la gracia de la filiaci\u00f3n divina, la gracia liberadora. \u00abPues no recibisteis un esp\u00edritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un esp\u00edritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: \u00a1Abb\u00e1, Padre!\u00bb (<em>Rom<\/em>\u00a08, 15).<\/p>\n<p> Esta\u00a0<em>liberaci\u00f3n espiritual<\/em>, esto es, \u00abla libertad en el Esp\u00edritu Santo\u00bb, es pues el fruto de la misi\u00f3n salv\u00edfica de Cristo: \u00abDonde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, all\u00ed est\u00e1 la libertad\u00bb (<em>2<\/em>\u00a0<em>Cor<\/em>\u00a03, 17). En este sentido\u00a0<em>hemos \u00absido llamados a la libertad<\/em>\u00bb (<em>G\u00e1l<\/em>\u00a05, 13) en Cristo y por medio de Cristo. \u00abLa fe que act\u00faa por la caridad\u00bb (<em>Gal<\/em>\u00a05, 6), es la expresi\u00f3n de esta libertad.<\/p>\n<p>10. Se trata\u00a0<em>de la liberaci\u00f3n interior del hombre<\/em>, de la \u00ablibertad del coraz\u00f3n\u00bb. La liberaci\u00f3n en sentido social y pol\u00edtico no es la verdadera obra mesi\u00e1nica de Cristo. Por otra parte, es necesario constatar que sin la liberaci\u00f3n realizada por \u00c9l,\u00a0<em>sin liberar al hombre del pecado<\/em>, y por tanto de toda especie de ego\u00edsmo, no puede haber\u00a0<em>una liberaci\u00f3n real en sentido socio-pol\u00edtico<\/em>. Ning\u00fan cambio puramente exterior de las estructuras lleva a una verdadera liberaci\u00f3n de la sociedad, mientras el hombre est\u00e9 sometido al pecado y a la mentira, hasta que dominen las pasiones, y con ellas la explotaci\u00f3n y las varias formas de opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>11. Incluso la que se podr\u00eda llamar\u00a0<em>liberaci\u00f3n en sentido psicol\u00f3gico<\/em>, no se puede realizar plenamente, si no con las fuerzas liberadoras que provienen de Cristo. Ello forma parte de su obra de redenci\u00f3n. Solamente Cristo es \u00abnuestra paz\u00bb (<em>Ef<\/em>\u00a02, 14). Su gracia y su amor liberan al hombre del miedo existencial ante la falta de sentido de la vida, y de ese tormento de la conciencia que es la herencia del hombre ca\u00eddo en la esclavitud del pecado.<\/p>\n<p>12.\u00a0<em>La liberaci\u00f3n realizada por Cristo<\/em>\u00a0con la verdad de su Evangelio, y definitivamente con el Evangelio de su cruz y resurrecci\u00f3n, conservando su car\u00e1cter sobre todo espiritual e \u00abinterior\u00bb, puede extenderse en<em>\u00a0un radio de acci\u00f3n universal, y est\u00e1 destinada a todos los hombres<\/em>. Las palabras \u00abpor gracia hab\u00e9is sido salvados\u00bb (<em>Ef<\/em>\u00a02, 5), conciernen a todos. Pero al mismo tiempo, esta liberaci\u00f3n, que es \u00ab<em>una gracia\u00bb, es decir, un don, no se puede realizar sin la participaci\u00f3n del hombre<\/em>. El hombre la debe acoger con fe, esperanza y caridad. Debe \u00abesperar su salvaci\u00f3n con temor y temblor\u00bb (cf.\u00a0<em>Flp<\/em>\u00a02, 12). \u00abDios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece\u00bb (<em>Flp<\/em>\u00a02, 13). Conscientes de este don sobrenatural, nosotros mismos debemos colaborar con la potencia liberadora de Dios, que con el sacrificio redentor de Cristo, ha encontrado en el mundo como fuente eterna de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_02-09-1998_Creyendose_libres_eran_esclavos\"> Audiencia General (02-09-1998): Crey\u00e9ndose libres, eran esclavos<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abNunca hemos sido esclavos de nadie\u00bb (Jn 8,33)<br \/>nn. 2-4<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Jesucristo es la verdad plena del proyecto de Dios sobre el hombre, que goza del don alt\u00edsimo de la libertad. \u00abQuiso Dios .dejar al hombre en manos de su propia decisi\u00f3n. (<em>Si\u00a0<\/em>15, 14), de modo que busque sin coacciones a su Creador y, adhiri\u00e9ndose a \u00e9l, llegue libremente a la plena y feliz perfecci\u00f3n\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/em><em>,\u00a0<\/em>17; cf.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p3s1c1a3_sp.html\">Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<\/a><\/em>, n. 1730). Aceptar el proyecto de Dios sobre el hombre, revelado en Jesucristo, y realizarlo en la propia vida significa descubrir la vocaci\u00f3n aut\u00e9ntica de la libertad humana, seg\u00fan la promesa de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: \u00abSi os manten\u00e9is en mi palabra, ser\u00e9is verdaderamente mis disc\u00edpulos y conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>8, 31-32).<\/p>\n<p> \u00abNo se trata aqu\u00ed solamente de escuchar una ense\u00f1anza y de cumplir un mandamiento, sino de algo mucho m\u00e1s radical: adherirse a la persona misma de Jes\u00fas, compartir su vida y su destino, participar de su obediencia libre y amorosa a la voluntad del Padre\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0044\/__PA.HTM\">Veritatis splendor<\/a>,\u00a0<\/em>19).<\/p>\n<p> El evangelio de san Juan pone de relieve que no son sus adversarios quienes le quitan la vida a Cristo con la necesidad brutal de la violencia, sino que es \u00e9l quien la entrega libremente (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>10, 17-18). Aceptando plenamente la voluntad del Padre, \u00abCristo crucificado revela el significado aut\u00e9ntico de la libertad, lo vive plenamente en el don total de s\u00ed y llama a los disc\u00edpulos a tomar parte en su misma libertad\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0044\/__PU.HTM\">Veritatis splendor<\/a>,\u00a0<\/em>85). En efecto, con la libertad absoluta de su amor, redime para siempre al hombre que, abusando de su libertad, se aleja de Dios, lo libra de la esclavitud del pecado y, comunic\u00e1ndole su Esp\u00edritu, le hace el don de la aut\u00e9ntica libertad (cf.\u00a0<em>Rm\u00a0<\/em>8, 2;\u00a0<em>Ga\u00a0<\/em>5, 1. 13).<\/p>\n<p>\u00abDonde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, all\u00ed est\u00e1 la libertad\u00bb (<em>2 Co\u00a0<\/em>3, 17), nos dice el ap\u00f3stol Pablo. Con la efusi\u00f3n de su Esp\u00edritu, Jes\u00fas resucitado crea el espacio vital en el que la libertad humana puede realizarse plenamente.<\/p>\n<p> En efecto, por la fuerza del Esp\u00edritu Santo, el don de s\u00ed mismo al Padre, realizado por Jes\u00fas en su muerte y resurrecci\u00f3n, se convierte en manantial y modelo de toda relaci\u00f3n aut\u00e9ntica del hombre con Dios y con sus hermanos. \u00abEl amor de Dios .escribe san Pablo. ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado\u00bb (<em>Rm\u00a0<\/em>5, 5).<\/p>\n<p> Tambi\u00e9n el cristiano, viviendo en Cristo por la fe y los sacramentos, se entrega \u00abde modo total y libre\u00bb a Dios Padre (cf.\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a>,\u00a0<\/em>5). El acto de fe con que \u00e9l opta responsablemente por Dios, cree en su amor manifestado en Cristo crucificado y resucitado, y se abandona responsablemente al influjo del Esp\u00edritu Santo (cf.\u00a0<em>1 Jn\u00a0<\/em>4, 6-10), es expresi\u00f3n suprema de libertad.<\/p>\n<p> Y el cristiano, cumpliendo la voluntad del Padre con alegr\u00eda, en todas las circunstancias de la vida, a ejemplo de Cristo y con la fuerza del Esp\u00edritu, avanza por el camino de la aut\u00e9ntica libertad y se proyecta en la esperanza hacia el momento del paso a la \u00abvida plena\u00bb de la patria celestial. \u00abPor el trabajo de la gracia\u00a0\u2014ense\u00f1a el\u00a0<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p3s1c1a3_sp.html#II. La libertad humana en la econom%C3%ADa de la salvaci%C3%B3n\">Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<\/a><\/em>\u2014<em>,\u00a0<\/em>el Esp\u00edritu Santo nos educa en la libertad espiritual para hacer de nosotros colaboradores libres de su obra en la Iglesia y en el mundo\u00bb (n.\u00a01742)<\/p>\n<p>Este horizonte nuevo de libertad creado por el Esp\u00edritu orienta tambi\u00e9n nuestras relaciones con los hermanos y hermanas que encontramos en nuestro camino.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI\"> Benedicto XVI<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=6\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Benedicto XVI\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Caritas_in_Veritate_29-06-2009_Defender_y_proponer_la_verdad_son_formas_insustituibles_de_caridad\"> Caritas in Veritate (29-06-2009): Defender y proponer la verdad son formas insustituibles de caridad<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abTrat\u00e1is de matarme, a m\u00ed que os he dicho la verdad que o\u00ed de Dios\u00bb (Jn 8,40)<br \/>nn. 1.9<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>[\u2026] Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre \u00e9l, para realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a08,32). Por tanto, defender la verdad, proponerla con humildad y convicci\u00f3n y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad. \u00c9sta \u00abgoza con la verdad\u00bb (<em>1 Co<\/em>\u00a013,6). Todos los hombres perciben el impulso interior de amar de manera aut\u00e9ntica; amor y verdad nunca los abandonan completamente, porque son la vocaci\u00f3n que Dios ha puesto en el coraz\u00f3n y en la mente de cada ser humano. Jesucristo purifica y libera de nuestras limitaciones humanas la b\u00fasqueda del amor y la verdad, y nos desvela plenamente la iniciativa de amor y\u00a0el proyecto de vida verdadera que Dios ha preparado para nosotros. En Cristo, la\u00a0<em>caridad en la verdad<\/em>\u00a0se convierte en el Rostro de su Persona, en una vocaci\u00f3n a amar a nuestros hermanos en la verdad de su proyecto. En efecto, \u00c9l mismo es la Verdad (cf.<em>Jn\u00a0<\/em>14,6).<\/p>\n<p>El amor en la verdad \u2014<em>caritas in veritate<\/em>\u2014 es un gran desaf\u00edo para la Iglesia en un mundo en progresiva y expansiva globalizaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p> [La Iglesia] tiene una misi\u00f3n de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia en favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocaci\u00f3n. Sin verdad se cae en una visi\u00f3n empirista y esc\u00e9ptica de la vida, incapaz de elevarse sobre la praxis, porque no est\u00e1 interesada en tomar en consideraci\u00f3n los valores \u2014a veces ni siquiera el significado\u2014 con los cuales juzgarla y orientarla. La fidelidad al hombre exige\u00a0<em>la fidelidad a la verdad<\/em>, que es la \u00fanica\u00a0<em>garant\u00eda de libertad<\/em>\u00a0(cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a08,32) y\u00a0<em>de la posibilidad de un desarrollo humano integral<\/em>. Por eso la Iglesia la busca, la anuncia incansablemente y la reconoce all\u00ed donde se manifieste. Para la Iglesia, esta misi\u00f3n de verdad es irrenunciable. Su doctrina social es una dimensi\u00f3n singular de este anuncio: est\u00e1 al servicio de la verdad que libera. Abierta a la verdad, de cualquier saber que provenga, la doctrina social de la Iglesia la acoge, recompone en unidad los fragmentos en que a menudo la encuentra, y se hace su portadora en la vida concreta siempre nueva de la sociedad de los hombres y los pueblos.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\"> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica_Se_hizo_esclavo_usando_de_la_libertad\"> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: Se hizo esclavo usando de la libertad<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abLa verdad os har\u00e1 libres\u00bb (Jn 8,32)<br \/>nn. 1739-1742<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><strong>La libertad humana en la Econom\u00eda de la salvaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p> <strong>1739<\/strong><em>\u00a0Libertad y pecado<\/em>. La libertad del hombre es finita y falible. De hecho el hombre err\u00f3. Libremente pec\u00f3. Al rechazar el proyecto del amor de Dios, se enga\u00f1\u00f3 a s\u00ed mismo y se hizo esclavo del pecado. Esta primera alienaci\u00f3n engendr\u00f3 una multitud de alienaciones. La historia de la humanidad, desde sus or\u00edgenes, atestigua desgracias y opresiones nacidas del coraz\u00f3n del hombre a consecuencia de un mal uso de la libertad.<\/p>\n<p><strong>1740<\/strong>\u00a0<em>Amenazas para la libertad<\/em>. El ejercicio de la libertad no implica el derecho a decir y hacer cualquier cosa. Es falso concebir al hombre \u00absujeto de esa libertad como un individuo autosuficiente que busca la satisfacci\u00f3n de su inter\u00e9s propio en el goce de los bienes terrenales\u00bb (Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Instr.\u00a0<em>Libertatis conscientia<\/em>, 13). Por otra parte, las condiciones de orden econ\u00f3mico y social, pol\u00edtico y cultural requeridas para un justo ejercicio de la libertad son, con demasiada frecuencia, desconocidas y violadas. Estas situaciones de ceguera y de injusticia gravan la vida moral y colocan tanto a los fuertes como a los d\u00e9biles en la tentaci\u00f3n de pecar contra la caridad. Al apartarse de la ley moral, el hombre atenta contra su propia libertad, se encadena a s\u00ed mismo, rompe la fraternidad con sus semejantes y se rebela contra la verdad divina<\/p>\n<p><strong>1741<\/strong>\u00a0<em>Liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n<\/em>. Por su Cruz gloriosa, Cristo obtuvo la salvaci\u00f3n para todos los hombres. Los rescat\u00f3 del pecado que los ten\u00eda sometidos a esclavitud. \u00abPara ser libres nos libert\u00f3 Cristo\u00bb (<em>Ga<\/em>\u00a05,1). En \u00c9l participamos de \u00abla verdad que nos hace libres\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a08,32). El Esp\u00edritu Santo nos ha sido dado, y, como ense\u00f1a el ap\u00f3stol, \u00abdonde est\u00e1 el Esp\u00edritu, all\u00ed est\u00e1 la libertad\u00bb (<em>2 Co<\/em>\u00a03,17). Ya desde ahora nos gloriamos de la \u00ablibertad de los hijos de Dios\u00bb (<em>Rm<\/em>8,21).<\/p>\n<p><strong>1742<\/strong>\u00a0<em>Libertad y gracia<\/em>. La gracia de Cristo no se opone de ninguna manera a nuestra libertad cuando \u00e9sta corresponde al sentido de la verdad y del bien que Dios ha puesto en el coraz\u00f3n del hombre. Al contrario, como lo atestigua la experiencia cristiana, especialmente en la oraci\u00f3n, a\u00a0 medida que somos m\u00e1s d\u00f3ciles a los impulsos de la gracia, se acrecientan nuestra \u00edntima verdad y nuestra seguridad en las pruebas, como tambi\u00e9n ante las presiones y coacciones del mundo exterior. Por el trabajo de la gracia, el Esp\u00edritu Santo nos educa en la libertad espiritual para hacer de nosotros colaboradores libres de su obra en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-gkqshsluENY\/VroHlUMUYqI\/AAAAAAAAFlI\/s-AwwW1zn_o\/s800-Ic42\/right-arrow-cuaresma_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-05_tiempo-cuaresma_dia-04-miercoles\">Tiempo de Cuaresma: Mi\u00e9rcoles V<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<p>*** NOTA: Este texto ha sido ampliamente comentado en el Magisterio de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Aqu\u00ed se ha ofrecido una selecci\u00f3n de los escritos m\u00e1s relevantes.<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Agustin_In_Ioannem_trac_40-42\">Agust\u00edn, In Ioannem trac. 40-42<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">.31 <\/span>Sin duda el Se\u00f1or quiso fundamentar bien en lo profundo la fe de aquellos que hab\u00edan cre\u00eddo, para que no creyesen de una manera superficial. Y por eso &#8220;les dec\u00eda Jes\u00fas a los jud\u00edos que hab\u00edan cre\u00eddo en El: si vosotros perseverareis en mi palabra, verdaderamente ser\u00e9is mis disc\u00edpulos&#8221;, etc. Respecto a lo que dijo: &#8220;Si perseverareis&#8221;, da a conocer lo que aqu\u00e9llos encerraban en su coraz\u00f3n, porque sab\u00eda que algunos hab\u00edan cre\u00eddo, pero que no hab\u00edan perseverado. Y les ofreci\u00f3 una gran cosa, a saber: hacerlos verdaderos disc\u00edpulos suyos, en lo cual se refiere a algunos que ya hab\u00edan cre\u00eddo y que se hab\u00edan vuelto a separar de El. Aqu\u00e9llos le oyeron y le creyeron, mas luego se separaron, porque no perseveraron.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">32. <\/span>Como diciendo: &#8220;as\u00ed como ahora cre\u00e9is, perseverando ver\u00e9is. No creyeron porque hab\u00edan comprendido, sino que creyeron para comprender. \u00bfY qu\u00e9 es la fe sino creer lo que no se ve, y qu\u00e9 la verdad sino ver lo que has cre\u00eddo? Pues si se permanece en lo que se cree, se llega a lo que se ve, esto es, a contemplar la misma verdad, tal y como es, no por medio de palabras que suenan sino por el resplandor de la luz. La verdad es infalible, es pan que alimenta las almas y nunca se acaba, transforma en s\u00ed al que le come. Pero ella no se transforma en el que la come. Y la misma verdad es el Verbo de Dios: esta verdad ha sido revestida de carne, y estaba oculta en la humanidad por nosotros, no porque se nos negase, sino para que continuase y sufriese en la carne con el fin de que la carne del pecado fuese redimida&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">33. <\/span>Respondieron esto, no los que ya hab\u00edan cre\u00eddo, sino los que hab\u00eda entre la muchedumbre, que aun no cre\u00edan. Y en esto mismo de que a nadie hab\u00edan servido jam\u00e1s, seg\u00fan se entiende la libertad en el mundo, \u00bfc\u00f3mo dijeron la verdad? \u00bfPues no fue vendido Jos\u00e9? \u00bfNo fueron tambi\u00e9n reducidos los santos profetas a la esclavitud? \u00a1Oh ingratos! \u00bfC\u00f3mo pod\u00e9is dudar que sea verdad lo que dice Dios, quien os ha librado de la casa de la esclavitud, si no hab\u00e9is servido a nadie? Y vosotros mismos, que habl\u00e1is, \u00bfpor qu\u00e9 pag\u00e1is los tributos a los romanos si nunca hab\u00e9is servido a nadie?<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">34-36. <\/span>Le da gran importancia a lo que dice en esta forma; es como si hiciese una especie de juramento. Am\u00e9n<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"> [1]<\/a> quiere decir verdad, y sin embargo, no se ha interpretado as\u00ed, porque ni el int\u00e9rprete griego ni el latino se han atrevido a decirlo. Porque esta palabra am\u00e9n es hebrea. Y no se ha interpretado, para que se le guarde cierto respeto bajo el velo del misterio, no para tenerla como encerrada, sino para que no perdiese su valor al ser explicada. Puede comprenderse cu\u00e1nta importancia tiene cuando se la repite dos veces: &#8220;y digo la verdad&#8221;, &#8220;la verdad lo dice&#8221;. Aunque no explicase cuando dice &#8220;digo la verdad&#8221;, no podr\u00eda mentir de ninguna manera. Parece como que lo repite, despertando en cierto sentido a los que duermen, porque no quiere que se desprecie la palabra que dice, que todo hombre, ya sea jud\u00edo, ya griego, ya rico, ya pobre, ya gobernador, ya mendigo, si peca, es esclavo del pecado.<\/p>\n<p>\u00a1Oh miserable esclavitud! El que vive esclavo de otro hombre, cansado alguna vez del pesado yugo que le impone su amo, descansa huyendo de \u00e9l; pero el esclavo del pecado \u00bfa d\u00f3nde huir\u00e1? Lo lleva siempre consigo a cualquier parte que huya, porque el pecado que cometi\u00f3 es interior. La pasi\u00f3n cesa, pero el pecado no pasa; se acaba lo que deleita, pero subsiste lo que punza. Unicamente puede librarnos del pecado el que vino sin pecado y se convirti\u00f3 en sacrificio para destruir el pecado. Y prosigue: &#8220;Y el esclavo no queda en casa para siempre&#8221;. La Iglesia es la casa; el esclavo es el pecador; muchos pecadores entran en la Iglesia. Y no dijo: &#8220;el esclavo est\u00e1 en la casa,&#8221; sino &#8220;no permanece siempre en la casa&#8221;. \u00bfY si ning\u00fan siervo estar\u00e1 all\u00ed, qui\u00e9n estar\u00e1 all\u00ed? \u00bfQui\u00e9n se gloriar\u00e1 de estar libre del pecado? Mucho nos asust\u00f3 con estas palabras, pero a\u00f1adi\u00f3: &#8220;mas el Hijo queda para siempre&#8221;. Luego s\u00f3lo Jesucristo estar\u00e1 siempre en la casa. \u00bfAcaso cuando habl\u00f3 del Hijo, no se refiri\u00f3 tambi\u00e9n a su cabeza y a su cuerpo? Luego, no asust\u00f3 sin raz\u00f3n, pero dio esperanza; nos asust\u00f3 para que no am\u00e1semos el pecado, y dio esperanza para que no desconfiemos del perd\u00f3n del pecado. Por cuya raz\u00f3n nuestra esperanza consiste en confiar en ser libres por aquel que ya es libre. El dio el precio de nuestro rescate, no plata, sino su propia sangre; y por esto a\u00f1ade: &#8220;Pues si el Hijo os hiciera libres, ser\u00e9is verdaderamente libres&#8221;.<\/p>\n<p>La primera libertad consiste en carecer de pecados; pero \u00e9sta, una vez empezada, no es verdadera libertad, porque la carne se levanta contra el esp\u00edritu, y as\u00ed no hac\u00e9is lo que dese\u00e1is hacer ( G\u00e1l 6). Mas la libertad plena y perfecta consiste en no tener enemistad alguna, como sucede cuando la muerte, la \u00faltima enemiga, es destruida ( 1Cor 15,26).<\/p>\n<p>Y as\u00ed, no quieras abusar de la libertad para pecar libremente, sino usa de ella para no pecar; tu voluntad ser\u00e1 libre si es buena, y quedar\u00e1s libre del pecado si eres esclavo de la justicia.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">37-40. <\/span>Los jud\u00edos se hab\u00edan llamado libres, porque descend\u00edan de Abraham, y el Evangelista refiere lo que el Se\u00f1or les contest\u00f3 acerca de ello: &#8220;Yo s\u00e9 que sois hijos de Abraham&#8221;, como dici\u00e9ndoles: &#8220;veo que sois hijos de Abraham, pero s\u00f3lo en cuanto a la descendencia carnal, y no en cuanto a la fe del coraz\u00f3n,&#8221; por cuya raz\u00f3n a\u00f1ade: &#8220;mas me quer\u00e9is matar&#8221;.<\/p>\n<p>Esto es, no arraiga en vuestra alma, porque no la recibe vuestro coraz\u00f3n. Porque la palabra de Dios es para los fieles lo que el anzuelo es para el pez, coge cuando el pez es cogido, pero no hace da\u00f1o alguno a los que son cogidos, porque no lo son para su perdici\u00f3n, sino para su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or quer\u00eda dar a conocer que su Padre era Dios; como diciendo: &#8220;He visto la verdad y hablo la verdad porque soy la verdad&#8221;. Si, pues, el Se\u00f1or dice la verdad que ha visto en el Padre, se vio a s\u00ed mismo y se predic\u00f3 a s\u00ed mismo, porque El es la verdad del Padre.<\/p>\n<p>Como dici\u00e9ndole: &#8220;\u00bfqu\u00e9 te atrever\u00e1s t\u00fa a decir contra Abraham?&#8221; Parece que le provocaban para que dijese algo malo acerca de Abraham, y as\u00ed les ofrecer\u00eda ocasi\u00f3n de hacer lo que se propon\u00edan.<\/p>\n<p>Y sin embargo, les hab\u00eda dicho antes: &#8220;Yo s\u00e9 que sois hijos de Abraham&#8221;; por eso ahora no neg\u00f3 que descendieran de \u00e9l, pero critica su modo de obrar. Su descendencia material, efectivamente ven\u00eda de \u00e9l, pero no estaba conforme su vida con la de Abraham.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan no dice qui\u00e9n es el padre de ellos.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">41-42. <\/span>Los jud\u00edos, seg\u00fan parece, empezaban a comprender que el Se\u00f1or no les hablaba de la generaci\u00f3n natural, sino del modo de vivir. Las Sagradas Escrituras suelen llamar fornicaci\u00f3n espiritual al acto por el que un alma se entrega como prostituta a muchos y falsos dioses. Por esto sigue el Evangelista: &#8220;Y ellos le dijeron: nosotros no somos nacidos de fornicaci\u00f3n, un Padre tenemos que es Dios&#8221;.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la procesi\u00f3n del Verbo, respecto del Padre, es eterna, porque es de El como Verbo del Padre, y vino a nosotros porque el Verbo se hizo carne ( Jn 1,14). Su venida es su humanidad, su mansi\u00f3n es su divinidad; llam\u00e1is a Dios Padre, pues consideradme como hermano.<\/p>\n<p>Y no pod\u00edan o\u00edrlo, porque no quer\u00edan enmendarse creyendo.<\/p>\n<hr size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1] <\/a>La Vulgata dice <span class=\"citaI\">Amen, Amen dico vobis&#8221;<\/span> donde el castellano ha traducido: &#8220;En verdad, en verdad os digo&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_serm_48\">San Agust\u00edn, serm. 48<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">31-36. <\/span>Y todos nosotros tenemos un solo maestro y bajo El somos condisc\u00edpulos. Y no somos maestros porque hablemos desde un lugar m\u00e1s elevado, sino que el maestro de todos es aquel que est\u00e1 en todos nosotros. Poco es el acercarse al disc\u00edpulo mas es necesario que permanezcamos en el maestro, porque si no lo hacemos as\u00ed, caeremos. El trabajo es corto. Es breve por la palabra pero grande es el m\u00e9rito si permanec\u00e9is en \u00e9l. Y \u00bfqu\u00e9 es permanecer en las palabras de Dios, si no el no caer en ninguna tentaci\u00f3n? Si no hay trabajo, recibes gratis el premio, pero si lo hay, espera una recompensa grande.<br \/>\n&#8220;Y conocer\u00e9is la verdad&#8221;.<\/p>\n<p>Acaso se dir\u00e1: &#8220;\u00bfde qu\u00e9 me aprovecha conocer la verdad?&#8221; Y por esto a\u00f1ade: &#8220;Y la verdad os har\u00e1 libres&#8221;. Como diciendo: &#8220;si no os complace la verdad, os gustar\u00e1 la libertad&#8221;. Liberar quiere decir hacer libre, como sanar quiere decir recobrar la salud. Y esto se ve con m\u00e1s claridad en el texto griego, porque seg\u00fan se acostumbra en el idioma latino, generalmente solemos o\u00edr que uno queda libre cuando se entiende que ha podido librarse de los peligros y que nada le molesta.<\/p>\n<p>El Salvador manifest\u00f3 con estas palabras no que quedar\u00edamos libres de los b\u00e1rbaros, sino del demonio; no de la cautividad del cuerpo, sino de la perfidia del alma.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_in_Ioannem_hom53\">San Juan Cris\u00f3stomo, in Ioannem, hom.53<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">31-36. <\/span>&#8220;Y conocer\u00e9is la verdad&#8221;, esto es, a m\u00ed, porque yo soy la verdad. Todas las cosas de los jud\u00edos eran figuras; pero la verdad la conocer\u00e9is en m\u00ed.<\/p>\n<p>Los que cre\u00edan deb\u00edan tolerar los reproches, pero \u00e9stos m\u00e1s bien se irritaron al momento. Y conven\u00eda que se disgustasen en el principio. Y m\u00e1s conveniente era que se turbasen cuando dijo el Salvador: &#8220;Conocer\u00e9is la verdad&#8221;, para que contestasen: &#8220;Luego, ahora no conocemos la verdad y, por tanto, la Ley es mentira, como tambi\u00e9n nuestro modo de conocer&#8221;. Pero de nada de esto se preocupaban, y \u00fanicamente se dol\u00edan de las cosas mundanas, y en verdad que no conoc\u00edan otra esclavitud m\u00e1s que la del mundo. Por esto sigue el Evangelista: &#8220;Le respondieron: linaje somos de Abraham y nunca servimos a ninguno: \u00bfPues c\u00f3mo dices t\u00fa?&#8221;, etc. Como diciendo que no conven\u00eda llamar siervos a los que proced\u00edan del linaje de Abraham, porque nunca hab\u00edan servido.<\/p>\n<p>Pero como el Se\u00f1or no se propon\u00eda inclinar a los jud\u00edos a la vanagloria con sus palabras, sino encaminarlos hacia la salvaci\u00f3n, no quiso probarles que eran siervos de los hombres, sino del pecado, que es la esclavitud m\u00e1s dif\u00edcil, de la cual s\u00f3lo Dios puede librar. Por esto sigue: &#8220;Jes\u00fas les respondi\u00f3: en verdad, en verdad os digo&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Y como hab\u00eda dicho: &#8220;Todo aqu\u00e9l que hace pecado, esclavo es del pecado&#8221;, para que no se anticipen y digan: &#8220;sacrificios tenemos y ellos pueden librarnos&#8221;, a\u00f1adi\u00f3: &#8220;El siervo no queda en casa para siempre&#8221;. Habla de la casa, designando con este nombre el reino del Padre, manifestando, a semejanza de las cosas humanas, que as\u00ed como el due\u00f1o tiene dominio sobre su casa, as\u00ed Dios tiene dominio sobre todas las cosas. En cuanto a lo que dijo: &#8220;no queda&#8221;, dio a entender que no ten\u00eda poder para dar<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1b\" name=\"_ednref1b\"> [1]<\/a>; pero el Hijo, que es due\u00f1o de la casa, s\u00ed tiene ese poder. Por lo que los sacerdotes del Antiguo Testamento no ten\u00edan poder de perdonar los pecados por medio de los sacramentos legales, puesto que todos pecaron ( Rom 7,23), incluso los sacerdotes, que, como dice el Ap\u00f3stol, necesitaban ofrecer sacrificios por s\u00ed mismos ( Heb 7,27). Mas el Hijo s\u00ed tiene esta potestad. Por esto concluye diciendo: &#8220;Pues si el Hijo os hiciere libres, verdaderamente ser\u00e9is libres&#8221;, manifestando que la libertad humana, de que tanto se gloriaban, no es verdadera libertad.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">37-41. <\/span>A\u00f1adi\u00f3 esto para que no pudieran decir no tenemos pecado. Por lo que, dejando de reprender la vida que llevaban, \u00fanicamente se ocup\u00f3 de lo m\u00e1s pr\u00f3ximo y de lo que a\u00fan se propon\u00edan hacer, por esto los excluye poco a poco de aquel linaje, ense\u00f1ando con esto a ser humildes. Porque as\u00ed como la libertad y la esclavitud se obtienen por medio de las acciones, as\u00ed el parentesco. Y para que no dijesen: &#8220;hacemos esto con justicia,&#8221; a\u00f1adi\u00f3 la causa que los mov\u00eda, diciendo: &#8220;Porque mi palabra no cabe en vosotros&#8221;.<\/p>\n<p>Y no dijo: &#8220;no comprend\u00e9is mis palabras&#8221;, sino: &#8220;Porque mi palabra no cabe en vosotros&#8221;, manifestando en ello lo elevado de sus ense\u00f1anzas. Pero pod\u00edan decir: &#8220;\u00bfpero t\u00fa hablas por ti mismo?&#8221; Y para evitarlo, a\u00f1adi\u00f3: &#8220;Yo digo lo que vi en mi Padre&#8221;, porque no s\u00f3lo tengo su misma esencia, sino que poseo la misma verdad que el Padre.<\/p>\n<p>Otra versi\u00f3n dice: &#8220;Y vosotros, haced lo que visteis en vuestro padre&#8221;. Como diciendo: &#8220;As\u00ed como yo muestro al Padre con palabras y la verdad, mostrad tambi\u00e9n vosotros a Abraham con vuestras acciones&#8221;.<\/p>\n<p>Esto es porque era verdad que Jes\u00fas era igual al Padre. Por esto quer\u00edan los jud\u00edos matarle. Y para demostrar que el decir esto no era contrario al Padre, a\u00f1adi\u00f3: &#8220;la verdad que o\u00ed de Dios&#8221;.<\/p>\n<p>Mas el Se\u00f1or les dice esto, queriendo quitarles la vanagloria de la descendencia y convencerlos de que ya no pongan la esperanza de su salvaci\u00f3n en la descendencia natural, sino s\u00f3lo en la descendencia que obtendr\u00e1n por la adopci\u00f3n. Y esto era precisamente lo que les imped\u00eda venir a Jesucristo, porque cre\u00edan que con s\u00f3lo descender de Abraham ya ten\u00edan segura su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">41-42. <\/span> \u00bfY vosotros, qu\u00e9 decis? \u00bfque ten\u00e9is a Dios por Padre, y acus\u00e1is a Jesucristo porque dice esto mismo? Y lo m\u00e1s admirable consist\u00eda en que muchos de ellos hab\u00edan nacido hijos de fornicaci\u00f3n, porque se hac\u00edan muchos casamientos il\u00edcitos. Mas no los reprend\u00eda por esto, sino que insiste para manifestar que no son hijos de Dios. Por esto sigue: &#8220;Y Jes\u00fas les dijo: si Dios fuese vuestro padre, ciertamente me amar\u00edais, porque yo de Dios sal\u00ed y vine&#8221;.<\/p>\n<p>Y como los jud\u00edos muchas veces preguntaban diciendo: &#8220;\u00bfQu\u00e9 es esto que dice, a donde yo voy no pod\u00e9is venir vosotros?&#8221;, por esto a\u00f1ade: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 no entend\u00e9is este mi lenguaje? Porque no pod\u00e9is o\u00edr mi palabra&#8221;.<\/p>\n<p>En primer lugar, debe practicarse la virtud, que es la que oye al divino Verbo, y as\u00ed despu\u00e9s podremos comprender todo lo que nos diga Jes\u00fas; porque mientras no somos curados del o\u00eddo propio por el Verbo que dijo al sordo: &#8220;Abrete&#8221; ( Mc 7), no se puede percibir cosa alguna por el o\u00eddo.<\/p>\n<hr size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1] <\/a>El esclavo de la casa.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_in_Ioannem_tom_2022\">Or\u00edgenes, in Ioannem, tom. 20.22<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">37-41. <\/span>Esta autoridad manifiesta que el Salvador ve\u00eda todo lo que afectaba al Padre, mientras que los hombres a quienes lo revelaba no lo ve\u00edan por s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Todav\u00eda no nombra al padre de ellos; poco m\u00e1s arriba mencion\u00f3 a Abraham, pero va a decir que otro es el padre de ellos (a saber, el diablo), de quien eran hijos, no por ser hombres, sino por ser malos. Pues el Se\u00f1or les reprende el mal que hacen.<\/p>\n<p>Esto tiene tambi\u00e9n otra interpretaci\u00f3n: &#8220;Vosotros tambi\u00e9n deb\u00e9is hacer lo que sab\u00e9is por vuestro Padre&#8221;. Pues hab\u00edan escuchado del Padre lo que est\u00e1 escrito en la Ley y en los Profetas. Y el que habl\u00f3 de este modo contra aquellos que ten\u00edan una opini\u00f3n diferente, demuestra que el que hab\u00eda dictado la Ley y enviado a los profetas era el mismo Dios, Padre de Jesucristo. Preguntemos entonces a aquellos que postulan dos naturalezas, una del Padre y otra del Hijo, que dicen que han o\u00eddo cosas diferentes del Padre y que esto es imposible. Si estas naturalezas bienaventuradas eran del Salvador, \u00bfpor qu\u00e9 quer\u00edan matarlo, y c\u00f3mo no entend\u00edan sus palabras?<br \/>\nMas los jud\u00edos tomaron muy a mal el que dijera el Salvador qui\u00e9n hab\u00eda sido el padre de ellos, porque dec\u00edan que aqu\u00e9l que es padre de muchas gentes, habr\u00eda de ser su padre; por esto sigue el Evangelista: &#8220;Respondieron y le dijeron: nuestro padre es Abraham&#8221;.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n el Salvador destruy\u00f3 esto mismo, porque les daba a entender que aun esto lo dec\u00edan con mal fin; por esto sigue: &#8220;Jes\u00fas les dijo: si sois hijos de Abraham, haced&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede decirse lo que dice en el texto griego: &#8220;s\u00e9 que sois de la descendencia de Abraham&#8221;. Mas para que esto se vea, veamos en primer lugar la diferencia que hay entre la descendencia corporal y el modo de obrar del hijo. Bien sabido es que la descendencia lleva consigo las disposiciones de aqu\u00e9l de quien se procede, cuyas propiedades a\u00fan contin\u00faan y se sostienen; y el hijo, aun despu\u00e9s de engendrado por la uni\u00f3n del hombre y la mujer, aun despu\u00e9s de alimentarse con sustancias extra\u00f1as, conserva el parecido de quien lo engendr\u00f3. Y en cuanto al cuerpo, el padre subsiste en el hijo por la generaci\u00f3n; mas si el hijo no lleva en s\u00ed algo de la naturaleza del padre, no puede decirse en absoluto que es hijo suyo. Y como los hijos de Abraham se conocen por sus obras, debe procurarse que no se crea que proceden de otros principios infundidos en algunas almas, en cuyo caso debamos comprender que son de la descendencia de Abraham. Por eso, no hay que imaginarse que todos los hombres descienden de Abraham, porque no todos los hombres tienen un mismo modo de pensar fijo en sus almas. Conviene, pues, que aqu\u00e9l que desciende de Abraham se haga asimismo hijo suyo por la semejanza, y es posible que destruya por su negligencia o desidia lo que hay en \u00e9l de su primogenitor. Mas aqu\u00e9llos a quienes el Salvador dirig\u00eda la palabra, viv\u00edan a\u00fan con la esperanza, por lo que Jes\u00fas sab\u00eda que aqu\u00e9llos que a\u00fan eran hijos de Abraham, seg\u00fan la carne, no hab\u00edan perdido la esperanza de poder hacerse verdaderos hijos de Abraham. Y as\u00ed les dice el Salvador: &#8220;Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham&#8221;, porque si adem\u00e1s de ser hijos de Abraham hubieran podido a\u00f1adir su gran fe, hubieran abrazado la doctrina del Salvador. Pero como no eran hijos de Abraham en este sentido, no entendieron las doctrinas, sino que quisieron matar al Verbo, y ver c\u00f3mo destrozarle, porque no comprend\u00edan su grandeza. Si alguno de vosotros desciende de Abraham y aun no comprende al Verbo de Dios, no se proponga matarle, sino transf\u00f3rmese en lo que debe ser un hijo de Abraham, y entonces comprender\u00e1 al Hijo de Dios. Algunos eligen una obra de las muchas de Abraham, como aquello ( G\u00e9n 15,6): &#8220;Crey\u00f3 Abraham en Dios, y se le consider\u00f3 como digno de premio&#8221;. Y para que puedan entender que la fe son obras, no se les dice en singular: &#8220;haced la obra de Abraham&#8221;, sino en plural. Y yo creo que esto se les dijo en equivalencia de lo que es en realidad: &#8220;haced todas las obras de Abraham,&#8221; para que seg\u00fan la historia de Abraham, tomada en sentido aleg\u00f3rico, imitemos sus obras en sentido espiritual. Pues en efecto no es l\u00edcito que el que quiera ser hijo de Abraham se case con esclavas, ni que despu\u00e9s de la muerte de su mujer se case con otra siendo ya viejo.<br \/>\nProsigue el Se\u00f1or: &#8220;Mas ahora me quer\u00e9is matar, etc.&#8221;.<\/p>\n<p>Dijo el Salvador: &#8220;Me quer\u00e9is matar siendo hombre&#8221;, como dando a entender: no digo Hijo de Dios, ni digo el Verbo, porque el Verbo no puede morir. Digo: aquello que veis, porque esto que veis es lo que pod\u00e9is matar, y a quien no veis s\u00f3lo pod\u00e9is ofender&#8221;.<br \/>\nProsigue el Salvador: &#8220;Abraham no hizo esto&#8221;.<\/p>\n<p>Alguno puede decir que todo esto se dice sin necesidad, porque Abraham no hizo lo que en su tiempo no pod\u00eda hacerse, puesto que Jesucristo no naci\u00f3 en su \u00e9poca. Pero debe contestarse que en tiempo de Abraham hab\u00eda nacido un hombre que predicaba la verdad que hab\u00eda o\u00eddo de boca del Se\u00f1or, y sin embargo no fue buscado por Abraham para matarle. Y s\u00e9pase que la venida espiritual de Jes\u00fas no falt\u00f3 a sus santos en ninguna \u00e9poca. Y por esto comprendo que todo hombre que, despu\u00e9s de su regeneraci\u00f3n y de las dem\u00e1s gracias que le ha concedido Dios, peca, vuelve a crucificar al Hijo de Dios, por el reato de culpa en que ha reincidido. Y esto no lo hizo Abraham.<br \/>\nProsigue el Salvador: &#8220;Vosotros hac\u00e9is las obras de vuestro Padre&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">41-42. <\/span>Como hab\u00edan sido arg\u00fcidos de que no eran hijos de Abraham, responden peor que antes, insinuando con oculta intenci\u00f3n que el Salvador hab\u00eda nacido de adulterio. Pero m\u00e1s me parece que respondieron deseando armar una discusi\u00f3n, porque habiendo dicho antes: &#8220;Nuestro padre es Abraham&#8221;, y habiendo o\u00eddo: &#8220;Si sois hijos de Abraham, haced sus obras&#8221;, ahora dicen que tienen un padre mayor que Abraham (esto es, Dios), y que no han nacido por fornicaci\u00f3n. Mas el demonio no procrea de esposa, sino de ramera, o sea de la materia, a aqu\u00e9llos que, apoyados en las cosas carnales, se adhieren a la materia (puesto que nada hace por s\u00ed mismo).<\/p>\n<p>Yo creo que dijo esto porque algunos ven\u00edan por s\u00ed mismos y no eran enviados por el Padre. Acerca de esto se dice por Jerem\u00edas: &#8220;Yo no los enviaba y ellos corr\u00edan&#8221; ( Jer 23,21). Y dado que aquellos que introducen dos naturalezas se valen de esta palabra, hay que decir en contra de ellos que San Pablo, cuando persegu\u00eda a la Iglesia de Dios aborrec\u00eda a Jes\u00fas y por esto le dijo el Se\u00f1or: &#8220;\u00bfpor qu\u00e9 me persigues?&#8221; ( Hch 9,4). Y si es verdad lo que se dice aqu\u00ed: &#8220;Si Dios fuese vuestro Padre, me amar\u00edais&#8221;, tambi\u00e9n debe ser verdad lo contrario: &#8220;si no me am\u00e1is, de ning\u00fan modo podr\u00e1 ser Dios vuestro Padre&#8221;. San Pablo no amaba a Jes\u00fas al principio; por esto hubo un tiempo en que Dios no fue Padre de Pablo. As\u00ed pues, Pablo no fue hijo de Dios por naturaleza, pero fue hecho hijo de Dios poco despu\u00e9s. Porque \u00bfcu\u00e1ndo puede ser Dios Padre de alguno, sino cuando cumple sus mandamientos?<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">32. <\/span>\u00abSi os manten\u00e9is en mi Palabra, ser\u00e9is verdaderamente mis disc\u00edpulos&#8230;\u00bb As\u00ed como antes dijo a los infieles &#8220;morir\u00e9is en vuestros pecados&#8221;, as\u00ed ahora anuncia a los que perseveren en la fe, que se les perdonar\u00e1n los pecados.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">38. <\/span>En verdad que oyes a Dios cuando dice: &#8220;Digo lo que he visto&#8221;, pero no creas que se trata de ver corporalmente, sino comprende en esto un conocimiento natural, verdadero y perfecto. As\u00ed como los ojos que ven, ven al objeto por entero y verdaderamente, sin enga\u00f1arse, as\u00ed yo digo con veracidad lo que vi en mi Padre.<br \/>\nProsigue: &#8220;Y vosotros hac\u00e9is lo que visteis en vuestro Padre&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio\">San Gregorio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">34. <\/span>\u00abTodo el que comete pecado es un esclavo&#8230;\u00bb Y aun aqu\u00e9l que se deja llevar por un mal deseo, somete al dominio de la iniquidad los cuellos libres de su alma<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1a\" name=\"_ednref1a\"> [1]<\/a>. Pero sacudimos este dominio, cuando conseguimos librarnos de la maldad que nos dominaba, cuando resistimos con firmeza a una mala costumbre, cuando reparamos el pecado por medio de la penitencia, cuando lavamos las manchas de nuestras maldades con nuestras propias l\u00e1grimas (<i>Moralium,<\/i> 4, 42).<\/p>\n<p>Con cuanta mayor libertad se dedican algunos a obrar mal, siguiendo su deseo, tanto m\u00e1s sometidos se encuentran a la esclavitud (<i>Moralium,<\/i> 25, 20).<\/p>\n<hr size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1a\" name=\"_edn1a\">[1] <\/a>Los cuellos libres del alma parecen hacer alusi\u00f3n -haciendo un analog\u00eda con el cuello de una vasija ancha por la base y de boca estrecha- a aquella dimensi\u00f3n de la persona en contacto con la realidad exterior que la rodea.<\/p>\n<h2><span id=\"Alcuino\">Alcuino<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">40a. <\/span>Porque Aqu\u00e9l que es la verdad ha sido engendrado por el Padre, y o\u00edr le no es otra cosa que proceder del Padre.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">40b. <\/span>Como diciendo: &#8220;prob\u00e1is que no sois hijos de Abraham, porque hac\u00e9is cosas contrarias a las que hizo Abraham&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Hilario_De_Trin_1_6\">San Hilario, De Trin 1, 6<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">41-42. <\/span>Y no desaprueba el Hijo de Dios que tomen el nombre religioso aqu\u00e9llos que se llaman a s\u00ed mismos hijos de Dios y dicen que Dios es su padre; pero reprende la temeraria usurpaci\u00f3n de los jud\u00edos, que presum\u00edan tener a Dios por padre cuando a El no le quer\u00edan. Y no es lo mismo poder decir que uno existe porque ha salido del Padre, que decir que viene del Padre. Pero como dice que tienen que amarle aquellos que afirman que tienen a Dios por Padre porque ha salido de El, explic\u00f3 que la raz\u00f3n del amor estaba en la generaci\u00f3n. Dice que ha salido de Dios para indicar el nacimiento incorp\u00f3reo, pues la fe que permite confesar a Dios como Padre ha de merecerse con el amor a Cristo, que ha sido engendrado de El.<br \/>\nY no puede ser bueno, respecto de Dios Padre, quien no ama al Hijo, porque la causa de amar al Hijo no es otra que el hecho de que el Hijo ha venido del Padre. Luego el Hijo es del Padre, no por haber venido al mundo, sino por haber sido engendrado por El. Y as\u00ed todo amor podr\u00e1 dirigirse al Padre, si se cree que el Hijo es de El.<\/p>\n<p>Pero da a conocer que no tuvo origen en s\u00ed mismo, cuando a\u00f1ade: &#8220;Y no vine de m\u00ed mismo, mas El me envi\u00f3&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>31 Dijo Jes\u00fas a los jud\u00edos que hab\u00edan cre\u00eddo en \u00e9l: \u00abSi permanec\u00e9is en mi palabra, ser\u00e9is de verdad disc\u00edpulos m\u00edos; 32 conocer\u00e9is la verdad, y la verdad os har\u00e1 libres\u00bb. 33 Le replicaron: \u00abSomos linaje de Abrah\u00e1n y nunca hemos sido esclavos de nadie. \u00bfC\u00f3mo dices t\u00fa: \u201cSer\u00e9is libres\u201d?\u00bb. 34 Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00abEn &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-8-31-42-jesus-y-abrahan-i\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 8, 31-42: Jes\u00fas y Abrah\u00e1n (i)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41598","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41598","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41598"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41598\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41598"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41598"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41598"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}