{"id":41637,"date":"2016-10-07T23:39:58","date_gmt":"2016-10-08T04:39:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-18-33b-37-jesus-ante-pilato-mi-reino-no-es-de-este-mundo\/"},"modified":"2016-10-07T23:39:58","modified_gmt":"2016-10-08T04:39:58","slug":"jn-18-33b-37-jesus-ante-pilato-mi-reino-no-es-de-este-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-18-33b-37-jesus-ante-pilato-mi-reino-no-es-de-este-mundo\/","title":{"rendered":"Jn 18, 33b-37: Jes\u00fas ante Pilato: Mi reino no es de este mundo"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">33<\/span> Entr\u00f3 otra vez Pilato en el pretorio, llam\u00f3 a Jes\u00fas y le dijo: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el rey de los jud\u00edos?\u00bb. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00ab\u00bfDices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de m\u00ed?\u00bb. <span class=\"versiculo\">35<\/span> Pilato replic\u00f3: \u00ab\u00bfAcaso soy yo jud\u00edo? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a m\u00ed; \u00bfqu\u00e9 has hecho?\u00bb. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abMi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habr\u00eda luchado para que no cayera en manos de los jud\u00edos. Pero mi reino no es de aqu\u00ed\u00bb. <span class=\"versiculo\">37<\/span> Pilato le dijo: \u00abEntonces, \u00bft\u00fa eres rey?\u00bb. Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abT\u00fa lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obra_El_Reino_esta_cerca\">Obra: El Reino est\u00e1 cerca.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Op\u00fasculo sobre la Oraci\u00f3n, 25.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Venga a nosotros tu reino.<\/p>\n<p>Si, como dice nuestro Se\u00f1or y Salvador, <em>el reino de Dios no vendr\u00e1 espectacularmente, ni anunciar\u00e1n que est\u00e1 aqu\u00ed o est\u00e1 all\u00ed, sino que el reino de Dios est\u00e1 dentro de nosotros, pues la palabra est\u00e1 cerca <\/em>de nosotros, <em>en los labios y en el coraz\u00f3n, <\/em>sin duda, cuando pedimos que venga el reino de Dios, lo que pedimos es que este reino de Dios, que est\u00e1 dentro de nosotros, salga afuera, produzca fruto y se vaya perfeccionando. Efectivamente, Dios reina ya en cada uno de los santos, ya que \u00e9stos se someten a su ley espiritual, y as\u00ed Dios habita en ellos como en una ciudad bien gobernada. En el alma perfecta est\u00e1 presente el Padre, y Cristo reina en ella, junto con el Padre, de acuerdo con aquellas palabras del Evangelio: <em>Vendremos a \u00e9l y haremos morada en \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p>Este reino de Dios que est\u00e1 dentro de nosotros llegar\u00e1, con nuestra cooperaci\u00f3n, a su plena perfecci\u00f3n cuando se realice lo que dice el Ap\u00f3stol, esto es, cuando Cristo, una vez sometidos a \u00e9l todos sus enemigos, entregue <em>a Dios Padre su reino, y as\u00ed Dios lo ser\u00e1 todo para todos. <\/em>Por esto, rogando incesantemente con aquella actitud interior que se hace divina por la acci\u00f3n del Verbo, digamos a nuestro Padre que est\u00e1 en los cielos: <em>Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino.<\/em><\/p>\n<p>Con respecto al reino de Dios, hay que tener tambi\u00e9n esto en cuenta: del mismo modo que no <em>tiene que ver la luz con las tinieblas, <\/em>ni <em>la justicia con la maldad, <\/em> ni <em>pueden estar de acuerdo Cristo y el diablo, <\/em>as\u00ed tampoco pueden coexistir el reino de Dios y el reino del pecado.<\/p>\n<p>Por consiguiente, si queremos que Dios reine en nosotros, procuremos que de ning\u00fan modo <em>el pecado siga dominando nuestro cuerpo mortal, <\/em>antes bien, mortifiquemos<em> todo lo terreno que hay en nosotros y <\/em>fructifiquemos por el Esp\u00edritu; de este modo, Dios se pasear\u00e1 por nuestro interior como por un para\u00edso espiritual y reinar\u00e1 en nosotros \u00e9l solo con su Cristo, el cual se sentar\u00e1 en nosotros a la derecha de aquella virtud espiritual que deseamos alcanzar: se sentar\u00e1 hasta que todos sus enemigos que y en nosotros sean puestos <em>por estrado de sus pies,<\/em> y sean reducidos a la nada en nosotros todos los principados, todos los poderes y todas las fuerzas.<\/p>\n<p>Todo esto puede realizarse en cada uno de nosotros, y <em>el<\/em> <em>\u00faltimo enemigo, la muerte, <\/em>puede ser reducido a la nada, de modo que Cristo diga tambi\u00e9n en nosotros: <em>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1, muerte, tu victoria? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, muerte, tu aguij\u00f3n<\/em>? Ya desde ahora este nuestro ser, <em>corruptible, <\/em>debe vestirse de santidad y de <em>incorrupci\u00f3n, y <\/em>este nuestro <em>ser, mortal, <\/em>debe revestirse de la <em>inmortalidad <\/em>del Padre, despu\u00e9s de haber reducido a la nada el poder de la muerte, para que as\u00ed, reinando Dios en nosotros, comencemos a disfrutar de los bienes de la regeneraci\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo_de_Hipona\">San Agust\u00edn, obispo de Hipona<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Verdad_clavada_en_la_cruz\">Tratado: Verdad clavada en la cruz.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratado sobre  el evangelio de san Juan, 115,2-5 : CCL 36, 644-646.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El reino de Cristo hasta el fin del mundo<\/p>\n<p><i>Mi reino no es de este mundo.<\/i> Su reino radica aqu\u00ed pero s\u00f3lo hasta el fin del  mundo. En efecto, la siega es el fin del mundo, momento en que vendr\u00e1n los  segadores, es decir, los \u00e1ngeles, y arrancar\u00e1n de su reino a todos los  corruptores y malvados, lo cual no ser\u00eda factible si su reino no estuviera  aqu\u00ed. Y sin embargo no es de aqu\u00ed, porque est\u00e1 en el mundo como peregrino. Por  eso dice a su reino: <i>No sois del  mundo, sino que yo os he escogido sac\u00e1ndoos del mundo.<\/i><\/p>\n<p>Luego eran del mundo, cuando no eran reino  suyo, sino que pertenec\u00edan al pr\u00edncipe del mundo. Es, por tanto, del mundo todo  lo que en el hombre es creado, s\u00ed, por el Dios verdadero, pero ha sido  engendrado de la viciada y condenada estirpe de Ad\u00e1n; y se ha convertido en  reino, ya no de este mundo, todo lo que a partir de entonces ha sido regenerado  en Cristo. De esta forma, Dios nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos  ha trasladado al reino de su Hijo querido. De este reino dice: <i> Mi reino no es de este mundo,<\/i> o Mi reino no  es de aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Pilato le dijo: <i>con que, \u00bft\u00fa eres rey? Jes\u00fas  le contest\u00f3: T\u00fa lo dices: Soy rey. <\/i> Y a continuaci\u00f3n a\u00f1adi\u00f3: <i>Yo para esto he  nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. <\/i>De  donde se deduce claramente que aqu\u00ed se refiere a su nacimiento en el tiempo  cuando, encarnado, vino al mundo, no a aquel otro sin principio por el cual era  Dios, y por medio del cual el Padre cre\u00f3 el mundo. Para esto dijo haber nacido,  o sea, \u00e9sta es la raz\u00f3n de su nacimiento, y para esto ha venido al mundo  \u2014naciendo ciertamente de una virgen\u2014, para ser testigo de la verdad. Pero como  la fe no es de todos, a\u00f1adi\u00f3 y dijo: <i> Todo el que es de la verdad escucha mi voz.<\/i><\/p>\n<p>Oye mi voz, pero con los o\u00eddos interiores, es  decir, obedece mi voz, lo cual equivale a decir: Me cree. Siendo, pues, Cristo  testigo de la verdad, da realmente testimonio de s\u00ed mismo. Suya es efectivamente  esta afirmaci\u00f3n: <i>Yo soy la verdad. Y <\/i>en otro lugar dice tambi\u00e9n: <i>Yo  doy testimonio de m\u00ed mismo. <\/i>En cuanto a lo que a\u00f1ade: <i>Todo el que es de  la verdad, escucha mi voz, <\/i>alude a la gracia con que llama a los  predestinados.<\/p>\n<p><i>Pilato le dijo: Y \u00bfqu\u00e9 es la verdad? Y  <\/i>no esper\u00f3 a escuchar la respuesta, sino  que <i>dicho esto, sali\u00f3 otra vez adonde estaban los jud\u00edos y les dijo: Yo no  encuentro en \u00e9l ninguna culpa. <\/i>Me supongo que cuando Pilato pregunt\u00f3: <i> \u00bfQu\u00e9 es la verdad? <\/i>le vino inmediatamente a la memoria la costumbre de los  jud\u00edos de que por Pascua les pusiera a un preso en libertad, y por eso no le dio  tiempo a Jes\u00fas para que respondiera qu\u00e9 es la verdad, a fin de no perder tiempo,  al recordar la costumbre que pod\u00eda ser una coartada para ponerle en libertad con  motivo de la Pascua. Pues no cabe duda de que lo deseaba ardientemente. Pero no  consigui\u00f3 apartar de su pensamiento la idea de que Jes\u00fas era el rey de los  jud\u00edos, como si all\u00ed \u2014como lo hizo \u00e9l en el t\u00edtulo de la cruz\u2014 la  misma Verdad lo hubiera clavado, esa verdad de la que \u00e9l hab\u00eda preguntado qu\u00e9  era.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Jesus_doctora_de_la_Iglesia\">Santa Teresa de Jes\u00fas, doctora de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obra_Rey_humilde\">Obra: Rey humilde.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Camino de Perfecci\u00f3n, cap. 22.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMi reino no es de este mundo\u00bb (Jn 18,)<\/p>\n<p>Rey sois, Dios m\u00edo, sin fin, que no es reino prestado el que ten\u00e9is. Cuando en el  Credo se dice: \u201cVuestro reino no tiene fin\u201d, casi siempre me es particular regalo.  Al\u00e1boos, Se\u00f1or, y bend\u00edgoos para siempre; en fin, vuestro reino durar\u00e1 para siempre. Pues nunca Vos, Se\u00f1or, permit\u00e1is se tenga por bueno que quien fuere a  hablar con Vos, sea s\u00f3lo con la boca&#8230; S\u00ed, que no hemos de llegar a hablar a un  pr\u00edncipe con el descuido que a un labrador, o como con una pobre como nosotras,  que como quiera que nos hablaren va bien.<\/p>\n<p>Raz\u00f3n es que, ya que por la humildad de este Rey, si como grosera no s\u00e9 hablar  con \u00e9l, no por eso me deja de o\u00edr, ni me deja de llegar a s\u00ed, ni me echan fuera sus  guardas; porque saben bien los \u00e1ngeles que est\u00e1n all\u00ed la condici\u00f3n de su rey, que  gusta m\u00e1s de esta groser\u00eda de un pastorcito humilde, que ve que si m\u00e1s supiera  m\u00e1s dijera, que de los muy sabios y letrados, por elegantes razonamientos que  hagan, si no van con humildad.<\/p>\n<p>As\u00ed que, no porque El sea bueno, hemos de ser nosotros descomedidos. Siquiera  para agradecerle el mal olor que sufre en consentir cabe s\u00ed una como yo, es bien  que procuremos conocer su limpieza y qui\u00e9n es. Es verdad que se entiende luego  en llegando, como con los se\u00f1ores de ac\u00e1, que con que nos digan qui\u00e9n fue su  padre y los cuentos que tiene de renta y el dictado, no hay m\u00e1s que saber&#8230;S\u00ed,  llegaos a pensar y entender, en llegando, con qui\u00e9n vais a hablar o con qui\u00e9n est\u00e1is  hablando. En mil vidas de las nuestras no acabaremos de entender c\u00f3mo merece  ser tratado este Se\u00f1or, que los \u00e1ngeles tiemblan delante de \u00e9l. Todo lo manda, todo  lo puede, su querer es obrar. Pues raz\u00f3n ser\u00e1, hijas, que procuremos deleitarnos en  estas grandezas que tiene nuestro esposo y que entendamos con qui\u00e9n estamos  casadas, qu\u00e9 vida hemos de tener.<\/p>\n<h2><span id=\"Joseph_Ratzinger_Benedicto_XVI\">Joseph Ratzinger (Benedicto XVI)<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Jesus_de_Nazaret_La_Verdad_ante_Pilato\">Jes\u00fas de Nazaret: La Verdad ante Pilato.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tomo II, Cap\u00edtulo VII, Parte III.<\/p>\n<p>El interrogatorio de Jes\u00fas ante el Sanedr\u00edn concluy\u00f3 como Caif\u00e1s hab\u00eda previsto: Jes\u00fas hab\u00eda sido declarado culpable de blasfemia, un crimen para el que estaba previsto la pena de muerte. Pero como la facultad de sancionar con la pena capital estaba reservada a los romanos, se deb\u00eda transferir el proceso ante Pilato, con lo cual pasaba a primer plano el aspecto pol\u00edtico de la sentencia de culpabilidad. Jes\u00fas se hab\u00eda declarado a s\u00ed mismo Mes\u00edas, hab\u00eda, pues, reclamado para s\u00ed la dignidad regia, aunque entendida de una manera del todo singular. La reivindicaci\u00f3n de la realeza mesi\u00e1nica era un delito pol\u00edtico que deb\u00eda ser castigado por la justicia romana.  <\/p>\n<p>En la descripci\u00f3n del desarrollo del proceso los cuatro evangelistas concuerdan en todos los puntos esenciales. Juan es el \u00fanico que relata el coloquio entre Jes\u00fas y Pilato, en el que la cuesti\u00f3n de la realeza de Jes\u00fas, del motivo de su muerte, se resalta en toda su profundidad (cf. 18,33-38).  <\/p>\n<p>Pero pregunt\u00e9monos antes de nada: \u00bfQui\u00e9nes eran exactamente los acusadores? \u00bfQui\u00e9n ha insistido en que Jes\u00fas fuera condenado a muerte? En las respuestas que dan los Evangelios hay diferencias sobre las que hemos de reflexionar. Seg\u00fan Juan, son simplemente \u00ablos jud\u00edos\u00bb. Pero esta expresi\u00f3n de Juan no indica en modo alguno el pueblo de Israel como tal -como quiz\u00e1s podr\u00eda pensar el lector moderno-, y mucho menos a\u00fan comporta un tono \u00abracista\u00bb. A fin de cuentas, Juan mismo pertenec\u00eda al pueblo israelita, como Jes\u00fas y todos los suyos. La comunidad cristiana primitiva estaba formada enteramente por jud\u00edos. Esta expresi\u00f3n tiene en Juan un significado bien preciso y rigurosamente delimitado: con ella designa la aristocracia del templo. En el cuarto Evangelio, pues, el c\u00edrculo de los acusadores que buscan la muerte de Jes\u00fas est\u00e1 descrito con precisi\u00f3n y claramente delimitado: designa justamente la aristocracia del templo e, incluso en ella, puede haber excepciones, como da a entender la alusi\u00f3n a Nicodemo (cf. 7,50ss).  <\/p>\n<p>Pasemos de los acusadores al juez, el gobernador romano Poncio Pilato. La imagen de Pilato en los Evangelios nos muestra muy real\u00edsticamente al prefecto romano como un hombre que sab\u00eda intervenir de manera brutal, si eso le parec\u00eda oportuno para el orden p\u00fablico. Pero era consciente de que Roma deb\u00eda su dominio en el mundo tambi\u00e9n, y no en \u00faltimo lugar, a su tolerancia ante las divinidades extranjeras y a la fuerza pacificadora del derecho romano.  <\/p>\n<p>As\u00ed se nos presenta a Pilato en el proceso a Jes\u00fas.  <\/p>\n<p>La acusaci\u00f3n de que Jes\u00fas se habr\u00eda declarado rey de los jud\u00edos era muy grave. Es cierto que Roma pod\u00eda reconocer efectivamente reyes regionales, como Herodes, pero deb\u00edan ser legitimados por Roma y obtener de Roma la circunscripci\u00f3n y delimitaci\u00f3n de sus derechos de soberan\u00eda. Un rey sin esa legitimaci\u00f3n era un rebelde que amenazaba la <i>Pax romana <\/i>y, por consiguiente, se convert\u00eda en reo de muerte. Pero Pilato sab\u00eda que Jes\u00fas no hab\u00eda dado lugar a un movimiento revolucionario. Despu\u00e9s de todo lo que \u00e9l hab\u00eda o\u00eddo, Jes\u00fas debe haberle parecido un visionario religioso, que tal vez transgred\u00eda el ordenamiento jud\u00edo sobre el derecho y la fe, pero eso no le interesaba. Era un asunto del que deb\u00edan juzgar los jud\u00edos mismos. Desde el aspecto del ordenamiento romano sobre la jurisdicci\u00f3n y el poder, que entraban dentro de su competencia, no hab\u00eda nada serio contra Jes\u00fas.  <\/p>\n<p>La acusaci\u00f3n proven\u00eda de los mismos connacionales de Jes\u00fas, de las autoridades del templo. Para Pilato tuvo que ser una sorpresa que los compatriotas de Jes\u00fas se presentaran ante \u00e9l como defensores de Roma, desde el momento que, por lo que conoc\u00eda personalmente, no ten\u00eda la impresi\u00f3n de que fuera necesaria una intervenci\u00f3n.  <\/p>\n<p>Pero he aqu\u00ed que, de improviso, surge algo en el interrogatorio que le inquieta: la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas. A la pregunta de Pilato: \u00abConque \u00bft\u00fa eres rey?\u00bb, \u00c9l responde: \u00abT\u00fa lo dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz\u00bb (<i>Jn <\/i>18,37). Ya antes Jes\u00fas hab\u00eda dicho: \u00abMi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habr\u00eda luchado para que no cayera en manos de los jud\u00edos. Pero mi reino no es de aqu\u00ed\u00bb (18,36).  <\/p>\n<p>Esta \u00abconfesi\u00f3n\u00bb de Jes\u00fas pone a Pilato ante una situaci\u00f3n extra\u00f1a: el acusado reivindica realeza y reino (<i>basileia<\/i>). Pero hace hincapi\u00e9 en la total diversidad de esta realeza, y esto con una observaci\u00f3n concreta que para el juez romano deber\u00eda ser decisiva: nadie combate por este reinado. Si el poder, y precisamente el poder militar, es caracter\u00edstico de la realeza y del reinado, nada de esto se encuentra en Jes\u00fas. Por eso tampoco hay una amenaza para el ordenamiento romano. Este reino no es violento. No dispone de una legi\u00f3n.  <\/p>\n<p>Con estas palabras Jes\u00fas ha creado un concepto absolutamente nuevo de realeza y de reino, y lo expone ante Pilato, representante del poder cl\u00e1sico en la tierra.  <\/p>\n<p>Junto con la clara delimitaci\u00f3n de la idea de reino (nadie lucha, impotencia terrenal), Jes\u00fas ha introducido un concepto positivo para hacer comprensible la esencia y el car\u00e1cter particular del poder de este reinado: la verdad.  <\/p>\n<p>Pero la verdad, \u00bfes acaso una categor\u00eda pol\u00edtica? O bien, \u00bfacaso el \u00abreino\u00bb de Jes\u00fas nada tiene que ver con la pol\u00edtica? Entonces, \u00bfa qu\u00e9 orden pertenece? Si Jes\u00fas basa su concepto de reinado y de reino en la verdad como categor\u00eda fundamental, resulta muy comprensible que el pragm\u00e1tico Pilato preguntara: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la verdad?\u00bb (18,38).  <\/p>\n<p>Es la cuesti\u00f3n que se plantea tambi\u00e9n en la doctrina moderna del Estado: \u00bfPuede asumir la pol\u00edtica la verdad como categor\u00eda para su estructura? \u00bfO debe dejar la verdad, como dimensi\u00f3n inaccesible, a la subjetividad y tratar m\u00e1s bien de lograr establecer la paz y la justicia con los instrumentos disponibles en el \u00e1mbito del poder? Y la pol\u00edtica, en vista de la imposibilidad de poder contar con un consenso sobre la verdad y apoy\u00e1ndose en esto, \u00bfno se convierte acaso en instrumento de ciertas tradiciones que, en realidad, son s\u00f3lo formas de conservaci\u00f3n del poder?  <\/p>\n<p>Pero, por otro lado, \u00bfqu\u00e9 ocurre si la verdad no cuenta nada? \u00bfQu\u00e9 justicia ser\u00e1 entonces posible? \u00bfNo debe haber quiz\u00e1s criterios comunes que garanticen verdaderamente la justicia para todos, criterios fuera del alcance de las opiniones cambiantes y de las concentraciones de poder? \u00bfNo es cierto que las grandes dictaduras han vivido a causa de la mentira ideol\u00f3gica y que s\u00f3lo la verdad ha podido llevar a la liberaci\u00f3n?  <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es la verdad? La pregunta del pragm\u00e1tico, hecha superficialmente con cierto escepticismo, es una cuesti\u00f3n muy seria, en la cual se juega efectivamente el destino de la humanidad. Entonces, \u00bfqu\u00e9 es la verdad? \u00bfLa podemos reconocer? \u00bfPuede entrar a formar parte como criterio en nuestro pensar y querer, tanto en la vida del individuo como en la de la comunidad?  <\/p>\n<p>Dios es \u00ab<i>ipsa summa et prima veritas<\/i>, la primera y suma verdad\u00bb (<i>S. Theol. <\/i>I, q. 16, a. 5 c). Con esta f\u00f3rmula estamos cerca de lo que Jes\u00fas quiere decir cuando habla de la verdad, para cuyo testimonio ha venido al mundo. Verdad y opini\u00f3n err\u00f3nea, verdad y mentira, est\u00e1n continuamente mezcladas en el mundo de manera casi inseparable. <i>La <\/i>verdad, en toda su grandeza y pureza, no aparece. El mundo es \u00abverdadero\u00bb en la medida en que refleja a Dios, el sentido de la creaci\u00f3n, la Raz\u00f3n eterna de la cual ha surgido. Y se hace tanto m\u00e1s verdadero cuanto m\u00e1s se acerca a Dios. El hombre se hace verdadero, se convierte en s\u00ed mismo, si llega a ser conforme a Dios. Entonces alcanza su verdadera naturaleza. Dios es la realidad que da el ser y el sentido.  <\/p>\n<p>\u00abDar testimonio de la verdad\u00bb significa dar valor a Dios y su voluntad frente a los intereses del mundo y sus poderes. Dios es la medida del ser. En este sentido, la verdad es el verdadero \u00abRey\u00bb que da a todas las cosas su luz y su grandeza. Podemos decir tambi\u00e9n que dar testimonio de la verdad significa hacer legible la creaci\u00f3n y accesible su verdad a partir de Dios, de la Raz\u00f3n creadora, para que dicha verdad pueda ser la medida y el criterio de orientaci\u00f3n en el mundo del hombre; y que se haga presente tambi\u00e9n a los grandes y poderosos el poder de la verdad, el derecho com\u00fan, el derecho de la verdad.  <\/p>\n<p>Dig\u00e1moslo tranquilamente: la irredenci\u00f3n del mundo consiste precisamente en la ilegibilidad de la creaci\u00f3n, en la irreconocibilidad de la verdad; una situaci\u00f3n que lleva necesariamente al dominio del pragmatismo y, de este modo, hace que el poder de los fuertes se convierta en el dios de este mundo.  <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es la verdad? Pilato no ha sido el \u00fanico que ha dejado al margen esta cuesti\u00f3n como insoluble y, para sus prop\u00f3sitos, impracticable. Tambi\u00e9n hoy se la considera molesta, tanto en la contienda pol\u00edtica como en la discusi\u00f3n sobre la formaci\u00f3n del derecho. Pero sin la verdad el hombre pierde en definitiva el sentido de su vida para dejar el campo libre a los m\u00e1s fuertes. \u00abRedenci\u00f3n\u00bb, en el pleno sentido de la palabra, s\u00f3lo puede consistir en que la verdad sea reconocible. Y llega a ser reconocible si Dios es reconocible. \u00c9l se da a conocer en Jesucristo. En Cristo, ha entrado en el mundo y, con ello, ha plantado el criterio de la verdad en medio de la historia. La realeza anunciada por Jes\u00fas en las par\u00e1bolas y, finalmente, de manera completamente abierta ante el juez terreno, es precisamente el reinado de la verdad. Lo que importa es el establecimiento de este reinado como verdadera liberaci\u00f3n del hombre.  <\/p>\n<p>Pilato era ciertamente un esc\u00e9ptico. Pero como hombre de la Antig\u00fcedad tampoco exclu\u00eda que los dioses, o en todo caso seres parecidos, pudieran aparecer bajo el aspecto de seres humanos. Juan dice que los \u00abjud\u00edos\u00bb acusaron a Jes\u00fas de haberse declarado Hijo de Dios, y a\u00f1ade: \u00abCuando Pilato oy\u00f3 estas palabras, se asust\u00f3 a\u00fan m\u00e1s\u00bb (19,8). Pienso que se debe tener en cuenta este miedo de Pilato: \u00bfacaso hab\u00eda realmente algo de divino en este hombre? Al condenarlo, \u00bfno atentaba tal vez contra un poder divino? \u00bfDeb\u00eda esperarse quiz\u00e1s la ira de estos poderes? Pienso que su actitud en este proceso no se explica \u00fanicamente en funci\u00f3n de un cierto compromiso por la justicia, sino precisamente tambi\u00e9n por estas cuestiones.  <\/p>\n<p>Obviamente, los acusadores se percatan muy bien de ello y, a un temor, oponen ahora otro temor. Contra el miedo supersticioso por una posible presencia divina, ponen ante sus ojos la amenaza muy concreta de perder el favor del emperador, de perder su puesto y caer as\u00ed en una situaci\u00f3n delicada. La advertencia: \u00abSi sueltas a \u00e9se, no eres amigo del C\u00e9sar\u00bb (<i>Jn <\/i>19,12), es una intimidaci\u00f3n. Al final, la preocupaci\u00f3n por su carrera es m\u00e1s fuerte que el miedo por los poderes divinos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>33 Entr\u00f3 otra vez Pilato en el pretorio, llam\u00f3 a Jes\u00fas y le dijo: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el rey de los jud\u00edos?\u00bb. 34 Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00ab\u00bfDices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de m\u00ed?\u00bb. 35 Pilato replic\u00f3: \u00ab\u00bfAcaso soy yo jud\u00edo? 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