{"id":41613,"date":"2016-10-07T23:39:12","date_gmt":"2016-10-08T04:39:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-13-31-33-34-35-el-mandamiento-nuevo\/"},"modified":"2016-10-07T23:39:12","modified_gmt":"2016-10-08T04:39:12","slug":"jn-13-31-33-34-35-el-mandamiento-nuevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-13-31-33-34-35-el-mandamiento-nuevo\/","title":{"rendered":"Jn 13, 31-33.34-35: El Mandamiento nuevo"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">31<\/span> Cuando sali\u00f3, dijo Jes\u00fas: \u00abAhora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en \u00e9l. <span class=\"versiculo\">32<\/span> Si Dios es glorificado en \u00e9l, tambi\u00e9n Dios lo glorificar\u00e1 en s\u00ed mismo: pronto lo glorificar\u00e1. <span class=\"versiculo\">33<\/span> Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscar\u00e9is, pero lo que dije a los jud\u00edos os lo digo ahora a vosotros: \u00abDonde yo voy no pod\u00e9is venir vosotros\u00bb. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Os doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is unos a otros; como yo os he amado, amaos tambi\u00e9n unos a otros. <span class=\"versiculo\">35<\/span> En esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos: si os am\u00e1is unos a otros\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Siluan_de_Monte_Athos\"> Siluan de Monte Athos<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=97\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Siluan de Monte Athos\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Escritos_Amar_o_sufrir\"> Escritos: Amar o sufrir<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abComo yo os he amado, amaos tambi\u00e9n unos a otros\u00bb (Jn 13,34)<br \/>[Falta referencia]<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 sufre el hombre sobre la tierra? \u00bfPor qu\u00e9 soporta tantas penas y sufre tantos males? Sufrimos porque nos falta humildad. En un alma humilde vive el Esp\u00edritu Santo, \u00a1\u00e9l le da la libertad, la paz, el amor y la felicidad!.<\/p>\n<p> Sufrimos porque no amamos suficientemente a nuestro hermano. El Se\u00f1or dice: \u00abLa se\u00f1al por la que conocer\u00e1n que sois disc\u00edpulos m\u00edos, ser\u00e1 que os am\u00e1is unos a otros\u00bb (Jn 13,35). Cuando amamos a nuestro hermano el amor de Dios viene a nosotros. El amor de Dios es de una gran dulzura; es un don del Esp\u00edritu, y no se le conoce plenamente si no es por el Esp\u00edritu Santo. Mas, hay un amor moderado, aquel que el hombre obtiene cuando se esfuerza en cumplir los mandamientos de Cristo, y temiendo ofender a Dios; y esto tambi\u00e9n est\u00e1 bien. Es necesario esforzarse cada d\u00eda en el bien, con todas nuestras fuerzas, aprender la humildad de Cristo.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Isidro_Goma_y_Tomas\"> Isidro Gom\u00e1 y Tom\u00e1s<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"El_Evangelio_Explicado_Glorificacion_de_Jesus\"> El Evangelio Explicado: Glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">, Vol. 2, Acervo, Barcelona, 1967<span class=\"rh\">\u00ab Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en \u00e9l\u00bb (Jn 13,31)<br \/>pp. 497-500<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">Explicaci\u00f3n. \u2014<\/span><\/p>\n<p>La salida de Judas de la presencia de Jes\u00fas y del Cen\u00e1culo, marca un profundo cambio en las palabras del Se\u00f1or. Como si la presencia del malvado hubiese represado los grandes afectos del Coraz\u00f3n de Cristo en aquella hora suprema, despu\u00e9s que le ha dado el bocado y le ha visto partir a su invitaci\u00f3n: \u00abLo que has de hacer, hazlo pronto\u00bb, como si se viese libre de una pesadilla, rompe Jes\u00fas a hablar con un exordio ex abrupto, en que habla de su glorificaci\u00f3n y de la del Padre y da a sus queridos el mandato nuevo. <span class=\"st2\">La Glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas (31-33).<\/span>  \u2014 Y como hubo salido (Judas), dijo Jes\u00fas&#8230; La salida de Judas es la causa determinante del discurso que va a pronunciar. Ahora es glorificado el Hijo del hombre: el momento de la salida del traidor es como el comienzo de la pasi\u00f3n; y la pasi\u00f3n es la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas: primero, porque en la misma pasi\u00f3n vi\u00f3se Jes\u00fas glorificado por el Padre con estupendos prodigios; luego, porque la pasi\u00f3n era condici\u00f3n indispensable para que entrara en su gloria; y en tercer lugar, porque el levantamiento de la humanidad, su redenci\u00f3n, santificaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n, que son la gloria de Jes\u00fas, porque son premio de su triunfo, arranca, como de su causa eficiente y meritoria, principalmente de la pasi\u00f3n de Cristo. Como un general aguerrido que cuenta con la seguridad del triunfo, entra Jes\u00fas en la batalla con estas palabras: \u00abHoy voy a cubrirme de gloria\u00bb.<\/p>\n<p> La gloria del Hijo lo es tambi\u00e9n del Padre: Y Dios es glorificado en \u00e9l: porque la pasi\u00f3n del Hijo har\u00e1 resplandecer la santidad, la justicia, la misericordia de Dios, el inmenso amor que profes\u00f3 a los hombres. A m\u00e1s, la pasi\u00f3n de Cristo es el comienzo del reino que vino a establecer en el mundo, porque es el triunfo sobre el infierno; y en el reino de Cristo es glorificado el Padre, porque es el mismo Reino de Dios: \u00abVenga a nos el tu reino.\u00bb A cambio de esta gloria que el Padre recibe de Jes\u00fas, Jes\u00fas ser\u00e1 glorificado por el Padre: Si Dios es glorificado en \u00e9l, Dios tambi\u00e9n lo glorificar\u00e1 a \u00e9l en s\u00ed mismo, haci\u00e9ndole part\u00edcipe de su misma gloria al sentarle a su diestra en el cielo. Esto ser\u00e1 pronto; y luego le glorificar\u00e1: en la misma pasi\u00f3n, por los milagros que en ella obrar\u00e1 Dios, en la resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n, y, sobre todo, en el cielo, donde entrar\u00e1 triunfalmente dentro de poco tiempo.<\/p>\n<p>Hijitos, sigue Jes\u00fas, como si con este diminutivo lleno de ternura quisiese amenguar la pena que va a producirles su pronta separaci\u00f3n: A\u00fan estoy un poco con vosotros: s\u00f3lo unas horas me separan de la muerte. Despu\u00e9s de ella, los disc\u00edpulos desear\u00e1n con ansia su presencia: Me buscar\u00e9is. Pero, como les dijo un d\u00eda a los jud\u00edos, que le buscar\u00edan y no le hallar\u00edan (Jn. 7, 34; 8, 21), as\u00ed se lo dice ahora a sus queridos: Y as\u00ed como dije a los jud\u00edos: Adonde yo voy, vosotros no pod\u00e9is venir: lo mismo digo ahora a vosotros: con la diferencia que a aqu\u00e9llos se lo dec\u00eda en se\u00f1al de reprobaci\u00f3n, por su protervia, y de una manera definitiva; mientras que los Ap\u00f3stoles estar\u00e1n s\u00f3lo temporalmente separados de \u00e9l, por las exigencias del apostolado. <span class=\"st2\">El Precepto Nuevo (34.35). \u2014<\/span> Si los disc\u00edpulos no pueden ir todav\u00eda adonde va el Maestro, es que tienen que quedar a\u00fan en el mundo. Por ello necesitan una forma de vida. Jes\u00fas se la da con el precepto nuevo: Un mandamiento nuevo os doy: Que os am\u00e9is los unos a los otros. Ya en el antiguo Testamento se hab\u00eda prescrito la caridad fraterna (Lev. 19, 18); pero ahora se reitera el precepto en forma nueva, por cuanto los disc\u00edpulos de Jes\u00fas deber\u00e1n amarse seg\u00fan la medida con que El mismo nos am\u00f3: As\u00ed como yo os he amado; y deber\u00e1n mutuamente profesarse el mismo amor desinteresado, eficaz y ordenado seg\u00fan Dios, que El nos tuvo: Para que vosotros os am\u00e9is tambi\u00e9n rec\u00edprocamente. <\/p>\n<p> Y a\u00f1ade la raz\u00f3n del precepto del amor fraterno: \u00e9l debe ser como el signo y el s\u00edmbolo que les distinga de todos los dem\u00e1s: En esto conocer\u00e1n todos que sois mis disc\u00edpulos, si tuviereis caridad entre vosotros. Los soldados de un rey se distinguen por las insignias del rey: y la insignia de Cristo es la Caridad. <span class=\"st1\">Lecciones morales<\/p>\n<p> A) v. 31. \u2014 Ahora es glorificado el Hijo del hombre&#8230; \u2014 Llama Jes\u00fas a la pasi\u00f3n su glorificaci\u00f3n, porque la cruz es el camino real de la gloria. Yerran de modo lamentable los que buscan la gloria eterna por otro camino que no sea el de la pasi\u00f3n. Como \u00abconvino que el Cristo padeciese para entrar en su gloria\u00bb, seg\u00fan dijo \u00e9l mismo a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas (Lc. 24, 26), as\u00ed es preciso que padezcamos nosotros para entrar en la nuestra. Por ello es que los santos se gloriaban en las tribulaciones, como el Ap\u00f3stol, y ten\u00edan ansias de sufrimientos, como Teresa de Jes\u00fas y Magdalena de Pazzis, porque sab\u00edan que ello, cuando se recibe y tolera por Cristo, es se\u00f1al de predilecci\u00f3n de Dios y prenda de gloria, tanto mayor cuanto m\u00e1s amargo sea el mar de tribulaciones con que Dios nos pruebe.<\/p>\n<p> B) v. 31. \u2014 Y Dios es glorificado en \u00e9l. \u2014 Tambi\u00e9n, como los de Jes\u00fas, nuestros sufrimientos, tolerados por amor de Cristo, glorifican a Dios. \u00bfQu\u00e9 es la bienaventuranza de tantos millones de hijos de Cristo, sino el fruto de sus sufrimientos? Y \u00bfqu\u00e9 es ello sino una glorificaci\u00f3n inenarrable de Dios nuestro Se\u00f1or? Porque m\u00e1s gloria dan a Dios los bienaventurados en el cielo que toda la inmensa m\u00e1quina de la creaci\u00f3n con su regulado concierto. El Ap\u00f3stol ve\u00eda en su Apocalipsis la gloria del cielo y o\u00eda como un rumor de muchas aguas (Ap. 14, 2 ss.; 19, 6 ss.): eran las voces de los elegidos que daban gloria y honor a Dios y a su Cordero. Ellos hab\u00edan vencido en la sangre del mismo Cordero, es decir, incorpor\u00e1ndose a la pasi\u00f3n de Cristo: de aqu\u00ed su propia gloria; pero de aqu\u00ed tambi\u00e9n la gloria de Dios, que la recibe mayor de un acto de sufrimiento por El, que de las gloriosas acciones de los hombres obradas sin pensar en El.<\/p>\n<p> C) v. 33. \u2014 Hijitos, a\u00fan estoy un poco con vosotros. \u2014 Poco estar\u00e1 Jes\u00fas con los hombres en estado pasible y mortal. Despu\u00e9s de su muerte, que ser\u00e1 el d\u00eda siguiente, ya no padecer\u00e1 ni morir\u00e1 m\u00e1s. Estar\u00e1 con los disc\u00edpulos durante cuarenta d\u00edas; pero en un estado ya sublimado, glorioso. Por esto, como si se gozara Jes\u00fas en aquellas pocas horas de vida mortal que le restan, deja que su Coraz\u00f3n se desborde en tiern\u00edsimas palabras y afectos a sus queridos. \u00a1Con qu\u00e9 vehemencia latir\u00eda el divino Coraz\u00f3n durante las \u00faltimas horas de su vida mortal! Obra de amor como era la de la redenci\u00f3n del mundo, la entra\u00f1a que es el s\u00edmbolo y el refugio del amor, el coraz\u00f3n, se agitar\u00eda, avara del poco tiempo que le quedaba, para mejor consumar la obra que Dios le hab\u00eda confiado.<\/p>\n<p> D) v. 34. \u2014 Que os am\u00e9is los unos a los otros. \u2014 No como pudieran amarse unos hombres a otros, dice San Agust\u00edn, porque todo animal ama a su semejante; sino como deben amarse aquellos que son dioses e hijos del Alt\u00edsimo: de manera que se consideren hermanos en su Hijo \u00fanico, que es quien ha de llevarlos a su \u00faltimo fin. La raz\u00f3n del amor mutuo debe ser la caridad de Dios: esta caridad que ha derivado de Dios y que es como el aglutinante que debe reducirnos a todos a la unidad con \u00e9l. Todo amor que se tenga a los hermanos fuera de este amor, ni es amor cristiano, ni tendr\u00e1 eficacia para unirnos a todos en Dios.<\/p>\n<p> E) v. 35. \u2014 En esto conocer\u00e1n todos que sois mis disc\u00edpulos&#8230; \u2014 Por esta se\u00f1al conoc\u00edan en la primera generaci\u00f3n cristiana a los disc\u00edpulos de Cristo: \u00abLa multitud de los creyentes eran un coraz\u00f3n y un alma\u00bb (Hch. 4, 32); ello era lo que admiraba a los gentiles, seg\u00fan Tertuliano: \u00ab \u00a1Mirad c\u00f3mo se aman, y c\u00f3mo est\u00e1n dispuestos a morir unos por otros!\u00bb La historia de la Iglesia atestigua que cuanto mayor ha sido la caridad fraterna, m\u00e1s profundo ha sido el sentido cristiano, m\u00e1s f\u00e9rvida la piedad, m\u00e1s garantizada la paz cristiana de los pueblos. Porque la caridad fraterna, dice el Cris\u00f3stomo, es la floraci\u00f3n de la santidad, el indicio de la virtud verdadera. <\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Manuel_de_Tuya\"> Manuel de Tuya<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Biblia_Comentada_Comienzo_de_la_despedida\"> Biblia Comentada: Comienzo de la despedida<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\">BAC, Madrid, 1964<span class=\"rh\">\u00abAhora.. \u00bb (Jn 13,31)<br \/>pp. 1220-1221<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Con estas palabras, s\u00f3lo interrumpidas por la situaci\u00f3n en que Jn pone la predicci\u00f3n de Pedro, comienza el gran discurso de despedida. Como Jn no relata la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, no se puede saber el momento hist\u00f3rico a que corresponden estas palabras. La salida de Judas significa la \u00abglorificaci\u00f3n\u00bb de Cristo y del Padre.<\/p>\n<p> Glorificaci\u00f3n del Hijo, porque va a dar comienzo en seguida su prisi\u00f3n y muerte, lo que es paso para su resurrecci\u00f3n triunfal. As\u00ed dec\u00eda a los de Ema\u00fas: \u00ab \u00bfNo era necesario que el Mes\u00edas padeciese tales cosas y as\u00ed entrase en su gloria?\u00bb (Lc 24,26). Frente a \u00abglorificaciones\u00bb parciales que tuvo en vida con sus milagros (Jn 2,11; 1,14, etc.), con esta obra entra en su glorificaci\u00f3n definitiva (Fil 2,8- 11). El ponerse la glorificaci\u00f3n como un hecho pasado en aoristo (edox\u00e1sthe) es que, al estilo de usarse un presente por un futuro inminente, se considera tan inminente esta glorificaci\u00f3n\u2014\u00bben seguida\u00bb (v.33e)\u2014, que se da ya por hecha. Si no es debido a la redacci\u00f3n de Jn, que lo ve a la hora de los sucesos ya pasados.<\/p>\n<p> Esta \u00abglorificaci\u00f3n\u00bb del Hijo aqu\u00ed va a ser \u00aben seguida\u00bb, por lo que es el gran milagro de su resurrecci\u00f3n. Va a ser obra que el Padre hace \u00aben \u00e9l\u00bb, \u00bfC\u00f3mo? Caben dos interpretaciones: <\/p>\n<p> 1) la gloria de su resurrecci\u00f3n descorrer\u00e1 el velo de lo que \u00e9l es, oculto en la humanidad; con lo que aparecer\u00e1 \u00abglorificado\u00bb ante todos. As\u00ed San Cirilo de Alejandr\u00eda \u00aben s\u00ed\u00bb mismo se referir\u00eda al Padre. Ser\u00eda, pues, la glorificaci\u00f3n al Hijo por su exaltaci\u00f3n a la diestra del Padre, la que se acusar\u00eda en los milagros. Es lo que \u00e9l pide en la \u00aboraci\u00f3n sacerdotal\u00bb (Jn 17,5.24). <\/p>\n<p> 2) Pero, si el Padre glorifica al Hijo, el Padre, a su vez, es glorificado en el Hijo. Pues El ense\u00f1\u00f3 a los hombres el \u00abmensaje\u00bb del Padre (Jn 17,4-6), y le dio la suprema gloria con el homenaje de su muerte; que era tambi\u00e9n el m\u00e9rito para que todos los hombres conociesen y amasen al Padre. <\/p>\n<p> Y con ello les anuncia, alg\u00fan tanto veladamente, tan del gusto oriental, su muerte. Les vuelca el cari\u00f1o con la forma con que se dirige a ellos: \u00abHijitos\u00bb (tekn\u00eda). En arameo no existe este diminutivo en una sola palabra. Pero Cristo debi\u00f3 de poner tal afecto en ella, que se lo vierte por esta forma griega diminutiva.<\/p>\n<p> El va a la muerte. Por eso estar\u00e1 un \u00abpoco\u00bb a\u00fan con ellos. Pero ellos no pueden \u00abir\u00bb ahora, Las apariciones de Cristo resucitado a los ap\u00f3stoles fueron transitorias y excepcionales. Si la forma literaria en que \u00e9l se refiere a lo mismo que dijo a los jud\u00edos es literariamente igual, conceptualmente es distinta. Ya que aqu\u00e9llos lo buscaban para matarle, por lo que morir\u00e1n en sus pecados (Jn 8,21), mientras que a los ap\u00f3stoles va a \u00abprepararles\u00bb un lugar en la casa de su Padre (Jn 14,2). <\/p>\n<p> Y Cristo les deja no un consejo, sino un \u00abmandamiento\u00bb y \u00abnuevo\u00bb: el amor al pr\u00f3jimo. Acaso surge aqu\u00ed evocado por las ambiciones de los ap\u00f3stoles por los primeros puestos en el reino, lo que hizo que, con la \u00abpar\u00e1bola en acci\u00f3n\u00bb del lavatorio de los pies, les ense\u00f1ase la caridad. <\/p>\n<p> Y este mandato de Cristo es \u00abnuevo\u00bb, porque no es el amor al simple y exclusivo pr\u00f3jimo jud\u00edo, como era el amor en Israel, sino que es amor universal y basado en Dios: amor a los hombres \u00abcomo yo (Cristo) os he amado\u00bb. Y ser\u00e1 al mismo tiempo una se\u00f1al para que todos conozcan que \u00absois mis disc\u00edpulos\u00bb. \u00a1Los disc\u00edpulos del Hijo de Dios! Pues, siendo tan arraigado el ego\u00edsmo humano, la caridad al pr\u00f3jimo hace ver que viene del cielo: que es don de Cristo. Y as\u00ed la caridad cobra, en este intento de Cristo, un valor apolog\u00e9tico. Tal suced\u00eda entre los primeros cristianos jerosolimitanos, que \u00abten\u00edan un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb (Act 4,32). Tertuliano refiere que los paganos, maravillados ante esta caridad, dec\u00edan: <\/p>\n<p> \u00ab\u00a1Ved c\u00f3mo se aman entre s\u00ed y c\u00f3mo est\u00e1n dispuestos a morir unos por otros!\u00bb Y Minucio F\u00e9lix dice en su \u00abOctavius\u00bb, reflejando este ambiente que la caridad causaba en los gentiles: \u00abSe aman aun antes de conocerse\u00bb.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Crisostomo\"> Juan Cris\u00f3stomo<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=1\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Cris\u00f3stomo\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan_Excelencia_de_la_Caridad\"> Sobre el Evangelio de san Juan: Excelencia de la Caridad<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEn esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos\u00bb (Jn 13,35)<br \/>Hom. 28 <\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Y este es mi mandamiento, que os am\u00e9is los unos a los otros como Yo os am\u00e9. \u00bfVes la claridad de Dios entrelazada con la nuestra y como unificada y encadenada con ella? Por esta raz\u00f3n unas veces le llama dos mandamientos y otras veces uno: porque no es posible que quien tenga el uno, no tenga tambi\u00e9n el otro. En una ocasi\u00f3n dice: De aqu\u00ed depende toda la ley y los Profetas (Mt. 22, 40); y en otra: Lo que quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hac\u00e9dselo a ellos vosotros. Porque esta es la ley y los Profetas (Mt. 7, 12). Y adem\u00e1s: Plenitud de la ley es la caridad (Rom. 13, 10); que es lo que tambi\u00e9n aqu\u00ed dice. Porque si el permanecer depende de la caridad, y la caridad de la observancia de los mandamientos, y el mandamiento es que nos amemos los unos a los otros, el permanecer en Dios depende de la caridad mutua.<\/p>\n<p> Y no s\u00f3lo encarga el amor, sino que ense\u00f1a tambi\u00e9n el modo: como Yo os am\u00e9. De nuevo hace ver que aquella su retirada (a la muerte) no proced\u00eda de odio, sino de amor: de suerte que por ella me debierais admirar m\u00e1s: pues por vosotros dejo mi vida (v. 13). Mas en ninguna parte les habla en estos t\u00e9rminos, sino que arriba lo hace describiendo al buen pastor, y aqu\u00ed exhort\u00e1ndolos y mostr\u00e1ndoles la grandeza del amor, y declar\u00e1ndoles qui\u00e9n era. \u00bfY por qu\u00e9 siempre ensalza la caridad? Porque ella es el distintivo de los disc\u00edpulos, ella la que da consistencia y enlace a la virtud. Por eso afirma esto mismo de ella San Pablo, a fuer de genuino disc\u00edpulo de Cristo, y que la conoc\u00eda por experiencia.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan_El_mandamiento_nuevo\"> Sobre el Evangelio de san Juan: El mandamiento nuevo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abOs doy un mandamiento nuevo\u00bb (Jn 13,34)<br \/>Tratado 65, 1-3: CCL 36, 490-492<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=8\">CCL<\/a><\/span><\/p>\n<p>El Se\u00f1or Jes\u00fas pone de manifiesto que lo que da a sus disc\u00edpulos es un nuevo mandamiento, que se amen unos a otros: <em>Os doy <\/em>\u2014dice\u2014 <em>un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is unos a otros.<\/em><\/p>\n<p> \u00bfPero acaso este mandamiento no se encontraba ya en la ley antigua, en la que estaba escrito: <em>Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo? <\/em>\u00bfPor qu\u00e9 lo llama entonces nuevo el Se\u00f1or, si est\u00e1 tan claro que era antiguo? \u00bfNo ser\u00e1 que es nuevo porque nos viste del hombre nuevo despu\u00e9s de despojarnos del antiguo? Porque no es cualquier amor el que renueva al que oye, o mejor al que obedece, sino aquel a cuyo prop\u00f3sito a\u00f1adi\u00f3 el Se\u00f1or, para distinguirlo del amor puramente carnal: <em>como yo os he amado.<\/em><\/p>\n<p> Este es el amor que nos renueva, y nos hace ser hombres nuevos, herederos del nuevo Testamento, int\u00e9rpretes de un c\u00e1ntico nuevo. Este amor, hermanos queridos, renov\u00f3 ya a los antiguos justos, a los patriarcas y a los profetas, y luego a los bienaventurados ap\u00f3stoles; ahora renueva a los gentiles, y hace de todo el g\u00e9nero humano, extendido por el universo entero, un \u00fanico pueblo nuevo, el cuerpo de la nueva esposa del Hijo de Dios, de la que se dice en el Cantar de los cantares: <em>\u00bfQui\u00e9n es esa que sube del desierto vestida de blanco? <\/em>S\u00ed, vestida de blanco, porque ha sido renovada; \u00bfy qu\u00e9 es lo que la ha renovado sino el mandamiento nuevo?<\/p>\n<p> Porque, en la Iglesia, los miembros se preocupan unos de otros; y si padece uno de ellos, se compadecen todos los dem\u00e1s, y si uno de ellos se ve glorificado, todos los otros se congratulan. La Iglesia, en verdad, escucha y guarda estas palabras: <em>Os doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is unos a otros. <\/em>No como se aman quienes viven en la corrupci\u00f3n de la carne, ni como se aman los hombres simplemente porque son hombres; sino como se quieren todos los que se tienen por dioses e hijos del Alt\u00edsimo, y llegan a ser hermanos de su \u00fanico Hijo, am\u00e1ndose unos a otros con aquel mismo amor con que \u00e9l los am\u00f3, para conducirlos a todos a aquel fin que les satisfaga, donde su anhelo de bienes encuentre su saciedad. Porque no quedar\u00e1 ning\u00fan anhelo por saciar cuando Dios lo sea todo en todos.<\/p>\n<p> Este amor nos lo otorga el mismo que dijo: <em>Como yo os he amado, amaos tambi\u00e9n entre vosotros. <\/em>Pues para esto nos am\u00f3 precisamente, para que nos amemos los unos a los otros; y con su amor hizo posible que nos lig\u00e1ramos estrechamente, y como miembros unidos por tan dulce v\u00ednculo, formemos el cuerpo de tan espl\u00e9ndida cabeza. <\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco_de_Sales\"> Francisco de Sales<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=32\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco de Sales\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Conversaciones_Espirituales_Amor_y_servicio\"> Conversaciones Espirituales: Amor y servicio<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abOs doy un mandamiento nuevo, que os am\u00e9is los unos a los otros como Yo os he amado\u00bb (Jn 13, 34)<br \/>Sobre la cordialidad. VI, 64<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Para demostrar que amamos al pr\u00f3jimo, tenemos que procurarle todo el bien que podamos, tanto para el alma como para el cuerpo, rezando por \u00e9l y sirvi\u00e9ndole cordialmente cuando la ocasi\u00f3n se presente: porque amistad que s\u00f3lo consiste en bellas palabras no es gran cosa, y eso no es amarse como nuestro Se\u00f1or nos ha amado, ya que no se content\u00f3 con asegurarnos que nos amaba sino que fue m\u00e1s lejos, haciendo todo lo que hizo para demostrarnos su amor. <\/p>\n<p> San Pablo, hablando de sus hijos tan queridos, dec\u00eda: estoy dispuesto a dar mi vida por vosotros y a emplearme sin reserva para demostraros que os amo tiernamente. <\/p>\n<p> \u00c9l quer\u00eda decir: s\u00ed, estoy dispuesto a que hagan de m\u00ed cuanto quieran por y para vosotros. As\u00ed nos ense\u00f1a que emplearse, es decir, dar la vida por el pr\u00f3jimo no es sino avenirse al gusto de los dem\u00e1s por ellos y para ellos; y esto lo aprendi\u00f3 de nuestro dulce Salvador sobre la cruz. <\/p>\n<p> Este es el soberano grado de amor al pr\u00f3jimo al que los religiosos, las religiosas y nosotros, los consagrados al servicio de Dios [y todos los bautizados], estamos llamados. <\/p>\n<p> Porque no basta ayudar al pr\u00f3jimo con lo que nos sobra; dice san Bernardo que tampoco basta el que nuestra persona tenga que sufrir por el pr\u00f3jimo, sino que hay que ir m\u00e1s all\u00e1, dej\u00e1ndole que nos mande y practicar la santa obediencia, y esto tanto como \u00e9l quiera, sin resistirnos nunca. <\/p>\n<p> Porque lo que hacemos por nuestra propia voluntad y elecci\u00f3n, eso nos produce mucha satisfacci\u00f3n para nuestro amor propio; pero emplearse en lo que otros quieren y nosotros no, es el soberano grado de la abnegaci\u00f3n. <\/p>\n<p> Vale m\u00e1s sin comparaci\u00f3n lo que se nos manda hacer que lo que hacemos por elecci\u00f3n nuestra. <\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Joseph_Ratzinger_Benedicto_XVI\"> Joseph Ratzinger (Benedicto XVI)<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Jesus_de_Nazaret_En_que_consiste_el_mandamiento_nuevo\"> Jes\u00fas de Nazaret: \u00bfEn qu\u00e9 consiste el mandamiento nuevo?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEn esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos: si os am\u00e1is unos a otros\u00bb (Jn 13,35)<br \/>Cap\u00edtulo III, 3<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Retornemos al cap\u00edtulo 13 del Evangelio de Juan. \u00abVosotros est\u00e1is limpios\u00bb, dice Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos. El don de la pureza es un acto de Dios. El hombre por s\u00ed mismo no puede hacerse digno de Dios, por m\u00e1s que se someta a cualquier proceso de purificaci\u00f3n. \u00abVosotros est\u00e1is limpios\u00bb. En esta palabra maravillosamente simple de Jes\u00fas se expresa de manera pr\u00e1cticamente sint\u00e9tica lo sublime del misterio de Cristo. El Dios que desciende hacia nosotros nos hace puros. La pureza es un don.<\/p>\n<p> Pero surge entonces una objeci\u00f3n. Pocos vers\u00edculos despu\u00e9s dice Jes\u00fas: \u00abPues si yo, el Maestro y el Se\u00f1or, os he lavado los pies, tambi\u00e9n vosotros deb\u00e9is lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros tambi\u00e9n lo hag\u00e1is\u00bb (Jn 13,14s).Con esto, \u00bfno hemos llegado quiz\u00e1s, de hecho, a una concepci\u00f3n meramente moral del cristianismo?<\/p>\n<p> En realidad, Rudolf Schnackenburg, por ejemplo, habla de dos interpretaciones que contrastan entre s\u00ed del lavatorio de los pies en el mismo cap\u00edtulo 13: una primera, \u00abteol\u00f3gicamente m\u00e1s profunda&#8230; entiende el lavatorio de los pies como un acontecimiento simb\u00f3lico que indica la muerte de Jes\u00fas; la segunda es de car\u00e1cter puramente paradigm\u00e1tico y se queda en el servicio de humildad de Jes\u00fas que representa el lavatorio de los pies\u00bb (Johannesevangelium, III, p. 7).<\/p>\n<p> Schnackenburg sostiene que esta \u00faltima interpretaci\u00f3n ser\u00eda una \u00abcreaci\u00f3n de la redacci\u00f3n\u00bb, sobre todo teniendo en cuenta que, seg\u00fan \u00e9l, \u00abla segunda interpretaci\u00f3n parece ignorar la primera\u00bb (p. 12; cf. p. 28). Pero eso es una manera de pensar demasiado limitada, demasiado ce\u00f1ida al esquema de nuestra l\u00f3gica occidental. Para Juan, la entrega de Jes\u00fas y su acci\u00f3n continuada en sus disc\u00edpulos van juntas.<\/p>\n<p> Los Padres han resumido la diferencia de los dos aspectos, as\u00ed como sus relaciones rec\u00edprocas, en las categor\u00edas de <em>sacramentum<\/em> y <em>exemplum<\/em>: con <em>sacramentum<\/em> no entienden aqu\u00ed un determinado sacramento aislado, sino todo el misterio de Cristo en su conjunto \u2014de su vida y de su muerte\u2014, en el que \u00c9l se acerca a nosotros los hombres y entra en nosotros mediante su Esp\u00edritu y nos transforma. Pero, precisamente porque este <em>sacramentum<\/em> \u00abpurifica\u00bb verdaderamente al hombre, lo renueva desde dentro, se convierte tambi\u00e9n en la din\u00e1mica de una nueva existencia. La exigencia de hacer lo que Jes\u00fas hizo no es un ap\u00e9ndice moral al misterio y, menos a\u00fan, algo en contraste con \u00e9l. Es una consecuencia de la din\u00e1mica intr\u00ednseca del don con el cual el Se\u00f1or nos convierte en hombres nuevos y nos acoge en lo suyo.<\/p>\n<p> Esta din\u00e1mica esencial del don, por la cual \u00c9l mismo obra en nosotros ahora y nuestro obrar se hace una sola cosa con el suyo, aparece de modo particularmente claro en estas palabras de Jes\u00fas: \u00abEl que cree en m\u00ed, tambi\u00e9n \u00e9l har\u00e1 las obras que yo hago, y aun mayores. Porque yo me voy al Padre\u00bb (Jn 14,12). Con ellas se expresa precisamente lo que se quiere decir en el lavatorio de los pies con las palabras \u00abos he dado ejemplo\u00bb. El obrar de Jes\u00fas se convierte en el nuestro, porque \u00c9l mismo es quien act\u00faa en nosotros.<\/p>\n<p> A partir de esto se entiende tambi\u00e9n el discurso sobre el \u00abmandamiento nuevo\u00bb con el que, tras las palabras sobre la traici\u00f3n de Judas, Jes\u00fas vuelve a retomar la invitaci\u00f3n a lavar los pies unos a otros, elev\u00e1ndolo a rango de principio (cf. 13,14s). \u00bfEn qu\u00e9 consiste la novedad del mandamiento nuevo?<\/p>\n<p> Puesto que, a fin de cuentas, aqu\u00ed entra en juego la novedad del Nuevo Testamento y, por tanto, la cuesti\u00f3n sobre \u00abla esencia del cristianismo\u00bb, es muy importante escuchar con especial atenci\u00f3n.<\/p>\n<p> Se ha dicho que la novedad, m\u00e1s all\u00e1 del mandamiento ya existente del amor al pr\u00f3jimo, se manifiesta en la expresi\u00f3n \u00abamar como yo os he amado\u00bb, es decir, en amar hasta estar dispuestos a sacrificar la propia vida por el otro. Si consistiera en esto la esencia y la totalidad del \u00abmandamiento nuevo\u00bb entonces habr\u00eda que definir el cristianismo como una especie de esfuerzo moral extremo. As\u00ed interpretan muchos tambi\u00e9n el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. Respecto al antiguo camino de los Diez Mandamientos, que indicar\u00eda algo as\u00ed como la senda normal para el hombre com\u00fan, el cristianismo habr\u00eda inaugurado con el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a el camino m\u00e1s elevado de una exigencia radical, en la cual se habr\u00eda manifestado en la humanidad un grado superior de humanismo.<\/p>\n<p> Pero, en realidad, \u00bfqui\u00e9n puede decir de s\u00ed mismo que se ha elevado por encima de la \u00abmediocridad\u00bb del camino de los Diez Mandamientos, que los ha dejado atr\u00e1s como algo que se da por descontado, por decirlo as\u00ed, y que ahora camina por v\u00edas m\u00e1s elevadas en la \u00abnueva Ley\u00bb? No, la verdadera novedad del mandamiento nuevo no puede consistir en la elevaci\u00f3n de la exigencia moral. Lo esencial tambi\u00e9n en estas palabras no es precisamente la llamada a una exigencia suprema, sino al nuevo fundamento del ser que se nos ha dado. La novedad solamente puede venir del don de la comuni\u00f3n con Cristo, del vivir en \u00c9l.<\/p>\n<p> De hecho, Agust\u00edn hab\u00eda comenzado su exposici\u00f3n del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a \u2014su primer ciclo de homil\u00edas tras su ordenaci\u00f3n sacerdotal\u2014 con la idea del <em>ethos<\/em> superior, de las normas m\u00e1s elevadas y m\u00e1s puras. Pero, en el transcurso de sus homil\u00edas, el centro de gravedad se va desplazando cada vez m\u00e1s. Tiene que admitir repetidamente que la antigua exigencia significaba ya una verdadera perfecci\u00f3n. Y, en lugar de una pretendida exigencia superior, aparece cada vez m\u00e1s claramente la disposici\u00f3n del coraz\u00f3n (cf. De serm. Dom. in monte, I, 19, 59); el \u00abcoraz\u00f3n puro\u00bb (cf. Mt 5,8) se convierte progresivamente en el centro de la interpretaci\u00f3n. M\u00e1s de la mitad de todo el ciclo de homil\u00edas se desarrolla con la idea de fondo del coraz\u00f3n purificado. As\u00ed, sorprendentemente, puede verse la conexi\u00f3n con el lavatorio de los pies: s\u00f3lo si nos dejamos lavar una y otra vez, si nos dejamos \u00abpurificar\u00bb por el Se\u00f1or mismo, podemos aprender a hacer, junto con \u00c9l, lo que \u00c9l ha hecho.<\/p>\n<p> La inserci\u00f3n de nuestro yo en el suyo \u2014\u00abvivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en m\u00ed\u00bb (Ga2, 20)\u2014 es lo que verdaderamente cuenta. Por eso la segunda palabra clave que aparece frecuentemente en la interpretaci\u00f3n que hace Agust\u00edn del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a es \u00abmisericordia\u00bb. Debemos dejarnos sumergir en la misericordia del Se\u00f1or; entonces tambi\u00e9n nuestro \u00abcoraz\u00f3n\u00bb encontrar\u00e1 el camino recto. El \u00abmandamiento nuevo\u00bb no es simplemente una exigencia nueva y superior. Est\u00e1 unido a la novedad de Jesucristo, al sumergirse progresivamente en \u00c9l.<\/p>\n<p> Siguiendo en esta l\u00ednea, Tom\u00e1s de Aquino pudo decir: \u00abLa nueva ley es la misma gracia del Esp\u00edritu Santo\u00bb (S. Theol., I-II, q. 106, a. 1), no una norma nueva, sino la nueva interioridad dada por el mismo Esp\u00edritu de Dios. Agust\u00edn pudo resumir al final esta experiencia espiritual de la verdadera novedad en el cristianismo en la famosa f\u00f3rmula: \u00ab<em>Da quod iubes et iube quod vis<\/em>\u00bb, \u00ab<em>dame lo que mandas y manda lo que quieras<\/em>\u00bb (Conf., X, 29, 40).<\/p>\n<p> El don \u2014el <em>sacramentum<\/em>\u2014 se convierte en <em>exemplum<\/em>, ejemplo que, sin embargo, sigue siendo don. Ser cristiano es ante todo un don, pero que luego se desarrolla en la din\u00e1mica del vivir y poner en pr\u00e1ctica este don.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Teresa_de_Calcuta\"> Teresa de Calcuta<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=20\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Teresa de Calcuta\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Un_Camino_Simple_El_amor_no_esta_lejos\"> Un Camino Simple: El amor no est\u00e1 lejos<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmaos los unos a los otros, como yo os he amado\u00bb (Jn 15,12)<br \/><\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Yo digo siempre que el amor comienza en la propia casa. Primero est\u00e1 vuestra familia, luego vuestra ciudad. Es f\u00e1cil pretender amar a la gente que est\u00e1 muy lejos, pero mucho menos f\u00e1cil, amar a los que conviven con nosotros muy estrechamente. Desconf\u00edo de los grandes proyectos impersonales, porque lo que cuenta realmente es cada persona. Para llegar a amar a alguien de verdad, uno se tiene que acercar de veras. Todo el mundo tiene necesidad de amor. Cada uno de nosotros necesita saber que significa algo para los dem\u00e1s y que tiene un valor inestimable a los ojos de Dios.<\/p>\n<p> Cristo dijo: \u00abAmaos los unos a los otros, como yo os he amado.\u00bb (Jn 15,12) Tambi\u00e9n ha dicho: \u00ab&#8230;cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, conmigo lo hicisteis.\u00bb (Mt 25,40) Amamos a Cristo en cada pobre, y cada ser humano en el mundo es pobre en alg\u00fan aspecto. Dijo: \u00abTuve hambre, y me disteis de comer&#8230; estaba desnudo y me vestisteis.\u00bb (Mt 25,35) Siempre recuerdo a mis hermanas y a nuestros hermanos que nuestra jornada est\u00e1 hecha de veinticuatro horas con Jes\u00fas.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-05_tiempo-pascua_dia-01-domingo\">Tiempo de Pascua: Domingo V (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>31 Cuando sali\u00f3, dijo Jes\u00fas: \u00abAhora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en \u00e9l. 32 Si Dios es glorificado en \u00e9l, tambi\u00e9n Dios lo glorificar\u00e1 en s\u00ed mismo: pronto lo glorificar\u00e1. 33 Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscar\u00e9is, pero lo que dije a los jud\u00edos os lo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-13-31-33-34-35-el-mandamiento-nuevo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 13, 31-33.34-35: El Mandamiento nuevo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41613","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41613","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41613"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41613\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41613"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41613"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41613"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}