{"id":41599,"date":"2016-10-07T23:38:40","date_gmt":"2016-10-08T04:38:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-8-51-59-jesus-y-abrahan-ii\/"},"modified":"2016-10-07T23:38:40","modified_gmt":"2016-10-08T04:38:40","slug":"jn-8-51-59-jesus-y-abrahan-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-8-51-59-jesus-y-abrahan-ii\/","title":{"rendered":"Jn 8, 51-59: Jes\u00fas y Abrah\u00e1n (ii)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">51<\/span> En verdad, en verdad os digo: Quien guarda mi palabra no ver\u00e1 la muerte para siempre\u00bb. <span class=\"versiculo\">52<\/span> Los jud\u00edos le dijeron: \u00abAhora vemos claro que est\u00e1s endemoniado; Abrah\u00e1n muri\u00f3, los profetas tambi\u00e9n, \u00bfy t\u00fa dices: \u201cQuien guarde mi palabra no gustar\u00e1 la muerte para siempre\u201d? <span class=\"versiculo\">53<\/span> \u00bfEres t\u00fa m\u00e1s que nuestro padre Abrah\u00e1n, que muri\u00f3? Tambi\u00e9n los profetas murieron, \u00bfpor qui\u00e9n te tienes?\u00bb. <span class=\"versiculo\">54<\/span> Jes\u00fas contest\u00f3: \u00abSi yo me glorificara a m\u00ed mismo, mi gloria no valdr\u00eda nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros dec\u00eds: \u201cEs nuestro Dios\u201d, <span class=\"versiculo\">55<\/span> aunque no lo conoc\u00e9is. Yo s\u00ed lo conozco, y si dijera \u201cNo lo conozco\u201d ser\u00eda, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. <span class=\"versiculo\">56<\/span> Abrah\u00e1n, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi d\u00eda; lo vio, y se llen\u00f3 de alegr\u00eda\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">57<\/span> Los jud\u00edos le dijeron: \u00abNo tienes todav\u00eda cincuenta a\u00f1os, \u00bfy has visto a Abrah\u00e1n?\u00bb. <span class=\"versiculo\">58<\/span> Jes\u00fas les dijo: \u00abEn verdad, en verdad os digo: Antes de que Abrah\u00e1n existiera, yo soy\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">59<\/span> Entonces cogieron piedras para tir\u00e1rselas, pero Jes\u00fas se escondi\u00f3 y sali\u00f3 del templo. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_in_evang_hom_18\">San Gregorio, in evang. hom. 18<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">51. <\/span>Y cuando crece la iniquidad de los malos, no s\u00f3lo no debe suspenderse la predicaci\u00f3n, sino que, antes al contrario, debe aumentarse. Por esto el Se\u00f1or, despu\u00e9s que se le dijo que ten\u00eda al demonio, dispensa con m\u00e1s largueza los beneficios de su predicaci\u00f3n, diciendo: &#8220;En verdad, en verdad os digo, que el que guardare mi palabra no ver\u00e1 la muerte&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">52. <\/span>Como es necesario para los buenos convertirse en mejores por medio de los ultrajes, as\u00ed generalmente los malos se convierten en peores por medio de los beneficios. Por esta raz\u00f3n los jud\u00edos, despu\u00e9s de o\u00edda la predicaci\u00f3n del Salvador, blasfeman contra El diciendo: &#8220;Ahora conocemos que tienes al demonio&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">53. <\/span>Y como empezaban a participar de la muerte eterna, no conociendo la muerte en que incurr\u00edan, viendo \u00fanicamente la muerte del cuerpo, no ve\u00edan bien en aquellas palabras de verdad. Por esto a\u00f1aden: &#8220;\u00bfQui\u00e9n te hace a ti mismo?&#8221;<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">56. <\/span>[Y entonces tambi\u00e9n vio Abraham el d\u00eda del Se\u00f1or, cuando dio hospitalidad a tres \u00e1ngeles, en quienes vio la figura de la Trinidad beat\u00edsima] (hom. 15).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">57. <\/span>Como los pensamientos de los jud\u00edos eran carnales, cuando o\u00edan las palabras de Jesucristo, no levantaban los ojos de la carne, porque no ve\u00edan en El otra cosa que s\u00f3lo la edad de la carne. Por esto sigue el Evangelista: &#8220;Y los jud\u00edos le dijeron: \u00bfa\u00fan no tienes cincuenta a\u00f1os y has visto a Abraham?&#8221; Como diciendo: &#8220;muchos a\u00f1os han pasado desde que muri\u00f3 Abraham; \u00bfy c\u00f3mo vio tu d\u00eda?&#8221; Pues entend\u00edan esto en sentido material.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">58. <\/span>El Salvador consigui\u00f3 con su bondad, levantar aquellos de las miras humanas a la contemplaci\u00f3n de la divinidad. Por esto sigue: &#8220;Jes\u00fas les dijo: en verdad, en verdad os digo, que antes que Abraham fuese, yo soy&#8221;. Antes es el tiempo pasado, soy es el tiempo presente. Pero la divinidad no tiene tiempo pasado ni futuro sino que siempre es. Por esto no dijo antes que Abraham yo fui, sino que dijo &#8220;antes que Abraham fuese yo soy&#8221;, de acuerdo con aquellas palabras del Exodo: &#8220;Yo soy el que soy&#8221; (Ex 3,14). Luego, antes y despu\u00e9s de Abraham existi\u00f3 tambi\u00e9n, pero pudo acercarse por la manifestaci\u00f3n de su presencia, y pudo retirarse por el curso de su vida.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">59. <\/span>Mas como las imaginaciones de los infieles no pod\u00edan comprender estas palabras de eternidad, se propusieron abrumar a Aqu\u00e9l a quien no pod\u00edan entender. Por esto sigue: &#8220;Tomaron entonces piedras para tir\u00e1rselas&#8221;.<\/p>\n<p>Si hubiera querido ejercer el poder de su divinidad, los hubiese envuelto en sus propios golpes con el mandato t\u00e1cito de su voluntad, o los hubiese sujetado a las penas de una muerte repentina; mas el que hab\u00eda venido a sufrir no quer\u00eda juzgar.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 dio a entender el Se\u00f1or escondi\u00e9ndose, sino que su misma verdad se esconde de aquellos que desprecian sus preceptos? Y la verdad huye de aquella alma a quien no encuentra humilde. \u00bfY qu\u00e9 nos da a conocer con este ejemplo, sino que tambi\u00e9n debemos retirarnos humildemente ante la furia de los soberbios, aunque podamos resistir?<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_in_Joannem_tract_43\">San Agust\u00edn, in Joannem, tract. 43<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">51. <\/span>&#8220;Ver\u00e1&#8221; se ha dicho en vez de &#8220;experimentar\u00e1&#8221;. Pero \u00bfc\u00f3mo el que ha de morir habla a los que han de morir dici\u00e9ndoles: &#8220;El que guardare mi palabra no ver\u00e1 la muerte&#8221;, sino porque ve\u00eda otra muerte de la que hab\u00eda venido a salvarnos, cual es la muerte eterna, muerte de condenaci\u00f3n con el diablo y sus \u00e1ngeles? Y esta es la verdadera muerte, porque la otra no es sino un tr\u00e1nsito.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">53-56. <\/span>Y dijo esto refiri\u00e9ndose a lo que le hab\u00edan dicho: &#8220;\u00bfQui\u00e9n te haces a ti mismo?&#8221;. Por esto refiere su propia gloria al Padre, de quien es, por cuya raz\u00f3n a\u00f1ade: &#8220;Mi Padre es el que me glorifica&#8221;. Los arrianos nos arguyen por esta frase en cuanto a nuestra fe, y dicen: &#8220;He aqu\u00ed c\u00f3mo es mayor el Padre que glorifica al Hijo&#8221;. Herejes, \u00bfno hab\u00e9is le\u00eddo que el mismo Hijo dice que glorifica a su Padre?<\/p>\n<p>Dicen algunos herejes que Dios, tal como fue anunciado en el Antiguo Testamento, no era el Padre de Jesucristo, sino que Este era no s\u00e9 qu\u00e9 pr\u00edncipe de los \u00e1ngeles malos. Y contra lo que ellos cre\u00edan dec\u00eda el Salvador que era su Padre Aqu\u00e9l a quien ellos llamaban su Dios. Y no le conocieron, porque si le hubiesen conocido hubiesen recibido a su Hijo. Por esto, hablando de s\u00ed mismo, a\u00f1ade: &#8220;Mas yo le conozco&#8221;. Atendiendo al esp\u00edritu mundano, pudo dar motivo para que los que le juzgaban le considerasen como orgulloso. Pero no debe precaverse la soberbia hasta el punto de faltar a la verdad, por lo que a\u00f1ade: &#8220;Y si dijere que no le conozco, ser\u00e9 mentiroso como vosotros&#8221;.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hablaba las palabras del Padre, como Hijo suyo que es. Y Este mismo era el Verbo del Padre, que hablaba a los hombres.<\/p>\n<p>No temi\u00f3, sino &#8220;dese\u00f3 con ansia ver&#8221;. Ciertamente creyendo, se alegr\u00f3 esperando. Y as\u00ed vio con la mente mi d\u00eda. Puede dudarse si se refer\u00eda a la vida temporal del Se\u00f1or en que hab\u00eda de venir en carne mortal, o si se refer\u00eda al d\u00eda del Se\u00f1or, que no tiene principio ni fin. Pero yo no dudo que el padre Abraham lo sab\u00eda todo. Porque dijo a su siervo cuando le mand\u00f3 a pedir esposa para su hijo Isaac: &#8220;Pon tu mano bajo mis muslos, y j\u00farame por el Dios del cielo&#8221; (G\u00e9n 24,2). Luego, \u00bfqu\u00e9 significaba aquel juramento sino que daba a entender que de la descendencia de Abraham habr\u00eda de venir en carne mortal el Dios del cielo?<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 gozo no ser\u00eda el de aquel coraz\u00f3n que vio al Verbo brillando en el esplendor de los santos a la vez que continuaba unido al Padre, y que en alg\u00fan tiempo vendr\u00eda hecho hombre sin separarse del seno del Padre?<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">57-59. <\/span>Y por lo mismo que Abraham era criatura no dijo: &#8220;antes que Abraham fuese&#8221;, sino: &#8220;antes que Abraham fuese hecho&#8221;. Ni tampoco dijo: &#8220;yo he sido hecho, porque &#8220;en el principio exist\u00eda el Verbo&#8221; (Jn 1,1).<\/p>\n<p>\u00bfA d\u00f3nde iba a recurrir la dureza de ellos, sino a sus semejantes (esto es, a las piedras)?<\/p>\n<p>Deb\u00eda m\u00e1s bien ense\u00f1ar la paciencia que ejercitar el poder.<\/p>\n<p>Luego, como hombre huy\u00f3 de las piedras, pero \u00a1ay de aqu\u00e9llos, de cuyos corazones de piedra huye el Se\u00f1or!<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_in_Ioannem_tom_26\">Or\u00edgenes, in Ioannem, tom. 26<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">51. <\/span>Y as\u00ed debe entenderse esta expresi\u00f3n: &#8220;El que guardare mi palabra no ver\u00e1 la muerte para siempre&#8221;, como si dijere: &#8220;si alguno conserva mi antorcha, no ver\u00e1 las tinieblas&#8221;. Y en cuanto dice &#8220;para siempre&#8221;, generalmente debe tomarse para que se entienda de este modo: &#8220;Si alguno guardare mi palabra eternamente, no ver\u00e1 la muerte en toda la eternidad, porque ninguno habr\u00e1 de ver la muerte en tanto que conserve la palabra de Jes\u00fas, pero cuando alguno falte a la observancia de lo que ha dicho, y sea negligente en cuanto a su custodia, cesa de custodiar a Dios, y entonces no ve la muerte respecto de alg\u00fan otro, sino en s\u00ed mismo. Y as\u00ed, una vez instruidos nosotros por el Salvador, podemos contestar al profeta, que pregunta: &#8220;\u00bfQui\u00e9n es el hombre que vivir\u00e1 y no ver\u00e1 la muerte?&#8221; (Sal 88,49) El que guarda la palabra de Dios.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">52-56. <\/span>Aqu\u00e9llos que creen en las Sagradas Escrituras, conocen que aquello que hacen los hombres fuera de la recta raz\u00f3n, no lo hacen sin la cooperaci\u00f3n de los demonios. Y as\u00ed los jud\u00edos cre\u00edan que Jes\u00fas hablaba impulsado por el poder del demonio, cuando dijo: &#8220;Si alguno guardare mi palabra no ver\u00e1 la muerte&#8221;, etc. Y sufrieron este enga\u00f1o porque no conocieron la virtud de Dios, porque Este hab\u00eda hablado de cierta muerte contraria a la raz\u00f3n, con la que sucumben los pecadores, y ellos supon\u00edan que se refer\u00eda a la muerte natural en lo que dec\u00eda, por cuya raz\u00f3n le increpan, tomando como argumento la muerte de Abraham y de los profetas. Por esto a\u00f1ade: Abraham muri\u00f3 y los profetas; y t\u00fa dices: si alguno guardare mi palabra, no gustar\u00e1 la muerte, etc. Y como hay alguna diferencia entre gustar y ver la muerte, en lugar de que no ver\u00eda la muerte, dijeron &#8220;no gustar\u00e1 la muerte&#8221;, como oyentes inh\u00e1biles que confund\u00edan la palabra del Se\u00f1or. Pues as\u00ed como Jesucristo puede ser gustado, porque es el pan vivo, en cuanto es la sabidur\u00eda, es de visible hermosura; y as\u00ed su muerte, aunque contraria es apetecible y visible. Y cuando alguno gozara por medio de Jesucristo en alg\u00fan estado espiritual, no gustar\u00e1 la muerte si conserva aquel estado, seg\u00fan dice San Mateo: &#8220;Hay de los que aqu\u00ed est\u00e1n presentes, algunos que no gustar\u00e1n la muerte&#8221; (Mt 16,28), pues cuando alguno reciba la palabra de Jesucristo y la guarde, no ver\u00e1 la muerte.<\/p>\n<p>Y no distinguen que es mayor que Abraham el que ha nacido de una Virgen, y aun mayor que todo el que ha nacido de mujer. Los jud\u00edos, adem\u00e1s, no dec\u00edan verdad cuando dijeron que Abraham hab\u00eda muerto. Porque hab\u00eda o\u00eddo la palabra de Dios y la hab\u00eda guardado. Lo mismo debemos decir de los profetas, de los cuales a\u00f1aden: &#8220;y los profetas murieron&#8221;, a pesar de que tambi\u00e9n guardaron la palabra del Hijo de Dios, cuando \u00e9sta se dirigi\u00f3 a Oseas o a Jerem\u00edas. Porque si alg\u00fan otro la guard\u00f3, tambi\u00e9n la guardaron los profetas. Luego mintieron cuando dicen: &#8220;Ahora conocemos que tienes demonio&#8221;, y cuando dicen: &#8220;Abraham muri\u00f3 y los profetas&#8221;.<\/p>\n<p>Esta objeci\u00f3n era propia de personas que estaban ciegas, porque lo que Jes\u00fas se hac\u00eda era lo que hab\u00eda recibido del Padre. Por esto sigue: &#8220;Respondi\u00f3 Jes\u00fas: si yo me glorifico a m\u00ed mismo, mi gloria nada es&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_in_Ioannem_hom_54\">San Juan Cris\u00f3stomo, in Ioannem, hom. 54<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">51. <\/span>Dice el que la guardare no s\u00f3lo por medio de la fe, sino por medio de una vida pura. Y en esto les da a conocer, aunque de una manera embozada, que ning\u00fan da\u00f1o pueden hacerle. Porque si el que guardare su palabra no morir\u00e1 eternamente, con mucha m\u00e1s raz\u00f3n el que lo dice no puede morir.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">52-56. <\/span>Otra vez, por su vanagloria, se refugian en el parentesco. Por esto sigue el Evangelista: &#8220;\u00bfAcaso t\u00fa eres mayor que nuestro Padre Abraham, que muri\u00f3?&#8221;. Tambi\u00e9n pod\u00edan decir, \u00bfacaso t\u00fa eres mayor que Dios, cuya palabra han o\u00eddo algunos y han muerto? Pero no dicen esto, porque tambi\u00e9n le consideraban como menor que Abraham.<\/p>\n<p>Dijo esto respondiendo a sus sospechas, como hab\u00eda dicho antes: &#8220;Mi testimonio no es verdadero, si doy testimonio de m\u00ed mismo&#8221; (Jn 5,31).<\/p>\n<p>Con esto les quiso dar a conocer el Salvador que no s\u00f3lo no conoc\u00edan a su Padre, sino que tampoco a Dios.<\/p>\n<p>Como diciendo: &#8220;as\u00ed como vosotros ment\u00eds diciendo que le conoc\u00e9is, mentir\u00eda yo si dijese que no le conoc\u00eda&#8221;. Pero la prueba de que efectivamente la conoc\u00eda es que hab\u00eda sido enviado por El. Y esto es lo que dice a continuaci\u00f3n: &#8220;Mas le conozco&#8221;.<\/p>\n<p>Y como hab\u00edan dicho: &#8220;\u00bfPor ventura eres t\u00fa mayor que nuestro padre Abraham?&#8221;, nada dice de la muerte. Pero manifiesta a continuaci\u00f3n que es mayor que Abraham, cuando a\u00f1ade: &#8220;Abraham, vuestro padre, dese\u00f3 con ansia ver mi d\u00eda, le vio y se goz\u00f3&#8221;, a saber, por el beneficio que recibe de m\u00ed, como mayor.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n llam\u00f3 su d\u00eda al d\u00eda de la crucifixi\u00f3n, el que prefigur\u00f3 Abraham ofreciendo el carnero en vez de su hijo Isaac (G\u00e9n 22). Con esto se demostraba que no vino obligado a sufrir la pasi\u00f3n. Y manifestando que ellos no pensaban como Abraham, porque \u00e9stos se lamentan de aquello mismo de que aqu\u00e9l se alegraba.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">53. <\/span>\u00ab\u00bfPor qui\u00e9n te tienes a ti mismo?\u00bb Como diciendo: &#8220;t\u00fa que no eres digno de consideraci\u00f3n alguna, que s\u00f3lo eres hijo de un carpintero de Galilea, usurpas para ti toda la gloria&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">54. <\/span>\u00abJes\u00fas respondi\u00f3: \u00abSi yo me glorificara a m\u00ed mismo, mi gloria no valdr\u00eda nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros dec\u00eds: \u201cEl es nuestro Dios\u201d\u00bb Porque si conociesen verdaderamente al Padre, venerar\u00edan a su Hijo. Mas desprecian a Dios, quien proh\u00edbe el homicidio en la Ley, al clamar contra Jesucristo. Por esto a\u00f1ade: &#8220;Y no le conocisteis&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">55. <\/span>\u00abNo le conoc\u00e9is, yo s\u00ed que le conozco, y si dijera que no le conozco, ser\u00eda un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra.\u00bb Y en realidad ten\u00eda un verdadero conocimiento de El, porque era lo mismo que el Padre. Y por eso mismo, como se conoc\u00eda a s\u00ed mismo conoc\u00eda al Padre. Y da una prueba de que le conoce, a\u00f1adiendo: &#8220;Y guardo su palabra&#8221;, llamando palabra a sus mandamientos. Algunos entienden que cuando dice: &#8220;guardo su palabra&#8221;, quiere decir la raz\u00f3n de su esencia. Porque es una misma la raz\u00f3n de la existencia del Padre y la del Hijo. Y as\u00ed conozco al Padre. Y en cuanto al sentido en que esto se toma debe entenderse conozco al Padre, porque guardo su palabra y su raz\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">.56 <\/span>\u00abVuestro padre Abraham se regocij\u00f3 pensando en ver mi D\u00eda; lo vio y se alegr\u00f3.\u00bb Es como si dijere que tuvo a su d\u00eda como deseable y lleno de alegr\u00eda, y no como alguna cosa de poco inter\u00e9s o casual.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">57. <\/span>\u00abEntonces los jud\u00edos le dijeron: &#8220;\u00bfA\u00fan no tienes cincuenta a\u00f1os y has visto a Abraham?&#8221;\u00bb El Salvador ten\u00eda entonces treinta y tres a\u00f1os, \u00bfpor qu\u00e9 no dijeron, pues, a\u00fan no tienes cuarenta a\u00f1os, sino que dijeron cincuenta? Esta pregunta es in\u00fatil. Sencillamente porque dijeron lo que se les ocurri\u00f3. Pero la contestan algunos diciendo que dijeron cincuenta en reverencia del a\u00f1o quincuag\u00e9simo, a que llamaban del jubileo. En este a\u00f1o daban la libertad a los cautivos y ced\u00edan las posesiones que hab\u00edan comprado (Lev 26; N\u00fam 23).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">58. <\/span>Y despu\u00e9s que el Se\u00f1or hab\u00eda concluido de ense\u00f1arles todo lo que afectaba a su persona, los jud\u00edos le arrojan piedras, pero los abandona como aqu\u00e9llos que no admiten correcci\u00f3n. Por esto sigue el Evangelista: &#8220;Mas Jes\u00fas se escondi\u00f3 y se sali\u00f3 del templo&#8221;. No se escondi\u00f3 en un \u00e1ngulo del templo como temiendo, ni huyendo se entr\u00f3 en alguna choza, ni se ocult\u00f3 a la espalda del muro, o a la sombra de alguna columna, sino que en virtud de su gran poder se hizo invisible para los que le tend\u00edan asechanzas, y sali\u00f3 por en medio de ellos.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">53b. <\/span>&#8220;\u00bfQui\u00e9n te haces a ti mismo?&#8221; Esto es, \u00bfde cu\u00e1nto m\u00e9rito y cu\u00e1nta dignidad quieres que se te juzgue? Abraham hab\u00eda muerto en cuanto al cuerpo, pero viv\u00eda en cuanto al alma. De m\u00e1s importancia es la muerte del alma, que ha de vivir eternamente, que la del cuerpo, que ha de morir alguna vez.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">54. <\/span>\u00abJes\u00fas respondi\u00f3: &#8220;Si yo me glorificara a m\u00ed mismo, mi gloria no valdr\u00eda nada&#8230;&#8221;\u00bb En estas palabras el Salvador da a conocer que nada es la gloria de la vida presente.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">59. <\/span>\u00abEntonces tomaron piedras para tir\u00e1rselas; pero Jes\u00fas se ocult\u00f3 y sali\u00f3 del Templo.\u00bb En sentido m\u00edstico, cuando alguno se detiene en los malos pensamientos, arroja sobre Jes\u00fas tantas piedras cuantos son aqu\u00e9llos pensamientos. Por tanto, en cuanto le corresponde, si pasa al delirio de la pasi\u00f3n, mata a Jes\u00fas.<\/p>\n<h2><span id=\"Alcuino\">Alcuino<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">54. <\/span>\u00abJes\u00fas respondi\u00f3: &#8220;Si yo me glorificara a m\u00ed mismo, mi gloria no valdr\u00eda nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros dec\u00eds: \u201cEl es nuestro Dios\u201d&#8230;\u00bb Glorific\u00f3 el Padre al Hijo en el d\u00eda de su bautismo (Mt 3), en el monte (Mt 17) y en el tiempo de su pasi\u00f3n; tambi\u00e9n se dej\u00f3 conocer el eco de su voz en presencia de la multitud (Jn 12), y despu\u00e9s de su pasi\u00f3n lo resucit\u00f3 y lo coloc\u00f3 a la derecha de su Majestad (Ef 1; Heb 1). Y a\u00f1adi\u00f3: &#8220;El que vosotros dec\u00eds que es vuestro Dios&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">55. <\/span>\u00abY sin embargo no le conoc\u00e9is&#8230;\u00bb Como diciendo: &#8220;vosotros le llam\u00e1is de un modo material vuestro Dios, y le serv\u00eds por las cosas temporales, pero no le conocisteis como debe ser conocido, y por eso no sab\u00e9is servirle espiritualmente&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">59. <\/span>\u00abEntonces tomaron piedras para tir\u00e1rselas&#8230;\u00bb Y por esto huy\u00f3, porque a\u00fan no hab\u00eda llegado la hora de su pasi\u00f3n, y porque El no hab\u00eda elegido esta clase de muerte.<\/p>\n<hr size=\"2\" width=\"100%\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ireneo_de_Lyon_Tratado_contra_las_herejias_IV_5-7\">San Ireneo de Lyon, <i>Tratado <\/i>contra las herej\u00edas IV, 5-7<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAbraham se regocij\u00f3 pensando en ver mi D\u00eda; lo vio y se alegr\u00f3.\u00bb (Jn 8, 56)<\/p>\n<p>Como Abraham era profeta y con el Esp\u00edritu ve\u00eda el d\u00eda de la venida del Se\u00f1or y  la econom\u00eda de la pasi\u00f3n, por el cual \u00e9l mismo como creyente y todos los dem\u00e1s que  como \u00e9l creyeron ser\u00edan salvos, se alegr\u00f3 con grande gozo. El Dios de Abraham no  era el \u00abDios desconocido\u00bb cuyo d\u00eda \u00e9l deseaba ver&#8230; El dese\u00f3 ver este d\u00eda a fin de  poder \u00e9l tambi\u00e9n abrazar a Cristo; y se alegr\u00f3, al verlo en forma prof\u00e9tica por el  Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Por eso Sime\u00f3n, uno de sus descendientes, completaba la alegr\u00eda del patriarca  cuando dijo: \u00abAhora dejas a tu siervo ir en paz, Se\u00f1or, porque mis ojos han visto tu  Salvaci\u00f3n que preparaste ante todos los pueblos, Luz para la revelaci\u00f3n a las  naciones y gloria de tu pueblo Israel\u00bb (Lc 2,29-32). Y los \u00e1ngeles anunciaron un  grande gozo a los pastores que velaban en la noche (Lc 7,10). E Isabel exclam\u00f3:  \u00abProclama mi alma al Se\u00f1or y mi esp\u00edritu se alegra en Dios mi Salvador\u00bb (Lc 2,47).  De este modo el gozo de Abraham descendi\u00f3 a los de su linaje que velaban, vieron a  Cristo y creyeron en \u00e9l. Pero tambi\u00e9n a la inversa, el gozo de sus hijos se remont\u00f3  hasta Abraham.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or dio testimonio de ello: \u00abAbraham, vuestro padre, dese\u00f3 ver mi d\u00eda, lo  vio y se alegr\u00f3\u00bb (Jn 8,56). No lo dijo tanto por Abraham, cuanto para mostrar que  todos los que desde el principio conocieron a Dios y profetizaron sobre la venida de  Cristo, del mismo Hijo recibieron la revelaci\u00f3n, el cual en los \u00faltimos tiempos se hizo  visible y palpable, y vivi\u00f3 en medio de la raza humana. De este modo suscit\u00f3 de las  piedras hijos de Abraham y cumpli\u00f3 la promesa que Dios le hab\u00eda hecho, de  multiplicar su linaje como las estrellas del cielo. <\/p>\n<h2><span id=\"San_Cesareo_de_Arles_Homilia_83\">San Ces\u00e1reo de Arles, <i>Homil\u00eda<\/i> 83<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAbraham vio mi D\u00eda y se alegr\u00f3.\u00bb (Jn 8, 56)<\/p>\n<p>\u00bfEntonces, d\u00f3nde se efectu\u00f3 este encuentro [de Abraham y de sus tres  visitadores]? \u00abEn la encina de Mambr\u00e9\u00bb, lo que significa &#8220;visi\u00f3n&#8221; y adem\u00e1s  &#8220;perspicacia&#8221;. \u00bfVeis en qu\u00e9 lugar el Se\u00f1or puede organizar un encuentro? Es verdad  que las cualidades de clarividencia y de perspicacia de Abraham le gustaban al  Se\u00f1or; ten\u00eda el coraz\u00f3n puro, de modo que le era posible ver a Dios (cf Mt 5,8). En  tal lugar, en tal coraz\u00f3n, el Se\u00f1or pod\u00eda pues reunir a sus convidados.<\/p>\n<p>En el Evangelio, el Se\u00f1or habl\u00f3 a los jud\u00edos de este encuentro; les dice:  \u00abAbraham, vuestro padre, exult\u00f3 al pensar que ver\u00eda mi d\u00eda. Lo vio y desbord\u00f3 de  alegr\u00eda\u00bb. \u00abVio mi d\u00eda\u00bb, dice, porque reconoci\u00f3 el misterio de la Trinidad. Vio en su  d\u00eda al Padre, al Hijo y al Esp\u00edritu Santo, y a las tres personas reunidas en un solo  d\u00eda, totalmente en un Dios Padre, un Dios Hijo y un Dios Esp\u00edritu Santo, que son  tres en un s\u00f3lo Dios.<\/p>\n<p>En efecto, cada persona divina en particular es un Dios separado, y  simult\u00e1neamente las tres juntas son Dios. No es incongruente identificar al Padre,  al Hijo y al Santo Esp\u00edritu en las tres medidas de harina que aporta Sara, ya que  hay unidad de sustancia.  Podemos sin embargo avanzar otra interpretaci\u00f3n y ver en Sara la imagen de la  Iglesia: las tres medidas de harina pueden ser interpretadas como la fe, la  esperanza y la caridad. Estas tres virtudes re\u00fanen en efecto los frutos de la Iglesia  universal; todo hombre que mereci\u00f3 reunir en \u00e9l estas tres virtudes, puede estar  asegurado de recibir la Trinidad entera en su coraz\u00f3n. <\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_Homilias_sobre_el_libro_del_Genesis_n_8_SC_7\">Or\u00edgenes, <i>Homil\u00edas<\/i> sobre el libro del G\u00e9nesis, n. 8 : SC 7<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAbraham vio mi D\u00eda\u00bb (Jn 8, 56)<\/p>\n<p>\u00abDios puso a prueba a Abraham y le dijo: &#8216;Toma a tu hijo muy amado, al que amas, Isaac, y ofr\u00e9celo en sacrificio sobre la monta\u00f1a d\u00f3nde te se\u00f1alar\u00e9&#8217;\u00bb (Gn 22,2). \u00a1Este hijo sobre el que reposan grandes y maravillosas promesas, Abraham recibe la orden de ofrecerlo en holocausto al Se\u00f1or sobre la monta\u00f1a! \u00bfQu\u00e9 sientes ante esta orden, Abraham?&#8230; El ap\u00f3stol Pablo al que el Esp\u00edritu hab\u00eda revelado, creo, los pensamientos y los sentimientos de Abraham, declar\u00f3: &#8220;Gracias a su fe, Abraham no vacil\u00f3 cuando ofreci\u00f3 a su hijo \u00fanico en quien reposaban las promesas, porque pensaba que Dios era lo bastante poderoso para resucitarlo de entre los muertos\u00bb (Rm 4,20; He 11,17.19)&#8230;<\/p>\n<p>He aqu\u00ed pues la primera ocasi\u00f3n donde la fe en la resurrecci\u00f3n se manifest\u00f3. S\u00ed, Abraham esperaba que Isaac resucitara, cre\u00eda en la realizaci\u00f3n de lo que todav\u00eda no hab\u00eda ocurrido jam\u00e1s&#8230; Abraham sab\u00eda que en \u00e9l se cumpl\u00eda la prefiguraci\u00f3n de la realidad que ten\u00eda que venir; sab\u00eda que Cristo nacer\u00eda de su descendencia, la verdadera v\u00edctima ofrecida por el mundo entero, el que triunfar\u00eda sobre la muerte por su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEntonces Abraham se levant\u00f3 de madrugada, y al tercer d\u00eda alcanz\u00f3 el lugar que el Se\u00f1or le hab\u00eda se\u00f1alado.\u00bb El tercer d\u00eda est\u00e1 siempre ligado con el misterio; la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or tuvo lugar al tercer d\u00eda&#8230; \u00abLevantando la mirada, Abraham vi\u00f3 el lugar de lejos y les dijo a sus servidores: &#8216;quedaos aqu\u00ed con el asno. Mi hijo y yo iremos hasta all\u00e1 arriba para adorar al Se\u00f1or, luego volveremos con vosotros&#8217;\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfDime pues, Abraham, les declaras la verdad a tus servidores cuando afirmas ir a adorar al Se\u00f1or y luego volver con el ni\u00f1o, o bien quieres enga\u00f1arles?&#8230; \u00abDigo la verdad, responde Abraham; ofrezco al ni\u00f1o en holocausto, y por eso que me lo llevo al bosque conmigo. Despu\u00e9s vuelvo con el ni\u00f1o. Creo en efecto con toda mi alma que &#8216;Dios es lo bastante poderoso para resucitarlo de entre los muertos.&#8217;\u00bb      <\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Lumen_fidei_Carta_enciclica_29-06-2013\"><em>Lumen fidei, <\/em>Carta enc\u00edclica, 29-06-2013<\/span><\/h3>\n<p>15. \u00ab Abrah\u00e1n [\u2026] saltaba de gozo pensando ver mi d\u00eda; lo vio, y se llen\u00f3 de alegr\u00eda \u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a08,56). Seg\u00fan estas palabras de Jes\u00fas, la fe de Abrah\u00e1n estaba orientada ya a \u00e9l; en cierto sentido, era una visi\u00f3n anticipada de su misterio. As\u00ed lo entiende san Agust\u00edn, al afirmar que los patriarcas se salvaron por la fe, pero no la fe en el Cristo ya venido, sino la fe en el Cristo que hab\u00eda de venir, una fe en tensi\u00f3n hacia el acontecimiento futuro de Jes\u00fas (Cf.\u00a0<i>In Ioh. Evang.<\/i>, 45, 9:\u00a0<i>PL<\/i>\u00a035, 1722-1723). La fe cristiana est\u00e1 centrada en Cristo, es confesar que Jes\u00fas es el Se\u00f1or, y Dios lo ha resucitado de entre los muertos (cf.\u00a0<i>Rm<\/i>\u00a010,9). Todas las l\u00edneas del Antiguo Testamento convergen en Cristo; \u00e9l es el \u00ab s\u00ed \u00bb definitivo a todas las promesas, el fundamento de nuestro \u00ab am\u00e9n \u00bb \u00faltimo a Dios (cf.\u00a0<i>2 Co<\/i>\u00a01,20). La historia de Jes\u00fas es la manifestaci\u00f3n plena de la fiabilidad de Dios. Si Israel recordaba las grandes muestras de amor de Dios, que constitu\u00edan el centro de su confesi\u00f3n y abr\u00edan la mirada de su fe, ahora la vida de Jes\u00fas se presenta como la intervenci\u00f3n definitiva de Dios, la manifestaci\u00f3n suprema de su amor por nosotros. La Palabra que Dios nos dirige en Jes\u00fas no es una m\u00e1s entre otras, sino su Palabra eterna (cf.\u00a0<i>Hb<\/i>\u00a01,1-2). No hay garant\u00eda m\u00e1s grande que Dios nos pueda dar para asegurarnos su amor, como recuerda san Pablo (cf.\u00a0<i>Rm<\/i>\u00a08,31-39). La fe cristiana es, por tanto, fe en el Amor pleno, en su poder eficaz, en su capacidad de transformar el mundo e iluminar el tiempo. \u00ab Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos cre\u00eddo en \u00e9l \u00bb (<i>1<\/i>\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a04,16). La fe reconoce el amor de Dios manifestado en Jes\u00fas como el fundamento sobre el que se asienta la realidad y su destino \u00faltimo.<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II_papa\">Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_23-02-2000\"><em>Homil\u00eda,<\/em> 23-02-2000<\/span><\/h3>\n<p class=\"textoNota\">DURANTE\u00a0 LAS CELEBRACIONES EN RECUERDO DE ABRAHAM &#8220;PADRE DE TODOS LOS CREYENTES&#8221;<\/p>\n<p>[&#8230;] 3.\u00a0Un d\u00eda Cristo afirm\u00f3:\u00a0 &#8220;En verdad, en verdad os digo:\u00a0 antes de que Abraham existiera, Yo Soy&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a08, 58) y estas palabras despertaron el asombro de los oyentes, que objetaron:\u00a0 &#8220;\u00bfA\u00fan no tienes cincuenta a\u00f1os y has visto a Abraham?&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a08, 57). Los que reaccionaban as\u00ed razonaban de modo puramente humano, y por eso no aceptaron lo que Cristo les dec\u00eda. &#8220;\u00bfEres t\u00fa acaso m\u00e1s grande que nuestro padre Abraham, que muri\u00f3? Tambi\u00e9n los profetas murieron. \u00bfPor qui\u00e9n te tienes a ti mismo?&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a08, 53). Jes\u00fas les replic\u00f3:\u00a0 &#8220;Vuestro padre Abraham se regocij\u00f3 pensando en ver mi d\u00eda; lo vio y se alegr\u00f3&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a08, 56). La vocaci\u00f3n de Abraham se presenta completamente orientada hacia el d\u00eda del que habla Cristo. Aqu\u00ed no valen los c\u00e1lculos humanos;\u00a0<i>es preciso aplicar el metro de Dios<\/i>. S\u00f3lo entonces podemos comprender el significado exacto de la obediencia de Abraham, que &#8220;crey\u00f3, esperando contra toda esperanza&#8221; (<i>Rm<\/i>\u00a04, 18). Esper\u00f3 que se iba a convertir en padre de numerosas naciones, y hoy seguramente se alegra con nosotros porque la promesa de Dios se cumple a lo largo de los siglos, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El hecho de haber cre\u00eddo, esperando contra toda esperanza, &#8220;le fue reputado como justicia&#8221; (<i>Rm<\/i>\u00a04, 22), no s\u00f3lo en consideraci\u00f3n a \u00e9l, sino tambi\u00e9n a todos nosotros, sus descendientes en la fe. Nosotros &#8220;creemos en aquel que resucit\u00f3 de entre los muertos a Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro&#8221; (<i>Rm<\/i>\u00a04, 24), que muri\u00f3 por nuestros pecados y resucit\u00f3 para nuestra justificaci\u00f3n (cf.\u00a0<i>Rm<\/i>\u00a04, 25). Esto no lo sab\u00eda Abraham; sin embargo, por la obediencia de la fe, se dirig\u00eda hacia el cumplimiento de todas las promesas divinas, impulsado por la esperanza de que se realizar\u00edan. Y \u00bfexiste promesa m\u00e1s grande que la que se cumpli\u00f3 en el misterio pascual de Cristo? Realmente, en la fe de Abraham Dios todopoderoso sell\u00f3 una alianza eterna con el g\u00e9nero humano, y Jesucristo es el cumplimiento definitivo de esa alianza. El Hijo unig\u00e9nito del Padre, de su misma naturaleza, se hizo hombre para introducirnos, mediante la humillaci\u00f3n de la cruz y la gloria de la resurrecci\u00f3n, en la tierra de salvaci\u00f3n que Dios, rico en misericordia, prometi\u00f3\u00a0a la\u00a0humanidad desde\u00a0el inicio.<\/p>\n<p>4.\u00a0El modelo insuperable del pueblo redimido, en camino hacia el cumplimiento de esta promesa universal, es Mar\u00eda, &#8220;la que crey\u00f3 que se cumplir\u00edan las cosas que le fueron dichas de parte del Se\u00f1or&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a01, 45).<\/p>\n<p>Mar\u00eda, hija de Abraham por la fe, adem\u00e1s de serlo por la carne, comparti\u00f3 personalmente su experiencia. Tambi\u00e9n ella, como Abraham, acept\u00f3 la inmolaci\u00f3n de su Hijo, pero mientras que a Abraham no se le pidi\u00f3 el sacrificio efectivo de Isaac, Cristo bebi\u00f3 el c\u00e1liz del sufrimiento hasta la \u00faltima gota. Y Mar\u00eda particip\u00f3 personalmente en la prueba de su Hijo, creyendo y esperando de pie junto a la cruz (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a019, 25).<\/p>\n<p>Era el ep\u00edlogo de una larga espera. Mar\u00eda, formada en la meditaci\u00f3n de las p\u00e1ginas prof\u00e9ticas, presagiaba lo que le esperaba y, al alabar la misericordia de Dios, fiel a su pueblo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, expres\u00f3 su adhesi\u00f3n personal al plan divino de salvaci\u00f3n; y, en particular, dio su &#8220;s\u00ed&#8221; al acontecimiento central de aquel plan, el sacrificio del Ni\u00f1o que llevaba en su seno. Como Abraham,\u00a0acept\u00f3 el\u00a0sacrificio\u00a0de su Hijo.<\/p>\n<p>Hoy \u00a0nosotros \u00a0unimos \u00a0nuestra \u00a0voz \u00a0a la suya, y con ella, la Virgen Hija de Sion, proclamamos que Dios se acord\u00f3 de su misericordia, &#8220;como lo hab\u00eda prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a01, 55).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_03-12-1997\"><em>Catequesis, <\/em>Audiencia general, 03-12-1997<\/span><\/h3>\n<p>3.\u00a0En su vida terrena, Jes\u00fas manifest\u00f3 claramente la conciencia de que era punto de referencia para la historia de su pueblo. A quienes le reprochaban que se creyera mayor que Abraham por haber prometido la superaci\u00f3n de la muerte a los que guardaran su palabra (cf.\u00a0<i>Jn\u00a0<\/i>8, 51), respondi\u00f3: \u00abVuestro padre Abraham se regocij\u00f3 pensando en ver mi d\u00eda; lo vio y se alegr\u00f3\u00bb (<i>Jn\u00a0<\/i>8, 56). As\u00ed pues, Abraham estaba orientado hacia la venida de Cristo. Seg\u00fan el plan divino, la alegr\u00eda de Abraham por el nacimiento de Isaac y por su renacimiento despu\u00e9s del sacrificio era una alegr\u00eda mesi\u00e1nica: anunciaba y prefiguraba la alegr\u00eda definitiva que ofrecer\u00eda el Salvador.<\/p>\n<h3><span id=\"CatequesisAudiencia_general_26-11-1997\"><em>Catequesis,<\/em>\u00a0Audiencia general, 26-11-1997<\/span><\/h3>\n<p>2.\u00a0Cristo, al poseer, como Verbo, una existencia eterna, tiene un origen que se remonta m\u00e1s all\u00e1 de su nacimiento en el tiempo.<\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n de san Juan se funda en unas palabras precisas de Jes\u00fas mismo. A los jud\u00edos que le reprochaban su pretensi\u00f3n de haber visto a Abraham, sin haber cumplido cincuenta a\u00f1os, Jes\u00fas replica: \u00abEn verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo soy\u00bb (<i>Jn\u00a0<\/i>8, 58). Esa afirmaci\u00f3n subraya el contraste entre el\u00a0<i>devenir\u00a0<\/i>de Abraham y el\u00a0<i>ser\u00a0<\/i>de Jes\u00fas. En efecto, el verbo\u00a0<i>genesth\u00e1i<\/i>\u00a0que en el texto griego se aplica a Abraham significa \u00abdevenir\u00bb o \u00abvenir a la existencia\u00bb: es el verbo adecuado para designar el modo de existir propio de las criaturas. Al contrario, s\u00f3lo Jes\u00fas puede decir: \u00abYo soy\u00bb, indicando con esa expresi\u00f3n la<i>plenitud del ser<\/i>, que se halla por encima de cualquier devenir. As\u00ed expresa su conciencia de poseer un ser personal eterno.<\/p>\n<p>3.\u00a0Aplic\u00e1ndose a s\u00ed mismo la expresi\u00f3n \u00abYo soy\u00bb,\u00a0<i>Jes\u00fas\u00a0<\/i>hace suyo el\u00a0<i>nombre de Dios<\/i>, revelado a Mois\u00e9s en el \u00c9xodo. Yahveh, el Se\u00f1or, despu\u00e9s de encomendarle la misi\u00f3n de liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, le asegura su asistencia y cercan\u00eda, y, casi como prenda de su fidelidad, le revela el misterio de su nombre: \u00abYo soy el que soy\u00bb (<i>Ex\u00a0<\/i>3, 14). As\u00ed, Mois\u00e9s podr\u00e1 decir a los israelitas: \u00ab&#8221;Yo soy&#8221; me ha enviado a vosotros\u00bb (<i>Ex\u00a0<\/i>3, 14). Este nombre manifiesta la presencia salv\u00edfica de Dios en favor de su pueblo, pero tambi\u00e9n su misterio inaccesible.<\/p>\n<p>Jes\u00fas hace suyo este nombre divino. En el evangelio de san\u00a0<i>Juan\u00a0<\/i>esta expresi\u00f3n aparece varias veces en sus labios (cf. 8, 24.28.58; 13, 19). Con ella Jes\u00fas muestra eficazmente que la eternidad, en su persona, no s\u00f3lo precede el tiempo, sino tambi\u00e9n\u00a0<i>entra en el tiempo.<\/i><\/p>\n<p>A pesar de compartir la condici\u00f3n humana, Jes\u00fas tiene conciencia de su ser eterno, que confiere un valor superior a toda su actividad. \u00c9l mismo subray\u00f3 este valor eterno: \u00abEl cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n\u00bb (<i>Mc\u00a0<\/i>13, 31 y paralelos). Sus palabras, al igual que sus acciones, tienen un valor \u00fanico, definitivo, y seguir\u00e1n interpelando a la humanidad hasta el fin de los tiempos.<\/p>\n<p>4.\u00a0La obra de Jes\u00fas implica dos aspectos \u00edntimamente unidos: es\u00a0<i>una acci\u00f3n salvadora<\/i>, que libera a la humanidad del poder del mal, y es\u00a0<i>una nueva creaci\u00f3n<\/i>, que da a los hombres la participaci\u00f3n en la vida divina.<\/p>\n<p>La liberaci\u00f3n del mal hab\u00eda sido anunciada en la antigua alianza, pero s\u00f3lo Cristo la puede realizar plenamente. \u00danicamente \u00e9l, como Hijo, dispone de un poder eterno sobre la historia humana: \u00abSi el Hijo os da la libertad, ser\u00e9is realmente libres\u00bb (<i>Jn\u00a0<\/i>8, 36). La carta a los Hebreos subraya con \u00e9nfasis esta verdad, mostrando que el \u00fanico sacrificio del Hijo nos ha obtenido una \u00abredenci\u00f3n eterna\u00bb (<i>Hb\u00a0<\/i>9, 12), superando con mucho el valor de los sacrificios de la antigua alianza.<\/p>\n<p>La nueva creaci\u00f3n s\u00f3lo puede realizarla el Omnipotente, pues implica la comunicaci\u00f3n de la vida divina a la existencia humana.<\/p>\n<p>5.\u00a0La perspectiva del origen eterno del Verbo, particularmente subrayada por el evangelio de san Juan, nos impulsa a penetrar en la profundidad del misterio de Cristo.<\/p>\n<p>Por consiguiente, [profesemos] cada vez con mayor vigor nuestra fe en Cristo, \u00abDios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero\u00bb. Estas expresiones del Credo nos abren el camino al misterio, son una invitaci\u00f3n a acercarnos a \u00e9l. Jes\u00fas sigue testimoniando a nuestra generaci\u00f3n, como hizo hace dos mil a\u00f1os a sus disc\u00edpulos y oyentes, la<i>conciencia de su identidad divina:\u00a0<\/i>el misterio del\u00a0<i>\u00abYo soy\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Por este misterio la historia humana ya no est\u00e1 destinada a la caducidad, sino que tiene un sentido y una direcci\u00f3n: ha sido como\u00a0<i>fecundada por la eternidad<\/i>. Para todos resuena consoladora la promesa que Cristo hizo a sus disc\u00edpulos: \u00abHe aqu\u00ed que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo\u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>28, 20).<\/p>\n<h3><span id=\"CatequesisAudiencia_general_04-02-1987\"><em>Catequesis,<\/em>\u00a0Audiencia general, 04-02-1987<\/span><\/h3>\n<p>10. Especialmente elocuentes son las palabras de Jes\u00fas referidas en el Evangelio de Juan cuando dice a sus contrarios: \u201cAbraham, vuestro padre,\u00a0<i>se regocij\u00f3<\/i>\u00a0pensando en ver mi d\u00eda\u201d y ante su incredulidad: \u201c\u00bfNo tienes a\u00fan cincuenta a\u00f1os y has visto a Abraham\u201d, Jes\u00fas confirma a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcitamente: \u201cEn verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciese, era yo\u201d (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a08, 56-58). Es evidente que Jes\u00fas afirma no s\u00f3lo que \u00c9l es el cumplimiento de los designios salv\u00edficos de Dios, inscritos en la historia de\u00a0<i>Israel desde los tiempos de Abraham<\/i>, sino que su existencia\u00a0<i>precede al tiempo de Abraham<\/i>, llegando a identificarse como \u201cEl que es\u201d (cf.\u00a0<i>Ex<\/i>\u00a03, 14) Pero precisamente por esto, es El, Jesucristo, el cumplimiento de la historia De Israel, porque\u00a0<i>\u201csupera\u201d<\/i>\u00a0esta historia\u00a0<i>con su Misterio<\/i>. Pero aqu\u00ed tocamos otra dimensi\u00f3n de la cristolog\u00eda que afrontaremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>11.[\u2026] Jes\u00fas es verdadero hijo de Israel y que, en cuanto tal, pertenece a toda la familia humana. Por eso, si en Jes\u00fas, descendiente de Abraham, vemos cumplidas las profec\u00edas del Antiguo Testamento, en El, como descendiente de Ad\u00e1n, vislumbramos, siguiendo la ense\u00f1anza de San Pablo, el principio y\u00a0<i>el centro de la \u201crecapitulaci\u00f3n\u201d de la humanidad entera<\/i>\u00a0(cf.\u00a0<i>Ef<\/i>\u00a01, 10).<\/p>\n<h3><span id=\"CatequesisAudiencia_general_06-11-1985\"><em>Catequesis,<\/em>\u00a0Audiencia general, 06-11-1985<\/span><\/h3>\n<p>La Iglesia, bas\u00e1ndose en el testimonio dado por Cristo,\u00a0<i>profesa y anuncia<\/i>\u00a0<i>su fe<\/i>\u00a0en Dios-Hijo con las palabras del S\u00edmbolo niceno-constantinopolitano: &#8220;Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, de la misma naturaleza que el Padre&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>Esta es una verdad de fe anunciada por la palabra misma de Cristo, sellada con su sangre derramada en la cruz, ratificada por su resurrecci\u00f3n, atestiguada por la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles y transmitida por los escritos del Nuevo testamento.<\/p>\n<p>Cristo afirma: &#8220;Antes de que Abraham naciese, soy yo&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a08, 58). No dice: &#8220;Yo era&#8221;, sino &#8220;Yo soy&#8221;, es decir, desde siempre, en un eterno presente. El\u00a0<i>Ap\u00f3stol Juan<\/i>, en el pr\u00f3logo de su Evangelio, escribe: &#8220;<i>En el principio\u00a0<\/i>era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios,\u00a0<i>y el Verbo era Dios<\/i>. \u00c9l estaba en el principio en Dios. Todas las cosas fueron hechas por \u00c9l, y sin \u00c9l no se hizo nada de cuanto ha sido hecho&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a01, 1-3). Por lo tanto, ese &#8220;antes de Abraham&#8221;, en el contexto de la pol\u00e9mica de Jes\u00fas con los herederos de la tradici\u00f3n de Israel, que apelaban a Abraham, significa: &#8220;mucho antes de Abraham&#8221; y queda iluminado en las palabras del pr\u00f3logo del cuarto Evangelio: &#8220;En el principio estaba en Dios&#8221;, es decir, en la eternidad que s\u00f3lo es propia de Dios:\u00a0<i>en la eternidad com\u00fan con el Padre\u00a0<\/i>y con el Esp\u00edritu Santo. Efectivamente, proclama el S\u00edmbolo &#8220;Quicumque&#8221;: &#8220;Y en esta Trinidad nada es antes o despu\u00e9s, nada mayor o menor, sino que las tres Personas son entre s\u00ed coeternas y coiguales&#8221;.<\/p>\n<h3><span id=\"Homiliaa_los_Universitarios_de_Roma_05-04-1979\"><em>Homil\u00eda,<\/em>\u00a0a los Universitarios de Roma, 05-04-1979<\/span><\/h3>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es Cristo? Es el Hijo de Dios que asumi\u00f3 la vida humana en su orientaci\u00f3n temporal hacia la muerte. Acept\u00f3 la necesidad de la muerte. Antes que la muerte lo alcanzara, le amenaz\u00f3 varias veces. El Evangelio de hoy nos recuerda una de estas amenazas: &#8220;&#8230;tomaron piedras para arroj\u00e1rselas&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a08, 59).<\/p>\n<p><i>Cristo es el que<\/i>\u00a0ha aceptado toda la realidad del morir humano. Y precisamente por esto es\u00a0<i>el que ha realizado un cambio fundamental en el modo de entender la vida<\/i>. \u00a1Ha ense\u00f1ado que la vida es un paso!, no solamente hacia la frontera de la muerte, sino hacia una vida nueva. As\u00ed la cruz ha venido a ser para nosotros la\u00a0<i>C\u00e1tedra<\/i>\u00a0suprema de la verdad de Dios y del hombre. Todos debemos ser alumnos de esta C\u00e1tedra, &#8220;en curso o fuera de curso&#8221;. Entonces comprenderemos que la cruz es tambi\u00e9n la\u00a0<i>cuna<\/i>\u00a0del hombre nuevo.<\/p>\n<p>Los que son sus alumnos miran la vida as\u00ed, la comprenden as\u00ed. Y ense\u00f1an as\u00ed a los otros. Imprimen este significado de la vida en toda la realidad temporal: en la moralidad, en la creatividad, en la cultura, en la pol\u00edtica, en la econom\u00eda. Se ha afirmado muchas veces \u2014como sosten\u00edan, por ejemplo, los seguidores de Epicuro en los tiempos antiguos, y como hacen en nuestra \u00e9poca por otros motivos los secuaces de Marx\u2014 que tal concepto de la vida aparta al hombre de la realidad temporal y que, en cierto modo, la anula. La verdad es muy otra.\u00a0<i>S\u00f3lo tal concepci\u00f3n de la vida da plena importancia a todos los problemas de la realidad temporal<\/i>. Abre la posibilidad de situarlos bien en la existencia del hombre. Y una cosa es segura: tal concepci\u00f3n de la vida\u00a0<i>no permite encerrar al hombre<\/i>\u00a0en las cosas de la temporalidad, no permite subordinarlo completamente a ellas Decide su libertad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>51 En verdad, en verdad os digo: Quien guarda mi palabra no ver\u00e1 la muerte para siempre\u00bb. 52 Los jud\u00edos le dijeron: \u00abAhora vemos claro que est\u00e1s endemoniado; Abrah\u00e1n muri\u00f3, los profetas tambi\u00e9n, \u00bfy t\u00fa dices: \u201cQuien guarde mi palabra no gustar\u00e1 la muerte para siempre\u201d? 53 \u00bfEres t\u00fa m\u00e1s que nuestro padre Abrah\u00e1n, que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-8-51-59-jesus-y-abrahan-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 8, 51-59: Jes\u00fas y Abrah\u00e1n (ii)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41599","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41599","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41599"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41599\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}