{"id":41635,"date":"2016-10-07T23:39:55","date_gmt":"2016-10-08T04:39:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-17-20-26-oracion-de-jesus-que-sean-uno\/"},"modified":"2016-10-07T23:39:55","modified_gmt":"2016-10-08T04:39:55","slug":"jn-17-20-26-oracion-de-jesus-que-sean-uno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-17-20-26-oracion-de-jesus-que-sean-uno\/","title":{"rendered":"Jn 17, 20-26  \u2013 Oraci\u00f3n de Jes\u00fas: Que sean uno"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">20<\/span> No solo por ellos ruego, sino tambi\u00e9n por los que crean en m\u00ed por la palabra de ellos, <span class=\"versiculo\">21<\/span> para que todos sean uno, como t\u00fa, Padre, en m\u00ed, y yo en ti, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Yo les he dado la gloria que t\u00fa me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; <span class=\"versiculo\">23<\/span> yo en ellos, y t\u00fa en m\u00ed, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que t\u00fa me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a m\u00ed. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Padre, este es mi deseo: que los que me has dado est\u00e9n conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundaci\u00f3n del mundo. <span class=\"versiculo\">25<\/span> Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que t\u00fa me enviaste. <span class=\"versiculo\">26<\/span> Les he dado a conocer y les dar\u00e9 a conocer tu nombre, para que el amor que me ten\u00edas est\u00e9 en ellos, y yo en ellos\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Gregorio_de_Nisa\"> Gregorio de Nisa<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=60\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Gregorio de Nisa\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Cantar_de_los_Cantares_Yo_les_he_dado_la_gloria_que_tu_me_diste\"> Sobre el Cantar de los Cantares: Yo les he dado la gloria que t\u00fa me diste<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abQue todos sean uno, para que, as\u00ed como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en mi y yo en ti, sean ellos una cosa en nosotros\u00bb (Jn 17, 22-23)<br \/>15 : PG 44, 1115-1118 (Liturgia de las Horas)<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=2\">PG<\/a><\/span><\/p>\n<p>Cuando el amor llega a eliminar del todo el temor, el mismo temor se convierte en amor; entonces llega a comprenderse que la unidad es lo que alcanza la salvaci\u00f3n, cuando estamos todos unidos, por nuestra \u00edntima adhesi\u00f3n al solo y \u00fanico bien, por la perfecci\u00f3n de la que nos hace participar la paloma m\u00edstica. <\/p>\n<p>Algo de esto podemos deducir de aquellas palabras: <em>Es \u00fanica mi paloma, mi perfecta; es la \u00fanica hija de su madre, la predilecta de quien la engendr\u00f3<\/em>. <\/p>\n<p>Pero las palabras del Se\u00f1or en el Evangelio nos ense\u00f1an esto mismo de una manera m\u00e1s clara. \u00c9l, en efecto, habiendo dado, por su bendici\u00f3n, todo poder a sus disc\u00edpulos, otorg\u00f3 tambi\u00e9n los dem\u00e1s bienes a sus elegidos, mediante las palabras con que se dirige al Padre, a\u00f1adiendo el m\u00e1s importante de estos bienes, el de que, en adelante, no est\u00e9n ya divididos por divergencia alguna en la apreciaci\u00f3n del bien, sino que sean una sola cosa, por su uni\u00f3n con el solo y \u00fanico bien. As\u00ed, unidos en la unidad del Esp\u00edritu mediante el v\u00ednculo de la paz, como dice el Ap\u00f3stol, ser\u00e1n todos un solo cuerpo y un solo esp\u00edritu, por la \u00fanica esperanza a la que han sido llamados. <\/p>\n<p>Pero ser\u00e1 mejor citar literalmente las divinas palabras del Evangelio: <em>Para que todos sean uno<\/em> -dice-; <em>para que, as\u00ed como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en mi y yo en ti, sean ellos una cosa en nosotros<\/em>. <\/p>\n<p>El nexo de esta unidad es la gloria. Nadie podr\u00e1 negar razonablemente que este nombre, gloria, se atribuye al Esp\u00edritu Santo, si se fija en las palabras del Se\u00f1or, cuando dice: <em>Yo les he dado la gloria que t\u00fa me diste<\/em>. De hecho, dio esta gloria a los disc\u00edpulos, cuando les dijo: Recibid el Esp\u00edritu Santo. <\/p>\n<p>Y esta gloria que \u00e9l pose\u00eda desde siempre, antes de la existencia del mundo, la recibi\u00f3 \u00e9l tambi\u00e9n al revestirse de la naturaleza humana; y, una vez que esta naturaleza humana de Cristo fue glorificada por el Esp\u00edritu Santo, la gloria del Esp\u00edritu fue comunicada a todo ser que participa de esta naturaleza, empezando por los ap\u00f3stoles. <\/p>\n<p>Por esto dice: <em>Yo les he dado la gloria que t\u00fa me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos y t\u00fa en mi para que sean perfectos en la unidad<\/em>. Por esto, todo aquel que va creciendo de la ni\u00f1ez hasta alcanzar el estado de hombre perfecto llega a aquella madurez espiritual, capaz de entender las cosas, capaz, por fin, de la gloria del Esp\u00edritu Santo, por su pureza de vida, limpia de todo defecto; \u00e9ste es la paloma perfecta a la que se refiere el Esposo cuando dice: Es \u00fanica mi paloma, mi perfecta.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Guerrico_de_Igny\"> Guerrico de Igny<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=75\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Guerrico de Igny\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_No_te_tengo_a_ti_en_el_cielo_Y_contigo_que_me_importa_la_tierra\"> Serm\u00f3n: \u00bfNo te tengo a ti en el cielo? Y contigo, \u00bfqu\u00e9 me importa la tierra?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abLos que t\u00fa me has dado quiero que est\u00e9n donde estoy yo\u00bb (Jn 17,24)<br \/>En la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or, nn. 2-5: SC 202, 274-280<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=7\">SC<\/a><\/span><\/p>\n<p>Padre, cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste. Ahora voy a ti. Guarda en tu nombre a los que me has dado. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. <\/em> El contenido de esta oraci\u00f3n, como lo indica el texto que hemos le\u00eddo, se resume en tres puntos, que constituyen la suma de la salvaci\u00f3n e incluso de la perfecci\u00f3n, de suerte que nada se pueda a\u00f1adir: a saber, que sean los disc\u00edpulos guardados del mal, consagrados en la verdad y con \u00e9l glorificados. <em>Padre <\/em>-dice-, <em>\u00e9ste es mi deseo: que los que me confiaste est\u00e9n conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria.<\/em> <\/p>\n<p>\u00a1Dichosos los que tienen por abogado al mismo juez! \u00a1Dichosos aquellos por quienes ora el que es digno de la misma adoraci\u00f3n que aquel a quien ora! El Padre no va a negarle lo que piden sus labios, ya que ambos no poseen m\u00e1s que una sola voluntad y un mismo poder, pues son un solo Dios. Es de absoluta necesidad que todo lo que pide Cristo se realice, porque su palabra es poderosa y su voluntad, eficaz. En el momento de la creaci\u00f3n, <em>\u00e9l lo dijo, y existi\u00f3, \u00e9l lo mand\u00f3 y surgi\u00f3. \u00c9ste es <\/em>\u2013dice\u2013 <em>mi deseo: que est\u00e9n conmigo donde yo estoy. <\/em>\u00a1Qu\u00e9 seguridad para los fieles! \u00a1Qu\u00e9 confianza para los creyentes! Con tal de que no minusvaloren la gracia que recibieron. Pues esta seguridad no se promete a solos los ap\u00f3stoles o a sus compa\u00f1eros, sino a todos los que crean en Dios por la palabra de ellos. Dice en efecto: <em>No s\u00f3lo ruego por ellos, sino tambi\u00e9n por los que crean en m\u00ed por la palabra de ellos. <\/p>\n<p>Porque a vosotros, <\/em> hermanos, <em>se os ha concedido la gracia no s\u00f3lo de creer en \u00e9l, sino de sufrir por \u00e9l, <\/em>como dice el Ap\u00f3stol. A vosotros, esto es, a los que la fe en la promesa de Cristo, lejos de hacerlos m\u00e1s negligentes en la seguridad, los torna m\u00e1s fervientes en la alegr\u00eda, y embarcados en una lucha sin cuartel contra los vicios, los corona con un martirio asiduo. Asiduo, pero f\u00e1cil; f\u00e1cil, pero sublime. F\u00e1cil, porque nada nos manda que supere nuestras posibilidades; sublime, porque la victoria es sobre todo el poder\u00edo de aquel fuerte bien armado. \u00bfO es que no es f\u00e1cil llevar el suave yugo de Cristo? \u00bfY acaso no es sublime ser coronado en su reino? Os ruego que me contest\u00e9is: \u00bfPuede haber algo m\u00e1s f\u00e1cil que llevar las alas que llevan al que las lleva? \u00bfY algo m\u00e1s sublime que planear sobre los cielos, donde Cristo ascendi\u00f3? <\/p>\n<p>Pero pensemos, hermanos; \u00bfpodr\u00e1 de repente alzar el vuelo a los cielos quien ahora no aprendiere a volar en el constante adiestramiento de cada d\u00eda? Algunos vuelan contemplando; vuela t\u00fa al menos amando. Pablo fue, en \u00e9xtasis, arrebatado hasta el tercer cielo; Juan hasta la Palabra que exist\u00eda en el principio; t\u00fa al menos no consientas en arrastrar por el polvo tu alma degenerada, ni soportes que tu coraz\u00f3n sumergido en la indolencia, se pudra en el cieno. Y si en alguna ocasi\u00f3n buscaste no los bienes de arriba, sino los de la tierra, repr\u00f3chatelo a ti mismo y di al Se\u00f1or con el profeta: <em>\u00bfNo te tengo a ti en el cielo? Y contigo, \u00bfqu\u00e9 me importa la tierra? <\/em>\u00a1Miserable de m\u00ed! \u00a1C\u00f3mo me equivocaba! Tan grandes como son los bienes que me est\u00e1n reservados en el cielo y yo los despreciaba. Tan nada los que hay en la tierra, y con qu\u00e9 avidez los deseaba. Cristo, tu tesoro, ha subido al cielo: est\u00e9 all\u00ed tambi\u00e9n tu coraz\u00f3n. De all\u00ed procedes, all\u00ed est\u00e1 tu Padre y&#8217;all\u00ed est\u00e1 tu heredad; de all\u00ed esperas al Salvador. Am\u00e9n.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Clemente_de_Alejandria\"> Clemente de Alejandr\u00eda<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=82\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Clemente de Alejandr\u00eda\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Evangelio_de_San_Juan_Jesucristo_ruega_no_solo_por_los_Doce_sino_por_todos_aquellos_que_en_diversas_epocas_han_de_creer_por_la_palabra_de_ellos\"> Sobre el Evangelio de San Juan: Jesucristo ruega no s\u00f3lo por los Doce, sino por todos aquellos que, en diversas \u00e9pocas, han de creer por la palabra de ellos<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abNo s\u00f3lo por ellos ruego, sino tambi\u00e9n por los que crean en m\u00ed por la palabra de ellos\u00bb (Jn 17, 20)<br \/>Libro 11, cap. 11: PG 74, 551-<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=2\">PG<\/a><\/span><\/p>\n<p>Cristo ha venido a ser primicia de la nueva humanidad y el primer hombre celeste. Pues, como dice Pablo: El <em>segundo Ad\u00e1n, el Se\u00f1or, es del cielo. <\/em>Por eso dec\u00eda: <em>Nadie ha subido al cielo, sino el que baj\u00f3 del cielo, el Hijo del hombre. <\/em>Los m\u00e1s allegados a esta primicia y mucho m\u00e1s cercanos que los dem\u00e1s, fueron los primeros elegidos como disc\u00edpulos y los que, habiendo conseguido el alto honor de seguir a Cristo, fueron los espectadores y testigos oculares de su gloria, como asiduos que fueron de \u00e9l, convivieron con \u00e9l y recibieron las primicias de sus dones. Eran, pues, y son \u2014despu\u00e9s del que es cabeza de todos y est\u00e1 sobre todos\u2014 miembros preciosos y dign\u00edsimos del cuerpo de la Iglesia. <\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, ruega que el Padre env\u00ede sobre ellos, por medio del Esp\u00edritu, la bendici\u00f3n y la santificaci\u00f3n, si bien a trav\u00e9s de \u00e9l. No pod\u00eda ser de otra forma, dado que \u00e9l es la vida, verdadera y todopoderosa y eficaz sabidur\u00eda y virtud del Padre. <\/p>\n<p>Pero a fin de que exegetas menos ponderados de las sagradas Letras pensaran temerariamente que s\u00f3lo se refiere a los disc\u00edpulos el ruego del Salvador sobre el env\u00edo del Esp\u00edritu y no a nosotros que somos posteriores a ellos, ni a nuestros mayores, el Mediador entre Dios y los hombres, el abogado y pont\u00edfice de nuestras almas, desmontando de antemano tales insustanciales sospechas, a\u00f1adi\u00f3 con mucha raz\u00f3n: <em>No s\u00f3lo por ellos ruego, sino tambi\u00e9n por los que crean en m\u00ed por la palabra de ellos.<\/em> <\/p>\n<p>Porque ser\u00eda en cierto modo absurdo que de aquel primer Ad\u00e1n pasara la condena a todos sus descendientes, y que llevaran en s\u00ed la deforme imagen del hombre terreno incluso los que no pecaron, es decir, que no pecaron en el mismo momento en que el primer padre cay\u00f3 por su desobediencia; y, en cambio, a la venida de Cristo, que se present\u00f3 como el hombre celeste, no reflejaran paralelamente su imagen todos cuantos por medio de \u00e9l, es decir, por medio de la fe, han sido llamados a la justicia. <\/p>\n<p>Y as\u00ed como decimos discernir la deforme imagen del hombre terreno por ciertas formas y figuras, que llevan el inconfundible sello de las manchas del pecado y la debilidad de la muerte y de la corrupci\u00f3n; inversamente pensamos tambi\u00e9n que la imagen del hombre celeste, esto es, de Cristo, brilla en la pureza y en la integridad, en la m\u00e1s absoluta incorrupci\u00f3n, en la vida y en la santificaci\u00f3n. Ahora bien, era realmente imposible que los que una vez hab\u00edamos ca\u00eddo por la prevaricaci\u00f3n en Ad\u00e1n, fu\u00e9ramos reinstalados en el primer estado de otra forma que haci\u00e9ndonos capaces de aquella inefable participaci\u00f3n y uni\u00f3n con Dios. Tal fue, en efecto, el privilegio inicial de la naturaleza humana. <\/p>\n<p>Y esta uni\u00f3n con Dios en nadie puede efectuarse si no es mediante la participaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que nos comunica su propia santificaci\u00f3n, que reforma seg\u00fan el modelo de su misma vida la naturaleza sujeta a la corrupci\u00f3n, y que de este modo reconduce a Dios y a su peculiar condici\u00f3n a los hombres privados de esta gloria. Pues bien, la imagen perfecta del Padre es el Hijo, y la semejanza natural del Hijo es su Esp\u00edritu. En consecuencia, al configurar de alguna manera consigo mismo las almas de los hombres, imprime en ellas la semejanza divina y esculpe la efigie de la suprema sustancia de todos. Ruega, pues, nuestro Se\u00f1or Jesucristo no s\u00f3lo por los doce disc\u00edpulos, sino m\u00e1s bien por todos los que, en diversas \u00e9pocas, han de creer por la palabra de ellos, por medio de la cual los oyentes son incitados a recibir aquella santificaci\u00f3n mediante la fe, y la purificaci\u00f3n que se lleva a cabo mediante la participaci\u00f3n del Esp\u00edritu.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Teresa_de_Lisieux\"> Teresa de Lisieux<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Manuscrito_Autobiografico_Prestame_tu_amor_para_amar\"> Manuscrito Autobiogr\u00e1fico: Pr\u00e9stame tu amor para amar<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abPadre, \u00e9ste es mi deseo: que los que me confiaste est\u00e9n conmigo\u00bb (Jn 17,24)<br \/>c. 34-35<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Pero, finalmente, tambi\u00e9n para m\u00ed llegar\u00e1 la \u00faltima noche, y entonces quisiera poder decirte, Dios m\u00edo: \u00abYo te he glorificado en la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. He dado a conocer tu nombre a los que me diste&#8230; Padre, \u00e9ste es mi deseo: que los que me confiaste est\u00e9n conmigo y que el mundo sepa que t\u00fa los has amado como me has amado a m\u00ed\u00bb (Jn 17,4s). <\/p>\n<p>S\u00ed, Se\u00f1or, esto es lo que yo quisiera repetir contigo antes de volar a tus brazos. \u00bfEs tal vez una temeridad? No, no. Hace ya mucho tiempo que t\u00fa me has permitido ser audaz contigo. Como el padre del hijo pr\u00f3digo cuando hablaba con su hijo mayor, t\u00fa me dijiste: \u00abTodo lo m\u00edo es tuyo\u00bb (Lc 15,31). Por tanto, tus palabras son m\u00edas, y yo puedo servirme de ellas para atraer sobre las almas que est\u00e1n unidas a m\u00ed las gracias del Padre celestial&#8230; <\/p>\n<p>Tu amor me ha acompa\u00f1ado desde la infancia, ha ido creciendo conmigo, y ahora es un abismo cuyas profundidades no puedo sondear. El amor llama al amor. Por eso, Jes\u00fas m\u00edo, mi amor se lanza hacia ti y quisiera colmar el abismo que lo atrae. Pero, \u00a1ay!, no es ni siquiera una gota de roc\u00edo perdida en el oc\u00e9ano&#8230; Para amarme como t\u00fa me amas, necesito pedirte prestado tu propio amor. S\u00f3lo entonces encontrar\u00e9 reposo. Jes\u00fas m\u00edo, tal vez sea una ilusi\u00f3n, pero creo que no podr\u00e1s colmar a un alma de m\u00e1s amor del que has colmado la m\u00eda. Por eso me atrevo a pedirte que ames a los que me has dado como me has amado a m\u00ed. Si un d\u00eda en el cielo descubro que los amas m\u00e1s que a m\u00ed, me alegrar\u00e9, pues desde ahora mismo reconozco que esas almas merecen mucho m\u00e1s amor que la m\u00eda. Pero aqu\u00ed abajo no puedo concebir una mayor inmensidad de amor del que te has dignado prodigarme a m\u00ed gratuitamente y sin m\u00e9rito alguno de mi parte.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Casiano\"> Juan Casiano<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Conferencias_Nos_unimos_a_El_por_la_caridad\"> Conferencias: Nos unimos a \u00c9l por la caridad<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abQue el amor con que t\u00fa me has amado est\u00e9 en ellos\u00bb (Jn 20,26)<br \/>n. 10, 6-7: PL 49, 827<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=1\">PL<\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abPara que est\u00e9 en ellos el amor con que T\u00fa me has amado como yo tambi\u00e9n estoy en ellos\u00bb Nuestro Salvador ha dirigido a su Padre esta oraci\u00f3n por sus disc\u00edpulos: \u00abque el amor con que T\u00fa me has amado est\u00e9 en ellos y ellos en nosotros\u00bb; y a\u00fan m\u00e1s: \u00abque todos sean uno; como t\u00fa, Padre, en m\u00ed y yo en Ti, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros\u00bb. Esta oraci\u00f3n se llevar\u00e1 a cabo plenamente en nosotros cuando el amor perfecto con que \u00abDios nos am\u00f3 primero\u00bb (1Jn 4,10) aumente en nuestro coraz\u00f3n seg\u00fan el cumplimiento de esta oraci\u00f3n del Se\u00f1or&#8230; <\/p>\n<p>Esto se lograr\u00e1 cuando todo nuestro amor, todo nuestro deseo, todo nuestro esfuerzo, toda nuestra b\u00fasqueda, todo nuestro pensamiento, todo lo que vivimos y hablamos, todo lo que respiramos no sea m\u00e1s que Dios; cuando la unidad presente del Padre con el Hijo y del Hijo con el Padre aumente en nuestra alma y en nuestro coraz\u00f3n, es decir cuando, imitando la caridad verdadera, pura e indestructible con que \u00c9l nos ama, nosotros tambi\u00e9n estaremos unidos con \u00c9l por una caridad continua e inalterable, tan comprometidos que toda nuestra respiraci\u00f3n, todo nuestro pensamiento, todo nuestro lenguaje, ser\u00e1n s\u00f3lo \u00c9l. <\/p>\n<p>As\u00ed lograremos, al final&#8230; lo que el Se\u00f1or en su oraci\u00f3n deseaba ver cumplido en nosotros: \u00abque todos sean uno como nosotros somos uno, Yo en ellos y T\u00fa en M\u00ed, para que su unidad sea perfecta\u00bb y \u00abPadre, aquellos que T\u00fa me has dado, quiero que aqu\u00ed donde yo estoy, est\u00e9n tambi\u00e9n ellos conmigo\u00bb. Esto es lo que est\u00e1 destinado al que pide en la soledad, hacia ello debe dirigir todo su esfuerzo: tener la gracia de poseer, desde esta vida, la imagen de la beatitud futura y como una anticipaci\u00f3n, en su cuerpo mortal, de la vida y de la gloria del cielo.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Evangelio_de_san_Juan\"> Sobre el Evangelio de san Juan<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>La palabra de los ap\u00f3stoles llega hasta nosotros <\/p>\n<p><em>El Se\u00f1or Jes\u00fas<\/em>, al acercarse ya su pasi\u00f3n, tras haber orado por sus disc\u00edpulos <em>que nomin\u00f3 tambi\u00e9n ap\u00f3stoles<\/em>, con los cuales hab\u00eda cenado la \u00faltima cena, de la que hab\u00eda salido<em> su traidor<\/em>, manifestado mediante <em>el bocado<\/em>, y con quienes tras la salida de \u00e9l hab\u00eda ya hablado de muchas cosas antes de orar por ellos, ha agregado tambi\u00e9n los dem\u00e1s <em>que<\/em> iban <em>a creer en<\/em> \u00e9l, y ha dicho al Padre: <em>\u00abAhora bien, ruego no s\u00f3lo por \u00e9stos\u00bb<\/em> \u2014esto es, por los disc\u00edpulos que con \u00e9l estaban entonces\u2014,<em> \u00absino tambi\u00e9n\u00bb,<\/em> afirma, <em>\u00abpor esos que mediante su palabra van a creer en m\u00ed\u00bb<\/em> (Jn 17,20), donde ha querido que se entienda \u00abtodos los suyos\u00bb, no s\u00f3lo quienes entonces estaban en la carne, sino tambi\u00e9n los que iba a haber. En efecto, cuantos despu\u00e9s <em>creyeron en \u00e9l<\/em>, creyeron y, <em>hasta que venga, van a creer<\/em>, sin duda <em>mediante la palabra<\/em> de los ap\u00f3stoles, pues a esos mismos hab\u00eda dicho: <em>\u00abTambi\u00e9n vosotros dar\u00e9is testimonio porque desde el inicio est\u00e1is conmigo\u00bb (Jn 15,27),<\/em> y mediante \u00e9stos ha sido servido el Evangelio aun antes que se escribiera, y cualquiera que cree en Cristo, cree, evidentemente, <em>al Evangelio<\/em>. As\u00ed pues, ha de entenderse que estos de quienes asevera que van a creer <em>mediante su palabra<\/em>\u00a0son no s\u00f3lo los que, cuando viv\u00edan <em>en<\/em> la <em>carne<\/em>, oyeron a los ap\u00f3stoles mismos, sino tambi\u00e9n, tras su \u00f3bito, incluso nosotros, nacidos mucho despu\u00e9s: <em>mediante su palabra<\/em> hemos cre\u00eddo en Cristo, porque esos mismos que estuvieron entonces con \u00e9l predicaron a los dem\u00e1s lo que le oyeron y as\u00ed, doquiera est\u00e1 su Iglesia, <em>su palabra<\/em> ha llegado hasta nosotros para que tambi\u00e9n nosotros crey\u00e9ramos, y va a llegar a los posteriores, cualesquiera que en cualquier parte <em>van a creer<\/em>\u00a0despu\u00e9s <em>en \u00e9l<\/em>.<\/p>\n<p>Por qui\u00e9nes rog\u00f3 Cristo <\/p>\n<p>As\u00ed pues, si en esta oraci\u00f3n no examinamos cuidadosamente las palabras de Jes\u00fas, puede parecer que en id\u00e9ntica oraci\u00f3n no ha orado por algunos suyos. En efecto, si, como ya he mostrado, primero or\u00f3 por esos que <em>estaban <\/em>entonces<em> con \u00e9l<\/em>, mas despu\u00e9s tambi\u00e9n <em>por esos que mediante<\/em> la\u00a0<em>palabra de ellos<\/em> iban <em>a creer\u00a0en \u00e9l<\/em>, puede decirse que no ha orado por los que ni estaban con \u00e9l precisamente cuando dec\u00eda esas cosas ni despu\u00e9s hab\u00edan cre\u00eddo <em>mediante su palabra<\/em>, sino en todo caso antes, por s\u00ed mismos o de cualquier manera. En efecto, \u00bfacaso estaba entonces con \u00e9l Natanael? \u00bfAcaso estaba con \u00e9l\u00a0aquel <em>Jos\u00e9 de Arimatea<\/em>\u00a0que <em>pidi\u00f3 <\/em>su <em>cuerpo<\/em>\u00a0a Pilato y del que este Juan Evangelista mismo testifica que hab\u00eda sido ya disc\u00edpulo suyo? (Cf Jn 19,38) \u00bfAcaso estaban con \u00e9l <em>Mar\u00eda, su madre<\/em>, y <em>otras<\/em>\u00a0mujeres respecto a las que en el evangelio hemos aprendido que ya entonces hab\u00edan sido disc\u00edpulas suyas? \u00bfAcaso <em>estaban<\/em> entonces\u00a0<em>con \u00e9l<\/em>\u00a0esos de quienes id\u00e9ntico Juan Evangelista dice frecuentemente: <em>Muchos creyeron en \u00e9l?<\/em> (Jn 2,23; 4,39; 7,31; 8,30; 10,42) Por cierto, \u00bfde d\u00f3nde era la multitud aquella de esos que, con ramos, en parte <em>preced\u00edan<\/em>, en parte <em>segu\u00edan<\/em>\u00a0al sentado en el jumento, mientras dec\u00edan: <em>\u00abBendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or\u00bb<\/em> (Mt 21. 9: Ps 117,26), y con ellos los ni\u00f1os acerca de los que \u00e9se mismo asevera que se hab\u00eda predicho: <em>Por boca de beb\u00e9s y lactantes llevaste a cabo una loa?<\/em> (Mt 21,16; Ps 8,3) \u00bfDe d\u00f3nde los quinientos hermanos\u00a0a quienes <em>a la vez<\/em> no se habr\u00eda aparecido <em>tras la resurrecci\u00f3n<\/em>\u00a0si antes no hubieran cre\u00eddo <em>en \u00e9l?<\/em> (Cf 1Co 15,6) \u00bfDe d\u00f3nde los ciento nueve que <em>con<\/em> esos <em>once<\/em>\u00a0eran\u00a0<em>ciento veinte<\/em> cuando, <em>congregados a una<\/em>, tras su ascenso aguardaron y <em>recibieron el Esp\u00edritu Santo prometido?<\/em> (Cf Hch 1,15; 2,4) \u00bfDe d\u00f3nde eran todos \u00e9sos sino de entre aquellos acerca de quienes est\u00e1 dicho: <em>Muchos creyeron en \u00e9l?<\/em> <em>El Salvador<\/em>, pues, \u00bfno or\u00f3 entonces por ellos, porque or\u00f3 por esos que <em>estaban<\/em> entonces <em>con \u00e9l<\/em>\u00a0y por los otros que <em>en \u00e9l<\/em>\u00a0no hab\u00edan cre\u00eddo ya <em>mediante la palabra de \u00e9sos<\/em>, mas iban <em>a creer?<\/em> Por su parte, \u00e9stos tampoco <em>estaban<\/em> entonces <em>con \u00e9l<\/em>, mas ya hab\u00edan cre\u00eddo antes <em>en \u00e9l<\/em>. <\/p>\n<p>Omito hablar de Sime\u00f3n, el anciano que crey\u00f3 en el chiquit\u00edn; de la profetisa Ana (Cf Lc 2,25-38), de Zacar\u00edas e Isabel, los cuales profetizaron sobre \u00e9l antes que naciera de la Virgen (Cf Lc 1,41-45 67-79); del hijo de \u00e9sos, Juan, precursor suyo, el amigo <em>del Novio<\/em>, que <em>por influjo del Esp\u00edritu Santo<\/em>\u00a0lo reconoci\u00f3, lo predic\u00f3 ausente y, cuando estaba presente, lo mostr\u00f3 a otros para que lo reconocieran (Cf Jn 1,19-36; 3,26-36). Omito \u00e9stos, porque puede responderse que no hab\u00eda que orar por tales muertos, los cuales se hab\u00edan marchado de aqu\u00ed con grandes m\u00e9ritos suyos y, \u00abrecibidos\u00bb, descansaban. En efecto, esto se responde similarmente tambi\u00e9n de los justos antiguos, pues \u00bfcu\u00e1l de ellos hubiese podido ser salvo de la condena de la entera masa de perdici\u00f3n que se hizo <em>mediante un \u00fanico hombre<\/em>, si por revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu\u00a0no hubiese cre\u00eddo en el \u00fanico mediador <em>de Dios y hombres<\/em>, el cual iba a venir en carne?. Pero \u00bfacaso tuvo que orar \u00e9l por los ap\u00f3stoles y no tuvo que orar por tant\u00edsimos que estaban a\u00fan <em>en esta vida<\/em>, mas no <em>estaban<\/em> entonces <em>con \u00e9l<\/em> y hab\u00edan cre\u00eddo ya antes? \u00bfQui\u00e9n dir\u00e1 esto?<\/p>\n<p>La fe verdadera <\/p>\n<p>Por tanto, ha de entenderse que a\u00fan no hab\u00edan cre\u00eddo en \u00e9l como quer\u00eda que se creyera en su persona, puesto que Pedro mismo, sobre el que hab\u00eda dado tan gran testimonio cuando aqu\u00e9l\u00a0confes\u00f3 y dijo: <em>\u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo del Dios vivo\u00bb (Mt 16,16),<\/em> en vez de creer que, muerto, iba a resucitar, no quer\u00eda que \u00e9l muriese, por lo que inmediatamente le nomin\u00f3 satan\u00e1s (Cf Mt 16,23). As\u00ed pues, se descubre que quienes hab\u00edan fallecido ya y por revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu\u00a0no dudaban en absoluto que Cristo iba a resucitar, son mejores creyentes que quienes, aunque hab\u00edan cre\u00eddo que \u00e9l iba a redimir\u00a0<em>a Israel<\/em>, vista su muerte, perdieron entera la esperanza que respecto a \u00e9l hab\u00edan tenido. As\u00ed pues, no opino nada mejor que esto: impartido <em>tras su resurrecci\u00f3n<\/em>\u00a0el Esp\u00edritu Santo, adoctrinados y confirmados los ap\u00f3stoles y constituidos primeramente ellos como doctores en la Iglesia, <em>mediante su palabra<\/em> otros hab\u00edan cre\u00eddo en Cristo como era preciso que se creyera, esto es, de forma que mantuviesen la fe en su resurrecci\u00f3n; y, por eso, todos esos a quienes se ve\u00eda que hab\u00edan cre\u00eddo en \u00e9l, hab\u00edan pertenecido al n\u00famero de esos por quienes or\u00f3 al decir: <em>Ahora bien, ruego no s\u00f3lo por \u00e9stos, sino tambi\u00e9n por esos que mediante su palabra van a creer en m\u00ed.<\/em><\/p>\n<p>La fe de Pablo y la del buen ladr\u00f3n <\/p>\n<p>Pero para resolver esta cuesti\u00f3n nos faltan a\u00fan el bienaventurado Ap\u00f3stol y el asesino aquel, cruel en el crimen, fiel en la cruz. El ap\u00f3stol<em> Pablo<\/em> dice, en efecto, haber sido hecho\u00a0<em>ap\u00f3stol no por hombres ni mediante un hombre, sino mediante Jesucristo<\/em> y, al hablar de su Evangelio mismo, asevera: <em>Pues no lo recib\u00ed ni aprend\u00ed de hombre, sino mediante revelaci\u00f3n de Jesucristo<\/em> (Ga 1,1. 12). Por tanto, \u00bfc\u00f3mo estaba entre esos de quienes est\u00e1 dicho: <em>Mediante su palabra van a creer en m\u00ed?<\/em> Por otra parte, el asesino aquel crey\u00f3 precisamente cuando en los doctores mismos fall\u00f3 la fe que hab\u00eda habido, cualquiera fuese su calidad. As\u00ed pues, tampoco \u00e9l crey\u00f3 en Cristo Jes\u00fas<em> mediante la palabra de ellos<\/em>, y empero crey\u00f3 de forma que, diciendo: <em>\u00abAcu\u00e9rdate de m\u00ed cuando llegues a tu reino\u00bb (Lc 23,42),<\/em> respecto a quien ve\u00eda crucificado confes\u00f3 que iba no s\u00f3lo a resucitar, sino tambi\u00e9n a reinar.<\/p>\n<p>La palabra de los ap\u00f3stoles, palabra de Cristo <\/p>\n<p>Por ende, queda que, si ha de creerse que con esta oraci\u00f3n <em>el Se\u00f1or Jes\u00fas<\/em>\u00a0ha orado por todos los suyos \u2014cualesquiera que o estaban entonces o iban a estar <em>en esta vida<\/em>, que <em>sobre la tierra es tentaci\u00f3n<\/em> (Cf Jb 7,1)\u2014, lo que est\u00e1 dicho: <em>Mediante su palabra<\/em>, lo entendamos de forma que creamos que aqu\u00ed se alude a esa <em>palabra<\/em> misma <em>de la fe que<\/em>\u00a0predicaron <em>en el mundo<\/em>\u00a0y que, por otra parte, est\u00e1 dicho <em>\u00absu palabra\u00bb<\/em> por haberla esos mismos predicado primera y principalmente. En efecto, esos mismos la predicaban ya en la tierra, cuando <em>mediante revelaci\u00f3n de Jesucristo<\/em>\u00a0recibi\u00f3 Pablo esa misma <em>palabra de ellos<\/em>. Por ende, habl\u00f3 <em>con<\/em> ellos <em>del Evangelio<\/em> <em>no fuese que en vano<\/em> hubiese corrido o corriera, y le <em>dieron las manos diestras<\/em> porque hallaron que la palabra que ya predicaban y en la que hab\u00edan sido cimentados estaba tambi\u00e9n \u00e9l, aunque no dada a \u00e9l mediante ellos, suya empero (Cf Ga 2,2-9). De esta palabra de la resurrecci\u00f3n de Cristo dice id\u00e9ntico ap\u00f3stol: <em>\u00abSea yo o sean ellos, as\u00ed predicamos y as\u00ed cre\u00edsteis<\/em>\u00bb (1Co 15,11), y de nuevo afirma: <em>\u00c9sta es la palabra de la fe que predicamos; porque, si con tu boca <\/em>hubieres confesado <em>Se\u00f1or a Jes\u00fas, y con tu coraz\u00f3n creyeres que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos, ser\u00e1s salvo<\/em> (Rm 10,8-9). Y en Hechos de los Ap\u00f3stoles se lee que <em>en<\/em> Cristo ha establecido Dios <em>para todos <\/em>una <em>garant\u00eda, al resucitarlo de entre los muertos<\/em> (Cf Hch 17,31). <\/p>\n<p>A esta <em>palabra de la fe<\/em> se la ha llamado <em>\u00absu palabra\u00bb,<\/em> precisamente porque principal y primeramente fue predicada mediante los ap\u00f3stoles, los cuales se hab\u00edan adherido s\u00f3lidamente a ella. Por cierto, porque se la ha llamado <em>\u00absu palabra\u00bb,<\/em> no por eso deja de ser palabra de Dios, pues id\u00e9ntico ap\u00f3stol dice que los tesalonicenses la han recibido de \u00e9l <em>no como palabra de hombres, sino,<\/em> afirma,<em> como es verdaderamente, como palabra de Dios<\/em> (1Ts 2,13). <em>De Dios,<\/em> pues, precisamente porque Dios la don\u00f3; por otra parte, se la ha llamado <em>\u00abpalabra de ellos\u00bb,<\/em> porque a ellos se la encomend\u00f3 primera y principalmente Dios para predicarla. Y, por esto, incluso aquel asesino ten\u00eda en su fe <em>la palabra de ellos<\/em>, la cual hab\u00eda sido llamada <em>de ellos<\/em> porque primera y principalmente pertenec\u00eda al oficio <em>de ellos<\/em> ser predicada. Por eso, antes que Pablo hubiese cre\u00eddo en Cristo, como las viudas <em>de los griegos<\/em> hubiesen producido <em>habladur\u00edas<\/em> sobre <em>el servicio<\/em>\u00a0de las mesas, los ap\u00f3stoles, que antes se hab\u00edan adherido s\u00f3lidamente al Se\u00f1or, respondieron: <em>No es bueno\u00a0que nosotros abandonemos\u00a0la palabra de Dios y sirvamos a las mesas<\/em> (Hch 6,2). Entonces, para que esos mismos no fuesen desviados del oficio de predicar la palabra, resolvieron ordenar di\u00e1conos. Por ende, con raz\u00f3n se ha llamado <em>\u00absu palabra\u00bb<\/em> a la que es <em>la palabra de la fe<\/em>, <em>mediante<\/em>\u00a0la cual todos, de cualquier lugar en que la hubieren o\u00eddo o van a o\u00edrla, han cre\u00eddo y van a creer en Cristo. <em>Nuestro Redentor<\/em>, pues, cuando al rogar por los ap\u00f3stoles que entonces <em>estaban con \u00e9l<\/em>\u00a0ha a\u00f1adido tambi\u00e9n los que <em>mediante su palabra<\/em> iban <em>a creer en<\/em> \u00e9l, en esa oraci\u00f3n ha orado por todos los que ha redimido, bien quienes viv\u00edan entonces <em>en<\/em> la <em>carne<\/em>, bien quienes despu\u00e9s vendr\u00e1n. Por otra parte, qu\u00e9 dice despu\u00e9s, a\u00f1adidos aqu\u00e9llos, ha de tratarlo otra disertaci\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Ut_Unum_Sint_Oracion_que_une\"> Ut Unum Sint: Oraci\u00f3n que une<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abQue todos sean uno\u00bb (Jn 17,21)<br \/>nn. 22-23<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Cuando los cristianos rezan juntos la meta de la unidad aparece m\u00e1s cercana. La larga historia de los cristianos marcada por m\u00faltiples divisiones parece recomponerse, tendiendo a la Fuente de su unidad que es Jesucristo. \u00a1El es el mismo ayer, hoy y siempre! (cf. <em>Hb<\/em> 13, 8). Cristo est\u00e1 realmente presente en la comuni\u00f3n de oraci\u00f3n; ora \u00aben nosotros\u00bb, \u00abcon nosotros\u00bb y \u00abpor nosotros\u00bb. El dirige nuestra oraci\u00f3n en el Esp\u00edritu Consolador que prometi\u00f3 y dio ya a su Iglesia en el Cen\u00e1culo de Jerusal\u00e9n, cuando la constituy\u00f3 en su unidad originaria. <\/p>\n<p>En el camino ecum\u00e9nico hacia la unidad, la primac\u00eda corresponde sin duda a la <em>oraci\u00f3n com\u00fan<\/em>, a la uni\u00f3n orante de quienes se congregan en torno a Cristo mismo. Si los cristianos, a pesar de sus divisiones, saben unirse cada vez m\u00e1s en oraci\u00f3n com\u00fan en torno a Cristo, crecer\u00e1 en ellos la conciencia de que es menos lo que los divide que lo que los une. Si se encuentran m\u00e1s frecuente y asiduamente delante de Cristo en la oraci\u00f3n, hallar\u00e1n fuerza para afrontar toda la dolorosa y humana realidad de las divisiones, y de nuevo se encontrar\u00e1n en aquella comunidad de la Iglesia que Cristo forma incesantemente en el Esp\u00edritu Santo, a pesar de todas las debilidades y limitaciones humanas.<\/p>\n<p>En suma, <em>la comuni\u00f3n de oraci\u00f3n lleva a mirar con ojos nuevos a la Iglesia y al cristianismo<\/em>. En efecto, no se debe olvidar que el Se\u00f1or pidi\u00f3 al Padre la unidad de sus disc\u00edpulos, para que \u00e9sta fuera testimonio de su misi\u00f3n y el mundo pudiese creer que el Padre lo hab\u00eda enviado (cf. <em>Jn<\/em> 17, 21). Se puede decir que el movimiento ecum\u00e9nico haya partido en cierto sentido de la experiencia negativa de quienes, anunciando el \u00fanico Evangelio, se refer\u00edan cada uno a su propia Iglesia o Comunidad eclesial; una contradicci\u00f3n que no pod\u00eda pasar desapercibida a quien escuchaba el mensaje de salvaci\u00f3n y encontraba en ello un obst\u00e1culo a la acogida del anuncio evang\u00e9lico. Lamentablemente este grave impedimento no est\u00e1 superado. Es cierto, no estamos todav\u00eda en plena comuni\u00f3n. Sin embargo, a pesar de nuestras divisiones, estamos recorriendo el camino hacia la unidad plena, aquella unidad que caracterizaba a la Iglesia apost\u00f3lica en sus principios, y que nosotros buscamos sinceramente: prueba de esto es nuestra oraci\u00f3n com\u00fan, animada por la fe. En la oraci\u00f3n nos reunimos en el nombre de Cristo que es Uno. El es nuestra unidad. <\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n \u00abecum\u00e9nica\u00bb est\u00e1 al servicio de la misi\u00f3n cristiana y de su credibilidad.<\/em> Por eso debe estar particularmente presente en la vida de la Iglesia y en cada actividad que tenga como fin favorecer la unidad de los cristianos. Es como si nosotros debi\u00e9ramos volver siempre a reunirnos en el Cen\u00e1culo del Jueves Santo, aunque nuestra presencia com\u00fan en este lugar, aguarda todav\u00eda su perfecto cumplimiento, hasta que, superados los obst\u00e1culos para la perfecta comuni\u00f3n eclesial, todos los cristianos se re\u00fanan en la \u00fanica celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI\"> Benedicto XVI<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=6\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Benedicto XVI\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Discurso_30-06-2005_La_unidad_no_es_absorcion_ni_fusion\"> Discurso (30-06-2005): La unidad no es absorci\u00f3n ni fusi\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abQue ellos sean uno para que el mundo crea\u00bb (Jn 17,21)<br \/>A los miembros de la Delegaci\u00f3n enviada por el Patriarcado Ecum\u00e9nico de Constantinopla<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><em>Queridos hermanos:<\/em>\u00a0 <\/p>\n<p>Al acogeros hoy por primera vez, despu\u00e9s del inicio de mi pontificado, me alegra saludar en vosotros a la delegaci\u00f3n que todos los a\u00f1os Su Santidad Bartolom\u00e9 I, Patriarca ecum\u00e9nico, env\u00eda para la fiesta de los santos patronos de la Iglesia de Roma. Me dirijo a vosotros con las palabras de san Pablo a los Filipenses:\u00a0 \u00abColmad mi alegr\u00eda, siendo todos del mismo sentir, con un mismo amor, un \u00a0mismo \u00a0esp\u00edritu, \u00a0unos \u00a0mismos sentimientos. (&#8230;) Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo\u00bb (<em>Flp<\/em> 2, 2-5). El Ap\u00f3stol, consciente de lo f\u00e1cil que es sucumbir a la amenaza siempre latente de conflictos y discordias, exhorta a la joven comunidad de Filipos a la concordia y a la unidad. A los G\u00e1latas les recordar\u00e1 con fuerza que toda la ley tiene su plenitud en el \u00fanico mandamiento del <em>amor; <\/em>y los exhortar\u00e1 a caminar seg\u00fan el Esp\u00edritu, para evitar las obras de la carne -discordias, celos, rencillas, divisiones, disensiones, envidias-, obteniendo as\u00ed el fruto del Esp\u00edritu que es, en cambio, el <em>amor<\/em> (cf.<em> Ga<\/em> 5, 14-23).\u00a0 <\/p>\n<p>Por tanto, la feliz tradici\u00f3n de asegurar una presencia rec\u00edproca en la bas\u00edlica de San Pedro y en la catedral de San Jorge para las fiestas de San Pedro y San Pablo y de San Andr\u00e9s es expresi\u00f3n de esta voluntad com\u00fan de combatir las obras de la carne, que tienden a separarnos, y de vivir seg\u00fan el Esp\u00edritu, que promueve el crecimiento de la <em>caridad<\/em> entre nosotros.\u00a0 <\/p>\n<p>Vuestra visita de hoy y la que la Iglesia de Roma devolver\u00e1 dentro de algunos meses, testimonian que en Cristo Jes\u00fas la fe obra por medio de la caridad (cf. <em>Ga<\/em> 5, 6). Es la experiencia del \u00abdi\u00e1logo de la caridad\u00bb, inaugurado en el Monte de los Olivos por el Papa Pablo\u00a0VI y el Patriarca Aten\u00e1goras, experiencia que no ha sido vana. En efecto, son numerosos y significativos los gestos realizados hasta ahora:\u00a0 pienso en la abrogaci\u00f3n de las condenas rec\u00edprocas de 1054, en los discursos, en los documentos y en los encuentros organizados por las Sedes de Roma y Constantinopla. Estos gestos han marcado el camino de los \u00faltimos decenios.\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo no recordar aqu\u00ed que el Papa Juan Pablo II, de venerada memoria, pocos meses antes de su muerte, en la bas\u00edlica de San Pedro, intercambi\u00f3 un abrazo fraterno con el Patriarca ecum\u00e9nico precisamente para dar un fuerte signo espiritual de nuestra comuni\u00f3n en los santos, que ambos invocamos, y para reafirmar el firme compromiso de trabajar sin descanso con vistas a la unidad plena! Ciertamente, nuestro camino es largo y dif\u00edcil; al inicio estaba marcado por temores y vacilaciones, pero se ha hecho cada vez m\u00e1s \u00e1gil y consciente. En este camino ha crecido la esperanza de un s\u00f3lido \u00abdi\u00e1logo de la verdad\u00bb y de un proceso de clarificaci\u00f3n teol\u00f3gica e hist\u00f3rica, que ya ha dado frutos apreciables.\u00a0 <\/p>\n<p>Con palabras del ap\u00f3stol san Pablo debemos \u00a0preguntarnos:\u00a0 \u00ab\u00bfHab\u00e9is pasado en vano por tales experiencias?\u00bb (<em>Ga<\/em>\u00a03, 4). Se siente la necesidad de unir las fuerzas, sin escatimar energ\u00edas, para que el di\u00e1logo teol\u00f3gico oficial, iniciado en 1980, entre la Iglesia cat\u00f3lica y las Iglesias ortodoxas en su conjunto, se reanude con renovado vigor.\u00a0 <\/p>\n<p>A este prop\u00f3sito, queridos hermanos, quisiera expresar mis sentimientos de gratitud a Su Santidad Bartolom\u00e9, que se est\u00e1 prodigando para reactivar los trabajos de la Comisi\u00f3n mixta internacional cat\u00f3lico-ortodoxa. Deseo asegurarle que tengo la firme voluntad de apoyar y estimular esta acci\u00f3n. La investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, que debe afrontar cuestiones complejas y encontrar soluciones no restrictivas, es un compromiso serio, al que no podemos renunciar.\u00a0 <\/p>\n<p>Si es verdad que el Se\u00f1or llama con fuerza a sus disc\u00edpulos a construir la unidad en la caridad y en la verdad; si es verdad que la llamada ecum\u00e9nica constituye una apremiante invitaci\u00f3n a reedificar, en la reconciliaci\u00f3n y en la paz, la unidad, gravemente da\u00f1ada, entre todos los cristianos; si no podemos ignorar que la divisi\u00f3n hace menos eficaz la sant\u00edsima causa del anuncio del Evangelio a todas las gentes (cf. <em> Unitatis redintegratio, <\/em>1), \u00bfc\u00f3mo podemos renunciar a la tarea de examinar con claridad y buena voluntad nuestras diferencias, afront\u00e1ndolas con la \u00edntima convicci\u00f3n de que hay que resolverlas? La unidad que buscamos no es ni absorci\u00f3n ni fusi\u00f3n, sino respeto de la multiforme plenitud de la Iglesia, la cual, de acuerdo con la voluntad de su fundador, Jesucristo, debe ser siempre una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica.\u00a0 <\/p>\n<p>Esta consigna tuvo plena resonancia en la intangible profesi\u00f3n de fe de todos los cristianos, el S\u00edmbolo elaborado por los padres de los concilios ecum\u00e9nicos de Nicea y Constantinopla (cf. <em> Slavorum Apostoli<\/em>, 15). El concilio Vaticano\u00a0II reconoci\u00f3 con lucidez el tesoro que posee Oriente y del que Occidente \u00abha tomado muchas cosas\u00bb; record\u00f3 que los dogmas fundamentales de la fe cristiana fueron definidos por los concilios ecum\u00e9nicos celebrados en Oriente; exhort\u00f3 a no olvidar cu\u00e1ntos sufrimientos ha padecido Oriente por conservar su fe. La ense\u00f1anza del Concilio ha inspirado el amor y el respeto a la tradici\u00f3n oriental, ha impulsado a considerar al Oriente y al Occidente como teselas que forman juntas el rostro resplandeciente del <em>Pantocr\u00e1tor<\/em>, cuya mano bendice toda la <em>oikoumene<\/em>. El Concilio fue a\u00fan m\u00e1s all\u00e1, al afirmar:\u00a0 \u00abNo hay que admirarse de que a veces unos hayan captado mejor que otros y expongan con mayor claridad algunos aspectos del misterio revelado, de manera que hay que reconocer que con frecuencia las varias f\u00f3rmulas teol\u00f3gicas, m\u00e1s que oponerse, se complementan entre s\u00ed\u00bb (<em>Unitatis redintegratio<\/em>, 17).\u00a0 <\/p>\n<p>Queridos hermanos, os pido que transmit\u00e1is mi saludo al Patriarca ecum\u00e9nico, inform\u00e1ndole de mi prop\u00f3sito de proseguir con firme determinaci\u00f3n en la b\u00fasqueda de la unidad plena entre todos los cristianos. Queremos continuar juntos por la senda de la comuni\u00f3n, y juntos realizar <em>nuevos pasos y gestos<\/em>, que lleven a superar las incomprensiones y divisiones que a\u00fan perduran, recordando que \u00abpara restaurar la comuni\u00f3n y la unidad es preciso \u00abno imponer ninguna otra carga m\u00e1s que la necesaria\u00bb (<em>Hch <\/em>15, 28)\u00bb (<em>ib.<\/em>, 18).\u00a0 <\/p>\n<p>Gracias, de coraz\u00f3n, a cada uno de vosotros por haber venido de Oriente a rendir homenaje a san Pedro y san Pablo, a los que veneramos juntamente. Que su constante protecci\u00f3n y, sobre todo, la intercesi\u00f3n materna de la <em>Theot\u00f3kos<\/em>, gu\u00eden siempre nuestros pasos.\u00a0 <\/p>\n<p>\u00abHermanos, que la gracia de nuestro Se\u00f1or Jesucristo sea con vuestro esp\u00edritu\u00bb (<em>Ga<\/em> 6, 18).<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-07_tiempo-pascua_dia-01-domingo\">Tiempo de Pascua: Domingo VII (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-07_tiempo-pascua_dia-05-jueves\">Tiempo de Pascua: Jueves VII <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>20 No solo por ellos ruego, sino tambi\u00e9n por los que crean en m\u00ed por la palabra de ellos, 21 para que todos sean uno, como t\u00fa, Padre, en m\u00ed, y yo en ti, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado. 22 Yo les he &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-17-20-26-oracion-de-jesus-que-sean-uno\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 17, 20-26  \u2013 Oraci\u00f3n de Jes\u00fas: Que sean uno\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41635","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41635","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41635"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41635\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}