{"id":4362,"date":"2015-12-01T14:19:52","date_gmt":"2015-12-01T19:19:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-comunion-restaurada-ii-2\/"},"modified":"2015-12-01T14:19:52","modified_gmt":"2015-12-01T19:19:52","slug":"la-comunion-restaurada-ii-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-comunion-restaurada-ii-2\/","title":{"rendered":"La Comunion Restaurada II"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em>John White<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">David avanza un poco m\u00e1s. No s\u00f3lo confiesa su pecado sin intentar justificarse en absoluto; tambi\u00e9n reconoce toda la gravedad de su falta, se encomienda a la misericordia de Dios, y aun admite que la corrupci\u00f3n reside en la esencia de su propia naturaleza. <\/p>\n<p>Qui\u00e9n tiene la culpa <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nDavid avanza un poco m\u00e1s. No s\u00f3lo confiesa su pecado sin intentar justificarse en absoluto; tambi\u00e9n reconoce toda la gravedad de su falta, se encomienda a la misericordia de Dios, y aun admite que la corrupci\u00f3n reside en la esencia de su propia naturaleza. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nReconoce que ha pecado contra Dios y admite que no tiene esperanza frente a su naturaleza pecaminosa: \u00abHe aqu\u00ed, en maldad he sido formado, y en pecado me concibi\u00f3 mi madre.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nNo lo dice como una excusa. M\u00e1s bien, lo que hace es deplorar su condici\u00f3n. No tiene c\u00f3mo declarar: &#8216;Si me perdonas esta vez, no lo volver\u00e9 a hacer.&#8217; Necesita de la misericordia de Dios no s\u00f3lo por lo que ha hecho sino por lo que es.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nNuestra pecaminosidad nunca es una excusa para pecar. Es cierto que tenemos una naturaleza ca\u00edda. Como Pablo, anhelamos que la mortalidad se revista de inmortalidad. Por ser as\u00ed de miserables, el pecado nos vence. No sabemos c\u00f3mo hacer para superar nuestra debilidad. Es importante reconocerlo, no como una manera de excusarnos, sino en reconocimiento de nuestra absoluta pecaminosidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEsa admisi\u00f3n no debe ser la de la autoconmiseraci\u00f3n. Es in\u00fatil decir: &#8216;Nunca lograr\u00e9 nada. Estoy totalmente corrompido y nunca podr\u00e9 dejar de pecar.&#8217; No sea tan petulante. No debe culpar a Dios, y eso es justamente lo que hace cuando habla de esa manera. Usted est\u00e1 amargado porque se siente mal consigo mismo. Y en tanto siga amargado y resentido, en tanto no pueda aceptarse tal como es, sin resentimiento, no podr\u00e1 confesar lo que es a Dios; s\u00f3lo podr\u00e1 quejarse por ello. La queja nunca conduce a la salud. La confesi\u00f3n, s\u00ed.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nLas ciencias de la conducta nos ofrecen una salida aparente. Somos lo que somos, declaran, por lo que ha ocurrido en nuestro pasado. Somos el producto final del aprendizaje, del ambiente, de la herencia, o de alguna otra cosa. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPor lo tanto, tenemos todo el derecho de culpar por nuestros defectos a nuestros padres, a nuestros hermanos, a la sociedad en general, y aun al Estado. La doctrina del pecado original, cuando se la ense\u00f1a equivocadamente, puede aportar una excusa similar.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPero el verdadero hijo de Dios acepta su responsabilidad por lo que es. Al decir que ha sido concebido en pecado, David no est\u00e1 culpando a sus padres. Simplemente est\u00e1 reconociendo un hecho. El \u00e9nfasis global de su oraci\u00f3n indica que acepta toda su responsabilidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nA muchos de nosotros nos cuesta hacer lo mismo. Preferimos encontrar razones que expliquen lo que somos, que diluyan nuestra propia responsabilidad. Sin embargo, nos guste o no, somos responsables por lo que somos tanto como somos responsables por lo que hacemos. La tragedia es que, hasta que no aceptemos nuestra responsabilidad, no podemos recibir ayuda.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nUsted dir\u00e1: &#8216;\u00bfC\u00f3mo puedo ser responsable por lo que soy cuando son otros los que me han hecho as\u00ed?&#8217; Los te\u00f3logos difieren en el tipo de respuestas que dan a esta pregunta. Quiz\u00e1s una sencilla ilustraci\u00f3n nos ayude a hacer m\u00e1s aceptable la idea. Supongamos que usted hereda una gran propiedad de su padre pero pesan muchas deudas sobre ella. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nUsted conversa sobre el asunto y piensa que con energ\u00eda y nuevas ideas, podr\u00e1 blanquear las dificultades financieras. Pero falla. Fracasa en parte porque no es tan laborioso ni tan habilidoso como lo pensaba, y en parte porque al comenzar algunas circunstancias jugaban en su contra.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPodr\u00eda decir: &#8216;No es culpa m\u00eda. Si mi padre no lo hubiera embrollado todo yo no me encontrar\u00eda en semejante problema ahora.&#8217; Pero el hecho es que lo est\u00e1. Su explicaci\u00f3n no va a satisfacer a los acreedores. No es relevante. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nCulpar a su padre puede consolar a su amor propio herido, pero no va a modificar las circunstancias. No le queda otra alternativa que aceptar su responsabilidad por las deudas. En realidad, sea que enfrente la bancarrota o no, la \u00fanica actitud que le dar\u00e1 paz mental, y de hecho la \u00fanica actitud madura, ser\u00e1 expresar: &#8216;Es mejor que admita que no tengo escapatoria. Las excusas no ayudan. No me queda alternativa que hacerme cargo de todo.&#8217; Encare la realidad de su pecado frontalmente; deje caer sus defensas, y luego Dios podr\u00e1 ayudarlo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nLas manchas del leopardo<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEn este aspecto, la Corte celestial tiene ventajas sobre cualquier otra corte terrenal. A un condenado a quien se acusa de un crimen se le puede preguntar: &#8216;\u00bfHay alguna otra falta que usted desear\u00eda le sea tomada en cuenta?&#8217; <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPuede favorecerlo de alguna forma reconocer las violaciones que haya cometido previamente contra la ley. Pero la ley y sus instituciones &#8216;correccionales&#8217; no pueden hacer nada por el preso que declara: &#8216;Tengo una naturaleza criminal desde que nac\u00ed.&#8217; Nos gustar\u00eda que se pudiera hacer algo, y de hecho hay fiscales, psic\u00f3logos y psiquiatras que hacen todo lo que pueden por cambiar las manchas al leopardo. <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPero en realidad, s\u00f3lo la gracia milagrosa de Dios puede limpiar una naturaleza manchada. Y aun esa gracia divina es impotente a menos, que percibamos claramente, y que admitamos libremente somos pecadores por naturaleza.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nNo tendr\u00edamos esperanza alguna si no fuera porque Dios quiere limpiamos por dentro. De la misma forma que una persona enamorada de las plantas se deleita cuidando las delicadas hojas y flores, a Dios le complace dedicarse a limpiar el interior de sus criaturas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n&#8216;He aqu\u00ed, t\u00fa amas la verdad en lo \u00edntimo.&#8217; Ese es su deleite. Dios se acerca, observa su progreso y su desarrollo con gozoso entusiasmo. No importa cu\u00e1n enga\u00f1oso y oscuro sea su coraz\u00f3n, a Dios le entusiasma limpiarlo. Le gusta hacerlo con suavidad, pero no rehusa usar m\u00e9todos m\u00e1s violentos si hace falta. \u00abPurif\u00edcame con hisopo\u00bb, le ruega David, aludiendo al hisopo que se usaba para rociar la sangre en la purificaci\u00f3n ritual. Pero para nosotros esas Palabras alcanzan un significado m\u00e1s profundo. Nuestros corazones pueden ser rociados y purificados de la conciencia pecaminosa con la sangre de Jes\u00fas (Hebreos 9.13-14). Nos basta que Jes\u00fas haya muerto por nosotros. Los pecados que confesamos son purificados, no por la magnitud de nuestra confesi\u00f3n sino por la total aceptaci\u00f3n de Dios hacia nuestro perfecto Redentor. De modo que cuando oramos: \u00abCrea en m\u00ed, oh Dios, un coraz\u00f3n limpio\u00bb, no le estamos rogando a un Dios que se resiste a llevar a cabo una tarea desagradable; sencillamente, nos rendimos al ardiente anhelo de quien se deleita en limpiar los corazones, inclusive el nuestro.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n\u00bfPero qu\u00e9 significa exactamente ser limpiado por dentro? \u00bfSignifica que la propia tendencia pecaminosa va a ser disuelta? Ser\u00eda extraordinario que as\u00ed fuera, pero tenemos que cuidarnos de una perspectiva facilista del pecado y su soluci\u00f3n. El pecado es como la suciedad que se pega en el horno, y que los productos limpiadores que act\u00faan durante la noche eliminan con tanta eficiencia. \u00a1Roc\u00ede su horno la noche anterior, l\u00edmpielo con una rejilla a la ma\u00f1ana siguiente, y tendr\u00e1 una cocina reluciente como nueva! En este sentido, Dios lo limpiar\u00e1 completamente del pecado. La suciedad y la mugre ser\u00e1n eliminadas como una capa de espuma, y usted estar\u00e1 tan limpio como nuevo. Sin embargo, ning\u00fan producto limpiahornos puede impedir que se forme nuevamente la suciedad. El perd\u00f3n de Dios no lo libera de las tendencias pecaminosas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nCambiando la met\u00e1fora, se puede limpiar la infecci\u00f3n de una herida, pero la herida misma sigue estando all\u00ed; hasta que sane totalmente, puede volver a infectarse. El pecado puede reaparecer a causa de nuestras enfermedad des espirituales, pero la primera medida ser\u00e1 siempre limpiar la herida completamente. Con el tiempo, vendr\u00e1 la curaci\u00f3n y el crecimiento del tejido nuevo. Pero no se adelante a Dios mismo. Estamos tratando con el pecado, con infecci\u00f3n, con pus. La limpieza, a veces inclusive una reiterada limpieza, precede a la curaci\u00f3n y a la restauraci\u00f3n. El primer proceso es instant\u00e1neo. Prepara el camino para el segundo proceso. Pero desafortunadamente, no lo puede garantizar a menos que volvamos a nuestro m\u00e9dico celestial cada vez que tengamos pus en la herida.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPero, \u00bfcu\u00e1ntas veces va a limpiar el pecado que confieso? \u00bfSiete veces? Nada de eso; le aseguro que lo har\u00e1 \u00b4 setenta veces siete&#8217;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n\u00bfSer\u00e1 completa la limpieza? \u00abEsconde tu rostro de mis pecados \u2013 ruega David -, y borra todas mis iniquidades.\u00bb Eso es exactamente lo que Dios har\u00e1. No ver\u00e1 nuestros pecados. Nos ver\u00e1 solamente a nosotros, en la persona de su Hijo. Ser\u00e1 como si nuestros pecados nunca hubieran existido.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nCon la limpieza, llega la renovaci\u00f3n de la comuni\u00f3n y del gozo. Fuimos creados para la comuni\u00f3n y sin ella nuestras vidas estar\u00e1n incompletas. Somos como las flores que aman el sol, y que empalidecen a la sombra. \u00abHazme o\u00edr gozo y alegr\u00eda, y se recrear\u00e1n los huesos que has abatido&#8230; Vu\u00e9lveme el gozo de tu salvaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEl peor efecto del pecado es la alienaci\u00f3n, alienaci\u00f3n de Dios y de su pueblo. Esta separaci\u00f3n es la que aplasta nuestro esp\u00edritu y nuestros huesos. Estamos rodeados de multitudes mientras el peso de nuestra soledad nos hace arrastrar los pies fatigosamente. Dios parece muy distante. Su Esp\u00edritu est\u00e1 apenado y silencioso. En El progreso del peregrino, de Bunyan, el pecado conformaba un bulto atado a las espaldas de Cristiano, atrapado en el pantano de la Desesperaci\u00f3n. En esas condiciones, sentimos los huesos aplastados.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPodemos identificarnos con David. Dios oye el clamor del coraz\u00f3n solitario, y se apresura a restaurarlo. &#8216;No me eches de delante de ti, y no quites de m\u00ed tu santo Esp\u00edritu.&#8217; David sab\u00eda en qu\u00e9 forma el pecado hab\u00eda roto su comunicaci\u00f3n con Dios. David era un hombre &#8216;conforme al coraz\u00f3n de Dios&#8217;, porque su primer\u00edsima prioridad era su comuni\u00f3n con \u00e9l. No era solamente limpieza lo que estaba suplicando, sino una limpieza que le abriera las puertas a la comuni\u00f3n restaurada. Con esa comuni\u00f3n, volver\u00edan tambi\u00e9n la vida, el vigor, el gozo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEl sacrificio aceptable<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nTambi\u00e9n se ha dado cuenta David de que el mero ofrecimiento de un sacrificio no es suficiente. Podr\u00eda haber cumplido con el rito de la ofrenda por el pecado, o la ofrenda quemada, pero ser\u00eda necio seguir justificando sus faltas o creer que el sacrificio de un animal pod\u00eda satisfacer a Dios. \u00abLos sacrificios de Dios son el esp\u00edritu quebrantado; al coraz\u00f3n contrito y humillado no despreciar\u00e1s t\u00fa, oh Dios.\u00bb David no sab\u00eda nada acerca del Cordero de Dios que habr\u00eda de quitar el pecado del mundo. Pero s\u00ed se daba cuenta de que las observancias religiosas externas no pod\u00edan reemplazar una actitud interna correcta hacia Dios y hacia el pecado.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nNosotros olvidamos f\u00e1cilmente esta verdad. Tratamos de compensar nuestros pecados recurriendo a sacrificios propios de nuestra \u00e9poca. Nos esforzamos m\u00e1s, nos mostramos m\u00e1s bondadosos con la persona a la que hemos lastimado, hacemos oraciones m\u00e1s largas y frecuentes. Pero ninguna de esas cosas es aceptable a Dios \u00ab\u00c9l quiere un esp\u00edritu quebrantado, un coraz\u00f3n contrito. El simplemente quiere que digamos: &#8216;No hay nada que yo pueda hacer para compensar las faltas cometidas. Lo que he hecho s\u00f3lo t\u00fa puedes ponerlo nuevamente en orden.&#8217; Como Lady Macbeth, en la obra de Shakespeare, refregamos nuestras manos manchadas, exclamando: \u00ab\u00a1Vete, mancha inmunda!\u00bb cuando en realidad lo \u00fanico que podemos hacer es mostrarle la mancha a Dios y decirle: &#8216;No puedo limpiarla.&#8217;<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nDavid tambi\u00e9n sab\u00eda (porque al orar, recordaba su relaci\u00f3n previa con Dios) c\u00f3mo nace la alabanza en un coraz\u00f3n liberado de la culpa. Conoc\u00eda la espontaneidad y la autenticidad que hab\u00eda en el testimonio de un hombre libre. \u00abEntonces ense\u00f1ar\u00e9 a los transgresores tu camino, y los pecadores se convertir\u00e1n a ti&#8230; cantar\u00e1 mi lengua tu justicia.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nYo ya conoc\u00eda el evangelio durante varios a\u00f1os, y por mi predicaci\u00f3n muchos hab\u00edan llegado a convertirse, antes de que yo mismo realmente captara lo que significa, en palabras de Lutero, \u00abpecar con descaro, pero regocijarnos y creer en Cristo con mayor descaro aun\u00bb. Al descubrir esta realidad, no s\u00f3lo me vi liberado de una conciencia que me aplastaba sino que se incremento en m\u00ed el esp\u00edritu de alabanza y gratitud, y me sent\u00ed m\u00e1s libre para compartir mi alegr\u00eda con otros.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nS\u00f3lo Dios puede abrir nuestros labios para que le alabemos. Y se deleita haci\u00e9ndolo. \u00abSe\u00f1or, abre mis labios, y publicar\u00e1 mi boca tu alabanza.\u00bb Los prisioneros liberados cantan y gritan de alegr\u00eda. Cuando se alivia nuestra carga, nuestros esp\u00edritus se llenan y nuestros labios se abren. Repentinamente nos volvemos conscientes de la iglesia que nos rodea, y oramos con nuevo vigor por nuestros hermanos. Como exclama David en los vers\u00edculos finales, \u00abHaz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusal\u00e9n. Entonces te agradar\u00e1n los sacrificios de justicia\u00bb.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n\u00bfCu\u00e1ndo exactamente escribi\u00f3 David este salmo? \u00bfAntes o despu\u00e9s que muriera su hijo? Creo que antes. Su ruego por la vida del ni\u00f1o, en oraci\u00f3n y ayuno, seguramente fue sincera (2 Samuel 12.16), pero la muerte del beb\u00e9 no encontr\u00f3 a David deprimido, sino listo para encarar la vida con gozo en Dios. Muchos problemas lo aguardaban, conflictos familiares y pol\u00edticos de un tenor que hubieran amargado a cualquiera. Pero David hab\u00eda descubierto el secreto de la comuni\u00f3n restaurada con Dios, y por eso todav\u00eda se lo considera como el rey m\u00e1s grande que haya gobernado a Israel.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nParte I <\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nTomado con permiso del libro: Oraci\u00f3n, un di\u00e1logo que cambia vidas.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nEditorial Certeza ABUA<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nAutor: John White<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>John White David avanza un poco m\u00e1s. No s\u00f3lo confiesa su pecado sin intentar justificarse en absoluto; tambi\u00e9n reconoce toda la gravedad de su falta, se encomienda a la misericordia de Dios, y aun admite que la corrupci\u00f3n reside en la esencia de su propia naturaleza. Qui\u00e9n tiene la culpa David avanza un poco m\u00e1s. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-comunion-restaurada-ii-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Comunion Restaurada II\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-4362","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4362","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4362"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4362\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4362"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4362"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4362"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}