{"id":41605,"date":"2016-10-07T23:38:55","date_gmt":"2016-10-08T04:38:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-11-19-27-resurreccion-de-lazaro-encuentro-de-marta-con-jesus\/"},"modified":"2016-10-07T23:38:55","modified_gmt":"2016-10-08T04:38:55","slug":"jn-11-19-27-resurreccion-de-lazaro-encuentro-de-marta-con-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-11-19-27-resurreccion-de-lazaro-encuentro-de-marta-con-jesus\/","title":{"rendered":"Jn 11, 19-27: Resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro &#8211; Encuentro de Marta con Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">19<\/span> y muchos jud\u00edos hab\u00edan ido a ver a Marta y a Mar\u00eda para darles el p\u00e9same por su hermano.<br \/> <span class=\"versiculo\">20<\/span> Cuando Marta se enter\u00f3 de que llegaba Jes\u00fas, sali\u00f3 a su encuentro, mientras Mar\u00eda se qued\u00f3 en casa. <span class=\"versiculo\">21<\/span> Y dijo Marta a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed no habr\u00eda muerto mi hermano. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Pero a\u00fan ahora s\u00e9 que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo conceder\u00e1\u00bb. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Jes\u00fas le dijo: \u00abTu hermano resucitar\u00e1\u00bb. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Marta respondi\u00f3: \u00abS\u00e9 que resucitar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb. <span class=\"versiculo\">25<\/span> Jes\u00fas le dijo: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida: el que cree en m\u00ed, aunque haya muerto, vivir\u00e1; <span class=\"versiculo\">26<\/span> y el que est\u00e1 vivo y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 para siempre. \u00bfCrees esto?\u00bb. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Ella le contest\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or: yo creo que t\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que ten\u00eda que venir al mundo\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<p>Por ser Jn 11, 19-27 el fragmento de una par\u00e1bola m\u00e1s extensa, ver <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/jn-11_01-45\/\" target=\"_blank\">Catena aurea  de Jn 11, 1-45<\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Hospedar_al_Senor\">Serm\u00f3n: Hospedar al Se\u00f1or<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 103,1-2. 6: PL 38, 613. 615 (Liturgia de las Horas, 29 de julio)<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Dichosos los que pudieron hospedar al Se\u00f1or en su casa<\/p>\n<p>Las palabras del Se\u00f1or nos advierten que, en medio de la multiplicidad de ocupaciones de este mundo, hay una sola cosa a la que debemos tender. Tender, porque somos todav\u00eda peregrinos, no residentes; estamos a\u00fan en camino, no en la patria definitiva; hacia ella tiende nuestro deseo, pero no disfrutamos a\u00fan de su posesi\u00f3n. Sin embargo, no cejemos en nuestro esfuerzo, no dejemos de tender hacia ella, porque s\u00f3lo as\u00ed podremos un d\u00eda llegar a t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Marta y Mar\u00eda eran dos hermanas, unidas no s\u00f3lo por su parentesco de sangre, sino tambi\u00e9n por sus sentimientos de piedad; ambas estaban estrechamente unidas al Se\u00f1or, ambas le serv\u00edan durante su vida mortal con id\u00e9ntico fervor. Marta lo hosped\u00f3, como se acostumbra a hospedar a un peregrino cualquiera. Pero, en este caso, era una sirvienta que hospedaba a su Se\u00f1or, una enferma al Salvador, una criatura al Creador. Le dio hospedaje para alimentar corporalmente a aquel que la hab\u00eda de alimentar con su Esp\u00edritu. Porque el Se\u00f1or quiso tomar la condici\u00f3n de esclavo para as\u00ed ser alimentado por los esclavos, y ello no por necesidad, sino por condescendencia, ya que fue realmente una condescendencia el permitir ser alimentado. Su condici\u00f3n humana lo hac\u00eda capaz de sentir hambre y sed.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, el Se\u00f1or fue recibido en calidad de hu\u00e9sped, \u00e9l, que vino a su casa, y los suyos no lo recibieron; pero a cuantos lo recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, adoptando a los siervos y convirti\u00e9ndolos en hermanos, redimiendo a los cautivos y convirti\u00e9ndolos en coherederos. Pero que nadie de vosotros diga: &#8220;Dichosos los que pudieron hospedar al Se\u00f1or en su propia casa.&#8221; No te sepa mal, no te quejes por haber nacido en un tiempo en que ya no puedes ver al Se\u00f1or en carne y hueso; esto no te priva de aquel honor, ya que el mismo Se\u00f1or afirma: Cada vez que lo hicisteis con uno de \u00e9stos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, t\u00fa, Marta \u2014dicho sea con tu venia, y bendita seas por tus buenos servicios\u2014, buscas el descanso como recompensa de tu trabajo. Ahora est\u00e1s ocupada en los mil detalles de tu servicio, quieres alimentar unos cuerpos que son mortales, aunque ciertamente son de santos; pero \u00bfpor ventura, cuando llegues a la patria celestial, hallar\u00e1s peregrinos a quienes hospedar, hambrientos con quienes partir tu pan, sedientos a quienes dar de beber, enfermos a quienes visitar, litigantes a quienes poner en paz, muertos a quienes enterrar?<\/p>\n<p>Todo esto all\u00ed ya no existir\u00e1; all\u00ed s\u00f3lo habr\u00e1 lo que Mar\u00eda ha elegido: all\u00ed seremos nosotros alimentados, no tendremos que alimentar a los dem\u00e1s. Por esto, all\u00ed alcanzar\u00e1 su plenitud y perfecci\u00f3n lo que aqu\u00ed ha elegido Mar\u00eda, la que recog\u00eda las migajas de la mesa opulenta de la palabra del Se\u00f1or. \u00bfQuieres saber lo que all\u00ed ocurrir\u00e1? Dice el mismo Se\u00f1or, refiri\u00e9ndose a sus siervos: Os aseguro que los har\u00e1 sentar a la mesa y los ir\u00e1 sirviendo.<\/p>\n<h3><span id=\"Sermon_Si_no_crees_estas_muerto\">Serm\u00f3n: Si no crees est\u00e1s muerto<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 49,15 sobre el evangelio de Juan<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que cree en m\u00ed, aunque haya muerto vivir\u00e1\u00bb (Jn 11, 25)<\/p>\n<p>\u00abEl que cree en m\u00ed, aunque haya muerto vivir\u00e1; y el que vive y cree en m\u00ed no morir\u00e1 para siempre\u00bb. \u00bfQu\u00e9 es lo que dice? \u00abEl que en m\u00ed, aunque haya muerto como L\u00e1zaro, vivir\u00e1\u00bb porque Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. Ya, respecto a Abraham, Isaac y Jacob, los patriarcas muertos hac\u00eda tiempo, Jes\u00fas hab\u00eda dado a los jud\u00edos la misma respuesta: \u00abYo soy el Dios de Abrah\u00e1n, Dios de Isaac, Dios de Jacob. No Dios de muertos sino de vivos, porque para \u00e9l todos est\u00e1n vivos\u00bb (Lc 20,38). \u00a1Cree, pues, que aunque mueras, vivir\u00e1s! Pero <strong>si no crees, aunque est\u00e9s vivo, est\u00e1s realmente muerto&#8230;<\/strong> \u00bfDe d\u00f3nde le viene la muerte al alma? De que ya no tiene fe. \u00bfDe d\u00f3nde le viene la muerte al cuerpo? De que el alma ya no est\u00e1 en \u00e9l. El alma de tu alma es la fe.<\/p>\n<p>\u00abEl que cree en m\u00ed, aunque su cuerpo est\u00e9 muerto, tendr\u00e1 vida en su alma hasta que el cuerpo mismo resucite para no morir ya nunca m\u00e1s. Y cualquiera que vive en su carne y cree en m\u00ed, aunque su cuerpo deba morir por un tiempo, vivir\u00e1 para la eternidad a causa de la vida del Esp\u00edritu y de la inmortalidad de la resurrecci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es lo que quiere decir Jes\u00fas al responder a Marta&#8230; \u00ab\u00bfCrees t\u00fa esto?\u00bb. \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, le responde ella, creo que t\u00fa eres el Cristo, el hijo de Dios, venido a este mundo. Creyendo esto he cre\u00eddo que t\u00fa eres la resurrecci\u00f3n, que t\u00fa eres la vida, que el que cree en ti, aunque muera, vivir\u00e1; he cre\u00eddo que el que vive y cree en ti, no morir\u00e1 eternamente\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Introduccion_a_la_vida_devota_Amor_y_amistad_en_Dios\">Introducci\u00f3n a la vida devota: Amor y amistad en Dios<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">III, 19<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abJes\u00fas amaba a Marta, a su hermana y a L\u00e1zaro\u00bb (Jn 11,5)<\/p>\n<p>Amad a todo el mundo con un amor grande de caridad, pero no teng\u00e1is trato de amistad m\u00e1s que con los que pod\u00e9is intercambiar cosas buenas&#8230; Si intercambi\u00e1is en el terreno del conocimiento, ciertamente que vuestra amistad es laudable; m\u00e1s a\u00fan si compart\u00eds con ellos en el terreno de la prudencia, de la discreci\u00f3n, de la fuerza y de la justicia. Pero si vuestra relaci\u00f3n est\u00e1 fundada sobre la caridad, la devoci\u00f3n y la perfecci\u00f3n cristiana, \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 preciosa ser\u00e1 vuestra amistad! Ser\u00e1 excelente porque viene de Dios, excelente porque tiende a Dios, excelente porque Dios es su lazo de uni\u00f3n, porque durar\u00e1 eternamente en Dios. \u00a1Qu\u00e9 bueno es amar sobre la tierra como se ama en el cielo, aprender a amarse en este mundo tal como lo haremos eternamente en el otro!<\/p>\n<p>Yo no hablo aqu\u00ed del simple amor de caridad, porque \u00e9ste se debe a todos los hombres; sino que hablo de la amistad espiritual mediante la cual dos o tres, o muchos, comulgan en la vida espiritual y se hacen un solo esp\u00edritu entre ellos. Es con todo derecho que estas almas dichosas pueden cantar: \u00ab\u00a1Ved qu\u00e9 dulzura, qu\u00e9 delicia convivir los hermanos unidos!\u00bb (Sal 132,1)&#8230; Me parece que todas las dem\u00e1s amistades no son otra cosa que la sombra de \u00e9sta&#8230; Para los cristianos que viven en el mundo es necesario que se ayuden unos a otros con santas amistades; mediante ella se ayudan, se sostienen, se acompa\u00f1an mutuamente hacia el bien&#8230; Nadie podr\u00e1 negar que Nuestro Se\u00f1or haya amado con una amistad del todo dulce y del todo especial a san Juan, a L\u00e1zaro, a Marta y a Magdalena, porque la Escritura da testimonio de ello.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_05-04-1987\">Homil\u00eda (05-04-1987)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">En Chile<\/p>\n<p>1. \u201c<i>Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida<\/i>\u201d (<i>Jn<\/i> 11, 25).  [&#8230;] Las palabras de Cristo: \u201cYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u201d resuenan <i>como preanuncio definitivo del este misterio pascual<\/i>&#8230;<\/p>\n<p>2. A todos ha querido el Se\u00f1or decir que <b>El es el principio de una nueva vida.<\/b> \u201cYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida; <i>quien cree en m\u00ed, aunque muera vivir\u00e1<\/i>\u201d (<i>Jn<\/i> 11, 25).<\/p>\n<p>Jes\u00fas pronunci\u00f3 estas palabras en Betania, adonde acudi\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de revelar a sus disc\u00edpulos la noticia de la muerte de L\u00e1zaro. Marta, hermana del amigo difunto, sali\u00f3 al encuentro de Jes\u00fas y le dijo con dolor: \u201c\u00a1si t\u00fa hubieras estado aqu\u00ed, mi hermano no habr\u00eda muerto! Pero s\u00e9 que cualquier cosa que pidas a Dios. El te la conceder\u00e1\u201d (Jn 11, 21-22).<\/p>\n<p><i>Marta pide<\/i>, de esta manera confiada, <i>un milagro<\/i>; pide a Jes\u00fas que resucite a su hermano L\u00e1zaro, que lo devuelva a la vida, uno de sus seres m\u00e1s queridos aqu\u00ed en esta tierra. <b>Jes\u00fas responde con palabras que se refieren <i>a la vida eterna<\/i>:<\/b> \u201cel que vive y cree en m\u00ed, <i>no morir\u00e1 eternamente<\/i>. \u00bfCrees t\u00fa esto?\u201d ((<i>Ib\u00edd.<\/i>, 11, 26). No se trata s\u00f3lo de restituir un muerto a la vida sobre la tierra. Se trata de la vida \u201ceterna\u201d; de la vida en Dios. <b>La fe en Jes\u00fas es el inicio de esta vida sobrenatural, que es <i>participaci\u00f3n en la vida de Dios<\/i>; y Dios es Eternidad. <i>Vivir en Dios <\/i>equivale a decir vivir <i>eternamente<\/i><\/b><i> <\/i>(cf. <i>Jn <\/i>1-2; 3-4; 5-11 ss.).<\/p>\n<p>3. Podr\u00eda decirse que, cuando <i>Jes\u00fas de Nazaret<\/i>, algunos d\u00edas antes de morir en la Cruz, acude ante el sepulcro de su amigo y lo resucita, est\u00e1 pensando en cada hombre, en nosotros mismos. <i>Tiene ante s\u00ed ese gran enigma de la existencia humana sobre la tierra, que es la muerte<\/i>. <b>Jes\u00fas ante el misterio de la muerte, nos recuerda<\/b> (cf. <i>Jn<\/i> 10, 7) <b>que El es un amigo y se nos muestra a s\u00ed mismo como puerta que da acceso a la vida.<\/b><\/p>\n<p>Antes de <b>responder a este problema crucial de la vida del hombre sobre la tierra, con su propia muerte y resurrecci\u00f3n, <\/b>Jes\u00fas realiza un signo. Resucita a L\u00e1zaro. Le ordena salir fuera del sepulcro, mostrando a los circunstantes el poder de Dios sobre la muerte: la resurrecci\u00f3n de Betania <i>es un definitivo preanuncio del misterio pascual<\/i>, de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, del paso, a trav\u00e9s de la muerte, hacia la vida que ya no se acaba: \u201cquien cree en m\u00ed, aunque muera vivir\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>4. Ante el sepulcro del amigo L\u00e1zaro, Cristo est\u00e1 casi como <b>tocando <i>la ra\u00edz misma de la muerte del hombre, <\/i><\/b><i>al ser \u00e9sta, desde el principio, una realidad anudada con el pecado<\/i>.<\/p>\n<p><b>[&#8230;] \u201c\u00bf<i>Crees t\u00fa esto<\/i>?\u201d,<\/b> pregunta Jes\u00fas a Marta. Y <b>con esta pregunta est\u00e1 interrogando a los disc\u00edpulos de todos los tiempos;<\/b> lo pregunta a cada uno de nosotros en este domingo de Cuaresma, cuando ya estamos tan cercanos al d\u00eda de la Pascua.<\/p>\n<p>5. La fe en la victoria de la gracia sobre el pecado, en la victoria de la vida sobre la muerte del cuerpo y del alma,<i> es explicada por San Pablo<\/i> en su <b>carta a los Romanos<\/b> que hemos escuchado en esta liturgia. Jes\u00fas, en efecto, dijo en Betania: \u201cYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida, quien cree en m\u00ed no morir\u00e1 eternamente\u201d.<\/p>\n<p>No se trata aqu\u00ed s\u00f3lo de resucitar, de dar la vida en esta tierra. Se trata, por encima de todo, de la resurrecci\u00f3n a la vida eterna en Dios. Se trata de la <b>participaci\u00f3n real en la resurrecci\u00f3n de Cristo, mediante el don del Esp\u00edritu Santo.<\/b><\/p>\n<p>6. Cuando Cristo pregunta: \u201c\u00bf<i>Crees t\u00fa esto<\/i>?\u201d, la Iglesia, su esposa, su cuerpo m\u00edstico, responde de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n con las palabras del S\u00edmbolo Apost\u00f3lico: \u201cCreo en la resurrecci\u00f3n de la carne <i>y en la vida eterna<\/i>\u201d.<\/p>\n<p>Creemos por tanto que <i>esa vida eterna<\/i>, esa vida divina \u2013de la que es signo la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro\u2013, <b><i>est\u00e1 ya operante en nosotros<\/i>,<\/b> gracias a la resurrecci\u00f3n de Cristo. Esa perspectiva, soteriol\u00f3gica (salv\u00edfica) y escatol\u00f3gica, dif\u00edcil de aceptar por los \u201csabios\u201d de este mundo, pero que es acogida con alegr\u00eda por los \u201cpobres y sencillos\u201d (cf <i>Mt<\/i> 11, 25), es la que hace posible descubrir el valor sobrenatural que se puede encerrar en <i>toda situaci\u00f3n humana<\/i>&#8230;<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_09-03-2008\">Homil\u00eda (09-03-2008)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Santa Misa en el XXV del Centro Internacional Juvenil San Lorenzo &#8211; Iglesia de San Lorenzo in Piscibus, Roma<\/p>\n<p>En realidad, <b>esta p\u00e1gina evang\u00e9lica muestra a Jes\u00fas como verdadero hombre y verdadero Dios. <\/b>Ante todo, el evangelista insiste en su <b>amistad<\/b> con L\u00e1zaro y con sus hermanas Marta y Mar\u00eda. Subraya que \u00abJes\u00fas los amaba\u00bb (<i>Jn<\/i> 11, 5), y por eso quiso realizar ese gran prodigio. \u00abL\u00e1zaro, nuestro amigo, est\u00e1 dormido: voy a despertarlo\u00bb (<i>Jn<\/i> 11, 11), as\u00ed les habl\u00f3 a los disc\u00edpulos, expresando con la <b>met\u00e1fora del sue\u00f1o<\/b> el punto de vista de Dios sobre la muerte f\u00edsica: <b>Dios la considera precisamente como un sue\u00f1o, del que se puede despertar.<\/b><\/p>\n<p><b>Jes\u00fas demostr\u00f3 un poder absoluto sobre esta muerte:<\/b> se ve cuando devuelve la vida al joven hijo de la viuda de Na\u00edm (cf. <i>Lc<\/i> 7, 11-17) y a la ni\u00f1a de doce a\u00f1os (cf. <i>Mc<\/i> 5, 35-43). Precisamente de ella dijo: \u00abLa ni\u00f1a no ha muerto; est\u00e1 dormida\u00bb (<i>Mc<\/i> 5, 39), provocando la burla de los presentes. Pero, en verdad, es precisamente as\u00ed: la muerte del cuerpo es un sue\u00f1o del que Dios nos puede despertar en cualquier momento.<\/p>\n<p><b>Este se\u00f1or\u00edo sobre la muerte no impidi\u00f3 a Jes\u00fas experimentar una sincera com-pasi\u00f3n por el dolor de la separaci\u00f3n. <\/b>Al ver llorar a Marta y Mar\u00eda y a cuantos hab\u00edan acudido a consolarlas, tambi\u00e9n Jes\u00fas \u00abse conmovi\u00f3 profundamente, se turb\u00f3\u00bb y, por \u00faltimo, \u00abllor\u00f3\u00bb (<i>Jn<\/i> 11, 33. 35). El coraz\u00f3n de Cristo es divino-humano: en \u00e9l Dios y hombre se encontraron perfectamente, sin separaci\u00f3n y sin confusi\u00f3n. \u00c9l es la imagen, m\u00e1s a\u00fan, la encarnaci\u00f3n de Dios, que es amor, misericordia, ternura paterna y materna, del Dios que es Vida.<\/p>\n<p>Por eso declar\u00f3 solemnemente a Marta: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida: el que cree en m\u00ed, aunque haya muerto, vivir\u00e1; y el que est\u00e1 vivo y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 para siempre\u00bb. Y a\u00f1adi\u00f3: <b>\u00ab\u00bfCrees esto?\u00bb<\/b> (<i>Jn<\/i> 11, 25-26). <b>Una pregunta que Jes\u00fas nos dirige a cada uno de nosotros; <\/b>una pregunta que ciertamente nos supera, que supera nuestra capacidad de comprender, y nos pide abandonarnos a \u00e9l, como \u00e9l se abandon\u00f3 al Padre.<\/p>\n<p><b>La respuesta de Marta es ejemplar:<\/b> \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, yo creo que t\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, el que ten\u00eda que venir al mundo\u00bb (<i>Jn<\/i> 11, 27). \u00a1S\u00ed, oh Se\u00f1or! Tambi\u00e9n nosotros creemos, a pesar de nuestras dudas y de nuestras oscuridades; creemos en ti, porque t\u00fa tienes palabras de vida eterna; queremos creer en ti, que nos das una esperanza fiable de vida m\u00e1s all\u00e1 de la vida, de vida aut\u00e9ntica y plena en tu reino de luz y de paz.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_John_Henry_Newman\">Beato John Henry Newman<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Donde_hay_fe_en_Cristo_alli_esta_el_mismo_Cristo\">Serm\u00f3n: Donde hay fe en Cristo, all\u00ed est\u00e1 el mismo Cristo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">\u00abLas l\u00e1grimas de Cristo en la tumba de L\u00e1zaro\u00bb PPS, vol. 3, n. 10<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMarta le dijo: &#8216;S\u00ed, Se\u00f1or, yo creo&#8217;\u00bb (Jn 11, 27)<\/p>\n<p>Cristo vino para resucitar a L\u00e1zaro, pero el impacto de este milagro ser\u00e1 la causa inmediata de su arresto y crucifixi\u00f3n (Jn 11, 46 s)&#8230;.Sinti\u00f3 que L\u00e1zaro estaba despertando a la vida a precio de su propio sacrificio, sinti\u00f3 que descend\u00eda a la tumba, de d\u00f3nde hab\u00eda hecho salir a su amigo. Sent\u00eda que L\u00e1zaro deb\u00eda vivir y \u00e9l deb\u00eda morir, la apariencia de las cosas se hab\u00eda invertido, la fiesta se iba a hacer en casa de Marta, pero para \u00e9l era la \u00faltima pascua de dolor. Y Jes\u00fas sab\u00eda que esta inversi\u00f3n hab\u00eda sido aceptada voluntariamente por \u00e9l. Hab\u00eda venido desde el seno de su Padre para expiar con su sangre todos los pecados de los hombres, y as\u00ed hacer salir de su tumba a todos los creyentes, como a su amigo L\u00e1zaro&#8230; los devuelve a la vida, no por un tiempo, sino para toda la eternidad.<\/p>\n<p>Mientras contemplamos la magnitud de este acto de misericordia, Jes\u00fas le dijo a Marta: &#8220;Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida: el que cree en m\u00ed, aunque est\u00e9 muerto, vivir\u00e1, y todo aquel que vive y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 eternamente.&#8221;<\/p>\n<p>Hagamos nuestras estas palabras de consuelo, tanto en la contemplaci\u00f3n de nuestra propia muerte, como en la de nuestros amigos. <strong>Dondequiera que haya fe en Cristo, all\u00ed est\u00e1 el mismo Cristo.<\/strong> \u00c9l le dijo a Marta: &#8220;\u00bfCrees esto?&#8221;. Donde hay un coraz\u00f3n para responder: &#8220;Se\u00f1or, yo creo&#8221;, ah\u00ed Cristo est\u00e1 presente. All\u00ed, nuestro Se\u00f1or se digna estar, aunque invisible, ya sea sobre la cama de la muerte o sobre la tumba, si nos estamos hundiendo, o en aquellos seres que nos son queridos. \u00a1Bendito sea su nombre! nada puede privarnos de este consuelo: vamos a estar tan seguros, a trav\u00e9s de su gracia, de que \u00c9l est\u00e1 junto a nosotros en el amor, como si lo vi\u00e9ramos. Nosotros, despu\u00e9s de nuestra experiencia de la historia de L\u00e1zaro, no dudamos un instante que \u00e9l est\u00e1 pendiente de nosotros y permanece a nuestro lado.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Resurreccion_de_Lazaro\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1511-1514<\/p>\n<p>Jn <i>11,1-45 <\/i>(11,3-7.17.20-27.33b-45\/11,17-27\/11,19-27\/11,32-38.40 11,32-45).\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas es la resurrecci\u00f3n y la vida. Solamente quien hace lo que dice, es verdaderamente el que dice ser. La acci\u00f3n se convierte en argumento decisivo de la veracidad de su afirmaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>En esta narraci\u00f3n Juan se aparta de su procedimiento habitual. Normalmente \u00e9l relata uno o varios hechos. A continuaci\u00f3n el di\u00e1logo, mon\u00f3logo o discurso pondr\u00e1 de relieve todo el significado y alcance de los hechos narrados. En la escena de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro el esquema se cambia: en lugar de la yuxtaposici\u00f3n de escena e interpretaci\u00f3n, tenemos la fusi\u00f3n de una y otra. El hecho y su significado se entremezclan constantemente, de tal modo que nos resulta imposible separar la escena de su interpretaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Tal vez fuese conveniente ver en este milagro la culminaci\u00f3n, como la cota m\u00e1s alta, alcanzada en la prestaci\u00f3n que Juan hace de sus &#8220;signos&#8221;. Hay un progreso en el pensamiento del evangelista y para ponerlo de relieve ha estructurado su material milagroso en la forma en que lo ha hecho: el punto de partida son cosas materiales (el agua y el vino); despu\u00e9s se ocupa de la enfermedad, del hambre y la sed, hasta llegar a la vida misma que destruye la muerte. Como si en la presentaci\u00f3n que hace el evangelista se hubiese tenido en cuenta la afirmaci\u00f3n de Pablo: el \u00faltimo enemigo en ser destruido ser\u00e1 la muerte (1 Cor 15,26).\u00a0<\/p>\n<p>Hay otro pensamiento que no aparece directamente en el texto: a mayor revelaci\u00f3n por parte de Jes\u00fas, mayor oposici\u00f3n por parte de los &#8220;jud\u00edos&#8221;, representantes del mundo incr\u00e9dulo. As\u00ed lo prueba este \u00faltimo milagro, tal como nos es presentado por Juan. El milagro provoc\u00f3 en los jud\u00edos la reacci\u00f3n de poner punto final a aquel estado de cosas, eliminando definitivamente a Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>Ser\u00eda desconocer lo m\u00e1s elemental del procedimiento del cuarto evangelio quedarse en la simple consideraci\u00f3n de la escena como tal. El evangelista ha seleccionado este gesto de Jes\u00fas para acentuar lo que en el signo se halla significado. No se trata simplemente de afirmar el poder de Jes\u00fas sobre la muerte. La ense\u00f1anza va en la direcci\u00f3n siguiente: los disc\u00edpulos, los creyentes, se hallan tan \u00edntimamente unidos a Cristo que ni la muerte puede separarlos. Dicho con las palabras del evangelista: el creyente no morir\u00e1 para siempre.\u00a0<\/p>\n<p>Esta ense\u00f1anza se halla concentrada en la conversaci\u00f3n entre Marta y Jes\u00fas y en la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas cuando dice: Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida. Precisamente por eso, la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro no puede ser considerada simplemente como un mila gro realizado por Jes\u00fas, sino como un signo que demuestra el poder eficaz de la fe: el resultado de la fe es la posesi\u00f3n de la vida eterna, ya en el momento presente, por parte del creyente. No es necesario esperar hasta el &#8220;\u00faltimo d\u00eda&#8221; para la posesi\u00f3n de la vida eterna, como lo pensaba Marta participando de la creencia del juda\u00edsmo.\u00a0<\/p>\n<p>El significado que acabamos de apuntar no se halla condicionado por la historicidad de lo ocurrido en aquel peque\u00f1o pueblo llamado Betania. Pero, por otra parte, es imprescindible remitir a las resurrecciones enumeradas por los Sin\u00f3pticos (Me 5,15ss; Lc 7,1 1ss). M\u00e1s a\u00fan, Juan no hubiese recordado la historia si no hubiese cre\u00eddo que hab\u00eda tenido lugar. Y ello porque su convicci\u00f3n m\u00e1s profunda es que el Verbo se hizo hombre y manifest\u00f3 su gloria en sucesos hist\u00f3ricos. No se trata, por tanto, de una simple alegor\u00eda inventada en funci\u00f3n de una ense\u00f1anza.\u00a0<\/p>\n<p>En esta historia, como es habitual en el cuarto evangelio, se recurre con frecuencia a la ambig\u00fcedad de las afirmaciones. Por ejemplo: esta enfermedad no es para la muerte. L\u00e1zaro, sin embargo, muri\u00f3. Pero se halla latente otro pensamiento: la muerte no tendr\u00e1 poder sobre \u00e9l, cuando Jes\u00fas haga acto de presencia en Betania. Jes\u00fas se presenta como la vida desafiando la muerte y venci\u00e9ndola en su terreno, en un hombre del que ya se hab\u00eda adue\u00f1ado.\u00a0<\/p>\n<p>El pensamiento del evangelista no se agota ah\u00ed. La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro provoca en los enemigos de Jes\u00fas el deseo y la decisi\u00f3n de darle muerte. Matar al que es capaz de dar la vida a un muerto arranc\u00e1ndolo del sepulcro.\u00a0<\/p>\n<p>Otra ambig\u00fcedad tenemos en el uso que se hace de la palabra &#8220;sue\u00f1o&#8221; (vv. 11ss). Los disc\u00edpulos no entienden este lenguaje ambiguo: el sue\u00f1o significaba la muerte; el despertarlo, significaba la resurrecci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Notemos finalmente la aparici\u00f3n de las dos clases de escatolog\u00edas: la futurista, representada en las palabras de Marta, &#8220;resucitar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda&#8221;, y la realizada, aunque no final, que se halla provocada por la presencia de Jes\u00fas y su fe en \u00e9l.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Conversaci\u00f3n de Cristo con Marta, 11:17-27<\/p>\n<p>Al acercarse Cristo a Betania, alguien debi\u00f3 de adelantarse a dar la noticia de su llegada. Marta sale a su encuentro, mientras que Mar\u00eda se qued\u00f3 en casa, \u201csentada,\u201d entre el c\u00edrculo de gentes que le testimoniaban el p\u00e9same. Las visitas de duelo eran una de las obras de caridad muy estimadas por los jud\u00edos. El luto duraba siete d\u00edas. Seg\u00fan el uso rab\u00ednico, los tres primeros d\u00edas estaban dedicados al llanto, y los otros al luto. Tambi\u00e9n se ayunaba (1 Sam 31:13). En la \u00e9poca rab\u00ednica, el ritual consist\u00eda, al volver del enterramiento, en sentarse en el suelo con los pies descalzos y velada la cabeza. Los siete primeros d\u00edas estaban especialmente dedicados a las visitas. Esta peque\u00f1a indicaci\u00f3n sobre las dos hermanas responde al car\u00e1cter de ambas tal como las presentan los sin\u00f3pticos (Lc 10:38ss).<\/p>\n<p>La fe de Marta aparece imperfecta. Cre\u00eda en el poder de la oraci\u00f3n de Cristo, tanto que, si \u00e9l hubiese estado presente, L\u00e1zaro, por su oraci\u00f3n, no hubiese muerto. Es la misma fe que refleja Mar\u00eda cuando es llamada por Marta (v.32). Era, sin duda, eco de las frecuentes conversaciones y sentimientos de las hermanas aquellos d\u00edas. Los sin\u00f3pticos presentan casos de fe superiores al de Marta y Mar\u00eda sin tener la intimidad de esta familia con Cristo (Mt 8:5ss par.). En todo caso, no reconoce la presencia de Cristo a distancia. Esto no es del evangelista.<\/p>\n<p>Y aunque Marta dice a Cristo que cuanto pida a Dios se lo conceder\u00e1, no cree en la resurrecci\u00f3n de su hermano. Prueba es que, cuando Cristo se lo afirma, ella piensa, con desconsuelo, en la resurrecci\u00f3n final, conforme a la creencia ortodoxa de Israel. Pero el pensamiento, progresivamente desarrollado, llega a una ense\u00f1anza de gran novedad y riqueza teol\u00f3gica. Jn la transmite as\u00ed: \u201cYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida; el que cree en m\u00ed, si muriese, vivir\u00e1, y todo el que cree en m\u00ed no morir\u00e1 para siempre.\u201d<\/p>\n<p>La fe en la resurrecci\u00f3n de los muertos era creencia universal en la ortodoxia de Israel. Pero no sab\u00edan que el Mes\u00edas fuese el agente de esta resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cristo, que se present\u00f3 como el Mes\u00edas, es el agente de la resurrecci\u00f3n de los muertos. El es la resurrecci\u00f3n, porque el Padre le dio el \u201ctener vida en s\u00ed mismo\u201d (Jn 5:26), y por eso El causa la resurrecci\u00f3n de los muertos, tanto del alma (Jn 5:25) como del cuerpo (Jn 5:28.29).<\/p>\n<p>En el A.T. (Dt 32:29; 2 Re 5:7, etc.), como en la literatura rab\u00ednica, el poder de dar la vida y resucitar es atributo exclusivo de Dios. Cristo con esta ense\u00f1anza se est\u00e1 proclamando Dios. Ya lo dijo antes: \u201cComo el Padre resucita a los muertos y les da vida, as\u00ed tambi\u00e9n el Hijo a los que quiere les da vida\u201d (Jn 5:21).<\/p>\n<p>Tal como est\u00e1 redactada aqu\u00ed esta expresi\u00f3n: que el que cree en Cristo, \u201caunque muera, vivir\u00e1\u201d; lo mismo que este creyente \u201cno morir\u00e1 para siempre,\u201d valoradas ante el contexto de la muerte f\u00edsica de L\u00e1zaro, no har\u00edan pensar m\u00e1s que en la resurrecci\u00f3n f\u00edsica.<\/p>\n<p>Sin embargo, en el pensamiento de este evangelio, el contenido es, sin duda, mayor. Esa resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, causada por ser Cristo \u201cla resurrecci\u00f3n,\u201d si va a ser f\u00edsica, esta misma resurrecci\u00f3n est\u00e1 vinculada a la fe en Cristo, que da \u201cvida\u201d sobrenatural (Jn 5, 40; 8:28; 14:6; 1 Jn 5:11.12), la cual trae aneja la resurrecci\u00f3n (Jn 5:29; 6:40-50; 53-58), aqu\u00ed milagrosamente anticipada. Y L\u00e1zaro cre\u00eda en Cristo.<\/p>\n<p>Esta es la fe que Cristo pide a Marta. Y ella le confiesa como \u201cel Mes\u00edas\u201d y \u201cel Hijo de Dios,\u201d que vino al mundo. Pero \u00bfconfes\u00f3 esto Marta? Se ven en los evangelios diversos grados de fe. Esta ya es fe pospentecostal. Aqu\u00ed es una interpretaci\u00f3n del mismo Jn.<\/p>\n<h2><span id=\"X_Leon-Dufour_Lectura_del_Evangelio_de_Juan_Jesus_y_Marta_8220Yo_soy_la_Resurreccion_y_la_Vida8221\">X. L\u00e9on-Dufour, Lectura del Evangelio de Juan: Jes\u00fas y Marta: &#8220;Yo soy la Resurrecci\u00f3n y la Vida&#8221;<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Vol. II (Jn 5-12). Biblioteca de Estudios B\u00edblicos (69). S\u00edgueme, Salamanca (1992), pp. 329-332.<\/p>\n<p>Los v. 17-19 y los v. 44-46 se corresponden un poco entre s\u00ed: L\u00e1zaro est\u00e1 en la tumba y sale de ella vivo despu\u00e9s de cuatro d\u00edas; los jud\u00edos vienen y se vuelven a marchar. Entre estos l\u00edmites, a lo largo de un suspense prolongado, se desarrollan tres episodios: la conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con Marta (11, 20-27), su encuentro con Mar\u00eda y con los jud\u00edos (11, 28-37); su acci\u00f3n frente a L\u00e1zaro en la tumba, reuni\u00e9ndose entonces con todos los personajes (11, 38-44) <sup>[34]<\/sup>.<\/p>\n<p>Situados en la escena del duelo, los consoladores llegados de Jerusal\u00e9n <sup>[35]<\/sup> se asocian a Mar\u00eda a lo largo del relato (v. 31.33.45). Se les menciona muy pronto (v. 19), para preparar la presencia de testigos necesaria para se\u00f1alar el doble efecto que tendr\u00e1 el milagro. A primera vista choca el t\u00e9rmino \u00abjud\u00edos\u00bb con que se les designa; podr\u00eda evocar ya desde la llegada de Jes\u00fas a Betania el riesgo que est\u00e1 corriendo en Judea.\u00a0<\/p>\n<p>Las dos hermanas, que hab\u00edan apelado las dos juntas al \u00abSe\u00f1or\u00bb y que expresar\u00e1n su pena con las mismas palabras (v. 21.32) se comportan de forma contraria ante el misterio de la muerte. Marta corre inmediatamente a Jes\u00fas; Mar\u00eda se queda en casa, \u00absentada\u00bb, como conviene a una mujer en duelo <sup>[36]<\/sup>. Marta expresa su confianza y luego, magn\u00edficamente, su fe; Mar\u00eda, a los pies de Jes\u00fas, se queda hundida bajo el peso del dolor. La una afirma la esperanza en la vida que no acaba; la otra no conoce m\u00e1s que la separaci\u00f3n que sufre. A estas actitudes antit\u00e9ticas corresponden las diferentes reacciones de Jes\u00fas, a trav\u00e9s de las cuales se vislumbra su propio compromiso ante la muerte.\u00a0<\/p>\n<p>Dejando a los que estaban consol\u00e1ndola, Marta va al encuentro de Jes\u00fas, fuera de la aldea. Dejando explotar su dolor, relaciona la p\u00e9rdida de su hermano con la ausencia de Jes\u00fas, pero no como un reproche: se dirige al \u00abSe\u00f1or\u00bb, cuya presencia preserva de la muerte. En efecto, inmediatamente a\u00f1ade a sus palabras la convicci\u00f3n de que, incluso entonces, Jes\u00fas puede obtenerlo todo de Dios. Insin\u00faa vagamente que, si \u00e9l quisiera, todav\u00eda es posible un milagro, no como un acto m\u00e1gico, sino como la obra de Dios. El convencimiento de Marta (\u00abyo s\u00e9\u00bb) de que Dios no le niega nada a Jes\u00fas coincide antes de cualquier nueva demostraci\u00f3n con la del ciego de nacimiento que se ha hecho vidente <sup>[37]<\/sup> ; el mismo Jes\u00fas lo subrayar\u00e1, en otros t\u00e9rminos, en su oraci\u00f3n ante el sepulcro (v. 41s).\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas le responde a Marta que su hermano resucitar\u00e1 <i>(an\u00edstemi) <\/i>en un futuro indeterminado. Marta, de nuevo sin vacilaci\u00f3n (\u00abyo s\u00e9\u00bb), interpreta esto de la resurrecci\u00f3n de los muertos el \u00faltimo d\u00eda, seg\u00fan la fe del juda\u00edsmo ortodoxo <sup>[38]<\/sup>. No se trata por su parte de una simple aceptaci\u00f3n de lo que le ha dicho el Maestro, sino de la afirmaci\u00f3n de una certeza. Sin embargo, \u00bfquerr\u00e1 quiz\u00e1s obligar a Jes\u00fas a que precise m\u00e1s sus palabras? El responde con un <i>Ego eimi <\/i>de revelaci\u00f3n:\u00a0<\/p>\n<p><b>\u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb <\/b><sup>[39]<\/sup>.\u00a0<\/p>\n<p>Y completa esta palabra con dos sentencias que, la explicitan y apelan a la fe en \u00e9l, como cuando hab\u00eda proclamado que era el pan de la vida <sup>[40]<\/sup>. En este caso las dos sentencias oponen la \u00abvida\u00bb a la \u00abmuerte\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>25 \u00abEl que cree en m\u00ed,\u00a0<br \/>\naunque llegue a morir, vivir\u00e1,<br \/>\n26 y todo el que vive y cree en mi<br \/>\nes imposible que muera para siempre <sup>[41]<\/sup>\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>En el primer vers\u00edculo, \u00abmorir\u00bb tiene el sentido obvio de la palabra y \u00abvivir\u00bb tiene el sentido fuerte de vida eterna. En el segundo, en cambio, \u00abmorir (para siempre)\u00bb tiene el sentido fuerte de p\u00e9rdida definitiva, de privaci\u00f3n para siempre de la vida divina, mientras que \u00abvivir\u00bb, precediendo a \u00abcreer\u00bb, parece indicar la situaci\u00f3n del que est\u00e1 a\u00fan en este mundo. Las dos sentencias son paralelas en lo que se refiere al sentido: el creyente est\u00e1 destinado a la vida que no acaba. Jes\u00fas revela que la resurrecci\u00f3n de vida, la que Marta seg\u00fan su fe jud\u00eda espera de Dios en el \u00faltimo d\u00eda, es su obra propia. Este anuncio no es nuevo en Jn m\u00e1s que por su formulaci\u00f3n y por su nuevo contexto <sup>[42]<\/sup>. El conjunto del vers\u00edculo abarca el presente y el porvenir, ya que \u2014si se trata ciertamente del destino \u00faltimo\u2014 est\u00e1 claro que, por medio de Jes\u00fas, el creyente se convierte ya desde ahora en un \u00abviviente\u00bb: est\u00e1 ya en \u00e9l el germen de la vida eterna. En cuanto al contexto, aqu\u00ed se muestra palpablemente la transici\u00f3n de la fe tradicional a la novedad presente con el Hijo (cf. 3, 16s).\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas termina su anuncio pregunt\u00e1ndole a Marta si cree \u00abesto\u00bb <sup>[43]<\/sup>. Como respuesta, Marta pronuncia inmediatamente una confesi\u00f3n de fe que se refiere, no ya al poder escatol\u00f3gico de Jes\u00fas, sino a su identidad. Comenzando con un \u00abyo creo\u00bb muy firme, como indica el perfecto del verbo <sup>[44]<\/sup>, Marta reconoce en su interlocutor al Cristo y al Hijo de Dios. La frase final \u00abel que viene al mundo\u00bb <sup>[45]<\/sup>, sin ser un t\u00edtulo propiamente hablando, confiesa sin embargo en Jes\u00fas a aquel que, enviado de lo alto, cumple las esperanzas de Israel. En tres contestaciones, Marta ha pasado del convencimiento de un v\u00ednculo privilegiado de Jes\u00fas con Dios al reconocimiento del Enviado escatol\u00f3gico por medio del cual se acerca el reino de Dios; es decir, pasa de la fe jud\u00eda a una fe propiamente cristiana. Su confesi\u00f3n de Cristo corresponde perfectamente a la de los primeros cristianos <sup>[46]<\/sup>, y en primer lugar a la presentaci\u00f3n del cuarto evangelio (cf. 20, 31). A trav\u00e9s de Marta est\u00e1 expres\u00e1ndose la comunidad jo\u00e1nica.\u00a0<\/p>\n<p>Es verdad que Marta, en el relato, ignora cu\u00e1l ser\u00e1 el itinerario de Jes\u00fas y ante el sepulcro sentir\u00e1 un escalofr\u00edo al o\u00edr la orden de retirar la piedra (11, 39). Pero lo cierto es que queda iluminada por la palabra de Jes\u00fas hasta el punto de que no vuelve ya sobre la muerte de su hermano, como si fuera superflua cualquier nueva petici\u00f3n; y se va a buscar a su hermana.\u00a0<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<div class=\"textoNota\"><span>[34] Desde el v. 16 no se habla ya de los disc\u00edpulos, pero seg\u00fan el v. 15 su presencia est\u00e1 impl\u00edcita.\u00a0<br \/>\n[35] El duelo duraba siete d\u00edas: cf. SB IV<b>, <\/b>592-607.\u00a0<br \/>\n[36] \u00bfSe tratar\u00e1 de un vestigio de la tradici\u00f3n de Le 10, 39?<br \/>\n[37] 9,31;cf.2,5;3,2;11,3.<br \/>\n38] \u00abT\u00fa, Se\u00f1or, que das la vida al muerto\u00bb: 2. de las <i>XVI11 Bendiciones: <\/i>Dan 12, 1-3; 2 Mac 7, 22-24; 12, 44; Mt 22, 23; Me 12, 18; Le 20, 27; Hech 23, 8; 24, 15; Rom 4, 17.\u00a0<br \/>\n[39] Algunos manuscritos ignoran \u00aby la vida\u00bb; por eso algunos cr\u00edticos opinan que estas \u00faltimas palabras fueron a\u00f1adidas al texto original. Es verdad que muchos Padres de la Iglesia las omiten cuando citan este vers\u00edculo, pero es para subrayar el primer t\u00e9rmino. La uni\u00f3n de los dos permite precisar que la resurrecci\u00f3n consiste en la \u00abvida\u00bb (cf. 5, 29). Cf. 6, 39.40.44.47.54; 8, 51. La promesa de la vida hecha a Israel es un tema fundamental en el antiguo testamento; cf. Dt 30, 19; Sal 22, 27; 69, 33&#8230;\u00a0<br \/>\n[40] \u00abYo soy el Pan de vida:<br \/>\nal que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 nunca hambre,<br \/>\nel que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 nunca sed\u00bb (6, 35).\u00a0<br \/>\n[41] Mejor que \u00abno morir\u00e1 jam\u00e1s\u00bb, como si evitara la muerte temporal, conviene traducir \u00abpara siempre\u00bb, ya que Jes\u00fas alude a la muerte definitiva. Para <i>eis ton atona, <\/i>cf. 4, 14; 6, 51; 8, 51.52; 10, 28.\u00a0<br \/>\n[42] 5, 28s; 6, 39s.44.54; 8, 51; cf. 5, 21.24.\u00a0<br \/>\n[43] Se trata de un caso raro, en donde el objeto de la fe no es la persona de Jes\u00fas, sino lo que \u00e9l ha afirmado. El mismo lector se ve comprometido en la respuesta.\u00a0<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n<h2><span id=\"J_Mateos_8211_J_Barreto_El_Evangelio_de_Juan_Marta_y_Jesus\">J. Mateos &#8211; J. Barreto, El Evangelio de Juan: Marta y Jes\u00fas<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">An\u00e1lisis Ling\u00fc\u00edstico y Comentario Exeg\u00e9tico. Segunda Edici\u00f3n. Cristiandad, Madrid (1979), pp. 502-506<\/p>\n<p>19 <i>y muchos jud\u00edos del r\u00e9gimen hab\u00edan ido a ver a Marta y a Mar\u00eda para darles el p\u00e9same por el hermano.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Los jud\u00edos presentes en Betania, aunque no sean dirigentes, pertenecen al orden enemigo de Jes\u00fas, el de los que quieren matarlo (11,8; cf. 7,1; 8,59; 10,31.39). Sin embargo, dan muestras de amistad a esta comunidad de disc\u00edpulos: no han visto en ellos una ruptura semejante a la que ha hecho Jes\u00fas. Se confirma el significado de la doble Betania. Mientras Jes\u00fas va a ver a L\u00e1zaro (11,15) para despertarlo (11,11), los jud\u00edos van a ver a las dos hermanas para mostrarles su solidaridad en la muerte, para ellos irremediable. Han ido a consolar a las hermanas, sin poderles ofrecer nada. Es Jes\u00fas quien les dar\u00e1 el verdadero consuelo. <i>El hermano, <\/i>sin el posesivo <i>(su), <\/i>define a L\u00e1zaro como un miembro de la comunidad cristiana (11,3: <i>las hermanas).\u00a0<\/i><\/p>\n<p>20 <i>Al enterarse Marta de que llegaba Jes\u00fas, le sali\u00f3 al encuentro (Mar\u00eda estaba sentada en la casa).\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas est\u00e1 llegando, su venida a la comunidad es continua. Marta tiene que salir a su encuentro. Expresado aqu\u00ed en t\u00e9rminos de movimiento, es el mismo encuentro que va a tener lugar en t\u00e9rminos de confesi\u00f3n: el recorrido de la fe de Marta. Responde as\u00ed al movimiento de Jes\u00fas. El encuentro entre Jes\u00fas y los suyos es siempre la confluencia de dos movimientos (1,38). El vino a los suyos (1,11), pero cada uno ha de acercarse a \u00e9l (6,37). Mar\u00eda, que no se entera de que Jes\u00fas llega, sigue en la casa donde se expresa la solidaridad en la muerte. All\u00ed no puede entrar Jes\u00fas. Est\u00e1 sentada: la muerte del hermano, que para ella ha significado el t\u00e9rmino de su vida, la reduce a la inactividad; esa idea de la muerte como destrucci\u00f3n paraliza a la comunidad y la hace permanecer en el ambiente del dolor, mezclada con los que no tienen fe en Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p><i>La fe en el Mes\u00edas, Hijo de Dios\u00a0<\/i><\/p>\n<p>21 <i>Dijo Marta a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no habr\u00eda muerto mi hermano\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Marta llama a Jes\u00fas \u00abSe\u00f1or\u00bb, como cuando le hab\u00edan mandado recado de la enfermedad (11,3); as\u00ed llama a Jes\u00fas el grupo cristiano. La frase que pronuncia muestra su pena e insin\u00faa un reproche. Se pod\u00eda haber evitado el dolor de la muerte. Donde est\u00e1 Jes\u00fas reina la vida; su hermano ha muerto debido a su ausencia.\u00a0<\/p>\n<p>El adverbio <i>aqu\u00ed <\/i>se opone en la narraci\u00f3n al <i>lugar <\/i>donde Jes\u00fas se qued\u00f3 dos d\u00edas despu\u00e9s de saber la noticia (11,6). Marta juzga que Jes\u00fas deber\u00eda haber venido a Betania para evitar la muerte de su hermano. Como antes Tom\u00e1s respecto a Jes\u00fas y a ellos (11,16), Marta cree que la muerte de su hermano ha interrumpido su vida; Jes\u00fas habr\u00eda debido evitarla con su presencia, es decir, restituy\u00e9ndole la salud. Esperaba una curaci\u00f3n, sin darse cuenta de que la vida que Jes\u00fas les ha comunicado ha curado ya el mal radical del hombre: su esclavitud a la muerte.\u00a0<\/p>\n<p>Marta no sabe a\u00fan lo que significa el amor de Jes\u00fas (11,5). Sin \u00e9l la muerte es la ruina del hombre, el fin de su existencia; pero para los que \u00e9l ama, s\u00f3lo un sue\u00f1o (11,11).\u00a0<\/p>\n<p>22 <i>\u00abpero, incluso ahora, s\u00e9 que todo lo que le pidas a Dios, Dios te lo dar\u00e1\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Es la primera de las dos cosas que sabe Marta (cf. 11,24), ambas por debajo del nivel de fe propio del disc\u00edpulo. No penetra la realidad de Jes\u00fas, lo ve como un mediador infalible ante Dios, sin comprender que el Padre y Jes\u00fas son uno (10,30) y que las obras de Jes\u00fas son las del Padre (10,32.37).\u00a0<\/p>\n<p>Se percibe en las palabras de Marta la esperanza de una intervenci\u00f3n taumat\u00fargica de Jes\u00fas; como el funcionario, espera la salvaci\u00f3n desde fuera. El profeta El\u00edseo hab\u00eda resucitado un muerto (2 Re 4,8ss). Marta estima que tambi\u00e9n Jes\u00fas, con su intervenci\u00f3n, puede restituir la vida a un difunto.\u00a0<\/p>\n<p>No sabe que el Padre ha entregado a Jes\u00fas todos los que se le acercan para que el mismo Jes\u00fas les d\u00e9 la vida definitiva y la resurrecci\u00f3n (6,37-40). Esta no es una excepci\u00f3n para un caso particular; est\u00e1 contenida en la vida misma que \u00e9l comunica. La salvaci\u00f3n que trae Jes\u00fas no se realiza por actos aislados, que no cambian la condici\u00f3n humana: consiste en una transformaci\u00f3n desde dentro del hombre entero, confiri\u00e9ndole una calidad de vida que es indestructible. Marta no ha comprendido a\u00fan hasta d\u00f3nde llega el amor del Padre a Jes\u00fas (3,35: <i>el Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano), <\/i>ni que el Padre le ense\u00f1a a hacer todo lo que \u00e9l hace (5,20); lo mismo que el Padre, Jes\u00fas dispone de la vida para comunicarla (5,21.26).\u00a0<\/p>\n<p>23 <i>Jes\u00fas le dijo: \u00abTu hermano resucitar\u00e1\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas responde a Marta, restituy\u00e9ndole la esperanza. La muerte de su hermano no es definitiva. Contra lo que ella habr\u00eda deseado, no le dice \u00abyo resucitar\u00e9 a tu hermano\u00bb, sino simplemente \u00abresucitar\u00e1\u00bb, sin prometer acci\u00f3n personal suya. Esta frase parece contrastar con lo que hab\u00eda dicho Jes\u00fas exponiendo el designio del Padre: <i>que todo el que reconoce al Hijo y le presta adhesi\u00f3n tenga vida definitiva, y lo resucite yo el \u00faltimo d\u00eda <\/i>(6,40). La oposici\u00f3n es s\u00f3lo aparente. La identificaci\u00f3n del \u00faltimo d\u00eda con el de su muerte (6,39 Lect.), cuando con el Esp\u00edritu va a comunicar la vida definitiva, hace que la resurrecci\u00f3n no sea m\u00e1s que la persistencia de esa vida y que, en realidad, no exija ninguna acci\u00f3n especial por parte de Jes\u00fas. La perennidad de la vida hab\u00eda sido dada a L\u00e1zaro con la vida misma que da el Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>24 <i>Respondi\u00f3 Marta: \u00abYa s\u00e9 que resucitar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n del \u00faltimo d\u00eda\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Marta interpreta las palabras de Jes\u00fas seg\u00fan la creencia farisea y popular. Este es, sin duda, el consuelo que le han ofrecido los que han venido a visitarla. Es la segunda cosa que sabe Marta (cf. 11,22), pero tampoco en ella llega a la fe de un disc\u00edpulo. Sus palabras <i>(ya s\u00e9) <\/i>delatan una decepci\u00f3n. Lo que Jes\u00fas le dice lo ha o\u00eddo muchas veces. Esperaba ella que pidiera a Dios por su hermano, confiando en que Dios se lo conceder\u00eda (11,22). Ahora le parece que Jes\u00fas no va a hacerlo, sino que la consuela con la frase que dicen todos. El \u00faltimo d\u00eda est\u00e1 lejos. Sigue pensando en categor\u00edas jud\u00edas, sin comprender la novedad de Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>25a <i>Le dijo Jes\u00fas: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas no viene a prolongar la vida f\u00edsica que el hombre posee; no es un m\u00e9dico ni un taumaturgo; viene a comunicar la vida que \u00e9l mismo posee y de la que dispone (5,26). Esa vida, que es la suya y \u00e9l da, anula la muerte en el hombre que la recibe. La vida comunicada al hombre es Jes\u00fas mismo, por ser su mismo Esp\u00edritu, la presencia de Jes\u00fas y del Padre en el que lo acepta y se atiene a su mensaje (14,23). Por eso, su presencia en el hombre crea una condici\u00f3n definitiva.\u00a0<\/p>\n<p>En la frase de Jes\u00fas, el primer t\u00e9rmino, la resurrecci\u00f3n, depende del segundo, la vida. Es la resurrecci\u00f3n por ser la vida (14,6 Lect.). Resurrecci\u00f3n es un t\u00e9rmino relativo, supone un estado anterior <i>(re-) <\/i>de vida f\u00edsica. Respecto a \u00e9l, ante el fen\u00f3meno visible de la muerte natural, la vida ulterior aparece como una renovaci\u00f3n de vida. Sin embargo, respecto a la vida que comunica Jes\u00fas, indica \u00fanicamente su continuidad. La calidad que \u00e9sta posee hace que, al encontrarse con la muerte, la supere; a esto se llama resurrecci\u00f3n. Jn usa un lenguaje de su \u00e9poca, d\u00e1ndole un sentido distinto.\u00a0<\/p>\n<p>Este dicho de Jes\u00fas enlaza con otros anteriores sobre su persona.\u00a0<\/p>\n<p>Marta se hab\u00eda imaginado una resurrecci\u00f3n lejana. Jes\u00fas, en cambio, se identifica \u00e9l mismo con la resurrecci\u00f3n, que ya no est\u00e1 relegada a un futuro, porque \u00e9l, que es la vida, est\u00e1 presente.\u00a0<\/p>\n<p>25b <i>\u00abel que me presta adhesi\u00f3n, aunque muera, vivir\u00e1\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Este enunciado de Jes\u00fas se refiere al primer miembro de su declaraci\u00f3n anterior: <i>Yo soy la resurrecci\u00f3n. <\/i>Para que esa realidad de Jes\u00fas pueda llegar al hombre se requiere como condici\u00f3n la adhesi\u00f3n a \u00e9l, que incluye la aceptaci\u00f3n de su vida y muerte como norma de la propia vida (6,53-54 Lect.).\u00a0<\/p>\n<p>A la adhesi\u00f3n responde \u00e9l con el don del Esp\u00edritu (7,39), nuevo nacimiento a una vida nueva y permanente (3,3ss). La muerte f\u00edsica no la interrumpe, esa vida contin\u00faa por s\u00ed misma. El t\u00e9rmino \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb expresa solamente su victoria sobre la muerte. Tal ser\u00e1 el caso de L\u00e1zaro.\u00a0<\/p>\n<p>Este mismo principio apareci\u00f3 en 5,24: <i>quien escucha mi mensaje y as\u00ed da fe al que me mand\u00f3, posee vida definitiva y no est\u00e1 sujeto a juicio; ya ha pasado de la muerte a la vida. <\/i>Ese paso expresa el efecto en el hombre de la acci\u00f3n de Jes\u00fas y es el momento de su resurrecci\u00f3n. El paso de la muerte a la vida definitiva se verifica cuando \u00abse escucha\u00bb a Jes\u00fas, es decir, cuando se le da la adhesi\u00f3n. Es entonces cuando se recibe el Esp\u00edritu-vida (7,37ss). Jes\u00fas es la resurrecci\u00f3n por ser el dador del Esp\u00edritu.\u00a0<\/p>\n<p>26 <i>\u00abpues todo el que vive y me presta adhesi\u00f3n, no morir\u00e1 nunca. \u00bfCrees esto?\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Expone ahora Jes\u00fas el principio <i>(todo el que, <\/i>etc.) que funda la afirmaci\u00f3n anterior. A la adhesi\u00f3n a \u00e9l corresponde una comunicaci\u00f3n de vida <i>(el que vive) <\/i>que se alimenta de la misma adhesi\u00f3n continuada; hay, por tanto, una relaci\u00f3n constante entre la adhesi\u00f3n a Jes\u00fas y la vida que se posee. En el paralelo a esta frase que se encuentra en 8,51, la adhesi\u00f3n est\u00e1 expresada en t\u00e9rminos de cumplir su mensaje, es decir, practicar el amor al hombre <i>(Quien cumpla mi mensaje, no sabr\u00e1 nunca lo que es morir). <\/i>La muerte f\u00edsica no tiene para el disc\u00edpulo realidad de muerte. Esta segunda formulaci\u00f3n precisa y, en cierto modo, corrige la primera: la muerte, de hecho, no existe.\u00a0<\/p>\n<p>Marta hab\u00eda relegado la resurrecci\u00f3n al \u00faltimo d\u00eda de los tiempos, seg\u00fan la concepci\u00f3n popular. No sab\u00eda que, para Jes\u00fas, el \u00faltimo d\u00eda es el de su propia muerte, cuando quede terminada la creaci\u00f3n del hombre. El hombre acabado seg\u00fan el proyecto creador de Dios no muere. La vida de L\u00e1zaro mostrar\u00e1 anticipadamente el don de vida destinado a todo el que cree, seg\u00fan lo anunciado el d\u00eda m\u00e1s solemne de la fiesta (7,37; 6,39.40 Lects.). Esta es la fe que Jes\u00fas espera de Marta: <i>\u00bfCrees esto? <\/i>No bastan para ser disc\u00edpulo las antiguas creencias jud\u00edas.\u00a0<\/p>\n<p>Aparece aqu\u00ed la concepci\u00f3n escatol\u00f3gica de Jn. As\u00ed como no hay intervalo entre la muerte y la exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas, porque su muerte es la manifestaci\u00f3n de su gloria, tampoco hay distancia entre su venida hist\u00f3rica y la escatol\u00f3gica. La primera preludia la segunda y se consuma con ella, como sus se\u00f1ales anticipan la de la cruz y culminan en ella.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas es \u00abel que llega\u00bb (1,15.27.29), el que ha venido a los suyos (1,11) en su venida hist\u00f3rica y el que vuelve a venir a ellos despu\u00e9s de su muerte (14,3.18.23.28; cf. 16,16ss); \u00e9sta se\u00f1ala \u00abel \u00faltimo d\u00eda\u00bb (6,39 Lect.), seguido del primer d\u00eda de la semana (20,1), que inaugura la nueva creaci\u00f3n, la etapa definitiva. Es \u00abel \u00faltimo d\u00eda\u00bb de su muerte-exaltaci\u00f3n cuando tiene lugar el juicio de \u00abel orden este\u00bb, \u00abel mundo\u00bb (12,31; 16,11) y el de cada hombre (3,19-21). Asimismo, la resurrecci\u00f3n esperada para el \u00faltimo d\u00eda se ofrece este d\u00eda de su muerte-exaltaci\u00f3n, en el cual, con el don del Esp\u00edritu, la creaci\u00f3n del hombre queda completada (19,30.34). Es esto lo<b> <\/b>que Jes\u00fas quiere decir a Marta, corrigiendo la concepci\u00f3n tradicional. La comunidad de Jes\u00fas es la de aquellos que ya poseen la vida definitiva; son \u00ablos resucitados de la muerte\u00bb, pues la muerte f\u00edsica por la que pasar\u00e1n no ser\u00e1 ya una interrupci\u00f3n de vida.\u00a0<\/p>\n<p>27 <i>Ella le contest\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, yo creo firmemente que t\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, el que ten\u00eda que venir al mundo\u00bb.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>La f\u00f3rmula que usa Marta para expresar su fe la inserta Jn en el primer colof\u00f3n del evangelio; es la fe a que \u00e9l pretende llevar al lector (20,31). Es, por tanto, la perfecta profesi\u00f3n de fe cristiana. Jes\u00fas es el Mes\u00edas, el Ungido, el Consagrado por Dios con el Esp\u00edritu, el Hijo de Dios, el Hombre que es Dios (1,18: <i>el \u00fanico Dios engendrado).\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Que Jes\u00fas es el Hijo de Dios fue el testimonio dado por Juan Bautista despu\u00e9s de presenciar la bajada del Esp\u00edritu, que significaba al mismo tiempo la consagraci\u00f3n mesi\u00e1nica (1,34; cf. 10,36). Con este significado, el t\u00edtulo Mes\u00edas hab\u00eda sido aplicado a Jes\u00fas por Andr\u00e9s (1,41). Natanael recogi\u00f3 la denominaci\u00f3n dada por el Bautista, \u00abel Hijo de Dios\u00bb, pero interpret\u00e1ndola en t\u00e9rminos de \u00abrey de Israel\u00bb (1,49). La f\u00f3rmula de Marta devuelve al t\u00edtulo Mes\u00edas su pleno significado: la unci\u00f3n, que es el Esp\u00edritu, hace de Jes\u00fas el Hijo de Dios, la presencia del Padre entre los hombres.\u00a0<\/p>\n<p>El \u00faltimo miembro de la frase de Marta: <i>el que ten\u00eda que venir al mundo, <\/i>fue empleado por la multitud cuando reconoci\u00f3 a Jes\u00fas como \u00abel Profeta\u00bb (6,14). El uso que ahora hace Marta, aplic\u00e1ndolo a Jes\u00fas Mes\u00edas, muestra la diferencia entre su mentalidad anterior y la propia del disc\u00edpulo. La gente esperaba al Profeta, continuador de la tradici\u00f3n del AT, a un enviado que hablase en nombre de Dios, un segundo El\u00edseo, aunque mayor que \u00e9ste (6,9 Lect.). Tambi\u00e9n Marta hab\u00eda interpretado al Mes\u00edas en t\u00e9rminos de \u00abel Profeta\u00bb al afirmar que Dios le conceder\u00eda todo lo que le pidiera (11,22; cf. 4,19; 9,17; 9,35b Lect.). Ahora, en cambio, comprende cu\u00e1l era el verdadero objeto de la esperanza: el Mes\u00edas Hijo de Dios, que da a todos los que creen en \u00e9l la vida que no conoce muerte. Comprende ahora que el amor del Padre no es ocasional, sino universal y permanente. Ha captado el sentido de las promesas del AT <i>(el que ten\u00eda que venir al mundo) <\/i>y en qu\u00e9 modo la Escritura daba testimonio de Jes\u00fas como dador de vida (5,39s). Es la fe propia del cristiano.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>19 y muchos jud\u00edos hab\u00edan ido a ver a Marta y a Mar\u00eda para darles el p\u00e9same por su hermano. 20 Cuando Marta se enter\u00f3 de que llegaba Jes\u00fas, sali\u00f3 a su encuentro, mientras Mar\u00eda se qued\u00f3 en casa. 21 Y dijo Marta a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed no habr\u00eda muerto mi hermano. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-11-19-27-resurreccion-de-lazaro-encuentro-de-marta-con-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 11, 19-27: Resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro &#8211; Encuentro de Marta con Jes\u00fas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41605"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41605\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}