{"id":41646,"date":"2016-10-07T23:40:19","date_gmt":"2016-10-08T04:40:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-21-15-19-dialogo-con-pedro-a-orillas-del-lago-de-tiberiades\/"},"modified":"2022-08-14T00:13:08","modified_gmt":"2022-08-14T05:13:08","slug":"jn-21-15-19-dialogo-con-pedro-a-orillas-del-lago-de-tiberiades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-21-15-19-dialogo-con-pedro-a-orillas-del-lago-de-tiberiades\/","title":{"rendered":"Jn 21, 15-19  \u2013 Di\u00e1logo con Pedro a orillas del lago de Tiber\u00edades"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">15<\/span> Despu\u00e9s de comer, dice Jes\u00fas a Sim\u00f3n Pedro: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?\u00bb. \u00c9l le contest\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb.<br \/>\nJes\u00fas le dice: \u00abApacienta mis corderos\u00bb. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Por segunda vez le pregunta: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?\u00bb. \u00c9l le contesta: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb. \u00c9l le dice: \u00abPastorea mis ovejas\u00bb. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Por tercera vez le pregunta: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme quieres?\u00bb. Se entristeci\u00f3 Pedro de que le preguntara por tercera vez: \u00ab\u00bfMe quieres?\u00bb y le contest\u00f3: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa conoces todo, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb. Jes\u00fas le dice: \u00abApacienta mis ovejas. <span class=\"versiculo\">18<\/span> En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, t\u00fa mismo te ce\u00f1\u00edas e ibas adonde quer\u00edas; pero, cuando seas viejo, extender\u00e1s las manos, otro te ce\u00f1ir\u00e1 y te llevar\u00e1 adonde no quieras\u00bb. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, a\u00f1adi\u00f3: \u00abS\u00edgueme\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right: 25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Gregorio_Palamas\"> Gregorio Palam\u00e1s<a title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de Gregorio Palam\u00e1s\" href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=84\"><br \/>\n<i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Homilia_El_Senor_constituyo_pastor_supremo_de_toda_la_Iglesia_al_autor_de_esta_confesion\"> Homil\u00eda: El Se\u00f1or constituy\u00f3 pastor supremo de toda la Iglesia al autor de esta confesi\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abT\u00fa conoces todo, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb (Jn 21,17)<br \/>\n28,PG 151, 358-359<\/span><br \/>\n<a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=2\">PG<\/a><\/span><\/p>\n<p>El que mire ahora a Pedro, ver\u00e1 que no s\u00f3lo se recobr\u00f3 suficientemente por la penitencia y el dolor viv\u00edsimo de la negaci\u00f3n, en la que por debilidad cay\u00f3, sino que desterr\u00f3 totalmente de su alma el vicio de la arrogancia con que pretend\u00eda preferirse a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Queriendo el Se\u00f1or mostrarnos a todos esto, despu\u00e9s de haber padecido por nosotros la muerte y haber resucitado al tercer d\u00eda, se dirigi\u00f3 a Pedro con aquellas palabras transmitidas en el evangelio de hoy, dici\u00e9ndole: <em>Sim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que \u00e9stos?, <\/em>es decir, m\u00e1s que mis disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Mira su conversi\u00f3n a la humildad. Antes, aun cuando nadie le hab\u00eda preguntado, se antepone a los dem\u00e1s, diciendo: <em>Aunque todos&#8230; yo jam\u00e1s; <\/em>ahora, interrogado si le ama m\u00e1s que los otros, asiente a lo del amor, pero omite aquello de \u00abm\u00e1s\u00bb, diciendo: S\u00ed, <em>Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero. Y <\/em>entonces, \u00bfqu\u00e9 es lo que hace el Se\u00f1or? Ahora que ve que Pedro no le falla en la caridad y que ha adquirido la humildad, da cumplimiento a lo que ya anteriormente le hab\u00eda anunciado, y le dice: <em> Apacienta mis corderos.<\/em><\/p>\n<p>A la Iglesia de los creyentes la llam\u00f3 edificio: ahora le promete que le pondr\u00e1 a \u00e9l como fundamento. Y si queremos hablar acudiendo a im\u00e1genes de pesca, podr\u00edamos decir que le hace pescador de hombres, al decirle: <em>Desde ahora ser\u00e1s pescador de hombres. Y <\/em>como ahora est\u00e1 hablando de su grey, pone al frente de ella a Pedro como pastor, diciendo: <em>Apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas.<\/em><\/p>\n<p>Pedro, interrogado una y otra vez si ama a Cristo, se contrista ante la reiterada pregunta pensando que no va a ser fiel. Pero sabiendo que ama y no ignorando que de esto es m\u00e1s consciente quien le interroga que \u00e9l mismo, como acosado por ambas cosas, no s\u00f3lo confiesa que ama, sino que proclama adem\u00e1s que el Dios de todas las cosas es amado por \u00e9l, diciendo: <em>Se\u00f1or, t\u00fa conoces todo, t\u00fa sabes que te quiero. <\/em>El saberlo todo es propio \u00fanicamente del Dios del universo.<\/p>\n<p>Y el Se\u00f1or, al autor de semejante confesi\u00f3n, no s\u00f3lo lo constituye pastor y pastor supremo de la Iglesia, sino que, adem\u00e1s, le dota de una fortaleza tal, que perseverar\u00e1 firme hasta la muerte, y muerte de cruz, quien fue incapaz de sostener con entereza ni siquiera la pregunta o el di\u00e1logo con una criada.<\/p>\n<p><em>Te lo aseguro: cuando eras joven, t\u00fa mismo te ce\u00f1\u00edas <\/em>con una juventud corporal y espiritual, esto es, usabas tu propia fortaleza, <em>e ibas adonde quer\u00edas, <\/em> movi\u00e9ndote con espontaneidad y usando en tu vida de la propia libertad; <em>pero cuando seas viejo, <\/em>llegado al final de tu juventud, tanto natural como espiritual, <em>extender\u00e1s las manos, <\/em>con lo que se da a entender que morir\u00eda en la cruz, a la cual subir\u00eda forzado.<\/p>\n<p><em>Extender\u00e1s las manos, otro te ce\u00f1ir\u00e1, <\/em>es decir, te dar\u00e1 br\u00edo, y <em>te llevar\u00e1 adonde no quieras, <\/em>sac\u00e1ndote de esta vida. Nuestra naturaleza desea vivir y, por tanto, el martirio de Pedro era algo superior a sus fuerzas. Sin embargo. \u2014dice el Se\u00f1or\u2014 lo tolerar\u00e1s por m\u00ed y por mi testimonio, inmol\u00e1ndote con mi ayuda y superando lo que est\u00e1 sobre la naturaleza.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_XXIII\"> Juan XXIII<a title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de Juan XXIII\" href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=34\"><br \/>\n<i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Diario_del_Alma_Que_sostiene_a_Pedro\"> Diario del Alma: \u00bfQu\u00e9 sostiene a Pedro?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?&#8230; \u00bfme amas?&#8230; \u00bfme amas?\u00bb (Jn 21, 15-19)<br \/>\n[Falta referencia]<\/span><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>El sucesor de Pedro sabe que en su persona y en su actividad es la ley de la gracia y del amor la que lo sostiene, lo vivifica y lo adorna todo; y, de cara al mundo entero, es en el intercambio de amor entre Jes\u00fas y \u00e9l, Sim\u00f3n Pedro, hijo de Juan, que la santa Iglesia encuentra su sost\u00e9n como sobre un soporte invisible y visible: Jes\u00fas, invisible a los ojos de la carne, y el papa, Vicario de Cristo, visible a los ojos del mundo entero.<\/p>\n<p>Bien sopesado este misterio de amor entre Jes\u00fas y su Vicario, \u00a1qu\u00e9 honor y qu\u00e9 dulzura para m\u00ed!, pero al mismo tiempo, \u00a1qu\u00e9 motivo de confusi\u00f3n por la peque\u00f1ez, por la nada que soy! Mi vida debe ser todo amor por Jes\u00fas y al mismo tiempo total efusi\u00f3n de bondad y de sacrificio para cada alma y para el mundo entero. En este episodio&#8230; el pasaje va directo a la ley del sacrificio. Es el mismo Jes\u00fas quien lo anuncia a Pedro: \u00abTe lo aseguro: cuando eras joven, t\u00fa mismo te ce\u00f1\u00edas e ibas a donde quer\u00edas; pero cuando seas viejo, extender\u00e1s las manos, otro te ce\u00f1ir\u00e1 y te llevar\u00e1 a donde no quieras\u00bb. Por la gracia del Se\u00f1or todav\u00eda no he entrado en esta \u00abvejez\u00bb, pero con mis ochenta a\u00f1os ya cumplidos me encuentro en el umbral.<\/p>\n<p>Debo, pues, estar a punto para este \u00faltimo per\u00edodo de mi vida en la que me esperan limitaciones y sacrificios, hasta el sacrificio de la vida corporal y la apertura a la vida eterna. Oh Jes\u00fas, heme aqu\u00ed a punto de extender las manos, mis manos ya temblorosas y d\u00e9biles, y a permitir que otro me ayude a vestir y me sostenga en el camino. Se\u00f1or, al dirigirte a Pedro has a\u00f1adido: \u00abte llevar\u00e1 a donde no quieras\u00bb. Oh, despu\u00e9s de tantas gracias que me has concedido durante mi larga vida, ya no hay nada que yo no quiera. Eres t\u00fa quien me ha abierto el camino, oh Jes\u00fas; \u00abTe seguir\u00e9 adonde quiera que vayas\u00bb (Mt 8,19).<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Crisostomo\"> Juan Cris\u00f3stomo<a title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de Juan Cris\u00f3stomo\" href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=1\"><br \/>\n<i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_los_Hechos_de_los_Apostoles_Apacienta_es_decir_ama\"> Sobre los Hechos de los Ap\u00f3stoles: Apacienta, es decir, ama<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abApacienta mis corderos\u00bb (Jn 21,15)<br \/>\nHomil\u00eda 2 sobre los Hechos de los ap\u00f3stoles<\/span><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>\u201c\u00bfMe amas m\u00e1s que a \u00e9stos? \u2013 Apacienta mis corderos.\u201d \u00a1Imitemos a los ap\u00f3stoles en sus virtudes y no nos quedaremos atr\u00e1s! En efecto, no son sus milagros lo que los constituy\u00f3 en ap\u00f3stoles, sino la santidad de su vida. En ella se reconoce al disc\u00edpulo de Cristo. El Se\u00f1or mismo nos ha se\u00f1alado con este signo. Cuando quiso hacer el retrato de sus disc\u00edpulos y revelar el signo que los distinguir\u00eda, dijo: \u201cEn esto reconocer\u00e1n que sois mis disc\u00edpulos\u201d. \u00bfSer\u00eda por los prodigios que obraban, por los muertos que resucitaban? De ninguna manera. Entonces \u00bfpor qu\u00e9? \u201cPor el amor que os teng\u00e1is los unos a los otros reconocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos\u201d (Jn 13,35).<\/p>\n<p>Ahora bien, el amor no es cuesti\u00f3n de milagros sino simplemente de virtud: \u201cEl amor cumple toda la ley.\u201d (Rm 13,10)&#8230; Amaos los unos a los otros y as\u00ed os parecer\u00e9is a los ap\u00f3stoles, estar\u00e9is en el primer puesto. \u201cSi t\u00fa me amas, dice Jes\u00fas a Pedro, apacienta mis corderos\u201d. Aqu\u00ed, prestad atenci\u00f3n, se valora la virtud, el celo, la compasi\u00f3n, el trabajo de guiar, el olvido de los propios intereses, la preocupaci\u00f3n por cumplir con la tarea de la carga pastoral; todo esto es fruto de la virtud, del amor, no de los milagros y prodigios sino del amor.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de Agust\u00edn de Hipona\" href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\"><br \/>\n<i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_La_caridad_consolida_la_unidad\"> Serm\u00f3n: La caridad consolida la unidad<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abApacienta mis ovejas\u00bb (Jn 21,17)<br \/>\nn. 13 [30]<\/span><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>Aqu\u00ed descubro a todos los buenos pastores en uno solo. Pues no faltan los buenos pastores, pero se hallan en uno solo. Los que est\u00e1n divididos son muchos. Aqu\u00ed se anuncia uno solo, porque se encarece la unidad. En verdad, si aqu\u00ed no se habla de pastores sino de un solo pastor, no se debe a que el Se\u00f1or no haya encontrado a quien confiar sus ovejas. Entonces las confi\u00f3 porque encontr\u00f3 a Pedro; m\u00e1s a\u00fan, hasta en el mismo Pedro se encareci\u00f3 la unidad. Eran muchos los ap\u00f3stoles y s\u00f3lo a uno se dice: <em>Apacienta mis ovejas<\/em> (Jn 21,17).<\/p>\n<p>\u00a1Lejos de m\u00ed decir que faltan ahora buenos pastores; lejos de m\u00ed pensar que lleguen a faltar; lejos de su misericordia el que no los engendre y constituya como tales! En efecto, si hay buenas ovejas, hay tambi\u00e9n buenos pastores, pues de las buenas ovejas salen buenos pastores. Pero todos los buenos pastores est\u00e1n en uno, forman una unidad. Apacientan ellos: es Cristo quien apacienta. Los amigos del esposo no profieren su voz propia, sino que gozan de la voz del esposo (Cf Jn 3,29). Por lo tanto, es \u00e9l mismo quien apacienta cuando ellos apacientan. Dice: \u00abSoy yo quien apaciento\u00bb, pues en ellos se halla la voz de \u00e9l, en ellos su caridad.<\/p>\n<p>Quer\u00eda que el mismo Pedro a quien confiaba sus ovejas, como si fuera su otro yo, formase unidad consigo, para de este modo confiarle las ovejas. Porque as\u00ed Cristo ser\u00eda la cabeza y Pedro representar\u00eda al cuerpo, es decir, a la Iglesia, y como esposo y esposa ser\u00edan dos en una sola carne (Cf Mt 19,5; Gn 2,24). Por lo tanto, al confiarle las ovejas, \u00bfqu\u00e9 le pregunta antes como para no confi\u00e1rselas a otro distinto de s\u00ed? <em>Pedro, \u00bfme amas?<\/em> Y respondi\u00f3: <em>Te amo<\/em>. De nuevo: <em>\u00bfMe amas?<\/em> Y respondi\u00f3: <em>Te amo<\/em>. Y por tercera vez: \u00bf<em>Me <\/em>amas? Y respondi\u00f3: <em>Te amo<\/em> (Jn 21,15-17).<\/p>\n<p>Asegura la caridad para consolidar la unidad. As\u00ed, pues, \u00e9l mismo, siendo \u00fanico, apacienta en \u00e9stos; y \u00e9stos apacientan formando parte del que es \u00fanico. No se habla de los pastores, y se est\u00e1 hablando. Se glor\u00edan los pastores, pero quien se glor\u00ede, que se glor\u00ede en el Se\u00f1or (Cf 2Co 10,17). Esto es apacentar para Cristo, apacentar en Cristo, apacentar con Cristo y no apacentarse a s\u00ed mismo fuera de Cristo. No pensaba en la penuria de pastores, como si el profeta anunciase como venideros estos malos tiempos, cuando dijo: <em>Yo apacentar\u00e9 a mis ovejas<\/em> (Ez 34,15)<em>,<\/em> como diciendo: no tengo a quien confiarlas. En efecto, cuando a\u00fan viv\u00eda Pedro, y cuando a\u00fan se hallaban en esta carne y en esta vida los ap\u00f3stoles mismos, entonces dice aquel pastor \u00fanico, en quien todos forman una unidad: <em>Tengo otras ovejas que no son de este redil; es preciso que yo las atraiga, para que haya un solo reba\u00f1o y un solo pastor<\/em> (Jn 10,16). As\u00ed, pues, est\u00e9n todos en el \u00fanico pastor, anuncien todos la \u00fanica voz del pastor, de modo que la oigan las ovejas y sigan a su pastor, no a \u00e9ste o al otro, sino al \u00fanico. Anuncien todos, unidos en \u00e9l, una sola voz; no tengan diversas voces. <em>Os ruego, hermanos, que todos anunci\u00e9is lo mismo y no haya entre vosotros divisiones<\/em> (1Co 1,10). Oigan las ovejas esta voz ajena a divisi\u00f3n, expurgada de toda herej\u00eda, y sigan a su pastor que dice: <em>Mis ovejas oyen mi voz y me siguen<\/em> (Jn 10,27).<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de Juan Pablo II\" href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\"><br \/>\n<i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Ut_Unum_Sint_Un_ministerio_de_misericordia_nacido_de_un_acto_de_misericordia\"> Ut Unum Sint: Un ministerio de misericordia nacido de un acto de misericordia<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abApacienta mis ovejas\u00bb (cf. Jn 21,15-19)<br \/>\nnn. 90-93<\/span><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>El Obispo de Roma es el Obispo de la Iglesia que conserva el testimonio del martirio de Pedro y de Pablo: \u00abPor un misterioso designio de la Providencia, termina en Roma su camino en el seguimiento de Jes\u00fas y en Roma da esta prueba m\u00e1xima de amor y de fidelidad. Tambi\u00e9n en Roma Pablo, el Ap\u00f3stol de las Gentes, da el testimonio supremo. La Iglesia de Roma se convert\u00eda as\u00ed en la Iglesia de Pedro y de Pablo\u00bb.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento Pedro tiene un puesto peculiar. En la primera parte de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, aparece como cabeza y portavoz del colegio apost\u00f3lico, designado como \u00abPedro&#8230; con los Once\u00bb (2, 14; cf. tambi\u00e9n 2, 37; 5, 29). El lugar que tiene Pedro se fundamenta en las palabras mismas de Cristo, tal y como vienen recordadas por las tradiciones evang\u00e9licas.<\/p>\n<p>El Obispo de Roma es el Obispo de la Iglesia que conserva el testimonio del martirio de Pedro y de Pablo: \u00abPor un misterioso designio de la Providencia, termina en Roma su camino en el seguimiento de Jes\u00fas y en Roma da esta prueba m\u00e1xima de amor y de fidelidad. Tambi\u00e9n en Roma Pablo, el Ap\u00f3stol de las Gentes, da el testimonio supremo. La Iglesia de Roma se convert\u00eda as\u00ed en la Iglesia de Pedro y de Pablo\u00bb.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento Pedro tiene un puesto peculiar. En la primera parte de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, aparece como cabeza y portavoz del colegio apost\u00f3lico, designado como \u00abPedro&#8230; con los Once\u00bb (2, 14; cf. tambi\u00e9n 2, 37; 5, 29). El lugar que tiene Pedro se fundamenta en las palabras mismas de Cristo, tal y como vienen recordadas por las tradiciones evang\u00e9licas.<\/p>\n<p>El Evangelio de Mateo describe y precisa la misi\u00f3n pastoral de Pedro en la Iglesia: \u00abBienaventurado eres Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos. Y yo a mi vez te digo que t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella. A ti te dar\u00e9 las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos\u00bb (16, 17-19). Lucas se\u00f1ala c\u00f3mo Cristo recomienda a Pedro que confirme a sus hermanos, pero al mismo tiempo le muestra su debilidad humana y su necesidad de conversi\u00f3n (cf. <em>Lc<\/em> 22, 31-32). Es precisamente como si, desde la debilidad humana de Pedro, se manifestara de un modo pleno que su ministerio particular en la Iglesia procede totalmente de la gracia; es como si el Maestro se dedicara de un modo especial a su conversi\u00f3n para prepararlo a la misi\u00f3n que se dispone a confiarle en la Iglesia y fuera muy exigente con \u00e9l. Las misma funci\u00f3n de Pedro, ligada siempre a una afirmaci\u00f3n realista de su debilidad, se encuentra en el cuarto Evangelio: \u00abSim\u00f3n de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que \u00e9stos? Apacienta mis ovejas\u00bb (cf. <em>Jn<\/em> 21, 15-19). Es significativo adem\u00e1s que seg\u00fan la Primera Carta de Pablo a los Corintios, Cristo resucitado se aparezca a Cefas y luego a los Doce (cf. 15, 5).<\/p>\n<p>Es importante notar c\u00f3mo la debilidad de Pedro y de Pablo manifiesta que la Iglesia se fundamenta sobre la potencia infinita de la gracia (cf. <em>Mt<\/em> 16, 17; <em>2 Cor<\/em> 12, 7-10). Pedro, poco despu\u00e9s de su investidura, es reprendido con severidad por Cristo que le dice: \u00ab \u00a1Esc\u00e1ndalo eres par m\u00ed! \u00bb (<em>Mt<\/em> 16, 23). \u00bfC\u00f3mo no ver en la misericordia que Pedro necesita una relaci\u00f3n con el ministerio de aquella misericordia que \u00e9l experimenta primero? Igualmente, renegar\u00e1 tres veces de Jes\u00fas. El Evangelio de Juan se\u00f1ala adem\u00e1s que Pedro recibe el encargo de apacentar el reba\u00f1o en una triple profesi\u00f3n de amor (cf. 21, 15-17) que se corresponde con su triple traici\u00f3n (cf. 13, 38). Por su parte Lucas, en la palabra de Cristo que ya he citado, a la cual unir\u00e1 la primera tradici\u00f3n en un intento por describir la misi\u00f3n de Pedro, insiste en el hecho de que deber\u00e1 \u00abconfirmar a sus hermanos cuando haya vuelto\u00bb (cf. <em>Lc<\/em> 22, 32).<\/p>\n<p>En cuanto a Pablo, puede concluir la descripci\u00f3n de su ministerio con la desconcertante afirmaci\u00f3n que ha recibido de los labios del Se\u00f1or: \u00ab Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza \u00bb y puede pues exclamar: \u00ab Cuando estoy d\u00e9bil, entonces es cuando soy fuerte \u00bb (<em>2 Cor<\/em> 12, 9-10). Esta es una caracter\u00edstica fundamental de la experiencia cristiana.<\/p>\n<p>Heredero de la misi\u00f3n de Pedro, en la Iglesia fecundada por la sangre de los pr\u00edncipes de los Ap\u00f3stoles, el Obispo de Roma ejerce un ministerio que tiene su origen en la multiforme misericordia de Dios, que convierte los corazones e infunde la fuerza de la gracia all\u00ed donde el disc\u00edpulo prueba el sabor amargo de su debilidad y de su miseria. La autoridad propia de este ministerio est\u00e1 toda ella al servicio del designio misericordioso de Dios y debe ser siempre considerada en este sentido. Su poder se explica as\u00ed.<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose a la triple profesi\u00f3n de amor de Pedro, que corresponde a la triple traici\u00f3n, su sucesor sabe que debe ser signo de misericordia. El suyo es un ministerio de misericordia nacido de un acto de misericordia de Cristo. Toda esta lecci\u00f3n del Evangelio ha de ser rele\u00edda continuamente, para que el ejercicio del ministerio petrino no pierda su autenticidad y trasparencia.<\/p>\n<p>La Iglesia de Dios est\u00e1 llamada por Cristo a manifestar a un mundo esclavo de sus culpabilidades y de sus torcidos prop\u00f3sitos que, a pesar de todo, Dios puede, en su misericordia, convertir los corazones a la unidad, haci\u00e9ndoles acceder a su comuni\u00f3n.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_30-05-1980_Una_pregunta_fundamental_para_Pedro_y_para_nosotros\"> Homil\u00eda (30-05-1980): Una pregunta fundamental para Pedro y para nosotros<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00ab\u00bfMe amas?\u00bb (Jn 21,15)<br \/>\nVisita Pastoral a Par\u00eds y Lisieux. Misa celebrada en la Catedral de Notre Dame, Par\u00eds<\/span><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>1. \u00bfT\u00fa amas?<\/p>\n<p>Pregunta fundamental, pregunta corriente. Es la pregunta que abre el coraz\u00f3n y que da sentido a la vida. Es la pregunta que decide sobre la verdadera dimensi\u00f3n del hombre. En ella debe expresarse el hombre por entero y debe tambi\u00e9n en ella superarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>\u00bfMe amas?<\/p>\n<p>Esta pregunta ha sido planteada hace un instante en este lugar. Es un lugar hist\u00f3rico, un lugar sagrado. Aqu\u00ed encontramos el genio de Francia, el genio que qued\u00f3 expresado en la arquitectura de este templo hace ocho siglos y que sigue siempre aqu\u00ed, para testimonio del hombre. El hombre, en efecto, a trav\u00e9s de todas las f\u00f3rmulas con las que trata de definirse a s\u00ed mismo, no puede olvidar que es, <em>tambi\u00e9n \u00e9l, un templo<\/em>: el templo donde habita el Esp\u00edritu Santo. Por este motivo, el hombre ha erigido este templo, que da testimonio de \u00e9l desde hace ocho siglos: Notre Dame.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, en este lugar, <em>en el transcurso de nuestro primer encuentro, hay que plantear esta pregunta<\/em>: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Pero debe tambi\u00e9n plantearse en todas partes y siempre. Es una pregunta que <em>hace Dios al hombre<\/em>. Y el hombre debe hac\u00e9rsela continuamente a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>2. Esa pregunta fue hecha por Cristo a Pedro. Cristo le pregunt\u00f3 tres vences, y tres veces respondi\u00f3 Pedro. \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas&#8230;? S\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb (<em>Jn<\/em> 21, 15-17).<\/p>\n<p><em>Y Pedro emprendi\u00f3 desde entonces, con esa pregunta y esa respuesta, el camino que hab\u00eda de seguir hasta el fin de su vida<\/em>. Ante todo, deb\u00eda poner en pr\u00e1ctica el admirable di\u00e1logo que acababa de producirse tambi\u00e9n tres veces: <em>\u00abApacienta<\/em> mis corderos\u00bb, \u00ab<em>apacienta<\/em> mis ovejas&#8230; S\u00e9 el pastor de este reba\u00f1o, del que yo soy la puerta y el Buen Pastor\u00bb (cf. <em>Jn<\/em> 10, 7).<\/p>\n<p>Para siempre, hasta el fin de su vida, Pedro deb\u00eda avanzar por ese camino, acompa\u00f1ado de esa triple pregunta: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Y conformar\u00eda todas sus actividades a la respuesta que entonces hab\u00eda dado. Cuando fue convocado ante el Sanedr\u00edn. Cuando fue encerrado en la prisi\u00f3n de Jerusal\u00e9n, prisi\u00f3n de la que no deb\u00eda salir&#8230; y de la que, sin embargo, sali\u00f3. Y cuando march\u00f3 de Jerusal\u00e9n hacia el norte, a Antioqu\u00eda, y luego m\u00e1s lejos a\u00fan, de Antioqu\u00eda <em>a Roma<\/em>. Y cuando en Roma persever\u00f3 hasta el fin de sus d\u00edas, conoci\u00f3 la fuerza de las palabras seg\u00fan las cuales <em>otro le conducir\u00eda<\/em> a donde no quer\u00eda ir&#8230; (cf. <em>Jn<\/em> 21, 18).<\/p>\n<p>Sab\u00eda tambi\u00e9n que, gracias a la fuerza de esas palabras, <em>la Iglesia perseveraba<\/em> \u00aben o\u00edr la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles y en la uni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n&#8230;\u00bb y que \u00abcada d\u00eda el Se\u00f1or iba incorporando a los que hab\u00edan de ser salvos\u00bb (<em>Act<\/em> 2, 42. 47).<\/p>\n<p>As\u00ed sucedi\u00f3 en Jerusal\u00e9n. Y luego en Antioqu\u00eda. Y luego en Roma. Y sucesivamente tambi\u00e9n aqu\u00ed, al Oeste y al Norte de los Alpes: en <em>Marsella, Li\u00f3n, Par\u00eds<\/em>.<\/p>\n<p>3. Pedro jam\u00e1s puede olvidar esta pregunta: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. La lleva consigo adondequiera que va. La lleva a trav\u00e9s de los siglos, a trav\u00e9s de las generaciones. En medio de los nuevos pueblos y de las nuevas naciones. En medio de lenguas y de razas siempre nuevas. La lleva \u00e9l solo y, sin embargo, no est\u00e1 solo. <em>Otros la llevan tambi\u00e9n con \u00e9l:<\/em> Pablo, Juan, Santiago, Andr\u00e9s, Ireneo de Li\u00f3n, Benito de Nursia, Mart\u00edn de Tours, Bernardo de Claraval, el Poverello de As\u00eds, Juana de Arco, Francisco de Sales, Juana Francisca de Chantal, Vicente de Pa\u00fal, Juan Mar\u00eda Vianney, Teresa de Lisieux.<\/p>\n<p>En esta tierra que tengo hoy la suerte de visitar, aqu\u00ed en esta ciudad, ha habido y hay muchos hombres y mujeres que han sabido y saben todav\u00eda que<em> toda su vida tiene valor y sentido s\u00f3lo y exclusivamente en la medida en que es una respuesta<\/em> a esta misma pregunta: \u00bfAmas? \u00bfMe amas? Ellos dieron y dan su respuesta de modo total y perfecto \u2014una respuesta heroica\u2014 o tambi\u00e9n de manera com\u00fan, ordinaria. Pero en todo caso, saben que su vida, que la vida humana en general, tiene valor y sentido en la medida en que es la <em>respuesta a esa pregunta<\/em>: \u00bfT\u00fa amas? Solamente gracias a esa pregunta la vida vale la pena de ser vivida.<\/p>\n<p>Yo vengo aqu\u00ed siguiendo sus huellas. Visito su patria terrena. Recomiendo a su intercesi\u00f3n Francia y Par\u00eds, la Iglesia y el mundo. La respuesta que han dado a esa. pregunta \u00ab\u00bfT\u00fa amas?\u00bb, tiene una <em>significaci\u00f3n universal, un valor perdurable<\/em>. Construye en la historia de la humanidad, el mundo del bien. S\u00f3lo el amor construye dicho mundo. Lo construye con trabajo. Debe luchar para darle forma; debe luchar contra las fuerzas del mal, del pecado, del odio, contra la codicia de la carne, contra la codicia de los ojos y contra la soberbia de la vida (cf. <em>Jn<\/em> 2, 16).<\/p>\n<p><em>Esta lucha es incesante<\/em>. Es tambi\u00e9n antigua como la historia del hombre. En nuestro tiempo, esta lucha para dar forma a nuestro mundo parece ser m\u00e1s grande que nunca. Y m\u00e1s de una vez nos preguntamos, temblando, si el odio <em>no triunfar\u00e1<\/em> sobre el amor, la guerra sobre la paz, la destrucci\u00f3n sobre la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 elocuencia tan extraordinaria la de esta pregunta de Cristo: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb! Es fundamental para cada uno y para todos. Es fundamental para el individuo y para la sociedad, para la naci\u00f3n y para el Estado. Es fundamental para Par\u00eds y para Francia: \u00ab\u00bfT\u00fa amas?\u00bb.<\/p>\n<p>4. Cristo es la <em>piedra angular<\/em> de esta construcci\u00f3n. Es la piedra angular <em>de esta forma que el mundo<\/em>, nuestro mundo humano, <em>puede tomar gracias al amor<\/em>.<\/p>\n<p>Pedro lo sab\u00eda; \u00e9l, a quien Cristo pregunt\u00f3 tres veces \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Pedro lo sab\u00eda; \u00e9l, que a la hora de la prueba neg\u00f3 tres veces a su Maestro.. Y su voz temblaba cuando respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb (<em>Jn<\/em> 21, 15). Sin embargo, no respondi\u00f3: \u00abY no obstante, Se\u00f1or, te he decepcionado\u00bb, sino: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb. Al decir esto, <em>sab\u00eda ya<\/em> que Cristo es la piedra angular sobre la cual, por encima de toda debilidad humana, puede crecer en \u00e9l, en Pedro, <em>esta construcci\u00f3n<\/em> que tendr\u00e1 la forma del amor. A trav\u00e9s de todas las situaciones y de todas las pruebas. Hasta el fin. Por eso, escribir\u00e1 un d\u00eda, en su Carta que acabamos de leer, el texto sobre Jesucristo, la piedra angular sobre la cual \u00ab<em>vosotros, como piedras vivas<\/em>, sois edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios por Jesucristo\u00bb (<em>1 P<\/em>e 2, 5).<\/p>\n<p>Todo esto no significa <em>otra cosa<\/em> que <em>responder<\/em> siempre y constantemente, con tenacidad y de manera consecuente, a esa \u00fanica pregunta: \u00bfT\u00fa amas? \u00bfT\u00fa me amas? \u00bfMe amas cada vez m\u00e1s?<\/p>\n<p>Es, en efecto, esta respuesta, es decir, <em>este amor<\/em> lo que hace que seamos \u00ablinaje escogido, sacerdocio regio, gente santa, pueblo adquirido&#8230;\u00bb (<em>1 Pe<\/em> 2, 9).<\/p>\n<p>Es la que hace que proclamemos las obras maravillosas de Aquel que nos \u00abha llamado de las tinieblas a su luz admirable\u00bb (<em>ib<\/em>.).<\/p>\n<p>Todo esto Pedro lo supo con la absoluta certidumbre de su fe. Y todo esto lo sabe, y lo contin\u00faa confesando, <em>en sus sucesores<\/em>. El <em>sabe<\/em>, s\u00ed, y <em>confiesa<\/em> que esta piedra angular, que da a toda la construcci\u00f3n de la historia humana la forma, del amor, de la justicia y de la paz, fue, es y ser\u00e1, verdaderamente, <em>la piedra rechazada por los hombres<\/em>&#8230;, por los hombres, por muchos de ellos que son los constructores del destino del mundo; y, sin embargo, pese a ello, es verdaderamente El, Jesucristo, quien ha sido, es y ser\u00e1 <em>la piedra angular de la historia humana<\/em>. Y es de El, de donde, a pesar de todos los conflictos, las objeciones y las negaciones, a pesar de la oscuridad y de las nubes que no dejan de acumularse en el horizonte de la historia \u2014\u00a1y bien sab\u00e9is cu\u00e1n amenazadoras son hoy, en nuestra \u00e9poca!\u2014, es de El, de donde la construcci\u00f3n perenne surgir\u00e1, sobre El se erigir\u00e1, a partir de El se desarrollar\u00e1. S\u00f3lo el amor tiene la fuerza de hacer esto. <em>Solamente el amor no conoce ocaso<\/em>.<\/p>\n<p>S\u00f3lo el amor dura siempre (cf. <em>1 Cor<\/em> 13, 8). S\u00f3lo el amor construye la forma de la eternidad en las dimensiones terrestres y fugaces de la historia del hombre sobre la tierra.<\/p>\n<p>5. Estamos aqu\u00ed en un lugar sagrado: Notre Dame. Esta espl\u00e9ndida construcci\u00f3n, tesoro del arte g\u00f3tico, vuestros abuelos <em>la consagraron a la Madre de Dios<\/em>. La consagraron a quien, entre todos los seres humanos, dio la respuesta m\u00e1s perfecta a esa pregunta: \u00bfT\u00fa amas? \u00bfT\u00fa me amas? \u00bfMe amas cada vez m\u00e1s? Su vida entera fue, en efecto, una respuesta perfecta, sin error alguno, a esta pregunta.<\/p>\n<p>Conven\u00eda, pues, que yo comenzase en un lugar consagrado a Mar\u00eda <em>mi encuentro<\/em> con Par\u00eds y con Francia, encuentro al que he sido tan cort\u00e9smente invitado por las autoridades del Estado y de la ciudad, por la Iglesia y sus Pastores. Mi visita del lunes a la sede de la UNESCO, en Par\u00eds, adquiere por eso su emplazamiento completo y la dimensi\u00f3n que corresponde a mi misi\u00f3n de testimonio y de servicio apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Esta invitaci\u00f3n es para m\u00ed un gran premio. Lo aprecio vivamente. Deseo tambi\u00e9n, seg\u00fan mis posibilidades y seg\u00fan la gracia de estado que me ha sido concedida, responder a esa invitaci\u00f3n y <em>hacerle alcanzar su objetivo<\/em>.<\/p>\n<p>Por eso, me alegra que este nuestro primer encuentro tenga lugar en presencia de la Madre de Dios, ante la que es nuestra esperanza. Deseo confiarle el servicio que debo cumplir entre vosotros. A Ella tambi\u00e9n le pido, junto con todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, <em>que este servicio sea \u00fatil<\/em> y fructuoso para la Iglesia en Francia, para el hombre y para el mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>6. Son numerosos los lugares de vuestro pa\u00eds donde muy frecuentemente, quiz\u00e1 cada d\u00eda, mi pensamiento y mi coraz\u00f3n van como peregrinos: el santuario de la Virgen Inmaculada de Lourdes, Lisieux y Ars, adonde esta vez no podr\u00e9 acercarme, y Annecy, adonde he sido invitado desde hace tiempo sin poder hasta ahora realizar mi deseo.<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed que se presenta ante mis ojos Francia, madre de santos a lo largo de tantas generaciones y siglos. \u00a1Oh, cu\u00e1nto me gustar\u00eda que <em>volvieran todos a nuestro siglo<\/em>, a nuestra generaci\u00f3n, en la medida de sus necesidades y responsabilidades!<\/p>\n<p>En este primer encuentro, yo deseo que todos y cada uno escuchemos en toda su elocuencia la pregunta que Cristo hizo anta\u00f1o a Pedro: \u00bfAmas? \u00bfMe amas? \u00a1Que esa pregunta resuene y encuentre eco profundo en cada uno de nosotros!<\/p>\n<p>El futuro del hombre y del mundo depende de ello. \u00bfEscucharemos esa pregunta \u00bfComprenderemos su importancia? \u00bfC\u00f3mo responderemos a ella?<\/p>\n<p>1. \u00bfT\u00fa amas?<\/p>\n<p>Pregunta fundamental, pregunta corriente. Es la pregunta que abre el coraz\u00f3n y que da sentido a la vida. Es la pregunta que decide sobre la verdadera dimensi\u00f3n del hombre. En ella debe expresarse el hombre por entero y debe tambi\u00e9n en ella superarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>\u00bfMe amas?<\/p>\n<p>Esta pregunta ha sido planteada hace un instante en este lugar. Es un lugar hist\u00f3rico, un lugar sagrado. Aqu\u00ed encontramos el genio de Francia, el genio que qued\u00f3 expresado en la arquitectura de este templo hace ocho siglos y que sigue siempre aqu\u00ed, para testimonio del hombre. El hombre, en efecto, a trav\u00e9s de todas las f\u00f3rmulas con las que trata de definirse a s\u00ed mismo, no puede olvidar que es, <em>tambi\u00e9n \u00e9l, un templo<\/em>: el templo donde habita el Esp\u00edritu Santo. Por este motivo, el hombre ha erigido este templo, que da testimonio de \u00e9l desde hace ocho siglos: Notre Dame.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, en este lugar, <em>en el transcurso de nuestro primer encuentro, hay que plantear esta pregunta<\/em>: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Pero debe tambi\u00e9n plantearse en todas partes y siempre. Es una pregunta que <em>hace Dios al hombre<\/em>. Y el hombre debe hac\u00e9rsela continuamente a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>2. Esa pregunta fue hecha por Cristo a Pedro. Cristo le pregunt\u00f3 tres vences, y tres veces respondi\u00f3 Pedro. \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas&#8230;? S\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb (<em>Jn<\/em> 21, 15-17).<\/p>\n<p><em>Y Pedro emprendi\u00f3 desde entonces, con esa pregunta y esa respuesta, el camino que hab\u00eda de seguir hasta el fin de su vida<\/em>. Ante todo, deb\u00eda poner en pr\u00e1ctica el admirable di\u00e1logo que acababa de producirse tambi\u00e9n tres veces: <em>\u00abApacienta<\/em> mis corderos\u00bb, \u00ab<em>apacienta<\/em> mis ovejas&#8230; S\u00e9 el pastor de este reba\u00f1o, del que yo soy la puerta y el Buen Pastor\u00bb (cf. <em>Jn<\/em> 10, 7).<\/p>\n<p>Para siempre, hasta el fin de su vida, Pedro deb\u00eda avanzar por ese camino, acompa\u00f1ado de esa triple pregunta: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Y conformar\u00eda todas sus actividades a la respuesta que entonces hab\u00eda dado. Cuando fue convocado ante el Sanedr\u00edn. Cuando fue encerrado en la prisi\u00f3n de Jerusal\u00e9n, prisi\u00f3n de la que no deb\u00eda salir&#8230; y de la que, sin embargo, sali\u00f3. Y cuando march\u00f3 de Jerusal\u00e9n hacia el norte, a Antioqu\u00eda, y luego m\u00e1s lejos a\u00fan, de Antioqu\u00eda <em>a Roma<\/em>. Y cuando en Roma persever\u00f3 hasta el fin de sus d\u00edas, conoci\u00f3 la fuerza de las palabras seg\u00fan las cuales <em>otro le conducir\u00eda<\/em> a donde no quer\u00eda ir&#8230; (cf. <em>Jn<\/em> 21, 18).<\/p>\n<p>Sab\u00eda tambi\u00e9n que, gracias a la fuerza de esas palabras, <em>la Iglesia perseveraba<\/em> \u00aben o\u00edr la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles y en la uni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n&#8230;\u00bb y que \u00abcada d\u00eda el Se\u00f1or iba incorporando a los que hab\u00edan de ser salvos\u00bb (<em>Act<\/em> 2, 42. 47).<\/p>\n<p>As\u00ed sucedi\u00f3 en Jerusal\u00e9n. Y luego en Antioqu\u00eda. Y luego en Roma. Y sucesivamente tambi\u00e9n aqu\u00ed, al Oeste y al Norte de los Alpes: en <em>Marsella, Li\u00f3n, Par\u00eds<\/em>.<\/p>\n<p>3. Pedro jam\u00e1s puede olvidar esta pregunta: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. La lleva consigo adondequiera que va. La lleva a trav\u00e9s de los siglos, a trav\u00e9s de las generaciones. En medio de los nuevos pueblos y de las nuevas naciones. En medio de lenguas y de razas siempre nuevas. La lleva \u00e9l solo y, sin embargo, no est\u00e1 solo. <em>Otros la llevan tambi\u00e9n con \u00e9l:<\/em> Pablo, Juan, Santiago, Andr\u00e9s, Ireneo de Li\u00f3n, Benito de Nursia, Mart\u00edn de Tours, Bernardo de Claraval, el Poverello de As\u00eds, Juana de Arco, Francisco de Sales, Juana Francisca de Chantal, Vicente de Pa\u00fal, Juan Mar\u00eda Vianney, Teresa de Lisieux.<\/p>\n<p>En esta tierra que tengo hoy la suerte de visitar, aqu\u00ed en esta ciudad, ha habido y hay muchos hombres y mujeres que han sabido y saben todav\u00eda que<em> toda su vida tiene valor y sentido s\u00f3lo y exclusivamente en la medida en que es una respuesta<\/em> a esta misma pregunta: \u00bfAmas? \u00bfMe amas? Ellos dieron y dan su respuesta de modo total y perfecto \u2014una respuesta heroica\u2014 o tambi\u00e9n de manera com\u00fan, ordinaria. Pero en todo caso, saben que su vida, que la vida humana en general, tiene valor y sentido en la medida en que es la <em>respuesta a esa pregunta<\/em>: \u00bfT\u00fa amas? Solamente gracias a esa pregunta la vida vale la pena de ser vivida.<\/p>\n<p>Yo vengo aqu\u00ed siguiendo sus huellas. Visito su patria terrena. Recomiendo a su intercesi\u00f3n Francia y Par\u00eds, la Iglesia y el mundo. La respuesta que han dado a esa. pregunta \u00ab\u00bfT\u00fa amas?\u00bb, tiene una <em>significaci\u00f3n universal, un valor perdurable<\/em>. Construye en la historia de la humanidad, el mundo del bien. S\u00f3lo el amor construye dicho mundo. Lo construye con trabajo. Debe luchar para darle forma; debe luchar contra las fuerzas del mal, del pecado, del odio, contra la codicia de la carne, contra la codicia de los ojos y contra la soberbia de la vida (cf. <em>Jn<\/em> 2, 16).<\/p>\n<p><em>Esta lucha es incesante<\/em>. Es tambi\u00e9n antigua como la historia del hombre. En nuestro tiempo, esta lucha para dar forma a nuestro mundo parece ser m\u00e1s grande que nunca. Y m\u00e1s de una vez nos preguntamos, temblando, si el odio <em>no triunfar\u00e1<\/em> sobre el amor, la guerra sobre la paz, la destrucci\u00f3n sobre la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 elocuencia tan extraordinaria la de esta pregunta de Cristo: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb! Es fundamental para cada uno y para todos. Es fundamental para el individuo y para la sociedad, para la naci\u00f3n y para el Estado. Es fundamental para Par\u00eds y para Francia: \u00ab\u00bfT\u00fa amas?\u00bb.<\/p>\n<p>4. Cristo es la <em>piedra angular<\/em> de esta construcci\u00f3n. Es la piedra angular <em>de esta forma que el mundo<\/em>, nuestro mundo humano, <em>puede tomar gracias al amor<\/em>.<\/p>\n<p>Pedro lo sab\u00eda; \u00e9l, a quien Cristo pregunt\u00f3 tres veces \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Pedro lo sab\u00eda; \u00e9l, que a la hora de la prueba neg\u00f3 tres veces a su Maestro.. Y su voz temblaba cuando respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb (<em>Jn<\/em> 21, 15). Sin embargo, no respondi\u00f3: \u00abY no obstante, Se\u00f1or, te he decepcionado\u00bb, sino: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo\u00bb. Al decir esto, <em>sab\u00eda ya<\/em> que Cristo es la piedra angular sobre la cual, por encima de toda debilidad humana, puede crecer en \u00e9l, en Pedro, <em>esta construcci\u00f3n<\/em> que tendr\u00e1 la forma del amor. A trav\u00e9s de todas las situaciones y de todas las pruebas. Hasta el fin. Por eso, escribir\u00e1 un d\u00eda, en su Carta que acabamos de leer, el texto sobre Jesucristo, la piedra angular sobre la cual \u00ab<em>vosotros, como piedras vivas<\/em>, sois edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios por Jesucristo\u00bb (<em>1 P<\/em>e 2, 5).<\/p>\n<p>Todo esto no significa <em>otra cosa<\/em> que <em>responder<\/em> siempre y constantemente, con tenacidad y de manera consecuente, a esa \u00fanica pregunta: \u00bfT\u00fa amas? \u00bfT\u00fa me amas? \u00bfMe amas cada vez m\u00e1s?<\/p>\n<p>Es, en efecto, esta respuesta, es decir, <em>este amor<\/em> lo que hace que seamos \u00ablinaje escogido, sacerdocio regio, gente santa, pueblo adquirido&#8230;\u00bb (<em>1 Pe<\/em> 2, 9).<\/p>\n<p>Es la que hace que proclamemos las obras maravillosas de Aquel que nos \u00abha llamado de las tinieblas a su luz admirable\u00bb (<em>ib<\/em>.).<\/p>\n<p>Todo esto Pedro lo supo con la absoluta certidumbre de su fe. Y todo esto lo sabe, y lo contin\u00faa confesando, <em>en sus sucesores<\/em>. El <em>sabe<\/em>, s\u00ed, y <em>confiesa<\/em> que esta piedra angular, que da a toda la construcci\u00f3n de la historia humana la forma, del amor, de la justicia y de la paz, fue, es y ser\u00e1, verdaderamente, <em>la piedra rechazada por los hombres<\/em>&#8230;, por los hombres, por muchos de ellos que son los constructores del destino del mundo; y, sin embargo, pese a ello, es verdaderamente El, Jesucristo, quien ha sido, es y ser\u00e1 <em>la piedra angular de la historia humana<\/em>. Y es de El, de donde, a pesar de todos los conflictos, las objeciones y las negaciones, a pesar de la oscuridad y de las nubes que no dejan de acumularse en el horizonte de la historia \u2014\u00a1y bien sab\u00e9is cu\u00e1n amenazadoras son hoy, en nuestra \u00e9poca!\u2014, es de El, de donde la construcci\u00f3n perenne surgir\u00e1, sobre El se erigir\u00e1, a partir de El se desarrollar\u00e1. S\u00f3lo el amor tiene la fuerza de hacer esto. <em>Solamente el amor no conoce ocaso<\/em>.<\/p>\n<p>S\u00f3lo el amor dura siempre (cf. <em>1 Cor<\/em> 13, 8). S\u00f3lo el amor construye la forma de la eternidad en las dimensiones terrestres y fugaces de la historia del hombre sobre la tierra.<\/p>\n<p>5. Estamos aqu\u00ed en un lugar sagrado: Notre Dame. Esta espl\u00e9ndida construcci\u00f3n, tesoro del arte g\u00f3tico, vuestros abuelos <em>la consagraron a la Madre de Dios<\/em>. La consagraron a quien, entre todos los seres humanos, dio la respuesta m\u00e1s perfecta a esa pregunta: \u00bfT\u00fa amas? \u00bfT\u00fa me amas? \u00bfMe amas cada vez m\u00e1s? Su vida entera fue, en efecto, una respuesta perfecta, sin error alguno, a esta pregunta.<\/p>\n<p>Conven\u00eda, pues, que yo comenzase en un lugar consagrado a Mar\u00eda <em>mi encuentro<\/em> con Par\u00eds y con Francia, encuentro al que he sido tan cort\u00e9smente invitado por las autoridades del Estado y de la ciudad, por la Iglesia y sus Pastores. Mi visita del lunes a la sede de la UNESCO, en Par\u00eds, adquiere por eso su emplazamiento completo y la dimensi\u00f3n que corresponde a mi misi\u00f3n de testimonio y de servicio apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Esta invitaci\u00f3n es para m\u00ed un gran premio. Lo aprecio vivamente. Deseo tambi\u00e9n, seg\u00fan mis posibilidades y seg\u00fan la gracia de estado que me ha sido concedida, responder a esa invitaci\u00f3n y <em>hacerle alcanzar su objetivo<\/em>.<\/p>\n<p>Por eso, me alegra que este nuestro primer encuentro tenga lugar en presencia de la Madre de Dios, ante la que es nuestra esperanza. Deseo confiarle el servicio que debo cumplir entre vosotros. A Ella tambi\u00e9n le pido, junto con todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, <em>que este servicio sea \u00fatil<\/em> y fructuoso para la Iglesia en Francia, para el hombre y para el mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>6. Son numerosos los lugares de vuestro pa\u00eds donde muy frecuentemente, quiz\u00e1 cada d\u00eda, mi pensamiento y mi coraz\u00f3n van como peregrinos: el santuario de la Virgen Inmaculada de Lourdes, Lisieux y Ars, adonde esta vez no podr\u00e9 acercarme, y Annecy, adonde he sido invitado desde hace tiempo sin poder hasta ahora realizar mi deseo.<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed que se presenta ante mis ojos Francia, madre de santos a lo largo de tantas generaciones y siglos. \u00a1Oh, cu\u00e1nto me gustar\u00eda que <em>volvieran todos a nuestro siglo<\/em>, a nuestra generaci\u00f3n, en la medida de sus necesidades y responsabilidades!<\/p>\n<p>En este primer encuentro, yo deseo que todos y cada uno escuchemos en toda su elocuencia la pregunta que Cristo hizo anta\u00f1o a Pedro: \u00bfAmas? \u00bfMe amas? \u00a1Que esa pregunta resuene y encuentre eco profundo en cada uno de nosotros!<\/p>\n<p>El futuro del hombre y del mundo depende de ello. \u00bfEscucharemos esa pregunta \u00bfComprenderemos su importancia? \u00bfC\u00f3mo responderemos a ella?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-w-1FqQOVfHg\/VroITLSbR2I\/AAAAAAAAFlQ\/66p8JnqUNaUnYjkzQg0RN661xxWCmQc5wCCo\/s800-Ic42\/right-arrow-pascua_12x12.jpg\" \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-07_tiempo-pascua_dia-06-viernes\">Tiempo de Pascua: Viernes VII <\/a><br \/>\n<\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>15 Despu\u00e9s de comer, dice Jes\u00fas a Sim\u00f3n Pedro: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?\u00bb. \u00c9l le contest\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero\u00bb. Jes\u00fas le dice: \u00abApacienta mis corderos\u00bb. 16 Por segunda vez le pregunta: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?\u00bb. \u00c9l le contesta: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jn-21-15-19-dialogo-con-pedro-a-orillas-del-lago-de-tiberiades\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJn 21, 15-19  \u2013 Di\u00e1logo con Pedro a orillas del lago de Tiber\u00edades\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41646","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41646","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41646"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41646\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41646"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41646"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41646"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}