{"id":41622,"date":"2016-10-07T23:39:26","date_gmt":"2016-10-08T04:39:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-15-9-11-la-vid-y-los-sarmientos-alegria-de-permanecer\/"},"modified":"2016-10-07T23:39:26","modified_gmt":"2016-10-08T04:39:26","slug":"jn-15-9-11-la-vid-y-los-sarmientos-alegria-de-permanecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-15-9-11-la-vid-y-los-sarmientos-alegria-de-permanecer\/","title":{"rendered":"Jn 15, 9-11: La Vid y los sarmientos: Alegr\u00eda de permanecer"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">9<\/span> Como el Padre me ha amado, as\u00ed os he amado yo; permaneced en mi amor. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Si guard\u00e1is mis mandamientos, permanecer\u00e9is en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Os he hablado de esto para que mi alegr\u00eda est\u00e9 en vosotros, y vuestra alegr\u00eda llegue a plenitud. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco\"> Francisco<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=76\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Evangelii_Gaudium_Tienes_siempre_cara_de_Cuaresma\"> Evangelii Gaudium: \u00bfTienes siempre cara de Cuaresma?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abOs he dicho estas cosas para que mi alegr\u00eda est\u00e9 en vosotros, y vuestra alegr\u00eda sea plena\u00bb (Jn 15,11)<br \/>nn. 2.5-8<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>El gran riesgo del mundo actual, con su m\u00faltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del coraz\u00f3n c\u00f3modo y avaro, de la b\u00fasqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los dem\u00e1s, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegr\u00eda de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes tambi\u00e9n corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en \u00e9l y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. \u00c9sa no es la opci\u00f3n de una vida digna y plena, \u00e9se no es el deseo de Dios para nosotros, \u00e9sa no es la vida en el Esp\u00edritu que brota del coraz\u00f3n de Cristo resucitado.<\/p>\n<p>El Evangelio, donde deslumbra gloriosa la Cruz de Cristo, invita insistentemente a la alegr\u00eda. Bastan algunos ejemplos: \u00abAl\u00e9grate\u00bb es el saludo del \u00e1ngel a Mar\u00eda (<em>Lc<\/em> 1,28). La visita de Mar\u00eda a Isabel hace que Juan salte de alegr\u00eda en el seno de su madre (cf. <em>Lc<\/em>1,41). En su canto Mar\u00eda proclama: \u00abMi esp\u00edritu se estremece de alegr\u00eda en Dios, mi salvador\u00bb (<em>Lc<\/em> 1,47). Cuando Jes\u00fas comienza su ministerio, Juan exclama: \u00ab\u00c9sta es mi alegr\u00eda, que ha llegado a su plenitud\u00bb (<em>Jn<\/em> 3,29). Jes\u00fas mismo \u00abse llen\u00f3 de alegr\u00eda en el Esp\u00edritu Santo\u00bb (<em>Lc<\/em> 10,21). Su mensaje es fuente de gozo: \u00abOs he dicho estas cosas para que mi alegr\u00eda est\u00e9 en vosotros, y vuestra alegr\u00eda sea plena\u00bb (<em>Jn<\/em> 15,11). Nuestra alegr\u00eda cristiana bebe de la fuente de su coraz\u00f3n rebosante. \u00c9l promete a los disc\u00edpulos: \u00abEstar\u00e9is tristes, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda\u00bb (<em>Jn <\/em>16,20). E insiste: \u00abVolver\u00e9 a veros y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n, y nadie os podr\u00e1 quitar vuestra alegr\u00eda\u00bb (<em>Jn<\/em> 16,22). Despu\u00e9s ellos, al verlo resucitado, \u00abse alegraron\u00bb (<em>Jn<\/em> 20,20). El libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles cuenta que en la primera comunidad \u00abtomaban el alimento con alegr\u00eda\u00bb (2,46). Por donde los disc\u00edpulos pasaban, hab\u00eda \u00abuna gran alegr\u00eda\u00bb (8,8), y ellos, en medio de la persecuci\u00f3n, \u00abse llenaban de gozo\u00bb (13,52). Un eunuco, apenas bautizado, \u00absigui\u00f3 gozoso su camino\u00bb (8,39), y el carcelero \u00abse alegr\u00f3 con toda su familia por haber cre\u00eddo en Dios\u00bb (16,34). \u00bfPor qu\u00e9 no entrar tambi\u00e9n nosotros en ese r\u00edo de alegr\u00eda?<\/p>\n<p>Hay cristianos cuya opci\u00f3n parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegr\u00eda no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, m\u00e1s all\u00e1 de todo. Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegr\u00eda de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias: \u00abMe encuentro lejos de la paz, he olvidado la dicha [\u2026] Pero algo traigo a la memoria, algo que me hace esperar. Que el amor del Se\u00f1or no se ha acabado, no se ha agotado su ternura. Ma\u00f1ana tras ma\u00f1ana se renuevan. \u00a1Grande es su fidelidad! [\u2026] Bueno es esperar en silencio la salvaci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb (<em>Lm<\/em> 3,17.21-23.26).<\/p>\n<p>La tentaci\u00f3n aparece frecuentemente bajo forma de excusas y reclamos, como si debieran darse innumerables condiciones para que sea posible la alegr\u00eda. Esto suele suceder porque \u00abla sociedad tecnol\u00f3gica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy dif\u00edcil engendrar la alegr\u00eda\u00bb. Puedo decir que los gozos m\u00e1s bellos y espont\u00e1neos que he visto en mis a\u00f1os de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qu\u00e9 aferrarse. Tambi\u00e9n recuerdo la genuina alegr\u00eda de aquellos que, aun en medio de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un coraz\u00f3n creyente, desprendido y sencillo. De maneras variadas, esas alegr\u00edas beben en la fuente del amor siempre m\u00e1s grande de Dios que se nos manifest\u00f3 en Jesucristo. No me cansar\u00e9 de repetir aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro del Evangelio: \u00abNo se comienza a ser cristiano por una decisi\u00f3n \u00e9tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva\u00bb.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco_de_Asis\"> Francisco de As\u00eds<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=25\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco de As\u00eds\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Vida_Llamada_anonimo_de_Perusa_Gozo_espiritual_arma_contra_el_demonio\"> Vida Llamada \u00aban\u00f3nimo de Perusa\u00bb: Gozo espiritual, arma contra el demonio<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPermaneced en mi amor\u00bb (Jn 14,9)<br \/>n. 97<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p> Desde el d\u00eda de su conversi\u00f3n hasta el d\u00eda de su muerte, el bienaventurado Francisco ha tratado siempre duramente a su cuerpo. Pero <strong>su principal y suprema preocupaci\u00f3n ha sido poseer y conservar siempre, tanto en el interior como en el exterior, su gozo espiritual.<\/strong> Afirmaba que si el servidor de Dios se esforzaba en poseer y conservar el gozo espiritual interior y exterior que <strong>procede de la pureza de coraz\u00f3n,<\/strong> los demonios no podr\u00edan hacerle ning\u00fan mal, forzados a reconocer: \u00abPuesto que este servidor de Dios conserva su gozo tanto en la tribulaci\u00f3n como en la prosperidad, <strong>no podemos encontrar ning\u00fan resquicio por donde da\u00f1ar su alma.<\/strong>\u00ab<\/p>\n<p>  Un d\u00eda, ri\u00f1\u00f3 a uno de sus compa\u00f1eros que parec\u00eda estar triste y con el rostro apenado: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 manifiestas as\u00ed la tristeza y el dolor que sientes de tus pecados? Es un asunto entre Dios y t\u00fa. P\u00eddele que te d\u00e9, por su bondad, el gozo de la salvaci\u00f3n (Sal 50,14). Delante de m\u00ed y delante de los dem\u00e1s, procura presentarte siempre gozoso, porque no es bueno que un servidor de Dios aparezca delante de los hermanos o de los otros hombres con un rostro triste y enfurru\u00f1ado.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Veritatis_Splendor_Gratuidad_del_amor_y_de_amar\"> Veritatis Splendor: Gratuidad del amor y de amar<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abComo el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado a vosotros\u00bb (Jn 15,9)<br \/>nn. 22-24<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Imitar y revivir el amor de Cristo no es posible para el hombre con sus solas fuerzas. Se hace <em>capaz de este amor s\u00f3lo gracias a un don recibido.<\/em> Lo mismo que el Se\u00f1or Jes\u00fas recibe el amor de su Padre, as\u00ed, a su vez, lo comunica gratuitamente a los disc\u00edpulos: \u00abComo el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado a vosotros; permaneced en mi amor\u00bb (<em>Jn <\/em>15, 9). <em>El don de Cristo es su Esp\u00edritu, <\/em>cuyo primer \u00abfruto\u00bb (cf. <em>Ga <\/em>5, 22) es la caridad: \u00abEl amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado\u00bb (<em>Rm <\/em>5, 5). San Agust\u00edn se pregunta: \u00ab\u00bfEs el amor el que nos hace observar los mandamientos, o bien es la observancia de los mandamientos la que hace nacer el amor?\u00bb. Y responde: \u00abPero \u00bfqui\u00e9n puede dudar de que el amor precede a la observancia? En efecto, quien no ama est\u00e1 sin motivaciones para guardar los mandamientos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLa ley del Esp\u00edritu que da la vida en Cristo Jes\u00fas te liber\u00f3 de la ley del pecado y de la muerte\u00bb (<em>Rm <\/em>8, 2). Con estas palabras el ap\u00f3stol Pablo nos introduce a considerar en la perspectiva de la historia de la salvaci\u00f3n que se cumple en Cristo <em>la relaci\u00f3n entre la ley<\/em>(antigua) <em>y la gracia <\/em>(ley nueva). \u00c9l reconoce la funci\u00f3n pedag\u00f3gica de la ley, la cual, al permitirle al hombre pecador valorar su propia impotencia y quitarle la presunci\u00f3n de la autosuficiencia, lo abre a la invocaci\u00f3n y a la acogida de la \u00abvida en el Esp\u00edritu\u00bb. S\u00f3lo en esta vida nueva es posible practicar los mandamientos de Dios. En efecto, es por la fe en Cristo como somos justificados (cf.<em> Rm <\/em>3, 28): la <em>justicia <\/em>que la ley exige, pero que ella no puede dar, la encuentra todo creyente manifestada y concedida por el Se\u00f1or Jes\u00fas. De este modo san Agust\u00edn sintetiza admirablemente la dial\u00e9ctica paulina entre ley y gracia: \u00abPor esto, la ley ha sido dada para que se implorase la gracia; la gracia ha sido dada para que se observase la ley\u00bb.<\/p>\n<p> El amor y la vida seg\u00fan el Evangelio no pueden proponerse ante todo bajo la categor\u00eda de precepto, porque lo que exigen supera las fuerzas del hombre. S\u00f3lo son posibles como fruto de un don de Dios, que sana, cura y transforma el coraz\u00f3n del hombre por medio de su gracia: \u00abPorque la ley fue dada por medio de Mois\u00e9s; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo\u00bb (<em>Jn <\/em>1, 17). Por esto, la promesa de la vida eterna est\u00e1 vinculada al don de la gracia, y el don del Esp\u00edritu que hemos recibido es ya \u00abprenda de nuestra herencia\u00bb (<em>Ef <\/em>1, 14).<\/p>\n<p>De esta manera, se manifiesta el rostro verdadero y original del mandamiento del amor y de la perfecci\u00f3n a la que est\u00e1 ordenado; se trata de una <em>posibilidad abierta al hombre exclusivamente por la gracia, <\/em>por el don de Dios, por su amor. Por otra parte, precisamente la conciencia de haber recibido el don, de poseer en Jesucristo el amor de Dios, genera y sostiene<em> la respuesta responsable <\/em>de un amor pleno hacia Dios y entre los hermanos, como recuerda con insistencia el ap\u00f3stol san Juan en su primera carta: \u00abQueridos, am\u00e9monos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor&#8230; Queridos, si Dios nos am\u00f3 de esta manera, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos unos a otros&#8230; Nosotros amemos, porque \u00e9l nos am\u00f3 primero\u00bb (<em>1 Jn <\/em>4, 7-8. 11. 19).<\/p>\n<p> Esta relaci\u00f3n inseparable entre la gracia del Se\u00f1or y la libertad del hombre, entre el don y la tarea, ha sido expresada en t\u00e9rminos sencillos y profundos por san Agust\u00edn, que oraba de esta manera: <em>\u00abDa quod iubes et iube quod vis<\/em>\u00bb (Da lo que mandas y manda lo que quieras).<\/p>\n<p> <em>El don no disminuye, sino que refuerza la exigencia moral del amor: <\/em>\u00ab\u00c9ste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mand\u00f3\u00bb (<em>1 Jn <\/em>3, 23). Se puede <em>permanecer <\/em>en el amor s\u00f3lo bajo la condici\u00f3n de que se observen los mandamientos, como afirma Jes\u00fas: \u00abSi guard\u00e1is mis mandamientos, permanecer\u00e9is en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor\u00bb (<em>Jn <\/em>15, 10).<\/p>\n<p> Resumiendo lo que constituye el n\u00facleo del mensaje moral de Jes\u00fas y de la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, y volviendo a ofrecer en admirable s\u00edntesis la gran tradici\u00f3n de los Padres de Oriente y de Occidente -en particular san Agust\u00edn-, santo Tom\u00e1s afirma que <em>la Ley nueva <\/em>es <em>la gracia del Esp\u00edritu Santo dada mediante la fe en Cristo <\/em>. Los preceptos externos, de los que tambi\u00e9n habla el evangelio, preparan para esta gracia o difunden sus efectos en la vida. En efecto, la Ley nueva no se contenta con decir lo que se debe hacer, sino que otorga tambi\u00e9n la fuerza para \u00abobrar la verdad\u00bb (cf. <em>Jn <\/em>3, 21). Al mismo tiempo, san Juan Cris\u00f3stomo observa que la Ley nueva fue promulgada precisamente cuando el Esp\u00edritu Santo baj\u00f3 del cielo el d\u00eda de Pentecost\u00e9s y que los Ap\u00f3stoles \u00abno bajaron del monte llevando, como Mois\u00e9s, tablas de piedra en sus manos, sino que volv\u00edan llevando al Esp\u00edritu Santo en sus corazones&#8230;, convertidos, mediante su gracia, en una ley viva, en un libro animado\u00bb.<\/p>\n<h3><span id=\"De_la_Iglesia_Catolica_Que_es_la_Caridad\"> De la Iglesia Cat\u00f3lica: \u00bfQu\u00e9 es la Caridad?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEste es el mandamiento m\u00edo\u00bb (Jn 15,12)<br \/>nn. 1822-1829<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><span class=\"st1\">La caridad<\/p>\n<p> La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por \u00c9l mismo y a nuestro pr\u00f3jimo como a nosotros mismos por amor de Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas hace de la caridad el <em>mandamiento nuevo<\/em> (cf <em>Jn<\/em> 13, 34). Amando a los suyos \u00abhasta el fin\u00bb (<em>Jn<\/em> 13, 1), manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Am\u00e1ndose unos a otros, los disc\u00edpulos imitan el amor de Jes\u00fas que reciben tambi\u00e9n en ellos. Por eso Jes\u00fas dice: \u00abComo el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado a vosotros; permaneced en mi amor\u00bb (<em>Jn<\/em>15, 9). Y tambi\u00e9n: \u00abEste es el mandamiento m\u00edo: que os am\u00e9is unos a otros como yo os he amado\u00bb (<em>Jn<\/em> 15, 12).<\/p>\n<p>Fruto del Esp\u00edritu y plenitud de la ley, la caridad guarda los <em>mandamientos<\/em> de Dios y de Cristo: \u00abPermaneced en mi amor. Si guard\u00e1is mis mandamientos, permanecer\u00e9is en mi amor\u00bb (<em>Jn<\/em> 15, 9-10; cf <em>Mt<\/em> 22, 40; <em>Rm<\/em> 13, 8-10).<\/p>\n<p>Cristo muri\u00f3 por amor a nosotros cuando \u00e9ramos todav\u00eda \u00abenemigos\u00bb (<em>Rm<\/em> 5, 10). El Se\u00f1or nos pide que amemos como \u00c9l hasta a nuestros <em>enemigos<\/em> (cf <em>Mt<\/em> 5, 44), que nos hagamos pr\u00f3jimos del m\u00e1s lejano (cf <em>Lc<\/em> 10, 27-37), que amemos a los ni\u00f1os (cf <em>Mc<\/em> 9, 37) y a los pobres como a \u00c9l mismo (cf <em>Mt<\/em> 25, 40.45).<\/p>\n<blockquote><p>El ap\u00f3stol san Pablo ofrece una descripci\u00f3n incomparable de la caridad: \u00abLa caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engr\u00ede; es decorosa; no busca su inter\u00e9s; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta\u00bb (<em>1 Co<\/em> 13, 4-7).<\/p><\/blockquote>\n<p>Si no tengo caridad -dice tambi\u00e9n el ap\u00f3stol- \u00abnada soy&#8230;\u00bb. Y todo lo que es privilegio, servicio, virtud misma&#8230; si no tengo caridad, \u00abnada me aprovecha\u00bb (<em>1 Co<\/em> 13, 1-4). La caridad es superior a todas las virtudes. Es la primera de las virtudes teologales: \u00abAhora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero <em>la mayor de todas ellas es la caridad<\/em>\u00bb (1 Co 13,13).<\/p>\n<p>El ejercicio de todas las virtudes est\u00e1 animado e inspirado por la caridad. Esta es \u00abel v\u00ednculo de la perfecci\u00f3n\u00bb (<em>Col<\/em> 3, 14); es la <em>forma de las virtudes<\/em>; las articula y las ordena entre s\u00ed; es fuente y t\u00e9rmino de su pr\u00e1ctica cristiana. La caridad asegura y purifica nuestra facultad humana de amar. La eleva a la perfecci\u00f3n sobrenatural del amor divino.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica de la vida moral animada por la caridad da al cristiano la libertad espiritual de los hijos de Dios. Este no se halla ante Dios como un esclavo, en el temor servil, ni como el mercenario en busca de un jornal, sino como un hijo que responde al amor del \u00abque nos am\u00f3 primero\u00bb (<em>1 Jn<\/em> 4,19):<\/p>\n<blockquote><p>\u00abO nos apartamos del mal por temor del castigo y estamos en la disposici\u00f3n del esclavo, o buscamos el incentivo de la recompensa y nos parecemos a mercenarios, o finalmente obedecemos por el bien mismo del amor del que manda [&#8230;] y entonces estamos en la disposici\u00f3n de hijos\u00bb (San Basilio Magno,<em>Regulae fusius tractatae<\/em> prol. 3).<\/p><\/blockquote>\n<p>La caridad tiene por <em>frutos<\/em> el gozo, la paz y la misericordia. Exige la pr\u00e1ctica del bien y la correcci\u00f3n fraterna; es benevolencia; suscita la reciprocidad; es siempre desinteresada y generosa; es amistad y comuni\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abLa culminaci\u00f3n de todas nuestras obras es el amor. Ese es el fin; para conseguirlo, corremos; hacia \u00e9l corremos; una vez llegados, en \u00e9l reposamos\u00bb (San Agust\u00edn, <em>In epistulam Ioannis tractatus,<\/em> 10, 4).<\/p><\/blockquote>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_15-01-1992_Cristo_es_la_medida_del_amor\"> Audiencia General (15-01-1992): Cristo es la medida del amor<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abComo yo os he amado\u00bb (Jn 15,12)<br \/>nn. 2-3<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Para la realizaci\u00f3n de esta comuni\u00f3n de los hombres en Cristo, querida desde la eternidad por Dios, reviste una importancia esencial el mandamiento que Jes\u00fas mismo define \u00abel mandamiento m\u00edo\u00bb (<em>Jn <\/em>15, 12). Lo llama \u00abun mandamiento nuevo\u00bb: \u00abOs doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is los unos a los otros. Que, como yo os he amado, as\u00ed os am\u00e9is tambi\u00e9n vosotros los unos a los otros\u00bb (<em>Jn <\/em>13, 34). \u00abEste es el mandamiento m\u00edo: que os am\u00e9is los unos a los otros como yo os he amado\u00bb (<em>Jn<\/em> 15, 12).<\/p>\n<p> El mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas, y al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo, tiene sus ra\u00edces en el Antiguo Testamento. Pero Jes\u00fas lo sintetiza, lo formula con palabras lapidarias y le da un significado nuevo, como signo de que sus disc\u00edpulos le pertenecen. \u00abEn esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos: si os ten\u00e9is amor los unos a los otros\u00bb (<em>Jn <\/em>13, 35). Cristo mismo es el modelo vivo y constituye la medida de ese amor, del que habla en su mandamiento: \u00abComo yo os he amado\u00bb, dice. M\u00e1s a\u00fan, se presenta la fuente de ese amor, como \u00abla vid\u00bb, que fructifica con ese amor en sus disc\u00edpulos, que son sus \u00absarmientos\u00bb: \u00abYo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l, \u00e9se da mucho fruto; porque separados de m\u00ed no pod\u00e9is hacer nada\u00bb (<em>Jn<\/em> 15, 5). De all\u00ed la observaci\u00f3n: \u00abPermaneced en mi amor\u00bb (<em>Jn<\/em> 15, 9). La comunidad de los disc\u00edpulos, enraizada en ese amor con que Cristo mismo los ha amado, es la Iglesia, Cuerpo de Cristo, \u00fanica vid, de la que somos sarmientos. Es la Iglesia-comuni\u00f3n, la Iglesia-comunidad de amor, la Iglesia-misterio de amor.<\/p>\n<p>Los miembros de esta comunidad aman a Cristo y, en \u00e9l, se aman rec\u00edprocamente. Pero se trata de un amor que, derivando de aquel con que Jes\u00fas mismo los ha amado, se remonta a la fuente del amor de Cristo hombre-Dios, a saber, la comuni\u00f3n trinitaria. De esa comuni\u00f3n recibe toda su naturaleza, su caracter\u00edstica sobrenatural, y a ella tiende como a su propia realizaci\u00f3n definitiva. Este misterio de comuni\u00f3n trinitaria, cristol\u00f3gica y eclesial, aflora en el texto de san Juan que reproduce la oraci\u00f3n sacerdotal del Redentor en la \u00faltima Cena. Esa tarde, Jes\u00fas dijo al Padre: \u00abNo ruego s\u00f3lo por \u00e9stos, sino tambi\u00e9n por aquellos que, por medio de su palabra, creer\u00e1n en m\u00ed, <em>para que todos sean uno. Como t\u00fa, Padre, en m\u00ed y yo en ti<\/em>, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado\u00bb (<em>Jn<\/em> 17, 20-21). \u00abYo en ellos y t\u00fa en m\u00ed, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que t\u00fa me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a m\u00ed\u00bb (<em>Jn <\/em>17, 23).<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_06-10-1999_El_amor_transforma_e_ilumina\"> Audiencia General (06-10-1999): El amor transforma e ilumina<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPermaneced en mi amor\u00bb (Jn 15,9-10)<br \/>nn. 3-4<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>El Nuevo Testamento nos presenta esta din\u00e1mica del amor centrada en Jes\u00fas, Hijo amado por el Padre (cf. <i>Jn<\/i> 3, 35; 5, 20; 10, 17), el cual se manifiesta mediante \u00e9l. Los hombres participan en este amor conociendo al Hijo, o sea, acogiendo su doctrina y su obra redentora.<\/p>\n<p> S\u00f3lo es posible acceder al amor del Padre imitando al Hijo en el cumplimiento de los mandamientos del Padre: \u00abComo el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guard\u00e1is mis mandamientos, permanecer\u00e9is en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor\u00bb (<i>Jn<\/i> 15, 9-10). As\u00ed se llega a participar tambi\u00e9n del conocimiento que el Hijo tiene del Padre. \u00abNo os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su se\u00f1or; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he o\u00eddo a mi Padre os lo he dado a conocer\u00bb (<i>Jn<\/i> 15, 15). <\/p>\n<p>El amor nos hace entrar plenamente en la vida filial de Jes\u00fas, convirti\u00e9ndonos en hijos en el Hijo: \u00abMirad qu\u00e9 amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos. El mundo no nos conoce porque no le conoci\u00f3 a \u00e9l\u00bb (<em>1 Jn<\/em> 3, 1). <strong>El amor transforma la vida e ilumina tambi\u00e9n nuestro conocimiento de Dios,<\/strong> hasta alcanzar el conocimiento perfecto del que habla san Pablo: \u00abAhora conozco de un modo parcial, pero entonces conocer\u00e9 como soy conocido\u00bb (<em>1 Co<\/em> 13, 12).<\/p>\n<p> Es preciso subrayar la <strong>relaci\u00f3n que existe entre conocimiento y amor.<\/strong> La conversi\u00f3n \u00edntima que el cristianismo propone es una aut\u00e9ntica experiencia de Dios, en el sentido indicado por Jes\u00fas, durante la \u00faltima cena, en la oraci\u00f3n sacerdotal: \u00abEsta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el \u00fanico Dios verdadero, y al que t\u00fa has enviado, Jesucristo\u00bb (<em>Jn<\/em> 17, 3). Ciertamente, el conocimiento de Dios tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n de orden intelectual (cf. <em>Rm<\/em> 1, 19-20). Pero la experiencia viva del Padre y del Hijo se realiza en el amor, es decir, en \u00faltimo t\u00e9rmino, en el <strong>Esp\u00edritu Santo,<\/strong> puesto que \u00abel amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado\u00bb (<em>Rm<\/em> 5, 5).<\/p>\n<p> Gracias al Par\u00e1clito hacemos la experiencia del amor paterno de Dios. Y el efecto m\u00e1s consolador de su presencia en nosotros es precisamente la certeza de que este amor perenne e ilimitado, con el que Dios nos ha amado primero, no nos abandonar\u00e1 nunca: \u00ab\u00bfQui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Cristo? (&#8230;) Estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los \u00e1ngeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podr\u00e1 separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas Se\u00f1or nuestro\u00bb (<em>Rm<\/em> 8, 35. 38-39). El coraz\u00f3n nuevo, que ama y conoce, late en sinton\u00eda con Dios, que ama con un amor perenne.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Teresa_de_Calcuta\"> Teresa de Calcuta<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=20\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Teresa de Calcuta\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"La_Palabra_para_ser_hablada_Predica_sin_predicar\"> La Palabra para ser hablada: Predica sin predicar<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abQue vuestra alegr\u00eda llegue a su plenitud\u00bb (Jn 15,11)<br \/>Cap\u00edtulo 12<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><strong>La alegr\u00eda es una necesidad y una fuerza para nosotros,<\/strong> tambi\u00e9n ps\u00edquicamente. Una hermana que cultiva el esp\u00edritu de alegr\u00eda siente menos la fatiga y est\u00e1 cada d\u00eda dispuesta a hacer el bien.<strong> Una hermana rebosante de alegr\u00eda predica sin predicar.<\/strong> Una hermana alegre es como el rayo de sol del amor de Dios, la esperanza de la alegr\u00eda eterna, la llama de un amor ardiente.<\/p>\n<p> La alegr\u00eda es una de las mejores garant\u00edas contra la tentaci\u00f3n. El diablo es portador de temor y barro, toda ocasi\u00f3n para lanz\u00e1rnoslo es buena para \u00e9l. Un coraz\u00f3n alegre sabe c\u00f3mo se ha de proteger.<\/p>\n<h3><span id=\"No_hay_alegria_mas_grande_Amoris_Laetitia\"> No hay alegr\u00eda m\u00e1s grande: Amoris Laetitia<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPara que vuestra alegr\u00eda sea completa.\u00bb (Jn 15,11)<br \/>p. 33<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abDios ama al que da con alegr\u00eda\u00bb, dice San Pablo (2 Cor 9,7) El mejor medio para manifestar nuestro agradecimiento a Dios y a los dem\u00e1s, es aceptarlo todo con alegr\u00eda. Un coraz\u00f3n alegre es el resultado l\u00f3gico de un coraz\u00f3n ardiente en amor. Los pobres se sent\u00edan atra\u00eddos por Jes\u00fas porque en \u00e9l habitaba algo mayor que \u00e9l, irradiaba esta fuerza a trav\u00e9s de sus ojos, sus manos, por todo su cuerpo. Todo su ser manifestaba la entrega de s\u00ed mismo a Dios y a los humanos.<\/p>\n<p> \u00a1Que nada nos pueda preocupar de tal modo que nos llene de tristeza y de des\u00e1nimo, que nos quite el gozo de la resurrecci\u00f3n! La alegr\u00eda no es una simple cuesti\u00f3n de temperamento cuando se trata de servir a Dios y a las almas; exige siempre un esfuerzo. Esto es una raz\u00f3n m\u00e1s para intentar adquirirla y hacerla crecer en nuestros corazones. Incluso, si tenemos poco para compartir, siempre nos quedar\u00e1 la alegr\u00eda que nace de un coraz\u00f3n enamorado de Dios.Por todas partes del mundo, la gente est\u00e1 sedienta y hambrienta del amor de Dios. Nosotros respondemos a esta necesidad cuando <strong>sembramos la alegr\u00eda.<\/strong> Es una de las mejores fortalezas <strong>contra la tentaci\u00f3n.<\/strong> Jes\u00fas puede tomar plena posesi\u00f3n de un alma que se abandona en \u00e9l con alegr\u00eda.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-05_tiempo-pascua_dia-05-jueves\">Tiempo de Pascua: Jueves V <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>9 Como el Padre me ha amado, as\u00ed os he amado yo; permaneced en mi amor. 10 Si guard\u00e1is mis mandamientos, permanecer\u00e9is en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11 Os he hablado de esto para que mi alegr\u00eda est\u00e9 en vosotros, y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-15-9-11-la-vid-y-los-sarmientos-alegria-de-permanecer\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 15, 9-11: La Vid y los sarmientos: Alegr\u00eda de permanecer\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41622","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41622","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41622"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41622\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41622"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41622"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41622"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}