{"id":41643,"date":"2016-10-07T23:40:13","date_gmt":"2016-10-08T04:40:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-20-19-31-apariciones-a-los-discipulos\/"},"modified":"2016-10-07T23:40:13","modified_gmt":"2016-10-08T04:40:13","slug":"jn-20-19-31-apariciones-a-los-discipulos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-20-19-31-apariciones-a-los-discipulos\/","title":{"rendered":"Jn 20, 19-31: Apariciones a los disc\u00edpulos"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">19<\/span> Al anochecer de aquel d\u00eda, el primero de la semana, estaban los disc\u00edpulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los jud\u00edos. Y en esto entr\u00f3 Jes\u00fas, se puso en medio y les dijo: \u00abPaz a vosotros\u00bb. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Y, diciendo esto, les ense\u00f1\u00f3 las manos y el costado. Y los disc\u00edpulos se llenaron de alegr\u00eda al ver al Se\u00f1or. <span class=\"versiculo\">21<\/span> Jes\u00fas repiti\u00f3: \u00abPaz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo\u00bb. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Y, dicho esto, sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo: \u00abRecibid el Esp\u00edritu Santo; <span class=\"versiculo\">23<\/span> a quienes les perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les quedan retenidos\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">24<\/span> Tom\u00e1s, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jes\u00fas. <span class=\"versiculo\">25<\/span> Y los otros disc\u00edpulos le dec\u00edan: \u00abHemos visto al Se\u00f1or\u00bb. Pero \u00e9l les contest\u00f3: \u00abSi no veo en sus manos la se\u00f1al de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo\u00bb. <span class=\"versiculo\">26<\/span> A los ocho d\u00edas, estaban otra vez dentro los disc\u00edpulos y Tom\u00e1s con ellos. Lleg\u00f3 Jes\u00fas, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: \u00abPaz a vosotros\u00bb. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Luego dijo a Tom\u00e1s: \u00abTrae tu dedo, aqu\u00ed tienes mis manos; trae tu mano y m\u00e9tela en mi costado; y no seas incr\u00e9dulo, sino creyente\u00bb. <span class=\"versiculo\">28<\/span> Contest\u00f3 Tom\u00e1s: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb. <span class=\"versiculo\">29<\/span> Jes\u00fas le dijo: \u00ab\u00bfPorque me has visto has cre\u00eddo? Bienaventurados los que crean sin haber visto\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">30<\/span> Muchos otros signos, que no est\u00e1n escritos en este libro, hizo Jes\u00fas a la vista de los disc\u00edpulos. <span class=\"versiculo\">31<\/span> Estos han sido escritos para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr size=\"2\" width=\"100%\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Crisostomo_in_Ioannem_hom_85-86\">Cris\u00f3stomo, in Ioannem, hom. 85-86<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">19. <\/span>Oyendo los disc\u00edpulos lo que Mar\u00eda anunciaba, era deducible que o no le dieran cr\u00e9dito, o que, crey\u00e9ndole, se afligieran, pensando que no hab\u00edan sido dignos de que el Se\u00f1or se les dejase ver. Pero pensando esto, no dej\u00f3 el Se\u00f1or pasar ni un solo d\u00eda. Pues como ellos sab\u00edan que hab\u00eda resucitado y ansiaban verle, aunque estaban dominados del miedo, a la ca\u00edda de la tarde El mismo se les present\u00f3. Y por eso dice: &#8220;Y al concluir el d\u00eda del primer s\u00e1bado, estando cerradas las puertas&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Es de admirar que no le tuvieran por un fantasma; pero esto fue porque la mujer, previni\u00e9ndoles, hab\u00eda infundido en ellos mucha fe. Mas present\u00e1ndose el Se\u00f1or mismo ante su vista calma con su voz las dudas de su esp\u00edritu, y les dice: &#8220;La paz sea con vosotros&#8221;, esto es, no os alarm\u00e9is. Con lo que recuerda las palabras que les hab\u00eda dicho antes de morir: &#8220;Yo os doy mi paz&#8221; ( Jn 14,27). Y otra vez: &#8220;En m\u00ed tendr\u00e9is la paz&#8221; ( Jn 16,33).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">20. <\/span>Y como antes de morir les hab\u00eda dicho &#8220;Otra vez os ver\u00e9 y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n&#8221;, lo cumple. Por esto a\u00f1ade: &#8220;Los disc\u00edpulos se alegraron al ver al Se\u00f1or&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">21. <\/span>Tambi\u00e9n demuestra que la santa cruz tiene la virtud de borrar toda tristeza y traernos todos los bienes, esto es, la paz. Esta paz hab\u00eda sido anunciada a las mujeres, porque este sexo estaba sumido en la tristeza desde la maldici\u00f3n pronunciada por Dios: &#8220;Con dolor parir\u00e1s tus hijos&#8221; ( G\u00e9n 3,16). Y como desaparecen todos los obst\u00e1culos y se allana todo para lo sucesivo, a\u00f1ade: &#8220;Como me envi\u00f3 el Padre, yo os env\u00edo&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">22-23. <\/span>As\u00ed elev\u00f3 el esp\u00edritu de sus disc\u00edpulos por los hechos y por la dignidad de su misi\u00f3n. Y no pide todav\u00eda el poder al Padre, sino que de su propia autoridad se les da. Por eso sigue: &#8220;Y habiendo dicho esto, sopl\u00f3 y les dijo: Recibid el Esp\u00edritu Santo&#8221;.<\/p>\n<p>Dicen algunos que por esta insuflaci\u00f3n no les dio el Esp\u00edritu Santo, sino que los hizo aptos para recibirle. Si, pues, al ver Daniel al \u00e1ngel se desmay\u00f3, \u00bfqu\u00e9 hubiera sucedido a los disc\u00edpulos al recibir tan inefable gracia, si antes no hubiesen estado prevenidos? No ser\u00e1 pecado decir que ellos recibieron entonces el poder de la gracia espiritual, no de resucitar muertos ni hacer milagros, sino el de perdonar los pecados. De aqu\u00ed sigue: &#8220;A quien perdonareis los pecados, les ser\u00e1n perdonados&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Si el sacerdote arreglase bien su vida, pero no cuidase con diligencia de la de los otros, se condena con los r\u00e9probos. Sabiendo, pues, la magnitud del peligro, tenles gran respeto, aunque no sean de mucha nobleza, pues no es justo que sean juzgados por los que est\u00e1n bajo su jurisdicci\u00f3n. Y aunque su vida sea muy censurable, no quieras herirle en nada de todo aquello que Dios le ha confiado, pues ni el sacerdote, ni el \u00e1ngel, ni el arc\u00e1ngel, puede hacer nada en las cosas que son dadas por Dios, sino que son dispensadas por el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, pues el sacerdote presta su voz y su mano, y no es justo que, por la malicia de otro, sean escandalizados acerca de nuestras creencias los que se convierten a la fe.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">24-25. <\/span>Hall\u00e1ndose reunidos todos los disc\u00edpulos, s\u00f3lo faltaba Tom\u00e1s, a consecuencia de la primera dispersi\u00f3n, por lo que dice: &#8220;Tom\u00e1s, uno de los doce, que se llama D\u00eddimo, no estaba con ellos cuando vino Jes\u00fas&#8221;.<\/p>\n<p>As\u00ed como es censurable la ligereza en creerlo todo, as\u00ed tambi\u00e9n lo es el acusar a Tom\u00e1s groseramente. Diciendo los Ap\u00f3stoles: &#8220;Hemos visto al Se\u00f1or&#8221;, no crey\u00f3, no tanto por desacreditarles, cuanto por creerlo imposible. Por eso sigue: &#8220;Dij\u00e9ronle, pues, los otros disc\u00edpulos: Hemos visto al Se\u00f1or; pero \u00e9l les contest\u00f3: Si no viere en sus manos el taladro de los clavos, y metiese mi dedo en la herida de ellos, y mi mano en el lado del Se\u00f1or, no creer\u00e9&#8221;. Este, m\u00e1s grosero que los otros, buscaba la fe por los sentidos (como el tacto), y ni siquiera daba cr\u00e9dito a sus ojos. As\u00ed que no le bast\u00f3 el decir si no lo viese, sino que a\u00f1adi\u00f3: &#8220;Y metiese el dedo&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">26. <\/span>Considera la clemencia del Creador, que por salvar su alma se aparece y se acerca, ense\u00f1ando sus heridas. Sin duda que los disc\u00edpulos que lo anunciaban, y el mismo Jes\u00fas que lo hab\u00eda prometido, eran dignos de fe. Pero, sin embargo, porque Tom\u00e1s lo exig\u00eda, el Se\u00f1or no le desoy\u00f3. No se le aparece al momento, sino pasados ocho d\u00edas, para que, advertido entre tanto por los disc\u00edpulos, se inflamara m\u00e1s su deseo y fuera m\u00e1s fiel en adelante. As\u00ed dice: &#8220;Pasados ocho d\u00edas, estaban otra vez sus disc\u00edpulos dentro, y Tom\u00e1s con ellos. Vino Jes\u00fas, cerradas las puertas, y se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">27. <\/span>Present\u00f3se, pues, Jes\u00fas y no esper\u00f3 a que Tom\u00e1s preguntase, sino que para hacerle ver que cuando hablaba a sus condisc\u00edpulos le estaba oyendo, usa de sus mismas palabras, y en primer lugar lo reprende y lo corrige. As\u00ed sigue: &#8220;Despu\u00e9s dice a Tom\u00e1s: Mete aqu\u00ed tu dedo y toca mis manos y alarga la tuya, e introd\u00facela en mi costado&#8221;. Luego le instruye, diciendo: &#8220;No quieras ser incr\u00e9dulo, sino fiel&#8221;. Ved aqu\u00ed la duda de la incredulidad antes de que recibieran el Esp\u00edritu Santo, pero no despu\u00e9s, que permanecieron firmes. Digno es de averiguarse por qu\u00e9 el cuerpo incorruptible conservaba las llagas de los clavos, pero no te admires, pues era por condescendencia, para demostrarles que era el mismo que hab\u00eda sido crucificado.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">30-31. <\/span>Como Juan hab\u00eda referido menos que los otros evangelistas, a\u00f1adi\u00f3: &#8220;Otros muchos milagros hizo Jes\u00fas en presencia de sus disc\u00edpulos, que no est\u00e1n escritos en este libro&#8221;, pero no se ha dicho m\u00e1s que lo suficiente para atraer a los oyentes a la fe. Pero me parece que se refiere aqu\u00ed los milagros que acontecieron despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n y por esto dice: &#8220;En presencia de sus disc\u00edpulos&#8221;, con los cuales solamente trat\u00f3 despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. En seguida, para que sepas que no s\u00f3lo se hac\u00edan estos milagros en gracia de sus disc\u00edpulos, a\u00f1ade: &#8220;Esto est\u00e1 escrito, para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es Cristo Hijo de Dios&#8221;, cuyas palabras est\u00e1n dirigidas generalmente a todos los hombres. Y para demostrar que la fe, no s\u00f3lo es \u00fatil a aquel que cree, sino tambi\u00e9n a nosotros mismos, a\u00f1ade: &#8220;Y para que, creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre&#8221;, esto es, en Jesucristo, porque El es la vida.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">29. <\/span> Si alguno dijera, ojal\u00e1 hubiese vivido en aquellos tiempos, y hubiese visto al Se\u00f1or haciendo milagros, que se acoja a esta palabra: &#8220;Bienaventurados los que no vieron y creyeron&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_in_Ioannem_tract_121\">San Agust\u00edn, in Ioannem, tract., 121<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">19. <\/span>Las puertas cerradas no pod\u00edan impedir el paso a un cuerpo en quien habitaba la Divinidad, y as\u00ed pudo penetrar las puertas El, que al nacer dej\u00f3 inmaculada a su Madre.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">20. <\/span>Los clavos hab\u00edan taladrado las manos, la lanza hab\u00eda abierto el costado, y las heridas se conservaban para curar el coraz\u00f3n de los que dudaran.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">21. <\/span>&#8220;Como el Padre me envi\u00f3, tambi\u00e9n yo os env\u00edo&#8221;. Nosotros reconocemos que el Hijo es igual al Padre, pero en estas palabras reconocemos al Mediador, porque El se manifiesta diciendo: &#8220;El a m\u00ed y yo a vosotros&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">22-23. <\/span>La caridad de la Iglesia, que por el Esp\u00edritu Santo se infunde en nuestros corazones, perdona los pecados de los que son participantes de aquella, pero de aquellos que no lo son, los retiene. Por eso, despu\u00e9s que dijo &#8220;Recibid el Esp\u00edritu Santo&#8221;, habl\u00f3 a continuaci\u00f3n del perd\u00f3n de los pecados y de su retenci\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">28. <\/span> Tom\u00e1s, viendo y tocando al hombre, le confesaba Dios, a quien no ve\u00eda ni tocaba. Pero por lo que ve\u00eda y tocaba, depuesta toda duda, cre\u00eda; por eso sigue: &#8220;Respondi\u00f3 Tom\u00e1s y le dijo: Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">29. <\/span> No dice me tocaste, sino me viste, porque el sentido de la vista se generaliza en los otros cuatro sentidos; como cuando decimos: Oye, y ver\u00e1s qu\u00e9 bien suena; huele, y ver\u00e1s qu\u00e9 bien sabe; toca, y ver\u00e1s qu\u00e9 buen temple. Por esto, al decir el Se\u00f1or &#8220;Pon tu dedo aqu\u00ed, y mira mis manos&#8221; \u00bfqu\u00e9 otra cosa quiere decir sino toca y mira? Y esto que \u00e9l no ten\u00eda ojos en el dedo, pero bien sea mirando, bien tocando, le dice: &#8220;Porque me viste, cre\u00edste&#8221;. Aunque pudiera decirse que el disc\u00edpulo no se hubiera atrevido a tocarle, cuando el Se\u00f1or se ofreciera a ello.<\/p>\n<p>Us\u00f3 en sus palabras el tiempo de pret\u00e9rito, como si fuera ya hecho lo que conoc\u00eda en su predestinaci\u00f3n que hab\u00eda de suceder.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_varios_escritos\">San Agust\u00edn, varios escritos<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">19. <\/span>&#8220;Cerradas las puertas&#8230;&#8221; Hay algunos que de tal manera se admiran de este hecho, que hasta corren peligro, aduciendo contra los divinos milagros argumentos contrarios de raz\u00f3n. Arguyen, pues, de este modo: Si el cuerpo que resucit\u00f3 del sepulcro es el mismo que estuvo suspendido de la cruz, \u00bfc\u00f3mo pudo entrar por las puertas cerradas? Si comprendieras el modo, no ser\u00eda milagro. Donde acaba la raz\u00f3n, empieza la fe. (in serm. Pasch)<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">19. <\/span>\u00bfMe preguntas en qu\u00e9 consiste la extensi\u00f3n del cuerpo de Jes\u00fas, habiendo entrado cerradas las puertas? Yo te respondo: Si anduvo sobre el mar, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el peso de su cuerpo? El Se\u00f1or lo hizo como Se\u00f1or. \u00bfAcaso porque resucit\u00f3 dej\u00f3 de serlo?<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">19. <\/span>Es de creer que la claridad con que resplandecer\u00e1n los justos, como el sol en su resurrecci\u00f3n, fue velada en el cuerpo de Cristo resucitado a los ojos de los disc\u00edpulos, porque la debilidad de la mirada humana no la hubiese podido soportar, cuando deb\u00edan conocerle y o\u00edrle.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">20.27 <\/span>&#8220;Las manos y el costado&#8230;&#8221; No s\u00e9 c\u00f3mo nos atrae de tal manera el amor a los bienaventurados m\u00e1rtires, que desear\u00edamos ver en el cielo las cicatrices que por el nombre de Cristo recibieron en sus cuerpos, y quiz\u00e1 las veremos, pues no ser\u00e1n en ellos deformidad, sino dignidad. Y aunque recibidas en sus cuerpos, brillar\u00e1n en ellos, no como hermosura corporal, sino como de hero\u00edsmo. Pero ni aunque haya sido amputado alg\u00fan miembro, aparecer\u00e1n sin \u00e9l en la resurrecci\u00f3n, pues se les tiene ofrecido que ni un cabello de su cabeza perecer\u00e1 ( Lc 21,18). Y aun ser\u00e1 debido que en aquel nuevo reino aparezca la carne mortal con las se\u00f1ales de las heridas de los miembros que, si bien cortados, no fueron perdidos, sino restituidos, porque cualquier deformidad causada en el cuerpo, no ser\u00e1 entonces defecto, sino prueba de virtud. (De civ. Dei, 22, 19.20)<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">22-23. <\/span>El soplo corporal de su boca no fue la sustancia del Esp\u00edritu Santo, sino una conveniente demostraci\u00f3n de que el Esp\u00edritu Santo, no tan s\u00f3lo procede del Padre, sino que tambi\u00e9n del Hijo. \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 tan insensato que diga que el Esp\u00edritu Santo, dado por insuflaci\u00f3n, es diferente del que despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n envi\u00f3 a los Ap\u00f3stoles? (De Trin. 4, 20)<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">20.27 <\/span>&#8220;Las manos y el costado&#8230;&#8221; Pod\u00eda, si hubiera querido, haber hecho desaparecer de su cuerpo resucitado y glorificado todas las se\u00f1ales de sus heridas; pero El sab\u00eda por qu\u00e9 las conservaba. Pues as\u00ed como convenci\u00f3 a Tom\u00e1s, que no crey\u00f3 sin haber tocado y visto, as\u00ed las ense\u00f1ar\u00e1 a sus enemigos, no para decirles como a Tom\u00e1s: &#8220;Porque viste, cre\u00edste&#8221;, sino para que, reprendi\u00e9ndolos con la verdad les diga: He aqu\u00ed al hombre a quien crucificasteis; ved las heridas que le inferisteis; reconoced el costado que alanceasteis; que por vosotros, y para vosotros fue abierto, y sin embargo no quisisteis entrar. (De Symbolo)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_In_Evang_hom_26\">San Gregorio, In Evang. hom. 26<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">20. <\/span>Y como a la vista de aquel cuerpo vacilase la fe de los que le ve\u00edan, les ense\u00f1\u00f3 al momento las manos y el costado. Sigue: &#8220;Y habiendo dicho esto&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">21. <\/span>Ciertamente el Padre envi\u00f3 al Hijo, a quien constituy\u00f3 Redentor del g\u00e9nero humano por medio de la encarnaci\u00f3n. As\u00ed, dice: &#8220;As\u00ed como me envi\u00f3 el Padre, yo os env\u00edo&#8221;. Esto es, al enviaros en medio del esc\u00e1ndalo de la persecuci\u00f3n, os amo con la misma caridad que me am\u00f3 el Padre, quien me envi\u00f3 a sufrir la pasi\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">22-23. <\/span>\u00bfPor qu\u00e9, pues, lo da primero a sus disc\u00edpulos sobre la tierra, y despu\u00e9s lo env\u00eda desde el cielo, sino porque son dos los preceptos de la caridad, a saber, el amor de Dios y el amor al pr\u00f3jimo? En la tierra se da el Esp\u00edritu de amor al pr\u00f3jimo, y desde el cielo el Esp\u00edritu del amor a Dios. Pues as\u00ed como es una la caridad y dos los preceptos, as\u00ed no es m\u00e1s que uno el Esp\u00edritu dos veces dado: el primero por el Se\u00f1or sobre la tierra, y despu\u00e9s descendido del cielo. Porque en el amor del pr\u00f3jimo se aprende c\u00f3mo puede llegarse al amor de Dios.<\/p>\n<p>Conviene saber que aquellos que recibieron antes el Esp\u00edritu Santo para vivir inocentemente, y aprovechar a otros en la predicaci\u00f3n, lo recibieron visiblemente despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, no para convertir a pocos, sino a muchos; digno es, pues, de considerarse c\u00f3mo aquellos disc\u00edpulos, llamados a tan pesado cargo de humildad, fueron elevados al apogeo de tanta gloria. \u00a1He aqu\u00ed que no s\u00f3lo reciben la seguridad de s\u00ed mismos, sino que tambi\u00e9n la magistratura del juicio supremo, para que, haciendo las veces de Dios, retengan a unos sus pecados y los perdonen a otros! En la Iglesia son ahora los Obispos los que ocupan su lugar y la potestad de atar y desatar es la parte de gobierno que les corresponde. \u00a1Grande honor, pero pesada la carga de este honor! Duro es que el que no sabe gobernar su vida se haga juez de la ajena.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">24. <\/span>&#8220;Tom\u00e1s&#8230; no estaba con ellos&#8221;. No fue casualidad que aquel disc\u00edpulo elegido estuviese ausente, sino obra de la divina clemencia, para que mientras el disc\u00edpulo incr\u00e9dulo palpaba en el cuerpo de su Maestro las heridas, curara en nosotros las de nuestra infidelidad. M\u00e1s provechosa nos ha sido para nuestra fe la incredulidad de Tom\u00e1s, que la fe de todos los disc\u00edpulos, porque mientras \u00e9l, tocando, es restablecido en la fe, nuestro esp\u00edritu se confirma en ella, deponiendo toda duda.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">27-28. <\/span> El Se\u00f1or ofreci\u00f3 su cuerpo, que introdujo por puertas cerradas, para que le tocara. Con lo cual prob\u00f3 dos milagros contrarios entre s\u00ed, si humanamente se considera: demostrar despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, que era incorruptible y palpable, pues lo que se toca es necesariamente corruptible, y no es palpable lo que no se corrompe. Incorruptible, pues, y palpable se mostr\u00f3 el Se\u00f1or para probarnos que El conservaba despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n la misma naturaleza que nosotros, y una gloria diferente.<\/p>\n<p>Pero como diga el Ap\u00f3stol que la fe es la sustancia de cosas que se esperan ( Heb 11,1), pero que no se ven evidentemente, se deduce que, en las que est\u00e1n a la vista, no cabe fe, sino conocimiento. Si, pues, Tom\u00e1s vio y toc\u00f3, \u00bfpor qu\u00e9 se le dice &#8220;Porque me viste, cre\u00edste&#8221;? Pero una cosa vio y otra crey\u00f3; vio al hombre, y confes\u00f3 a Dios. Mucho alegra lo que sigue: &#8220;Bienaventurados los que no vieron y creyeron&#8221;. En esta sentencia estamos especialmente comprendidos, porque Aquel a quien no hemos visto en carne lo vemos por la fe, si la acompa\u00f1amos con las obras, pues aquel cree verdaderamente que ejecuta obrando lo que cree.<\/p>\n<h2><span id=\"Alcuino\">Alcuino<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">24. <\/span>En griego, se llama D\u00eddimo, en lat\u00edn, doble [ref] En griego, Didumoj, mellizo.[\/ref] a causa de la vacilaci\u00f3n de su coraz\u00f3n en creer. Tambi\u00e9n quiere decir abismo, porque penetr\u00f3 la profundidad de los abismos de Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">19. <\/span>Se ve la debilidad de los Ap\u00f3stoles en que estaban reunidos y con las puertas cerradas por temor a los jud\u00edos, que hab\u00edan sido antes el motivo de su dispersi\u00f3n. &#8220;Vino Jes\u00fas y se present\u00f3 en medio de ellos&#8221;. El se les aparece a la ca\u00edda de la tarde, porque \u00e9ste era el momento en que naturalmente deb\u00edan tener m\u00e1s temor.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">21. <\/span>&#8220;Les dijo otra vez: la Paz con vosotros&#8230;&#8221; La repetici\u00f3n es confirmaci\u00f3n, y as\u00ed repite, porque la virtud de la caridad es doble, o porque El es quien hizo de dos cosas una ( Ef 2).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">24. <\/span>Se preguntar\u00e1 por qu\u00e9 refiere el Evangelista que Tom\u00e1s faltaba en aquel momento, cuando Lucas afirma que dos disc\u00edpulos que hab\u00edan ido a Ema\u00fas, volvieron a Jerusal\u00e9n, encontrando reunidos a los doce. Pero es menester entender que medi\u00f3 cierto espacio de tiempo desde la hora que se ausent\u00f3 Tom\u00e1s y la que estuvo Jes\u00fas en medio de ellos.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">19. <\/span>O bien porque era cuando deb\u00edan estar todos reunidos. Cerradas, empero, las puertas, para demostrar que resucit\u00f3 del mismo modo cerrado con una losa el sepulcro.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">28-29. <\/span>Aquel que primero se hab\u00eda mostrado infiel, despu\u00e9s de tocar el costado del Se\u00f1or se convierte en el mejor te\u00f3logo, pues disert\u00f3 sobre las dos naturalezas de Cristo en una sola persona porque diciendo &#8220;Se\u00f1or m\u00edo&#8221;, confes\u00f3 la naturaleza humana y diciendo &#8220;Dios m\u00edo&#8221; confes\u00f3 la divina y un solo Dios y Se\u00f1or.<br \/>\nSigue: &#8220;Porque me viste, cre\u00edste&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Dichosos los que no han visto y han cre\u00eddo&#8221;. Esto se refiere a aquellos disc\u00edpulos que sin tocar las llagas de los clavos ni del costado creyeron.<\/p>\n<hr size=\"2\" width=\"100%\" \/>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/homilias-ciclo-a_semana-02_tiempo-pascua_dia-01-domingo\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\"><b>Domingo de la Octava de Pascua o de la Divina Misericordia (Domingo II de Pascua &#8211; Ciclo A)<\/b><\/a><\/li>\n<\/ul>\n<hr size=\"2\" width=\"100%\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_para_ciclos_dominicales_en_que_coincide_este_mismo_Evangelio\">Homil\u00edas para ciclos dominicales en que coincide este mismo Evangelio<\/span><\/h1>\n<p><strong>NOTA IMPORTANTE: Este evangelio se lee indistintamente el II Domingo de Pascua para los Ciclos A, B, y C. Sin embargo la primera y segunda lecturas as\u00ed como el salmo son diferentes. Las homil\u00edas que siguen a continuaci\u00f3n aplican para los tres ciclos. En los enlaces indicados en el apartado <em>Uso lit\u00fargico<\/em> hay otras homil\u00edas m\u00e1s espec\u00edficas para cada domingo.<\/strong><\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_de_Alejandria\">San Cirilo de Alejandr\u00eda<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_La_presencia_de_Cristo_trae_la_paz\">Comentario: La presencia de Cristo trae la paz<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>(Sobre el evangelio de san Juan, Lib. 12, cap. 1: PG 74, 703-706)<\/p>\n<p class='subTitulo'>Los que gozan de la presencia de Cristo, es l\u00f3gico que est\u00e9n tranquilos<\/p>\n<p>Observa de qu\u00e9 modo Cristo, penetrando milagrosamente a trav\u00e9s de las puertas cerradas, demostr\u00f3 a sus disc\u00edpulos que era Dios por naturaleza, aunque no distinto del que anteriormente hab\u00eda convivido con ellos; y mostr\u00e1ndoles su costado y las se\u00f1ales de los clavos puso en evidencia que el templo que pendi\u00f3 de la cruz y el cuerpo que en \u00e9l se hab\u00eda encarnado, lo hab\u00eda \u00e9l resucitado, despu\u00e9s de haber destruido la muerte de la carne, ya que \u00e9l es la vida por naturaleza, y Dios.<\/p>\n<p>Ahora bien, da la impresi\u00f3n de que fue tal su preocupaci\u00f3n por dejar bien sentada la fe en la <strong>resurrecci\u00f3n de la carne,<\/strong> que, no obstante haber llegado el tiempo de trasladar su cuerpo a una gloria inefable y sobrenatural, quiso sin embargo aparec\u00e9rseles, por divina dispensaci\u00f3n, tal y como era antes, no llegasen a pensar que ahora ten\u00eda un cuerpo distinto de aquel que hab\u00eda muerto en la cruz. Que nuestros ojos no son capaces de soportar la gloria del santo cuerpo \u2014en el supuesto de que Cristo hubiera querido manifestarla antes de subir al Padre\u2014 lo comprender\u00e1s f\u00e1cilmente si traes a la memoria aquella <strong>transfiguraci\u00f3n<\/strong> operada anteriormente en la monta\u00f1a, en presencia de los santos disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Cuenta, en efecto, el evangelista san Mateo que Cristo, tomando consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subi\u00f3 a una monta\u00f1a y all\u00ed se transfigur\u00f3 delante de ellos; que su rostro resplandec\u00eda como el sol y que sus vestidos se volvieron blancos como la nieve; y que, no pudiendo ellos soportar la visi\u00f3n, cayeron de bruces.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, por un singular designio, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, antes de recibir la gloria que le era debida y conveniente a su templo ya transfigurado, se apareci\u00f3 todav\u00eda en su primitiva condici\u00f3n, no queriendo que la fe en la resurrecci\u00f3n recayera en otra forma y en otro cuerpo distinto de aquel que hab\u00eda asumido de la sant\u00edsima Virgen, en el cual adem\u00e1s hab\u00eda muerto crucificado, seg\u00fan las Escrituras, ya que la muerte s\u00f3lo ten\u00eda poder sobre la carne, e incluso de la carne hab\u00eda sido expulsada. Pues si no resucit\u00f3 su cuerpo muerto, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la victoria sobre la muerte?<\/p>\n<p>O \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda cesar el imperio de la corrupci\u00f3n, sino mediante una criatura racional, que hubiera pasado por la experiencia de la muerte? No, cierto, mediante un alma o un \u00e1ngel ni siquiera por mediaci\u00f3n del mismo Verbo de Dios. Y como la muerte s\u00f3lo obtuvo poder sobre lo que por naturaleza es corruptible, sobre eso mismo es justo pensar que deb\u00eda emplearse toda la virtualidad de la resurrecci\u00f3n, a fin de derrocar el tir\u00e1nico poder de la muerte.<\/p>\n<p>Por tanto, todo el que tenga un adarme de sentido com\u00fan contar\u00e1 entre los milagros del Se\u00f1or el que entrara en la casa estando la puertas cerradas. Saluda, pues, a los disc\u00edpulos con estas palabras: <em>Paz a vosotros, <\/em>design\u00e1ndose a s\u00ed mismo con el nombre de \u00abpaz\u00bb. En efecto, los que gozan de la presencia de Cristo, es l\u00f3gico que est\u00e9n tranquilos y serenos. Es precisamente lo que Pablo deseaba a los fieles, diciendo: <em>Y la paz de Cristo, que sobrepasa todo juicio, custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos.<\/em> Y la paz de Cristo, que sobrepasa todo juicio, dice no ser otra que su <strong>Esp\u00edritu,<\/strong> el cual colma de toda clase de bienes a quien participare de \u00e9l.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Las_llagas_de_Cristo\">Serm\u00f3n: Las llagas de Cristo<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>Serm\u00f3n 88, 1-2: Edit Maurist t. 5 469-470<br \/>\nLiturgia de las Horas<\/p>\n<p class='subTitulo'>\u00abDichosos los que crean sin haber visto\u00bb (Jn 20,29)<\/p>\n<p class='subTitulo'><i>Gran m\u00e9rito tiene nuestra fe<\/i><\/p>\n<p>Del mismo Ap\u00f3stol son estas palabras: <i>Ya no muere m\u00e1s, la muerte ya no tiene dominio sobre \u00e9l. <\/i>Todo esto es bien conocido de vuestra fe. Pero debemos tambi\u00e9n saber que todos los milagros que obr\u00f3 en los cuerpos tienen por blanco el hacernos llegar a lo que ni pasa ni tendr\u00e1 fin. Devolvi\u00f3 a los ciegos unos ojos que un d\u00eda hab\u00eda de cerrar la muerte; resucit\u00f3 a L\u00e1zaro, que nuevamente deber\u00eda morir. Y todo cuanto hizo por la salud de los cuerpos, no lo hizo para hacerlos inmortales, bien que tuviera la intenci\u00f3n de otorgar incluso a los cuerpos, al final de los tiempos, la salud eterna. Pero como no eran cre\u00eddas las maravillas invisibles, quiso, por medio de acciones visibles y temporales, levantar la fe hacia las cosas invisibles.<\/p>\n<p>Nadie, pues, diga, hermanos, que en la actualidad ya no obra nuestro Se\u00f1or Jesucristo los milagros que antes hac\u00eda y, en consecuencia, prefiera los primeros tiempos de la Iglesia a los presentes; pues en cierto lugar el mismo Se\u00f1or pone a los que creen sin ver sobre los que creyeron por haber visto. En efecto, la fe de los disc\u00edpulos era por entonces en tal modo vacilante, que, aun viendo resucitado al Maestro, necesitaron palparle para creer.<\/p>\n<p>No les bast\u00f3 verlo con los propios ojos: quisieron palpar con las manos su cuerpo y las cicatrices de las recientes heridas; hasta el punto de que el disc\u00edpulo que hab\u00eda dudado, tan pronto como toc\u00f3 y reconoci\u00f3 las cicatrices, exclam\u00f3: <i>\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo! <\/i>Aquellas cicatrices eran las credenciales del que hab\u00eda curado las heridas de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00bfNo pod\u00eda el Se\u00f1or resucitar sin las cicatrices? Sin duda, pero sab\u00eda que <strong>en el coraz\u00f3n de sus disc\u00edpulos quedaban heridas, que habr\u00edan de ser curadas por las cicatrices conservadas en su cuerpo.<\/strong> Y \u00bfqu\u00e9 respondi\u00f3 el Se\u00f1or al disc\u00edpulo que, reconoci\u00e9ndole por su Dios, exclam\u00f3: <i>Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo? <\/i>Le dijo: <i>\u00bfPorque me has visto has cre\u00eddo? Dichosos los que crean sin haber visto.<\/i><\/p>\n<p class=\"p5\">\u00bfA qui\u00e9nes llam\u00f3 dichosos, hermanos, sino a nosotros? Y no solamente a nosotros, sino a todos los que vengan despu\u00e9s de nosotros. Porque no mucho tiempo despu\u00e9s, habi\u00e9ndose alejado de sus ojos mortales para fortalecer la fe en sus corazones, cuantos en adelante creyeron en \u00e9l, creyeron sin verle, y su fe tuvo gran m\u00e9rito: para conquistar esa fe, movilizaron \u00fanicamente su piadoso coraz\u00f3n, y no el coraz\u00f3n y la mano comprobadora.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa\">San Gregorio Magno, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Cuerpo_incorruptible_y_palpable\">Homil\u00eda: Cuerpo incorruptible y palpable<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>Hom. sobre los Evangelios (26 1-2: PL 76, 1197-1198)<br \/>\nLiturgia de las Horas<\/p>\n<p class='subTitulo'>El Se\u00f1or ama a sus disc\u00edpulos, y, sin embargo, los env\u00eda al mundo a padecer<\/p>\n<p>La primera cuesti\u00f3n que nos plantea la lectura de este texto evang\u00e9lico es \u00e9sta: \u00bfc\u00f3mo puede ser real el cuerpo del Se\u00f1or despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, si pudo entrar en la casa estando las puertas cerradas? Pero hemos de tener en cuenta que las obras de Dios no ser\u00edan admirables, si fueran comprensibles para nuestra inteligencia; y que la fe no tiene m\u00e9rito alguno, si la raz\u00f3n humana le aporta las pruebas.<\/p>\n<p>Pero estas mismas obras de nuestro Redentor que en s\u00ed mismas son incomprensibles, debemos considerarlas a la luz de otras situaciones suyas, para que las gestas m\u00e1s maravillosas hagan cre\u00edbles las cosas sencillamente admirables. En efecto, aquel cuerpo del Se\u00f1or que, cerradas las puertas, entr\u00f3 adonde estaban los disc\u00edpulos, es exactamente el mismo cuerpo que, en el momento de su nacimiento, sali\u00f3 a los ojos de los hombres del seno sellado de la Virgen. \u00bfQu\u00e9 tiene, pues, de extra\u00f1o el que despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, ya eternamente triunfante, entrara a trav\u00e9s de las puertas cerradas el que, viniendo para morir, sali\u00f3 del seno sellado de la Virgen? Mas como quiera que ante aquel cuerpo visible dudaba la fe de quienes lo contemplaban, enseguida les ense\u00f1\u00f3 las manos y el costado; se prest\u00f3 a que palparan aquella carne, que hab\u00eda introducido a trav\u00e9s de las puertas cerradas.<\/p>\n<p>De un modo maravilloso e inestimable nuestro Redentor, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, exhibi\u00f3 un cuerpo a la vez incorruptible y palpable, a fin de que mostr\u00e1ndolo incorruptible invitara al premio, y present\u00e1ndolo palpable afianzara la fe. <strong>Se mostr\u00f3, pues, incorruptible y palpable, para dejar fuera de dudas que su cuerpo, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, era de la misma naturaleza, pero de distinta gloria.<\/strong><\/p>\n<p>Y les dijo: <em>Paz a vosotros. Como mi Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo. <\/em>Esto es: como el Padre, que es Dios, me ha enviado a m\u00ed que soy Dios, as\u00ed tambi\u00e9n yo, que soy hombre, os env\u00edo a vosotros, que sois hombres. El Padre envi\u00f3 al Hijo y determin\u00f3 que se encarnara para la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano. Quiso ciertamente que viniera al mundo a padecer, y sin embargo am\u00f3 al Hijo a quien mand\u00f3 a la pasi\u00f3n. Asimismo a los ap\u00f3stoles, que \u00e9l eligi\u00f3, <strong>el Se\u00f1or los envi\u00f3 al mundo no a gozar, sino \u2014como \u00e9l mismo fue enviado\u2014 a padecer.<\/strong> Y as\u00ed como el Hijo es amado por el Padre y no obstante es enviado a padecer, de igual modo los disc\u00edpulos son amados por el Se\u00f1or y, sin embargo, son enviados al mundo a padecer. Por eso dice: <em>Como el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo; <\/em>esto es, cuando yo os env\u00edo al torbellino de las persecuciones, os estoy amando con el mismo amor con que el Padre me ama, quien no obstante, me hizo venir a soportar los tormentos.<\/p>\n<p>La palabra \u00abenviar\u00bb puede entenderse tambi\u00e9n de su naturaleza divina. En efecto, se dice que el Hijo es enviado por el Padre, en cuanto que es engendrado por el Padre. En el mismo orden de cosas, el mismo Hijo nos habla de enviarnos el Esp\u00edritu Santo que, siendo igual al Padre y al Hijo, sin embargo no se encarn\u00f3. Dice en efecto: <em>Cuando venga el Par\u00e1clito, que os enviar\u00e9 desde el Padre. <\/em>Si, pues, debi\u00e9ramos interpretar la palabra \u00abenviar\u00bb \u00fanicamente en el sentido de \u00abencarnarse\u00bb, en modo alguno podr\u00eda decirse del Esp\u00edritu Santo que ser\u00eda \u00abenviado\u00bb, ya que nunca se encarn\u00f3. Su misi\u00f3n se identifica con la procesi\u00f3n, por la que procede del Padre y del Hijo. Por tanto, as\u00ed como se dice del Esp\u00edritu que ser\u00e1 enviado porque procede, as\u00ed tambi\u00e9n se dice correctamente del Hijo que es enviado, en el sentido de que es engendrado.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa-2\">San Gregorio Magno, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Senor_mio_y_Dios_mio\">Homil\u00eda: \u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Hom. sobre los evangelios, n. 26, 7-9: PL 76,1201-1202 <br \/>(Liturgia de las Horas, 3 de Julio)<\/p>\n<p>Tom\u00e1s, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jes\u00fas. S\u00f3lo este disc\u00edpulo estaba ausente y, al volver y escuchar lo que hab\u00eda sucedido, no quiso creer lo que le contaban. Se presenta de nuevo el Se\u00f1or y ofrece al disc\u00edpulo incr\u00e9dulo su costado para que lo palpe, le muestra sus manos y, mostr\u00e1ndole la cicatriz de sus heridas, sana la herida de su incredulidad. \u00bfQu\u00e9 es, hermanos muy amados, lo que descubr\u00eds en estos hechos? \u00bfCre\u00e9is acaso que sucedieron porque s\u00ed todas estas cosas: que aquel disc\u00edpulo elegido estuviera primero ausente, que luego al venir oyese, que al o\u00edr dudase, que al dudar palpase, que al palpar creyese?\u00a0<\/p>\n<p>Todo esto no sucedi\u00f3 porque s\u00ed, sino por disposici\u00f3n divina. La bondad de Dios actu\u00f3 en este caso de un modo admirable, ya que aquel disc\u00edpulo que hab\u00eda dudado, al palpar las heridas del cuerpo de su maestro, cur\u00f3 las heridas de nuestra incredulidad. M\u00e1s provechosa fue para nuestra fe la incredulidad de Tom\u00e1s que la fe de los otros disc\u00edpulos, ya que, al ser \u00e9l inducido a creer por el hecho de haber palpado, nuestra mente, libre de toda duda, es confirmada en la fe. De este modo, en efecto, aquel disc\u00edpulo que dud\u00f3 y que palp\u00f3 se convirti\u00f3 en testigo de la realidad de la resurrecci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Palp\u00f3 y exclam\u00f3: <em>&#8220;\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!&#8221;<\/em> Jes\u00fas le dijo: <em>&#8220;\u00bfPorque me has visto has cre\u00eddo?&#8221;<\/em> Como sea que el ap\u00f3stol Pablo dice: <em>La fe es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve<\/em>, es evidente que la fe es la plena convicci\u00f3n de aquellas realidades que no podemos ver, porque las que vemos ya no son objeto de fe, sino de conocimiento. Por consiguiente, si Tom\u00e1s vio y palp\u00f3, \u00bfc\u00f3mo es que le dice el Se\u00f1or: <em>Porque me has visto has cre\u00eddo<\/em>? Pero es que lo que crey\u00f3 superaba a lo que vio. En efecto, un hombre mortal no puede ver la divinidad. Por esto, lo que \u00e9l vio fue la humanidad de Jes\u00fas, pero confes\u00f3 su divinidad al decir: <em>\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!<\/em> \u00c9l, pues, crey\u00f3, con todo y que vio, ya que, teniendo ante sus ojos a un hombre verdadero, lo proclam\u00f3 Dios, cosa que escapaba a su mirada.\u00a0<\/p>\n<p>Y es para nosotros motivo de alegr\u00eda lo que sigue a continuaci\u00f3n: <em>Dichosos los que crean sin haber visto<\/em>. En esta sentencia el Se\u00f1or nos designa especialmente a nosotros, que lo guardamos en nuestra mente sin haberlo visto corporalmente. Nos designa a nosotros, con tal de que las obras acompa\u00f1en nuestra fe, porque el que cree de verdad es el que obra seg\u00fan su fe. Por el contrario, respecto de aquellos que creen s\u00f3lo de palabra, dice Pablo: <em>Hacen profesi\u00f3n de conocer a Dios, pero con sus acciones lo desmienten<\/em>. Y Santiago dice: <em>La fe sin obras es un cad\u00e1ver<\/em>.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_de_Seleucia\">San Basilio de Seleucia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Creer_sin_haber_visto\">Serm\u00f3n: Creer sin haber visto<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>Para el d\u00eda de Resurrecci\u00f3n<\/p>\n<p class='subTitulo'>\u00abSi no veo&#8230; no creer\u00e9\u00bb (cf. Jn 20,25)<\/p>\n<p>Escondidos en una casa, los ap\u00f3stoles ven a Cristo; entra, con todas las puertas cerradas. Pero Tom\u00e1s, ausente entonces, cierra sus o\u00eddos y quiere abrir sus ojos&#8230; Deja estallar su incredulidad, confiando as\u00ed en que su deseo ser\u00e1 concedido. &#8220;Mis dudas desaparecer\u00e1n en cuanto lo vea&#8221;, dice. &#8220;Pondr\u00e9 mi dedo en las marcas de los clavos, y estrechar\u00e9 al Se\u00f1or al que tanto deseo. Que censure mi falta de fe, pero que me colme con su vista. Ahora soy descre\u00eddo, pero despu\u00e9s de verlo, creer\u00e9. Creer\u00e9 cuando lo abrace y lo contemple. <strong>Quiero ver sus manos agujeradas, que han curado las manos mal\u00e9ficas de Ad\u00e1n.<\/strong> Quiero ver su costado, que caz\u00f3 a la muerte del costado del hombre. Quiero ser testigo del Se\u00f1or y el testimonio de otro no me basta. Lo que cont\u00e1is exaspera mi impaciencia. La buena noticia que me dais, s\u00f3lo aumenta mi turbaci\u00f3n. No curar\u00e9 este dolor, si no le toco con mis manos.&#8221; <\/p>\n<p>El Se\u00f1or se vuelve a aparecer y disipa al mismo tiempo la tristeza y la duda de su disc\u00edpulo. \u00bfQu\u00e9 digo? No disipa su duda, colma su espera. Entra, con todas las puertas cerradas.<\/p>\n<p>\u00abTrae tu dedo, aqu\u00ed tienes mis manos con la se\u00f1al de los clavos\u00bb. Me buscabas cuando no estaba aqu\u00ed; aprov\u00e9chate ahora. Conozco tu deseo a pesar de tu silencio. Antes que me lo digas, s\u00e9 lo que piensas. Te he o\u00eddo hablar y, <strong>aunque invisible, estaba junto a ti, junto a tus dudas, sin dejarme ver;<\/strong> te he hecho esperar para percibir mejor tu impaciencia. \u00abMete tu dedo en la se\u00f1al de mis clavos. Mete tu mano en mi costado, y no seas incr\u00e9dulo sino creyente\u00bb.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s le toca y cae toda su desconfianza; lleno de una fe sincera y de todo el amor que debe a Dios, exclama: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb. Y el Se\u00f1or le dice: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me has visto has cre\u00eddo? Dichosos los que crean sin haber visto\u00bb. Tom\u00e1s, lleva la nueva de mi resurrecci\u00f3n a los que no me han visto. <strong>Arrastra a toda la tierra a creer no lo que ven, sino a tu palabra.<\/strong> Recorre pueblos y ciudades lejanas. Ens\u00e9\u00f1ales a llevar sobre sus hombros, no las armas, sino la cruz. No ceses de anunciarme: creer\u00e1n y me adorar\u00e1n. No exigir\u00e1n otras pruebas. Diles que son llamados por la gracia, y t\u00fa, contempla su fe: \u00a1Dichosos, en verdad, los que crean sin haber visto\u00bb.<\/p>\n<p>Este es el ej\u00e9rcito seducido por el Se\u00f1or; estos son los hijos de la piscina bautismal, las obras de la gracia, la cosecha del Esp\u00edritu. Han seguido a Cristo sin haberle visto, le han buscado y han cre\u00eddo. Le han reconocido con los ojos de la fe, no con los del cuerpo. No han puesto su dedo en las marcas de los clavos, sino que se han unido a su cruz y han abrazado sus sufrimientos. No han visto el costado abierto del Se\u00f1or, pero por la gracia han llegado a ser miembros de su cuerpo y han hecho suya su palabra: \u00ab\u00a1Dichosos los que crean sin haber visto!\u00bb<\/p>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo\">San Pedro Cris\u00f3logo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Beneficios_de_la_incredulidad_de_Tomas\">Serm\u00f3n: Beneficios de la incredulidad de Tom\u00e1s<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>Serm.<\/i> 84 : PL 52, 438<\/p>\n<p class='subTitulo'>El Testimonio de Tom\u00e1s<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 Tom\u00e1s busca pruebas para su fe? A su amor, hermanos, le habr\u00eda gustado que despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or la falta de fe no le dejara a nadie con duda. Pero <strong>Tom\u00e1s no llevaba solo la incertidumbre de su coraz\u00f3n, sino la de todos los hombres.<\/strong> Y antes de predicar la resurrecci\u00f3n a las naciones, busca, un buen obrero, sobre el que fundar\u00e1 un misterio que pide tanta fe. <\/p>\n<p>Y el Se\u00f1or muestra a todos los Ap\u00f3stoles esto que Tom\u00e1s hab\u00eda pedido. Jes\u00fas viene y le ense\u00f1a sus manos y su costado (Jn 20,19-20). En efecto, el que entra, cuando las puertas estaban cerradas, puede ser tomado por los disc\u00edpulos, por un esp\u00edritu si no hab\u00eda podido mostrarles que no era otro sino \u00e9l, <strong>siendo las heridas el signo de su Pasi\u00f3n.<\/strong> En seguida, se acerca a Tom\u00e1s y le dice: \u201cTrae tu mano y m\u00e9tela en mi costado y no seas incr\u00e9dulo sino creyente. <strong>Que estas heridas que tu abres ahora, dejen fluir la fe por todo el universo, ellas que ya han vertido el agua del bautismo y la sangre del rescate<\/strong>\u201d (Jn 19,34). <\/p>\n<p>Tom\u00e1s responde: \u201cSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u201d. Que los incr\u00e9dulos vengan y lo entiendan y, como dice el Se\u00f1or, que no sean m\u00e1s incr\u00e9dulos sino creyentes. Tom\u00e1s manifiesta y proclama que lo que ve, no es solo un cuerpo humano, sino tambi\u00e9n que por la Pasi\u00f3n de su cuerpo de carne, Cristo es Dios y Se\u00f1or. Es verdaderamente Dios quien sale vivo de la muerte y el que resucita de su herida.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_2012_Nos_recrea_y_nos_envia\">Catequesis (2012): Nos recrea y nos env\u00eda<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>Audiencia general, 11-04-2012<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las solemnes celebraciones de la Pascua, nuestro encuentro de hoy est\u00e1 impregnado de alegr\u00eda espiritual. Aunque el cielo est\u00e9 gris, en el coraz\u00f3n llevamos la alegr\u00eda de la Pascua, la certeza de la Resurrecci\u00f3n de Cristo, que triunf\u00f3 definitivamente sobre la muerte. Ante todo, renuevo a cada uno de vosotros un cordial deseo pascual: que en todas las casas y en todos los corazones resuene el anuncio gozoso de la Resurrecci\u00f3n de Cristo, para que haga renacer la esperanza.<\/p>\n<p>En esta catequesis quiero mostrar la transformaci\u00f3n que la Pascua de Jes\u00fas provoc\u00f3 en sus disc\u00edpulos. Partimos de la tarde del d\u00eda de la Resurrecci\u00f3n. Los disc\u00edpulos est\u00e1n encerrados en casa por miedo a los jud\u00edos (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a020, 19). <strong>El miedo oprime el coraz\u00f3n e impide salir al encuentro de los dem\u00e1s, al encuentro de la vida.<\/strong> El Maestro ya no est\u00e1. El recuerdo de su Pasi\u00f3n alimenta la incertidumbre. Pero Jes\u00fas ama a los suyos y est\u00e1 a punto de <strong>cumplir la promesa que hab\u00eda hecho durante la \u00faltima Cena:<\/strong> \u00abNo os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos, volver\u00e9 a vosotros\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a014, 18) y esto lo dice tambi\u00e9n a nosotros, incluso en tiempos grises: \u00abNo os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos\u00bb. Esta situaci\u00f3n de angustia de los disc\u00edpulos cambia radicalmente con la llegada de Jes\u00fas. Entra a pesar de estar las puertas cerradas, est\u00e1 en medio de ellos y les da la paz que tranquiliza: <strong>\u00abPaz a vosotros\u00bb<\/strong> (<i>Jn<\/i>\u00a020, 19). <strong>Es un saludo com\u00fan que, sin embargo, ahora adquiere un significado nuevo, porque produce un cambio interior; es el saludo pascual, que hace que los disc\u00edpulos superen todo miedo.<\/strong> La paz que Jes\u00fas trae es el don de la salvaci\u00f3n que \u00e9l hab\u00eda prometido durante sus discursos de despedida: \u00abLa paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. Que no se turbe vuestro coraz\u00f3n ni se acobarde\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a014, 27). En este d\u00eda de Resurrecci\u00f3n, \u00e9l la da en plenitud y esa paz se convierte para la comunidad en fuente de alegr\u00eda, en certeza de victoria, en seguridad por apoyarse en Dios. Tambi\u00e9n a nosotros nos dice: \u00abNo se turbe vuestro coraz\u00f3n ni se acobarde\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a014, 1).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este saludo, <strong>Jes\u00fas muestra a los disc\u00edpulos las llagas de las manos y del costado<\/strong> (cf.<i>Jn<\/i>\u00a020, 20), <strong>signos de lo que sucedi\u00f3 y que nunca se borrar\u00e1: su humanidad gloriosa permanece \u00abherida\u00bb.<\/strong> Este gesto tiene como finalidad confirmar la nueva realidad de la Resurrecci\u00f3n: <strong>el Cristo que ahora est\u00e1 entre los suyos es una persona real, el mismo Jes\u00fas que tres d\u00edas antes fue clavado en la cruz.<\/strong> Y as\u00ed, en la luz deslumbrante de la Pascua, en el encuentro con el Resucitado, los disc\u00edpulos captan el sentido salv\u00edfico de su pasi\u00f3n y muerte. Entonces, <strong>de la tristeza y el miedo pasan a la alegr\u00eda plena.<\/strong> La tristeza y las llagas mismas se convierten en fuente de alegr\u00eda. <strong>La alegr\u00eda que nace en su coraz\u00f3n deriva de \u00abver al Se\u00f1or\u00bb<\/strong> (<i>Jn<\/i>\u00a020, 20). \u00c9l les dice <strong>de nuevo<\/strong>: \u00abPaz a vosotros\u00bb (v. 21). Ya es evidente que <strong>no se trata s\u00f3lo de un saludo. Es un don<\/strong>,\u00a0<i>el<\/i>\u00a0don que el Resucitado quiere hacer a sus amigos, y <strong>al mismo tiempo es una consigna:<\/strong> esta paz, adquirida por Cristo con su sangre, es para ellos pero tambi\u00e9n para todos nosotros, y los disc\u00edpulos deber\u00e1n llevarla a todo el mundo. De hecho, a\u00f1ade: \u00abComo el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo\u00bb (<i>ib.<\/i>). Jes\u00fas resucitado ha vuelto entre los disc\u00edpulos para enviarlos. \u00c9l ya ha completado su obra en el mundo; <strong>ahora les toca a ellos sembrar en los corazones la fe para que el Padre, conocido y amado, re\u00fana a todos sus hijos de la dispersi\u00f3n.<\/strong> Pero Jes\u00fas sabe que en los suyos hay a\u00fan mucho miedo, siempre. Por eso <strong>realiza el gesto de soplar sobre ellos y los regenera en su Esp\u00edritu<\/strong> (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a020, 22); <strong>este gesto es el signo de la nueva creaci\u00f3n.<\/strong> Con el don del Esp\u00edritu Santo que proviene de Cristo resucitado comienza de hecho un mundo nuevo. Con el env\u00edo de los disc\u00edpulos en misi\u00f3n se inaugura el camino del pueblo de la nueva alianza en el mundo, pueblo que cree en \u00e9l y en su obra de salvaci\u00f3n, pueblo que testimonia la verdad de la resurrecci\u00f3n. <strong>Esta novedad de una vida que no muere, tra\u00edda por la Pascua, se debe difundir por doquier, para que las espinas del pecado que hieren el coraz\u00f3n del hombre dejen lugar a los brotes de la Gracia, de la presencia de Dios y de su amor que vencen al pecado y a la muerte.<\/strong><\/p>\n<p>Queridos amigos, <strong>tambi\u00e9n hoy el Resucitado entra en nuestras casas y en nuestros corazones, aunque a veces las puertas est\u00e1n cerradas.<\/strong> Entra donando alegr\u00eda y paz, vida y esperanza, dones que necesitamos para nuestro renacimiento humano y espiritual. S\u00f3lo \u00e9l puede correr aquellas piedras sepulcrales que el hombre a menudo pone sobre sus propios sentimientos, sobre sus propias relaciones, sobre sus propios comportamientos; piedras que sellan la muerte: divisiones, enemistades, rencores, envidias, desconfianzas, indiferencias. S\u00f3lo \u00e9l, el Viviente, puede dar sentido a la existencia y hacer que reemprenda su camino el que est\u00e1 cansado y triste, el desconfiado y el que no tiene esperanza.<\/p>\n<p>[\u2026]\u00a0En conclusi\u00f3n, la experiencia de los disc\u00edpulos nos invita a reflexionar sobre el sentido de la Pascua para nosotros. Dej\u00e9monos encontrar por Jes\u00fas resucitado. \u00c9l, vivo y verdadero, siempre est\u00e1 presente en medio de nosotros; camina con nosotros para guiar nuestra vida, para abrirnos los ojos. Confiemos en el Resucitado, que tiene el poder de dar la vida, de hacernos renacer como hijos de Dios, capaces de creer y de amar. La fe en \u00e9l transforma nuestra vida: la libra del miedo, le da una firme esperanza, la hace animada por lo que da pleno sentido a la existencia, el amor de Dios. Gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>19 Al anochecer de aquel d\u00eda, el primero de la semana, estaban los disc\u00edpulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los jud\u00edos. Y en esto entr\u00f3 Jes\u00fas, se puso en medio y les dijo: \u00abPaz a vosotros\u00bb. 20 Y, diciendo esto, les ense\u00f1\u00f3 las manos y el costado. 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