{"id":4332,"date":"2015-12-01T14:19:39","date_gmt":"2015-12-01T19:19:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-reino-de-dios-propuesta-de-vida-o-poder-de-vida\/"},"modified":"2015-12-01T14:19:39","modified_gmt":"2015-12-01T19:19:39","slug":"el-reino-de-dios-propuesta-de-vida-o-poder-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-reino-de-dios-propuesta-de-vida-o-poder-de-vida\/","title":{"rendered":"El Reino de Dios &iquest;Propuesta de vida o poder de vida?"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em>Alberto F. Rold\u00e1n<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Una gracia que no tiene nada que ver con la gracia del Evangelio que, en virtud del sacrificio de Jes\u00fas, nunca puede ser barata, porque \u2013como decia ese moderno m\u00e1rtir cristiano- lo que le cost\u00f3 caro a Dios no puede resultar barato a nosotros.<\/p>\n<p>A veces o\u00edmos frases con palabras bonitas, dulces, atractivas. Palabras que, cuando se refieren a Dios y su Reino, pueden esconder, pese a sus buenas intenciones, reduccionismos o, directamente, mentiras disfrazadas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEs lo que acontece con expresiones como \u00abel Reino de Dios es una propuesta de vida\u00bb.Analicemos la afirmaci\u00f3n. En un sentido, no podemos dejar de relacionar el Reino de Dios con la vida porque, precisamente si es el Reino de Dios, el Dios que proclama la Biblia y el Evangelio es el Dios viviente, portador de vida, dador de vida. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPero el problema de esa afirmaci\u00f3n no radica en ello sino, tal vez, en el uso de la palabra \u00abpropuesta\u00bb. Nuestra cultura del di\u00e1logo, la fraternidad, la igualdad, la globalizaci\u00f3n y el ecumenismo, nos conduce a pensar en propuestas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nQu\u00e9 es una propuesta? Significa simplemente pro-poner, es decir, colocar algo delante de otro, frente a otro, metaf\u00f3ricamente, dir\u00edamos, \u00abponer las cartas sobre la mesa\u00bb, delante del otro, para que el otro las considere, las eval\u00fae, y responda ante esa oferta. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEs lo que habitualmente o\u00edmos en expresiones como las siguientes: \u00abJuan le propuso matrimonio a Mar\u00eda\u00bb, o \u00abte propongo ir a tomar un caf\u00e9\u00bb. En la esencia misma del concepto hay dos actores \u2013o m\u00e1s- de igual o similar nivel de dignidad. Propuestas puede haber entre pares, porque ning\u00fan rey propone, en la realidad, un rey manda, dirige, se\u00f1ala, ordena.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEn segundo lugar, definir al Reino como una \u00abpropuesta\u00bb es colocar al Reino y al Evangelio del Reino, como una oferta m\u00e1s en el ya poblado mercado religioso. Es, en palabras de Dietrich Bonheffer, \u00abgracia barata\u00bb, gracia que se ofrece al mejor postor, malbaratar el Evangelio de Jesucristo. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nUna gracia que no tiene nada que ver con la gracia del Evangelio que, en virtud del sacrificio de Jes\u00fas, nunca puede ser barata, porque \u2013como decia ese moderno m\u00e1rtir cristiano- \u00ablo que le cost\u00f3 caro a Dios no puede resultar barato a nosotros.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEn el trasfondo ideol\u00f3gico que hay en la expresi\u00f3n \u00abpropuesta\u00bb se esconde, una vez m\u00e1s, la vieja aspiraci\u00f3n humanista \u2013encarnada en la teolog\u00eda liberal del siglo XIX- de pensar que al Reino de Dios, al fin y al cabo, lo traemos los hombres. Frente a ello, con firme convicci\u00f3n debemos decir junto a Wolfhart Pannenberg: \u00abEl reino de Dios no ser\u00e1 establecido por los hombres. No ser\u00e1 el resultado de ninguna planificaci\u00f3n de las perspectivas del futuro.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEs sumamente serio que permanezca el reino de Dios, cuyo camino a trav\u00e9s de la historia se ha dado a conocer, la mayor parte de las veces, com la ca\u00edda del orgullo humano.\u00bb Si el Reino de Dios no es fruto de la acci\u00f3n humana ni de la planificaci\u00f3n humana, tampoco lo es de la bondad humana o su aceptaci\u00f3n a un ofrecimiento divino. En otras palabras, para que el Reino de Dios sea, efectivamente como lo es, de Dios, es necesario que no s\u00f3lo su dise\u00f1o sino tambi\u00e9n su realidad procedan de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEs, precisamente aqu\u00ed, donde empalmamos con la segunda idea. Si el Reino de Dios no es una mera propuesta que Dios nos hace, Qu\u00e9 es entonces? A la luz del Evangelio, resulta claro que la respuesta es que el Reino de Dios m\u00e1s que una propuesta es una irrupci\u00f3n. Hablar del Reino de Dios en el Nuevo Testamento, es referirnos no solamente al gobierno de Dios, sino tambi\u00e9n a su intervenci\u00f3n decisiva y poderosa en la vida humana.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEse Reino que vino con Jes\u00fas se manifest\u00f3 una y otra vez en su ministerio entre los hombres y las mujeres de su tiempo. Acusado de echar demonios por el poder de Beelzeb\u00fa (o Beelzebul, una referencia a Satan\u00e1s) Jes\u00fas replica: \u00abAhora bien, si yo expulso a los demonios por medio de Beelzeb\u00fa, los seguidores de ustedes por medio de qui\u00e9n los expulsan? Por eso ellos mismos los juzgar\u00e1n a ustedes. En cambio, si expulso a los demonios por medio del Esp\u00edritu de Dios, eso significa que el reino de Dios ha llegado a ustedes.\u00bb (Mt. 12.27-29 NVI). El Reino de Dios irrumpe con Jes\u00fas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nSu mensaje inicial es: \u00abSe ha cumplido el tiempo \u2013dec\u00eda-. El reino de Dios est\u00e1 cerca, Arrepi\u00e9ntanse y crean las buenas nuevas!\u00bb (Mr. 1.15 NVI). El Reino de Dios se manifiesta en poder, en fuerza que avasalla, en instancia de decisi\u00f3n, en mandato de cambio de actitud. Donde el Reino se manifiesta, all\u00ed se despliega el poder de Dios, la dynamis de Dios que es el Evangelio (Ro. 1.16). Donde el Reino irrumpe, irrumpe la vida, la liberaci\u00f3n, el milagro, lo que nos deja estupefactos, como en el caso del endemoniado de Caperna\u00fam liberado por el poder de Jes\u00fas (Mr. 1.21-27). Cuando irrumpe el Reino en la vida de una persona o de una comunidad, surge otra vez la pregunta: \u00abQu\u00e9 es esto? Una ense\u00f1anza nueva con autoridad!\u00bb (v. 27).<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPara que el Reino venga a nuestras vidas es preciso una condici\u00f3n: que nos arrepintamos, que cambiemos de actitud hacia Dios. El arrepentimiento \u2013el verdadero y no el del escenario religioso o el de la mera representaci\u00f3n lit\u00fargica- es una forma concreta y decisiva de la ca\u00edda de nuestro orgullo. De dejar de reinar nosotros para permitir el despliegue del Reino de Dios que manifiesta en salvaci\u00f3n, perd\u00f3n y liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEl Reino de Dios, por su naturaleza, es una realidad escatol\u00f3gica, es decir, pertenece \u00abal futuro de Dios\u00bb. Es eso lo que permite decir a Pannenberg: \u00abel futuro del reino de Dios libera y pone en marcha una din\u00e1mica para cada presente, una din\u00e1mica que repetidas veces se ha apoderado de los hombres con una fuerza visionaria.\u00bb Definir el Reino de Dios como una mera propuesta que Dios nos hace \u2013a pesar de que el elemento \u00abvida\u00bb est\u00e9 en ella- es reducir el papel de Dios a un simple comerciante que ofrece algo a los consumidores. Estos lo pueden aceptar o no. Pero no hay demasiadas diferencias entre su aceptaci\u00f3n y su rechazo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nHoy, m\u00e1s que nunca, necesitamos recuperar la dimensi\u00f3n avasalladora del Reino de Dios como un poder que primero derrumba nuestro orgullo, nuestra vanagloria y nuestra auto-suficiencia para despu\u00e9s levantarnos y permitir que caminemos el camino trazado por Jes\u00fas, el portador del Reino y quien lo abri\u00f3 definitivamente en virtud de su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEl autor es argentino, doctor en teolog\u00eda. Actualmente vive en Londrina, Brasil, donde se desempe\u00f1a como profesor de Teolog\u00eda Sistem\u00e1tica, \u00c9tica filos\u00f3fica y teol\u00f3gica y Fenomenolog\u00eda de la Religi\u00f3n. Proximamente publicar\u00e1 en Buenos Aires su octavo libro, titulado Jes\u00fas en acci\u00f3n. Un comentario din\u00e1mico al evangelio de Marcos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto F. Rold\u00e1n Una gracia que no tiene nada que ver con la gracia del Evangelio que, en virtud del sacrificio de Jes\u00fas, nunca puede ser barata, porque \u2013como decia ese moderno m\u00e1rtir cristiano- lo que le cost\u00f3 caro a Dios no puede resultar barato a nosotros. 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