{"id":41634,"date":"2016-10-07T23:39:54","date_gmt":"2016-10-08T04:39:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-17-11b-19-oracion-de-jesus-guardalos-del-maligno\/"},"modified":"2016-10-07T23:39:54","modified_gmt":"2016-10-08T04:39:54","slug":"jn-17-11b-19-oracion-de-jesus-guardalos-del-maligno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-17-11b-19-oracion-de-jesus-guardalos-del-maligno\/","title":{"rendered":"Jn 17, 11b-19  \u2013 Oraci\u00f3n de Jes\u00fas: Gu\u00e1rdalos del maligno"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">11<\/span> Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos est\u00e1n en el mundo, mientras yo voy a ti. Padre santo, gu\u00e1rdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdi\u00f3, sino el hijo de la perdici\u00f3n, para que se cumpliera la Escritura. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan en s\u00ed mismos mi alegr\u00eda cumplida. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. <span class=\"versiculo\">15<\/span> No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. <span class=\"versiculo\">16<\/span> No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Santif\u00edcalos en la verdad: tu palabra es verdad. <span class=\"versiculo\">18<\/span> Como t\u00fa me enviaste al mundo, as\u00ed yo los env\u00edo tambi\u00e9n al mundo. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Y por ellos yo me santifico a m\u00ed mismo, para que tambi\u00e9n ellos sean santificados en la verdad. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Padres_Apostolicos\"> Padres Apost\u00f3licos<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"A_Diogneto_Los_cristianos_en_el_mundo\"> A Diogneto: Los cristianos en el mundo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abNo son del mundo, como tampoco yo soy del mundo\u00bb (Jn 17,16)<br \/>Cap\u00edtulos 5-6: Funck 1, 397-401 (Liturgia de las Horas)<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=13\">Funck<\/a><\/span><\/p>\n<p>Los cristianos no se distinguen de los dem\u00e1s hombres, ni por el lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por su modo de vida. Ellos, en efecto, no tienen ciudades propias, ni utilizan un hablar ins\u00f3lito, ni llevan un g\u00e9nero de vida distinto. Su sistema doctrinal no ha sido inventado gracias al talento y especulaci\u00f3n de hombres estudiosos, ni profesan, como otros, una ense\u00f1anza basada en autoridad de hombres. <\/p>\n<p>Viven en ciudades griegas y b\u00e1rbaras, seg\u00fan les cupo en suerte, siguen las costumbres de los habitantes del pa\u00eds, tanto en el vestir como en todo su estilo de vida y, sin embargo, dan muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de todos, incre\u00edble. Habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extra\u00f1a es patria para ellos, pero est\u00e1n en toda patria como en tierra extra\u00f1a. Igual que todos, se casan y engendran hijos, pero no se deshacen de los hijos que conciben. Tienen la mesa en com\u00fan, pero no el lecho. <\/p>\n<p>Viven en la carne, pero no seg\u00fan la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadan\u00eda est\u00e1 en el cielo. Obedecen las leyes establecidas, y con su modo de vivir superan estas leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los condena sin conocerlos. Se les da muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos; carecen de todo, y abundan en todo. Sufren la deshonra, y ello les sirve de gloria; sufren detrimento en su fama, y ello atestigua su justicia. Son maldecidos, y bendicen; son tratados con ignominia, y ellos, a cambio, devuelven honor. Hacen el bien, y son castigados como malhechores; y, al ser castigados a muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los jud\u00edos los combaten como a extra\u00f1os, y los gentiles los persiguen, y, sin embargo, los mismos que los aborrecen no saben explicar el motivo de su enemistad. <\/p>\n<p>Para decirlo en pocas palabras: los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo. El alma, en efecto, se halla esparcida por todos los miembros del cuerpo; as\u00ed tambi\u00e9n los cristianos se encuentran dispersos por todas las ciudades del mundo. El alma habita en el cuerpo, pero no procede del cuerpo; los cristianos viven en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible est\u00e1 encerrada en la c\u00e1rcel del cuerpo visible; los cristianos viven visiblemente en el mundo, pero su religi\u00f3n es invisible. La carne aborrece y combate al alma, sin haber recibido de ella agravio alguno, s\u00f3lo porque le impide disfrutar de los placeres; tambi\u00e9n el mundo aborrece a los cristianos, sin haber recibido agravio de ellos, porque se oponen a sus placeres. <\/p>\n<p>El alma ama al cuerpo y a sus miembros, a pesar de que \u00e9ste la aborrece; tambi\u00e9n los cristianos aman a los que los odian. El alma est\u00e1 encerrada en el cuerpo, pero es ella la que mantiene unido el cuerpo; tambi\u00e9n los cristianos se hallan retenidos en el mundo como en una c\u00e1rcel, pero ellos son los que mantienen la trabaz\u00f3n del mundo. El alma inmortal habita en una tienda mortal; tambi\u00e9n los cristianos viven como peregrinos en moradas corruptibles, mientras esperan la incorrupci\u00f3n celestial. El alma se perfecciona con la mortificaci\u00f3n en el comer y beber; tambi\u00e9n los cristianos, constantemente mortificados, se multiplican m\u00e1s y m\u00e1s. Tan importante es el puesto que Dios les ha asignado, del que no les es l\u00edcito desertar. <\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Maximo_el_Confesor\"> M\u00e1ximo el Confesor<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Mistagogia_Una_sola_fe_un_solo_bautismo\"> Mistagogia: Una sola fe, un solo bautismo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPara que todos sean uno, como t\u00fa y yo somos uno\u00bb (Jn 17,11b)<br \/>n. 1<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>La Iglesia lleva la impronta y la imagen de Dios ya que Ella tiene la misma actividad que \u00c9l&#8230; Dios ha llevado todas las cosas a la existencia por su potencia infinita, las contiene, los re\u00fane y los circunscribe. \u00c9l une fuertemente a todos los seres entre s\u00ed y a s\u00ed mismo, en su Providencia&#8230; La santa Iglesia aparecer\u00e1 operando por nosotros los mismos efectos que Dios, de quien Ella es imagen. Muchos, casi innumerables, son los hombres, mujeres, los ni\u00f1os, distantes unos de otros, infinitamente diferentes por el nacimiento, los rasgos, la nacionalidad y la lengua; el tipo de vida y la edad, la habilidad, las costumbres, los h\u00e1bitos, el conocimiento, la posici\u00f3n econ\u00f3mica, el car\u00e1cter y las relaciones. Pero todos nacen en esta Iglesia y, por su obra, todos renacen a una nueva vida, recreados por el Esp\u00edritu Santo. <\/p>\n<p>A todos, la Iglesia ha dado&#8230; una \u00fanica forma, un solo nombre divino: ser de Cristo y llevar su nombre. A todos, ofrece tambi\u00e9n, una manera de ser \u00fanico, que no permite distinguir las numerosas diferencias existentes entre unos y otros&#8230;, a causa de la reuni\u00f3n de todos en Ella. Es por ellos, sus miembros, por los que absolutamente nadie ha estado separado de la Comunidad, porque todos convergen los unos con los otros, todos est\u00e1n reunidos por la acci\u00f3n de la fuerza indivisible de la gracia y la fe. \u00abTodos, se ha escrito, no ten\u00edan m\u00e1s que un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb (Hch 4,32)&#8230; ser un solo cuerpo formado por miembros que aunque diversos son realmente dignos de Cristo, que es nuestra verdadera cabeza (Col 1,18). \u00abEn \u00c9l, dice el ap\u00f3stol san Pablo, no hay hombre ni mujer, ni jud\u00edo ni griego&#8230;, ni esclavo ni libre, porque \u00c9l lo es todo en todos \u00ab(Gal 3,28)&#8230; As\u00ed pues la santa Iglesia es a la imagen de Dios, ya que realiza entre los creyentes la misma uni\u00f3n que Dios.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco\"> Francisco<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=76\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_08-10-2014_Caminamos_hacia_la_unidad\"> Audiencia General (08-10-2014): Caminamos hacia la unidad<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abQue sean uno, como nosotros\u00bb (Jn 17,11b)<br \/><\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>En las \u00faltimas catequesis, buscamos destacar la naturaleza y la belleza de la Iglesia, y nos preguntamos qu\u00e9 implica para cada uno de nosotros formar parte de este pueblo, pueblo de Dios que es la Iglesia. No debemos, sin embargo, olvidar que son muchos los hermanos que comparten con nosotros la fe en Cristo, pero que pertenecen a otras confesiones o a tradiciones diferentes de la nuestra. Muchos se han resignado a esta divisi\u00f3n \u2014tambi\u00e9n dentro de nuestra Iglesia cat\u00f3lica se han resignado\u2014, que en el curso de la historia ha sido a menudo causa de conflictos y sufrimientos, tambi\u00e9n de guerras y \u00a1esto es una verg\u00fcenza! Tambi\u00e9n hoy, las relaciones no est\u00e1n siempre marcadas por el respeto y la cordialidad&#8230; Pero me pregunto: nosotros, \u00bfc\u00f3mo nos situamos ante todo esto? \u00bfEstamos tambi\u00e9n nosotros resignados, si no hasta indiferentes a esta divisi\u00f3n? O bien \u00bfcreemos firmemente que se puede y se debe caminar en la direcci\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n y de la plena comuni\u00f3n? La plena comuni\u00f3n, es decir, poder participar todos juntos en el cuerpo y la sangre de Cristo.<\/p>\n<p>Las divisiones entre los cristianos, mientras hieren a la Iglesia, hieren a Cristo, y nosotros divididos provocamos una herida a Cristo: la Iglesia, en efecto, es el cuerpo del cual Cristo es la cabeza. Sabemos bien cu\u00e1nto interes\u00f3 a Jes\u00fas que sus disc\u00edpulos permanecieran unidos en su amor. Basta pensar en sus palabras referidas en el cap\u00edtulo diecisiete del Evangelio de san Juan, la oraci\u00f3n dirigida al Padre en la inminencia de su pasi\u00f3n: \u00abPadre Santo gu\u00e1rdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros\u00bb (<em>Jn<\/em> 17, 11). Esta unidad era ya amenazada cuando Jes\u00fas estaba a\u00fan entre los suyos: en el Evangelio, en efecto, se recuerda que los ap\u00f3stoles discut\u00edan entre ellos sobre qui\u00e9n era el m\u00e1s grande, el m\u00e1s importante (cf. <em>Lc<\/em> 9, 46). El Se\u00f1or, sin embargo, insisti\u00f3 mucho en la unidad en el nombre del Padre, haci\u00e9ndonos entender que nuestro anuncio y nuestro testimonio ser\u00e1n tanto m\u00e1s cre\u00edbles cuanto m\u00e1s nosotros primero seamos capaces de vivir en comuni\u00f3n y amarnos. Es lo que despu\u00e9s sus ap\u00f3stoles, con la gracia del Esp\u00edritu Santo, comprendieron profundamente y tomaron en serio, de modo que san Pablo llegar\u00e1 a implorar a la comunidad de Corinto con estas palabras: \u00abOs ruego, hermanos, en nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que dig\u00e1is todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir\u00bb (1 <em> Cor<\/em> 1, 10).<\/p>\n<p>Durante su camino en la historia, la Iglesia es tentada por el maligno, que busca dividirla, y lamentablemente ha estado marcada por separaciones graves y dolorosas. Son divisiones que a veces se han prolongado a lo largo del tiempo, hasta hoy, por lo que resulta ya dif\u00edcil reconstruir todas sus motivaciones y sobre todo encontrar las posibles soluciones. Las razones que llevaron a las fracturas y a las separaciones pueden ser las m\u00e1s diversas: desde las divergencias sobre principios dogm\u00e1ticos y morales y sobre concepciones teol\u00f3gicas y pastorales diferentes, los motivos pol\u00edticos y de conveniencia, hasta las discusiones debidas a antipat\u00edas y ambiciones personales&#8230; Lo cierto es que, de un modo u otro, detr\u00e1s de estas laceraciones est\u00e1 siempre la soberbia y el ego\u00edsmo, que son causa de todo desacuerdo y que nos hacen intolerantes, incapaces de escuchar y aceptar a quien tiene una visi\u00f3n o una postura diversa de la nuestra.<\/p>\n<p>Ahora, ante todo esto, \u00bfhay algo que cada uno de nosotros, como miembros de la santa madre Iglesia, podemos y debemos hacer? Desde luego no debe faltar la oraci\u00f3n, en continuidad y en comuni\u00f3n con la de Jes\u00fas, la oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos. Y junto con la oraci\u00f3n, el Se\u00f1or nos pide una apertura renovada: nos pide que no nos cerremos al di\u00e1logo y al encuentro, sino que acojamos todo lo que de v\u00e1lido y positivo se nos ofrece tambi\u00e9n de quien piensa diverso de nosotros o mantiene posturas diferentes. Nos pide que no fijemos la mirada sobre lo que nos divide, sino m\u00e1s bien sobre lo que nos une, buscando conocer mejor y amar a Jes\u00fas, y compartir la riqueza de su amor. Y esto implica concretamente la adhesi\u00f3n a la verdad, junto con la capacidad de perdonar, de sentirse parte de la misma familia, de considerarse un don el uno para el otro y hacer juntos muchas cosas buenas, y obras de caridad.<\/p>\n<p>Es un dolor pero hay divisiones, existen cristianos divididos, estamos divididos entre nosotros. Pero todos tenemos algo en com\u00fan: todos creemos en Jesucristo, el Se\u00f1or. Todos creemos en el Padre, en el Hijo y en el Esp\u00edritu Santo, y todos caminamos juntos, estamos en camino. \u00a1Ayud\u00e9monos unos a otros! Pero t\u00fa la piensas as\u00ed, t\u00fa la piensas as\u00ed&#8230; En todas las comunidades hay buenos te\u00f3logos, que ellos discutan, que ellos busquen la verdad teol\u00f3gica porque es un deber, pero nosotros caminemos juntos, orando unos por otros y haciendo obras de caridad. Y as\u00ed hagamos la comuni\u00f3n en camino. Esto se llama ecumenismo espiritual: caminar el camino de la vida todos juntos en nuestra fe, en Jesucristo el Se\u00f1or. Se dice que no se puede hablar de cosas personales, pero no resisto la tentaci\u00f3n. Estamos hablando de comuni\u00f3n&#8230; comuni\u00f3n entre nosotros. Y hoy estoy muy agradecido al Se\u00f1or porque hoy son 70 a\u00f1os desde que hice la Primera Comuni\u00f3n. Pero hacer la primera comuni\u00f3n todos debemos saber que significa entrar en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s, en comuni\u00f3n con los hermanos de nuestra Iglesia, pero tambi\u00e9n en comuni\u00f3n con todos los que pertenecen a comunidades diversas pero creen en Jes\u00fas. Agradezcamos al Se\u00f1or por nuestro Bautismo, agradezcamos al Se\u00f1or por nuestra comuni\u00f3n, y para que esta comuni\u00f3n termine siendo de todos, juntos.<\/p>\n<p>Queridos amigos, sigamos adelante entonces hacia la plena unidad. La historia nos ha separado, pero estamos en camino hacia la reconciliaci\u00f3n y la comuni\u00f3n. \u00a1Y esto es verdad! \u00a1Y esto tenemos que defenderlo! Todos estamos en camino hacia la comuni\u00f3n. Y cuando la meta nos parezca demasiado distante, casi inalcanzable, y nos veamos sorprendidos por el desaliento, que nos anime la idea de que Dios no puede hacer o\u00eddos sordos a la voz de su propio Hijo Jes\u00fas y no atender su oraci\u00f3n y la nuestra, para que todos los cristianos sean verdaderamente una sola cosa.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan_El_Padre_el_Hijo_y_el_Espiritu_Santo_cuidan_de_nosotros\"> Sobre el Evangelio de san Juan: El Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo cuidan de nosotros<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPadre santo, gu\u00e1rdalos en tu nombre\u00bb (Jn 17,11b)<br \/>nn. 3-8<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Cristo, glorificado en sus disc\u00edpulos <br \/><b \/><em>Y he sido esclarecido en ellos<\/em> (Jn 17,10), afirma. Ahora habla de su esclarecimiento como si hubiese sucedido, aunque era a\u00fan futuro; en cambio, m\u00e1s arriba imploraba al Padre que sucediese. Pero, evidentemente, ha de investigarse si ese mismo es el esclarecimiento acerca del que hab\u00eda dicho: <em>Y ahora esclar\u00e9ceme t\u00fa, Padre, junto a ti mismo con la claridad que tuve, antes que el mundo existiese, junto a ti (Jn 17,53).<\/em> En efecto, si <em>\u00abjunto a ti\u00bb,<\/em> \u00bfc\u00f3mo \u00ab<em>en ellos<\/em>\u00bb? \u00bfAcaso cuando les da a conocer esto mismo, y mediante ellos a todos los que creen a esos testigos suyos? As\u00ed podemos entender simple y llanamente que acerca de los ap\u00f3stoles ha dicho el Se\u00f1or que ha <em>sido esclarecido en ellos;<\/em> en efecto, diciendo que ha sucedido ya, muestra que hab\u00eda sido ya predestinado, y ha querido que se tenga por cierto lo que iba a suceder.<\/p>\n<p>Ya no estoy en el mundo. <\/p>\n<p><em>Y no estoy ya en el mundo<\/em>, afirma, <em>mas \u00e9stos est\u00e1n en el mundo<\/em> (Jn 17,11). Si te fijas directamente en la hora esa en que hablaba, uno y otros, o sea, tanto \u00e9l cuanto esos de quienes dec\u00eda esto, estaban a\u00fan <em>en el mundo<\/em>. Por cierto, no podemos ni debemos entender esto seg\u00fan el progreso del coraz\u00f3n y de la vida, de forma que de ellos se diga que est\u00e1n a\u00fan <em>en el mundo<\/em> precisamente porque saborean a\u00fan lo mundano y, en cambio, de \u00e9l se diga que, saboreando lo divino, <em>no<\/em> est\u00e1 <em>ya<\/em> <em>en el mundo<\/em>. En efecto, est\u00e1 aqu\u00ed puesta una palabra\u00a0que no nos permita en absoluto entenderlo as\u00ed, porque no asevera \u00aby no estoy en el mundo\u00bb, sino <em>\u00abNo estoy \u00abya\u00bb en el mundo\u00bb,<\/em> para mediante ella mostrar que \u00e9l hab\u00eda estado <em>en el mundo,<\/em> mas que <em>ya no<\/em> est\u00e1. \u00bfTal vez, pues, es leg\u00edtimo que creamos que alguna vez hab\u00eda \u00e9l saboreado lo mundano y que, liberado de este error, ya no lo saboreaba? \u00bfQui\u00e9n caer\u00e1 en parecer tan imp\u00edo?<\/p>\n<p>Queda, por tanto, que haya dicho \u2014para mediante esto mostrar que \u00e9l <em>no<\/em> est\u00e1 <em>ya<\/em> aqu\u00ed\u2014 que \u00e9l <em>ya no<\/em> est\u00e1 <em>en el mundo<\/em> seg\u00fan \u00e9l mismo estaba tambi\u00e9n antes <em>en el mundo,<\/em> con presencia corporal ciertamente, o sea, que su ausencia del mundo iba <em>ya <\/em>a suceder pronto; la de ellos, en cambio, m\u00e1s tarde; empero, porque \u00e9l en persona y ellos estaban a\u00fan aqu\u00ed, ha dicho que est\u00e1n ellos aqu\u00ed. Por cierto, hombre que se adapta a los hombres, ha hablado como es la costumbre de hablar humana. \u00bfO, de alguien que va a marcharse cuanto antes, no decimos cotidianamente: \u00abYa no est\u00e1 aqu\u00ed\u00bb? Y esto suele decirse m\u00e1xime de los moribundos. Por otra parte, el Se\u00f1or en persona, como si previera qu\u00e9 podr\u00eda turbar a quienes iban a leer, ha a\u00f1adido: <em>\u00abMas yo voy a ti\u00bb,<\/em> para en cierto modo exponer as\u00ed por qu\u00e9 hab\u00eda dicho: <em>Ya no estoy en el mundo<\/em>.<\/p>\n<p>Que todos sean uno. <\/p>\n<p>Al decir, pues: <em>\u00abPadre santo, guarda en tu nombre a esos que me has dado\u00bb<\/em> (Jn 17,11), encomienda al Padre esos que va a abandonar con ausencia corporal. De seguro, como hombre ruega a Dios por sus disc\u00edpulos, que ha recibido de Dios.<\/p>\n<p>Pero f\u00edjate en lo que sigue: <em>Para que sean,<\/em> afirma, <em>una sola cosa como tambi\u00e9n nosotros<\/em>. No asevera \u00abpara que con nosotros sean una sola cosa\u00bb o \u00abpara que seamos una sola cosa ellos y nosotros, <em>como<\/em> <em>una sola<\/em> <em>somos<\/em> <em>nosotros\u00bb<\/em>, sino que asevera: <em>\u00abPara que sean una sola cosa como tambi\u00e9n nosotros\u00bb:<\/em> evidentemente, en su naturaleza sean ellos <em>una sola cosa<\/em>, <em>como tambi\u00e9n nosotros<\/em> <em>somos<\/em> <em>una<\/em> <em>sola cosa<\/em> en la nuestra. Sin duda, no dir\u00eda esto como verdadero si no lo dijese en cuanto que es Dios de id\u00e9ntica naturaleza que el Padre \u2014conforme a lo que en otra parte ha dicho: <em>Yo y el Padre somos una sola cosa\u2014 (Jn 10,30),<\/em> y no en tanto que es tambi\u00e9n hombre; efectivamente, en atenci\u00f3n a esto ha dicho: <em>El Padre es mayor que yo<\/em> (Jn 14,28). Pero, porque una sola e id\u00e9ntica persona es Dios y hombre, en el hecho de que ruegue la entendemos como hombre; en cambio, la entendemos como Dios por el hecho de que <em>son una sola cosa<\/em> tanto \u00e9l mismo cuanto ese a quien ruega. Pero en lo que sigue hay a\u00fan un pasaje donde este asunto ha de examinarse m\u00e1s concienzudamente.<\/p>\n<p>El Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo cuidan de nosotros <\/p>\n<p>Pues bien, aqu\u00ed sigue: <em>Mientras estaba con ellos yo los guardaba en tu nombre<\/em> (Jn 17,12). Afirma: \u00abPues yo voy <em>a ti, gu\u00e1rdalos en tu nombre<\/em>, en el que, cuando estaba <em>con ellos<\/em>, tambi\u00e9n <em>yo los guardaba\u00bb<\/em>. <em>En<\/em> el <em>nombre<\/em> del Padre <em>guardaba<\/em> a sus disc\u00edpulos el Hijo hombre, situado <em>con ellos<\/em> mediante la presencia humana; pero tambi\u00e9n el Padre guardaba en el nombre del Hijo a los que escuchaba pedir <em>en<\/em> el <em>nombre<\/em> del Hijo. Efectivamente, id\u00e9ntico Hijo les hab\u00eda dicho: <em>En verdad, en verdad os digo: <\/em>\u00ab<em>Si pidiereis algo al Padre en mi nombre, os lo dar\u00e1\u00bb<\/em> (Jn 16,23).<\/p>\n<p>No debemos entender esto tan carnalmente como si el Padre y el Hijo nos guardasen alternativamente, altern\u00e1ndose la custodia de ambos al custodiarnos, cual si uno se acercase cuando el otro se hubiere retirado; en efecto, a una nos custodian el Padre y el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, los cuales son el \u00fanico verdadero\u00a0y feliz Dios. Pero la Escritura no nos eleva si no desciende a nosotros, como <em>la Palabra<\/em> hecha <em>carne<\/em> ha descendido para elevar, no se ha ca\u00eddo para yacer. Si conocemos al que ha descendido, levant\u00e9monos con el que eleva y, cuando habla as\u00ed, entendamos que \u00e9l distingue las personas, no separa las naturalezas. Cuando, pues, el Hijo <em>guardaba<\/em>\u00a0con su presencia corporal a sus disc\u00edpulos, el Padre, para custodiarlos, no aguardaba suceder al Hijo, tras haberse retirado \u00e9ste, sino que ambos los guardaban con potencia espiritual y, cuando el Hijo les retir\u00f3 su presencia corporal, mantuvo con el Padre la custodia espiritual, porque, cuando el Hijo hombre los recibi\u00f3 para custodiarlos, no los retir\u00f3 de la custodia paterna ni, cuando el Padre los dio al Hijo para custodiarlos, se los dio sin ese mismo a quien se los dio, sino que al hombre Hijo los dio no sin el Dios Hijo, este mismo en persona, evidentemente.<\/p>\n<p>El Hijo, pues, sigue y dice: <em>Custodi\u00e9 a los que me has dado, y ninguno de estos pereci\u00f3, a no ser el hijo de la perdici\u00f3n, para que la Escritura se cumpla<\/em> (Jn 17,12). <em>\u00abEl hijo de la perdici\u00f3n\u00bb<\/em> se ha llamado al <em>traidor<\/em>\u00a0de Cristo, predestinado a la perdici\u00f3n, seg\u00fan la Escritura que acerca de \u00e9l se profetiza m\u00e1xime en el salmo cent\u00e9simo octavo.<\/p>\n<p>Afirma:<em> Ahora<\/em>, <em>en cambio, voy a ti y hablo de esto en el mundo, para que en s\u00ed mismos tengan colmado mi gozo<\/em> (Jn 17,13). He ah\u00ed que dice que <em>en el mundo<\/em> habla \u00e9l, que poco antes hab\u00eda dicho: <em>\u00abYa no estoy en el mundo\u00bb<\/em>. Por qu\u00e9 hab\u00eda dicho esto lo expuse all\u00ed, mejor dicho, ense\u00f1\u00e9 que \u00e9l mismo lo hab\u00eda expuesto. Porque, pues, no se hab\u00eda ido a\u00fan, a\u00fan estaba aqu\u00ed; mas, porque iba a irse muy pronto, en cierto modo ya no estaba aqu\u00ed. Por otra parte, cu\u00e1l es este gozo acerca del que asevera: <em>\u00abPara que en s\u00ed mismos tengan colmado mi gozo\u00bb,<\/em> ya ha quedado expresado m\u00e1s arriba, donde asevera: <em>Para que sean una sola cosa como tambi\u00e9n nosotros<\/em>. Dice que este <em>gozo<\/em> suyo, esto es, conferido por \u00e9l a ellos, ha de colmarse en ellos, por lo cual ha dicho que \u00e9l ha hablado <em>en el mundo<\/em>. \u00c9sta es la paz y felicidad <em>en la era futura<\/em>, por conseguir las cuales hay que vivir <em>en esta edad<\/em> <em>con moderaci\u00f3n, justa y piadosamente<\/em>.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 odia el mundo <\/p>\n<p>Mientras habla a\u00fan el Se\u00f1or al Padre y ora por sus disc\u00edpulos, dice: <em>Yo les he dado tu palabra y el mundo les tuvo odio<\/em>. A\u00fan no hab\u00edan experimentado esto mediante sus sufrimientos que iban despu\u00e9s a acaecerles; pero, seg\u00fan su costumbre, dice esas cosas de modo que con palabras de tiempo pret\u00e9rito preanuncia lo venidero. Despu\u00e9s, para agregar la causa de por qu\u00e9 el mundo los ha odiado, afirma: <em>Porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo<\/em> (Jn 17,14). Esto les fue conferido mediante la regeneraci\u00f3n, porque por generaci\u00f3n eran <em>del mundo<\/em>; por eso les hab\u00eda ya dicho: <em>Yo os eleg\u00ed del mundo<\/em> (Jn 15,19). Les ha sido, pues, donado que, como \u00e9l, tampoco ellos fuesen <em>del mundo<\/em>, pues <em>del mundo<\/em> los libr\u00f3 \u00e9l. Ahora bien, \u00e9l nunca fue <em>del mundo<\/em> porque, aun seg\u00fan la<em> forma<\/em> <em>de esclavo<\/em>, \u00e9l ha nacido <em>del Esp\u00edritu Santo<\/em>, del cual ellos han renacido. Por cierto, si ellos no son ya <em>del mundo<\/em> precisamente porque han renacido del <em>Esp\u00edritu Santo<\/em>, \u00e9l nunca ha sido <em>del mundo<\/em> porque ha nacido <em>del Esp\u00edritu Santo<\/em>.<\/p>\n<p>Santificar en la verdad <\/p>\n<p>Afirma: <em>\u00abNo ruego<\/em> <em>que los retires del mundo, sino que los guardes del mal\u00bb<\/em>, pues aunque ya no eran <em>del mundo<\/em>, sin embargo, ten\u00edan a\u00fan necesidad de estar <em>en el mundo<\/em>. Repite id\u00e9ntica idea; afirma: <em>\u00abNo son del mundo, como tampoco yo soy del mundo<\/em>.<em> Santif\u00edcalos en la verdad\u00bb<\/em> (Jn 17,15-17), pues as\u00ed son guardados del mal, cosa que m\u00e1s arriba ha pedido que sucediera. Por otra parte, puede preguntarse c\u00f3mo no eran ya <em>del mundo<\/em> si a\u00fan no estaban santificados <em>en la verdad<\/em> o, si ya lo estaban, por qu\u00e9 implora que lo est\u00e9n. \u00bfAcaso porque, aun santificados, progresan en id\u00e9ntica santidad y son hechos m\u00e1s santos, y esto no sin la ayuda de la gracia de Dios, sino porque santifica su progreso el que ha santificado su comienzo? Por ende, tambi\u00e9n el Ap\u00f3stol dice: <em>Quien comenz\u00f3 en vosotros una obra buena, la terminar\u00e1 hasta el d\u00eda de Cristo Jes\u00fas<\/em> (Flp 1,6). As\u00ed pues, son santificados <em>en la verdad<\/em> los herederos del Testamento Nuevo, de cuya realidad hab\u00edan sido sombras\u00a0las santificaciones del Viejo Testamento y, evidentemente, cuando son santificados<em> en la verdad<\/em> son santificados en Cristo, quien ha dicho verazmente: <em>Yo soy el Camino y la Verdad y la Vida<\/em> (Jn 14,6). Asimismo, cuando asever\u00f3: <em>\u00abLa verdad os librar\u00e1\u00bb,<\/em> para exponer poco despu\u00e9s por qu\u00e9 lo hab\u00eda dicho afirma: <em>\u00abSi el Hijo os liberare<\/em>, <em>entonces ser\u00e9is verdaderamente libres\u00bb (Jn 8,32. 36):<\/em> para mostrar que \u00e9l hab\u00eda llamado primero \u00ab<em>la verdad\u00bb<\/em> a lo que a continuaci\u00f3n ha llamado <em>\u00abel Hijo\u00bb<\/em>. Qu\u00e9 otra cosa, pues, ha dicho tambi\u00e9n en este lugar, <em>Santif\u00edcalos en la verdad,<\/em> sino <em>santif\u00edcalos en <\/em>m\u00ed?<\/p>\n<p>Por eso sigue y no deja de insinuar m\u00e1s abiertamente esto: <em>Tu palabra (sermo),<\/em> afirma, <em>es verdad<\/em> (Jn 17,17). Qu\u00e9 otra cosa ha dicho sino: <em>Yo soy la Verdad?<\/em>. En efecto, el evangelio griego tiene <em>l\u00f3gos<\/em>, que se lee tambi\u00e9n donde est\u00e1 dicho: <em>\u00abEn el principio exist\u00eda la Palabra y la Palabra exist\u00eda en Dios y la Palabra era Dios\u00bb,<\/em> y sabemos que esa Palabra misma es, evidentemente, el Unig\u00e9nito Hijo <em>de Dios<\/em>, la cual <em>se hizo hombre y habit\u00f3 entre nosotros<\/em> (Jn 1,1 14). Por ende, ha podido poner aqu\u00ed y est\u00e1 puesto en algunos c\u00f3dices <em>\u00abTu Palabra<\/em> <em>(verbum)<\/em> <em>es verdad\u00bb,<\/em> como en algunos c\u00f3dices est\u00e1 tambi\u00e9n escrito all\u00ed: <em>En el principio exist\u00eda la Palabra<\/em> <em>(sermo)<\/em>. En cambio, en griego, tanto all\u00ed como aqu\u00ed, sin diversidad alguna est\u00e1 <em>l\u00f3gos<\/em>. As\u00ed pues, el Padre santifica <em>en la verdad,<\/em> esto es, en su Palabra, en su Unig\u00e9nito, a sus <em>herederos<\/em> y <em>coherederos<\/em>\u00a0de \u00e9ste.<\/p>\n<p>Ap\u00f3stoles, es decir, enviados <\/p>\n<p>Pero ahora habla a\u00fan de los ap\u00f3stoles, porque al seguir agrega: <em>Como me enviaste al mundo, tambi\u00e9n yo los envi\u00e9 al mundo<\/em> (Jn 17,18). \u00bfA qui\u00e9nes envi\u00f3 sino a sus ap\u00f3stoles? De hecho, porque aun el nombre mismo de \u00abap\u00f3stoles\u00bb es griego, en lat\u00edn no significa, sino \u00abenviados\u00bb. <em>Envi\u00f3,<\/em> pues, <em>Dios a su Hijo<\/em>\u00a0no en carne de pecado, sino <em>en semejanza de carne de pecado<\/em> (Cf Rm 8,3), y su Hijo envi\u00f3 a esos que, nacidos en carne <em>de pecado<\/em>, <em>santific\u00f3<\/em>\u00a0en cuanto a la mancha del pecado.<\/p>\n<p>Por ellos me santifico <\/p>\n<p>Pero, porque ellos son <em>miembros suyos<\/em>\u00a0por haber sido hecho <em>la cabeza de la Iglesia<\/em>\u00a0el <em>Mediador de Dios y hombres, Cristo Jes\u00fas hombre<\/em>, por eso asevera lo que sigue: <em>Y en favor de ellos me santifico a m\u00ed mismo<\/em> (Jn 17,19). En efecto, \u00bfqu\u00e9 significa <em>\u00abY en favor de ellos me santifico a m\u00ed mismo\u00bb,<\/em> sino \u00ablos <em>santifico<\/em> en m\u00ed mismo, pues tambi\u00e9n esos mismos son yo\u00bb? Porque, como he dicho, esos de quienes asevera esto son <em>miembros suyos<\/em> y <em>Cristo es uno solo<\/em>, cabeza y cuerpo, seg\u00fan el Ap\u00f3stol ense\u00f1a y dice de la descendencia de Abrah\u00e1n: <em>\u00abPor otra parte, si vosotros sois de Cristo, sois, pues, descendencia de Abrah\u00e1n\u00bb,<\/em> tras haber dicho m\u00e1s arriba: <em>No dice \u00aby a las descendencias\u00bb, cual respecto a muchas, sino, cual respecto a una sola, \u00aby a tu descendencia\u00bb, que es Cristo<\/em> (Ga 3,29 16). Si, pues, <em>Cristo es<\/em> esto, <em>descendencia de Abrah\u00e1n<\/em>, a quienes est\u00e1 dicho <em>\u00abSois, pues, descendencia de Abrah\u00e1n\u00bb,<\/em> \u00bfqu\u00e9 otra cosa les est\u00e1 dicha sino <em>\u00absois, pues, <\/em>Cristo\u00bb? A esto se debe lo que en otro lugar asevera id\u00e9ntico ap\u00f3stol en persona: <em>Ahora me alegro de los padecimientos por vosotros y en mi carne completo lo que falta de las aflicciones de Cristo<\/em> (Col 1,24). No ha dicho <em>\u00abde las aflicciones<\/em> m\u00edas\u00bb, sino \u00ab<em>de Cristo<\/em>\u00bb, porque era miembro <em>de Cristo<\/em>\u00a0y mediante sus persecuciones, cuales era preciso que Cristo sufriera en su cuerpo entero, tambi\u00e9n ese mismo completaba proporcionalmente <em>las aflicciones<\/em> de \u00e9ste.<\/p>\n<p>A fin de que esto sea tambi\u00e9n cierto en este pasaje, atiende a lo siguiente. En efecto, tras haber dicho: <em>\u00abY en favor de ellos me santifico a m\u00ed mismo\u00bb,<\/em> para que entendi\u00e9ramos que \u00e9l hab\u00eda dicho esto, que los santificar\u00eda en \u00e9l, ha a\u00f1adido inmediatamente: <em>Para que tambi\u00e9n esos mismos sean santificados en la verdad<\/em> (Jn 17,19). Esto \u00bfqu\u00e9 otra cosa significa, sino \u00aben m\u00ed\u00bb, en tanto que <em>la verdad<\/em>\u00a0es la <em>Palabra<\/em> aquella<em>, Dios en el principio?<\/em> Tambi\u00e9n ese mismo, <em>hijo de hombre<\/em>, fue santificado en ella desde el inicio de su creaci\u00f3n, cuando <em>la Palabra se hizo carne<\/em>, porque\u00a0<em>la Palabra<\/em> y el <em>hombre<\/em> devinieron una \u00fanica persona. Entonces, pues, se santific\u00f3 en s\u00ed, esto es, a \u00e9l, hombre, en \u00e9l, la Palabra.<\/p>\n<p>En cambio, por causa de sus <em>miembros<\/em>\u00a0afirma: <em>\u00abY en favor de ellos, yo\u00bb<\/em> \u2014esto es, para que, como me ha aprovechado en m\u00ed porque sin ellos soy hombre, les aproveche tambi\u00e9n a ellos porque tambi\u00e9n \u00e9sos son <em>yo<\/em>\u2014, <em>\u00aby yo me santifico a m\u00ed mismo\u00bb<\/em> \u2014esto es, en m\u00ed los <em>santifico<\/em> cual <em>a m\u00ed mismo yo,<\/em> porque tambi\u00e9n ellos son, en m\u00ed, <em>yo\u2014,<\/em> <em>para que tambi\u00e9n esos mismos sean santificados en la verdad<\/em>. \u00bfQu\u00e9 significa <em>\u00abtambi\u00e9n esos mismos\u00bb,<\/em> sino \u00abcomo yo, <em>en la verdad,<\/em> cosa que soy <em>yo<\/em> mismo\u00bb? Despu\u00e9s comienza a hablar ya no s\u00f3lo de los ap\u00f3stoles, sino tambi\u00e9n de sus dem\u00e1s miembros, de lo cual, si ese mismo lo concede, se ha de tratar otro serm\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Teresa_de_Calcuta\"> Teresa de Calcuta<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=20\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Teresa de Calcuta\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"La_Palabra_para_ser_hablada_La_alegria_es_fruto_del_amor\"> La Palabra para ser hablada: La alegr\u00eda es fruto del amor<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPara que mi alegr\u00eda este en ellos\u00bb (Jn 17,13)<br \/>Cap\u00edtulo 12, 21-22<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Jes\u00fas puede tomar totalmente posesi\u00f3n de nuestra alma si solamente se le entrega con alegr\u00eda. \u00abUn santo triste es un triste santo\u00bb, ten\u00eda la costumbre de decir san Francisco de Sales. Santa Teresa de \u00c1vila se inquietaba por sus hermanas s\u00f3lo cuando ve\u00eda a una de ellas perder su alegr\u00eda. A los ni\u00f1os, a los pobres, a todos aquellos que sufren y est\u00e1n solos, dadles una sonrisa alegre; no les ofrezc\u00e1is s\u00f3lo vuestros cuidados sino tambi\u00e9n vuestro coraz\u00f3n. Posiblemente que no nos encontremos en situaci\u00f3n de dar mucho, pero siempre podemos dar la alegr\u00eda que brota de un coraz\u00f3n que ama a Dios. La alegr\u00eda es muy comunicativa. Estad pues llenos de alegr\u00eda cuando est\u00e9is entre los pobres. <\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-b_semana-07_tiempo-pascua_dia-01-domingo\">Tiempo de Pascua: Domingo VII (Ciclo B)<\/a><br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-07_tiempo-pascua_dia-04-miercoles\">Tiempo de Pascua: Mi\u00e9rcoles VII <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>11 Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos est\u00e1n en el mundo, mientras yo voy a ti. Padre santo, gu\u00e1rdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. 12 Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-17-11b-19-oracion-de-jesus-guardalos-del-maligno\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 17, 11b-19  \u2013 Oraci\u00f3n de Jes\u00fas: Gu\u00e1rdalos del maligno\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41634","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41634","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41634"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41634\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}