{"id":41645,"date":"2016-10-07T23:40:17","date_gmt":"2016-10-08T04:40:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-21-1-19-aparicion-a-orillas-del-lago-de-tiberiades\/"},"modified":"2016-10-07T23:40:17","modified_gmt":"2016-10-08T04:40:17","slug":"jn-21-1-19-aparicion-a-orillas-del-lago-de-tiberiades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-21-1-19-aparicion-a-orillas-del-lago-de-tiberiades\/","title":{"rendered":"Jn 21, 1-19: Aparici\u00f3n a orillas del lago de Tiber\u00edades"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Despu\u00e9s de esto Jes\u00fas se apareci\u00f3 otra vez a los disc\u00edpulos junto al lago de Tiber\u00edades. Y se apareci\u00f3 de esta manera: <span class=\"versiculo\">2<\/span> Estaban juntos Sim\u00f3n Pedro, Tom\u00e1s, apodado el Mellizo; Natanael, el de Can\u00e1 de Galilea; los Zebedeos y otros dos disc\u00edpulos suyos. <span class=\"versiculo\">3<\/span> Sim\u00f3n Pedro les dice: \u00abMe voy a pescar\u00bb. Ellos contestan: \u00abVamos tambi\u00e9n nosotros contigo\u00bb. Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. <span class=\"versiculo\">4<\/span> Estaba ya amaneciendo, cuando Jes\u00fas se present\u00f3 en la orilla; pero los disc\u00edpulos no sab\u00edan que era Jes\u00fas. <span class=\"versiculo\">5<\/span> Jes\u00fas les dice: \u00abMuchachos, \u00bften\u00e9is pescado?\u00bb. Ellos contestaron: \u00abNo\u00bb. <span class=\"versiculo\">6<\/span> \u00c9l les dice: \u00abEchad la red a la derecha de la barca y encontrar\u00e9is\u00bb. La echaron, y no pod\u00edan sacarla, por la multitud de peces. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Y aquel disc\u00edpulo a quien Jes\u00fas amaba le dice a Pedro: \u00abEs el Se\u00f1or\u00bb. Al o\u00edr que era el Se\u00f1or, Sim\u00f3n Pedro, que estaba desnudo, se at\u00f3 la t\u00fanica y se ech\u00f3 al agua. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Los dem\u00e1s disc\u00edpulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra m\u00e1s que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. <span class=\"versiculo\">9<\/span> Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Jes\u00fas les dice: \u00abTraed de los peces que acab\u00e1is de coger\u00bb. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Sim\u00f3n Pedro subi\u00f3 a la barca y arrastr\u00f3 hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompi\u00f3 la red.<br \/> <span class=\"versiculo\">12<\/span> Jes\u00fas les dice: \u00abVamos, almorzad\u00bb. Ninguno de los disc\u00edpulos se atrev\u00eda a preguntarle qui\u00e9n era, porque sab\u00edan bien que era el Se\u00f1or. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Jes\u00fas se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.<br \/> <span class=\"versiculo\">14<\/span> Esta fue la tercera vez que Jes\u00fas se apareci\u00f3 a los disc\u00edpulos despu\u00e9s de resucitar de entre los muertos.<br \/> <span class=\"versiculo\">15<\/span> Despu\u00e9s de comer, dice Jes\u00fas a Sim\u00f3n Pedro: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?\u00bb. \u00c9l le contest\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb.<br \/>\nJes\u00fas le dice: \u00abApacienta mis corderos\u00bb. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Por segunda vez le pregunta: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?\u00bb. \u00c9l le contesta: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb. \u00c9l le dice: \u00abPastorea mis ovejas\u00bb. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Por tercera vez le pregunta: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme quieres?\u00bb. Se entristeci\u00f3 Pedro de que le preguntara por tercera vez: \u00ab\u00bfMe quieres?\u00bb y le contest\u00f3: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa conoces todo, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb. Jes\u00fas le dice: \u00abApacienta mis ovejas. <span class=\"versiculo\">18<\/span> En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, t\u00fa mismo te ce\u00f1\u00edas e ibas adonde quer\u00edas; pero, cuando seas viejo, extender\u00e1s las manos, otro te ce\u00f1ir\u00e1 y te llevar\u00e1 adonde no quieras\u00bb. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, a\u00f1adi\u00f3: \u00abS\u00edgueme\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Pedro_Crisologo\"> Pedro Cris\u00f3logo<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=57\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Pedro Cris\u00f3logo\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_No_tenian_nada_aun_no_tenian_a_Cristo\"> Serm\u00f3n: No ten\u00edan nada, a\u00fan no ten\u00edan a Cristo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abNi\u00f1os, \u00bften\u00e9is algo que comer?\u00bb (Jn 21,5)<br \/>78: PL 52, 420<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=1\">PL<\/a><\/span><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su Pasi\u00f3n donde la confusi\u00f3n invadi\u00f3 a la tierra, impresionado el cielo, sorprendido los siglos, desolado el infierno, el Se\u00f1or viene a la orilla del mar y ve a sus seguidores vagando en la noche, en las olas oscuras. El sol se ha ido, ni el resplandor de la luna ni las estrellas podr\u00e1n calmar la angustia de esta noche &#8230;Al amanecer, dice el Evangelio, \u00abJes\u00fas se apareci\u00f3 en la orilla, pero los disc\u00edpulos no sab\u00edan que era Jes\u00fas\u00bb. Toda la creaci\u00f3n ha escapado a la indignaci\u00f3n infligida a su Creador &#8230; La tierra ve desmoronarse sus cimientos y tiembla, el sol desaparece para no ver y el d\u00eda se retira para no estar all\u00ed; las piedras, a pesar de su dureza, se resquebrajan&#8230; El infierno ve penetrar en su seno al mismo Juez; derrotado, deja a sus cautivos en un grito de dolor (Mt 27,45-52)&#8230;<\/p>\n<p> El mundo entero fue arrojado a la confusi\u00f3n y no duda que la muerte del Creador le ha hundido en el abismo y en el caos (Gen 1.2). Pero de repente, a la luz de su resurrecci\u00f3n, el Se\u00f1or trae el d\u00eda y devuelve al mundo su rostro familiar.<\/p>\n<p> Resucita con \u00c9l y en su gloria a todos aquellos que ha visto tristemente abatidos&#8230;\u00bbCuando amaneci\u00f3, Jes\u00fas apareci\u00f3 en la orilla\u00bb. En primer lugar para llevar a su Iglesia&#8230; a la firmeza de la fe. Encontr\u00f3 a sus disc\u00edpulos faltos de fe, despose\u00eddos de la fuerza del hombre&#8230; Estaba Pedro, quien le neg\u00f3, Tom\u00e1s que dud\u00f3, Juan que huy\u00f3; Por eso no les habla como a valientes soldados sino como a ni\u00f1os asustados&#8230;: \u00abNi\u00f1os, \u00bften\u00e9is algo que comer?\u00bb. As\u00ed su humanidad les devuelve a la gracia, el pan a la confianza, el alimento a la fe. Ellos no cre\u00edan en efecto que hab\u00eda resucitado con su cuerpo a no ser que le vieran sometido a las necesidades de la vida y la comida. Esto es por lo que uno que es la abundancia de todos los bienes pide alimentarse. Come pan porque tiene hambre, no de alimentos, sino del amor de los suyos:\u00bbNi\u00f1os, \u00bften\u00e9is algo que comer?\u00bb.\u00bbEllos le responden: no\u00bb. \u00bfQu\u00e9 pose\u00edan, ellos que no ten\u00edan a Cristo \u2014aunque est\u00e9 entre ellos\u2014 y no vean todav\u00eda al Se\u00f1or aunque se apareci\u00f3 delante?. \u00abLes dijo: Tirad la red a la derecha de la barca y encontrareis\u00bb.<\/p>\n<p> \u00abEl disc\u00edpulo que Jes\u00fas amaba le dijo a Pedro: \u00a1Es el Se\u00f1or!\u00bb Aquel que es amado ser\u00e1 el primero en ver; el amor provee una visi\u00f3n m\u00e1s aguda de todas las cosas; aquel que ama siempre sentir\u00e1 de modo m\u00e1s vivaz&#8230; \u00bfQu\u00e9 dificultad convierte el esp\u00edritu de Pedro en un esp\u00edritu tardo, y le impide ser el primero en reconocer a Jes\u00fas, como antes lo hab\u00eda hecho? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ese singular testimonio que le hac\u00eda gritar: \u00abT\u00fa eres Cristo, el hijo de Dios vivo\u00bb? (Mt 16,16) \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? Pedro estaba en casa de Caif\u00e1s, el gran sacerdote, donde hab\u00eda escuchado sin pena el cuchicheo de una sirvienta, pero tard\u00f3 en reconocer a su Se\u00f1or.<\/p>\n<p> \u00abCuando \u00e9l escucho que era el Se\u00f1or, se puso su t\u00fanica, porque no ten\u00eda nada puesto\u00bb. \u00a1Lo cual es muy extra\u00f1o, hermanos!&#8230; Pedro entra sin vestimenta a la barca, \u00a1y se lanza completamente vestido al mar!&#8230; El culpable siempre mira hacia otro lado para ocultarse. De ese modo, como Ad\u00e1n, hoy Pedro desea cubrir su desnudez por su fallo; ambos, antes de pecar, no estaban vestidos m\u00e1s que con una desnudez santa. \u00ab\u00c9l se pone su t\u00fanica y se lanza al mar\u00bb. Esperaba que el mar lavara esa s\u00f3rdida vestimenta que era la traici\u00f3n. \u00c9l se lanz\u00f3 al mar porque quer\u00eda ser el primero en regresar; \u00e9l, a quien las m\u00e1s grandes responsabilidades hab\u00edan sido confiadas (Mt 16,18s). Se ci\u00f1\u00f3 su t\u00fanica porque deb\u00eda ce\u00f1irse al combate del martirio, seg\u00fan las palabras del Se\u00f1or: \u00abAlguien m\u00e1s te ce\u00f1ir\u00e1 y te llevar\u00e1 adonde t\u00fa no quieras\u00bb (Jn 21,18)&#8230;<\/p>\n<p> Los otros vinieron con la barca, arrastrando su red llena de pescado. Con gran esfuerzo entre ellos llevan una Iglesia que fue arrojada a los vientos del mundo. La misma Iglesia que estos hombres llevan en la red del Evangelio con direcci\u00f3n a la luz del cielo, y a la que arrancaron de los abismos para conducirla m\u00e1s cerca del Se\u00f1or.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Ut_Unum_Sint_Un_ministerio_de_misericordia_nacido_de_un_acto_de_misericordia\"> Ut Unum Sint: Un ministerio de misericordia nacido de un acto de misericordia<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abApacienta mis ovejas\u00bb (cf. Jn 21,15-19)<br \/>nn. 90-93<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>El Obispo de Roma es el Obispo de la Iglesia que conserva el testimonio del martirio de Pedro y de Pablo: \u00abPor un misterioso designio de la Providencia, termina en Roma su camino en el seguimiento de Jes\u00fas y en Roma da esta prueba m\u00e1xima de amor y de fidelidad. Tambi\u00e9n en Roma Pablo, el Ap\u00f3stol de las Gentes, da el testimonio supremo. La Iglesia de Roma se convert\u00eda as\u00ed en la Iglesia de Pedro y de Pablo\u00bb. <\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento Pedro tiene un puesto peculiar. En la primera parte de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, aparece como cabeza y portavoz del colegio apost\u00f3lico, designado como \u00abPedro&#8230; con los Once\u00bb (2, 14; cf. tambi\u00e9n 2, 37; 5, 29). El lugar que tiene Pedro se fundamenta en las palabras mismas de Cristo, tal y como vienen recordadas por las tradiciones evang\u00e9licas.<\/p>\n<p>El Obispo de Roma es el Obispo de la Iglesia que conserva el testimonio del martirio de Pedro y de Pablo: \u00abPor un misterioso designio de la Providencia, termina en Roma su camino en el seguimiento de Jes\u00fas y en Roma da esta prueba m\u00e1xima de amor y de fidelidad. Tambi\u00e9n en Roma Pablo, el Ap\u00f3stol de las Gentes, da el testimonio supremo. La Iglesia de Roma se convert\u00eda as\u00ed en la Iglesia de Pedro y de Pablo\u00bb. <\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento Pedro tiene un puesto peculiar. En la primera parte de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, aparece como cabeza y portavoz del colegio apost\u00f3lico, designado como \u00abPedro&#8230; con los Once\u00bb (2, 14; cf. tambi\u00e9n 2, 37; 5, 29). El lugar que tiene Pedro se fundamenta en las palabras mismas de Cristo, tal y como vienen recordadas por las tradiciones evang\u00e9licas.<\/p>\n<p>El Evangelio de Mateo describe y precisa la misi\u00f3n pastoral de Pedro en la Iglesia: \u00abBienaventurado eres Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos. Y yo a mi vez te digo que t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella. A ti te dar\u00e9 las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos\u00bb (16, 17-19). Lucas se\u00f1ala c\u00f3mo Cristo recomienda a Pedro que confirme a sus hermanos, pero al mismo tiempo le muestra su debilidad humana y su necesidad de conversi\u00f3n (cf. <em>Lc<\/em> 22, 31-32). Es precisamente como si, desde la debilidad humana de Pedro, se manifestara de un modo pleno que su ministerio particular en la Iglesia procede totalmente de la gracia; es como si el Maestro se dedicara de un modo especial a su conversi\u00f3n para prepararlo a la misi\u00f3n que se dispone a confiarle en la Iglesia y fuera muy exigente con \u00e9l. Las misma funci\u00f3n de Pedro, ligada siempre a una afirmaci\u00f3n realista de su debilidad, se encuentra en el cuarto Evangelio: \u00abSim\u00f3n de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que \u00e9stos? Apacienta mis ovejas\u00bb (cf. <em>Jn<\/em> 21, 15-19). Es significativo adem\u00e1s que seg\u00fan la Primera Carta de Pablo a los Corintios, Cristo resucitado se aparezca a Cefas y luego a los Doce (cf. 15, 5).<\/p>\n<p> Es importante notar c\u00f3mo la debilidad de Pedro y de Pablo manifiesta que la Iglesia se fundamenta sobre la potencia infinita de la gracia (cf. <em>Mt<\/em> 16, 17; <em>2 Cor<\/em> 12, 7-10). Pedro, poco despu\u00e9s de su investidura, es reprendido con severidad por Cristo que le dice: \u00ab \u00a1Esc\u00e1ndalo eres par m\u00ed! \u00bb (<em>Mt<\/em> 16, 23). \u00bfC\u00f3mo no ver en la misericordia que Pedro necesita una relaci\u00f3n con el ministerio de aquella misericordia que \u00e9l experimenta primero? Igualmente, renegar\u00e1 tres veces de Jes\u00fas. El Evangelio de Juan se\u00f1ala adem\u00e1s que Pedro recibe el encargo de apacentar el reba\u00f1o en una triple profesi\u00f3n de amor (cf. 21, 15-17) que se corresponde con su triple traici\u00f3n (cf. 13, 38). Por su parte Lucas, en la palabra de Cristo que ya he citado, a la cual unir\u00e1 la primera tradici\u00f3n en un intento por describir la misi\u00f3n de Pedro, insiste en el hecho de que deber\u00e1 \u00abconfirmar a sus hermanos cuando haya vuelto\u00bb (cf. <em>Lc<\/em> 22, 32).<\/p>\n<p>En cuanto a Pablo, puede concluir la descripci\u00f3n de su ministerio con la desconcertante afirmaci\u00f3n que ha recibido de los labios del Se\u00f1or: \u00ab Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza \u00bb y puede pues exclamar: \u00ab Cuando estoy d\u00e9bil, entonces es cuando soy fuerte \u00bb (<em>2 Cor<\/em> 12, 9-10). Esta es una caracter\u00edstica fundamental de la experiencia cristiana.<\/p>\n<p> Heredero de la misi\u00f3n de Pedro, en la Iglesia fecundada por la sangre de los pr\u00edncipes de los Ap\u00f3stoles, el Obispo de Roma ejerce un ministerio que tiene su origen en la multiforme misericordia de Dios, que convierte los corazones e infunde la fuerza de la gracia all\u00ed donde el disc\u00edpulo prueba el sabor amargo de su debilidad y de su miseria. La autoridad propia de este ministerio est\u00e1 toda ella al servicio del designio misericordioso de Dios y debe ser siempre considerada en este sentido. Su poder se explica as\u00ed.<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose a la triple profesi\u00f3n de amor de Pedro, que corresponde a la triple traici\u00f3n, su sucesor sabe que debe ser signo de misericordia. El suyo es un ministerio de misericordia nacido de un acto de misericordia de Cristo. Toda esta lecci\u00f3n del Evangelio ha de ser rele\u00edda continuamente, para que el ejercicio del ministerio petrino no pierda su autenticidad y trasparencia.<\/p>\n<p> La Iglesia de Dios est\u00e1 llamada por Cristo a manifestar a un mundo esclavo de sus culpabilidades y de sus torcidos prop\u00f3sitos que, a pesar de todo, Dios puede, en su misericordia, convertir los corazones a la unidad, haci\u00e9ndoles acceder a su comuni\u00f3n.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_30-05-1980_Una_pregunta_fundamental_para_Pedro_y_para_nosotros\"> Homil\u00eda (30-05-1980): Una pregunta fundamental para Pedro y para nosotros<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00ab\u00bfMe amas?\u00bb (Jn 21,15)<br \/>Visita Pastoral a Par\u00eds y Lisieux. Misa celebrada en la Catedral de Notre Dame, Par\u00eds<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>1. \u00bfT\u00fa amas? <\/p>\n<p>Pregunta fundamental, pregunta corriente. Es la pregunta que abre el coraz\u00f3n y que da sentido a la vida. Es la pregunta que decide sobre la verdadera dimensi\u00f3n del hombre. En ella debe expresarse el hombre por entero y debe tambi\u00e9n en ella superarse a s\u00ed mismo. <\/p>\n<p>\u00bfMe amas? <\/p>\n<p>Esta pregunta ha sido planteada hace un instante en este lugar. Es un lugar hist\u00f3rico, un lugar sagrado. Aqu\u00ed encontramos el genio de Francia, el genio que qued\u00f3 expresado en la arquitectura de este templo hace ocho siglos y que sigue siempre aqu\u00ed, para testimonio del hombre. El hombre, en efecto, a trav\u00e9s de todas las f\u00f3rmulas con las que trata de definirse a s\u00ed mismo, no puede olvidar que es, <em>tambi\u00e9n \u00e9l, un templo<\/em>: el templo donde habita el Esp\u00edritu Santo. Por este motivo, el hombre ha erigido este templo, que da testimonio de \u00e9l desde hace ocho siglos: Notre Dame. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed, en este lugar, <em>en el transcurso de nuestro primer encuentro, hay que plantear esta pregunta<\/em>: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Pero debe tambi\u00e9n plantearse en todas partes y siempre. Es una pregunta que <em>hace Dios al hombre<\/em>. Y el hombre debe hac\u00e9rsela continuamente a s\u00ed mismo. <\/p>\n<p>2. Esa pregunta fue hecha por Cristo a Pedro. Cristo le pregunt\u00f3 tres vences, y tres veces respondi\u00f3 Pedro. \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas&#8230;? S\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb (<em>Jn<\/em> 21, 15-17). <\/p>\n<p><em>Y Pedro emprendi\u00f3 desde entonces, con esa pregunta y esa respuesta, el camino que hab\u00eda de seguir hasta el fin de su vida<\/em>. Ante todo, deb\u00eda poner en pr\u00e1ctica el admirable di\u00e1logo que acababa de producirse tambi\u00e9n tres veces: <em>\u00abApacienta<\/em> mis corderos\u00bb, \u00ab<em>apacienta<\/em> mis ovejas&#8230; S\u00e9 el pastor de este reba\u00f1o, del que yo soy la puerta y el Buen Pastor\u00bb (cf. <em>Jn<\/em> 10, 7). <\/p>\n<p>Para siempre, hasta el fin de su vida, Pedro deb\u00eda avanzar por ese camino, acompa\u00f1ado de esa triple pregunta: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Y conformar\u00eda todas sus actividades a la respuesta que entonces hab\u00eda dado. Cuando fue convocado ante el Sanedr\u00edn. Cuando fue encerrado en la prisi\u00f3n de Jerusal\u00e9n, prisi\u00f3n de la que no deb\u00eda salir&#8230; y de la que, sin embargo, sali\u00f3. Y cuando march\u00f3 de Jerusal\u00e9n hacia el norte, a Antioqu\u00eda, y luego m\u00e1s lejos a\u00fan, de Antioqu\u00eda <em>a Roma<\/em>. Y cuando en Roma persever\u00f3 hasta el fin de sus d\u00edas, conoci\u00f3 la fuerza de las palabras seg\u00fan las cuales <em>otro le conducir\u00eda<\/em> a donde no quer\u00eda ir&#8230; (cf. <em>Jn<\/em> 21, 18). <\/p>\n<p>Sab\u00eda tambi\u00e9n que, gracias a la fuerza de esas palabras, <em>la Iglesia perseveraba<\/em> \u00aben o\u00edr la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles y en la uni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n&#8230;\u00bb y que \u00abcada d\u00eda el Se\u00f1or iba incorporando a los que hab\u00edan de ser salvos\u00bb (<em>Act<\/em> 2, 42. 47). <\/p>\n<p>As\u00ed sucedi\u00f3 en Jerusal\u00e9n. Y luego en Antioqu\u00eda. Y luego en Roma. Y sucesivamente tambi\u00e9n aqu\u00ed, al Oeste y al Norte de los Alpes: en <em>Marsella, Li\u00f3n, Par\u00eds<\/em>. <\/p>\n<p>3. Pedro jam\u00e1s puede olvidar esta pregunta: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. La lleva consigo adondequiera que va. La lleva a trav\u00e9s de los siglos, a trav\u00e9s de las generaciones. En medio de los nuevos pueblos y de las nuevas naciones. En medio de lenguas y de razas siempre nuevas. La lleva \u00e9l solo y, sin embargo, no est\u00e1 solo. <em>Otros la llevan tambi\u00e9n con \u00e9l:<\/em> Pablo, Juan, Santiago, Andr\u00e9s, Ireneo de Li\u00f3n, Benito de Nursia, Mart\u00edn de Tours, Bernardo de Claraval, el Poverello de As\u00eds, Juana de Arco, Francisco de Sales, Juana Francisca de Chantal, Vicente de Pa\u00fal, Juan Mar\u00eda Vianney, Teresa de Lisieux. <\/p>\n<p>En esta tierra que tengo hoy la suerte de visitar, aqu\u00ed en esta ciudad, ha habido y hay muchos hombres y mujeres que han sabido y saben todav\u00eda que<em> toda su vida tiene valor y sentido s\u00f3lo y exclusivamente en la medida en que es una respuesta<\/em> a esta misma pregunta: \u00bfAmas? \u00bfMe amas? Ellos dieron y dan su respuesta de modo total y perfecto \u2014una respuesta heroica\u2014 o tambi\u00e9n de manera com\u00fan, ordinaria. Pero en todo caso, saben que su vida, que la vida humana en general, tiene valor y sentido en la medida en que es la <em>respuesta a esa pregunta<\/em>: \u00bfT\u00fa amas? Solamente gracias a esa pregunta la vida vale la pena de ser vivida. <\/p>\n<p>Yo vengo aqu\u00ed siguiendo sus huellas. Visito su patria terrena. Recomiendo a su intercesi\u00f3n Francia y Par\u00eds, la Iglesia y el mundo. La respuesta que han dado a esa. pregunta \u00ab\u00bfT\u00fa amas?\u00bb, tiene una <em>significaci\u00f3n universal, un valor perdurable<\/em>. Construye en la historia de la humanidad, el mundo del bien. S\u00f3lo el amor construye dicho mundo. Lo construye con trabajo. Debe luchar para darle forma; debe luchar contra las fuerzas del mal, del pecado, del odio, contra la codicia de la carne, contra la codicia de los ojos y contra la soberbia de la vida (cf. <em>Jn<\/em> 2, 16). <\/p>\n<p><em>Esta lucha es incesante<\/em>. Es tambi\u00e9n antigua como la historia del hombre. En nuestro tiempo, esta lucha para dar forma a nuestro mundo parece ser m\u00e1s grande que nunca. Y m\u00e1s de una vez nos preguntamos, temblando, si el odio <em>no triunfar\u00e1<\/em> sobre el amor, la guerra sobre la paz, la destrucci\u00f3n sobre la construcci\u00f3n. <\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 elocuencia tan extraordinaria la de esta pregunta de Cristo: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb! Es fundamental para cada uno y para todos. Es fundamental para el individuo y para la sociedad, para la naci\u00f3n y para el Estado. Es fundamental para Par\u00eds y para Francia: \u00ab\u00bfT\u00fa amas?\u00bb. <\/p>\n<p>4. Cristo es la <em>piedra angular<\/em> de esta construcci\u00f3n. Es la piedra angular <em>de esta forma que el mundo<\/em>, nuestro mundo humano, <em>puede tomar gracias al amor<\/em>. <\/p>\n<p>Pedro lo sab\u00eda; \u00e9l, a quien Cristo pregunt\u00f3 tres veces \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Pedro lo sab\u00eda; \u00e9l, que a la hora de la prueba neg\u00f3 tres veces a su Maestro.. Y su voz temblaba cuando respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb (<em>Jn<\/em> 21, 15). Sin embargo, no respondi\u00f3: \u00abY no obstante, Se\u00f1or, te he decepcionado\u00bb, sino: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb. Al decir esto, <em>sab\u00eda ya<\/em> que Cristo es la piedra angular sobre la cual, por encima de toda debilidad humana, puede crecer en \u00e9l, en Pedro, <em>esta construcci\u00f3n<\/em> que tendr\u00e1 la forma del amor. A trav\u00e9s de todas las situaciones y de todas las pruebas. Hasta el fin. Por eso, escribir\u00e1 un d\u00eda, en su Carta que acabamos de leer, el texto sobre Jesucristo, la piedra angular sobre la cual \u00ab<em>vosotros, como piedras vivas<\/em>, sois edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios por Jesucristo\u00bb (<em>1 P<\/em>e 2, 5). <\/p>\n<p>Todo esto no significa <em>otra cosa<\/em> que <em>responder<\/em> siempre y constantemente, con tenacidad y de manera consecuente, a esa \u00fanica pregunta: \u00bfT\u00fa amas? \u00bfT\u00fa me amas? \u00bfMe amas cada vez m\u00e1s? <\/p>\n<p>Es, en efecto, esta respuesta, es decir, <em>este amor<\/em> lo que hace que seamos \u00ablinaje escogido, sacerdocio regio, gente santa, pueblo adquirido&#8230;\u00bb (<em>1 Pe<\/em> 2, 9). <\/p>\n<p>Es la que hace que proclamemos las obras maravillosas de Aquel que nos \u00abha llamado de las tinieblas a su luz admirable\u00bb (<em>ib<\/em>.). <\/p>\n<p>Todo esto Pedro lo supo con la absoluta certidumbre de su fe. Y todo esto lo sabe, y lo contin\u00faa confesando, <em>en sus sucesores<\/em>. El <em>sabe<\/em>, s\u00ed, y <em>confiesa<\/em> que esta piedra angular, que da a toda la construcci\u00f3n de la historia humana la forma, del amor, de la justicia y de la paz, fue, es y ser\u00e1, verdaderamente, <em>la piedra rechazada por los hombres<\/em>&#8230;, por los hombres, por muchos de ellos que son los constructores del destino del mundo; y, sin embargo, pese a ello, es verdaderamente El, Jesucristo, quien ha sido, es y ser\u00e1 <em>la piedra angular de la historia humana<\/em>. Y es de El, de donde, a pesar de todos los conflictos, las objeciones y las negaciones, a pesar de la oscuridad y de las nubes que no dejan de acumularse en el horizonte de la historia \u2014\u00a1y bien sab\u00e9is cu\u00e1n amenazadoras son hoy, en nuestra \u00e9poca!\u2014, es de El, de donde la construcci\u00f3n perenne surgir\u00e1, sobre El se erigir\u00e1, a partir de El se desarrollar\u00e1. S\u00f3lo el amor tiene la fuerza de hacer esto. <em>Solamente el amor no conoce ocaso<\/em>. <\/p>\n<p>S\u00f3lo el amor dura siempre (cf. <em>1 Cor<\/em> 13, 8). S\u00f3lo el amor construye la forma de la eternidad en las dimensiones terrestres y fugaces de la historia del hombre sobre la tierra. <\/p>\n<p>5. Estamos aqu\u00ed en un lugar sagrado: Notre Dame. Esta espl\u00e9ndida construcci\u00f3n, tesoro del arte g\u00f3tico, vuestros abuelos <em>la consagraron a la Madre de Dios<\/em>. La consagraron a quien, entre todos los seres humanos, dio la respuesta m\u00e1s perfecta a esa pregunta: \u00bfT\u00fa amas? \u00bfT\u00fa me amas? \u00bfMe amas cada vez m\u00e1s? Su vida entera fue, en efecto, una respuesta perfecta, sin error alguno, a esta pregunta. <\/p>\n<p>Conven\u00eda, pues, que yo comenzase en un lugar consagrado a Mar\u00eda <em>mi encuentro<\/em> con Par\u00eds y con Francia, encuentro al que he sido tan cort\u00e9smente invitado por las autoridades del Estado y de la ciudad, por la Iglesia y sus Pastores. Mi visita del lunes a la sede de la UNESCO, en Par\u00eds, adquiere por eso su emplazamiento completo y la dimensi\u00f3n que corresponde a mi misi\u00f3n de testimonio y de servicio apost\u00f3lico. <\/p>\n<p>Esta invitaci\u00f3n es para m\u00ed un gran premio. Lo aprecio vivamente. Deseo tambi\u00e9n, seg\u00fan mis posibilidades y seg\u00fan la gracia de estado que me ha sido concedida, responder a esa invitaci\u00f3n y <em>hacerle alcanzar su objetivo<\/em>. <\/p>\n<p>Por eso, me alegra que este nuestro primer encuentro tenga lugar en presencia de la Madre de Dios, ante la que es nuestra esperanza. Deseo confiarle el servicio que debo cumplir entre vosotros. A Ella tambi\u00e9n le pido, junto con todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, <em>que este servicio sea \u00fatil<\/em> y fructuoso para la Iglesia en Francia, para el hombre y para el mundo contempor\u00e1neo. <\/p>\n<p>6. Son numerosos los lugares de vuestro pa\u00eds donde muy frecuentemente, quiz\u00e1 cada d\u00eda, mi pensamiento y mi coraz\u00f3n van como peregrinos: el santuario de la Virgen Inmaculada de Lourdes, Lisieux y Ars, adonde esta vez no podr\u00e9 acercarme, y Annecy, adonde he sido invitado desde hace tiempo sin poder hasta ahora realizar mi deseo. <\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed que se presenta ante mis ojos Francia, madre de santos a lo largo de tantas generaciones y siglos. \u00a1Oh, cu\u00e1nto me gustar\u00eda que <em>volvieran todos a nuestro siglo<\/em>, a nuestra generaci\u00f3n, en la medida de sus necesidades y responsabilidades! <\/p>\n<p>En este primer encuentro, yo deseo que todos y cada uno escuchemos en toda su elocuencia la pregunta que Cristo hizo anta\u00f1o a Pedro: \u00bfAmas? \u00bfMe amas? \u00a1Que esa pregunta resuene y encuentre eco profundo en cada uno de nosotros! <\/p>\n<p>El futuro del hombre y del mundo depende de ello. \u00bfEscucharemos esa pregunta \u00bfComprenderemos su importancia? \u00bfC\u00f3mo responderemos a ella?<\/p>\n<p>1. \u00bfT\u00fa amas? <\/p>\n<p>Pregunta fundamental, pregunta corriente. Es la pregunta que abre el coraz\u00f3n y que da sentido a la vida. Es la pregunta que decide sobre la verdadera dimensi\u00f3n del hombre. En ella debe expresarse el hombre por entero y debe tambi\u00e9n en ella superarse a s\u00ed mismo. <\/p>\n<p>\u00bfMe amas? <\/p>\n<p>Esta pregunta ha sido planteada hace un instante en este lugar. Es un lugar hist\u00f3rico, un lugar sagrado. Aqu\u00ed encontramos el genio de Francia, el genio que qued\u00f3 expresado en la arquitectura de este templo hace ocho siglos y que sigue siempre aqu\u00ed, para testimonio del hombre. El hombre, en efecto, a trav\u00e9s de todas las f\u00f3rmulas con las que trata de definirse a s\u00ed mismo, no puede olvidar que es, <em>tambi\u00e9n \u00e9l, un templo<\/em>: el templo donde habita el Esp\u00edritu Santo. Por este motivo, el hombre ha erigido este templo, que da testimonio de \u00e9l desde hace ocho siglos: Notre Dame. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed, en este lugar, <em>en el transcurso de nuestro primer encuentro, hay que plantear esta pregunta<\/em>: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Pero debe tambi\u00e9n plantearse en todas partes y siempre. Es una pregunta que <em>hace Dios al hombre<\/em>. Y el hombre debe hac\u00e9rsela continuamente a s\u00ed mismo. <\/p>\n<p>2. Esa pregunta fue hecha por Cristo a Pedro. Cristo le pregunt\u00f3 tres vences, y tres veces respondi\u00f3 Pedro. \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas&#8230;? S\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb (<em>Jn<\/em> 21, 15-17). <\/p>\n<p><em>Y Pedro emprendi\u00f3 desde entonces, con esa pregunta y esa respuesta, el camino que hab\u00eda de seguir hasta el fin de su vida<\/em>. Ante todo, deb\u00eda poner en pr\u00e1ctica el admirable di\u00e1logo que acababa de producirse tambi\u00e9n tres veces: <em>\u00abApacienta<\/em> mis corderos\u00bb, \u00ab<em>apacienta<\/em> mis ovejas&#8230; S\u00e9 el pastor de este reba\u00f1o, del que yo soy la puerta y el Buen Pastor\u00bb (cf. <em>Jn<\/em> 10, 7). <\/p>\n<p>Para siempre, hasta el fin de su vida, Pedro deb\u00eda avanzar por ese camino, acompa\u00f1ado de esa triple pregunta: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Y conformar\u00eda todas sus actividades a la respuesta que entonces hab\u00eda dado. Cuando fue convocado ante el Sanedr\u00edn. Cuando fue encerrado en la prisi\u00f3n de Jerusal\u00e9n, prisi\u00f3n de la que no deb\u00eda salir&#8230; y de la que, sin embargo, sali\u00f3. Y cuando march\u00f3 de Jerusal\u00e9n hacia el norte, a Antioqu\u00eda, y luego m\u00e1s lejos a\u00fan, de Antioqu\u00eda <em>a Roma<\/em>. Y cuando en Roma persever\u00f3 hasta el fin de sus d\u00edas, conoci\u00f3 la fuerza de las palabras seg\u00fan las cuales <em>otro le conducir\u00eda<\/em> a donde no quer\u00eda ir&#8230; (cf. <em>Jn<\/em> 21, 18). <\/p>\n<p>Sab\u00eda tambi\u00e9n que, gracias a la fuerza de esas palabras, <em>la Iglesia perseveraba<\/em> \u00aben o\u00edr la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles y en la uni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n&#8230;\u00bb y que \u00abcada d\u00eda el Se\u00f1or iba incorporando a los que hab\u00edan de ser salvos\u00bb (<em>Act<\/em> 2, 42. 47). <\/p>\n<p>As\u00ed sucedi\u00f3 en Jerusal\u00e9n. Y luego en Antioqu\u00eda. Y luego en Roma. Y sucesivamente tambi\u00e9n aqu\u00ed, al Oeste y al Norte de los Alpes: en <em>Marsella, Li\u00f3n, Par\u00eds<\/em>. <\/p>\n<p>3. Pedro jam\u00e1s puede olvidar esta pregunta: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. La lleva consigo adondequiera que va. La lleva a trav\u00e9s de los siglos, a trav\u00e9s de las generaciones. En medio de los nuevos pueblos y de las nuevas naciones. En medio de lenguas y de razas siempre nuevas. La lleva \u00e9l solo y, sin embargo, no est\u00e1 solo. <em>Otros la llevan tambi\u00e9n con \u00e9l:<\/em> Pablo, Juan, Santiago, Andr\u00e9s, Ireneo de Li\u00f3n, Benito de Nursia, Mart\u00edn de Tours, Bernardo de Claraval, el Poverello de As\u00eds, Juana de Arco, Francisco de Sales, Juana Francisca de Chantal, Vicente de Pa\u00fal, Juan Mar\u00eda Vianney, Teresa de Lisieux. <\/p>\n<p>En esta tierra que tengo hoy la suerte de visitar, aqu\u00ed en esta ciudad, ha habido y hay muchos hombres y mujeres que han sabido y saben todav\u00eda que<em> toda su vida tiene valor y sentido s\u00f3lo y exclusivamente en la medida en que es una respuesta<\/em> a esta misma pregunta: \u00bfAmas? \u00bfMe amas? Ellos dieron y dan su respuesta de modo total y perfecto \u2014una respuesta heroica\u2014 o tambi\u00e9n de manera com\u00fan, ordinaria. Pero en todo caso, saben que su vida, que la vida humana en general, tiene valor y sentido en la medida en que es la <em>respuesta a esa pregunta<\/em>: \u00bfT\u00fa amas? Solamente gracias a esa pregunta la vida vale la pena de ser vivida. <\/p>\n<p>Yo vengo aqu\u00ed siguiendo sus huellas. Visito su patria terrena. Recomiendo a su intercesi\u00f3n Francia y Par\u00eds, la Iglesia y el mundo. La respuesta que han dado a esa. pregunta \u00ab\u00bfT\u00fa amas?\u00bb, tiene una <em>significaci\u00f3n universal, un valor perdurable<\/em>. Construye en la historia de la humanidad, el mundo del bien. S\u00f3lo el amor construye dicho mundo. Lo construye con trabajo. Debe luchar para darle forma; debe luchar contra las fuerzas del mal, del pecado, del odio, contra la codicia de la carne, contra la codicia de los ojos y contra la soberbia de la vida (cf. <em>Jn<\/em> 2, 16). <\/p>\n<p><em>Esta lucha es incesante<\/em>. Es tambi\u00e9n antigua como la historia del hombre. En nuestro tiempo, esta lucha para dar forma a nuestro mundo parece ser m\u00e1s grande que nunca. Y m\u00e1s de una vez nos preguntamos, temblando, si el odio <em>no triunfar\u00e1<\/em> sobre el amor, la guerra sobre la paz, la destrucci\u00f3n sobre la construcci\u00f3n. <\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 elocuencia tan extraordinaria la de esta pregunta de Cristo: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb! Es fundamental para cada uno y para todos. Es fundamental para el individuo y para la sociedad, para la naci\u00f3n y para el Estado. Es fundamental para Par\u00eds y para Francia: \u00ab\u00bfT\u00fa amas?\u00bb. <\/p>\n<p>4. Cristo es la <em>piedra angular<\/em> de esta construcci\u00f3n. Es la piedra angular <em>de esta forma que el mundo<\/em>, nuestro mundo humano, <em>puede tomar gracias al amor<\/em>. <\/p>\n<p>Pedro lo sab\u00eda; \u00e9l, a quien Cristo pregunt\u00f3 tres veces \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Pedro lo sab\u00eda; \u00e9l, que a la hora de la prueba neg\u00f3 tres veces a su Maestro.. Y su voz temblaba cuando respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb (<em>Jn<\/em> 21, 15). Sin embargo, no respondi\u00f3: \u00abY no obstante, Se\u00f1or, te he decepcionado\u00bb, sino: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb. Al decir esto, <em>sab\u00eda ya<\/em> que Cristo es la piedra angular sobre la cual, por encima de toda debilidad humana, puede crecer en \u00e9l, en Pedro, <em>esta construcci\u00f3n<\/em> que tendr\u00e1 la forma del amor. A trav\u00e9s de todas las situaciones y de todas las pruebas. Hasta el fin. Por eso, escribir\u00e1 un d\u00eda, en su Carta que acabamos de leer, el texto sobre Jesucristo, la piedra angular sobre la cual \u00ab<em>vosotros, como piedras vivas<\/em>, sois edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios por Jesucristo\u00bb (<em>1 P<\/em>e 2, 5). <\/p>\n<p>Todo esto no significa <em>otra cosa<\/em> que <em>responder<\/em> siempre y constantemente, con tenacidad y de manera consecuente, a esa \u00fanica pregunta: \u00bfT\u00fa amas? \u00bfT\u00fa me amas? \u00bfMe amas cada vez m\u00e1s? <\/p>\n<p>Es, en efecto, esta respuesta, es decir, <em>este amor<\/em> lo que hace que seamos \u00ablinaje escogido, sacerdocio regio, gente santa, pueblo adquirido&#8230;\u00bb (<em>1 Pe<\/em> 2, 9). <\/p>\n<p>Es la que hace que proclamemos las obras maravillosas de Aquel que nos \u00abha llamado de las tinieblas a su luz admirable\u00bb (<em>ib<\/em>.). <\/p>\n<p>Todo esto Pedro lo supo con la absoluta certidumbre de su fe. Y todo esto lo sabe, y lo contin\u00faa confesando, <em>en sus sucesores<\/em>. El <em>sabe<\/em>, s\u00ed, y <em>confiesa<\/em> que esta piedra angular, que da a toda la construcci\u00f3n de la historia humana la forma, del amor, de la justicia y de la paz, fue, es y ser\u00e1, verdaderamente, <em>la piedra rechazada por los hombres<\/em>&#8230;, por los hombres, por muchos de ellos que son los constructores del destino del mundo; y, sin embargo, pese a ello, es verdaderamente El, Jesucristo, quien ha sido, es y ser\u00e1 <em>la piedra angular de la historia humana<\/em>. Y es de El, de donde, a pesar de todos los conflictos, las objeciones y las negaciones, a pesar de la oscuridad y de las nubes que no dejan de acumularse en el horizonte de la historia \u2014\u00a1y bien sab\u00e9is cu\u00e1n amenazadoras son hoy, en nuestra \u00e9poca!\u2014, es de El, de donde la construcci\u00f3n perenne surgir\u00e1, sobre El se erigir\u00e1, a partir de El se desarrollar\u00e1. S\u00f3lo el amor tiene la fuerza de hacer esto. <em>Solamente el amor no conoce ocaso<\/em>. <\/p>\n<p>S\u00f3lo el amor dura siempre (cf. <em>1 Cor<\/em> 13, 8). S\u00f3lo el amor construye la forma de la eternidad en las dimensiones terrestres y fugaces de la historia del hombre sobre la tierra. <\/p>\n<p>5. Estamos aqu\u00ed en un lugar sagrado: Notre Dame. Esta espl\u00e9ndida construcci\u00f3n, tesoro del arte g\u00f3tico, vuestros abuelos <em>la consagraron a la Madre de Dios<\/em>. La consagraron a quien, entre todos los seres humanos, dio la respuesta m\u00e1s perfecta a esa pregunta: \u00bfT\u00fa amas? \u00bfT\u00fa me amas? \u00bfMe amas cada vez m\u00e1s? Su vida entera fue, en efecto, una respuesta perfecta, sin error alguno, a esta pregunta. <\/p>\n<p>Conven\u00eda, pues, que yo comenzase en un lugar consagrado a Mar\u00eda <em>mi encuentro<\/em> con Par\u00eds y con Francia, encuentro al que he sido tan cort\u00e9smente invitado por las autoridades del Estado y de la ciudad, por la Iglesia y sus Pastores. Mi visita del lunes a la sede de la UNESCO, en Par\u00eds, adquiere por eso su emplazamiento completo y la dimensi\u00f3n que corresponde a mi misi\u00f3n de testimonio y de servicio apost\u00f3lico. <\/p>\n<p>Esta invitaci\u00f3n es para m\u00ed un gran premio. Lo aprecio vivamente. Deseo tambi\u00e9n, seg\u00fan mis posibilidades y seg\u00fan la gracia de estado que me ha sido concedida, responder a esa invitaci\u00f3n y <em>hacerle alcanzar su objetivo<\/em>. <\/p>\n<p>Por eso, me alegra que este nuestro primer encuentro tenga lugar en presencia de la Madre de Dios, ante la que es nuestra esperanza. Deseo confiarle el servicio que debo cumplir entre vosotros. A Ella tambi\u00e9n le pido, junto con todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, <em>que este servicio sea \u00fatil<\/em> y fructuoso para la Iglesia en Francia, para el hombre y para el mundo contempor\u00e1neo. <\/p>\n<p>6. Son numerosos los lugares de vuestro pa\u00eds donde muy frecuentemente, quiz\u00e1 cada d\u00eda, mi pensamiento y mi coraz\u00f3n van como peregrinos: el santuario de la Virgen Inmaculada de Lourdes, Lisieux y Ars, adonde esta vez no podr\u00e9 acercarme, y Annecy, adonde he sido invitado desde hace tiempo sin poder hasta ahora realizar mi deseo. <\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed que se presenta ante mis ojos Francia, madre de santos a lo largo de tantas generaciones y siglos. \u00a1Oh, cu\u00e1nto me gustar\u00eda que <em>volvieran todos a nuestro siglo<\/em>, a nuestra generaci\u00f3n, en la medida de sus necesidades y responsabilidades! <\/p>\n<p>En este primer encuentro, yo deseo que todos y cada uno escuchemos en toda su elocuencia la pregunta que Cristo hizo anta\u00f1o a Pedro: \u00bfAmas? \u00bfMe amas? \u00a1Que esa pregunta resuene y encuentre eco profundo en cada uno de nosotros! <\/p>\n<p>El futuro del hombre y del mundo depende de ello. \u00bfEscucharemos esa pregunta \u00bfComprenderemos su importancia? \u00bfC\u00f3mo responderemos a ella?<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-03_tiempo-pascua_dia-01-domingo\">Tiempo de Pascua: Domingo III (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea (comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos)<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_in_Ioannem_tract_122-124\">San Agust\u00edn, in Ioannem, tract., 122-124<\/span><\/h2>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">1-11. <\/span>Por lo que anteriormente dijo el Evangelista, parece que indica el fin de este libro. Pero sigue contando c\u00f3mo se manifest\u00f3 el Se\u00f1or en el mar de Tiber\u00edades. Por esto dice: &#8220;Despu\u00e9s se manifest\u00f3 otra vez junto al mar de Tiber\u00edades&#8221;.<\/p>\n<p>Si esto lo hubieran hecho los disc\u00edpulos despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas y antes de su resurrecci\u00f3n de entre los muertos, creer\u00edamos lo hac\u00edan dominados de desesperanza. Pero ahora, despu\u00e9s de recobrarle vivo del sepulcro, de inspeccionar las cicatrices de sus heridas y de recibido el soplo del Esp\u00edritu Santo, vuelven en seguida a ser lo que antes eran: pescadores, no de hombres, sino de peces. Debe a esto responderse que no les hab\u00eda sido prohibido ganarse el sustento en un arte l\u00edcito, salvada la integridad de su apostolado, siempre que no tuvieran de qu\u00e9 vivir. Porque si el bienaventurado San Pablo, renunciando al derecho que con raz\u00f3n le pertenec\u00eda como a los dem\u00e1s predicadores del Evangelio, no quiso usar de \u00e9l como los dem\u00e1s, sino que vivi\u00f3 de su peculio, a fin de que las naciones que eran extra\u00f1as al nombre de Cristo, no menospreciaran su doctrina como venal, se dedic\u00f3 a aprender un arte que antes ignoraba, para no gravar a sus oyentes y vivir del trabajo de sus manos, \u00bfcon cu\u00e1nta m\u00e1s raz\u00f3n el bienaventurado San Pedro, que ya hab\u00eda sido pescador, pod\u00eda volver a su oficio, si en aquella ocasi\u00f3n no ten\u00eda de qu\u00e9 vivir? Pero responder\u00e1 alguno: \u00bfY por qu\u00e9 no encontr\u00f3, habi\u00e9ndoselo prometido el Se\u00f1or cuando dijo &#8220;Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo dem\u00e1s os ser\u00e1 ofrecido&#8221; ( Mt 6,33)? Sin duda que el Se\u00f1or cumpli\u00f3 lo que ofreci\u00f3, pues \u00bfqui\u00e9n fue el que apront\u00f3 los peces para que fuesen cogidos? Y es de creer que les puso en la necesidad de tomarse el trabajo de ir a pescar, porque ten\u00eda dispuesto hacer un milagro.<\/p>\n<p>No se ha de entender que el pan estuviese colocado sobre las brasas, sino como si dijera: Vieron colocadas las brasas y el pez puesto sobre ellas, y tambi\u00e9n vieron el pan.<\/p>\n<p>En sentido espiritual, esta captura de los peces es una figura de que la Iglesia deber\u00e1 existir en la \u00faltima resurrecci\u00f3n de los muertos. Esto lo da a entender la interposici\u00f3n del cap\u00edtulo que, como adicionado al libro que deja concluido, sirve de introducci\u00f3n a una narraci\u00f3n nueva. Los siete disc\u00edpulos presentes a esta pesca significan el fin del tiempo, porque \u00e9ste est\u00e1 comprendido en los siete d\u00edas.<\/p>\n<p>La playa es el l\u00edmite del mar, y significa el fin del mundo, pues as\u00ed como en este pasaje se figura a la Iglesia tal como se encontrar\u00e1 en el fin del mundo, del mismo modo el Se\u00f1or signific\u00f3 en otra pesca a la Iglesia tal cual es ahora; por lo que en la primera pesca no estaba en la playa, sino que, subiendo a la nave de Pedro, le rog\u00f3 que se alejara un poco de tierra. En aquella pesca no se echaron las redes a la derecha para significar s\u00f3lo a los buenos, ni a la izquierda para designar s\u00f3lo a los malos, sino indiferentemente dijo: &#8220;Echad vuestras redes para pescar&#8221; ( Lc 5,4), a fin de que entendamos mezclados los buenos con los malos. Pero aqu\u00ed dice &#8220;Echadla a la derecha de la nave&#8221;, para se\u00f1alar s\u00f3lo aquellos buenos que estaban a la derecha. Aquello lo hizo al principio de su predicaci\u00f3n; esto, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. All\u00ed, manifestando en la pesca de buenos y malos a los que hoy est\u00e1n en la Iglesia; y en \u00e9sta, tan s\u00f3lo a los buenos, que conservar\u00e1 eternamente en el fin del mundo, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de los muertos. Aquellos, pues, que pertenecen a la resurrecci\u00f3n de la vida (esto es, a la derecha), y que est\u00e1n prendidos en las redes del nombre cristiano, \u00e9stos aparecer\u00e1n en la playa cuando resucitaren al fin del mundo. Esta es la raz\u00f3n por qu\u00e9 no pudieron sacar las redes para descargar en la nave los peces que hab\u00edan cogido, como en otras ocasiones lo hicieron. La Iglesia guarda estos peces de la derecha (como en profundo sue\u00f1o de paz) ocultos para despu\u00e9s del fin de esta vida, hasta que de la red descansen en la playa. En cuanto a la pesca primera en dos barcos distantes de \u00e9sta doscientos codos, creo que representan las dos clases de elegidos y la circuncisi\u00f3n y el prepucio.<\/p>\n<p>En la otra pesca no se expresa el n\u00famero de peces, como si sucediera en aquella lo que dijo el profeta: &#8220;Anunci\u00e9, y habl\u00e9, y se multiplicaron sin n\u00famero&#8221; ( Sal 39,6). Pero aqu\u00ed el n\u00famero es cierto, y debe darse la raz\u00f3n. El n\u00famero, pues, significa la Ley, cuyo nombre es diez por el Dec\u00e1logo. Pero cuando se a\u00f1ade a la Ley de gracia, esto es, la letra a su esp\u00edritu, se a\u00f1ade en cierto modo el n\u00famero siete al diez; porque el Esp\u00edritu Santo, autor de la santificaci\u00f3n, es designado con el n\u00famero siete, pues \u00e9sta es, en verdad, la primera vez que en el d\u00eda s\u00e9ptimo brill\u00f3 la santificaci\u00f3n en la Ley ( G\u00e9n 2). El profeta Isa\u00edas nos muestra al Esp\u00edritu Santo autor de siete dones de operaciones. Uni\u00e9ndose, pues, a la decena de la Ley el septenario del Esp\u00edritu Santo, resultan diez y siete, cuyo n\u00famero, computado desde el uno hasta el mismo (poniendo en orden de suma desde el uno hasta el diez y siete inclusive) asciende a ciento cincuenta y tres.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo resucitar\u00e1n a vida eterna los ciento cincuenta y tres santos figurados en los ciento cincuenta y tres peces, sino que en este n\u00famero est\u00e1n comprendidos todos los que recibieron la gracia del Esp\u00edritu Santo. Este n\u00famero contiene tres veces el n\u00famero cincuenta, y adem\u00e1s sobre \u00e9ste el tres, por el misterio de la Trinidad. Compl\u00e9tase, pues, el n\u00famero cincuenta por la multiplicaci\u00f3n del siete por s\u00ed mismo, a\u00f1adi\u00e9ndole uno en significaci\u00f3n de que los tres son uno. No en vano hab\u00eda dicho que los peces eran grandes, pues habiendo dicho el Se\u00f1or ( Mt 5,17) &#8220;No he venido a destruir la Ley, sino a cumplirla&#8221; (d\u00e1ndoles el Esp\u00edritu con el cual pudiese la Ley ser cumplida), a\u00f1ade poco despu\u00e9s: &#8220;El que hiciere y ense\u00f1are, ser\u00e1 llamado grande en el reino de los cielos&#8221; ( Mt 5,19). En la primera pesca se rompi\u00f3 la red, significando los cismas. Pero en \u00e9sta, como denota la suprema paz de los santos en la que no se conocer\u00e1 el cisma, tuvo derecho el Evangelista para decir &#8220;&#8221;&#8216;y como fuesen tantos&#8221;&#8221;&#8216;, esto es tan grandes, &#8220;&#8221;&#8216;no se rompi\u00f3 la red&#8221;&#8221;&#8216;, como si en vista de aquel mal recomendara este bien.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">12-14. <\/span>Hecha la pesca, el Se\u00f1or los llama a comer. Y sigue: &#8220;Jes\u00fas les dice: Acercaos a comer&#8221;.<\/p>\n<p>[En la futura resurrecci\u00f3n, los cuerpos de los justos no necesitar\u00e1n del \u00e1rbol de la vida que les preserve de la muerte por enfermedad ni decrepitud, ni tampoco de ningunos otros alimentos que los libren de las molestias del hambre y de la sed, porque se hallar\u00e1n revestidos de una verdadera e inviolable inmortalidad, y no tendr\u00e1n, si no quieren, necesidad de comer, pues aunque no estar\u00e1n privados de la facultad, estar\u00e1n exentos de esta necesidad, as\u00ed como nuestro Salvador, despu\u00e9s de resucitado en verdadera carne, aunque espiritual, comi\u00f3 y bebi\u00f3 con sus disc\u00edpulos, no por necesidad, sino por potestad.<br \/>\nSigue: &#8220;Y ninguno de los comensales se atrev\u00eda a preguntarle&#8221;.] (&#8220;De civ. Dei 13, 22 &#8220;)<\/p>\n<p>Nadie osaba dudar qui\u00e9n fuese, pues tanta era la evidencia de la verdad, que nadie se atreviera, no s\u00f3lo a negar, pero ni aun a dudar, porque de haber dudado hubieran preguntado.<\/p>\n<p>M\u00edsticamente, es el pez asado figura de Cristo crucificado; El mismo es el pan que baj\u00f3 del cielo. A \u00e9ste est\u00e1 incorporada la Iglesia para participar de la bienaventuranza eterna. Por esto les dijo: &#8220;Traed de los peces que cogisteis ahora&#8221;, a fin de que todos los que participamos de la misma esperanza sepamos que en el n\u00famero de los siete disc\u00edpulos (en el que est\u00e1 figurada la universalidad de los fieles) estamos llamados a la comuni\u00f3n de tan grande sacramento y a la sociedad de la misma bienaventuranza.<\/p>\n<p>&#8220;&#8230; fue la tercera vez que Jes\u00fas se manifest\u00f3 a sus disc\u00edpulos despu\u00e9s que resucit\u00f3 de entre los muertos&#8221;. Este n\u00famero no se refiere a las entrevistas, sino a los d\u00edas, esto es, el primer d\u00eda, el de la resurrecci\u00f3n, y despu\u00e9s de ocho d\u00edas, cuando Tom\u00e1s oy\u00f3 y crey\u00f3, y \u00e9ste en el que hizo el milagro de los peces, y despu\u00e9s cuantas veces quiso hasta el d\u00eda cuadrag\u00e9simo, en que subi\u00f3 a los cielos.<\/p>\n<p>[Nosotros encontramos acordes a los cuatro evangelistas en que el Se\u00f1or fue visto diez veces despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n: una vez en el sepulcro por las mujeres; otra por las mismas en el camino, cuando regresaban del sepulcro; la tercera vez por Pedro; la cuarta por los dos disc\u00edpulos que iban a la aldea; la quinta por muchos en Jerusal\u00e9n, en donde no estaba Tom\u00e1s; la sexta cuando le vio Tom\u00e1s; la s\u00e9ptima en el mar de Tiber\u00edades; la octava por todos los once en el monte de Galilea, como afirma Mateo; la nona en la \u00faltima comida, despu\u00e9s de la cual ya no volver\u00edan a comer con El, seg\u00fan refiere Marcos, y la d\u00e9cima en el d\u00eda de la ascensi\u00f3n, no ya en tierra, sino elevado en una nube.](&#8220;De cons. evang. 3, 26&#8221;).<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">15-17. <\/span>Sabiendo el Se\u00f1or, pregunta. Sab\u00eda el Se\u00f1or que Pedro no s\u00f3lo le amaba, sino que le amaba m\u00e1s que todos.<\/p>\n<p>[En la muerte del Se\u00f1or temi\u00f3 y neg\u00f3, pero resucitando el Se\u00f1or, le quita el miedo y le infunde el amor. Porque cuando neg\u00f3, temi\u00f3 morir, mas resucitando el Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 hab\u00eda de temer, si ve\u00eda en El muerta la muerte? Y sigue: &#8220;Le dijo: T\u00fa, sabes, Se\u00f1or, que te amo&#8221;. Entonces conf\u00eda sus ovejas al que confiesa su amor. Por eso sigue: &#8220;Dice a Pedro: Apacienta mis corderos&#8221;. Como si no pudiera Pedro manifestar su amor a Cristo de otro modo, que siendo pastor fiel sometido al pr\u00edncipe de todos los pastores.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n pregunta a Pedro: &#8220;\u00bfMe amas?&#8221; y responde: &#8220;Te amo&#8221; y le dice: &#8220;Apacienta mis corderos&#8221;. Con esto se demuestra que la dilecci\u00f3n y el amor son un mismo sentimiento, pues el Se\u00f1or no le pregunta en la \u00faltima vez: \u00bfMe estimas?, sino &#8220;\u00bfMe amas?&#8221; Sigue pues: &#8220;D\u00edcele por tercera vez: Sim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?&#8221; Esta es la tercera vez que el Se\u00f1or pregunta a Pedro si le ama, haci\u00e9ndole confesar tres veces lo que neg\u00f3 tres veces, a fin de que la lengua no sirva menos al amor que lo que sirvi\u00f3 al temor, y que habl\u00f3, m\u00e1s por conjurar la muerte que le amargaba, que por despreciar la vida presente.](&#8220;In serm. Pass. 149&#8221;)<\/p>\n<p>[Se entristeci\u00f3, porque preguntado repetidamente por aquel que sab\u00eda lo que preguntaba y le inspiraba la respuesta, contest\u00f3 con toda veracidad, y de lo \u00edntimo de su coraz\u00f3n profiri\u00f3 aquella palabra de amor: &#8220;T\u00fa sabes que te amo&#8221;.] (&#8220;De verb Dom&#8221;)<\/p>\n<p>No a\u00f1ade, empero, &#8220;m\u00e1s que estos&#8221;, porque \u00e9l respondi\u00f3 lo que sab\u00eda de s\u00ed mismo y no pod\u00eda saber cu\u00e1nto podr\u00eda amarle otro, cuyo coraz\u00f3n no pod\u00eda ver. Sigue: &#8220;D\u00edcele: apacienta mis ovejas&#8221;; como si dijera: sea el ejercicio del amor el apacentar el reba\u00f1o del Se\u00f1or, as\u00ed como fue indicio de cobard\u00eda el negar al pastor.<\/p>\n<p>Los que de tal modo apacientan las ovejas de Cristo que m\u00e1s quieren que sean suyas que de Cristo, queda demostrado que no aman a Cristo, sino que est\u00e1n pose\u00eddos de la ambici\u00f3n de gloria, de dominio y de riquezas, pero no de la caridad de obedecer, servir y agradar a Dios. Sea a Cristo al que amemos y no a nosotros mismos y en apacentar a sus ovejas busquemos lo que es de Dios, y no lo que es nuestro. Porque el que se ama a s\u00ed mismo y no a Dios, no se ama; pues el que no puede vivir de s\u00ed mismo, muere suponiendo que se ama. No se ama, pues, quien no se ama para vivir. Pero aquel que es amado por quien vive, no ama m\u00e1s am\u00e1ndose, porque no se ama para amar a aquel de quien se vive.<\/p>\n<p>[Han existido siervos infieles que dividieron el reba\u00f1o de Cristo e hicieron su peculio de lo que hurtaron, y oir\u00e1s que dicen: Aquellas son mis ovejas. \u00bfQu\u00e9 dices, mis ovejas? No te encuentro entre las m\u00edas, porque si decimos nosotros m\u00edas, y ellos dicen suyas, Cristo perdi\u00f3 sus ovejas.] (&#8220;in serm. Pass&#8221;)<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">18-19. <\/span> &#8220;&#8230;cuando llegues a viejo, extender\u00e1s tus manos y otro te ce\u00f1ir\u00e1 y te llevar\u00e1 adonde t\u00fa no quieras&#8221;. Esto es, ser\u00e1s crucificado, pues a esto vendr\u00e1s para que otro te ci\u00f1a y te lleve donde t\u00fa no quieras. Primero dijo lo que suceder\u00eda, y despu\u00e9s el modo, pues no s\u00f3lo fue crucificado, sino que fue conducido a donde \u00e9l no quer\u00eda para crucificarle. El quer\u00eda verse desembarazado de su cuerpo mortal y estar con Cristo. Pero (si era posible) deseaba la vida eterna sin las molestias de la muerte, las que sufri\u00f3 contra su voluntad, triunfando de ellas voluntariamente. Este sentimiento de repugnancia a la muerte es inherente a la naturaleza, y la misma ancianidad no pudo librar a Pedro. Pero sean cuales fueren las agon\u00edas de la muerte, debe superarlas a fuerza del amor por Aquel que, siendo nuestra vida, quiso morir por nosotros. Porque si la muerte fuera de poca importancia, no ser\u00eda tan grande la gloria del martirio.<\/p>\n<p>Este es el fin que encontr\u00f3 aquel que neg\u00f3 y am\u00f3, dando su vida con perfecto amor por aquel a quien hab\u00eda prometido en una precipitaci\u00f3n culpable que dar\u00eda su vida. Conven\u00eda, pues, que Cristo muriera por la salvaci\u00f3n de Pedro, y que despu\u00e9s Pedro muriera por la predicaci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_in_Ioannem_hom_86-87\">San Juan Cris\u00f3stomo, in Ioannem, hom. 86-87<\/span><\/h2>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">1-11. <\/span>Dice despu\u00e9s, porque ya no iba de continuo con ellos como antes. Y dice se dej\u00f3 ver, porque no lo hubieran visto si El no lo hubiese permitido, y porque su cuerpo era inmortal. Hace tambi\u00e9n menci\u00f3n del lugar, como demostrando que el Se\u00f1or les hab\u00eda quitado el temor y se atrev\u00edan ya a alejarse de casa; no se encerraban en ella, y sin temor de los jud\u00edos hab\u00edan ido a Galilea.<\/p>\n<p>Como el Se\u00f1or no estaba siempre con ellos, ni les hab\u00eda sido dado el Esp\u00edritu Santo, ni ten\u00edan encargo que desempe\u00f1ar, ni nada que hacer, se ocupaban en la pesca. Y as\u00ed dice: &#8220;Estaban juntos Sim\u00f3n Pedro y Tom\u00e1s, conocido por D\u00eddimo, y Nathanael, que era de Can\u00e1 de Galilea (que es el que fue llamado Felipe), y los hijos de Zebedeo (Santiago y Juan), y otros dos disc\u00edpulos. D\u00edceles Sim\u00f3n Pedro: Voy a pescar&#8221;.<\/p>\n<p>Otros de los disc\u00edpulos segu\u00edan a Pedro. Y contin\u00faa: &#8220;Dij\u00e9ronle: Vamos contigo&#8221;, y todos, reunidos como estaban quer\u00edan ver el resultado de la pesca. Sigue: &#8220;Y salieron y subieron al barco&#8221;. Pescaban de noche, porque a\u00fan tem\u00edan.<\/p>\n<p>En medio de los trabajos y aflicci\u00f3n de los disc\u00edpulos, se presenta Jes\u00fas. Y sigue: &#8220;Amanecido el d\u00eda, se situ\u00f3 Jes\u00fas en la playa&#8221;. No quiso descubr\u00edrseles de repente, sino entablar con ellos conversaci\u00f3n. Empieza por hablarles a manera humana. Y sigue: &#8220;Jes\u00fas les dice: Muchachos, \u00bften\u00e9is algo que comer?&#8221; Lo pregunta como quien desea comprar algo; pero en cuanto ellos temieron, les hizo se\u00f1a para que le conocieran. Sigue, pues: &#8220;D\u00edjoles: Echad la red a la derecha del barco y encontrar\u00e9is&#8221;. A esto siguieron grandes cosas, siendo la primera la pesca de muchos peces. Y as\u00ed, sigue: &#8220;Echaron la red y no pod\u00edan ya sacarla por la multitud de peces&#8221;. Pero en este movimiento de Cristo, Pedro y Juan demostraron su diferente modo de ser. Juan era perspicaz y as\u00ed conoci\u00f3 enseguida al Se\u00f1or. Por esto sigue: &#8220;Dice, pues, a Pedro aquel disc\u00edpulo a quien amaba Jes\u00fas: El Se\u00f1or es&#8221;.<\/p>\n<p>Como Pedro era m\u00e1s impetuoso, lleg\u00f3 primero a Cristo. Sigue: &#8220;Al o\u00edr Sim\u00f3n Pedro que era el Se\u00f1or, se ci\u00f1\u00f3 la t\u00fanica (porque estaba desnudo)&#8221;.<\/p>\n<p>En seguida cita otro milagro, diciendo: &#8220;Cuando bajaron a tierra vieron ascuas colocadas&#8221;, etc. No obra aun los milagros en materia preexistente, sino de una manera m\u00e1s admirable, demostrando que antes de su muerte hac\u00eda los milagros de una manera misteriosa sobre materia que ya exist\u00eda.<\/p>\n<p>Para demostrarles que no era ilusi\u00f3n lo que ve\u00edan, les manda traer de los peces que hab\u00edan cogido. Sigue, pues: &#8220;Les dice Jes\u00fas: Traed de los peces que hab\u00e9is cogido ahora&#8221;. A continuaci\u00f3n se vio otro milagro, como el que la red no se hab\u00eda roto, a pesar de la multitud de los peces. Sigue, pues: &#8220;Subi\u00f3 Sim\u00f3n Pedro y trajo a tierra la red llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres, y siendo tantos, la red no se hab\u00eda roto&#8221;.<\/p>\n<p>Este Evangelista no dice que comi\u00f3 con ellos. Esto lo dice San Lucas. Com\u00eda, no por necesidad de la naturaleza, sino por condescendencia, para probar su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">12-14. <\/span>&#8220;Ninguno de los disc\u00edpulos se atrev\u00eda a preguntarle: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa?&#8221; Quiere decir con esto que los disc\u00edpulos no ten\u00edan ya la misma confianza que antes para hablarle, sino que estaban sentados con gran respeto y reverencia, fijos los ojos en El, vi\u00e9ndole transformado admirablemente y queriendo preguntarle estupefactos. Pero por cuanto sab\u00edan que era el Se\u00f1or, el temor les conten\u00eda de preguntar, y s\u00f3lo com\u00edan lo que les daba con supremo dominio. Ahora no mira al cielo, ni hace nada que no demuestre que obra por pura condescendencia. Sigue: &#8220;Y vino Jes\u00fas&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Como no estaba continuamente con ellos como antes, dice el Evangelista: &#8220;Esta fue la tercera vez que Jes\u00fas se manifest\u00f3 a sus disc\u00edpulos despu\u00e9s que resucit\u00f3 de entre los muertos&#8221;.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">15-17. <\/span>El principal bien que nos resulta de este amor, es el de procurar la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo. Prescindiendo, pues, el Se\u00f1or de los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles, dirige a Pedro estas promesas, porque Pedro era el primero de los Ap\u00f3stoles, y la voz de los disc\u00edpulos y la cabeza del colegio. Por esto, despu\u00e9s que fue borrada su negaci\u00f3n, le invisti\u00f3 como prelado de sus hermanos. No le echa en cara su negaci\u00f3n, sino que le dice: Si me amas, preside a tus hermanos, y da testimonio ahora del amor que por todas partes demostraste, sacrificando por mis ovejas esa vida que dijiste que dar\u00edas por m\u00ed.<br \/>\nSigue: &#8220;Vuelve a preguntarle: Sim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Le pregunta tres veces, y tres veces le encarga lo mismo, dando a entender lo que aprecia el gobierno de sus propias ovejas, y que en confi\u00e1rselas le da la mayor prueba de su amor.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la tercera pregunta, se turba. Por lo que sigue: &#8220;Pedro se contrist\u00f3 porque le pregunt\u00f3 por tercera vez: \u00bfMe amas?&#8221; Temiendo que sucediera otra vez como antes que, pareci\u00e9ndole amar al Se\u00f1or, no le ame y sea reprendido como lo fue primero cuando se consideraba muy fuerte, se ampara al mismo Cristo. Por eso sigue: &#8220;Y le dice: Se\u00f1or, t\u00fa que sabes todas las cosas&#8221;; esto es, lo m\u00e1s secreto del coraz\u00f3n, presente y futuro.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">18-19. <\/span>Despu\u00e9s que el Se\u00f1or habl\u00f3 a Pedro del amor que \u00e9ste le ten\u00eda, le predice el martirio que deber\u00e1 sufrir por El, ense\u00f1\u00e1ndonos el modo c\u00f3mo se le debe amar. Por eso dice: &#8220;En verdad, en verdad, te digo, que cuando eras joven, te ce\u00f1\u00edas e ibas a donde quer\u00edas&#8221;. Le recuerda su primera juventud, porque en las cosas del mundo el joven es \u00fatil, pero el que envejece se inutiliza, lo que no sucede en las cosas divinas, porque en la ancianidad es m\u00e1s esclarecida la virtud y m\u00e1s industriosa, a pesar de la edad. Como Pedro siempre quer\u00eda hallarse en los peligros con Cristo, le dice: Conf\u00eda, porque yo satisfar\u00e9 tu deseo de tal modo, que padecer\u00e1s siendo anciano lo que no padeciste de joven. Por eso sigue: &#8220;Cuando envejecieres&#8221;, por lo que se da a entender que a la saz\u00f3n no era joven ni viejo, sino var\u00f3n perfecto.<\/p>\n<p>Dice, pues, &#8220;Adonde t\u00fa no quieras&#8221;, por el natural sufrimiento del alma, que no quiere separarse del cuerpo, disponi\u00e9ndolo Dios as\u00ed, para que muchos no se quiten la vida. Despu\u00e9s, para levantar el esp\u00edritu del oyente, continu\u00f3 el Evangelista: &#8220;Esto lo dijo para significar con qu\u00e9 g\u00e9nero de muerte glorificar\u00eda a Dios&#8221;. El no dijo qu\u00e9 clase de suplicio sufrir\u00eda, para que aprendas que el padecer por Cristo es gloria y honor para el paciente. Si el alma de un m\u00e1rtir no tuviese la seguridad de que realmente existe Dios, no soportar\u00eda de ning\u00fan modo la consideraci\u00f3n de la muerte, por la que se revela la certeza de la gloria divina.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_In_Evang_hom_24\">San Gregorio Magno, In Evang. hom. 24<\/span><\/h2>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">1-11. <\/span>Puede preguntarse por qu\u00e9 Pedro, que fue pescador antes de su conversi\u00f3n, volvi\u00f3 a su oficio despu\u00e9s de ella, siendo as\u00ed que la Verdad dijo: &#8220;Ninguno que ha puesto la mano en el arado y vuelve la vista atr\u00e1s es apto para el reino de Dios&#8221; ( Lc 9,62).<\/p>\n<p>No fue pecado volver a tomar, despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, el oficio que sin pecado hab\u00edan tenido antes de convertirse. Esta es la raz\u00f3n por qu\u00e9 Pedro volvi\u00f3 a la pesca despu\u00e9s de su conversi\u00f3n. Y Mateo no volvi\u00f3 al negocio de la recaudaci\u00f3n de los impuestos, pues hay muchos cargos que dif\u00edcilmente se desempe\u00f1an sin pecado, y \u00e9stos deben renunciarse despu\u00e9s de convertirse.<\/p>\n<p>Se puede preguntar por qu\u00e9 raz\u00f3n, mientras los disc\u00edpulos luchaban en medio del mar, se present\u00f3 en la playa, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, el que antes de ella hab\u00eda andado sobre las olas en presencia de sus disc\u00edpulos. Pero la mar significa el siglo presente, que se combate a s\u00ed mismo por el choque de las tumultuosas olas de esta vida corruptible, al paso que la tierra firme de la playa significa la estabilidad del eterno descanso. Y como los disc\u00edpulos luchaban todav\u00eda con las olas de esta vida mortal, se fatigaban en el mar, mientras nuestro Redentor, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, habiendo sacudido la corrupci\u00f3n de la carne, permanec\u00eda firme en la playa.<\/p>\n<p>A Pedro, pues, le ha sido confiada la Santa Iglesia, y por esto se dice al mismo de una manera especial: &#8220;Apacienta mis ovejas&#8221;. Lo que despu\u00e9s se demuestra en palabras, ahora se significa por las obras. Este, pues, lleva los peces a la playa firme, porque ense\u00f1a a los fieles la estabilidad de la vida eterna. Esto hizo siempre con la predicaci\u00f3n y las ep\u00edstolas, y ahora lo hace todos los d\u00edas por signos y milagros. Pero al decir que la red estaba llena de grandes peces, expresa cu\u00e1ntos, y dice as\u00ed: &#8220;Llena de grandes peces: ciento cincuenta y tres&#8221;.<\/p>\n<p>Multipliquemos el siete y diez y siete por tres, y resultar\u00e1n cincuenta y uno, en cuyo a\u00f1o todo el pueblo descansaba de todo trabajo; pero el verdadero descanso consiste en la unidad, porque donde hay divisi\u00f3n no hay verdadero descanso.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">12-14. <\/span>El convite \u00faltimo de los siete disc\u00edpulos revela que en el banquete de la gloria s\u00f3lo estar\u00e1n con Jes\u00fas aquellos que est\u00e1n llenos de los siete dones del Esp\u00edritu Santo. Tambi\u00e9n los siete d\u00edas comprenden todo el tiempo de este mundo, y con frecuencia se designa la perfecci\u00f3n con este n\u00famero. Aquellos, pues, que animados del deseo de perfecci\u00f3n se sobreponen a las cosas terrenas, son los que gozar\u00e1n del eterno convite de la verdad.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Beda_el_Venerable\">San Beda el Venerable<\/span><\/h2>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">1-11. <\/span>El Evangelista refiere primero el hecho seg\u00fan acostumbra, y despu\u00e9s cuenta c\u00f3mo sucedi\u00f3, diciendo: &#8220;Se manifest\u00f3 de este modo&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;El disc\u00edpulo a quien Jes\u00fas amaba dice entonces a Pedro: \u00abEs el Se\u00f1or\u00bb&#8230;&#8221; Con esta indicaci\u00f3n demuestra en esta ocasi\u00f3n, como en muchas, su persona. Conoci\u00f3, pues, el primero al Se\u00f1or, bien por esta milagrosa pesca, bien por el conocido sonido de la voz, o bien por el recuerdo de la primera pesca.<\/p>\n<p>Se dice que Pedro estaba desnudo en comparaci\u00f3n de la dem\u00e1s ropa que acostumbraba usar, como cuando decimos a alguno que viste un traje sencillo \u00bfpor qu\u00e9 vas desnudo? O puede entenderse que iba al estilo de los pescadores.<\/p>\n<p>Con el mismo ardor con que hac\u00eda otras muchas cosas, fue a Jes\u00fas. Y sigue: &#8220;Y se entr\u00f3 en el mar&#8221;, los dem\u00e1s disc\u00edpulos llegaron en el barco. Pero no se ha de entender que Pedro fue andando sobre las aguas, sino nadando o por su propio pie, porque estaban cerca de tierra, pues sigue: &#8220;No estaban lejos de tierra&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Los doscientos codos&#8221; representan los dos preceptos de la caridad, pues por el amor a Dios y al pr\u00f3jimo nos acercamos a Cristo. El pez asado, es Cristo crucificado. Este se dign\u00f3 ocultarse en las aguas del humano linaje; quiso ser prendido en el lazo de nuestra muerte; y el que se hizo por nosotros pez por la humanidad, ha sido nuestro pan restaurador por su divinidad.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">12-14. <\/span> El haberse ce\u00f1ido Pedro es se\u00f1al de recato. Se visti\u00f3, pues, del lienzo con que los pescadores de Tiro y de Fenicia sol\u00edan envolverse para conservar los dem\u00e1s vestidos, ya estuvieran o no desnudos.<\/p>\n<p>&#8220;&#8230; aquella noche no pescaron nada&#8221;. Esta noche antes de la presencia de Cristo, significa los profetas que no pudieron coger nada antes de la salida del sol, Jesucristo. Porque aunque se esforzaron en convertir a Israel, esta naci\u00f3n reincid\u00eda frecuentemente en la idolatr\u00eda.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">15-17. <\/span>Despu\u00e9s de la cena, conf\u00eda a Pedro el gobierno del reba\u00f1o universal, no a los otros. Por esto dice: &#8220;Cuando hubieron comido, dijo a Sim\u00f3n Pedro, Jes\u00fas,&#8221; etc.<\/p>\n<p>[Jes\u00fas le pregunta tres veces] De aqu\u00ed viene la costumbre de la triple confesi\u00f3n que se hace en el bautismo.<\/p>\n<p>Cualquiera puede se\u00f1alar la diferencia entre corderos y ovejas; corderos son los que entran, pero ovejas los perfectos.<\/p>\n<h2><span id=\"Alcuino\">Alcuino<\/span><\/h2>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">15-17. <\/span>Es llamado Sim\u00f3n de Juan, esto es, hijo de Juan, su padre por la carne. En sentido espiritual Sim\u00f3n quiere decir &#8220;&#8221;&#8216; obediente&#8221;&#8221;&#8216;, y Juan &#8220;&#8221;&#8216;gracia&#8221;&#8221;&#8216;. Y con raz\u00f3n es llamado as\u00ed obediente a la gracia de Dios, para que se demuestre que el mayor amor de que est\u00e1 pose\u00eddo, no es, en efecto, de un m\u00e9rito humano, sino un don de la gracia divina.<\/p>\n<p>Apacentar las ovejas es confirmar a los creyentes en Cristo para que no se aparten de la fe, socorrer sus necesidades, resistir a los contrarios y corregir a los s\u00fabditos descarriados.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Despu\u00e9s de esto Jes\u00fas se apareci\u00f3 otra vez a los disc\u00edpulos junto al lago de Tiber\u00edades. Y se apareci\u00f3 de esta manera: 2 Estaban juntos Sim\u00f3n Pedro, Tom\u00e1s, apodado el Mellizo; Natanael, el de Can\u00e1 de Galilea; los Zebedeos y otros dos disc\u00edpulos suyos. 3 Sim\u00f3n Pedro les dice: \u00abMe voy a pescar\u00bb. 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