{"id":41631,"date":"2016-10-07T23:39:45","date_gmt":"2016-10-08T04:39:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-16-23b-28-despedida-el-padre-os-ama-como-yo-os-he-amado\/"},"modified":"2016-10-07T23:39:45","modified_gmt":"2016-10-08T04:39:45","slug":"jn-16-23b-28-despedida-el-padre-os-ama-como-yo-os-he-amado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-16-23b-28-despedida-el-padre-os-ama-como-yo-os-he-amado\/","title":{"rendered":"Jn 16, 23b-28 \u2013 Despedida: El Padre os ama, como yo os he amado"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">23<\/span> Ese d\u00eda no me preguntar\u00e9is nada. En verdad, en verdad os digo: si ped\u00eds algo al Padre en mi nombre, os lo dar\u00e1. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Hasta ahora no hab\u00e9is pedido nada en mi nombre; pedid, y recibir\u00e9is, para que vuestra alegr\u00eda sea completa. <span class=\"versiculo\">25<\/span> Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablar\u00e9 en comparaciones, sino que os hablar\u00e9 del Padre claramente. <span class=\"versiculo\">26<\/span> Aquel d\u00eda pedir\u00e9is en mi nombre, y no os digo que yo rogar\u00e9 al Padre por vosotros, <span class=\"versiculo\">27<\/span> pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me quer\u00e9is y cre\u00e9is que yo sal\u00ed de Dios. <span class=\"versiculo\">28<\/span> Sal\u00ed del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Maria_Vianney_Cura_de_Ars\"> Juan Mar\u00eda Vianney (Cura de Ars)<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Catequesis_Son_muchos_los_beneficios_de_la_oracion\"> Catequesis: Son muchos los beneficios de la oraci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abSi ped\u00eds algo al Padre en mi nombre, os lo conceder\u00e1\u00bb (Jn 16,23b)<br \/>Sobre la oraci\u00f3n [Falta referencia]<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Hijos m\u00edos, vuestro coraz\u00f3n es peque\u00f1o, pero la oraci\u00f3n lo dilata y lo hace capaz de amar a Dios. La oraci\u00f3n es una degustaci\u00f3n anticipada del cielo, hace que una parte del para\u00edso baje hasta nosotros. Nunca nos deja sin dulzura; es como una miel que se derrama sobre el alma y lo endulza todo. <\/p>\n<p>En la oraci\u00f3n hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol. <\/p>\n<p>Otro beneficio de la oraci\u00f3n es que hace que el tiempo transcurra tan aprisa y con tanto deleite, que ni se percibe su duraci\u00f3n. Mirad: cuando era p\u00e1rroco en Bresse, en cierta ocasi\u00f3n, en que casi todos mis colegas hab\u00edan ca\u00eddo enfermos, tuve que hacer largas caminatas, durante las cuales oraba al buen Dios, y creedme, que el tiempo se me hac\u00eda corto. <\/p>\n<p>Hay personas que se sumergen totalmente en la oraci\u00f3n como los peces en el agua, porque est\u00e1n totalmente entregadas al buen Dios. Su coraz\u00f3n no est\u00e1 dividido. \u00a1Cu\u00e1nto amo a estas almas generosas! San Francisco de As\u00eds y santa Coleta ve\u00edan a nuestro Se\u00f1or y hablaban con \u00e9l del mismo modo que hablamos entre nosotros. <\/p>\n<p>Nosotros, por el contrario, \u00a1cu\u00e1ntas veces venimos a la Iglesia sin saber lo que hemos de hacer o pedir! Y, sin embargo, cuando vamos a casa de cualquier persona, sabemos muy bien para qu\u00e9 vamos. Hay algunos que incluso parece como si le dijeran al buen Dios: \u00abS\u00f3lo dos palabras, para deshacerme de ti&#8230;\u00bb Muchas veces pienso que cuando venimos a adorar al Se\u00f1or, obtendr\u00edamos todo lo que le pedimos si se lo pidi\u00e9ramos con una fe muy viva y un coraz\u00f3n muy puro.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Fulgencio_de_Ruspe\"> Fulgencio de Ruspe<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=47\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Fulgencio de Ruspe\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Cartas_Cristo_vive_siempre_para_interceder_en_nuestro_favor\"> Cartas: Cristo vive siempre para interceder en nuestro favor<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abHasta ahora no hab\u00e9is pedido nada en mi nombre; pedid, y recibir\u00e9is, para que vuestra alegr\u00eda sea completa\u00bb (Jn 16,24)<br \/>14, 36-37: CCL 91, 429-431 (Liturgia de las Horas)<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=8\">CCL<\/a><\/span><\/p>\n<p><p>Fijaos que en la conclusi\u00f3n de las oraciones decimos: \u00abPor nuestro Se\u00f1or Jesucristo, tu Hijo\u00bb; en cambio, nunca decimos: \u00abPor el Esp\u00edritu Santo\u00bb. Esta pr\u00e1ctica universal de la Iglesia tiene su explicaci\u00f3n en aquel misterio, seg\u00fan el cual, <em>el mediador entre Dios y los hombres es el hombre Cristo Jes\u00fas, sacerdote eterno seg\u00fan el rito de Melquisedec, que entr\u00f3 una vez para siempre con su propia sangre en el santuario, pero no en un santuario construido por hombres, imagen del aut\u00e9ntico, sino en el mismo cielo, donde est\u00e1 a la derecha de Dios e intercede por nosotros<\/em>.<\/p>\n<p>Teniendo ante sus ojos este oficio sacerdotal de Cristo, dice el Ap\u00f3stol: <em>Por su medio, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que profesan su nombre<\/em>. Por \u00e9l, pues, ofrecemos el sacrificio de nuestra alabanza y oraci\u00f3n, ya que por su muerte fuimos reconciliados cuando \u00e9ramos todav\u00eda enemigos. Por \u00e9l, que se dign\u00f3 hacerse sacrificio por nosotros, puede nuestro sacrificio ser agradable en la presencia de Dios. Por esto, nos exhorta san Pedro: <em>Tambi\u00e9n vosotros, como piedras vivas, entr\u00e1is en la construcci\u00f3n del templo del Esp\u00edritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo<\/em>. Por este motivo, decimos a Dios Padre: \u00abPor nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Al referirnos al sacerdocio de Cristo, necesariamente hacemos alusi\u00f3n al misterio de su encarnaci\u00f3n, en el cual el Hijo de Dios, <em>a pesar de su condici\u00f3n divina, se despoj\u00f3 de su rango y tom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo, seg\u00fan la cual se rebaj\u00f3 hasta someterse incluso a la muerte<\/em>; es decir, fue hecho un poco inferior a los \u00e1ngeles, conservando no obstante su divinidad igual al Padre. El Hijo fue hecho un poco inferior a los \u00e1ngeles en cuanto que, permaneciendo igual al Padre, se dign\u00f3 hacerse como un hombre cualquiera. Se abaj\u00f3 cuando se despoj\u00f3 de su rango y tom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo. M\u00e1s a\u00fan, el abajarse de Cristo es el total anonadamiento, que no otra cosa fue el tomar la condici\u00f3n de esclavo.<\/p>\n<p>Cristo, por tanto, permaneciendo en su condici\u00f3n divina, en su condici\u00f3n de Hijo \u00fanico de Dios, seg\u00fan la cual le ofrecemos el sacrificio igual que al Padre, al tomar la condici\u00f3n de esclavo, fue constituido sacerdote, para que, por medio de \u00e9l, pudi\u00e9ramos ofrecer la hostia viva, santa, grata a Dios. Nosotros no hubi\u00e9ramos podido ofrecer nuestro sacrificio a Dios si Cristo no se hubiese hecho sacrificio por nosotros: en \u00e9l nuestra propia raza humana es un verdadero y saludable sacrificio. En efecto, cuando precisamos que nuestras oraciones son ofrecidas por nuestro Se\u00f1or, sacerdote eterno, reconocemos en \u00e9l la verdadera carne de nuestra misma raza, de conformidad con lo que dice el Ap\u00f3stol: <em>Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres, est\u00e1 puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados<\/em>. Pero, al decir: \u00abtu Hijo\u00bb, a\u00f1adimos: \u00abque vive y reina contigo en la unidad del Esp\u00edritu Santo\u00bb, para recordar, con esta adici\u00f3n, la unidad de naturaleza que tienen el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, y significar, de este modo, que el mismo Cristo, que por nosotros ha asumido el oficio de sacerdote, es por naturaleza igual al Padre y al Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan_Nos_hizo_capaces_de_amar\"> Sobre el Evangelio de san Juan: Nos hizo capaces de amar<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl Padre mismo os ama, porque vosotros me hab\u00e9is amado\u00bb (Jn 16,27)<br \/><\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Pedir en nombre de Cristo<\/p>\n<p> <strong>1.<\/strong> Ahora han de tratarse esas palabras del Se\u00f1or:\u00a0<em>En verdad, en verdad os digo: \u00abSi algo pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dar\u00e1<\/em>\u00bb (Jn 16,23). A prop\u00f3sito de partes anteriores de este discurso del Se\u00f1or qued\u00f3 ya dicho, a causa de esos que <em>en el nombre<\/em> de Cristo piden al Padre algunas cosas, mas no las reciben, que cualquier cosa que se pide contra los intereses de la salvaci\u00f3n no se pide <em>en <\/em>el<em> nombre<\/em> del Salvador (Cf Tr. 73). Por cierto, cuando dice \u00ab<em>En mi nombre<\/em>\u00bb, ha de comprenderse que habla de esto: no del sonido de las letras y s\u00edlabas, sino de lo que significa el sonido mismo y de lo que mediante ese sonido se entiende recta y verdaderamente. Por ende, quien acerca de Cristo opina esto que no ha de opinarse acerca del \u00fanico Hijo de Dios, no pide <em>en<\/em> su <em>nombre<\/em> aunque con las letras y las s\u00edlabas no omita a Cristo, porque pide <em>en <\/em>el <em>nombre<\/em> de ese en quien piensa cuando pide. Quien, en cambio, opina lo que acerca de \u00e9l ha de opinarse, ese mismo pide <em>en<\/em> su <em>nombre<\/em> y, si no pide contra su salvaci\u00f3n sempiterna, recibe lo que pide. Ahora bien, recibe cuando debe recibir, pues ciertas cosas no se niegan, sino que se difieren para ser dadas en tiempo conveniente. Lo que asevera, <em>os dar\u00e1<\/em>, absolutamente ha de entenderse de forma que se sepa que estas palabras aluden a esos beneficios que ata\u00f1en propiamente a esos que piden. En efecto, todos los santos son escuchados en favor de s\u00ed mismos; en cambio, no son escuchados en favor de todos, amigos o enemigos suyos o cualesquiera otros, porque no est\u00e1 dicho <em>\u00abdar\u00e1\u00bb<\/em> en cualquier caso, sino: <em>Os dar\u00e1<\/em>. <\/p>\n<p>Debemos pedir la vida bienaventurada<\/p>\n<p> <strong>2.<\/strong> <em>Hasta ahora<\/em>, afirma, <em>no hab\u00e9is pedido nada en mi nombre. Pedid y recibir\u00e9is, para que vuestro gozo sea pleno<\/em> (Jn 16,24). Este <em>gozo<\/em> al que llama <em>pleno<\/em> es en realidad un <em>gozo<\/em> no carnal, sino espiritual y, cuando sea tanto que nada haya de a\u00f1ad\u00edrsele, sin duda entonces ser\u00e1 <em>pleno<\/em>. Cualquier cosa, pues, que se pide, la cual concierna a conseguir este <em>gozo<\/em>, \u00e9sta ha de pedirse <em>en <\/em>el<em> nombre<\/em> de Cristo, si entendemos la divina gracia, si verdaderamente demandamos la vida feliz. En cambio, cualquier otra cosa que se pide, nada se pide, no porque no sea absolutamente ninguna realidad, sino porque cualquier otra cosa que se ans\u00eda es nada en comparaci\u00f3n con tan gran realidad. En efecto, el hombre, del que el Ap\u00f3stol asevera: \u00abQuien supone<em> que \u00e9l es algo, aunque es nada\u00bb<\/em> (Ga 6,3), no es completamente ninguna realidad. Por cierto, en comparaci\u00f3n con el hombre espiritual, que sabe que <em>por la gracia de Dios<\/em> es \u00e9l <em>lo que<\/em>\u00a0es, cualquiera que presume de vaciedades es nada. Tambi\u00e9n, pues:<em> \u00abEn verdad, en verdad os digo: \u00abSi pidiereis algo al Padre en mi nombre, os lo dar\u00e1\u00bb\u00bb,<\/em> puede entenderse rectamente, de forma que esto que asevera, <em>si algo<\/em>, se entienda no cualquier cosa, sino algo que no sea nada en comparaci\u00f3n con la vida feliz.<\/p>\n<p> Y lo que sigue:\u00a0<em>Hasta ahora no hab\u00e9is pedido nada en mi nombre<\/em>, puede entenderse de dos modos: o que <em>no hab\u00e9is pedido en mi nombre<\/em> porque conocisteis mi nombre no como ha de conocerse, o que <em>no hab\u00e9is pedido nada<\/em> porque lo que <em>hab\u00e9is pedido<\/em> ha de tenerse por nada en comparaci\u00f3n con esa realidad que debisteis pedir. Por tanto, exhorta a que <em>en<\/em> su <em>nombre<\/em> pidan no nada, sino el <em>gozo pleno<\/em> \u2014porque si piden alguna otra cosa, esa misma alguna es nada\u2014, cuando dice: <em>\u00abPedid y recibir\u00e9is, para que vuestro gozo sea pleno\u00bb,<\/em> esto es,\u00a0<em>en mi nombre pedid y recibir\u00e9is<\/em> esto: que <em>vuestro gozo sea pleno<\/em>. En efecto, la misericordia divina nunca defraudar\u00e1 a sus santos si perseveran en pedir ese bien.<\/p>\n<p>La hora de ver a Dios cara a cara<\/p>\n<p> <strong>3.<\/strong> <em>De estas cosas,<\/em> afirma,\u00a0<em>os he hablado en par\u00e1bolas; viene una hora cuando ya no os hablar\u00e9 en par\u00e1bolas, sino que abiertamente os informar\u00e9 sobre<\/em> mi <em>Padre<\/em> (Jn 16,25). Podr\u00eda yo decir que es preciso entender que esta hora de que habla es el siglo futuro, cuando veamos <em>abiertamente<\/em> \u2014lo que\u00a0el bienaventurado Pablo llama <em>\u00abcara a cara\u00bb<\/em>\u2014, de forma que lo que asevera: <em>De estas cosas os he hablado en par\u00e1bolas,<\/em> significa esto que est\u00e1 dicho por id\u00e9ntico ap\u00f3stol: <em>Vemos ahora enigm\u00e1ticamente mediante espejo (1Co 13,12);<\/em> por otra parte, <em>os informar\u00e9,<\/em> porque mediante el Hijo ser\u00e1 visto el Padre, seg\u00fan lo que en otra parte asevera: <em>Ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y a quien el Hijo quisiere revelarlo<\/em> (Mt 11,27). Pero parece que lo que sigue: <em>Aquel d\u00eda pedir\u00e9is en mi nombre<\/em> (Jn 16,26), impide este sentido. Efectivamente, cuando <em>en la era futura<\/em>\u00a0hayamos llegado <em>al reino<\/em>\u00a0donde <em>seremos similares a \u00e9l porque le veremos como es (Cf 1Jn 3,2),<\/em> \u00bfqu\u00e9 vamos a pedir, pues nuestro <em>deseo<\/em> se saciar\u00e1 <em>de bienes?<\/em> (Cf Sal 102,5) Por ende, tambi\u00e9n en otro salmo se dice: <em>Me saciar\u00e9 cuando se manifieste tu gloria<\/em> (Sal 16,15). De hecho, la petici\u00f3n es propia de alguna indigencia, que ser\u00e1 nula all\u00ed donde habr\u00e1 esta saciedad. <\/p>\n<p>Solo una visi\u00f3n espiritual reconoce a Dios como esp\u00edritu<\/p>\n<p> <strong>4.<\/strong> As\u00ed pues, hasta donde soy capaz de comprender, queda que se entienda que Jes\u00fas ha prometido que \u00e9l va a transformar a sus disc\u00edpulos de <em>carnales<\/em>\u00a0o animales\u00a0en <em>espirituales<\/em>, aunque a\u00fan no tales cuales seremos cuando tengamos tambi\u00e9n <em>cuerpo espiritual<\/em>, sino cual era quien dec\u00eda: <em>\u00abDe sabidur\u00eda hablamos entre los perfectos\u00bb (1Co 2,6),<\/em> y: <em>\u00abNo pude hablaros cual a espirituales, sino cual a carnales\u00bb (1Co 3,1),<\/em> y:\u00a0<em>Hemos recibido no el esp\u00edritu de este mundo, sino el Esp\u00edritu que es de Dios, para que sepamos lo que nos ha sido donado por Dios; y de esto hablamos con palabras no versadas en sabidur\u00eda humana, sino<\/em> versadas <em>en el Esp\u00edritu, para acomodar a los espirituales lo espiritual. En cambio, un hombre animal no percibe lo que es del Esp\u00edritu de Dios<\/em> (1Co 2,12-14).<\/p>\n<p> As\u00ed pues, <em>un hombre animal<\/em>, al no percibir <em>lo que es del Esp\u00edritu de Dios<\/em>, cualesquiera cosas que oye acerca de la naturaleza de Dios, las oye de forma que no puede pensar en otra cosa que en un cuerpo, ampl\u00edsimo o inmenso cuanto se quiera, l\u00facido y hermoso cuanto se quiera, cuerpo empero. Por eso, cualesquiera dichos <em>de sabidur\u00eda<\/em>\u00a0acerca de la sustancia incorp\u00f3rea e inmutable son para \u00e9l enigmas, no porque los estime enigmas, sino porque piensa como quienes suelen o\u00edr y no entender los enigmas. En cambio, <em>el espiritual,<\/em> cuando haya comenzado a evaluar <em>todo<\/em> y, al contrario,\u00a0a no ser evaluado <em>por nadie, ese mismo<\/em> percibe claramente (1Co 2,15), aunque <em>en esta vida<\/em>\u00a0a\u00fan <em>en parte<\/em>, cual <em>mediante espejo<\/em>, no empero con sentido alguno del cuerpo, no con imaginaci\u00f3n imaginaria alguna, la cual capta o inventa semejanzas de cualesquiera cuerpos, sino con la cert\u00edsima inteligencia de la mente, que\u00a0Dios es no cuerpo, sino esp\u00edritu, pues\u00a0el Hijo informa <em>sobre el Padre<\/em> tan <em>abiertamente<\/em>, que se comprende que tambi\u00e9n ese que informa es de id\u00e9ntica sustancia. Entonces, quienes piden, <em>en<\/em> su <em>nombre<\/em>\u00a0piden porque mediante el sonido de su nombre entienden no otra cosa que esa realidad misma que se llama con este nombre, y porque\u00a0por ligereza o debilidad de \u00e1nimo no se imaginan que el Padre est\u00e1 en un lugar, digamos, en otro el Hijo ante el Padre y rogando <em>por nosotros<\/em>, mientras las moles de ambos ocupan sus respectivos espacios, ni que <em>la Palabra<\/em>\u00a0dirige\u00a0por nosotros palabras al Padre, interpuesto un intervalo entre la boca de quien habla y las orejas del que oye, ni otras cosas semejantes, que los animales\u00a0y, \u00e9stos mismos, carnales\u00a0se fabrican en los corazones. En efecto, negando y rechazando cualquier cosa semejante que por el trato frecuente con los cuerpos viene a la mente <em>a<\/em> los <em>espirituales<\/em> cuando piensan en Dios, de los ojos interiores la ahuyentan cual a importunas moscas y se entregan a la pureza de esa luz con que, testigo y juez ella, demuestran que son enteramente falsas estas mismas im\u00e1genes de los cuerpos, las cuales se abalanzan sobre sus miradas internas.<\/p>\n<p> \u00c9stos pueden pensar de alguna manera que nuestro Se\u00f1or Jesucristo, en cuanto que es hombre, interpela <em>por nosotros<\/em>\u00a0al Padre y, en cambio, en cuanto que es Dios, nos escucha con el Padre. Estimo que \u00e9l ha aludido a esto cuando asevera: <em>Y no os digo que respecto a vosotros rogar\u00e9 yo al Padre<\/em> (Jn 16,26). En efecto, a contemplar esto \u2014c\u00f3mo el Hijo no ruega al Padre, sino que el Padre y el Hijo escuchan juntos a quienes ruegan\u2014, no asciende sino el ojo espiritual de la mente. <\/p>\n<p>Dios nos am\u00f3 primero, para poder amarle<\/p>\n<p> <strong>5.<\/strong> Afirma: <em>Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me hab\u00e9is amado<\/em> (Jn 16,27). \u00bf\u00c9l ama precisamente porque nosotros amamos o, m\u00e1s bien, porque \u00e9l ama, por eso nosotros amamos? El mismo evangelista en persona responda seg\u00fan una carta suya: <em>Nosotros<\/em>, afirma, <em>queremos, porque \u00e9l nos quiso primero<\/em> (1Jn 4,10. 19). Que quisi\u00e9ramos ha sucedido, pues, precisamente porque hemos sido queridos. Querer a Dios es absolutamente don de Dios. Ese mismo que, no querido, ha querido, ha dado que fuese querido. Desagradables hemos sido amados, para que en nosotros hubiese con que agrad\u00e1semos. Por cierto, no amar\u00edamos al Hijo si no am\u00e1semos tambi\u00e9n al Padre. Nos ama el Padre, porque nosotros amamos al Hijo cuando del Padre y del Hijo hayamos recibido amar al Padre y al Hijo. En efecto, <em>en nuestros corazones<\/em> derrama la caridad el Esp\u00edritu de ambos (Cf Rm 5,5), Esp\u00edritu <em>mediante<\/em> el cual amamos al Padre y al Hijo, y Esp\u00edritu al que amamos con el Padre y el Hijo. As\u00ed pues, <em>Dios hizo<\/em> nuestro amor piadoso con que damos culto a Dios, <em>y vio que<\/em> es <em>bueno<\/em>; ciertamente por eso ha amado \u00e9l lo que ha hecho. Pero en nosotros no har\u00eda lo que amase, si antes de hacerlo no nos amase.<\/p>\n<p> Jes\u00fas se fue, pero sigue presente<\/p>\n<p> <strong>6.<\/strong> <em>Y hab\u00e9is cre\u00eddo,<\/em> afirma, <em>que de Dios sal\u00ed. Sal\u00ed del Padre y he venido al mundo; de nuevo dejo el mundo y voy al Padre<\/em> (Jn 16,27-28). Lo hemos cre\u00eddo lisa y llanamente, pues esto\u00a0no debe parecer incre\u00edble precisamente porque, al venir <em>al mundo<\/em>, sali\u00f3 <em>del Padre<\/em> sin abandonar al Padre <em>y<\/em>, dejado el mundo, va <em>al Padre<\/em> sin abandonar el mundo. En efecto, sali\u00f3 <em>del Padre<\/em> porque es del Padre;\u00a0<em>al mundo vino<\/em>\u00a0porque al mundo ha mostrado su cuerpo que de la Virgen ha asumido. Ha dejado <em>el mundo<\/em> por separaci\u00f3n corporal, se ha marchado <em>al Padre<\/em> por ascensi\u00f3n del hombre, mas no ha abandonado el mundo en cuanto a la gobernaci\u00f3n de su presencia. <\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco_de_Sales\"> Francisco de Sales<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=32\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco de Sales\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_05-04-1615_Saber_pedir\"> Serm\u00f3n (05-04-1615): Saber pedir<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abSi ped\u00eds algo al Padre en mi nombre os lo dar\u00e1. Hasta ahora no hab\u00e9is pedido nada en mi nombre, pedid y recibir\u00e9is, para que vuestra alegr\u00eda sea completa\u00bb (Jn 16, 23-28)<br \/>Serm\u00f3n n. IX<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Cuando Tob\u00edas se sinti\u00f3 anciano, queriendo poner en orden sus asuntos mand\u00f3 a su hijo ir a Rag\u00e9s para cobrar una suma que le deb\u00edan. Para ello, le entreg\u00f3 un resguardo con el cual no se le pod\u00eda negar su dinero. As\u00ed debemos hacer nosotros cuando queremos pedir al Padre Eterno su Para\u00edso, el acrecentamiento de nuestra fe, su amor, todo lo cual nos quiere \u00c9l dar con tal de que presentemos el recibo de parte de su Hijo, es decir, que le pidamos siempre en nombre y por los m\u00e9ritos de nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p> Este buen Maestro nos ha mostrado el orden que es preciso tener en nuestras peticiones mand\u00e1ndonos decir en el padrenuestro: Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, h\u00e1gase tu voluntad.<\/p>\n<p> Debemos, pues, pedir en primer lugar que su nombre sea santificado, es decir, que sea reconocido y adorado por todos los hombres; a continuaci\u00f3n, debemos suplicar lo que nos es m\u00e1s necesario, a saber, que venga a nosotros su Reino, que podamos ser ciudadanos del cielo. Y despu\u00e9s, que se haga su voluntad.<\/p>\n<p> Despu\u00e9s de estas tres peticiones a\u00f1adimos: Danos hoy nuestro pan de cada d\u00eda. Jesucristo nos hace decir: Danos hoy nuestro pan de cada d\u00eda, porque bajo el nombre de pan est\u00e1n comprendidos todos los bienes temporales. Debemos ser muy sobrios en pedir estos bienes de aqu\u00ed abajo, y deber\u00edamos temer mucho al pedirlos porque no sabemos si nuestro Se\u00f1or nos los dar\u00e1 en su c\u00f3lera. Por eso, los que piden con perfecci\u00f3n piden muy poco de estos bienes porque permanecen ante Dios como ni\u00f1os ante su padre, poniendo en \u00c9l toda su confianza; o bien, como un criado que sirve bien a su amo, pues no va todos los d\u00edas a pedirle su paga, pero sus servicios piden suficientemente por \u00e9l.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_02-09-1987_Jesucristo_Verbo_eterno_de_Dios\"> Audiencia General (02-09-1987): Jesucristo, Verbo eterno de Dios<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abSal\u00ed del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre\u00bb (Jn 16,28)<br \/><\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p>1. En la catequesis anterior hemos dedicado un atenci\u00f3n especial a las afirmaciones en las que Cristo habla de S\u00ed utilizando la expresi\u00f3n &#8216;YO SOY&#8217;. El contexto en el que aparecen tales afirmaciones, sobre todo en el Evangelio de Juan, nos permite pensar que al recurrir a dicha expresi\u00f3n <em>Jes\u00fas hace referencia al Nombre<\/em> con el que el Dios de la Antigua <em>Alianza se califica a S\u00ed mismo<\/em> ante Mois\u00e9s, en el momento de confiarle la misi\u00f3n a la que est\u00e1 llamado: \u00abYo soy el que soy&#8230; responder\u00e1s a los hijos de Israel: YO SOY me manda a vosotros\u00bb (<em>Ex<\/em> 3, 14).<\/p>\n<p>De este modo Jes\u00fas habla de S\u00ed, por ejemplo, en el marco de la discusi\u00f3n sobre Abraham: \u00abAntes que Abraham naciese, YO SOY\u00bb (<em>Jn<\/em> 8, 58). Ya esta expresi\u00f3n nos permite comprender que \u00abel Hijo del Hombre\u00bb <em>da testimonio de su divina preexistencia<\/em>. Y tal afirmaci\u00f3n no est\u00e1 aislada.<\/p>\n<p>2. M\u00e1s de una vez Cristo habla del misterio de su Persona, y la expresi\u00f3n m\u00e1s sint\u00e9tica parece ser \u00e9sta: \u00ab<em>Sal\u00ed del Padre y vine al mundo; de nuevo dejo el mundo y me voy al Padre<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em> 16, 28). Jes\u00fas dirige estas palabras a los Ap\u00f3stoles en el discurso de despedida, la vigilia de los acontecimientos pascuales. Indican claramente <em>que antes de \u00abvenir\u00bb al mundo Cristo \u00abestaba\u00bb junto al Padre como Hijo<\/em>. Indican, pues, su preexistencia en Dios. Jes\u00fas da a comprender claramente que su existencia terrena no puede separarse de dicha preexistencia en Dios. Sin ella su realidad personal no se puede entender correctamente.<\/p>\n<p>3. Expresiones semejantes las hay numerosas. Cuando Jes\u00fas alude a la propia venida desde el Padre al mundo, sus palabras hacen referencia generalmente a su preexistencia divina. Esto est\u00e1 claro de modo especial en el Evangelio de Juan. Jes\u00fas dice ante Pilato: \u00abYo para esto he nacido y par esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad\u00bb (Jn 18, 37); y quiz\u00e1s no carece de importancia el hecho de que Pilato le pregunte m\u00e1s tarde: \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde eres t\u00fa?\u00bb (<em>Jn<\/em> 19, 9). Y antes a\u00fan leemos: \u00abMi testimonio es verdadero<em>, porque s\u00e9 de d\u00f3nde vengo y adonde voy<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em> 8, 14). A prop\u00f3sito de ese \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde eres t\u00fa?\u00bb, en el coloquio nocturno con Nicodemo podemos escuchar una declaraci\u00f3n significativa: \u00abNadie sube al cielo sino el que baj\u00f3 del cielo, el Hijo del hombre, que est\u00e1 en el cielo\u00bb (<em>Jn<\/em> 3, 13). Esta \u00abvenida\u00bb del cielo, del Padre, indica la \u00abpreexistencia\u00bb divina de Cristo incluso en relaci\u00f3n con su \u00abmarcha\u00bb: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda si vierais al Hijo del <em>hombre subir all\u00ed donde estaba antes<\/em>?\u00bb, pregunta Jes\u00fas en el contexto del \u00abdiscurso eucar\u00edstico\u00bb en las cercan\u00edas de Cafarnaum (cf. <em>Jn<\/em> 6, 62).<\/p>\n<p>4. Toda la existencia terrena de Jes\u00fas como Mes\u00edas resulta de aquel \u00abantes\u00bb y a \u00e9l se vincula de nuevo como a una \u00abdimensi\u00f3n\u00bb fundamental, seg\u00fan la cual el Hijo es \u00abuna sola cosa\u00bb con el Padre. \u00a1Cu\u00e1n elocuentes son, desde este punto de vista, las palabras de la \u00aboraci\u00f3n sacerdotal\u00bb en el Cen\u00e1culo!: \u00abYo te he glorificado sobre la tierra llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora t\u00fa, <em>Padre, glorif\u00edcame cerca de ti mismo con la gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo existiese<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em> 17, 4-5).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los Evangelios sin\u00f3pticos hablan en muchos pasajes sobre la \u00abvenida\u00bb del Hijo del hombre para la salvaci\u00f3n del mundo (cf. por ejemplo <em>Lc<\/em> 19, 10; <em>Mc<\/em> 10, 45; <em>Mt<\/em> 20, 28); sin embargo, los textos de Juan contienen una referencia especialmente clara a la preexistencia de Cristo.<\/p>\n<p>5. La s\u00edntesis m\u00e1s plena de esta verdad est\u00e1 contenida en <em>el Pr\u00f3logo del cuarto Evangelio. <\/em>Se puede decir que en dicho texto la verdad sobre la preexistencia divina del Hijo del hombre adquiere una ulterior explicitaci\u00f3n, en cierto sentido definitiva: \u00abAl principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. El estaba al principio en Dios. Todas las cosas fueron hechas por \u00c9l&#8230; En \u00c9l estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz luce en las tinieblas, pero las tinieblas no la acogieron\u00bb (<em>Jn<\/em> 1, 1-5).<\/p>\n<p><em>En estas frases el Evangelista confirma lo que Jes\u00fas dec\u00eda de S\u00ed mismo<\/em>, cuando declaraba: \u00abSal\u00ed del Padre y vine al mundo\u00bb (<em>Jn<\/em> 16, 28), cuando rogaba que el Padre lo glorificase con la gloria que \u00c9l ten\u00eda cerca de \u00c9l antes que el mundo existiese (cf. <em>Jn<\/em> 17, 5). Al mismo tiempo la preexistencia del Hijo en el Padre se vincula estrechamente <em>con la revelaci\u00f3n del misterio trinitario de Dios<\/em>: el Hijo es el Verbo eterno, es \u00abDios de Dios\u00bb, de la misma naturaleza que el Padre (como se expresar\u00e1 el Concilio de Nicea en el S\u00edmbolo de la fe). La f\u00f3rmula conciliar refleja precisamente el Pr\u00f3logo de Juan: \u00abEl Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios\u00bb. Afirmar la preexistencia de Cristo en el Padre equivale a reconocer su divinidad. A su naturaleza, como a la naturaleza del Padre, pertenece la eternidad. Esto se indica con la referencia a la preexistencia eterna en el Padre.<\/p>\n<p>6<em>. El pr\u00f3logo de Juan<\/em>, mediante la revelaci\u00f3n de la verdad sobre el Verbo contenida en \u00e9l, constituye como <em>el complemento definitivo de lo que ya el Antiguo Testamento hab\u00eda dicho de la Sabidur\u00eda.<\/em> V\u00e9anse, por ejemplo, las siguientes afirmaciones: \u00abDesde el principio y antes de los siglos me cre\u00f3 y hasta el fin no dejar\u00e9 de ser\u00bb (<em>Eclo<\/em> 24, 14); \u00abEl que me cre\u00f3 repos\u00f3 en mi tienda. Y me dijo: Pon tu tienda en Jacob\u00bb (<em>Eclo<\/em> 24, 12)13). La <em>Sabidur\u00eda <\/em>de que habla el <em>Antiguo Testamento, es una criatura<\/em> y al mismo tiempo tiene atributos que la colocan <em>por encima de todo lo creado<\/em>\u00bb: \u00abSiendo una, todo lo puede, y permaneciendo la misma, todo lo renueva\u00bb (<em>Sab<\/em> 7, 27).<\/p>\n<p><em>La verdad sobre el Verbo <\/em>contenida en el Pr\u00f3logo de Juan, confirma en cierto sentido la revelaci\u00f3n acerca de la sabidur\u00eda presente en el Antiguo Testamento, <em>y al mismo tiempo la transciende <\/em>de modo definitivo: el Verbo no s\u00f3lo \u00abest\u00e1 en Dios\u00bb sino que \u00abes Dios\u00bb. Al venir a este mundo en la persona de Jesucristo, el Verbo \u00ab<em>viene entre su gente<\/em>\u00bb, puesto que \u00abel mundo fue hecho por medio de \u00e9l\u00bb (cf. <em>Jn<\/em> 1, 10-11). Vino a \u00ablos suyos\u00bb, porque es \u00abla luz verdadera que ilumina a todo hombre\u00bb (cf. <em>Jn<\/em> 1, 9). La autorrevelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo consiste en esta \u00abvenida\u00bb al mundo del Verbo, que es el Hijo eterno.<\/p>\n<p>7. \u00ab<em>El Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros<\/em>, y hemos visto su gloria como de Unig\u00e9nito del Padre, lleno de gracia y de verdad\u00bb (<em>Jn<\/em> 1, 14). Dig\u00e1moslo una vez m\u00e1s: el Pr\u00f3logo de Juan es el eco eterno de las palabras con las que Jes\u00fas dice: \u00absal\u00ed del Padre y vine al mundo\u00bb (<em>Jn<\/em> 16, 28), y de aquellas con las que ruega que el Padre lo glorifique con la gloria que El ten\u00eda cerca de El antes que el mundo existiese (cf<em>. Jn<\/em> 17, 5). El Evangelio tiene ante los ojos la revelaci\u00f3n veterotestamentaria <em>acerca cerca de la Sabidur\u00eda y al mismo tiempo todo el acontecimiento pascual<\/em>: la marcha mediante la cruz y la resurrecci\u00f3n, en las que la verdad sobre Cristo, Hijo del hombre y verdadero Dios, se ha hecho completamente clara a cuantos han sido sus testigos oculares.<\/p>\n<p>8. En estrecha relaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n del Verbo, es decir, con la divina preexistencia de Cristo, halla tambi\u00e9n <em>confirmaci\u00f3n la verdad sobre el Emmanuel.<\/em> Esta palabra \u2014que en traducci\u00f3n literal significa \u00abDios con nosotros\u00bb\u2014 expresa <em>una presencia<\/em> particular y personal <em>de Dios en el mundo<\/em>. Ese \u00abYO SOY\u00bb de Cristo manifiesta precisamente esta presencia ya preanunciada por Isa\u00edas (cf. <em>Is<\/em> 7, 14), proclamada siguiendo las huellas del Profeta en el Evangelio de Mateo (cf. <em>Mt<\/em> 1, 23), y confirmada en el Pr\u00f3logo de Juan: \u00abEl Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb (<em>Jn<\/em> 1, 14). El lenguaje de los Evangelistas es multiforme, pero la verdad que expresan es la misma. <em>En los sin\u00f3pticos Jes\u00fas pronuncia su \u00abyo estoy con vosotros\u00bb<\/em> especialmente en los momentos dif\u00edciles, como por ejemplo: <em>Mt<\/em> 14, 27; <em> Mc<\/em> 6, 50; <em>Jn<\/em> 6, 20, con ocasi\u00f3n de la tempestad que se calma, como tambi\u00e9n en la perspectiva de la misi\u00f3n apost\u00f3lica de la Iglesia: \u00abYo estar\u00e9 con vosotros siempre hasta la consumaci\u00f3n del mundo\u00bb (<em>Mt<\/em> 28, 20).<\/p>\n<p>9. La expresi\u00f3n de Cristo: \u00abSal\u00ed del Padre y vine al mundo\u00bb (<em>Jn<\/em> 16, 28) contiene un <em>significado salv\u00edfico, soteriol\u00f3gico<\/em>. Todos los Evangelistas lo manifiestan. El Pr\u00f3logo de Juan lo expresa en las palabras: \u00abA cuantos lo recibieron (= al Verbo), di\u00f3les poder de venir a ser hijos de Dios\u00bb, la posibilidad de ser engendrados de Dios (cf. <em>Jn<\/em> 1, 12-13).<\/p>\n<p>Esta es la verdad central de toda la soteriolog\u00eda cristiana, vinculada org\u00e1nicamente con la realidad revelada de Dios-Hombre. Dios se hizo hombre a fin de que el hombre pudiera participar realmente de la vida de Dios, m\u00e1s a\u00fan, pudiese llegar a ser \u00e9l mismo, en cierto sentido, Dios. Ya los antiguos Padres de la Iglesia tuvieron claro conocimiento de ello. Baste recordar a San Ireneo, el cual, exhortando a seguir a Cristo, \u00fanico maestro verdadero y seguro, afirmaba: \u00abPor su inmenso amor \u00c9l se ha hecho lo que nosotros somos, para darnos la posibilidad de ser lo que \u00c9l es\u00bb (cf. <em>Adversus haereses<\/em>, V, Praef.: <em> PG <\/em>7, 1.120).<\/p>\n<p>Esta verdad nos abre horizontes ilimitados, en los cuales situar la expresi\u00f3n concreta de nuestra vida cristiana, a la luz de la fe en Cristo, Hijo de Dios, Verbo del Padre.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\"> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica_Novedad_de_la_oracion\"> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: Novedad de la oraci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abHasta ahora no hab\u00e9is pedido nada en mi nombre\u00bb (Jn 16,24)<br \/>nn. 2614-2616<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas conf\u00eda abiertamente a sus disc\u00edpulos el misterio de la oraci\u00f3n al Padre, les desvela lo que deber\u00e1 ser su oraci\u00f3n, y la nuestra, cuando haya vuelto, con su humanidad glorificada, al lado del Padre. Lo que es nuevo ahora es \u00abpedir en <em> su Nombre<\/em>\u00bb (<em>Jn<\/em> 14, 13). La fe en \u00c9l introduce a los disc\u00edpulos en el conocimiento del Padre porque Jes\u00fas es \u00abel Camino, la Verdad y la Vida\u00bb (<em>Jn<\/em> 14, 6). La fe da su fruto en el amor: guardar su Palabra, sus mandamientos, permanecer con \u00c9l en el Padre que nos ama en \u00c9l hasta permanecer en nosotros. En esta nueva Alianza, la certeza de ser escuchados en nuestras peticiones se funda en la oraci\u00f3n de Jes\u00fas (cf <em>Jn<\/em> 14, 13-14).<\/p>\n<p>M\u00e1s todav\u00eda, lo que el Padre nos da cuando nuestra oraci\u00f3n est\u00e1 unida a la de Jes\u00fas, es \u00abotro Par\u00e1clito, [&#8230;] para que est\u00e9 con vosotros para siempre, el Esp\u00edritu de la verdad\u00bb (<em>Jn<\/em> 14, 16-17). Esta novedad de la oraci\u00f3n y de sus condiciones aparece en todo el discurso de despedida (cf <em>Jn<\/em> 14, 23-26; 15, 7. 16; 16, 13-15; 16, 23-27). En el Esp\u00edritu Santo, la oraci\u00f3n cristiana es comuni\u00f3n de amor con el Padre, no solamente por medio de Cristo, sino tambi\u00e9n <em>en \u00c9l<\/em>: \u00abHasta ahora nada le hab\u00e9is pedido en mi Nombre. Pedid y recibir\u00e9is para que vuestro gozo sea perfecto\u00bb (<em>Jn<\/em> 16, 24).<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas escucha la oraci\u00f3n<\/strong> <\/p>\n<p>La oraci\u00f3n <em> a Jes\u00fas<\/em> ya ha sido escuchada por \u00c9l durante su ministerio, a trav\u00e9s de signos que anticipan el poder de su muerte y de su resurrecci\u00f3n: Jes\u00fas escucha la oraci\u00f3n de fe expresada en palabras (del leproso [cf <em>Mc<\/em> 1, 40-41], de Jairo [cf <em>Mc<\/em> 5, 36], de la cananea [cf <em>Mc<\/em> 7, 29], del buen ladr\u00f3n [cf <em>Lc<\/em> 23, 39-43]), o en silencio (de los portadores del paral\u00edtico [cf <em>Mc<\/em> 2, 5], de la hemorroisa [cf <em>Mc<\/em> 5, 28] que toca el borde de su manto, de las l\u00e1grimas y el perfume de la pecadora [cf <em>Lc<\/em> 7, 37-38]). La petici\u00f3n apremiante de los ciegos: \u00ab\u00a1Ten piedad de nosotros, Hijo de David!\u00bb (<em>Mt<\/em> 9, 27) o \u00ab\u00a1Hijo de David, Jes\u00fas, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb (<em>Mc<\/em> 10, 48) ha sido recogida en la tradici\u00f3n de la <em> Oraci\u00f3n a Jes\u00fas<\/em>: \u00abSe\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de m\u00ed, pecador\u00bb. Sanando enfermedades o perdonando pecados, Jes\u00fas siempre responde a la plegaria del que le suplica con fe: \u00abVe en paz, \u00a1tu fe te ha salvado!\u00bb. <\/p>\n<blockquote><p> San Agust\u00edn resume admirablemente las tres dimensiones de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas: <em>Orat pro nobis ut sacerdos noster, orat in nobis ut caput nostrum, oratur a nobis ut Deus noster. Agnoscamus ergo et in illo voces nostras et voces eius in nobis<\/em> (\u00abOra por nosotros como sacerdote nuestro; ora en nosotros como cabeza nuestra; a \u00c9l se dirige nuestra oraci\u00f3n como a Dios nuestro. Reconozcamos, por tanto, en \u00c9l nuestras voces; y la voz de \u00c9l, en nosotros\u00bb) (<em>Enarratio in Psalmum<\/em> 85, 1; cf I<em>nstituci\u00f3n general de la Liturgia de las Horas,<\/em> 7). <\/p><\/blockquote>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-06_tiempo-pascua_dia-07-sabado\">Tiempo de Pascua: S\u00e1bado VI <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>23 Ese d\u00eda no me preguntar\u00e9is nada. En verdad, en verdad os digo: si ped\u00eds algo al Padre en mi nombre, os lo dar\u00e1. 24 Hasta ahora no hab\u00e9is pedido nada en mi nombre; pedid, y recibir\u00e9is, para que vuestra alegr\u00eda sea completa. 25 Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-16-23b-28-despedida-el-padre-os-ama-como-yo-os-he-amado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 16, 23b-28 \u2013 Despedida: El Padre os ama, como yo os he amado\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41631","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41631","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41631"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41631\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41631"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41631"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41631"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}