{"id":4169,"date":"2015-12-01T13:05:44","date_gmt":"2015-12-01T18:05:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-guerra-de-la-mente\/"},"modified":"2015-12-01T13:05:44","modified_gmt":"2015-12-01T18:05:44","slug":"la-guerra-de-la-mente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-guerra-de-la-mente\/","title":{"rendered":"La Guerra de la Mente"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em>Predicacion de Dante Gebel<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando enfrentas la batalla de la mente, no puedes intentar dejar la pornograf\u00eda o ese h\u00e1bito oculto que te derrota en la intimidad, no puedes creer que con pasar al altar del domingo ya no te enfrentar\u00e1s a tu gigante el lunes por la ma\u00f1ana. <\/p>\n<p align=\"justify\">Una terapia saludable para un oscuro h\u00e1bito<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nCuando enfrentas la batalla de la mente, no puedes \u201cintentar\u201d dejar la pornograf\u00eda o ese h\u00e1bito oculto que te derrota en la intimidad, no puedes creer que con pasar al altar del domingo ya no te enfrentar\u00e1s a tu gigante el lunes por la ma\u00f1ana. Te costar\u00e1 tu mayor esfuerzo diario, todos los d\u00edas de tu vida. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nHace poco me contaron una historia fascinante y conmovedora. Se trata de un joven que cuando era ni\u00f1o hab\u00eda perdido su brazo izquierdo. Pero un d\u00eda, al llegar a la adolescencia, decidi\u00f3 que quer\u00eda practicar judo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nSus familiares trataron de persuadirlo, dici\u00e9ndole que no pod\u00eda practicar artes marciales siendo manco. Pero al muchacho no le import\u00f3 la imposibilidad. En lugar de enfocarse en lo que no pod\u00eda hacer, puso todos sus sentidos y su energ\u00eda en aquello que s\u00ed pod\u00eda hacer: practicar judo con solo el brazo derecho.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nAl poco tiempo hab\u00eda logrado sorprender a su mismo entrenador, al pedirle participar en un torneo regional. Para sorpresa de todo el mundo, este muchacho logr\u00f3 ganar el campeonato y ser el mejor en su categor\u00eda. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nUn periodista le pregunt\u00f3 cu\u00e1l era el secreto por el cual hab\u00eda ganado, a pesar que contaba con un brazo de menos que el resto. El joven respondi\u00f3: <\/p>\n<p align=\"justify\">\n\u2013 Dado que tengo la imposibilidad de un brazo, tuve que concentrarme en trabajar muy duro en la gran mayor\u00eda de los ejercicios.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nA diferencia de otros, s\u00e9 que no puedo permitirme errores. As\u00ed que, como soy consciente que cuento con menos recursos que la mayor\u00eda, tengo que lograr la perfecci\u00f3n en lo que hago. Pero el gran secreto \u2013dijo en tono c\u00f3mplice\u2013 es que la \u00fanica manera que tiene el contrincante para vencerme, es tom\u00e1ndome del brazo izquierdo. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nIncre\u00edblemente, este muchacho hab\u00eda logrado hacerse fuerte, justamente, en su misma debilidad. En lugar de sentarse a llorar y reclamarle a la vida el porqu\u00e9 ya no ten\u00eda su brazo izquierdo, trat\u00f3 de esforzarse al m\u00e1ximo, sac\u00e1ndole utilidad a lo que se supon\u00eda era su defecto. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEs que todos, sin excepci\u00f3n, tenemos una debilidad con la que hemos de tener que luchar por lo que nos reste de vida. El gran secreto es la manera en que reaccionamos a ella. La actitud que tomemos en esos momentos cr\u00edticos es lo que hace que crucemos el desierto en tres semanas, o en cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nUn testimonio real<\/p>\n<p align=\"justify\">\nHace poco un ministro de alabanza se me acerc\u00f3 en su propia oficina, y extremadamente dolorido y avergonzado me confes\u00f3 que una debilidad lo estaba matando espiritualmente. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n\u2013 Estoy atravesando mi peor desierto \u2013resumi\u00f3. <\/p>\n<p align=\"justify\">\nEntre algunas l\u00e1grimas, este hombre, esposo y padre de varios ni\u00f1os, me coment\u00f3 que un d\u00eda, en la soledad de la oficina, decidi\u00f3 \u201cinvestigar\u201d algo acerca de la pornograf\u00eda en Internet.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nMe dijo que honestamente, no lo hizo por morbosidad, sino por simple curiosidad. Pens\u00f3 que como era un hombre adulto, no le har\u00eda mal un poco de informaci\u00f3n acerca de este flagelo. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nStephen Arterburn dice que un hombre tarda veinte segundos en mirar una imagen pornogr\u00e1fica&#8230; y veinte a\u00f1os en borrarla de su mente. Y eso fue exactamente lo que le sucedi\u00f3 a este hombre que ahora lloraba amargamente en su propio escritorio. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n\u2013 Estoy atado a todo tipo de basura virtual \u2013confes\u00f3\u2013Al principio esas im\u00e1genes me chocaron dr\u00e1sticamente, pero luego, de regreso a casa, no pod\u00eda olvidar aquellas fotograf\u00edas. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nAl d\u00eda siguiente volv\u00ed a navegar por sitios para adultos, pensando que solo se tratar\u00eda de una peque\u00f1a mirada m\u00e1s, totalmente inofensiva. Lo cierto es que desde hace meses me siento vulnerable a todo tipo de pornograf\u00eda. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nLo que comenz\u00f3 con una inocente mirada, se ha transformado en una adicci\u00f3n compulsiva. Cada vez que vuelvo a caer, siento una culpa atroz, pero luego, al cabo de unas horas, otra vez estoy envuelto en la misma trampa. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nAquel hombre me cont\u00f3 que en muchas ocasiones quiso hablar esto con su esposa, pero el temor al juzgamiento o quiz\u00e1 a perder su respeto, lo hab\u00eda hecho arrepentirse de confes\u00e1rselo. As\u00ed que, hasta el momento en que finalmente me lo dijo, hab\u00eda optado por guardarse esa oculta debilidad en privado, hasta poder solucionarla. Pero lo peor era que se sent\u00eda demasiado sucio para orar o recuperar la integridad perdida. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nRecuerdo que le mencion\u00e9 que no ten\u00eda por qu\u00e9 darse por vencido. Que a\u00fan contaba con algo a su favor: reconoc\u00eda que era un adicto a la pornograf\u00eda y deseaba, profundamente, ser completamente libre de ello. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nLuego le cont\u00e9 la historia del muchacho manco, e hice hincapi\u00e9 en que deb\u00eda enfocarse en esforzarse por cambiar su estilo de vida, y no en su debilidad. As\u00ed que, nos pusimos a trabajar juntos. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nHicimos una oraci\u00f3n, pero le aclar\u00e9 que nada milagrosamente instant\u00e1neo iba a suceder. Ese es el gran problema que tenemos los predicadores cuando le pedimos a la gente que crea, piensan que la oraci\u00f3n del evangelista lo cambiar\u00e1 como por arte de magia. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEn muchas ocasiones se requiere mucho m\u00e1s que una imposici\u00f3n de manos. Se necesita un trabajo duro, un esfuerzo diario, entrenamiento. <\/p>\n<p align=\"justify\">\nNo puedes \u201cintentar\u201d dejar la pornograf\u00eda o ese h\u00e1bito oculto que te derrota en la intimidad. <\/p>\n<p align=\"justify\">\nNo puedes creer que con pasar al altar del domingo ya no te enfrentar\u00e1s a tu gigante el lunes por la ma\u00f1ana. Te costar\u00e1 tu mayor esfuerzo diario, todos los d\u00edas de tu vida. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nA\u00fan a los ochenta<\/p>\n<p align=\"justify\">\nHace unos a\u00f1os, en una importante convenci\u00f3n de las Asambleas de Dios de cierto lugar de los Estados Unidos, un reconocido evangelista, cuyo ministerio ha dado la vuelta al mundo entero, dijo: <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n\u2013 Tengo una palabra para los hombres de este lugar. Tengo ochenta y tantos a\u00f1os, y debo decirles que muchas veces me siento tan tentado como cuando era un joven adolescente. Nunca te distraigas, jam\u00e1s bajes la guardia. Vas a pelear con tu carne hasta el \u00faltimo aliento de tu vida. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEl gigante de la debilidad no suele aparecer los domingos por la ma\u00f1ana. Tampoco luego que acabaste de orar. \u00c9l esperar\u00e1 pacientemente a que est\u00e9s un tanto deprimido, solo, o cuestion\u00e1ndote algunas cosas. Entonces, como Goliat, har\u00e1 su entrada triunfal en tu valle privado de Ela. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nTe dir\u00e1 que nadie se enterar\u00e1 si miras una pel\u00edcula para adultos en la soledad del hotel. Es tan sencillo, nadie se enterar\u00e1. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nTe susurrar\u00e1 que un hombre debe estar medianamente informado, y que un vistazo a algunas p\u00e1ginas pornogr\u00e1ficas te pondr\u00e1n al tanto de lo que afecta al mundo. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nMencionar\u00e1 que como eres maduro, hay cosas que a ti no te producir\u00e1n ning\u00fan da\u00f1o. Luego, cuando te sientas por tierra, te dir\u00e1 que no te atrevas a volver a orar o pedir perd\u00f3n al Se\u00f1or. Que ya lo intentaste y fracasaste. Que, obviamente, no has nacido para ser \u00edntegro. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nLa terapia: un d\u00eda a la vez<\/p>\n<p align=\"justify\">\nEs por esa misma raz\u00f3n que comenzamos una saludable terapia, para ayudar al hombre que me confes\u00f3 su lucha privada. Convenimos que de alguna manera le pedir\u00eda ayuda a su esposa. Que buscar\u00eda la forma de confesarle su debilidad, para que sea ella quien lo supervise en los momentos de mayor presi\u00f3n. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPero que deb\u00eda seguir luchando, que se trataba de una guerra mortalmente seria para su vida espiritual. Que esta iba a ser su batalla diaria. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nY que cada noche que llegara a la cama sin haber cedido a la tentaci\u00f3n, deb\u00eda agradecer al Se\u00f1or por haberle dado fuerzas, pero que deb\u00eda pedir una nueva dosis de esfuerzo para el siguiente d\u00eda. <\/p>\n<p align=\"justify\">\nHace poco me lo encontr\u00e9 en una reuni\u00f3n de pastores. Y me mencion\u00f3 que estaba luchando todos los d\u00edas, y que hasta el momento no hab\u00eda fracasado.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nQue comprendi\u00f3 que la tentaci\u00f3n lo espera a la vuelta de la esquina, y es por eso que no permite que el enemigo lo acuse cuando se siente tentado. Pero que ofrece resistencia a cualquier tipo de pensamiento impuro. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n\u2013 Desde que tom\u00e9 esta decisi\u00f3n de practicar esta \u201cterapia de santidad\u201d \u2013dijo\u2013 parece como si una suelta de demonios hubiese venido en mi contra. Me han sucedido las cosas m\u00e1s at\u00edpicas. Pero estoy dispuesto a redoblar mi pelea. Voy a ganar esta batalla de la mente. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nGracias al Se\u00f1or, mi amigo ya no intenta luchar, se est\u00e1 entrenando para ganar. Y por lo que me cuenta, el infierno ya se ha enterado de ello. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nTomado del libro: \u201cLas arenas del alma\u201d, <\/p>\n<p align=\"justify\">\nEditorial Vida\/Zondervan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Predicacion de Dante Gebel Cuando enfrentas la batalla de la mente, no puedes intentar dejar la pornograf\u00eda o ese h\u00e1bito oculto que te derrota en la intimidad, no puedes creer que con pasar al altar del domingo ya no te enfrentar\u00e1s a tu gigante el lunes por la ma\u00f1ana. Una terapia saludable para un oscuro &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-guerra-de-la-mente\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Guerra de la Mente\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-4169","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4169","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4169"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4169\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4169"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4169"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4169"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}