{"id":41630,"date":"2016-10-07T23:39:43","date_gmt":"2016-10-08T04:39:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-16-20-23a-despedida-vuestra-tristeza-se-convertira-en-alegria\/"},"modified":"2016-10-07T23:39:43","modified_gmt":"2016-10-08T04:39:43","slug":"jn-16-20-23a-despedida-vuestra-tristeza-se-convertira-en-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-16-20-23a-despedida-vuestra-tristeza-se-convertira-en-alegria\/","title":{"rendered":"Jn 16, 20-23a \u2013 Despedida: Vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">20<\/span> En verdad, en verdad os digo: vosotros llorar\u00e9is y os lamentar\u00e9is, mientras el mundo estar\u00e1 alegre; vosotros estar\u00e9is tristes, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda. <span class=\"versiculo\">21<\/span> La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al ni\u00f1o, ni se acuerda del apuro, por la alegr\u00eda de que al mundo le ha nacido un hombre. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Tambi\u00e9n vosotros ahora sent\u00eds tristeza; pero volver\u00e9 a veros, y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n, y nadie os quitar\u00e1 vuestra alegr\u00eda. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Ese d\u00eda no me preguntar\u00e9is nada. En verdad, en verdad os digo: si ped\u00eds algo al Padre en mi nombre, os lo dar\u00e1. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Bernardo\"> Bernardo<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=36\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Bernardo\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Cantar_de_los_Cantares_Hoy_entraras_en_el_gozo\"> Sobre el Cantar de los Cantares: Hoy&#8230; entrar\u00e1s en el gozo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEstar\u00e9is tristes, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda\u00bb (Jn 16,20.22)<br \/>Hom. 37<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abAl ir iban llorando, llevando la semilla\u00bb \u00bfVan a llorar siempre? Ciertamente no: \u00abAl volver vuelven cantando, trayendo sus gavillas\u00bb (Sal 125,8). Y tendr\u00e1n raz\u00f3n de alegrarse porque traer\u00e1n gavillas de gloria. Pero, me dir\u00e9is, eso no llegar\u00e1 hasta el \u00faltimo d\u00eda, cuando la resurrecci\u00f3n, y la espera es muy larga. No perd\u00e1is el \u00e1nimo, no ced\u00e1is a estos infantilismos. <\/p>\n<p>Esperando, recibir\u00e9is \u00ablas primicias del Esp\u00edritu\u00bb (2Co 1,22), suficientes para sembrar desde hoy en el gozo. Sembrad en justicia, dice el Se\u00f1or, y cosechar\u00e9is la esperanza de la vida. Ya no os env\u00eda al \u00faltimo d\u00eda, en el que todo os ser\u00e1 dado realmente y ya no s\u00f3lo en esperanza. Os habla del presente. Ciertamente, nuestro gozo ser\u00e1 grande, nuestra alegr\u00eda infinita, cuando empezar\u00e1 la verdadera vida. Pero la esperanza de un gozo tan grande no se puede dar sin gozo ya desde ahora.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco_de_Sales\"> Francisco de Sales<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=32\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco de Sales\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Del_Amor_de_Dios_Dos_tristezas_muy_diferentes\"> Del Amor de Dios: Dos tristezas muy diferentes<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abTambi\u00e9n vosotros ahora sent\u00eds tristeza; pero volver\u00e9 a veros y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n y nadie os quitar\u00e1 vuestra alegr\u00eda\u00bb (Jn 16,20)<br \/>XI, 15<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>La tristeza, \u00bfc\u00f3mo puede ser \u00fatil a la santa caridad, cuando, entre los frutos del Esp\u00edritu Santo, la alegr\u00eda ocupa su lugar junto a \u00e9sta? Sin embargo, dice as\u00ed el gran Ap\u00f3stol: La tristeza que es seg\u00fan Dios, produce una penitencia constante para la salud, cuando la tristeza del siglo causa la muerte. Hay, pues, una tristeza seg\u00fan Dios, la ejercitada por los pecadores, en la penitencia, o por los buenos en la compasi\u00f3n por las miserias temporales del pr\u00f3jimo, o por los perfectos, en el sentimiento, en la lamentaci\u00f3n y en la pena por las calamidades espirituales de las almas; porque David, San Pedro y la Magdalena lloraron sus pecados; Agar llor\u00f3 al ver que su hijo mor\u00eda de sed; Jerem\u00edas, sobre las ruinas de Jerusal\u00e9n; nuestro Se\u00f1or, por los jud\u00edos, y su gran Ap\u00f3stol dijo, gimiendo, estas palabras: Muchos andan por ah\u00ed, como os dec\u00eda repetidas veces, v aun ahora os lo digo con l\u00e1grimas, que se portan como enemigos de la cruz de Cristo.<\/p>\n<p> La tristeza de la verdadera penitencia, no tanto se ha de llamar tristeza, como displicencia o sentimiento y aborrecimiento del mal; tristeza que jam\u00e1s es molesta y enojosa; tristeza que no entorpece el esp\u00edritu, sino que lo hace activo, pronto y diligente; tristeza que no abate el coraz\u00f3n, sino que lo levanta por la oraci\u00f3n y la esperanza y excita en \u00e9l los afectos de fervor y devoci\u00f3n; tristeza que, en lo m\u00e1s recio de las amarguras, produce siempre la dulzura de un incomparable consuelo, seg\u00fan la regla que da San Agust\u00edn: Entrist\u00e9zcase siempre el penitente, pero al\u00e9grese siempre en su tristeza.<\/p>\n<p> La tristeza \u2014dice Casiano\u2014 producida por la s\u00f3lida penitencia y el agradable arrepentimiento, de la cual jam\u00e1s nadie se doli\u00f3, es obediente, afable, humilde, apacible, suave, paciente, como nacida y derivada de la caridad. De suerte que, extendi\u00e9ndose a todo dolor del cuerpo y a toda contribuci\u00f3n del esp\u00edritu, es, en cierta manera, alegre, animosa y est\u00e1 fortalecida por la esperanza de su propio provecho, conserva toda la dulzura de la amabilidad y de la longanimidad y posee, en s\u00ed misma, los frutos del Esp\u00edritu Santo. Vemos tambi\u00e9n muchas veces, cierta penitencia excesivamente sol\u00edcita, turbada, impaciente, llorosa, amarga, quejumbrosa, inquieta, demasiado \u00e1spera y melanc\u00f3lica, la cual es infructuosa y sin fruto de verdadera enmienda, porque no se funda en verdaderos motivos de virtud, sino en el amor propio y en el natural de cada uno.<\/p>\n<p> La tristeza del siglo causa la muerte dice el Ap\u00f3stol.<\/p>\n<p> Luego, Te\u00f3timo, es menester que la evitemos y la rechacemos en la medida de nuestras fuerzas. Si es natural, debemos desecharla contrarrestando sus movimientos, desvi\u00e1ndola, mediante ejercicios apropiados al efecto, y empleando los remedios y el r\u00e9gimen de vida que los m\u00e9dicos estimen a prop\u00f3sito. Si nace de las tentaciones, hay que abrir el coraz\u00f3n al padre espiritual, el cual prescribir\u00e1 los medios adecuados para vencerla, seg\u00fan dijimos en la cuarta parte de la Introducci\u00f3n a la vida devota.<\/p>\n<p> Si es accidental, recurriremos a lo que hemos indicado en el libro octavo, para ver cu\u00e1n dulces son para los hijos de Dios las tribulaciones, y c\u00f3mo la magnitud de nuestra esperanza en la vida eterna ha de hacer que nos parezcan insignificantes todos los acontecimientos pasajeros de la vida temporal.<\/p>\n<p> Por lo dem\u00e1s, contra cualquiera melancol\u00eda que pueda dejarse sentir en nosotros, hemos de emplear la autoridad de la voluntad superior, para hacer cuanto podamos en obsequio del divino amor. A la verdad, hay actos que de tal manera dependen de la disposici\u00f3n y complexi\u00f3n corporal, que no est\u00e1 en nuestra mano hacerlos, a nuestro arbitrio.<\/p>\n<p> Porque un melanc\u00f3lico no puede mostrar en sus ojos, en sus palabras y en su rostro, la misma gracia y suavidad que tendr\u00eda si estuviese libre de su malhumor; pero puede, aunque sea sin gracia, decir palabras graciosas, amables y corteses, y, a pesar de la inclinaci\u00f3n que entonces siente, hacer, por pura raz\u00f3n, lo que es conveniente en palabras y en obras de caridad, de dulzura y de condescendencia. Tiene excusa el que no siempre est\u00e1 alegre, pues nadie es due\u00f1o de la alegr\u00eda para tenerla cuando quiera; pero nadie tiene excusa de no ser siempre bondadoso, flexible y condescendiente, porque esto depende siempre de nuestra voluntad, y s\u00f3lo es menester resolverse a vencer el humor y la inclinaci\u00f3n contraria.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_Estad_siempre_alegres_en_el_Senor\"> Serm\u00f3n: Estad siempre alegres en el Se\u00f1or<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abNadie os quitar\u00e1 vuestra alegr\u00eda\u00bb (Jn 16,22)<br \/>171,1-3. 5: PL 38, 933-935 (Liturgia de las Horas del 26 de Mayo)<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=1\">PL<\/a><\/span><\/p>\n<p>El Ap\u00f3stol nos manda alegrarnos, pero en el Se\u00f1or, no en el mundo. Pues, como afirma la Escritura: <em>El que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios<\/em>. Pues del mismo modo que un hombre no puede servir a dos se\u00f1ores, tampoco puede alegrarse en el mundo y en el Se\u00f1or. <\/p>\n<p>Que el gozo en el Se\u00f1or sea el triunfador, mientras se extingue el gozo en el mundo. El gozo en el Se\u00f1or siempre debe ir creciendo, mientras que el gozo en el mundo ha de ir disminuyendo hasta que se acabe. No afirmamos esto como si no debi\u00e9ramos alegrarnos mientras estamos en este mundo, sino en el sentido de que debemos alegrarnos en el Se\u00f1or tambi\u00e9n cuando estamos en este mundo. <\/p>\n<p>Pero alguno puede decir: \u00abEstoy en el mundo, por tanto, si me alegro, me alegro all\u00ed donde estoy.\u00bb \u00bfPero es que por estar en el mundo no est\u00e1s en el Se\u00f1or? Escucha al ap\u00f3stol Pablo cuando habla a los atenienses, seg\u00fan refieren los Hechos de los ap\u00f3stoles, y afirma de Dios, Se\u00f1or y creador nuestro: <em>En \u00e9l vivimos, nos movemos y existimos<\/em>. El que est\u00e1 en todas partes, \u00bfen d\u00f3nde no est\u00e1? \u00bfAcaso no nos exhortaba precisamente a esto? <em>El Se\u00f1or est\u00e1 cerca; nada os preocupe<\/em>. <\/p>\n<p>Gran cosa es \u00e9sta: el mismo que asciende sobre todos los cielos est\u00e1 cercano a quienes se encuentran en la tierra. \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste, lejano y pr\u00f3ximo, sino aquel que por su benignidad se ha hecho pr\u00f3ximo a nosotros? <\/p>\n<p>Aquel hombre que cay\u00f3 en manos de unos bandidos, que fue abandonado medio muerto, que fue desatendido por el sacerdote y el levita y que fue recogido, curado y atendido por un samaritano que iba de paso, representa a todo el g\u00e9nero humano. As\u00ed, pues, como el Justo e Inmortal estuviese lejos de nosotros, los pecadores y mortales, baj\u00f3 hasta nosotros para hacerse cercano quien estaba lejos. <\/p>\n<p>No nos trata como merecen nuestros pecados, pues somos hijos. \u00bfC\u00f3mo lo probamos? El Hijo unig\u00e9nito muri\u00f3 por nosotros para no ser el \u00fanico hijo. No quiso ser \u00fanico quien, \u00fanico, muri\u00f3 por todos. El Hijo \u00fanico de Dios ha hecho muchos hijos de Dios. Compr\u00f3 a sus hermanos con su sangre, quiso ser reprobado para acoger a los r\u00e9probos, vendido para redimirnos, deshonrado para honrarnos, muerto para vivificarnos. <\/p>\n<p>Por tanto, hermanos, <em>estad alegres en el Se\u00f1or<\/em>, no en el mundo: es decir, alegraos en la verdad, no en la iniquidad; alegraos con la esperanza de la eternidad, no con las flores de la vanidad. Alegraos de tal forma que, sea cual sea la situaci\u00f3n en la que os encontr\u00e9is, teng\u00e1is presente que <em>el Se\u00f1or est\u00e1 cerca<\/em>; nada os preocupe.<\/p>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan_Rogar_e_interrogar\"> Sobre el Evangelio de san Juan: Rogar e interrogar<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAquel d\u00eda no me rogar\u00e9is nada\u00bb (Jn 16,23)<br \/>nn. 3-6<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>La alegr\u00eda que nadie podr\u00e1 quitaros<\/p>\n<p> <strong>3.<\/strong> Despu\u00e9s a\u00f1ade y dice: <em>La mujer, cuando pare, tiene tristeza porque vino su hora; en cambio, cuando haya parido al ni\u00f1o ya no se acuerda del aprieto, por el gozo de que al mundo le ha nacido un hombre; por tanto, tambi\u00e9n vosotros ahora ten\u00e9is ciertamente tristeza; ahora bien, de nuevo os ver\u00e9 y gozar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n y vuestro gozo nadie os lo quita<\/em>(Jn 16,21-22). Esta semejanza no parece ser dif\u00edcil de entender, porque su comparaci\u00f3n es evidente, pues \u00e9l mismo expone por qu\u00e9 la ha dicho. En efecto, estar de parto se compara con la tristeza; el parto, en cambio, con el gozo, que suele ser mayor precisamente cuando nace no una ni\u00f1a, sino un ni\u00f1o. En cuanto a lo que asevera: <em>\u00abVuestro gozo nadie os lo quitar\u00e1\u00bb<\/em>\u00a0porque su gozo es Jes\u00fas en persona, est\u00e1 aludido lo que el Ap\u00f3stol asevera: <em>Cristo, tras resucitar de entre los muertos, ya no muere <\/em>y<em>\u00a0la muerte no lo dominar\u00e1 m\u00e1s<\/em>(Rm 6,9).<\/p>\n<p>\u00bfRogar o interrogar?<\/p>\n<p> <strong>4.<\/strong> En esa secci\u00f3n del evangelio que hoy examinamos, todo ha corrido hasta aqu\u00ed con interpretaci\u00f3n f\u00e1cil, digamos; atenci\u00f3n m\u00e1s viva es necesaria respecto a esto que sigue. En efecto, \u00bfqu\u00e9 significa lo que asevera: <em>Y aquel d\u00eda no me rogar\u00e9is nada?<\/em>(Jn 16,23). Este verbo que es \u00abrogar\u00bb significa no s\u00f3lo pedir, sino tambi\u00e9n interrogar, y el evangelio griego, del que esto se ha traducido, tiene tal verbo, el cual puede entenderse como una y otra cosa, de forma que ni a partir de aqu\u00e9l se deshace la ambig\u00fcedad; sin embargo, aunque se deshiciera, no por eso dejar\u00eda de quedar alguna cuesti\u00f3n. Efectivamente, leemos que al <em>Se\u00f1or Cristo<\/em>, despu\u00e9s que resucit\u00f3, se le interrog\u00f3 y se le rog\u00f3. De hecho, al ir a ascender \u00e9l al cielo, los disc\u00edpulos le interrogaron cu\u00e1ndo se presentar\u00eda y cu\u00e1ndo tendr\u00eda <em>Israel el reino<\/em>(Cf Hch 1,6); por otra parte, cuando ya estaba en el cielo, san Esteban le rog\u00f3 que recibiese su <em>esp\u00edritu<\/em>(Cf Hch 7,59). Y \u00bfqui\u00e9n osar\u00e1 pensar o decir que no ha de rogarse a Cristo sentado en el cielo, mas que se le hubo rogado mientras permanec\u00eda en la tierra; que no ha de rogarse al Cristo inmortal y que deb\u00eda rogarse al Cristo mortal. M\u00e1s bien, <em>car\u00edsimos<\/em>, rogu\u00e9mosle que, luciendo <em>en nuestros corazones<\/em>\u00a0para ver lo que dice, \u00e9l en persona deshaga el nudo de esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora, con oraci\u00f3n y l\u00e1grimas; despu\u00e9s, con alegr\u00eda y alabanzas<\/p>\n<p> <strong>5.<\/strong> En realidad supongo que lo que asevera: <em>\u00abAhora bien, de nuevo os ver\u00e9 y gozar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n y vuestro gozo nadie os lo quitar\u00e1\u00bb<\/em>, hay que relacionarlo no con ese tiempo en que resucit\u00f3 y les mostr\u00f3 <em>su carne<\/em>(Cf Lc 24,39) para que la percibieran y tocasen, sino m\u00e1s bien con ese respecto al que ya hab\u00eda dicho: <em>Quien me quiere, ser\u00e1 querido por mi Padre y yo le querr\u00e9 y a m\u00ed mismo me mostrar\u00e9 a \u00e9l<\/em>(Jn 14,21). En efecto, ya hab\u00eda resucitado, ya se les hab\u00eda mostrado <em>en carne<\/em>, ya estaba sentado a la diestra del Padre, cuando el mismo ap\u00f3stol Juan en persona, de quien es este evangelio, dec\u00eda en una carta suya: <em>Querid\u00edsimos<\/em>,<em> ahora somos hijos de Dios, mas a\u00fan no se manifest\u00f3<\/em><em>\u00a0qu\u00e9 seremos; sabemos que, cuando <\/em>se<em> haya <\/em>manifestado<em>, seremos similares a \u00e9l porque le veremos como es<\/em>(1Jn 3,2). Esa visi\u00f3n es no de esta vida, sino de la futura; es no temporal, sino eterna: <em>Ahora bien,<\/em> seg\u00fan dice la Vida\u00a0en persona, <em>la vida eterna es \u00e9sta,<\/em> afirma,<em> que te conozcan<\/em> <em>a ti, el \u00fanico<\/em><em>\u00a0verdadero Dios, y al que enviaste, Jesucristo<\/em>(Jn 17,3). De esta visi\u00f3n y conocimiento dice el Ap\u00f3stol: <em>Ahora vemos enigm\u00e1ticamente mediante espejo; entonces, en cambio, cara a cara; ahora conozco en parte; entonces, en cambio, conocer\u00e9 como soy tambi\u00e9n conocido<\/em>(1Co 13,12). Respecto a este fruto de su fatiga entera, dese\u00e1ndolo, la Iglesia <em>est\u00e1 de parto<\/em><em>\u00a0ahora<\/em>; <em>entonces<\/em> va a parirlo, percibi\u00e9ndolo;\u00a0<em>ahora est\u00e1 de parto<\/em>, gimiendo; <em>entonces<\/em> va a parirlo, alegr\u00e1ndose;\u00a0<em>ahora est\u00e1 de parto<\/em>, orando; <em>entonces<\/em> va a parirlo, loando. Y es macho, precisamente porque todas las funciones de la acci\u00f3n tienen como meta ese fruto de la contemplaci\u00f3n, pues es el \u00fanico libre porque se apetece en raz\u00f3n de s\u00ed y no tiene como meta otra cosa. A \u00e9ste sirve la acci\u00f3n; en efecto, cualquier cosa que se hace bien, lo tiene como meta, porque se hace en raz\u00f3n de \u00e9ste; en cambio, no en raz\u00f3n de otra cosa, sino en raz\u00f3n de \u00e9l mismo, uno se atiene a \u00e9l y lo tiene. Ah\u00ed, pues, est\u00e1 el fin que <em>nos basta<\/em>. Por tanto, ser\u00e1 eterno, pues no <em>nos basta<\/em> un fin, sino ese que no tiene fin alguno. Esto hab\u00eda sido inspirado a Felipe cuando dijo: <em>Mu\u00e9stranos al Padre y nos basta<\/em>(Jn 14,8). En esa mostraci\u00f3n se prometi\u00f3 tambi\u00e9n el Hijo, pues dice: <em>\u00bfNo crees que yo estoy en el Padre y el Padre est\u00e1 en m\u00ed?(Jn 14,10) <\/em>As\u00ed pues, respecto a esto que <em>nos basta<\/em> hemos o\u00eddo muy justificadamente: <em>Vuestro gozo nadie os lo quitar\u00e1<\/em>.<\/p>\n<p>Vivamos este tiempo con alegr\u00eda<\/p>\n<p> <strong>6.<\/strong> Estimo que tambi\u00e9n respecto a esto se entiende mejor lo que m\u00e1s arriba est\u00e1 dicho: <em>Un poco y ya no me ver\u00e9is y de nuevo un poco y me ver\u00e9is<\/em>. En efecto, <em>un poco<\/em> es este entero espacio en que pasa volando el siglo presente; por ende, id\u00e9ntico evangelista en persona dice en una carta suya: <em>Es la \u00faltima hora<\/em>(1Jn 2,18). Y en verdad, por eso ha a\u00f1adido: \u00ab<em>Porque voy al Padre<\/em>\u00bb, lo cual hay que referirlo a la sentencia anterior, donde asevera: <em>\u00abUn poco y ya no me ver\u00e9is\u00bb,<\/em> no a la posterior, donde asevera: <em>Y de nuevo un poco y me ver\u00e9is<\/em>. En efecto, yendo <em>al Padre,<\/em> iba a hacer que no le vieran. Y est\u00e1 dicho por esto: no precisamente porque iba a morir y, hasta que resucitase, iba a apartarse de las miradas de ellos, sino porque iba a ir <em>al Padre,<\/em> cosa que hizo despu\u00e9s que resucit\u00f3 y, <em>tras haber vivido con<\/em>\u00a0ellos <em>durante cuarenta d\u00edas<\/em>, <em>ha ascendido al cielo<\/em>(Cf Hch 1,3 9). Porque, pues, iba a ir <em>al Padre<\/em>, a esos que entonces le ve\u00edan corporalmente y despu\u00e9s no iban a verlo mortal cual le ve\u00edan cuando dec\u00eda esas cosas, les asevera: <em>Un poco y ya no me ver\u00e9is<\/em>. En cambio, a toda la Iglesia ha prometido lo que ha a\u00f1adido: <em>Y de nuevo un poco y me ver\u00e9is,<\/em> como a toda ha prometido: <em>He ah\u00ed que yo estoy con vosotros hasta la consumaci\u00f3n del mundo<\/em>(Mt 28,20).<\/p>\n<p> <em>No retrasa el Se\u00f1or la promesa<\/em>: <em>un poco y<\/em> le veremos cuando ya nada roguemos, nada interroguemos, porque nada que desear quedar\u00e1, nada que buscar se ocultar\u00e1. Este <em>poco<\/em> nos parece largo, porque a\u00fan est\u00e1 activo; cuando se haya acabado, entonces nos daremos cuenta de cu\u00e1n <em>poco<\/em> ha sido. Nuestro <em>gozo<\/em>, pues, no sea cual lo tiene el mundo acerca del que est\u00e1 dicho: <em>\u00abEl mundo, en cambio, gozar\u00e1\u00bb<\/em>, ni empero durante el parto de este deseo estemos tristes, sin gozo, sino, como asevera el Ap\u00f3stol, <em>alegres con la esperanza, pacientes en la tribulaci\u00f3n(Rm 12,12),<\/em> porque la parturienta misma, a la que se nos ha comparado, por la prole que muy pronto vendr\u00e1, se alegra m\u00e1s de lo que est\u00e1 triste por el dolor presente.<\/p>\n<p> Pero sea \u00e9se el final de este serm\u00f3n, pues las cosas que siguen contienen una cuesti\u00f3n enojos\u00edsima y, para que, <em>si el Se\u00f1or quisiere<\/em>, puedan explicarse m\u00e1s precisamente, no han de resumirse con brevedad.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Crisostomo\"> Juan Cris\u00f3stomo<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=1\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Cris\u00f3stomo\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Catequesis_Bautismales_Nueva_creacion_por_el_Bautismo\"> Catequesis Bautismales: Nueva creaci\u00f3n por el Bautismo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEn cuanto da a luz al ni\u00f1o, ni se acuerda del apuro, por la alegr\u00eda de que al mundo le ha nacido un hombre\u00bb (Jn 16,21)<br \/>Catequesis 8, 12-16<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Escuchaste hoy al bienaventurado Pablo, el padrino de boda [note]Nymphayog\u00f3s -t\u00e9rmino frecuente en san Juan Cris\u00f3stomo- era el que conduc\u00eda a la esposa en el cortejo nupcial; del correspondiente latino deriv\u00f3 en castellano antiguo \u00abparaninfo\u00bb[\/note] de la Iglesia, que, escribiendo, dec\u00eda: De modo que si alguno est\u00e1 en Cristo, nueva creaci\u00f3n es (2 Co 5, 17). Para que no pensemos que lo dicho se refiere a esta creaci\u00f3n sensible, se\u00f1al\u00f3 esta condici\u00f3n: Si alguno est\u00e1 en Cristo; con ello nos ense\u00f1a que, si alguno se pasa a la fe en Cristo, nos muestra una nueva creaci\u00f3n. Porque, dime, \u00bfqu\u00e9 provecho puede haber en ver un cielo nuevo y nuevas las dem\u00e1s partes de la creaci\u00f3n? \u00bfTanto como ganancia en ver a un hombre pasar del vicio a la virtud y del error a la verdad? Pues a esto, efectivamente, llamaba nueva creaci\u00f3n aquel bienaventurado, y por eso a\u00f1adi\u00f3 en seguida: Las cosas viejas pasaron; mira, \u00a1todas las cosas son hechas nuevas! (2 Co 5, 17); con ello nos daba a entender m\u00e1s o menos que, despu\u00e9s de despojarse como de un vestido viejo de la carga de los pecados por medio de la fe en Cristo, los reci\u00e9n liberados del error e iluminados por el sol de justicia se pon\u00edan este nuevo y resplandeciente vestido y t\u00fanica de reyes. Por esto dec\u00eda: Si alguno est\u00e1 en Cristo nueva creaci\u00f3n es; las cosas viejas pasaron; mira, \u00a1todas las cosas son hechas nuevas!<\/p>\n<p>Efectivamente, \u00bfc\u00f3mo no van a ser nuevas e inimaginables, cuando el que ayer y anteayer estaba entregado a la molicie y a la glotoner\u00eda de golpe abraza la continencia y la vida frugal? \u00bfComo no van a ser nuevas e inimaginables todas las cosas, cuando el que antes era un libertino y se consum\u00eda en los placeres de la vida presente, de pronto se hace superior a sus pasiones y, como si no estuviese revestido de un cuerpo, as\u00ed se pone a conquistar la templanza y la castidad?<\/p>\n<p>\u00bfVes c\u00f3mo lo ocurrido es realmente nueva creaci\u00f3n? En efecto, la gracia de Dios sobrevino, remodel\u00f3 y transform\u00f3 las almas, y las convirti\u00f3 en otras diferentes de las que eran, no cambiando su esencia, sino transformando su voluntad y no dejando que en adelante el tribunal de los ojos de la mente juzgue contrariamente a la realidad: como quien quita una lega\u00f1a de los ojos, les permiti\u00f3 ver con exactitud la fealdad y disformidad del vicio y la mucha belleza y resplandor de la virtud.<\/p>\n<p>\u00bfVes c\u00f3mo el Se\u00f1or cada d\u00eda obra una nueva creaci\u00f3n? Porque, dime, \u00bfqu\u00e9 otro hubiera persuadido a un hombre que con frecuencia consum\u00eda toda su vida en los placeres de la vida y que adoraba a las piedras y a la madera 18 por creerlas dioses, a que de repente se lanzase a tal altura de virtud que pudiera, de una parte, despreciar y mofarse de todo aquello y ver piedras en las piedras lo mismo que madera en la madera, y de otra, adorar al creador de todas las cosas y preferir la fe en \u00e9l a todos los bienes de la vida presente?<\/p>\n<p>\u00bfVes c\u00f3mo se llama nueva creaci\u00f3n a la fe en Cristo y al regreso a la virtud? Por tanto escuchemos todos, os lo suplico, los que fuimos iniciados antes y los que acaban de gustar la generosidad del Se\u00f1or, la exhortaci\u00f3n del Ap\u00f3stol, que dice: Las cosas viejas pasaron; mira, \u00a1todas las cosas son hechas nuevas!, y olvidados de todo lo anterior, transformemos nuestra propia vida, como ciudadanos de un nuevo r\u00e9gimen de vida, y con el pensamiento clavado en la dignidad del que mora en nosotros, hablemos y obremos consecuentemente en todo.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-06_tiempo-pascua_dia-06-viernes\">Tiempo de Pascua: Viernes VI <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>20 En verdad, en verdad os digo: vosotros llorar\u00e9is y os lamentar\u00e9is, mientras el mundo estar\u00e1 alegre; vosotros estar\u00e9is tristes, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda. 21 La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al ni\u00f1o, ni se acuerda del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-16-20-23a-despedida-vuestra-tristeza-se-convertira-en-alegria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 16, 20-23a \u2013 Despedida: Vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41630","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41630","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41630"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41630\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41630"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41630"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41630"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}