{"id":41641,"date":"2016-10-07T23:40:05","date_gmt":"2016-10-08T04:40:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-20-1-9-dia-de-la-resurreccion-el-sepulcro-vacio\/"},"modified":"2016-10-07T23:40:05","modified_gmt":"2016-10-08T04:40:05","slug":"jn-20-1-9-dia-de-la-resurreccion-el-sepulcro-vacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-20-1-9-dia-de-la-resurreccion-el-sepulcro-vacio\/","title":{"rendered":"Jn 20, 1-9: D\u00eda de la Resurrecci\u00f3n. El sepulcro vac\u00edo"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> El primer d\u00eda de la semana, Mar\u00eda la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando a\u00fan estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Ech\u00f3 a correr y fue donde estaban Sim\u00f3n Pedro y el otro disc\u00edpulo, a quien Jes\u00fas amaba, y les dijo: \u00abSe han llevado del sepulcro al Se\u00f1or y no sabemos d\u00f3nde lo han puesto\u00bb. <span class=\"versiculo\">3<\/span> Salieron Pedro y el otro disc\u00edpulo camino del sepulcro. <span class=\"versiculo\">4<\/span> Los dos corr\u00edan juntos, pero el otro disc\u00edpulo corr\u00eda m\u00e1s que Pedro; se adelant\u00f3 y lleg\u00f3 primero al sepulcro; <span class=\"versiculo\">5<\/span> e, inclin\u00e1ndose, vio los lienzos tendidos; pero no entr\u00f3. <span class=\"versiculo\">6<\/span> Lleg\u00f3 tambi\u00e9n Sim\u00f3n Pedro detr\u00e1s de \u00e9l y entr\u00f3 en el sepulcro: vio los lienzos tendidos <span class=\"versiculo\">7<\/span> y el sudario con que le hab\u00edan cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Entonces entr\u00f3 tambi\u00e9n el otro disc\u00edpulo, el que hab\u00eda llegado primero al sepulcro; vio y crey\u00f3. <span class=\"versiculo\">9<\/span> Pues hasta entonces no hab\u00edan entendido la Escritura: que \u00e9l hab\u00eda de resucitar de entre los muertos. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<p>En la historia del mundo solo se ha dado una vez el caso de que delante de la entrada de una tumba se colocara una gran piedra y se apostara una guardia para evitar que un hombre muerto resucitara de ella: fue la tumba de Cristo en la tarde del viernes que llamamos santo. \u00bfQu\u00e9 espect\u00e1culo podr\u00eda haber m\u00e1s rid\u00edculo que el ofrecido por unos soldados vigilando un cad\u00e1ver? Pero fueron puestos centinelas para que el muerto no echara a andar, el silencioso no hablara y el coraz\u00f3n traspasado no volviera a palpitar con una nueva vida. Dec\u00edan que estaba muerto; sab\u00edan que estaba muerto; dec\u00edan que no resucitar\u00eda, y, sin embargo, vigilaban. Le llamaban abiertamente impostor. Pero \u00bfseguir\u00eda acaso enga\u00f1ando? \u00bfAcaso el que les hab\u00eda enga\u00f1ado dej\u00e1ndoles que creyeran que hab\u00edan ganado la batalla, ganar\u00eda la guerra de la verdad y el amor? Recordaban que Jes\u00fas hab\u00eda dicho que su cuerpo era el Templo y que, despu\u00e9s de tres d\u00edas de que ellos lo hubieran destruido, \u00c9l volver\u00eda a edificarlo, recordaban tambi\u00e9n que se hab\u00eda comparado con Jon\u00e1s, y hab\u00eda dicho que, as\u00ed como Jon\u00e1s hab\u00eda estado en el vientre de la ballena por tres d\u00edas, as\u00ed \u00c9l estar\u00eda en el seno de la tierra por tres d\u00edas y luego resucitar\u00eda. Al cabo de tres d\u00edas recibi\u00f3 Abraham a su hijo Isaac, ofrecido antes en sacrificio; tres d\u00edas estuvo Egipto sumido en tinieblas que no eran naturales; al tercer d\u00eda se apareci\u00f3 Dios en el monte Sina\u00ed. Tambi\u00e9n ahora exist\u00eda cierta preocupaci\u00f3n por lo que ocurrir\u00eda el tercer d\u00eda. Al amanecer del s\u00e1bado, por tanto, los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los fariseos, quebrantando el descanso sab\u00e1tico, se presentaron ante Pilatos para decirle: <\/p>\n<p>  Se\u00f1or, recordamos que aquel impostor dijo mientras viv\u00eda a\u00fan: Despu\u00e9s de tres d\u00edas resucitar\u00e9. Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el d\u00eda tercero, no sea que vengan sus disc\u00edpulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Ha resucitado de entre los muertos. Y el postrer error ser\u00e1 peor que el primero. (Mt 27, 63s). <\/p>\n<p>  El que ellos pidieran una guardia hasta el \u00abtercer d\u00eda indicaba\u00bb que pensaban m\u00e1s en las palabras que hab\u00eda dicho Cristo que en el temor que pudieran sentir de que los ap\u00f3stoles robaran un cad\u00e1ver y lo colocaran de pie simulando una resurrecci\u00f3n. Pero Pilatos no se sent\u00eda de humor para ver a aquel grupo porque ellos eran los culpables de que hubiera condenado sangre inocente. Hab\u00eda hecho su investigaci\u00f3n oficial para cerciorarse de que Cristo estaba muerto; no se someter\u00eda a la idea absurda de usar los soldados del C\u00e9sar para custodiar una tumba jud\u00eda. Pilatos les dijo as\u00ed: <\/p>\n<p>  Ten\u00e9is una guardia; id, y guardadlo como sab\u00e9is. (Mt 27, 65). <\/p>\n<p>  La guardia era para prevenir la violencia, el sello era para prevenir todo fraude. Deber\u00eda haber un sello, y los enemigos serian quienes lo pusieran. Deb\u00eda haber una guardia, y los enemigos serian quienes se encargaran de ello. Los certificados de la muerte y resurrecci\u00f3n ser\u00edan, por lo tanto, firmados por los mismos enemigos. Por medio de la naturaleza, los gentiles se aseguraron de que Cristo estaba muerto; los jud\u00edos, por medio de la ley. <\/p>\n<p>  Ellos, pues, se fueron, y sellando la piedra, aseguraron el sepulcro por medio de la guardia. (Mt 27,66). <\/p>\n<p>  El rey yac\u00eda de cuerpo presente con su guardia personal a su alrededor. Lo m\u00e1s asombroso en este espect\u00e1culo de la vigilancia en torno a un cad\u00e1ver era que los enemigos de Cristo esperaban la resurrecci\u00f3n mas no as\u00ed sus amigos. En este caso los fieles eran los esc\u00e9pticos; los infieles eran los que cre\u00edan. Sus seguidores necesitaban y pidieron pruebas antes de darse por convencidos. En las tres grandes escenas del drama de la resurrecci\u00f3n hubo una nota de tristeza e incredulidad. La primera escena fue la de una dolorosa Magdalena que vino por la ma\u00f1ana temprano a la tumba, provista de especias arom\u00e1ticas, no para saludar al Salvador resucitado, sino para ungir su cuerpo inerte. <\/p>\n<p> <strong> Magdalena junto al sepulcro <\/strong><\/p>\n<p>  En el amanecer del domingo viose a varias mujeres que se acercaban al sepulcro. El mismo hecho de que las mujeres llevaran drogas arom\u00e1ticas demuestra que no esperaban la resurrecci\u00f3n. Esto parece extra\u00f1o despu\u00e9s de las muchas referencias que nuestro Se\u00f1or hab\u00eda hecho a su muerte y resurrecci\u00f3n. Veto, por lo visto, los disc\u00edpulos y las mujeres, cuando Jes\u00fas les hablaba de su pasi\u00f3n, parec\u00edan recordar m\u00e1s lo que hab\u00eda dicho de su muerte que lo de su resurrecci\u00f3n. Nunca se les ocurri\u00f3 que esto fuera posible. Era algo extra\u00f1o a su modo de pensar. Cuando la gran piedra fue rodada hasta la entrada del sepulcro, no solo qued\u00f3 sepultado Cristo, sino tambi\u00e9n todas las esperanzas de ellos. La \u00fanica idea que ten\u00edan las mujeres en aquellos momentos era la de ungir el cuerpo ex\u00e1nime de Cristo, acci\u00f3n que era fruto de su amor falto de esperanza y de fe. Dos de ellas, por lo menos, hab\u00edan presenciado el sepelio; de ah\u00ed que lo que principalmente les interesaba fuera la acci\u00f3n pr\u00e1ctica: \u00bfQui\u00e9n nos apartar\u00e1 la piedra de la puerta del sepulcro? (Mc 16, 3). <\/p>\n<p>  Era el grito de los corazones de poca fe. Unos hombres vigorosos hab\u00edan cerrado la entrada de la tumba colocando contra ella aquella gran piedra; la preocupaci\u00f3n de las mujeres era hallar el modo de apartarla para poder realizar su obra de misericordia. Los hombres no acudieron a la tumba hasta que fueron requeridos para que lo hicieran, tan poco era la fe que en aquellos momentos ten\u00edan. Veto las mujeres fueron solamente porque en su tristeza trataban de hallar consuelo al embalsamar al difunto. Nada resulta m\u00e1s antihist\u00f3rico que decir que las piadosas mujeres estaban esperando que Cristo resucitara de entre los muertos. La resurrecci\u00f3n era algo que nunca esperaron. Sus ideas no estaban alimentadas por ninguna clase de sustancia de la cual pudiera desarrollarse tal esperanza. <\/p>\n<p>  Pero al aproximarse vieron que la piedra hab\u00eda sido retirada. Antes de que llegasen se hab\u00eda producido un gran terremoto, y un \u00e1ngel del Se\u00f1or, descendido del cielo, apart\u00f3 la piedra y se sent\u00f3 sobre ella: Su aspecto era como un rel\u00e1mpago, y su vestido blanco como la nieve; y por miedo de \u00e9l los guardias temblaron y quedaron como muertos. (Mt 28, 4). <\/p>\n<p>  Al acercarse las mujeres vieron que aquella piedra, a pesar de ser tan grande, hab\u00eda sido ya retirada de su sitio. Veto no llegaron inmediatamente a la conclusi\u00f3n de que su cuerpo hab\u00eda resucitado. La conclusi\u00f3n a que pod\u00edan haber llegado era que alguien hab\u00eda retirado el cad\u00e1ver. En vez del cuerpo de su Maestro, vieron a un \u00e1ngel cuyo aspecto era como el de un deslumbrador rel\u00e1mpago y sus vestidos de n\u00edvea blancura, el cual les dijo: \u00a1No os asust\u00e9is! Busc\u00e1is a Jes\u00fas Nazareno, que fue crucificado; ha resucitado; no est\u00e1 aqu\u00ed, mirad el lugar donde le pusieron. M\u00e1s partid, decid a sus disc\u00edpulos y a Pedro: \u00c9l va delante de vosotros a Galilea; all\u00ed le ver\u00e9is, as\u00ed como os lo dijo. <\/p>\n<p>  Para un \u00e1ngel, la resurrecci\u00f3n no era ning\u00fan misterio, pero si lo habr\u00eda sido la muerte de Jes\u00fas. Para el hombre, la muerte de Jes\u00fas no era ning\u00fan misterio, pero si lo ser\u00eda su resurrecci\u00f3n. Par tanto, lo que ahora era objeto de anuncio era lo que hab\u00eda resultado cosa natural para el \u00e1ngel. El \u00e1ngel era uno m\u00e1s de los guardianes que los enemigos hab\u00edan colocado junta a la tumba del Se\u00f1or, un soldado m\u00e1s de los que Pilatos hab\u00eda autorizado. <\/p>\n<p>  Las palabras del \u00e1ngel fueron el primer evangelio predicado despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, y este evangelio remont\u00e1base hasta la pasi\u00f3n, puesto que el \u00e1ngel habl\u00f3 de El coma de Jes\u00fas el Nazareno, el cual fue crucificado. Estas palabras encerraban el nombre de su naturaleza humana, la humildad de su lugar de residencia y la ignominia de su muerte; estas tres cosas: humildad, ignominia y oprobio, son puestas en contraste con la gloria de su resurrecci\u00f3n de entre los muertos. Bel\u00e9n, Nazaret y Jerusal\u00e9n se convierten en las se\u00f1ales de identificaci\u00f3n de su resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p>  Las palabras del \u00e1ngel: \u00abMirad el lugar donde le pusieron\u00bb, confirmaba la realidad de su muerte y el cumplimiento de las antiguas profec\u00edas. Las l\u00e1pidas funerarias llevan la inscripci\u00f3n: Hic ictcet, (Aqu\u00ed reposa); luego sigue el nombre del difunto y tal vez alguna frase de elogio sobre el mismo. Pero aqu\u00ed, formando contraste con esto, el \u00e1ngel no escribi\u00f3, mas expreso un epitafio diferente: \u00abEl no est\u00e1 aqu\u00ed\u00bb. El \u00e1ngel hizo que las mujeres contemplaran el lugar en que el cuerpo del Se\u00f1or hab\u00eda sido colocado como si la tumba vac\u00eda fuera prueba suficiente del hecho de la resurrecci\u00f3n. Las indujo a que se apresuraran a anunciar la resurrecci\u00f3n. El nacimiento del Hijo de Dios fue anunciado a una mujer virgen. A una mujer ca\u00edda le fue anunciada su resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p>  Las mujeres que vieron la tumba vac\u00eda recibieron el encargo de ir a Pedro, que hab\u00eda tentado en cierta ocasi\u00f3n al Se\u00f1or para que renunciara a su cruz y que por tres veces hab\u00eda negado conocerle. El pecado y la negaci\u00f3n no pudieron reprimir el amor divino. Aunque pareciera parad\u00f3jico, cuanto mayor era el pecado, menor era la fe; y, sin embargo, cuanto mayor era el arrepentimiento del pecado, mayor la fe. Los que recibieron las muestras m\u00e1s expresivas de amor fueron la oveja perdida, los publ\u00edcanos y las rameras, los Pedros negadores y los Pablos perseguidores. Al hombre que hab\u00eda sido llamado la Roca y que quiso apartar a Cristo de su cruz, el \u00e1ngel le mandaba ahora, por medio de tres mujeres, el mensaje de la resurrecci\u00f3n: \u00abId y decid a Pedro\u00bb. <\/p>\n<p>  La misma preeminencia individual que se dio a Pedro en la vida p\u00fablica de Jes\u00fas continuaba d\u00e1ndose en el periodo de la resurrecci\u00f3n. Veto aunque se mencionaba aqu\u00ed a Pedro junto con los ap\u00f3stoles de los cuales era ella cabeza, el Se\u00f1or se apareci\u00f3 a Pedro a solas antes de manifestarse a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas. Esto resulta evidente del hecho de que mas adelante dir\u00edan los disc\u00edpulos que el Se\u00f1or se hab\u00eda aparecido a Pedro. La buena nueva de la redenci\u00f3n era dada as\u00ed a una mujer que hab\u00eda ca\u00eddo y a un ap\u00f3stol que hab\u00eda negado, pero ambos se hab\u00edan arrepentido. <\/p>\n<p>  Maria Magdalena, que en la semioscuridad del crep\u00fasculo se hab\u00eda adelantado a sus compa\u00f1eras, observ\u00f3 que la piedra hab\u00eda sido ya apartada y que la entrada del sepulcro estaba abierta. Una r\u00e1pida mirada la convenci\u00f3 de que la tumba estaba vac\u00eda. En seguida pens\u00f3 en ir a avisar a los ap\u00f3stoles Pedro y Juan. Seg\u00fan la ley mosaica, no pod\u00eda llamarse a una mujer a declarar coma testimonio. Veto Maria no les llevaba noticias de la resurrecci\u00f3n, puesto que no la estaba esperando. Supon\u00eda que el Maestro se hallaba todav\u00eda baja el poder de la muerte cuando dijo a Pedro y a Juan: Han quitado del sepulcro al Se\u00f1or, no sabemos donde le han puesto. (Jn 20, 2). <\/p>\n<p>  De todos los disc\u00edpulos y seguidores hubo solo cinco que estuvieron \u00abVelando\u00bb: tres mujeres y dos hombres, como las cinco v\u00edrgenes que aguardaban la llegada del esposo. Todos ellos estaban lejos de sospechar que Jes\u00fas hubiera resucitado. <\/p>\n<p>  Llenos de excitaci\u00f3n, Pedro y Juan corrieron al sepulcro dejando a Maria mucho m\u00e1s atr\u00e1s. Juan era el que m\u00e1s corr\u00eda, por lo cual lleg\u00f3 antes que su compa\u00f1ero. Cuando lleg\u00f3 Pedro, ambos entraron en el sepulcro, donde vieron los lienzos por el suelo, as\u00ed coma el sudario que hab\u00edan puesto sobre la cabeza de Jes\u00fas, pero este velo o sudario no estaba junto con los lienzos, sino doblado en cierto lugar aparte. Lo que hab\u00eda tenido efecto, hab\u00eda sucedido de una manera correcta y ordenada, no como si lo hubiera hecho un ladr\u00f3n, ni siquiera un amigo. El cuerpo hab\u00eda desaparecido de la tumba; las vendas fueron encontradas enrolladas. Si los disc\u00edpulos hubieran robado el cuerpo, con la prisa no se habr\u00edan entretenido en quitarle las vendas y dejado all\u00ed los lienzos. Cristo se hab\u00eda desembarazado de sus ataduras por su divino poder. Pedro y Juan No conoc\u00edan todav\u00eda la Escritura, que dec\u00eda que hab\u00eda de resucitar de entre los muertos. (Jn 20, 9). <\/p>\n<p>  Ten\u00edan los hechos y la prueba de la resurrecci\u00f3n, pero no comprend\u00edan todo su significado. El Se\u00f1or dio comienzo ahora a la primera de sus once apariciones registradas en la Biblia entre su resurrecci\u00f3n y su ascensi\u00f3n: a veces a sus ap\u00f3stoles, otras a quinientos hermanos juntos, y en otras ocasiones a las mujeres. La primera aparici\u00f3n fue a Maria Magdalena, la cual volvi\u00f3 al sepulcro despu\u00e9s de que Pedro y Juan hubieron salido de \u00e9l. Parec\u00eda no caberle en la cabeza la idea de la resurrecci\u00f3n, a pesar de que ella misma hab\u00eda resucitado de una tumba sellada por los siete demonios del pecada. Al encontrar la tumba vac\u00eda, volvi\u00f3 a romper a llorar. Con los ojos bajos, mientras el sol matutino empezaba a extender su claridad por encima de la hierba cubierta de roc\u00edo, advirti\u00f3 vagamente la presencia de alguien que le preguntaba: Mujer, \u00bfpor qu\u00e9 lloras? (Jn 20, 13). <\/p>\n<p>  Estaba llorando por lo que hab\u00eda perdido, pero la pregunta que se le hac\u00eda le hizo interrumpir su llanto para responder: Porque se han llevado a mi Se\u00f1or, y no s\u00e9 donde le han puesto. (Jn 20, 14). <\/p>\n<p>  No hubo terror al ver los \u00e1ngeles, puesto que aun el mundo en llamas no la habr\u00eda conmovido, tanta era la pena que se hab\u00eda adue\u00f1ado de su alma. Al contestar, Maria se volvi\u00f3 y vio a Jes\u00fas de pie ante ella, pero no le reconoci\u00f3. Crey\u00f3 que era el hortelano, el hortelano de Jos\u00e9 de Arimatea. Suponiendo que este hombre sabr\u00eda donde pod\u00eda encontrar al Se\u00f1or, Maria Magdalena se arrodill\u00f3 y pregunt\u00f3le: \u00a1Se\u00f1or, si tu le has quitado de aqu\u00ed, dime d\u00f3nde le has puesto, y yo me lo llevar\u00e9! (Jn 20, 15). <\/p>\n<p>  \u00a1Pobre Magdalena! \u00a1Agotada par la fatiga del viernes santo, rendida par la angustia del s\u00e1bado santo, con las fuerzas debilitadas al extremo, y todav\u00eda pensaba en \u00abllev\u00e1rselo\u00bb! Tres veces habl\u00f3 de El sin mencionar su nombre. La fuerza de su amor era tan grande, que supon\u00eda que nadie pod\u00eda crecer que se refiriera a ninguna otra persona. D\u00edjole entonces Jes\u00fas: \u00a1Mar\u00eda! (Jn 20, 15). <\/p>\n<p>  Aquella palabra la sorprendi\u00f3 m\u00e1s que si acabara de o\u00edr un trueno repentino. Hab\u00eda o\u00eddo decir una vez a Jes\u00fas que El llamaba a sus ovejas por el nombre. Y ahora Maria se volvi\u00f3 hacia aquel que personificaba todo el pecado, la tristeza y las l\u00e1grimas del mundo y marcaba cada alma con un amor personal, particular e individual, y, al ver en las manos y pies de aquel hombre las llagas rojas y amoratadas, solo pronunci\u00f3 esta palabra: \u00a1Rabboni! (Jn 20, 16). (que en hebreo significa (Maestro). Cristo hab\u00eda dicho \u00abMaria\u00bb y puesto todo el cielo en esta sola palabra. Maria hab\u00eda pronunciado tambi\u00e9n solo una palabra, Y en ella estaba comprendido todo lo de la tierra. Despu\u00e9s de la noche del alma, produc\u00edase ahora este deslumbramiento; despu\u00e9s de horas de desesperaci\u00f3n, esta esperanza; despu\u00e9s de la b\u00fasqueda, el hallazgo; despu\u00e9s de la p\u00e9rdida, este descubrimiento. Magdalena estaba preparada solamente para verter l\u00e1grimas de respeto sobre la tumba; para lo que no se hallaba preparada era para ver caminar al Maestro en alas de la ma\u00f1ana. <\/p>\n<p>  S\u00f3lo la pureza y un alma exenta de pecado pod\u00eda recibir al sant\u00edsimo Hijo de Dios en su llegada a este mundo; de ah\u00ed que Maria Inmaculada saliera a su encuentro en las puertas de la tierra, en la ciudad de Bel\u00e9n. Pero solamente un alma pecadora arrepentida, que a su vez hab\u00eda resucitado ya de la tumba del pecado a una nueva vida en Dios, pod\u00eda comprender adecuadamente el triunfo sobre el pecado. En honor a las mujeres, hay que pregonar eternamente: una mujer fue quien m\u00e1s cerca de la cruz estuvo en el viernes santo, y la primera junto a la tumba en la ma\u00f1ana de pascua. <\/p>\n<p>  Mar\u00eda estuvo siempre a los pies de Jes\u00fas. All\u00ed estuvo al ungirle para su sepultura; all\u00ed estuvo en su crucifixi\u00f3n; ahora, llena de alegr\u00eda al ver de nuevo al Maestro, se arroj\u00f3 a sus pies para abrazarlo pero El le dijo, impidi\u00e9ndolo con un adem\u00e1n No me toques; porque no he subido todav\u00eda al Padre. (Jn 20, 17). <\/p>\n<p>  Las muestras de afecto de Maria iban dirigidas m\u00e1s al Hijo del hombre que al Hijo de Dios. Por ello le dec\u00eda que no le tocase. San Pablo ense\u00f1a a los corintios y a los colosenses la misma lecci\u00f3n: <\/p>\n<p>  Aunque hayamos conocido a Cristo seg\u00fan la carne, ahora empero ya no le conocemos as\u00ed. (2Cor 5, 16). <\/p>\n<p>  Pensad en las cosas de arriba, no en las de la tierra porque ya moristeis, y vuestra vida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios. (Col 3, 2). <\/p>\n<p>  Suger\u00edale Jes\u00fas que era preciso que se secara las l\u00e1grimas, no porque hab\u00eda vuelto a verle, sino porque El era el Se\u00f1or de los cielos. Cuando subiera a la derecha del Padre, lo que significaba el poder del Padre; cuando enviara el Esp\u00edritu de la Verdad, que ser\u00eda el nuevo Consolador de ellos y la presencia \u00edntima de Jes\u00fas, entonces Mar\u00eda tendr\u00eda realmente a aquel por quien suspiraba: el Cristo resucitado y glorificado. Despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n era \u00e9sta la primera vez que alud\u00eda a la nueva relaci\u00f3n que exist\u00eda entre El y los hombres, relaci\u00f3n de la que tanto hab\u00eda hablado durante la noche de la \u00faltima cena. <\/p>\n<p>  Habr\u00eda que dar la misma lecci\u00f3n a sus disc\u00edpulos, que estaban demasiado preocupados por la forma humana de Jes\u00fas, dici\u00e9ndoles que era conveniente que los abandonase. Magdalena deseaba estar con El como antes de la resurrecci\u00f3n, olvidando que la crucifixi\u00f3n hab\u00eda sido necesaria para la gloria de Jes\u00fas y para que \u00e9ste pudiera enviar su Esp\u00edritu. <\/p>\n<p>  Aunque Magdalena se viera humillada por la prohibici\u00f3n que le dio nuestro Salvador, estaba destinada, sin embargo, a experimentar que era ensalzada al tener el honor de llevar la noticia de la resurrecci\u00f3n. Los hombres hab\u00edan comprendido el significado de la tumba vac\u00eda, pero no su relaci\u00f3n con respecto a la redenci\u00f3n y la victoria sobre el pecado y el mal. Maria Magdalena estaba destinada a romper el precioso vaso de alabastro de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, para que su aroma llenara el mundo. Jes\u00fas le dijo: Ve a mis hermanos, y diles que subo a mi Padre y vuestro Padre, y a mi Dios y vuestro Dios. (Jn 20, 27). <\/p>\n<p>  Est\u00e1 era la primera vez que llamaba a sus ap\u00f3stoles mis hermanos. Antes de que el hombre pudiera ser hijo de Dios, ten\u00eda que ser redimido de la enemistad con Dios. <\/p>\n<p>  En verdad, en verdad os digo que al menos que el grano de trigo caiga en tierra y muera, queda solo; mas si muere, lleva mucho fruto. (Jn 12, 24). <\/p>\n<p>  Acept\u00f3 la crucifixi\u00f3n para multiplicar su condici\u00f3n de Hijo y hacer que muchos otros fueran tambi\u00e9n hijos de Dios. Pero hab\u00eda una gran diferencia entre El mismo como Hijo natural y los seres humanos que por medio de su Esp\u00edritu llegar\u00edan a ser hijos adoptivos. De ah\u00ed que, como siempre, hiciera una neta distinci\u00f3n entre mi Padre y vuestro Padre. Ni una sola vea en su vida dijo \u00abnuestro Padre\u00bb, como si la relaci\u00f3n entre El y el Padre fuera la misma quo entre el Padre y ellos; su relaci\u00f3n con el Padre era \u00fanica e intransferible; la filiaci\u00f3n era de El por naturaleza; los hombres solamente pod\u00edan llegar a ser hijos de Dios por la gracia y el esp\u00edritu de adopci\u00f3n <\/p>\n<p>  Tampoco dijo a Maria que informara a los ap\u00f3stoles de que hab\u00eda resucitado, sino mas bien de que subir\u00eda al Padre. La resurrecci\u00f3n quedaba implicada en la ascensi\u00f3n, la cual tardar\u00eda cuarenta d\u00edas en realizarse. Su prop\u00f3sito no era precisamente recalcar que el que hab\u00eda muerto estaba vivo ahora, sino que aquello era el comienzo de su reinado espiritual que se har\u00eda visible y unificado cuando el enviara su esp\u00edritu. Obediente, Maria Magdalena corri\u00f3 a avisar a los disc\u00edpulos, que estaban lament\u00e1ndose y llorando. Les dijo que hab\u00eda visto al Se\u00f1or y las palabras que El le labia dicho. \u00bfComo recibieron ellos la noticia? Una vea m\u00e1s el escepticismo, la duda y la falta de fe. Los ap\u00f3stoles hab\u00edan o\u00eddo al Se\u00f1or hablar en s\u00edmbolos, par\u00e1bolas, figura y tambi\u00e9n directamente acerca de la resurrecci\u00f3n que seguir\u00eda a su muerte, pero: <\/p>\n<p>  Al o\u00edr quo e viv\u00eda y hab\u00eda sido visto por ella, no lo creyeron. (Mc 16, 11). <\/p>\n<p>  Eva crey\u00f3 a la serpiente, pero los disc\u00edpulos no cre\u00edan al Hijo de Dios. En cuanto a lo que Maria y cualquier otra mujer pudiera decir sobre la resurrecci\u00f3n del Maestro, sus palabras les parec\u00edan un desvar\u00edo; y no las cre\u00edan. (Lc 24, 2). <\/p>\n<p>  Esto era un modo de predecir como recibir\u00eda el mundo la noticia do la redenci\u00f3n. Maria Magdalena y las otras mujeres no cre\u00edan al principio en la resurrecci\u00f3n; tuvieron que convencerse de ello. Tampoco creyeron los ap\u00f3stoles. Su respuesta fue: \u00ab\u00a1Ya conoc\u00e9is a las mujeres! Siempre est\u00e1n imaginando cosas\u00bb. Mucho antes de que hiciera su aparici\u00f3n la psicolog\u00eda cient\u00edfica, la gente siempre ten\u00eda que la mente los hiciera alguna jugarreta. La incredulidad moderna frente a lo extraordinario no es nada en comparaci\u00f3n con el escepticismo quo salud\u00f3 inmediatamente las primeras noticias de la resurrecci\u00f3n. Lo que los modernos esc\u00e9pticos dicen acerca del relato de la resurrecci\u00f3n, los disc\u00edpulos fueron los primeros en decirlo, o sea que se trataba de un cuento de viejas. Como agn\u00f3sticos primitivos de la cristiandad, los ap\u00f3stoles convinieron un\u00e1nimemente en rechazar como un enga\u00f1o toda aquella historia. Algo muy extraordinario hab\u00eda de ocurrir v una prueba muy concreta hab\u00eda de d\u00e1rseles para que todos aquellos esc\u00e9pticos vencieran la repugnancia que sent\u00eda para creer. <\/p>\n<p>  Su escepticismo era incluso m\u00e1s dif\u00edcil de superar que el escepticismo moderno, porque el suyo proced\u00eda de una esperanza que aparentemente hab\u00eda sido frustrada en el Calvario; \u00e9ste era un escepticismo mucho m\u00e1s dif\u00edcil de curar que el escepticismo moderno, que carece de toda esperanza. Nada m\u00e1s lejos de la verdad que afirmar que los seguidores de nuestro Se\u00f1or estaban esperando la resurrecci\u00f3n, y que, por tanto, se hallaban dispuestos a creerla o a consolarse de una p\u00e9rdida que parec\u00eda irreparable. <\/p>\n<p>  Ning\u00fan agn\u00f3stico ha escrito acerca de la resurrecci\u00f3n algo que Pedro o los otros ap\u00f3stoles no hubieran pensado antes. Cuando muri\u00f3 Mahoma, Omar salio corriendo de su tienda empu\u00f1ando la espada, y declaro que matar\u00eda a cualquiera que dijera que el profeta hubiera muerto. En el caso de Jes\u00fas exist\u00eda predisposici\u00f3n a creer que hab\u00eda muerto y aversi\u00f3n a creer que estuviera vivo. Pero quiz\u00e1 se les permitiera dudar para que los fieles de los siglos venideros no dudaran jam\u00e1s. <\/p>\n<p> <strong> La guardia sobornada <\/strong><\/p>\n<p>  Una vez las mujeres hubieron ido a notificar a los ap\u00f3stoles lo quo hab\u00edan visto, los guardas que hab\u00edan estado junto a la tumba y sido testigos de la resurrecci\u00f3n fueron a la ciudad do Jerusal\u00e9n y dijeron a los jefes do los sacerdotes todo cuanto labia sucedido. Los jefes de los sacerdotes reunieron al punto el sanedr\u00edn con el expreso prop\u00f3sito de sobornar a los guardas. <\/p>\n<p>  Cuando se hubieron reunido con los ancianos, Y tomando consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: \u00abDecid que sus disc\u00edpulos vinieron de noche, y le hurtaron, estando nosotros dormidos.\u00bb Y si esto fuere o\u00eddo del gobernador, nosotros le persuadiremos, y os haremos seguros. Ellos, pues, tomando el dinero, hicieron como fueron ense\u00f1ados Y este dicho ha sido divulgado entre los jud\u00edos hasta el d\u00eda de hoy. (Mt 28, 12-15). <\/p>\n<p>  El mucho dinero contrastaba con las escasas treinta monedas de plata que hab\u00eda cobrado Judas. El sanedr\u00edn no neg\u00f3 la resurrecci\u00f3n; en realidad, lo que hacia era dar testimonio de la misma. Y este testimonio lo dieron a los gentiles a trav\u00e9s de Pilato. Incluso dieron el dinero del templo a los soldados romanos a quienes despreciaban, puesto que hablan encontrado un odio mayor. El dinero que Judas les hab\u00eda devuelto no quisieron tocarlo porque era \u00abprecio de sangre\u00bb. Pero ahora estaban dispuestos a comprar una mentira para escapar a los efectos de la sangre purificadora del Cordero. <\/p>\n<p>  El soborno de los guardas fue realmente una manera est\u00fapida de esquivar el hecho de la resurrecci\u00f3n. Ante todo, exist\u00eda el problema de lo que har\u00edan con el cuerpo una vez los disc\u00edpulos se hubieran apoderado de \u00e9l. Los enemigos de nuestro Se\u00f1or no habr\u00edan tenido que hacer otra cosa sino sacar el cuerpo de Jes\u00fas para demostrar quo no hab\u00eda resucitado. Aparte el hecho de que era muy poco probable que toda una guardia de soldados romanos estuviera durmiendo en vez de cumplir con su deber, era absurdo que dijeran que lo que hab\u00eda sucedido ocurri\u00f3 mientras estaban dormidos. A los soldados se les aconsejo que dijeran que estaban dormidos; y, sin embargo, al parecer hab\u00edan estado lo suficientemente despiertos para ver a los ladrones y darse cuenta de que se trataba de los disc\u00edpulos. Si todos los soldados dorm\u00edan, nunca pudieron descubrir a los ladrones, si alguno de ellos estaba despierto, podr\u00eda haber impedido el hurto. Es igualmente improbable que unos pocos disc\u00edpulos temerosos intentaran robar el cuerpo del maestro de un sepulcro cerrado con una gran piedra, sellado oficialmente y custodiado por soldados, sin que al hacerlo despertara a la guardia dormida. Adem\u00e1s, el orden en que se encontraron los lienzos dentro de la cueva constitu\u00eda otra prueba de que el cuerpo no hab\u00eda sido sacado de all\u00ed por sus disc\u00edpulos. <\/p>\n<p>  Por lo que respecta a loa disc\u00edpulos de nada habr\u00eda servido retirar secretamente el cuerpo del maestro, ni siquiera debi\u00f3 de ocurr\u00edrsele esta idea a ninguno de ellos; de momento, la vida del Maestro hab\u00eda resultado un fracaso y una derrota. El delito era ciertamente mayor de parte de los sobornadores que de parte de los sobornados, puesto que los miembros del sanedr\u00edn eran gente instruida y religiosa, los soldados eran sencillos. La resurrecci\u00f3n de Cristo fue proclamada oficialmente a las autoridades civiles; el sanedr\u00edn crey\u00f3 antes que los ap\u00f3stoles en la resurrecci\u00f3n. Hab\u00edan comprado el beso de Judas y ahora esperaban comprar el silencio de los guardas. <\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Gregorio_Palamas\"> Gregorio Palam\u00e1s<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=84\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Gregorio Palam\u00e1s\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Homilia_Juan_es_aquel_a_quien_Cristo_amo_con_amor_de_predileccion\"> Homil\u00eda: Juan es aquel a  quien Cristo am\u00f3 con amor de predilecci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl otro disc\u00edpulo corri\u00f3 por delante m\u00e1s r\u00e1pido que Pedro, y lleg\u00f3 primero al sepulcro\u00bb (Jn 20,4)<br \/> 20: PG 151, 266.271<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=2\">PG<\/a><\/span><\/p>\n<p>Juan es aquel que permaneci\u00f3 virgen y recibi\u00f3 por gracia singular y como tesoro precios\u00edsimo, a la Virgen Madre, \u00fanica entre las madres; Juan es aquel a quien Cristo am\u00f3 con amor de predilecci\u00f3n y mereci\u00f3 ser llamado hijo, con preferencia a los otros evangelistas. Por eso hace resonar con fuerza la trompeta al anunciarnos los prodigios de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or de entre los muertos, y al relatarnos con mayor claridad el modo c\u00f3mo se manifest\u00f3 a sus disc\u00edpulos, seg\u00fan lo hallamos escrito en su evangelio, cuando nos dice: <em>El primer d\u00eda de la semana, Mar\u00eda Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando a\u00fan estaba oscuro y vio la losa quitada del sepulcro. Ech\u00f3 a correr y fue donde estaba Sim\u00f3n Pedro y el otro disc\u00edpulo, a quien tanto quer\u00eda Jes\u00fas.<\/em> As\u00ed es como se presenta a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p> Juan y Pedro, habiendo o\u00eddo a Mar\u00eda, van corriendo al sepulcro, donde vieron que hab\u00eda salido la Vida; y habiendo visto y cre\u00eddo, admirados por las pruebas se volvieron a casa.<\/p>\n<p>  Consideremos, hermanos, cu\u00e1nta mayor dignidad que Mar\u00eda Magdalena no ten\u00eda Pedro, el pr\u00edncipe de los ap\u00f3stoles, y el mismo Juan, a quien tanto quer\u00eda Jes\u00fas, y sin embargo ella fue considerada digna de una gracia tan grande, con preferencia a ellos. Porque los ap\u00f3stoles, corriendo al sepulcro, s\u00f3lo vieron las vendas y el sudario; Mar\u00eda, en cambio, por su firmeza y constancia, perseverando hasta el fin a la entrada del sepulcro, lleg\u00f3 a ver no s\u00f3lo a los \u00e1ngeles, sino al mismo Se\u00f1or de los \u00e1ngeles en la carne, antes que los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>  Este templo que veis, es un s\u00edmbolo de aquel sepulcro; y no s\u00f3lo un s\u00edmbolo, sino una realidad mucho m\u00e1s sublime. Detr\u00e1s de esa cortina, en el interior, est\u00e1 el lugar donde se coloca el cuerpo del Se\u00f1or, y ah\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n la mesa o el altar santo. As\u00ed pues, lo mismo que Mar\u00eda, todo el que se acerque con presteza a la recepci\u00f3n del misterio divino y persevere hasta el fin, teniendo recogida en Dios su propia alma, no s\u00f3lo reconocer\u00e1 las ense\u00f1anzas de la Escritura santa, redactada por el Esp\u00edritu de Dios, ni s\u00f3lo a los \u00e1ngeles que anunciaron el misterio de la divinidad y humanidad del Verbo de Dios, encarnado por nosotros, sino que ver\u00e1 tambi\u00e9n y sin ning\u00fan g\u00e9nero de duda al mismo Se\u00f1or con los ojos del alma, y tambi\u00e9n con los del cuerpo.<\/p>\n<p>  Pues aquel que con fe ve la mesa m\u00edstica y el pan de vida depositado sobre ella ve al mismo Verbo de Dios oculto bajo las especies, hecho carne por nosotros y habitando en nosotros como en un sagrario. M\u00e1s a\u00fan: si es considerado digno de recibirle, no s\u00f3lo le ve, sino que participa de \u00e9l, le recibe en s\u00ed mismo como hu\u00e9sped, y es enriquecido con el don de la misma gracia divina. Y as\u00ed como Mar\u00eda Magdalena vio lo que antes que nada los ap\u00f3stoles deseaban ver, as\u00ed el alma, pose\u00edda por la fe, ser\u00e1 considera rada digna de ver y de gozar de aquello que \u2014seg\u00fan el ap\u00f3stol\u2014 los <em>\u00e1ngeles desean penetrar, <\/em> diviniz\u00e1ndose por completo, tanto por la contemplaci\u00f3n como por la participaci\u00f3n de estos misterios.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\">Por hacer<br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Otras_homilias_y_comentarios\">Otras homil\u00edas y comentarios<\/span><\/h1>\n<p>Otros comentarios y homil\u00edas podr\u00e1n encontrarse aqu\u00ed: <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/jn-20_01-08\/\" target=\"_blank\">Jn 20, 1-8<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 El primer d\u00eda de la semana, Mar\u00eda la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando a\u00fan estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. 2 Ech\u00f3 a correr y fue donde estaban Sim\u00f3n Pedro y el otro disc\u00edpulo, a quien Jes\u00fas amaba, y les dijo: \u00abSe han llevado del sepulcro al Se\u00f1or y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-20-1-9-dia-de-la-resurreccion-el-sepulcro-vacio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 20, 1-9: D\u00eda de la Resurrecci\u00f3n. El sepulcro vac\u00edo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41641","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41641","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41641"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41641\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41641"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41641"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41641"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}