{"id":4212,"date":"2015-12-01T13:06:06","date_gmt":"2015-12-01T18:06:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ustedes-son-la-sal-de-la-tierra\/"},"modified":"2015-12-01T13:06:06","modified_gmt":"2015-12-01T18:06:06","slug":"ustedes-son-la-sal-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ustedes-son-la-sal-de-la-tierra\/","title":{"rendered":"Ustedes son la Sal de la Tierra"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em>Predicacion de Winn Collier<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">La bendici\u00f3n de Jes\u00fas sobre sus disc\u00edpulos no fue una promesa sino una realidad, Ustedes son la Sal de la tierra, sentenci\u00f3, no les dijo que alg\u00fan d\u00eda lo ser\u00edan sino que ya lo son.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un mandamiento y una bendici\u00f3n no son la misma cosa. Yo puedo captar la atenci\u00f3n de mis hijos e insistir en que limpien su habitaci\u00f3n ahora mismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nO puedo mirarlos fijamente a los ojos y decirles que son el deleite de mi coraz\u00f3n. Ambas interacciones tienen su lugar, pero son muy diferentes. Los mandamientos nos encaminan en la buena direcci\u00f3n, pero las bendiciones nos dicen qui\u00e9nes somos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nA veces, sin embargo, nos perdemos los momentos cuando Dios pronuncia la bendici\u00f3n, ya que esperamos escuchar lo que tenemos que hacer para ganarnos su favor o ser considerados aceptables. Es por eso que el Serm\u00f3n del Monte debe haberle parecido radical a la multitud que estaba en la ladera del monte.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEn contraste con la creencia com\u00fan de este tiempo, el Se\u00f1or Jes\u00fas se\u00f1al\u00f3 que las bendiciones del reino no est\u00e1n limitadas a los ricos y a los religiosos, sino que son tambi\u00e9n para los marginados y los enfermos; el \u00fanico requisito era la fe. \u00c9l escogi\u00f3 la palabra \u201c<strong>bienaventurados<\/strong>\u201d para los pobres, los afligidos y los pacificadores \u2014probablemente los m\u00e1s propensos a ser maltratados en este mundo. Tambi\u00e9n pronunci\u00f3 otra bendici\u00f3n sobre sus seguidores: \u201c<strong>Ustedes son la sal de la tierra\u201d (Mt 5.13).<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<strong>Notemos que Jes\u00fas les dice que son la sal de la tierra. No dice que van a ser la sal.<\/strong> No les pide que adopten las caracter\u00edsticas de la sal. En vez de eso, mira a estas humildes personas y les dice: Vosotros sois la sal de la tierra. \u00bfPuede usted imaginar el asombro que debi\u00f3 haber invadido sus mentes? La esperanza y el gozo debieron haberse apoderado de la multitud.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<strong>Nuestra presencia ordinaria<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nHace varios meses, mi hijo Wyatt estaba hablando conmigo en la cocina, e hizo una observaci\u00f3n chistosa. Mi risa fue inmediata. \u00c9l se sonri\u00f3, pero cuanto m\u00e1s me re\u00eda yo, mayor se volvi\u00f3 su sonrisa. Cuando finalmente me calm\u00e9, Wyatt segu\u00eda sonriendo de oreja a oreja. Algo hermoso hab\u00eda sucedido entre nosotros. Wyatt sinti\u00f3 mi complacencia en \u00e9l. Mi risa le dijo que hab\u00eda algo profundamente especial en \u00e9l, as\u00ed como la bendici\u00f3n de Jes\u00fas a aquellos que estaban en la ladera del monte les comunic\u00f3 el inmenso bien que Dios hab\u00eda puesto en ellos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<strong>La sal ten\u00eda numerosos usos en el primer siglo.<\/strong> Daba sabor, serv\u00eda para preservar, y funcionaba como un agente purificador. Hoy en d\u00eda, este art\u00edculo b\u00e1sico de la despensa sigue produci\u00e9ndose de manera natural. Y aunque los condimentos pueden clasificarse de muchas maneras diferentes, todos estamos de acuerdo en que la sal mejora casi todo lo que toca.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nSiento especial admiraci\u00f3n por las personas sencillas que viven de una manera tranquila, discreta y sin prisa, tratando de dedicarse a los asuntos del Se\u00f1or Jes\u00fas. Por las personas trabajadoras que atienden a sus hijos; aman a sus pr\u00f3jimos y se involucran en cuestiones que reflejan la justicia y la paz de Dios en el mundo. Por los estudiantes responsables que se preparan en el nombre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPor las madres solteras que conservan un empleo y que mantienen unida la familia para que sus hijos conozcan el poder del amor abnegado. Por los vecinos que sacan tiempo para visitar a la viuda que vive en su misma calle. Por los due\u00f1os de negocios que ofrecen buenos empleos y contribuyen a crear una sociedad honesta y estable. Por los jardineros y los pintores, los artesanos y las enfermeras, los dise\u00f1adores de p\u00e1ginas web y los jubilados \u2014porque cada una de ellas, por muy ordinaria que parezca\u2014 es la sal de la tierra.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<strong>Nuestra presencia ordinaria<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nDebido a nuestra fascinaci\u00f3n con lo extravagante se nos olvida a menudo que la presencia ordinaria del creyente puede tener un gran impacto. Estoy consciente de que a nuestra generaci\u00f3n le gusta planificar con la intenci\u00f3n de alcanzar resultados.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nSin embargo, la mayor\u00eda de nosotros no necesitamos hacer mucho para lograrlo; por el contrario, lo que tenemos que hacer es reconocer el regalo de nuestra presencia (y el regalo de disfrutar de la presencia de otros). No es diligencia lo que necesitamos, sino est\u00edmulo para escuchar y prestar atenci\u00f3n, para hacer nuestro trabajo y ofrecer nuestra amistad.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nDebemos vivir atentos para compartir las alegr\u00edas y las tristezas de las personas que nos rodean. En otras palabras, nuestro fren\u00e9tico esfuerzo por ser sal puede impedirnos vivir, en realidad, como la sal que somos. El estr\u00e9s y la tensi\u00f3n pueden impedir que demos a los dem\u00e1s lo que verdaderamente somos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nNo debemos perder de vista el hecho de que Jes\u00fas dirigi\u00f3 sus palabras, en el Serm\u00f3n del monte, a una comunidad, no a un individuo en particular. Por eso dice: \u201c<strong>Vosotros sois la sal de la tierra<\/strong>\u201d. Esto significa que la presi\u00f3n por abarcar a todo el mundo no descansa en ninguno de nosotros. Por el contrario, cada uno de nosotros debe simplemente hacer su parte.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<blockquote><p>Estamos llamados a vivir bien en nuestro peque\u00f1o pedazo del mundo, practicando la presencia ordinaria en la tierra que Dios nos ha dado para cuidar, y habitar entre las personas que Dios nos ha dado para que amemos.<\/p><\/blockquote>\n<p align=\"justify\">\nEl cuerpo de Cristo es vasto y expansivo; existe m\u00e1s all\u00e1 de la historia y la geograf\u00eda. La comunidad de creyentes es fuerte y est\u00e1 envestida por el Esp\u00edritu Santo, a la altura de la vocaci\u00f3n que Dios nos ha dado. El trabajo de cada uno de nosotros es importante, aunque no perfecto. Por lo tanto, esfu\u00e9rcese por ser la persona que Dios quiso que fuese al crearle \u00ad\u2014ni m\u00e1s ni menos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<strong>Nuestra presencia ordinaria<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nCuando vivimos conforme a la bendici\u00f3n que Dios ha pronunciado sobre nosotros, actuamos en armon\u00eda con nuestro yo m\u00e1s genuino. Sin embargo, algunos vivimos bajo una carga pesada, creyendo que debemos luchar y desviarnos constantemente de nuestros anhelos m\u00e1s profundos para convertirnos, de alguna manera, en lo que el Se\u00f1or espera que seamos. La realidad es todo lo contrario; Dios nos ha hecho a su imagen e infundido su vida misma. Por tanto, no es de extra\u00f1ar que seamos sal para el mundo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<strong>El Se\u00f1or no nos pidi\u00f3 que seamos sal.<\/strong> Ese asunto ya est\u00e1 decidido. Sin embargo, si nos puso sobre aviso en cuanto a una tr\u00e1gica posibilidad \u2014que la sal de Dios puede \u201cdesvanecerse\u201d (Mt 5.13). Tenemos la opci\u00f3n de rechazar la verdad de nuestra existencia, y nuestra bendici\u00f3n. Podemos rehusar el regalo que Dios quiere dar por medio de nosotros. Hacer eso, sin embargo, no significa que no somos sal. Significa que nos hemos vuelto ego\u00edstas y mezquinos porque nos negamos a compartir nuestra presencia ordinaria con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nAs\u00ed que, en vez de rechazarla, <strong>reciba la bendici\u00f3n de Jes\u00fas pronunciada sobre usted<\/strong>: Usted es la sal de la tierra. Su simple presencia en el mundo es un regalo para todos nosotros. Tenga confianza. Abra su coraz\u00f3n. Dese a los dem\u00e1s. Permita que lo que usted tiene en su vida, que nadie m\u00e1s posee, d\u00e9 sabor a todos con gracia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Predicacion de Winn Collier La bendici\u00f3n de Jes\u00fas sobre sus disc\u00edpulos no fue una promesa sino una realidad, Ustedes son la Sal de la tierra, sentenci\u00f3, no les dijo que alg\u00fan d\u00eda lo ser\u00edan sino que ya lo son. Un mandamiento y una bendici\u00f3n no son la misma cosa. 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